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Sociedad

El mapa de Ptolomeo

El mapa de Ptolomeo

El mapamundi de Ptolomeo es un mapa que se basó en la descripción del mundo recogida en el libro Geographia de Ptolomeo, escrito hacia el año 150. A pesar de que nunca se hayan encontrado auténticos mapas de Ptolomeo, la Geographia contiene miles de referencias a varias partes del mundo antiguo con coordenadas para la mayor parte de él, lo cual permitió que los cartógrafos pudieran reconstruir la visión ptolemaica del mundo cuando sus manuscritos fueron redescubiertos alrededor del año 1300.

La obra de Claudio Ptolomeo, quien vivió en Alejandría y trabajó en el siglo II de nuestra Era en su mítica biblioteca, es una de las más influyentes en el pensamiento occidental, y por casi 15 siglos el Almagesto (denominado así por los árabes en el siglo IX; Almagesto o Al Magisti significa “El más grande”) se convirtió en canon incontrastable e irrefutable del universo que nos rige. Uno de los tomos de aquel opus magnum fue denominado Cosmographia (algunos lo llaman Geographia) y contiene una mirada detallada de la tierra y su entorno geográfico, tal como era conocida en aquel entonces. También contiene las bases geométricas para la su construcción cartográfica.

El aporte más importante de Ptolomeo y sus mapas posiblemente sea el primer uso de líneas longitudinales y latitudinales, así como también la especificación de sitios terrestres mediante observaciones de la esfera celeste. Cuando su Geographia fue traducida del griego al árabe en el siglo IX y, posteriormente, al latín en Europa Occidental al comienzo del siglo XV, la noción de un sistema de coordenadas global revolucionó el pensamiento geográfico del Islam y la Europa medievales, y depositó sus bases científicas y numéricas.

El mapa diferencia dos grandes mares cerrados: el primero se trata del mar Mediterráneo y el segundo es el océano Índico (Indicum Pelagus), que se extiende hasta el mar de China (Magnus Sinus) al Este. Los principales lugares geográficos son Europa, el Oriente Medio, India y una Sri Lanka (Taprobane) demasiado grande, la península del Sureste Asiático (Aurea Chersonesus o “península dorada”), y China (Sinae).

La Geographia y los mapas derivados de ella probablemente hayan tenido un papel importante durante la expansión del Imperio romano hacia el Este. El comercio en el océano Índico fue intenso desde el siglo II, y se han identificado varios puertos comerciales romanos en India. Desde aquellos puertos, los romanos habrían establecido embajadas en China, las cuales aparecen en documentos históricos chinos aproximadamente a partir del año 166.

No es en realidad una clave o en cifra, pero un misterio similar que debe ser “descifrado” para responder a un misterio histórico de las antiguas ciudades de Alemania, que debieron haber sido encontradas por los romanos, donde se encuentran actualmente. Los romanos encontraron muchos alemanes, pero donde están los lugares donde los encontraron? Este sigue siendo un misterio ya que nadie ha sido capaz de igualar las 96 ciudades que aparecen en el mapa histórico de Alemania, con un mapa moderno.

Reproducción facsímil del códice de la Geographia de Ptolomeo conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana y catalogado como Urbinas Latinus 274. Los mapas fueron realizados por Nicolaus Germanus, cartógrafo alemán afincado en Florencia y el más influyente autor de manuscritos ptolemaicos de la segunda mitad del siglo XV.

 

Excelente trabajo mal leído y mal contado

Pero aunque Ptolomeo y sus colaboradores hubieran trabajado muy profesionalmente, aunque tampoco exentos de errores, el mapamundi de Ptolomeo ha sufrido, a través de los tiempos, un verdadero “desgarre” al ser mal interpretado, mal leído, mal transcrito. “Aquí radica el problema”, reconoce Lelgemann.

Ptolomeo ubicó más de 6.000 lugares entre China, Sri Lanka, África Central y Bretaña en sus mapas y libros, pero los datos mal interpretados y agregados por geógrafos sucesores a estas obras no son siempre correctos. Muchos lugares ya no existen o sus nombres han cambiado en el transcurso del tiempo hasta hacerlos irreconocibles.

Muestra Groenlandia cubierta parcialmente por el hielo y glaciares en Suecia tal como estaban 10.000 años atrás.

Debido a la manipulación interesada de sus recosntrucciones, se puede considerar un “Oopart”

Para saber más sobre la “Geografía” de Ptolomeo: https://blogcatedranaval.com/2016/06/30/la-geografia-de-ptolomeo-el-primer-atlas-del-mediterraneo/

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Artículo íntegro del siguiente enlace, con algunos planos añadidos.

https://www.unaventanadesdemadrid.com/murallas-cercas-y-puertas-de-madrid.html

Mayrit, nombre árabe de Madrid, ha tenido a lo largo de su historia varias murallas y cercas. Unas tenían fines defensivos y otras servían para control fiscal y sanitario.

En principio podemos hablar de las siguientes:

– Muralla árabe.
– Muralla cristiana.
– Cerca del Arrabal.
– Cerca de Felipe II.
– Cerca de Felipe IV.

En el plano superior, hemos marcado con chinchetas azules la localización de los restos que aquí mostramos fotografiados. Con rojas, los lugares de Madrid donde existen restos conocidos de ellas, pero que no mostramos en esta página. Por último, con las amarillas señalamos aquellos puntos donde se piensa que existían puertas y torres significativas de la cuales hoy ya no queda ningún resto. Los recorridos de las murallas y cercas los presentamos con los siguientes códigos de colores: verde, para la muralla árabe; azul, para la cristiana; roja, para la cerca del arrabal1; violeta, la de Felipe II; y naranja, la de Felipe IV.

Muralla árabe ↑

La primera muralla, y quizás la fundación de Mayrit, se puede situar en el siglo IX, cuando el Emir Mohamed I ordenó construir una atalaya2 en el lugar donde hoy tenemos el Palacio Real. Madrid formaba parte del sistema defensivo de atalayas a lo largo del valle del Tajo que controlaban el posible paso de los cristianos por Somosierra, Tablada y La Fuenfría hacia Segovia, Zaragoza o Toledo. Asimismo, ordenó también construir una muralla que protegiera la villa ya existente alrededor de la atalaya. Dicha muralla, construida en pedernal y abarcando una extensión de 9 hectáreas de terreno, tenía 3 puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería:

La Puerta de la Sagra, o de la Xagra, estaba situada en el lienzo Norte de la muralla árabe, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la Plaza de la Armería. Luego, con la primera ampliación cristiana, la que se construyó al Este adoptó el mismo nombre. Ésta se ubicó en el nuevo trozo de muralla que unía la almudena con el Alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena, siendo derribada en 1548.

El Arco de Santa María, llamado así por estar cerca de la Iglesia de Santa María, era también conocido como “de la Almudena” por comunicar la antigua almudena3 con la Medina4. Se derribó en 1570 con objeto de ensanchar la calle para el paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II, construyéndose en 1672 una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

La Puerta de la Vega, quizás muy parecida a la Puerta de Bisagra, en Toledo y una de las dos puertas por donde se dice que entró Alfonso VI a Madrid; la otra posible entrada es por la de Guadalajara. Tenemos los cimientos de su torre defensiva derecha en el lienzo de muralla existente en la Cuesta de la Vega, en el parque de Mohamed I. Este lienzo, visible parte de él en la fotografía superior, tiene unos 120 metros de largo, 8 de alto y 2 de ancho. Cuenta con un portillo y se pueden adivinar en él 6 torres, de las que 4 aún están en pie. En el parque, también podemos observar la maqueta de las murallas árabe y cristiana que vemos en la fotografía de la izquierda.

En las excavaciones que se están realizando en la zona comprendida entre la Plaza de la Armería del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, donde se está construyendo el futuro Museo de las Colecciones Reales, han aparecido restos de la muralla y torres árabes que, por su disposición, muestran que el castillo árabe y la muralla no estaban unidos, siendo aquel externo a ésta. Asimismo, se han encontrado restos de casas musulmanas, las primeras que aparecen en Madrid y que nos permiten descubrir cómo eran. Tenían unos 90 metros cuadrados y disponían de sótano, planta baja con pozo y planta alta.


La Torre de los Huesos es una atalaya islámica que podemos observar en los aparcamientos subterráneos de la Plaza de Oriente. Su misión durante la dominación árabe era la vigilancia del entonces existente barranco del Arroyo del Arenal.

Con la conquista cristiana, fue incorporada como torre albarrana5 a la muralla cristiana para proteger la Fuente de los Caños del Peral (en la hoy Plaza de Isabel II) y asegurar la Puerta de Valnadú (situada en la confluencia de las calles Unión y Vergara).

Muralla cristiana ↑

La segunda muralla de Madrid fue construida por Alfonso VII en el siglo XII y era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 hectáreas de terreno. Constaba de 4 puertas, hoy inexistentes al haber sido derribadas en diferentes momentos: Puerta de Valnadú, Puerta de Guadalajara, Puerta Cerrada y Puerta de Moros.

Se conservan los siguientes restos de la muralla:

Calle de los Mancebos. En los números 3 a 5, como antigua pared medianera, se conserva un trozo corto y deteriorado.

Aquí llegamos al lugar donde estaba la Puerta de Moros sobre la actual Plaza del Humilladero, entre las calles Almendro y Cava Baja. Esta puerta fue demolida en el siglo XVII.

Calle del Almendro. En los números 15 a 17, existe un lienzo de 16 metros de largo y 11 de alto que se conserva en muy mal estado en el fondo de un solar.

En la Cava Baja quedan los siguientes restos:

– En el número 30, existe un lienzo de 19 metros de largo por 11,5 de alto en un patio interior.

– En el número 22, tenemos restos de los cimientos de la muralla y de un torreón circular. No son visitables.

– En el número 10, bajo la escalera del edificio, encontramos un lienzo de 7 metros de largo con una altura de 1 a 4 metros y un torreón semicircular. Sí son visitables.

– En la Plaza de Puerta Cerrada, en los números 4 a 6, dentro de viviendas particulares, existe un trozo de la muralla entera hasta la coronación, incluido el adarve o camino de ronda, así como su pretil y un torreón semicircular.

El nombre de la plaza le viene dado, evidentemente, por ser el lugar donde antiguamente se encontraba la desaparecida Puerta Cerrada, así llamada por estar normalmente en esa situación ya que, al ser una puerta con muchos recovecos donde podían esconderse malhechores y debido al alto grado de desgracias allí ocurridos, se decidió cerrarla. Así se mantuvo hasta poblarse el otro lado de la muralla. Se demolió en 1569, al entrar en la ciudad Isabel de Valois, esposa de Felipe II.

Desde ésta, la muralla continuaba hasta la que quizás era la puerta principal de la ciudad: la Puerta de Guadalajara. Para llegar a ella, la muralla recorría un trayecto paralelo a lo que ahora son la Calle de Cuchilleros y la Cava de San Miguel y que entonces eran su foso. Esta puerta se destruyó en un incendio fortuito y no se reconstruyó al no tener ya utilidad.

Calle del Espejo. Desde la Puerta de Guadalajara, la muralla continuaba paralela a las que hoy son calles del Mesón de Paños y de la Escalinata para llegar a la Puerta de Valnadú y, desde ésta, hasta el Alcázar para finalizar allí su perímetro.

Hay restos de esta parte de la muralla (o quizás de una posible ampliación de ella que describimos mas adelante) en:

– Calle del Mesón de Paños, en los números 11-13 y 15.

– Calle del Espejo, en el número 14, donde tenemos un trozo de lienzo de 2,5 metros de altura.

– Calle del Espejo, en el número 10, en el que hay un torreón semicircular sobre el que se ha construido posteriormente y que es el que vemos en la fotografía de la izquierda.

Plaza de Isabel II. Finalmente, tenemos en el número 3 de la Plaza de Isabel II, en los sótanos de un local de restauración, un trozo de muralla con un portillo. Y es aquí donde podemos observar los cambios realizados en el terreno a lo largo de la historia ya que lo que es sótano a un lado de la puerta es superficie al otro lado, en la Calle de la Escalinata.

Antes de llegar a la Puerta de Valnadú, existía una torre albarrana llamada de Alzapierna, o también Gaona, que tendría como misión proteger el abastecimiento de agua desde la Fuente de los Caños del Peral. A continuación teníamos la Puerta de Valnadú, demolida en 1567, y la Torre de los Huesos, ya mencionada al principio; además, continuaba la muralla hasta unirse al Alcázar y terminar su recorrido.

Como ya mencionamos antes, existe la posibilidad de que la muralla cristiana se ampliase de tal forma que, donde giraba siguiendo el recorrido hoy marcado por la Calle del Espejo, se prolongara hasta el final de la Calle de la Escalinata, convirtiendo las torres albarranas en torres de la muralla, uniéndose primero a la Torre de Alzapierna y adelantando la Puerta de Valnadú para continuar por la Torre de los Huesos hasta el Alcázar.

Cerca del Arrabal ↑

Es muy posible que esta cerca se construyera en 1438 por una epidemia de peste en la ciudad. Debido a ella, se decidió construir un hospital y una cerca que uniese los arrabales a la villa. El hospital se situó junto a la Puerta de Guadalajara y sería luego el Hospital del Buen Suceso, que permaneció en la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Según otros autores, algunos de los arrabales ya contaban con su propia cerca y lo que se hizo fue unirlos todos a la villa en el año de la peste. Tenía ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo estaba situada en la plaza del mismo nombre, viniendo ambos del Convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.

– El Postigo de San Martín, nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Estaba enclavado originariamente en el cruce de las calles San Martín y Navas de Tolosa; posteriormente, fue trasladado hasta la altura de la actual Plaza del Callao.

– La Puerta del Sol, cuyo nombre proviene, según algunos historiadores, de un Sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los comuneros. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar que perduró hasta 1570. Durante un tiempo, se la conoció como “la puerta de la pestilencia” por el cercano Hospital del Buen Suceso.

– La Puerta de Atocha, primera de este nombre. Estaba situada donde la actual Plaza de Jacinto Benavente.

– El Postigo de San Millán, que tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre, estaba situado en la hoy plaza de Cascorro.

– La Puerta de La Latina estaba en la Calle de Toledo, frente a la Plaza de la Cebada. En un principio, se llamaba Puerta de San Francisco por llegar hasta el convento del mismo nombre, en la hoy Basílica de San Francisco el Grande, para luego tomar el nombre de La Latina al tener al lado el hospital homónimo. Éste, al igual que el Convento de la Concepción Jerónima, fue fundado por Beatriz Galindo “La Latina”, preceptora de Isabel “la Católica” y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época. El barrio de La Latina se llama así por haber vivido ella en él.

– La Puerta de Moros era la misma puerta ya existente de la muralla cristiana.

– La Puerta de la Vega, sobreviviente de la muralla árabe.

* * *

Cerca de Felipe II ↑

Calle Bailén. En 1566, Felipe II ordena construir una nueva cerca por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos. Eran unas 125 hectáreas de terreno cercado y no se conocían restos de ella hasta que en 1991, en unas obras de ampliación del Senado en la Calle Bailén, aparecieron los restos que se ven en la fotografía. Para algunos expertos, pertenecen a la anterior Cerca del Arrabal y, para otros, a la de Felipe II. De todas formas, son los únicos restos de cualquiera de ellas hasta ahora conocidos. Lo que sí es cierto es que, una vez trasladada su situación al plano superior, no coincide ésta con el recorrido conocido de ninguna de estas cercas. Luego, o alguna de ellas era mayor, o estábamos hablando de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Tenía las siguientes ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo era la de la Cerca del Arrabal.

– El Postigo de San Martín, era el mismo de la cerca anterior.

– La Puerta de la Red de San Luis estaba frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral. Su nombre lo tomó de una red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y de la Iglesia de San Luis Obispo, situada en la Calle Montera y ya inexistente.

– La Puerta del Sol, una nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre y que se situó más adelantada conforme a la nueva cerca.

– La Puerta de Antón Martín, ubicada en la plaza homónima. Su nombre lo tomó del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.

– La Puerta de Toledo sustituía a la Puerta de La Latina.

– La Puerta de Segovia era por donde partían los caminos de Castilla y Extremadura y se sustituyó en el siglo XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.

– La Puerta de la Vega, la misma de la muralla árabe, fue sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV ↑

Al haberse quedado pequeña la cerca de Felipe II por el aumento de población, Felipe IV ordena en 1625 construir una nueva cerca de ladrillo, argamasa y tierra. Su construcción estaba motivada por motivos fiscales y de vigilancia, no era una muralla defensiva y lo que se buscaba es que todos los productos que entraran en la villa pagaran su correspondiente impuesto, así como vigilar a las personas que llegaban a la ciudad.

Ronda de Segovia. La superficie que rodeaba era de unas quinientas hectáreas, correspondientes en la actualidad al distrito Centro, al parque del Retiro y al barrio de los Jerónimos. Su construcción se pagó con una sisa6 en el vino y se mantuvo en pié limitando el crecimiento de la ciudad hasta 1868.

El único resto de la cerca que ha llegado hasta nosotros (al menos que se conozca) es el existente en la Ronda de Segovia, que se puede ver en la fotografía de la derecha.

Tenía cinco puertas reales o de registro, que era donde se pagaban los impuestos, y catorce portillos de diferentes fechas y de una importancia muy inferior.

Puertas y portillos:

Portillo de San Vicente. Por él se accedía a los caminos de El Pardo, La Granja y El Escorial. Construido en 1726, tenía sobre el arco central una imagen de San Vicente Ferrer, de quien adoptó el nombre. Carlos III ordenó en 1770 su derribo con el fin de rellenar el barranco que formaba la cuesta y así disminuir su pendiente. En 1775, Sabatini construyó una nueva puerta igual a la actual que fue demolida en 1890, desapareciendo sus restos; no se sabe si fueron reutilizados en otras construcciones o si aún permanecen guardados en algún almacén municipal. Cuando en 1995 se decidió su reconstrucción, y al no encontrarse sus restos, se decidió construir una réplica basándose en las molduras de las cornisas superiores y los planos que todavía se conservaban, así como en una foto de J. Laurent, fechada en 1890, de dicho monumento. El resultado fue el que se puede ver en la fotografía. Una curiosidad de su emplazamiento actual es que está orientada al revés que la original: la cara que ahora da frente al Palacio Real antes daba al paseo de la Florida y viceversa con la otra cara.

– El Portillo de San Bernardino, llamado inicialmente de San Joaquín por el cercano convento de igual nombre cuando estaba en la calle de la Princesa, frente a la calle del Rey Fernando. Posteriormente, fue denominado San Bernardino por otro cercano convento de este nombre, cuando fue trasladado frente a la calle de Quintana. Fue demolido en 1868.

– El Portillo del Conde Duque, en la intersección de las calles de Amaniel y Conde-Duque. Su nombre lo tomó del cercano Palacio del Conde-Duque (en el lugar donde hoy vemos el Palacio de Liria y el cuartel del Conde-Duque). Se le llamaba también Portillo de los Guardias, por ser de los guardias de Corps. Se derribó en 1868.

– El Portillo de Fuencarral, denominado así aunque su verdadero nombre era Portillo de Santo Domingo. Ubicado en la calle de San Bernardo, a la altura de la calle de Santa Cruz de Marcenado. Construido por Juan de Mora en 1642 y derribado en 1867.

– El Portillo de las Maravillas, que recibió este nombre por el cercano convento de las Maravillas y que estaba situado en la intersección de las calles de Ruiz y Divino Pastor.

– La Puerta de Bilbao, llamada inicialmente de los Pozos de la Nieve por estar cerca de éstos. Fue construida en 1625 a la altura de las calles Fuencarral con Divino Pastor para ser trasladada en 1690 más hacia el norte, a la actual glorieta de Bilbao. Después se llamó de San Fernando hasta que en 1837 adoptó el nombre de Puerta de Bilbao en memoria de esta ciudad y sus defensores. Tenía un cartel adosado a ella donde podía leerse: “A los heroicos defensores y libertados de la invicta villa de Bilbao, los habitantes de Madrid”.

– El Portillo de Santa Bárbara, situado en la plaza homónima, al final de la calle Hortaleza. Ambas adoptaban el nombre del cercano convento de Santa Bárbara.

– El Portillo de Recoletos, ubicado el primero frente a la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos y siendo sustituido en 1756, cuando Fernando VI construyó la cerca de las Salesas Reales, por una nueva puerta considerada la mejor de todas las existentes hasta que se construyó la de Alcalá. Desarmada en 1863 para su traslado a otro emplazamiento, estuvo tanto tiempo abandonada y deteriorándose en el campo que los daños sufridos hizo que no se reconstruyera, siendo sus restos usados en construcciones.

Puerta de Alcalá. Han sido dos las puertas con este nombre. La primera estaba situada en la calle de Alcalá, frente a la calle de Alfonso XI, y se construyó en 1599 por la llegada de la esposa de Felipe III, Margarita de Austria. Se derribó en 1764 para construir una mayor que conmemorase la llegada del nuevo rey, Carlos III, a Madrid. Éste rechazó varios bocetos de Ventura Rodríguez y fue Francisco Sabatini quien comienza su construcción en su emplazamiento actual en el año 1778.

Las diferentes formas de ambas caras están motivadas por el hecho de proceder de dos diseños distintos, uno con pilastras y otro con columnas adosadas que se decidió unir en uno solo. A pesar de su monumentalidad, cuando se construyó seguía siendo una de las puertas de registro de la villa, estando unida a la antigua cerca de Felipe IV.

– El Portillo de la Campanilla estaba en la Avenida de Cataluña frente al convento de Atocha.

– La Puerta de Atocha. Inicialmente, en la Glorieta de Carlos V estaba la Puerta de Vallecas, que en 1748 se sustituyó por otra con el nombre de Puerta de Atocha, derribada en 1850 al construir la Estación de Ferrocarril de igual nombre y sustituida por otra nueva en 1852. Ésta desapareció definitivamente en 1868 con el derribo de la vieja cerca de Felipe IV.

– El Portillo de Valencia se llama, en el plano de Teixeira, Puerta de Lavapiés, al estar ubicado al inicio de la calle Lavapies, en la hoy calle Valencia, frente a la calle Doctor Fourquet. En 1778, se construye un nuevo portillo que adopta el nombre de Portillo de Valencia por estar en el inicio del camino de Levante. Se derriba junto a la cerca en 1868.

– El Portillo de Embajadores original era del siglo XVII y en 1782, al construir la Ronda de Toledo, se adelantó su posición hasta la hoy Glorieta de Embajadores. Al igual que el anterior, se derribó en 1868.

– El Portillo del Campanillo del Mundo Nuevo se construyó en 1856 con el fin de impedir que el camino seguido por el ganado desde que entraba en la villa hasta el Matadero de la Plaza del General Vara de Rey empezara en la calle de Toledo y recorriera varias calles llenándolas de inmundicias.

Puerta de Toledo. Con la construcción de la cerca de Felipe IV, su posición se adelanta hasta la altura de la calle Capitán Salazar Martínez hasta 1813, año en que es derribada. Es en este año cuando se inicia la construcción de la actual Puerta de Toledo en el lugar donde hoy podemos verla para celebrar la llegada al trono de José I. Sin embargo, cuando se termina su construcción en 1827 es para celebrar su derrota y la restauración de Fernando VII. Aquí comenzaban los caminos de Toledo y Andalucía.

– El Portillo de Gilimón, situado al final de la calle San Bernabé.

– El Portillo de las Vistillas se llamaba así por las vistas que desde allí se tenían.

– La Puerta de Segovia, construida a mediados del siglo XVII y cercana al Puente de Segovia, del que tomaba el nombre Puerta de la Puente. Demolida en 1849 y construida otra nueva al año siguiente, sería definitivamente derribada, al igual que la cerca, en 1868.

– La Puerta de la Vega original fue derribada y se construyó otra en su lugar en 1708 que también fue demolida en 1830 y sustituida por un portillo de madera hasta que se decidiese qué hacer. Este portillo se derribó en 1850 al transformar la empinada cuesta en las rampas que hoy tenemos allí. Aquí debemos hacer mención a la historia de la Virgen de la Almudena que, según la tradición, había estado oculta desde la ocupación árabe de Madrid en el año 712 hasta su conquista por Alfonso VI, en 1085. La imagen de la Virgen se encontró en un cubo de la Puerta de la Vega y, al derribarse la segunda puerta, se colocó a la Virgen en una hornacina de la cuesta de la Vega. La que hoy vemos allí es de 1941.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una descripción, más detallada de cada una de las murallas indicadas, se puede consultar en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_musulmana_de_Madrid

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_cristiana_de_Madrid

https://miradasdemadrid.blogspot.com/2015/03/muralla-medieval-de-madrid.html

Marino de Tiro

Marino de Tiro

Nacimiento: Siglo I; Tiro (Líbano)

Fallecimiento: 130; Roma (Imperio romano)

Ocupación: Cartógrafo, geógrafo, científico y matemático

Área: Cartografía

Marino de Tiro (en griego Μαρίνος ὁ Τύριος, 60 d. C. – ¿130 d. C.?) fue un geógrafo y cartógrafo griego o fenicio helenizado 1​nacido en Tiro (actual Líbano) del que se cree que pasó gran parte de su vida en Rodas. Aparte de estos datos esenciales no se sabe más sobre su vida. Su obra original, perdida por completo, fue utilizada extensamente por Claudio Ptolomeo para la realización de su Geografía, e igualmente fue citada por el geógrafo árabe Al-Masudi. Según Ptolomeo, fue el primer geógrafo digno de recibir el apelativo de científico.2

Contribución a la geografía

Ptolomeo y Marino representados en la portada de una edición de 1578 de Gerardo Mercator de la Geografía: Tabulae geographica.

Marino de Tiro fue el primer geógrafo en utilizar el meridiano de las Islas Afortunadas como meridiano cero (adoptado también por Claudio Ptolomeo en su obra Geografía), aunque modernamente es discutible si se refiere a las Islas Canarias o las islas de Cabo Verde,3​ y el paralelo de Rodas como origen para medir la latitud. Pese a las críticas vertidas sobre las mediciones realizadas por Marino, Claudio Ptolomeo realizó un uso extensivo de su Geographia, además de sus Tablas geográficas corregidas (del 114 d. C. aproximadamente). Marino estimó la medida del paralelo de Rodas en 180.000 estadios (unos 32.400 km), valor muy cercano al real de aproximadamente 32.000 km (4/5 de la circunferencia del Ecuador terrestre, de 40.008 km); la exactitud de su medición depende del valor específico que se asigne al estadio griego.

Entre los datos que Ptolomeo ofrece sobre la obra de Marino destacan la creencia de este último acerca de la separación del Océano en dos partes diferenciadas a este y oeste de la masa continental formada por Europa, Asia y África. Para Marino de Tiro las tierras habitadas se prolongaban desde Thule en el lejano norte a Agisymba, lugar localizado más allá del Trópico de Capricornio en Ethiopia Rapta, nombre que Marino dio al Hemisferio Sur, y desde las Islas Afortunadas (islas al oeste de África) a Sera, tal vez en China. En total, las zonas habitadas según Marino ocupaban una extensión total de 31.500 estadios.

Otra gran innovación aportada por Marino fue la utilización de “líneas de rumbo”, todavía hoy utilizadas en las cartas de navegación y la acuñación del término “Antártico”, por oposición al “Ártico”.

Ejerció de director de la Gran Biblioteca de Alejandría y elaboró un mapa de la ecúmene. Lamentablemente su obra no se conserva, salvo algunas críticas parciales que Ptolomeo realizó a su trabajo. Marino contribuyó notablemente a conservar la tradición científica de la escuela geográfica alejandrina y a desarrollar la cartografía. Mejoró el mapa romano de la ecúmene u Orbis Terrarum, más conocido como “Mapa de Agripa”; incorporó a su mapa los nuevos conocimientos territoriales derivados de la creciente expansión del floreciente imperio romano y lo dotó de cualidades propias de la cartografía científica. Utilizó una proyección cilíndrica ortogonal, mucho más adecuada y correcta que la de Ptolomeo, y situó el norte de las longitudes de su mapa en la isla de Tule, en la isla actualmente denominada Bjorko (Ostrobotnia, Finlandia; 63º15´N, 21º16´E). En el presente trabajo nos centramos en el análisis del sistema geográfico que utilizó y en la discusión de los extremos de su mapa con lo que, en última instancia, pretendemos contribuir a revalorizar su labor como geógrafo.

Mar Mediterráneo.

Mapamundi de Pomponio Mela

Mapamundi de Pomponio Mela

Pomponio Mela

Reconstrucción del mapamundi de Pomponio Mela por Konrad Miller (1898).

Representación del mundo, según Petrus Bertius, basado en Pomponio Mela.

Pomponio Melaa​ (m. 45) nació en Tingentera (Algeciras), en el siglo I, fue un geógrafo hispanorromano que vivió bajo los emperadores Calígula y Claudio. Falleció en torno al año 45.2

Su obra más famosa, que le llevó a ser citado por Plinio el Viejo, fue un compendio geográfico que se compone de tres volúmenes de título De Chorographia, también denominada De situ orbis (Sobre los lugares del mundo), y que, solo por una alusión que contiene a la conquista de Bretaña (años 43 y 44), debió escribir en esa década del siglo I.

De Chorographia

De Chorographia se compone de tres volúmenes en los que, de forma imprecisa, se describen los lugares del mundo conocido a comienzos de nuestra era: Hispania, la Galia, Germania, África, Asia, Britania y Arabia. Es la más antigua obra corográfica en lengua latina que se ha conservado, a imitación de los periplos de la literatura clásica griega, y es más de índole retórica que estrictamente científica, aunque en este último ámbito es bastante exacto. Él mismo declara que iba a tratar de materias clarissima, et strictim, esto es, “las más brillantes, pero sucintamente”, prometiendo para más tarde una geografía detallada que ya nunca escribió. Para atajar el tema, enjuto de por sí, lo anima con un estilo ingenioso y rítmico que se complace en descripciones pormenorizadas y atractivas.

En el primer volumen, Pomponio Mela describe el mundo conocido en la época y sus regiones siguiendo el litoral mediterráneo, extendiéndose a unos hipotéticos habitantes en las regiones africanas del sur, lo que denomina «tierras templadas», desconocidas en aquella época en Imperio romano, para llegar a Asia y desde allí a Europa; en último término describe el Atlántico. Menciona más de 1.500 topónimos. Su visión del mundo es la de una Europa, África y Asia rodeadas por un gran océano desconocido, en donde no precisa distancias, careciéndose además de mapas que hubiera usado para su descripción. En dicho volumen, comenzó describiendo las tierras donde nació, la zona Bética y el estrecho de Gibraltar.

El tercer libro se refiere a países como Hispania, Galia, Germania, llega hasta Asia y analiza parte del continente africano. Aunque esta es una de las primeras obras donde se realiza un análisis puramente geográfico, no contiene datos técnicos y alguna información que trasmite resulta equívoca. La obra contiene gran cantidad de topónimos y de detalles económicos, culturales y naturales de las tierras que describe.

Uno de los apartados más interesantes, son las descripciones que realiza de los pueblos. Su estilo literario recuerda a Salustio, por su complicada retórica, obra que fue fuente de documentación para muchos autores, desde Plinio el Viejo, hasta Petrarca.

Durante el Renacimiento fue uno de los autores más admirados de la Antigüedad. El tomo más antiguo de la obra es una copia publicada en Milán en 1471, a partir de entonces comenzó a extenderse su conocimiento por Europa, publicándose en los siglos XVI y XVII muchas copias de gran calidad.

Descripciones

Pomponio Mela describió grandes regiones conocidas para Roma, a partir de fuentes de autores griegos y romanos. Básicamente realizó una recopilación de topónimos, acompañados de descripciones geográficas, económicas, culturales y naturales, como ya se dijo. Sin embargo, a partir de una traducción comentada de 1644, de José Antonio González de Salas, nos podemos encontrar con descripciones de islas, que corresponden con las islas Canarias y Cabo Verde, se relata el viaje épico del cartaginés Hannón, y se realizan extrañas descripciones de tierras que algún estudioso ha comparado con la costa oriental de América.3​ Por otra parte, el humanista Luis Tribaldos de Toledo ya había imprimido también su versión con el título de la Geographia ilustrada con notas…, Madrid: D. Diaz de la Carrera, 1642. También lo comentaron el Brocense y Chacón.

Reconstrucción del mapa de Pomponio Mela (s. I d. de C.), por parte de Petrus Bertius, S. XVII.

Mapamundi basado en la obra de Pomponio Mela

Mapa del mundo incluido dentro de la edición de la obra De Situ Orbis, del geógrafo romano nacido en Algeciras, Pomponio Mela (fallecido en el año 45). De Situ Orbis fue redescubierta en el Renacimiento, al igual que otras obras de la geografía antigua y, desde de su primera edición impresa en 1471 en Milán, aparecieron multitud de ediciones en siglos posteriores. Este mapa se basa en la reconstrucción del mapa del mundo de Pomponio Mela que Petrus Bertius realizó en 1628. El mapa muestra, además de la ecúmene o mundo conocido del hemisferio norte en esa época, un continente austral habitado por los Antichthones (también llamados continente Antípoda por otros autores), que está separado y aislado del hemisferio septentrional por un océano situado en la zona tórrida y, por tanto, imposible de cruzar a causa del excesivo calor. La primera edición española, se hizo en Salamanca, por Antonio de Nebrija, en 1498 e incluye un mapamundi.

Cuando se refiere a Hispania, nos cuenta “Hispania misma está rodeada del  mar, por todas partes menos por dónde está en contacto con las Galias, y aunque por dónde está unida a ellas es muy estrecha, poco a poco se despliegan hacia el Mar Nuestro y hacia el Océano y más ancha se encamina hacia Occidente y allí se hace amplísima, siendo también abundante en hombres, en caballos, en hierro, en plomo, en cobre, en plata, en oro y hasta tal punto fértil que, sí en algunos sitios es estéril y diferente de sí misma, con todo, en esos lugares produce lino o esparto”.

Tiene observaciones muy interesantes, como la que hace de la peculiar lengua de los cántabros “cuyos nombres son tan irregulares y de pronunciación tan extravagante, que no se puede acomodar a nuestra lengua “refiriéndose quizás al Euskera.

El mismo afirma haber nacido en Tigentera, que dice fundada con gente traída de Zilis y Tingis (Tánger) por lo que se afirma que Tigentera y Iulia Traducta son la misma ciudad. El nombre dado por Mela puede ser corrupción de Tingis Altera (la otra Tánger).

A la ciudad vecina Ceuta se refiere como “Septem Frates” (Siete Hermanos) en alusión a sus siete colinas parecidas. Por su semejanza fonética, se supone que del numeral Septem derivó el topónimo de Ceuta.

Como ocurre en las reproducciones, fuera de tiempo, existen varias versiones de su mapamundi.

Pomponio Mela Sobre la situación del mundo Andreas Schott revisado e ilustrado por el resumen. Añadido por Hermolaus the Venecian Barbarian y Fredenandi Nonij

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

El Muro de Alto, o superior, de Trajano es el nombre moderno que se le da a una línea fortificada ubicada en el área central de la Moldavia moderna. Algunos eruditos lo consideran de origen romano, mientras que otros piensan que fue construido en el siglo III/IV por los germánicos Greuthungi para defender sus fronteras contra los hunos.[1] También puede haber sido llamado Muro greutungiano en relatos romanos posteriores, pero esto es incierto debido a una sola ocurrencia de manuscrito polisémico en las obras de Ammianus Marcellinus.[2]

Moldavia de Trajano (en marrón claro) posiblemente protegida en el norte por el Muro de Trajano Superior

Caracteristicas

El muro se extiende 120 kilómetros desde el río Dniéster en el distrito de Teleneşti hasta el río Prut. En Rumanía, los restos del muro se pueden encontrar en Tiganasi, Carniceni, Sendreni y Tocsomeni.[3]

Atraviesa Moldavia desde el río Prut hasta el río Nistru, desde la ciudad de Leova hasta la de Teghina, pasando por los pueblos de Trojan Ialpugeni, Caracui, Sărăţica Nouă (Leova), Pervomaisk, Gradiste, Coştangalia, Satu Nou (Cimislia), Ciufleşti, Baimaclia, Salcuta, Marianovca-de-sus, Zaim, Causeni, Chircăieşti (Causeni), Chitcani y Copanca. Según I. Hîncu, tiene una longitud de 120 km, su altura original osciló entre 3-4 m, ancho – 10-15 m, siendo aumentado por una trinchera excavada al norte, profundidad: 2-3 m. Actualmente su altura es de 0,5 m.[4]

Algunos estudiosos, como Vasile Nedelciuc, [5] argumentan que el Muro de césped fue construido inicialmente por los romanos, debido a que tiene una zanja orientada al norte, alejada del territorio romano. Bajo esta hipótesis, el emperador Trajano realizó la primera construcción del muro de césped alrededor del año 110 d.C., con el fin de proteger la zona costera del delta del Danubio hasta Tyras.

Otros, como el historiador Peter Heather, afirman que fue construido por las tribus germánicas locales, principalmente como defensa contra los invasores de Asia Central (los hunos de Atila).[1] El historiador Thomas S. Burns es más reacio y desea mejores datos de datación.[6] La identificación de la característica geográfica en Moldavia con el pasaje en Ammianus Marcellinus ha sido propuesta por el historiador rumano Radu Vulpe en 1957.[1] [7] El historiador Herwig Wolfram cuestiona la enmienda dada al pasaje en Ammianus Marcellinus necesaria para léerlo como si se tratara de una pared.[2]

Mapa de 1789 que representa la pared como fossa Trajani

Murallas romanas en Rumanía (el “Muro de Greuthungi”, llamado incluso “Muro superior de Trajano”.

 

El Cráneo de Tafilalet

El Cráneo de Tafilalet

En otra evidencia encontramos (un cráneo con antigüedad de 360 millones de años)

Un cráneo de 360 millones de años fue hallado en Marruecos en estratos del periodo Devónico; por los estudios científicos realizados con Tomografía Computarizada, se comprobó que corresponde a un ser del género Homo adulto (dientes gastados), aunque su tamaño es solamente de 18.5 cm de circunferencia, siendo que la de los humanos actuales son de alrededor de 25 cm.

El pequeño tamaño del cráneo, descubierto por un paleontólogo aficionado joven en julio de 2007, cerca de Erfoud en una zona famosa por sus fósiles y goniatites Orthoceras ha sido autenticado por los científicos.

“Es un cráneo real y no un artefacto “, aseguró el Dr. Abdelkader Alaoui, radiólogo y director del hospital Mulay Ali Cherif, después de realizar una TC (tomografía computarizada de rayos X).

El cráneo, cuyo tamaño no excede en su circunferencia más de 18.4 cm, fue descubierta en una parcela del Devónico, lo que da una idea acerca de su edad que podría datar de 360 millones de años.

“Los resultados son fascinantes y estoy realmente sorprendido por la plasticidad biológica ” del cráneo, dijo el Dr. Alawi, subrayando que la información numérica (densidad) del escáner son consistentes con los valores de la densidad ósea.

“Creo que este cráneo todavía esconde algunas sorpresas”, dijo, refiriéndose a la fosilización posible del cerebro. Las imágenes del escáner, revelando una estructura arquitectónica peculiar y una muy baja densidad, una oportunidad razonable de encontrar un cerebro fosilizado.

Mohamed Zarou había avanzado en el anuncio de su descubrimiento, es el cráneo fosilizado del género Homo. A juzgar por los dientes gastados de la vejez, es sin duda un adulto, argumentó.

El cráneo tiene las características del género Homo, como lo demuestra la posición del agujero magno (centrado), la mandíbula (corto, parabólicas), el ángulo de la sínfisis (obtuso, se coloca detrás), en la frente (alta y redondeada , como detrás del cráneo) y la fórmula dental (estimado en 32 dientes, inserta verticalmente)”, dijo.

Pedido por MAP (Agencia de Noticias Árabe), sobre el proceso utilizado hasta la fecha de la datación de la muestra, el Sr. Zarou explicó que se ha basado en un método de datación tiempo orgánico, agregando que el mismo método fue adoptado en el famoso cráneo de Sahelanthropus tchadensis (6-7 millones de años) y también se encontró en el suelo, sin ninguna conexión geológica.

Interesado en el tema, el Sr. Eddahby WHL, un ingeniero de investigación en geología aplicada y miembro del Grupo de Investigación en Geología Aplicada (Grga), Facultad de Ciencias y Técnicas de Errachidia , dijo que unos estudios de la estratigrafía del sitio y uno detallado de la fauna asociada a ellos se darán a conocer pronto.

El Sr. Eddahby sin embargo, subrayó la necesidad de vincular los estudios sobre el cráneo en cuestión a las excavaciones en los sitios Sijilmassa

Ya podían haber sido más cuidadosos en la traducción; como es que la medida de la circunferencia craneal, de los humanos actuales es de 25 cm?, no será el diámetro?, o es que todos somos unos monstruos mega-craneanos.

Conclusión: seguramente erróneo.

Cahuachi

Cahuachi

Cahuachi

Patrimonio Cultural de la Nación

Coordenadas: 14°49′07″S 75°07′00″O

País: Perú

Cahuachi era un centro ceremonial de la cultura Nazca que vivió su época de esplendor entre el año 1 y el 500, y estaba situado en el valle del río Nazca, a 28 km de la ciudad del mismo nombre y cerca de las Líneas de Nazca. Su nombre significa lugar donde viven los videntes.1

El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha estado excavando el lugar desde 1982.2​ Debido al clima seco, los hallazgos son abundantes e incluyen material efímero, tal como ropa; en 1998 se descubrió un depósito de ropas, con 200 prendas de tela estampada. Esto es algo fuera de lo corriente en la cultura nazca, que en general usaba tejidos de un único color, bordados posteriormente. Cahuachi también ha sido estudiado por Helaine Silverman, que ha escrito un libro sobre esta ciudad.3

La ciudad

Sus habitantes permanentes eran pocos y vivían de la agricultura, pero era un centro de peregrinaje cuya población crecía en las fechas de acontecimientos ceremoniales importantes, acontecimientos que implicaron probablemente las Líneas de Nasca y la duna gigante.

También tenía una necrópolis llamada Chauchilla, otra causa de viajes periódicos. Esta teoría del peregrinaje está apoyada tanto por evidencia arqueológica de la escasez de población en Cahuachi como por las figuras de Nasca, que muestra criaturas como una orca, mono, perro, etc que no existen en la región Nasca, aunque esto también puede explicarse por el comercio o por expediciones de otro tipo.

La ciudad fue fundada antes del nacimiento de la Cultura Nasca, durante el siglo IV a. C., y declinó cerca el 300 d. C., tras la invasión de los Huari.

Hallazgos

Sus construcciones eran de adobe, en forma cónica, alcanzando 24 km², siendo una de las zonas urbanas más grandes del mundo andino y la más importante de la Cultura Nazca (400 a. C.400 d. C.). Los restos apuntan a que los techos, puertas y ventanas eran sostenidos con madera de guarango y la techumbre se hacía con cañas entrecruzadas atadas con cuerdas de pelo de llama y algodón.

Hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla, entre los que destacan:

  • Gran pirámide, que tiene 150 metros de largo y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial del culto.
  • Templo escalonado, del que se ha descubierto un muro con inscripciones y frisos, de 5 metros de alto y 25 de largo.
  • Montículos: 40 montículos con construcciones de adobe.

En la necrópolis se han investigado varias tumbas, encontradas con su ajuar intacto.

Todo el material arqueológico procedente de este yacimiento se encuentra exhibido en el Museo Arqueológico Antonini de Nasca.

Ciudad perdida de Cahuachi

El tamaño que abarca la ciudad perdida de Cahuachi es enorme y el trabajo necesario para restaurarlo va a llevar muchísimos años. Únicamente los veranos (Junio a Agosto), son usados por el equipo de Giuseppe Oreficci para su restauración, por lo que me temo de que si el gobierno de Perú no financia la excavación y añade más recursos, jamás será desenterrada esta maravilla del desierto de Nazca.

No son muchos los senderos habilitados y no se tiene acceso directo a las pirámides, sólo a sus alrededores por lo que te puede defraudar un poco. Eso sí, lo más impactante es que te puedes encontrar con huesos humanos por casi cualquier camino. Increíble para una ciudad construida alrededor del 450 A.C.

A unos 28 kilómetros al oeste de Nasca surgen las imponentes ruinas del centro ceremonial de Cahuachi, el más notable centro ceremonial de la costa sur del país.

Es unos de los lugares más sagrados y más espectaculares de la cultura Nasca. De hecho, se le considera como el centro religioso más grande del antiguo Perú, la ciudad en adobe más grande del mundo y el centro de peregrinación más grande del sur de Perú.

Entre 300 a.C. y 400 d.C. se convirtió en un centro religioso de gran prestigio, y se construyeron treinta y cuatro grupos principales de templos destinados al culto de las deidades adoradas por la población nasca.

No se conoce el origen del topónimo, pero se puede interpretar de diferentes maneras, incluyendo el lugar donde se puede “ver” u “observar” o bien, según otra dicción del idioma quechua, lugar de castigo. Sin embargo los Nascas hablaban un idioma de origen proto-aymara, entonces estas diferentes denominaciones son sólo especulaciones.

Cahuachi fue construida en la parte más baja del valle, donde la capa freática emerge naturalmente en la superficie. En la antigüedad, el agua era un símbolo de poder y, en el caso de Cahuachi, este poder pertenecía a la casta sacerdotal.

Las ruinas cubren una extensión de hasta 24 km cuadrados y algunas de ellas están separadas de la famosa pampa de San José donde se encuentran los geoglifos de Nasca sólo por el Río Nasca. No hay duda de que exista una correlación entre el centro ceremonial de Cahuachi y los geoglifos de la Pampa, lo que podría llamarse una alternativa al centro ceremonial de espacios abiertos, delimitado únicamente por la presencia de contornos exteriores formados por hileras de piedra.

Los principales arqueólogos que se han dedicado a su excavación, están de acuerdo en afirmar que fue un lugar sagrado y de grandes peregrinaciones por las poblaciones del valle del Rio Grande, que aquí realizaban importantes ceremonias. Por su relevancia religiosa y su majestuosidad incluso fue descrito como “Vaticano Prehispánico”.

En uno de los sectores arqueológicos de Cahuachi se descubrieron los restos humanos más antiguos del área de Nasca, que remontan a hace 4.200 años. Se trata de un personaje femenino sacrificado en la base de un pequeño altar ceremonial dentro de la estructura llamada Gran Pirámide 2.

Cahuachi fue construida en 5 fases, relativas a las diferentes fases de desarrollo de la cultura Nasca, y que incluye alrededor de 900 años, entre 450 a.C. y 450 d.C. aproximadamente. Cada una de estas fases se caracterizan por el uso de diferentes elementos constructivos: las paredes fueron construidas con “adobes” (ladrillos de barro), y luego cubiertas con arcilla.  Las estructuras eran templos, escalonados y con grandes recintos ceremoniales.  Las escaleras daban acceso a los distintos niveles. En su mayoría, las paredes eran de color.

En ciertas épocas del año, diferentes grupos humanos procedentes de lugares hasta muy remotos accedían al centro ceremonial para participar en los rituales. La danza y la música eran elementos constantes en las liturgias colectivas. Dentro de las estructuras existían talleres textiles y áreas de conservación de productos agrícolas. En Cahuachi se encontraron muchas ofrendas de tipo votivo, incluyendo: antaras y tambores, llamas y cuyes sacrificados, tejidos refinados, cabezas-ofrenda y vajillas de cerámica en la que son representadas algunas deidades.

Entre los 34 grupos principales de templos descubiertos, se distingue sobre todo el Grande Templo, la Gran Pirámide y el Templo Escalonado, la Pirámide Naranja, la Gran Pirámide 2

.La Gran Pirámide constituye el templo emblemático de todo el complejo y puede medir 22 metros de altura y más de 100 metros por cada lado, a través de 7 niveles de escaleras, cada una con columnas de huarango enlucidas para sostener los techos elaborados con frisos de colores. En el lado oriental de la pirámide, se elaboró una escalera de grandes dimensiones que conducía al interior del edificio orientado hacia el Cerro Blanco, una duna considerada sagrada.

Entre 400 y 450 d.C. hay evidencia de desastres naturales, como un terremoto catastrófico, precedido y seguido de dos grandes inundaciones, que cubrieron gran parte de los edificios del centro ceremonial. La vida en el centro ceremonial se recuperó y se procedió a sellar los templos con una gran cantidad de material de construcción, con el fin de cristalizar el lugar sagrado más allá del tiempo y del espacio. Posteriormente, tras el abandono de Cahuachi, el sitio se convirtió en una “huaca”  y sus espacios se utilizaron para contener grandes necrópolis.

Saber más en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cahuachi-gran-ciudad-milenaria-sur-peru_16784

 

 

 

El mapa de Agripa

El mapa de Agripa

“La mente divina ubicó la capital del pueblo romano en una región excelente y templada para que se adueñara de todo el orbis terrarum“. (Vitrubio, Arquitectura VI 1 10-11)


Agripa ordenó la construcción de un mapamundi en una zona a las afueras de Roma que se estaba urbanizando con grandes monumentos. El mapa era la consecuencia del vasto programa de exploraciones que había organizado Augusto sobre todo el mundo con fines estratégicos. Se realizó en el Campo de Marte. Allí, en el lado Oeste, Agripa construyó el Pórtico de Vipsania, llamado así en honor a su hermana. Fue acabado e inaugurado el año 7 a. de C. por Augusto cuando el propio Agripa ya había muerto. Se extendía a lo largo de la vía Lata entre el Aqua Virgo (al Sur) y la vía Claudia (al Norte) por espacio de 370 metros de largo por 45 metros de ancho. Estaba cercano al Panteón que el propio Agripa había construido y constituía un delicioso parque y el paseo favorito de los romanos.

Falso mapa de Agripa que debemos descartar, en opinión de algunos autores como García-Toraño, dado que su forma circular no se corresponde con la forma de clámide.

Pues bien, en éste pórtico es donde Agripa levantó su famoso mapa. En el inicio de su tarea nuestro autor no contaba con un modelo de mapa romano del mundo conocido o con una tradición asentada, como dice A. García-Toraño (Geógrafos Latinos Menores, Gredos, 2002, p. 86).

Agripa describió su mapa en su obra Corografía de la que solo nos han quedado los fragmentos recogidos por Estrabón, Plinio y un par de tratados tardíos. Lo más probable es que estuviera grabado en piedra o en bronce. Tampoco conocemos su nombre, pero podemos llamarlo Orbis Terrarum pues pretendía representar todo el mundo conocido. Solo podemos hablar de conjeturas. Lo más probable es que tuviera forma de clámide (rectangular-ovalada), siguiendo el modelo de Eratóstenes. Esto es lo que sugiere Estrabón al hablar de la forma del orbe habitado (Estrabón, Geografía 5, 14).

Reconstrucción del mundo según Estrabón, contemporáneo a Agripa (época Augústea).

Reconstrucción del mapa de Posidonio con forma de clámide, tal y como sugiere Estrabón.

García-Toraño sugiere que el mapa redondo jonio no se adapta a las pretensiones del mapa de Agripa: por un lado era ya un modelo caduco (aunque retorne en la Edad Media) y por otro no permitía consignar todos los nombres y leyendas en el interior del mismo (Ibid., p. 90-91).

La exactitud de las mediciones del mapa de Agripa supera a las de cualquier otro autor de la Antigüedad. Así lo demuestra el ejemplo de las distintas mediciones de la isla de Gran Bretaña entre las que cuales las de Agripa son las más precisas, según el esquema inferior:

Formas de Gran Bretaña (según Dilke, Grekk and Roman maps, Thomas and Hudson, London, 1985, p. 47). Rodeada en rojo la estimación de Agripa que es la que más se aproxima a la realidad. En la parte superior las estimaciones de Diodoro Sículo (A) y César (B). Debajo las de Estrabón (C)
Agripa (D)  Mela (E) y  P. Orosio (F). Las distancias se dan en millas.

Plinio añade que, en el mapa de Agripa, la tierra está compuesta por tan solo tres continentes: Europa, Asia y África. Éstos están situados alrededor del mar Mediterráneo: África a la derecha, a la izquierda Europa y entre las dos Asia, teniendo en cuenta, como límites, dos ríos: el Tanais (río Don) y el Nilo.

García-Toraño, a este respecto, sugiere la posibilidad de que el mapa se expusiera en tres paredes diferentes: en la de enfrente estaría Asia, en la de la izquierda Europa y en la de la derecha, África. De esta forma el espectador entraría en el mapa como quien atraviesa las Columnas de Hércules y se encontraría contemplando el mundo conocido desde el Mediterráneo (García-Toraño, p. 91). Esta disposición es la que sugiere Plinio (Historia Natural III 1, 3).

Reconstrucción del mapa de Agripa con orientación hacia el Este.

En rojo los ríos Tanais (Don) y Nilo.

Fuente: http://www.henry-davis.com/MAPS/AncientWebPages/118.html

Tras la guerra contra Cleoptatra y Marco Antonio, Agripa también comandó las campañas en Hispania y habría obtenido el triunfo tanto por estas -acabadas en el año 19 a.C.- como anteriormente por la victoria en Actium (31 a.C.). Así que, parece ser que para conmemorar esas grandes victorias se habría puesto a confeccionar un mapa del mundo. Este hecho nos los cuentan tanto Plinio el Viejo como Dion Casio.

Esto se debería a que algunos políticos importantes romanos, a la hora de celebrar sus triunfos mandarían elaborar estos mapas y ponerlos en sitios importantes de la ciudad, para que el pueblo viera qué es lo que habían hecho. Marcarían dónde estaba Roma -en el centro del mundo conocido-. Desde ahí irían marcando ciudades importantes y las regiones conquistadas o batallas ganadas. De hecho, el mismo Julio César habría encargado otro mapa tras sus victorias, para ponerlo dentro de un gran monumento en el Capitolio.

¿Cuándo se hizo el mapa? Posiblemente tras Actium. Aunque sabemos que Agripa no llegó a concluir el trabajo porque murió en el año 12 a.C. Habría sido Augusto quien hubiera mandado el concluirlo. Así que, podemos decir que prácticamente le llevó los últimos veinte años de su vida. Diversos autores nos comentan que Agripa intentó que el mapa fuera lo más exacto posible dentro de los conocimientos geográficos de la época. Para ello se serviría de los mapas ya elaborados en época helenística, como el de Eratóstenes, también conocido por calcular la circunferencia de la Tierra en el siglo III a.C.

Pero ¿por qué si existió? Porque algunos autores modernos aducen que serían simplemente unas placas en las que se darían los nombres de regiones, ríos y otros puntos importantes. Esas placas se habrían colgado en el pórtico -dedicado a la hermana de Agripa-. Esto se afirma porque las referencias a dicho mapa son muy tardías con respecto a la posible confección del mismo. Autores como Estrabón es probable que lo usaran de referencia, pero éste habla de unos comentarios. Mientras que Plinio el Viejo sí nos habla de una imagen como tal. Así que el debate sigue abierto.

Situación del Porticus Vipsania sobre la Roma actual. En verde la vía del Corso, que en la antigüedad era el Aqua Virgo. Google Earth (modificado por P. Huertas).

El mapa es el resultado del encargo realizado por el emperador Octavio Augusto a Marco Agrippa aproximadamente en el año 27 a.C. Existen dudas del momento de su terminación, hay historiadores que opinan que fue terminado en el año 20 a.C. y quienes aseguran que fue el propio Augusto quien lo finaliza tras la muerte de Agrippa en el año 12 a.C.

Los historiadores desconocen a ciencia cierta si el mapa fue pintado en la pared del pórtico o grabado en piedra y colocado sobre éste. Existen varias teorías sobre si realmente era circular o rectangular y si en su parte superior figuraba la orientación norte o sur. En la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días se muestran los tres continentes emplazados de forma más o menos simétrica con Asia situada al Este, en la parte superior del mapa.

Se describe con énfasis la península Itálica y sobre ella se destaca la ciudad de Roma. La India, Seres (China), y Scythia y Sarmatia (Rusia) se muestran como regiones pequeñas en la periferia.

Aunque las copias del mapa de Agrippa fueron llevadas a todas las grandes ciudades del imperio romano, ninguna ha sobrevivido. Esta reconstrucción se basa sobre datos de los mapas medievales del mundo que, sucesivamente, fueron copiados de los originales romanos, esto unido a las descripciones textuales realizadas por geógrafos clásicos como Estrabón, Pomponius Mela y Plinio “el viejo”.

La referencia directa en “De Architectura” al triunfo de Augusto en el gobierno del mundo, nominando a este como “Orbis Terrarum”, nos permite comprender mejor quién fue el verdadero autor del texto y cual fue su inspiración.

Orbis significa en latín círculo, rueda. Se utiliza la palabra Orbis cuando se hace referencia a un mundo plano y redondo como una rueda, es el “Orbis Terrarum” el mapa geográfico monumental que Agrippa realizó en Roma en el mismo momento en que se escribía “De Architectura”.

 

 

Papiro de Artemidoro

Papiro de Artemidoro

Un fragmento del papiro con el texto de Artemidoro.

Franco BattiatoEl Papiro de Artemidoro fue encontrado en el curso de los años 1990 en un montón de varios viejos papiros, reciclados a finales del siglo I para fabricar una máscara funeraria de papel maché.

Ente los elementos de dicho montón se encontraron una cincuentena de trozos de papiros. Con una anchura de 32,5 cm y una longitud de 2,55 m, el papiro está compuesto de dos trozos, entre los que falta una hoja. El resto se compone de un texto de geografía, que se atribuye a Artemidoro de Éfeso, geógrafo griego del finales del siglo II y principio del siglo I a. C., cuya obra es conocida por las citas de otros autores (Estrabón, siglo I; y Esteban de Bizancio, siglo VI).

Historia

El texto encontrado tiene una introducción y el comienzo de una descripción de la península ibérica. La originalidad del papiro es que incluye un mapa. Este mapa, inacabado, representa tal vez la Bética. Se puede suponer que el dibujante no lo terminara porque se dio cuenta de que no estaba copiando en el mapa la parte correspondiente al texto. Esto sucedió a finales del siglo I. El papiro sin embargo no fue desechado. En el reverso, se dibujaron una cuarentena de animales reales y fantásticos. Estos dibujos debieron permitir a los clientes que deseaban que se realizase un fresco o un mosaico, elegir un modelo. La vida del papiro no acabó aquí: en los espacios que quedaban libres en el anverso y en los espacios donde debían figurar los mapas no realizados, se representaron cabezas y otros elementos de anatomía, a título de ejercicios.

Según la fecha de otros documentos encontrados en el montón, el Papiro de Artemidoro habría sido finalmente reciclado en viejos papiros a finales del siglo I.

Veinte siglos atrás, las casas de los ricos se decoraban con pinturas murales y esculturas realizadas por encargo. El cliente examinaba un muestrario y elegía los motivos que deseaba. Durante varias décadas ése es el destino del Pápiro de Artemidoro, el proyecto de obra cartográfica se queda en catálogo comercial. Llega un momento en que el papiro, ajado y con dibujos anticuados, deja de servir en el taller. Hacia mediados o finales del siglo I se envía a otro establecimiento, un servicio de pompas fúnebres, donde se mezcla con otros papiros (cartas y documentos de la administración romana en Egipto), empapado en agua, amasado y transformado en papier maché para rellenar el interior de la máscara mortuoria de una momia. El Papiro de Artemidoro pasa los siguientes 20 siglos en una tumba.

Ya a mediados del siglo XIX se consiguieron deshacer algunas máscaras mortuorias para rescatar pedacitos del papiro original. La máscara que nos ocupa fue descubierta hace unas décadas (se ignora la fecha exacta) y vendida a un anónimo ciudadano alemán, quien decidió destruirla para averiguar qué contenía. La apuesta, arriesgada hasta lo increíble, dio un resultado no menos increíble: las técnicas modernas hicieron aflorar el Papiro de Artemidoro casi íntegro. Un prodigio. Claudio Gallazzi, director del Instituto de Papirología de la Universidad de Milán, y Barbara Kramer, especialista alemana, certifican en 1999 la autenticidad del documento. La Fundación San Paolo, tutora del museo egiptológico de Turín, el más prestigioso del mundo después del museo de El Cairo, se apresura a comprar la pieza y a exponerla.

En 1971 un coleccionista de Hamburgo, Serop Simonian, lo adquirió en circunstancias misteriosas. En 2004 lo compró la fundación Compagnia di San Paolo por 2,75 millones de euros, presentándolo al público dos años después. Ese mismo año de 2006 Claudio Gallazzi (papirólogo de la universidad degli Studi de Milán) y Salvatore Settis publicaron un estudio sobre el mismo en el que explicaron su evolución: en principio habría sido una edición del segundo libro de la Geographoumena de Artemidoro; muy posteriormente el papiro habría sido utilizado en el taller de un artista donde se habrían añadido en el anverso imágenes de animales reales o fantásticos; más tarde, los espacios vacíos del anverso habrían sido rellenados con dibujos de cabezas, de manos y de pies.1

Estuvo expuesto en el Palazzo Bricherasio de Turín hasta mayo de 2006. Después, el papiro se llevó a Milán, para más tarde volver a Turín.

Polémica sobre su autenticidad

Desde septiembre de 2006 ha tenido lugar una amplia discusión sobre la autenticidad de este rollo. Según Luciano Canfora, el autor del papiro sería el falsificador del siglo XIX, Constantin Simonides (1820-1890). La hipótesis de Canfora recibe hoy crédito entre la comunidad científica: Richard Janko, Germaine Aujac, Daniel Delattre, Renzo Tosi, Luigi Lehnus, Maurizio Calvesi, etc. expresaron su opinión que el papiro no puede ser de Artemidoro. Los principales avales de la autenticidad del papiro han recibido aun una contestación convincente y definitiva por parte de Canfora y de sus colaboradores gracias a la profusa bibliografía que han producido desde el inicio de la controversia. El mejor balance final de la discusión es obra de Federico Condello.2

El principal argumento de Canfora para afirmar que el papiro es falso, es que en el texto aparecen ciertos elementos que eran desconocidos en la época de Artemidoro, como por ejemplo, algunos detalles de Iberia. Siguiendo al historiador del arte Mauricio Calvesi, Canfora atribuye las primeras líneas del texto a la Geografía general comparada escrita por Carl Ritter en el siglo XIX. En cuanto a su conclusión de que se trata de una falsificación de Simonides, Canfora destaca que se trató de un notable paleógrafo y calígrafo que ya había intentado vender poemas de Homero o un Evangelio del siglo I, escritos por él mismo.1

Los que defienden la autenticidad del papiro argumentan que según la datación del carbono 14 el papiro fue fabricado entre el final del siglo I a.C. y el principio del siglo I d.C. Añaden que un falsificador del siglo XIX habría tenido muchas dificultades para imitar la escritura de la época porque en el siglo XIX los únicos modelos disponibles eran los papiros de Herculano, cuya grafía es diferente de la del papiro de Artemidoro. Un tercer argumento a favor de su autenticidad sería que en él aparece un signo para indicar los millares, un sampi (una letra que vale 900) con un multiplicador alfabético, cuyo significado no fue comprendido hasta 1907, unos años después de que hubiera muerto Simonides. Un último argumento es que Simonides fabricaba sus falsificaciones para venderlas y en este caso no existe ninguna mención del papiro en la época en que él vivió.1

En 2013 un juez italiano abrió el caso sobre la posible falsedad del papiro y cinco años después, el 10 de diciembre de 2018, otro juez sentenció que efectivamente se trataba de una falsificación, pero que el delito habría prescrito. Una de las pruebas en que se basó fue que se había encontrado zinc en la tinta, que no era utilizado en la época. Los defensores de la autenticidad del papiro, especialmente Salvatore Settis, rechazaron el veredicto alegando que el juez no había tenido en cuenta la edición crítica que se había hecho del mismo. Finalmente el Instituto de Patología del Libro de Roma se encargó de realizar un nuevo examen del papiro, pero sus conclusiones en marzo de 2019 aún no se habían hecho públicas.1

Para ver:

Reproducción del Papiro de Artemidoro en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).

Dos visitantes contemplan el Papiro de Artemidoro, expuesto en el palacio Bicherasio de Turín, en febrero de 2005.AFP

El papiro de Artemidoro es falso

La Fiscalía de Turín confirma la falsedad del documento, comprado en 2004 por 2,75 millones de euros

ABCRoma Actualizado: 1/12/2018

El papiro de Artemidoro, considerado durante años un documento histórico de inestimable valor, es falso. Los estudios llevados a cabo por la Fiscalía de Turín contra Serop Simonian concluyen que este comerciante de arte vendió esta falsificación en 2004 «con artificios y engaños» a la Fundación para el Arte de la Compañía San Paolo de Turín por 2,75 millones de euros. El caso, sin embargo, ha sido archivado porque el delito de estafa ha prescrito.

Para la Fiscalía, Simonian presentó el papiro «como una auténtica reliquia y de elevado valor, causando así a la parte perjudicada un daño patrimonial de relevante gravedad».

Aunque el caso haya sido archivado, el Ministerio Público sí considera «ampliamente probada» la falsedad del documento, tras los estudios que por orden del Ministerio de Bienes y Actividades Culturales ha llevado a cabo el Instituto Central para la restauración y la conservación de Patrimonio Archivístico y Bibliográfico.

Aunque las investigaciones aún siguen en curso, «las evidencias preliminares parecen apoyar más la tesis de la falsedad que la de la autenticidad».

La Fiscalía también cita en un comunicado otras evidencias, como la negativa del «prestigioso Museo Getty de Los Ángeles» de comprar el papiro o que el texto y el contenido del contrato de compra no tiene «ninguna certificación seria de autenticidad».

Las pesquisas empezaron en 2013 por la denuncia del profesor Luciano Canfora, que sospechaba que el papiro era falso, aunque la comunidad científica llevaba discutiendo desde 2006 sobre la autenticidad de este documento atribuido al geógrafo griego Artemidoro de Éfeso, que vivió a caballo entre el siglo II y I a.C. y cuyas obras solo se conocen por las referencias de Estrabón o Plinio el Viejo. Se dijo que el manuscrito había sido descubierto en un basurero de Egipto y había sido propiedad de un coleccionista privado. De 250 centímetros de largo por 32 de altura, en él figuraba el que se consideraba hasta ahora como el mapa más antiguo de Hispania.

En 2004 fue entregado sin ningún coste al Museo Egipcio de Turín, pero la dirección del centro rechazó exponerlo debido a «la seria sospecha de que era una falsificación o de que provenía de una exportación ilegal» y lo mantuvo en un almacén durante 6 años.

La Fiscalía ha enviado toda la documentación a la Fundación 1563 para el Arte y la Cultura, la nueva denominación de la Fundación para el Arte de la Compañía San Paolo, para cualquier eventual actuación legal que quiera emprender.

La interpretación del papiro

El tamaño del mapa es de unos 85 cm. de anchura, siendo su altura la misma que la del papiro. Está claro que el mal estado del soporte en algunas zonas ha impedido que haya llegado completo; su tamaño máximo antes de ese deterioro debía de oscilar entre los 99 y los 113 cm. Sin embargo, se trata de un mapa incompleto, puesto que sólo contiene líneas y dibujos, no textos ni colores, sin duda ninguna porque no llegó a ser concluido. Las diferentes líneas que, sin orden aparente, cruzan el mapa han sido interpretadas por los estudiosos del papiro. Así, y tras barajar distintas posibilidades, han reconocido dos grandes ríos que recorren el mapa en toda su anchura, uno más arriba y otro más abajo (tampoco se ha terminado de decidir si el mapa está o no orientado hacia el norte aunque desde Eratóstenes esto era lo habitual). El de la parte superior se bifurca en su parte izquierda en dos brazos que rodean lo que puede ser una isla o una península o un afluente de un río principal. Otra serie de líneas se han interpretado como vías o caminos de las que habría unas veintiséis. Estas rutas no siguen trazados rectos sino, por el contrario, sinuosos y aunque algunas siguen una dirección general de derecha a izquierda, otras cortan las anteriores y van de arriba abajo, mostrando así una red viaria bastante articulada.

El mapa presenta también toda una serie de símbolos, algunos de interpretación más fácil que otros. Los más abundantes son pequeños cuadrados que pueden representar desde mansiones o puntos de reposo a lo largo de las rutas hasta establecimientos rurales o villae. Además de estos cuadros en el mapa aparecen otros dibujos, catorce en total, que parecen representar diversos motivos. Así, nos encontramos con la imagen de una localidad situada entre montañas, zonas montañosas cubiertas de bosques, ciudades amuralladas de diversos tipos, ciudades o asentamientos sin amurallar y monumentos de diverso tipo, uno de ellos en apariencia bastante imponente, alto y rematado por frontones. A veces, y a pesar del pequeño tamaño de las imágenes, hay algunos detalles, como la representación de puertas o ventanas en las murallas así como de tejados en las viviendas; hay ciudades de aspecto más regular, cuadrado, y otras que pueden ser más grandes y dispersas.

Un problema aún no resuelto es saber a qué parte del mundo conocido se refiere el mapa; el hecho de que aparezca inserto dentro del libro dedicado a Iberia ha hecho sugerir a los comentaristas que el mismo puede representar una parte de ella; no obstante, aunque se han avanzado bastantes interpretaciones ninguna de ellas es definitiva dada la ausencia de referencias precisas en el dibujo aunque los editores del papiro parecen inclinarse por considerarlo una representación de la Hispania Citerior.

En cualquier caso no se trataba de un mapa viario, como será la posterior tabula Peutingeriana ni tampoco del tipo de mapa que creará Claudio Tolomeo sino tal vez de algo intermedio entre el mapa del mundo conocido de Eratóstenes y los mapas que se habían popularizando en época helenística de zonas y territorios más concretos, aunque sometido a las limitaciones físicas del rollo de papiro en el que está realizado, lo que acentuaría las deformaciones necesarias para inscribir en ese espacio la imagen de un territorio. En todo caso, lo que conocemos del mapa de Artemidoro indica que debía de contener bastantes detalles y que sería un complemento espléndido a su obra geográfica. Es también objeto de discusión si el diseño del mapa pudo corresponder al propio Artemidoro o, por el contrario, a algún cartógrafo que, con los datos del autor, pudo trazar el mapa. Sí puede haber ocurrido también que en el momento en el que se realiza el ejemplar que poseemos (s. I d.C.) el cartógrafo no se haya limitado a copiar el mapa presente en la edición de la obra de Artemidoro empleada para hacer la copia, sino que lo habría actualizado para adaptarlo a los conocimientos del momento.

Por la época en la que se produjo y se copió o modificó el mapa (entre fines del s. II a.C. y primeros decenios del s. I d.C.) nos muestra, a pesar de su estado incompleto, la popularización de una cartografía descriptiva, que presentaba datos de un territorio dado, favorecidos por el control político que ejercía Roma, pero sin las preocupaciones de una representación exacta de las partes de la tierra ni de la ubicación correcta de los lugares dentro de ella; nuestro mapa parece hallarse lejos de las preocupaciones matemáticas que había manifestado Eratóstenes y que siglos después desarrollaría Tolomeo. Se trata, más bien, de un refuerzo visual del texto geográfico en el que la representación de los lugares junto con algunos elementos topográficos (ríos, caminos, montañas, monumentos, etc.) servía para ilustrar el país al lector. Estamos lejos de la cartografía científica, pero también de los mapas viarios que Roma empleará con gran profusión y su novedad hace que aún subsistan muchas dudas sobre este, por el momento, único documento cartográfico conservado del mundo grecorromano.

 

El mundo de Estrabón

El mundo de Estrabón

Estrabón

Estrabón según un grabado del siglo XVI

Información personal

Nombre de nacimiento: Estrabón, Στράβων

Nacimiento: 63 o 64 a. C.; Amasia, Reino del Ponto

Fallecimiento: 19 o 24 d. C.; Amasia (Grecia)

Nacionalidad: Griega

Alumno de: Aristodemo de Nisa, el joven

Ocupación: Geógrafo, historiador

Obras notables: Geografía

Estrabón (en griego antiguo, Στράβων; Amasia, Ponto, c. 64 o 63 a. C.c. 19 o 24 d. C.) fue un geógrafo e historiador griego conocido principalmente por su obra Geografía.

Biografía

Estrabón fue un gran viajero que, aprovechando la paz romana, recorrió casi todas las tierras de la ecúmene, llegando a Armenia en Oriente, hasta Cerdeña en Occidente, y desde el mar Negro en el norte hasta los límites de Etiopía en el sur. Recorrió el Nilo hasta Asuán en una expedición dirigida por Elio Galo, prefecto romano de Egipto.

De él se conservan únicamente algunos fragmentos de su trabajo histórico, sus Memorias históricas, en 43 libros, complemento de la historia del griego Polibio. En cambio se posee casi por completo su magna Geografía, fechada entre los años 29 a. C., en que da comienzo su periplo, hasta el año 7. Consta de 17 volúmenes de una descripción detallada del mundo tal como se conocía en la antigüedad y poseen un gran valor, sobre todo como testimonio, por sus propias y extensas observaciones. El tercero de ellos lo dedica a Iberia y sus datos fueron recopilados de otras fuentes, sobre todo de Posidonio, ya que Estrabón nunca estuvo en la península ibérica. A partir de sus datos se han podido reconstruir mapas que muestran la imagen del mundo de Estrabón y sus contemporáneos.

Como geógrafo descriptivo rechazó la obra de los geógrafos matemáticos como Eratóstenes de Cirene o Hiparco de Nicea por su carácter puramente astronómico o cartográfico. Esto le llevó a una despreocupación por las causas físicas de los fenómenos naturales, centrándose en los aspectos humanos, la historia y los mitos para componer un retrato de las gentes y los países que estudiaba.

Geografía y ediciones

Cerca de unos treinta manuscritos, algunos solo fragmentos, de la Geografía han llegado hasta la actualidad. La mayoría son copias medievales, pero también existen fragmentos de papiros copiados entre el siglo I y IV de nuestra era. En la Antigüedad esta obra fue poco citada, pero se produjeron cientos de copias durante el período bizantino. La primera traducción latina apareció en Occidente en Roma hacia el 1469. La primera edición impresa en griego fue publicada en Venecia, en 1516. Isaac Casaubon, erudito humanista del Renacimiento, realizó la primera edición crítica del texto griego en 1587. Desde entonces los estudiosos han publicado numerosas ediciones, anotando las variantes textuales, la más reciente de las cuales comenzó a publicarse en 2002.1

Traducciones al español de la Geografía

En cuanto a las traducciones al español de la Geografía, la primera fue desde el latín por el geógrafo real Juan López Peñalver, del libro III y dedicada al Conde de Floridablanca (Madrid, 1787),2​ y, como él mismo declara, su fundamento fue el texto fijado por Casaubon y editado con sus notas y las de otros muchos por Theodorus Janssonius van Almeloven en Ámsterdam, 1707; se acompaña con mapas. Más moderna es la comentada y anotada del libro III y las alusiones a Hispania de otros libros por el arqueólogo Antonio García y Bellido: España y los españoles hace 2000 años, según la Geografía de Strábon (1945); más moderna y ya completa es la de un equipo integrado por J. L. García Ramón, J. García Blanco, Juan José Torres Esbarranch, María José Meana, F. Piñero, José Vela Tejada, Jesús Gracia Artal, María Paz Hoz García-Bellido y C. Serrano Aybar en la colección “Biblioteca Clásica” de la Editorial Gredos, Madrid, 1991-2015, 6 vols. Existe además otra parcial del libro III, Geografía de Iberia. Estrabón. Trad. de Javier Gómez Espelosín y notas Gonzalo Cruz Andreotti, Marcos García Quintela y J. Gómez Espelosín, Madrid: Alianza, 2007.

Reconstrucción del mapa de Europa según Estrabón.

Reconstrucción del Mapamundi de Estrabón. (29 a.C. – 7 d. C.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Egipto y Nubia según Estrabón, recortado de su mapa mundial reconstruido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Iberia, según Estrabón.