Este Mundo, a veces insólito

Archivo mensual: mayo 2020

Gran muralla verde

Gran muralla verde (África)

Evolución de la vegetación en África sub-sahariana.

La Gran Muralla Verde, o Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel, (en francés: Grande Muraille Verte pour le Sahara et le Sahel), es la iniciativa insignia en África para ayudar a combatir los efectos del cambio climático y la desertificación. Liderada por la Unión Africana, esta iniciativa intenta transformar la vida de millones de personas creando un gran mosaico de paisajes verdes y productivos cubriendo África del Norte, el Sahel y el Cuerno de África.1

Partiendo de la idea inicial de una línea de árboles que atravesara el desierto de este a oeste, la visión de la Gran Muralla Verde ha evolucionado hacia un mosaico de intervenciones dirigidas a los retos a los que se enfrentan las poblaciones del Sahara y el Sahel. Tendrá una longitud de unos 8 mil kilómetros y 15 km de ancho. Considerada una herramienta de planificación para el desarrollo rural, el objetivo general de esta sociedad sub-regional es fortalecer la resiliencia de los habitantes y los ecosistemas mediante el uso de prácticas sólidas de gestión de ecosistemas, la protección del patrimonio rural, y la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones locales.2

Mediante una mejora en los ingresos de las comunidades locales, la Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel será también una respuesta global al efecto combinado de la degradación de los recursos naturales y la sequía en las zonas rurales. La Iniciativa es una asociación que apoya el esfuerzo de las comunidades locales en el uso y gestión sostenibles de los bosques, pasturas y otros recursos naturales en las tierras secas. Así mismo, contribuye a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, mejorando a la vez la seguridad alimentaria en el Sahara y el Sahel.3

Presentación

Una cobertura forestal aporta numerosos elementos positivos para la población:

  • Protección de los campos y de las aldeas contra el viento y la erosión. El muro vegetal constituye un filtro que limita la inhalación de polvo y otras partículas por parte de las poblaciones y por tanto las enfermedades que causan.
  • Aporte de elementos nutritivos en un suelo casi muerto: las hojas muertas crean una capa que protege y regenera los suelos de los campos y los árboles ayudan igualmente aumentando la capacidad de los suelos para almacenar el agua.
  • Aumento de la humedad y de la pluviometría local gracias a la evapotranspiración de los árboles plantados.
  • Reserva de forraje de calidad para el ganado porque la hierba crece mejor a la sombra de los árboles.

Para contrarrestar dos grandes problemas de la región del Sahara, y particularmente del Sahel, uno ecológico, la desertificación y la degradación de las tierras, y otro económico, causado por el éxodo rural y la pobreza de las poblaciones involucradas, once países de la región (Burkina Faso, Yibuti, Eritrea, Etiopía, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sudán y Chad) se comprometieron a luchar contra el avance del desierto, uniéndose para este fin en la séptima cumbre de jefes de estado del CEN-SAD (Comunidad de los Estados Sahelo-saharianos) el 1 y 2 de junio de 2005 en Ouagadougou.4

Más que un proyecto técnico ha de considerarse una iniciativa política llevada adelante por un grupo de países asolados por la falta de agua, que busca despertar el interés en los pobladores y cambiar su forma de pensar, impulsando prácticas agrícolas que frenen la erosión.5​ La iniciativa continúa las ideas inspiradas por la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai.

Nacimiento de un sueño épico

En 1927, un ingeniero forestal francés, Louis Lavauden, se dio cuenta de que los desiertos estaban creciendo ayudados por el uso excesivo de los pastos y la desaparición de los bosques. Lo llamó «desertificación» y no se equivocaba. Durante este siglo, el Sahara ha devorado más de 7,600 km2 cada año. Tanto es así que hoy es un 10% más grande que en 1920.

Unas décadas después, cuando ya la transformación era más que evidente, Richard St. Barbe Baker, uno de los primeros activistas pro-reforestación, propuso crear una «gran barrera verde» formada por 50km de árboles para contener la propagación del desierto.

Parecía una locura y, siendo realistas, lo era. Pero en 2005, la Unión Africana recogió la idea y se propuso usarla para hacer frente, con uñas y dientes, al desierto. Así fue como nació en 2007 la «Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel«. Casi quince años después de las primeras conversaciones.

La idea de comenzar con esta iniciativa nació en 1952, cuando el conocido como “hombre de los árboles”, el activista inglés Richard St. Barbe Baker, llevó a cabo una expedición en la zona y propuso la creación de una “barrera verde” para impedir el avance del desierto. En la década de 1980 la idea cobró mayor fuerza, debido al aumento de la preocupación que había en la región del Sahel por la degradación severa que estaba sufriendo el terreno en esa zona. En pocos años, la vegetación existente se había vuelto cada vez más seca y estéril debido, entre otras cosas, al cambio climático, el crecimiento de la población y las prácticas agresivas de manejo de la tierra. Como consecuencia los alimentos empezaron a escasear, los recursos disminuyeron, aumentó el desempleo y se produjo una gran migración forzada.

Para intentar frenar todo esto, los habitantes de la zona empezaron a idear su sueño épico de construir una gran muralla verde que devolviera todo el esplendor a la región. En 2002 la idea fue recordada en la cumbre de Yamena, en el Chad y en 2005 fue presentada y aprobada por la Conferencia de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados de Sahel y del Sáhara. Tan solo dos años más tarde, en 2007, los países de la región empezaron el proyecto de transformación de los paisajes degradados desde Senegal, en el oeste de África, a Djibouti, en el este, bajo el liderazgo de la Unión Africana. Así fue como empezó a extenderse a lo ancho de todo el continente la “Gran Muralla Verde”

El pensamiento que pretenden difundir sus propulsores es que:

«La Gran Muralla Verde no es sólo para el Sahel. Es un símbolo global para la humanidad que supera su mayor amenaza, nuestro ambiente cambiante. Esto demuestra que si podemos trabajar con la naturaleza, incluso en lugares difíciles, como el Sahel, podemos superar la adversidad y construir un mundo mejor para las generaciones futuras”, Great Green Wall.

El proyecto

En datos la “Gran Muralla Verde” estará compuesta por plantaciones arcaicas y árboles resistentes a las sequías, que pueden acumular el agua en sus raíces. En total se extenderá por unos 8.000 kilómetros de longitud por 15 kilómetros de ancho. El objetivo principal de este proyecto es ofrecer una resistencia al cambio climático en una región donde las temperaturas aumentan más rápido que en cualquier otro lugar en la tierra. Pero también crear una maravilla mundial en todo el ancho de África para poder cultivar tierras fértiles, aumentando así la esperanza contra la pobreza del país y aumentando la seguridad alimentaria para los millones de africanos que pasan hambre cada día. Como consecuencia crecerá el bienestar de las comunidades más pobres y también mejorará su salud y por su supuesto aumentarán las oportunidades económicas para impulsar las pequeñas empresas y el comercio local. Para que el proyecto sea visible de manera global se ha lanzado una campaña llamada “Creciendo una maravilla mundial” que pretende que la “Gran Muralla Verde” sea famosa en todo el mundo y para que se puedan emprender acciones colectivas para que el sueño africano siga creciendo, presionando a los gobiernos para que realicen inversiones a largo plazo. Artistas, músicos, cineastas y creadores de cambios globales han colaborado con esta campaña, incluso actualmente el productor Fernando Meirelles en colaboración con las Naciones Unidas está a punto de publicar un documental sobre el gran muro, en el que explica las características principales de este proyecto épico.

Situación actual

El grupo de los 11 pueblos que quisieron participar desde el principio en este proyecto ha ido creciendo poco a poco y ya son más de 20 países de África los que forman parte de este movimiento que está devolviendo el color verde y la vida a la región del Sahel; Argelia, Burkina Faso, Benin, Chad, Cabo Verde, Yibuti, Egipto, Etiopía, Libia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Somalia, Sudán, Gambia, Túnez.

En la actualidad ya está ejecutado el 15 % del proyecto y en las zonas en las que se está llevando a cabo ya han empezado a notar los beneficios. Sus habitantes solo ven cosas buenas y han encontrado en la “Gran Muralla Verde” la esperanza para terminar con las migraciones a Europa y poder empezar una vida asentados en un lugar rico en recursos.

En Senegal ya se han plantado más de 12 millones de hectáreas, en Etiopía unos 37 millones y en Nigeria 5 millones de hectáreas de terreno han sido ya restauradas. Para el año 2030 se pretende que estén restauradas 100 millones de hectáreas de tierra degradada, que 250 millones de toneladas de óxido de carbono hayan sido absorbidos a través de la muralla verde y que se hayan creado unos 10 millones de empleos en las áreas rurales de la zona.

China fue la pionera

Cuando esa muralla verde esté finalizada se espera que sea la estructura viva más grande de la tierra y una nueva Maravilla del Mundo, pero no será la única. En China, la erosión producida por el viento ha provocado la destrucción de gran parte de la vegetación, esto unido a la mala gestión de los recursos hidráulicos, ha derivado en una desertificación acusada en algunas zonas como en el desierto de Gobi. En el año 1978, el gobierno chino puso en marcha un proyecto muy parecido al que se está llevando a cabo en África. Otra gran muralla verde que pretendía plantar a lo largo de la frontera norte más de 4.500 kilómetros de ancho en el desierto. El proyecto aún está en ejecución y se prevé que esté finalizado para el año 2050. Por el momento ya se han plantado cerca de 67.000 millones de árboles y en su mayoría predominan los “Enterolobium cyclocarpum” por su adaptabilidad al terreno. El año pasado la superficie forestal del norte de China había aumentado al 12,4% y en los últimos 10 años se ha notado un descenso en el número de tormentas de arena primaverales en Pekín.

¿Para cuándo estará disponible La Gran Muralla Verde?

Solo se ha completado un 15% de La Gran Muralla Verde en los últimos 9 años desde que se inició su proyecto. A pesar de que aún este proyecto es sumamente joven, ese 15% ya ha brindado muchos beneficios.

Podemos decir que el pueblo Fulani desde 2010 ha reducido considerablemente sus movilizaciones debido a que ahora hay más zonas verdes que antes de que arrancara la creación de la gran muralla.

A pesar de que podría parecer que se ha avanzado muy poco, la realidad es otra muy diferente. De hecho, aún se esperan muchos años más para poder terminar el proyecto, ya que no solo se trata de la plantación de los árboles, sino que también están pensando en la creación de un dique y un gran sistema de riego para potenciar la agricultura en los países africanos más afectados por el hambre.

La Gran Muralla Verde tiene como intención crear una especie de zona utópica en el que hombre y naturaleza trabajen en conjunto, ya que en el proyecto está contemplado recuperar varias técnicas de cultivo tradicionales que se han perdido por muchos avances, del mismo modo también pretende reincorporar varias especies que se han alejado de la zona a causa de la desertificación.

La creación de esta muralla natural es sumamente necesaria para evitar una catástrofe humanitaria en el futuro a causa del hambre, ya que según cifras de la ONU, cerca de 500 millones de africanos verán cómo disminuye su calidad de vida por culpa del calentamiento global, mientras que cerca de 60 millones van a tener que abandonar sus hogares por culpa de la desertificación del Sáhara y el Sahel, algo muy triste, ¿verdad?

Cómo frenar la deforestación

Si lo miramos en conjunto, las cifras de crecimiento del Sahara son alarmantes; pero si nos fijamos en el detalle, en seguida vemos que su expansión ha sido particularmente pronunciada hacia el sur. Desde las sequías en el Cuerno de África y la sabana sudanesa de la década de la década de los 70, el desierto ha robado más de 554,000 km2 al Sahel.

Eso significa que, hoy por hoy, hay unos 232 millones de personas que viven en el borde del desierto y cuyas vidas se verán afectadas a corto plazo. Cuando la Unión Africana empezó a pensar en la Gran Muralla Verde reunió solo a 11 países. Hoy son más de 20 los que están plantando árboles para crear la que muchos dicen que será la «estructura» viviente más grande del mundo.

En estos diez años de trabajo, se han invertido alrededor de 8.000 millones no sólo en recuperar la vegetación, sino, también, el establecimiento de nuevas prácticas sostenibles que permiten aumentar la calidad del suelo. Las estimaciones más confiables hablan de unas 200.000 hectáreas recuperadas al año.

En Senegal ya se han plantado 11 millones de árboles, el país que más ha avanzado en este proyecto, recuperando 27.000 hectáreas de tierra perdida. Las tierras recuperadas han permitido a las comunidades aumentar sus ingresos y producir alimentos para sus familias al mismo tiempo. Senegal ya ha ejecutado una extensión de unos 150 km. Cada año se plantan casi dos millones de plantones y sobreviven entre el 70 y el 75%.

Eliminando CO2 de la atmósfera

Otra ventaja adicional de este proyecto es que eliminará unos 250 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera. Sé que solo es una gota en medio de un océano, pero, con un poquito de optimismo, si consideramos la gran muralla verde como la primera batalla ganada en la guerra contra la expansión del Sahara, esta gota podría llegar a convertirse en un torrente.

Sombras de la gran muralla verde

Sin embargo, el objetivo de restaurar 100 millones de hectáreas antes de 2030 parece lejano. Aunque en algunos países como Senegal se han plantado más de 12 millones de árboles resistentes a la sequía en poco más de una década, las cifras no cuadran. Los informes de la Organización para la Alimentación y la Agricultura señalan que aún quedan, como mínimo, 128 millones de hectáreas por rescatar.

Eso significaría que los equipos de la Iniciativa para la Gran Muralla Verde tendrían que recuperar 5 millones de hectáreas anuales para cumplir con el plan y eso es algo que, no hace falta ni decirlo, está muy lejos de parecer posible.

Por ello, muchos expertos llevan años buscando alternativas que permitan reconducir el impulso del proyecto hacia objetivos más factibles. Sea como sea, el proyecto sigue adelante. Porque con dificultades o sin ellas, lo que parece que no se acaba nunca es el hambre del Desierto.

Críticas y modificaciones

La muralla de árboles africana para detener al Sahara es una mala idea. Es hora de replantearla.

9 Julio 2017

Solo acelerando el ritmo de trabajo (por lo menos) diez veces, los avances en el terreno se corresponderán con las altas ambiciones políticas. Lamentablemente, existe un desajuste importante entre la ambición y los esfuerzos, pero no debemos tirar la toalla.

Los motivos de una idea tan cambiante

Los críticos argumentan que un desierto es un ecosistema sano y natural que no debe ser considerado como una enfermedad porque no se propaga como una enfermedad. De hecho, para finales de los 90, ya era difícil defender la idea de invadir los desiertos porque ya había pruebas científicas de que la deforestación era culpa de la variabilidad del clima.

Póngame millones de árboles. (NASA)

Los críticos también han señalado que la idea de una barrera vegetal es contraproducente para los objetivos de desarrollo, puesto que hace hincapié en el perímetro de la zona en vez de el lugar del problema en sí. Para aumentar la seguridad alimentaria y apoyar a las comunidades locales, lo mejor sería centrarse en amplias superficies de cultivos en vez de partes estrechas. Es importante que el proyecto siga adelante porque se estima que alrededor de 232 millones de personas viven en zonas próximas a la Gran Muralla Verde.

Por eso se mantuvo el nombre de muralla, pero en realidad el proyecto es casi irreconocible.

La muralla ya no es una estrecha línea de árboles a lo largo del borde sur del Sáhara, sino que la idea ahora es rodear el Sáhara con un cinturón de vegetación ancho: árboles y arbustos para cubrir la zona de verde y proteger el paisaje agrícola. Este nuevo proyecto involucra a todos los países que rodean el desierto, incluyendo a Argelia y a otros países del norte de África, y no solo a los 11 países originales subsaharianos del Sahel.

Por lo tanto, la Gran Muralla Verde ya no es ni una muralla ni grande, al menos no todavía.

Un proyecto poco realista

Si analizamos la situación a nivel general nos podemos dar cuenta de lo difícil que será terminar la Gran Muralla Verde dentro de los plazos acordados.

En un informe actual de la Organización para la Alimentación y la Agricultura se indica que 128 millones de hectáreas cuentan con menos árboles que paisajes similares en las dos zonas de aridez situadas en la línea de precipitaciones de 400 mm alrededor del Sahara.

No es tan malo como parece. (Pixabay)

Si tenemos en cuenta que la mitad (65 millones de hectáreas, o el 8% de la superficie total de dichas zonas áridas) necesita algún tipo de intervención y que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas establece el año 2030 como fecha de finalización del proyecto, la Iniciativa para la Gran Muralla Verde debería llevar un ritmo de 5 millones de hectáreas anuales (10 millones de hectáreas supondría cumplir el objetivo de poner todas las tierras por encima de la media).

Una fecha menos ambiciosa es la que marca la Agenda 2063 de la Unión Africana, pero incluso entonces sería necesario trabajar a un ritmo de 2 millones de hectáreas por año.

Se desconoce el ritmo real al que se está trabajando, pero es probable que sea mucho menor de 200.000 hectáreas por año. A este ritmo, cien años serían una predicción optimista sobre el tiempo necesario para completar la muralla. Habría que acelerar mucho el ritmo de trabajo si queremos ver cómo la muralla pasa a ser un logro importante de la humanidad.

Es obvio que cada vez hacen falta más recursos y que es poco probable que consigamos multiplicar los esfuerzos por diez. ¿Qué es lo que realmente deberíamos hacer?

Hay que barajar otras opciones

Mucha gente está convencida de que la única opción para construir una muralla verde es plantar árboles, pero no siempre es la única opción y algunas de las tierras menos secas se pueden tratar con técnicas basadas en la capacidad de la tierra para regenerar flora por sí misma: su memoria ecológica.

Hay alternativas. (NASA)

Las inundaciones y los animales trasladan las semillas a lugares donde pueden brotar y los sistemas de raíces de árboles antiguos a veces pueden producir nuevos brotes donde establecerse, a diferencia de las idea de simplemente plantar nuevos árboles. De esta forma se podría volver a llenar un paisaje de color verde, reduciendo la necesidad de plantar árboles, siempre y cuando los agricultores protejan el paisaje de los fuegos y del ganado.

Esta técnica (conocida como la regeneración natural gestionada por agricultores) ha demostrado dar buenos resultados con un bajo coste en áreas donde la memoria ecológica basta para que los brotes surjan por sí mismos y donde los agricultores tienen derecho a utilizar los árboles una vez que hayan crecido. La reforestación puede ser una realidad con esta idea.

Pero la regeneración natural gestionada por agricultores no funcionaría en todas partes y también es necesario utilizar otros métodos, como la excavación de medias lunas (para recolectar agua) y la siembra de plántulas. Aplicar los métodos adecuados en el lugar adecuado es la forma más rápida y eficaz para acelerar la creación de la Gran Muralla Verde.

Autores: Lars Laestadios, profesor adjunto en la Universidad Sueca de Ciencias de la Agricultura.

Otro proyecto

Ciudades de África y Asia construirán una Gran Muralla Verde

La iniciativa pretende hacer frente al cambio climático en las urbes de crecimiento más acelerado con soluciones basadas en la naturaleza

La semana pasada, en un acto paralelo de la Cumbre sobre la Acción Climática de Nueva York donde se trataron Soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para las ciudades, Qu Dongyu —Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)—, anunció la creación de una iniciativa a escala mundial para apoyar las soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza.

Bautizada como la Gran Muralla Verde para las Ciudades, el proyecto es una extensión de la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel, e implicará la creación de zonas verdes urbanas para restaurar los paisajes arrebatados por el asfalto y el hormigón a lo largo de urbes de África y Asia.

El anuncio llega en un momento en que las ciudades han adquirido un peso crucial para los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Hoy, se estima que para 2050 cerca del 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades, y que gran parte de este crecimiento se producirá en urbes de África y Asia, que están viviendo una urbanización mucho más acelerada que en otros puntos del planeta. Es por ello que los principales organismos responsables de frenar los efectos devastadores del clima están haciendo hincapié en la necesidad de dedicar más recursos en planificación del uso de la tierra para que el impacto ambiental sea menor.

La FAO ya ha hecho pública su intención de apoyar al menos a tres ciudades de cada uno de los 30 países de estos dos continentes, con la intención de crear una gran infraestructura ecológica con 500.000 nuevos bosques urbanos para 2030, así como restaurar o mantener hasta 300.000 hectáreas de bosques naturales ya existentes en las ciudades del Sahel y Asia Central, y sus alrededores.

Según la propia Organización, una vez terminada, la Gran Muralla Verde para las Ciudades podría capturar entre 0,5 y 5 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2) anualmente, reduciendo los costos de prevención y tratamiento de los efectos del cambio climático y mejorando el bienestar de los habitantes de dichas ciudades, de sus espacios cercanos y del Planeta en general.

Los bosques y árboles urbanos son determinantes a la hora de hacer frente y paliar el cambio climático a nivel mundial, y pueden hacer descender hasta 8 grados la temperatura del aire, rebajando los costes del aire acondicionado hasta en un 40 por ciento según informan en la nota de prensa. Además, otros beneficios directos serían la reducción de los flujos de aguas pluviales y la mejora de la calidad del aire, filtrando el polvo y los agentes contaminantes, según explicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura desde Nueva York.

El prisma de Weld-Blundell

El prisma de Weld-Blundell

Aunque no se trata de una piedra, propiamente dicha, si no de una mezcla de barro, endurecido con otros elementos, se incluye aquí, por su importancia y relevancia, contiene la Lista Real Sumeria.

La Lista Real Sumeria es un documento entre mitológico e histórico dejado por los escribas de Mesopotamia y escrito en sumerio. La escritura sumeria fue de un carácter aglutinante o bien logográfico y que fue incorporando signos con valor fonético, silábico. Es una lengua que expresa la información gramatical mediante la adicción de sufijos o prefijos a una raíz que no suele cambiar y que nos ha legado los primeros documentos Históricos. Estos documentos refleja la sucesión de monarcas y Reyes de los primeros tiempos hasta aproximadamente las conquistas de Hammurabi.

El primer rey mencionado cuya existencia está reflejada en otras inscripciones es Mebaragesi de Kish, contemporáneo de Gilgamesh. El primer gobernante de la lista que es claramente histórico es Lugalzagesi de Uruk del siglo XXIV a. C., quien conquistó Lagash, que a su vez fue conquistada por Sargón de Acadia.

De los muchos artefactos increíbles que han sido recuperados de los sitios en Irak donde florecientes ciudades sumerias se encontraban una vez, pocos han sido más interesante que la Lista de los Reyes sumerios, un antiguo manuscrito grabado originalmente en la lengua sumeria, enumerando reyes de Sumer (antiguo sur de Irak) de sumerios y dinastías vecinas, sus longitudes de los supuestos reinados, y la ubicación de la realeza “oficial”. Lo que hace este artefacto tan único, es el hecho de que en la lista se mezclan gobernantes pre-dinásticos, aparentemente míticos con los gobernantes históricos que se sabe que han existido.

El primer fragmento de este texto raro y único, una tableta cuneiforme de 4.000 años de edad, fue encontrada en el año 1900 por el erudito alemán-estadounidense Hermann Hilprecht en el sitio de la antigua Nippur y se publicó en 1906. Desde el descubrimiento de Hilprecht, al menos otros 18 ejemplares de la lista del rey se han encontrado, la mayoría de ellos datan de la segunda mitad de la dinastía de Isin (c. 2017-1794 aC.). No hay ni siquiera dos de estos documentos que son idénticos. Sin embargo, hay suficiente material común en todas las versiones de la lista para dejar claro, que se derivan de un solo relato, “ideal” de la historia Sumera.

Durante el 3er milenio antes de Cristo, Sumer fue el sitio de al menos doce ciudades-estado independientes: Kish, Erech, Ur, Sippar, Akshak, Larak, Nippur, Adab, Umma, Lagash, Bad-Tibira y Larsa. Cada uno de estos estados comprendía una ciudad amurallada y sus pueblos de los alrededores y de la tierra, y cada uno adoraban su propia deidad, cuyo templo era la estructura central de la ciudad. El poder político perteneció originalmente a los ciudadanos, pero, como la rivalidad entre las diferentes ciudades-estado aumentó, cada uno adoptó la institución de la monarquía.

El listado de los Reyes Sumerios

Entre todos los ejemplares de la Lista de Reyes Sumerios, el prisma de Weld-Blundell en la colección cuneiforme del Museo Ashmolean de Oxford, representa la versión más extensa, así como la copia más completa de la Lista de los Reyes. El prisma de 8 pulgadas de alto, contiene cuatro lados con dos columnas a cada lado. Se cree que originalmente tenía un husillo de madera que va a través de su centro, de modo que pudiera hacerse girar y leer en los cuatro lados. En él se enumeran los gobernantes de las dinastías antediluvianas (“antes del diluvio”) hasta la decimocuarta dinastía de reyes de la dinastía de Isin (ca. 1763-1753 aC).

La lista de los reyes sumerios antediluvianos del Prisma de Weld-Blundell

  • Publicado por Nieve.- el marzo 20, 2014 a las 10:17am

El Prisma de Weld fue escrito en cuneiforme hacia el 2170 a.C. por un escriba que firma como Nur-Ninsubur, a finales de la dinastía Isin. El documento ofrece una lista completa de los Reyes de Sumer desde el comienzo, antes del Diluvio, hasta sus propios días, cuando reinaba Sin-Magir, Rey de Isin (1827 a.C – 1817 a.C) incluyendo además y expresamente a los 10 Reyes Longevos que vivieron antes del Diluvio Universal. Se trata de un prisma excelente, de barro cocido, que fue hallado por la expedición Well-Blundell en el año 1922, en Larsa, hogar del cuarto rey antediluviano, Kichunna, unos pocos kilómetros al norte de Ur, y que posteriormente ha sido depositado en el MuseoAshmolean de Oxford. Se cree que el objeto es anterior en más de un siglo a Abraham, y fue encontrado a poca distancia del hogar del patriarca Hebreo.

La lista comienza así: “Tras descender el Reinado del Cielo, Eridú (lugar donde según la Biblia estuvo el Jardín del Edén) se convirtió en la sede del Reino”. La Lista de los Reyes Sumerios, al igual que la Biblia, habla acerca del Diluvio: “Después de que las aguas cubrieran la tierra y que la Realeza volviera a bajar del Cielo, la Realeza se asentó en Kis”. El objeto de la Lista Real era demostrar precisamente que la monarquía bajó del Cielo, y que había sido elegida una determinada ciudad para que dominara sobre todas las demás.

Beroso (Berossus), el historiador y escriba babilonio del año 300 a.C., basando su historia en archivos del Templo de Marduk, copiados a su vez de inscripciones primitivas, muchas de las cuales han sido descubiertas, nombró a los 10 Reyes Longevos de Sumeria, que reinaron entre 10.000 a 60.000 años cada uno de ellos. “En los días de Xisuthro (Zinsuddu) –dice Beroso– ocurrió el Gran Diluvio”.

Tanto las Tablillas de Nippur como el Prisma de Weld dan los nombres y reinados como siguen:

Ciudades de Sumer y Acad

La lista de los reyes de Eridu es:

  • Alulim de Eridug: 8 sars (28800 años, desde 453.600 al 388.800 año, antes del diluvio)
  • Alalgar de Eridu: 10 sars (36000 años, desde 388.800 al 316.800, antes del diluvio)
  • En-men-lu-ana de Bad-Tibira: 12 sars (43.200 años, desde 316.800 al 244.800, antes del diluvio)
  • En-Men-Gal-Ana de Bad-Tibira: 8 sars (28.800 años, desde 244.800 al 223.200, antes del diluvio)
  • Dumuzi de Bad-Tibira, el pastor: 10 sars (36.000 años, desde 223.200 al 201.600, antes del diluvio)
  • En-Sipad-Zid-Ana de Larak: 8 sars (28.800 años, desde 201.600 al 172.800, antes del diluvio)
  • En-men-dur-ana de Zimbir (Sippar): 5 sars y 5 ners (21.000 años, desde 172.800 al 136.800, antes del diluvio)
  • Ubara-Tutukin (Ubartutu) de Shuruppak: 5 sars y 1 ner (18.600 años, desde 136.800 al 64.800, antes del diluvio)
  • SuKurLam (28.800 años, desde 64.800 al 36.000 antes del diluvio)
  • Zin-Suddu o Ziusudra (desde 36.000 hasta el diluvio)

La lista termina con el texto: “Entonces, el Diluvio destruyó la Tierra”.

(*) Los reinados están medidos en sars – períodos de 3600 años – y en ners – períodos de 600 años.

Como menciona Boulay en su libro “Serpientes y Dragones Voladores”, el término Eridu fue el que probablemente dio nombre a nuestro planeta, considerando que en antiguo alemán, Tierra es Erda; Erthe en inglés medio, Era en griego, Ereds en arameo, y Eretz en hebreo. Parece que todos los caminos filológicos conducen de regreso a la primera ciudad construida en este planeta por nuestros antepasados, Eridu.

 “Entonces, el Diluvio destruyó la Tierra”. Estos son exactamente los mismos reyes que cita el historiador Babilónico Beroso.

Fuentes: http://paleorama.wordpress.com/ y otros

Tablillas con el relato del diluvio universal – Nippur (3000-2000 a C.) y Poema de Gilgamesh

Luego, la Lista Real Sumeria continúa con la segunda dinastía:

“Después de que el diluvio hubiera terminado, y la realeza hubiera descendido del cielo, la realeza pasó a Kish”.

  • Kullassina-bel: 960 años
  • Nangishlishma: 670 años
  • En-tarah-ana: 420 años
  • Babum: 300 años
  • Puannum: 840 años
  • Kalibum: 960 años
  • Kalumum: 840 años
  • Zuqaqip: 900 años
  • Atab: 600 años
  • Mashda: 840 años
  • Arwium: 720 años
  • Etana de Kish: 1500 años
  • Balih: 400 años
  • En-me-nuna: 660 años
  • Melem-Kish: 900 años
  • Barsal-nuna: 1200 años
  • Zamug: 140 años
  • Tizqar: 305 años
  • Ilku: 900 años
  • Iltasadum: 1200 años
  • Mebaragesi (que conquistó Elam): 900 años
  • Agga: 625 años

Podemos encontrar una gran similitud entre la historia de Etana de Kish que fue “el pastor quien ascendió al cielo y consolidó todos los reinos extranjeros”, y Enoc (Janoj) de la Biblia, que “caminó con Dios, después que engendró a Matusalén… trescientos sesenta y cinco años… y desapareció, porque le llevó Dios”.

Por su parte, Mebagaresi de Kish es el gobernante más antiguo de la lista Real Sumeria cuya existencia ha sido confirmada independientemente en otras inscripciones.

Luego la lista continúa con unos cien reyes más cuyos años de vida van disminuyendo progresivamente, al igual que lo hacen los descendientes post diluvianos de la Torá.

Es necesario indicar que el prisma tiene cuatro caras, y en cada cara hay dos columnas en escritura cuneiforme, en total ocho, erróneamente algunas fuentes han reconstruido el prisma con ocho caras.

Muralla de Offa

Muralla de Offa

La muralla de Offa cerca de Clun

La extensión de Mercia durante la Supremacia merciana, mostrando la línea de la muralla de Offa (rojo)

 

Muralla de Wat, en marrón; muralla de Offa en rojo

 

 

Sección esquemática, mostrando el diseño destinado a proteger a Mercia contra ataques/raids desde Powys.

 

La muralla de Offa cerca de [Presteigne, Powys]]

 

La muralla de Offa (en francés, Offa’s Dyke, en irlandés, Clawdd Offaen galés Clawdd Offa) es una antigua construcción defensiva de la isla de Gran Bretaña, erigida por el rey Offa de Mercia en torno al año 777, similar a las anteriores murallas romanas existentes en el norte de la isla; la muralla de Adriano y la muralla de Antonino Pío.

De unos 240 km de longitud, estaba construida en adobe, extendiéndose a lo largo de toda la frontera con Gales y Cornualles, excepto en las zonas en las que la densidad de los bosques los hacía prácticamente impenetrables. Tenía como finalidad la defensa de las tierras anglosajonas frente a las poblaciones celtas del otro lado de la muralla, tanto galeses como córnicos.

Offa de Mercia u Offa I de Mercia, de quien se des­co­no­ce la fecha exac­ta de na­ci­mien­to, y fa­lle­ci­do en el 796, en el mes de julio (se duda si fue el 26 o el 29 de julio) fue rey del reino de Mer­cia (uno de los reinos de la Hep­tar­quía an­glo­sa­jo­na) entre el año 757 y la fecha de su defunción.[1]

Du­ran­te su reina­do, con una du­ra­ción de casi 40 años, es de des­ta­car, por un lado, la in­tro­duc­ción en el sis­te­ma mo­ne­ta­rio del penny (o pe­ni­que en cas­te­llano), que ha se­gui­do en uso hasta la ac­tua­li­dad, así como la mu­ra­lla de Offa, un muro de­fen­si­vo ante las tri­bus cel­tas del ac­tual Gales y Cor­nua­lles, parte de cuyos res­tos son aún vi­si­bles más de mil años des­pués. Por otra parte, do­mi­nó la mayor parte de la In­gla­te­rra si­tua­da al sur del río Hum­ber.

Offa, rey de Mercia, gobernaba en la mayor parte de Inglaterra en el año 757 después de Cristo, pero Gales era otra historia. Incapaz de derrotarlos, para mantenerlos alejados construyó un muro, o mejor dicho, una zanja con un parapeto de barro. El sendero nacional del dique de Offa recorre estos antiguos restos a lo largo de 285 kilómetros, desde los acantilados de Sedbur hasta Prestatyn, en el norte, pasando por las Montañas Negras, el pueblo librero de Hay-on-Wye y la cordillera de Clwydian, unas tierras que aún parecen una frontera salvaje.

Se tarda unos 12 días en recorrer el sendero nacional del dique de Offa. La estación de tren de Chapstow está a 1,6 kilómetros de los acantilados de Sedbury.

Aun­que tra­di­cio­nal­men­te los reinos de los an­glo­sa­jo­nes sos­te­nían cons­tan­tes lu­chas con­tra los ga­le­ses, en tanto que des­cen­dien­tes de los bri­ta­nos exis­ten­tes en la isla de Gran Bre­ta­ña a la lle­ga­da de los in­va­so­res an­glos, sa­jo­nes y jutos, Offa no em­pren­dió cam­pa­ñas con­tra ellos, li­mi­tán­do­se a eri­gir un am­plio muro de­fen­si­vo, la Mu­ra­lla de Offa.

Con una lon­gi­tud apro­xi­ma­da de unos 240 km, la obra de­fen­si­va, se le­van­tó entre el es­tua­rio del río Dee al norte y el río Wye al sur, pro­ba­ble­men­te apro­ve­chan­do cons­truc­cio­nes an­te­rio­res, pro­te­gien­do esen­cial­men­te la fron­te­ra con el reino galés de Powys. Hay que hacer cons­tar, sin em­bar­go, que la atri­bu­ción a Offa de esta cons­truc­ción es obra de un monje, Asser, y que mo­der­na­men­te al­gu­nos dudan de la co­rrec­ción de dicha atri­bu­ción. El ma­te­rial uti­li­za­do para la cons­truc­ción del muro fue el adobe.[1]

A pesar de lo an­te­rior­men­te in­di­ca­do, Offa man­tu­vo una ba­ta­lla con los ga­le­ses en He­re­ford en el 760, y Offa em­pren­dió cam­pa­ñas con­tra ellos en el 778, el 784 y el 796.

Un fragmento de la Muralla de Offa.

Cae el roble milenario de la muralla de Offa, en Gales.

El roble de Buttington fue encontrado caído en el campo, a dos millas de Welshpool, en Powys. Tenía una enorme importancia cultural ya que fue plantado para marcar el sitio de la Batalla de Buttington. También sirvió para definir los límites de la muralla de Offa.

El roble de Buttington estuvo plantado en un campo fuera de Welshpool durante 1.000 años. TWITTER / THETREEHUNTER Uno de los árboles más antiguos de Gales, que probablemente fue plantado hace 1.000 años con el objetivo de servir como marcador de los límites a lo largo de la muralla de Offa, ha caído. El roble de Buttington fue encontrado caído en el campo, a dos millas de Welshpool, en Powys, por un hombre conocido como el «cazador de árboles», según recoge la BBC. Rob McBride, el «cazador», dijo que estaba triste de ver a un árbol tan importante caído. La circunferencia del árbol medía 11 metros, lo que hace que el árbol tuviera alrededor de 1.000 años, agregó. McBride, que registra árboles antiguos en Gales, dijo que el roble tenía una enorme importancia cultural ya que no había crecido en el campo de forma natural sino que la gente local lo habría plantado en su momento para marcar el sitio de la Batalla de Buttington y también como parte de la muralla de Offa, el terraplén fronterizo construido por el Rey Offa en el siglo VIII. «Es una lástima ya que este ha sido el árbol más grande de la muralla de Ofa y el segundo más grande en Gales», agregó.

El antiguo movimiento de tierras que bordea Inglaterra y Gales es más antiguo de lo que se pensaba

Un famoso movimiento de tierra antiguo en Gran Bretaña conocido como el Dique de Offa puede tener que renunciar a su nombre, que lleva el nombre de Offa, rey de Mercia, debido a la creencia de que fue construido durante su reinado (757 a 796 dC). Sin embargo, una nueva investigación ha revelado que el dique pudo haber sido construido siglos antes, lo que arroja nueva luz sobre la historia de la región.

El dique de Offa es seguido aproximadamente por la frontera actual entre Inglaterra y Gales. Es el movimiento de tierra lineal más largo en el Reino Unido, y uno de los más largos de Europa. En algunos lugares, mide hasta 20 metros de ancho (incluida su zanja de flanqueo), mide 2,5 metros de alto y tiene una longitud de hasta 285 kilómetros. Se cree que fue construido para formar una especie de delineación entre el reino de Anglia de Mercia y el Reino galés de Powys, pero si fue pensado como un límite acordado, como una estructura defensiva con fortificaciones adicionales perdidas hace mucho tiempo, o para algún otro uso, no se sabe.

Los historiadores siempre han asociado el dique con el rey Offa, que gobernó el reino de Mercia en el siglo VIII. Pero los arqueólogos han descubierto evidencias que sugieren que el Dique de Offa fue construido al menos 200 años antes de lo pensado, mucho antes de que reinase el Rey Offa.

Representación de un artista del rey Offa que supervisa la construcción del dique de Offa. Crédito: Mark Taylor.

El descubrimiento se realizó después de las excavaciones en una sección del antiguo monumento en Chirk, cerca de la frontera de Shropshire, donde los investigadores encontraron una antigua capa de césped re-depositado debajo del banco. Las muestras del sedimento fueron fechadas con radiocarbono entre 430 y 652 dC, que es la primera vez que el movimiento de tierras se ha fechado científicamente.

«Este es un descubrimiento tremendamente emocionante, lo que significa que debemos volver a pensar en algunas de nuestras suposiciones sobre este importante monumento», dijo Paul Belford, director de Clwyd-Powys Archaeological Trust. «Ciertamente, el dique fue construido para hacer una declaración sobre el poder del reino de Mercia».

A pesar de los nuevos hallazgos, no se puede descartar por completo que Offa tuvo su mano en el proyecto de construcción masiva, ya que las muestras solo se tomaron de una sección del movimiento de tierras masivo. Es posible que no se tratara de una sola regla, sino que era un proyecto a largo plazo que abarcó varios siglos.

«Se necesita más trabajo en otras partes de este monumento enigmático antes de que podamos decir quién lo construyó y por qué», dijo el Sr. Belford.

Preikestolen

Preikestolen

EL PULPITO DE STAVANGER (NORUEGA)

Se lo conoce como Preikestolen, y significa «el púlpito», un nombre apropiado para una gigantesca plataforma de roca que se asoma al abismo, muy cerca de la ciudad de Stavanger, en Noruega.

En cuanto a la roca misma, se trata de un saliente que se asoma sobre el Lysefjord, con una caída vertical de 604 m. La meseta superior mide unos 25 m x 25 m. La saliente es medida cada año y no presenta mayores variaciones con el paso de los años. Sin embargo, desde el punto de vista geológico, algún día el púlpito cederá y caerá al fiordo. La caída del fiordo ocurrirá, según la leyenda, cuando cinco hermanos se casen con cinco hermanas.

La excursión al Púlpito de Roca (Preikestolen), se realiza a través de un sendero de montaña en un paisaje abrumador, en la región de Rogalán, en Noruega. Para realizar la travesía se sigue un camino a través de senderos de montaña y lagos glaciares. Partiendo de la zona situada en la base (donde aparcan los autobuses turísticos) el recorrido es de unas 4 h. Esto incluye más o menos dos horas de subida, media hora de estancia en lo alto y hora y media de bajada. Sin embargo, los tiempos de recorrido pueden variar dependiendo de la experiencia del visitante, así como de las condiciones climáticas.

En todo caso, hay tramos muy escarpados, y no debe pensarse en este trayecto como un paseo más o menos duro: no lo es, está en un nivel superior de dificultad. Sin embargo, familias con niños pequeños o gente de avanzada edad consiguen a diario realizar el recorrido. Preikestolen recibe unos 80 000 visitantes cada año, la mayoría en los meses de verano.

Preikestolen se formó durante la última edad de hielo, hace aproximadamente unos diez mil años, cuando el agua derretida de los glaciares se congeló de nuevo en las grietas de la montaña, fracturándola en enormes bloques angulares y modelando la curiosa forma de este gigantesco púlpito de roca. En la actualidad, a lo largo de esta inmensa y plana roca aún podemos observar una profunda grieta que nos indica que en un futuro Preikestolen cederá, cayendo por su propio peso a la sima sobre la que asoma, aunque las investigaciones geológicas han revelado que esto no va a suceder en un futuro cercano.

Desde la ciudad de Stavanger, conectada por aeropuerto con las principales ciudades de Noruega, parten cada día excursiones en autobuses hasta la base donde comienza la caminata hacia el Púlpito de roca. El alojamiento en la zona, incluye opciones variadas, que van desde los hoteles, hasta cabañas o camping. La excursión, recomendable para realizar en un día, nos brindará sensaciones únicas e imágenes imborrables en sintonía con un lugar capaz de erizar la piel con sus dimensiones fuera de escala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las vistas desde lo alto, son imponentes, aún en pleno invierno: