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Archivo diario: 16 marzo, 2026

Ses Roques Llises

Ses Roques Llises

El “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca. Ses Roques Llises es uno de los dólmenes más antiguos de Menorca y una pieza clave del paisaje megalítico de la isla

Ses Roques Llises, el “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca

Ses Roques Llises es uno de los monumentos megalíticos más antiguos de Menorca. Se trata de un sepulcro colectivo levantado hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, cuando los primeros grupos agrícolas de la isla empezaban a organizarse en comunidades estables con rituales propios.

El dolmen conserva parte de su cámara funeraria, a la que se accedía por un corredor rematado por una losa perforada, un elemento poco frecuente que también aparece en otros monumentos europeos y que podría haber tenido un significado ritual.

Un monumento funerario que conecta Menorca con sus primeros pobladores

Aunque el túmulo original ya no está, aún se mantienen en pie tres de las cuatro losas que formaban la cámara y un murete circular que marcaba el perímetro. Antes de la excavación arqueológica de 1974, el monumento permanecía oculto bajo la vegetación. Los acebuches y lentiscos habían deteriorado la superficie, pero también contribuyeron a proteger el sepulcro del desgaste más agresivo.

Durante la excavación se recuperó un ajuar funerario compuesto por cerámicas, una punta metálica, un puñal, un botón de hueso piramidal y fragmentos de brazales de arquero. Este conjunto, junto a los restos humanos encontrados, permitió reconstruir aspectos de la cultura material de aquellos grupos y sugiere una estructura social con cierta especialización y una metalurgia todavía en fase inicial.

Ses Roques Llises no está solo. Forma parte del denso paisaje megalítico menorquín, donde conviven navetas, talaiots y taules, construcciones que definen la cultura talayótica. Esta cultura fue reconocida en 2018 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que ha reforzado la protección y la difusión del patrimonio arqueológico de la isla.

El dolmen, sin embargo, es anterior: pertenece a una fase más temprana del megalitismo insular y ayuda a documentar la transición entre las sociedades cazadoras-recolectoras y las agrícolas del Mediterráneo occidental.

La magnitud del patrimonio menorquín impresiona: 1.586 yacimientos catalogados en poco más de 700 kilómetros cuadrados. No todos son visitables ni disponen de accesibilidad completa, por lo que las administraciones locales han puesto en marcha programas de señalización, conservación y divulgación para facilitar el acercamiento del público.

La conservación de yacimientos como Ses Roques Llises continúa siendo un desafío. La humedad, el crecimiento vegetal y la erosión obligan a revisar periódicamente las estructuras y aplicar medidas de restauración.

Ubicación: Islas Baleares

País: España

Historia

Tipo: Yacimiento arqueológico

Coordenadas: 39°53′51″N 4°6′45″E

El dolmen de Ses Roques Llises o sepulcro megalítico de Ses Roques Llises (AlayorMenorca), es un dolmen o sepulcro megalítico que se encuentra al sur del término municipal de Alayor, muy cerca del poblado talayótico de Torre d’en Galmés y al lado del monumento de Na Comerma de Sa Garita.[1]

Es uno de los yacimientos prehistóricos menorquines parte de la «Menorca talayótica», desde 2023 Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.[2]

Cronología y estructura

Es una tumba colectiva construida en torno a los años 2100 y 1600 a.C. entre el final del Calcolítico y el inicio de la Edad del Bronce. Formada por una cámara funeraria rectangular en forma de caja y construida en seis grandes losas de piedra vertical y un estrecho y bajo corredor delante de la fachada, del cual sólo se conserva una piedra. Se accedía por una losa perforada en apertura de tendencia circular. Tenía tres losas que lo cubrían, las cuales pueden verse caídas en el interior. Originalmente todo este edificio estaría cubierto por un túmulo de tierra y piedras del que aún se observa parte de la base en su parte occidental.[3][4]

Sepulcro de Ses Roques Llises

Intervenciones arqueológicas

Fue objeto de una excavación arqueológica en 1974 bajo la dirección de Guillem Rosselló Bordoy y Lluís Plantalamor Massanet. El monumento se encontraba totalmente cubierto de vegetación pero la estructura estaba en buen estado de conservación. Desgraciadamente los materiales arqueológicos referentes al ajuar funerario y los restos humanos del interior estaban en muy mal estado debido a los agentes ambientales, especialmente la humedad y las raíces de los árboles y matas. Aun así se pudieron localizar algunos restos óseos humanos, muy degradadas, y que no dieron prácticamente ninguna información. El ajuar estaba compuesto por un brazalete de arquero, una punta de jabalina o puñal de cobre, un botón de hueso piramidal y varias piezas cerámicas.[5][6]

Antes de la intervención arqueológica mencionada del último tercio del siglo XX el monumento estaba cubierto por una densa vegetación de acebuches y lentiscos | Foto: Redacción Menorca

En el corazón del Mediterráneo occidental la isla de Menorca sigue albergando secretos milenarios que redefinen nuestra comprensión de la prehistoria. Un monumento funerario, conocido localmente como ses Roques Llises, emerge como un testimonio imponente de las primeras civilizaciones que habitaron estas tierras insulares. Este sepulcro megalítico, uno de los dólmenes mejor conservados del conjunto de las Islas Baleares, representa una de las construcciones más antiguas de la isla, erigida por los primeros grupos de pobladores hacia finales del tercer milenio antes de Cristo. Su existencia nos transporta a una era donde la vida y la muerte se entrelazaban con rituales complejos y una arquitectura monumental de la que dan cuenta las excavaciones y los arqueólogos.

Menorca, una de las joyas de las Islas Baleares, puede vivirse como un fiel crisol de historia antigua. Ses Roques Llises no es un monumento aislado, sino parte de un vasto entramado de estructuras megalíticas que salpican el paisaje insular. Estas construcciones, que incluyen las famosas navetes, talaiots y taules, forman parte de la cultura talayótica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2018. El dolmen de ses Roques Llises, sin embargo, precede a muchas de estas estructuras, situándose en una fase anterior del megalitismo insular. Su datación, hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, lo convierte en uno de los testimonios más tempranos de la presencia humana organizada en la isla, ofreciendo una perspectiva única sobre la transición de las sociedades cazadoras-recolectoras a las agrícolas y ganaderas.

Acceso: Se llega por la carretera de Alaior a Son Bou. En el punto kilométrico 2,2 se gira a la izquierda por un camino rural y se recorren 1,3 kilómetros hasta el poblado de Torre d’en Galmés. Hay que dejar el coche y bajar a pie unos 1.000 m por el camino rural de Sa Torre Nova, hasta un portillo que da paso a la parcela donde se encuentra na Comerma de Sa Garita y el sepulcro megalítico de ses Roques Llises.

Se enterraban hombres, mujeres y niños de un mismo clan, cuya esperanza de vida estaba en torno a los treinta años. Estos grupos eran agricultores y basaban su economía en el control de rebaños de cabras y ovejas, pero también en el cultivo de cereales y legumbres.

El espacio funerario era colectivo y los huesos más antiguos eran apartados para dejar espacio a los cuerpos más recientes. Los cuerpos de los difuntos eran introducidos en la cámara mortuoria por el pequeño corredor y la losa perforada.


Botón piramidal perteneciente al ajuar funerario encontrado en el yacimiento -depositado en el museo de Menorca-

 Se puede apreciar en primer término el corredor y la losa perforada por donde se introducían a los difuntos

En el interior están las losas partidas que cubrían el dolmen

En la parte derecha del monumento se puede apreciar un murete circular que ejercía la función de contrafuerte para la contención del túmulo de tierra que cubría el dolmen.

Vista posterior del monumento