Este Mundo, a veces insólito

Archivo mensual: septiembre 2017

El cuchillo de hierro de Tutankamón

El cuchillo de hierro de Tutankamón

El material de una de las dagas de Tutankamón procede de un meteorito

Un equipo de investigadores confirma que el hierro del arma del faraón procede del espacio

Uno de sarcófagos de oro de Tutankamón que se muestra en su en el Valle de los Reyes de Luxor. AP / QUALITY

La combinación (casi cabría escribir aleación) no puede ser más sugerente: Tutankamón y algo venido del espacio. La noticia de que, según un nuevo estudio, el hierro de una de las dagas halladas en la tumba del faraón procede de un meteorito invita a titulares tan sensacionales como Tutankamón portaba un arma extraterrestre o el cuchillo de la momia no es de este mundo, que desde luego tienen gancho. En todo caso la historia ya es bastante maravillosa sin necesidad de retorcerla.

Cuando Howard Carter desenvolvió la momia de Tutankamón en 1923 –un año después del hallazgo de la tumba- aparecieron sobre el cuerpo del joven rey, entre otros muchísimos tesoros, dos dagas ceremoniales de asombrosa factura: una atravesada en un cinturón sobre el abdomen y la otra colocada sobre el muslo derecho. Si la primera, de 31,9 centímetros, era una auténtica joya, con mango y vaina de oro, piedras semipreciosas y pasta vítrea y la hoja enteramente de oro, la segunda (numerada 256K), un poco más larga (34,2 centímetros) e igualmente una obra de arte, con pomo de cristal de roca, reveló al sacarla de su vaina una sorpresa mayúscula: la hoja de hierro.

La daga de Tutankamón que procede de un meteorito. UNIVERSIDAD DE PISA

Aparece entre las trece capas de lino que envolvían la momia.

Es una daga compuesta por mango y hoja. El mango que está incompleto, tiene unos doce centímetros de longitud, es cilíndrico. El extremo del mango opuesto a la hoja, falta un trozo, el cual se ha reconstruido mediante una pieza de metacrilato transparente, con una empuñadura de oro e incrustaciones en cornalina y cristal de roca.

Estaba protegido con una vaina de oro, al retirar la vaina, apareció una hoja de metal de unos quince centímetros de longitud, es plana, recta y simétrica hasta formar punta plana. No es de hierro forjado y de color oscuro como cabría esperar debido a su antigüedad, es muy brillante casi como acero, pues tiene una ligera mancha amarillenta cerca de la punta.

Por la correspondencia de Amenhotep III (1390-1352 a.C) y Amenhotep IV-Akenatón (1352-1336 a.C), abuelo y padre (respectivamente) de Tutankhamon, se cree que fue un regalo del rey de Mitanni “Tushratta” (1380-1350 a.C), ya que en el harén real estaba la princesa Taduhepa de Mitannia, que había sido enviada para fortalecer las relaciones ente Egipto y el reino de Mitanni que seguramente heredo Tutankhamon (1336-1327 a.C), de la misma manera se cree que heredo la daga, seria un objeto incluido en la lista de ese matrimonio diplomático.

Esta expuesta en el primer piso del museo del Cairo, en la salas del tesoro de Tutankhamon.

Ya desde entonces se comenzó a especular con la procedencia de ese metal, dado que los egipcios de la época no producían aún hierro –el reinado de Tutankamón, hace más de 3.300 años, se sitúa en la Edad del Bronce- y los objetos de ese material eran extremadamente raros en su cultura y más valiosos incluso que el oro. Se dio por sentado que el hierro procedía de otros pueblos contemporáneos que sí lo forjaban como los hititas de Anatolia. De hecho, las cartas de Amarna –la correspondencia oficial de Egipto con otros estados durante el Imperio Nuevo- mencionan el regalo a los faraones de armas de hierro (y un brazalete), incluida una daga muy parecida a la de Tutankamón que le envió a su abuelo, Amenofis III, el rey Tushratta de Mitani, y que muy bien podría haber heredado el joven monarca.

La idea de que el hierro podía proceder de un meteorito –cuerpos celestes que los antiguos egipcios conocían y probablemente reverenciaban, como muchas otras culturas, desde los inuit a los tibetanos- no es nueva (se realizaron pruebas en 1970 y 1994), pero nunca se habían presentado datos concluyentes. La nueva investigación, llevada a cabo por un equipo italiano-egipcio y publicada en un pormenorizado artículo en la revista Meteoritics & Planetary Science (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/maps.12664/full), asegura que los análisis que han realizado en dos zonas de la daga –que se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo- prueban la teoría. La composición de la hoja, determinada con exactitud mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X, presenta un alto porcentaje de níquel (11 %) solo compatible con la procedencia de hierro de meteorito. Las trazas de cobalto en el metal confirman la hipótesis, según los estudiosos, que destacan que el análisis se produjo con un aparato portátil en el propio museo y sin que la daga sufriera ningún riesgo.

Los investigadores creen haber descubierto además el meteorito del que procede el hierro del puñal. Tras comparar las muestras con las de todos los 20 meteoritos de hierro conocidos en la región, concluyen que proviene de la octaedrita de 1 kilo bautizada como Kharga y hallada en 2000 en el puerto de Mersa Metruh, a 240 kilómetros al oeste de Alejandría. Los estudiosos subrayan que la primorosa factura de la hoja revela que los artesanos de la época de Tutankamón (Dinastía XVIII) poseían una capacidad de trabajar el hierro superior a la que se les atribuía. Apuntan también que su investigación arroja nueva luz sobre el hecho de que la palabra hierro se relacionara con el cielo en antiguos textos mesopotámicos, hititas y egipcios, con un jeroglífico incluso, en uso en la XIX Dinastía (la de Ramsés II), que podría traducirse como “hierro del cielo”.

La daga de Tutankamón no es el único objeto de hierro de meteorito hallado en Egipto. Ni el más antiguo: en una tumba en Gerzeh, cerca de El Fayum, aparecieron nueve cuentas de collar hechas martilleando cuidadosamente el metal extraterrestre que datan de hace 5.200 años. El puñal podría incluso no ser la única pieza del ajuar de Tutankamón con material resultado de la caída de un meteorito. Se ha propuesto que una rara gema amarillenta tallada como un escarabeo e incrustada en el collar del faraón es en realidad cristal formado al fundirse la arena por el calor producido al estrellarse un meteorito en el desierto.

Por lo tanto no se trata de un oopart, pero se incluye aquí como curiosidad. Demostrando que con una buena investigación se podrían “desclasificar” algunos de estos casos, como tales.

Dólmen de Lácara

Dólmen de Lácara

El Dólmen de Lácara es del tipo de corredor. Tiene una longitud de 19,90 metros, con un largo corredor, una gran cámara y el túmulo. La cámara tiene forma poligonal de 5,10 metros de diámetro y está formada por ocho grandes losas de más de 5 metros de altura sobre el nivel del suelo.

Sin duda, las medidas son impresionantes y lo hacen merecedor de una visita, porque además en sus alrededores se podrán encontrar varias sepulturas labradas en la roca granítica, del tamaño de una persona y de 0,5 metros de profundidad.

El dolmen de Lácara es un monumento megalítico tipo sepulcro de corredor, verdadera joya arquitectónica del Calcolítico (3000-4000 años antes de Cristo) en buen estado de conservación.

¿Como llegar?

Coordenadas geográficas: Latitud: 39º 2′ 59.28″ N Longitud: 6º 25′ 14.95″ W

Desde Mérida tomamos la A-66 en dirección Cáceres hasta Aljucén, donde nos desviamos por la Ex-214 en sentido La Nava de Santiago. Recorridos unos ocho kilómetros, en la parte izquierda de la calzada encontraremos un cartel indicador del dolmen. Podemos dejar nuestro vehículo en la explanada adyacente. Para llegar hasta el túmulo debemos traspasar la portilla metálica que se abre en la valla (no tomar la pista de tierra de la derecha) y una vez dentro de la finca, seguiremos durante unos 300 metros pegados a la mencionada valla, que dejaremos permanente a nuestra derecha. En 5 minutos alcanzaremos el dolmen de Lácara, visible por sus grandes bloques de piedra que se alzan por encima de una pequeña elevación del terreno.

Dólmen de Lácara, La Nava de Santiago (Badajoz). Foto Emilio

¿Donde se encuentra?

A unos 20 kilómetros al oeste de Mérida y cerca de la ribera de Lácara, afluente por la margen derecha del Guadiana, se encuentra el que posiblemente sea el monumento megalítico más espectacular de la región Extremeña, el dolmen de Lácara. El prehistoriador D. Martín Almagro, en 1959, describía así el paisaje donde este se encuentra:

“el monumento se encuentra enclavado en medio de un típico paisaje extremeño, con suaves ondulaciones cubiertas por una abundante vegetación arbórea de monte, formada principalmente por encinas y alcornoques.

El suelo se halla cubierto por un rico manto de césped, aprovechado intensamente por la ganadería. El subsuelo es principalmente una formación granítica, que aflora en muchos sitios. La forma que generalmente presentan las rocas graníticas es redondeada, debido a la erosión. Esta clase de roca ha sido el material empleado por los constructores del dolmen, hoy en estado grande de destrucción. Fue erigido en una suave colina que domina la formación de arrastres diluviales, que se conoce con el nombre de Prado de Lácara, varios arroyos, que han creado con sus arrastres una rica zona agrícola que siempre ha sido explotada por su abundancia de agua y apropiada formación del terreno”.

El Dolmen de Lácara se encuentra junto a la carretera de la Autovía de la Plata a La Nava de Santiago, a unos 25 kilómetros de Mérida. Fue declarado monumento nacional en 1931. Dentro de su categoría, es el mayor que existe en España (en la península solo hay uno más grande en la localidad portuguesa de Évora) y un emblema de una corriente cultural común a los pueblos de la vertiente atlántica desde Irlanda hasta la Península Ibérica.

El monumento, que tenía un uso religioso, se divide en tres partes: un atrio o vestíbulo, la antecámara y la cámara principal, que cuenta con cinco metros de diámetro y otros tantos de altura. El túmulo, monte de origen artificial que soporta el peso de las piedras, tiene un diámetro de 40 metros. Su construcción se remonta al cuarto milenio antes de Cristo.

El dolmen está formado por un largo corredor cubierto, de casi 20 m de longitud, que da acceso a la cámara mortuoria. Un pasillo adintelado conduce a una cámara mortuoria que originalmente debió de alcanzar los 5 metros de altura, y que estaba cubierta de un manto de tierra que ocultaba a la vista dicha cámara. En su interior se ha encontrado ajuar funerario formado por cuchillos, puntas de flecha, y placas de pizarra, resultado de las tareas de excavación más importantes que han tenido lugar en el dolmen (años 50 del siglo XX), por el prestigioso arqueólogo Martín Almagro Basch. Además de los restos de ajuar funerario, anteriormente descritos, Almagro encontró un fragmento de cerámica de un vaso campaniforme. El corredor y la cámara fueron repetidamente saqueadas, seguro desde época romana y en etapas posteriores.

La cúpula se cubrió con una gran losa, de la que, a priori, no quedan vestigios a primera vista. La estructura de cámara y corredor estaba cubierta con piedras y tierra, hasta formar un gran túmulo. El túmulo era reforzado por bloques de piedra que ejercieron el papel de contrafuertes para evitar que la estructura se viniese abajo, pues la presión de las piedras que forman la cámara mortuoria es enorme. Estas lajas formaban un círculo alrededor del perímetro del dolmen.

La estructura del Dolmen de Lácara es la típica de un sepulcro de corredor:

El dolmen ha sido utilizado durante muchos años como vivienda y resguardo para el ganado, y a pesar del aceptable estado de conservación, se encuentra así debido a las cargas de dinamita que se utilizaron para extraer los bloques de granito  que forman la edificación. El hallazgo por Almagro Basch de tégulas (pequeñas tejas) y cerámica de origen romano y medieval atestigua el uso doméstico del monumento. Se consiguió barrenar el monumento, pero los restos de lajas esparcidos por los alrededores, demuestran que fuese quien fuese quien realizó tal desaguisado, no se llevó demasiados restos de la obra mortuoria. El mismo Almagro informa en su memoria de la excavación que algunas de las piedras de la cubierta del corredor y todas las de la cámara poligonal fueron intencionadamente desmontadas, barrenadas y destruidas.

Vista del Dólmen de Lácara en 360º

La excavación más importante en el monumento tuvo lugar a finales de los 50 del pasado siglo. En aquella intervención se localizó elementos de ajuar, cerámicas, cuentas de collar y más de cien puntas de flecha. Pero hoy aún se desconocen muchos datos sobre el dolmen. Con su compra por parte de la administración regional y su puesta a punto se podrá profundizar en su investigación al tiempo que se facilitará su explotación como recurso turístico.

Vista del corredor. Al fondo la cámara mortuoria

Y la cámara es un verdadero prodigio. De las grandes piedras que se elevaban hacia el cielo (la cúpula estaría a unos 5 metros) sólo queda una intacta, que da idea de la grandiosidad de la construcción. Las demás aparecen partidas. Pero en la base se puede apreciar la precisión con la que fueron colocadas.

Toda la estructura estaba cubierta con piedras y tierra, hasta formar un gran túmulo.

Para reforzar y sujetar el túmulo se colocaban grandes piedras en la base, a modo de contrafuertes, a lo largo de un anillo exterior. Estas piedras son visibles en el perímetro del dolmen de Lácara.

Los dólmenes eran construcciones sagradas, utilizadas para enterrar a los miembros de la comunidad. La construcción de un monumento de este tipo suponía un esfuerzo enorme y necesitaba de la colaboración de muchas personas.

Sólo visitándolo se puede comprobar la majestuosidad de esta verdadera obra de ingeniería.

Cámara mortuoria

Bloques de granito que formaban parte del dolmen

Una de las joyas del patrimonio monumental de Mérida luce nueva imagen. La Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura ultima los trabajos de adecuación del entorno del Dolmen de Lácara, una construcción megalítica única en el país que fue adquirida a finales de 2009 por la administración regional.

Cultura ha destinado a esta actuación cerca de 59.000 euros con cargo al proyecto Vía Plata II, dentro del programa Alba Plata de recuperación de esta milenaria línea de comunicación a su paso por Extremadura. La empresa cacereña Atrium CRBC ha llevado a cabo los trabajos, denominados ‘Excavación y consolidación de las estructuras del Dolmen de Lácara’.

La actuación ha consistido fundamentalmente en consolidar y limpiar el entorno del monumento, sin llegar a intervenir de forma directa en el dolmen. De ese modo, si antes se encontraba cubierto por vegetación y material de relleno, ahora luce en medio de un montículo pelado, como debió de mostrarse en sus primeros años de existencia y funcionamiento.

Vista lateral del dolmen. El túmulo cubría originalmente toda la estructura.

Junto a esto, se ha adecuado un camino desde el inicio de la finca donde se encuentra el monumento, para lo que se ha ocupado una franja de suelo que formó parte de la compra realizada por Cultura en 2009. Hasta entonces, los propietarios de los terrenos permitían el acceso para realizar visitas al dolmen, pero se encontraba en un espacio privado. Ahora se puede entrar con un vehículo y aparcar junto a la entrada, tras lo que se debe recorrer a pie el sendero que lleva a la construcción megalítica.

Esta actuación contribuirá a mejorar el conocimiento científico del dolmen y a difundir una joya de la arqueología emeritense, extremeña y española.

Foto Emilio

Un monumento único

http://www.360cities.net/image/dolmen-de-lacara-europe#16.00,16.80,70.0

Copa de Licurgo

Copa de Licurgo

La “nanotecnología” de los romanos.

Aspecto de la copa de Licurgo al ser iluminada desde atrás.

Fotografía con iluminación frontal y flash, la copa posee un tono verde que es el que toma cuando no hay luz que atraviese el vidrio.

La copa de Licurgo es una copa en jaula de vidrio romano del siglo IV que fue fabricada con un vidrio dicroico, que presenta diferentes colores dependiendo de si la luz pasa o no a través del mismo. El vidrio toma un tono rubí cuando la copa es iluminada desde atrás y verde cuando se la ilumina frontalmente.1 Es el único objeto completo de vidrio romano fabricado con este tipo de vidrio,2 y el que presenta un cambio de color más notable;3 ha sido denominada “la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido”.4

La copa también es un muy raro ejemplo de una copa en jaula romana, o diatretum, en la cual el vidrio ha sido cortado con gran esfuerzo y horadado para dejar una “jaula” decorativa en el nivel original de la superficie. Numerosas partes de la jaula han sido removidas por completo. La mayoría de las copas en jaula tienen una jaula con un diseño geométrico abstracto, pero la copa de Licurgo posee una composición con figuras,5 que presenta al mítico rey Licurgo, quien (según sea la versión) intentó matar a Ambrosía, una seguidora del dios Dionisio (Baco para los romanos). Ella fue transformada en vid que se enredó sobre el rey y lo atenazó, hasta finalmente matarlo. En la copa se observa a Dionisio y dos de sus seguidores burlándose del rey. La copa es el “único ejemplo figurativo bien preservado” de una copa de jaula.6

El vidrio

El efecto dicroico se consigue mediante un vidrio al cual se le ha incorporado una pequeña cantidad de nanopartículas de oro y plata dispersas en forma coloidal en el vidrio. No se conoce a ciencia cierta el proceso utilizado, y es probable que el mismo no fuera comprendido o controlado por los artesanos, y probablemente fue descubierto mediante la “contaminación” accidental del vidrio con polvo finamente molido de oro y plata. Es posible que los fabricantes del vidrio ni siquiera supieran que el oro desempeñaba algún rol, ya que las cantidades necesarias son minúsculas; el mismo puede haber sido aportado por las impurezas de oro contenidas en algo de plata que se pueda haber añadido (la mayoría de la plata romana contiene pequeñas proporciones de oro), o de trazas de oro o pan de oro dejado por accidente en el taller por otro trabajo. Los otros escasos fragmentos de vidrio dicroico romano que han sobrevivido presentan variaciones considerables entre los dos colores que se manifiestan.7

La empresa Corning Glass Works ha producido un material con una composición química y una estructura interna similares, que ante iluminación frontal y posterior presentan el mismo “efecto Licurgo” de cambio entre el verde y el rubí que se observa en el material del que esta construida la copa Licurgo.8 El vidrio rubino oro o vidrio rubí dorado es parecido y mucho más común, si bien es fabricado con oro coloidal, solo presenta el color rojo.

A una mezcla convencional de vidrio romano se agregaban 330 partes por millón de plata y 40 de oro: “Estas partículas se precipitaron como coloides y forman una aleación plata-oro. Al ser observadas con luz reflejada las minúsculas partículas metálicas tienen apenas el tamaño suficiente para reflejar la luz pero sin eliminar la transmisión. En el caso de luz transmitida las pequeñas partículas dispersan el extremo azul del espectro de manera más efectiva que la zona roja del espectro, por lo que la luz roja se transmite, y ese es el color que se observa. Dado que es imposible que los artesanos romanos pudieran agregar cantidades tan pequeñas de plata y oro al volumen de vidrio necesario para fabricar una copa, es probable que ellos agregaran cantidades mayores a masas más grandes de vidrio fundido, y posteriormente la proporción era diluida agregando más vidrio.”9 Las partículas miden apenas unos 70 nanómetros,10 y se encuentran inmersas en el vidrio, por lo que no es posible observarlas mediante microscopia óptica, siendo necesario recurrir a un microscopio electrónico de transmisión.11 Por su tamaño se aproximan a la longitud de onda de la luz visible, y se produce un efecto de resonancia plasmónica de superficie.12

La copa

El interior de la copa es muy liso, pero en la parte posterior de las figuras principales el vidrio ha sido ahuecado, de manera significativa, reduciendo el espesor del vidrio de las figuras y produciendo un tono de luz uniforme al ser atravesado por la luz. Esta es una característica única entre las copas que han sobrevivido; Harden sugiere que esto puede haber sido producto de una elaboración posterior.13 Una zona alrededor del torso de Licurgo posee un color diferente del color del resto del vidrio; tal vez producto de un descuido en la hechura, pero que fue aprovechada por el artesano del vidrio “de forma tal que pudo hacer que el enojo de Licurgo se destacara por el brillo intenso”.14 Luego de la prolongada etapa de corte del vidrio se realizaba el pulido fino para darle el aspecto final lo cual se realizaba mediante una técnica denominada “pulido con llama” en el cual se corría el riesgo de dañar de manera irremediable la pieza.15 En 1995 se sugirió que para la fabricación de esta y otras copas jaula se había utilizado una mezcla de molde y cortado, pero la idea no tuvo gran aceptación.16

Vista de partes en ambos colores, y la variación del rojo.

La fabricación

Al igual que otras piezas notables en vidrio romano existentes en el Museo Británico tales como la vasija de Portland un vidrio camafeo, la copa es un ejemplo en alguna medida de las habilidades desarrolladas por los talladores de gemas, o de rocas duras semipreciosas para producir recipientes, que eran artes de lujo de enorme prestigio en la Antigua Roma. No existen recipientes tallados en piedras comparable a ninguna de las dos obras, pero las habilidades de manejo del vidrio necesarias para su manufactura poseen características similares a las necesarias para la elaboración de objetos en piedras naturales como la Copa de los Ptolomeos o el Rubens Vase.17 En efecto, no fue hasta los primeros estudios detallados de la copa en 1950 que se pudo determinar que el material utilizado es vidrio y no piedra, tema sobre el cual existían diferentes opiniones.18

Es probable que tres talleres diferentes participaran de todo el proceso, tal vez ubicados no en la misma zona del imperio. Es posible que el vidrio haya sido inicialmente preparado en forma de un gran bloque de vidrio estándar claro, tal vez en Egipto o Palestina, ya que ambas regiones exportaban en grandes cantidades vidrio para postprocesar, y a veces colorear, en otras partes. El recipiente dicroico base probablemente fue fabricado en un taller especializado, para ser luego transferido a otro conformado por talladores especializados. Este era sin dudas un objeto raro y muy costoso, y los secretos de su fabricación, posiblemente no hayan sido completamente comprendido por sus fabricantes.19

Tiene varios daños pequeños, el más significativo es la ausencia de la cara de la pantera, además la copa esta fisurada; por ello el Museo Británico nunca ha quitado el anillo metálico. El pie de la copa esta dañado, y se desconoce la forma original de la base.20 El Metropolitan Museum of Art, en Nueva York posee un fragmento que mide 56 x 76 mm de un sátiro de una copa de jaula dicroica que cambia de tono del verde oliva a “ámbar rojizo”.21

El sátiro con la roca, en el nuevo exhibidor construido en el 2014.

La figura de Licurgo, confinado por la vid y desnudo a excepción de sus botas,22 se encuentra flanqueada a la izquierda por una Ambrosia agachada, en una escala mucho menor. Detrás de ella uno de los sátiros de Dionisio (mostrado con una forma humana normal) se encuentra parado sobre un pie mientras se prepara para lanzar una roca de gran tamaño a Licurgo. En su otra mano tiene un pedum o báculo de pastor.23 A la derecha de Licurgo se encuentra primero una figura de Pan,24 y a sus pies se encuentra una pantera de aspecto canino, el compañero tradicional de Dionisio, falta la cara de la pantera pero presumiblemente estaba dormitando junto al rey, y luego se encuentra el dios, burlándose de él con su brazo derecho extendido en un gesto de enojo. Dionisio lleva en su mano un tirso, el bastón especial del dios y sus seguidores, y su vestimenta posee un aspecto Oriental, tal vez indio, reflejando la creencia (tal vez errónea) de los griegos de la antigüedad sobre el origen de este culto. Falta la sección de la pantorrilla de una pierna. Una flámula que cuelga detrás de él desde su tirso se sobrepone al pie levantado del sátiro con la roca, completando el círculo de la copa.25

Se ha sugerido que esta escena no muy común era una referencia a la victoria de 324 del emperador Constantino I sobre su co-emperador Licinio, quien fue asesinado en 325.26 Otra sugerencia es que el cambio de color de verde a rojo podía haber ser interpretado como evocando la maduración de las uvas rojas, por lo que había una sutil intención de mostrar una escena con el dios del vino. Es posible que la copa haya sido concebida con la intención de que sirviera para ser usada durante las celebraciones del culto a Baco,27 todavía una práctica común de la vida religiosa romana hacia el año 300. En una supuesta carta del emperador Adriano (d. 138) a su cuñado Lucio Julio Urso Serviano, mencionada en su biografía en la Historia Augusta, se señala el obsequio de dos copas dicroicas, que el autor del siglo IV había visto: “Te he enviado copas particoloreadas que cambias de color, que me fueran obsequiadas por el sacerdote de un templo. Las mismas están especialmente dedicadas a ti y a mi hermana. Quisiera que las utilicen durante los banquetes que se realizan durante las fiestas.”28

En otras representaciones de la historia se suele mostrar a Licurgo atacando a Ambrosia, a menudo con un hacha de doble filo, mientras que sus acompañantes corren en su ayuda, o Licurgo solo enredado en la vid. La representación más parecida a la escena que se muestra en la taza es uno de los mosaicos del ábside en el triclinio en la Villa del Casale, Piazza Armerina, que podría referirse a Licurgo.29 Existe otros mosaicos en Antioquia en el Orontes, y un grupo en un sarcófago del segundo siglo en la Villa Parisi en Frascati.30 También existe un mosaico de suelo proveniente de Vienne, actualmente en el museo en Saint-Romain-en-Gal, en el que se lo muestra a Licurgo solo dentro de la vid.31 La escena precedente de Licurgo atacando a Ambrosia, corresponde a un mosaico de suelo en la Brading Roman Villa en la Isla de Wight.32 Respecto a este y otros mosaicos similares, Martin Henig indicó: “En este tipo de casos, no se trata de paganismo popular simple sino de un conocimiento recóndito. Este es el tipo de religión esotérica que el Emperador Juliano, Simaco, Praetextatus, Macrobius y Proclus apreciaban. 33

La copa probablemente fue diseñada para beber en fiestas, o en celebraciones del culto a Baco,34 donde la ausencia de un pie, una característica que también se observa en otras copas jaula, puede significar que la misma era pasada de mano en mano, tal como a menudo se hacia con las copas lujosas en las culturas medievales. En forma alternativa otras copas jaula fueron utilizadas casi con seguridad, suspendidas a la manera de las lámparas de aceite, que permite lucir el efecto dicroico de la copa.

Vista mostrando su superficie interior y la fisura.

La copa “tal vez fabricada en Alejandria” o Roma hacia el 290-325, mide 16.5 x 13.2 cm.35 Dado su excelente estado de conservación, es probable que, al igual que varios otros objetos romanos de lujo, nunca haya estado enterrada; a menudo este tipo de objetos terminaban dentro de algún relativamente seguro tesoro de iglesia. Alternativamente, es posible que al igual que varias otras copas jaula, haya sido recuperada de un sarcófago. El reborde de bronce dorado y el pie actuales fueron agregados hacia el 1800,36 lo que podría significar que fue uno de los numerosos objetos tomados de los tesoros de las iglesias durante el periodo de la Revolución francesa y las Guerras revolucionarias francesas. El pie continúa el tema de la copa con hojas de vid, y el reborde posee formas de hojas con longitudes variables que se ajustan a las escenas en la copa. En 1958 el pie fue retirado por los conservadores del Museo Británico, y volvió a ser reintegrado en la copa en 1973.37 Es posible que haya tenido montajes anteriores al actual.38

No se conoce la historia antigua de la copa; su primera mención está en un texto de 1845, en el que un escritor francés indica que la había visto “hace algunos años, en manos de M. Dubois”.39 Esto probablemente fue poco antes de que fuera adquirida por la familia Rothschild.40 Estaba entre las procesiones de Lionel de Rothschild en 1857, cuando Gustav Friedrich Waagen la vió en su colección y la describió como “barbárica y sin valor”.41 En 1862 Lionel la prestó para una exhibición en lo que es el hoy en día el Victoria and Albert Museum, y después permaneció guardada hasta 1950. En 1958 Victor, Lord Rothschild la vendió al Museo Británico por la suma de 20.000 libras esterlinas, 2.000 de los cuales fueron donados por el Art Fund (en ese entonces el NACF).42

La copa forma parte de la colección del Departamento de Prehistoria y Europa del Museo, anteriormente estuvo expuesta iluminada desde atrás en el Recinto 50. En el 2015 se la expuso en nuevo exhibidor de la donación Rothschild del Waddesdon Bequest en el Recinto 2A, con una fuente de luz en su interior que muestra en forma efectiva el cambio de color, aunque solo es posible apreciar un lado de la copa. A partir de octubre del 2015 se la mudó al Recinto 41, al ser este abierto nuevamente.

Bastida de les Alcusses

Poblado íbero de la Bastida de les Alcusses

Coordenadas: 38°48′53.18″N 0°48′01.90″O (mapa)

El Bouet de Bastida, imagen del yacimiento.

El poblado íbero de La Bastida de les Alcusses es un asentamiento del siglo IV a. C. ubicado en el extremo suroeste de la Serra Grossa.1 Está situado en el término de Mogente (provincia de Valencia, España), en la cumbre de un cerro alargado y aislado, a 741 m sobre el nivel del mar. Se accede por la carretera CV-652 Moixent-Fontanars, con acceso señalizado en el km 10,5. Se puede subir en vehículo hasta el aparcamiento del poblado.

Reproducción ideal del yacimiento.

El yacimiento, situado sobre una loma, ocupa una extensión de 650 m de longitud y unos 150 m de anchura. Está a más de 720 m sobre el nivel del mar, y a unos 200 m por encima de las tierras circundantes del Pla de les Alcusses, que es una pequeña meseta elevada por la que se accede y de la cual recibe el nombre. Está considerado como uno de los principales poblados ibéricos de la Comunidad Valenciana.

El entorno actual del yacimiento es un espacio forestal, con bosque de pino y matorral mediterráneo bajo. Y aunque el cultivo actual de frutales y cereales en el llano ha transformado muchas parcelas, todavía se puede apreciar un paisaje marcado, fundamentalmente, por el ritmo tradicional de las labores agrícolas al no existir un fuerte impacto de construcciones modernas.

Historia de la investigación

Desde 1909 se conocía la existencia del yacimiento, descubierto por Luis Tortosa, pero las primeras excavaciones arqueológicas en este yacimiento no empezaron hasta 1928, a propuesta del recién creado Servicio de Investigación Prehistórica y Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia. Debido al buen estado de conservación se consideró un buen punto de partida para iniciar las investigaciones del Museo, y entre 1928 y 1931 se realizaron cuatro campañas de excavación enormemente fructíferas.

Se descubrieron 250 departamentos y se hallaron piezas muy destacadas como el conocido Guerrero de Mogente, pequeñas planchas de plomo escritas en ibérico, armas o adornos que comenzaron a dar justa fama al yacimiento. Hasta tal punto fueron destacables aquellas excavaciones y sus resultados que la prensa llegó a denominar el yacimiento como la “nueva Pompeya”.

Excavaciones en Bastida de les Alcusses de 1928

Durante aquellos cuatro años se excavó solo una mínima parte del poblado. Desde 1990 el Museo de Prehistoria de Valencia ha retomado los trabajos en el yacimiento con un proyecto de excavaciones, puesta en valor y actividades didácticas. Hoy en día el yacimiento puede ser visitado y cuenta con un servicio de guías.

Un importante documento es la inscripción sobre plomo, de 180 x 40 mm, con 1 mm de grosor, hallado en las excavaciones de 1928 en el departamento 48, enrollado bajo una piedra de molino. La lámina está escrita por las dos caras en escritura ibérica suroriental (también conocida como meridional) y es aparentemente un documento contable que contiene fundamentalmente registros con nombres de personas asociados a cantidades, algunos de los cuales aparecen cancelados.

Cara A del plomo de La Bastida de las Alcuses

El sistema defensivo

La Bastida es un poblado de 3’5 hectáreas con una muralla de más de tres metros de anchura en las zonas más accesibles, y por tanto más vulnerables. Además hay dos torres adosadas a la muralla para mejorar la defensa. Existe otro recinto más estrecho situado en la parte más accesible del poblado, en la zona oriental, que está inacabado y que debió realizarse para reforzar el control de los accesos. Este segundo recinto define un espacio de 1,5 hectáreas.

Cuatro puertas daban acceso al poblado. Hay tres puertas en el sector occidental y una en el extremo oriental. Todas ellas son construcciones cerradas por su parte superior y con bancos corridos en los laterales, posiblemente como puestos de guardia o espacios para el control de mercancías.

Muralla y Puerta Oeste del poblado

Estas construcciones protegían los dos batientes de madera, que estaban formados por varias tablas unidas por pletinas de hierro. La anchura de los accesos oscila entre los 150 cm de la Puerta Este y los 250 cm de las puertas Norte, Oeste y Sur. Dos de ellas, la Puerta Norte y la Sur estaban tapiadas en el momento de la destrucción del poblado. Tanto las puertas como la muralla conservan actualmente un zócalo de mampostería, pero en su día el alzado estaba hecho de adobes. Además, un adarve permitía la circulación por la muralla, las torres y las puertas.

El urbanismo y la arquitectura doméstica

Sistema urbano

La organización de las construcciones está estructurada a lo largo de una calle central que, de oeste a este, cruza todo el poblado. Otras calles perpendiculares a esta organizan espacios laterales y espacios sin construcciones a modo de plazas.

Las casas eran de diversos tamaños (entre 70 y 150 m²) y estaban formadas por varias habitaciones y algunas tenían incluso patios. La arquitectura emplea los mismos elementos que los utilizados en la muralla y las puertas. Los muros eran de adobes –que son ladrillos hechos de barro y paja y secados al sol- sobre un zócalo o base de piedras; después todas las fachadas y los espacios interiores eran encalados y, a veces, pintados. Las casas tenían una sola planta y los techos, que eran planos con leves pendientes para facilitar el desagüe, eran también accesibles para otro tipo de actividades.

La parte central de cada casa estaba formada por el hogar, centro de reunión y símbolo de la vida en familia. En las despensas de las casas se almacenaban y conservaban los productos cultivados y, además, se realizaban todo tipo de actividades como la molienda e incluso otras tareas más específicas como el trabajo del metal y el tejido junto a diversas labores artesanas.

El sustento cotidiano: tareas agrícolas e intercambios

Instrumental agrícola de la Bastida de les Alcusses

Vaso de cerámica ibérica de la Bastida de les Alcusses

Las tareas agrícolas y ganaderas eran parte fundamental para el sustento cotidiano. Los principales cultivos eran los cereales de secano -cebada, trigo y mijo- y las leguminosas –habas y guisantes- a los que se sumaba el cultivo de frutales como el olivo, la viña, el almendro y la higuera. Estos cultivos se realizaban con arados de madera reforzados con piezas de hierro que llamamos rejas, que han sido recuperado en un buen número en las casas de la Bastida. Ello permitía extraer mucho rendimiento al trabajar zonas de tierras duras o difíciles. Otras herramientas agrícolas presentes en las casas son podones, hoces, legones y arrejadas, que en conjunto ofrecen la mejor y más completa colección de aperos agrícolas de época prerromana conocidos hasta ahora en España.

La cabaña ganadera estaba formada, sobre todo, por cabras y ovejas y en menor medida, bueyes y cerdos de los que se extraía leche, lana y cuero y fuerza para el cultivo con arados y el transporte en carros. Además, no debemos olvidar, tampoco, la carne de estos animales para consumir a la que se añadía la de los animales silvestres cazados, que eran el conejo, la liebre, el ciervo, la cabra montés y el jabalí. Se han hallado, también, anzuelos lo que nos indica que la pesca en el cercano río Canyoles fue un recurso también aprovechado.

Junto a todo ello las actividades comerciales y los intercambios ocupan, también, un lugar destacado en la economía de este poblado. En la Bastida se han hallado juegos de pesas y balanzas de precisión, sin duda utilizados para transacciones y cuentas relacionadas, quizás, con el intercambio de pequeños lingotes de plata obtenidos mediante procesos de copelación de plomo argentífero.

En relación con los intercambios también sabemos que al poblado llegaban productos de varios puntos del Mediterráneo: desde el Estrecho de Gibraltar llegaban ánforas que contenían productos derivados de la pesca y salazones, y desde Atenas se transportaba vajilla de mesa -platos y copas para beber- empleados por los iberos junto a sus propias vajillas. Muchas de estas piezas eran, a veces, imitadas por los alfareros iberos como muestra de su interés por ellas.

La estructura social

Los trabajos y tareas realizadas define a los grupos que habitaron la Bastida. Campesinado, comerciantes y artesanado convivían con otros grupos cuya actividad más visible es la guerra. Los guerreros más destacados debieron ser caballeros como el de la conocida figura de bronce del Guerrero de Mogente. En esta pieza un hombre desnudo es representado con los elementos específicos de la clase dominante: las armas y el caballo. En una mano empuña la espada, que se denomina falcata, y en la otra el escudo redondo, que se llama caetra, pero destaca, sobre todo, el casco con gran penacho, todo un símbolo del poder. Junto a estos guerreros hubo otros infantes armados con lanzas y escudos. Junto a los guerreros las mujeres de rango tendrían a su cargo la administración de las casas y, quizás, de las tierras. Paralelamente, una de las actividades cotidianas de las mujeres de rango es el tejido, que conocemos, sobre todo, por las fusayolas y las numerosas pesas de telares encontradas en las casas.

Guerrero de Mogente (7,3 cm) descubierto en 1931 por el obrero Vicente Espí, en el departamento 218.

La destrucción del poblado y su abandono

El asentamiento tuvo una vida muy corta, pues se fundó y se destruyó en torno al 330 a. C. Así pues, el poblado solo estuvo habitado el curso de unas tres o cuatro generaciones. Estas fechas se han obtenido gracias al completo repertorio de importaciones griegas de barniz negro que ofrecen cronologías muy precisas. Las dos puertas de entrada tapiadas, los restos de incendios, las numerosas armas, joyas y adornos personales en las calles… todo indican que se produjo un abandono rápido y forzado del lugar. La causas de su destrucción todavía son dudosas y controvertidas, pero deben ser puestas en relación con las actividades y conflictos entre los propios grupos ibéricos, bien de la zona o bien de otras áreas más amplios, que incluirían la meseta castellana, la zona de la Hoya de Alcoy y el Condado de Cocentaina o el valle del Vinalopó. No olvidemos que estamos en un área con muchos asentamientos ibéricos, y que es una zona con pasos naturales entre el interior y la costa y que se buscó su control y el dominio de las tierras de cultivo.

El Museo de Mogente y el poblado de la Bastida de les Alcusses son visitables todo el año. En el yacimiento hay un servicio de guías y puede ser visitado siguiendo un recorrido con paneles explicativos.

Además, se ha reconstruido a escala natural una casa utilizando las técnicas y materiales ibéricos, de modo que se puede apreciar como estaban construidas estas casas y se observan los objetos y las actividades características de las personas que allí vivieron. Además, en una visita al Museo de Prehistoria de Valencia se puede admirar una selección de los mejores objetos encontrados en la Bastida.

Reconstrucción de una casa ibérica.

Los últimos hallazgos en el yacimiento de la Bastida de les Alcusses de Moixent revelan la importancia del poblado fechado hace 2.400 años – Casi un siglo después de su descubrimiento, las excavaciones siguen aportando datos a la historia

El reciente hallazgo de un buen número de piezas entre ellas cinco espadas de hierro pertenecientes a guerreros de la cultura íbera en el yacimiento de La Bastida de les Alcusses de Moixent no ha hecho más que evidenciar la importancia de este antiguo poblado para entender una civilización sobre la que existen aún innumerables interrogantes. No en balde, el desconocimiento de su alfabeto impide profundizar en el significado de muchos de sus aspectos culturales. Sin ir más lejos, la disposición y simbología del último hallazgo levanta incluso dudas entre los especialistas sobre si se trataría de un más que probable ceremonial de carácter bélico.

Según Helena Bonet, codirectora de la campaña de excavación del yacimiento que lleva a cabo el Museu de Prehistòria de València, estos hallazgos son “frecuentes en las necrópolis iberas, pero es la primera vez que este ritual se ha documentado dentro de un poblado”. “Este hecho convierte al poblado en una referencia peninsular para estudiar este periodo”, ha manifestado.
La Bastida de les Alcusses fue una de las ciudades más importantes del norte de la Contestania ibérica en el siglo IV a.C., sin embargo se desconocen las causas históricas que motivaron su destrucción en torno al 325 a.C., tras una corta existencia de 100 años.

La excavación arqueológica de esta ciudad amuralla ha desvelado, según Bonet un “urbanismo complejo, con grandes casas agrupadas en manzanas dispuestas a un lado y otro de la calle central que recorre todo el poblado”.

Asimismo, las viviendas eran de una sola planta distribuida en varias habitaciones con una superficie entre 80 y 150 metros. Los espacios se distribuían en varias habitaciones aunque predomina el modelo de habitación principal donde se encuentra el hogar, centro de la vida doméstica y estancias secundarias que se destinan a almacenes y establos.

La agricultura era la principal actividad productiva de estos pobladores, complementada con la ganadería y para la que empleaban un variado instrumental agrícola de hierro muy semejante al utilizado hasta nuestros días, compuesto por rejas de arado, hoces y alcotanas, entre otros. La caza, sin embargo, fue un recurso económico poco significativo.

Respecto a los animales domésticos, las investigaciones indican que poseían rebaños de ovejas y cabras, que eran fundamentales para el aprovisionamiento de carne y leche.

La cultura íbera tuvo una importante radicación a lo largo del actual territorio de la Comunitat Valenciana con diversos asentamientos reconocidos. Algunos de ellos son ahora fruto de excavaciones como es el caso del de la Ciudad de Kelin en Caudete de las Fuentes.

El objetivo es difundir lo que significó la ciudad

Este yacimiento es el primero que llevó a cabo el Museu de Prehistòria de València en 1928. Tras varias campañas de excavaciones, las tareas se retomaron en 1990. Según Bonet, ahora el objetivo es difundir la riqueza arqueológica del mismo “mediante la consolidación de manzanas de casas, el análisis del sistema defensivo, la realización de un estudio sobre el patrimonio y la creación de un museo con visitas guiadas y talleres”. Un proyecto de investigación muy amplio en el que trabaja un equipo interdisciplinar de expertos.

¿Cómo sería? Las reconstrucciones virtuales del asentamiento

 

 

 

 

 

 

La columna de Kudasaadri

La columna de Kudasaadri

Según comenta Bruno Cardeñosa en su libro 100 enigmas del mundo, hay otra columna que se  encuentra en las laderas de la colina de Kudasaadri, a unos 150 kilómetros al noroeste de Bangalore, en el estado de Karnataka, al sur de la India. Esta montaña, situada a 1.450 metros sobre el nivel del mar, está horadada por numerosas cuevas donde los místicos han pasado largas temporadas buscando la iluminación.  Es un lugar sagrado. La colina está cubierta de un espeso bosque, en donde hay humedad, En su falda existe un santuario en cuya entrada está una extraña columna rectangular de 9,76 m de altura de hierro que a pesar de las lluvias y del tiempo, que tampoco tiene signos de corrosión.

De ella se cuenta que el maharajá de Mysore mandó excavar alrededor de ella con el objetivo de buscar el otro extremo subterráneo. Cavó y cavó y tuvo que abandonar la empresa meses después ya que no encontraba el dichoso final, lo que atribuyó al designio de los dioses. Algo que parece ser común a columnas similares, como la de Delhi.

El valle, que se encuentra a los pies de la montaña piramidal de Kudasaadri, aloja un templo dedicado a Sri Mookambika, considerada la Madre Universal y la Madre de todas las madres Divinas en el panteón hindú. Muchos no creen que sea casual y han buscado sus interpretaciones místicas diciendo que la columna serviría de catalizador para atraer la energía divina a la zona y así proteger a los devotos de la diosa.

Kuélap

Kuélap

Kuélap o Cuélap es un importante sitio arqueológico preinca ubicado en los Andes nororientales del Perú, en la Provincia de Luya, fue construido por la cultura arqueológica Chachapoyas. Forma un conjunto arquitectónico de piedra de grandes dimensiones caracterizado por su condición monumental, con una gran plataforma artificial, orientada de sur a norte, asentada sobre la cresta de roca calcárea en la cima del Cerro Barreta (a 3000 msnm.). La plataforma se extiende a lo largo de casi 600 metros y tiene como perímetro una muralla que en algunos puntos alcanza 19 metros de altura. Se estima que su construcción debió iniciarse hacia el siglo XI, coincidiendo con el periodo de florecimiento de la cultura Chachapoyas, y su ocupación debió culminar hacia mitades del siglo XVI. Sus colosales murallas y su compleja arquitectura interior son evidencias de su función como un conjunto poblacional bien organizado, que incluye recintos de índole administrativa, religiosa, espacios ceremoniales y de residencia permanente.

Ubicación y acceso

El complejo arqueológico de Kuélap está ubicado en las coordenadas 6°25′9.29″S 77°55′22.85″O, en el departamento de Amazonas, provincia de Luya. Se accede desde la carretera del Leimebamba, dejando la carretera asfaltada a la altura de Nuevo Tingo, cercano a la ribera del Utcubamba, donde el camino prosigue por vía carrozable en ascenso, hasta llegar a una planicie en las proximidades del monumento, donde encontramos un sendero que nos lleva directamente a la Ciudadela. También es posible el acceso por un sendero empinado que parte del poblado de El Tingo, cercano a la ribera del Utcubamba, con un recorrido de 8.9 kilómetros y un desnivel de 1200 metros. A partir del mes de octubre del 2016 se podrá hacer uso de los teleféricos, actualmente en construcción, que a parte de transportar a los turistas desde el pueblo de Nuevo Tingo en tan solo 20 minutos, permitirá disfrutar del majestuoso paisaje en plena ceja de selva.

Descubrimiento

Este monumental exponente de la arquitectura de los chachapoyas permaneció virtualmente ignorado hasta 1843. La razón estriba en lo poco accesible de la zona boscosa y lluviosa en la que se encuentra. En el año referido, al realizar una diligencia en la zona, Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas, pudo admirar su grandeza guiado por lugareños que ya conocían el sitio arqueológico. Con posterioridad, Kuélap mereció la atención de algunos estudiosos y curiosos en materia de antigüedades. Entre ellos descuella el francés Louis Langlois, que lo analizó en la década de los años 1930, y Adolf Bandelier, que lo describió con anterioridad.

Fachada este de la fortaleza de Kuélap.

Descripción

Frisos en piedra.

Acceso principal

La entrada principal atestigua su uso para personajes de alto estatus, no solamente por su forma y detalles arquitectónicos, sino además, por la ubicación de numerosos bloques de piedra en su construcción que fueron ornamentados con diversos símbolos de tipo religioso que incluyen rostros y animales míticos, serpientes y símbolos de profundo contenido religioso. En este acceso se han mantenido los testimonios del proceso de crecimiento del sitio, incluyendo grandes capas de relleno que permitieron de manera sucesiva la extensión del acceso, tanto en altura como su crecimiento hacia el interior.

Mira una de las tres entradas estrechas a la fortaleza.

Templo Mayor

El Templo Mayor es uno de los centros sagrados de mayor importancia para el monumento. Este edificio en la forma de un cono truncado invertido, tiene 13.5 m. de diámetro en su parte superior, en la cual se han registrado numerosas evidencias de ofrendas diversas en rituales complejos que incluyó el colocar huesos humanos dentro del recipiente interior, que se convirtió así en un gran osario. En torno al edificio se han encontrado diversos entierros humanos y ofrendas que proceden desde la costa norte, como desde la sierra de Ayacucho en el sur y Cajamarca en la sierra norte.

Imagen del interior de la fortaleza

Plataforma circular

La Plataforma Circular, ubicada inmediatamente sobre la muralla sur del sitio, tuvo una función íntimamente vinculada con el Templo Mayor. En esta plataforma debió residir el personaje que tuvo bajo su responsabilidad el funcionamiento del templo. El final de la historia ocupacional de Cuélap, se relaciona con una masacre de grandes proporciones que ocurrió de manera exclusiva dentro de los límites de esta plataforma, que no incluyó mujeres, pero que fue realizada por un grupo local bien organizado, en el marco de un conflicto por el poder. Este hecho fue seguido de un gran incendio que marca los días finales de ocupación del sitio. este triste acontecimiento debió ocurrir alrededor de 1570 cuando se establece el sistema de reducciones de indios por el poder colonial español. En el centro de esta plataforma hubo un osario semejante al que se registró en la parte superior y central del Templo Mayor.

Pueblo Alto

El Pueblo Alto se ubica en la parte norte y oeste del sitio y tiene una muralla que lo delimita y separa del resto del asentamiento. Tiene tres sectores bien definidos, a los cuales se accede por dos accesos, uno que permite ingresar al sector norte y central y el otro que permite el acceso solamente al sector sur, de carácter básicamente residencial.

El Tintero.or.

La Tumba Inca del Pueblo Alto Sur

Dentro de una estructura especial se descubrió una tumba Inca, de un personaje adolescente, con ofrendas de alta calidad, que incluye fina cerámica, objetos de madera muy destruidos y una nariguera de metal. Es posible que se trata de una ofrenda del tipo Capacocha, costumbre Inca en los centros de mayor importancia religiosa del imperio. -Sector Central del Pueblo Alto Este sector debió cumplir una función pública durante los últimos momentos de ocupación. Por esta razón, solamente cuanta con tres estructuras de formas cuadradas y rectangulares, de época Inca, que se superponen a estructurales circulares más antiguas. En el extremo sur de este sector, se ubica una estructura cuadrangular muy destruida, que contenía numerosos entierros humanos primarios y secundarios. Este edificio debió tener un techo a dos o cuatro aguas. Debajo de ella hay evidencias de edificios más antiguos.

Callanca

Vista de Kuelap.

Este es un edificio de época Inca. Es el más grande del sitio, es de forma rectangular y ha sido propuesta su función como Callanca, un edificio que servía durante la época Inca, para propósitos ceremoniales bajo techo, pero también como hospedaje para viajeros o invitados.

El Torreón

Edificio sólido de tipo ceremonial ubicado en el extremo norte del sitio, forma parte del sector norte del Pueblo Alto y colinda con un abismo inaccesible hacia el lado oeste. En la parte superior se encontraron centenares de piedras de naturaleza caliza que fueron redondeadas para ser utilizadas como proyectiles para honda, los que debieron ser utilizados para propósitos ceremoniales, ya que para propósitos defensivos no cumplía un papel significativo. si se utilizó hondas, el espacio superior solo debió permitir la presencia de muy pocas personas, tal vez una sola que las arrojaba hacia el oeste, ya que hacia el este, los techos de las casas vecinas impedía la visibilidad.

Antigüedad y abastecimiento

Es evidente que Kuélap es un monumento anterior al Imperio inca. Considerando su carácter monumental, es indudable que debió desempeñar un papel protagónico en el pasado de la cultura chachapoyas. En efecto, la arquitectura de Kuélap es, en términos generales, la misma que se halla dispersa en el área cultural de los chachapoyas. Lo que no se ha podido precisar hasta ahora es en qué momento del largo proceso de desarrollo de la cultura chachapoyas, cuyos inicios podrían remontarse al siglo VIII, fue levantado el monumento de Kuélap. Asimismo, se desconoce el tiempo que perduró su florecimiento y cuándo y por qué fue abandonado.

Hay otros aspectos que no han podido ser dilucidados, como el transporte de los bloques de piedra hasta lo alto de la montaña y la habilidad de los arquitectos involucrados en la construcción, que supieron dotarla de un sofisticado sistema de drenaje del agua de las lluvias. En la actualidad, por estar obstruidos sus conductos, el monumento se ha ido “hinchando”. Al dilatarse la gran plataforma, las piedras de las murallas que la revisten van desprendiéndose. Tampoco ha quedado aclarado cómo se llevaba a cabo el suministro de agua para sus moradores; tal vez algunos de los recintos carentes de acceso hayan servido como reserva. Los demás recintos, en su gran mayoría, debieron ser almacenes de alimentos a la manera de los tambos incaicos, en los que se solía edificar un conglomerado de graneros.

Función

En cuanto a la función para la que se construyó Kuélap, también se carece de una respuesta satisfactoria. Popularmente, el monumento es calificado de “fortaleza”, por su ubicación y por la solidez y altura de sus muros. Adolf Bandelier, y especialmente Louis Langlois, trataron de demostrar que Kuélap, más que fortaleza, habría podido ser un lugar fortificado destinado a servir de refugio a la población en casos de emergencia. Le atribuyeron, probablemente por analogía, el mismo papel que desempeñaron los burgos en la Europa medieval.

Los altos muros que enchapan la plataforma y la estrechez del acceso a la ciudadela en su tramo final sugieren, en efecto, que el monumento de Kuélap pudo construirse con miras a servir como reducto defensivo, o que por lo menos debió ser un sitio protegido de los intrusos. Pero esta posibilidad no necesariamente anula otras interpretaciones, acaso de mayor trascendencia.

Así, teniendo en cuenta la función desempeñada por la arquitectura monumental en el pasado arqueológico peruano en general, la cual estuvo relacionada con las necesidades socioeconómicas motivadas por el medio, puede concluirse que Kuélap pudo básicamente ser un santuario precolombino en el que residía una poderosa aristocracia cuya misión primaria era administrar la producción de los alimentos, recurriendo para ello al mando y a prácticas mágicas, a fin de contar con la colaboración de los poderes sobrenaturales que gobernaban los fenómenos atmosféricos, que, de no ser bien honrados, podían hacer llover en exceso o azotar a los hombres con sequías que pudieran hacer peligrar su existencia.

Castro Celanova. 

Una gigantesca muralla, que alcanza los 30 metros de altura por 580 de largo nos da la bienvenida. Es la gran barrera pétrea que protege a Kúelap

Una gigantesca muralla, que alcanza los 30 metros de altura por 580 de largo nos da la bienvenida. Es la gran barrera pétrea que protege a Kúelap, la fortaleza de los chachapoyas, los «guerreros venidos de las nubes». Para entender el carácter inexpugnable de esta ciudadela, basta decir que está ubicada sobre la cima de una gran montaña, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, y rodeada de precipicios por tres de sus cuatro lados. Para su construcción se utilizaron únicamente enormes bloques de piedra caliza unidos con argamasa.

La otra gran baza defensiva de la fortaleza reside en sus accesos: sólo hay tres puertas, en forma de estrechos callejones (también amurallados) y con una pendiente muy pronunciada. Los tres metros de ancho de la boca de entrada se van reduciendo paulatinamente hasta llegar a unos angostos 70 cm, lo que impedía el acceso a más de una persona a la vez. El mismo concepto defensivo usado, siglos atrás, por 300 espartanos en el paso de las Termópilas.

El legado histórico de Kuélap es fascinante, siendo uno de los pocos restos arqueológicos de Perú que se mantienen bien conservados. Podríamos decir que Kuélap ha tenido suerte: la dificultad de su ubicación y el gran desconocimiento general sobre la cultura de sus constructores han colaborado a preservarlo casi intacto del poder destructivo de la mano del hombre y del turismo masivo. Dentro de la ciudadela, todavía se pueden apreciar 420 casas de las más de 700 que se supone llegó a tener en su máximo apogeo, con sus tres mil habitantes. La zona residencial está conformada básicamente por dos gigantescas plataformas superpuestas, donde se edificaron las viviendas y los espacios ceremoniales. La plataforma superior, de menor superficie que la inferior, es donde se localizan 80 construcciones de mayor tamaño y refinamiento, lo que hace suponer que ésta era la zona aristocrática de Kuélap, los que gozaban de mejores vistas. Entre esas construcciones destaca «El Torreón», situado en la zona norte, con siete metros de altura; erigido sobre una terraza amurallada que ofrece una maravillosa vista panorámica del lugar. «El Tintero» está ubicado en el lado sur de la plataforma inferior, con forma cónica invertida truncada, un diámetro de 15 metros y casi seis de altura. Algunos le han atribuido funciones de observatorio astronómico o de centro ceremonial.

Todas las viviendas en Kuélap son circulares, un sello de identidad de los chachapoyas que los diferencian del concepto constructivo rectangular común en todas las demás culturas andinas. Medían entre cuatro y doce metros de diámetro y sus paredes alcanzaban los cuatro de alto, sin ventanas, para una mayor protección del frío. Los muros estaban decorados con serpientes, aves y figuras geométricas en forma de rombo y zigzag. Estudios recientes nos llevan hasta unas conclusiones sorprendentes y abrumadoras: para la construcción de Kuélap se utilizaron 25 millones de metros cúbicos de material, lo que viene a ser tres veces el volumen usado para levantar la Gran Pirámide de Egipto. Todo indica que su construcción data del año 800 d.C. y aquí vivieron y desarrollaron su cultura los chachapoyas hasta que, en 1470, después de un cruento asedio y duras batallas, fueron conquistados por los íncas.

Las momias de Leymebamba

Durante cinco siglos permanecieron ocultas en la Laguna de los Cóndores, en pleno bosque lluvioso. En noviembre de 1996, un grupo de agricultores encontró, en una de las laderas de la laguna, un conjunto de chullpas (tumbas) chachapoyas, saqueándolas indiscriminadamente y llevándose todo lo que consideraron de valor. Un año más tarde, las autoridades tomaron cartas en el asunto y rescataron 219 momias y varios quipus, un extraño sistema de cuerdas y nudos con los que los chachapoyas anotaban sucesos importantes y llevaban su contabilidad.

En el año 2000, estas momias fueron trasladadas al Museo de Leymebamba, que había sido recientemente inaugurado. Realmente, no es un museo espectacular, hasta que se llega a la sala de las momias… y se enciende la luz: ante nosotros aparecen decenas de cuerpos, algunos envueltos en sus sacos funerarios; otros, los que fueron saqueados, están desnudos, mostrando a la perfección sus rasgos físicos, algo realmente sorprendente, ya que las condiciones climáticas de esta región no son las más idóneas para conservar material orgánico durante cinco siglos. Los cuerpos están reducidos a la mínima expresión, con las extremidades atadas y en una posición similar a la fetal, con los brazos y manos recogidos sobre cuello y cara y un estremecedor rictus de dolor, como si se protegieran de algo que los amenazara.


 

 

El coche de juguete de Mardin.

El coche de juguete de Mardin.

En Diciembre de 2011 durante las excavaciones en el distrito Kiziltepe de la provincia suroriental de Mardin, en El sureste de Turquía. Se ha encontrado el primer carro de juguete del mundo, de la Edad de Piedra Tardía.

El Carro esta hecho de piedra y se cree que tiene 7.500 años de Edad, según el arqueólogo Mesut Alp.

El Director de Cultura y Turismo de Mardin, Davut Beliktay, dijo:”que el carro es como una copia de los coches actuales, y agregó que, en su forma, el juguete antiguo también se asemeja a un tractor”. También cuenta que se encontraron en la zona muñecas y silbatos de piedra. “Creemos que los silbatos y las muñecas tienen entre 5.000 y 6.000 años de antigüedad. Los silbatos están todavía en condición de funcionar”.

Según los arqueólogos la rueda fue inventada en Mesopotamia en el 5.500 a.C., llega a Europa y asía en el 4.000 a.C.

Si tenemos un juguete del 5.500 a.C., Habrá que hacer caso a otros arqueólogos que estiman la aparición de la rueda en el 8.000 a.C.

Algunos arqueólogos creen que su función pudiera ser una urna funeraria, pero en general están desconcertados de su morfología.

Hoy los padres compran a sus hijos juguetes de coches eléctricos con los que jugar, pero hace miles de años la situación era un tanto diferente.

Sin embargo, este antiguo descubrimiento revela que nuestros antepasados ​​eran conscientes de la rueda hace 7500 años!

Un coche de piedra con dos ejes y 4 ruedas que datan de hace unos 7.500 años fue encontrado durante las excavaciones en el distrito Kiziltepe de la provincia suroriental de Mardin, están ahora en exhibición en el Museo de Mardin, Turquía.

De acuerdo con el Director de Cultura y Turismo de Mardin, Davut Beliktay, el coche es como una copia de los coches hoy en día. También señala que la forma de este antiguo juguete se asemeja a un tractor.

En la pantalla también una antigua tablilla con inscripciones.

Tras el análisis histórico exhaustivo, la inscripción de la piedra 5 centímetros, que fue descubierto en un sitio de excavación en el Girnavas Mound, a 4 km del centro histórico de Nusaybin -¿Fue considera el contenido un antiguo título de algún paso de propiedad.

Beliktay dijo que la escritura en la tabla histórica había logrado mantenerse intacta a lo largo de los años debido a excelentes técnicas de preservación. El guión, explicó, había sido raspada sobre la superficie arcillosa con un clavo y luego la tableta había sido colocado en un quemador.

El arqueólogo Alp explicó que tiene 2.800 años de antigüedad y se refiere a la venta de un jardín.

El contenido de la escritura, agregó refiere a un jardín de árboles frutales y los árboles frutales dentro, que se han de repartir entre los tres hijos del propietario. La escritura se refiere a “Nabulu”, que explica Alp era, de hecho, el antiguo nombre de la actual Nusaybin. Beliktay ha confirmado que la información completa sobre los dos hallazgos se proporcionará en breve.

Aún así, el elemento más fascinante es el coche de juguete antiguo. Algunos han sugerido que no es un coche, sino más bien un carro. Sin embargo, los carros suelen tener sólo dos ruedas y empujados por un animal.

La evidencia de conocimiento antiguo de la rueda se puede encontrar en otros períodos de tiempo.

Grabados de la roca, el puñado de modelos de vagones y las representaciones de carretas incisas en vasijas de barro ya no son nuestra única prueba para la utilización de los vagones. El registro arqueológico se ha enriquecido con nuevas  pruebas.

La primera visión de modelos de rueda  en Edad del Cobre fue escrito por Marin Dinu en su estudio “modelos de arcilla de ruedas descubiertas en cultivos de la Edad del Cobre de la vieja Europa de mitad de Quinto milenio antes de Cristo” Dinu señala que el uso de vehículos de ruedas por lo tanto podría ser fechada mucho antes de lo que se suponía anteriormente.

Sin embargo, registro arqueológico proporciona evidencia indiscutible de que las ruedas eran conocidas a través de la mayor parte de Europa y Anatolia desde el anterior cuarto milenio antes de Cristo en adelante.

Sin embargo, nada tan asombroso como el antiguo coche de juguete conserva en el Museo de Mardin nunca ha sido encontrado.

Así que la pregunta sigue siendo: ¿Es este pequeño coche de juguete antiguo quizás la evidencia más temprana de la rueda?

Algunas nuevas preguntas han surgido tras este nuevo hallazgo en Turquía, ¿se descubrió la rueda 2000 años de lo que se creía?. Otra hipótesis descrita por científicos es si podría tratarse de un antiguo vehículo para transportar a los muertos ya que en aquella época comenzaron las primeras ceremonias en las que se veneraba a los muertos, pero al tratarse de un juguete parece algo macabro para un niño. Tal vez ¿existian algunos vehículos rudimentarios de cuatro ruedas en la edad de piedra tardía?. Realmente ¿es un juguete? o ¿es una representación de algo que se utilizaba en la edad de piedra?. Como de costumbre este hallazgo es uno de los nuevos enigmas y misterios de la arqueología con el que se enfrentan los arqueólogos y que tratan de explicar de forma coherente, aunque no deja de sorprender. Algunos lo han catalogado como otro de los Ooparts descubiertos ya que el juguete con forma de coche o tractor es similar a los coches actuales, pero creemos que seria ir demasiado lejos el pensar que existían coches hace 7500 años, aunque la posibilidad de que se descubriera la rueda 2000 o incluso 5000 años antes de lo que se creía nos sorprendería, pero seria bastante evidente y posible.

 

Knap de Howar

Knap de Howar

Vista de las dos edificaciones.

Fachada de los edificios que componen la granja de Knap de Howar, ahora cerca del mar, no así cuando fueron construidos.

El Knap de Howar, en inglés Knap of Howar o Knap o’ Howar, es una granja neolítica en la isla de Papa Westray, del archipiélago de las islas Orcadas, en Escocia. Puede ser la casa de piedra más antigua conservada en el noroeste de Europa.1 La datación por radiocarbono muestra que fue ocupado desde 3700 a. C. a 2800 a. C., tiempo antes que construcciones similares del asentamiento de Skara Brae, en la Mainland, también de las Orcadas.2 En Escocia se encuentra el quinto edificio más antiguo del mundo.

Asentamiento

Mirando hacia el interior de la casa, a través de la baja puerta de entrada de la casa principal. La mochila da una idea de la escala.

La granja consta de dos edificios rectangulares redondeados adyacentes de paredes gruesas con puertas muy bajas frente al mar. La estructura grande y más antigua está unida por un paso bajo con el otro edificio, que ha sido interpretado como un taller o una segunda casa. Fueron construidos sobre un anterior vertedero, y fueron rodeados por material de desecho que los ha protegido. No hay ventanas, por lo que las estructuras fueron, supuestamente, iluminadas por el fuego, con un agujero en el techo para dejar salir el humo. A pesar de que ahora se sitúan cerca de la orilla y la casa principal se asoma sobre el mar, habrían permanecido inicialmente hacia el interior, siendo esto el efecto del cambio del nivel del mar.3 La orilla pone al descubierto piedra local que se divide en planchas delgadas, dando una fuente de material de construcción para los muros de piedra seca.4 2

Las paredes siguen en pie y poseen un alero a una altura de 1,6 metros, y el mobiliario es de piedra, permaneciendo casi intacto, dando una impresión viva de la vida en la casa. Chimeneas, muros divisorios, camas y estantes de almacenamiento están en perfecto estado, y no se encontraron agujeros para postes que indicasen una estructura del techo.4

La evidencia de los basureros muestra que los habitantes se dedicaban a la cría de ganado, ovejas y cerdos, cultivo de cebada y trigo, marisqueo, y a la pesca, de especies que han de ser capturadas usando barcos y caza.2

Los hallazgos de cerámica Unstan de finas manufactura y decoración enlaza a los habitantes con las tumbas de tipo cairn de cámara cercanas y a sitios más lejanos, incluyendo Balbridie y Eilean Domhnuill.2 El nombre «Howar» se cree que deriva de la palabra del nórdico antiguo haugr, cuyo significado es ‘montículos’ o ‘túmulos’, por tanto el significado sería ‘loma de los montículos’.5 3

El sitio está al cuidado de la institución Historic Scotland.1

Las dos estructuras en el Knap – fotografía de Douglas Hourston

El monumento más famoso de Papa Westray, al cuidado de la Escocia histórica (véase también las tumbas en el Holm de Papay, una pequeña isla cerca de Papa Westray). Estas dos casas oblongas de piedra construidas, preservadas por la arena soplada por el viento son las primeras viviendas de pie en el norte de Europa conocidas, que se remonta a alrededor de 3800 años antes de Cristo. Se considera que representan una granja neolítica. Fueron excavados en los años treinta y setenta.

Las paredes alcanzan un máximo de 1,6 metros y la más grande abarca una superficie de 10 metros por 5,0 metros y la más pequeña de 7,5 metros por 3 metros, con losas verticales que los dividen en habitaciones. De muchas maneras similares a Skara Brae en Orkney continental, el mobiliario y accesorios incluía chimeneas, pozos, armarios empotrados y bancos de piedra.

Ellos fueron ocupados por los agricultores neolíticos durante 500 años. De los restos escarpados, el modo de subsistencia era principalmente la cría pastoral de ganado, ovejas y cerdos. Hay algunas pruebas de cultivo de cereales y la recolección de pescado y conchas. Unstan vincula el sitio a cairns estancado en lugar de los asentamientos donde estaba utilizado el arte acanalado como Skara Brae.

La entrada a las casas es por pasajes bajos y estrechos que dan refugio del clima de las Orcadas. Las casas también están conectadas por un pasillo interno – ¡mira tus cabezas!

El asentamiento más antiguo conocido en el noroeste de Europa se encuentra en la costa oeste de Papa Westray en Orkney. Consiste en dos “casas” interconectadas que datan del Neolítico o “Nueva Edad de Piedra”. El Knap fue habitado durante el mismo período que el sitio famoso de Skara Brae en Orkney continental pero fue construido anterior. También es contemporáneo con un número de cairns de cámara – los mortuorios elaborados – incluyendo uno en Holm de Papay.

Una clave para entender el Knap de Howar es que los niveles del mar -y por lo tanto la costa- han cambiado dramáticamente en los últimos cinco a seis mil años. El Knap habría estado a cierta distancia del mar, tal vez parte de un asentamiento más grande. Papay (Papa Westray) todavía podría haber estado conectado con Westray, su vecino más grande de la isla en ese momento.

El nombre Knap de Howar significa el “montículo de montículos” y describe las dunas arenosas que cubrían los restos antes de su primera excavación por Guillermo Traill y Guillermo Kirkness en 1929. La acción combinada de las tormentas del viento y del invierno había revelado el stonework y el shell- (Desechos) que se habían utilizado para aislar la estructura. Encontraron dos bien construidos, ovalados e interconectados edificios de piedra o estructuras de la casa. Pensaron que los edificios databan de la edad del hierro. En ese momento la mayoría de las estructuras neolíticas fueron etiquetadas como “Casas de Pict”, aunque William Traill sabía que estas estructuras eran probablemente mucho más antiguas que el período Picto.

El Knap desde el este

Los restos fueron dejados hasta los años 70 cuando las excavaciones frescas fueron emprendidas y las ruinas consolidadas por el Ministerio de Obras (ahora Escocia histórica). Las excavaciones fueron supervisadas por Anna Ritchie. La datación por radiocarbono de los hallazgos de estas excavaciones mostró, notablemente, que el Knap de Howar se había vivido entre 3700 y 2800 AC. De hecho. ¡Era la estructura habitada más vieja conocida en el norte de Europa!

Construcción de los edificios

El Knap de Howar – entrada principal, aspecto interior

Knap de Howar en los años 50 – del libro de Maggie por M. Harcus

Usted puede ver de las fotografías que la piedra está hábilmente construida y similar a la que se emplea en la construcción de diques (muros de campo) y casas del siglo 18-XIX en Papay. La roca que subyace a la isla se divide naturalmente en banderas y bloques y requiere poco en el modo de vestirse.

Se encontraron agujeros posteriores que una vez albergaban los soportes del techo. Estos eran hasta 120 mm (más de 7 pulgadas) de ancho. Parece difícil creer hoy que tales postes sólidos podrían haber venido de una isla prácticamente sin árboles. Quizás el clima era un poco más favorable, o los postes venían como madera a la deriva. Incluso pueden haber sido comercializados a través del mar. No había restos de techo en los edificios, lo que sugiere que habían sido cubiertos con césped o paja.

Los edificios estaban rodeados de capas de basura que cubrían unos 500 metros cuadrados. Los restos sobrevivientes habían sido construidos en la capa más vieja de desechos (lo que sugiere una vivienda aún más antigua). El midden estaba hecho de basura doméstica descompuesta, incluyendo fishbones, conchas (principalmente lapas, pero también berberechos, winkles y navajas). Los peces eran pezones costeros, pez ballan y el carbonero joven, junto con el bacalao, el carbonero más grande y otras especies de aguas profundas que sólo podían ser capturadas por lo menos 2 millas en el mar.

Entrada principal desde el suroeste

El Knap no podría haber sido construido por cazadores-recolectores primitivos. Eran «los productos de una sociedad agrícola segura» según Anna Ritchie. ¿Cómo eran estos agricultores confiados? La evidencia de los cairns chambered demuestra que han sido similares a Orcadians modernos (habitantes de Orkney). Pero, en promedio, eran ligeramente más cortos y pocos vivían en la cincuentena. Probablemente eran descendientes de personas mesolíticas (edad media de la piedra) que siguieron las capas de hielo en retirada a través del noreste de Escocia, Caithness ya través del Pentland Firth.

Los humanos modernos pueden favorecer un clima de tipo mediterráneo, pero Orkney proporcionó las condiciones ideales para la civilización neolítica: “tierra apta para la agricultura mixta, materiales de construcción para asentamientos permanentes, recursos alimentarios naturales y un clima razonable” (Ritchie). Los habitantes del Knap cultivaban ganado y ovejas además de su pesca. La cerámica que se encuentra en el Knap de Howar se conoce como mercancía de Unstan – Unstan que es el sitio donde se encontró tal cerámica primero.

Cómo la vivienda en el Knap o ‘Howar habría mirado durante el período de su uso.

El Knap de Howar es un sitio neolítico en la isla de Papa Westray en Orkney, Escocia. El nombre es noruego viejo para el “montículo de montones” o el “carro grande”. El edificio conservado en el sitio se considera la casa de piedra más antigua en el norte de Europa y está fechado a 3700-3500 BCE. El sitio se compone de dos estructuras, comúnmente conocido como “la granja”, construido a través de la construcción de piedra seca con un pasadizo contiguo entre ellos. Sobre la base de excavaciones arqueológicas, se cree que estas estructuras fueron construidas en la parte superior de un sitio mucho más antiguo y formó el centro de un establecimiento agrícola.

El viejo nombre nórdico para la isla de Papa Westray era Papay Meiri, significando la “isla grande de los papares”. Los Papares eran monjes irlandeses o escoceses legendarios, referenciados en trabajos escandinavos, que habitaron las islas del norte de las Orcadas después de salir de Islandia. Como estas fuentes para los papares datan del siglo 12 CE, y el sitio es mucho más antiguo, es posible que estos Papares fueron originalmente sacerdotes paganos que fueron cristianizados más tarde en la leyenda. No es posible, sin embargo, que los monjes cristianos fueran los primeros constructores y residentes del Knap de Howar (aunque hay mucha evidencia sobre Papa Westray para la actividad cristiana posterior) y es casi seguro que los habitantes eran una familia Orcadiana Neolítica de agricultores. La evidencia arqueológica indica que la gente allí guardó el ganado y las ovejas y, quizás, los cerdos, cultivaron la tierra para producir la cebada y el trigo, y pescados para el alimento.

Los muros de piedra de la granja tienen una altura de cinco pies (1.6 metros) y, durante el tiempo de su ocupación, habrían sido independientes (hoy el edificio parece haber sido construido en la tierra). Uno de los edificios (Casa Uno) servía como vivienda para la familia mientras que el otro (Casa Dos), accedido a través del pasaje contiguo, era un taller y espacio de almacenamiento de algún tipo. Ambas estructuras tienen puertas en el frente frente al mar. Los cuartos de estar eran relativamente espaciosos a 35×18 pies (10×5 metros) y fueron separados por losas verticales de la piedra que particionaron el área viva delantera de una cocina o de un taller trasero. La evidencia en la forma de agujeros del poste sugiere que el techo habría sido formado probablemente del césped levantado algunos pies sobre las paredes – aunque quizás no demasiado arriba para contener calor. La casa fue calentada por un fuego en el hogar de la parte trasera (cocina). El hogar se conserva intacto como lo son las camas de piedra y los estantes de la casa. Se cree que las camas se habrían cubierto de brezo para formar colchones.

La Casa Dos, la más pequeña de las edificaciones, mide 25×12 pies (7×3 metros) con paredes más delgadas que están a la misma altura que la casa principal. Este edificio está dividido en tres áreas; Dos parecen haber sido para el almacenamiento y una tercera utilizada como un taller de trabajo. Se encontraron fragmentos de cerámica y herramientas de piedra y pedernal en el suelo. Había dos hogares y piedras de moler también se encuentran in situ. El paso que conectaba los dos edificios estaba, en algún momento, bloqueado por una piedra, aparentemente a propósito, y el taller abandonado. La casa principal continuó siendo ocupada mucho después de que el pasillo fue cerrado y la arqueóloga Anna Ritchie concluyó que el sitio estaba en uso constante por más de 900 años. Hoy en día el Knap de Howar se encuentra bastante cerca de la costa, pero en sus días de ocupación habría sido tierra adentro desde el mar en lo que probablemente fue una amplia pradera. Arqueólogos y geólogos han confirmado esta teoría basada en la evidencia en el sitio y los estudios geológicos de los patrones de erosión en la isla.

El sitio fue excavado primero en el verano de 1929 cuando el dueño de la tierra, Guillermo Traill, encontró las paredes de piedra resistentes en la tierra que había sido parcialmente descubierta por fuertes vendavales el invierno anterior. Con la ayuda de un amigo, William Kirkness, descubrió los dos edificios y eliminó escombros y artefactos. Los dos hombres datan los edificios a la edad de hierro pero las excavaciones en los años 70 por Ana Ritchie colocaron las estructuras en la edad neolítica temprana y, más lejos, demostraron que los edificios fueron habitados continuamente por más de 900 años. Aunque la mayor parte del material de interés había sido removido de los dos edificios, Ritchie encontró evidencia de fragmentos de cerámica de Unstan, indicando que los habitantes habían estado en contacto y comerciado con la gente de Orkney central y posiblemente aún más al sur. Según “Adventures in Archaeology”, “Desde que se encontró Unstan ware en el primer tipo de tumba en las Orcadas, se esperaría encontrar una similar cerca de la gente de Knap de Howar”, pero hasta el momento, no se ha detectado nada. Es posible que las tumbas que existieron hace mucho tiempo cayeran en el mar a través de la erosión de la tierra o que simplemente permanecen ocultas. Recientes excavaciones en el sitio del Ness de Brodgar, en la isla principal de Orkney, han demostrado concluyentemente que asentamientos enteros, de gran importancia, todavía pueden estar enterrados a la vista a la espera de ser revelados.

Vajra

Vajra

En idioma sánscrito, la palabra vajra (pronunciada vashra) significa tanto ‘diamante’ como ‘rayo’.

  • vajra, en el sistema AITS (alfabeto internacional de transliteración sánscrita), en el que la letra jota se pronuncia como en el inglés John.1
  • वज्र, en escritura devánagari.1
  • Etimología: ‘lo duro’ o ‘lo poderoso’. Representa la dureza del diamante y la fuerza irresistible del rayo.1

En el hinduismo

En el hinduismo se llama así al arma de Indra, que fue realizado artesanalmente por Vishuá Karma (el artesano y arquitecto de los dioses) a partir de los huesos del rishí Dadhichi. Según la descripción en el Rig-veda (mediados del II milenio a. C.), el texto más antiguo de la literatura de la India, el vashra tenía la forma de un disco circular.1 Más tarde en los Puranas (primeros siglos antes de la era común) se lo describe como dos rayos transversales que se cruzan formando una equis. A veces se le aplica este nombre a armas similares utilizadas por varios dioses o seres sobrehumanos, o a cualquier arma mítica que puede destruir encantamientos o magias.

También se le llama maniu (‘ira’).1 Cuando está acompañado por apām (‘agua’) es un chorro de agua.2

También se llama vashra a los rayos eléctricos que caen del cielo, que se creía que evolucionaban a partir de la energía centrífuga del vashra circular de Indra cuando lo lanzaba contra un enemigo.

En la actualidad, el vashra es un arma simbólica religiosa de oro, consistente en una esfera con dos lotos a sus lados los que se prolongan en cinco o nueve rayos, habiendo siempre un rayo dispuesto de manera central.

En el budismo

En Tíbet, Bután y Nepal, el vashra tiene forma de campana1 y recibe el nombre de dorje, que también es el nombre comúnmente usado para el falo.3

Puede vérselo en la representación de numerosas deidades budistas.

Vajra o Dorje

El relámpago sagrado y el centro diamantino de los lamas

El vajra sus representaciones y simbolismos.

El vajra (o dorje en tibetano) se asocia al budismo tántrico, es el implemento que el lama o el maestro budista generalmente sostiene en su mano derecha. Representa autoridad espiritual y es denominado “cetro diamantino”. El vajra simboliza el punto central y sugiere centralidad, constituye el eje, la estabilidad y la imperturbabilidad, también esta asociado al Buda Akshobya el Buda azul cuyo nombre significa “inquebrantable” o “imperturbable”.

Antecedentes del Vajra

Aunque el Vajra se vincula particularmente al budismo tántrico, algunos antecedentes y referencias pre-budistas nos proporcionan una idea de las tempranas asociaciones que llegó a asimilar el símbolo del vajra tántrico.

Relámpago de Indra

En primer lugar significa relámpago o rayo, en particular el relámpago de Indra; de acuerdo con la mitología hindú, él es el rey de los dioses. Indra o Shakra, como a veces se le llama, es una antigua divinidad hindú. El es descrito y elogiado como el dios de la tormenta. En particular es el dios de las nubes oscuras de tormenta que traen consigo las lluvias de temporada, de las que depende la agricultura india. En el arte se representa a Indra como una figura robusta y poderosa, montado en un enorme elefante y sosteniendo con su mano derecha el relámpago o rayo, el vajra. La mitología hindú dice que el relámpago es lo más poderoso que pueda existir: no hay nada que pueda vencerlo o resistirlo -ni un arma ni una armadura ni nada-. El vajra es absolutamente irresistible. Indra utiliza esta irresistible arma para aniquilar a sus enemigos, los demonios de la sed y la sequía. Por lo tanto el término vajra significa, en primer lugar, relámpago, en particular el relámpago de Indra.

Asiento diamantino

Luego tenemos el termino vajrasana que significa “asiento diamantino” que en ocasiones se traduce como “trono diamantino”. Para poder entender lo que es el vajrasana tenemos que recordar que el Buda alcanzó la Iluminación a los treinta y cinco años en un lugar llamado Bodh-Gaya, en el estado de Bihar en India. De acuerdo con la tradición, el Buda despertó a la Realidad mientras se encontraba sentado al lado de un árbol. El punto donde se sentó al lado de este árbol ha sido conocido, desde este entonces como el “trono diamantino” o vajrasana. La tradición nos cuenta que se llama así debido a que se considera que todos los Budas anteriores, en los previos ciclos mundanos, han alcanzado la Iluminación sentados en ese punto axial.

 ¿Qué es el Vajra?

La palabra vajra posee un doble significado en sánscrito. En primer lugar significa relámpago o rayo, y en segundo lugar significa diamante. La mitología hindú dice que el relámpago es lo más poderoso que pueda existir y el diamante es la piedra preciosa más dura: corta todo pero nada puede cortarla, también es absolutamente puro e incorruptible y no se oxida como el hierro; además nada puede mancharlo y permanece puro aún debajo de millones de capas de polvo.

Descripción del vajra

En la iconografía budista, ya sea en dos o tres dimensiones, el vajra, a pesar de referirse a un relámpago o a un diamante, siempre aparece como una especie de rayo estilizado y nunca como un diamante.

En medio está formado por una esfera, saliendo de cada lado de ésta una flor de loto, algunas veces de cuatro pétalos y otras de ocho. De cada uno de los lotos se desprenden cinco rayos, de algunos vajras se desprenden nueve. Uno de los rayos forma el eje central, de tal manera que hay una biela que atraviesa todo el vajra. Los otros cuatro rayos se despliegan en las cuatro direcciones cardinales, después se curvan para unirse al rayo central nuevamente, en el que todos convergen. La parte de cada rayo más cercana al loto tiene forma de hoja, aunque, de hecho, no lo sea. Realmente se trata de la cabeza de una extraña bestia. En algunos vajras podemos distinguir esto de una manera clara, mientras que en otros se ha estilizado tanto a la bestia que no es posible reconocerla.

De esta forma observamos que el vajra consiste en cuatro elementos específicos: una esfera central, dos flores de loto -de cuatro u ocho pétalos-, dos conjuntos de cinco radios y la cabeza de una extraña bestia en los ocho rayos

Simbolismo de los elementos del Vajra

El centro

La esfera central representa la plenitud, la totalidad y la perfección. Por lo tanto, simboliza la Realidad. En el budismo mahayana la palabra que más se usa para denotar la Realidad es Shunyata que, de manera literal, quiere decir ”Vacuidad” o “Vacío”. Sin embargo Shunyata, no significa vacío en el sentido de la “vacuidad” o de la “nada”: se refiere al vacío en el sentido de que no hay nada que pueda identificarse con “esto” o “eso” por medio de la mente racional, no hay nada que pueda describirse como “ser” o “no ser”, “existencia” o “inexistencia”: la Realidad se encuentra más allá del pensamiento y del discurso.

Los lotos

Enseguida pasamos a analizar las flores de loto de cuatro u ocho pétalos. En un vajra encontramos una de éstas desprendiéndose de cada lado de la esfera central. Para entender lo que significan los lotos necesitamos observar la esfera central, la cual no sólo cuenta con un significado geométrico, sino que además representa algo también orgánico un huevo o una semilla. Esta porción central del vajra simboliza la Realidad como fuente (huevo, semilla) última de toda la existencia. El loto en general denota el nacimiento, el desarrollo, el crecimiento -especialmente crecimiento armonioso-. Por lo tanto, los dos lotos, que crecen en los dos lados opuestos de la esfera central, representan el surgimiento de la dualidad básica de la existencia, que surge de la Realidad indiferenciada; representan la división inicial y primordial de la Realidad en dos grandes polos, en dos grandes mitades, en dos grandes mundos.

El vajra, cuando era utilizado, era arrojado a los oponentes.

Nitin Kumar, en su artículo Implementos Rituales en el budismo tibetano , nos dice,

“Como un arma lanzada, el indestructible rayo ardía como una bola de fuego meteórica través de los cielos, en una vorágine de trueno, fuego y relámpagos.”


Las puntas abiertas del Vajra – Las armas de los Dioses

Las imágenes tradicionales del vajra lo representan como un eje de metal con tres, cinco o nueve puntas que emanan de flores de loto en cada extremo. Originalmente, de acuerdo con el antiguo texto hindú Rigveda, cuando Indra utilizaba su vajra , ésta tenía puntas abiertas.

La leyenda budista sugiere que Shakyamuni, el propio Buda, tomó el vajra de Indra y forzó sus dientes a cerrarse, transformándolo así, de un arma destructiva, a un cetro pacífico.

 

En el Tíbet se llama Dorje, en Japón – kongose, en China – dzingansi y Mongolia-Ochir. Se trata de un importante objeto ritual en el hinduismo, el budismo y el jainismo. A menudo vemos el vajra en la mano de Buda. Vajra representa un símbolo religioso como la Cruz para los cristianos y la media luna para los musulmanes.

En yoga, existe una postura llamada vajrasana, su significado es hacer el cuerpo fuerte como un diamante.

 

 

 

Como siempre, los objetos ancestrales o simplemente “antiguos”, son objeto de connotaciones esotéricas, hay muchos partidarios de estos temas, que dicen sobre el Vajra, que se trata de una poderosa arma de los antiguos dioses, o una imitación de la misma “un recuerdo”. Y en algunos casos, su mal uso produjo la desaparición de algunas civilizaciones.

Este objeto aparece, igual o similar, en diferentes mitologías, en casi todas aquellas en que los dioses arrojaban rayos, incluso dicen que algunos de estos eran radioactivos.

 

 

Según algunos “estudiosos”, el espectro radiográfico, del campo magnético de plasma del planeta Júpiter, se parece sospechosamente a la configuración del Vajra, de ahí que los dioses: Júpiter, Zeus, etc., tuviesen el poder y/o el arma para lanzar rayos.