Este Mundo, a veces insólito

Espada Vikinga Ulfbehrt

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Una espada Ulfberht se muestra en la Museo Nacional Germánico de Nuremberg, Alemania. (Martin Kraft / Wikimedia Commons)

ulfbehrt1Cuando los arqueólogos encontraron la espada vikinga Ulfbert, que data de entre el 800 y el 1000 d. C., se quedaron atónitos. No podían entender cómo la tecnología para hacer esta espada hubiera estado disponible antes de la Revolución Industrial que ocurrió unos 800 años después.

Su contenido de carbono es tres veces más alto que el de otras espadas de su tiempo, y las impurezas fueron eliminadas hasta un grado tal que el mineral de hierro debe haber sido calentado a por lo menos 3.000 grados Fahrenheit.

Con gran esfuerzo y precisión, el herrero moderno Richard Furrer de Wisconsin, forjó una espada de la calidad de Ulfberht usando la tecnología que habría estado disponible en la Edad Media. Dijo que era la cosa más complicada que jamás había hecho, y usó métodos que no se sabe que hayan sido utilizados por la gente de esa época.

Misteriosa espada vikinga fabricada con tecnología del futuro

El documental de NOVA y National Geographic, titulado “Secretos de la Espada Vikinga” emitido por primera vez en 2012 dio un vistazo sobre la composición metalúrgica de la enigmática espada. Se encontraron alrededor de 170 espadas datadas entre el año 800 dC a 1000 dC, pero la tecnología que les habría forjado es de la revolución industrial de los años 1800 y 1900. Los investigadores dicen que para forjar el hierro del que están hechas las espadas, necesitan calentar el mineral alrededor de 3.000 grados (F). A continuación, se licua y se eliminan las impurezas. Se mezcla entonces con carbono para reforzar el hierro. Sin embargo las tecnologías medievales, que es lo que los vikingos habrían estado utilizando, no habrían sido capaces de calentar ningún metal o sustancia a tan alta temperatura. En aquellos días, las impurezas se habrían eliminado martilleando el hierro.

En el proceso de forjar hierro, el mineral debe ser calentado a 3.000 grados Fahrenheit para licuarlo, permitiendo al herrero eliminar las impurezas (llamadas “escoria”). El carbón también se mezcla para hacer que el hierro frágil sea más fuerte.

La tecnología medieval no permitía que el hierro se calentara a una temperatura tan alta, así  la escoria se eliminaba golpeando el metal, un método mucho menos eficaz.

El Ulfberht, sin embargo, casi no tiene escoria y tiene un contenido de carbono tres veces mayor que el de otros metales del mismo período. Se hizo de un metal llamado “acero del crisol“.

Se pensaba que los hornos inventados durante la revolución industrial fueron las primeras herramientas para calentar el hierro a este grado.

El herrero moderno Richard Furrer de Wisconsin habló en NOVA sobre las dificultades de hacer un arma de este tipo. Furrer se describe en el documental cómo él es una de las pocas personas en el planeta que tiene las habilidades para tratar de reproducir el Ulfberht. La diferencia en pureza se ve por la consistencia del acero Ulfberht, casi libre de escoria. (Screenshot/NOVA/National Geograph)ulfbehrt5

“Para hacerlo bien, es la cosa más complicada, pero sé cómo hacerla” dijo.

Comentó sobre cómo el fabricante de Ulfberht se habría considerado como poseedor de poderes mágicos. “Ser capaz de hacer un arma de la suciedad es una cosa bastante potente” dijo. Pero hacer un arma que se podría doblar sin romperse, mantenerse tan fuerte y que pesa tan poco se consideraría como sobrenatural.

Furrer pasó días de trabajo continuo y  meticuloso para forjar una espada similar  y usó tecnología medieval, aunque de una manera nunca antes sospechada. El defecto o error más diminuto podría haber convertido la espada en una pieza de chatarra. Al final pareció declarar su éxito con más alivio que alegría.

Es posible que el material y los conocimientos técnicos procedieran del Oriente Medio. La ruta de comercio del Volga entre los establecimientos Vikingo y el Oriente Medio se abrió al mismo tiempo que los primer Ulfberhts aparecieron y se cerró cuando los últimos Ulfberhts se produjeron.

La espada misteriosa a la que nos referimos fue realizada por los Vikingos y grabada con la palabra Ulfberht. La espada se forjó de tal manera que parece que ha sido hecha por tecnologías que no estaban disponibles hasta 800 años después de la era Vikinga, de ahí el misterio que la envuelve. Alan Williams, de la Colección Wallace en Londres ha estudiado las espadas y opina que son unas espadas únicas en su categoría, y cree que el fabricante es único. Eran extremadamente raras y valiosas, habría formado parte del arsenal de la élite Vikinga.

En contradicción con esto, Ulfberht casi no contiene impurezas y tiene tres veces la cantidad de carbono que cualquier otro metal que se sepa que existiera en su momento. El metal de las espadas está hecho de lo que se conoce como acero de crisol. Robert Lehmann, un químico en el Instituto de Química Inorgánica de la Universidad de Hannover, estudió una de las espadas Ulfberht que se encontrado en 2012 en un montón de grava excavada en el río Weser, que fluye a través de Baja Sajonia en el noroeste de Alemania. La hoja de esta espada tiene un alto contenido de manganeso, lo que indicó a Lehmann que no venía de Oriente. La guarda estaba hecha de hierro con un alto contenido de arsénico, lo que sugiere un depósito de Europa. Delimitó la posible fabricación a un sitio en la región de Taunus, al norte de Frankfurt, Alemania. Aunque se conocen algunos monasterios de la región Taunus que podrían haber producido armas en esa época, el nombre de Ulfberht no se ha encontrado en sus registros.

Los Hornos que podrían haber calentar los metales y las sustancias que conforman las espadas a temperaturas extremadamente altas no se inventaron hasta la revolución industrial, que es cuando también se desarrollaron las herramientas para poder calentar el hierro a estas temperaturas. Se consultaron herreros actuales y llegaron a la conclusión que para hacer una espada como la Ulfberht el proceso sería muy difícil y complejo. Por las características especiales que confiere la forma de hacer la espada posiblemente en aquella época se le habría podido otorgar la distinción de “espadas mágicas” ya que la forma en la que están forjadas permite que la hoja de curve, que esté siempre en buenas condiciones de filo y que sean muy ligeras.

Los investigadores encargaron a herreros actuales una recreación de Ulfberht utilizando tecnología medieval. Tras muchos días de trabajo finalmente se pudo producir un metal similar. Los investigadores creen que es posible que el conocimiento para hacer este tipo de espadas se originara en Medio Oriente y que las rutas comerciales con Europa habrían podido difundir el conocimiento y las tecnologías. Cuando esas rutas comerciales se cerraron, debido a la falta de uso, Ulfberht también dejó de fabricarse.ulfbehrt2

Grandes historias de una herramienta que nos ha acompañado desde siempre y que no deja de sorprendernos. Tecnología oriental en el mundo Vikingo… y pensamos que ya lo sabemos todo.

Generalmente las armas vikingas se han catalogado —de forma errónea— como algo autóctono. Tendemos a decir ‘espadas vikingas’ o ‘yelmos vikingos’ o ‘escudos vikingos’ y, sin embargo, esto no es del todo cierto. Si bien algunas de ellas que sí habrían sido algo intrínsecamente vikingo, muchas son, en realidad, del periodo anterior a la Era Vikinga —la Era de Vendel (550-794)—; y éstas fueron, a su vez, importaciones y asimilaciones. Desde tiempos del Imperio romano y sus ‘Estados sucesores’ los pueblos del norte importaron armamento de forma habitual: la mitad de las armas halladas en yacimientos de la Germania libre fechadas entre los siglos III y V son de fabricación romana. Y no solo del Imperio Romano, los pueblos del norte también importaron armamento del Imperio Franco, tal y como recoge la Gesta Karoli Magni.

Tal debió ser el interés de estas sociedades por las armas extranjeras, que a lo largo de la historia hasta se les llegó a prohibió su venta:

  • La legislación romana prohibía vender armas al Barbaricum. Legislación que se mantuvo en Bizancio.
  • En el año 803 Carlomagno prohíbe la venta de bruniae (cotas de malla) y de baugae (brazales) fuera del reino.
  • En el año 864 Carlos el Calvo decreta pena de muerte para aquellos que vendan armas a los vikingos.

Si ya entramos en detalle, dentro de las armas utilizadas por los escandinavos durante la Era Vikinga, la espada era apreciada por encima del resto; no sólo era la más cara y la que podía estar más elaborada y ricamente decorada —con adornos de metales como la plata e incrustaciones de piedras preciosas—, sino que era también la que mayor maestría técnica requería al guerrero que la portaba y blandía.

Parece ser que el trabajo de los espaderos francos era especialmente apreciado por los hombres del norte. ¿Por qué importaban los vikingos sus espadas? Puesto que la calidad del metal franco, comparado con el nórdico, era muy superior. Y ello justificaba su precio. Y, precisamente por su elevado coste, no todos los guerreros vikingos pudieron permitirse una, quedando reservada para aquellos más ricos y pudientes. Una espada durante el reinado de Carlomagno, por ejemplo, costaba tres sueldos. Cinco durante el de Carlos el Calvo. Y según las sagas nórdicas, una espada podía llegar a costar 16 vacas lecheras. Generalmente era un arma que pasaba de generación en generación, como herencia.

Herederas de la spatha romana —y esta del gladius— las espadas que utilizaron los escandinavos durante el periodo que comprende la Era Vikinga estaban elaboradas con la técnica que tiene por nombre pattern welding[i] (soldadura de diseño), que combinaba piezas de metal de distinta composición: las espadas se fabricaban a partir de barras de acero retorcidas —generalmente tres— y soldadas mediante forja a martillazos, hasta formar una hoja que tenía una pigmentación característica en forma de hondas o espigas y que componía el núcleo central de la hoja. A esta se le añadían dos filos de alto contenido en carbono que se forjaban, afilaban y pulían. La tira central de la hoja también se trabajaba en ambas caras, para crear andaduras longitudinales poco profundas —llamadas vaceos— que hacían más ligera la hoja sin reducir su efectividad.

El resultado era una hoja elástica de doble filo, fina y flexible, pero dura y resistente que medía entre 70 y 100 centímetros, siendo lo habitual unos 90. La empuñadura podía ser de metal, aunque habitualmente era de algún tipo de material orgánico como la madera, el cuero o el asta y, probablemente, se recubría con tela o cuero. En la mayoría de ocasiones los vikingos importaban las hojas y les añadían sus empuñaduras y pomos, tan característicos, que podían ser de distintos tipos; en forma de pirámide, lobulados o estilo sombrero de tres picos, entre otros, y solían ser también de algún tipo de material orgánico como los ya mencionados y, a veces, de hierro. La espada se guardaba en una vaina de madera que podía tener también un forro de tela o lana —la grasa natural de la lana ayudaba a evitar que la hoja se oxidase—, y esta, a su vez, se protegía con una funda de cuero. El extremo terminaba con una contera de metal, que podía estar decorada, y cuya función era la de proteger la punta de la espada. Se llevaban normalmente colgadas de una correa al hombro derecho o en el cinturón o tahalí a la altura de la cadera.

Inscripción +VLFBEHT+ en la hoja de una espada del siglo IX (Germanisches Nationalmuseum FG 2187).ulfbehrt4

Hacia finales del siglo VIII comenzaron a circular por Europa unas nuevas espadas de una calidad excepcional con la inscripción Ulfberht en la hoja, en la mayoría de casos con una cruz griega antes y después del nombre: +Vlfberht+. Por estas fechas surgió en la zona de Renania Central una nueva técnica que producía hojas muy duras y flexibles, de una acero sin apenas impurezas o escoria, con un inusual alto contenido de carbono[ii], lo que las hacía más fuertes, más flexibles y menos frágiles que las que hemos visto hasta ahora. Estas hojas se obtenían mediante la técnica de fundición en crisoles, también llamado acero crucible o de crisol, algo que hasta el momento no era posible debido a la elevada temperatura de fusión que necesitaba el hierro. Temperaturas mucho más altas de las que la mayoría de los herreros europeos eran capaces de conseguir en sus forjas.

¿Y quién era Ulfberht? Durante mucho tiempo se pensó que era el nombre de una familia propietaria de una herrería en la zona de Renania. Una hipótesis que ha sido rechazada recientemente ya que las firmas con cruz griega eran típicas de abades, obispos y monasterios. Esto no nos debe sonar extraño, ya que en aquella época era habitual que las grandes abadías y sedes episcopales fabricasen armas.

La firma de Ulfberht estaba grabada de modo que si su propietario blandía la espada con la mano derecha, su oponente podía leerlo.

Estas espadas tuvieron un enorme impacto geográfico: tan sólo en Noruega se han hallado 44 ejemplares, y otros 166 han sido hallados en yacimientos de 23 países de Europa, entre ellos uno en España. Eran de las mejores producciones armeras de la época y tuvieron tanto éxito, y llegaron a ser tan famosas y codiciadas, que hasta fueron ‘pirateadas’ por otros herreros a lo largo y ancho de Europa Occidental: surgieron imitadores que también marcaron su nombre en la hoja. Otras inscripciones que se han encontrado han sido Inglerii, Cerolt, Ulen, Pulfbrii, Centrlit. Sin embargo, la calidad de estas espadas ‘de imitación’ era muy inferior. Y no solo la calidad era menor; las inscripciones de las imitaciones en ocasiones están mal escritas, las letras están hacia abajo u otras peculiaridades. Estudios recientes sobre las espadas con inscripción Ulfberht han revelado que unas fueron forjadas a partir de lingotes de acero de crisol —las ‘verdaderas’— y otras poseen una calidad muy inferior, con mucho menos contenido de carbono. Las imitaciones han sido generalmente exhumadas en tumbas, mientras que las verdaderas han sido mayoritariamente halladas en lechos de ríos, a causa de pérdidas fortuitas o casuales, lo que implica que su propietario no se desprendía de ellas tan fácilmente. Y es que, como ya hemos dicho, las espadas eran, probablemente, el arma más apreciada y codiciada de los vikingos.

[i] Técnica utilizada durante los siglos III y IX.

[ii] Las espadas forjadas mediante pattern welding entre el 0,4 y el 0,5% de carbono, mientras que las espadas Ulfberht, un 0,75%.

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