Religión
Fuerte de Samaipata
Fuerte de Samaipata
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Localización
País: Bolivia
Datos generales
Tipo
Cultural
Criterios: II, III
Identificación: 883
Región: América Latina y el Caribe
Inscripción: 1998 (XXII sesión)
El Observatorio Astronómico de Samaipata, Centro Cósmico de Samaipata, o el Centro Ceremonial de Samaipata, conocido comúnmente como el Fuerte de Samaipata, o simplemente como «El Fuerte», es un sitio arqueológico precolombino y preincaico de origen chané de Bolivia, ubicado a pocos kilómetros del pueblo de Samaipata, en la provincia Florida, departamento de Santa Cruz, a una altitud de 1950 m.s.n.m. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el año 1998 y es considerada la piedra tallada más grande del mundo.[1]
Está situado en las estribaciones orientales de los Andes bolivianos o en la zona subandina y es un popular destino turístico para bolivianos y extranjeros por igual. El sitio arqueológico es considerado único, ya que presentó cuatro culturas diferentes: chané como origen del sitio arqueológico, inca, chiriguano (guaraní) y español, fue implementado con algunas construcciones y también con explotaciones por los incas y españoles.
Inicialmente fungió como un observatorio astronómico y cósmico chané; también tenía una función religiosa y ceremonial en su deidad hacia la luna. Es erróneamente conocido como «El Fuerte», debido a conclusiones tempranas en afán de acrecentar la presencia incaica, siendo que estos lo usaron como un centro para luego avanzar en busca de minerales, aunque en su corta estadía en Samaipata también existen ciertas edificaciones hechas por los incas, aunque no concluidas por la expulsión y exterminio hacia éstos por parte de los chiriguanos. Es conocido en la actualidad como el segundo monumento arqueológico que más visitas ha recibido en Bolivia. Se caracteriza por unas dimensiones considerables situado entre la zona de los Andes o la zona subandina y las tierras bajas.
Ubicación
18° 10′ Latitud Sur, 63° 49′ Longitud Oeste.
A 6 km de Samaipata, y 120 de Santa Cruz de la Sierra, junto a la entrada meridional del Parque Nacional Amoró, Departamento de Santa Cruz, Bolivia.
El Peñón
Pese a ser denominado como «Fuerte», el Peñón de Samaipata (en quechua: «Lugar de reposo entre montañas») constituyó el centro ceremonial de las residencias y áreas administrativas que se ubicaban al sur.
Se trata de un afloramiento de arenisca de unos 220 metros de largo por 60 de ancho. En su superficie fueron talladas imágenes de animales -serpientes, pumas y jaguares-, formas geométricas, hornacinas, canales y depósitos de agua, llenos de significados mágicos y religiosos.
Plano de la estructura rocosa de Samaipata
Los diseños que cubren la roca son objeto de numerosas especulaciones:
- Constelaciones andinas, representadas en formas de animales como el jaguar y la serpiente.
- Asociados al Sol, el arco iris y la lluvia. Alberga un depósito de agua del que parten dos canales paralelos que debieron abastecer a los poblados.
- Observatorio astronómico natural, es posible que los chanés y luego los incas lo emplearan para predecir los ciclos agrícolas.
- Carta astronómica.
- Erich von Däniken sugirió que se trataba de una rampa para naves extraterrestres.
Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 1998.
Historia
Su construcción fue iniciada por los Chanés, un pueblo preincaico de origen arahuaco (arawak), y funcionó como un «calendario, observatorio cósmico y astronómico». Los distintos grabados, sistemas de drenaje, canales de agua y cuencas tenían sus propias funciones. Se utilizaba el agua como elemento natural para reflejar el cielo, siendo las observaciones de las fases lunares, el control del tiempo o los cambios de estaciones su objetivo; también se asociaba la luna con el ciclo fisiológico de las mujeres; todo esto vinculado a la creencia chané que está basada en la deidad lunar. Fue construido aproximadamente por el año 900.[3][4][5]
Los chanés tuvieron sus primeros contactos con los incas aproximadamente en el año 1410. El incario envió emisarios hacia el oriente para conversar con el cacique de los chanés, Grigotá, para que este los deje buscar recursos, siendo su objetivo el «cerro Saipurú». A los incas se les permitió el acceso, se dirigieron a la zona de las localidades actuales de Comarapa y Pojo donde se edificaron Incallajta y Saipina. Recorrieron Vallegrande para llegar a Pucará; posteriormente bajaron hacia el río Grande, al norte de la «serranía de Incahuasi», y llegaron a Saipurú para explorar el cerro homónimo. Mientras unos explotaban el cerro otros exploraron aproximadamente en el año 1430, donde los incas se adentraron cerca del cerro San Miguel y posteriormente a los aproximados del río Paraguay, lugar donde se encontraron con los guaraníes (chiriguanos), quienes exterminaron a los incas. Los guaraníes tomaron la piedra tallada de Samaipata y asesinaron al cacique Grigotá, así como también esclavizaron las ñustas incas que no lograron escapar. Los incas negociaron con los guaraníes para que se entreguen a las ñustas a cambio de abandonar el territorio de la cordillera oriental. Los incas retrocedieron hacia las cordilleras del centro de Cochabamba, los chiriguanos acapararon la zona y esclavizaron a los chanés. Hubo una escaramuza por parte de los incas, quienes en la zona de Comarapa, los incas toman de prisioneros a algunos guaraníes para llevarlos al incario, aunque estos murieron por el frío.
Los incas en su corta estadía en Samaipata, lograron edificar ciertas murallas de una plaza, que datan de finales del siglo XV y principios del XVI. Cuando los guaraníes ocuparon el área de Samaipata no edificaron nada, más que dejar rastros de su presencia con artefactos nativos y cerámica. Los guaraníes dominaron la región hasta el período de la época hispánica en Sudamérica.
Incas
El sitio de Samaipata fue ocupado como un área ritual y residencial alrededor de 300 EC por los Chanés del período Mojocoyas (200 a 800 EC). Comenzaron a dar forma a la gran roca que es el centro ceremonial de la ruina de Samaipata.
Según un cronista español del siglo XVII, Diego Felipe de Alcaya, los incas, probablemente al final del reinado de Túpac Yupanqui (gobernó entre 1471 y 1493), comenzaron a adentrarse al área de Samaipata. Un pariente de Yupanqui llamado Guacané dirigió un ejército incaico al área y con elaborados regalos persuadió al líder o cacique local, cuyo título era Grigotá, y sus 50 000 súbditos a someterse al gobierno del inca. Guacané se estableció en Samaipata o Sabay Pata que está a una altitud de 1900 metros (6200 pies). Samaipata significa «Descansa en las alturas» en el idioma quechua hablado por los incas.[6]
Samaipata era un centro ceremonial y administrativo de la dominación inca, para que estos exploren los alrededores. Como en otros establecimientos de frontera, los incas edificaron fuertes destacados para proteger Samaipata. Uno se ha localizado a unos 50 kilómetros (31 millas) al este llamado La Fortaleza. Las ruinas se encuentran en la cima de una montaña con vistas a las tierras bajas alrededor de la actual ciudad de Santa Cruz.[7]
Otra fortaleza, de ubicación desconocida, llamada Guanacopampa, protegía una mina en Saipurú o Caypurum, de ubicación también desconocida.[8] Según el relato de Alcaya, Guacané y Grigotá fueron asesinados tras la ocupación guaraní (chiriguanos). Los chiriguanos avanzaban desde las tierras bajas hasta las zonas subandinas. Los contraataques de los incas no lograron desposeer a los guaraníes que se quedaron para establecerse en Samaipata y sus alrededores. Un edificio destruido por el fuego en Samaipata da crédito a esta historia. La fecha de la guerra fue en la década de 1430.
Época colonial
Los colonizadores españoles usaron Samaipata como campamento base por el año 1600, mientras los chiriguanos seguían amenazando. Una casa española se encuentra entre las ruinas.[9] En 1630 los españoles dejaron su presencia en busca de fortuna, debido a que la piedra tallada de Samaipata era un monumento antiguo, pensaban que había minerales preciosos, por lo que hicieron ciertas edificaciones de arquitectura típica andaluza árabe y perforaciones. Hasta la actualidad no se sabe si lograron encontrar dichos minerales.[10]
En 1795, el naturalista bohemio Tadeo Haenke visitó las ruinas y dejó sus observaciones en un diario que aún no ha sido transcrito ni publicado. Realizó el primer croquis de las grabaciones en el dorso de la roca.[11]
Época republicana
Ya en el siglo XX, después de la independencia de Bolivia, se reconocía la importancia de la piedra tallada de Samaipata.[12] Con el pasar de los años, el fuerte fue visitado por numerosas personalidades. El naturalista francés Alcide d’Orbigny visitó Samaipata durante su viaje por Bolivia entre los años 1830 y 1832.[11] Durante su estancia, levantó un plano esquemático de las estructuras del cerro. En su croquis de la región, mencionó un “pueblo de los incas” situado al sur de la roca. Según la interpretación de d’Orbigny, la roca se utilizaba como un lavadero de oro, aunque esta explicación fue descartada posteriormente. El mérito de d’Orbigny radica en haber dejado constancia, en su plano y descripción, de muchos relieves que hoy están desaparecidos, tales como un ave y una serpiente en alto relieve.[11]
En octubre de 1908, el barón sueco Erland Nordenskiöld llegó desde Santa Cruz de la Sierra para visitar El Fuerte. Realizó una breve descripción de la roca y adjuntó algunas fotografías ilustrativas que mostraban el estado en que se encontraba cuando la visitó.[11] En dos ocasiones, durante los años 1930 y 1940, el boliviano-austriaco Leo Pucher visitó el fuerte y realizó un plano esquemático de la roca esculpida. En su publicación de 1945, Pucher interpretó el cerro como un templo animista y totémico de la época preincaica.[11] El científico alemán Hermann Trimborn, de la Universidad de Bonn, visitó Samaipata en dos ocasiones (1955 y 1960). Dejó una descripción muy detallada que resumía los estudios anteriores y un plano simplificado de las estructuras, combinado con un levantamiento topográfico realizado por su asistente H. Müller-Beck. Una traducción al español de su texto fue publicada posteriormente en Buenos Aires (Trimborn, 1967 y 1994).[11]
El 11 de enero de 1974, gracias a las gestiones del ex-director del Instituto Nacional de Arqueología, el arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanginés, se creó el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata (CIAS), estableciendo las bases para futuras investigaciones y proyectos.[11]
Actualidad
Veinte años después de haber sido considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los investigadores del Proyecto de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (PIAS) realizaron publicaciones sobre el yacimiento. Algunos de los artículos abordan temas históricos, problemáticas de conservación, y puntos polémicos de la metodología interdisciplinaria. Esas publicaciones hicieron una alusión a Samaipata como punto de control incaico vinculado con unas ricas minas de plata en la zona aledaña. Según autores, tanto Samaipata como las minas fueron atacados y saqueados por los belicosos en la víspera de la conquista española.
Uno de los trabajos realizados fue escrito por Albert Meyers, director del PIAS titulado “Los trabajos arqueológicos en el fuerte de Samaipata 1992-1996”, en el que explica de forma amplia y detallada datos sobre las excavaciones realizadas en el proyecto y sus conclusiones. El autor habla de la forma de organización del centro de investigación PIAS y sus correspondientes objetivos. El primero de los objetivos fue elaborar un plano de la roca tallada y los conjuntos arquitectónicos. El segundo aclarar cuál fue la función del sitio para poder establecer las pautas correspondientes a su cronología. En tercer lugar descripción de las excavaciones junto con los hallazgos en los puntos colindantes con la roca tallada desde los lados correspondientes al sur y al este.
Sumando los resultados de las excavaciones se obtenía la conclusión de que habían fases de la presencia inca en el fuerte de Samaipata precedidas por varias ocupaciones anteriores. Entre las evidencias de la ocupación preincaica, algunas apuntan hacia los grupos de origen amazónico.[13]
El Centro de Investigación Arqueológica y Antropológica de Samaipata posee una colección que incluye cuencos, recipientes de diversos tipos y platos. Estos han sid
o decorados con figuras antropomórficas que se remontan a culturas anteriores a la época hispánica. Algunos de estos objetos son de alrededor del 200 a. C. El centro proporciona información sobre esta estructura preincaica. La ruina también tiene un sistema de drenaje muy complejo, con varios canales de agua y cuencas. Además, hay varias esculturas hechas de piezas de piedra individuales.[14]
Ubicación
El centro ceremonial de Samaipata está ubicado en el centro de Bolivia, en las primeras estribaciones andinas. Colinda con el sector austral del parque nacional Amboró y, según algunos investigadores, demarca la frontera del imperio incaico en su lado este. Provincialmente limita al norte con la provincia Ichilo, en la zona sur con la provincia de Vallegrande y Cordillera, al este con la provincia Andrés Ibáñez, y al oeste con la provincia Manuel María Caballero.[15]
El sitio es conocido popularmente como fuerte debido a que se localiza en la parte superior de una colina. Aparentemente fue un centro ceremonial y por ende, un lugar de comunicación del hombre con los dioses. Aparentemente su ubicación le permitía también cumplir una función astronómica y podría haber sido un lugar propiciatorio por los ciclos agrícolas. A pesar de su denominación como fuerte, la zona del peñón era un lugar de reposo entre las montañas, constituyendo un lugar central de ceremonias. Es un afloramiento de gran longitud aparecen restos tallados con rostros de animales y formas geométricas, llenos de significados de carácter religioso.
No se sabe mucho sobre sus constructores, aunque casi todos los estudiosos concuerdan que se trata de poblaciones originarias de los llanos amazónicos. Solo en épocas posteriores el sitio fue ocupado por los incas por un corto tiempo en su momento de exploraciones en busca de recursos, poco antes de la conquista española, que fue cuando sobrepusieron decoraciones en sus estilos.
Descripción
El sitio arqueológico de Samaipata de aproximadamente 20 hectáreas (49 acres) se divide en dos partes: un sector ceremonial y un sector administrativo/residencial. Algunas de las construcciones de los incas se construyeron sobre estructuras anteriores de los Chané.
La instalación del Fuerte de Samaipata está dividida en dos sectores:
- El sector ceremonial: está en la parte norte del sitio. Mide unos 220 metros (720 pies) por 60 metros (200 pies) y consiste principalmente en una gran silla de roca cubierta casi por completo con tallas de origen inca y preincaico. Los tallados incluyen una variedad de figuras geométricas y animales, paredes, nichos y largos tallados en forma de canal llamados «la columna vertebral de la serpiente» o «el cascabel» (el sonajero). Aunque no es el más visualmente espectacular, la parte más importante del sector ceremonial es el «coro de los sacerdotes» que consiste en un círculo profundamente cortado con nichos triangulares y rectangulares cortados en sus paredes[16] se encuentra en el punto más alto de la roca. Este consta de 18 nichos, probablemente utilizados como asientos para individuos, tallados en la roca. En el fondo de la roca hay 21 nichos rectangulares tallados que pueden haber servido como residencias para sacerdotes o para el almacenamiento de artículos ceremoniales. Este monumento, que domina la ciudad de abajo, es una de las obras ceremoniales precolombinas más colosales de los Andes y las regiones amazónicas, testimonio del uso hidráulico, el culto a las deidades y entidades representadas en la naturaleza como animales sagrados en los rituales de purificación y fertilidad. Es un testimonio único de las tradiciones y creencias prehispánicas, y no tiene paralelo en ninguna parte de las Américas. Las tallas en la parte occidental incluyen dos felinos en una base circular, los únicos ejemplos de talla en alto relieve en todo el sitio. Los restos de un muro de piedra del período inca atravesaron varias tallas, lo que indica una fecha preincaica. Estos incluyen dos canales paralelos, entre ellos y junto a ellos hay canales más pequeños cortados en patrones en zigzag, lo que da lugar al nombre local para esta función, El Dorso de la Serpiente.
Más al este hay una estructura que probablemente representa la cabeza de un felino. La mayor parte de la cara sur de la roca estaba dominada originalmente por una serie de al menos cinco templos o santuarios, de los cuales solo los nichos cortados en sus paredes sobreviven. La Casa Colonial está situada en una plataforma artificial al pie de la roca. Las excavaciones han revelado evidencia de estructuras incas y preincas aquí, por lo que se conoce como la Plaza de las Tres Culturas. La casa de la época colonial, de la que solo sobreviven las paredes inferiores de piedra, es de estilo árabe-andaluz característico, con un patio central abierto.
- El centro residencial y administrativo está situado en una serie de tres plataformas artificiales al sur de la roca. Samaipata puede haber sido una capital provincial inca y tiene toda la infraestructura asociada con ese estado. La característica más destacada es una gran plaza trapezoidal de unos 100 metros (330 pies) a cada lado bordeada en el sur por una kallanka, edificio rectangular típico de las ciudades incas y que simboliza el poder político inca. La kallanka, de 70 metros (230 pies) de largo y 16 metros (52 pies) de ancho, se usó para reuniones públicas, fiestas y alojamiento de visitantes y soldados.[17] La kallanka en Samaipata es la segunda más grande de Bolivia, pero aparentemente la construcción se interrumpió ya que el canal de drenaje y el techo de paja no se completaron. También en este sector se encuentra un acllahuasi, un convento de monjas para las mujeres secuestradas llamadas aclla, que eran elegidas para tejer textiles, convertirse en esposas de nobles incas, participar en ceremonias y, en ocasiones, ser sacrificadas en ceremonias religiosas. La existencia de un acllahuasi era típica de importantes asentamientos incas.
Tiene dos criterios:
- Criterio (ii): La roca esculpida en Samaipata es la característica ceremonial dominante de un asentamiento urbano que representa el apogeo de esta forma de centro político y religioso prehispánico.
- Criterio (iii): Samaipata es un testigo destacado de la existencia en esta región andina de una cultura con tradiciones religiosas altamente desarrolladas que ilustra dramáticamente en forma de inmensas esculturas rupestres.[18]
Requisitos de protección y gestión
El sitio fue conocido y visitado por eruditos y viajeros del siglo XVIII y más tarde fue declarado monumento nacional por el Decreto Supremo no. 2741 en 1951, bajo las disposiciones de la Ley de Monumentos Nacionales. Esto cubrió 20 ha del área arqueológica y alrededor de 260 ha alrededor del sitio fueron donadas al Estado por el propietario en 1997. El área total está protegida por la Ordenanza Municipal no 5/97 de la Municipalidad de Samaipata como un parque ecoarqueológico. Posteriormente, el Estado boliviano, en el tema de conservación, protección y salvaguarda de El Fuerte de Samaipata, ha establecido regulaciones en los siguientes niveles de gobierno: nacional, departamental y local. Las siguientes medidas legislativas de protección se centran en garantizar la supervivencia del patrimonio cultural: La Constitución Política del Estado boliviano, art. 191; Ley Monumento Nacional 8/05/1927; DS Procedimiento complementario sobre patrimonio N.º 05918-06 / 11/1961; y, Reglamento RM de Excavaciones N.º 082 / 97-03 / 06/1997.
Las agencias a cargo de la gestión del sitio son el Gobierno Municipal de Samaipata a través del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (CIAAS) que fue creado en 1974 por el Decreto Supremo Nº 11290 y es responsable del seguimiento de la excavación de los arqueológicos. almacenes conservación y restauración sistemática de los depósitos arqueológicos; exposición de materiales y publicaciones científicas.
El plan de gestión de la propiedad incluye principalmente la definición del circuito controlado para los visitantes y la definición técnica de los tratamientos para la roca. La Secretaría de Cultura, a través del DIINAR y el CIAAS, el Gobierno Municipal de Samaipata y la Prefectura del Departamento de Santa Cruz, han incluido en sus Planes de Desarrollo, las acciones relacionadas con la conservación del sitio enfatizando el mantenimiento y el estudio de La composición de la roca.
Además, existen varios planes regionales que fortalecen la conservación de Samaipata, y especialmente a la necesidad de desarrollar una estrategia turística viable, teniendo en cuenta la presencia del parque nacional Amboró que garantiza la biodiversidad y la calidad ambiental de toda la provincia.
Este mapa, proporcionado por el gobierno estatal de Santa Cruz, muestra el recorrido a pie que puede tomar en el Fuerte Samaipata.
Principales componentes
Dorso de la serpiente
Dos canales paralelos de 26 metros de largo, en sus lados están acompañados de incisiones más finas en forma de zig zag. Probablemente sirvieron de rebalse para un depósito ubicado en la parte más alta. Si se hace correr agua por ellos, su curso aparenta una serpiente en movimiento.
Coro de los Sacerdotes
En el punto más elevado del peñón hay tallado un círculo profundo de unos 7 metros de diámetro, en la parte externa se grabaron nueve nichos o sillas rectangulares y el mi
smo número de nichos triangulares intercalados unos con otros. En la parte interior hay nueve nichos rectangulares y en la pared vertical nueve ventanas también rectangulares de doble jamba. El sistema tiene un desagüe hacia un depósito en forma de «T».
Representación de felinos
En el lado oeste se encuentran representados dos felinos en alto relieve dentro de una elevación circular. Un tercer felino se encuentra casi al frente del muro incaico. Existían en el sector más figuras que representaban animales -ave y una serpiente enroscada- hoy totalmente erosionadas.
Estas representaciones son las únicas en el peñón representadas en altorrelieve.
Los nichos laterales
La obra es en sí misma es cautivante por el tamaño de la roca trabajada y por los grabados en sobre y bajo relieve. Se cree que los surcos labrados estarían alineados hacia ciertas constelaciones relevantes para la cultura original.
Plataforma – canales con ornamentos
La piedra arenisca fue labrada para crear hornacinas con diseños de estilo zoomorfo como serpientes, pumas, jaguares, entrelazados de diseños geométricos, estilo cascabel.
Detalle canal – zigzag / serpiente
Detalle jaguar
Chinkana
Como en muchas otras obras megalíticas, Samaipata tiene también su Chinkana, un pozo a unos 500 metros de la colina esculpida, cuyo diámetro superficial es de 1.30 a 1.50 metros, y su profundidad de 15 metros exactos según mediciones de Von Nordenskiold. Un detalle de la Chincana y es que fue construida en forma espiral, a manera de la estría de un fusil o espiral de un caracol, hasta llegar al fondo. Se desconoce su propósito, y si es parte de un sistema mayor de túneles subterráneos.
Cerámica del estilo Mojocoya Temprano. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB
Aríbalo Inka. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB
Además, encontramos en l
a superficie de la roca depresiones y canales de desagüe.
Respecto a los grandes nichos tallados en la roca, Meyers sugiere que en ellas estaban expuestas las momias estatuas de los dioses de los Inka para que se les rinda culto. Formarían parte de una especie de templos cerrados o abiertos, cuyos restos de muros de piedra se pueden apreciar todavía en algunas partes.
Cerro esculpido de Samaipata, filas de pequeños nichos decorativos. Foto: Rainer Hostnig, SIARB
Faravahar
Faravahar
El faravahar o farohar (puede transcribirse de varias maneras) es uno de los símbolos más conocidos del zoroastrismo. Consiste en un disco alado, un elemento que posee una larga tradición en el arte y la cultura de Oriente Próximo y Medio. Históricamente, este símbolo está influenciado por el sol alado jeroglifo que aparece en los sellos reales de la Edad de Bronce (del luvita Sol Suus, simbolizando «poder real» en particular).
El término desciende del persa medio frawahr o frohar, mediante disimilación de frawash o frawaxsh del avéstico Fravashi, un espíritu protector similar a un ángel de la guarda del Cristianismo, y cuyo nombre quedó asociado inequívocamente con este símbolo, según las interpretaciones actuales; no obstante, se desconoce el concepto concreto que representaba en las mentes de quienes lo adaptaron desde los relieves mesopotámicos y egipcios anteriores.
Bajorrelieve de un faravahar en Persépolis.
Esta relación entre el nombre del símbolo y este grupo de entidades divinas refleja la creencia actual de que cada símbolo representaría un Fravashi concreto. Sin embargo, no existe una descripción física de ningún Fravashi en el Avesta, aunque en avéstico estas entidades son gramaticalmente femeninas.
Debido a que el símbolo aparece por vez primera en inscripciones reales, se cree que puede representar la «divina gloria real» (khvarenah), el Fravashi personal del rey o el mandato divino, que es el fundamento de la autoridad real. A partir del reinado de Darío I el símbolo incorporó una figura humana entre las alas, que se piensa que podría ser una representación del propio Darío, como puede apreciarse en la inscripción de Behistún.
En el actual zoroastrismo, el faravahar se interpreta como un recordatorio del propósito personal en la vida, que es vivir de forma que el alma progrese hacia el frasho-kereti, o la unión con Ahura Mazda. Aunque existen varias interpretaciones de los elementos individuales del símbolo, ninguna de ellas es anterior al siglo XX.
Otros conceptos, que incluyen:
- Fravashi (Ángel de la guarda)
- Farr o Khvarenah (Gracia Divina)
- El fravashi del rey
- Divinidad en general y poder real
- Poder espiritual personal
- Los principios del zoroastrismo
Cabe señalar que todas estas interpretaciones son modernas.
El disco solar alado es uno de los símbolos más antiguos del mundo, y aparece en el arte, la arquitectura y los sellos cilíndricos de Egipto, Babilonia, Sumer, Asiria, Judá y otros lugares. El faravahar persa es fácilmente la representación más intrincada y detallada del disco solar alado de cualquier civilización antigua, excepto quizás la asiria. Aparece por primera vez en su forma actual durante el Imperio aqueménida (c. 550-330 a. C.) y continuó en uso hasta la caída del Imperio sasánida (224-651 CE) ante los árabes musulmanes en 651 CE.
Simbolismo de Faravahar
El faravahar, también conocido como farohar, es el símbolo representativo y más importante del zoroastrismo, una religión y filosofía iraní que sigue las enseñanzas de Zoroastro (más conocido como Zarathustra o Zaratustra). Este símbolo consta de un círculo del cual emerge un hombre vestido con túnica y turbante que posee un disco en la mano. El círculo además tiene alas y cola de pájaro, por lo cual se le relaciona con el sol alado egipcio. Fuera de Irán, el símbolo de faravahar se puede encontrar en distintas culturas del Oriente Medio y el Oriente Próximo, siendo representado de múltiples formas, como esculturas bajorrelieve y pinturas.
Esto último sirve de testimonio para ver cómo el faravahar existía antes de la conquista persa de Irán y cómo sobrevivió incluso después de esta. De esta manera, se cree que el favraahar se podía encontrar en todo tipo de lugares públicos, principalmente en los centros de actividad religiosa y cultural. Dentro del zoroastrismo moderno, el faravahar es un símbolo que recuerda a sus fieles el propósito que deben tener sus vidas, que consiste en guiar el alma hacia el frasho-kereti, hacia la comunión con Ahura Mazda, dios supremo y creador de lo no creado. Además de esto, luego de la Revolución Islámica de Irán, el gobierno prohibió el símbolo nacional del León y el Sol para que las personas olvidaran cómo era su vida antes. Sin embargo, nunca prohibió el faravahar, por lo que este rápidamente pasó a convertirse en el símbolo nacional y de toda la historia de Irán.
Significado del disco solar alado
Una de las primeras representaciones del disco solar alado proviene de Egipto, donde aparece durante el período del Antiguo Reino (c. 2613-2181 a. C.) que representa el poder divino del rey. Inicialmente se asoció con el dios Ptah, pero gradualmente se conectó con el mito de Osiris -Set- Horus y para la época del Nuevo Reino de Egipto (c. 1570 – c. 1069 aC) se conocía como Horus Behdety u Horus de Behdet después. la sincretización de Behdety (también dada como Behedeti), dios del sol del mediodía, con Horus, dios del cielo.
Se pensaba que el faraón era el representante vivo de Horus en la tierra, por lo que el disco del cielo alado también se asoció con la realeza. Durante el reinado de Akhenaton (1353-1336 a. C.), el símbolo representaba a Aten, el único dios verdadero de la fe monoteísta de Akhenaton. Después de su muerte , sin embargo, volvió a su asociación con Horus y la monarquía.
por Osama Shukir Muhammed Amin (CC BY-NC-SA)
Los sumerios y babilonios mesopotámicos usaron un símbolo similar para representar al dios del sol y la justicia divina, Utu-Shamash (conocido por los acadios como Shamash ) de c. 2279 – c. 1750 AEC, aproximadamente. El disco solar alado aparece en sellos cilíndricos, con inscripciones y en obras de arte asociadas con la divinidad y la realeza. Los hebreos usaron el símbolo para representar los mismos conceptos (c. Siglo VIII a. C.) y los sumerios también asociaron el símbolo con Enki , dios de la sabiduría, con los rayos del disco solar que representan la sabiduría divina de Enki dada libremente a la humanidad como la luz del sol.
Los asirios fueron los primeros en desarrollar el símbolo en una imagen que se parecía al faravahar posterior a través de su representación del dios del sol Ashur (que también estaba relacionado con la realeza). Esta imagen tenía varias variaciones diferentes, pero la más popular tiene a Ashur como un arquero montado en el centro del disco solar. En algunas versiones, lleva su arco mientras que en otras lo está disparando.
Esta imagen habría sido conocida por los medos y otros de la región que habían llegado a odiar la opresión del imperio asirio y todo lo que representaba. Después de que el imperio cayó ante la coalición liderada por los babilonios y los medos en 612 a. C., y después de haber destruido ciudades asirias , templos e iconografía religiosa, pueden haber reelaborado el símbolo del disco solar alado Ashur para representar a Ahura Mazda, o tal vez inicialmente algunos otro dios – para borrar aún más la memoria de los asirios.
Explicación de las partes del Faravahar.
- La figura que se encuentra al interior del círculo alado es la de un hombre maduro o anciano, queriendo representar así la sabiduría de la edad. O también podría representar a un Fravashis (espíritu semejante a un ángel de la guarda).
- El Faravahar tiene dos alas, que están a los lados de la imagen y que poseen tres plumas principales estas tres plumas indican tres principios a seguir «buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones», que son al mismo tiempo el motivo de la elevación del vuelo y avance del ser humano.
- La parte inferior del Faravahar consta de tres partes, que representan » la mala reflexión, las malas palabras y las malas acciones «, que causan la miseria y la desgracia para los seres humanos.
- Hay dos bucles en los dos lados del Faravahar, que representan las fuerzas positivas y fuerzas negativas. El primero de los bucles se dirige hacia la cara y el último está situado en la parte posterior. Esto indica que tenemos y debemos continuar en el camino del bien y apartarnos del mal.
- El anillo en el centro simboliza la eternidad del universo o la naturaleza eterna del alma. Como un círculo, no tiene principio ni final.
- Una de las manos se apunta hacia arriba, lo que indica que sólo hay una dirección para elegir en la vida y que es ir adelante. La otra mano sostiene un anillo y algunos intérpretes consideran que es como un anillo de bodas que representa la lealtad y la fidelidad que es la base de la filosofía de Zaratustra.
En el actual zoroastrismo, el Faravahar representa el propósito de la vida de cada ser humano, cuya alma avanza hacia frashokereti, o alcanza la unión con Ahura Mazda. En otra interpretación el símbolo representa el alma antes del nacimiento y después de la muerte, o Destino.
Tholos de Matarrubilla
Tholos de Matarrubilla
El Dolmen de Matarrubilla es una estructura funeraria de corredor y cámara circular, fue descubierto en 1917, como consecuencia de unas tareas agrícolas.
Distante apenas un kilómetro en línea recta de La Pastora,
Como estructura funeraria de corredor y cámara circular con un total de 32 metros de longitud máxima, Matarrubilla se aproxima a La Pastora en grandiosidad. De ella se diferencia fundamentalmente porque en la cámara se encuentra un gran bloque de mármol negro, tallado y con un rebaje de varios centímetros en la parte superior, que probablemente cumplió funciones de mesa de ofrendas o altar. Sin duda se trata de un elemento ritual que ya tuvo gran importancia en el diseño y planeamiento del monumento, ya que su colocación, ocupando gran parte del espacio de la cámara, debió producirse antes de la erección de la techumbre en falsa cúpula.
El depósito funerario encontrado en Matarrubilla era bastante escaso. En la expoliada cámara apenas se identificaron restos revueltos y fragmentados de cerámica y algunos huesos humanos. En el corredor, Carriazo pudo identificar algunos materiales in situ, incluyendo herramientas de piedra, un
a gran cantidad de fragmentos de laminillas de oro, algunos objetos de marfil (incluyendo un colmillo de elefante en bruto, sin trabajar) y varios miles de cuentas de collar. Tan solo se encontró un esqueleto completo, a medio camino del corredor y en posición encogida. La cantidad relativamente baja de enterramientos y ajuares y la presencia de la pila o mesa de ofrendas que domina de forma tan evidente el espacio disponible en la cámara abovedada del monumento sugiere que, efectivamente, un monumento como Matarrubilla pudo haber desempeñado la función de templo o recinto ceremonial además de (o quizás más que como) sepulcro.
Descripción:
El dolmen de Matarubilla se descubrió en 1917, en unos terrenos de viñedos, en los que se apreciaba la losa fragmentada correspondiente a la cubierta de la cámara, que había sido volada con dinamita. En junio de 1918 se acometió la documentación y excavación de la cámara y de parte del corredor. También del tipo denominado tholos, con corredor de unos 30 metros y cámara circular. Se fecha hacia el 1.800 antes de nuestra era.
Se realiza con mampuestos y capas de arcilla, donde es posible apreciar las impresiones de los dedos de sus constructores. Se edificó hilada a hilada sin interrupción entre la fábrica del corredor y la cámara. Los cadáveres se disponían alineados junto a las paredes del monumento, en posición encogida, yaciendo sobre el costado y mirando hacia el interior de la galería.
En el interior de la cámara destaca la presencia de una pileta de mármol, de una sola pieza que se interpreta como lugar de ofrendas o para la colocación de algún personaje ilustre. En definitiva, los numerosos vestigios arqueológicos conservados bajo la actual localidad de Valencina y el área circundante nos acercan a la vida de unos hombres y al paisaje asociado de hace unos 4.000 años.
Se trata de un elemento de gran relevancia histórica no sólo dentro del espacio referido a la cornisa del Aljarafe, sino para el conjunto del Bajo Guadalquivir, siendo considerado como un verdadero núcleo capital de su época. Es por ello que la preservación de este legado histórico es una responsabilidad que nos atañe a todos, propiciando su protección, conservación y difusión.
Un equipo de arqueólogos españoles descubre que la piedra con la que se construyó la excepcional pila megalítica de Matarrubilla viajó decenas de kilómetros por mar
La pila de Matarrubilla transforma nuestra comprensión de las técnicas megalíticas y los sistemas de transporte usados por las comunidades del III milenio a. C.
Recreación fantasiosa del tholos de Matarrubilla. Fuente: Midjourney/Erica Couto. Imagen de la pila de Matarrubilla. Fuente: Cáceres Puro et al. 2025 – La pila de Matarrubilla reescribe la historia de los viajes marítimos en la prehistoria peninsular
11/06/2025
Situado en el yacimiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción (Sevilla), el monumento megalítico de Matarrubilla ha sido durante décadas una de las piezas más fascinantes de la arqueología peninsular. Un reciente estudio geoarqueológico multidisciplinar ha revelado un aspecto completamente inédito de esta estructura: la piedra con la que se esculpió su monumental pila central se transportó por mar desde decenas de kilómetros de distancia, en lo que constituye la primera prueba documentada de navegación megalítica en la prehistoria de la península ibérica. El hallazgo, fruto del trabajo conjunto de una decena de instituciones científicas, transforma la comprensión de las capacidades técnicas de las comunidades del III milenio a. C., al tiempo que obliga a repensar el propio origen y cronología del monumento.
El tholos de Matarrubilla: arquitectura y contexto
Matarrubilla constituye uno de los más imponentes tholoi del complejo arqueológico de Valencina, junto con La Pastora, Montelirio y Cerro de la Cabeza. Construido con una estructura de corredor y una cámara circular de un diámetro de 2,75 metros, el monumento alcanza los 36,21 metros de longitud total.
Su interior alberga una singular pila monolítica de yeso colocada en el centro de la cámara, cuya forma rectangular y dimensiones —más de un metro cúbico de volumen y unos 2.200 kg de peso— la convierten en una pieza única en el contexto megalítico ibérico. Esta pila, que, desde su descubrimiento, se ha interpretado como un altar u objeto ritual, no se había sometido a estudios técnicos detallados hasta ahora.
Una piedra exótica, trabajada con esmero
Gracias a los análisis geológicos y petrográficos, se ha determinado que la pila se esculpió en una brecha de yeso que se había deformado tectónicamente. Se trata de un tipo de roca completamente ausente en el entorno inmediato de Valencina. Por tanto, esta variedad de yeso, rica en tonalidades blancas, rojizas y verdosas, no solo destaca por su valor estético, sino también por su rareza.
Los investigadores han podido determinar que la piedra se talló mediante impactos repetidos de azuelas pulidas de piedra, lo que demuestra una técnica altamente especializada. Además, también se han identificado trazas de manufactura compatibles con herramientas líticas premetalúrgicas. Este dato descarta el uso de instrumentos de cobre, al tie
mpo que sitúa la producción de la pila en una fase muy temprana, previa incluso al apogeo del yacimiento.
El enigma del origen: un viaje desde el sur
Mediante la comparación entre secciones del material de la pila y los diferentes afloramientos del sur peninsular, se ha podido localizar el origen más probable de la roca en una zona cercana a Las Cabezas de San Juan, a unos 55 km al sureste de Valencina en línea recta, pero separada por la entonces bahía marina del Guadalquivir.
Hace 5.000 años, el actual valle bajo del Guadalquivir formaba una gran ensenada marina, lo que habría obligado a transportar la enorme piedra por vía acuática. Este trayecto implicaba el uso de barcas o balsas capaces de cruzara el estuario, antes de poder arrastrar la pieza unos tres kilómetros cuesta arriba hasta su emplazamiento final en la cima del Aljarafe. Esta reconstrucción propuesta por el quipo investigador, por tanto, propone el primer caso comprobado de transporte megalítico por agua en la península ibérica.
Una cronología inesperada
Para llevar a cabo las dataciones, los investigadores utilizaron una técnica conocida como luminiscencia ópticamente estimulada (OSL), que permite medir cuándo los minerales fueron enterrados por última vez. De este modo se ha podido determinar que la pila fue colocada dentro del dolmen entre 4544 y 3227 a.C., mientras que el tholos se levantó hacia 2700-2400 a.C., entre 1.800 y 800 años más tarde.
Este dato sugiere que la pila pudo formar parte de una fase monumental previa y desconocida en el yacimiento, lo cual plantea la hipótesis de que el tholos de Matarrubilla se hubiese construido en un segundo momento alrededor de una estructura preexistente. Además, el análisis de las marcas de tallado indica que la pila se esculpió antes de ser depositada, ya que su posición en el interior de la cámara impide trabajarla in situ con precisión.
La singularidad de la pila en el contexto europeo
Aunque, hasta el momento, no hay precedentes en Iberia de una pila similar, existen paralelos lejanos en Irlanda y Malta. En Brú na Bóinne (Irlanda), varios monumentos albergan pilas líticas de distintos tamaños que se utilizaron com
o receptáculos con función ritual. En Malta, destacan ejemplos como el abrevadero de Kordin III. No obstante, ninguna de estas piezas coincide exactamente en forma, dimensiones o material con la pila de Matarrubilla, lo que refuerza su carácter excepcional.
Por otro lado, no se hallaron restos de pigmentación ni decoración sobre su superficie. Este factor parece indicar que el atractivo visual del colorido natural de la piedra pudo ser un factor relevante en su elección. El valor simbólico del material quizás pudo estar vinculado a su procedencia, su rareza o su apariencia.
Mapa que muestra la localización aproximada de la desembocadura del Guadalquivir en el IV milenio a. C.; en rojo, se indica los yacimientos de yeso y las distancias que los separan del sitio de Valencina. Fuente: Cáceres Puro et al. 2025
Una sociedad tecnológicamente avanzada
Este descubrimiento pone de manifiesto el grado de complejidad alcanzado por las comunidades que habitaron el entorno del Guadalquivir durante el IV milenio a. C. La posibilidad de organizar el transporte de un bloque de más de dos toneladas por mar, además de su arrastre cuesta arriba y colocación, implica una logística social y técnica cohesionada. Estas comunidades eran capaces de movilizar recursos humanos y materiales a gran escala, empleando tecnologías adaptadas al medio y dotando de sentido simbólico a su paisaje ritual.
Asimismo, este hallazgo se enmarca en un contexto más amplio. Valencina se ha interpretado como un lugar de agregación, un centro ceremonial y social que reunía a las comunidades dispersas del suroeste peninsular. La presencia de materias primas exóticas como el marfil, el ámbar, la variscita o el cinabrio reforzarían esta idea.
La pila de Matarrubilla supone una evidencia tangible del dominio técnico, la complejidad simbólica y la capacidad organizativa de las sociedades prehistóricas de la península ibérica. Su procedencia, la necesidad de transportarla por mar y su cronología temprana abren nuevas perspectivas sobre la génesis del megalitismo en el suroeste europeo.
La zona arqueológica de Valencina se localiza en la parte más alta del Aljarafe sevillano, superando sus límites hasta alcanzar a la vecina localidad de Castilleja de Guzmán. Su extensión superior a las 400 ha. lo convierten en uno los más grandes asentamientos del tercer milenio anterior a Cristo. A juzgar por la cantidad y magnitud de las construcciones megalíticas, Valencina debió ser un gran centro económico, social y ritual en su época.
Conocido e investigado desde finales del siglo XIX, ha sido objeto de numerosas excavaciones arqueológicas que han sacado a luz construcciones del primitivo poblado como fondos de cabañas, silos o fosos, pero también monumentales construcciones funerarias que la convierten en uno de los principales focos del megalitismo peninsular y verdadero centro neurálgico durante el tercer milenio antes de nuestra era.
Resalta la singularidad de algunas de las construcciones de la necrópolis como los túmulos que cubren estructuras de varias decenas de metros, como el dolmen de La Pastora y el de Matarrubilla, que a su vez se encuentran rodeados de numerosas y variadas estructuras que dibujan un paisaje funerario único.
El tholos de Matarrubilla, al sur de Valencina, posee un largo corredor que culmina en una cámara circular donde resalta especialmente la localización d
e un monolito de piedra de gran tamaño interpretado como pila o mesa de ofrendas. Esto le otorga también, como en el caso de La Pastora, una especial significación relacionada probablemente con la funcionalidad ceremonial, puesto que dado su tamaño la pila debió colocarse antes de la culminación de la construcción de las paredes y la techumbre, siendo por tanto un elemento clave en el diseño del monumento.
Esta pila de piedra tiene unas dimensiones impresionantes. Presenta una depresión tallada en su parte superior, mide 1,7 metros de largo por 1,2 de ancho y casi medio metro de alto, y pesa más de dos toneladas. Fue descubierta en 1917 en el interior de un dolmen tipo tholos (es decir, una tumba circular con cámara y corredor).
Los investigadores consideran este bloque de piedra una pieza excepcional tanto por su tamaño como por su material, la cataclasita yesífera, una roca con vetas de colores verdes, blancos y rojos, y que no se encuentra en los alrededores de Valencina. Y, lo que es más interesante: es la única de su clase que se ha encontrado en la península ibérica.
A. Recreación en 3D de la «pila» que muestra detalles de su tallado: 1 y 2. Cortes en la piedra hechos con utensilios. 3. Detalle de las áreas erosionadas.
Por lo que respecta a su tallado, al principio se creyó que el proceso se llevó a cabo con herramientas de cobre, pero un análisis más profundo ha revelado que se usaron hachas y azuelas de piedra pulida. Y ¿por qué escogieron este tipo de piedra y la llevaron hasta Valencina? Los investigadores sugieren que la naturaleza multicolor de la roca, con sus tonos verde oscuro, blanco y rojo, debió de llamar la atención de los antiguos pobladores. 
Asimismo, concluyen que el transporte de este enorme bloque de piedra a tanta distancia, seguramente no exento dificultades, confirmaría que Valencina fue un lugar de gran importancia durante la Edad del Cobre, tal vez un núcleo de comercio y también de reunión de las comunidades locales.
El enclave arqueológico de Valencina posee más de 400 hectáreas y es considerado como una verdadera capital del sur de la península ibérica durante el III milenio antes de Cristo. En el Museo de Valencina, monográfico del yacimiento prehistórico, los objetos procedentes de las excavaciones, los panales explicativos, las maquetas o los audiovisuales nos ayudan a comprender cómo era la vida y la muerte en este lugar del Aljarafe. Entre las piezas a destacar de este museo se podrían mencionar las relacionadas con el trabajo del cobre: sierras, punzones, hachas… Además de elementos como crisoles u hornos. También se pueden encontrar cerámicas, puntas de flecha, representaciones simbólicas (ídolos) y ornamentos como cuentas de collar la bellota esculpida en caliza.
Tras esta puerta hay unas escaleras un pelín empinadas
En algunas partes pueden apreciarse los dedos de los constructores en el barro.
Es una estructura funeraria con corredor y cámara circular con una longitud total de 32 metros.
La cubierta se realiza con grandes losas mientras que el suelo es de arcilla apisonada.
Sepulcro prehistórico de Huerta Montero en Almendralejo
Sepulcro prehistórico de Huerta Montero en Almendralejo
El sepulcro prehistórico de Huerta Montero se encuentra a las afueras de Almendralejo, concretamente en la calle Vereda Corona del polígono industrial Tierra de
Barros, tras su descubrimiento en 1988 se ha estado investigando, excavando y esperando a tener financiación para acondicionarlo para ser visitado, finalmente, a finales del 2011 se abrió al público como un atractivo turístico más de la ciudad, hasta la fecha el acceso es gratuito pero hay que concretar las visitas guiadas en la oficina de información turística de Almendralejo.
Tras el descubrimiento por parte del agricultor en 1988, la Universidad Popular de Extremadura con Francisco Blasco al frente realizó las excavaciones y la conservación necesaria para poder disfrutar del sepulcro que hoy en día se puede visitar, en los restos arqueológicos se pueden apreciar varios tramos, un pasillo alargado que se adentra en una cámara circular, allí se han encontrado restos de hasta 109 personas de varias generaciones distintas, todo ello gracias a que esta tumba de enterramiento colectivo era casi subterránea, quedando la falsa cúpula que lo protegía al aire, así cuando dejó de usarse y mantenerse, al colapsarse la cúpula se selló el interior y gracias a ello se han encontrado restos de huesos, cerámicas, y objetos de la época en buen estado.
La ubicación del sepulcro
de Huerta Montero no fue al azar, a 2,5 kilómetros se encontraba un poblado fortificado sobre el Cabezo de San Marcos y este sepulcro era el lugar donde colectivamente se enterraban a las familias del mismo, entre los restos óseos se han encontrado multitud de ídolos placa fabricados en pizarra, amuletos, pendientes, cuchillos, colmillos de jabalí, conchas del mar y otros enseres de la Edad del Cobre.
Era habitual en la Edad del Cobre orientar las tumbas de tal manera que los rayos del sol penetrasen en la cámara durante l
os días 21 y 22 de diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno, el comienzo del invierno, el amanecer de un sol nuevo, un año nuevo, lo curioso es que este hecho aún se puede observar en el sepulcro de la Huerta Montero, durante la visita guiada se apagan las luces y se coloca una pantalla de tal manera que al encender un foco desde el exterior se puede observar como los rayos de luz penetran hasta el interior de la cámara funeraria como si fuese 21 de diciembre.
Cada Navidad, este sepulcro de casi 5.000 años se ilumina
Descubierto por casualidad en medio de unos viñedos, el sepulcro de Huerta Montero, en la localidad extremeña de Almendralejo, es una de las construcciones megalíticas más singulares de la península ibérica. Con una antigüedad de unos 4.650 años, este sepulcro es visitado por centenares de turistas que, durante el solsticio de invierno, quieren ver cómo los rayos del Sol iluminan la estancia principal de la construcción.
Durante el solsticio de invierno la luz del sol entra por el corredor principal del sepulcro de Huerta Montero.
Considerado uno de los sepulcros mejor conservados de la península ibérica, Huerta Montero, localizado en la localidad pacense de Almendralejo, en Extremadura, es, sin lugar a dudas, una maravilla de la Prehistoria peninsular. Construido hace alrededor de 4.650 años, Huerta Montero fue utilizado como un espacio de enterramiento colectivo y de culto. En él se encontraron los restos, muy deteriorados, de 109 individuos (uno de ellos colocado en posición fetal) acompañados de diversos amuletos y objetos de valor.
Utilizado en dos momentos distintos, con una diferencia de 500 años, en la actualidad Huerta Montero levanta una expectación sin igual ya que durante el solsticio de invierno visitantes llegados de todos los rincones de España, incluidos los propios habitantes de Almendralejo, se reúnen para contemplar cómo los rayos del Sol penetran por el corredor de la cámara del sepulcro. ¿A qué es debido este fenómeno? «Es por su orientación», afirma Isabel García, responsable de la oficina de turismo de Almendralejo e integrante del equipo arqueológico que excava en Huerta Montero.
Avanzadas Técnicas constructivas
Isabel García explica que el terreno donde se asienta Huerta Montero no era más que un viñedo en el año 1988. «Un señor que le estaba vendiendo un tractor a otro le enseñó que el vehículo funcionaba introduciendo el arado en la tierra, de forma que movió una piedra de gran tamaño. En aquella zona, el suelo está compuesto por arcilla y caliza y no hay piedras grandes«. Y así se localizó el sepulcro. Nada más saberse la noticia, un grupo de arqueólogos se acercó hasta el lugar y cada fin de semana, de manera voluntaria, empezaron a excavar.
Nada más saberse la noticia del hallazgo, un grupo de arqueólogos se acercó hasta el lugar donde tuvo lugar el descubrimiento.
La luz del Sol penetra en el interior del sepulcro durante el solsticio de invierno.
Pero ¿qué hace tan especial Huerta Montero? En primer lugar, que se encuentra en su estado original. Según Isabel García, «no ha habido ningún tipo de reconstrucción posterior gracias a las técnicas constructivas y de mantenimiento que emplearon quienes lo levantaron: una especie de ‘hormigonera prehistórica’ que permitía la mezcla de arcilla y caliza con agua, creando una masa con la que cubrían las paredes de la tumba dando consistencia a la estructura con la intención de que durara en el tiempo».
Para García, la segunda característica importante de Huerta Montero es que sus antiguos constructores parecían poseer amplios conocimientos de geometría y astronomía. «Mientras estábamos excavando el sepulcro nos dimos cuenta de que, por su orientación, la cámara se iluminaba con el Sol de invierno, de manera que todos los restos óseos que encontramos y que posteriormente fueron trasladados al Museo Arqueológico quedaban bañados por la luz solar».
García apunta además que «al no haberse conservado la bóveda original, actualmente podemos disfrutar del Sol más días, pero en el pasado, cuando la tenía, es posible que el interior solo se iluminara los días 20, 21 y 22 de diciembre. Los días exactos del solsticio de invierno. Aquellas comunidades de la Edad del Cobre rendían culto al Sol e identificaban a sus antepasados como unos mediadores entre ellos y el astro rey», finaliza.
Sepulcro Prehistórico de Huerta Montero. Almendralejo, Badajoz, Extremadura
El Sepulcro Prehistórico de Huerta Motero, es un Dolmen tipo Tholos, construido hace 4.600 años, pertenece a la Edad del Cobre o Calcolítico, periodo situado entre el Neolítico y la Edad del Bronce.
Los rituales funerarios se caracterizan por los enterramientos colectivos en megalitos. Esta tradición aparece en el Neolítico, y en la Edad de Bronce se vuelve al enterramiento individual.
Durante este periodo se produce un aumento de la población. Aparecen nuevas formas cerámicas, como los grandes platos de borde engrosado. La cantidad de hachas y cazuelas en piedra pulimentadas aumentan en los yacimientos. Comienza la deforestación de los bosques para tierras de cultivo y pastos para el ganado. Aparece la metalurgia, se fabrican los primeros útiles de cobre.
La tumba colectiva de Huerta Montero se halla en medio de la Vega de Harnina, que durante el Calcolítico poseía un poblado fortificado con varias líneas de muralla en el «Cabezo de San Marcos» y una aldea a sus pies. Además de pequeñas aldeas más alejadas como la de este sepulcro prehistórico que se encuentra a 2,5 km del poblado principal. Los yacimientos arqueológicos encontrados en la zona, nos atestiguan que ha sido poblada desde el IV milenio a.C. hasta nuestros días.
La tumba colectiva de Huerta Montero se construyó en la primera mitad del tercer milenio a.C. Representa un a evolución del tipo de sepulcro dolménico hacia un modelo de dimensiones más reducidas, donde se aplican nuevas técnicas constructivas desarrolladas durante el Calcolítico, como el tapial y la cubierta de falsa bóveda.
Este sepulcro se diferencia de la mayoría de las tumbas de esta época, por haberse construido en el subsuelo, siendo la falsa cúpula y el túmulo que la cubría las únicas partes aéreas. El carácter subterráneo, permitió que al derrumbarse la bóveda, se sellara todo su contenido, que se ha preservado en buen estado hasta nuestros días.
Como otras muchas tumbas de la Edad del Cobre, está orientada para que el sol penetre hasta la cámara el día 21 o 22 de diciembre, al amanecer del solsticio de invierno.
Se hallaron las losas que cerraban las puertas del corredor. También se excavaron los restos de 115 personas enterradas, con sus ajuares, que aportan una información muy valiosa sobre los rituales funerarios del momento. Por los huesos de animales domésticos, vaca, cabra, oveja y perro encontrados en la tumba, posiblemente se trate de una sociedad ganadera.
Rampa escalonada y vestíbulo
Rampa escalonada
Se accede a la tumba por una rampa escalonada excavada en el caleño y la arenisca. Tiene una longitud de 5m y un ancho de 0,9m, con orientación sureste. Los escalones son de factura tosca muy irregulares, y se hacen más pronunciados conforme nos acercamos al vestíbulo.
Vestíbulo
En los últimos 3 m antes de la entrada a la tumba, el suelo continúa descendiendo con una rampa suave. Junto a la entrada tiene dos ortostatos a cada lado. La losa que está apoyada en el muro del vestíbulo, es la que cerraba la tumba.
Zona del corredor
Zona del corredor
El corredor se construyó con la técnica tradicional megalítica, a base de losas dispuestas en sentido vertical (ortostatos), y techado con losas dispuestas horizontalmente, formando una cubierta adintelada. Tiene 4 m. de recorrido, 9 ortostatos en la pared suroeste y 8 en la pared noreste. Esta dividido en tres tramos, separados por dos puestas, halladas con sus losas. Para los ortostatos y las losas del corredor se usaron piedras más dura, el gneis de tonos rojizos. La altura aumenta según nos acercamos a la cámara.
Cámara funeraria
Cámara funeraria
La planta de la cámara traza un círculo irregular de 4,40 m x 4,60 m con una altura de 1,5 m. La pared es de tapial, que en su estado primitivo quedaba 2/3 partes oculto por losas de pizarra fijadas con barro. El suelo de la cámara se preparó con un enlucido de barro muy duro, aplicado de forma irregular sobre la arenisca. Encima se arrojaron pequeños trozos de pizarra verdosa. La cámara se cubrió con una falsa bóveda formadas por hiladas de aproximación de piedras. El diámetro de las sucesivas hiladas es cada vez menor, hasta que se produce el cierre de la cúpula. Actualmente sólo se conserva la primera hilada.
Postes de referencia para el trazado de la tumba
En tres agujeros de 20 cm de diámetro hallados en la capa caliza, se conservan algunas piedras que sirvieron para colocar postes de madera. El trazado de la línea que une los tres postes, apunta a la dirección del nacimiento del sol en el solsticio de invierno, orientación muy similar a la del eje longitudinal de la cámara.
Primer momento de enterramientos
La fecha de C.14 sitúa el inicio de los enterramientos hace 4.650 años, en el III milenio a.C. Aparece toda la superficie de la cámara llena de restos humanos, constatándose a cuatro individuos en posición fetal. Se encontraron restos de 75 individuos, 42 adultos y 33 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 23,47 años. Junto a los restos se halló un ajuar rico y variado.
Segundo momento de enterramientos
Por las muestras del C.14 data entre 4.220 y 3.720 años desde el presente. Los huesos se encuentran al fondo de la cámara formando una figura de media luna. Los cráneos y huesos más largos se sitúan en la zona central, mientas que los huesos pequeños se sitúan en los extremos. Se encontraron restos de 34 individuos, 23 adultos y 11 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 21,5 años, menor que los individuos de la primera ocupación.
Huerta Montero – Almendralejo – Badajoz
El sepulcro de hace 4.600 años que anuncia la Navidad y el resurgir del Sol. En estos días del año, los rayos de sol penetran en el corredor del sepulcro, iluminando la cámara circular que llegó a acoger los restos de hasta 109 personas enterradas con multitud de amuletos y objetos de valor. Por su orientación, la cámara se iluminaba únicamente durante el solsticio de invierno, los días 20, 21 y 22 de Diciembre con el Sol de invierno de forma que todos los cuerpos allí enterrados quedaban iluminados como símbolo del renacimiento.
Codex Gigas
Codex Gigas
Codex Gigas: la apertura con el retrato del Diablo.
El Codex Gigas, también conocido como Códice Gigas o la biblia del diablo, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo xiii y escrito en latín presuntamente por el monje Germán el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). Fue considerado en su época como la «octava maravilla del mundo» debido a su impresionante tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, el manuscrito medieval más grande conocido), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 kg.1 Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación.
Este manuscrito ha pasado a través de cientos de personas, desde los dueños del monasterio hasta llegar a su actual localización en Estocolmo, Suecia. A lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuesta maldición que lo llevó a cambiar de «residencia» durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de Rodolfo II, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina.
Contenido
El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales, encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas y otros textos.2
Tal combinación de textos no existe en ninguna otra parte, calificado por Christopher de Hamel, profesor de la Universidad de Cambridge como «un objeto de lo más peculiar, extraño, fascinante, raro e inexplicable».[cita requerida] Es de un precio incalculable, ha sido robado gran cantidad de veces y fue guardado en secreto por Rodolfo II de Habsburgo emperador del Sacro Imperio Germano.
Leyenda
El diablo en una página del Codex.
De acuerdo a una versión de la leyenda de la Edad Media, el autor del Codex Gigas fue un monje benedictino condenado a ser empalado vivo por incumplir sus votos del monasterio. Para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche; la tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas. Ciertamente, no se trata más que de una leyenda muy posterior a su creación; no obstante, es indudable que fue escrito por un solo hombre.
Origen
Una nota sobre la primera hoja del Codex Gigas establece a un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlažice. El monasterio era demasiado pequeño y demasiado pobre para llevar a cabo tal empresa avanzada, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus (‘Herman, monje recluido’) aparece el 10 de noviembre en la necrológica. El epíteto inclusus estaba vinculado, con la leyenda del libro, se cree que el monje se auto aisló del mundo por penitencia, y se dedicó a escribir el libro como parte de su castigo, pues entonces transcribir un texto sagrado era considerado una forma de redimirse.
Historia
- 1204-1230: se cree que el libro fue creado en estas fechas, esto se fundamenta en la inclusión del santo bohemio San Procopio, canonizado en 1204 en el calendario; y en la omisión del rey Otakar I de Bohemia de la necrología, pues murió en 1230.
- 1295: con el monasterio en graves condiciones financieras, los benedictinos de Podlažice, venden el manuscrito a los cistercienses de Sedlec, a instancias del obispo Gregorio de Praga. El manuscrito, incluso entonces, era considerado como una de las maravillas del mundo. No está claro si esta compra se llevó a cabo en 1295, ya que Gregorio fue elegido obispo de Praga sólo en 1296. Es posible que el escriba consignara por error 1295 en lugar de 1296.
- 1500-1594: el Codex perteneció a los llamados «monjes negros», luego de un tiempo estos monjes cayeron en una crisis financiera, tuvieron que vender el Codex a los llamados «monjes blancos» y que de ahí cuando comenzaba una guerra el emperador Rodolfo II de Habsburgo tomó como botín el Codex y lo llevó a su palacio.
- 1594: el emperador Rodolfo II rescató el manuscrito gigante de la oscura celda monacal de Broumov, incorporándolo a sus espléndidas colecciones de objetos raros.
- 1648: al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Hans Christoff von Königsmarck, junto a otros objetos de arte de la célebre Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612). Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro y creado hacia el año 750, y que actualmente se encuentra en Upsala (centro de Suecia).
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco en dos ocasiones.
- 1970: el Codex Gigas sale de Suecia para ir al Metropolitan Museum de Nueva York.
- 2007: el 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.3
Os aconsejamos un par de webs (1 y 2), un vídeo documental, y un enlace donde podéis contemplar las páginas escaneadas de éste enigmático manuscrito.
Si os resulta interesante éste misterioso libro, también podéis leer el siguiente enlace: http://supercurioso.es/codex-gigas-la-supuesta-biblia-del-diablo/
Principio del Libro de la Sabiduría de Salomón uno de los libros de la Biblia.
La ciudad celestial en el Codex Gigas. (Biblioteca Nacional de Suecia)
Nevalı Çori
Nevalı Çori
Maqueta del yacimiento arqueológico de Nevalı Çori expuesta en el Museo Arqueológico de Sanliurfa
Nevalı Çori fue un asentamiento del Neolítico precerámico B situado en el curso medio del río Éufrates en la provincia de Sanliurfa, en el este de Turquía. El yacimiento arqueológico ha revelado algunos de los templos y esculturas monumentales más antiguos que se conocen. Junto a Göbekli Tepe ha revolucionado la comprensión del Neolítico eurasiático.
Coordenadas GPS: 37.51833, 38.60556
Mapa del Creciente Fértil asiático, con los principales centros de desarrollo cultural conocidos, entre los cuales se encuentra Nevali Çori.
El asentamiento fue localizado a unos 490 m sobre el nivel del mar, en las estribaciones de los montes Tauro, en ambas riberas del arroyo Kantara, tributario del Éufrates.
El asentamiento, ocupado desde 8400 AC hasta 8100 AC, contiene cinco niveles arquitectónicos con casas rectangulares y estructuras de habitaciones paralelas.
Este lugar fue examinado en 1992 en el contexto de las excavaciones de rescate llevadas a cabo durante la construcción de la presa de Atatürk, aguas abajo de la pequeña ciudad de Samsat. Las excavaciones fueron llevadas a cabo por un equipo de la Universidad de Heidelberg, bajo la dirección del profesor Harald Hauptmann. Juntamente con muchos otros yacimientos arqueológicos situados en los alrededores, Nevalı Çori quedó desde entonces bajo las aguas del represado Éufrates.
Datación
Nevalı Çori puede ser emplazado dentro de la cronología relativa local basándose en las herramientas de sílex halladas allí. La aparición de estrechas y no retocadas puntas tipo Biblos apuntaría a situarlo entre el Neolítico precerámico B (PPNB) inicial y medio. Algunas herramientas indicarían cierta continuidad en el PPNB tardío. Dentro de las primeras fases una más afinada cronología sería posible gracias a la arquitectura del asentamiento: la vivienda tipo, con canales subterráneos, característica de los estratos I-IV de Nevalı Çori, es igualmente típica del «estrato intermedio» de Çayönü, mientras que la diferente planta del único edificio del estrato V (casa 1) está más claramente conectada con los edificios de «planta celular» de Çayönü.
En términos de dataciones absolutas, 4 dataciones de radiocarbono han sido definitivas para Nevalı Çori. Tres proceden del estrato II y lo datan con cierta seguridad en la segunda mitad del IX milenio a.C., lo cual coincide con las fechas más tempranas de Çayönü y con Mureybet IV-A, y así apoya la cronología relativa dada más arriba. La cuarta datación pertenece al X milenio a. C., lo cual, si es correcto, podría indicar la presencia humana en Nevalı Çori en una fase extremadamente temprana del PPNA.
El sitio permanece sumergido bajo el agua desde 1991 debido a la construcción de la presa Atatürk, impidiendo exámenes arqueológicos directos.
La sección noroeste revela un complejo de culto especializado tallado en la ladera, con tres fases arquitectónicas y pilares monolíticos integrados en muros.
Viviendas
Ilustración arqueológica de una «casa del pozo» (traducción de schachthaus) de Nevalı Çori, este de Turquía.
El asentamiento tiene cinco niveles arquitectónicos. Los restos que han salido a la luz son unas largas casas rectangulares que contienen dos o tres alas paralelas con habitaciones, interpretadas como almacenes. Estos son contiguos a unas anteestructuras similares y también rectangulares, subdivididas por muros salientes, que podrían ser interpretadas como espacios residenciales. Esta tipología de casa está caracterizada por espesos cimientos, superpuestos en distintos estratos y formados por grandes guijarros angulares y cantos rodados, cuyas brechas fueron rellenadas con pequeñas piedras, para así crear una superficie relativamente plana que soportara la superestructura. Estos cimientos están interrumpidos cada metro o 1,5 m por canales subterráneos, orientados hacia los ángulos derechos desde el eje principal de las casas y cubiertos con losas de piedra, pero abiertos hacia los lados. Pudieron servir para el drenaje, la aireación o el enfriamiento de las casas. Se han excavado 23 estructuras de este tipo, siendo sorprendentemente similares a las de la así llamada «subfase acanalada» de Çayönü.
Una zona de la parte noroeste de la aldea parece ser que tuvo una especial importancia, puesto que allí, en la ladera de la colina, fue tallado un complejo dedicado al culto. En él se distinguen tres fases arquitectónicas subsecuentes, la más reciente de las cuales pertenecería al estrato III, la intermedia al estrato II y la más antigua al I. Las dos más recientes además tienen un piso consolidado de cal, estilo «terrazzo», que no se ha conservado en la fase más antigua, y del cual existen paralelismos con Çayönü y Göbekli Tepe. Columnas monolíticas s
imilares a las de Göbekli Tepe fueron levantadas entre sus muros de piedra seca, y en el interior del recinto aparecen dos pilares exentos de tres metros de alto. Se asume que sostenían un techo ligero y plano. Estructuras similares sólo han sido descubiertas hasta ahora en Göbekli Tepe.
Sondeos practicados en la parte oeste del valle revelaron también estructuras arquitectónicas rectilíneas en dos o tres estratos.
Escultura y figurillas de arcilla
Fragmento de arte neolítico del yacimiento de Nevalı Çori, expuesto en el Museo Arqueológico de Sanliurfa.
La piedra caliza local fue esculpida para crear numerosas estatuas y pequeñas esculturas, incluyendo una de una cabeza humana descubierta (más grande que el tamaño real correspondiente), con una serpiente o un penacho tipo sikha (mechón de cabellos enrollado sobre la parte alta) sobre ella. Se ha descubierto también la estatua de un pájaro, y algunos de los pilares muestran relieves, entre ellos varios que representarían unas manos humanas. Las figuras antropomorfas hechas de caliza y encontradas en Nevali Çori estarían entre las esculturas de tamaño real más antiguas conocidas, juntamente con las halladas en Göbekli Tepe, de similares características.
Asimismo, se han desenterrado varios cientos de pequeñas figurillas de arcilla de unos cinco centímetros de alto, muchas de las cuales representan humanos y han sido interpretadas como ofrendas votivas. Fueron cocidas a temperaturas que oscilaban entre los 500 y los 600 °C, lo cual sugeriría el desarrollo de técnicas de cocción cerámica antes del nacimiento de la alfarería propiamente dicha.
Enterramientos
Algunas de las viviendas contienen deposiciones de cráneos humanos y esqueletos incompletos.
Nevali Cori es un a
sentamiento del Neolítico Precerámico AB (X-VIII milenio a. C.), es decir, del Neolítico temprano, ubicado a orillas del Éufrates (sur de Turquía). Es el asentamiento más antiguo conocido hasta la fecha cuya economía no se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, sino en la caza de ciertos animales (gacelas, ciervos, jabalíes y liebres). Las técnicas especializadas de caza generaron un enorme excedente de productos animales, cuya conservación y almacenamiento requirieron la construcción de edificios específicos, los llamados «Kanalhaeuser». Bajo el suelo de piedra, había canales separados por un metro. Estos aseguraban la ventilación, la refrigeración y el aislamiento contra la humedad. Además de la caza, también se cultivaban cereales y legumbres. Un análisis paleoantropológico de huesos procedentes de 50 enterramientos en la zona del asentamiento ha confirmado la variedad y la gran cantidad de vitaminas que obtenían sus habitantes durante el IX milenio a. C.
En la zona del asentamiento se desenterró un edificio, el llamado «Terazzogebaeude» (14 x 14 m), que destaca por sus robustos muros laterales y su diseño interior. Está construido en piedra y su suelo es de mortero de cal liso y duro. Se examinaron tres fases arquitectónicas que se remontan al Neolítico Precerámico A y B. En el centro del edificio se alzaban dos pilares con decoración en relieve humano.
Junto al muro este del edificio se encontraron fragmentos de monstruosas figuras de plástico y una cabeza humana de tamaño casi real. Estos son los primeros segmentos de plástico de gran tamaño del mundo. La cabeza humana tenía un mechón similar a una serpiente y se encontró en un nicho del edificio. Podría ser una de las primeras estatuas de culto del mundo.
Durante la fase más reciente se encontraron el cuerpo de un hombre y un ave antropomorfa. Este último, así como otras esculturas monstruosas de la fase intermedia del edificio, pertenecían a un pilar de 13 m de altura. La forma del edificio, el tipo y la disposición de las esculturas (¿estatua de culto, entierro?), así como las diversas formas de las puntas de flech
a de sílex, procedentes de la región (de Damasco y otros lugares), no dejan lugar a dudas sobre la naturaleza de «Terazzogebaeude»: ¡es el templo más antiguo de la humanidad!
Un edificio similar a «Terazzogebaeude», pero más reciente, fue encontrado en Cayonu, cerca de los manantiales del río Tigris y data de la fase de transición del Neolítico Precerámico A al B.
En Gobekli Tepe, al sureste de Nevali Cori, se desenterraron edificios y numerosas esculturas del Neolítico Precerámico B. Los avances en las excavaciones demostrarán la importancia de este yacimiento en la región de Harran.
Antes de Göbekli Tepe: Nevali Cori como precursor de las maravillas arquitectónicas de Göbekli Tepe
Los logros arquitectónicos de Nevali Cori son un testimonio de las avanzadas capacidades de las sociedades neolíticas tempranas. Los edificios rectangulares del yacimiento, meticulosamente construidos y elaborados con piedra caliza cortada con precisión, desafían las suposiciones previas sobre las limitaciones arquitectónicas de la época. Estas estructuras, caracterizadas por su durabilidad y sofisticación, cumplieron múltiples funciones, tanto como viviendas como espacios ceremoniales, ilustrando una temprana integración de la vida cotidiana y espiritual. Los diseños arquitectónicos que se observan en Nevali Cori, incluyendo pilares de piedra y suelos de terrazo, ponen de manifiesto una sofisticada comprensión de la organización espacial y la planificación comunitaria muy adelantada a su tiempo. Este ingenio arquitectónico no solo sentó las bases para futuros avances en las técnicas de construcción, sino que también fomentó un sentido de comunidad y cohesión entre sus habitantes.
Un proto-Göbekli Tepe
El descubrimiento de Nevali Cori ha transformado nuestra comprensión de la progresión neolítica en la región, sugiriendo una posible continuidad ideológica y cultural que condujo a la construcción de Göbekli Tepe. Los paralelismos en los estilos arquitectónicos y los símbolos religiosos entre ambos sitios indican que Nevali Cori podría haber servido de inspiración o incluso de precursor para los logros monumentales posteriores de Göbekli Tepe. Esta conexión subraya la importancia del sitio para rastrear la evolución de las estructuras religiosas y sociales dentro de las comunidades humanas primitivas, ofreciendo una visión más clara del desarrollo gradual de complejos sistemas de creencias e identidades comunitarias.
El amanecer de la expresión artística
Los artefactos artísticos desenterrados en Nevali Cori representan algunas de las representaciones más antiguas conocidas de la forma humana , marcando un hito en la historia de la expresión artística. Estas estatuas y relieves, con sus intrincados detalles y significado simbólico, ofrecen una valiosa perspectiva sobre las creencias espirituales, las estructuras sociales y los valores estéticos de la comunidad. La presencia de un arte tan sofisticado desafía las ideas preconcebidas sobre las capacidades artísticas de los pueblos neolíticos, sugiriendo una comprensión compleja de la representación humana y divina. A través de estas expresiones artísticas, profundizamos en la apreciación de la riqueza cultural y la profundidad intelectual de los habitantes de Nevali Cori.
La evidencia de agricultura en Nevali Cori representa un cambio monumental en la historia de la humanidad, desde estilos de vida nómadas hasta comunidades agrícolas sedentarias. El cultivo de trigo y cebada en este yacimiento marca uno de los primeros ejemplos de prácticas agrícolas, sentando las bases para el desarrollo de comunidades estables y el eventual auge de civilizaciones. Esta transición no solo alteró el tejido socioeconómico de las sociedades neolíticas, sino que también desencadenó la compleja dinámica del desarrollo agrícola, el crecimiento demográfico y la urbanización que definiría el progreso humano durante milenios.
Rituales y ancestros
Las prácticas rituales y la veneración a los antepasados de Nevali Cori revelan los complejos sistemas de creencias de las comunidades neolíticas tempranas, ofreciendo una fascinante perspectiva de su vida espiritual. Los hallazgos arqueológicos del yacimiento, que incluyen fragmentos de cráneos y otros restos humanos, sugieren rituales que subrayaban la reverencia de la comunidad por sus antepasados y el mundo espiritual. Estas prácticas reflejan una intrincada red de creencias sobre la vida, la muerte y el cosmos, ofreciendo una profunda comprensión del desarrollo temprano del pensamiento religioso y el papel del ritual en el fomento de los vínculos comunitarios y la continuidad.
Poskær Stenhus
Poskær Stenhus
Poskær Stenhus es el largest round barrow redonda más grande de Dinamarca, que data del 3.300 a. C. Se encuentra junto al pueblo Knebel, en la parte mo
ntañosa del sur de la península, Djursland, a la entrada del Mar Báltico entre Dinamarca y Suecia en el norte de Europa.[1] La cámara funeraria central está equipada con una piedra angular de 11 toneladas, rodeada por 23 losas más altas que un hombre, formando un círculo.[1]
Ubicación: Municipio de Syddjurs
La ciudad mas cercana: Ebeltoft
Coordenadas
: 56 ° 13′26.88 ″ N 10 ° 30′45.15 ″ E
El Dolmen Poskær, como se ve en esta imagen de 1937 (persona a su lado para la escala)
La piedra angular es la mitad menor de una losa de granito traída a Dinamarca desde el norte de Escandinavia por los movimientos de los glaciares de la edad de hielo. La parte inferior es notablemente plana, y posiblemente dividida de otra mitad, por los constructores de dolmen. La otra mitad es una losa de 19 toneladas (21 toneladas) a 2 km (1.2 millas) al noroeste, colocada como piedra angular en otro dolmen, Agri Dyssen.[1] Se desconoce cómo las personas de la Edad de Piedra transportaron y erigieron estas losas.
Además
de la isla más oriental de Dinamarca, Bornholm, el país no tiene roca madre. Por lo tanto, se han buscado grandes losas de granito para fines de construcción y muchos dólmenes han desaparecido o dañado.[2]
Marca de taladro dinamitante del intento de Ole Hansen de convertir la carretilla en bloques de construcción en 1859
En 1859, un terrateniente, Ole Hansen, intentó dinamitar losas de Poskær Stenhus. Un sacerdote local comenzó un proceso para detener la destrucción del sitio de entierro, terminando con una protección oficial del sitio en 1860. Como parte de esto, Hansen recibió una compensación de 100 aparejadores. [2] Una parte de la losa rota con marcas de perforación de dinamita en la carretilla da testimonio de su esfuerzo. Al menos una losa fue destruida antes de proteger el sitio.
La piedra angular de 11 toneladas es parte de una piedra aún más grande que se dividió en dos.
Camino a Poskær desde el pueblo, Agri
Foto panorámica, Poskær Stenhus
En la campiña muy montañosa de Mols se encuentra el banco de piedra Poskær Stenhus (1). Es uno de los más bellos y conocidos que tenemos en Dinamarca. La boquilla se construyó en la llamada cultura de la Copa Funnel de la Edad Campesina alrededor del 3.300 aC, y probablemente ha servido como un lugar de entierro y culto común para los asentamientos del área.
Poskær Stenhus es la boquilla circular más grande de Dinamarca (2). Lo que es particularmente impresionante es el tamaño de las piedras de la boquilla. La gran cámara de enterramiento hexagonal (3) consta de 5 bloques grandes, sobre los cuales yace aprox. uno de 11,5 toneladas. La cámara funeraria tiene una abertura orientada al este, y se han conservado 2 corredores fuera del lado este de la cámara funeraria. La cámara funeraria está desplazada hacia el este en un círculo de piedra de aprox. 13 m de diámetro, que contiene 23 de originalmente 24 rocas verticales del tamaño de un hombre (8).
El adoquín en Poskær Stenhus es particularmente notable. La parte inferior de la cámara, como varios de los ladrillos, es bastante plana (4). Los estudios han demostrado que el adoquín es una llamada «» piedra gemela «». El adoquín es la mitad de una gran roca rojiza de granito que fue «transportada» a Dinamarca por el hielo durante la última edad de hielo durante aprox. Hace 15,000 años. La segunda piedra y aprox. Se utilizan 19 toneladas de media pesada como piedra de cobertura en la boquilla Grovlegård (5) aprox. 2 km al noreste de Poskaer Stenhus. No sabemos si la roca se dividió naturalmente por la presión del hielo o la escarcha, o si la piedra fue dividida por humanos. Tecnológicamente, no hay nada que evite que la gente de la Edad de Piedra haya dividido la piedra en sus líneas de fractura natural usando fuego, agua y cuñas de madera.
Poskær Stenhus (6) nunca ha sido examinado sistemáticamente a través de excavaciones arqueológicas, y con la excepción de un solo hacha de piedra molida no se conocen hallazgos ni entierros de la boquilla. No está claro cuánto de la boquilla era inicialmente visible. La construcción y las costumbres funerarias en los jets y los salones gigantes posteriores cambian a través de la cultura Traktbæger, y debemos suponer que la cámara funeraria en la casa de piedra Poskær estaba originalmente al menos parcialmente oculta y protegida por una estructura de tierra y piedra en lo alto de la gran cadena de bordillos. En el piso del pasillo de la cámara se ve un umbral transversal (7), que seguramente marca la ubicación de una puerta entre el pasillo y la cámara. La primera descripción de la boquilla en 1763 también menciona una curva más pequeña entre el presente y la cámara funeraria, que ahora ha desaparecido.
Con la excepción de la Dinamarca montañosa de Bornholm, las piedras grandes siempre han sido un material de construcción muy solicitado. La mayoría de las antiguas canteras y refugios de caza ahora están completamente desaparecidos o severamente dañados por el grabado en piedra. Poskær Stenhus no es una excepción: el bordillo faltante al sureste de la cámara y la piedra en polvo dentro de la cadena al oeste de la cámara funeraria dan testimonio de la talla de piedra del siglo XIX. El hecho de que la boquilla (9) se conserve hoy probablemente se deba solo a la preservación temprana en 1860. Desde entonces, el Museo Nacional ha restaurado la boquilla dos veces, en 1900 y 1943, durante el cual se han recuperado varios bordillos volcados.
Con el tiempo, las grandes piedras en Poskær Stenhus también han impulsado la idea de un plan astrológico general y una función para la planta (10). Una consideración típica de estas grandes plantas de piedra es que se construyen en relación con la migración celeste y la posición de los cuerpos celestes, especialmente el sol, como por ejemplo. Los solsticios de verano e invierno están en posiciones relativas a la planta. Por ejemplo, de plantas similares en Inglaterra, Escocia e Irlanda, el sol está brillando. en el solsticio de invierno justo en la cámara al amanecer
Fotos de Poskær Stenhus

1: La pintoresca cámara funeraria de la boquilla Poskær dentro de la gran acera vista desde el norte.
2: Poskær Stenhus con Knebel Vig al fondo.
3: Poskær Stenhus es la boquilla circular más grande de Dinamarca.
4: La cámara funeraria con los ladrillos partidos vistos desde el sur.
5: La gran cámara de la boquilla con la piedra de cubierta plana está rodeada de bordillos muy grandes.
6: En la boquilla Grovlegård al norte de Poskær Stenhus se encuentra la otra mitad de la gran piedra de pavimentación.
7: El tronco y la cámara del pozo de la boquilla Poskær visto desde el este.
8: El umbral en el pasillo de la boquilla.
9: La acera y la boquilla vistas desde el norte.
10: Después de la tormenta viene el sol – Humor invernal después de la tormenta de nieve del invierno de 2002.
11: Casa de piedra Poskær en sol de invierno.
Vincenzo Maria Coronelli
Vincenzo Maria Coronelli
Imagen en el frontispicio de Atlante Veneto
Nacimiento: 16 de agosto de 1650; Venecia (República de Venecia)
Fallecimiento: 9 de diciembre de 1718 (68 años); Venecia (República de Venecia)
Religión: Iglesia católica
Información profesional
Ocupación: Fraile menor conventual, geógrafo, cartógrafo, cosmógrafo e historiador
Cargos ocupados: Ministro General de los franciscanos conventuales
Orden religiosa: Orden de Frailes Menores Conventuales
Vincenzo Maria Coronelli fue un importante cartógrafo y cosmógrafo veneciano, especialmente conocido por sus globos terráqueos y esferas celestes.1
Coronelli fundó en 1684 la primera sociedad geográfica del mundo, la Accademia cosmografica degli argonauti, y fue miembro de la orden de los franciscanos.
Biografía
Nacido en Venecia, Coronelli ingresó en la Orden Franciscana desde muy joven y se graduó en Teología en el Colegio San Bonaventura de Roma.
Creó en 1678 un magnífico globo terráqueo para el Duque de Parma con un diámetro de 175 cm. Lo que llamó la atención del embajador francés, César D’Estrées, que invitó a Coronelli a París. De él recibió la orden de producir dos globos, uno de la tierra y otro del cielo, para el rey francés Luis XIV, ambos con un diámetro de 384 cm. Estos globos se encuentran hoy en día en posesión de la Biblioteca Nacional de Francia y se pueden admirar en el área de entrada del edificio nuevo de la Bibliothéque François-Mitterrand, en París.
Vincenzo Coronelli produjo la primera Enciclopedia en idioma italiano, llamada la Biblioteca universale sacro-profana, editada entre 1701 y 1706 en Venecia, aunque incompletamente: de los 45 tomos planeados con 300 000 entradas solamente se publicaron los seis primeros.
Coronelli también creó globos con un diámetro de 110 cm para la Biblioteca Marciana y la Biblioteca de Bergamo y murió el 9 de diciembre de 1718, a la edad de 68 años, en Venecia.
Obras
- Atlante Veneto, 1691-16962
- Epitome Cosmografico, 1693
- Lo Specchio del Mare, 1698
- Morea, Negroponte e Adiacenze, 1686
- Ritratti de celebri Personaggi, 1697
- Roma antico-moderna, 1716
- Singolarità di Venezia 1708-1709
Galería
Globo terráqueo de Coronelli, creado para Luis XIV, en la Biblioteca Nacional de Francia.
Esfera celeste de Coronelli, creado para Luis XIV, en la Biblioteca Nacional de Francia.
En la cartografía italiana del siglo XVII sobresalen algunos autores pertenecientes a órdenes religiosas. Entre ellos destaca el franciscano Vicenzo Maria Coronelli, teólogo, cartógrafo cosmógrafo y enciclopedista que llegó a ser Superior de la Orden y que, aunque viajó por toda Europa, pasó la mayor parte de su vida en la República de Venecia, de la que fue Cosmógrafo oficial, y donde fundó, en 1689, la primera sociedad geográfica, la «Academia Cosmografica degli Argonauti». Si bien es conocido sobre todo por la fabricación de enorme globos terráqueos y celestes, realizó también un gran número de mapas, admirados en toda Europa por su belleza, precisión y detalle, que reunió en su obra cartográfica más ambiciosa: el Atlante Veneto. En la Biblioteca Histórica se conserva un enorme atlas, sin portada, que reune un total de 113 hojas que bien podrían formar parte de la serie de mapas sueltos producida por Coronelli entre 1688 y 1691, mapas que desde 1690 formaron parte en los volúmenes del «Atlante Veneto». Nuestra colección contiene más de cien mapas calcográficos, la mayoría a doble página, de territorios y ciudades de Europa, a los que se une una docena que representan otras partes del mundo: Japón, China, India, Madagascar, México y Canadá [BH FLL 27820 (GF)]. Sus obras estacan por la gran calidad y blancura del papel, por las intensas impresiones de las tintas y, sobre todo, por sus características y detalladísimas representaciones topográficas.
Norteamérica Colle Nuove Descubierto hasta el año 1688
Descripción : mapa veneciano y el creador de globos El mapa de dos hojas de América del Norte del padre Vincenzo Maria Coronelli de su Atlante Veneto tipifica la topografía del sudoeste que se encuentra en sus globos basados en gran parte en la información recopilada en su primer viaje a París en 1683-1685. Gracias a la cooperación francesa, incorporó la información más reciente de la primera expedición de LaSalle por el Mississippi en 1682 a una costa del Golfo que se remonta al cartógrafo holandés Gessel Gerritsz, según lo publicado por Blaeus en la década de 1630. Desafortunadamente, LaSalle no había podido tomar lecturas longitudinales precisas con su astrolabio, sus medidas de latitud eran incorrectas y su brújula se había roto cuando llegó a la desembocadura del gran río. LaSalle y sus ayudantes habían confundido el Mississippi con el Escondido (que los estudiosos equiparan con el Nueces). Coronelli sopesó cuidadosamente las fuentes disponibles y concluyó que el Mississippi fluía a través de lo que ahora es Texas. Gracias a la información del renegado español y exgobernador de Nuevo México Diego Peñalosa transmitida a través del abate Claude Bernou, Coronelli representó correctamente el Río Bravo / Río del Norte (Río Grande) que fluye desde Nuevo México, pero, como el respetado cartógrafo francés Nicolas Sanson , Coronelli aceptó la idea generalizada de que California era una isla.
Isole Canarie possedutte da S.M Cattolica descritte dal P M. Coronelli. Cosmografo della Serenissima republica di Venetia
Autor
Vincenzo Maria Coronelli
Fecha: 1692
Mapa calcográfico.70x 50 cms. Blanco y negro. Muy buena impresión. El mapa está dividido en tres insertos.
Madeira y su posición en el Atlántico en parte superior y en parte inferior las Canarias con una breve descripción de cada una. Una vista grabada de Funchal completa el mapa. Escalas, líneas y gran cartela decorativa.
Coronelli fue cartógrafo, constructor de globos y editor de atlas náuticos rolex replica y cartográficos. Este mapa procede de su obra: «Corso geografico Universale».Coronelli fue fundador de la Academia delli Argonauti, sociedad geográfica, que todavía desarrolla su labor científica en Venecia. bello mapa, uno de los exponentes mas claros de la cartografía barroca italiana
Ref: Broekema, Maps of Canary islands nr 43.
Comprende la península Ibérica. Se trata posiblemente de uno de los mapas incluidos en la obra «Corro geográfico universale» de 1692 de Vincenzo Maria Coronelli (1650-1718)
Nota de escala: 60 Miglia d´Italia, 18 Leghe communi di Spagna [=5,9 cm].
Existe un original en color de 1691 con signatura: 22-F-3
Marco con rotulación de grados y subdivisiones de 10´, calculada para cada grado de latitud expresada en horas y minutos; la distancia al Ecuador en millas italianas. Dibujados los meridianos y los paralelos formando cuadrícula. Meridiano origen en la isla de Hierro (Islas Canarias). En el ángulo superior derecho, de la hoja derecha, aparece una cartela con forma de tela sujetada por un elefante, un ave y un león, en la que se enmarca el título, la dedicatoria, autor y fecha de edición. En el ángulo inferior derecho figura un león rampante mostrando los escudos de los diferentes reinos de España, con decoración de armaduras, lanzas, espadas y demás motivos bélicos. Al lado se señalan las escalas gráficas expresadas en millas italianas y leguas comunes de España. En el ángulo inferior izquierdo de la hoja izquierda, cartela en cornucopia encerrando un texto similar al de la derecha con título, autor y dedicatoria, sólo que este hace referencia a la parte occidental de la península. Relieve representado por perfiles de montañas abatidos. Planimetría con las ciudades importantes representadas por agrupación de edificios, división de reinos y algunos puentes sobre los ríos. La hidrografía representa la red principal con denominación de los ríos más importantes. La costa aparece realzada con rayado horizontal. Representación de masas de arbolado en algunas zonas. Abundante toponimia, en italiano y español. Rotulación en letra romanilla e itálica. Datado en el reinado de Carlos II (1665-1700).
Monte Albán
Monte Albán
Coordenadas: 17°02′38″N 96°46′04″O
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Panorámica de la Gran Plaza de Monte Albán.
Localización
País: México
Otros nombre
s: Danni Báan, Yucucúi
Vista de la Plaza Central de Monte Albán.
Cultura: Zapoteca
Total: 40 km²
Habitantes: Zapotecos
Fundación: Preclásico Medio
Desaparición: Final del Clásico
Correspondencia actual: Oaxaca de Juárez; México
Monte Albán es un sitio arqueológico localizado a 8 km de la ciudad de Oaxaca de Juárez. Fue la antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica, y de las más populares durante su auge. Se fundó aproximadamente 500 años a. C., floreciendo hasta 500 d. C., desde el declive de San José Mogote en el Preclásico Medio (1500-700 a. C.) hasta el ocaso de la ciudad, ocurrido alrededor del siglo IX.
El nombre antiguo de esta ciudad fundada por los zapotecas a finales del Preclásico Tardío es objeto de discusiones. Se sabe, en cambio, que los mexicas llamaron a la ciudad Oselotepek, que en náhuatl significa Monte Jaguar o Monte del Jaguar, de oselotl – jaguar, y tepek – monte o cerro,1 y que traducido al zapoteco resulta en Dani Beedxe, de dani – monte, y beedxe – jaguar; aunque al parecer los zapotecos también conocieron la ciudad con el nombre de Dani Baán.2 Los mixtecos, en cambio, llamaron a la ciudad Yukú Kuììn, del mixteco yukú – monte, y kuììn – jaguar. El nombre castellano de Monte Albán fue dado por los españoles en la conquista por la similitud del paisaje con los montes Albanos en Italia.
Monte Albán fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica. Se fundó en el 500 a. C. sobre la cima de una montaña en el centro de los Valles Centrales de Oaxaca y funcionó como capital de los zapotecas desde los inicios de nuestra era hasta el 800 d. C. En su momento de mayor desarrollo Monte Albán llegó a tener cerca de 35 000 habitantes, que vivían en su mayoría en las laderas aterrazadas de la montaña, dedicados a la agricultura.3 Como la gran mayoría de las grandes metrópolis mesoamericanas, Monte Albán fue una ciudad con una población pluriétnica. A lo largo de su historia la ciudad mantuvo vínculos muy sólidos con otros pueblos de gran importancia en Mesoamérica, en especial con los teotihuacanos durante el período Clásico Temprano. La ciudad fue abandonada al final de la Fase Xoo por la élite y buena parte de su población. Sin embargo, el recinto ceremonial que constituye el conjunto de la Zona Arqueológica de Monte Albán fue reutilizado por los mixtecos durante el Período Posclásico. Para esta época, el poder político del pueblo zapoteco se encontraba dividido entre varias ciudades-Estado, como Zaachila, Yagul, Lambityeco y Tehuantepec.
Aunque es probable que su existencia fuera conocida durante la época colonial, Monte Albán no se menciona en las crónicas de la conquista o en los siglos posteriores, hasta principios del siglo XIX. Durante la primera mitad del siglo XX el mexicano Alfonso Caso llevó a cabo una serie de excavaciones que lo llevaron a encontrar la Tumba 7, donde reposaba el mayor depósito de obras de orfebrería mesoamericana de oro que se haya descubierto hasta la fecha.
La zona arqueológica de Monte Albán fue declarada por la UNESCO, conjuntamente con el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 11 de diciembre de 1987.4
Medio físico
Placa «Patrimonio Cultural de la Humanidad» en Monte Alban Placa dedicada a Alfonso Caso, explorador de Monte Albán, ubicada a la entrada del Museo de Sitio.
El centro ceremonial de Monte Albán se encuentra sobre un conjunto de macizos montañosos donde se unen los Valles Centrales de Oaxaca. Desde las alturas de Monte Albán se domina visualmente los tres brazos del valle de Oaxaca: Etla al norte, Zimatlán al sur y Tlacolula al este. Las crestas de los cerros, al igual que las laderas, fueron cortadas y niveladas para construir los edificios que conforman el conjunto arquitectónico. Las edificaciones se construyeron copiando las formas de los cerros. En las laderas se formaron terrazas donde se construyeron las casas de la mayor parte de los habitantes. La mayor parte de la población radicaba en viviendas de materiales perecederos en las laderas del monte. En cambio, las élites política, militar y religiosa vivían en el interior del recinto ceremonial.
El valle de Oaxaca se caracteriza por su clima cálido y de lluvias moderadas. Sin embargo, la presencia del río Atoyac era garantía de una fuente de agua necesaria para el florecimiento de la agricultura —que fue la principal actividad económica de los mesoamericanos—, favorecida también por las características topográficas de la región, con aluviones amplios y suelos fértiles. Monte Albán era el centro político de esta región de gran importancia agrícola.5 La morfología del cerro de Monte Albán fue adaptada para la construcción de la ciudad y la satisfacción de ciertas demandas propias de una población urbana. Por una parte, la Plaza Central requirió de una serie de intervenciones sucesivas que dieron como resultado una plataforma aplanada sobre la que se construyeron los edificios de la ciudad, aprovechando las canteras de las inmediaciones de los Valles Centrales. Por otra parte, los habitantes construyeron terrazas con propósitos agrícolas, amén de pequeñas presas que permitían el almacenamiento de agua en la temporada de lluvias, que en la zona abarca el verano, el otoño y el invierno.
Los valles que circundan a Monte Albán favorecieron la obtención de recursos tales como plantas medicinales (yerba del cáncer, arnica, espule, entre otros), frutos y semillas de plantas silvestres (pochote, guaje, pitayo, tunillo, agave, entre otros), insectos comestibles (chapulín, chicharra, gusano de maguey, chicatana y avispa) y animales de caza (conejo, armadillo, venado y codorniz). También se obtenían piedra, cal y adobe para la construcción y barro para la elaboración de cerámica y otros productos.
Historia
Monumento 3 de San José Mogote.
Los Valles antes de la fundación de Monte Albán
El valle de Oaxaca presenta evidencia de ocupación humana que data por lo menos del décimo milenio antes de Cristo —dentro de la llamada Etapa Lítica de México—. El objeto más antiguo que se haya localizado en la región es una punta acanalada de lanza, encontrada en San Juan Guelavía, en el valle de Tlacolula. Posteriormente, el valle de Tlacolula fue también uno de los centros donde se empezaron a cultivar algunos de los productos agrícolas más importantes de la economía mesoamericana precolombina, como son el maíz, la calabaza y el frijol. Entre los sitios en los que se han encontrado evidencias de este proceso agrícola se encuentran la cueva de Guilá Naquitz y Gheo Shih.
Durante el Preclásico Medio, la región de los Valles Centrales comienza a recibir la influencia del estilo olmeca, al mismo tiempo en que se establecen algunas de las primeras aldeas sedentarias de la región, habitadas por grupos del habla zapoteca y principalmente agricultores. La mayor parte de las grandes aldeas agrícolas de (Los Valles) se desarrolló hacia el final del Preclásico Temprano (alrededor del siglo XVI a. C.), y entre ellas se encuentran Tierras Largas —que da su nombre a la fase arqueológica—, Hacienda Blanca y San José Mogote. Estas tres poblaciones, probablemente las mayores en la región durante esta época, se localizaban todas en el valle de Etla. Se supone que para esta época, la población de habla otomangueana6 —relacionada con un tipo de cerámica de amplia distribución entre la Cuenca de México y la región central de Oaxaca— ya se encontraba distribuida en buena parte del centro de México.7 San José Mogote destaca por su importancia, por mostrar señales de un proceso de urbanización favorecido por el incremento de la población y una base económica más amplia. Sin embargo, hacia el final de la Fase Rosario (alrededor del 500 a. C.), la naciente ciudad zapoteca fue abandonada por el 95% de su población, que presumiblemente participó en la fundación de Monte Albán.8
Inicios de Monte Albán
Una de las estelas conocidas como Danzantes, por las posiciones poco ortodoxas de los personajes representados.
Monte Albán inició su propia historia alrededor del siglo V a. C.. Hacia el final de la Fase Rosario, la primera ciudad de Los Valles declinó definitivamente en favor de Monte Albán. En el valle de Tlacolula, Dainzú permaneció como un centro de segunda importancia en el área. Para cuando se comenzó la construcción del centro administrativo de Monte Albán, Mogote y Dainzú ya contaban con edificios públicos monumentales. La relación entre estas tres grandes ciudades no es muy clara: pudieron ser ambiguas o francamente conflictivas. Algunas otras poblaciones de Los Valles parecen haber optado por un sistema de alianzas con la nueva élite de Monte Albán. Entre estas se encontraban Tomaltepec y Yagul. El hecho es que durante la segunda mitad de la Fase Monte Albán I (300-100 a. C., aproximadamente), la región debió enfrentar un clima de hostilidad derivado por el expansionismo militar de Monte Albán, tal como atestiguan las representaciones de personas sometidas —los llamados Danzantes—.9
Durante la Fase Monte Albán I y la primera parte de la Fase Monte Albán II, Monte Albán es el escenario de varias innovaciones importantes en el contexto mesoamericano. En contraste con otras regiones que durante el Preclásico Medio y Superior recibieron un importante aporte de la cultura olmeca, en los Valles Centrales la impronta de este estilo está asociada por un corto período con el desarrollo de San José Mogote, para luego dar lugar a un estilo artístico más o menos característico de la cultura zapoteca. Otro dato importante sobre el desarrollo formativo de Monte Albán es la creación de un sistema de escritura propio, cuyas evidencias más antiguas corresponden al siglo IV a. C.10 La escritura zapoteca estaba asociada al registro de sucesos notables para la historia de la ciudad, por lo que implica el manejo de un calendario.11 Durante la Fase I de la ciudad se comenzó el aplanamiento de la cumbre, así como la construcción de un muro defensivo en las laderas norte y oeste del cerro. La pobreza era muy escasa.
Florecimiento de Monte Albán
Monte Albán y Teotihuacán
Vista de Teotihuacán, la mayor metrópoli de Mesoamérica durante el Clásico. Esta ciudad mantenía sólidas relaciones con Monte Albán, como demuestra la existencia de un barrio zapoteco en la ciudad. Archivo:Funeraaca.jpg Urna funeraria zapoteca (Fase Monte Albán III).
Durante la Fase Monte Albán II Temprana, la capital zapoteca tuvo una población de aproximadamente 17.200 habitantes,12 que la convertían en una de las mayores ciudades de Mesoamérica. Para esta época, habían caído bajo su esfera de influencia, además de los Valles Centrales, la Cañada de Cuicatlán, algunas zonas de la Sierra de Juárez y de la costa oaxaqueña del Pacífico.13 El creciente poderío de los zapotecos les permitió convertirse en un nodo importante del comercio mesoamericano, de modo que establecieron lazos de intercambio de bienes con regiones como la costa del Golfo de México y el valle de México, donde Teotihuacán se había convertido en la principal ciudad, tras el abandono de Cuicuilco a causa de la erupción del Xitle.
Las excavaciones arqueológicas en Teotihuacán ponen de manifiesto que en esa ciudad existía un barrio zapoteco hacia el final de la Fase II de Monte Albán. Parece probable que los zapotecos hayan participado en el florecimiendo de la metrópoli localizada en la ribera oriental del lago de Texcoco, debido a sus conocimientos arquitectónicos y científicos. El sistema de escritura teotihuacano, por ejemplo, recibió la influencia del que ya se empleaba en una parte importante del actual territorio de Oaxaca.14 Durante este tiempo, Monte Albán continuó inmerso en un proceso expansionista como lo atestiguan las estelas de conquista del Edificio J, construido en esta etapa. Por otra parte, la cerámica zapoteca adquirió características muy particulares que la distinguieron de la producción alfarera de otras regiones de Mesoamérica. Al final de Monte Albán II, la ciudad se consolida como una de las principales ciudades de Mesoamérica.
Las relaciones entre Monte Albán y Teotihuacán se modificaron durante la Fase III-A (350-500 d. C.). Las consecuencias de esta transformación en el vínculo entre ambas ciudades se reflejaron en la suspensión de nuevas edificaciones durante esta época. La población del valle de Etla se contrajo en sus centros mayores, como San José Mogote y Cerro de la Campana; situación que se repitió en menor medida en el valle de Tlacolula. Por otra parte, la cerámica de Monte Albán comenzó a reflejar una fuerte influencia teotihuacana en su estilo. Incluso, se han encontrado piezas de cerámica que pudieron ser producidas en Teotihuacán y otras de manufactura local, aunque con un estilo totalmente teotihuacano. El fenómeno no es privativo de Monte Albán: se repitió en otros sitios del Clásico, especialmente en el área maya, donde Kaminaljuyú y la zona del Petén muestran evidencia arqueológica de la presencia de los teotihuacanos en aquellas regiones.15 Las hipótesis más radicales sugerían que Monte Albán fue ocupada por los teotihuacanos durante la Fase III-A; sin embargo, en las interpretaciones más aceptadas, se sugiere que durante esta etapa de la historia de la ciudad, Monte Albán y Teotihuacán establecieron una alianza política y comercial.16
Monte Albán en la Fase Xoo
Vista del centro ceremonial de Monte Albán desde la Plataforma Sur. La mayor parte de los edificios que se pueden observar en la zona arqueológica, datan de la Fase Xoo o Monte Albán IIIB-IV.
La Fase Xoo corresponde al período comprendido entre la suspensión de los lazos políticos entre Teotihuacán y Monte Albán y la desocupación final de la ciudad zapoteca (500-800 d.
C.). En efecto, por razones que aún son motivo de discusión, las dos ciudades rompieron relaciones hacia el inicio del siglo VI de la era cristiana. De acuerdo con ciertos estudios, el rompimiento del vínculo entre Monte Albán y Teotihuacán se debió al establecimiento de relaciones entre la ciudad zapoteca y Xochicalco, que fue una de las principales ciudades del Epiclásico del Centro de México.17
La ruptura entre Monte Albán y Teotihuacán permitió el resurgimiento de la cultura zapoteca en los Valles Centrales, como lo muestra el aumento de construcciones monumentales durante esta época —conocida también como Monte Albán IIIB-IV—, así como el acentuamiento de ciertos rasgos muy característicos de la cultura zapoteca. Entre estos rasgos, existe un resurgimiento de la cerámica propiamente zapoteca, ya asimilada la influencia teotihuacana. Por otra parte, en el campo de la religión, el culto a Pitao Cocijo18 se vuelve uno de los más populares, lo que se deduce de las numerosas representaciones de esta divinidad encontradas en la zona arqueológica y otras partes de los Valles Centrales. El culto a los muertos se volvió particularmente importante, como lo muestra el gran número de tumbas construidas durante la primera parte de la Fase Xoo.19
Pero de la mano de este resurgimiento, otras ciudades de la región entraron en competencia con Monte Albán, que había perdido su monopolio político. A diferencia de lo ocurrido en las fases I y II, durante el período Xoo el ejercicio del poder en Los Valles fue resultado de las alianzas políticas entre distintos centros de población, ya no de las conquistas militares. De acuerdo con Winter (1997), en el valle de Etla surgió una unidad política de la alianza entre Cerro de la Campana y Tlaltenango; en el valle de Zimatlán-Ocotlán, Jalieza se convirtió en la jefatura de otra confederación; y en el valle de Tlacolula surgió otra unidad que probablemente integraba a Dainzú-Macuilxóchitl, Lambityeco, Yagul y Mitla. Estas últimas localidades se encontraban defendidas por murallas, lo que parece indicar que marcaban la frontera de los zapotecos de Los Valles y otros pueblos.
Colapso de la ciudad
Al final de la Fase Xoo (siglo VIII) las obras públicas en Monte Albán se detuvieron, al igual que otras construcciones. Los edificios del centro ceremonial ya no fueron remozados nuevamente, lo que es indicador del abandono de la ciudad por parte de la élite gobernante. Al mismo tiempo, la ciudad perdía su población, en favor de otras localidades cercanas, ubicadas en el valle, pero en las inmediaciones de la antigua ciudad. El colapso de Monte Albán ocurrió algo más tarde que el de Teotihuacán, aunque existe la probabilidad de que la inestabilidad política en Mesoamérica, derivada del vacío de poder dejado por la ciudad de la Cuenca de México, hayan contribuido al declive de los principales centros urbanos entre los siglos VIII y IX de la era cristiana.
Monte Albán fue abandonada definitivamente en tanto núcleo de población durante esta época, aunque fue reutilizada por los habitantes zapotecos del valle con fines rituales. Durante el Posclásico Temprano, el expansionismo de los mixtecos pone a varias poblaciones de Los Valles bajo la influencia de ese pueblo montañés. Esto se refleja en la evidencia arqueológica de ciudades como Zaachila, Cuilapan y Mitla. En este contexto se ha datado el Tesoro de la Tumba 7, entierro precolombino que destaca por las numerosas piezas de orfebrería de oro de estilo mixteco que se encontraron en el interior de esa antigua tumba reutilizada siglos después.
Exploraciones arqueológicas
Visible como es desde el centro del valle de Oaxaca, la zona arqueológica de Monte Albán atrajo visitantes y exploradores desde la época del virreinato de Nueva España. No se ha encontrado referencia a esta ciudad en textos de los siglos XVI al XVIII, pero no parece probable que la ciudad haya permanecido completamente olvidada hasta el siglo XIX. A principios del siglo XIX (1801), Guillermo Dupaix realizó una serie de investigaciones en la zona como parte de un encargo de la Corona española para la creación de un inventario de antigüedades indígenas en Nueva España. En 1859, J. M. García publicó una descripción del conjunto monumental, que fueron complementadas por la de Bandelier en los años 1890.
La primera investigación intensiva en el sitio corrió a cargo del mexicano Leopoldo Batres —que también realizó excavaciones en Teotihuacán— en 1902, que era por aquel tiempo el titular de la Inspección General de Monumentos del gobierno mexicano de Porfirio Díaz.20 Sin embargo, de mayor relevancia, por los hallazgos realizados en el lugar, fueron las excavaciones dirigidas por Alfonso Caso Andrade en 1931 y 1939, estas últimas en compañía de Ignacio Bernal y Jorge Acosta. En la segunda temporada, los arqueólogos realizaron investigaciones en el conjunto monumental de Monte Albán, lo que permitió rescatar y restaurar la mayor parte de los edificios que constituyen la zona abierta al público. Gracias a las exploraciones de Caso y sus compañeros, fue descubierto un gran número de edificaciones habitacionales, cívico-administrativas y religiosas; amén de numerosas tumbas, entre ellas las célebres tumbas 7, 104, 105, y 107. Como resultado de los hallazgos de Monte Albán, Caso y sus compañeros establecieron la primera cronología para la historia precolombina de la ciudad,21 desde su fundación alrededor del año 500 a. C. hasta el fin del Posclásico mesoamericano en 1521. Esta cronología es la misma que se emplea en la mayoría de los textos arqueológicos sobre la ciudad hasta la actualidad, con ligeros cambios de nomenclatura.
La investigación de los periodos precedentes a la fundación de Monte Albán son un asunto de gran interés para el Proyecto de Prehistoria y Ecología Humana de la Universidad de Míchigan, iniciado por Kent Flannery en las postrimerías de la década de 1960. Durante las dos décadas siguientes a su creación, el proyecto ha documentado el desarrollo de la complejidad sociopolítica en el valle, desde el período Arcaico (aproximadamente 8000-2000 a. C.) hasta la Fase Rosario (700-500 a. C.), que es el período inmediatamente anterior al nacimiento de Monte Albán. Las investigaciones de Flannery han permitido completar la secuencia cronológica de Los Valles, lo que a su vez ha permitido una mejor comprensión de los procesos sociales que llevaron a la fundación de Monte Albán. En ese sentido, uno de los mayores aportes de este arqueólogo, resultantes de sus investigaciones en Oaxaca, ha sido la realización de excavaciones intensivas en San José Mogote, centro protourbano del valle de Etla, anterior a la fundación de Monte Albán. Las investigaciones fueron realizadas también con el apoyo de la Universidad de Míchigan, en compañía de Joyce Marcus.22
Mayores luces sobre la historia de Monte Albán fueron resultado de los trabajos del Proyecto Patrones de Asentamiento Prehistórico en los Valles Centrales de Oaxaca, iniciado por Richard Blanton y varios arqueólogos más en la década de 1970. Gracias al intensivo mapeo realizado por este equipo se ha podido conocer la extensión y tamaño de la ciudad, más allá del área monumental explorada por Caso y sus compañeros.23 En posteriores temporadas del mismo proyecto —realizadas bajo la dirección de Blanton, Gary Feinman, Steve Kowalewski, Linda Nicholas y otros— la cobertura de las investigaciones se extendió prácticamente al resto de Los Valles. El resultado de estos trabajos han proporcionado una idea muy completa de los cambios en los patrones de asentamiento desde la prehistoria hasta la llegada de los españoles.24
En 1958, se realizaron investigaciones en donde, se descubrieron unos cuantos restos de pintura mural en el interior del Montículo B y en el exterior de los montículos e y H, lo que sugirieron que los edificios estuvieron pintados de rojo, aunque en los trabajos realizados últimamente también se encontró verde, amarillo y blanco. Durante las 18 temporadas de campo realizadas por Alfonso Caso se descubrieron más de 170 tumbas, y junto con ellas, importantes vestigios de pintura mural. Las pinturas mejor conservadas se encuentran en las tumbas 72, 103, 104, 105, 112, 125 y 160, reportadas por Caso en 1938 y 1965, y estudiadas por Miller en 1988. Desde 1990 el proyecto La pintura mural prehispánica en México del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, se dedica al registro y estudio de los murales precolombinos, como los de Monte Albán, donde, miembros del proyecto, han realizado descripciones detalladas de la pintura mural existente en estas tumbas.
Zona arqueológica
La Zona Arqueológica de Monte Albán se encuentra a una decena de kilómetros de la capital del estado de Oaxaca. Es administrada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y se encuentra abierta al público, con horario de 8:00 a 17:00 horas, de lunes a domingo. Para acceder a la zona de monumentos prehispánicos existe un camino pavimentado desde la ciudad de Oaxaca hasta la entrada del Museo del Sitio, que además cuenta con servicio de cafetería y tienda de artesanías. La mayor parte de los edificios que pueden ser visitados, fueron restaurados durante la serie de excavaciones realizadas por Alfonso Caso y sus compañeros, entre 1931 y 1948. En tiempos posteriores, se han realizado otros trabajos de restauración en la zona, como los realizados por Arturo Oliveros en la década de 1990.25
Características arquitectónicas
Plataforma Norte en primer plano, en el medio la Gran Plaza y al fondo la plataforma Sur
Lápida de conquista
Edificio L de Monte Albán, donde se observa el estilo clásico de esta ciudad: plataformas compuestas por módulos superpuestos de talud-tablero de doble escapulario.
Como en otras partes de Mesoamérica, los restos de las edificaciones precolombinas de Monte Albán, son en su mayoría los restos de las plataformas piramidales que sostuvieron las edificaciones dedicadas al culto religioso, a la administración pública o los restos de conjuntos habitacionales dedicados a los estratos dominantes de la sociedad. Sin embargo, gracias a los trabajos de mapeo del cerro, también se ha podido conocer la organización de los barrios habitacionales de la ciudad. Mientras el conjunto monumental se organiza en torno a la plaza central, las habitaciones de los estratos sociales más bajos se localizaban en terrazas construidas ex profeso. Este patrón de asentamiento es bastante característico de las sociedades mesoamericanas precolombinas del Clásico (ss. II-VIII/IX d. C.), como lo demuestra la disposición urbana de Teotihuacán, Palenque o Tikal, que se cuentan entre las mayores de aquel tiempo.
La arquitectura monumental de Monte Albán recibió la influencia de los primeros centros urbanos de los Valles Centrales de Oaxaca, como San José Mogote y Dainzú. Especialmente San José Mogote poseía una plaza central en torno a la cual se organizaban las plataformas sobre las que se construyeron los edificios públicos de ese centro protourbano. Pero, de acuerdo con la reconstrucción realizada por Marcus y Flannery (1996), las plataformas de Mogote estaban constituidas por un solo cuerpo. En contraste, algunas de las construcciones rescatadas en la zona arqueológica de Monte Albán constan de dos o más cuerpos superpuestos. Este rasgo arquitectónico es resultado de la influencia de Teotihuacán sobre la capital zapoteca. En Monte Albán, la técnica de construcción de talud-tablero26 fue adaptada por los zapotecos, dando lugar al estilo clásico de esta ciudad, con taludes amplificados, rematados por pequeños tableros de doble escapulario.27
En comparación con otros núcleos urbanos de la Mesoamérica precolombina, las edificaciones de Monte Albán poseen alzados bastante más modestos, incluida la Plataforma Sur, que es la plataforma más alta del centro ceremonial. La preferencia por las edificaciones bajas con fuertes taludes parece haber sido condicionada por la alta sismicidad de los Valles Centrales de Oaxaca. De hecho, algunos de los edificios de la ciudad fueron destruidos por terremotos hacia el final de la Fase Xoo, cuando el poderío de Monte Albán estaba en proceso de disolución.
Plaza Central
Gran Plaza Monte Albán
Vista de la Plaza Central desde la Plataforma Sur.
Edificio H Monte Albán
Observatorio Monte Albán
La Plaza Central de Monte Albán se comenzó a construir durante la Fase Monte Albán I, aunque probablemente las obras no fueron concluidas hasta el siguiente período. La plaza se encuentra sobre la cumbre del cerro de Monte Albán, a 400 metros sobre el nivel del valle. Tiene una forma casi rectangular, con dimensiones de aproximadamente 200 metros de ancho por 300 de largo. El eje de la plaza está ligeramente desviado hacia el noreste. Este espacio arquitectónico constituyó el corazón urbanístico de Monte Albán, y en torno a él se encontraban las principales edificaciones de la ciudad. Si se tiene en cuenta que los mesoamericanos precolombinos no poseían máquinas, animales de carga ni herramientas de hierro, el aplanado de la cumbre de Monte Albán sólo pudo ser realizado por una sociedad con un poder altamente centralizado, cuya organización fue necesariamente anterior al inicio de las obras urbanísticas de la ciudad.
Juego de Pelota Grande
Como la mayoría de los centros ceremoniales prehispánicos, la zona arqueológica de Monte Albán cuenta con un juego de pelota el cual se encuentra localizado al norte de la plataforma oriente. Este recinto es conocido como Juego de Pelota Grande, a diferencia de otra construcción, también dedicada al juego de pelota, muy cercana a la Tumba 105, el cual es conocido como Juego de Pelota Chico. En algún momento los muros de esta edificación estuvieron cubiertos por estuco, como lo han demostrado las excavaciones realizadas en ese lugar. Las dimensiones del juego de pelota son de aproximadamente 25 metros de largo y de 7 por 22 metros en los extremos conocidos como cabezales. La longitud interior, incluyendo los cabezales, en su totalidad es de aproximadamente 60 metros. En Monte Albán el juego de pelota se practicaba golpeando la pelota con la cadera, codos y rodillas. Los jugadores hacían pasar la pelota de un lado a otro; los muros inclinados ubicados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera a la pelota regresar al campo de juego. En esta zona arqueológica se construyeron cinco canchas de Juego de Pelota, hecho que confirma la importancia de dicho juego a nivel regional. El «Juego de Pelota Grande» se construyó aproximadamente en el 100 a. C.
Edificio P
El Edificio P, ubicado en uno de los espacios laterales de la Gran Plaza es un basamento para un templo. Un elemento único que se puede encontrar en esta edificación es una cámara de luz en forma de chimenea angosta en la escalinata, se supone que fue utilizada para registrar el paso del Sol por el cenit. Este fenómeno era significativo para el calendario zapoteco y ocurre dos veces al año.
El Palacio
En la zona de la Plaza Central se encuentra el Palacio, de cual se estima su construcción entre los años 350 y 800 d. C.. Su ocupación pudo estar relacionada con la clase noble o sacerdotal. Se ingresa al recinto a través de un pasillo estrecho llamado «entrada ciega»; esto nos habla del carácter restringido y exclusivo del edificio. Al centro del patio se ubica un pequeño altar; a un costado un túnel corre por debajo del palacio. No se ha completado su exploración, sin embargo se cree que funcionó como acceso privado a la Gran Plaza y otras área aledañas. En la actualidad, el palacio solamente conserva el desplante de los muros. El bloque rectangular que corona la puerta es una pequeña muestra del avanzado carácter de la arquitectura de la zona.
Observatorios astronómicos
Las observaciones que se hacían astronómica dio a la sociedad prehispánica el conocimiento necesario para: calcular los ciclos de la agricultura, conocer los cambios de estación, la proximidad de las lluvias, las épocas de recolección de plantas medicinales; así como para pronosticar acontecimientos futuros y orientar las construcciones, calles, avenidas y plazas hacia los puntos cardinales. En la Gran Plaza se encuentran dos edificaciones que fungieron como observatorios astronómicos: Edificio J y Edificio P. Dichos edificios están relacionados con edificios de otras zonas arqueológicas ubicadas en el valle de Oaxaca, un ejemplo es el Caballito Blanco de la zona de Yagul.
En la base del Edificio J se muestra una piedra grabada, misma que se denomina «Lápida de conquista». Existen diversas de estas lápidas, en ellas se muestran escenas de conquistas realizadas por Monte Albán sobre otros pueblos entre el 100 a. C. y el 200 d. C.. En cada piedra es posible apreciar el glifo de Monte Albán y debajo una cabeza invertida que supone representar a los vencidos. Se cree que la existencia de dichas lápidas sirvió para mostrar la fuerza y el poder de los ejércitos ante los ojos de los locales.
Plaza de los Danzantes y Edificio L
Edificio de los Danzantes Monte Albán
Muro Danzantes Monte Albán
El Edificio L o de los Danzantes es uno de los más antiguos de la ciudad de Monte Albán. Fue construido durante la Fase Monte Albán I, justo en el tiempo en que la ciudad comenzaba su primer proceso expansionista en Los Valles entre los años 300 y 800 d. C.. El conjunto se conforma por un patio central de planta cuadrangular delimitado por varias habitaciones. Durante su ocupación hubo modificaciones para ampliar y dividir algunos cuartos. La característica más llamativa de este edificio es que se encuentra recubierto de numerosas estelas en las que se encuentran representaciones de personajes acompañados de glifos calendáricos y antroponímicos. Las estelas son conocidas como Los Danzantes debido a que los personajes que aparecen representados en ellas se encuentran en posiciones dinámicas, sobre todo en comparación con otras representaciones humanas producidas por los zapotecos. Las numerosas piedras grabadas, o estelas, presentan características que denotan diversos rasgos en común; todos los personajes representados son masculinos, están desnudos, la mayoría son obesos, de nariz ancha y labios gruesos. Debido a las características formales de los grabados se atribuye influencia de la cultura Olmeca. Algunas interpretaciones proponen la representación de gobernantes o dirigentes de pueblos vecinos de monte Albán que pudieron haber sido capturados y sacrificados; existe un simbolismo recurrente que aparenta la castración de los personajes y la obtención de su sangre, tal vez para ofrecerla a las deidades o quizá como culto a la fertilidad. En la secuencia de estelas ubicadas junto al Edificio L hay tanto piedras en posición horizontal como en posición vertical; las estelas verticales representan danzantes mientras que las horizontales representan nadadores. El hecho de que estén puestas una junto a la otra se puede deber a que las lápidas en sí representen un texto para ser leído por los visitantes. En las estelas se representan símbolos y fechas que narran acontecimientos históricos ocurridos en esa época. Los zapotecos desmantelaron siglos después parte de los muros del edificio para reutilizarlos en otras construcciones .
Se trata de un tipo de monumentos que se han encontrado también en otros sitios preclásicos de Los Valles como San José Mogote y Dainzú. Varios de los monolitos tallados se encuentran en torno al Edificio L, por lo que la plazuela asociada a esta estructura es conocida como Plaza de los Danzantes.
Sistema IV
Es un conjunto de carácter ceremonial compuesto por un templo, un patio y un adoratorio. Es gemelo del Sistema M y corresponde a la época IIIB-IV o 500-800 d. C. El basamento del templo posee una escalinata flanqueada por alfardas; la escalinata tiene varios cuerpos en talud y tablero, los segundos muestran decoraciones de tipo «doble escapulario». El nicho ubicado en el centro de la base de la escalinata pud
o fungir como área para la colocación de ofrendas. La entrada al patio es desde la Gran Plaza, por medio de las escalinatas del Montículo N. Dentro del Edificio IV hay un gran basamento en talud (Época I, 500-100 a. C.) y un templo de la Época II (100 a. C.-350 d. C.)
Estela 18
Junto a este Sistema se encuentra la Estela 18, que con 5.80 metros de altura es la más alta de Monte Albán y también es de las más antiguas. Fue erigida durante la Época II, entre el 100 a. C. y el 300 d. C. Pudo haber sido un instrumento astronómico similar a los que se encuentran en otras civilizaciones, como los obeliscos en la cultura egipcia. Entre sus funciones estaban la verificación del mediodía local, que en la antigüedad era una de las cuatro subdivisiones del día. La función geométrica más evidente de la Estela 18 es reflejar el momento en el que el Sol está a mediodía mediante la posición de su sombra; el término equivalente en la lengua zapoteca al latino Meridiana es Nahuitji Copijcha, que significa «Sol arriba o en medio». Su sombra crece anualmente al máximo hacia el norte durante el solsticio de invierno y decrece hacia el sur en el solsticio de verano, con lo cual se establece una unidad y sistema de medida del tiempo y espacio para ordenar la arquitectura y el calendario.
Plataforma Sur
Plataforma Sur Monte Albán
Como su nombre lo indica, la Plataforma Sur ocupa el extremo sur de la Plaza Central de Monte Albán. Se trata de la más alta de las construcciones de la ciudad, con cuarenta metros de altura. Tiene una planta casi cuadrangular, de 140 metros por lado. Esta edificación de dos cuerpos fue construida durante el período de apogeo de Monte Albán entre 500 y 800 d. C. (Fases Monte Albán IIIA y IIB-IV). En la parte inferior del edificio se encuentran unas estelas con glifos propios de la escritura zapoteca precolombina, que fue una de las primeras en aparecer en Mesoamérica. En la parte superior de la plataforma se encuentra un patio y dos basamentos piramidales, el principal está ubicado dentro del eje norte-sur de la ciudad y el otro (más pequeño) está ubicado hacia el sureste. En las esquinas de la edificación se reutilizaron piedras labradas de mayor antigüedad. Se encuentra también un muro defensivo que se construyó sobre el monumento después de 800 d. C., limitando así el acceso de la plataforma hacia el sur.
, a la que el público visitante puede acceder por una escalinata, misma que posee una anchura de 40 metros, desde el costado norte de la construcción
Plataforma Norte

Estela 9 y Patio Hundido Monte Albán
Edificio E Monte Albán
Patio Hundido Monte Albán
Edificio I Monte Alban
Palacio del Ocote
El Palacio del Ocote
Este conjunto forma parte de las áreas residenciales más exclusivas de la Plataforma Norte. El palacio se compone de un patio central alrededor del cual se agrupan varios cuartos, de diferente tamaño cada uno. Debido a sus dimensiones y a la gran cantidad de habitaciones se cree que el Palacio fue ocupado por un grupo numeroso de alto rango social. El palacio central carece de tumba; en su lugar se localiza un altar, mismo que está relacionado con el carácter ceremonial del conjunto. Los restos datan de los años 300 a 600 d. C.. En la actualidad, como se observa en la imagen, solamente se conservan los cimientos de las paredes de la edificación. Las habitaciones contaban con pisos de cal y arena pintados de rojo: en los techos probablemente había vigas y otros materiales de origen natural que desaparecieron con el paso del tiempo.
Tumbas prehispánicas en Atzompa
Atzompa cuyo significado es “en la cumbre del agua” se localiza a 8 km al norte de Monte Albán en la población de Santa María Atzompa, población famosa por el barro vidriado que produce. La localidad de Santa María Atzompa está situada en el Municipio de Santa María Atzompa (en el Estado de Oaxaca). Tiene 16855 habitantes. Santa María Atzompa está a 1580 metros de altitud sobre el nivel del mar, estas ruinas se localizan en la cima del cerro llamado el Bonetee. Este centro ceremonial fue abierto al público después de 6 años de arduo trabajo. Entre los proyectos para este centro ceremonial y para la población de Atzompa se encuentra el rescate del árbol de copal y también el rescate de la flora de la región, así también se impulsa un museo comunitario que funcione como un atractivo para turistas locales, nacionales e internacionales. Se cree que esta zona fue fundada en el año 650 y abandonada en el año 850, fue una importante ciudad alterna a Monte Albán, Una característica de esta zona arqueológica es la existencia de tres canchas para el juego de pelota, así también se cree según las excavaciones realizadas en el sitio que funcionó como residencia de gobernantes y sacerdotes y nobles zapotecas
Un sepulcro prehispánico de alrededor de 1,200 años de antigüedad, que debió pertenecer a una familia zapoteca de estatus medio que trabajaba para el sostenimiento de la élite, fue descubierto en la Zona Arqueológica de Atzompa, en Oaxaca. Se trata de la cuarta tumba que se halla en esta urbe cercana a Monte Albán, luego de que en meses anteriores se descubrió un complejo funerario compuesto por tres sepulcros, creados al interior de un edificio del área que ocupó la élite de Atzompa. Para los especialistas del INAH el hallazgo del espacio doméstico y su tumba, son relevantes porque ayudan a comprender que el complejo central de la antigua urbe de Atzompa no solo tuvo un área cívico-ceremonial, sino también habitacional. De acuerdo con los investigadores la tumba se localizó debajo del piso de lo que fue la habitación principal de la vivienda. Se trata de un espacio subterráneo que mide 1.99 m de largo, y al interior se extiende 80 cm, al que se accede por una entrada de 54 cm. En el sepulcro, que se encontró intacto, estaban depositadas las osamentas de dos individuos adultos. El contexto indica que uno de ellos falleció primero, y sus restos fueron removidos tiempo después al fondo de la cripta para depositar el cuerpo de un segundo personaje, razón por la que el esqueleto de este se halló en la posición en que fue enterrado (boca arriba). Se detalla que a uno de los dos personajes enterrados, le fueron depositados en el umbral de la tumba y, a modo de ofrenda, cuatro vasijas efigie: Dos de esas vasijas representan al Dios Cocijo, deidad zapoteca de la lluvia, que es reconocido por la boca y la lengua con aspecto de una máscara bucal de reptil, así como por el glifo C, relacionado con el maíz.
En una de las piezas, el dios aparece sentado en una especie de trono, con un resplandor detrás, este mismo elemento lo posee el otro recipiente. Ambos tipos de decoración (el trono o pedestal, y el resplandor) son poco comunes en representaciones de vasijas efigie localizadas dentro de la zona arqueológica, destacó la investigadora.
Otras de las vasijas efigie alude a una deidad femenina en posición sedente, con las manos extendidas sobre su regazo y un collar de cuentas. La restante (otra deidad aún no identificada) muestra una iconografía compleja, se trata del busto de un personaje con nariguera prominente y un tocado de mazorcas, que en su pecho presenta un pequeño rostro flanqueado por dos círculos.
Estelas
Existen varias estelas en Monte Albán que contienen sobre su superficie exclusivamente texto escrito, en forma de jeroglíficos, los cuales no tienen figuras animales ni humanas representadas. Estas estelas se encuentran ubicadas fuera de los edificios y conmemoran sucesos importantes para la historia de la ciudad. Los jeroglíficos corresponden básicamente al calendario, del que se han podido deducir los signos representantes de los días, meses y el año. Muchos de los jeroglíficos esculpidos representan números, los cuales permiten demostrar que los habitantes de la región ya poseían un gran conocimiento matemático y astronómico del cual se conoce muy poco. Una de las estelas, la mayor de Monte Albán, mide aproximadamente seis metros de altura y está orientada astronómicamente, alineada perfectamente en dirección norte con la Estrella Polar.
Sistema Calendárico
EI sistema calendárico era una convención de símbolos asociados al ciclo solar, el cual se compartía con otros pueblos mesoamericanos. Los zapotecos también tenían un calendario ritual o sagrado (piye) que comprendía el año de 260 días, donde se combinaban 20 días con 13 numerales que daban como resultado los 260 nombres diferentes; y un calendario solar de 365 días (yza), de 18 meses de 20 días y 5 días adicionales; ambos calendarios derivaban de los que habían inventado en sus orígenes.
Como en el resto de las culturas mesoamericanas, en el sistema de calendarios zapotecos también coincidían las cuentas ritual y solar cada 52 años, y de esta manera se completaban los siglos, que indicaban el momento de la renovación total de la vida de la gente y de las ciudades, era el momento del Nuevo Sol.
Losas de conquista
Dentro de las paredes del “Edificio J” se encuentran cuarenta grandes piedras talladas, comúnmente llamadas losas de conquista, que representan lugares que fueron controlados o conquistados. Estas losas talladas
aparecen ocasionalmente con escrituras adicionales con cabezas invertidas.
Edificio J
Losas de conquista
Artefactos
En el sitio se han excavado una gran cantidad de artefactos que incluyen la “Diosa Jaguar”, vasijas y figuras de cerámica y estelas originales. Estos artefacto
s se exhiben en el Museo Regional de Oaxaca y el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.
Monte Alban Stela
Artefactos de la tumba de Monte Albán en el interior
Twelve Apostles
Twelve Apostles
Círculo de piedra de los doce apóstoles
Los Doce Apóstoles (referencia de cuadrícula NX9470079400) es un gran círculo de piedra ubicado entre los pueblos de Holywood y Newbridge, cerca de Dumfries, Escocia. Es el séptimo círculo de piedra más grande en Gran Bretaña y el más grande en el continente de Escocia.[1] [2] Es similar en diseño a los círculos de piedra de Cumbria, y se considera que es un caso atípico de este grupo.[3] Su disposición hacia el sudoeste lo alinea con la puesta de sol de mitad de invierno.[1]
Los doce apóstoles
La mayor de las piedras
Coordenadas: 55.097804 ° N 3.651705 ° W
Designado: 1 de abril de 1924
Numero de referencia: SM641
Ubicación de los doce apóstoles en Dumfries y Galloway
Este artículo trata sobre el círculo de piedra en Escocia. Para el círculo de piedra en Inglaterra, vea Doce Apóstoles, West Yorkshire.
Descripción
El círculo está compuesto por once piedras, de las cuales cinco son resistentes a la tierra; Sin embargo, originalmente había doce. Un plan tomado por Francis Grose en 1789 muestra doce piedras y la Primera Cuenta Estadística, publicada dos años después, registra el mismo número.[5] [6] [7] Una de las piedras fue removida antes de 1837, cuando se compiló la entrada de la Nueva Cuenta Estadística para Holywood.[8] [1] El mapa de la Encuesta de artillería de 25 pulgadas de 1850 muestra doce piedras en el círculo, pero esto se debe a una mancha accidental de tinta azul en el plan original que se llevó al trabajo publicado.[9]
Las tradiciones locales registradas en el siglo diecinueve asocian las piedras con los doce apóstoles de Jesucristo, y vinculan la duodécima piedra removida con Judas Iscariote.[9] [10] WC Lukis señala que en una tradición los apóstoles decían que las piedras fueron colocadas.[10]
La piedra vertical más alta mide alrededor de 1,9 metros de altura. El más largo, que se encuentra en el sector suroeste, tiene 3,2 metros de largo.[2] El círculo mide 89 metros en su diámetro máximo. No es un verdadero círculo en formación; más bien, es un ejemplo del ‘círculo aplanado’ Tipo B de Alexander Thom.[11]
Todas menos una de las piedras son roca siluriana; el otro es pórfido. Cuatro, incluida la roca de pórfido, son rocas naturales; El resto ha sido extraído. La ocurrencia más cercana de roca siluriana está a dos millas de distancia, cerca de la Iglesia Irongray.[12] [1]
El círculo de piedra de Easthill está a 3 millas al suroeste de los Doce Apóstoles.[13] Había otro círculo de piedra a una milla al este cerca del río Nith, pero este fue destruido y utilizado para material de construcción antes de que se compilara la Nueva Cuenta Estadística.[8] [3] Cerca hay dos cursuses, uno de los cuales, si se extiende, correría hacia el círculo.[1]
En 1882 se informó que unos años antes se descubrió una figura de bronce de cuatro pulgadas en el círculo. Esto ha sido identificado como San Norberto, y data del siglo XII. Ahora se encuentra en el Museo Dumfries.[11]
El círculo de piedra de los doce apóstoles del sudeste
Cualquiera que haya visitado muchos círculos de piedra le dirá que tienden a tener algo sobre ellos, una sensación de antigüedad, una sensación de lugar, una sensación de ser especial y diferente. Quizás lo más decepcionante de los Doce Apóstoles es que carece de una atmósfera discernible.
Lo que está fuera de toda duda es que hay una serie de cosas sobre los Doce Apóstoles que lo convierten en un sitio intrigante, un lugar que lo lleva a hacer preguntas sobre sus orígenes y su propósito. Sin duda, es un lugar que vale la pena visitar, aunque solo sea para permitirle tomar una decisión al respecto.
Se puede acceder al círculo a través de un montante desde la carretera secundaria hacia el suroeste; aunque a juzgar por las huellas en la hierba, la forma más común es desde la puerta cerca del cruce B729, un par de cientos de yardas al noroeste del círculo.
Los Doce Apóstoles es un círculo de, posiblemente, once piedras, que miden unos 86 metros de diámetro. No se establece en un círculo verdadero, siendo ligeramente «aplastado» en un lado. Se cree que originalmente había probablemente 18 piedras en el círculo, y que algunas de las que ahora se encuentran acostadas estaban originalmente erguidas.
¿Marca de flecha en una de las piedras?
Las piedras en sí son una mezcla de tamaños y tipos. Varios visitantes han notado «marcas de copa» en varias piedras. Algunos de estos en realidad parecen marcas de copa como resultado de las actividades de nuestros ancestros antiguos, mientras que otros se cree que son un efecto de la intemperie.
Quizás las marcas más extrañas son las de una piedra que, en todo el mundo, parecen describir la forma de una flecha. Más fácilmente explicado es la presencia aparente de una línea de vegetación de diferentes colores que atraviesa el círculo entre dos piedras. Un visitante en 1912 notó que el círculo estaba en dos campos separados por un seto. Es presumiblemente las huellas del seto que se pueden ver hoy en el suelo.
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