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Muros

En esta sección se tratan las murallas, muros, líneas, vallas, etc., (defensivas, fronterizas, etc.) presentes o pasadas, y que por alguna causa son dignas de recordar, y que por su importancia son o han sido noticia. Según el censo realizado por el geógrafo Michel Foucher, publicado en La Presse de Montreal, en el mundo existen actualmente muros o barreras infranqueables entre países por un total de 7.500 kilómetros, aunque llegarán a alcanzar los 18.000 kilómetros cuando estén terminados.

Proporcionalmente, y por razones obvias, se incluyen un número mayor de estos elementos de España.

No se ha pretendido ser exhaustivo.

Todos los datos se han entresacado de la Red, y sobre todo de la Wikipedia.

Limes en Rumania

Limes en Rumania

Rumania

Hay tres vallas en Rumania, en el centro-sur de Dobruja, que se extienden desde el Danubio hasta la costa del Mar Negro. Si bien la cronología relativa del complejo es ampliamente aceptada, la fecha exacta de cada fortificación está actualmente en disputa. Los eruditos colocan su erección en diferentes fechas en el período medieval temprano, en la segunda mitad del primer milenio. En lo que respecta a los constructores, dos teorías han ganado aceptación, con partidarios divididos, en gran medida, en líneas nacionales. Así, la historiografía búlgara considera que las fortificaciones fueron construidas por el Primer Imperio Búlgaro como una defensa contra los diversos grupos nómadas que deambulan por las estepas del norte del Ponto. Por otro lado, varios historiadores rumanos han tratado de atribuir al menos parte de los muros al Imperio bizantino bajo los emperadores Juan I Tzimisces y Basilio II, que controlaron la región en la segunda parte del siglo X y durante todo el siglo XI.

El vallum más antiguo y más pequeño, el pequeño dique de tierra, tiene 61 km de longitud, que se extiende desde Cetatea Pătulului en el Danubio hasta Constanţa en la costa del mar. Totalmente hecho de tierra, no tiene construcciones defensivas construidas sobre él, pero tiene un foso en su lado sur. Esta característica ha sido interpretada como indicativa de construcción por una población que vive al norte del movimiento de tierras, para protegerse de un enemigo en el sur.[2]

El segundo vallum, el Gran Dique de Tierra, de 54 km de longitud, se superpone al más pequeño en algunas secciones. Comienza en el Danubio, sigue el valle de Carasu y termina en Palas, al oeste de Constanza. Su altura promedio es de 3.5 m, y tiene fosos en ambos lados. En él se construyen 63 fortificaciones: 35 más grandes (castra) y 28 más pequeñas (castella). La distancia media entre fortificaciones es de 1 km. El vallum muestra signos de reconstrucción.

El último vallum que se construyó, el Stone Dyke, también está hecho de tierra, pero tiene un muro de piedra en su cresta. Tiene una longitud de 59 km y se extiende desde el sur de Axiópolis hasta la costa del Mar Negro, en un punto a 75 m al sur del pequeño muro de tierra. El agger tiene aproximadamente 1,5 m de altura, mientras que el muro de piedra en la parte superior tiene una altura promedio de 2 m. Tiene un foso en su lado norte y 26 fortificaciones, la distancia entre ellas varía de 1 a 4 km.

La comuna Valu lui Traian (anteriormente Hasancea) lleva el nombre del vallum.

En la parte norte de Dobrogea, en la orilla sur del Danubio, había un muro, probablemente construido por Trajano. El muro fue construido entre hoy Tulcea y la antigua ciudad de Halmyris (60 km) en el este. El muro fue descubierto mediante fotografías aéreas [3]

Cetatea Pătulului es una fortificación romano-bizantina, identificada por algunos con el nombre romano FLAVIANA (no Flaviana Castra),[1] situada a 2 km al noroeste de Cochirleni, comuna de RasovaRumania.[2]

Rasova es una comuna en el condado de Constanța, en el norte de DobrujaRumania .

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Artículo íntegro del siguiente enlace, con algunos planos añadidos.

https://www.unaventanadesdemadrid.com/murallas-cercas-y-puertas-de-madrid.html

Mayrit, nombre árabe de Madrid, ha tenido a lo largo de su historia varias murallas y cercas. Unas tenían fines defensivos y otras servían para control fiscal y sanitario.

En principio podemos hablar de las siguientes:

– Muralla árabe.
– Muralla cristiana.
– Cerca del Arrabal.
– Cerca de Felipe II.
– Cerca de Felipe IV.

En el plano superior, hemos marcado con chinchetas azules la localización de los restos que aquí mostramos fotografiados. Con rojas, los lugares de Madrid donde existen restos conocidos de ellas, pero que no mostramos en esta página. Por último, con las amarillas señalamos aquellos puntos donde se piensa que existían puertas y torres significativas de la cuales hoy ya no queda ningún resto. Los recorridos de las murallas y cercas los presentamos con los siguientes códigos de colores: verde, para la muralla árabe; azul, para la cristiana; roja, para la cerca del arrabal1; violeta, la de Felipe II; y naranja, la de Felipe IV.

Muralla árabe ↑

La primera muralla, y quizás la fundación de Mayrit, se puede situar en el siglo IX, cuando el Emir Mohamed I ordenó construir una atalaya2 en el lugar donde hoy tenemos el Palacio Real. Madrid formaba parte del sistema defensivo de atalayas a lo largo del valle del Tajo que controlaban el posible paso de los cristianos por Somosierra, Tablada y La Fuenfría hacia Segovia, Zaragoza o Toledo. Asimismo, ordenó también construir una muralla que protegiera la villa ya existente alrededor de la atalaya. Dicha muralla, construida en pedernal y abarcando una extensión de 9 hectáreas de terreno, tenía 3 puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería:

La Puerta de la Sagra, o de la Xagra, estaba situada en el lienzo Norte de la muralla árabe, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la Plaza de la Armería. Luego, con la primera ampliación cristiana, la que se construyó al Este adoptó el mismo nombre. Ésta se ubicó en el nuevo trozo de muralla que unía la almudena con el Alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena, siendo derribada en 1548.

El Arco de Santa María, llamado así por estar cerca de la Iglesia de Santa María, era también conocido como “de la Almudena” por comunicar la antigua almudena3 con la Medina4. Se derribó en 1570 con objeto de ensanchar la calle para el paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II, construyéndose en 1672 una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

La Puerta de la Vega, quizás muy parecida a la Puerta de Bisagra, en Toledo y una de las dos puertas por donde se dice que entró Alfonso VI a Madrid; la otra posible entrada es por la de Guadalajara. Tenemos los cimientos de su torre defensiva derecha en el lienzo de muralla existente en la Cuesta de la Vega, en el parque de Mohamed I. Este lienzo, visible parte de él en la fotografía superior, tiene unos 120 metros de largo, 8 de alto y 2 de ancho. Cuenta con un portillo y se pueden adivinar en él 6 torres, de las que 4 aún están en pie. En el parque, también podemos observar la maqueta de las murallas árabe y cristiana que vemos en la fotografía de la izquierda.

En las excavaciones que se están realizando en la zona comprendida entre la Plaza de la Armería del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, donde se está construyendo el futuro Museo de las Colecciones Reales, han aparecido restos de la muralla y torres árabes que, por su disposición, muestran que el castillo árabe y la muralla no estaban unidos, siendo aquel externo a ésta. Asimismo, se han encontrado restos de casas musulmanas, las primeras que aparecen en Madrid y que nos permiten descubrir cómo eran. Tenían unos 90 metros cuadrados y disponían de sótano, planta baja con pozo y planta alta.


La Torre de los Huesos es una atalaya islámica que podemos observar en los aparcamientos subterráneos de la Plaza de Oriente. Su misión durante la dominación árabe era la vigilancia del entonces existente barranco del Arroyo del Arenal.

Con la conquista cristiana, fue incorporada como torre albarrana5 a la muralla cristiana para proteger la Fuente de los Caños del Peral (en la hoy Plaza de Isabel II) y asegurar la Puerta de Valnadú (situada en la confluencia de las calles Unión y Vergara).

Muralla cristiana ↑

La segunda muralla de Madrid fue construida por Alfonso VII en el siglo XII y era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 hectáreas de terreno. Constaba de 4 puertas, hoy inexistentes al haber sido derribadas en diferentes momentos: Puerta de Valnadú, Puerta de Guadalajara, Puerta Cerrada y Puerta de Moros.

Se conservan los siguientes restos de la muralla:

Calle de los Mancebos. En los números 3 a 5, como antigua pared medianera, se conserva un trozo corto y deteriorado.

Aquí llegamos al lugar donde estaba la Puerta de Moros sobre la actual Plaza del Humilladero, entre las calles Almendro y Cava Baja. Esta puerta fue demolida en el siglo XVII.

Calle del Almendro. En los números 15 a 17, existe un lienzo de 16 metros de largo y 11 de alto que se conserva en muy mal estado en el fondo de un solar.

En la Cava Baja quedan los siguientes restos:

– En el número 30, existe un lienzo de 19 metros de largo por 11,5 de alto en un patio interior.

– En el número 22, tenemos restos de los cimientos de la muralla y de un torreón circular. No son visitables.

– En el número 10, bajo la escalera del edificio, encontramos un lienzo de 7 metros de largo con una altura de 1 a 4 metros y un torreón semicircular. Sí son visitables.

– En la Plaza de Puerta Cerrada, en los números 4 a 6, dentro de viviendas particulares, existe un trozo de la muralla entera hasta la coronación, incluido el adarve o camino de ronda, así como su pretil y un torreón semicircular.

El nombre de la plaza le viene dado, evidentemente, por ser el lugar donde antiguamente se encontraba la desaparecida Puerta Cerrada, así llamada por estar normalmente en esa situación ya que, al ser una puerta con muchos recovecos donde podían esconderse malhechores y debido al alto grado de desgracias allí ocurridos, se decidió cerrarla. Así se mantuvo hasta poblarse el otro lado de la muralla. Se demolió en 1569, al entrar en la ciudad Isabel de Valois, esposa de Felipe II.

Desde ésta, la muralla continuaba hasta la que quizás era la puerta principal de la ciudad: la Puerta de Guadalajara. Para llegar a ella, la muralla recorría un trayecto paralelo a lo que ahora son la Calle de Cuchilleros y la Cava de San Miguel y que entonces eran su foso. Esta puerta se destruyó en un incendio fortuito y no se reconstruyó al no tener ya utilidad.

Calle del Espejo. Desde la Puerta de Guadalajara, la muralla continuaba paralela a las que hoy son calles del Mesón de Paños y de la Escalinata para llegar a la Puerta de Valnadú y, desde ésta, hasta el Alcázar para finalizar allí su perímetro.

Hay restos de esta parte de la muralla (o quizás de una posible ampliación de ella que describimos mas adelante) en:

– Calle del Mesón de Paños, en los números 11-13 y 15.

– Calle del Espejo, en el número 14, donde tenemos un trozo de lienzo de 2,5 metros de altura.

– Calle del Espejo, en el número 10, en el que hay un torreón semicircular sobre el que se ha construido posteriormente y que es el que vemos en la fotografía de la izquierda.

Plaza de Isabel II. Finalmente, tenemos en el número 3 de la Plaza de Isabel II, en los sótanos de un local de restauración, un trozo de muralla con un portillo. Y es aquí donde podemos observar los cambios realizados en el terreno a lo largo de la historia ya que lo que es sótano a un lado de la puerta es superficie al otro lado, en la Calle de la Escalinata.

Antes de llegar a la Puerta de Valnadú, existía una torre albarrana llamada de Alzapierna, o también Gaona, que tendría como misión proteger el abastecimiento de agua desde la Fuente de los Caños del Peral. A continuación teníamos la Puerta de Valnadú, demolida en 1567, y la Torre de los Huesos, ya mencionada al principio; además, continuaba la muralla hasta unirse al Alcázar y terminar su recorrido.

Como ya mencionamos antes, existe la posibilidad de que la muralla cristiana se ampliase de tal forma que, donde giraba siguiendo el recorrido hoy marcado por la Calle del Espejo, se prolongara hasta el final de la Calle de la Escalinata, convirtiendo las torres albarranas en torres de la muralla, uniéndose primero a la Torre de Alzapierna y adelantando la Puerta de Valnadú para continuar por la Torre de los Huesos hasta el Alcázar.

Cerca del Arrabal ↑

Es muy posible que esta cerca se construyera en 1438 por una epidemia de peste en la ciudad. Debido a ella, se decidió construir un hospital y una cerca que uniese los arrabales a la villa. El hospital se situó junto a la Puerta de Guadalajara y sería luego el Hospital del Buen Suceso, que permaneció en la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Según otros autores, algunos de los arrabales ya contaban con su propia cerca y lo que se hizo fue unirlos todos a la villa en el año de la peste. Tenía ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo estaba situada en la plaza del mismo nombre, viniendo ambos del Convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.

– El Postigo de San Martín, nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Estaba enclavado originariamente en el cruce de las calles San Martín y Navas de Tolosa; posteriormente, fue trasladado hasta la altura de la actual Plaza del Callao.

– La Puerta del Sol, cuyo nombre proviene, según algunos historiadores, de un Sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los comuneros. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar que perduró hasta 1570. Durante un tiempo, se la conoció como “la puerta de la pestilencia” por el cercano Hospital del Buen Suceso.

– La Puerta de Atocha, primera de este nombre. Estaba situada donde la actual Plaza de Jacinto Benavente.

– El Postigo de San Millán, que tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre, estaba situado en la hoy plaza de Cascorro.

– La Puerta de La Latina estaba en la Calle de Toledo, frente a la Plaza de la Cebada. En un principio, se llamaba Puerta de San Francisco por llegar hasta el convento del mismo nombre, en la hoy Basílica de San Francisco el Grande, para luego tomar el nombre de La Latina al tener al lado el hospital homónimo. Éste, al igual que el Convento de la Concepción Jerónima, fue fundado por Beatriz Galindo “La Latina”, preceptora de Isabel “la Católica” y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época. El barrio de La Latina se llama así por haber vivido ella en él.

– La Puerta de Moros era la misma puerta ya existente de la muralla cristiana.

– La Puerta de la Vega, sobreviviente de la muralla árabe.

* * *

Cerca de Felipe II ↑

Calle Bailén. En 1566, Felipe II ordena construir una nueva cerca por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos. Eran unas 125 hectáreas de terreno cercado y no se conocían restos de ella hasta que en 1991, en unas obras de ampliación del Senado en la Calle Bailén, aparecieron los restos que se ven en la fotografía. Para algunos expertos, pertenecen a la anterior Cerca del Arrabal y, para otros, a la de Felipe II. De todas formas, son los únicos restos de cualquiera de ellas hasta ahora conocidos. Lo que sí es cierto es que, una vez trasladada su situación al plano superior, no coincide ésta con el recorrido conocido de ninguna de estas cercas. Luego, o alguna de ellas era mayor, o estábamos hablando de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Tenía las siguientes ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo era la de la Cerca del Arrabal.

– El Postigo de San Martín, era el mismo de la cerca anterior.

– La Puerta de la Red de San Luis estaba frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral. Su nombre lo tomó de una red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y de la Iglesia de San Luis Obispo, situada en la Calle Montera y ya inexistente.

– La Puerta del Sol, una nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre y que se situó más adelantada conforme a la nueva cerca.

– La Puerta de Antón Martín, ubicada en la plaza homónima. Su nombre lo tomó del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.

– La Puerta de Toledo sustituía a la Puerta de La Latina.

– La Puerta de Segovia era por donde partían los caminos de Castilla y Extremadura y se sustituyó en el siglo XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.

– La Puerta de la Vega, la misma de la muralla árabe, fue sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV ↑

Al haberse quedado pequeña la cerca de Felipe II por el aumento de población, Felipe IV ordena en 1625 construir una nueva cerca de ladrillo, argamasa y tierra. Su construcción estaba motivada por motivos fiscales y de vigilancia, no era una muralla defensiva y lo que se buscaba es que todos los productos que entraran en la villa pagaran su correspondiente impuesto, así como vigilar a las personas que llegaban a la ciudad.

Ronda de Segovia. La superficie que rodeaba era de unas quinientas hectáreas, correspondientes en la actualidad al distrito Centro, al parque del Retiro y al barrio de los Jerónimos. Su construcción se pagó con una sisa6 en el vino y se mantuvo en pié limitando el crecimiento de la ciudad hasta 1868.

El único resto de la cerca que ha llegado hasta nosotros (al menos que se conozca) es el existente en la Ronda de Segovia, que se puede ver en la fotografía de la derecha.

Tenía cinco puertas reales o de registro, que era donde se pagaban los impuestos, y catorce portillos de diferentes fechas y de una importancia muy inferior.

Puertas y portillos:

Portillo de San Vicente. Por él se accedía a los caminos de El Pardo, La Granja y El Escorial. Construido en 1726, tenía sobre el arco central una imagen de San Vicente Ferrer, de quien adoptó el nombre. Carlos III ordenó en 1770 su derribo con el fin de rellenar el barranco que formaba la cuesta y así disminuir su pendiente. En 1775, Sabatini construyó una nueva puerta igual a la actual que fue demolida en 1890, desapareciendo sus restos; no se sabe si fueron reutilizados en otras construcciones o si aún permanecen guardados en algún almacén municipal. Cuando en 1995 se decidió su reconstrucción, y al no encontrarse sus restos, se decidió construir una réplica basándose en las molduras de las cornisas superiores y los planos que todavía se conservaban, así como en una foto de J. Laurent, fechada en 1890, de dicho monumento. El resultado fue el que se puede ver en la fotografía. Una curiosidad de su emplazamiento actual es que está orientada al revés que la original: la cara que ahora da frente al Palacio Real antes daba al paseo de la Florida y viceversa con la otra cara.

– El Portillo de San Bernardino, llamado inicialmente de San Joaquín por el cercano convento de igual nombre cuando estaba en la calle de la Princesa, frente a la calle del Rey Fernando. Posteriormente, fue denominado San Bernardino por otro cercano convento de este nombre, cuando fue trasladado frente a la calle de Quintana. Fue demolido en 1868.

– El Portillo del Conde Duque, en la intersección de las calles de Amaniel y Conde-Duque. Su nombre lo tomó del cercano Palacio del Conde-Duque (en el lugar donde hoy vemos el Palacio de Liria y el cuartel del Conde-Duque). Se le llamaba también Portillo de los Guardias, por ser de los guardias de Corps. Se derribó en 1868.

– El Portillo de Fuencarral, denominado así aunque su verdadero nombre era Portillo de Santo Domingo. Ubicado en la calle de San Bernardo, a la altura de la calle de Santa Cruz de Marcenado. Construido por Juan de Mora en 1642 y derribado en 1867.

– El Portillo de las Maravillas, que recibió este nombre por el cercano convento de las Maravillas y que estaba situado en la intersección de las calles de Ruiz y Divino Pastor.

– La Puerta de Bilbao, llamada inicialmente de los Pozos de la Nieve por estar cerca de éstos. Fue construida en 1625 a la altura de las calles Fuencarral con Divino Pastor para ser trasladada en 1690 más hacia el norte, a la actual glorieta de Bilbao. Después se llamó de San Fernando hasta que en 1837 adoptó el nombre de Puerta de Bilbao en memoria de esta ciudad y sus defensores. Tenía un cartel adosado a ella donde podía leerse: “A los heroicos defensores y libertados de la invicta villa de Bilbao, los habitantes de Madrid”.

– El Portillo de Santa Bárbara, situado en la plaza homónima, al final de la calle Hortaleza. Ambas adoptaban el nombre del cercano convento de Santa Bárbara.

– El Portillo de Recoletos, ubicado el primero frente a la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos y siendo sustituido en 1756, cuando Fernando VI construyó la cerca de las Salesas Reales, por una nueva puerta considerada la mejor de todas las existentes hasta que se construyó la de Alcalá. Desarmada en 1863 para su traslado a otro emplazamiento, estuvo tanto tiempo abandonada y deteriorándose en el campo que los daños sufridos hizo que no se reconstruyera, siendo sus restos usados en construcciones.

Puerta de Alcalá. Han sido dos las puertas con este nombre. La primera estaba situada en la calle de Alcalá, frente a la calle de Alfonso XI, y se construyó en 1599 por la llegada de la esposa de Felipe III, Margarita de Austria. Se derribó en 1764 para construir una mayor que conmemorase la llegada del nuevo rey, Carlos III, a Madrid. Éste rechazó varios bocetos de Ventura Rodríguez y fue Francisco Sabatini quien comienza su construcción en su emplazamiento actual en el año 1778.

Las diferentes formas de ambas caras están motivadas por el hecho de proceder de dos diseños distintos, uno con pilastras y otro con columnas adosadas que se decidió unir en uno solo. A pesar de su monumentalidad, cuando se construyó seguía siendo una de las puertas de registro de la villa, estando unida a la antigua cerca de Felipe IV.

– El Portillo de la Campanilla estaba en la Avenida de Cataluña frente al convento de Atocha.

– La Puerta de Atocha. Inicialmente, en la Glorieta de Carlos V estaba la Puerta de Vallecas, que en 1748 se sustituyó por otra con el nombre de Puerta de Atocha, derribada en 1850 al construir la Estación de Ferrocarril de igual nombre y sustituida por otra nueva en 1852. Ésta desapareció definitivamente en 1868 con el derribo de la vieja cerca de Felipe IV.

– El Portillo de Valencia se llama, en el plano de Teixeira, Puerta de Lavapiés, al estar ubicado al inicio de la calle Lavapies, en la hoy calle Valencia, frente a la calle Doctor Fourquet. En 1778, se construye un nuevo portillo que adopta el nombre de Portillo de Valencia por estar en el inicio del camino de Levante. Se derriba junto a la cerca en 1868.

– El Portillo de Embajadores original era del siglo XVII y en 1782, al construir la Ronda de Toledo, se adelantó su posición hasta la hoy Glorieta de Embajadores. Al igual que el anterior, se derribó en 1868.

– El Portillo del Campanillo del Mundo Nuevo se construyó en 1856 con el fin de impedir que el camino seguido por el ganado desde que entraba en la villa hasta el Matadero de la Plaza del General Vara de Rey empezara en la calle de Toledo y recorriera varias calles llenándolas de inmundicias.

Puerta de Toledo. Con la construcción de la cerca de Felipe IV, su posición se adelanta hasta la altura de la calle Capitán Salazar Martínez hasta 1813, año en que es derribada. Es en este año cuando se inicia la construcción de la actual Puerta de Toledo en el lugar donde hoy podemos verla para celebrar la llegada al trono de José I. Sin embargo, cuando se termina su construcción en 1827 es para celebrar su derrota y la restauración de Fernando VII. Aquí comenzaban los caminos de Toledo y Andalucía.

– El Portillo de Gilimón, situado al final de la calle San Bernabé.

– El Portillo de las Vistillas se llamaba así por las vistas que desde allí se tenían.

– La Puerta de Segovia, construida a mediados del siglo XVII y cercana al Puente de Segovia, del que tomaba el nombre Puerta de la Puente. Demolida en 1849 y construida otra nueva al año siguiente, sería definitivamente derribada, al igual que la cerca, en 1868.

– La Puerta de la Vega original fue derribada y se construyó otra en su lugar en 1708 que también fue demolida en 1830 y sustituida por un portillo de madera hasta que se decidiese qué hacer. Este portillo se derribó en 1850 al transformar la empinada cuesta en las rampas que hoy tenemos allí. Aquí debemos hacer mención a la historia de la Virgen de la Almudena que, según la tradición, había estado oculta desde la ocupación árabe de Madrid en el año 712 hasta su conquista por Alfonso VI, en 1085. La imagen de la Virgen se encontró en un cubo de la Puerta de la Vega y, al derribarse la segunda puerta, se colocó a la Virgen en una hornacina de la cuesta de la Vega. La que hoy vemos allí es de 1941.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una descripción, más detallada de cada una de las murallas indicadas, se puede consultar en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_musulmana_de_Madrid

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_cristiana_de_Madrid

https://miradasdemadrid.blogspot.com/2015/03/muralla-medieval-de-madrid.html

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

El Muro de Alto, o superior, de Trajano es el nombre moderno que se le da a una línea fortificada ubicada en el área central de la Moldavia moderna. Algunos eruditos lo consideran de origen romano, mientras que otros piensan que fue construido en el siglo III/IV por los germánicos Greuthungi para defender sus fronteras contra los hunos.[1] También puede haber sido llamado Muro greutungiano en relatos romanos posteriores, pero esto es incierto debido a una sola ocurrencia de manuscrito polisémico en las obras de Ammianus Marcellinus.[2]

Moldavia de Trajano (en marrón claro) posiblemente protegida en el norte por el Muro de Trajano Superior

Caracteristicas

El muro se extiende 120 kilómetros desde el río Dniéster en el distrito de Teleneşti hasta el río Prut. En Rumanía, los restos del muro se pueden encontrar en Tiganasi, Carniceni, Sendreni y Tocsomeni.[3]

Atraviesa Moldavia desde el río Prut hasta el río Nistru, desde la ciudad de Leova hasta la de Teghina, pasando por los pueblos de Trojan Ialpugeni, Caracui, Sărăţica Nouă (Leova), Pervomaisk, Gradiste, Coştangalia, Satu Nou (Cimislia), Ciufleşti, Baimaclia, Salcuta, Marianovca-de-sus, Zaim, Causeni, Chircăieşti (Causeni), Chitcani y Copanca. Según I. Hîncu, tiene una longitud de 120 km, su altura original osciló entre 3-4 m, ancho – 10-15 m, siendo aumentado por una trinchera excavada al norte, profundidad: 2-3 m. Actualmente su altura es de 0,5 m.[4]

Algunos estudiosos, como Vasile Nedelciuc, [5] argumentan que el Muro de césped fue construido inicialmente por los romanos, debido a que tiene una zanja orientada al norte, alejada del territorio romano. Bajo esta hipótesis, el emperador Trajano realizó la primera construcción del muro de césped alrededor del año 110 d.C., con el fin de proteger la zona costera del delta del Danubio hasta Tyras.

Otros, como el historiador Peter Heather, afirman que fue construido por las tribus germánicas locales, principalmente como defensa contra los invasores de Asia Central (los hunos de Atila).[1] El historiador Thomas S. Burns es más reacio y desea mejores datos de datación.[6] La identificación de la característica geográfica en Moldavia con el pasaje en Ammianus Marcellinus ha sido propuesta por el historiador rumano Radu Vulpe en 1957.[1] [7] El historiador Herwig Wolfram cuestiona la enmienda dada al pasaje en Ammianus Marcellinus necesaria para léerlo como si se tratara de una pared.[2]

Mapa de 1789 que representa la pared como fossa Trajani

Murallas romanas en Rumanía (el “Muro de Greuthungi”, llamado incluso “Muro superior de Trajano”.

 

Limes en Ucrania

Limes en Ucrania

Murallas de Trajano

Como ocurre con todas las denominadas Murallas de Trajano, de la zona europea oriental, existe una gran confusión de interpretación, al no coincidir los países actuales, Ucrania, Rumania, etc., con los antiguos, que básicamente eran la Dacia romana, y limítrofes, con fronteras y denominaciones un tanto difusas. Dejando aparte, por supuesto, que estas murallas no fueron construidas en tiempos de Trajano.

La más importante de estas vallas/zanjas es la denominada Muro de la Serpiente, habiendo muchas otras más pequeñas. También hay que indicar que la última parte del Muro de Trajano Inferior, o de Athanarico (en Moldavia), termina en Ucrania.

La muralla conocida como Muro de Trajano en Podolia y se extiende a través de los distritos modernos de Kamianets-Podilskyi, Nova Ushytsia (Uşiţa) y Khmelnytskyi. Una parte del Muro de Troya Inferior de Moldavia termina en Ucrania. Ver también Muro de la Serpiente.

Podolia El territorio está habitado por seres humanos al menos desde inicios del Neolítico. Heródoto lo cita como la región de origen de los alazones y probablemente también de los neuros. Sucesivamente arribaron escitas, getas, dacios y sármatas.

El Imperio romano apenas tuvo una leve presencia en tiempos de Trajano, siendo Podolia junto a Bucovina una zona de limes (límites fortificados) guarnecidos por la muralla Trajana que se extendía a través de los actuales distritos de Kamenets, Ushitsa y Proskúrov.

Kamianéts-Podilskyi (en ucraniano: Кам’янець-Подільський, romanización: Kam’yanets’-Podil’s’kyi) es una ciudad localizada en las márgenes del río Smótrich, un afluente del Dniéster, al oeste de Ucrania. Antiguo centro administrativo del óblast de Jmelnitsky, la ciudad es hoy el centro administrativo del raión (distrito) de Kamianéts-Podilskyi dentro del óblast de Jmelnitski, después de que el centro administrativo del óblast fuera transferido de Kamianéts-Podilskyi a la ciudad de Jmelnitsky en 1941.

Nova Ushytsia es un asentamiento de tipo urbano en el Óblast de Khmelnytskyi en el oeste de Ucrania.[2] Sirve como el centro administrativo de Nova Ushytsia Raion (distrito, albergando los edificios de la administración local del distrito. Se encuentra en la histórica región de Podolia.

Khmelnytskyi hasta 1954 Proskuriv, es una ciudad en el oeste de Ucrania, el centro administrativo de Khmelnytskyi Oblast (región) y Khmelnytskyi Raion (distrito). Khmelnytskyi se encuentra en la histórica región de Podolia, a orillas del río Buh. La ciudad recibió su designación de gobierno local actual en 1941.

Muro de Trajano en Ucrania según AV Boldur [8]

El historiador Alexandru V. Boldur considera que el “Muro de Trajano” que comienza cerca de Uşiţa en el río Dniéster/Nistru es el límite occidental de los territorios del Bolokhoveni del siglo XIII.

 

Muro de la Serpiente

Muro de la Serpiente cerca del pueblo de Denisi,

El Muro de la Serpiente (en ucraniano: Змієві вали, Zmiyevi valy) es un antiguo sistema de terraplenes de tierra (valla) ubicado en el Dnieper central de Ucrania (Naddniprianshchyna) que se extiende principalmente por la provincia de Kiev, Ucrania. Parecen ser similares en propósito y carácter al Muro de Trajano situado al suroeste en Besarabia.

Los muros antiguos restantes tienen una longitud total de 1.000 km y constituyen menos del 20% del sistema de muros original. Según una leyenda, los movimientos de tierra son el resultado de eventos antiguos cuando un héroe mítico (bohatyr) Kozmodemian (o Borysohlib) con el fin de matar al gigantesco Dragón (Serpiente) lo enganchó en un arado gigante y lo surcó. El Dragón (Serpiente) mordió el polvo y del arado quedaron surcos a ambos lados de los cuales se alzaban inmensos trozos de tierra que entre la gente se denominó Muro de la Serpiente.

Los antiguos muros fueron construidos entre el siglo II a.C. y el siglo VII d.C., según a la datación por carbono. Hay tres teorías sobre qué pueblos construyeron las murallas: los sármatas contra los escitas, los godos de Oium contra los hunos, o los primeros eslavos orientales contra los nómadas de las estepas del sur. En la cultura eslava, los nómadas belicosos a menudo se asocian con el dragón alado, de ahí el nombre.

En la margen derecha del Dnieper, entre sus afluentes Teteriv y Ros, los restos del muro crean seis líneas alargadas de oeste a este. One Serpent’s Wall pasó sobre la margen izquierda del Dnieper y su afluente Sula. Las exploraciones de 1974-85 han establecido que Serpent’s Wall es un remanente de fortificaciones de tierra boscosa construidas a fines del siglo X y la primera mitad del XI, una parte más pequeña en el siglo XII, para proteger el Dnieper medio de Ucrania y Kiev de los pechenegos y los cumanos.

 

 

 

 

Mapa de muros

El Muro de Athanaric, también llamado Muro de Trajano Inferior o Muro de Trajano del Sur.

Se extiende desde Rumania Buciumeni -Tiganesti-Tapu hasta Stoicani y luego entra en Moldavia. En el sur de Moldavia, se extiende otros 126 km desde el pueblo de Vadul lui Isac en el distrito de Cahul por el río Prut, y luego entra en Ucrania y termina en el lago Sasyk por Tatarbunar.

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    Limes en Moldavia

    Limes en Moldavia

    Murallas de Trajano

    Como ocurre con todas las denominadas Murallas de Trajano, de la zona europea oriental, existe una gran confusión de interpretación, al no coincidir los países actuales, Ucrania, Rumania, etc., con los antiguos, que básicamente eran la Dacia romana, y limítrofes, con fronteras y denominaciones un tanto difusas. Dejando aparte, por supuesto, que estas murallas no fueron construidas en tiempos de Trajano.

    La más importante de estas vallas/zanjas es la denominada Muro de la Serpiente, habiendo muchas otras más pequeñas. También hay que indicar que la última parte del Muro de Trajano Inferior, o de Athanarico, termina en Ucrania.

    Los restos de los limes en Moldavia comprenden paredes de tierra y empalizadas. Hay dos fragmentos principales conservados en Moldavia: el Muro de Trajano Superior y el Muro de Trajano Sur (o Inferior).

    Se cree que el Muro de Trajano del Sur o inferior, en Moldavia data del siglo III y fue construido por Athanaric[4] y se extiende desde Rumania: Buciumeni-Tiganesti-Tapu-Stoicani y luego otros 126 km de la aldea de Vadul en el distrito de Cahul. Por el río Prut se extiende hasta Ucrania y termina en el lago Sasyk por Tatarbunar. El Escudo de Armas del distrito de Cahul de Besarabia, Imperio ruso, incorporó el Muro de Trajano. Algunos académicos como Dorel Bondoc y Costin Croitoru piensan que fue hecho por los romanos, porque, para hacerlo, requería mucho conocimiento y mano de obra que los bárbaros como Athanaric no tenían.[5] [6]

    Se cree que el Muro de Trajano Superior fue construido en el siglo IV por Greuthungi Goths para defender la frontera contra los hunos.[7] Se extiende 120 km desde el río Dniester por Chiţcani en el distrito de Teleneşti hasta el río Prut y se extiende hasta Tiganesti Sendreni en Rumania.

    Fragmentos del muro de Trajano también son encontrados por Leova.

    Antiguo mapa ruso que muestra claramente el Muro de Trajano Inferior (en color verde)

     

     

     

     

     

     

    El Muro de Trajano Inferior (Muro de Athanaric en el mapa) estaba ubicado justo al norte del delta del Danubio

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Murallas romanas en Rumanía (el “Muro de Greuthungi”, llamado incluso “Muro Alto de Trajano”, está en verde oscuro)

    Murallas de Barcelona

    Murallas de Barcelona

    Trazado de los diversos recintos amurallados de Barcelona

    Las murallas de Barcelona son, en esencia, dos conjuntos amurallados diferenciados correspondientes a épocas históricas diferentes. El primero, del siglo I aC, se reforzó hacia el siglo iii. En el otro, iniciado el siglo xiii, se distinguen dos partes que acabaron formando un todo, el segundo y el tercer recinto -o las segundas y las terceras murallas, abarcando el actual distrito de Ciutat Vella.

    Visión general

    En el momento de su fundación como Barcino bajo el imperio de Augusto, Barcelona fue dotada de un primer recinto amurallado que rodeaba completamente el reducido espacio urbano. Hacia el siglo III dC, esta muralla fue reforzada por una segunda cortina, adosada a la primera, que en duplicaba el grosor y la proveía de numerosas torres. Este trazado corresponde al que normalmente se denomina muralla romana de Barcelona.[1] En los siglos XIII a XV se fueron construyendo las murallas medievales de Barcelona, un nuevo y ampliado recinto amurallado que incluía dentro de su trazado los burgos, nombre que reciben los barrios exterior a una villa amurallada de la Edad Media, que habían ido creciendo fuera de los muros de Barcelona, especialmente a partir del siglo xi.[2] En el siglo XVI, la llegada de las armas de fuego y los conflictos de la época propiciaron una ola de reformas y mejoras de la muralla, si bien la fortificación que acabará constituyendo las murallas modernas de Barcelona no sustituyó la muralla medieval sino que se superpuso a los muros ya existentes, aunque completando el cierre de la línea marítima de amurallado, por lo que el trazado de la ciudad no se vio alterado. Se aumentó el grosor de los muros, se disminuyó la altura y uno de los elementos característicos de refuerzo fueron los baluartes, elementos defensivos con forma poligonal, que se situaban en las esquinas de los muros.[2] Este acoplamiento, y el hecho de que la construcción del conjunto se extendiera desde el siglo xiii hasta el siglo XVII, lleva a la denominación, usada frecuentemente, de muralla medieval y moderna de Barcelona.

    En la conformación del recinto de Barcino se distinguen claramente una fase alto-imperial, también llamada “fundacional”, y una fase bajo-imperial.[1] La única variación del trazado de la muralla bajo-imperial respecto al del primer recinto consistió en una ampliación del sector SE para incluir en el perímetro urbano un edificio público de época flavia próximo a la línea de costa del momento.[3]

    En cuanto las murallas de la época medieval, una primera fase de construcción se podría haber llevado a cabo en época de Jaume I, pasaría a lo largo de la rambla y tendría cinco portales, por lo que se la conoce como Muralla de Jaume I o Muralla de la Rambla.[2] Estudios más recientes indican que la existencia de estos portales no implica necesariamente que hubiera un recinto amurallado que los conectara. Durante bastante tiempo se había mantenido el modelo propuesto por Francesc Carreras Candi de tres recintos: la muralla romana, las murallas “dichos de Jaume I” y las murallas “dichos de Pedro III”.[4] De hecho, el segundo de estos recintos, que rodeaba la ciudad por el interior desde las Ramblas hasta lo que sería la Ciutadella, aunque haberse asociado con Jaime I, quien murió en 1276, debió su construcción a las órdenes dadas por Pedro II el Grande, en 1285, de una fortificación urgente de Barcelona.[5] Coincidiendo con la compleción de aquella obra, cuando el año 1357 Pedro III recurrió al Consejo de Ciento para que mejorara la defensa de la ciudad, también se llevó adelante el proyecto del “tercer recinto” que, partiendo del punto superior de las Ramblas, rodeaba el Raval hasta incluir las Atarazanas, con un punto significado en el Portal de San Antoni.[2]

    Los siglos XVI Y XVII, ya en la época moderna, vieron como se completaba el frente marino y adaptaban las murallas a tiempo de armas de fuego modificando las dimensiones y construyendo los diversos baluartes.[2]

    A finales del siglo XVIII, las murallas de la Rambla se empezaron a derribar para urbanizar definitivamente la calle y llevar a cabo el paseo que dará lugar a la actual Rambla. En el año 1854, bajo la consigna Abajo las murallas !!!, Se terminó de derribar el resto del recinto amurallado.[6]

    La muralla romana

    Cuando en el siglo I aC se fundó la Colonia Iulia Augusta Faventia Barcino en el nuevo imperio de Augusto, fue emplazada, respondiendo a criterios de estrategia geopolítica, en una situación particularmente favorable, proyectada hacia la línea de costa y enmarcada, por los lados laterales, en el espacio comprendido entre dos arroyos naturales. El perímetro de las murallas fue fijado con forma de polígono octogonal, una forma regular facilitada por el hecho de tratarse de la fundación de una ciudad ex novo.[7] El emplazamiento de la ciudad se extendía a lo largo de la leve pendiente formada por dos pequeños cerros, el mayor conocido en época medieval como mundos Taber. La línea de la costa estaría situada, en aquella época, a poca distancia de su límite meridional y los historiadores consideran la posible presencia de un puerto natural en el sector.[3]

    La muralla original, diferenciada como “fundacional” o “alto-imperial”, fue reforzada, alrededor del último tercio del siglo III dC, por una segunda cortina adosada a la primera, que en duplicaba el grosor y la proveía de numerosas torres, compartiendo casi íntegramente el mismo trazado. Esta es la fase “bajo-imperial”, o “tardía”, de la muralla, a la que corresponden la mayor parte de los restos.[1]

    Del siglo V al siglo XIII

    Entre el siglo v y mediados del siglo xi la muralla romana de Barcelona se reaprovecha, y en los últimos momentos de este periodo debió de haber un reforzamiento del carácter de plaza fuerte de la ciudad, con la refortificació de tres de las puertas de acceso a la ciudad (el castillo Viejo , el castillo Nuevo y el castillo de Regomir). El todavía magnífico aspecto y las buenas prestaciones poliorcéticas y defensivas de esta fortificación, hace que Barcelona sea elegida como sede regia de la corte visigoda, que se convierta en plaza fuerte andalusí, y que se establezca como su condal del reino franco.

    También en este último momento muchos tramos de la muralla bajo-imperial fueron reaprovechar para adosar nuevas edificaciones privadas, además de la eliminación de algunos pasos de peatones de las puertas de entrada, sólo dejando abierta la arcada principal. Extramuros, se produjo un crecimiento urbanístico considerable con la aparición de varios burgos o arrabales al abrigo de las iglesias, justo a las afueras de las puertas de entrada a la ciudad. Pero fue sobre todo durante los siglos  xii y xiii cuando Barcelona entra en una etapa de gran crecimiento urbanístico, con la expansión planificada de los burgos (villanuevas los Bolos, de San Pedro, del Santo Sepulcro, del Mar, del calle Montcada…), gracias a la iniciativa de la Corona, o bien en relación con la fundación de nuevos conventos bajo la cobertura de las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos. Todo este crecimiento urbanístico hubo integrarlo dentro de la trama urbana de la ciudad, sobre todo a nivel defensivo, y fue por este motivo que se habilitaron nuevos portales (Puente de en Campderà, de la Boqueria, del Pozo de en Moranta, de la Astillero, del Born, de la Portaferrissa, de Santa Ana y Jonqueres) En las vías de entrada fuera del núcleo amurallado, configurándose unos nuevos límites que marcaron el futuro nuevo trazado del lienzo medieval. Desgraciadamente no se han localizado ninguna prueba arqueológica de ninguno de estos portales, pero los indicios apuntan a que su configuración aprovechaba los accidentes geográficos (camas de rieras y torrentes), las obras públicas (cloacas o el Rec Comtal), o una combinación de ambas.

    Murallas medievales de Barcelona

    La primera muralla medieval del siglo XIII

    En 1285, durante una confrontación con Francia, el rey Pedro II el Grande ordenó fortificar urgentemente Barcelona con muros de tapial y torres de madera, como se constata en la Crónica de Bernat Desclot, y donde pretendía cerrar toda la ciudad excepto por la parte de mar. Una vez el conflicto bélico decayó, las tareas de fortalecer debidamente Barcelona recayeron en el Consejo de Ciento, convirtiéndose en la gran primera obra pública de la que se hacía cargo. El nuevo lienzo defensivo incluyó algunos portales ya construidos (Boqueria, Portaferrissa o Jonqueres), y añade de nuevos como el del Portal Nouel año 1295. Únicamente la documentación escrita de principios del siglo XIV permite constatar este nuevo perímetro: La Rambla, calle Fontanella, plaza Urquinaona, calle de Trafalgar, Arco de Triunfo y el Parque de la Ciutadella.

    Campañas de fortificación de la segunda mitad del siglo XIV

    Barcelona en una vista por los alrededores del 1535. A Civitates Orbis Terrarum de Georg Braun y Frans Hogenberg

    Debido a un conflicto bélico con Castilla, en 1357 el Consejo de Ciento decidió afianzar y mejorar las murallas de finales del XIII, y con este objetivo adquirió tres canteras en la montaña de Montjuïc. Los trabajos se iniciaron en los dos extremos del frente marítimo, San Daniel y San Francisco, y junto al monasterio de Santa Clara. Sin embargo los trabajos de finales del siglo XIII no resolvieron la defensa de estos puntos, y fue necesaria su fortificación urgente.

    Por el lado de La Rambla se realizó el cierre definitivo del cercado, tal vez aprovechando el cierre de finales del XIII, y que permitió fijar el perímetro de la Ciudad Vieja, exceptuando el Raval. Los trabajos constructivos en la Rambla fueron especialmente complejos, incluyendo el traslado del arroyo.

    Respecto al espacio ocupado por el frente marítimo, dada la habilitación de esta zona de la ciudad para nuevos usos comerciales y mercantiles, conllevó la construcción de edificios específicos como la Lonja. Ello determinó que no se cerrara este frente de la ciudad, priorizando la principal puerta de acceso de la ciudad: el mar.

    Diferentes intervenciones arqueológicas han permitido encontrar varios tramos de este lienzo (paseo Picasso-parque de la Ciutadella, la Rambla, monumento de Colom- torre de las Pulgas), Y constatan que la muralla se construyó con un doble hoja de menaje, llenando el espacio intermedio con la tierra extraída del valle o foso defensivo externo, como el localizado en el sector de la Rambla. Las torres tendrían una planta semiheptagonal o semioctagonal, o heptagonal en el caso de la Torre de las Pulgas. Los restos arqueológicos documentados en la Torre de las Pulgas o torre esquinera de la muralla marítima y de la Rambla, permiten constatar que la parte inferior del muro es compacto, con un espesor de 3 metros, y unos paramentos externos hechos con sillar regular ligado con mortero de cal. El paramento externo presenta una pátina de color anaranjado (óxido de hierro), de función estética. Este elemento defensivo fue derribado a mediados del siglo  XVIII.

    Restos de las dos torres poligonales del Portal de San Daniel (S.XIV)

    Los trabajos arqueológicos realizados en el Portal de San Daniel (Parque de la Ciutadella) permitieron documentar la muralla, el portal y el puente del mismo nombre, el cual permitía el acceso a la ciudad por el lado oriental.[8] Este portal estaba flanqueado por dos torres poligonales, y mediante el puente de piedra de San Daniel se atravesaba el foso defensivo que protegía este punto.

    La intervención realizada en la avenida de los Tilos del Parque de la Ciutadella identificó los segmentos de muralla comprendidos entre el Portal Nuevo y el Portal de Sant Daniel, además de dos torres, una de poligonal y una segunda cuadrangular, separadas unos 30 metros. El lienzo de muralla presentaba una altura conservada de 2 metros y un espesor de 3 metros, y estaba hecha con hiladas horizontales de sillares regulares y con un doble hoja de mampostería, relleno con piedras y mortero.

    En los trabajos realizados en el Pla de la Boqueria-Estación Metro Liceu se localizaron los restos parciales de la torre oriental del portal de la Boqueria, que ya se conocía desde el siglo XIII y que fue reconstruido en este momento. Según las planimetrías del proyecto de alineación de la Rambla en el siglo  XVIII , eran de forma poligonal y de gran tamaño.[9]

    Muy próxima, en la plaza de Joaquim Xirau, se localizó un tramo importante de la muralla, tradicionalmente llamada de “Jaume I”, muy cercana al portal de Escudellers, llamado antiguamente de Trentaclaus o los Ollers. Los materiales asociados a este tramo de muralla permitieron fecharse entre los siglos xiii y xiv.

    Entre la Rambla y el Portal del Ángel, teniendo en cuenta el método constructivo y su ubicación, se identificaron dos tramos de muros que podrían corresponder a los restos de las cimentaciones de dos torres asociadas al lienzo de muralla levantada a mediados siglo  xiv.

    No fue hasta el 1368 cuando el Consejo de Ciento pidió a los ciudadanos de Barcelona que colaboraran en la construcción de los nuevos recintos defensivos, aunque se ejecutó mediante la iniciativa privada, donde la excavación de los diversos tramos del valle eran contratados por constructores privados.

    Vista de Barcelona, ​​1579. Autor F. Valesio

    Los vecinos del barrio del Carmen (el Raval) exigieron que se incluyera su barrio dentro de la zona amurallada. Este barrio adquirió una gran notoriedad durante el siglo  xiv, creciendo en torno al convento del Carmen, del monasterio de Nazaret y del hospital de Colón. Aquí se reprodujo el mismo modelo que lo ocurrido en el siglo XIII: un cierre de las vías de comunicación con posibles elementos defensivos (como el portal de Godai), que se configuraban siguiendo los accidentes geográficos de la zona (rieras y torrentes). Así en 1368 se empezó a construir la muralla dicha del Raval.

    Esta idea original fue modificada entre los años 1372 y 1378, cuando con la modificación y ampliación de las Atarazanas, comportó que el cercado amurallado extendiera hasta este zona, incluyendo este edificio, así como el monasterio de Sant Pau del Camp y el Hospital de San Lázaro, hasta ir a cerrar con el portal de Talleres. La construcción de este tramo de muralla y de las torres se prolongó durante todo el siglo  xv. Se trata de una muralla de piedra, con talo defensivo, y con torres tanto de planta circular o ultracircular (calle Pelayo y calle de las Flores), como de cuadradas (Drassanes). Este cambio de tipología constructiva permite diferenciar entre las construcciones del siglo XIV y principios del XV al sector de Santa Madrona. En este lugar se buscó una misma integración con los Astilleros del XIII, y con el resto del conjunto, desde San Pablo hasta la Rambla, que serían del siglo  xv. El tipo de paramento también permite diferenciar su momento constructivo. Mientras que el sector anexo a Astilleros emplea un sillar análogo a la muralla del XIV, el paramento de los restos de la calle Pelai están hechos con piedra de hilo y con unos sillares mayores. Los sillares eran de piedra de Montjuïc, y la parte exterior estaba encintada. A lo largo de la calle Pelai diversas intervenciones arqueológicas han permitido documentar parte del lienzo que cerraba el barrio del Raval por este sector, desde la actual Rambla hasta la plaza Universidad.[10]

    La ciudad de Barcelona en 1563 y su recinto amurallado de época medieval. Autor Anthonis van den Wyngaerde.

    La muralla moderna (S. XVI-XVII): la muralla de mar y los baluartes

    Mapa de Barcelona, ​​realizado con fines militares en 1694, donde se aprecian los baluartes incorporados en la muralla moderna

    La evolución de las armas de fuego, en concreto de los cañones y las bombardas, determinó que, en menos de doscientos años, se tuviera que modificar en gran medida la forma de construir las fortificaciones. La primera noticia de un arma de fuego en Barcelona fue durante la Batalla naval de Barcelona de 1359: la Pedro el Ceremonioso hace mención de cómo la nave mayor que defendía la ciudad de una flota castellano-genovesa, disparó dos bombardas que hicieron huir a los agresores.[11] Casi doscientos años más tarde, desde el segundo cuarto del siglo  xvi, Se hizo necesaria una nueva configuración de lienzo amurallado barcelonés, a fin de soportar el impacto de proyectiles muchos más efectivos y destructivos. Para compensar el incremento de esta potencia de los disparos se tuvo que incrementar notablemente el espesor de los muros, y reducir su altura para ofrecer una superficie de impacto menor. Un problema a solucionar urgentemente eran las torres, las cuales ofrecían un objetivo muy apetecible por los cañones. Inicialmente se optó por las torres circulares, que parecían resistir mejor los impactos, pero esta solución resultó inefectiva. La respuesta a este problema se encontró en la construcción de los baluartes: terraplenes avanzados al lienzo amurallado, de planta poligonal, y que se construían en los ángulos salientes del trazado de la muralla, y nunca sin superar la altura de ésta.El valle se vio modificado, dejando de ser una zanja más o menos ancha, convirtiéndose en un gran espacio completado con una contraescarpa o talud previo al terreno inclinado (glacis) que ascendía hacia la muralla, para permitir crear un ángulo favorable para la defensa.

    La muralla de mar fue el tramo escogido para construir los primeros baluartes. Las obras en este sector se iniciaron en el año 1358,[12] pero no fue hasta finales del siglo XV cuando se decidió cerrar en su totalidad este frente. Los constantes temporales que golpeaban este tramo de muralla, fueron otro motivo de preocupación por parte del Consejo de Ciento, ya que periódicamente estropeaban y destruían puntos de esta fortificación, y eran necesarias reparaciones constantes para rehacerla o fortalecer más. La duración de estos trabajos se prolongaron aún más con la construcción de estos nuevos baluartes. Según las Rúbricas los trabajos de fortificación de la fachada marítima se iniciaron en 1513 con la construcción del baluarte de Levantey continuaron en 1527 con el baluarte de Mediodía, y en 1540 el de poniente, también llamado Baluarte de San Ramón o de la plaza del Vi. Estos trabajos conllevaron la desaparición de cuatro manzanas de la calle de las piojos, lo que hizo aumentar el coste y el tiempo, debido a su expropiación y derribo.

    En 1542, durante la Guerra de Italia, el ejército francés sitió Perpiñán, la presión de los piratas se intensificó, y estalló una epidemia de bandolerismo en el principado[13] y en agosto el capitán general del ejército Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel decidió, conjuntamente con los consejeros de Barcelona, la fortificación de la muralla de Barcelona para convertirla en una plaza fortificada,[14] mientras los diputados de la Generalidad y los consejeros decidieron armar las cofradías de los gremios barceloneses.

    Desde la segunda década del siglo  xvi , había la intención de construir un baluarte como final de la muralla moderna de la ciudad, formando parte de una dársena junto a las Atarazanas,[15] que se empezó a construir en 1552.[16] Finalmente, entre 1554 y el 1559 se llevó a cabo la última gran obra en la muralla de la fachada marítima: el portal de Mar. Con esta construcción se dio por cerrado la totalidad del perímetro de la ciudad.

    Diferentes intervenciones arqueológicas han permitido documentar los restos de la muralla moderna de mar. La excavación en extensión del solar ubicado en la plaza Pau Vila y calle Dr. Aguador han puesto al descubierto el baluarte del Mediodía, de planta cuadrada, y un tramo de la muralla del primer tercio y mediados del siglo  xvi que defendía la ciudad por el lado de mar, así como la contraescarpa construida a principios del siglo  xviii . La cara exterior del baluarte está realizada con sillares rectangulares (35 por 25 cm), con una mampostería de mortero de cal y piedra irregular. Su fundamento está hecho con encofrado y el segundo con piedras irregulares.

    En un punto muy cercano, entre Pla de Palau y la Plaza de Pau Vila, la realización de una zanja de 120 metros lineales puso al descubierto el Portal de Mar, construido a mediados del siglo  xvi , así como una reforma realizada en frente mismo de la puerta en 1632, consistente en la construcción de un parapeto, con planta tipo baluarte, así como un foso de 17 metros de ancho y, finalmente, una contramuralla a mediados del siglo  xVII , que amortizaba parcialmente el foso antes mencionado.

    Por el lado de la muralla de tierra, el nuevo conjunto de reformas consistieron en descabezar las torres e incluso derribar un buen número, además de añadir terraplenes y baluartes. Así pues, la fortificación moderna en Barcelona se añadió a la medieval, sin alterar el trazado en ningún sector más allá de la ampliación en el sector de la calle de las pollas. De este modo, entre mediados y finales del siglo  XVII, Barcelona quedó protegida por once baluartes: el baluarte de Mediodía, el baluarte de Levante, el baluarte de Santa Clara, el baluarte del Portal Nou, el baluarte de Jonqueres, el baluarte de San Pedro, el baluarte del Ángel, el baluarte de Talleres, elbaluarte de San Antonio, el baluarte de Santa Madrona, y el baluarte de San Francisco.

    Grabado dibujado por el pintor francés J. Rigaud en 1714 donde se muestra el sitio de la ciudad de Barcelona por parte de las tropas de Felipe V, y que se correspondería al baluarte del Portal Nou.

    El año 1635 se inició un largo conflicto con Francia, y que a pesar del Tratado de los Pirineos, no se solucionó hasta el fin de la Guerra de Sucesión española. Entre los años 1636 y 1650 se llevaron a cabo un gran número de actuaciones en la muralla, que comportaron obras de alcance diverso. El año 1637, el Consejo de Ciento redactó un memorial de las actuaciones necesarias que requería la fortificación barcelonesa, como terraplenes y otras estructuras defensivas ante los portales, obras las cuales continuaron hasta el año 1648, invirtiendo en este momento hasta 30.000 libres. El baluarte de Santa Madrona fue comenzado en torno al 1641, año en que se terraplenó la muralla delante del monasterio.

    Aunque dentro del marco de esta larga confrontación con Francia, también se sucedieron períodos de revuelta por parte de los catalanes, como la Guerra de los Segadores (1652), que convirtió Barcelona en una ciudad estratégica. A raíz de esta última revuelta, el Consejo de Ciento perdió la competencia de la gestión y mantenimiento de las fortificaciones de la ciudad a manos de la Corona,[17] y provocó la construcción de los primeros baluartes, con un objetivo y finalidad muy definida: además de defender la ciudad de los ataques exteriores, se convirtió en un instrumento de la Corona para controlar una ciudad que se sublevaba constantemente contra la autoridad real. La Corona también previó un reforzamiento de las defensas mediante la construcción de fuertes asociados, pero complicaciones financieras sólo permitieron actuaciones parciales en el castillo de Montjuïc. Pasada la Guerra de los Segadores, entre el 1672 y el 1675 se inició, por parte del Estado, la construcción de los baluartes del Portal Nou y del Ángel, mientras que en 1694 se acabó el baluarte de San Francisco, y en 1697 se finalizaron los trabajos de los baluartes de los Talleres, San Pedro y Juncales.

    El derribo de las murallas (1854-1881)

    Al iniciarse el siglo  XIX el pueblo de Barcelona detestaba las murallas y exigía el derribo, de forma prácticamente unánime. Esto se explica por dos grandes factores. Primero, la ciudad, en plena expansión modernizadora y con voluntad de convertirse en una gran capital europea, necesitaba nuevos espacios para la industria, la vivienda y la movilidad; por el contrario, se ahogaba dentro del recinto amurallado: aumento de la población, sobreocupación del suelo, estallido de la industrialización, insalubridad. Un segundo factor, y de gran importancia, fue la carga simbólica que implicaba la muralla, claramente vinculada al antiguo régimen ya la represión militar impuesta a partir de 1714.[18]

    Barcelona, con la fortaleza de la Ciudadela de 1716, medio siglo antes del derribo de las murallas

    Así, ya en el Trienio Liberal (1820-1823) se reclamó el derribo de las murallas, sin éxito. Puesta en marcha la Regencia de Espartero, el 31 de diciembre de 1840 del Ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso público de textos que argumentaran la necesidad de eliminar las murallas; el 11 de septiembre de 1841 lo ganó Pere Felip Monlau con el célebre opúsculo Abajo las murallas!!! . En dos ocasiones, en octubre de 1841 y junio de 1843, sendas insurrecciones populares arrancaron el derribo, y en ambas ocasiones el Estado respondió con el bombardeo de la ciudad, fuertes multas y la obligación de reconstruir los tramos destruidos.

    Finalmente, en el verano de 1854 se puso en marcha el derribo de la muralla de tierra. Lo facilitó una coyuntura muy especial: cambio de régimen en Madrid (Bienio Progresista) y enorme inestabilidad social en Barcelona, con epidemia de cólera y gran número de jornaleros parados a que había que dar trabajo. El Ayuntamiento puso en marcha el derribo el 7 de agosto, aunque la autorización gubernativa no se publicó en Madrid hasta el día 15. La Junta de Derribo fue disuelta el 2 de enero de 1856, aunque la tarea continuaría aunque durante años. Barcelona pasaba a estar abierta al Plan. Inmediatamente se puso en marcha el proceso que conduciría al plan Cerdà (1859) y la construcción del Eixample (a partir de 1860).

    Una segunda etapa fue el derribo de la Ciutadella, particularmente odiada porque su función exclusiva, desde siempre, había sido la vigilancia y represión contra la ciudad. En el contexto de la Revolución Gloriosa, el nuevo Ayuntamiento inició el derribo de la Ciutadella el 16 de octubre de 1868, una vez más sin esperar la autorización gubernativa. El 15 de diciembre de 1869 el gobierno español, gracias a la intervención de Prim, cedió los terrenos de la Ciudadela en el Ayuntamiento de Barcelona. En surgirían el parque de la Ciutadella y el barrio que la rodea.

    Sólo quedaba la muralla de mar, bastante popular entre los barceloneses como paseo. Fue derribada entre 1878 y 1881, y permitió la reforma del puerto y la definitiva integración de la Barceloneta en el continuo urbano.

    Para saber más: https://www.geografiainfinita.com/2017/05/la-evolucion-de-barcelona-a-traves-de-los-mapas/

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino

     

     

     

    Restos arqueológicos

    Portal del Bisbe, antigua puerta Praetoria de la Barcino romana, con las dos torres de defensa y restos de la muralla y del acueducto

     

     

     

     

     

     

     

     

    Portella de la Porta Decumana al c/ del Regomir

    Muralla al Pati Llimona.

     

     

     

     

     

     

     

     

    Torre i muralla al c/ Sotstinent Navarro.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Subsòl i interior d’una torre al Museu de la Ciutat

     

     

     

     

     

    Calle Tapineria

    Limes Sarmatiae

    Limes Sarmatiae

    Las “Limes Sarmatiae“, “Devil’s Dyke” o “Devil’s Ditch” en la llanura de Panonia oriental, un grupo de líneas de fortificaciones romanas realizadas por Constantino I.

    En Inglaterra existen otros “Devil’s Dyke” o  Diques del Diablo.

    Son varios los nombres con que se conocen. Los Limes Panonio o Los Diques del Diablo (en húngaro: Ördög árok), también conocidos como Csörsz árka (“Csörsz Ditch”) o Limes Sarmatiae (en latín, “frontera sármata”), son varias líneas de fortificaciones romanas construidas principalmente durante el reinado de Constantino I (312–337), que se extiende entre la actual HungríaRumania y Serbia.

    Aunque son distintos, se suelen confundir, por su proximidad y el territorio que ocuparon. Los L. Panonio se encuentran más al oeste y contienen más fortificaciones. Los Sarmatas se encuentran al este y son más sencillos: zanjas, empalizadas, etc.

    Historia

    Las fortificaciones consistían en una serie de terraplenes y zanjas defensivas de tierra que rodeaban la llanura del río Tisia (Tisza). Se extendían desde Aquincum (dentro de la moderna Budapest) hacia el este a lo largo de la línea de las montañas del norte de los Cárpatos hasta las proximidades de Debrecen, y luego hacia el sur hasta Viminacium (cerca de la moderna Stari Kostolac). [1]

    Los Sármatas en la zona de la cuenca del Danubio. El Limes está indicado por las líneas negras que indican murallas. El límite iba desde Aquincum, hoy Budapest, hasta el este de Singidunum, ahora Belgrado. Vindobonum (arriba a la izquierda) es hoy Viena. (15)

    Probablemente fueron diseñados para proteger a los Iazyges, una tribu sármata que habitaba la llanura de Tisza y había sido reducida a estado tributario por Constantino, de las incursiones de los godos y gépidos circundantes.[2]

     Algunos elementos de las fortificaciones, sin embargo, datan del siglo II d.C. y probablemente constituyeron una línea defensiva anterior construida por el emperador Marco Aurelio (gobernado por 161-80) en el momento de las Guerras Marcomanas, la ocasión anterior en la que la llanura de Tisza fue ocupada por los romanos.

    El “Limes Sarmatiae” tenía la intención de expandir el Limes romano, y fue construido al mismo tiempo que el Muro de Constantino en Valaquia (conectado con el Limes Moesiae). Sin embargo, fue destruida después de unos años, a finales del siglo IV.

    De hecho, en 374 d. C., los Quadi, una tribu germánica en lo que ahora es Moravia y Eslovaquia, resintieron la construcción de fuertes romanos de las “Limes Sarmatiae” al norte y este del Danubio en lo que consideraban su territorio, y más exasperado por el asesinato traicionero de su rey, Gabinio, cruzó el río y arrasó la provincia de Panonia.

    En 375 EC, el emperador Valentiniano I retomó Panonia con varias legiones. Después de una corta campaña que derrotó rápidamente a los Quadi, se repararon las fortificaciones de las “Limes Sarmatiae”. Sin embargo, durante una audiencia con una embajada del Quadi en Brigetio en el río Danubio (ahora Szőny en Hungría), la actitud de los enviados enfureció tanto a Valentiniano que sufrió un derrame cerebral mientras les gritaba enojado, lo que lo llevó a la muerte el 17 de noviembre.[3]

    Tras su muerte, las luchas políticas internas y la falta de un buen liderazgo en el Imperio Romano llevaron a que las “Limes Sarmatiae” fueran invadidas y destruidas.

    Localización

    Las barreras consisten en varias filas de muros de tierra y zanjas escalonadas una detrás de otra, que se suponía que protegían el área de las grandes tierras bajas húngaras alrededor del río Tisia (Tisza = Tisza) de los enemigos. Una vez se extendieron desde la curva del Danubio hasta Aquincum, hoy Budapest, hacia el este a lo largo de las elevaciones de los Cárpatos del norte hasta las cercanías de la ciudad de Debrecen, y se encontraron de nuevo en el sur, en el sitio de la legión Viminacium (cerca de la actual Stari Kostolac) en el Limas del Danubio.

    Fortificaciones en el Limes Danubio

    El sistema de murallas del norte comenzó en la curva del Danubio, cerca de la cabeza de puente romana Verőcemaros-Dunamező, esta sección del Limes estaba particularmente bien asegurada por los romanos. A esta distancia también se creó, posiblemente Constantino II, el almacenamiento de Visegrád (Pone Navata).[3] La construcción del campamento vecino de Pilismarot (Castra ad Herculem) también puede haber tenido lugar en este momento.

    Durante el primer reinado de Valentiniano I (364-375), a. también construyó la fortaleza de Hideglelöskereszt.[4] Entre Visegrád y Esztergom, se construyeron hasta 24 nuevas torres de vigilancia y pequeños fuertes en una distancia de aproximadamente 20 km solamente. Su construcción estaba estrechamente relacionada con el relleno de las murallas de Limes Sarmatiae, ya que estaban destinadas a dirigir las cuñas de atacar a los pueblos bárbaros específicamente sobre esta parte de Limes. Una segunda línea tan densa de fortificaciones estaba nuevamente solo en el bajo Danubio (Moesia), entre Viminiacum y Drobeta, en el extremo sur de los sistemas de murallas sármatas.

    Fortificaciones al este del Danubio

    En este contexto, no debemos olvidar las numerosas cabezas de puente de la Antigüedad tardía como la B. el Burgus Tahitótfalu-Balhavár y el Burgus Szentendre-Dera. Las principales tareas de sus tripulaciones fueron probablemente el seguimiento y la señalización. Eran sistemas de vertederos más pequeños, arquitectónicamente en gran parte uniformes, para los que una gran estructura central central, en su mayoría apoyada en dos pilares y muros alados que se extendían hasta las orillas del Danubio con torres más pequeñas en los extremos, era característica (Ländeburgus). A través de ellos, las islas más grandes del Danubio (isla Szentendre), z. B. estacionando botes patrulleros estar seguro en cada burgus. En caso de crisis, servían como lugares de desembarco seguros para los cruces fluviales del ejército romano, pero también para controlar a los aliados sármatas. Debido a la gran cantidad de grano quemado que se encontraba esporádicamente en ellos, también podrían haber sido utilizados como almacenes de suministros. El comercio minorista y nacional también podría haber jugado un cierto papel, ya que apareció un peso de bronce en una de las torres.[5]

    Además de este perno de bloqueo de prueba, los romanos también construyeron a lo largo de la muralla puestos avanzados avanzados, como exactamente dos días a pie al este del Danubio, en Barbaricum ubicado burgus Hatvan-Gombospuszta [6] y se aplicaron en la época de Valentiniano, pero nunca se completó la gran fortaleza. de Göd-Bócsaújtelep, que a menudo se conoce como la contraparte del fuerte del Danubio Constantia, que se construyó en territorio imperial romano, pero en realidad debe considerarse como la guarnición fronteriza más occidental de las Limes Sarmatiae.[7] Su tarea puede estar relacionada con el final de Limes Sarmatiae poco después de la muerte de Valentiniano.

    Citas e importancia estratégica

    Algunas partes de los muros de tierra datan de finales del siglo II y probablemente fueron creadas como un cerrojo bajo el emperador Mark Aurel (161-180). Después de las Guerras Marcomanas, las tropas romanas se establecieron en el territorio de los Jazygens derrotados para privarlos de su sustento y evitar que huyeran. Para este propósito, algunas secciones a lo largo de las fronteras del asentamiento de Yazygian podrían haberse asegurado con muros de tierra. El hecho de que Marco Aurelio tuviera la intención de establecer dos nuevas provincias, Marcomannia y Sarmatia, como lo describieron posteriormente los historiadores antiguos, sigue siendo controvertido hasta el día de hoy.[15] En una investigación cerca de Mezökövesd y Kötegyán, el arqueólogo se convirtió en Sándor Soproni (1926–1995) debajo de los terraplenes algunos hoyos del siglo II al III y un sepulcro sármata (cerca de Tarnazsadany), que fue creado hacia 220–300. Los estudios estratigráficos mostraron claramente que las primeras murallas se levantaron en la segunda mitad del siglo III.

    La construcción de tales muros no era infrecuente en el Imperio Romano. Se utilizaron para marcar la frontera imperial en regiones donde no era claramente reconocible a partir de características topográficas como ríos o cadenas montañosas. Entonces z. B. en Germania, Gran Bretaña o Dacia. Las limas germánicas-réticas superiores, en particular, muestran grandes similitudes con las limas sarmatias . La construcción del sistema de murallas sármatas también muestra que su construcción fue planificada y dirigida por ingenieros romanos.

    El tipo de construcción de las presas de tierra sugiere que se pretendía hacer más difícil para los pueblos ecuestres nómadas del Período de Migración, que viajaban en su mayoría a caballo y en carro, para penetrar las áreas rodeadas por las murallas, pero probablemente no lo fueron. un serio obstáculo.[16] Los movimientos de tierra también se levantaron para proteger a los Jazygens, un afluente tributario de los sármatas, que también se establecieron en la llanura de Tisza y se suponía que debían proteger a Panonia de antemano contra las incursiones de los godos y los gépidos que vivían en la parte superior de Tisza. El Limes Sarmatiae sirvió principalmente como zona de amortiguamiento y para aliviar el Danube Limes, así como el llamado Muro de Constantino en la actual Valaquia, que a su vez se unió a Limes en Moesia. Sin embargo, el Muro de Constantino fue invadido a finales del siglo IV y abandonado por los romanos.

    Ver también

    Limes Panonio

    Limes Panonio

    Son varios los nombres con que se conocen. Los Limes Panonio o Los Diques del Diablo (en húngaro: Ördög árok), también conocidos como Csörsz árka (“Csörsz Ditch”) o Limes Sarmatiae (en latín, “frontera sármata”), son varias líneas de fortificaciones romanas construidas principalmente durante el reinado de Constantino I (312–337), que se extiende entre la actual HungríaRumania y Serbia.

    Aunque son distintos, se suelen confundir, por su proximidad y el territorio que ocuparon. Los L. Panonio se encuentran más al oeste y contienen más fortificaciones. Los Sarmatas se encuentran al este y son más sencillos: zanjas, empalizadas, etc.

    En Inglaterra existen otros “Devil’s Dyke” o  Diques del Diablo.

    Historia

    Las fortificaciones consistían en una serie de terraplenes y zanjas defensivas de tierra que rodeaban la llanura del río Tisia (Tisza). Se extendían desde Aquincum (dentro de la moderna Budapest) hacia el este a lo largo de la línea de las montañas del norte de los Cárpatos hasta las proximidades de Debrecen , y luego hacia el sur hasta Viminacium (cerca de la moderna Stari Kostolac). [1]

    Los sármatas en la zona de la cuenca del Danubio. El Limes está indicado por las líneas negras que indican murallas. El límite iba desde Aquincum, hoy Budapest, hasta el este de Singidunum, ahora Belgrado. Vindobonum (arriba a la izquierda) es hoy Viena. (15)

    Probablemente fueron diseñados para proteger a los Iazyges, una tribu sármata que habitaba la llanura de Tisza y había sido reducida a estado tributario por Constantino, de las incursiones de los godos y gépidos circundantes.[2]

     

    Algunos elementos de las fortificaciones, sin embargo, datan del siglo II d.C. y probablemente constituyeron una línea defensiva anterior construida por el emperador Marco Aurelio (gobernado por 161-80) en el momento de las Guerras Marcomanas, la ocasión anterior en la que la llanura de Tisza fue ocupada por los romanos.

    Tiene una longitud de unos 420 kilómetros desde la fortaleza Klosterneuburg en Austria al castillo de Singidunum (Belgrado) en la actual Serbia alcance actual del Limes Danubio. Consistía esencialmente en una cadena de castillos y torres de vigilancia que estaban conectados por una carretera, ya que el río era el obstáculo. Se han identificado cerca de 50 campamentos y unas 100 instalaciones militares como torres de vigilancia y pequeños fuertes. Los campamentos militares fueron construidos en los vados más importantes o las confluencias y terminales de caminos, estaban al lado del río y algunas tenían su propio puerto para estacionar las unidades de la flota del Danubio. Los espacios entre los campamentos se cubrían con una cadena de torres de vigilancia o torres de señales.

    En la época del emperador Marco Aurelio se menciona por primera vez en Panonia de torres de vigilancia de piedra (burgi), y pequeños fuertes (praesidia). A finales de la época romana se construyeron enormes campamentos interiores y las ciudades del interior se fortificaron para crear una segunda línea de defensa. La presencia militar romana allí siempre fue excepcionalmente fuerte en el siglo II Panonia Superior con capital en la Colonia Claudia Savaria, estaba guarnecida por tres legiones (la XIV Gemina en Carnuntum, la X Gemina en Vindobona y la I Adiutrix en Brigetio), y Panonia Inferior con capital en Aquincum, que servía también de base a la legión II Adiutrix. Bajo Diocleciano, las provincias de Panonia fueron divididas en cuatro provincias menores, Panonia I, Panonia II, Savia y Valeria, mientras que Constantino I decidió que fueran incorporadas a la prefectura de Iliria.

    La provincia romana de Pannonia

    Antecedentes: Según Piganiol, en época de Augusto,  para hacer frente a la amenaza germánica, el Emperador  confió la Galia a Agripa (20-19 a.C.),  que ya la había gobernado durante el Triunvirato.

    En el año 16, los sicambros  hicieron sufrir una gran  derrota al Legado de la Galia, Lolio. Al mismo tiempo, una invasión de  RETIOS y PANONIOS ponía en peligro la Italia del norte.

    Pero al año siguiente se llevaron a cabo las acciones combinadas de Tiberio, que desde la Galia avanzó hacia la planicie bávara, y de Druso, que desde la llanura del Po abrió la ruta hacia el Tirol.

    Terminaron estas campañas con la creación de las provincias de Retia y Vindelicia, y poco después, se anexionó el reino de Nórica.

    Los ejércitos romanos envolvían así los Alpes, cuya sumisión definitiva fue celebrada con la erección del monumento de la Turbie (7/6 a.C.).

    Augusto quiso seguramente llevar la frontera del Imperio hasta el Elba, lo que llevó a cabo por dos frentes: El renano y el danubiano.

    En  el año 108, Trajano dividió Pannonia en Superior (con  centro en Carnuntum) e Inferior (con  centro en Aquincum). Hadriano fue  el primer gobernador de Pannonia Inferior. Las guerras de los Marcomanos de Marco Aurelio demostraron  la gran importancia de la frontera, de Pannonia y  de los territorios  Danubianos y la zona se convirtió en la jefatura permanente del  Príncipe  romano durante los siglos II y III d.C.

    Caracalla incluyó el área alrededor de Brigetio en la  Pannonia Superior  en 213.

    La reforma administrativa de Diocleciano dividió  ambas  Pannonias en cuatro provincias:

    1. Pannonia I, con Carnuntum como su ciudad principal,
    2. Valeria con Aquincum y Brigetio como ciudades principales,

    III. Savia con Siscia como su ciudad principal,

    1. Pannonia II con Sirmium y Mursa como ciudades principales.

    Después del período de la inestabilidad relativa en las áreas  del Danubio en el final de S. III d.C.,  Diocleciano  y Constantino  terminaron la línea defensiva, acumulando las tierras de los  Sármatas, incluyendo algunos territorios de Dacia abandonados por Aureliano en 271 d.C.

    La derrota en Hadrianopolis y la muerte del Emperador   Valente abrió las tierras a  las invasiones bárbaras al principio del siglo V d.C. y los romanos evacuaron  el banco derecho del Danubio antes del desastre de las invasiones hunas.

                                                                                                                                                   

    Localización

    Las barreras consisten en varias filas de muros de tierra y zanjas escalonadas una detrás de otra, que se suponía que protegían el área de las grandes tierras bajas húngaras alrededor del río Tisia (Tisza = Tisza) de los enemigos. Una vez se extendieron desde la curva del Danubio hasta Aquincum, hoy Budapest, hacia el este a lo largo de las elevaciones de los Cárpatos del norte hasta las cercanías de la ciudad de Debrecen, y se encontraron de nuevo en el sur, en el sitio de la legión Viminacium (cerca de la actual Stari Kostolac) en el Limas del Danubio.

    Fortificaciones en el Danubio Limes

    El sistema de murallas del norte comenzó en la curva del Danubio, cerca de la cabeza de puente romana Verőcemaros-Dunamező, esta sección del Limes estaba particularmente bien asegurada por los romanos. A esta distancia también se creó, posiblemente Constantino II, el almacenamiento de Visegrád (Pone Navata).[3] La construcción del campamento vecino de Pilismarot (Castra ad Herculem) también puede haber tenido lugar en este momento.

    Durante el primer reinado de Valentiniano I (364-375), a. también construyó la fortaleza de Hideglelöskereszt.[4] Entre Visegrád y Esztergom, se construyeron hasta 24 nuevas torres de vigilancia y pequeños fuertes en una distancia de aproximadamente 20 km solamente. Su construcción estaba estrechamente relacionada con el relleno de las murallas de Limes Sarmatiae, ya que estaban destinadas a dirigir las cuñas de atacar a los pueblos bárbaros específicamente sobre esta parte de Limes. Una segunda línea tan densa de fortificaciones estaba nuevamente solo en el bajo Danubio (Moesia), entre Viminiacum y Drobeta, en el extremo sur de los sistemas de murallas sármatas.

    Fortificaciones al este del Danubio

    En este contexto, no debemos olvidar las numerosas cabezas de puente de la Antigüedad tardía como la B. el Burgus Tahitótfalu-Balhavár y el Burgus Szentendre-Dera. Las principales tareas de sus tripulaciones fueron probablemente el seguimiento y la señalización. Eran sistemas de vertederos más pequeños, arquitectónicamente en gran parte uniformes, para los que una gran estructura central central, en su mayoría apoyada en dos pilares y muros alados que se extendían hasta las orillas del Danubio con torres más pequeñas en los extremos, era característica (Ländeburgus). A través de ellos, las islas más grandes del Danubio (isla Szentendre), z. B. estacionando botes patrulleros estar seguro en cada burgus. En caso de crisis, servían como lugares de desembarco seguros para los cruces fluviales del ejército romano, pero también para controlar a los aliados sármatas. Debido a la gran cantidad de grano quemado que se encontraba esporádicamente en ellos, también podrían haber sido utilizados como almacenes de suministros. El comercio minorista y nacional también podría haber jugado un cierto papel, ya que apareció un peso de bronce en una de las torres.[5]

    Además de este perno de bloqueo de prueba, los romanos también construyeron a lo largo de la muralla puestos avanzados avanzados, como exactamente dos días a pie al este del Danubio, en Barbaricum ubicado burgus Hatvan-Gombospuszta [6] y se aplicaron en la época de Valentiniano, pero nunca se completó la gran fortaleza. de Göd-Bócsaújtelep, que a menudo se conoce como la contraparte del fuerte del Danubio Constantia, que se construyó en territorio imperial romano, pero en realidad debe considerarse como la guarnición fronteriza más occidental de las Limes Sarmatiae.[7] Su tarea puede estar relacionada con el final de Limes Sarmatiae poco después de la muerte de Valentiniano.

    Desarrollo

    Después de que los godos invadieron la cuenca de los Cárpatos en los años 269 a 270, bajo Aureliano, el demasiado expuesto Dacia fue abandonado y evacuado por el ejército y la administración. Las oleadas de ataque de los pueblos bárbaros chocaron ahora directamente con el Danubio Limes. En el caso de un gran avance, como sucedió en 258 a 260, las puertas de entrada al corazón del imperio, Italia, se habrían abierto de par en par. Así que los intereses de los sármatas y los romanos eran los mismos en este caso. Los ataques de los godos y los gépidos tuvieron que ser rechazados en un “pre-limes” o su avance tuvo que ser debilitado y desviado, en 289 atacaron los godos y vándalos y gépidosTaifalen en el norte de Transilvania (Dacia), que a su vez pasó la presión a los sármatas y los empujó lentamente contra los Limes. El emperador Diocleciano (284-305) tuvo que presentarse en persona en el Danubio y abrió su cuartel general en Sirmio. Al principio luchó contra ellos solo, más tarde, en 294, también con el apoyo de su corregente Galerio. En el transcurso de estas batallas defensivas, los sármatas, que ahora eran acosados ​​por todos lados, sufrieron grandes pérdidas, muchos de ellos fueron reasentados en el imperio después de su rendición, después de lo cual hubo nuevamente una tensa calma en la frontera de Panonia durante unos pocos años. años.

    En 322 el frente del Danubio tuvo que ser defendido de nuevo. Durante estos años, Constantino I luchó contra los jazianos que invadieron la Baja Panonia, que atacaron en la zona del fuerte de Campona y prendieron fuego al sistema defensivo.[8] El mismo año, o 323, también utilizó al príncipe gótico Rausimodus para una incursión a través del Danubio. Otro peligro que Constantino supo desterrar.[9] El debilitado Jazygen ahora tenía que llegar a un acuerdo con los romanos en el marco de un tratado de alianza.[10] A partir de este momento, el sistema de muros se amplió considerablemente. Al mismo tiempo, Constantino amplió o reconstruyó los campos de Limes en la parte baja y media del Danubio para fortalecer aún más la protección fronteriza. En 332, los sármatas en apuros buscaron ayuda nuevamente, provocando otra campaña contra los godos. Constantino nombró general a su hijo, el más tarde emperador Constancio II. Constancio II luchó con éxito contra los godos que avanzaban[11] y les trajo una gran derrota en los Maros, cerca de Limes Sarmatiae.[12] La guerra terminó ese mismo año por medio de un foedus gótico terminado. Su título es uno de los aspectos más destacados de la política exterior de Constantino. Ahora una parte de los visigodos estaba contractualmente en un sistema de alianza fijo con Roma. Esto contribuyó a la pacificación de la sección fronteriza entre los Cárpatos y el Mar Negro y aseguró a los romanos en el bajo Danubio contra el pago de subsidios anuales y el apoyo militar del nuevo aliado.[11]

    Ver también

    Reconstrucción tipo de un castellum o fuerte romano.