Este Mundo, a veces insólito

Clavo de Springfield

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En 1851, en Springfield, el señor De Witt rompió un trozo de cuarzo que le habían regalado, de gran belleza. La tristeza se volvió curiosidad cuando en su interior encontró un trozo metálico de cinco centímetros. Era hierro forjado y parecía un clavo… Analizado más detenidamente aquella pieza metálica era realmente un clavo con su cabeza perfectamente definida… La piedra de cuarzo tenía un origen geológico de más de un millón de años.

La roca se rompió, y De Witt encontró dentro un clavo de cinco centímetros, levemente herrumbroso. “Estaba totalmente derecho y tenía una cabeza perfecta”, informó The Times de Londres. (The Times, 24 de diciembre de 1851)

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