Este Mundo, a veces insólito

Able y Baker

Able

El 28 de mayo de 1959, Able (“Capaz”) un macaco rhesus y Miss Baker una mono ardilla, se convirtieron en los primeros seres vivientes en regresar exitosamente a la tierra después de viajar al espacio viajando a bordo de un cohete Júpiter AM-18. Viajaron excediendo los 16.000 km/h y soportando una gravedad de 38 g (373 m/s²). Able murió el 1 de junio de 1959 mientras se le practicaba una cirugía para extirparle un electrodo infectado, a causa de la anestesia. Miss Baker murió el 29 de noviembre de 1984 a la edad de 27 años y fue sepultada en los terrenos del Space and Rocket Center ubicado en Huntsville, Alabama. Able fue disecado, y actualmente es exhibido en el Instituto Smithsoniano del Aire y Museo Espacial. Sus nombres fueron tomados del alfabeto fonético conjunto Ejército/Armada.

La vida humana de las primeras monas astronautas

Un investigador relata cómo «Able» y «Baker», dos pequeñas monas enviadas al espacio, fueron tratadas a su regreso como si fueran personas con fines publicitarios. Una fue operada con las mismas atenciones que recibe una celebridad y a la otra se le buscó un «marido»

El 28 de mayo de 1959, dos monas llamadas «Able» y «Baker» se convirtieron en los primeros primates no humanos recuperados con éxito de un vuelo espacial. Antes y durante el experimento, las monas fueron tratadas como cobayas, con el objetivo de conocer los cambios anatómicos que sufrían sin gravedad y prever las tensiones físicas a las que podrían enfrentarse los futuros astronautas. Sin embargo, después del vuelo, algo cambió. «Able» y «Baker» dejaron de ser solo animalitos y repentinamente fueron tratadas como personas en un curioso proceso de humanización en el que tomaron parte médicos militares, medios de comunicación y el público en general. Así lo explica Jordan Bimm, investigador de la Universidad de York (Canadá) en un interesante estudio que ha presentado en el Congreso Internacional de Historia de la Ciencia, Tecnología y Medicina (iCHSTM) que se celebra estos días en la Universidad de Manchester. A su juicio, las monas astronautas fueron revestidas con arquetipos humanos específicos con fines de relaciones públicas y para ocultar la «violencia» que supone someter a un animal a un experimento semejante.

Sin embargo, «Able» murió de forma prematura poco después, el 1 de junio de 1959, mientras se le practicaba una cirugía para removerle un electrodo infectado. Según Bimm, la mona «fue antropomorfizada por médicos y periodistas científicos que de pronto la trataban como si fuera un importante paciente humano». Después de su muerte, «Able» fue transformada de nuevo. Su cuerpo fue preservado, y actualmente es exhibido en el Museo del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano en Washington, como si fuera «la caricatura masculina» de un astronauta. Además, aparece como personaje en la película «Una noche en el museo 2: La Batalla del Smithsonian» (2009) como un personaje.

«Baker» sobrevivió mucho más tiempo en cautiverio. Sus cuidadores la trataban como una ama de casa americana, la llamaron «Miss Baker» y deseaban que se «asentara y formara una familia». Incluso llegaron a buscarle un «marido» y le organizaron un «matrimonio»… con un mono macho, claro.

Celebridades espaciales

De distintas formas, las dos monas se convirtieron, según Bimm, en celebridades que representaban la exploración espacial americana. Además, la controvertida muerte de Abble dio lugar a «amargas fricciones entre médicos sobre el Ejército y la Armada sobre las mejores prácticas». El artículo, continúa el autor, pone de relieve cómo esta forma de «humanizar» a un animal revela suposiciones profundamente arraigadas sobre los roles humanos durante la guerra fría, y, en general, una reflexión crítica sobre por qué los animales utilizados en experimentos médicos de alto nivel a menudo llegan a ser considerados como «más humanos» después.

«Sugiero que este antropomorfismo de ciertos monos en la medicina espacial estadounidense durante la guerra fría era atractiva porque enmascaraba la violencia y la falta de opciones a las que estos animales estaban sujetos, y porque daba una imagen natural a los impulsos políticos y militares que daban alas a la primera exploración del espacio», concluye el investigador.

La mona «Miss Baker», con un modelo de cohete Jupiter AM-18 – NA

 

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