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Supercontinentes y otros

Supercontinentes, Continentes, Otros…

Supercontinente es la denominación empleada en geología para aquellas masas terrestres que consisten en dos o más cratones o núcleos de continentes. Comúnmente se asocia a Pangea con este término, o a los otros dos grupos de tierras emergidos de su división (Gondwana y Laurasia), aunque el listado de supercontinentes pasados, presentes y futuros es bastante extenso.

Evidentemente los continentes y/o supercontinentes, no aparecieron de repente. Se considera que en los tiempos de formación de la Tierra, por los procesos geológicos (magma-vulcanismo-placas tectónicas-impacto de meteoritos) se formaron inmensas cantidades de rocas, de las que apenas quedan vestigios. A estos se les denomina “eones” (subdivisión informal), que a su vez dieron lugar, en algunas zonas a los “catrones”, que posteriormente formaron los grandes y primitivos continentes y supercontinentes. Por eso creo interesante (aunque no son) incluirlos en este relato.

Los supercontinentes bloquean la salida del calor interno de la tierra, lo cual produce sobrecalentamiento de la astenosfera. Eventualmente, esto produce fisuras en la litosfera a través de las cuales emergerá magma que empujará a los bloques, alejándolos. No está aún claro si los continentes se vuelven a juntar de modo accidental luego de trasladarse por el planeta (ver Deriva continental) o si se separan y vuelven a unirse luego en un movimiento acordeónico.

En esta gráfica se aprecian los cratones (amarillo) y los ciclos orogénicos actuales (verde claro).

Hay que recordar que el número y disposición de los “supercontinentes”, continentes antiguos, cratones, etc., es tema de controversia entre los científicos, existiendo varias corrientes. Así mismo los mapas, o dibujos, que se presentan sobre la disposición y forma de estos supercontinentes, son un tanto aleatorios, según las citadas corrientes, y en parte a gusto de estas. En cuanto a cratones, solo se indican los dos más importantes y primitivos.

También se incluyen aquellos continentes, algunos de ellos legendarios o míticos, que se supone posiblemente pudieron existir. Naturalmente están, geológicamente, próximos a nosotros en el tiempo, ya que este se mide en millones de años.

Todos los datos se han entresacado de la www, y de Wikipedia, también es de destacar el Blog: https://geofrik.com/, que contiene una buena información al efecto, y del cual se ha extraído parte de la información.

Listado

Nombre Edad Concepto
00 Eones hace unos 4.000 a 4.500 millones de años Otros
0 Cratones hace unos 3.900 a 3.800 millones de años Otros
1 Vaalbará hace unos 3.800 millones de años Supercontinente
2 Ur hace unos 3.000 millones de años Supercontinente
3 Kenorland hace unos 2.700 millones de años Supercontinente
4 Arctica hace unos 2.565 millones de años Continente
5 Báltica hace unos 1.800 millones de años Continente
6 Nena hace unos 1.800 millones de años Supercontinente
7 Siberia hace unos 1.800 millones de años Continente
8 Laurentia hace unos 1.800 a 1.000 millones de años Continente
9 Columbia hace unos 1.800 a 1.500 millones de años Supercontinente
10 Atlántica hace unos 1.800 a 1.300 millones de años Supercontinente
11 Rodinia hace unos 1.100 a 800 millones de años Supercontinente
12 Pannotia hace unos 600 a 540 millones de años Supercontinente
13 Avalonia hace unos 560 millones de años Microcontinente
14 Euramérica hace unos 400 millones de años Continente
15 Pangea hace unos 335 a 175 millones de años Supercontinente
16 Cimmeria hace unos 250 millones de años Microcontinente
17 Gondwana hace unos 200 millones de años Supercontinente
18 Gran Adria hace unos 200 millones de años Microcontinente
19 Laurasia hace unos 200 millones de años Continente
20 Zealandia hace unos 180 millones de años Continente
21 Mauritia hace unos 100 a 80 millones de años Microcontinente
22 Appalachia hace unos 250 a 70 millones de años Microcontinente
23 Laramidia hace unos 100 a 65 millones de años Microcontinente
24 Kerguelen hace unos 110 a 20 millones de años Tierras sumergidas
25 Lemuria hace unos 200.000 a 20.000 de años Mítico
26 Mu hace unos 200.000 a 20.000 de años Mítico
27 Atlántida hace unos 40.000 a 15.000 de años Mítico
28 Kumari Kandam hace unos 50.000 a 16.000 de años Tierras sumergidas
29 Sahul Shelf hace unos 50.000 a 12.000 de años Tierras sumergidas
30 Beringia hace unos 70.000 a 11.000 de años Tierras sumergidas
31 Sondalandia hace unos 60.000 a 10.000 de años Tierras sumergidas
32 Doggerland hace unos 15.000 a 6.500 de años Tierras sumergidas
33 Meseta de Las Mascareñas > 6.000 años Tierras sumergidas
34 Otras tierras Siglos XIX y XX Esotéricas
35 América Actual Supercontinente
36 Eurafrasia Actual Supercontinente
37 Amasia Dentro de 150 millones de años Supercontinente
38 Novopangea Dentro de 200 millones de años Supercontinente
39 Aurica Dentro de 200 millones de años Supercontinente
40 Pangea Última Dentro de 250 millones de años Supercontinente

Un buen lugar, recomendable, donde se explica todo con detalle.

http://www.academia.edu/4148623/Tarea_4_DERIVA_CONTINENTAL_Y_DESPLIEGUE_DEL_FONDO1

Vídeo sobre la formación de los Continentes y Supercontinentes, relacionados con los Periodos y Eras geológicas:

Meseta de las Mascareñas

Meseta de las Mascareñas

Topografía de la meseta

La Meseta de las Mascareñas es una meseta oceánica situada al este de Madagascar que se extiende alrededor de 2000 kilómetros a lo largo entre las Seychelles al norte hasta la isla de Reunion en el sur. De este modo, cubre un espacio 115000 kilómetros cuadrados, con lo que es la meseta más grande del Océano Índico, que ocupa en el centro-oeste, a una profundidad de entre 8 y 150 metros que contrastan con la profundidad del lecho de 4000 m.

La meseta formaba parte del área oriental de Gondwana, un “supercontinente” surgido hace 600 millones de años, que comenzó a fracturarse en el período jurásico. La meseta se sitúa al este de Madagascar y al sudoeste del Océano Índico, y actualmente se extiende en un arco hasta el norte de las islas Seychelles. Situándose en ella los restos del antiguo y pequeño continente prehistórico desgarrado al que bautizaron como Mauritia bajo las tierras emergidas de las islas Mauricio y Reunión.1

Luego de sucesivos desprendimientos que dieron lugar a Madagascar, India, Australia y la Antártida, que derivaron hasta ocupar sus actuales posiciones, un pedazo de esas masas continentales a la deriva, empezó a hundirse, por periodos de tiempo, estando emergida por última vez según estimaciones, hace unos 6000 años, cuando el nivel del mar bajó 130 metros durante la última glaciación.

La meseta de las Mascareñas, como Zealandia, son los restos de un continente casi sumergido, que se hundió después de separarse de India hace 60-85 millones de años. La mayor parte está hundida bajo el océano Índico, excepto el área de las Seychelles graníticas, que ocuparía las áreas montañosas remanentes que no se sumergieron. Las extensas islas situadas sobre la meseta corresponden a erupciones volcánicas que recubrieron la meseta o a crecimientos coralinos en las aguas poco profundas.

Fue un continente prehistórico, cuyos fragmentos quedaron tapados en parte por erupciones volcánicas y disimulados bajo una espesa capa de lava.

Kerguelen

Meseta Kerguelen

En azul claro, la meseta Kerguelen emergiendo del fondo marino (azul oscuro). En rojo, el continente antártico.

La Meseta Kerguelen es una meseta submarina de origen volcánico, situada en el océano Índico meridional. Se encuentra a unos 3.000 km al suroeste de Australia, extendiéndose a lo largo de 2.200 km en dirección noroeste-sudeste, con un tamaño superior al millón de kilómetros cuadrados, unas tres veces la superficie de Japón.

El origen de la meseta se debe al Punto Caliente de Kerguelen, que comenzó a funcionar tras la ruptura de Gondwana hace unos 130 millones de años. La meseta emerge sobre la superficie oceánica formando las islas Kerguelen y las islas Heard y McDonald, donde todavía se aprecia vulcanismo de forma intermitente.

Accidentes geográficos similares en la región

En el océano Índico sur y oriental existen varias estructuras geológicas relacionadas con fenómenos magmáticos ligados con puntos calientes que han sido asociados a plumas del manto. Estas zonas que han sufrido fenómenos magmáticos intensos en un tiempo breve en términos geológicos, con gran acumulación de rocas ígneas, son conocidas como gran provincia ígnea o por su acrónimo en inglés, LIP (Large Igneous Province).

La meseta volcánica submarina denominada Dorsal Broken está situada entre la Dorsal Oceánica Índica y el extremo oeste de Australia. Esta meseta menor o dorsal estuvo en un momento contigua a la Meseta Kerguelen antes de la apertura (rifting) producida por la dorsal mediooceánica.

Al norte de la Dorsal Broken se encuentra también la dorsal lineal asísmica conocida como Dorsal Noventa Este, que continúa con rumbo prácticamente norte hacia el Golfo de Bengala. Ésta dorsal es el mejor ejemplo existente de dorsal asísmica lineal y, como tal, se considera la traza dejada en la corteza oceánica por un punto caliente del manto, al desplazarse ésta sobre él.

Historia

La Meseta Kerguelen se empezó a formar hace unos 110 millones de años a partir de una serie de grandes erupciones volcánicas. La presencia de capas de suelo en el basalto con inclusiones de restos vegetales carbonosos y de conglomerados con cantos de gneis indican que gran parte de la meseta estuvo por encima del nivel del mar y por ello constituyó un microcontinente en tres momentos diferentes dentro del periodo comprendido entre los -100 y los -20 millones de años.

El también llamado continente Kerguelen podría haber tenido flora y fauna tropicales hace alrededor de 50 millones de años. Finalmente se hundió hace 20 millones de años y ahora está a profundidades de hasta 1 o 2 km por debajo del nivel del mar. Tiene rocas sedimentarias similares a las encontradas en Australia y la India, sugiriendo que estuvieron alguna vez conectados.

El continente sumergido de Kerguelen. Imagen a partir de Regional petroleum geology of Australia

Gran Adriá

Gran Adria

Un continente perdido quedó preservado en montañas del Mediterráneo

MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) –

Un trozo de corteza continental del tamaño de Groenlandia, que una vez se separó del norte de África, se hundió en el manto de la tierra bajo el sur de Europa. Restos del continente perdido del Gran Adria han sido identificados por geólogos de varios países al investigar todas las cadenas montañosas desde España hasta Irán en detalle durante diez años. Los resultados de la investigación se publican en la prestigiosa revista Gondwana Research.

Derechos de autor de la imagen Gentileza Douwe van Hinsbergen Image caption El continente de Gran Adria chocó contra el sur de Europa hace entre 100 y 120 millones de años.

Hay restos de este continente perdido en más de 30 países. Pero solo ahora un grupo de geólogos logró reconstruir su historia.

«La mayoría de las cadenas de montañas que investigamos se originaron en un solo continente que se separó del norte de África hace más de 200 millones de años», dice en un comunicado el investigador principal Douwe van Hinsbergen, profesor de Tectónica Global y Paleogeografía en la Universidad de Utrecht. «La única parte restante de este continente es una franja que va desde Turín a través del mar Adriático hasta el talón de la bota que forma Italia». Los geólogos se refieren a esa área como «Adria». Van Hinsbergen ha llamado al continente perdido «Gran Adria».

La masa terrestre ya había sido detectada por ondas sísmicas en el pasado, pero el estudio de sus restos y la reconstrucción de su historia no tiene precedentes.

Los únicos restos visibles del continente son piedras calizas y otras rocas en cadenas montañosas

Pero la mayor parte del continente se encuentra sepultada bajo el sur de Europa.

La mayor parte de este continente estaba situado bajo el agua y formaba mares tropicales poco profundos en los que se depositaban sedimentos, por ejemplo en grandes arrecifes de coral. Las rocas sedimentarias, en particular, fueron raspadas cuando el resto del continente se subdujo al manto. Estas raspaduras son ahora los cinturones de montaña de los Apeninos, partes de los Alpes, los Balcanes, Grecia y Turquía.

La región mediterránea está geológicamente entre las regiones más complejas de la Tierra. La tectónica de placas, la teoría que explica la formación de continentes y océanos, supone que las diversas placas de la Tierra no se deforman internamente cuando se mueven unas con respecto a otras a lo largo de grandes zonas de falla. Sin embargo, en la región mediterránea, y especialmente en Turquía, ese no es el caso.

«Es simplemente un desastre geológico: todo está curvado, roto y apilado. Comparado con esto, el Himalaya, por ejemplo, representa un sistema bastante simple. Allí puede seguir varias líneas de falla grandes en una distancia de más de 2.000 kilómetros», explica el autor del estudio.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-49649848

https://www.vix.com/es/ciencia/219376/descubrieron-un-continente-perdido-bajo-europa-y-su-historia-es-fascinante

Colisión con Europa

Gran Adria tiene una historia violenta y complicada, según Van Hinsbergen.

El continente se convirtió en una masa separada cuando se desprendió del supercontinente Gondwana, que comprendía lo que es actualmente América del Sur, África, Australia, Antártica, el subcontinente indio y la Península Arábiga.

Derechos de autor de la imagen Gentileza Douwe van Hinsbergen Image caption Estas rocas de piedra caliza en las montañas Taurus en Turquía son restos visibles de Gran Adria.

Luego de esa fractura, que tuvo lugar hace cerca de 240 millones de años, el continente de un tamaño similar a Groenlandia comenzó a desplazarse hacia el norte.

Hace unos 140 millones de años el continente estaba sumergido en gran parte bajo un mar tropical, donde los sedimentos acumulados se transformaron en roca.

Y hace entre 100 y 120 millones de años esta gran masa chocó con lo que es actualmente Europa y su corteza se hizo añicos.

Gran parte de Gran Adria acabó deslizándose debajo de Europa, pero algunas rocas del continente perdido, que fueron «raspadas» en la colisión, fueron esparcidas en la superficie terrestre.

Derechos de autor de la imagen Science Photo Library Image caption Hace 258 millones de años, el supercontinente llamado Pangea no se había dividido aún entre Laurasia, al norte, y Gondwana al sur.

Si bien la colisión tuvo lugar a velocidades no mayores de 3 o 4 centímetros por año, esa presión fue suficiente para destrozar la corteza de 100 km de profundidad y enviar el resto del continente a grandes profundidades en el manto terrestre.

Los científicos señalan que partes de Gran Adria se encuentran a unos 1.500 km de profundidad.

Más de 200 millones de años después, la historia de Gran Adria ha sido reconstruida paso a paso por los geólogos de universidades de Utrecht y de Oslo, y del Instituto de Geofísica ETH, en Zúrich (Suiza).

«Todo está curvado, fracturado y apilado»

Los investigadores estudiaron la edad de las rocas y constataron la dirección de campos magnéticos atrapados en ellas.

Una de las mayores dificultades para estudiar el continente perdido es que las rocas están tan dispersas.

Y solo en la última década los científicos han contado con el software necesario para una reconstrucción geológica tan compleja, según explicó Van Hinsbergen.

«La región del Mediterráneo es simplemente un desorden desde el punto de vista geológico», afirmó el investigador.

«Todo está curvado, fracturado y apilado».

El hundimiento de este microcontinente, y los consiguientes movimientos tectónicos de la evolución de la Tierra, dieron posteriormente lugar a la aparición de diversos mares-océanos, como el Océano Paratetis (34 a M.años), el Mar de Panonia (10 M.años), y al final el Mediterráneo, que después de diversas vicisitudes llegó a su estado actual.

Pangea última

Pangea última

Representación aproximada de Pangea Última.

Se le denomina Pangea Última, Neopangea o Pangea II al hipotético supercontinente sugerido por Christopher Scotese, que se formará dentro de 250 millones de años, de acuerdo a la teoría de la deriva continental, el cual recibe el nombre de su antiguo predecesor Pangea.

El concepto de supercontinentes describe la fusión de toda, o casi toda la masa continental de la Tierra en un único y continuo continente. En la predicción de Pangea Última, la subducción en el Atlántico occidental, al este de América del Norte (signos de esta acción se puede ver hoy en día en la fosa de Puerto Rico), lleva a la subducción de la dorsal oceánica del Atlántico, que a su vez conlleva a la destrucción de la cuenca oceánica atlántica, causando que el océano se reduzca, acercando a América hacia África y Europa de nuevo. Como la mayoría de los supercontinentes, el interior de la Pangea Última probablemente será un desierto semiárido expuesto a temperaturas muy elevadas.1

Formación

De acuerdo a la hipótesis de Última Pangea, los océanos Atlántico e Índico seguirán llegando hasta nuevas zonas de subducción tras haberse re-unido los continentes hoy conocidos, formando la futura Pangea. Se predice que la mayoría de los continentes y micro-continentes actuales colisionaran con Eurasia, del mismo modo que lo hicieron la mayoría de los continentes, cuando chocó Laurasia.

Alrededor de 50 millones de años en el futuro, se prevé que Norteamérica dé un giro levemente contrario (Alaska estaría entonces por la zona de las Latitudes Subtropicales) y Eurasia rotaría hacia la derecha con lo que Gran Bretaña estaría más cerca del Polo Norte y Siberia hacia el sur, hacia las latitudes subtropicales.

Se prevé que África choque con Europa y Arabia, cerrando el mar Mediterráneo y el mar Rojo. Se formaría entonces una larga cadena montañosa, desde lo que hoy es España, a través del sur de Europa en donde se encuentran Italia y Grecia, hasta el Medio Oriente y Asia. De igual manera, se prevé que Australia colisione con el sudeste de Asia y cree una nueva zona de subducción, la cual rodearía Australia y se extendería hacia el oeste a través del océano Índico central. Mientras tanto, el Sur de California y Baja California chocarán con Alaska formando nuevas cordilleras entre ellos. Algunos incluso han previsto que en estas nuevas cordilleras se formarán picos más altos que el Monte Everest.

Uno de los cambios más importantes que se predijo en el escenario de Pangea Última es el comienzo de una nueva zona de subducción a lo largo de la costa oriental de América del Norte y América del Sur. El océano Atlántico se ampliara, a pesar de que Puerto Rico y Escocia (en la zona oriental del Caribe y la placa de Escocia, respectivamente) se podrían mover hacia el norte y hacia el sur respectivamente, a lo largo de la costa este de América del Norte y del Sur. Con el tiempo, esta acumulación de terrenos hacia el oeste crea una nueva zona de subducción que consumirá el océano Atlántico.

Alrededor de 100 millones de años en el futuro, se prevé que la ampliación del océano Atlántico se detendrá y comenzará a encogerse.

En el transcurso de 150 millones de años, el océano Atlántico se ha reducido como resultado de la subducción debajo de las Américas. El océano Índico se ha reducido también en el norte, debido a la subducción de la corteza oceánica en la trinchera central india. La Antártida chocará con Australia y con la Fosa Central india, y el Sur de Australia empuja a la Antártida hacia el norte de Australia, que en este momento se prevé que ha chocado con el Sudeste de Asia. Las capas de roca que contienen los restos de la ciudad de Nueva York, Boston y Washington D.C. se convertirían en altas sierras montañosas.

En 250 millones de años en el futuro, los océanos Atlántico e Índico se cerraran. América del Norte habrá chocado con África, América del Sur se envolverá alrededor de la punta sur de África, con la Patagonia unida a Indonesia, existe un remanente del océano Índico (llamado océano Indo-Atlántico). La Antártida una vez más, es el Polo Sur, y el Pacífico ha aumentado en general, cubriendo la mitad de la Tierra.

La ruptura y el futuro

En el escenario de la formación de Pangea Última, su ruptura puede ocurrir dentro de 300 millones de años en el futuro, y probablemente llevará a la formación del Atlántico de nuevo, pero la hipótesis no predice la forma de la superficie terrestre luego de la ruptura. Probablemente la Pangea Última se separará en dos o más continentes como en el pasado. La divergencia continuará y los restos colisionarán unos contra otros, creando un supercontinente de nuevo. Este ciclo de formación de supercontinentes probablemente continuará hasta que el Sol se convierta en una gigante roja, que probablemente será lo suficientemente grande para consumir a la Tierra y a los otros planetas interiores (Mercurio, Venus y Marte), terminando el ciclo definitivamente, en unos 4 ó 5 miles de millones de años en el futuro. Aunque la Tierra logre escapar de ser absorbida por la gigante roja, su núcleo y el manto se enfriarán, interrumpiendo el ciclo y convirtiendo a la Tierra en un planeta frío circulando alrededor de lo que queda del Sol, que para entonces será una enana blanca.

Como no existe seguridad de que esto vaya a ocurrir, se presenta un escenario alternativo, donde el Atlántico continúa expandiéndose, y el Pacífico desaparece al chocar América del Norte con América del Sur y Asia, creándose el supercontinente Amasia.

Apariciones en la cultura

  • La serie de National Geographic Channel Naked Science: Episodio: Colliding Continents, menciona la formación de Pangea Última.
  • En la novela de Michael Swanwick, Atrapados en la prehistoria, en aproximadamente 500 millones de años en el futuro una versión de este supercontinente es el hogar de los Unchanging, una nueva especie de ave dominante.
  • En la serie de televisión Futuro salvaje, que postula que todos los continentes de la Tierra se reunirán en un supercontinente en 200 millones de años.
  • Chris Roberson fija la novela en un mundo en el que un continente es una versión de Pangea Última.
  • En el videojuego desarrollado por Shigeru Miyamoto y producido por Nintendo, Pikmin 3, se hace referencia a esta forma terrestre en el planeta denominado PNF-404 que es el nombre dado por los Kopai al planeta, donde habitan unos seres denominados Pikmin.
  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o de los Mormones, sostiene esta idea de una nueva unión continental. Creen que por medio de una revelación al fundador de la fe, Joseph Smith, Jr., se le mostró el futuro de la Tierra. En uno de sus libros aprobados como Escritura se lee: «Y será una voz como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos que derribarán los montes; y no se hallarán los valles. Mandará al mar profundo, y será arrojado hacia los países del norte, y las islas serán una sola tierra; y la tierra de Jerusalén y la de Sion volverán a su propio lugar, y la tierra será como en los días antes de ser dividida.»2

Aurica

Aurica

Se presenta una variante del posible continente Novopangea y/o Pangea última.

Súpercontinente Aurica. Es la hipótesis de lo que ocurrirá en la Tierra en el futuro lejano. (Universidad de Lisboa)

Un grupo de geólogos liderados por Joao Duarte, de la Universidad de Lisboa, propusieron que la Tierra está formando un nuevo supercontinente, al que llaman Aurica, por el cierre de dos viejos océanos que ya cumplieron la mitad de su tiempo de vida: el Pacífico y el Atlántico.

Ellos presentaron evidencias de que se ha comenzado a hundir una placa bajo el borde suroeste de Iberia, lo que reforzaría su hipótesis de que no es un sólo océano el que se cerrará, sino ambos.

Para la Tierra reunir sus partes de nuevo pareciera ser como volver al pasado.

Hace 200 millones de años todos los continentes estaban reunidos en un supercontinente llamado Pangea, y este no fue el único supercontinente que existió. Al separarse los actuales continentes se formaron los océanos Pacífico y Atlántico.

Así es como lucía Pangea.

Sin embargo, si el Atlántico desarrollase nuevas áreas de subducción, algo que podría estar ocurriendo ya, tanto el Pacífico como el Atlántico podrían cerrarse. Esto significa que debería crearse una nueva cuenca oceánica para reemplazarlos.

En este escenario, la grieta panasiática que atraviesa Asia desde el oeste de India hasta el Ártico se abriría para formar un nuevo océano. El resultado sería la formación del supercontinente Aurica. Debido a la deriva actual de Australia hacia el norte, se situaría en el centro del nuevo continente, ya que el Extremo Oriente y América cerrarían el Pacífico a cada lado. Las placas europeas y africanas se reunirían así con América por el cierre del Atlántico.

La iniciación a la subducción es una piedra angular en el edificio de la tectónica de placas. Marca el punto de inflexión de los ciclos de Wilson de la Tierra y, en última instancia, también de los superciclos. En este documento, exploramos las consecuencias de la invasión de la zona de subducción en el Océano Atlántico, siguiendo los descubrimientos recientes en el margen SW Iberia. Discutimos un argumento de flotabilidad basado en la premisa de que la litosfera oceánica antigua es inestable para soportar grandes cuencas, lo que implica que debe eliminarse en zonas de subducción. Como consecuencia, proponemos un nuevo modelo conceptual en el que los océanos tanto del Pacífico como del Atlántico se cierran simultáneamente, lo que lleva a la terminación del superciclo terrestre actual ya la formación de un nuevo supercontinente, al que llamamos Aurica. Nuestro nuevo modelo conceptual también proporciona información sobre la formación y destrucción de supercontinentes (superciclos) propuestos para tiempos geológicos pasados (por ejemplo, Pangea, Rodinia, Columbia, Kenorland).

“Durante la historia del planeta, los continentes parecen reunirse y dividirse en un ciclo recurrente”, señaló el grupo de investigadores, incluidos Wouter Schellart y Filipe Rosas.

La siguiente imagen muestra la hipótesis de la Tierra del mañana (abajo) frente a la Tierra de hoy (arriba), con sus continentes separados.

(supercontinente Aurica. La Tierra hoy (arriba) y como se espera que sea en 300 millones de años (abajo). (Universidad de Lisboa))

Esto significa que en los próximos 200 millones de años los continentes de la Tierra se unirán de nuevo.

Si bien esto era aceptado, aún no estaba claro cómo sucedería. Hay muchos enigmas en la formación de la Tierra, que no encuentran explicación científica.

El equipo de Duarte relató que la ciencia hablaba de tres escenarios posibles acerca de cómo sucederá este reagrupamiento.

El primero era que algunos piensan que el Atlántico pronto comenzaría a desaparecer en un fenómeno que llaman introversión, dejando al viejo Pacifico.

El segundo escenario es que se cierre el océano Pacifico, en un fenómeno que llaman extroversión, y quede el Atlántico.

La tercera opción es que todos los continentes se junten en el Polo Norte. Esto preservaría los dos viejos océanos, tanto el Atlántico como el Pacífico, en un escenario denominado ortoversión.

“Todos estos escenarios tienen un problema”, dice el estudio, pues quedarían placas tectónicas oceánicas de más de 500 millones de años, pero de acuerdo a los geólogos, “la observación de que las placas oceánicas tienen más de 200 millones de años son esencialmente inexistentes en la Tierra”. Se cree que es porque son más densas y pesadas, lo cual las hace hundirse.

Esto obliga a pensar que ambos océanos, Pacífico y Atlántico, se cerrarán. El equipo de Lisboa presentó evidencias de que esto ya estaría sucediendo en nuestro planeta.

La ciencia ya sabe que el Pacífico se está cerrando, pero del Atlántico no estaba claro.

Para que los océanos se cierren se conoce que debe haber una zona de subducción, es decir una placa oceánica pesada y vieja que empuje y se meta debajo de otra más liviana en el litoral.

El Anillo de Fuego en el Océano Pacífico concentra las zonas de subducción más importantes del planeta, con escenarios de fuertes movimientos sísmicos.

(Anillo de Fuego en el Pacífico concentra las zonas de subducción más importantes del planeta. (Wikimedia))

Duarte, Schellart y Rosas presentaron evidencias del descubrimiento de importantes zonas de subducción del Atlántico.

Hay dos zonas de subducción completamente desarrolladas: una está en el arco de Scotia, en la zona Austral del Atlántico, y otra en el arco de las Antillas Menores.

La siguiente es una imagen del Arco de Scotia, en el Atlántico Austral, entre Chile-Argentina y la Antártida.

(Arco de Scotia en el Atlántico entre Sudamérica y la Península Antártica. (Wikimedia))

A continuación la zona de subducción del Arco de las Antillas Menores, que será seguramente escenario de importantes eventos tectónicos en el futuro:

Además advirtieron la existencia de una tercera zona de subducción, de desarrollo nuevo en el planeta, que se estaría formando al suroeste de Iberia.

Los geólogos consideraron que el gran terremoto de Lisboa de 1755, lo representa, y es una señal de que se está llevando a cabo una importante actividad tectónica en el área.

El evento causó la muerte del 25 a 30% de la población de Lisboa en dicha época.

En este ciclo de unión y separación de continentes, los océanos se comienzan a cerrar de a poco después de 100 a 200 millones de años después de su nacimiento.

Las evidencias indican que no sólo al Pacífico le llegó la hora, sino también al Atlántico. Ello sustenta a la hipótesis que es con el cierre de ambos océanos que finalmente nacerá el nuevo supercontinente Aurica.

(Arco de las Antillas Menores en CentroAmérica. (Wikimedia))

Novopangea

Novopangea

Novopangea es un hipotético futuro supercontinente, que existiría dentro de 250 millones de años. Fue postulado por Roy Livermore a finales de 1990 en la revista New Scientist. Supone el cierre del Océano Pacífico, lo que provocará la fusión de Eurasia con América del Norte, el acoplamiento de Australia con Asia oriental y el movimiento al norte de la Antártida, en tanto que África se fusionaría totalmente con el sur de Europa. Su hipótesis implica el desarrollo sucesivo de tres supercontinentes: Amasia, Novopangea y Pangea Última.12​ La formación de Novopangea fue mostrada en la serie Futuro salvaje.

El hipotético supercontinente futuro Novopangea

Esta teoría está inspirada en la de Amasia postulada por Hartnady, sólo que en el caso de Novopangea, Livermore ha admitido que añade una nueva grieta entre el Océano Índico y el Atlántico norte, por lo que su proyección se abre un pequeño océano allí.

Amasia

Amasia

El hipotético supercontinente futuro Amasia

Configuración del hipotético supercontinente Amasia, ideado por Chris Hartnady.

El supercontinente futuro Amasia es un posible supercontinente que se formará sobre el Polo Norte en aproximadamente 50 a 200 millones de años, a través de la fusión de Asia y Norteamérica.

Esta teoría fue desarrollada por el geólogo de la Universidad de Ciudad del Cabo Chris Hartnady en 1992, quien explica que la predicción se basa principalmente en el hecho de que la placa del Pacífico ya está subduciendo bajo Eurasia y América del Norte.

Este proceso, en caso de continuar, hará que ambos continentes se fusionen, provocando a su vez el cierre del Océano Pacífico, lo que llevará a que el Océano Atlántico pase a ser mayor que éste.

Amasia es un posible supercontinente del futuro que podría formarse por la fusión de Asia y Norteamérica. Esta configuración, que es una alternativa de Pangea Última, podría efectuarse si la dorsal mesoatlántica del océano Atlántico continúa abriéndose mientras Eurasia rota bajo el impulso de África en dirección al norte. Bajo tales circunstancias, Norteamérica podría fusionarse con Asia a lo largo de la línea de sutura de Siberia. Aproximadamente al mismo tiempo, Australia y la Antártida se dirigirían al noreste en un proceso que cerraría en gran parte el océano Pacífico. El Atlántico actual habría crecido entonces hasta convertirse en el océano más grande del nuevo mundo.

En 1992, el geólogo Chris Hartnady, de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, aceptó el desafío de imaginar el próximo supercontinente. Como el Atlántico continúa ampliándose, explicó: «las Américas, moviéndose en el sentido de las agujas del reloj alrededor de un punto central en el nordeste de Siberia, parecen destinadas a fusionarse con la margen este del futuro supercontinente, al que el geólogo de Harvard Paul Hoffman llamó Amasia».

En esta visión del futuro, Australia continúa hacia el Norte, mientras que África y la Antártida permanecen más o menos en sus posiciones actuales.

Roy Livermore, de la Universidad de Cambridge, llegó a una conclusión similar. A fines de los años 90 creó su propia versión de Amasia, un supercontinente que llamó Novopangea: «Me he tomado la libertad de abrir una nueva grieta entre el océano Índico y el Atlántico norte -dice-. Sabemos que la grieta del este africano está activa, de manera que proyectamos eso al futuro abriendo un pequeño océano. África oriental y Madagascar se mueven a través del océano Índico hasta llegar a Asia; Australia ya ha tocado el sudeste asiático».1​ Al sur de lo que hoy es India, una cadena montañosa ha surgido del mar a lo largo de una nueva zona de subducción. Justo al sur se encuentra la Antártida. En el futuro ideado por Livermore, todos los actuales continentes forman parte: «No creo que la Antártida se quede en el polo -afirma-. Quiero que venga hacia el Norte». Para que esto suceda postula una nueva zona de subducción.2

Mitchel et al, Nature

Los continentes, en su actual distribución (izda.) y en el futuro, formando Amasia

Surgirá dentro de cien millones de años de la fusión de América y Asia a 90º de donde se encontraba su predecesor, Pangea

Hace más de 200 millones de años, todos los continentes actuales estaban reunidos en uno solo, Pangea, que se convirtió en la cuna de los dinosaurios, un período perfectamente documentado en el registro geológico. Después, esa gran masa de tierra se fue separando hasta que el mundo obtuvo su aspecto actual. Sin embargo, los cinco continentes que ahora conocemos no son definitivos. Chocarán unos contra otros, se superpondrán y se fundirán. Dentro de unos cien millones de años, según creen los científicos, surgirá otro supercontinente. Ya ha sido bautizado como Amasia, nacerá de la fusión de América y Asia, y es más que probable que ningún ser humano llegue a conocerlo. Una nueva investigación publicada en Nature sugiere que Amasia se formará a 90 grados de distancia de donde estaba situado Pangea. Según este modelo, las Américas se mantendrán en el «anillo de fuego» del Pacífico, cerrando el Océano Ártico y el Mar Caribe.

La idea de una nueva Pangea nació a principios de los años 90, pero fue Christopher Scotese, geólogo de la Universidad de Texas, quien predijo su evolución. La hipótesis tradicional de la evolución del futuro supercontinente sugiere que se formará encima del supercontinente anterior (introversión) o en el lado opuesto del mundo (extroversión). Ross Mitchell y sus colegas de la Universidad de Yale han desarrollado un modelo alternativo en el cual el nuevo supercontinente se originará a un ángulo de 90 grados de distancia del anterior (orthoversion). Este modelo sugiere que Amasia se formará dentro del gran círculo de subducción que rodeó a su predecesor.

Por otra parte, los autores aseguran que su modelo es consistente con los datos paleomagnéticos utilizados para determinar las distancias entre los sucesivos supercontinentes del pasado: Nuna o Columbia, el más antiguo, que existió hace aproximadamente de 1.800 a 1.500 millones años; Rodinia, de 1.100 millones de años, y Pangea. Amasia será el siguiente, pero tampoco será el último.

¿’Amasia’ o ‘Eurica’? Eurasia y América se unirán en un ‘supercontinente’

Los investigadores de la Universidad de Yale afirman que la unión de Eurasia y América es inevitable y concluirá en un plazo de entre 50 y 200 millones de años.

La hipótesis de los científicos se basa en la existente actividad tectónica de las masas de tierra y su constante movimiento. La presencia de esos factores, según dicen, hace inevitable el choque de Eurasia y América, que supuestamente tendría lugar en el Polo Norte.

Al hipotético continente ya le dieron el nombre Amasia.

A América y Eurasia les seguirán África y Australia, afirman los investigadores. Este proceso acabará juntando a todos los continentes actuales en uno, que los científicos han llamado Nueva Pangea.

Eurafrasia

Eurafrasia

Eurafrasia

Superficie: 85 293 4241km²

Población: 4 300 000 0002hab.

Densidad: 57 hab./km²

Subdivisiones: Europa, Asia y Africa

Países: 150 países[mostrar]

Dependencias: 10[mostrar]

Idiomas regionales: 24[mostrar]

Zona horaria: UTC-1; UTC+12

Internet TLD:.eu y .asia

Organizaciones regionales: Unión Europea y Unión Africana

Eurafrasia,13Eurasiáfrica,4África-Eurasia,5Afro-Eurasia,67Afroeurasia,8Euroafricasia, Asieuroáfrica4​ o continente euroasiáticoafricano es el supercontinente más grande de la Tierra. Se ubica en el hemisferio oriental y parte del occidental e incluye a África y a Eurasia (este último formado por Europa y Asia).7​ Está considerado un «ensamble tricontinental».9​También llamado «Viejo Mundo»10​ o «Antiguo Continente», abarca más de 85 millones de km²,1​ de un total de tierra emergida de casi 150 millones en todo el planeta; esto lo convierte en la región mundial de mayor tamaño.8​ En 2008, albergaba cerca del 86 % de la población mundial.8​ Ha sido la zona más poblada en toda la historia de la humanidad.8Isaac Asimov calculó el total de su población y su extensión, sumando los datos correspondientes a cada uno de los continentes involucrados, y comentó al respecto: «Prescindiendo del canal de Suez, puede uno ir desde el cabo de Buena Esperanza al estrecho de Bering o a Portugal o Laponia sin cruzar agua salada; así que ese conjunto de tierras forma un solo continente».11

«Eurafrasia» es un neologismo estrictamente geográfico.1​Este concepto se relaciona con otros términos similares, como ecúmene o «World Island», este último designado por el geopolítico y geógrafo inglés Halford John Mackinder y que apareció por primera vez en su obra «The Geographical Pivot of History». Mackinder le definió como la gran masa continental continua.12​ Esta terminología, junto a las demás, se suele utilizar con frecuencia en gran cantidad de textos y artículos geopolíticos.1314

Términos relacionados

Los siguientes conceptos están relacionados con la denominación «Eurafrasia», aunque difieren en ciertos puntos:

  • Ecúmene (del griego οἰκουμένη, «tierra habitada»): un concepto de la Antigüedad clásica sobre el mundo conocido en ese entonces, que se limitaba a Europa y parte de Asia y África.15​ Varios historiadores, como Marshall Hodgson, Alfred Kroeber, Arnold Toynbee, William McNeill y Leften Stavrianos rescataron este término antiguo para referirse a las civilizaciones agrarias del cuarto milenio, que estaban en contacto unas con otras. Hodgson, sin embargo, fue quien comenzó a usar «Afro-Eurasia» en relación a «ecúmene».16
  • Viejo Mundo: un término relacionado con la era de los descubrimientos, en contraste con el Nuevo Mundo, representado por las Américas.17​ Sin embargo, el término ha quedado desactualizado y se prefiere la denominación «Eurafrasia» para incluir los tres continentes, dado que refleja la constante relación entre ellos.18​ William McNeill utiliza este término como sinónimo de «Afro-Eurasia», pese a que otros lo rechazan por considerarlo eurocentrista.16
  • World-Island o isla mundial: se trata de un concepto acuñado por el geógrafo inglés Halford John Mackinder en una teoría presentada en su artículo «The Geographical Pivot of History».12​ Mackinder define la «isla mundial» como una masa continental continua, que técnicamente excluye las islas como Gran Bretaña.19​ También la consideraba el centro del mundo y una región privilegiada en términos de riqueza y población.20​ Si bien Marco Valigi, Gabriele Natalizzia y Carlo Frappi consideran a «Eurafrasia» un sinónimo de World-Island,20​ otros autores puntualizan que la diferencia entre los dos conceptos es que el primero incluye todas las islas consideradas parte de África, Europa y Asia.16​ Por su parte, Isaac Asimov, en su ensayo «La isla del mundo», defiende esta denominación y si bien encuentra ridículo el acrónimo «Eurafrasia», confiesa que estuvo tentado de proponerlo.11

Arnold Toynbee usó este término para llamar al «complejo de continentes interconectados».21​ El escaso reconocimiento del término «Eurafrasia» y sus variantes se debe, según al historiador estadounidense Ross E. Dunn, al «mito de los continentes», según el cual existen siete masas de tierra separadas por las aguas intercontinentales; esto llevó a un dogmatismo que impidió que América del Sur y del Norte fueran considerados un solo continente en la década de 1950.16​ Sin embargo, tanto Dunn como David Christian, de la Universidad Estatal de San Diego, consideran que el concepto es imprescindible para estudiar fenómenos históricos o sociales que tuvieron lugar fuera de las fronteras de Asia, Europa y África, como en el caso del Imperio romano o la ruta de la seda.81621

Geología

Separación de Pangea.

Aunque se considera que Eurafrasia tiene dos o tres continentes separados, no es un supercontinente propiamente dicho. En vez de eso, es la parte mayor del ciclo supercontinental. Según Christian, estudiar el desarrollo geológico de Afroeurasia permite verla como una gran estructura con historia propia más allá de la historia de la humanidad.8

El lugar más antiguo de Eurafrasia es el cratón de Kaapvaal, que junto con Madagascar y parte de la India y el oeste de Australia formaron parte del primer supercontinente, Vaalbará o Ur alrededor de tres mil millones de años atrás.22​ Desde entonces, se ha separado en supercontinentes. Tras la ruputra de Pangea hace doscientos millones de años, las placas norteamericana y euroasiática formaron Laurasia, mientras que la placa africana permaneció en Gondwana, del que después se desprendió la placa Índica.8​ Esta impactó contra el sur de Asia y dio comienzo a la formación de los Himalayas;23​ en el mismo período, también se fusionó con la placa australiana. La placa arábiga se separó de África treinta millones de años atrás e impactó contra la placa irania entre diecinueve y doce millones de años atrás; esto permitió la formación de las cadenas montañosas Alborz y Zagros. Después de esta conexión inicial de los tres continentes, el corredor bético se cerró, junto al arco de Gibraltar, hace un poco menos de seis millones de años; esto unió el norte de África con Iberia. Por eso, Solé Sabarís afirma que el estudio de la geología de España constituye un campo fundamental para estudiar el proceso de desarrollo de Eurafrasia.24​ Esto llevó a que la cuenca del Mediterráneo se secara, lo que produjo la crisis salina del Messiniense. Eurasia y África volvieron a separarse: la inundación zancliense de hace 5,33 millones de años devolvió las aguas al mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar, y el rift del golfo de Suez acentuó la división de África y la placa arábiga.

En la actualidad, África está conectada con Asia solo por un puente de tierra —dividido por el canal de Suez en el istmo de Suez— y se separa de Europa por el estrecho de Gibraltar y el canal de Sicilia. El paleogeólogo Ronald Blakey ha considerado los próximos 15 a 100 millones de años de desarrollo tectónico como bastante establecidos y predecibles 25​ En ese tiempo, se supone que África continuará dirigiéndose hacia el norte. El estrecho de Gibraltar se cerrará dentro de seiscientos mil años y el mar Mediterráneo se evaporará.2627​ No se formará ningún supercontinente en este tiempo, aunque el registro geológico está plagado de cambios repentinos en la actividad tectónica que hace que las proyecciones a futuro sean «muy, muy especulativas».25​ Existen tres posibilidades, llamadas Novopangea, Amasia y Pangea última.28​ En las dos primeras, el océano Pacífico se cierra y África permanece fusionada con Eurasia, pero este supercontinente se divide mientras que África y Europa se dirigen al oeste; en la última, Europa, Asia y África rotan hacia el oriente y el océano Atlántico se cierra.

Subdivisiones

Eurafrasia se divide en el canal de Suez en África y Eurasia; esta última puede subdividirse en Europa y Asia. Por razones históricas y culturales, también se la ha dividido en Eurasia-África del Norte y África subsahariana.29

Puntos extremos

A continuación se listan los puntos extremos de Eurafrasia, es decir, las localizaciones geográficas que se encuentran en el extremo de un punto cardinal dentro del supercontinente. Se ha propuesto que, para calcularlos, se tenga en cuenta los puntos extremos de los continentes que lo conforman.211

Eurafrasia (con las islas)

Eurafrasia (continente)

Mapas

 

Países de África

 

 

 

 

 

 

Países de Asia

 

 

 

 

 

Países de Europa

 

 

 

 

 

 

 

América

América

Segundo supercontinente de la Tierra

América

Gentilicio: americano/a; panamericano/a1

Superficie: 43 316 000 km²

Población: 1 041 034 0002hab.

Densidad: 24,03 hab./km²

Subdivisiones

América del Norte
América del Sur
América Central

Países: 35 países

Dependencias: 25 dependencias

América es el segundo continente más grande de la Tierra, después de Asia. Ocupa gran parte del hemisferio occidental del planeta. Se extiende desde el océano Glacial Ártico por el norte hasta las islas Diego Ramírez por el sur, en la confluencia de los océanos Atlántico y Pacífico, los cuales a su vez delimitan al continente por el este y el oeste, respectivamente.

Con una superficie de más de 43 316 000 km², es la segunda masa de tierra más grande del globo, cubriendo el 8,4 % de la superficie total del planeta y el 30,2 % de la tierra emergida, y además concentrando cerca del 12 % de la población humana. Las mayores aglomeraciones urbanas de América son Ciudad de México, Nueva York, São Paulo, Los Angeles y Buenos Aires.

Debido a su gran tamaño y sus características geográficas, en algunas culturas América se divide tradicionalmente en América del Norte, América Central, y América del Sur.4​ Algunos geógrafos consideran a América Central como una subregión dentro de América del Norte. Atendiendo a sus características culturales, se distinguen América Anglosajona y América Latina.

América fue poblada desde el Asia oriental y evolucionó durante miles de años sin tener contacto con otros continentes, estableciéndose diversas culturas a lo largo de todo su territorio y generando sus propias revoluciones neolíticas. A partir de la llegada de los españoles en 1492, el continente estableció un intercambio social y ecológico significativo con Eurasia y África.

Toponimia

Universalis Cosmographia, de Martín Waldseemüller (1507), fue el primer Mapamundi en denominar «América» a ese continente. El mapa cartografía el océano Pacífico y el istmo centroamericano antes del «descubrimiento» atribuido a Balboa en 1513. El mapa es conocido como el Certificado de Nacimiento de América y se encuentra en la Galería de Tesoros de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

La primera vez que se utilizó el nombre «América» en Europa para designar las tierras a las que llegó Colón fue en un tratado titulado Cosmographiae Introductio, redactado por Mathias Ringmann y otros para acompañar al planisferio mural Universalis Cosmographia, dibujado por el cartógrafo alemán Martín Waldseemüller, donde además, por primera vez, América aparecía rodeada de agua y perfectamente diferenciada de Asia, con banderas castellanas y leyendas que indicaban que aquellas tierras habían sido descubiertas per mandatum regis Castelle.

Mapa de América por el cartógrafo Jodocus Hondius, realizado c. 1640

El nombre «América» aparecía sobre América del Sur, todavía separada de América del Norte por un estrecho paso interoceánico. El tratado corregía las concepciones ptolemaicas incorporando los descubrimientos de españoles y portugueses, pero titulaba al nuevo continente América en honor a Américo Vespucio a quien tanto el tratado como el mapa atribuían el descubrimiento.567​ Vespucio, navegante de origen florentino que realizó algún viaje al servicio de España, fue probablemente el primer europeo en proponer que esas tierras eran en realidad un continente nuevo y no parte de Asia como pensaba Cristóbal Colón. Siguiendo la línea de los otros continentes con nombre femenino, se latinizó el nombre del explorador y se feminizó, resultando América.8​ Gracias al desarrollo de la imprenta, las denominaciones de Waldseemüller se divulgaron rápidamente en los círculos científicos de Europa.9

Para referirse a las islas y toda la masa continental del hemisferio occidental, el geógrafo de origen flamenco Gerardus Mercator usó la misma palabra América por primera vez en sus trabajos cartográficos con un mapa del mundo editado en el año 1538. Por otro lado, la Monarquía Española denominó jurídicamente a sus posesiones americanas como Reinos castellanos de Indias. La Corona Británica las llamó Indias Occidentales.

Otras teorías que ya no aportan documentación, más tardías y que también están menos difundidas, afirman que el nombre América proviene de un mercader, Richard Amerike,10​ que habría financiado el viaje de Juan Caboto,11​ a Terranova en 1497 o de una región llamada Amerrique, ubicada en la actual Nicaragua,12​ la cual poseía grandes recursos de oro que habrían descubierto tanto Colón como Vespucio, y que incluso este último habría cambiado su nombre en honor a dicha zona.

Modernamente se han reivindicado antiguos nombres indígenas como denominaciones autóctonas del continente, entre ellos se destaca Abya Yala, usado por la etnia Kuna13​ y Cem Ānáhuac por los aztecas.14

Geografía física

América corresponde a la segunda masa de tierra más grande del planeta, luego de Eurasia. Tiene una extensión aproximada de 42 978 000 km². Se extiende de norte a sur desde el cabo Columbia (87° N, Canadá) en el océano Glacial Ártico hasta las islas Diego Ramírez (57° S, Chile), ubicadas en el paso de Drake que separa al continente americano de la Antártida. Su punto más oriental corresponde al cabo Branco en Brasil (34° W) mientras que el más occidental corresponde a la islas comendador bering en las islas Aleutianas (178° E), junto al estrecho de Bering que separa a Alaska del continente asiático.

Está compuesta por tres subcontinentes: América del Norte, América Central y América del Sur y un arco insular conocido como las Antillas. De acuerdo a las teorías de la deriva continental y de tectónica de placas, lo que sería América del Norte y América del Sur habrían permanecido durante millones de años separadas. Luego de la división de Gondwana y Laurasia ambos subcontinentes habrían viajado hasta sus actuales posiciones quedando unidos por Centroamérica, un puente de tierra surgido entre ellos por acción de las placas tectónicas, que fuera primero un arco insular y más tarde se convirtiera en tierra continua. El punto más delgado de esta unión lo constituye el istmo de Panamá, formado hace tres millones de años. Otro arco insular, las Antillas, constituyen una segunda conexión entre los subcontinentes.

El Parque nacional de Yellowstone, ubicado en el oeste de los Estados Unidos, fue el primer parque nacional creado en el mundo en 1872.

En el territorio americano, las placas de la corteza terrestre (Norteamericana, del Caribe y Sudamericana) en su desplazamiento desde el centro del atlántico hacia el oeste, forman el cordón montañoso del borde occidental de América producto del proceso de subducción de la placa del Pacífico. Está compuesta básicamente por una serie de altas cordilleras en la costa occidental (principalmente las Montañas Rocosas, la Sierra Madre Occidental y los Andes, todas parte del Cinturón de fuego) producto del choque de las placas continentales con la oceánica y llanuras en las zonas orientales donde se ubican las dos cuencas fluviales más grandes del mundo: la del río Misisipi en Norteamérica y la del río Amazonas en Sudamérica.

La costa, aunque en gran parte es regular, presenta tramos desmembrados principalmente en sus extremos dando origen a las islas del Ártico canadiense y Groenlandia en el norte, y Chile y Tierra del Fuego en la zona austral. Otros grupos de islas importantes corresponden a las islas Aleutianas en el extremo noroccidental, las Antillas en el mar Caribe, las islas Galápagos en medio del Océano Pacífico y las islas Malvinas en el Atlántico Sur.

Aparte del macizo brasileño y el escudo guayanés, el macizo montañoso, separado de una franja de relieve montañoso como es la cordillera de los Andes, el complejo montañoso de la Sierra Nevada de Santa Marta es considerado el macizo montañoso más grande del mundo ubicado cerca de un litoral costero, el cual se eleva abruptamente desde las costas del mar Caribe hasta alcanzar una altura de 5.775 metros en sus picos nevados, ubicados a tan solo 42 kilómetros de este.24

Flora y fauna

La flora y la fauna de América es muy variada y diversa por su gran extensión territorial y diversos ecosistemas, climas y biodiversidad. Siendo así el continente con mayor biodiversidad del planeta.

Otras tierras

Otras tierras

Existen una serie de “supuestos continentes”, que tienen ciertos visos de “posible existencia”, por haber sido citados en algunos documentos nada sospechosos, o por que se han propuesto con argumentos científicos, aunque hasta hoy la propia Ciencia niega su existencia, al carecer de verosimilitud con los conocimientos actuales. Son el caso de: La Atlántida, Lemuria y Mu. Tratados  por separado en esta categoría.

Pero hay “otras tierras o lugares”, que nacidos bajo la fiebre del Esoterismo de los siglos XIX y XX, han sido abundantemente citados, pero que son totalmente ficticios y sin ningún fundamento.

Hay abundante “información” sobre ellos, pero no merecen –en este lugar- artículos independientes, por ello se citan brevemente aquí. Solo se comentan los más “conocidos”.

Como suele ocurrir con los datos “esotéricos”, hay una gran confusión de los lugares donde se sitúan estos lugares, y se adaptan a las corrientes de cada ocasión, llegando a ser intercambiables unos con otros.

Agartha

La escritora rusa Helena Blavatsky (1831-1891), posible creadora del «mito de Agartha».

Agartha (También Agartta, Agharti,1Agarta o Agarttha) es, según los seguidores del esoterismo y los creyentes en la Tierra hueca, un reino legendario ubicado debajo del desierto de Gobi. Sin embargo, ninguna de sus ideas o planteamiento se basan en evidencia alguna.

Agartha es un tema popular en el esoterismo y es la base de la creencia en la Tierra hueca,2​ creada posiblemente en 1957 por el escritor fantástico italiano F. Amadeo Giannini. Aunque podemos remontar el tema hasta Julio Verne en el año 1864 (casi un siglo antes) y a la obra de ese autor intitulada Viaje al centro de la Tierra.

Posible origen

El posible origen de esta teoría de una tierra hueca se remonta a Athanasius Kircher en 1665,3​ y su obra Mundus subterraneus, quo universae denique naturae divitiae.

Sir Edmund Halley, publicó en 1692 su teoría acerca de una tierra hueca. Luego de trabajar con Isaac Newton en fluctuaciones de magnetismo de tierra y sus causas posibles, retocó su teoría. Dedujo que había tres conos concéntricos con un centro fundido de la lava, que sirvió como un “sol interior”. Newton y otros científicos prominentes del siglo XVII como Johannes Kepler o Robert Boyle defendían también esta teoría.4

En la mitología hinduista no se menciona la idea de un mundo agradable dentro de la Tierra, sino la existencia de infiernos subterráneos:a​ los Patala.

El mito de Agartha fue desarrollado por varios escritores ocultistas.

Entradas desde el exterior

Según Blavatsky, las entradas hacia las galerías que llevan a Agartha estarían ocultas en lugares aislados para impedir el acceso a los curiosos. Muchas se encontrarían escondidas debajo de las aguas de los océanos, lagos, o en pendientes de alta montaña. Habría algunas también

Ávalon

«El último sueño de Arturo en Avalón». Edward Burne-Jones.

Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas; entre ellas, Morgana1​. En un principio se creía que la palabra Ávalon era una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de «isla de las manzanas». Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se escribe ‘afal’ (con la pronunciación de la «f» como «v»).

Ubicación

La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, durante el reinado de Enrique II, el abad Henry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic iacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. («Aquí yace sepultado el Rey Arturo, en la isla de Ávalon»). De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían bajo el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.

En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Ávalon no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo XII, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.

Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Ávalon en la Ile Aval, en la costa de la Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Ávalon, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Ávalon cubren con su mítico velo el lugar de reposo del rey Arturo. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Ávalon por Morgana, la hechicera y medio hermana del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (la reina de Gales del Norte, la reina de las Tierras Baldías o la reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano.

También se piensa que Ávalon y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre.

El novelista, poeta y mitólogo británico Robert Graves considera en su obra El Vellocino de oro que la verdadera Ávalon se localizaba en la isla de Mallorca, España, lugar donde fijó su residencia.

En la cultura popular

Este lugar mítico aparecía en la serie de televisión «Gargoyles«, producida por The Walt Disney Company. En dicha serie, Avalon era el lugar mítico al que se habían trasladado los habitantes del castillo de Wyvern tras la toma de este por los vikingos, llevándose consigo unos huevos de gárgola, que eclosionaron y dieron lugar a nuevas gárgolas, entre ellas, Angela, la hija de Goliath y Demona. En la serie, el tiempo en Avalon no seguía las leyes físicas de la tierra corriente, y este estaba regido por la magia y la brujería, por lo que algunos de los habitantes del castillo que se habían trasladado a la isla, habían vivido casi el equivalente a mil años corrientes, que eran cientos de años menos en Avalon. En el programa, además, se hace referencia al mito artúrico en el propio arco argumental de Avalon, haciendo, incluso aparecer al propio rey Arturo. En la serie, además, Avalon es la residencia de Oberon y Titania, quienes la habian abandonado cuando llegaron a ella los habitantes de Wyvern. Tras el regreso de Oberon, este reclama la isla, tratando de expulsar a los del castillo. Finalmente, logran una convivencia pacifica.

¿Ávalon? La colina de Glastonbury Tor domina las llanuras de Somerset. (Josep Renalias/ CC BY SA 3.0

Hiperbórea

Mapa de Abraham Ortelius, Ámsterdam 1597: en la esquina superior derecha dice Hyper Borei y muestra un continente que ocupa toda el área polar.

En la mitología griega, Hiperbórea era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia. Su nombre (en griego: (Υπερ βορεία) Hyper Boreia, ‘más allá del norte’)?, deriva precisamente de que se creía que el dios-viento Bóreas habitaba en Tracia, y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. Se les atribuían costumbres primitivas: Sileno, en una de sus fábulas, decía que fueron los primeros hombres en ser visitados por los habitantes de otro continente más allá del océano que, asustados por lo que se encontraron, regresaron a su país y no volvieron más.

La Hiperbórea es una tierra donde no se pone el sol, por lo que se puede ubicar en las regiones árticas del planeta (aunque algunas la ubican en el centro del planeta según la tradición de la tierra hueca). Los habitantes de esta tierra, llamados los hiperbóreos, eran dotados de gran inteligencia y eran presumiblemente inmortales.

H.P. Blavatsky, fundadora de la sociedad Teosófica, Julius Evola, esoterista italiano y Rene Guenon, fundador de la Escuela Tradicionalista, nos ilustran sobre la existencia de un reino polar cuna de la raza Aria, y por lo tanto, hogar de la sociedad Vril. Los Nazis conocían esta tierra y de su forma se inspiraron para construir su base subterránea en Nueva Swabia.

Algunos suelen confundir a la Hiperbórea con Avalón, pero son dos tierras diferentes, la una es un santuario de la sociedad Vril, mientras la segunda es un santuario Druida. Algunos iniciados creen que en la región Hiperbórea fue donde llegó la civilización extraterrestre que luego ayudaría a poblar la Atlántida y otras tierras.

De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como Dioses. El dios Apolo conducía cada diecinueve años su carro hacia esta región para rejuvenecer. También se dice que a Medusa la desterraron a aquellas tierras.

Diversos fragmentos acerca de Pitágoras sostenían que él provenía de los hiperbóreos.1

Referencias modernas

  • Autores modernos adscritos al esoterismo nazi, relacionado con el Tercer Reich de Adolf Hitler, posteriormente postularon una teoría en la que a Hiperbórea la consideraron un posible origen de la «raza aria». La sociedad Ahnenerbe se habría dedicado a estudiar este tema y otros relacionados como las ciudades subterráneas.
  • Friedrich Nietzsche reivindica en su obra su condición de hiperbóreo, más allá de los límites conocidos, en contraposición al pensamiento homogéneo de la época en cuestiones morales y filosóficas.
  • La editorial Hiperbórea toma su nombre para crear cómics dentro del universo ficticio de Hiperbórea.
  • Otra referencia literaria a los hiperbóreos se da en la obra de James Joyce, Ulises, cuando uno de los protagonistas de la obra hace mención de su condición hiperbórea, al equipararse moralmente a su amigo, que no se arrodilló y rezó por su madre en su lecho de muerte.
  • El escritor de terror y ciencia ficción estadounidense Clark Ashton Smith usó este reino en su Ciclo Hiperbóreo conectándolo con la literatura de H.P. Lovecraft (con el cual compartía gran afinidad) y los Mitos de Cthulhu por medio de Tsathoggua, el dios mitad murciélago mitad rana. Smith indica que Hiperbórea había caído 7000 años antes de que los griegos pudiesen haber tenido contacto con aquellos hombres, mas era seguro que fuesen los descendientes de verdaderos hiperbóreos los que tuvieron contacto con los griegos.
  • Otro escritor que usó el nombre de Hiperbórea fue el estadounidense Robert E. Howard en la Era Hiboria. Según Howard, Hiperbórea fue el primer reino en formarse después de la destrucción de Thuria.

Hay muchas leyendas que hablan de los habitantes de estas tierras. Abaris, por ejemplo, era un sacerdote de Apolo hiperbóreo, que se marchó de su país y recorrió el mundo curando a la gente con su magia. El héroe Heracles, al llevar a cabo uno de sus doce trabajos, tuvo que perseguir a la Cierva de Cerinia hasta el país de los hiperbóreos, donde ésta se detuvo y al fin fue capturada.

Otros mitos griegos y romanos parecen referirse también a Hiperbórea. Hesiodo habla de una isla al norte del mundo donde los héroes vivían eternamente, gobernados por Cronos. Otras leyendas mencionan una isla Blanca donde los héroes como Aquiles son llevados después de la muerte. Por otro lado, existe la mítica isla de Thule, situada en el Polo Norte, más allá del mundo conocido por los griegos y romanos.

Existen otros pueblos que tienen mitos que encajan con la leyenda de Hiperbórea. Por ejemplo, los celtas irlandeses cuentan que descienden de un pueblo llamado los Tuatha Dé Danann, los hijos de Dana, que llegaron a las islas Británicas huyendo del naufragio de su civilización agonizante, situada en alguna isla al norte del océano. Los hindúes también hablan de una isla Resplandeciente situada al norte del mundo, donde habitaría el dios Visnú. Los persas, por su parte, pensaban que su raza provenía de una isla situada al norte.

Groenlandia e Islandia serían vestigios geológicos de ese fabuloso continente hiperboreal, que disfrutaba de un clima tropical con una vegetación extraordinaria. Los importantes yacimientos de carbón fósil bajo el hielo de estas islas demuestran que allí se desarrolló una exuberante vegetación. Curiosamente, Groenlandia significa “tierra verde”. ¿Quizás este continente existió y no es sólo una leyenda?

Última Tule (mitología)

Tule como Tile en la Carta Marina de Magnus.

Información

Tipo: Isla fantasma

Nombre original: Θούλη, Θύλη

Otros nombres: Thoúlē, Týlē, Tile, Thule, Thila, Thyïlea

Localización: Océano Ártico

Tule (griego: Θούλη, Thoúlē o Θύλη Týlē) también identificado como Tile, Thule, Thila, o Thyïlea es un término usado en las fuentes clásicas para referirse a un lugar, generalmente una isla, en el norte lejano. A menudo se cree que pueden haber sido diversos lugares como Escandinavia. Otros creen que se localiza en Saaremaa en el mar Báltico.12

En la geografía romana y medieval, el término última Thule también puede designar cualquier lugar distante situado más allá de las fronteras del mundo conocido.

Localización

Véase también: Hiperbórea

Fue mencionada por primera vez por el geógrafo y explorador griego Piteas de Massalia (actual Marsella) en el siglo IV a. C.3​ Piteas dijo que Tule era el país más septentrional, seis días al norte de la isla de Gran Bretaña, y que el sol de pleno verano nunca se ponía allí.

En la mitología griega Tule era la capital de Hiperbórea, reino de los Dioses. Para Procopio de Cesarea, Tule era una isla grande del norte habitada por 25 tribus. Se trata con toda probabilidad de Escandinavia, pues varias tribus son fácilmente identificables, tal como los gautas (Gautoi) y los saami (Scrithiphini). Éste escribió también que al volver los hérulos, pasaron con los varni y los daneses cruzando el mar a Tule, donde se asentaron junto con los gautas.

A veces se ha especulado con la conexión entre Tule y el mítico continente perdido de la Atlántida. La ubicación más probable de Tule se considera actualmente que pudiera ser la costa de Noruega — un estudio del año 2007 realizado sobre el mapa de Claudio Ptolomeo por un equipo de investigadores de la TUB (Universidad Técnica de Berlín) dirigido por Eberhard Knobhel, Dieter Legelmann y Frank Neitzel, identifica Tule con la isla actualmente llamada Smøla,4​ ubicada frente a la ciudad de Trondheim y sede de la realeza tribal escandinava hacia el siglo I; otros historiadores piensan que se trata de las islas Shetland, las Feroe, Islandia o Groenlandia.5

En la Edad media, el nombre se utilizó a veces para denotar a Islandia, por ejemplo en la Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum, de Adán de Bremen, por los obispos de la Iglesia de Hamburgo, donde se citan probablemente escritos más antiguos acerca de Tule.

Místicos nazis buscaron por todo el mundo la Tule histórica, que ellos creyeron era la patria primigenia de la raza aria. La organización esotérica alemana que más influenció al nazismo se llamaba la Sociedad Thule.

La llegada del Cristianismo a Irlanda en el siglo VI iba a suponer un cambio en las creencias anteriores, pues eran incompatibles con la fe en Cristo. Serían pues los monjes irlandeses los que, empujados por su afán evangelizador, pondrían rumbo a ese mítico norte supuestamente plagado de fieras descomunales. Aparte de lo anterior, se observó que aves migratorias recalaban en Irlanda provenientes del noroeste, lo cual permitía concluir que por aquellos lares debería haber otras tierras susceptibles de ser cristianizadas.

El relato titulado Navigatio Sancti Brendani Abbatis parece intuir que el monje San Brendan tocó tierras entre el Ártico y el Atlántico Norte. A partir del año 700 otros monjes siguieron su ejemplo, visto que no había «mucha gente» a quien evangelizar, su objetivo era encontrar un lugar apartado donde llevar una vida de ermitaño regida por los rezos y la comunión con Dios.

En el año 825 el monje Dicuil dejó por escrito impresiones sobre su retirado hogar, en la misteriosa Última Thule, dando constancia del extraño fenómeno de que durante el verano no se ponía el sol.

A mediados del siglo IX, marinos nórdicos que luego serían conocidos como vikingos, se cree que tuvieron conocimiento en sus frecuentes viajes a Irlanda, que al noroeste existía una tierra susceptible de ser habitada. Nativos de las actuales Noruega y Suecia, fueron los primeros en establecer colonias estables en la que ya dejaría de ser la tenebrosa «Última Thule». Según otras teorías los vikingos llegarían allí casualmente debido a errores de navegación, como parece ser que también ocurrió con su presencia en América.

Los cada vez más numerosos asentamientos vikingos dieron lugar a la progresiva retirada de los monjes irlandeses o papars que vieron perdida su tranquilidad. Aunque parece ser que otros irlandeses llegaron también a Thule con intenciones de quedarse.

Se considera que fue un sueco llamado Naddoddur el primer navegante nórdico que llegó a la isla de Thule en el año 850, este vikingo cambiaría el nombre de Última Thule (que ya no era tal) por el de Snaeland (tierra de nieves). Fue otro marino vikingo, Gadar Svavarsson, quien circunnavegó Snaeland, pasando a denominarla Gadarshólmur en honor a sí mismo.

En el año 860 el noruego Floki Vilgerdarson encabezó sucesivas migraciones, dado el terrible régimen feudal que imperaba en su tierra, a su llegada a la isla, las grandes masas de icebergs que flotaban ante la costa le sugirieron que su nuevo hogar más que «tierra de nieves» era «tierra de hielos» (Island) y de ahí su nombre actual Islandia.

Pero fue Ingólfur Arnarson el considerado como fundador de la colonia nórdica en Islandia tras su llegada en 874, permaneciendo al frente de su comunidad en un lugar situado al suroeste de la isla que él llamó Reykjavik o «bahía humeante» debido a las nubes de vapor que surgían del suelo costero por los fenómenos geotérmicos.

La histórica Última Thule que creyó descubrir Pytheas, aunque con poco éxito entre sus conciudadanos, arraigó en el imaginario colectivo, convirtiéndose en mito literario divulgado por escritores de la antigüedad como Virgilio. La actual Islandia, la tierra de hielo y fuego, nos sorprende hoy día con una naturaleza impresionante y dramática.