Este Mundo, a veces insólito

Ciencia

Conejo

Conejo

Marfusha en 1959, el primer conejo en ir al Espacio

El 2 de  julio de  1959 el perro  Otvazhnaya (“El Valiente”) y el conejo, Marfusha (“Marta”)  hicieron un vuelo en el cohete  R-2A. También le acompañaban en el vuelo, otro perro, llamado  Snezhinka. El lanzamiento se realizó con el cohete  R-2A, un cohete ruso  hecho a partir del  German V-2. Otvazhnaya  hizo 5 vuelos más desde  1959 a  1960.

R-2 fue el nombre de un misil balístico soviético desarrollado entre 1947 y 1953, casi en paralelo con el misil R-1, que fue su predecesor.

Able y Baker

Able

El 28 de mayo de 1959, Able («Capaz») un macaco rhesus y Miss Baker una mono ardilla, se convirtieron en los primeros seres vivientes en regresar exitosamente a la tierra después de viajar al espacio viajando a bordo de un cohete Júpiter AM-18. Viajaron excediendo los 16.000 km/h y soportando una gravedad de 38 g (373 m/s²). Able murió el 1 de junio de 1959 mientras se le practicaba una cirugía para extirparle un electrodo infectado, a causa de la anestesia. Miss Baker murió el 29 de noviembre de 1984 a la edad de 27 años y fue sepultada en los terrenos del Space and Rocket Center ubicado en Huntsville, Alabama. Able fue disecado, y actualmente es exhibido en el Instituto Smithsoniano del Aire y Museo Espacial. Sus nombres fueron tomados del alfabeto fonético conjunto Ejército/Armada.

La vida humana de las primeras monas astronautas

Un investigador relata cómo «Able» y «Baker», dos pequeñas monas enviadas al espacio, fueron tratadas a su regreso como si fueran personas con fines publicitarios. Una fue operada con las mismas atenciones que recibe una celebridad y a la otra se le buscó un «marido»

El 28 de mayo de 1959, dos monas llamadas «Able» y «Baker» se convirtieron en los primeros primates no humanos recuperados con éxito de un vuelo espacial. Antes y durante el experimento, las monas fueron tratadas como cobayas, con el objetivo de conocer los cambios anatómicos que sufrían sin gravedad y prever las tensiones físicas a las que podrían enfrentarse los futuros astronautas. Sin embargo, después del vuelo, algo cambió. «Able» y «Baker» dejaron de ser solo animalitos y repentinamente fueron tratadas como personas en un curioso proceso de humanización en el que tomaron parte médicos militares, medios de comunicación y el público en general. Así lo explica Jordan Bimm, investigador de la Universidad de York (Canadá) en un interesante estudio que ha presentado en el Congreso Internacional de Historia de la Ciencia, Tecnología y Medicina (iCHSTM) que se celebra estos días en la Universidad de Manchester. A su juicio, las monas astronautas fueron revestidas con arquetipos humanos específicos con fines de relaciones públicas y para ocultar la «violencia» que supone someter a un animal a un experimento semejante.

Sin embargo, «Able» murió de forma prematura poco después, el 1 de junio de 1959, mientras se le practicaba una cirugía para removerle un electrodo infectado. Según Bimm, la mona «fue antropomorfizada por médicos y periodistas científicos que de pronto la trataban como si fuera un importante paciente humano». Después de su muerte, «Able» fue transformada de nuevo. Su cuerpo fue preservado, y actualmente es exhibido en el Museo del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano en Washington, como si fuera «la caricatura masculina» de un astronauta. Además, aparece como personaje en la película «Una noche en el museo 2: La Batalla del Smithsonian» (2009) como un personaje.

«Baker» sobrevivió mucho más tiempo en cautiverio. Sus cuidadores la trataban como una ama de casa americana, la llamaron «Miss Baker» y deseaban que se «asentara y formara una familia». Incluso llegaron a buscarle un «marido» y le organizaron un «matrimonio»… con un mono macho, claro.

Celebridades espaciales

De distintas formas, las dos monas se convirtieron, según Bimm, en celebridades que representaban la exploración espacial americana. Además, la controvertida muerte de Abble dio lugar a «amargas fricciones entre médicos sobre el Ejército y la Armada sobre las mejores prácticas». El artículo, continúa el autor, pone de relieve cómo esta forma de «humanizar» a un animal revela suposiciones profundamente arraigadas sobre los roles humanos durante la guerra fría, y, en general, una reflexión crítica sobre por qué los animales utilizados en experimentos médicos de alto nivel a menudo llegan a ser considerados como «más humanos» después.

«Sugiero que este antropomorfismo de ciertos monos en la medicina espacial estadounidense durante la guerra fría era atractiva porque enmascaraba la violencia y la falta de opciones a las que estos animales estaban sujetos, y porque daba una imagen natural a los impulsos políticos y militares que daban alas a la primera exploración del espacio», concluye el investigador.

La mona «Miss Baker», con un modelo de cohete Jupiter AM-18 – NA

 

Mechta – Luna 1

Mechta – Luna 1

Mechta

La sonda espacial Mechta

Información general

Organización: URSS

Fecha de lanzamiento: 2 de enero de 1959 a las 16:41:21 UTC

Aplicación: Sonda lunar

Configuración: Esférica

Masa: 361 Kg

Propulsión: Sin Propulsión

Equipo: OKB-1

COSPAR: 1959-012A

Elementos orbitales

Tipo de órbita: Translunar

Excentricidad: 0.14767

Inclinación: 0.01º

Período orbital: 450 d

Apoastro: 1.315 AU

Periastro: 0.9766 AU

Mechta (en ruso: Мечта que significa ‘Sueño’) fue la primera sonda espacial en alcanzar las inmediaciones de la Luna y la primera de una larga y exitosa serie soviética (Programa Luna) de sondas interplanetarias con dirección a nuestro satélite.

En 1963 la sonda fue renombrada como Luna 1, aunque en occidente se había hecho popular con el nombre de Lunik 1.

Sucesos

El 2 de enero de 1959, el Luna 1 fue la primera nave en alcanzar la velocidad de escape de la Tierra. La sonda se separó de la tercera etapa del cohete (1472 kg de peso, 5,2 m de longitud y 2,4 de diámetro) y puso rumbo a la Luna.

El 3 de enero, a una distancia de 113 000 km de la Tierra, la sonda soltó una nube de gas de sodio con un peso total de 1 kg. La nave dejó tras de si una estela de color naranja que fue visible desde el océano Índico con el brillo de una estrella de sexta magnitud (casi invisible a simple vista). De esta forma los técnicos pudieron seguir durante un tiempo el rastro de la nave y observar el comportamiento de un gas en el vacío. La sonda pasó a 5995 kilómetros de la superficie de la Luna, el 4 de enero, después de 34 horas de vuelo, convirtiéndose en el primer satélite artificial que actualmente gira entre las órbitas de la Tierra y Marte. No impactó en la Luna (lo que estaba planeado) debido a un fallo en el sistema de control del cohete que la lanzó.

Datos y características

La sonda era una esfera de 80 cm de diámetro, construida de magnesio y aluminio, que pesaba 361 kg. La alimentación eléctrica provenía de baterías de plata-zinc y mercurio que alimentaron los equipos del Luna 1 durante tres días. La comunicación era realizada por 5 antenas que emergían en la parte superior de la esfera, con frecuencias de 183,6 MHz y otras 2 que estaban en la parte inferior de la esfera con frecuencias de 19,993 MHz. La Luna 1 no poseía ningún sistema de propulsión. A bordo de la esfera había escudos, banderines, e insignias soviéticas. La sonda Luna 1 debía estrellarse contra la Luna, pero no lo hizo, pasando a una distancia de 5995 km de la superficie lunar, el 4 de enero, después de 34 horas de viaje.

En la esfera había instrumentos de radio, sistemas de telemetría, un transmisor de seguimiento, cinco conjuntos diferentes de dispositivos científicos para estudiar el espacio interplanetario, incluyendo un magnetómetro, un contador Geiger, un contador de destellos (para medir la intensidad de radiaciones ionizantes), un detector de micrometeoritos, y otros equipos. Por toda la esfera aparecían unas protuberancias permitiendo a los instrumentos el contacto con el exterior. Luna 1 llevaba también un almacén con 1 kg de gas de sodio, que soltó según se ha referido más arriba para observar su comportamiento en el vacío.

La nave proporcionó nuevos datos hasta entonces desconocidos sobre el cinturón de radiación que rodea nuestro planeta, permitió descubrir que la Luna no tiene campo magnético y detectó el viento solar que emana del sol y recorre el sistema solar.

Tsygan y Dezik

Tsygan y Dezik, 1951

Foto: Tsygan y Dezik 

Los dos primeros perros en estas misiones suborbitales, fueron Де́зик и Цыга́н (Dezik y Tsygan «gitana»), lanzados el 22 de julio de 1951 en un cohete R-1V. La misión fue un éxito y pudieron ser rescatados. Ambos canes sobrevivieron sin herida alguna después de viajar a una altitud máxima de 110 km.

Los perros Dezik y Tsygan en la cabina del cohete antes de su lanzamiento.

Una semana después, el 29 de julio de 1955, un nuevo lanzamiento, esta vez en un cohete R-1B, fue efectuado con los perros Де́зик (Dezik) que repetía vuelo y otro animal, Лиса (Lisa, «Zorro»). Sin embargo, una vez se hizo saltar la cabina, el paracaídas falló al desplegarse y ambos perros murieron. Tsygan, que sobrevivió al no viajar en este vuelo, fue adoptada por uno de los científicos, A. Blagonravov.

Cápsula espacial original en la que viajaban los perros en sus viajes orbitales y suborbitales.

El honor de ser los primeros soviéticos en llegar al Espacio, aunque no orbitar, le corresponde a los perros Tsygan y Dezik en 1951. De hecho, éstos fueron los primeros organismos vivos superiores que fueron recuperados con éxito tras el viaje. Pero la hegemonía de los perros espaciales fue rota por Marfusa en 1959, el primer conejo en ir al Espacio. A partir de ahí, la Unión Soviética hizo volar ratones, monos (como ya hacía EE UU), ranas, e incluso cerdos de Guinea.

Cohete V2

Cohete V2

Primer vuelo suborbital no tripulado

Septiembre 1944

Primera bomba V2 en caer sobre Londres en marco de la Segunda Guerra Mundial. Primer misil balístico de combate de largo alcance del mundo y el primer artefacto humano conocido que hizo un vuelo suborbital

Lanzamiento de un V2 en 1943.

Tipo: Misil balístico

País de origen: Alemania nazi

Historia de servicio

En servicio: 8 de septiembre de 194419 de septiembre de 1952

 Operadores

Alemania nazi
Estados Unidos (posguerra)
Unión Soviética (posguerra)

 Historia de producción

Fabricante: Mittelwerk GmbH (desarrollado por el Centro de Investigación Peenemünde)

Costo unitario: 100 000 RM (enero de 1944), 50 000 RM (marzo de 1945)1

Producida: 16 de marzo de 1942

Especificaciones

Peso: 12 500 kg

Longitud: 14 m

Diámetro: 1,65 m

Alcance efectivo: 320 km

Explosivo: 980 kg de Amatol

Envergadura: 3,56 m

Propulsor: 3 810 kg de 75 % de etanol y 25 % de agua + 4 910 kg de oxígeno líquido

Altitud

88 km de altitud máxima en trayectoria de largo alcance, 206 km de altitud máxima en lanzamiento: vertical.

Velocidad máxima: 1 600 m/s (5 760 km/h); en impacto: 800 m/s (2 880 km/h)

Sistema de guía

Giróscopos para control de actitud, Giróscopo acelerómetro tipo Müller de péndulo para cortar el motor en la mayor parte de los cohetes (10 % de los cohetes de Mittelwerk usaron un haz de guía)2

 Plataforma de lanzamiento: Móvil (Meillerwagen)

El cohete V2 (del alemán: Vergeltungswaffe 2, «arma de represalia 2»), nombre técnico A4 (Aggregat 4), fue un misil balístico desarrollado a principios de la Segunda Guerra Mundial en Alemania, empleado específicamente contra Bélgica y lugares del sureste de Inglaterra. Este cohete fue el primer misil balístico de combate3​ de largo alcance del mundo4​ y el primer artefacto humano conocido que hizo un vuelo suborbital.5​ Fue el progenitor de todos los cohetes modernos,6​ incluyendo los utilizados por los programas espaciales de Estados Unidos y de la Unión Soviética, que tuvieron acceso a los científicos y diseños alemanes a través de la Operación Paperclip y la Operación Osoaviakhim respectivamente.7

La Wehrmacht alemana lanzó en torno a 3000 cohetes militares V2 contra objetivos Aliados durante la guerra, principalmente Londres y posteriormente Amberes, dando por resultado la muerte de un número estimado de 7250 personas, tanto civiles como militares.[cita requerida] El arma fue presentada por la propaganda nazi como una venganza por los bombardeos sobre las ciudades alemanas desde 1942 hasta el final de la guerra.[cita requerida]

Descripción

Diseñados por Wernher von Braun, muchos de estos misiles fueron disparados desde las costas francesas hacia Londres con el fin de provocar la mayor devastación posible, así como minar la moral del enemigo. Sucesor del V1 (que era un misil de crucero), este diseño no vio la luz hasta muy avanzada la guerra, por lo que tuvo poco impacto real en ésta.

El V2 fue uno de los avances más relevantes en tecnología armamentística logrados hasta ese momento. Sin embargo, no pudo cambiar el curso de la guerra, que ya había tomado, en 1944, un giro decisivo hacia la victoria aliada.

Antecedentes

Los experimentos con cohetes de combustible líquido comenzaron en Alemania en los años 1920, promovidos por la sociedad para vuelos espaciales «Verein für Raumschiffahrt» (o «VFR»), entre cuyos miembros se hallaba el joven Wernher von Braun (1912-1977).

Posteriormente, en 1934, estos trabajos, originalmente civiles, se transforman en actividad oficial financiada y controlada por la Wehrmacht bajo la dirección del capitán, luego general, Walter Dornberger, otorgándoseles unas instalaciones de investigación en Kummersdorf, Brandeburgo. En 1937 el equipo se trasladó a Peenemünde, en la costa báltica, con Dornberger como jefe y Von Braun como director técnico.

Estos científicos buscaban incrementar la eficacia de los cohetes y convertirlos en armas viables. Con este objeto se realizaron una serie de vehículos de prueba propulsados por alcohol y oxígeno líquido (entre los que se incluyen el «Aggregat Eins» o A1, el A2 y el A3), así como exhaustivas pruebas estáticas.

V2

Walter Dornberger, segundo por la izquierda, y Wernher von Braun, cuarto, entre otras personas, después de su rendición a tropas aliadas en 1945.

Hacia 1935, el proyecto principal era la construcción de un gran cohete de artillería, para el que se escogió la denominación de «A4». Para lograrlo se probarían las características del diseño y diversas técnicas de control en un modelo a escala: el «A5». De esta forma, a fines de 1941 el A4 estuvo terminado y el 13 de junio de 1942 se probó el primer ejemplar. Pero no logró levantar el vuelo, cayó sobre un costado y explotó. El segundo ejemplar, lanzado el 16 de agosto de 1942, voló 45 segundos hasta que comenzó a oscilar y finalmente se partió en el aire. El tercer misil realizó el 3 de octubre del mismo año el primer vuelo completo exitoso, alcanzando una altura máxima de 5 km y cayendo a una distancia de 190 km.

El canciller alemán Adolf Hitler, entusiasmado por el éxito, ordenó la producción masiva del A4 con el nombre de «Vergeltungswaffe 2» (arma de represalia número 2) o simplemente «V2», destinado a atacar Londres y el suelo británico porque no era efectivo contra objetivos militares debido a su poca precisión.

Características

1-Ojiva
2-Control automático del giróscopo
3- Haz de guía y receptores de radio de mando
4-Depósito de la mezcla del alcohol-agua
5-Cuerpo del cohete
6-Depósito de oxígeno líquido
7-Tanque del peróxido de hidrógeno
8-Botellas con nitrógeno a presión
9-Compartimiento de descomposicón del peróxido de hidrógeno
10-Turbobomba de los propergoles
11-Casquillos del quemador de oxígeno-alcohol
12-Marco de empuje
13-Cámara de combustión del cohete (cubierta externa)
14-Aleta
15-Entradas de alcohol
16-Deflector del chorro
17-Alerón

El sistema de guía era simple: una vez que el cohete se hallaba en posición de lanzamiento, la plancha superior de la plataforma de lanzamiento se giraba hasta que el misil se alineaba exactamente en acimut con la dirección del objetivo. Después del lanzamiento, dos giróscopos Lev-3 y acelerómetros integrados (que componían la guía inercial del ingenio) inclinaban el cuerpo del misil en el ángulo necesario y cortaban el motor principal a la velocidad precisa, de forma que su trayectoria balística asegurase alcanzar al objetivo. El apogeo se situaba normalmente en los 96 km (que entonces representaba la mayor altura alcanzada por cualquier objeto construido por el hombre).

Al ascender, los A4 se inclinaban lentamente hasta alcanzar un ángulo de 40° o 45° en relación a la vertical, dependiendo de la distancia a que se hallara el blanco. Luego, una vez establecida la trayectoria al cabo de 68 segundos, se cortaba el motor. El tiempo total de vuelo desde el despegue hasta la caída era de unos cuatro minutos.

El control se realizaba mediante cuatro deflectores de vectorización de flujos (aspas) de grafito situados en el chorro de gas, que le daban estabilidad al misil, y mediante pequeños timones aerodinámicos instalados en las cuatro grandes aletas, que eran efectivos una vez alcanzada gran velocidad.

 Otro diseño futurista fue el denominado A9/A10, que preveía un misil de dos fases, del doble de tamaño del A4, que tendría un alcance de 4800 km y podría haber sido el primer misil balístico intercontinental.

Posguerra

Misil V2 en el museo de Peenemünde en Usedom, Alemania.

Operación Backfire V-2 en Meillerwagen (S.I. Negativo #76-2755)

Terminada la guerra, los V2 capturados por los aliados se sometieron a exhaustivas pruebas.8​ Los científicos alemanes relacionados con la tecnología de misiles y cohetes eran los mejores de la época. Por ello, tras la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y la URSS se esforzaron por conseguir la mayor cantidad de estos especialistas, siendo empleados para explorar y sondear la atmósfera superior. El PGM-11 Redstone es un descendiente directo del V-2.9​ Braun y su equipo crearon el cohete Saturno V de la NASA, que llevó al hombre a la Luna en 1969 con el Programa Apolo. Los soviéticos también emplearon personal alemán pero fueron repatriados en los años 50 y el desarrollo posterior fue con personal autóctono. Empezaron realizando una copia, el R-1. El misil soviético Scud está basado directamente en el V-2.[cita requerida]

Albert

Albert

Albert no es el nombre de un único espécimen animal, sino la designación de toda una estirpe de monos que fueron utilizados para las primeras investigaciones médicas espaciales en Estados Unidos.

Se les considera “astronautas”, puesto que superaron en muchos casos grandes altitudes a bordo de cohetes, si bien la mayoría no fueron recuperados vivos.

El Albert I. (Foto: NASA)

El primero de ellos, un mono rhesus, voló el 11 de junio de 1948, en un vuelo balístico, a bordo de un cohete alemán V-2 capturado por Estados Unidos durante el final de la Segunda Guerra Mundial. Despegó desde White Sands en un viaje pionero que lo llevó a 63 Km de altitud, aunque el pobre animal murió por el camino debido al calor y la asfixia. La misión, llamada Albert-I y Blossom-3, se realizó mediante la V-2 número 37, de entre las varias decenas de misiles traídos por los militares desde Europa. Este tipo de vuelos, en los que participaban científicos alemanes transferidos durante la operación Paperclip, servían para comprender la tecnología misilística alemana, y efectuar de paso experimentos de variada índole en la alta atmósfera.

De: http://noticiasdelaciencia.com/not/6451/gran_enciclopedia_de_la_astronautica__34__albert/

Mosca, el primer animal

Mosca, el primer animal

El 20 de febrero de 1947, Estados Unidos lanzó desde la base White Sands Missile Range (estado de Nuevo México) los primeros animales al espacio fueron las moscas de la fruta, que partieron con semillas de maíz a bordo de un misil alemán V-2 ―tomado como botín de guerra a los alemanes―. En 3 minutos y 10 segundos, el cohete alcanzó los 109 km de altitud, lo cual superó las definiciones de límite del espacio de la Fuerza Aérea estadounidense (50 millas u 80 km) y la definición internacional (100 km). La cápsula Blossom fue eyectada, cayó a la atmósfera, donde fue frenada por la fricción con el aire, y finalmente se frenó con un paracaídas. Las moscas de la fruta fueron recuperadas vivas. El propósito del experimento era investigar sobre los efectos de la exposición a la radiación a elevada altitud.

(Lanzamiento de un cohete V2)

El animal más famoso de los que han participado de un modo u otro en la astronáutica, probablemente, sea la perra Laika. También Ham, el mono astronauta, tiene su papel protagonista en la película espacial, pero ninguno de ellos fue el primer animal en ser enviado al espacio por el humano. Ni siquiera el mono Albert II, que ya voló en 1949. Ese honor le corresponde a la mosca de la fruta, aunque dudo que esos primeros ejemplares tuvieran nombres propios como Laika o Ham.

En temas científicos la mosca de la fruta, o mosca del vinagre, es un recurso bastante común ya que genéticamente es relevante como primer paso para la investigación, por sus similitudes con los genes humanos. En julio de 1946, poco tiempo después de la Segunda Guerra Mundial, y antes de que comenzara a plantearse de verdad salir fuera de nuestro planeta, un cohete V2, que tenía mucho que agradecer a la tecnología militar alemana del nazismo, fue lanzado al espacio. Dentro de él iban algunas semillas y moscas de la fruta. El objetivo era conocer los efectos de ese tipo de viajes, de la altura, aceleración, y especialmente la radiación… en las moscas. Y es que las moscas, como nosotros, duermen por la noche, responden a muchas de las sustancias que incluyen los fármacos humanos y, además, se reproducen con mucha velocidad, lo que permite ver los efectos en diferentes generaciones.

Dicho esto, tenemos que asumir que no hay un punto exacto, una altura a partir de la cual se pueda decir con certeza matemática que comienza el espacio. En cualquier caso, a partir de los 100 kilómetros de altura se puede decir que uno sale al espacio, al menos así lo determina la Federación Aeronáutica Internacional. El cohete V2 que fue lanzado desde Nuevo México el 20 de febrero de 1947, y que llevaba las moscas dentro, alcanzó los 109 kilómetros de altura. Por tanto, las moscas salieron al espacio, y lo que es más importante, volvieron vivas a la tierra. Ningún otro animal, que se sepa, lo había hecho antes.

Posteriormente se hicieron mas expediciones con misiles V2 portando hongos o musgo.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses se apoderaron de varios misiles balísticos V-2 alemanes, junto con suficientes piezas componentes para llenar 300 vagones. Los V-2 eran armas de alta tecnología y largo alcance que podían volar a una velocidad máxima de 3.500 millas por hora (5.632 kilómetros por hora) y alcanzar objetivos que se encontraban a 200 millas (321 kilómetros) de distancia.

El ejército del Tío Sam se dio cuenta de que los V-2 tenían un gran potencial científico. En 1946, las fuerzas armadas comenzaron a dispararles en el White Sands Missile Range en Nuevo México. Incluso en aquel momento, había un interés en la posibilidad de poner a un hombre en el espacio exterior algún día. Pero primero, algunas preguntas técnicas importantes necesitaban respuesta. Para empezar, los científicos se preguntaban si la exposición a la radiación cósmica dañaría a los futuros astronautas.

Laika – Spútnik 2

Laika – Spútnik 2

Laika: Лайка

Detalle de una estampilla húngara con la imagen de Laika.

Sobrenombre: Laika

Especie: Canis lupus familiaris

Raza: Mestiza, posiblemente con aporte de raza Laika

Sexo: Hembra

Nacimiento: 1954

Moscú, Unión Soviética

Muerte: 3 de noviembre de 1957 (3 años 9 meses)

Sputnik 2, Órbita baja terrestre, Espacio exterior

Papel notable: Perro espacial

Período de actividad

3 de octubre3 de noviembre de 1957

Plazo: 1 mes

Propietario: Programa espacial soviético

Nombre antecesor: Kudryavka

Estampilla rumana de 1959 con la imagen de Laika (la leyenda dice «Laika, primera viajera al Cosmos»).

Laika (en ruso Лайка, ‘ladradora’; Moscú, 1954Sputnik 2, Órbita baja terrestre, 3 de noviembre de 1957) fue una perra espacial soviética que se convirtió en el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra. Lo hizo a bordo de la nave soviética Sputnik 2, el 3 de noviembre de 1957, un mes después que el satélite Sputnik 1. También fue el primer animal que murió en órbita.

Como se sabía poco sobre los efectos que los vuelos espaciales podían producir sobre los seres vivos en el momento de la misión de Laika y, la tecnología suborbital no se había desarrollado todavía, no se tenía ninguna expectativa de que Laika sobreviviera. Algunos científicos creían que los humanos no podrían sobrevivir al lanzamiento o a las condiciones del espacio exterior, por eso los ingenieros de vuelo vieron a los vuelos de animales como los precursores necesarios para las misiones humanas.1​ Laika, una perra callejera, originalmente llamada Kudryavka (Кудрявка, ‘pequeña de pelo rizado’), fue sometida a entrenamiento con otros dos perros, y finalmente fue elegida como la tripulante de la nave espacial soviética Sputnik 2, lanzada al espacio exterior el 3 de noviembre de 1957.

Laika murió horas después del lanzamiento por sobrecalentamiento2​ que probablemente fue ocasionado por un fallo del sustentador de la central R-7, que forma parte del sistema térmico de la nave, al separarse de la carga útil.3​ La verdadera causa y tiempo de su muerte no fue revelada sino hasta 2002; en cambio, fue ampliamente informado que había muerto cuando al sexto día,4​ se quedó sin oxígeno, o como el gobierno soviético alegó inicialmente, fue sometida a eutanasia antes del agotamiento del oxígeno. El experimento demostró que es posible que un pasajero vivo sobreviva al ser puesto en órbita y soportar la microgravedad, allanando el camino para los vuelos espaciales humanos y proporcionando a los científicos algunos de los primeros datos sobre cómo los organismos vivos reaccionan a los entornos de los vuelos espaciales. Tras Laika, la URSS envió doce perros más al espacio, de los cuales cinco regresaron con vida a la Tierra.

El 11 de abril de 2008, las autoridades rusas desvelaron un monumento a Laika. Este pequeño monumento en su honor fue construido cerca del centro de investigación militar en Moscú que preparó el vuelo de Laika al espacio. Cuenta con la figura de un perro que se coloca en la parte superior de un cohete.15

El Spútnik 2

Tras el éxito del Sputnik 1, el líder soviético Nikita Jrushchov solicitó que se lanzara un segundo satélite artificial al espacio para el día del cuadragésimo aniversario de la revolución bolchevique, el 7 de noviembre de 1957. Cuando se recibió esta solicitud, ya se estaba construyendo un satélite más sofisticado, pero que no estaría listo sino hasta un mes después de la fecha requerida, por lo que fue descartado. El satélite descartado, sería el Sputnik 3.6

Para cumplir con la fecha límite de noviembre, tendría que construirse una nueva nave. Específicamente, Kruschev quería ofrecerle a sus ingenieros un «espacio espectacular», una misión que repetiría el triunfo del Sputnik I, aturdiendo al mundo con proezas soviéticas. Los planes se asentaron en un vuelo orbital con un perro. Los ingenieros soviéticos de cohetes habían previsto con antelación una órbita canina antes de intentar vuelos espaciales humanos; desde 1951, habían lanzado 12 perros al espacio suborbital en vuelos balísticos, trabajando gradualmente hacia una misión orbital posiblemente en algún momento de 1958. Para satisfacer las demandas de Jruschov, el vuelo orbital canino fue acelerado para su lanzamiento en noviembre.7

Según fuentes rusas, la decisión oficial de lanzar el Sputnik 2 se realizó el 10 o 12 de octubre, dejando al equipo solo cuatro semanas para diseñar y construir la nave espacial.8​ El Sputnik 2, por lo tanto, tenía algo de un trabajo urgente, con la mayoría de los elementos de la nave espacial siendo construidos basándose en bocetos. Además de la misión principal de envío de un pasajero para vivir en el espacio, el Sputnik 2 también contenía instrumentación para la medición de la radiación solar y rayos cósmicos.6

La nave estaba equipada con un sistema de soporte vital que consistía en un generador de oxígeno y aparatos para evitar envenenamiento por oxígeno, también conocido como efecto de Paul Bert, y para absorber dióxido de carbono. Se añadió un ventilador, diseñado para activarse cuando la temperatura de la cabina superaba los 15 °C, con el propósito de mantener la temperatura del animal. Se proporcionó suficiente comida (en forma gelatinosa) para un vuelo de siete días, y la perra fue equipada con una bolsa para recoger los residuos. Adicionalmente, se diseñó un arnés para ser colocado al animal, por lo que no había cadenas para restringir sus movimientos al sentarse, ponerse de pie o acostarse; ya que en la cabina no había espacio para dar vueltas. Un electrocardiograma monitorizaba la frecuencia cardíaca y la instrumentación adicional medía la frecuencia respiratoria, la presión arterial máxima y los movimientos de la perra.29

Entrenamiento

Laika fue encontrada como una perra callejera vagando por las calles de Moscú. Los científicos soviéticos optaron por utilizar perros callejeros de Moscú ya que se asumía que estos animales ya habían aprendido a soportar las condiciones extremas de frío y de hambre. Este espécimen era una hembra mestiza de 5 kg (11 libras)10​ de aproximadamente tres años de edad. Otro relato informó que pesaba alrededor de 6 kg (13 lb). El personal soviético le dio varios nombres y apodos, entre ellos Kudryavka (rizadita), después Zhuchka (bichito), y luego Limonchik (limoncito). Laika, el nombre ruso de varias razas de perros semejantes al husky, sería el nombre popularizado en todo el mundo. La prensa norteamericana la apodó Muttnik (mutt + el sufijo -nik) como un juego de palabras sobre el Sputnik,11​ o también se refería a ella como Curly.12​ Su verdadero pedigrí es desconocido, aunque en general se acepta que fue parte husky u otra raza nórdica, y posiblemente parte terrier.7​ Una revista rusa describió su temperamento como flemático, argumentando que no se peleaba con otros perros. Vladimir Yazdovsky, quien dirigió el programa de perros de prueba utilizados en cohetes, en una publicación tardía escribió que «Laika era tranquila y encantadora».13

Antes del lanzamiento del Sputnik 2, tanto la Unión Soviética como Estados Unidos, ya habían lanzado animales vivos en vuelos suborbitales.14​ Para el vuelo del Sputnik 2, fueron entrenados tres perros: Albina, Mushka, y Laika.15​ Los científicos soviéticos de vida espacial Vladimir Yazdovsky y Oleg Gazenko fueron los encargados de entrenar a los perros.16

Adaptar los perros al confinado espacio de la pequeña cabina del Sputnik 2 requirió que permanecieran en compartimientos cada vez menores, por espacios de hasta 20 días. El extenso confinamiento causó que dejasen de orinar o defecar, haciéndolos inquietos, y causando que se deteriorase su estado general. Los laxantes que les suministraron no mejoraron su condición, por lo que los investigadores encontraron que lo único que resultaba eficaz eran los largos periodos de entrenamiento. Los perros fueron luego colocados en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y se colocaron en máquinas que simulaban los ruidos de la nave espacial. Esto hizo que sus impulsos cardíacos se duplicasen y su presión arterial aumentase un 30-65 torr. Los perros fueron también entrenados para comer un gel especial de alta nutrición que sería su comida en el espacio.9

Antes de la puesta en marcha, uno de los científicos llevó a Laika a su casa para que jugase con sus hijos. En un libro que relata la historia de la medicina espacial soviética, el Dr. Vladimir Yazdovsky escribió: «Quería hacer algo bueno por ella: Le quedaba tan poco tiempo de vida.»17

Preparativos previos al vuelo

Vladimir Yazdovsky hizo la selección final de perros y designó sus roles.18​ Laika iba a ser la «perra voladora» —un sacrificio a la ciencia en una misión de ida al espacio.18​ Albina, que ya había volado dos veces en un cohete de prueba a gran altura, se designó como reserva de Laika. El tercer perro, Mushka, era un «perro de control» -se quedaría en tierra y era usada para probar la instrumentación y el soporte vital.914

Antes de partir hacia el cosmódromo de Baikonur, Yazdovsky y Gazenko realizaron una cirugía en los perros para conectar los cables de los transmisores a los sensores que medían la respiración, el pulso y la presión arterial.

Debido a que la pista de aterrizaje existente en Turatam, cerca del cosmódromo resultaba pequeña, los perros y la tripulación tuvieron que volar primero a bordo de un avión Tu-104 a Tashkent. Desde allí, un Il-14 más pequeño y ligero los llevó a Turatam. El entrenamiento de perros continuó a su llegada, y uno tras otro fueron colocados en las cápsulas para familiarizarse con el sistema de alimentación.18

Según los documentos de la NASA, Laika fue colocada en la cápsula del satélite el 31 de octubre de 1957 —tres días antes del inicio de la misión.9​ En esa época del año, las temperaturas en el sitio de lanzamiento eran extremadamente bajas, por lo que se usó una manguera conectada a un calentador para mantener caliente el contenedor. Dos asistentes estaban encargados de vigilar constantemente a Laika antes del comienzo de la misión. Justo antes del despegue, el 3 de noviembre de 1957, se limpió el pelaje de Laika con una solución de etanol, y le pintaron con yodo aquellas áreas donde la perra llevaría sensores para vigilar sus funciones corporales.19

Uno de los técnicos que preparó la cápsula antes del despegue final declaró que «después de la colocación de Laika en el contenedor y antes de cerrar la escotilla, le besamos la nariz y le deseamos buen viaje, sabiendo que no iba a sobrevivir al vuelo.»18

La misión

La hora exacta del despegue varía de una fuente a otra, pero se menciona que fue a las 05:30:42 o a las 7:22 hora de Moscú.18​ Al alcanzar la máxima aceleración después del despegue, el ritmo respiratorio de Laika aumentó de tres a cuatro veces lo normal, y su frecuencia cardiaca pasó de 103 a 240 latidos por minuto. Al alcanzar la órbita, se desprendió exitosamente la punta cónica del Sputnik 2. La otra sección de la nave que debía desprenderse (el «Blok A») no lo hizo, impidiendo que el sistema de control térmico funcionara correctamente. Se desprendió parte del aislamiento térmico, permitiendo que la cápsula alcanzara una temperatura interior de 40 °C.20​ Tras tres horas de microgravedad, el pulso de Laika había descendido a 102 latidos por minuto;21​ este descenso en la frecuencia cardíaca había tomado tres veces más tiempo que lo experimentado durante el entrenamiento, lo cual indicaba el estrés bajo el que estaba la perra. Los datos telemétricos iniciales mostraban que, aunque Laika estaba agitada, estaba comiendo. La recepción de datos vitales se detuvo entre cinco y siete horas después del despegue.9

Los científicos soviéticos planearon sacrificarla con comida envenenada, que Laika consumiría después de diez días. Durante muchos años, la Unión Soviética dio explicaciones contradictorias sobre la muerte de Laika, diciendo a veces que la perra había muerto por falta de oxígeno4​ cuando fallaron las baterías, o que había recibido eutanasia. En 1999, fuentes rusas aseguraron que Laika sobrevivió por lo menos cuatro días, y después pereció por el sobrecalentamiento de la nave. En octubre de 2002, el científico Dimitri Malashenkov, quien participó en el lanzamiento del Sputnik 2, reveló que Laika había muerto entre cinco y siete horas después del despegue, debido al estrés y sobrecalentamiento. De acuerdo a un artículo que presentó en el Congreso Mundial del Espacio en Houston:

«Resultó prácticamente imposible crear un control de temperatura fiable en tan poco tiempo.»22

El Sputnik 2 orbitó la Tierra 2.570 veces, durante 163 días. La nave se desintegró al entrar en contacto con la atmósfera el 14 de abril de 1958.23

Controversia

Debido al problema de la opacidad por la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, las cuestiones éticas planteadas por este experimento pasaron, en gran medida, sin abordarse durante algún tiempo. La prensa de 1957 estaba más preocupada en informar del impacto desde el punto de vista político, mientras que la salud y la recuperación —o la ausencia— de Laika se convirtió solo en un problema menor.24

El Sputnik 2 no fue diseñado para ser recuperable, y siempre se tuvo la intención de que Laika muriera.8​ La misión desencadenó un debate mundial sobre el maltrato y experimentos con animales en general, para avanzar en la ciencia.16​ En el Reino Unido, la Liga Nacional de Defensa Canina (NCDL, actualmente Fundación para los Perros) pidió que los dueños de perros guardaran un minuto de silencio en honor a Laika, mientras que la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA) recibiera protestas, incluso antes de que Radio Moscú haya terminado de anunciar el lanzamiento. Varios grupos protectores de los derechos animales protestaron frente a embajadas soviéticas.25​ Otros se manifestaron frente a las Naciones Unidas en Nueva York;16​ sin embargo, algunos científicos estadounidenses ofrecieron apoyo a sus colegas soviéticos, por lo menos antes de que se anunciara la muerte de Laika.1626

Dentro de la Unión Soviética hubo menos controversia. Ni los medios de comunicación, ni los libros de los años siguientes, ni el público cuestionaron abiertamente la decisión de enviar un perro al espacio. No fue sino hasta 1998, después del colapso del régimen soviético, que Oleg Gazenko, uno de los científicos responsables del envío de Laika al espacio, expresó su pesar por permitir que muriese:

«Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho… ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la pérdida del animal.»

Oleg Gazenko, uno de los principales científicos del programa de animales en el espacio, y entrenador de Laika.1626

En otros países del Pacto de Varsovia era difícil realizar protestas abiertas del programa espacial soviético debido a la censura política. Sin embargo, hubo casos notables de críticas en los círculos científicos polacos. Una revista científica polaca, «Kto, Kiedy, Dlaczego», publicada en 1958, se refirió a la misión del Sputnik 2. En la sección de la revista dedicada a la astronáutica Krzysztof Boruń la describió no trayendo a Laika a la Tierra con vida como «lamentable» y «sin duda, una gran pérdida para la ciencia».27

Laika es conmemorada en la forma de una estatua y placa en la Ciudad de las Estrellas, el centro ruso de Entrenamiento de Cosmonautas.28

Las futuras misiones espaciales que llevasen perros serían diseñadas para ser recuperadas. Los únicos otros perros que murieron en una misión espacial soviética fueron Pchyolka y Mushka, que murieron cuando el Sputnik 6 fue destruido intencionalmente con una carga explosiva, a su reingreso, con el fin de evitar que las potencias extranjeras inspeccionaran la cápsula, debido a una trayectoria de reentrada atmosférica descontrolada, el 1 de diciembre de 1960.

En la cultura popular

El viaje de Laika la convirtió en uno de los perros más famosos del mundo.nota 1​ En 1997, en la Ciudad de las Estrellas, fue desvelada una placa en homenaje a los cosmonautas caídos. Laika está representada en una esquina de la placa, espiando por entre las piernas de uno de los cosmonautas.23​ En el Monumento a los Conquistadores del Espacio (1964), en Moscú, Laika y Lenin son los únicos personajes que se pueden reconocer por su nombre, de entre todos los personajes que aparecen esculpidos en el monumento.nota 2​ En distintos países se crearon sellos de correo con la imagen de la perra Laika, conmemorando su vuelo. Marcas de chocolates y cigarros fueron nombradas en su memoria, y una gran colección de souvenirs de Laika todavía aparece en subastas actualmente.29

Objetivo en Marte llamado Laika por la NASA, durante la misión del Mars Exploration Rover.

El 9 de marzo de 2005, un área de terreno en el planeta Marte fue llamada Laika, aunque no oficialmente, por los controladores de la misión del Mars Exploration Rover. El lugar se localiza cerca del cráter Vostok en Meridiani Planum.30

Laika ha aparecido en numerosas obras literarias, mayormente de ciencia ficción o también de fantasía, que frecuentemente narran historias sobre su rescate o supervivencia. La novela Intervention (Intervención) de Julian May, relata que Laika fue rescatada por extraterrestres. En la novela Weight (Peso) de Jeanette Winterson, el titán griego Atlas encuentra la cápsula en órbita, y adopta al animal. En la serie Doctor Who se narró una historia sobre su funeral. En un capítulo de la historieta «Flash Gordon» aparece Laika rescatada por una raza de extraterrestres lunares con aspecto perruno.

Los nombres de varios grupos musicales están inspirados en Laika, entre ellos Laika, Laika Dog y Laika and the Cosmonauts. La perra apareció en la cubierta de los primeros tres álbumes del grupo Laika. Laika es también el nombre de varias canciones, producidas por las bandas Arcade Fire, Moxy Früvous, The Cardigans. Massacre compuso un tema llamado «Laika se Va» donde relata el viaje desde la perspectiva de la perra. En 1988, el grupo español Mecano, en su álbum Descanso Dominical, incluyó una canción llamada «Laika» que relata el lanzamiento del Sputnik 2. La banda alemana C.C.C.P. lanzó un álbum llamado Cosmos en 1996, cuya temática giraba alrededor del programa espacial soviético. En dicho álbum, la canción Laika, Laika, tiene un coro militar ruso. El álbum Laika Come Home (2002) es un remix que el grupo Spacemonkeyz hizo del primer álbum de la banda Gorillaz. El título es una mezcla del nombre de la perra rusa, con el título de la primera película de la perra Lassie (Lassie come home). Antonio Arias en su disco Multiverso (2010) le dedica una canción, «Laika». Además, la perra ha sido tema de otros artistas como Akino Arai, György Kurtág y Åge Aleksandersen entre muchos otros.

Homenaje

El 11 de abril de 2008 fue inaugurado un monumento en honor a la perra Laika en el centro de Moscú.31​ Dicho monumento fue colocado en un centro comercial cerca del Instituto de Medicina Militar, donde medio siglo atrás ocurrieron los experimentos científicos con la participación de la célebre perra. La figura de bronce, de dos metros de altura, representa uno de los segmentos de un cohete espacial, que se transforma en una mano humana, sobre la cual está el cuerpo de Laika.1

Códigos del Gran Capitán

Código de las cartas del Rey Fernando el Católico a Gonzalo Fernández de Córdoba.

En la Campaña de Nápoles, principios del S. XVI, hubo una correspondencia entre el Rey Fernando el Católico, y el jefe de las operaciones Gonzalo Fernández de Córdoba “El Gran Capitán”.

En sus cartas más secretas, el Rey Católico mostró enérgicamente su disconformidad con algunas decisiones del Gran Capitán durante la campaña de Nápoles, en las que percibía un enorme riesgo para el futuro del reino y para su propio liderazgo. Este es uno de los primeros detalles palpables al desvelar un secreto que ha durado más de 500 años. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) acaba de desentrañar el que sin duda ha sido uno de los más importantes misterios de la Historia de España: el código de las comunicaciones secretas entre Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba, héroe militar cuya figura se agranda a la luz de las misivas.

Nadie había podido descifrarlas porque no se conservaba la tabla de sustitución múltiple que aplicaron a los textos. Los correos iban y venían continuamente entre la corte de los Reyes Católicos y el Reino de Nápoles sin que nadie pudiera leerlos más que el destinatario. Portaban órdenes, veladas amenazas, instrucciones contundentes y llamadas al orden. Hoy, ese misterio ha llegado a su fin. Los hallazgos realizados por los expertos del centro confirman la gran sofisticación del código empleado, muy por delante de su tiempo.

Dos cartas de 1502 y 1506

En 2015, el Museo del Ejército expuso un conjunto de cartas, procedentes del archivo de los duques de Maqueda, en una muestra dedicada al Gran Capitán y solicitó la ayuda de expertos del CNI para que intentaran dar con la clave, según confirma a ABC el coronel Jesús Anson desde la institución toledana.

En el CNI se lo tomaron como un desafío: abordar sistemas no convencionales sirve de entrenamiento y la historia de las comunicaciones secretas es un conocimiento útil. Pero además el trabajo sobre estas cartas que abren una nueva ventana a la historia incumbe a un centro que se considera «más servicio que secreto», en palabras de su director Félix Sanz Roldán.

El Museo del Ejército, presentó dos cartas al CNI, fechadas el 27 de mayo de 1502 y el 14 de abril de 1506. Es un momento hirviente de nuestra historia, justo antes de la segunda invasión francesa de Nápoles, la más importante. Al pie de una de ellas, por fortuna, el Gran Capitán había descifrado apresuradamente unas pocas frases. Era como tener en las manos un fragmento de la piedra Rosseta.

Aunque las cartas cifradas eran un sistema común en la Italia de la época, las tablas del Rey Católico estaban «muy bien pensadas», según los técnicos españoles de «sigint» (inteligencia de señales), a prueba de ojos indiscretos. Es un precursor del sistema Vigenère, pero bastante avanzado, tanto que no se hallará nada parecido hasta el siglo XVII.

Combinatoria realizada por el CNI sobre las cartas

Conviene explicar, primero, que las palabras cifradas no tienen separaciones para evitar detectar los finales y los principios. Existen símbolos sueltos, que corresponden a letras. Pero no siempre son los mismos. Las de más uso tienen cinco o seis correspondencias diferentes, con lo que no es posible detectar las repeticiones. Por otro lado, hay palabras que se transcriben como conjuntos de dos o tres letras y, como en el caso de los símbolos, las palabras que más veces aparecen pueden ser transcritas de cinco o seis maneras distintas.

Aplicaron los símbolos conocidos en el trozo de la carta «Rosetta» al texto de la otra carta y empezaron a extraer coincidencias. Uno de los primeros casos fue la F de Felipe, que correspondía con el símbolo 31. Así fueron desvelando pieza a pieza, como si fueran píxeles, una imagen oculta que permitía decodificar las cartas. Una y otra vez sometieron a nuevas combinatorias los textos de estas dos misivas y luego hicieron lo mismo con otras dos cartas cifradas, más largas, de 7 y 11 folios, disponibles en la misma colección. El castellano antiguo aportaba otra dificultad añadida al desafío. En total se han contabilizado 88 símbolos y 237 códigos de letras combinadas, y la tabla del «código Gran Capitán», en el momento inicial del imperio español, ha sido completada.

Uno de los primeros hallazgos: 31=F

De la primera transcripción se desprende que las cartas se corresponden con fragmentos de otras «en claro» que había en el mismo archivo, pero incluso en este caso se han podido descifrar cuatro párrafos que no figuraban en las copias y resultan reveladores.

Reproches del Rey

A la luz de este descubrimiento, estos primeros párrafos arrancados a un misterio de cinco siglos retratan al Rey Fernando reprochando al Gran Capitán, que también era su pariente, que hubiera escrito «al Rey de los romanos y al Rey y Archiduque mi fijo y han lo mirado algunos queriendo poner nota en vuestra limpieza». Esas dudas las expresa el Rey porque Fernández de Córdoba había escrito al archiduque con el fin de contratar mercenarios lansquenetes, una infantería profesional armada con picas que precisaba para completar sus formaciones. Pero Fernando se lo prohíbe: «No cureys de escrevirles cosa alguna y si algo vos escrivieren o movieren consultad conmigo sobrello y esperad mi rrespuesta antes de rrespondelles porque para todo cumpll fazerlo asi».

En el fragmento de la misiva que ahora conocemos tampoco le permite enviar emisario alguno «a negociar cosas dese reyno porque faze alli mucho danno a nuestros negocios fazerse mediante divisio apartamiento y si alguno allí teneys escrevidle que luego se bvelva para vos que ya otras vezes lo avemos escrito y en ninguna manera se dilate el rremedio».

En opinión de José Enrique Ruiz-Domènec, el mayor especialista en la figura de Gonzalo Fernández de Córdoba, estamos ante un hallazgo fundamental para revisar uno de los momentos más importantes de la historia de España. Fernando el Católico tiene muchas reservas «ante una campaña muy peligrosa en la que se jugaba mucho. Y las expresa de un modo diferente a lo que decía en documentos oficiales». El secreto de estas misivas ha durado 500 años. Ahora, los historiadores deberán aplicar la aportación del CNI al resto de cartas cifradas con los secretos del reinado que iba a fundar un imperio.

No obstante hay una controversia, ya que un historiador consiguió “casi” idénticos resultados, 150 años antes. Gustave Bergenroth planteó un siglo y medio antes con la ayuda de su compatriota Paul Friedmann, otro hispanista que deambulaba por el Archivo de Simancas en esa época. Se puede decir que de esta forma, los expertos españoles habrían completado ahora la misma línea que el aficionado y gran historiador.

Este historiador alemán buscaba información sobre las relaciones entre España e Inglaterra y encontró un montón de legajos. Un buen número de ellos estaba cifrado, así que Bergenroth tuvo que descifrarlos personalmente. Sus experiencias como criptoanalista pasaron a un conjunto de documentos llamados State Papers, y puede usted leer aquí algunas clave sobre cómo logró descifrarlos. No se trata de usar ordenadores sofisticados sino papel, lápiz y paciencia.

El descifrado del CNI, según el diario ABC, revela un total de 88 símbolos y 237 códigos de letras; yo he conseguido (bueno, Bergenroth consiguió) listar un total de 198 símbolos, de los cuales 89 tienen significado conocido. Por ejemplo, LUQ significa “Capitán”, TA representa “Turco” y UAE es “Papa”

Algunos articulistas hacen comentarios críticos, sobre el “procedimiento” y/u “olvido”. Aduciendo extensas razones sobre investigaciones, la falsa sofisticación de los documentos, etc.

Se pueden seguir estos, a principios de 2018, en los diarios de tirada nacional.

Ejemplo:

Código del Gran Capitán descifrado por Bergenroth. Los símbolos resultados en amarillo que se corresponden casi idénticamente con los del CNI porque es el mismo código.

Más adelante, en su segundo viaje en 1867 explica: “Cuando regresé a Simancas inicié una nueva búsqueda de claves para descifrar los documentos encriptados que me permitió romper un código completo y el fragmento de otros dos El primero era el que más se había usado en la extensa correspondencia entre el doctor De Puebla [Pedro de Ayala, el embajador de los Reyes Católicos en Inglaterra] con el gobierno español”. De los otros dos fragmentos a los que se refiere el historiador alemán, uno sería el utilizado por el Gran Capitán con Fernando el Católico, el que custodia la BNE copiado por Nemesio Alday.

La pista de Gustave Bergenroth la ha proporcionado el profesor de Física la Universidad de Granada, Arturo Quirantes, que ya había publicado parte de los hallazgos del historiador y quien ha explicado a El Confidencial que “ambos descubrimientos son el mismo código, porque el documento original con la clave completa no se ha descubierto, pero corresponde a la misma cifra”. Quirantes basa su explicación precisamente en el documento que se encuentra en la BNE -legajo MSS 20.211.52-. “Para algunas letras el documento del siglo XIX descifra más símbolos, para otras algunos menos”. En total, “el CNI descifra ahora a partir de otros textos un total de 88 símbolos .

Moray

Moray

Terrazas agrícolas de Moray. Muray

Departamento del Cuzco: Perú

Coordenadas: 13°19′45″S 72°11′47″O

Moray Cusco, Andenes de Moray, Moray del Valle Sagrado

Este sitio se encuentra cerca del Cusco, en el Perú. A primera vista pareciera una especie de anfiteatro, conformado de varios andenes circulares, situado a 3.500 msnm.

Los restos arqueológicos de Moray se encuentran ubicados a 7 kilómetros de Maras, en el Valle Sagrado de los Incas, a 38 km al noroeste del Cusco. Es posible de llegar a Moray a través del camino que parte del pueblo o directamente desde un desvío de la carretera principal. Moray es palabra quechua y nombra a un sector ocupado por las comunidades campesinas de Misminay y kaccllarakay.

La palabra Moray tuvo algo que ver con la cosecha de maíz que se llamaba Aymoray, o con el mes de mayo, que también se llama Aymoray, e igualmente con la papa deshidratada que es la Moraya o Moray.

Fue reconocido en 1932 por la expedición de Shirppe Johnson, andenes a manera de anillos concéntricos. Cada círculo comprende una terraza que se superpone a otra, formando círculos que van ampliándose. Se puede acceder de uno a otro escalando piedras salientes (sarunas), enclavadas en la pared.

Para los estudiosos de este lugar, Moray era posiblemente un centro de investigación agrícola incaico donde se llevaron a cabo experimentos de cultivos a diferentes alturas, La disposición de sus andenes produce un gradiente de microclimas teniendo el centro de los andenes circulares concéntricos una temperatura más alta y reduciéndose gradualmente hacia el exterior a temperaturas más bajas, pudiendo de esta forma simular hasta 20 diferentes tipos de microclimas. Se cree que Moray pudo haber servido como modelo para el cálculo de la producción agrícola no solo del Valle del Urubamba sino también de diferentes partes del Tahuantinsuyo.

Sector II de Maras, menos conservado que el Sector I.

Los microclimas de las terrazas [andenes] que rodean el embudo más grande [Qechuyoq] se distribuyen en sectores de cuatro niveles contiguos, cada sector con características microclimáticas propias. Los cuatro andenes inferiores (1,2,3,4) [Sector I] son más húmedos y tienen temperaturas de suelo bajas debido a la mayor evapotranspiración del agua. Los suelos de los andenes del Sector II (niveles 5,6,7,8) tienen temperaturas anuales promedios de 2° o 3°C mayores. Los del Sector III (9,10,11,12) tienen temperaturas que pueden ser mayores o menores de acuerdo a la variación en la exposición solar en el curso de las estaciones del año. Los meses de mayor diferenciación microclimática son los de la estación seca (mayo, junio, julio) y la del sembrío (agosto, setiembre, octubre, noviembre).

Diversas teorías explican el uso de Moray en la época incaica. Según el historiador Edward Ranney, los incas utilizaron las terrazas de Moray como un lugar para agricultura especial, quizá para el desarrollo de su cultivo más preciado que fue la hoja de coca. John Earls sostiene haber descubierto piedras verticales en las terrazas, las mismas que marcarían los límites de las sombras del atardecer durante los equinoccios y solsticios. Los pobladores locales llaman a estas piedras «ñustas». Earls concluye que cada terraza en Moray reproduce las condiciones climáticas de diferentes zonas ecológicas del imperio incaico.

Debido a su posición abrigada, cada uno de estos andenes representa aproximadamente mil metros de altitud en condiciones normales de labranza. En su totalidad, el complejo contendría veinte o más zonas ecológicas a escala. El sitio de Moray pudo además servir a los oficiales incas para calcular la producción anual en diferentes partes del Tahuantinsuyo.

Durante el mes de octubre, cientos de pobladores de las comunidades vecinas concurren a los andenes circulares de Moray para celebrar el Moray Raymi o Fiesta del Sol. Los festejos incluyen danzas folclóricas relacionadas con la tierra, los productos y el trabajo agropecuario.

Descubierto en 1932, Moray se presenta enigmático para quien la visite, sus impresionantes andenes circulares que parecen gigantescas huellas digitales, hace pensar en un gigantesco laboratorio agrícola, aunque muchas interpretaciones van por el lado de observatorio astronómico o el culto como sentido primordial.

La temperatura del suelo de cada andén determino que los incas lograran desarrollar unas veinte zonas ecológicas en miniatura donde producir granos como la quinua y la kiwicha, así como la calabaza y zapallo y claro múltiples variedades de papa.

Los andenes de Moray fueron una estación experimental formada por inmensas depresiones cónicas de 47 a 84 m, cortadas en la piedra caliza, donde se conseguía diferentes climas de acuerdo con la profundidad de los andenes.

Las andenerías de Moray que semejan un anfiteatro hundido, a manera de cráter artificial, fueron construidas sobre muros de contención rellenados con tierra fértil y regadas mediante complejos sistemas de irrigación. De esta forma, la variación térmica existente entre la superficie y el fondo de estos hoyos naturales fue aprovechada para que en cada terraza se adaptaran distintas variedades de plantas (más de 250 especies vegetales). Se especula que, a partir de su experiencia en esta especie de invernadero, los Incas organizaban la producción agrícola en todo el Tahuantinsuyo.

Otros estudios indican que el lugar fue empleado para la observación astronómica y monitorear los cambios climáticos que podrían presentarse, mediante el seguimiento de la luz solar y las sombras que generadas por las altas montañas de la zona.

A día de hoy, los expertos parecen estar de acuerdo en que Moray era un centro de investigación agrícola. La disposición gradual de sus terrazas forma diferentes microclimas, que por sus características de altitud, humedad y temperatura, permite la experimentación con los cultivos.

En estas terrazas, los antiguos habitantes del valle experimentaron con especies como la papa, el maíz o la coca, así como muchas otras plantas salvajes que adaptaron al consumo humano. Gracias a centros como el de Moray, los incas lograron increíbles avances en su agricultura; disciplina que, a la larga, sería fundamental para su desarrollo económico.