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Mapa del manuscrito Ms Fitzwilliam 254

Mapa del manuscrito Ms Fitzwilliam 254

El llamado mapamundi Fitzwilliam es un mapa peculiar por suscitar varias cuestiones enigmáticas. Se encuentra en el manuscrito Ms Fitzwilliam 254, en el Fitzwilliam Museum, Cambridge, datado hacia 1220-1230, y confeccionado en Inglaterra, probablemente en la región de Londres. Lo extraño es que este manuscrito es un bestiario, donde resulta totalmente inesperado encontrar un mapamundi y su presencia es sorprendente. Los bestiarios medievales eran libros con descripciones de animales y otras criaturas, y a veces plantas o incluso piedras y rocas (lapidarios), generalmente ilustrados, y con una intención didáctica y moralizante, pues sus elementos se interpretaban como una alegoría de los humanos, Cristo y el diablo, y en relación con el orden divino de la Naturaleza. Este manuscrito es el único bestiario medieval que contiene un mapamundi. Es posible que otro bestiario similar, conservado en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge (Ms KK. 4.25) contuviera un mapamundi, pero las dos páginas donde podría haber estado han desaparecido. El mapa del manuscrito Fitzwilliam 254 ha recibido poca atención. Solo ha sido estudiado con detenimiento por Chet Van Duzer y Ilya Dines. El mapa está titulado en la parte superior, en palabras separadas, mappa mundi. Su estructura es realmente inusual y no responde a ninguno de los tipos conocidos. El mapa, de 16,5 cm de diámetro, ocupa casi todo el folio (que mide 2,63 x 17,8 cm), está orientado al este y muestra un mundo circular, rodeado por un océano de extraordinaria anchura y lleno de islas. Parece que el autor modificó el tipo TO para adaptarlo a sus propósitos. Lo más llamativo es que el mundo está dividido en dos partes por una banda horizontal de agua que es identificada en el texto que hay bajo el mapa como el Mediterráneo, y las islas nominadas son, en efecto, islas mediterráneas. Esto no significa que se divida el mundo en dos continentes, pues en dicho texto se dice que está dividido en tres partes, cuyos nombres aparecen, además, en el exterior del mapa, junto al círculo del océano. Sin embargo, el Mediterráneo se desplaza para marcar la frontera de Asia con el resto del mundo (función que en los demás mapas corresponde a los ríos Nilo y Tanais), mientras que entre África y Europa no hay masa de agua que las separe, y en su lugar hay un simple espacio en blanco.

La división del mundo en dos partes no es una total anomalía. Tanto Isidoro como Orosio habían mencionado que según algunos antiguos autores el mundo estaba dividido en dos partes (refiriéndose a que Asia era tan grande como Europa y África juntas), y han sobrevivido dos mapas medievales que dibujan un mundo esquemático dividido en dos partes, pero en ninguno de ellos se identifica el Mediterráneo como divisoria entre Asia y el resto del mundo, que es la característica única del mapa Fitzwilliam. Como hemos indicado en su lugar, Isidoro escribió que “Asia ocupa una mitad del mundo, y Europa y África la otra mitad, separadas por el gran mar llamado Mediterráneo”, pero de estas palabras no resulta que el Mediterráneo fuera la divisoria, y, sin embargo, en el texto inferior del mapa Fitzwilliam se dice que la línea azul que cruza el mapa es el gran mar “llamado Mediterráneo porque fluye a través de la mitad de la tierra”. Puede que el texto de Isidoro sea la inspiración del autor de este mapa, y si no es así, no parece haber otra explicación, salvo que se quiera reflejar la división del mundo en dos partes de igual tamaño, utilizando el Mediterráneo, en una labor de máximo esquematismo, como divisoria, prescindiendo de su orientación real (este-oeste) que habría disminuido la perfecta simetría, dibujándose, en cambio, y deliberadamente, con orientación norte-sur.

Otro enigma de este mapa es la razón de su presencia en un bestiario. No hay explicación convincente. Hay que descartar que se haya inserto para ilustrar el ámbito geográfico del contenido del bestiario, pues el autor presta poca atención a India y África, que son los lugares donde abundan las exóticas maravillas y los animales y monstruos, varios de los cuales, según el propio texto, son nativos de África. Solo hay una conexión entre el mapa y el texto del bestiario: la insula bragmannorum, que puede conectarse con los bragmanni (hombres sabios), citados en el folio 2v. Van Duzer y Dines su-gieren una explicación resultante de la comparación de este bestiario con el citado manuscrito Ms KK. 4.25, que es muy similar, incluso en fecha, En el Ms K.K. 4.25 hay al comienzo algunos capítulos de la Imago mundi de Honorius Augustodunensis, al igual que en otros bestiarios conocidos. Es muy probable que el manuscrito Fitzwilliam tuviera también estos textos, y puesto que la Imago mundi describe la creación y la forma de la Tierra, es posible que el mapa fuera una ilustración de este texto, mapa que, en el K.K. 4.25 podría haber estado, como hemos indicado anteriormente, en sus dos folios desaparecidos. El inconveniente, según los propios autores, es que el mapa Fitzwilliam se encuentra en el folio 1v y, por tanto, no estaría junto a los supuestos capítulos perdidos de la Imago Mundi, pero, no obstante, ésta es, en su opinión, la única explicación razonable de la presencia del mapa.

El único signo pictórico del mapa es un edificio de estilo vagamente gótico, rematado con una cruz, representativo de Jerusalén, y el resto del contenido son topónimos, muchos de los cuales están escritos, extrañamente, con su primera letra más pequeña y separada de las restantes. También es extraño que algunos de ellos estén en rojo (Jerusalén, Acre, Asiria, Roma y Paris) y todos los demás en negro. La única referencia religiosa, aparte de Jerusalén, es el paradisus terrestris, en el extremo este. De la totalidad de los topónimos, solo cuatro corresponden a elementos geográficos: el mare rubrum (mar rojo); el río cyrus (probablemente el Kura, que vierte en el mar Caspio); y las cadenas montañosas del Cáucaso y los Alpes. El resto de los topónimos corresponden a regiones o países, y las únicas ciudades citadas son Babilonia, Alejandría, Roma y París. La mayor concentración de topónimos (cerca de treinta) corresponde a Asia, con nombres habituales en otros mapas medievales (India, Babilonia, Caldea, Siria, Armenia, Arabia, Antioquia, Capadocia, Palestina, Licia, Judea y otras). A diferencia de Asia, en donde los topónimos se sitúan de forma aproximadamente correcta, en la otra parte del mundo se han colocado como si se tratara de una única masa terrestre, y como un mapa de listas. Por ejemplo, a la derecha del espacio en blanco que debía ocupar el Mediterráneo se listan Apulia, Italia, Roma, Alpes. Hispania minor, Francia, Parisius (París) y normanida, por lo que en realidad, la mayoría de los topónimos del territorio de África son lugares de Europa, con pocas regiones africanas, como getulia, mauritania y ethiopia, lo que supone otra más de las extrañas peculiaridades de este mapa, En territorio europeo se citan sitia interior, barbaria, mecia, germania superior, pannonia, tracia, germania inferior, Alemania y norwagia, sin indicación de ríos y sin consideración a su localización geográfica. En realidad, si tenemos en cuenta que el mapa carece de diseño de costas y de representación gráfica de elementos geográficos, ni orográficos ni hídricos, y que solo contiene una lista de países o regiones, puede afirmarse que como mapa terrestre su naturaleza se asemeja a los llamados mapas de listas.

En cambio, se destaca la relevancia de las islas, que con enorme tamaño llenan de forma casi geométrica las masas de agua. En la franja horizontal, identificada como mar Mediterráneo, se encuentran creta, rodos, cyprus, delos, tenedos y sitera (estas dos últimas mencionadas por Isidoro entre las Cícladas), es decir, islas del mediterráneo oriental, sin referencia alguna a Sicilia, que no suele faltar en ningún mapa, ni otras del mediterráneo occidental, lo cual parece ser un reflejo de lo indicado en el texto inferior (“el Mediterráneo es llamado también mar griego”). La mayor relevancia se atribuye a las islas del océano, que se ensancha para contenerlas. Realmente, es llamativo el contraste entre la simplicidad geográfica del mundo y la relevancia de las islas oceánicas. Dicen Van Duzer y Dines que interpretando conjuntamente el énfasis de la ciudad de Jerusalén y de las islas oceánicas, puede entenderse que éstas se representan como los lugares más lejanos a los que debe extenderse la palabra de Dios, enfatizando así el principio y el final de la evangelización.

Las islas son las habituales en otros mapas, pero la mayoría están colocadas de forma arbitraria, por ejemplo, las islas Británicas junto a la costa africana, o gades (Cádiz) en el extremo norte del Mediterráneo. Hay en total diecisiete islas, que Van Duzer y Dines describen con precisión. La situada en la parte superior es Tylos, que no es Tyle u Thule (Islandia) sino una isla en el océano Índico mencionada por algunos autores antiguos, como Plinio, Solinus e Isidoro. A continuación, figura bragmannorum, que en las leyendas clásicas (los bragmanni) eran hombres sabios que habitaban en India, pero aquí se les trata en el texto como una raza fabulosa que habita en una isla. Después figuran las islas Fortunatorum, mal situadas, y las islas Gor y Gorgodes, (que es una duplicación), habitadas por mujeres que tienen erpientes n lugar de cabellos, referencia que procede de Isidoro. Las siguientes son las islas Británicas, enfati adas, no solo por su tamaño sino por el texto adyacente, en azul, que las menciona por sus nombres. Una de las islas es Hybernia (Irlanda) y la otra Gran Bretaña, compuesta por Anglia/Wallia (Gales) y Scotia, separadas por una línea que probablemente es la muralla de Adriano. También están enfatizadas las islas Orcades (Orkney), con una leyenda indicando que hay treinta y tres islas, de las cuales veinte están desiertas y trece cultivadas, texto que procede de Isidoro y Orosio. A continuación figuran tres islas, Gades y otras dos con la letra G, que probablemente son una duplicación o contracción de Gades, pero Van Duzer y Dines aventuran una hipótesis: la isla nominada G/G pudiera ser un error del escriba en lugar de C/C, alusivo a las columnas de Hércules, situadas en Gades o junto a Gades. El resto de las islas son las míticas Crise y Argyria, que hemos visto en otros mapas medievales, y la habitual isla de Taprabana (Taprobane, Siri-Lanka), pero entre ambas hay una línea que cruza el océano cuyo significado es otro enigma. DicenVan Duzer y Dines que puede ser una simple ayuda gráfica para iniciar el dibujo de las islas o una indicación del comienzo del océano Índico, dado que se encuentra junto a Taprobane.

Puertas de Arabia Saudita

Puertas de Arabia Saudita

Misteriosas estructuras de piedra en Arabia Saudita

Por Owen Jarus October 17, 2017

Cerca de 400 misteriosas estructuras de piedra que los arqueólogos llaman “puertas”, basadas en su parecido suelto con las “puertas de campo anticuadas”, han sido descubiertas en Arabia Saudita. Hechas de paredes bajas de piedra que a veces se construyen en forma rectangular, se desconoce el propósito y la fecha exacta de las puertas, aunque los investigadores creen que datan de hace miles de años. Esta imagen muestra varias puertas encontradas agrupadas juntas. La “puerta” en la parte inferior derecha mide aproximadamente 1200 pies de largo. Para poner esto en comparación, un campo de fútbol de la NFL tiene 360 ​​pies de largo.

(Crédito de la imagen: Google Earth)

Variedad

Las puertas vienen en diferentes formas y tamaños. Algunas de las puertas, que los arqueólogos llaman puertas de “tipo I”, contienen una pared con montones de rocas en los extremos de la pared. En esta imagen se pueden ver dos puertas tipo I, construidas una al lado de la otra, junto con otras puertas.

Grupos

Otro grupo de puertas. La puerta más larga en esta imagen es de unos 950 pies. Por qué las puertas se agrupan juntas es desconocido. Las puertas tienden a ubicarse en campos de lava que son inhóspitos para la vida humana. Sin embargo, hace miles de años, estas áreas habrían estado más húmedas y con más vida.

Antiguo

También se han encontrado otros tipos de estructuras de piedra en Arabia Saudita. A menudo, estas estructuras de piedra se construyen encima o incluso dentro de las puertas. Esto sugiere que las puertas son más antiguas que las otras estructuras de piedra. Esta imagen muestra una puerta que tiene una estructura de piedra triangular con montones de piedra que conducen a una estructura de piedra en forma de diana (posiblemente una tumba).

Puertas

(Crédito de la imagen: Vic Camp)

Esta foto de la cúpula de lava que tiene puertas fue tomada en la década de 1980 por Vic Camp. La cúpula de lava más alta detrás de ella se llama “Jabal Abyad”, un nombre que significa “montaña blanca” en árabe. Las cúpulas de lava ya no están activas, aunque en el pasado se derramó lava de basalto.

En lava

Se encontraron algunas puertas en las laderas de una cúpula de lava. Esta cúpula de lava, y otras en la región, fueron mapeadas por los vulcanólogos Vic Camp y John Roobol en la década de 1980. Los vulcanólogos estaban cartografiando la región de “Harret Khaybar” de Arabia Saudita, donde se encuentran muchas puertas.

Más viejo que la suciedad

Imagen de dos puertas más tomadas por Vic Camp en la región “Harret Khaybar” en la década de 1980. Los restos de un flujo de lava se pueden ver muy cerca de ellos. El flujo de lava puede estar cubriendo parcialmente una tercera puerta. El campamento señala que los flujos de lava tienden a cubrir las puertas y otras estructuras de piedra, algo que sugiere que las puertas son más antiguas que los flujos de lava.

Más piedras

Se pueden ver más estructuras de piedra, incluidas las puertas, junto a un flujo de lava en esta foto. La fecha de estas estructuras de piedra es desconocida. Vic Camp sugirió que podrían remontarse alrededor de 7,000 años.

Respiraderos

(Crédito de la imagen: NASA)

La región de “Harret Khaybar” donde se encuentran muchas de las puertas contiene muchos respiraderos volcánicos.

Urgencia

El estudio de las puertas ha adquirido cierta urgencia ya que el desarrollo moderno amenaza o ya ha destruido algunas de ellas. Esta puerta todavía existía en febrero de 2012, pero fue destruida a fines de 2015. Además del estudio satelital, se debe hacer un trabajo de campo arqueológico para determinar exactamente qué edad tienen las puertas y qué propósito pueden haber tenido.

Desde 1997, el Dr. Kennedy ha volado aviones y helicópteros sobre el vecino Jordan de Arabia Saudita, fotografiando las estructuras angulares y en forma de rueda esparcidas sobre su campo de lava o harrat. Según el Dr. Kennedy, no se sabe mucho sobre las personas que construyeron los edificios, pero se cree que los construyeron hace al menos 2.000 años y tal vez desde hace 9.000 años. Se cree que son los antepasados de los beduinos modernos de la región.

Ground views of Samhah Gate 31. Scientists are not sure what purpose these structures served.Credit…Grant Scroggie

Google Earth conduce al descubrimiento de 400 “puertas” de piedra en Arabia Saudita

Por Jason Daley

24 de octubre de 2017

Con la ayuda de Google Earth, los investigadores que examinaron los desiertos de Arabia Saudita encontraron alrededor de 400 estructuras de piedra no declaradas en el desierto de Arabia, probablemente construidas por tribus nómadas hace miles de años.

Como Owen Jarus en Live Science   informes, las estructuras se llaman “puertas” ya que, al menos desde una vista aérea, comparten una semejanza con las puertas de campo. La mayoría de ellos se encontraron en grupos en Harrat Khaybar, una región en el centro-oeste de Arabia Saudita conocida por sus cúpulas volcánicas ahora extintas. Los investigadores no están seguros de qué edad tienen exactamente las estructuras o cuál pudo ser su propósito. La investigación aparece en la edición de noviembre de Arabian Archaeology and Epigraphy.

“Tendemos a pensar en Arabia Saudita como un desierto, pero en la práctica hay un enorme tesoro arqueológico por ahí y necesita ser identificado y mapeado”, dice David Kennedy, un arqueólogo de la Universidad de Australia Occidental, a Nicholas St. Fleur en El New York Times. “No se pueden ver muy bien desde el nivel del suelo, pero una vez que se levanta unos pocos cientos de pies, o con un satélite aún más alto, se destacan maravillosamente”.

Las estructuras fueron observadas por primera vez en persona en 2004 por el neurólogo Abdullah Al-Saeed, que dirige un grupo de arqueólogos aficionados en Arabia Saudita. En ese momento, él y sus colegas encontraron paredes de piedra de tres pies de alto entre las cúpulas de lava de Harrat Khaybar, pero no fue hasta 2008, cuando Al-Saeed miró el área con Google Earth cuando se dio cuenta de la extensión de las estructuras de piedra. Informa St. Fleur. Una vez más, él y sus colegas hicieron la caminata al lugar remoto. Esta vez, enviaron sus fotos a arqueólogos profesionales como Kennedy para obtener una idea.

Kennedy estaba intrigado por las fotos. Según un comunicado de prensa, ha pasado casi 40 años trabajando en arqueología en la Península Arábiga. En 1997, comenzó los estudios aéreos de los campos de lava en Jordania, documentando estructuras de piedra, incluidas las cometas, que eran un tipo de trampa para animales, monumentos funerarios y ruedas de un propósito desconocido.

Kennedy firmó para ayudar, y en el transcurso de una década, el arqueólogo comenzó a buscar y documentar las puertas, incluida una que tiene 1,600 pies de largo, usando Google Earth.

“Nos hubiera encantado volar a Arabia Saudita para tomar imágenes. Pero nunca obtienes el permiso”, le dice Kennedy a St. Fleur. En cambio, confió en el programa satelital del motor de búsqueda. Desde entonces ha encontrado muchas estructuras, pero las puertas, dice, son únicas. “No parecen estructuras donde las personas habrían vivido ni se ven como trampas para animales o para deshacerse de los cadáveres”, dice. “Es un misterio en cuanto a cuál habría sido su propósito”.

Jarus informa que las puertas parecen ser las estructuras de piedra más antiguas del paisaje, y pueden remontarse a 7,000 años. Algunos de los flujos de lava del área también cubren algunas de las puertas, lo que significa que las estructuras son más antiguas que algunas de las cúpulas de lava en el área.

Es posible que en el pasado el área no fuera tan inhóspita como lo es hoy. De hecho, en los últimos años los investigadores han encontrado evidencia de “Arabia Verde”, una teoría de que el área ha oscilado entre períodos húmedos y secos durante más de un millón de años. “Los campos de lava a menudo son ricos en restos arqueológicos, lo que implica un pasado más húmedo y una vegetación más abundante, y el trabajo de campo reciente que identifica sitios de asentamiento más grandes respalda esta noción”, escribe Kennedy en el documento. “Como en el campo de lava mucho mejor explorado de Jordania, hay muchos miles de estructuras construidas en piedra que los beduinos conocen colectivamente como las” obras de los viejos”.

Para aprender más sobre las estructuras de las puertas, los arqueólogos deberán viajar al área para examinar las paredes e intentar fechar los flujos de lava y buscar cualquier artefacto asociado con ellos. Este hallazgo, junto con 2.000 tumbas encontradas por Kennedy en 2011, arroja nueva luz sobre la habitación humana en los desiertos árabes. “Hay muchas otras características que solo recientemente se han entendido como la formación de clases de ‘geoglifos’ prehistóricos que estaban muy extendidos en un área que se consideraba muy árida y carente de impacto humano”, Stephan Kempe, profesor retirado de geología física en la Technische Universität Darmstadt, le dice a St. Fleur.

¿Es este el secreto sangriento detrás del misterio ‘Puertas del infierno’ tallado en el desierto de Arabia Saudita hace 9,000 años?

Las 400 marcas impares, algunas de cientos de metros de largo, vienen en formas que se asemejan a conos, triángulos, cerraduras, cometas, círculos e incluso puertas.

Cientos de estructuras de piedra descubiertas en una cúpula de lava en Arabia Saudita guardan un antiguo secreto sangriento, según los expertos.

Se cree que las extrañas formaciones tienen hasta 9,000 años de antigüedad y se encontraron agrupadas en desiertos remotos en la región de Harrat Khaybar .

Fueron descubiertos por primera vez por exploradores occidentales en la década de 1920 y han desconcertado a los expertos durante casi 100 años.

Google Earth dio a los arqueólogos la oportunidad de detectar muchas formaciones invisibles Crédito: Google Earth

Él piensa que las tribus podrían poner gacela en las estructuras donde los cazadores podrían atraparlos y matarlos.

“Esencialmente no había escapatoria”, dijo el Dr. Kennedy.

Algunas de las formaciones rocosas gigantes se extienden a través de las laderas de los volcanes, mientras que otras cubren el terreno plano entre picos.

Los más largos tienen más de 500 metros de largo y son tan viejos que han sido cubiertos por lava, lo que sugiere que son más antiguos que las antiguas erupciones volcánicas.

Las cerraduras, por otro lado, podrían haber sido utilizadas como tumbas o edificios rituales para enterrar a los muertos.

Sin embargo, el desafío para los expertos ahora es estudiarlos en el terreno y realizar pruebas de radio de carbono para descubrir exactamente cuántos años tienen.

Se cree que los cazadores usaron las estructuras para atrapar y matar gacelas Crédito: Photolibrary RM – Getty

¿Qué demonios es esto? Google Earth ve una estructura misteriosa

 

 

 

 

 

 

 

 

Más información en:

https://www.livescience.com/60697-photos-stone-structures-saudi-arabia.html

https://arstechnica.com/science/2017/10/archaeologists-are-mystified-by-ancient-gates-in-saudi-lava-fields/

Ver también: https://www.esascosas.com/estructuras-arabia-saudi/

Las cabezas de Hexham

Las cabezas de Hexham

Parcialmente entresacado del artículo: Publicado el 29 abril, 2020 por MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional Pneumatología bajo MENADEL PSICOLOGÍA (Sergio Fritz Roa)

Hexham (/ˈhɛksəm/ HEKS-əm) es una ciudad de Reino Unido en Inglaterra en el condado de Northumberland, nordeste de Inglaterra. Es una villa comercial. Tiene una población de 11.900 habitantes en 2011.1

Tiene pequeños núcleos de población los cuales son: Corbridge, Riding Mill, Stocksfield y Wylam. Está a cuarenta kilómetros de Newcastle Upon Tyne.

En esta localidad existen varias leyendas: La piedra del Diablo, Las hermanas Pollock, El lobo de Allendale, y Las cabezas de piedra

Las cabezas de piedra de Hexham

Año 1971. Dos hermanos, Colin y Leslie Robson, juegan en el jardín de la casa. Uno de ellos empieza a desenterrar algo que sobresale levemente del suelo. Y así halla unas pequeñas cabezas esculpidas en dos piedras (de 6 centímetros de altura cada una), de aspecto primitivo y temible. Una parece representar a un niño monstruoso y la otra a una niña con apariencia de bruja.

A partir de ese momento, según la familia, empezaron a ocurrirles cosas extrañas, así como a algún vecino.

Debido a las situaciones extrañas en que la familia Robson se vio envuelta y, para buscar una respuesta a aquellas, entregaron las figuras a unos arqueólogos, uno de ellos Anne Ross. Estos pensaron de inmediato que podría auxiliarlos pues estimaron que se trataba de piezas antiguas y posiblemente celtas, siendo aquella una experta en Mitología Céltica (escribió libros sobre el tema). Ella aceptó y se llevó las dos piedras a su casa… Y, al poco tiempo empezó a verse afectada por insólitos hechos.

Para Anne Ross, las piedras tenían una antigüedad cercana a los dos mil años y se relacionaban con el “culto de las cabezas”, que realizaban los celtas. Así, por ejemplo, hay testimonios, especialmente de la zona cercana a Hexham donde los celtas lanzaban cabezas cortadas a sus enemigos. Para la señora Ross no había duda: las dos piedras eran célticas y tenían la finalidad de proferir una maldición. El culto a las cabezas de piedras era algo que venía estudiando hace mucho, y es así que en su libro “Pagan Celtic Britanic” (p.61) señalaba que “la cabeza humana era considerada por los celtas como un símbolo divino, y los poderes del otro mundo”.

Y aquí aparece otro personaje en esta laberíntica historia, llamado Desmond Craigie, quien desmiente la idea del origen celta de las piedras. Él señala que fue el autor de las mismas, las que le entregó a su hija para que jugara. Craigie había vivido hacía aproximadamente unos veinte años en la casa que posteriormente habitarán los Robson, y donde habían sido encontradas las ahora famosas “Piedras Diabólicas de Hexham”. Como nadie pareció creerle, hizo dos esculturas pétreas para demostrar que él realmente había sido el padre de los objetos que ocasionaban tanto ruido en la comunidad.

Desmond Craigie.

El último personaje de esta enigmática historia es Frank Hyde, a quien Don Robins le entregó las dos piedras, para que las investigara desde su especialidad: la radiestesia. Según ciertos sitios webs este al llevárselas en su vehículo, tuvo un impacto tremendo con el, desapareciendo desde allí las piedras de Hexham y sin saberse tampoco de Hyde…

Sin embargo, los estudios de la estructura y composición de las piedras, realizados por expertos demostraron que no se trataba de elementos confeccionados con cemento, como pretendía el señor Craigie, y que tampoco parecían tener factura moderna. El señor Hodson, uno de los investigadores, fue categórico e indicó que si hubiesen sido de cemento, faltaba el ingrediente más relevante en éste: el silicato de calcio. Hodson identificó el material como arenisca gruesa, con algún toque de cal y ciertos pigmentos de color.

Don Robins, un geólogo y experto en química inorgánica, autor de “Circles of silence” (un curioso estudio sobre las piedras), quien colaboró con Anne Ross en el libro “The Life and Death of a Druid Prince”, señaló que la figura conocida como “niño” era semejante a una calavera, de color gris verdoso y brillaba como cristales de cuarzo. El cabello parecía ir de adelante hacia atrás, con “rayas célticas”. El peso de esta figura era mayor al del cemento o concreto, incluso. Mientras, que la figura de la niña o mujer “bruja”, poseía pigmentos amarillos y rojos en el cabello. Sus ojos los calificó de “desorbitados” y era poseedora de pelo anudado. A pesar de su visión científica, no dudó en indicar que sentía una extraña, incómoda y densa presencia que emanaba de las piedras. De hecho, cuando se llevó las figuras a su hogar, las dejó en el automóvil y al prenderlo, todos los sistemas eléctricos del tablero de instrumentos se apagaron repentinamente. Pero, al mirar las piedras y decirles “¡Ya basta”, el vehículo partió sin problema…

La maldición habría terminado…

Posteriormente, como casi siempre, se sacaron conexiones con otros lugares y casos similares de diversa índole.

Por ejemplo: con el culto a la piedra en Chile (mitología Chiloé-Moais Chilotes); también en Chile el Namuncura de Río Bueno;

Desmond Craigie fabricó la cabeza de la izquierda para demostrar que sabía tallar roca.

Todo parece indicar que se trata de un fraude, un intento de llamar la atención.

Harhoog

Harhoog

El Harhoog es un dolmen, una tumba megalítica rectangular de la cultura Funnelbeaker, ubicada cerca de Keitum en la isla de Sylt en Schleswig-Holstein, Alemania.[1] Descubierto en 1925, se trasladó al sitio actual en 1954 cuando se desarrolló un nuevo aeropuerto.

Región: Alemania; Keitum, Sylt

 

Coordenadas: 54.8907 ° N 8.3826 ° E

 

Tipo: Tumba megalítica

Períodos: Neolítico

Las cámaras funerarias megalíticas de Harhoog se ubicaron originalmente cerca de las llanuras de barro entre Keitum y Tinnum. Las piedras fueron trasladadas al área cerca del Tipkenhoog en la costa cerca de Keitum en 1954,[2] cuando el aeropuerto de Sylt estaba en desarrollo.[3]

Las tumbas en Harhoog datan del Neolítico y pertenecían a antiguos asentamientos de la cultura Funnelbeaker de la isla, probablemente alrededor del año 3000 antes de Cristo. Hubo una vez aproximadamente 600 de ellos, pero hoy solo existe la mitad de ellos.[4]

Las tumbas megalíticas están construidas con grandes losas de piedra en bruto (una o más) que están dispuestas en diferentes patrones. El dolmen Harhoog es un dolmen extendido, según la clasificación de seis categorías de Ernst Sprockhoff; los otros cinco tipos son dolmen simple, gran dolmen, tumba de paso, largas carretillas (sin cámara funeraria) y cista.

Harhhog fue descubierto en 1925 durante las excavaciones de tierra para la construcción de Hindenburgdamm, pero solo fue inspeccionado arqueológicamente en 1936.[3] : 148

Diseño de los dólmenes de Harhoog con tumbas paralelas y transversales

Las cámaras contienen secciones paralelas y transversales.

Hale O Pi’ Ilani Heiau

Hale O Pi’ Ilani Heiau

 Hale O Pi’ Ilani Heiau, cerca de Hana en Maui, Hawái.

Un heiau es un templo hawaiano que consiste en una tribuna de piedra con varias estructuras construidas sobre ella. Estas estructuras se utilizaban como alojamiento de los sacerdotes, para albergar los tambores sagrados ceremoniales, los artículos sagrados y las imágenes del culto que representaban a los dioses vinculados a ese templo concreto. Había también altares en los que se ofrecían sacrificios (plantas, animales y personas). Los heiau eran lugares sagrados; tan sólo se permitía la entrada de los kahuna (sacerdotes) y determinados aliʻi sagrados (jefes supremos).

El kapu o sistema ʻai kapu fue abolido en 1819 por Liholiho, Kamehameha II. La abolición del sistema kapu supuso el final de la utilización de los heiau como lugares de culto y sacrificio. A este periodo le siguió una época a la que se hace referencia como ʻAi Noa o “alimentación libre”. A mediados de 1820, la Cristiandad había llenado este vacío religioso. Lamentablemente, todos los heiau fueron finalmente abandonados, siendo la mayoría de ellos destruidos con el paso del tiempo. A menudo se desmantelaron y se aró debajo para dejar paso a los campos de caña de azúcar.

Saber más en: https://www.nps.gov/puhe/espanol/index.htm

Piʻilanihale Heiau

Este es el heiau más grande de Hawai (y tal vez Polinesia) que aún está intacto (está situado cerca de Hāna, Maui).

Con más de 40 pies de altura, la plataforma de piedra mide 289 pies por 565.5 pies; Piʻilanihale Heiau es una plataforma de roca de lava escalonada del tamaño de casi dos campos de fútbol.

La construcción interior consta de ocho paredes menores, tres recintos, cinco plataformas, dos piedras verticales y 22 pozos.

El muro norte es el más largo y mide 565.5 pies. También es la pared más alta, que mide aproximadamente 43 pies en su punto máximo.

Este muro contiene la característica más inusual del Heiau, el inmenso muro de contención que llena un barranco entre las dos crestas que comprenden la base de Heiau.

Según Cordy, este muro es único en Hawai: “está construido con piedras magníficamente ajustadas….., y tiene cuatro escalones [en terrazas] en su cara”.

Piʻilanihale Heiau (también identificado como Hale-o-Piʻilani Heiau) es uno de los sitios arqueológicos más importantes en las islas hawaianas y es impresionante en tamaño y calidad arquitectónica.

Los arqueólogos creen que el heiau (templo) se construyó en cuatro etapas, comenzando ya en el siglo XII.

Los primeros santuarios y rituales parecen haber sido simples construidos por familias y pequeñas comunidades y dedicados a los dioses de la paz, la salud, la fertilidad y una buena cosecha de los productos de la tierra y el mar.

Con el aumento del crecimiento de la población y la complejidad de la organización social, la religión, la sanción legitimadora del cambio social y político dirigido, evolucionó para integrarse con el gobierno a nivel estatal, así como a nivel local y personal. Se construyeron templos grandes y complejos para ceremonias públicas dedicando grandes eventos.

A veces las ceremonias duraban días. Entre estos eventos importantes, el templo podría quedar desatendido, lo que explica el aparente descuido de algunas de estas estructuras registradas por los primeros viajeros a las Islas.

Según Kamakau, los templos estatales fueron construidos en los sitios que anteriormente eran construidos por personas de la antigüedad. Los estudios han verificado que estos templos fueron construidos en una serie de etapas.

La ocupación y el uso arqueológico de Piʻilanihale Heiau abarcan tanto los períodos prehistóricos como los históricos.

Cada episodio de reconstrucción puede conmemorar un evento significativo en el reinado de un jefe o rey en particular. Los cambios estilísticos encarnados en estas estructuras, por lo tanto, no solo documentan cambios evolutivos en la organización social y la evolución de la religión, sino que pueden identificarse estilísticamente con linajes o personajes prominentes.

Además de servir como heiau, algunos arqueólogos creen que esta estructura también puede ser el complejo residencial de un alto jefe, tal vez el del Rey Piʻilani.

El complejo real probablemente habría incluido el templo personal del rey.

La traducción literal de Piʻilanihale es “casa (hale) [de] Piʻilani”.

No se sabe si el primer rey de la línea Piʻilani construyó la estructura o si fue construida por uno de sus varios descendientes conocidos: sus hijos Lono-a-Piilani y Kihapiilani, y su nieto Kamalalawalu.

Según la tradición oral, en el siglo XVI, Piʻilani unificó toda la isla de Maui, reuniendo bajo una sola regla los reinos de múltiples distritos de la isla que anteriormente competían en el este (Hāna) y el oeste (Wailuku).

Hāna sirvió como uno de los centros reales del reino.

Varias generaciones más tarde, a través de la conquista entre islas, el matrimonio de su hermano con la Reina de Kauaʻi y el nombramiento de su hijo para gobernar alternativamente Maui, Lānaʻi, Kahoʻolawe y Oʻahu durante sus ausencias periódicas, Kahekili en 1783 dominó todas las islas hawaianas, excepto para Hawaiʻi.

Hāna continuó siendo un centro de poder real hasta 1794, cuando Kamehameha I, gobernante del Reino de Hawai’i, derrotó al ejército de Maui y Maui quedó bajo su mando.

En 1848, se creó la Monarquía hawaiana y se estableció la propiedad privada de la tierra. Como resultado directo de este nuevo sistema de propiedad de la tierra, Kauikeaouli (Rey Kamehameha III) otorgó al jefe Kahanu la mitad de la ahupua’a de Honomā’ele, aproximadamente 990 acres.

En 1974, los miembros de la familia Kahanu / Uaiwa / Matsuda / Kumaewa (descendientes del jefe Kahanu) y el rancho Hāna entregaron 61 acres de tierra al entonces Jardín Botánico Tropical del Pacífico para establecer el Jardín Kahanu.

A cambio, la institución prometió restaurar Pi’ilanihale, compartirlo con el público y proporcionar cuidado perpetuo para este sitio sagrado, así como para las tumbas familiares que se encuentran en este ‘āina (tierra).

Artefactos de Tucson

Artefactos de Tucson

Artefactos de Silverbell

Los artefactos de Tucson, a veces llamados cruces de plomo de Tucson, cruces de Tucson, artefactos de Silverbell Road o artefactos de Silverbell, eran treinta y un objetos de plomo que Charles E. Manier y su familia encontraron en 1924 cerca de Picture Rocks, Arizona, que algunos pensaron inicialmente pudieron ser creados por las primeras civilizaciones mediterráneas que habían cruzado el Atlántico en el primer siglo, pero más tarde se determinó que era un engaño.[1] [2]

El hallazgo consistía en treinta y un objetos de plomo, incluyendo cruces, espadas y parafernalia religiosa / ceremonial, la mayoría de los cuales contenían inscripciones grabadas en hebreo o latín, fotos de templos, retratos de líderes, ángeles y un dinosaurio (inscrito en la hoja de plomo). De una espada). Uno contenía la frase “Calalus, la tierra desconocida”, que fue usada por los creyentes como el nombre del asentamiento. Los objetos también tienen números romanos que van desde 790 a 900 inscritos en ellos, que a veces se interpretaron para representar la fecha de su creación. El sitio no contiene otros artefactos, ni tiestos de cerámica, vidrios rotos, restos humanos o animales, ni signos de hogares o viviendas.[3] [1]

Historia

El 13 de septiembre de 1924, Charles Manier y su padre se detuvieron para examinar algunos antiguos hornos de cal mientras conducían al noroeste de Tucson en Silverbell Road. Manier vio un objeto que sobresalía aproximadamente 2 pulgadas (5,1 cm) del suelo. Lo sacó, revelando que el objeto era una cruz de plomo de 20 pulgadas (51 cm) de largo que pesaba 64 libras (29 kg). Entre 1924 y 1930 se extrajeron objetos adicionales del caliche, una capa de suelo en la que las partículas del suelo se han cementado entre sí mediante cal.[4] [5] Caliche a menudo toma un largo período de tiempo para formarse, pero se puede hacer y colocar alrededor de un artículo en un corto período de tiempo, según un informe escrito por James Quinlan, un geólogo retirado de Tucson que había trabajado para el Servicio Geológico de Estados Unidos.[1] [6] Quinlan también concluyó que sería fácil enterrar artículos en el material blando y limoso y el caliche asociado en el horno de cal donde se encontraron los objetos en el margen de las trincheras anteriores.[1] Se creía que los objetos, por su descubridor y sus principales partidarios, pertenecían a una colonia judeo-cristiana romana que existe en lo que ahora se conoce como Arizona entre 790 y 900 dC. Ningún otro hallazgo ha sido establecido formalmente como una colonia romana en el área, ni en ningún otro lugar de América del Norte.[3]

En noviembre de 1924, Manier llevó a su amigo Thomas Bent al sitio y Bent se convenció rápidamente de la autenticidad del descubrimiento. Al descubrir que el terreno no era de su propiedad, él inmediatamente estableció su residencia en el terreno con el fin de conservar la propiedad. Bent sintió que había dinero para hacer más excavaciones en el sitio.[3]

Inscripciones latinas

El primer objeto retirado del caliche por Manier fue una cruz de metal crudamente fundido que pesaba 62 libras (28 kg); Después de la limpieza se reveló que eran dos cruces separadas remachadas juntas. Después de su descubrimiento, Manier llevó la cruz al profesor Frank H. Fowler, Jefe del Departamento de Lenguas Clásicas de la Universidad de Arizona, en Tucson, quien determinó que el idioma de los artefactos era el latín. También tradujo una línea como lectura, “Calalus, la tierra desconocida“, de la cual se obtuvo el nombre de la supuesta colonia latina.[1]

Las inscripciones latinas en los supuestos artefactos registran supuestamente los conflictos de los líderes de Calalus contra un enemigo bárbaro conocido como el “Toltezus“, que algunos han interpretado como una supuesta referencia a la civilización tolteca mesoamericana.[1] Sin embargo, el latín en los artefactos parece ser un latín original muy inflexionado, o inscripciones descaradamente plagiadas de autores clásicos como Virgil, Cicero, Livy, Cornelius Nepos y Horace, entre otros. Esto ha llevado a muchos expertos a condenar los artefactos como fraudes.[1] Sin embargo, lo más sospechoso es que la mayoría de las inscripciones son idénticas a lo que aparecía en los libros de gramática latina ampliamente disponibles, como Latin Grammar de Harkness y Latin Grammar de Allen and Greenough , así como diccionarios como The Standard Dictionary of Facts.[1]

Opiniones sobre la autenticidad

Manier llevó el primer artículo al Museo Estatal de Arizona para que lo estudiara el arqueólogo Karl Ruppert. Ruppert quedó impresionado con el artículo y se fue con Manier al sitio al día siguiente, donde encontró una placa de caliche de 7 libras (3,2 kg) con algunas inscripciones que incluían una fecha de 800 AD. Se encontraron un total de treinta y un objetos.[3] Otros académicos contemporáneos, incluido George C. Valliant, un arqueólogo de la Universidad de Harvard que visitó la Universidad de Arizona en 1928 y Bashford Dean, curador de armas y armaduras del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York, pensaron que los artículos eran falsos, [ 1] Neil Merton Judd, curador del Museo Nacional de la Smithsonian Institution, se encontraba en Tucson en el momento del descubrimiento de los objetos y, después de examinarlos, también pensó que eran falsos, y propuso que pueden haber sido creados por “un individuo mentalmente incompetente con un don para el latín antiguo y las guerras de la antigüedad “.[1] [7]

Partidarios

En la década de 1960, Bent escribió un manuscrito de 350 páginas titulado “Los artefactos de Tucson” sobre los objetos que no están publicados, pero que el Museo del Estado de Arizona los conserva.[3] Tanto Manier como Bent apoyaron los objetos como un auténtico hallazgo arqueológico.[3]

Lara Coleman Ostrander, una inmigrante de Tucson y profesora de historia de la escuela secundaria, estudió los antecedentes históricos de la investigación y tradujo la supuesta historia de Calalus a partir de los escritos sobre los artículos. El geólogo Clifton J. Sarle trabajó con Ostrander para presentar los Artefactos de Tucson a la prensa y la profesión académica.

El administrador de la Universidad de Tucson y director del Museo del Estado de Arizona, Dean Byron Cummings, llevó a los arqueólogos de la universidad a la ubicación donde se encontraron los artículos. Trajo diez de los objetos a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y los mostró en museos y universidades en la costa este. El astrónomo Andrew E. Douglass, conocido por su trabajo en dendrocronología, también consideró los elementos como auténticos.[3]

En 1975, el profesor de la Universidad de Wake Forest, Cyclone Covey, reexaminó la controversia en su libro titulado Calalus: una colonia judía romana en América desde la época de Carlomagno hasta Alfredo el Grande. Covey estaba en contacto directo con Thomas Bent en 1970, y tenía previsto realizar excavaciones en el sitio en 1972, pero no fue permitido, debido a complicaciones legales que impidieron que la Universidad de Wake Forest liderara una excavación en el sitio.[3] El libro de Covey propone que los objetos son de un asentamiento judío, fundado por personas que vinieron de Roma y se instalaron fuera del actual Tucson alrededor del año 800 DC.[5]

Escépticos

El profesor Frank Fowler tradujo originalmente las inscripciones en latín en los primeros artículos y descubrió que eran de autores clásicos bien conocidos, como Cicerón, Virgilio y Horacio. Investigó los textos latinos locales disponibles en Tucson en ese momento y encontró que las inscripciones en los artículos principales eran idénticas a los textos disponibles.

El estudiante y excavador de Dean Cumming, Emil Haury, examinó de cerca los rasguños en la superficie de los objetos cuando fueron retirados del suelo y concluyó que fueron plantados, en parte debido a una cavidad en el suelo que era más larga que una barra de plomo que se eliminó . Después de que Cummings asumiera la presidencia de la universidad, sus opiniones cambiaron de manera confusa, posiblemente debido al escepticismo de Haury, o al sentimiento creciente de que los artículos no eran más que un engaño y, como presidente de la universidad, tenía que adoptar una postura diferente sobre el asunto. George MB Hawley se opuso firmemente a las opiniones de Bent sobre los objetos. Hawley incluso acusó a Ostrander y Sarle como perpetradores del engaño.[3] [4]

Posible creador

Un artículo local de noticias identificó a Timotéo Odohui como el posible creador de los artículos. Odohui era un niño mexicano que vivía cerca del sitio y era escultor. El artículo menciona su posible conexión con el sitio y su capacidad para elaborar objetos de plomo. Bent escribió que un artesano del área había recordado al niño, su amor por la escultura de metales blandos y su colección de libros en idiomas extranjeros, y les contó esto a los excavadores.[5] [8]

En la cultura popular

HP Lovecraft alude a los artefactos de Tucson en ” The Mound“, un cuento de fantasmas escrito por Zealia Bishop.[9] El arqueólogo y erudito de Lovecraft Marc A. Beherec sostiene que los artículos influyeron en algunos de los otros escritos de Lovecraft.[8] [10]

Los artefactos de Tucson se presentaron en el programa The History Channel, América Desenterrado en el episodio titulado “The Desert Cross”, el 22 de febrero de 2013.[11] Este episodio fue criticado por su metodología, su ignorancia (u omisión deliberada) del texto completo Sobre las cruces, y sus conclusiones.[12]

Mapa de Zheng He

Mapa de Zheng He

Hipótesis de 1421

Controvertido mapa de 1763 supuestamente copiado de uno del siglo XV, el cual estaría atribuido a Zheng He y en el que aparecen América y Oceanía unos setenta años antes de la llegada de Cristóbal Colón.

La Hipótesis de 1421 es una reciente y controvertida teoría elaborada por el marino británico retirado Gavin Menzies la cual afirma que Zheng He circunnavegó el globo y descubrió América a principios del siglo XV, antes que Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes.

Características

Menzies sostiene que en el siglo XV la arquitectura naval china era la más avanzada del mundo. Los juncos eran mucho más grandes y resistentes que los barcos europeos y contaban con avances técnicos desconocidos en Occidente, como el timón fenestrado y los mamparos para impedir los hundimientos.

Entre las pruebas que aporta Menzies se encuentran una escultura de la dinastía Ming encontrada en Kenia, y ejemplares de porcelana china encontrados en lugares como Perú y California.

Las bitácoras escritas por Zheng He detallan las distancias recorridas por la flota en los siguientes términos:

…navegamos más de 100 000 Lis (medición china) de vastos mares […] a lo lejos hemos visto regiones bárbaras. Zheng He1

Teniendo en cuenta que 100 000 Lis son aproximadamente 48 000 km, la distancia referida en las bitácoras de Zhenh He equivalen a ir y volver desde el puerto de Nankín al continente americano.

Gavin Menzies aporta otros argumentos para apoyar su hipótesis de un viaje de tal magnitud, como que muchos pueblos a lo largo del mundo recuerdan una visita de “hombres amarillos” o que los animales endémicos de Asia que habitan hoy en día en América. Sostiene también que varios cartógrafos europeos tomaron contacto con un mapa chino traído por muchas manos hasta Europa e incluso pudo ser en lo que se basó Cristóbal Colón para emprender y lograr su viaje al nuevo mundo.

Quienes defienden esta hipótesis argumentan que China ya era una potencia marítima en el siglo XV, posiblemente con la mejor industria naval de su época. Muestra de ello son las notables y extraordinarias exploraciones navales que llegó a realizar el almirante Zheng He, de quien se acepta por consenso que exploró la península arábiga y África oriental, pero también se discute la posibilidad de que hubiera llegado hasta Australia.23

Otro punto de argumento de esta hipótesis es que en el siglo XV China estaba más avanzada tecnológicamente que Europa. La investigadora Rita Feodrippe dice sobre esto: “Tecnológicamente hablando, China estaba en condiciones de llegar a América u otras tierras, y ni siquiera podemos descartar que esto haya sucedido”. Otro punto a considerar sería que los chinos, por lo dicho, tuvieran más experiencia en la navegación que los europeos.2

En 2006 un abogado de nombre Liu Gang exhibió a la prensa un mapa con los cinco continentes fechado de 1763, pero con una anotación que decía reproducir a uno de 1418. Según algunos académicos, varias dinastías chinas estuvieron interesadas en la exploración del mundo por fines de comercio, y contaban con los medios y recursos para hacerlo.2

En 2015 el investigador John Ruskamp afirmó el hallazgo de petroglifos y pictogramas asiáticos en el estado de Nuevo México, con datación de 2,500 años (Siglo 1300 a.C.), aunque solo la mitad de ellos podrían identificarse como escritura china, de la época de la dinastía Shang. El trabajo de Ruskamp ha sido respaldado por otros investigadores como Dennis Stanford y David Keightley, experto en civilización china neolítica de la Universidad de California.4

Controversia

Esta hipótesis de 1421 ha encontrado poco apoyo entre los historiadores académicos. La mayor parte de la comunidad académica occidental considera que las afirmaciones de Menzies son puramente especulativas y no se basan en hecho alguno.56​ Se considera por ende que Zheng He solo exploró el océano Índico, llegando hasta lugares tan lejanos como África Oriental, e incluso hasta el canal de Mozambique.768

Los historiadores occidentales aceptan que los documentos escritos demuestran sin lugar a dudas que Zheng He con la Flota del Tesoro llegó hasta África, pero sostienen que no hay mención explícita de un viaje más largo. Aducen que los registros chinos en esa época eran exhaustivos y que la omisión sería poco probable.

Sobre los barcos chinos de la llamada Flota del Tesoro, los historiadores occidentales aceptan que eran mucho más grandes que los europeos, pero sostienen que eran muy lentos y poco maniobrables, que navegaban cerca de la costa y que su funcionalidad en el océano a miles de kilómetros de la costa con fuertes oleajes es dudosa.

Entre los historiadores occidentales que consideran que Menzies probó la llegada de los chinos a América antes de que lo hicieran los europeos, se encuentra el historiador argentino-mexicano Enrique Dussel.9

Del artículo de Javier Sanz9 abril 2015.

Zheng He nació en 1372, en la aldea de Hedai, en la provincia montañosa de Yunnan, y no siempre fue conocido con ese nombre, su verdadero nombre era Ma He. En esa época, el poder de los mongoles había comenzado a decrecer y a ser reemplazado por los Ming. La familia de Zheng He había luchado junto a los mongoles y pertenecía a una casta foránea, concretamente a los hui (aquellos que se expresan en chino y son musulmanes). Siendo un niño, había sido capturado por los Ming y posteriormente castrado. Ya como un eunuco, fue enviado a Beijing para servir en la corte del príncipe Zhu Di (futuro emperador Yongle), donde juntos, Zheng He y Zhu Di, conspiraron para derrocar a Jianwen, emperador por aquel entonces de China y sobrino del mismísimo Zhu Di. Tras los enfrentamientos, tomaron la capital, Nanjing, y en 1402 el príncipe Zhu Di fue coronado como emperador Yongle. El emperador Yongle es considerado por muchos como el «Pedro el Grande chino«, debido a que los territorios de China crecieron más y más. Como recompensa por sus acciones durante la rebelión contra el emperador Jianwen, Zheng He fue nombrado almirante. Tras alcanzar el poder, una de las prioridades del emperador Yongle fue impulsar el comercio marítimo como importante y provechosa fuente de ingresos (actividad mal vista hasta su llegada).

Zheng He, ya como almirante, se le encomendó la difícil tarea de construir una poderosa flota para navegar y comerciar por los mares de Oriente. Con unos mapas viejos y desfasados, unos pocos barcos y apenas tripulación, se puso manos a la obra. Ordenó construir gigantescos astilleros en la rivera del río Yangtze, a las afueras de Nanjing, que entre 1403 y 1407 fueron capaces de fabricar alrededor de 1600 barcos. Esta flota no fue creada únicamente para fines económicos, también para combatir la piratería, establecer nuevas relaciones diplomáticas, la búsqueda de animales exóticos, plantas medicinales… La flota de Zheng He era una auténtica ciudad flotante compuesta por todo tipo de barcos, entre los que destacaban los llamados «Barcos del Tesoro«. Se desconocen sus verdaderas dimensiones, ya que no se ha conservado ni uno, pero se calcula que eran de 120 metros de largo, 50 metros de ancho y con más de 5 mástiles… toda una fortaleza flotante que poco o nada tenía que ver con otros navíos de la época en Europa.

La imponente flota del almirante Zheng He realizó hasta siete viajes por los mares y costas de Oriente. Pese a que había soldados en los navíos, Zheng He no los utilizó con fines expansionistas o colonialistas, más bien como fuerzas disuasorios o como tropas de refuerzo para defender los intereses de los aliados de China. Para hacernos una idea de los beneficios obtenidos de estos viajes, en 1412 se financió la construcción de una torre de 80 metros de alto en Nanjing, la Torre de la Porcelana, destruida en 1856 por los Taiping. China, durante el reinado del emperador Yongle, vivió un esplendor sin precedentes: se edificaron importantes obras arquitectónicas como la citada Torre, la Ciudad Prohibida, se retomaron obras de reparación y construcción de nuevos tramos en la Gran Muralla, prosperó el comercio…

Viajes de Zheng He

El primer viaje del almirante fue en 1405, con cerca de 320 barcos y 28.000 hombres. Durante los más de dos años que duró la expedición, visitaron Sumatra y Sri Lanka, se enfrentaron a los piratas cerca de Malaca (Malasia) y llevaron a China a varios embajadores extranjeros. En el segundo viaje, la flota y tripulación fue mucho más pequeña que en el primero (unos 70 barcos), ya que el objetivo era devolver a su hogar a los embajadores extranjeros que habían traído a China. En el tercer viaje, en 1409, el número de barcos y de hombres fue incluso más modesto, apenas 50 barcos, pero aún así visitaron Vietnam, Temasek (actualmente Singapur) y nuevamente Malaca. Estos primeros viajes mejoraron las relaciones comerciales con el sudeste asiático, pero el emperador Yongle fijó a Zheng He una nueva misión: la exploración de Arabia y África, lugares que no eran del todo desconocidos por los chinos.

En el cuarto viaje, Zheng He partió de China el año 1414 con unos 63 navíos y llegó hasta la India y las Maldivas. En este viaje, como curiosidad, Zheng He llegó a China con el rey de Bengala como invitado y éste obsequió al emperador Yongle con un «qilin» (un animal mitológico similar al unicornio que aparecía cuando los gobernantes eran justos, aunque en realidad era simplemente una jirafa). Sea como fuere, muchos felicitaron al emperador por ese símbolo de buen augurio. En el quinto viaje, ya en 1416, Zheng He visitó los puertos habituales del sudeste asiático y esta vez sí que llegó hasta la península Arábiga y Somalia. En el sexto viaje, la flota repitió los destinos habituales y Zheng He fue invitado a la inauguración de la Ciudad Prohibida.

Las cosas comenzaron a torcerse en el que sería ya el séptimo y último viaje de la flota imperial china. Los confucionistas, partidarios del aislacionismo, comenzaron de nuevo a ganar terrero e importancia en la corte del emperador Yongle, la construcción de nuevos barcos comenzó a decaer tras la remodelación del Gran Canal en 1411 (dicho canal ofrecía una ruta mucho más rápida y segura que la marítima), comenzaron también los problemas internos: hambrunas, epidemias, déficit, inflación, guerra con los rebeldes vietnamitas del norte del país… y la muerte del principal valedor de Zheng He en 1424, el emperador Yongle. El hijo de Yongle, el emperador Hongxi, pese a que solo reinó durante 9 meses, se mostró partidario de cancelar las expediciones navales. Xuande, el sucesor de Hongxi, ante la crisis que se cernía sobre China, ordenó iniciar los preparativos del que sería el último viaje de Zheng He. En 1430 zarpó desde China una flota similar a la del primer viaje con más de 300 barcos. Esta gran flota se dividió en dos: una marchó por África (llegando hasta Kenia y Mozambique) y la otra, con Zheng He al mando, puso rumbo al Golfo Pérsico. Zheng He falleció antes de llegar a su destino y pese a que tiene una tumba en China, está vacía. Como buen lobo de mar, fue enterrado en el océano. La flota regresó a China sin su almirante pero con nuevos productos, embajadores y hasta varios «qilin» más. La situación se desmoronó con la muerte del Xuande. Su sucesor, Jungtong, de tan solo 7 años de edad, fue capturado por los mongoles en 1449. Los confucionistas, con una fuerte presencia en la corte, una gran influencia en China y mucho más conservadores que anteriores emperadores, prohibieron la construcción de barcos con más de dos mástiles y la navegación marítima mediante el edicto Hai Jin. Para evitar futuros despilfarros, parte de los viajes de Zheng He fueron «borrados» por los funcionarios del nuevo emperador Ming. Los mongoles volvían a ser una seria amenaza en el norte de China y se necesitaban soldados para defender las fronteras, cosa que hizo insostenible el elevado gasto que requería mantener las flotas del tesoro.

Sea como fuere, las expediciones de la flota imperial china terminaron de forma tajante y ello favoreció en gran medida la navegación y la exploración europeas. De haber seguido con sus expediciones, lo más probable es que hoy al sur de EEUU se hablase chino y no castellano. Como todos sabemos, unos años más tarde y desde otro lugar del mundo, un tal Cristóbal Colón ponía rumbo a…

Colaboración de Pedro Sanmartín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los supuestos viajes a América del almirante Zheng He.

Mapa de Vinlandia

Mapa de Vinlandia

El mapa de Vinlandia.

El mapa de las tierras hiperbóreas dibujado por el cartógrafo islandés Siggurdar Stefánsson en 1579, Biblioteca Real de Copenhague. Muestra Groenlandia como una península del continente polar y el «promontorio de Vinlandia» como otra estrecha península del mismo continente, a la altura de Irlanda. Las nociones geográficas que en este mapa se manifiestan, son otro de los argumentos esgrimidos a favor de la falsedad del mapa de Vinlandia.

El mapa de Vinlandia es un mapamundi cuestionado que presuntamente es del siglo XV, copiado de un original del siglo XIII. Su importancia radicaría en que, además de mostrar África, Asia y Europa, el mapa representa una masa de tierra en el Atlántico llamada Vinlandia y dice que fue visitada en el siglo XI. Existen, sin embargo, serias dudas sobre su autenticidad, sobre todo debido a la tinta con la que fue trazado.1234

Mapa de Vinlandia (falso color)

El mapa fue descubierto junto con un códice, el Historya Tartarorum (Historia de los Tártaros), un manuscrito de indudable autenticidad al que en algún momento se le adosó el mapa de Vinlandia. Nos describe la historia y las costumbres de los mongoles y parece ser una versión temprana de las memorias de Giovanni da Pian del Carpine, fraile franciscano que en 1245 hizo un viaje a Karakórum.

El mapa fue descubierto en 1957 y donado por Paul Mellon a su actual propietario, la universidad de Yale en 1965. El New York Times divulgó que el mapa estaba valorado en 25 millones de dólares. Fue publicado por primera vez en un libro con el nombre de “The Vinland Map and Tartar Relation” (El mapa de Vinlandia y la relación tártara) en 1965.

Entre 1972 y 1974 el mapa fue analizado, y se encontró una línea amarillenta de anatasa, mineral de dióxido de titanio, material muy difícil de encontrar en estado natural. Dicho material comenzó a sintetizarse en 1923, razón por la cual se puso en duda la autenticidad del documento.5​ La alemana Kirstein Seaver fue quien se pronunció fuertemente en contra del documento, incluso planteó que fue elaborado en la década de 1930 y adjudicó la autoría al jesuita Joseph Fischer, que era además profesor de historia en Baviera.

Poco más de veinte años después en 1995, los investigadores de la Universidad de Yale plantearon la teoría de que la “anatasa” pudo haberse formado durante la elaboración de “tintas férricas” en la Edad Media, por lo que nuevamente se realizaron estudios.

El Instituto Smithsoniano pidió a Douglas McNaughton,6​ físico y experto en cartografía antigua, que analizara la tinta empleada en el mapa, mediante el sistema de datación por radiocarbono. Los resultados de McNaughton concluyeron que tenía una antigüedad aproximada al año 1434, válida exclusivamente para el pergamino. Por otra parte, Robin Clark, profesor de química de la University College de Londres, realizó estudios de la tinta por medio de espectroscopia Raman y concluyó una datación en torno al año 1923.7​ Este debate gira en torno a la parte del mapamundi de “Vinlandia”, nadie pone en tela de juicio la antigüedad del resto del documento.

En julio de 2009, el profesor Rene Larsen, rector de la Escuela de Conservación en la Academia Real Danesa de Bellas Artes, aseguró que tras un largo estudio de más de cinco años, él y su equipo habían determinado que el mapa era auténtico.8​ Sin embargo, por el momento sus análisis no han sido publicados todavía en ninguna publicación científica.

El gran problema, no obstante, sigue siendo el dibujo de Groenlandia. Es demasiado bueno tal como aparece en el mapa. En el año 982, Erik el Rojo descubrió Groenlandia y se establecieron colonias vikingas en la costa sudoeste, las cuales sobrevivieron hasta cerca de 1400. Esos territorios fueron olvidados hasta la llegada del explorador inglés Martin Frobisher en 1578. Y tampoco conoció más que el extremo meridional. Las costas del norte no se exploraron hasta finales del siglo XIX. En 1892, el explorador norteamericano Robert Peary exploró las costas más septentrionales y estableció que Groenlandia era una isla. Todo esto lo llevó a cabo con extraordinarias dificultades. Y, sin embargo, en el mapa de Vinlandia, supuestamente dibujado al menos cinco siglos antes de Peary, Groenlandia aparece como una isla, y no sólo eso, sino como una isla de forma bastante correcta. Explicar ese “pequeño” detalle es más complicado que datar el mapa.

Estudio detallado, profundo y técnico sobre el tema:

https://afanporsaber.com/quien-soy

https://afanporsaber.com/el-mapa-de-vinlandia-i

https://afanporsaber.com/el-mapa-de-vinlandia-ii

https://afanporsaber.com/el-mapa-de-vinlandia-y-iii

Algunos datos y mapas

El mapa mide 27,8 x 40 cm, es un pergamino doblado en dos hojas con la apariencia de libro.

La silueta de Japón, muy discutida.

África y el Sur de Europa.

Los países escandinavos aparecen retratados de forma muy imprecisa.

Se podían ver dibujados Hellulandia (Tierra Pedregosa), Marklandia (Tierra de bosques) y Vinlandia (Tierra de vides) que son lugares explorados por los Vikingos  en América del Norte.

Lugares cuyo descubrimiento en torno al año 1000 se atribuyó primeramente a Bjarni Herjolfsson:

En el mapa, Groenlandia aparece como una isla y con una forma extremadamente parecida a su forma real.

Cuando en la época de la supuesta llegada a América de los vikingos aún no se había circunnavegado Groenlandia y se pensaba que se trataba de una península, y como tal aparecía reflejada en los mapas conocidos hasta finales del siglo XIX.

No fue hasta 1892 cuando el explorador norteamericano Robert Peary exploró las costas más septentrionales y estableció que Groenlandia era una isla.

Además el texto al nombrar a Leif Ericson lo hace en Latín de la siguiente manera, Erissonius, tal como lo hubieran hecho en el siglo 17.

¿Qué tenemos entonces?

Pudo ser arrogancia intelectual o simplemente un juego para el falsificador, tenía el material necesario a la mano.

Sabía que pasaría la prueba de carbono 14 porque el libro era verdaderamente de esa época.

Para no tener que esperar los 500 años y que se apreciara en la tinta la antigüedad del documento.

Realizó el mapa completo con una línea de tinta de color amarillo y luego con mucha habilidad añade una línea de tinta negro por la mitad de la línea amarilla.

La falsificación, era casi perfecta.

Incluso se había insertado el mapa entre dos pergaminos auténticos de la época medieval., la Hystoria Tartarorum y el Speculum Ffistoriale, con picaduras de insectos que coincidían.

Curiosamente los tres artículos provenían de la misma persona.

El pergamino es verdadero y el dibujo es falso.

Un falsificador con mucha capacidad simplemente dibujó en un pergamino viejo.

No existe registro ininterrumpido de los dueños de los artículos.

Existen errores gramaticales con palabras que no se usaban en aquel tiempo.

Y lo mas sospechoso, la participación o implicación en la venta de un librero italo-español de dudosa fiabilidad, que generaba cierta incertidumbre.

Resulta que Enzo Ferrajoli de Ry fue condenado en 1964 a prisión en España, junto con otras tres personas, por el robo de innumerables libros y manuscritos de la Arquidiócesis  de Zaragoza a lo largo de los años cincuenta.

Parece que las reticencias de los expertos británicos, a los que primero se ofreció el mapa, estaban fundadas.

La fama de oscuro tratante de libros antiguos de Enzo Ferrajoli de Ry ya era conocida por las islas británicas.

La prueba definitiva llegó en 2013 de la mano de un investigador amateur de Glasgow,John Paul Floyd, que descubrió que tanto la relación Tártara como el Speculum historialese expusieron en 1892-1893 conjuntamente en un único volumen en Madrid, como consecuencia de la Exposicion Historico-Europea.

Paul Floyd descubrió una referencia a un volumen, procedente de la Seo de Zaragoza, en un libro escrito en 1926 por el sacerdote Cristóbal Pérez Pastor.

Dicho libro contenía la mención a la relación Tártara y el Speculum historiale pero no hacía mención a mapa alguno.

De este modo se resuelven todas las especulaciones sobre el origen de los manuscritos y del pergamino utilizado para falsificar el mapa’

IMAGINATE: Independientemente de la controversia, el valor del mapa se cifra en alrededor de 22 millones de euros.

http://legadohistoria.blogspot.com/2015/01/el-mapa-de-vinland.html

Fraude

En septiembre de 2021, acaba por descubrirse, más allá de toda duda, que el famoso y polémico mapa de Vinlandia, que se conserva en la Biblioteca de Yale, es una hábil falsificación del siglo XX, gracias al estudio de su tinta por los conservadores e investigadores de esa universidad. No es, por tanto, un primer mapa de Groenlandia y Norteamérica anterior a Colón, sino una pieza sofisticada que ejemplifica bien la pasión humana por la mentira.

Castle an Dinas

Castle an Dinas, St Columb Major

Castle an Dinas visto desde St. Columb Major

Castle an Dinas es una fortaleza de la Edad del Hierro en la cumbre de Castle Downs cerca de St Columb Major en Cornwall, Reino Unido (referencia de cuadrícula SW945624) y es considerada una de las fortificaciones más importantes del suroeste de Gran Bretaña. Data de alrededor del siglo III al II a. C. y consta de tres anillos concéntricos de zanjas y murallas, a 850 pies (260 m) sobre el nivel del mar. A principios de la década de 1960 fue excavado por un equipo dirigido por el Dr. Bernard Wailes de la Universidad de Pennsylvania durante dos temporadas de excavación.

Castle an Dinas… una magnífica fortaleza de la Edad del Hierro en Cornwall

Castle-an-Dinas es una de las fortificaciones más grandes e impresionantes de Cornwall, ubicada en una posición imponente en la cumbre de Castle Downs con amplias y panorámicas vistas del centro de Cornwall hacia las costas norte y sur. Data de alrededor de los siglos II y III aC y consta de tres anillos concéntricos de zanjas y murallas, 850 pies de diámetro y 700 pies sobre el nivel del mar.

Se menciona en las leyendas de Cornualles como uno de los asientos del duque de Cornualles y como el lugar donde Cador, duque de Cornualles y esposo de la madre del rey Arturo, se encontró con su muerte. La existencia de tales leyendas sugiere que este sitio siguió siendo importante mucho después de su construcción en la Edad del Hierro.

La colina está rodeada por tres murallas y zanjas. Hay dos carretillas de la Edad de Bronce en el área central cerrada y estas pueden ser rastros del primer uso humano de esta colina, aunque encuestas recientes han sugerido que hay una plataforma nivelada entre los bancos y zanjas exteriores e interiores que pueden representar el rastros de uso incluso anterior (neolítico).

Las excavaciones realizadas en la década de 1960 en el interior sugirieron que el período principal de uso fue durante la Edad del Hierro, cuando las murallas habrían estado en su punto más alto, probablemente coronadas por una empalizada de madera. La entrada principal se encuentra en el lado suroeste, y la puerta de entrada tenía una superficie empedrada. Hay un área húmeda y pantanosa dentro del área cerrada, lo que sugiere que alguna vez pudo haber contenido un pozo, lo que hace posible vivir en el sitio. Es probable que hubiera habido casas de madera y otras estructuras y áreas de trabajo. No hay rastros de círculos de chozas de piedra.

Ahora se cree que las fortificaciones de este tipo han sido menos una fortaleza militar y más un lugar de enfoque para la comunidad, símbolos de la riqueza y el poder de la tribu, un lugar central para las ceremonias sociales, el comercio y el ritual.

Una mina de wolfram del siglo XX tuvo un impacto significativo en Castle-an-Dinas, como plataformas cortadas en las murallas prehistóricas para transportar un teleférico conocido como ‘blondin’ para transportar saltos de mineral desde la mina en el lado norte de la colina. a los trabajos de procesamiento en el sur. Dentro del centro cerrado hay lugares obvios donde la actividad humana reciente ha perturbado la superficie. El llamado área pantanosa del “estanque de rocío” puede incluso ocultar un pozo minero hundido en el medio de la colina en los últimos 100 años.

A pesar de la actividad continua en esta colina durante los últimos dos mil años, este sigue siendo uno de los sitios arqueológicos más impresionantes e importantes del condado.

Leyenda artúrica

Murallas defensivas de Castle an Dinas

Una de las dos carretillas de la Edad de Bronce en Castle an Dinas

Tradicionalmente, Castle an Dinas es el pabellón de caza (asiento de caza) del Rey Arturo, desde el cual cabalgó en la caza de Tregoss Moor.[1] Una piedra cerca de St Columb (ahora perdida) supuestamente tiene las cuatro huellas de su caballo hechas mientras cazaba.[2]

La primera historia escrita fue escrita por William of Worcester durante su visita a Cornwall en 1478. Señaló que la leyenda dice que el fuerte fue el lugar donde murió Gorlois, duque de Cornwall y esposo de la madre del rey Arturo.

Guerra Civil

En marzo de 1646, durante la Guerra Civil inglesa, las tropas realistas de Sir Ralph Hopton acamparon durante dos noches dentro de los anillos del fuerte.[3] Aquí celebraron un Consejo de Guerra donde se decidió que se rendirían a los parlamentarios. Solo Hopton y el mayor general Webb votaron en contra. Pocos días después, Hopton se rindió en el Puente Tresillian cerca de Truro.

Otros sucesos notables

Tansys Golowan La hoguera de la víspera del pleno verano se celebra anualmente en Castle an Dinas.

Ejército fantasma Un evento extraordinario que tuvo lugar en el sitio fue registrado por el historiador de Cornualles Samuel Drew, un ejército fantasma fue visto en el cielo sobre Castle an Dinas a fines del siglo XVIII: (si es cierto, una forma inusual pero documentada de espejismo)

En 1867, Henry Jenner escuchó la historia de un anciano en Quoit, cerca de Castle an Dinas, que había visto a los fantasmas de los soldados del Rey Arturo perforando allí, ¡y recordó la mirada de los rayos de luna en sus mosquetes![4]

Asesinato En 1904, una mujer joven, llamada Jessie Rickard, fue asesinada en el sitio por un amante celoso, y luego se quitó la vida.[5]

Midsummer La Old Cornwall Society celebra sus tradicionales hogueras anuales de verano aquí en el punto más alto de la fortaleza. Esta ceremonia se remonta a los tiempos precristianos, cuando los paganos marcarían el solsticio de verano.

La ejecución de John Trehenban

La piedra en Castle an Dinas en la que se encontraba la jaula y Trehenban murió de hambre

En 1671, un hombre llamado John Trehenban (pronunciado TREM-on) (1650-1671) de St Columb Major, asesinó a dos niñas y fue condenado a prisión en una jaula en Castle an Dinas, y murió de hambre. El asesinato de las dos jóvenes está registrado en el Registro Parroquial.[6]

23 de junio de 1671 Anne, hija de John Pollard de esta parroquia y Loveday Rosevear (17 años), hija de Thomas Rosevear de St Enoder, fue asesinada brutalmente el día anterior en la casa del capitán Peter Pollard en el puente por un tal John Trehenban, hijo de Humphrey y Cissily Trehenban de esta parroquia alrededor de las 11 de la mañana de un día de mercado.[cita requerida]

  • Trehenban fingió ayudar a encontrar al asesino montado a caballo siguiendo a los sabuesos. Su sombrero se voló y los perros no lo dejaron. Finalmente confesó.[7]
  • El carril donde los sabuesos recogieron el aroma todavía se conoce como ‘Carril de Tremmons’.
  • Lo colocaron en una jaula que estaba sentada sobre una gran roca. Esta roca aún está por verse y la gente local solía decir que si corría alrededor de esta roca cincuenta veces, oiría el ruido de sus cadenas.
  • Tremmon le suplicó a una mujer que pasaba por algo de comida. Todo lo que ella tenía eran unas velas de sebo que él comió vorazmente.
  • Según el historiador local Marshel Arthur, la gente local solía referirse a un no-bueno como ‘un Tremmon correcto’.

Mina Castle-an-Dinas

De 1916 a 1957 fue el sitio de la mina de wolfram más grande de Cornwall.[8] Muchos de los edificios y trabajos antiguos permanecen en pie. La mina es la localidad tipo para el mineral Russellita.[9]

Otros minerales encontrados aquí incluyen: Arsenopirita, Cacoxenita, Löllingita, Flogopita, Russellita Topacio Turquesa[10]

Plano de encuesta (Wailes, 1963)

Ruta de los Reyes Magos

La misteriosa ruta de los Reyes Magos

Quico Sallés, Barcelona, Mario Chaparro, Barcelona 2017, y otros

El Evangelio y la astronomía dan pistas del viaje de Melchor, Gaspar y Baltasar

Existen cuatro posibles rutas que siguieron los Reyes Magos (LVE)

Quizá la noche más mágica del año sea la de Reyes. La historia de tres Reyes Magos que viajaron miles de kilómetros para adorar a un recién nacido impregna de cierto enigma el final de las fiestas navideñas. Un relato que despierta el interés, no sólo por quienes eran realmente Melchor, Gaspar o Baltasar, sino por descubrir cuál fue el camino que eligieron para llegar desde Oriente a Belén.

Para los historiadores de la Biblia existen diversos elementos para deducir cuál fue la ruta elegida para transportar el incienso, la mirra y el oro que sirvieron para adorar a Jesús. No hay unanimidad. El debate gira en torno a cuatro posibles rutas. El evangelio de San Mateo, un cuadro, astrónomos chinos y la historia son las herramientas con las que los expertos han intentado esclarecer el camino elegido por los tres sabios que esta noche visitarán todas las casas.

Las pistas de San Mateo

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Estos versículos constituyen la única referencia evangélica a los tres “magos”. Para historiadores religiosos como Armand Puig, decano de la Facultad de Teología de Cataluña y biblista de prestigio internacional, el evangelio de Mateo es la principal pista de toda la investigación.

“Estos versículos narran la visita de unos sabios venidos de Oriente en un tiempo sin determinar que siguen una estrella, pero con detalles fundamentales para averiguar su procedencia”, apunta Armando Puig en conversación con La Vanguardia. “Hay que leer atentamente a Mateo y racionalizarlo, da claves para explicar pormenores de los llamados reyes magos”, insiste.

Una traducción y una casa

Precisamente el tiempo es una de las claves para deducir la ruta que siguieron Melchor, Gaspar y Baltasar. Según explica Mateo, la residencia de José y María en Belén culmina con la visita de los “Sabios de Oriente”, en un momento impreciso después del nacimiento. Mateo escribe que los sabios encuentran al niño y a su madre en una “casa” y no en un establo.

Además, Mateo convierte en coprotagonista de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes. Una aparición nada badalí, puesto que Herodes ordenó la masacre de los niños nacidos desde dos años antes. A todo esto hay que sumar un aspecto filológico que es el participio aoristo particular del griego que utiliza Mateo con el verbo nacer del versículo 2. Esta forma verbal tiene un matiz de indeterminación temporal que tanto podría traducirse como “nació” o “ha nacido” y, por tanto, no significa que Jesús sea un recién nacido.

De estos tres datos se deduce que José, María y Jesús estuvieron un período más largo que corto en Belén, quizá de dos años, que facilitaría la visita de tres sabios orientales tras un largo viaje siguiendo una estrella.

¿Persas o árabes?

Una vez establecido que los Reyes Magos pudieron tomarse su tiempo para llegar a Belén, dos teorías explican su origen. Por un lado, ante la genérica procedencia de “Oriente”, coexisten los que defienden que eran persas y, por otro, los que opinan que su origen es árabe.

Puig está convencido que provinieron de Persia. En su pormenorizado estudio sobre el nacimiento de Jesús, el teólogo recuerda que “Arabia” se entendía en la antigüedad como el antiguo reino nabateo, en el que se encontraba Damasco, al este de Persia y Judea.

“Un detalle histórico remacharía la idea de su origen persa, y es el cuadro de la Natividad en la iglesia de Belén”, describe Puig. “Cabe recordar que en el año 614, los persas no la destruyeron durante su invasión a Tierra Santa porque vieron en ella imágenes de los tres sabios con atuendos típicos de su país”, añade.

La estrella y los astrónomos coreanos

En el libro The Star of Bethlehem del astrónomo Mark Kidger (Princeton University Press, 1999), se concluye que la estrella que Melchor, Gaspar y Baltasar utilizaron como GPS no fue ningún cometa, sino probablemente una Nova -que Kidger bautiza como DO Aquilae- que además fue constatada por astrónomos chinos y coreanos a mediados de marzo del año 5 antes de Cristo.

Teniendo en cuenta que Jesús nació entre el invierno del año 7 y marzo del 6 tiene todo el relato que escribe Mateo sobre cómo los tres sabios siguieron la estela y llegaron a tiempo de adorar el niño Jesús. Un tiempo que hubiera permitido a los tres sabios cruzar Oriente para llegar antes que la familia de Jesús abandonara Belén.

Los astrónomos chinos y coreanos que detectaron “un objeto celeste muy brillante” que se situaría en las modernas constelaciones de Capricornio y Aquila y hubiera sido visible aproximadamente durante tres meses. Primero al este, cuando la hubieran visto en una posición baja; y después al sur -Belén está al sur de Jerusalén, según un cambio astronómico de 90 grados de sureste a suroeste.

Para Puig la estrella de Kidger y los testigos coreanos completan el sudoku de las fechas. La Nova que propone Kidger es un “elemento de plausibilidad histórica” alrededor del nacimiento de Jesús no del momento de su nacimiento, sino que dataría la llegada a Belén de unos sabios astrónomos (o astrólogos) de Oriente entre marzo-mayo del año 5 aC, cuando Jesús nació muy probablemente entre el 7 y 6 aC.

Este intervalo de un año y medio a dos años cuenta con un aliado extraordinario y es el plazo que Herodes marcó para masacrar a los niños después del nacimiento de Jesús: dos años (Mt, 2, 16).

Las cuatro rutas

Situados en el origen persa, el tiempo y el lugar, ahora cabe definir qué ruta eligieron los sabios para adorar al niño Jesús. Los historiadores se debaten entre tres posibles rutas y una cuarta producto de una prueba realizada en el año 2000.

Una primera, la que en un principio tuvo más adeptos fue que los Reyes utilizaron la Ruta del Incienso, una vía comercial que unía Egipto y la India por la península Arábiga. Siguiendo esta ruta, se establece que Melchor, Gaspar y Baltasar procedían del norte del actual Yemen, de la ciudad de Hadramut. Atravesaban la península Arábiga hasta Egipto y de este penetraban en Judea hasta Belén. El conocimiento, su uso común y su paso seguro hacían plausible que los Reyes Magos utilizaron esta vía.

Segunda, ahora bien, según Puig la teoría que más enteros ha ganado en los últimos estudios es la que parte de Persépolis, Tajt-e Jamshid, en el actual Irán, hasta Babilonia, concretamente en la ciudad de Mosul en Irak, atraviesa Siria, Líbano y llega a Palestina hasta llegar a Belén, una ruta con un trecho de casi 2.000 kilómetros.

Una tercera vía, partiría de la antigua Babilonia, en la actual Falluja. Este camino reseguiría el río Eufrates enlazando las ciudades de Tadmur, Damasco, Amán, Jerusalén hasta dirigirse al sur hasta Belén.

Cuarta. En el año 2.000 un grupo de expedicionarios intentó simular una ruta a Camello que recorría uno 1.600 kilómetros entre Irak, Siria, Jordania y Cisjordania. Una ruta para la que se necesitaron 83 días. En cualquier caso, sea cual fuere la ruta, la magia llega de un modo u otro cada mañana del seis de enero.

Otros autores argumentan, deducen y coinciden prácticamente

¿Qué ruta siguieron los Reyes Magos de Oriente?

En este sentido, son tres las hipótesis de las que se hablan en lo que al punto de partida se refiere.

Persia

Por la descripción de sus fastuosos trajes con muchos ornamentos y túnica,  se puede pensar que los Magos venían de Persia, que hoy es Irán e Irak. Desde Persépolis continuaron el recorrido hasta Babilonia y, atravesando Siria, Líbano y Palestina, llegaron a Belén.

Irán

Babilonia

Otra teoría dice que fue Babilonia el punto de partida, cuyas  ruinas, parcialmente reconstruidas por Saddam Hussein a finales del siglo XX, se encuentran en la provincia iraquí de Babil, adyacente a la ciudad de Hilla, y 110 km al sur de Bagdad.

Partieron  desde Faluja hacia los bordes del Eufrates, siguieron por Tadmur, Damasco, Dar´a, Amán, Jerusalén y finalmente Belén. Esta segunda tesis se apoya en una antigua moneda encontrada que lleva grabada la legendaria estrella que los guió.

Sheba

Una tercera hipótesis basada en el Antiguo Testamento, en Isaías 60:6, nombra a Sheba, una región en el sudoeste de Arabia,  como posible origen del viaje de los Magos, una región que estaba ubicada al sudoeste de Arabia.

Por último – La ruta de los Reyes Magos

Por Jose Javier Esparza.

Desde mucho antes del nacimiento de Cristo, varias generaciones de sabios escrutaron el horizonte para verificar la profecía: una estrella anunciaría el nacimiento de un rey. Tales observaciones se efectuaban desde una alta montaña que la tradición conoce como Vaus o Victoriales, en el confín occidental de la India. Probablemente se trata del monte Zard Küh, 4.548 m., en Irán, la cumbre más alta de los Montes Zagros.

En esta cumbre confluían tres reyes, o tres magos, o tres magos de estirpe real. Uno, Teokeno, luego llamado Melchor, vivía en Media, la tierra de los medos, a orillas del Caspio, quizás al sur del actual Turkmenistán. El segundo, Mensor, luego llamado Gaspar, de estirpe caldea, gobernaba las islas del Éufrates, tal vez en la actual frontera entre Irán e Irak. El tercero, Sair, luego llamado Baltasar, venía aún más del sur, quizá de lo que hoy es Kuwait, al sur del lago de Basora. A Melchor se le supone un origen indio; a Gaspar, persa; a Baltasar, árabe.

Los magos vieron la estrella. Y se pusieron en camino. Gaspar y Baltasar estaban juntos en el momento de divisar la luz, así que emprendieron juntos la ruta. Hay que imaginar el largo y vistoso séquito de sirvientes y escoltas, la caravana de mulas y dromedarios. Una antigua ruta caravanera bordea el desierto de Arabia y Siria, al sur del Éufrates, para descender a lo que hoy es Jordania. Este es el camino que toman Gaspar y Baltasar. En cuanto a Melchor, que viaja en solitario y desde el norte, cruza Babilonia para alcanzar a sus compañeros. Por otro camino –la ruta caravanera del norte, la que bajaba desde el curso alto del Éufrates hasta Damasco- hubiera podido llegar antes a Belén, pero Melchor prefiere viajar junto a Gaspar y Baltasar. De manera que cruza el Tigris y el Éufrates hacia el sur: Sippar, Babilonia, Borsippa, el viejo imperio de Nabucodonosor, ahora en manos de los partos, y se reúne con sus amigos en una ciudad enigmática, en ruinas, una urbe fantasma de la que ya entonces sólo quedaban largas filas de columnas y anchas puertas almenadas, con algunas estatuas de airosa compostura. ¿Cuál era esa ciudad? Es un misterio. Por la descripción, debió de tratarse de alguna vieja capital edificada en tiempos de Alejandro. Nada, en todo caso, quedaba entonces de ella; menos queda hoy.

Los tres reyes comparten camino durante meses hasta llegar a Judea. Entran en Judea, por el sur, por la tierra de los moabitas, que hoy es una dura meseta caliza y entonces era el reino de los nabateos. Un poco más al sur habrían llegado a la fascinante Petra, esa lujosa ciudad monumental excavada en la piedra del desierto. Pero los Reyes tuercen a la derecha, hacia el norte. Atraviesan un arroyo que desemboca en el Mar Muerto –tal vez el curso alto del río Arnón, hoy el Guadalmauyib jordano- y se detienen en Metán. Una de las principales rutas caravaneras de oriente terminaba en Dibón, en la orilla este del Mar Muerto, cerca del río Arnón. Hoy allí no hay absolutamente nada. Estamos en una gran hoya, casi 400 metros por debajo del nivel del mar. Pero se cree que por aquí pasaron los Reyes repartiendo dádivas entre los paisanos.

La llegada a Jerusalén

Ahora se trata de bordear el Mar Muerto hasta Jerusalén. Los Reyes enfilan hacia el norte y pasan el río Jordán. Hoy aquí hay un puente que llevó el nombre del general Allenby y después se rebautizó con el del rey Hussein. Entonces no había puente, así que los reyes cruzaron en almadías, con todo su multitudinario séquito y sus camellos. Como era sábado, día santo de los judíos, tuvieron que arreglárselas solos: nadie les ayudó. Pasan el Jordán, dejan Jericó a la derecha y, a la izquierda, Qum Ram, donde muchos siglos después aparecerán los manuscritos esenios.

Los Reyes no van directamente a Belén, sino que antes se detienen en Jerusalén. Allí se entrevistan con Herodes, un rey puesto por los romanos para controlar el territorio. Pero Herodes (no confundir con su hijo Herodes Antipas, que es el de la Pasión) dice no saber nada. Para colmo, la estrella que había guiado a los Reyes deja de verse. Desolados, los Reyes Magos entienden que nada tienen que hacer allí y acuden a Belén, algo más de cinco kilómetros al sur por el viejo camino de Hebrón. Pasan por el villorrio de Bayt Jala. ¿Por qué? Es un misterio. El caso es que llegan a Belén. Buscan la gruta en la que ha nacido Dios, como su estrella les dijo. Y lo encuentran.

En total, se calcula que los Reyes pudieron cubrir unos 2.000 kilómetros, desde los Montes Zagros, Mesopotamia y el Golfo Pérsico, hasta Jerusalén y Belén.

Esta historia tiene tres fuentes. Una, legendaria, es El libro de los reyes magos de Juan de Hildesheim, hacia 1370. Otra, mística, son las Visiones de Anna Katherina Emmerich, finales del s. XVIII. La tercera, académica, es el imprescindible tratado de Franco Cardini, Los Reyes Magos, 2000.