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Gilmerton Cove

Gilmerton Cove

La ciudad de Edimburgo, capital de Escocia, no necesita mucho más de lo que tiene para convertirse en el destino turístico de primer orden que actualmente es. Su magnífico Castillo, su entorno natural, sus calles medievales y el Festival de Agosto que se celebra todos los años en la ciudad, son atractivos más que suficientes para visitar esta preciosa ciudad.

Pero si os digo que hay algo bajo sus calles que realmente merece la pena descubrir, y que se ha convertido en la principal atracción turística de Edimburgo.

Vamos a desvelar el misterio: me refiero a Gilmerton Cove, un entramado de cámaras y pasadizos que se encuentran bajo el barrio de Gilmerton, en la zona sur de Edimburgo. Este lugar se ha convertido en la principal atracción turística de la ciudad escocesa, desbancando al Castillo y al Zoo. Es posible recorrer los tenebrosos pasajes en una visita guiada, digna de la película de terror más clásica que se precie.

Uno de los pasajes de Gilmerton Cove.

Gilmerton Cove es una serie de pasajes subterráneos y cámaras talladas a mano de piedra arenisca situada bajo las calles de Gilmerton, una antigua aldea minera, ahora un suburbio de Edimburgo, Escocia.

Un proyecto de colaboración de cinco años entre Gilmerton Heritage Trust y el Ayuntamiento de Edimburgo permitió que la Ensenada recién restaurada abriera en 2003 como un recurso educativo para la comunidad, así como un lugar para visitar.

Hay muchas teorías sobre los orígenes de la Ensenada y su propósito. Se sabe que fue la residencia del siglo 18 del herrero local, George Paterson. Los registros de la parroquia muestran que fue reprendido por permitir que el alcohol fuera consumido dentro de la Ensenada el sábado. No se sabe si Paterson fue responsable de excavar la Ensenada.

Las teorías populares son que fue utilizado como guarida de bebedores para la nobleza local, un refugio de Covenanters, y una guarida de los contrabandistas. Una extensa investigación arqueológica e histórica no ha podido resolver el misterio. En 2007, la serie de televisión documental Ciudades del Inframundo presentó Gilmerton Cove en el episodio de Sin City de Escocia, que postula que el Cove estaba vinculado a un cercano Hellfire Club edificio a través de un pasaje secreto.

Los pasadizos de Gilmerton Cove tienen una antigüedad de más de trescientos años, y a día de hoy siguen siendo un misterio para arqueólogos e historiadores. Se especula que podría tratarse de catacumbas para refugio de grupos religiosos en tiempos de persecuciones; tal vez una tumba, un lugar de reuniones para miembros de la Logia Masónica o incluso el lugar de recogimiento de los Caballeros Templarios… A día de hoy, lo único que se sabe que a principios del siglo XVIII las cuevas fueron ocupadas por un herrero local llamado George Paterson.

La ruta guiada dura una hora y se realiza en Gimerton Cove (16 Drum Street, Gilmerton, Edimburgo). Es imprescindible reservar. Los pasadizos se pueden visitar todos los días de la semana, de diez de la mañana a cuatro de la tarde. Puedes encontrar más información en la página web de Gilmerton Cove.

La historia de Gilmerton Cove

Cuenta la tradición que en 1719, en una época en la que la mayoría de familias del pueblo minero de Gilmerton vivía en espacios muy reducidos, un herrero llamado George Paterson decidió excavar una morada subterránea en la piedra, que habría completado, según él, en tan solo 5 años.

Su nueva vivienda, que hoy en día puedes recorrer en una de las visitas guiadas, estaba formada por varias cámaras, una forja, un pozo y camas, mesas y sillas talladas en la piedra. Sin embargo, la primera investigación arqueológica de Gilmerton Cove, que se llevó a cabo en 1897, cuestionó por vez primera la historia de Paterson, concluyendo que el origen de las cavidades se remontaría a un siglo antes de que las obras del herrero comenzasen. Nacieron entonces un sinfín de teorías: ¿quién, por qué y para qué construyó Gilmerton Cove?

Teorías sobre el origen

Desde el pasado siglo, periódicamente se han excavado e investigado los pasajes, limpiándolos de escombros y descubriendo nuevas cavidades que antes quedaban ocultas. Lejos de desentrañar el misterio, a la incógnita de su origen se le han sumado otros muchos enigmas que no hacen más que avivar las especulaciones: túneles que no se sabe dónde desembocan, pequeñas tuberías que se adentran en la oscuridad de la roca, la certeza de que ni el pozo ni la forja se han utilizado nunca, inscripciones escarbadas en las mesas, agujeros en la piedra que prueban que cada habitación quedaba cerrada por una puerta…

Se sabe que, con el transcurso de los siglos, las cámaras han sido ocupadas de manera pasajera por visitantes muy variados. Las teorías hablan de Gilmerton Cove como escenario de celebraciones rituales, destilería de alcohol, refugio para los Covenanters, lugar de reunión de sociedades secretas, escondite de contrabandistas…

El centro de visitantes

En 2003, después de varios años de obras para acondicionar y restaurar las cavidades e intentar, una vez más, descifrar el origen de este laberinto subterráneo, el centro de visitantes de Gilmerton Cove abrió sus puertas al público. Allí, una exposición audiovisual te dará la bienvenida, invitándote a conocer al detalle la historia de Gilmerton y ofreciéndote una muestra de lo que encontrarás una vez te adentres en las profundidades.

Durante la primera media hora de la visita, un guía te llevará a las entrañas de la roca y te mostrará las cámaras, pasillos y túneles mientras te cuenta las múltiples teorías que rodean a este inquietante lugar, integrándolas hábilmente en la historia escocesa de los últimos siglos. Después, dispondrás del tiempo que quieras para preguntar cualquier duda, explorar las cámaras a tu antojo, tomar fotografías y dejar volar la imaginación. Las cavidades están iluminadas, pero si quieres puedes traer tu propia linterna. Debido a que el techo es bajo, tendrás que llevar un casco, que el centro de visitantes facilita. Todas las visitas guiadas son en inglés.

 

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