Este Mundo, a veces insólito

Muro de Grecia con Turquía

GreciaInmigrantes indocumentados detenidos en un centro en Lesbos.
• 70.912 inmigrantes fueron temporalmente detenidos el año pasado
• Hasta 1.041 fueron repatriados en diciembre
Héctor Estepa | Atenas
Actualizado sábado 05/01/2013

Miles de inmigrantes vagabundean por las calles de la Grecia de la crisis. La mayoría son asiáticos o africanos y están atrapados contra su voluntad en el país, un lugar de paso entre oriente y occidente.

El gobierno heleno no quiere indocumentados y comenzó en agosto de 2012 una lucha implacable contra los ‘sin papeles’: 70.912 inmigrantes fueron temporalmente detenidos el año pasado según un informe hecho público este martes. Hasta 1.041 fueron repatriados en diciembre a un gran coste para las castigadas arcas del país.

Atenas quiere ahora actuar para no tener que deportar. Lo hará evitando la entrada de indocumentados. Con ese objetivo ha erigido un nuevo coloso de acero y hormigón en Europa: hace unos días finalizó la construcción de un muro de 10,3 kilómetros de largo en su frontera con Turquía. Mide cuatro metros de alto, está rematado por un alambre con púas y será vigilado por 24 cámaras de seguridad cuando esté totalmente operativo.

El objetivo del gigante es ‘taponar’ la mayor vía de entrada de inmigrantes en Europa. La frontera greco-turca se extiende por unos 200 kilómetros siguiendo el curso del Río Evros excepto en una pequeña porción de tierra de 12,5 kilómetros. Las autoridades helenas detuvieron allí a 57.000 indocumentados en 2011 y esa es precisamente la zona donde ha sido levantado el muro.

La nueva barrera se une así a otras construcciones similares dentro de la UE como los españoles de Ceuta y Melilla, también creados para combatir la inmigración de ‘sin papeles’. Otros como el de la Paz en Irlanda del Norte o la Línea Verde de Chipre han servido para separar a dos facciones enfrentadas.

Grecia intenta así detener el gran flujo de indocumentados que ingresan en su territorio tras la modificación de las rutas migratorias de 2008. Ese año se firmaron los acuerdos entre España, Italia y los países del norte de África contra el movimiento de ‘sin papeles’. Los sucesivos pactos lanzaron a los inmigrantes a la ruta turca, más segura.

La operación le ha costado al castigado país un año de trabajo y alrededor de tres millones de euros. Ni un sólo céntimo ha sido financiado por la UE: Bruselas puso el grito en el cielo cuando se anunció su construcción, pero finalmente decidió no intervenir y considerarlo un asunto interno.

Decenas de ONG helenas han criticado al gobierno por haber creado el muro, pero sus protestas se han elevado también a la UE. Reclaman la abolición del procedimiento comunitario conocido como Dublín II: la directriz estipula que los inmigrantes deben pedir asilo en el primer país por donde ingresan a la Unión.

En la práctica significa que si algún indocumentado es arrestado en cualquier país europeo, será devuelto al primer estado comunitario que pisó, Grecia en decenas de miles de casos: «Este es un problema europeo y no griego porque la mayoría de los indocumentados que vienen a Grecia lo hacen para llegar a Europa y no quieren quedarse aquí. Hay una gran hipocresía», señala Spyros Koulocheris, activista del Consejo Griego para los Refugiados.Grecia1

Alemania se ha solidarizado recientemente con Grecia y ha anunciado su renuncia a devolver a Atenas a los indocumentados arrestados en tierra germana que entraron a la UE por la frontera con Turquía. Lo hará por segundo año consecutivo. Un gesto del gobierno de Angela Merkel en un momento de difícil relación entre los dos países.

El nuevo muro supone una ayuda adicional a la misión de la Frontex –la agencia europea para el control de las fronteras- y a un destacamento policial reforzado en la zona conflictiva de línea divisoria entre Grecia y Turquía. La operación ha supuesto un descenso del 95% en el flujo de inmigrantes por esa ruta, la más popular durante unos años.

En cambio, ha vuelto a popularizar las travesías por el mar Egeo, al sur: decenas de miles de indocumentados se han lanzado al agua en los últimos meses con la esperanza de llegar a una isla griega desde la cercana costa turca.

Hasta julio de 2012, fecha del comienzo de la operación en la frontera terrestre, tan sólo se había detenido a 102 indocumentados en aguas del Egeo. En los tres meses siguientes fueron 1.536 los arrestados. La inevitable tragedia ha vuelto a cubrir de luto esas aguas: este sábado se conoció el naufragio de un bote con 28 personas a bordo cerca de la isla de Lesbos. Tan sólo uno pudo ser rescatado.

Los inmigrantes se han convertido en la mayor preocupación de los griegos tras la crisis económica. Ciudadanos de todas las ideologías destacan la problemática de acoger a 1,5 millones de inmigrantes -600.000 podrían ser indocumentados- en un país de 11 millones de personas. Nueve de cada diez helenos les ven además como los culpables del aumento de la criminalidad.

El gobierno del conservador Antonis Samaras se ha propuesto cerrar las fronteras y «retomar» las calles helenas de la inmigración ilegal como respuesta: lleva casi cinco meses ejecutando la ‘operación Xenios Zeus’ contra la inmigración ilegal: hasta 65.000 ‘sin papeles’ han sido temporalmente detenidos o arrestados.

La valla, de 10,3 kilómetros de longitud, 4 metros de alto y coronada por alambre de espino, ha sido elevada sobre las huertas que antes hacían de frontera entre estos dos países y su construcción ha costado más de tres millones de euros sufragados enteramente por el Gobierno griego.grecia

«Los resultados de la operación policial y de la valla son muy buenos. El número de inmigrantes que cruza ilegalmente se ha reducido drásticamente. Esto debería satisfacer no sólo a Grecia sino a toda Europa porque todos estos inmigrantes no quieren quedarse aquí, sino ir a otras capitales europeas», añade Salamangas.

Los vecinos que viven junto al nuevo muro están, con todo, satisfechos, aunque reconocen que, aparte de pisadas en sus campos de cultivo, nunca han tenido mayores problemas con los ‘sin papeles’.

«Antes venían muchos. Con el muro ya no pasan más. Pero, ¿por qué vienen a Grecia? Esto no es el paraíso. Aquí hay crisis, no hay trabajo», critica el viejo Vangelis mientras despluma un pollo.

Sin embargo, Jalid, un paquistaní que hace dos años cruzó ilegalmente esta frontera se defiende: «Ya sé que aquí las cosas no son fáciles, pero en Pakistán están peor. Si no fuese así, no habría venido».

Algunos locales, en cambio, sí que han alzado la voz contra la construcción del muro, como el joven Panos, de Orestiada.

«Está claro que la valla tiene un efecto disuasorio, pero sólo cubre 10 kilómetros. Los otros 190 kilómetros de frontera sólo están separados por el río Evros. Y por ahí sigue habiendo gente que cruza ilegalmente», apunta y añade que incluso se están empezando a producir entradas ilegales de Turquía a Bulgaria, a pesar de que este país no forma parte de la espacio Schengen de libre tránsito europeo.

Las organizaciones humanitarias denuncian que, debido a la valla, los inmigrantes están utilizando rutas más peligrosas, como el Mar Egeo -donde en los últimos meses se han producido varios hundimientos de pateras- o el propio río Evros.

Según datos de la Policía, entre 2010 y 2012, murieron 112 inmigrantes ahogados o de hipotermia mientras trataban de cruzar el río, pero el muftí musulmán de la provincia griega de Evros, Serif Damatoglu, asegura haber enterrado él mismo a unos 400.

Gre­cia com­ple­tó su valla de 3 mi­llo­nes de euros en di­ciem­bre de 2009.  La alam­bra­da de púas de 4 me­tros de al­tu­ra se ex­tien­de a lo largo de 10,5 km, pro­te­gien­do una es­tre­cha ex­ten­sión de te­rreno seco a lo largo de la fron­te­ra grie­ga de 125 mi­llas, la mayor parte de la cual dis­cu­rre a lo largo del río Evros. Las au­to­ri­da­des dicen que la valla ha sido efec­ti­va, pero pa­re­ce haber for­za­do a los in­mi­gran­tes a in­ten­tar vías más arries­ga­das, como la tra­ve­sía ma­rí­ti­ma o los cru­ces flu­via­les.

Atenas 04/08/2011 13:37

Grecia se ha lanzado a la construcción de un enorme foso defensivo en la frontera con Turquía para frenar el flujo de inmigrantes indocumentados que quieren entrar en la Unión Europea.

Así lo ha anunciado el diario griego To Vima con un amplio reportaje detalla la construcción de una trinchera anti carros de 120 kilómetros de largo, 30 metros de ancho y siete de profundidad, con el fin de convertir la región de Evros una zona esencial para la defensa del país.

El rotativo asegura que ya se ha terminado el primer tramo de la obra, de 14,5 kilómetros de longitud y se están preparando los trabajos para otros dos sectores de 11 y 13,5 kilómetros respectivamente. El foso, construido por las Fuerzas Armadas, forma parte del sistema de cierre de la frontera greco-turca a la inmigración ilegal, según To Vima.

La valla se encuentra en una zona clave para el flujo migratorio. En 2010, el 90% de los inmigrantes que entraron ilegalmente en el Espacio Schengen lo hicieron a través de esta frontera, de ahí que el Gobierno ateniense amenazase el inicio de las obras para un muro “antiinmigrantes” el pasado enero.

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