Este Mundo, a veces insólito
Calendario
junio 2022
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Política

Tabula Peutingeriana

Tabula Peutingeriana

Conrad Peutinger, por quien se da el nombre al mapa.

La Tabula Peutingeriana (‘Tabla de Peutinger’) es un itinerario que muestra la red de carreteras del Imperio romano. Se puede contemplar una de las copias en la Biblioteca Nacional de Austria en Viena. El mapa original, del que solamente han sobrevivido copias, fue realizado a partir del siglo IV, ya que aparece Constantinopla, que fue refundada en el año 328. Cubre Europa, partes de Asia (India) y África del Norte. El nombre del mapa proviene de Konrad Peutinger, un humanista alemán de los siglos XV y XVI.

Transmisión y contenido

La copia más antigua de la Tabula Peutingeriana que ha llegado a nuestros días fue realizada por un monje de Colmar en el siglo XIII. Es un rollo de pergamino de 0,34 m de altura y 6,75 m de longitud, que fue dividido en 12 hojas o segmentos. La primera de ellas, que reproduciría a Hispania (España y Portugal) y la parte occidental de las islas británicas, ha desaparecido. Se conservan las 11 hojas originales restantes. La página faltante fue reconstruida en 1898 por Konrad Miller.1

Es un mapa muy esquemático: las masas de tierra están distorsionadas, especialmente en la dirección este-oeste. Muestra muchos asentamientos romanos, las carreteras que los unen, ríos, montañas y mares. También incluye las distancias entre los asentamientos. Las ciudades más importantes del imperio, Roma, Constantinopla y Antioquía, están representadas con una decoración especial.

Sin embargo, una vaga similitud con la tierra de Ptolomeo da argumentos a los que defienden que el desconocido autor procuraba hacer una representación más o menos fiel de la Tierra.

Mapa

La Tabula Peutingeriana, desde Iberia al oeste, hasta India al este.

Aproximación a la realidad cartográfica de los 12 segmentos de la Tabula Peutingeriana

Contraída para ser visible.

Para saber más en: https://www.despertaferro-ediciones.com/2018/la-tabula-peutingeriana-y-el-orbis-romanvm-378-ad/

Visión completa de la Tabula:

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/50/TabulaPeutingeriana.jpg

Tabula Peutingeriana (sección) – de arriba a abajo: costa dálmata, mar Adriático, Italia Meridional, Sicilia, costa mediterránea de África

La copia más antigua de la Tabula Peutingeriana que ha llegado a nuestros días fue realizada por un monje de Colmar en el siglo XIII. Es un rollo de pergamino de 0,34 m de alto y 6,75 m de largo. Es un mapa muy esquemático: las masas de tierra están distorsionadas, especialmente en la dirección este-oeste. Muestra muchos asentamientos romanos, las carreteras que los unen, ríos, montañas y mares. Las distancias entre los asentamientos también están incluidos. Las ciudades más importantes del imperio, Roma, Constantinopla y Antioquía, están representadas con una decoración especial.

Polémica

Existen dudas a cerca de si se debería llamara mapa a la Tabula Peutingeriana, ya que no intenta representar las formas reales del terreno. Se cree que la Tabula se basa en “itinerarios”, o listas de destinos a lo largo de las calzadas romanas. Los viajeros no poseían nada tan sofisticado como un mapa, pero necesitaban saber lo que tenían por delante en la calzada y a cuanto quedaba. La Tabula Peutingeriana representa estas calzadas como una serie de líneas paralelas a lo largo de las cuales se han marcado los destinos. La forma de las páginas del pergamino explica la forma rectangular.

Sin embargo, una vaga similitud con la tierra de Ptolomeo da argumentos a los que defienden que el desconocido autor procuraba hacer una representación más o menos fiel de la tierra.

La Tabula Peutingeriana es un rollo de pergamino de casi 7 metros (por aquel entonces todavía no se había inventado el formato «libro») que muestra toda la red de vías y calzadas que conectaban el Imperio Romano, desde Hispania y Mauretania (actualmente Marruecos), hasta Egipto y la India.

Lamentablemente, el original no sobrevivió y la copia más antigua que ha llegado a nuestros días fue realizada por un monje de Colmar (Alsacia, Francia) en el S. XIII, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Viena.

El documento está dividido en unos 12 segmentos de los cuales, los correspondientes a Hispania (España y Portugal) y la parte occidental de las islas británicas, desapareció (y fue posteriormente rehecha en 1898 por Konrad Miller.

La Tabula Peutingeriana sigue un esquema, como las leyendas de los mapas actuales, aunque es muy básico:

  • Las calzadas principales están marcadas en rojo
  • Hay marcas en el mapa que señalan las jornadas de viaje
  • Se marcan las posadas, termas y otros lugares de descanso
  • Y también las mansio, cuya traducción es: «lugar donde pasar la noche después de un viaje»

Como mapa es muy esquemático: las masas de tierra están distorsionadas y están supeditadas al dibujo del mapa. Eso sí, las ciudades romanas más importantes como Roma o Constantinopla (actual Estambul), se plasman con una decoración especial.

Fragmento de la Tabula Peutingeriana

A lo largo de los 12 sectores puede contemplarse la vertebración de las vías de comunicación por las que se extendía el imperio romano. De esta forma, cada hoja hace referencia a una parte del territorio y permite conocer las vías y nodos de conexión entre vías para acceder a ciudades y lugares. Cartográficamente hablando, una réplica en papiro de los actuales análisis de redes.

 

Puede consultarse algunas de las secciones territoriales Tabula Peutingeriana desde la colección de antigüedades de la Biblioteca Augustana, pudiendo acceder a diversas versiones de este peculiar “mapa” y su red de caminos romanos. También puedes descargar la totalidad de la Tabula desde aquí en formato TIF.

 

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Murallas, cercas y puertas de Madrid

Artículo íntegro del siguiente enlace, con algunos planos añadidos.

https://www.unaventanadesdemadrid.com/murallas-cercas-y-puertas-de-madrid.html

Mayrit, nombre árabe de Madrid, ha tenido a lo largo de su historia varias murallas y cercas. Unas tenían fines defensivos y otras servían para control fiscal y sanitario.

En principio podemos hablar de las siguientes:

– Muralla árabe.
– Muralla cristiana.
– Cerca del Arrabal.
– Cerca de Felipe II.
– Cerca de Felipe IV.

En el plano superior, hemos marcado con chinchetas azules la localización de los restos que aquí mostramos fotografiados. Con rojas, los lugares de Madrid donde existen restos conocidos de ellas, pero que no mostramos en esta página. Por último, con las amarillas señalamos aquellos puntos donde se piensa que existían puertas y torres significativas de la cuales hoy ya no queda ningún resto. Los recorridos de las murallas y cercas los presentamos con los siguientes códigos de colores: verde, para la muralla árabe; azul, para la cristiana; roja, para la cerca del arrabal1; violeta, la de Felipe II; y naranja, la de Felipe IV.

Muralla árabe ↑

La primera muralla, y quizás la fundación de Mayrit, se puede situar en el siglo IX, cuando el Emir Mohamed I ordenó construir una atalaya2 en el lugar donde hoy tenemos el Palacio Real. Madrid formaba parte del sistema defensivo de atalayas a lo largo del valle del Tajo que controlaban el posible paso de los cristianos por Somosierra, Tablada y La Fuenfría hacia Segovia, Zaragoza o Toledo. Asimismo, ordenó también construir una muralla que protegiera la villa ya existente alrededor de la atalaya. Dicha muralla, construida en pedernal y abarcando una extensión de 9 hectáreas de terreno, tenía 3 puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería:

La Puerta de la Sagra, o de la Xagra, estaba situada en el lienzo Norte de la muralla árabe, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la Plaza de la Armería. Luego, con la primera ampliación cristiana, la que se construyó al Este adoptó el mismo nombre. Ésta se ubicó en el nuevo trozo de muralla que unía la almudena con el Alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena, siendo derribada en 1548.

El Arco de Santa María, llamado así por estar cerca de la Iglesia de Santa María, era también conocido como “de la Almudena” por comunicar la antigua almudena3 con la Medina4. Se derribó en 1570 con objeto de ensanchar la calle para el paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II, construyéndose en 1672 una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

La Puerta de la Vega, quizás muy parecida a la Puerta de Bisagra, en Toledo y una de las dos puertas por donde se dice que entró Alfonso VI a Madrid; la otra posible entrada es por la de Guadalajara. Tenemos los cimientos de su torre defensiva derecha en el lienzo de muralla existente en la Cuesta de la Vega, en el parque de Mohamed I. Este lienzo, visible parte de él en la fotografía superior, tiene unos 120 metros de largo, 8 de alto y 2 de ancho. Cuenta con un portillo y se pueden adivinar en él 6 torres, de las que 4 aún están en pie. En el parque, también podemos observar la maqueta de las murallas árabe y cristiana que vemos en la fotografía de la izquierda.

En las excavaciones que se están realizando en la zona comprendida entre la Plaza de la Armería del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, donde se está construyendo el futuro Museo de las Colecciones Reales, han aparecido restos de la muralla y torres árabes que, por su disposición, muestran que el castillo árabe y la muralla no estaban unidos, siendo aquel externo a ésta. Asimismo, se han encontrado restos de casas musulmanas, las primeras que aparecen en Madrid y que nos permiten descubrir cómo eran. Tenían unos 90 metros cuadrados y disponían de sótano, planta baja con pozo y planta alta.


La Torre de los Huesos es una atalaya islámica que podemos observar en los aparcamientos subterráneos de la Plaza de Oriente. Su misión durante la dominación árabe era la vigilancia del entonces existente barranco del Arroyo del Arenal.

Con la conquista cristiana, fue incorporada como torre albarrana5 a la muralla cristiana para proteger la Fuente de los Caños del Peral (en la hoy Plaza de Isabel II) y asegurar la Puerta de Valnadú (situada en la confluencia de las calles Unión y Vergara).

Muralla cristiana ↑

La segunda muralla de Madrid fue construida por Alfonso VII en el siglo XII y era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 hectáreas de terreno. Constaba de 4 puertas, hoy inexistentes al haber sido derribadas en diferentes momentos: Puerta de Valnadú, Puerta de Guadalajara, Puerta Cerrada y Puerta de Moros.

Se conservan los siguientes restos de la muralla:

Calle de los Mancebos. En los números 3 a 5, como antigua pared medianera, se conserva un trozo corto y deteriorado.

Aquí llegamos al lugar donde estaba la Puerta de Moros sobre la actual Plaza del Humilladero, entre las calles Almendro y Cava Baja. Esta puerta fue demolida en el siglo XVII.

Calle del Almendro. En los números 15 a 17, existe un lienzo de 16 metros de largo y 11 de alto que se conserva en muy mal estado en el fondo de un solar.

En la Cava Baja quedan los siguientes restos:

– En el número 30, existe un lienzo de 19 metros de largo por 11,5 de alto en un patio interior.

– En el número 22, tenemos restos de los cimientos de la muralla y de un torreón circular. No son visitables.

– En el número 10, bajo la escalera del edificio, encontramos un lienzo de 7 metros de largo con una altura de 1 a 4 metros y un torreón semicircular. Sí son visitables.

– En la Plaza de Puerta Cerrada, en los números 4 a 6, dentro de viviendas particulares, existe un trozo de la muralla entera hasta la coronación, incluido el adarve o camino de ronda, así como su pretil y un torreón semicircular.

El nombre de la plaza le viene dado, evidentemente, por ser el lugar donde antiguamente se encontraba la desaparecida Puerta Cerrada, así llamada por estar normalmente en esa situación ya que, al ser una puerta con muchos recovecos donde podían esconderse malhechores y debido al alto grado de desgracias allí ocurridos, se decidió cerrarla. Así se mantuvo hasta poblarse el otro lado de la muralla. Se demolió en 1569, al entrar en la ciudad Isabel de Valois, esposa de Felipe II.

Desde ésta, la muralla continuaba hasta la que quizás era la puerta principal de la ciudad: la Puerta de Guadalajara. Para llegar a ella, la muralla recorría un trayecto paralelo a lo que ahora son la Calle de Cuchilleros y la Cava de San Miguel y que entonces eran su foso. Esta puerta se destruyó en un incendio fortuito y no se reconstruyó al no tener ya utilidad.

Calle del Espejo. Desde la Puerta de Guadalajara, la muralla continuaba paralela a las que hoy son calles del Mesón de Paños y de la Escalinata para llegar a la Puerta de Valnadú y, desde ésta, hasta el Alcázar para finalizar allí su perímetro.

Hay restos de esta parte de la muralla (o quizás de una posible ampliación de ella que describimos mas adelante) en:

– Calle del Mesón de Paños, en los números 11-13 y 15.

– Calle del Espejo, en el número 14, donde tenemos un trozo de lienzo de 2,5 metros de altura.

– Calle del Espejo, en el número 10, en el que hay un torreón semicircular sobre el que se ha construido posteriormente y que es el que vemos en la fotografía de la izquierda.

Plaza de Isabel II. Finalmente, tenemos en el número 3 de la Plaza de Isabel II, en los sótanos de un local de restauración, un trozo de muralla con un portillo. Y es aquí donde podemos observar los cambios realizados en el terreno a lo largo de la historia ya que lo que es sótano a un lado de la puerta es superficie al otro lado, en la Calle de la Escalinata.

Antes de llegar a la Puerta de Valnadú, existía una torre albarrana llamada de Alzapierna, o también Gaona, que tendría como misión proteger el abastecimiento de agua desde la Fuente de los Caños del Peral. A continuación teníamos la Puerta de Valnadú, demolida en 1567, y la Torre de los Huesos, ya mencionada al principio; además, continuaba la muralla hasta unirse al Alcázar y terminar su recorrido.

Como ya mencionamos antes, existe la posibilidad de que la muralla cristiana se ampliase de tal forma que, donde giraba siguiendo el recorrido hoy marcado por la Calle del Espejo, se prolongara hasta el final de la Calle de la Escalinata, convirtiendo las torres albarranas en torres de la muralla, uniéndose primero a la Torre de Alzapierna y adelantando la Puerta de Valnadú para continuar por la Torre de los Huesos hasta el Alcázar.

Cerca del Arrabal ↑

Es muy posible que esta cerca se construyera en 1438 por una epidemia de peste en la ciudad. Debido a ella, se decidió construir un hospital y una cerca que uniese los arrabales a la villa. El hospital se situó junto a la Puerta de Guadalajara y sería luego el Hospital del Buen Suceso, que permaneció en la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Según otros autores, algunos de los arrabales ya contaban con su propia cerca y lo que se hizo fue unirlos todos a la villa en el año de la peste. Tenía ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo estaba situada en la plaza del mismo nombre, viniendo ambos del Convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.

– El Postigo de San Martín, nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Estaba enclavado originariamente en el cruce de las calles San Martín y Navas de Tolosa; posteriormente, fue trasladado hasta la altura de la actual Plaza del Callao.

– La Puerta del Sol, cuyo nombre proviene, según algunos historiadores, de un Sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los comuneros. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar que perduró hasta 1570. Durante un tiempo, se la conoció como “la puerta de la pestilencia” por el cercano Hospital del Buen Suceso.

– La Puerta de Atocha, primera de este nombre. Estaba situada donde la actual Plaza de Jacinto Benavente.

– El Postigo de San Millán, que tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre, estaba situado en la hoy plaza de Cascorro.

– La Puerta de La Latina estaba en la Calle de Toledo, frente a la Plaza de la Cebada. En un principio, se llamaba Puerta de San Francisco por llegar hasta el convento del mismo nombre, en la hoy Basílica de San Francisco el Grande, para luego tomar el nombre de La Latina al tener al lado el hospital homónimo. Éste, al igual que el Convento de la Concepción Jerónima, fue fundado por Beatriz Galindo “La Latina”, preceptora de Isabel “la Católica” y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época. El barrio de La Latina se llama así por haber vivido ella en él.

– La Puerta de Moros era la misma puerta ya existente de la muralla cristiana.

– La Puerta de la Vega, sobreviviente de la muralla árabe.

* * *

Cerca de Felipe II ↑

Calle Bailén. En 1566, Felipe II ordena construir una nueva cerca por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos. Eran unas 125 hectáreas de terreno cercado y no se conocían restos de ella hasta que en 1991, en unas obras de ampliación del Senado en la Calle Bailén, aparecieron los restos que se ven en la fotografía. Para algunos expertos, pertenecen a la anterior Cerca del Arrabal y, para otros, a la de Felipe II. De todas formas, son los únicos restos de cualquiera de ellas hasta ahora conocidos. Lo que sí es cierto es que, una vez trasladada su situación al plano superior, no coincide ésta con el recorrido conocido de ninguna de estas cercas. Luego, o alguna de ellas era mayor, o estábamos hablando de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Tenía las siguientes ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo era la de la Cerca del Arrabal.

– El Postigo de San Martín, era el mismo de la cerca anterior.

– La Puerta de la Red de San Luis estaba frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral. Su nombre lo tomó de una red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y de la Iglesia de San Luis Obispo, situada en la Calle Montera y ya inexistente.

– La Puerta del Sol, una nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre y que se situó más adelantada conforme a la nueva cerca.

– La Puerta de Antón Martín, ubicada en la plaza homónima. Su nombre lo tomó del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.

– La Puerta de Toledo sustituía a la Puerta de La Latina.

– La Puerta de Segovia era por donde partían los caminos de Castilla y Extremadura y se sustituyó en el siglo XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.

– La Puerta de la Vega, la misma de la muralla árabe, fue sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV ↑

Al haberse quedado pequeña la cerca de Felipe II por el aumento de población, Felipe IV ordena en 1625 construir una nueva cerca de ladrillo, argamasa y tierra. Su construcción estaba motivada por motivos fiscales y de vigilancia, no era una muralla defensiva y lo que se buscaba es que todos los productos que entraran en la villa pagaran su correspondiente impuesto, así como vigilar a las personas que llegaban a la ciudad.

Ronda de Segovia. La superficie que rodeaba era de unas quinientas hectáreas, correspondientes en la actualidad al distrito Centro, al parque del Retiro y al barrio de los Jerónimos. Su construcción se pagó con una sisa6 en el vino y se mantuvo en pié limitando el crecimiento de la ciudad hasta 1868.

El único resto de la cerca que ha llegado hasta nosotros (al menos que se conozca) es el existente en la Ronda de Segovia, que se puede ver en la fotografía de la derecha.

Tenía cinco puertas reales o de registro, que era donde se pagaban los impuestos, y catorce portillos de diferentes fechas y de una importancia muy inferior.

Puertas y portillos:

Portillo de San Vicente. Por él se accedía a los caminos de El Pardo, La Granja y El Escorial. Construido en 1726, tenía sobre el arco central una imagen de San Vicente Ferrer, de quien adoptó el nombre. Carlos III ordenó en 1770 su derribo con el fin de rellenar el barranco que formaba la cuesta y así disminuir su pendiente. En 1775, Sabatini construyó una nueva puerta igual a la actual que fue demolida en 1890, desapareciendo sus restos; no se sabe si fueron reutilizados en otras construcciones o si aún permanecen guardados en algún almacén municipal. Cuando en 1995 se decidió su reconstrucción, y al no encontrarse sus restos, se decidió construir una réplica basándose en las molduras de las cornisas superiores y los planos que todavía se conservaban, así como en una foto de J. Laurent, fechada en 1890, de dicho monumento. El resultado fue el que se puede ver en la fotografía. Una curiosidad de su emplazamiento actual es que está orientada al revés que la original: la cara que ahora da frente al Palacio Real antes daba al paseo de la Florida y viceversa con la otra cara.

– El Portillo de San Bernardino, llamado inicialmente de San Joaquín por el cercano convento de igual nombre cuando estaba en la calle de la Princesa, frente a la calle del Rey Fernando. Posteriormente, fue denominado San Bernardino por otro cercano convento de este nombre, cuando fue trasladado frente a la calle de Quintana. Fue demolido en 1868.

– El Portillo del Conde Duque, en la intersección de las calles de Amaniel y Conde-Duque. Su nombre lo tomó del cercano Palacio del Conde-Duque (en el lugar donde hoy vemos el Palacio de Liria y el cuartel del Conde-Duque). Se le llamaba también Portillo de los Guardias, por ser de los guardias de Corps. Se derribó en 1868.

– El Portillo de Fuencarral, denominado así aunque su verdadero nombre era Portillo de Santo Domingo. Ubicado en la calle de San Bernardo, a la altura de la calle de Santa Cruz de Marcenado. Construido por Juan de Mora en 1642 y derribado en 1867.

– El Portillo de las Maravillas, que recibió este nombre por el cercano convento de las Maravillas y que estaba situado en la intersección de las calles de Ruiz y Divino Pastor.

– La Puerta de Bilbao, llamada inicialmente de los Pozos de la Nieve por estar cerca de éstos. Fue construida en 1625 a la altura de las calles Fuencarral con Divino Pastor para ser trasladada en 1690 más hacia el norte, a la actual glorieta de Bilbao. Después se llamó de San Fernando hasta que en 1837 adoptó el nombre de Puerta de Bilbao en memoria de esta ciudad y sus defensores. Tenía un cartel adosado a ella donde podía leerse: “A los heroicos defensores y libertados de la invicta villa de Bilbao, los habitantes de Madrid”.

– El Portillo de Santa Bárbara, situado en la plaza homónima, al final de la calle Hortaleza. Ambas adoptaban el nombre del cercano convento de Santa Bárbara.

– El Portillo de Recoletos, ubicado el primero frente a la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos y siendo sustituido en 1756, cuando Fernando VI construyó la cerca de las Salesas Reales, por una nueva puerta considerada la mejor de todas las existentes hasta que se construyó la de Alcalá. Desarmada en 1863 para su traslado a otro emplazamiento, estuvo tanto tiempo abandonada y deteriorándose en el campo que los daños sufridos hizo que no se reconstruyera, siendo sus restos usados en construcciones.

Puerta de Alcalá. Han sido dos las puertas con este nombre. La primera estaba situada en la calle de Alcalá, frente a la calle de Alfonso XI, y se construyó en 1599 por la llegada de la esposa de Felipe III, Margarita de Austria. Se derribó en 1764 para construir una mayor que conmemorase la llegada del nuevo rey, Carlos III, a Madrid. Éste rechazó varios bocetos de Ventura Rodríguez y fue Francisco Sabatini quien comienza su construcción en su emplazamiento actual en el año 1778.

Las diferentes formas de ambas caras están motivadas por el hecho de proceder de dos diseños distintos, uno con pilastras y otro con columnas adosadas que se decidió unir en uno solo. A pesar de su monumentalidad, cuando se construyó seguía siendo una de las puertas de registro de la villa, estando unida a la antigua cerca de Felipe IV.

– El Portillo de la Campanilla estaba en la Avenida de Cataluña frente al convento de Atocha.

– La Puerta de Atocha. Inicialmente, en la Glorieta de Carlos V estaba la Puerta de Vallecas, que en 1748 se sustituyó por otra con el nombre de Puerta de Atocha, derribada en 1850 al construir la Estación de Ferrocarril de igual nombre y sustituida por otra nueva en 1852. Ésta desapareció definitivamente en 1868 con el derribo de la vieja cerca de Felipe IV.

– El Portillo de Valencia se llama, en el plano de Teixeira, Puerta de Lavapiés, al estar ubicado al inicio de la calle Lavapies, en la hoy calle Valencia, frente a la calle Doctor Fourquet. En 1778, se construye un nuevo portillo que adopta el nombre de Portillo de Valencia por estar en el inicio del camino de Levante. Se derriba junto a la cerca en 1868.

– El Portillo de Embajadores original era del siglo XVII y en 1782, al construir la Ronda de Toledo, se adelantó su posición hasta la hoy Glorieta de Embajadores. Al igual que el anterior, se derribó en 1868.

– El Portillo del Campanillo del Mundo Nuevo se construyó en 1856 con el fin de impedir que el camino seguido por el ganado desde que entraba en la villa hasta el Matadero de la Plaza del General Vara de Rey empezara en la calle de Toledo y recorriera varias calles llenándolas de inmundicias.

Puerta de Toledo. Con la construcción de la cerca de Felipe IV, su posición se adelanta hasta la altura de la calle Capitán Salazar Martínez hasta 1813, año en que es derribada. Es en este año cuando se inicia la construcción de la actual Puerta de Toledo en el lugar donde hoy podemos verla para celebrar la llegada al trono de José I. Sin embargo, cuando se termina su construcción en 1827 es para celebrar su derrota y la restauración de Fernando VII. Aquí comenzaban los caminos de Toledo y Andalucía.

– El Portillo de Gilimón, situado al final de la calle San Bernabé.

– El Portillo de las Vistillas se llamaba así por las vistas que desde allí se tenían.

– La Puerta de Segovia, construida a mediados del siglo XVII y cercana al Puente de Segovia, del que tomaba el nombre Puerta de la Puente. Demolida en 1849 y construida otra nueva al año siguiente, sería definitivamente derribada, al igual que la cerca, en 1868.

– La Puerta de la Vega original fue derribada y se construyó otra en su lugar en 1708 que también fue demolida en 1830 y sustituida por un portillo de madera hasta que se decidiese qué hacer. Este portillo se derribó en 1850 al transformar la empinada cuesta en las rampas que hoy tenemos allí. Aquí debemos hacer mención a la historia de la Virgen de la Almudena que, según la tradición, había estado oculta desde la ocupación árabe de Madrid en el año 712 hasta su conquista por Alfonso VI, en 1085. La imagen de la Virgen se encontró en un cubo de la Puerta de la Vega y, al derribarse la segunda puerta, se colocó a la Virgen en una hornacina de la cuesta de la Vega. La que hoy vemos allí es de 1941.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una descripción, más detallada de cada una de las murallas indicadas, se puede consultar en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_musulmana_de_Madrid

https://es.wikipedia.org/wiki/Muralla_cristiana_de_Madrid

https://miradasdemadrid.blogspot.com/2015/03/muralla-medieval-de-madrid.html

Mapamundi de Pomponio Mela

Mapamundi de Pomponio Mela

Pomponio Mela

Reconstrucción del mapamundi de Pomponio Mela por Konrad Miller (1898).

Representación del mundo, según Petrus Bertius, basado en Pomponio Mela.

Pomponio Melaa​ (m. 45) nació en Tingentera (Algeciras), en el siglo I, fue un geógrafo hispanorromano que vivió bajo los emperadores Calígula y Claudio. Falleció en torno al año 45.2

Su obra más famosa, que le llevó a ser citado por Plinio el Viejo, fue un compendio geográfico que se compone de tres volúmenes de título De Chorographia, también denominada De situ orbis (Sobre los lugares del mundo), y que, solo por una alusión que contiene a la conquista de Bretaña (años 43 y 44), debió escribir en esa década del siglo I.

De Chorographia

De Chorographia se compone de tres volúmenes en los que, de forma imprecisa, se describen los lugares del mundo conocido a comienzos de nuestra era: Hispania, la Galia, Germania, África, Asia, Britania y Arabia. Es la más antigua obra corográfica en lengua latina que se ha conservado, a imitación de los periplos de la literatura clásica griega, y es más de índole retórica que estrictamente científica, aunque en este último ámbito es bastante exacto. Él mismo declara que iba a tratar de materias clarissima, et strictim, esto es, “las más brillantes, pero sucintamente”, prometiendo para más tarde una geografía detallada que ya nunca escribió. Para atajar el tema, enjuto de por sí, lo anima con un estilo ingenioso y rítmico que se complace en descripciones pormenorizadas y atractivas.

En el primer volumen, Pomponio Mela describe el mundo conocido en la época y sus regiones siguiendo el litoral mediterráneo, extendiéndose a unos hipotéticos habitantes en las regiones africanas del sur, lo que denomina «tierras templadas», desconocidas en aquella época en Imperio romano, para llegar a Asia y desde allí a Europa; en último término describe el Atlántico. Menciona más de 1.500 topónimos. Su visión del mundo es la de una Europa, África y Asia rodeadas por un gran océano desconocido, en donde no precisa distancias, careciéndose además de mapas que hubiera usado para su descripción. En dicho volumen, comenzó describiendo las tierras donde nació, la zona Bética y el estrecho de Gibraltar.

El tercer libro se refiere a países como Hispania, Galia, Germania, llega hasta Asia y analiza parte del continente africano. Aunque esta es una de las primeras obras donde se realiza un análisis puramente geográfico, no contiene datos técnicos y alguna información que trasmite resulta equívoca. La obra contiene gran cantidad de topónimos y de detalles económicos, culturales y naturales de las tierras que describe.

Uno de los apartados más interesantes, son las descripciones que realiza de los pueblos. Su estilo literario recuerda a Salustio, por su complicada retórica, obra que fue fuente de documentación para muchos autores, desde Plinio el Viejo, hasta Petrarca.

Durante el Renacimiento fue uno de los autores más admirados de la Antigüedad. El tomo más antiguo de la obra es una copia publicada en Milán en 1471, a partir de entonces comenzó a extenderse su conocimiento por Europa, publicándose en los siglos XVI y XVII muchas copias de gran calidad.

Descripciones

Pomponio Mela describió grandes regiones conocidas para Roma, a partir de fuentes de autores griegos y romanos. Básicamente realizó una recopilación de topónimos, acompañados de descripciones geográficas, económicas, culturales y naturales, como ya se dijo. Sin embargo, a partir de una traducción comentada de 1644, de José Antonio González de Salas, nos podemos encontrar con descripciones de islas, que corresponden con las islas Canarias y Cabo Verde, se relata el viaje épico del cartaginés Hannón, y se realizan extrañas descripciones de tierras que algún estudioso ha comparado con la costa oriental de América.3​ Por otra parte, el humanista Luis Tribaldos de Toledo ya había imprimido también su versión con el título de la Geographia ilustrada con notas…, Madrid: D. Diaz de la Carrera, 1642. También lo comentaron el Brocense y Chacón.

Reconstrucción del mapa de Pomponio Mela (s. I d. de C.), por parte de Petrus Bertius, S. XVII.

Mapamundi basado en la obra de Pomponio Mela

Mapa del mundo incluido dentro de la edición de la obra De Situ Orbis, del geógrafo romano nacido en Algeciras, Pomponio Mela (fallecido en el año 45). De Situ Orbis fue redescubierta en el Renacimiento, al igual que otras obras de la geografía antigua y, desde de su primera edición impresa en 1471 en Milán, aparecieron multitud de ediciones en siglos posteriores. Este mapa se basa en la reconstrucción del mapa del mundo de Pomponio Mela que Petrus Bertius realizó en 1628. El mapa muestra, además de la ecúmene o mundo conocido del hemisferio norte en esa época, un continente austral habitado por los Antichthones (también llamados continente Antípoda por otros autores), que está separado y aislado del hemisferio septentrional por un océano situado en la zona tórrida y, por tanto, imposible de cruzar a causa del excesivo calor. La primera edición española, se hizo en Salamanca, por Antonio de Nebrija, en 1498 e incluye un mapamundi.

Cuando se refiere a Hispania, nos cuenta “Hispania misma está rodeada del  mar, por todas partes menos por dónde está en contacto con las Galias, y aunque por dónde está unida a ellas es muy estrecha, poco a poco se despliegan hacia el Mar Nuestro y hacia el Océano y más ancha se encamina hacia Occidente y allí se hace amplísima, siendo también abundante en hombres, en caballos, en hierro, en plomo, en cobre, en plata, en oro y hasta tal punto fértil que, sí en algunos sitios es estéril y diferente de sí misma, con todo, en esos lugares produce lino o esparto”.

Tiene observaciones muy interesantes, como la que hace de la peculiar lengua de los cántabros “cuyos nombres son tan irregulares y de pronunciación tan extravagante, que no se puede acomodar a nuestra lengua “refiriéndose quizás al Euskera.

El mismo afirma haber nacido en Tigentera, que dice fundada con gente traída de Zilis y Tingis (Tánger) por lo que se afirma que Tigentera y Iulia Traducta son la misma ciudad. El nombre dado por Mela puede ser corrupción de Tingis Altera (la otra Tánger).

A la ciudad vecina Ceuta se refiere como “Septem Frates” (Siete Hermanos) en alusión a sus siete colinas parecidas. Por su semejanza fonética, se supone que del numeral Septem derivó el topónimo de Ceuta.

Como ocurre en las reproducciones, fuera de tiempo, existen varias versiones de su mapamundi.

Pomponio Mela Sobre la situación del mundo Andreas Schott revisado e ilustrado por el resumen. Añadido por Hermolaus the Venecian Barbarian y Fredenandi Nonij

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

Muro superior de Trajano o de Greuthungi

El Muro de Alto, o superior, de Trajano es el nombre moderno que se le da a una línea fortificada ubicada en el área central de la Moldavia moderna. Algunos eruditos lo consideran de origen romano, mientras que otros piensan que fue construido en el siglo III/IV por los germánicos Greuthungi para defender sus fronteras contra los hunos.[1] También puede haber sido llamado Muro greutungiano en relatos romanos posteriores, pero esto es incierto debido a una sola ocurrencia de manuscrito polisémico en las obras de Ammianus Marcellinus.[2]

Moldavia de Trajano (en marrón claro) posiblemente protegida en el norte por el Muro de Trajano Superior

Caracteristicas

El muro se extiende 120 kilómetros desde el río Dniéster en el distrito de Teleneşti hasta el río Prut. En Rumanía, los restos del muro se pueden encontrar en Tiganasi, Carniceni, Sendreni y Tocsomeni.[3]

Atraviesa Moldavia desde el río Prut hasta el río Nistru, desde la ciudad de Leova hasta la de Teghina, pasando por los pueblos de Trojan Ialpugeni, Caracui, Sărăţica Nouă (Leova), Pervomaisk, Gradiste, Coştangalia, Satu Nou (Cimislia), Ciufleşti, Baimaclia, Salcuta, Marianovca-de-sus, Zaim, Causeni, Chircăieşti (Causeni), Chitcani y Copanca. Según I. Hîncu, tiene una longitud de 120 km, su altura original osciló entre 3-4 m, ancho – 10-15 m, siendo aumentado por una trinchera excavada al norte, profundidad: 2-3 m. Actualmente su altura es de 0,5 m.[4]

Algunos estudiosos, como Vasile Nedelciuc, [5] argumentan que el Muro de césped fue construido inicialmente por los romanos, debido a que tiene una zanja orientada al norte, alejada del territorio romano. Bajo esta hipótesis, el emperador Trajano realizó la primera construcción del muro de césped alrededor del año 110 d.C., con el fin de proteger la zona costera del delta del Danubio hasta Tyras.

Otros, como el historiador Peter Heather, afirman que fue construido por las tribus germánicas locales, principalmente como defensa contra los invasores de Asia Central (los hunos de Atila).[1] El historiador Thomas S. Burns es más reacio y desea mejores datos de datación.[6] La identificación de la característica geográfica en Moldavia con el pasaje en Ammianus Marcellinus ha sido propuesta por el historiador rumano Radu Vulpe en 1957.[1] [7] El historiador Herwig Wolfram cuestiona la enmienda dada al pasaje en Ammianus Marcellinus necesaria para léerlo como si se tratara de una pared.[2]

Mapa de 1789 que representa la pared como fossa Trajani

Murallas romanas en Rumanía (el “Muro de Greuthungi”, llamado incluso “Muro superior de Trajano”.

 

El mapa de Agripa

El mapa de Agripa

“La mente divina ubicó la capital del pueblo romano en una región excelente y templada para que se adueñara de todo el orbis terrarum“. (Vitrubio, Arquitectura VI 1 10-11)


Agripa ordenó la construcción de un mapamundi en una zona a las afueras de Roma que se estaba urbanizando con grandes monumentos. El mapa era la consecuencia del vasto programa de exploraciones que había organizado Augusto sobre todo el mundo con fines estratégicos. Se realizó en el Campo de Marte. Allí, en el lado Oeste, Agripa construyó el Pórtico de Vipsania, llamado así en honor a su hermana. Fue acabado e inaugurado el año 7 a. de C. por Augusto cuando el propio Agripa ya había muerto. Se extendía a lo largo de la vía Lata entre el Aqua Virgo (al Sur) y la vía Claudia (al Norte) por espacio de 370 metros de largo por 45 metros de ancho. Estaba cercano al Panteón que el propio Agripa había construido y constituía un delicioso parque y el paseo favorito de los romanos.

Falso mapa de Agripa que debemos descartar, en opinión de algunos autores como García-Toraño, dado que su forma circular no se corresponde con la forma de clámide.

Pues bien, en éste pórtico es donde Agripa levantó su famoso mapa. En el inicio de su tarea nuestro autor no contaba con un modelo de mapa romano del mundo conocido o con una tradición asentada, como dice A. García-Toraño (Geógrafos Latinos Menores, Gredos, 2002, p. 86).

Agripa describió su mapa en su obra Corografía de la que solo nos han quedado los fragmentos recogidos por Estrabón, Plinio y un par de tratados tardíos. Lo más probable es que estuviera grabado en piedra o en bronce. Tampoco conocemos su nombre, pero podemos llamarlo Orbis Terrarum pues pretendía representar todo el mundo conocido. Solo podemos hablar de conjeturas. Lo más probable es que tuviera forma de clámide (rectangular-ovalada), siguiendo el modelo de Eratóstenes. Esto es lo que sugiere Estrabón al hablar de la forma del orbe habitado (Estrabón, Geografía 5, 14).

Reconstrucción del mundo según Estrabón, contemporáneo a Agripa (época Augústea).

Reconstrucción del mapa de Posidonio con forma de clámide, tal y como sugiere Estrabón.

García-Toraño sugiere que el mapa redondo jonio no se adapta a las pretensiones del mapa de Agripa: por un lado era ya un modelo caduco (aunque retorne en la Edad Media) y por otro no permitía consignar todos los nombres y leyendas en el interior del mismo (Ibid., p. 90-91).

La exactitud de las mediciones del mapa de Agripa supera a las de cualquier otro autor de la Antigüedad. Así lo demuestra el ejemplo de las distintas mediciones de la isla de Gran Bretaña entre las que cuales las de Agripa son las más precisas, según el esquema inferior:

Formas de Gran Bretaña (según Dilke, Grekk and Roman maps, Thomas and Hudson, London, 1985, p. 47). Rodeada en rojo la estimación de Agripa que es la que más se aproxima a la realidad. En la parte superior las estimaciones de Diodoro Sículo (A) y César (B). Debajo las de Estrabón (C)
Agripa (D)  Mela (E) y  P. Orosio (F). Las distancias se dan en millas.

Plinio añade que, en el mapa de Agripa, la tierra está compuesta por tan solo tres continentes: Europa, Asia y África. Éstos están situados alrededor del mar Mediterráneo: África a la derecha, a la izquierda Europa y entre las dos Asia, teniendo en cuenta, como límites, dos ríos: el Tanais (río Don) y el Nilo.

García-Toraño, a este respecto, sugiere la posibilidad de que el mapa se expusiera en tres paredes diferentes: en la de enfrente estaría Asia, en la de la izquierda Europa y en la de la derecha, África. De esta forma el espectador entraría en el mapa como quien atraviesa las Columnas de Hércules y se encontraría contemplando el mundo conocido desde el Mediterráneo (García-Toraño, p. 91). Esta disposición es la que sugiere Plinio (Historia Natural III 1, 3).

Reconstrucción del mapa de Agripa con orientación hacia el Este.

En rojo los ríos Tanais (Don) y Nilo.

Fuente: http://www.henry-davis.com/MAPS/AncientWebPages/118.html

Tras la guerra contra Cleoptatra y Marco Antonio, Agripa también comandó las campañas en Hispania y habría obtenido el triunfo tanto por estas -acabadas en el año 19 a.C.- como anteriormente por la victoria en Actium (31 a.C.). Así que, parece ser que para conmemorar esas grandes victorias se habría puesto a confeccionar un mapa del mundo. Este hecho nos los cuentan tanto Plinio el Viejo como Dion Casio.

Esto se debería a que algunos políticos importantes romanos, a la hora de celebrar sus triunfos mandarían elaborar estos mapas y ponerlos en sitios importantes de la ciudad, para que el pueblo viera qué es lo que habían hecho. Marcarían dónde estaba Roma -en el centro del mundo conocido-. Desde ahí irían marcando ciudades importantes y las regiones conquistadas o batallas ganadas. De hecho, el mismo Julio César habría encargado otro mapa tras sus victorias, para ponerlo dentro de un gran monumento en el Capitolio.

¿Cuándo se hizo el mapa? Posiblemente tras Actium. Aunque sabemos que Agripa no llegó a concluir el trabajo porque murió en el año 12 a.C. Habría sido Augusto quien hubiera mandado el concluirlo. Así que, podemos decir que prácticamente le llevó los últimos veinte años de su vida. Diversos autores nos comentan que Agripa intentó que el mapa fuera lo más exacto posible dentro de los conocimientos geográficos de la época. Para ello se serviría de los mapas ya elaborados en época helenística, como el de Eratóstenes, también conocido por calcular la circunferencia de la Tierra en el siglo III a.C.

Pero ¿por qué si existió? Porque algunos autores modernos aducen que serían simplemente unas placas en las que se darían los nombres de regiones, ríos y otros puntos importantes. Esas placas se habrían colgado en el pórtico -dedicado a la hermana de Agripa-. Esto se afirma porque las referencias a dicho mapa son muy tardías con respecto a la posible confección del mismo. Autores como Estrabón es probable que lo usaran de referencia, pero éste habla de unos comentarios. Mientras que Plinio el Viejo sí nos habla de una imagen como tal. Así que el debate sigue abierto.

Situación del Porticus Vipsania sobre la Roma actual. En verde la vía del Corso, que en la antigüedad era el Aqua Virgo. Google Earth (modificado por P. Huertas).

El mapa es el resultado del encargo realizado por el emperador Octavio Augusto a Marco Agrippa aproximadamente en el año 27 a.C. Existen dudas del momento de su terminación, hay historiadores que opinan que fue terminado en el año 20 a.C. y quienes aseguran que fue el propio Augusto quien lo finaliza tras la muerte de Agrippa en el año 12 a.C.

Los historiadores desconocen a ciencia cierta si el mapa fue pintado en la pared del pórtico o grabado en piedra y colocado sobre éste. Existen varias teorías sobre si realmente era circular o rectangular y si en su parte superior figuraba la orientación norte o sur. En la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días se muestran los tres continentes emplazados de forma más o menos simétrica con Asia situada al Este, en la parte superior del mapa.

Se describe con énfasis la península Itálica y sobre ella se destaca la ciudad de Roma. La India, Seres (China), y Scythia y Sarmatia (Rusia) se muestran como regiones pequeñas en la periferia.

Aunque las copias del mapa de Agrippa fueron llevadas a todas las grandes ciudades del imperio romano, ninguna ha sobrevivido. Esta reconstrucción se basa sobre datos de los mapas medievales del mundo que, sucesivamente, fueron copiados de los originales romanos, esto unido a las descripciones textuales realizadas por geógrafos clásicos como Estrabón, Pomponius Mela y Plinio “el viejo”.

La referencia directa en “De Architectura” al triunfo de Augusto en el gobierno del mundo, nominando a este como “Orbis Terrarum”, nos permite comprender mejor quién fue el verdadero autor del texto y cual fue su inspiración.

Orbis significa en latín círculo, rueda. Se utiliza la palabra Orbis cuando se hace referencia a un mundo plano y redondo como una rueda, es el “Orbis Terrarum” el mapa geográfico monumental que Agrippa realizó en Roma en el mismo momento en que se escribía “De Architectura”.

 

 

Limes en Ucrania

Limes en Ucrania

Murallas de Trajano

Como ocurre con todas las denominadas Murallas de Trajano, de la zona europea oriental, existe una gran confusión de interpretación, al no coincidir los países actuales, Ucrania, Rumania, etc., con los antiguos, que básicamente eran la Dacia romana, y limítrofes, con fronteras y denominaciones un tanto difusas. Dejando aparte, por supuesto, que estas murallas no fueron construidas en tiempos de Trajano.

La más importante de estas vallas/zanjas es la denominada Muro de la Serpiente, habiendo muchas otras más pequeñas. También hay que indicar que la última parte del Muro de Trajano Inferior, o de Athanarico (en Moldavia), termina en Ucrania.

La muralla conocida como Muro de Trajano en Podolia y se extiende a través de los distritos modernos de Kamianets-Podilskyi, Nova Ushytsia (Uşiţa) y Khmelnytskyi. Una parte del Muro de Troya Inferior de Moldavia termina en Ucrania. Ver también Muro de la Serpiente.

Podolia El territorio está habitado por seres humanos al menos desde inicios del Neolítico. Heródoto lo cita como la región de origen de los alazones y probablemente también de los neuros. Sucesivamente arribaron escitas, getas, dacios y sármatas.

El Imperio romano apenas tuvo una leve presencia en tiempos de Trajano, siendo Podolia junto a Bucovina una zona de limes (límites fortificados) guarnecidos por la muralla Trajana que se extendía a través de los actuales distritos de Kamenets, Ushitsa y Proskúrov.

Kamianéts-Podilskyi (en ucraniano: Кам’янець-Подільський, romanización: Kam’yanets’-Podil’s’kyi) es una ciudad localizada en las márgenes del río Smótrich, un afluente del Dniéster, al oeste de Ucrania. Antiguo centro administrativo del óblast de Jmelnitsky, la ciudad es hoy el centro administrativo del raión (distrito) de Kamianéts-Podilskyi dentro del óblast de Jmelnitski, después de que el centro administrativo del óblast fuera transferido de Kamianéts-Podilskyi a la ciudad de Jmelnitsky en 1941.

Nova Ushytsia es un asentamiento de tipo urbano en el Óblast de Khmelnytskyi en el oeste de Ucrania.[2] Sirve como el centro administrativo de Nova Ushytsia Raion (distrito, albergando los edificios de la administración local del distrito. Se encuentra en la histórica región de Podolia.

Khmelnytskyi hasta 1954 Proskuriv, es una ciudad en el oeste de Ucrania, el centro administrativo de Khmelnytskyi Oblast (región) y Khmelnytskyi Raion (distrito). Khmelnytskyi se encuentra en la histórica región de Podolia, a orillas del río Buh. La ciudad recibió su designación de gobierno local actual en 1941.

Muro de Trajano en Ucrania según AV Boldur [8]

El historiador Alexandru V. Boldur considera que el “Muro de Trajano” que comienza cerca de Uşiţa en el río Dniéster/Nistru es el límite occidental de los territorios del Bolokhoveni del siglo XIII.

 

Muro de la Serpiente

Muro de la Serpiente cerca del pueblo de Denisi,

El Muro de la Serpiente (en ucraniano: Змієві вали, Zmiyevi valy) es un antiguo sistema de terraplenes de tierra (valla) ubicado en el Dnieper central de Ucrania (Naddniprianshchyna) que se extiende principalmente por la provincia de Kiev, Ucrania. Parecen ser similares en propósito y carácter al Muro de Trajano situado al suroeste en Besarabia.

Los muros antiguos restantes tienen una longitud total de 1.000 km y constituyen menos del 20% del sistema de muros original. Según una leyenda, los movimientos de tierra son el resultado de eventos antiguos cuando un héroe mítico (bohatyr) Kozmodemian (o Borysohlib) con el fin de matar al gigantesco Dragón (Serpiente) lo enganchó en un arado gigante y lo surcó. El Dragón (Serpiente) mordió el polvo y del arado quedaron surcos a ambos lados de los cuales se alzaban inmensos trozos de tierra que entre la gente se denominó Muro de la Serpiente.

Los antiguos muros fueron construidos entre el siglo II a.C. y el siglo VII d.C., según a la datación por carbono. Hay tres teorías sobre qué pueblos construyeron las murallas: los sármatas contra los escitas, los godos de Oium contra los hunos, o los primeros eslavos orientales contra los nómadas de las estepas del sur. En la cultura eslava, los nómadas belicosos a menudo se asocian con el dragón alado, de ahí el nombre.

En la margen derecha del Dnieper, entre sus afluentes Teteriv y Ros, los restos del muro crean seis líneas alargadas de oeste a este. One Serpent’s Wall pasó sobre la margen izquierda del Dnieper y su afluente Sula. Las exploraciones de 1974-85 han establecido que Serpent’s Wall es un remanente de fortificaciones de tierra boscosa construidas a fines del siglo X y la primera mitad del XI, una parte más pequeña en el siglo XII, para proteger el Dnieper medio de Ucrania y Kiev de los pechenegos y los cumanos.

 

 

 

 

Mapa de muros

El Muro de Athanaric, también llamado Muro de Trajano Inferior o Muro de Trajano del Sur.

Se extiende desde Rumania Buciumeni -Tiganesti-Tapu hasta Stoicani y luego entra en Moldavia. En el sur de Moldavia, se extiende otros 126 km desde el pueblo de Vadul lui Isac en el distrito de Cahul por el río Prut, y luego entra en Ucrania y termina en el lago Sasyk por Tatarbunar.

Mohenjo-Daro

Mohenjo-Daro

Ruinas de Mohenjo-Daro.

Localización: Distrito de Larkana, Sindh, Pakistán

Tipo: Asentamiento

Área: 250 ha (620 acres) [1]

Historia

Fundado: 26-25 siglo a. C.

Abandonado: Siglo XIX a. C.

Culturas: Civilización del valle del Indo

Efigie de piedra de un rey sacerdote, encontrada en Mohenjo-Daro (fotografía de Mamoon Mengal).

Fotografía del libro Mohenjo Daro and the Indus Civilization (del arqueólogo británico sir John Marshall; Londres, 1931) que muestra un sello de esteatita del 1500 a. C. Se puede ver la imagen de una persona sentada sobre una mesa baja. Marshall creyó que podría ser el dios indio Shivá sentado en meditación, por lo que afirmó que el yoga había sido creado en el II milenio a. C.

Mohenjo-Daro y Harappa, son las dos ciudades más importantes de la denominada Cultura Harappa, de la Civilización del valle del Indo.

Mapa de la zona ocupada por la cultura del valle del Indo, mostrando la ubicación de Mohenjo-Daro.

Puerta de entrada al complejo Mohenjo-Daro.

Mohenjo-Daro (sindhi: موئن جو دڙو, AFI: [moˑin ʥoˑ d̪əɽoˑ]) fue una ciudad de la antigua cultura del valle del Indo. Sus ruinas se encuentran en territorio del actual Pakistán. Se desconoce su nombre antiguo. El actual nombre Mohenjo Daro significa literalmente ‘montículo de la muerte’. Fue habitada durante el tercer milenio antes de nuestra era (entre el 2600 a. C. y el 1800 a. C.) a orillas del río Indo.

Fue uno de los primeros y más importantes asentamientos urbanos del mundo, existente al mismo tiempo que las civilizaciones de Mesopotamia, Caral, el Antiguo Egipto, y Creta. Probablemente un cambio en el curso del río provocó el abandono de la ciudad.

Descubrimiento

En 1920, el arqueólogo británico John Marshall descubrió estas ruinas urbanas y describió por primera vez la cultura del valle del Indo. Sus estudios fueron completados por otros investigadores como Wheeler, Marshall Mackay y Sahni, además de arqueólogos indios y pakistaníes a partir de 1960. Las ruinas de Mohenjo-Daro están algo mejor preservadas que las de Harappa, la otra gran ciudad de la cultura del valle del Indo, por lo cual constituyen una mejor fuente de información acerca de esta cultura. En 1980 la Unesco declaró las ruinas de Mohenjo-Daro como Patrimonio de la Humanidad.

Significación histórica

Mohenjo-Daro fue muy probablemente una de las mayores ciudades de la antigua cultura del valle del Indo, también conocida como cultura Harappa, por la ciudad de Harappa, otra importante localización del valle del Indo, ubicada a 570 km al noreste de Mohenjo-Daro en el Panyab (Pakistán).1

La cultura prehistórica del Indo dio origen a la civilización del valle del Indo alrededor del 3000 a. C. La civilización se extendió por Pakistán y la India del Norte, pero de repente empezó a declinar alrededor del 1900 a. C. Los asentamientos de la civilización del Indo se extendían por el oeste hasta la frontera con Irán, con un puesto avanzado en Bactria, y por el sur hasta la costa del Mar Arábigo en la India Occidental, en Gujarat. Entre los principales asentamientos urbanos se encuentran Harappa, Mohenjo-Daro y Lothal.

En su apogeo, Mohenjo-Daro fue la ciudad más desarrollada y avanzada del sur de Asia, mostrando una ingeniería (con pozos, avanzados sistemas de desagüe y baños en las casas) y planificación urbana muy sofisticados para su época.2

Algunos estudiosos opinan que los sumerios, establecidos en Mesopotamia ―que inventaron la rueda en el 3500 a. C. y la escritura en el 3300 a. C.―, no tendrían un origen completamente autóctono, sino que tendrían influencias de la cultura Harappa, representada por enclaves como Mohenjo-Daro (que alcanzó su apogeo entre el 2600 a. C. y el 1800 a. C.).3​ Los escasos registros genéticos de los sumerios (“cabezas negras”) obtenidos hasta la fecha apuntan también en ese sentido, una proveniencia nor-india.

Sitio arqueológico

Se estima que en su momento de mayor ocupación, Mohenjo-Daro contaba con 35000 habitantes. La ciudad se encontraba cercada por murallas defensivas de ladrillo cocido. Abarcaba un kilómetro cuadrado de extensión, y comprendía dos zonas: la ciudadela, sobre un montículo, en donde se encontraba el centro administrativo y quizás religioso; y la “ciudad baja”, donde se agrupaban los barrios de artesanos, zonas residenciales, graneros y almacenes. Esta organización parece que es el resultado de una planificación urbana.

La ciudadela

La ciudadela está elevada sobre un montículo artificial. Este monte fue estudiado por Marshall, quien llegó a la conclusión de que hubo habitantes sobre el período Harappa inicial que construyeron el muro que encontramos bajo estas estructuras. Después este muro fue rellenado de tierra y trozos de ladrillo y sirvió de base para la construcción de las diferentes estructuras que encontramos en ella. La entrada a este monte está curiosamente en la parte trasera u oeste y contiene unas escaleras de unos siete metros de ancho. Después hay una pequeña puerta en la esquina sudoeste. Como estructuras significativas en la ciudadela tenemos tres edificios: el Gran Baño, el Granero y la Casa de los Sacerdotes.

Los Grandes Baños son un tanque rectangular que mide unos 12 metros de largo por 7 m de ancho y 2,4 m de profundidad. Alrededor de este tanque se encuentra una serie de columnas que se abren desde el sur, por lo tanto se puede situar la entrada en el sur del edificio. Además del tanque y la columnata hay un carril que parece ser público que rodea la estructura. Así pues la estructura del edificio se divide en tres zonas concéntricas que sirven para rodear el tanque.

Según Marshall, el agua provendría de un pozo que tiene una estructura concéntrica, dentro de una pequeña habitación lateral y saldría por un desagüe que está en la esquina sudoeste del baño. El agua pasaría por una galería bien elaborada, cubierta con un arco y con un tamaño suficiente para que un hombre pudiese caminar por ella. Posiblemente el tamaño de la galería fuese así para permitir la limpieza de esta y, en ocasiones, sería una buena vía de escape secreta; esto último, es solo una hipótesis.

Al oeste del gran baño está el Granero (según Wheeler). Es una gran construcción hecha en su mayor parte de madera y con un fuerte y grueso techado plano. Se aprecia que fue arreglado varias veces. Su construcción no es muy elaborada y su peso indica que necesitaba bastantes soportes.

Originalmente medía 50 metros por 27 y tenía 1350 metros cuadrados. Consiste en una plataforma hecha a base de ladrillos puestos unos sobre otros hasta llegar a la altura de 6 metros y en la parte superior encontramos unos canales de ventilación. Esto era simplemente la base de la construcción, después, se hacía el edificio de madera. Al norte encontramos una plataforma de carga.

La casa de los sacerdotes, actualmente, es un conjunto de muros difícil de entender. Algunas hipótesis hablan de la residencia de un posible alto sacerdote o bien de una institución religiosa. Mide aproximadamente 70 metros de largo por 24 m de ancho y ha ido sufriendo diversos cambios en su estructura interior. Al norte y al sur de la estructura se encuentran grandes habitaciones y hacia el centro son más pequeñas. Parece tener una puerta en el muro oeste y hay una sección que se asemeja a la construcción del muro norte del gran baño, con ventanas interiores.

La ciudad baja

Mohenjo-Daro se distingue por haber sido una ciudad en la que no existían grandes desigualdades sociales. En la ciudad baja, las casas más grandes, que eran una minoría, podían contar con más de 200 metros cuadrados y veinte habitaciones, dispuestas alrededor de uno o más patios abiertos con escaleras que conducían a un piso superior o techo plano. La mayor parte de la población moraba en viviendas de entre 50 y 100 metros cuadrados y una sola habitación (de entre 5 × 10 m y 5 × 20 m); estas viviendas constituían la mitad del total. La otra mitad, exceptuando las pocas casas de gran superficie que se han mencionado, estaba formada por casas de entre 100 y 150 metros cuadrados (de entre 5 × 20 m y 5 × 30 m). El principal material de construcción era el adobe (ladrillo de tierra sin cocer). Muchas calles y pasajes tenían alcantarillado conformado con ladrillos y con aberturas para inspecciones periódicas. Las casas individuales tenían baños y retretes con agua corriente. Estos últimos se vaciaban en un receptáculo o, a través de un tubo de bajada hecho de arcilla, al alcantarillado público. Todo un sorprendente sistema de saneamiento en una cultura que floreció hace 4500 años.

Algunas de las construcciones más destacables de la ciudad baja se encuentran en la calle principal. Esta vía mide unos 9,5 metros de ancho, atraviesa la ciudad de norte a sur y está provista de alcantarillado; además estaba pavimentada con una argamasa de trozos de ladrillo y mortero, lo que no era muy común en las demás calles. Esta pavimentación hizo pensar a los arqueólogos que transitaban carros por esta calle y por eso se necesitó pavimentarla, sobre todo cuando el tiempo era lluvioso; no obstante no se han encontrado marcas de ruedas.

También es interesante la casa VIII del bloque 10 dentro del área HR. Esta casa está situada en la parte norte de la excavación y consiste básicamente en un patio central con una distribución de diferentes habitaciones alrededor. Toda ella mide 29,5 metros, sus muros tienen un espesor de aproximadamente 1,5 metros y tiene dos puertas exteriores, una delante y otra detrás, pero ninguna ventana, algo que es típico de la cultura de Harappa.

En la ciudad baja también encontramos talleres de alfareros, tintoreros, herreros, artesanos de conchas y de cuentas (abalorios). Algunos de estos artículos artesanales se fabricaban con materiales importados, mientras que otros pueden haberse destinado exclusivamente para la exportación. Por lo anterior se sabe que sus actividades incluían la agricultura, la manufactura y el comercio.

Según el escritor estadounidense Will Durant, las monedas que se han encontrado en Mohenjo-Daro datan del año 2900 a. C.:

En Mohenjo-Daro, en la India [sic, por “en Pakistán”], se han hallado monedas del año 2900 a. C., más antiguas que las monedas lidias de Creso (570-546 a. C.). […] Senaquerib (hacia el 700 a. C.) acuñó monedas de medio siclo.

Will Durant4

Fortificaciones

La excavación de la ciudad reveló pozos muy altos (izquierda), que parece que se construyeron continuamente a medida que las inundaciones y la reconstrucción aumentaron la elevación del nivel de la calle. [21]

Mohenjo-daro no tenía una serie de murallas, pero estaba fortificado con torres de vigilancia al oeste del asentamiento principal y fortificaciones defensivas al sur. Considerando estas fortificaciones y la estructura de otras ciudades importantes del valle del Indo como Harappa, se postula que Mohenjo-daro era un centro administrativo. Tanto Harappa como Mohenjo-daro comparten relativamente el mismo diseño arquitectónico y, por lo general, no estaban fuertemente fortificados como otros sitios del valle del Indo. Es obvio a partir de los diseños idénticos de la ciudad de todos los sitios del Indo que hubo algún tipo de centralidad política o administrativa, pero la extensión y el funcionamiento de un centro administrativo sigue sin estar claro.

Más en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cultura-valle-indo_8008

Artefactos notables

Barco con búsqueda de aves para encontrar tierra. [32] Modelo del sello Mohenjo-Daro, 2500-1750 a. C.

Numerosos objetos encontrados en la excavación incluyen figuras sentadas y de pie, herramientas de cobre y piedra, sellos tallados, balanzas y pesas, joyas de oro y jaspe y juguetes para niños. [33] Se han recuperado del lugar muchas piezas de bronce y cobre, como figurillas y cuencos, lo que demuestra que los habitantes de Mohenjo-daro sabían cómo utilizar la técnica de la cera perdida.[34] Se cree que los hornos encontrados en el sitio se utilizaron para trabajos de cobre y fundición de metales en lugar de fundición. Incluso parece haber una sección completa de la ciudad dedicada al trabajo de conchas, ubicada en la parte noreste del sitio.[35] Algunas de las obras de cobre más destacadas recuperadas del sitio son las tablillas de cobre que tienen ejemplos de la escritura e iconografía del Indo sin traducir.[36] Si bien el guión aún no se ha descifrado, muchas de las imágenes de las tabletas coinciden con otra tableta y ambas tienen el mismo título en el idioma indio, y el ejemplo que se muestra tres tabletas con la imagen de una cabra montesa y la inscripción en el reverso se leen las mismas letras para las tres tabletas.[37]

Se han recuperado tiestos de cerámica y terracota del sitio, y muchas de las ollas tienen depósitos de ceniza, lo que lleva a los arqueólogos a creer que se usaron para contener las cenizas de una persona o como una forma de calentar una casa ubicada en el sitio.[38] Estos calentadores, o braseros, eran formas de calentar la casa al mismo tiempo que se podían utilizar para cocinar o filtrar, mientras que otros creen que se usaron únicamente para calentar.[38]

Los hallazgos de Mohenjo-daro se depositaron inicialmente en el Museo de Lahore, pero luego se trasladaron a la sede de ASI en Nueva Delhi, donde se estaba planificando un nuevo “Museo Imperial Central” para la nueva capital del Raj británico, en el que al menos un se mostraría la selección. Se hizo evidente que se acercaba la independencia de la India, pero la Partición de la India no se anticipó hasta el final del proceso. Las nuevas autoridades paquistaníes solicitaron la devolución de las piezas de Harappan excavadas en su territorio, pero las autoridades indias se negaron. Finalmente se llegó a un acuerdo, por el cual los hallazgos, por un total de unos 12.000 objetos (la mayoría de los tiestos de cerámica), se dividieron en partes iguales entre los países; en algunos casos esto se tomó muy literalmente, con algunos collares y fajas cuyas cuentas se separaron en dos pilas. En el caso de las “dos figuras esculpidas más célebres”, Pakistán pidió y recibió al Sacerdote-rey , mientras que India retuvo a la Dancing Girl , mucho más pequeña,[39] y también el sello Pashupati.

La mayoría de los objetos de Mohenjo-daro retenidos por India están en el Museo Nacional de India en Nueva Delhi y los devueltos a Pakistán en el Museo Nacional de Pakistán en Karachi, y muchos también en el museo ahora establecido en Mohenjo-daro. En 1939, un pequeño grupo representativo de artefactos excavados en el sitio fue transferido al Museo Británico por el Director General del Estudio Arqueológico de la India.[40]

Ídolo de la diosa madre

Descubierto por John Marshall en 1931, el ídolo parece imitar ciertas características que coinciden con la creencia de la Diosa Madre común en muchas civilizaciones tempranas del Cercano Oriente.[41] Se han observado esculturas y estatuillas que representan a mujeres como parte de la cultura y religión de Harappa, ya que se recuperaron múltiples piezas femeninas de las excavaciones arqueológicas de Marshall. [41] Estas cifras no se categorizaron correctamente, según Marshall, lo que significa que no está claro dónde se recuperaron del sitio. Una de dichas figuras, que se muestra a continuación, mide 18,7 cm de alto y se encuentra actualmente en exhibición en el Museo Nacional de Pakistán, en Karachi.[41] Los aspectos de fertilidad y maternidad que se exhiben en los ídolos están representados por los genitales femeninos que se presentan en un estilo casi exagerado como lo afirma Marshall, y él infiere que tales figurillas son ofrendas a la diosa, a diferencia del entendimiento típico de ellos siendo ídolos que representan la semejanza de la diosa.[41] Debido a que las figuras son únicas en términos de peinados, proporciones corporales, así como tocados y joyas, existen teorías sobre a quién representan estas figuras.[41] Shereen Ratnagar teoriza que debido a su singularidad y descubrimiento disperso por todo el sitio, podrían ser figurillas de mujeres domésticas comunes, que encargaron que estas piezas se usaran en rituales o ceremonias de curación para ayudar a las mujeres mencionadas anteriormente.[41]

Bailarina

En 1926, se encontró una estatuilla de bronce apodada la “Dancing Girl”, de 10,5 centímetros (4,1 pulgadas) de alto [42] y de unos 4.500 años de antigüedad, en la “zona de HR” de Mohenjo-daro; ahora se encuentra en el Museo Nacional de Nueva Delhi.[42] En 1973, el arqueólogo británico Mortimer Wheeler describió el artículo como su estatuilla favorita:

Creo que tiene unos quince años, no más, pero está parada allí con brazaletes hasta el brazo y nada más. Una chica perfectamente, por el momento, perfectamente segura de sí misma y del mundo. Creo que no hay nada como ella en el mundo.

John Marshall, otro arqueólogo de Mohenjo-daro, describió la figura como “una niña, con la mano en la cadera en una postura medio imprudente y las piernas ligeramente adelantadas mientras marca el ritmo de la música con las piernas y los pies”.[43] El arqueólogo Gregory Possehl dijo de la estatuilla: “Puede que no estemos seguros de que fuera una bailarina, pero era buena en lo que hacía y lo sabía”. La estatua condujo a dos descubrimientos importantes sobre la civilización: primero, que conocían la mezcla de metales, fundición y otros métodos sofisticados de trabajar con minerales, y segundo, que el entretenimiento, especialmente la danza, era parte de la cultura. [42]

Sacerdote-Rey

En 1927, se encontró una figura masculina de esteatita sentada en un edificio con ladrillos inusualmente ornamentales y un nicho en la pared. Aunque no hay evidencia de que sacerdotes o monarcas gobernaran Mohenjo-daro, los arqueólogos llamaron a esta figura digna un “Sacerdote-Rey”. La escultura mide 17,5 centímetros (6,9 pulgadas) de alto y muestra a un hombre pulcramente barbudo con perforaciones en los lóbulos de las orejas y un filete alrededor de la cabeza, posiblemente todo lo que queda de un peinado o tocado que alguna vez fue elaborado; su cabello está peinado hacia atrás. Lleva un brazalete y una capa con motivos de trébol perforado, círculo simple y círculo doble, que muestran rastros de rojo. Sus ojos podrían haber sido originalmente incrustados.[44]

Sello pashupati

Una fosa descubierta en el sitio tiene la imagen de una figura sentada, con las piernas cruzadas y posiblemente itifálica rodeada de animales. La figura ha sido interpretada por algunos eruditos como un yogui, y por otros como un “proto- Shiva ” de tres cabezas como “Señor de los animales”.

Collar de siete hebras

Sir Mortimer Wheeler estaba especialmente fascinado con este artefacto, que creía que tenía al menos 4.500 años. El collar tiene un broche en forma de S con siete hebras, cada una de más de 4 pies de largo, de pepitas de bronce y metal en forma de cuentas que conectan cada brazo de la “S” en filigrana. Cada hebra tiene entre 220 y 230 de las pepitas multifacéticas, y hay alrededor de 1,600 pepitas en total. El collar pesa alrededor de 250 gramos en total y actualmente se encuentra en una colección privada en la India.[cita requerida]

Decadencia

Se cree que Mohenjo-Daro fue atacada en la mitad del segundo milenio a.C. La identidad de los atacantes es incierta. No obstante, la ciudad ya se encontraba en una etapa de decadencia antes de que fuera destruida. Fuertes inundaciones habían dejado bajo el agua, en más de una vez, a grandes zonas.

Conservación y estado actual

Un acuerdo inicial para financiar la restauración se acordó a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en París el 27 de mayo de 1980.

El trabajo de conservación de Mohenjo-daro se suspendió en diciembre de 1996 después de que se interrumpiera la financiación del gobierno paquistaní y de organizaciones internacionales. El trabajo de conservación del sitio se reanudó en abril de 1997, utilizando fondos puestos a disposición por la UNESCO. El plan de financiación de 20 años proporcionó $ 10 millones para proteger el sitio y las estructuras en pie de las inundaciones. En 2011, la responsabilidad de la preservación del sitio se transfirió al gobierno de Sindh.[45]

Actualmente, el sitio está amenazado por la salinidad del agua subterránea y una restauración inadecuada. Muchos muros ya se han derrumbado, mientras que otros se están derrumbando desde cero. En 2012, los arqueólogos paquistaníes advirtieron que, sin mejores medidas de conservación, el sitio podría desaparecer para el 2030. [5] [46]

Las ruinas del gran baño en la ciudadela de Mohenjo-Daro, en el actual territorio de Pakistan. Las ruinas de Mohenjo Daro son Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.

Mohenjo-Daro, la gran sorpresa

El hallazgo de Mohenjo-Daro, en el valle del Indo, puso al descubierto una civilización tan grandiosa como ignorada.

María Domínguez: 13/09/2019

La arqueología británica vivía momentos de euforia a comienzos del siglo XX. Estaba redescubriendo las primeras civilizaciones de la historia gracias a los hallazgos de sir Arthur Evans en Creta y a los de varios equipos en Egipto y Mesopotamia. En esta coyuntura, exactamente en 1922 (el mismo año en que el Valle de los Reyes asombró al mundo con los tesoros de Tutankhamón), un monje budista condujo a un oficial del Servicio Arqueológico de la India hasta un convento. El edificio se alzaba en lo alto de un montículo junto a una stupa.

Pronto se supo que el túmulo no escondía reliquias de Buda. Era mucho más antiguo, dos milenios anterior. La gente de la región, a duras penas bañada por el río Indo, llamaba al lugar el Montículo de la Muerte, en lengua sind Mohenjo-Daro, por la desolación que lo rodeaba. Sin embargo, bajo ese enclave desértico no tardaron en surgir vestigios de una época mejor, plena de vida. De cuando, como en el Nilo, el Indo se desbordaba cada primavera, alimentado por la nieve derretida del Himalaya, y dejaba su cuenca cubierta por un limo muy fecundo tras el paso de las aguas de camino hacia el mar de Arabia. Este fenómeno, junto al sol radiante de Asia meridional, había permitido el florecimiento, en el remoto III milenio a. C., de una cultura agrícola y urbana tan próspera, organizada y avanzada como desconocida en el Valle del Indo.

Similitudes con Harappa

Rakhaldas Banerji, el oficial guiado por el religioso, comprendió al instante la relevancia del sitio en cuanto lo tanteó. La zona que excavó en torno a la stupa reveló los primeros indicios de una ciudad arcaica que, según se vería en las décadas siguientes, abarcó 1,5 km2 durante su apogeo, entre 2600 y 1900 a. C. Lo cierto es que el estudioso no había apostado a ciegas por este yacimiento.

Se tenían vagas nociones de lo que se conocería como la civilización del río Indo desde mediados del siglo XIX, cuando el Servicio Arqueológico de la India se topó con restos de Harappa, la otra gran metrópolis de esta cultura, buscando reminiscencias de peregrinaciones chinas en tiempos de Buda. No obstante, nadie imaginó entonces la antigüedad real de las evidencias localizadas. Eso ocurrió luego, coincidiendo con la Primera Guerra Mundial y con la investidura como caballero de un nuevo director de la entidad, John Marshall.

Se tenían nociones de lo que se conocería como la civilización del río Indo desde mediados del siglo XIX, cuando el Servicio Arqueológico de la India se topó con restos de Harappa, la otra gran metrópolis de esta cultura.

Este flamante sir impulsó una investigación a fondo de Harappa, que siete años después se materializó en un desenterramiento sistemático del lugar. Luego se comprobó que algunos de los hallazgos correspondían al período Calcolítico, a la transición del Neolítico a la Edad del Bronce. De ahí el entusiasmo que embargó a sir John cuando le llegó la noticia de que su empleado Banerji, sin haber presenciado los descubrimientos protohistóricos de Harappa, había encontrado en paralelo en Mohenjo-Daro sellos de barro de una antigüedad similar.

Mohenjo-Daro está a 590 km de distancia de su coetánea, lo que significa que el ámbito geográfico de influencia de la cultura que empezaba a asomar había sido amplio. Con respecto a su antigüedad, cualquier duda se disipó gracias a la aportación de un tercer arqueólogo. Se trataba de Ernest MacKay, un catedrático de la Universidad de Chicago especializado en Mesopotamia que un día vio en una publicación la fotografía de un sello hallado en Mohenjo-Daro. Para su sorpresa, era exactamente igual a uno que él había recuperado en Sumeria. Se había cerrado el ciclo descubridor. En el río Indo había existido una civilización asombrosa, capaz de comerciar con la lejana región del Tigris y el Éufrates, e ignorada durante milenios.

El rescate de la Unesco

Las excavaciones en Mohenjo-Daro adquirieron un ritmo incesante a partir de ese momento. Durante los años veinte y treinta trabajaron en el yacimiento Marshall y MacKay. Y en los cuarenta y cincuenta, otra estrella de la arqueología anglosajona, sir Mortimer Wheeler, descubridor de un presunto granero en la localidad. Unos y otros, con ayuda de colegas indios y pakistaníes, sacaron a la luz hasta un tercio de la vieja capital. Mientras, la supervisión del lo que ocurría en el Valle del Indo pasaba del gobierno colonial británico al de la India independiente y luego al de Pakistán, tras la secesión de este país.

No obstante, a mediados de los sesenta, finalizada una última campaña a gran escala emprendida por la Universidad de Pennsylvania, hubo que detener las obras ante la fragilidad del yacimiento. Este reposaba sobre capas tectónicas inestables que, al reacomodarse o ser removidas, hacían aflorar agua salada. El salitre erosionaba el principal material de construcción empleado en Mohenjo-Daro, los ladrillos de adobe, que se resquebrajaban al mojarse con la sal y calentarse por el fuerte sol de la zona.

En los sesenta se comprobó que el salitre de las aguas subterráneas resquebrajaba los ladrillos de adobe, y la Unesco tomó cartas en el asunto.

La amenaza era tan grave que la Unesco tomó cartas en el asunto. Por un lado, inició un proyecto de colaboración con las autoridades pakistaníes para bombear y desviar el agua subterránea del yacimiento. Por otro, declaró a Mohenjo-Daro Patrimonio de la Humanidad, con la protección global que ello implica.

¿Aún más antiguos?

En el sitio, mientras tanto, el cese de las excavaciones en profundidad dejó lugar a tareas de conservación y documentación y también a prospecciones superficiales. Especialmente dinámicas desde los años ochenta, estas actividades, internacionalizadas desde la intervención de la Unesco, han deparado grandes avances en el conocimiento de la civilización del Indo. Hoy se saben muchos detalles de ella gracias a estudiosos como el alemán Michael Jansen, el italiano Maurizio Tosi o los norteamericanos Gregory Possehl y Jonathan Kenoyer. Por ejemplo, que su área de influencia abarcaba el equivalente a tres veces el tamaño de España, que el grueso de su sociedad urbana lo formaba una próspera burguesía de mercaderes y artesanos y que en las ciudades había un alcantarillado muy moderno, similar al romano, pero dos milenios anterior.

En las ciudades había un alcantarillado muy moderno, similar al romano, pero dos milenios anterior.

Los arqueólogos locales también han contribuido de forma notable a aportar más datos sobre esta cultura asombrosa. Es el caso de los indios Braj Basi Lal y Shikaripur Ranganatha Rao y, hace tan solo tres meses, del pakistaní Ghulam Mustafá Shar, quien, al frente de una veintena de colegas, descubrió en enero de 2009 el sitio de Lakhian Jo Daro no lejos de Mohenjo-Daro. Pese a que aún se investiga, se podría cifrar la fecha de inicio de esta civilización en 9.000 años de antigüedad, en vez de los 5.500 que se creía hasta ahora. Así permite aventurarlo el hallazgo de un taller de cerámica vidriada datado en el V milenio a. C.

Mientras se despeja esta incógnita –u otras como la lengua, la poca belicosidad y la misteriosa desaparición de este pueblo–, la primitiva civilización del Indo continúa teniendo en Mohenjo-Daro su recuerdo arqueológico por excelencia. Tanto por ser la más antigua de las dos metrópolis que edificaron como por tratarse de la mejor conservada, a pesar del destructivo salitre contra el que se sigue luchando.

Este artículo se publicó en el número 493 de la revista Historia y Vida. Si tienes algo que aportar, escríbenos a redaccionhyv@historiayvida.com.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mundo de Herodoto

Mundo de Herodoto

Heródoto

Busto romano de mármol de Heródoto en el Museo Metropolitano de Arte.

Información personal

Nombre de nacimiento: Heródoto de Halicarnaso

Nombre en griego antiguo: Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς

Nacimiento: c. 484 a. C.; Halicarnaso, Caria, Anatolia

Fallecimiento: c. 425 a. C. (59 años); Turios, Calabria o Pella, Macedonia

Residencia: Halicarnaso, Samos y Turios

Ocupación:Historiador y geógrafo

Obras notables: Historias

Heródoto (en griego antiguo: Ἡρόδοτος Hēródotos; Halicarnaso, 484 a. C.Turios, 425 a. C.) fue un historiador y geógrafo griego, tradicionalmente considerado como el padre de la Historia en el mundo occidental y fue el primero en componer un relato razonado y estructurado de las acciones humanas.1

Dedicó parte de su vida a efectuar viajes para obtener la información y los materiales que le permitieron escribir una obra de gran valor histórico y literario.1​ No obstante, recibió severas críticas, incluso por parte de sus contemporáneos, por incluir en su trabajo anécdotas y digresiones que, aunque proporcionaban informaciones valiosas, poco tenían que ver con el objeto de estudio que se había propuesto: las luchas de los persas contra los griegos.1

Obra

Historiografía

Se le considera el padre de la historiografía (la primera vez que se le cita de esta forma es en el ciceroniano De legibus, 1, 5, 5) por su famosa obra Ἱστορίαι (Historiae, en realidad Historias, también conocida como Historia), literalmente «investigaciones, exploraciones» (de ἵστωρ, ‘saber, conocer’), escrita probablemente en Turios, una colonia panhelénica situada en la Magna Grecia. El terminus post quem de la obra se sitúa en el año 430 a. C.

Las Historiae o Nueve libros de historia son consideradas una fuente importante por los historiadores por ser la primera descripción del mundo antiguo a gran escala y de las primeras en prosa griega. El primer párrafo anuncia:

Ἡροδότου Ἁλικαρνησσέος ἱστορίης ἀπόδεξις ἥδε, ὡς μήτε τὰ γενόμενα ἐξ ἀνθρώπων τῷ χρόνῳ ἐξίτηλα γένηται, μήτε ἔργα μεγάλα τε καὶ θωμαστά, τὰ μὲν Ἕλλησι τὰ δὲ βαρβάροισι ἀποδεχθέντα, ἀκλεᾶ γένηται, τά τε ἄλλα καὶ δι’ ἣν αἰτίην ἐπολέμησαν ἀλλήλοισι.

Heródoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que enfrentó a estos dos pueblos.

El conjunto fue dividido en nueve libros por su editor alejandrino del siglo III o II a. C., uno por cada musa: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope.

En ellos narra con precisión las Guerras médicas entre Grecia y Persia a principios del siglo V a. C., con especial énfasis en aspectos curiosos de los pueblos y personajes de unos y otros, al tiempo que describe la historia, etnografía y geografía de su tiempo.

Para sus obras históricas recurrió a fuentes orales y escritas. Cuando menciona las primeras, casi siempre alude a sus informadores de forma indefinida («según los persas…», «a decir de los griegos…»; «unos dicen… otros, en cambio, sostienen…»). Del carácter parcial y poco fiable de sus fuentes era consciente el propio autor, que escribió:

Me veo en el deber de referir lo que se me cuenta, pero no a creérmelo todo a rajatabla; esta afirmación es aplicable a la totalidad de mi obra. (VII, 151, 3)

Entre las segundas pueden hacerse tres grandes grupos: a) datos obtenidos de los poetas, que conocía bien; b) inscripciones, listas oficiales y administrativas de los distintos Estados y oráculos y, finalmente, c) informaciones de los logógrafos y la literatura de su época.

Entre los poetas cita a Homero, Museo, Bacis, Olén, Aristeas, Arquíloco, Esopo, Solón, Alceo, Safo, Laso, Simónides de Ceos, Frínico, Esquilo, Píndaro y Anacreonte.

Pese a esta inspiración poética de Heródoto, influjo quizás de su tío Paniasis, del que asume la idea de un hombre impotente ante una divinidad que castiga sus faltas y su soberbia (hibris), se muestra a menudo crítico con dichas fuentes.

En cuanto al segundo tipo de fuentes, realiza algunas interpretaciones ingenuas de textos escritos en lenguas que desconoce, como los jeroglíficos u otras lenguas, dependiendo del testimonio no siempre fiable de los intérpretes o los personajes consultados. Por otra parte, los oráculos, con frecuencia comentados post eventum, ofrecen problemas de datación importantes.

El tercer tipo de fuentes está representado por los logógrafos, sobre todo Hecateo, y los filósofos presocráticos, algunas de cuyas ideas son citadas directa o indirectamente. En general, se inclina por obras de la literatura jonia. Como Hecateo, se muestra crítico, racionalizador o escéptico, con las tradiciones míticas.

Su metodología histórica se apoya en la verosimilitud apelando al sentido común, aplicada al análisis de tradiciones legendarias o controvertidas. Además utiliza la interpretatio graeca, helenizando costumbres y culturas extrañas de pueblos que no conoce desde dentro. Saca a veces conclusiones erróneas, por ejemplo, de la escasez de leones comparados con otros animales infiere que las leonas paren un solo cachorro y una sola vez en su vida. Es patente, además, su ignorancia en nociones de táctica y estrategia militar.

Este escaso rigor analítico se debe a que estaba aún en los albores del género histórico, pese a lo cual, en la Antigüedad se le reconocía como «padre de la Historia». Esto se evidencia en sus explicaciones de los acontecimientos humanos, en las cuales no está ausente la voluntad de los dioses.2

Su sucesor, Tucídides, será quien excluya todo aspecto religioso y busque una explicación puramente racional, basada en la relación causa efecto. Analiza los acontecimientos históricos intentando entender las causas o razones (aitiai) que los han causado, con un examen riguroso de las fuentes, más allá del mero acopio de todo tipo de tradiciones. Tucídides sustituyó el tratamiento anecdótico y cuasinovelesco del pasado por el análisis metódico del presente.

Mientras Heródoto titula su obra Historíe, como fruto y resultado de sus investigaciones personales in situ, Tucídides no llamará así su obra; el primero era heredero de la logografía jonia (escribe en jonio), mientras que el segundo era heredero de los sofistas, y la escuela sofística ateniense (escribe en ático).3

Reconstrucción del mapa de la Ecúmene de Heródoto, circa 450 a. C.

Geografía

Desde el punto de vista geográfico, Heródoto dejó constancia de una Ecúmene que se extendía desde Sudán a la Europa central y desde la India, en su límite oriental, hasta Iberia en el occidental. Durante el siglo VI a. C. el control que los cartagineses tenían de sus rutas comerciales por el Mediterráneo occidental y el estrecho de Gibraltar le impidió conocer fielmente esta parte del mundo y las costas atlánticas de Europa de primera mano, por lo que muchas de sus observaciones proceden de otras fuentes.

División de la obra

En la antigüedad las obras se conservaban en rollos de papiro. El texto de las obras se distribuía en varios rollos, de longitud más o menos similar, y teniendo en cuenta su división por capítulos, pero no coincidía con la separación temática original. La tendencia era armar rollos de 6 o 7 metros, que formasen un cilindro de 5 a 6 cm de diámetro, cómodos para llevar en la mano.

Hay fuertes indicaciones de que originalmente Heródoto ofreció su obra como una colección de veintiocho temas, llamados en griego logoi. Su extensión sería la adecuada para la recitación pública.45

Lengua y estilo

Como la Historia es la primera obra griega en prosa que se ha conservado, no es de extrañar que las principales características de su estilo sean la simplicidad y el arcaísmo. Ya Aristóteles definía su manera de escribir como «estilo ordenado o concatenado» (λέξις εἰρομένη). Heródoto era muy concreto escribiendo y rehúye las abstracciones; se fijaba en datos perceptibles. De ahí su lenguaje claro y sencillo que fue motivo de admiración en la Antigüedad. Sin embargo, su estilo supone un grado más alto de elaboración que el de Hecateo, caracterizado por las estructuras acumulativas y coordinadas. Los discursos de los tres últimos libros de Heródoto, aunque no perfila la psicología del orador, se caracterizan por su tensión histórica y las normas retóricas de la época.

Por otra parte, es notable el influjo de la epopeya y los géneros narrativos en su estilo. Longino en su tratado lo sublime le llama ὁμηρικώτατος: «gran imitador de Homero» (13, 3). Hay reminiscencias épicas en la fraseología, en la repetición casi literal de enunciados, en el empleo de patronímicos, en el uso de convenciones literarias y tópicos, en semejanzas conceptuales como la sustitución de la intensidad por la repetición, en el uso de estructuras como la composición anular inclusiva, aunque la más usada por él es la anafórica, etc.

En cuanto a la lengua, Heródoto compuso su obra en dialecto jónico con algunos aticismos.

Escritos

  1. Los nueve libros de la historia. El prólogo analiza las relaciones antiguas entre Asia menor y Grecia: Io raptada por los fenicios; Europa y Media por los griegos; Helena por los troyanos. Los nueve libros llevan cada uno el nombre de las nueve musas del arte:
    1. Clío: la victoria de Ciro II el Grande sobre el lidio Creso, la conquista de Asiria y del pueblo masageta.
    2. Euterpe: la conquista de Egipto por Cambises II (hijo de Ciro).
    3. Talía: el reinado de Darío I.
    4. Melpómene: el reinado de Darío I.
    5. Terpsícore: la primera guerra médica (la revuelta jónica y digresiones sobre la historia de Esparta y Atenas).
    6. Erato: la primera guerra médica (la reacción de los griegos y la victoria de Maratón).
    7. Polimnia: la segunda guerra médica.
    8. Urania: la segunda guerra médica.
    9. Calíope: la segunda guerra médica.
  2. Hechos líbicos (desaparecido).
  3. Hechos asirios (desaparecido).

Esteganografía

Probablemente uno de los ejemplos más antiguos del uso de la esteganografía sea el referido por Heródoto en Las historias.7​ En este libro, describe cómo un personaje tomó un cuadernillo de dos hojas o tablillas, rayó bien la cera que las cubría y en la madera misma grabó el mensaje y lo volvió a cubrir con cera regular. Otra historia, en el mismo libro, relata cómo otro personaje había rasurado a navaja la cabeza de su esclavo de mayor confianza, le tatuó el mensaje en el cuero cabelludo, esperó después a que le volviera a crecer el cabello y lo mandó al receptor del mensaje, con instrucciones de que le rasuraran la cabeza.

Geografía de Herodoto

Herodoto escribe sus nueve libros de la Historia «para impedir que el tiempo borre la memoria de la historia de la humanidad.» Se ocupa de su presente, como del presente de todos los pueblos que han pasado por la Tierra. El presente es para unos ya pasado y para otros futuro, pero para cada cual es presente. Herodoto se da cuenta (tal vez el mayor descubrimiento que hizo, según Kapuscinski) que nunca se cuenta una Historia real, sino que conocemos la contada por unos y otros según creen que ha sido o les interesa que así fuera.

Después de presentar Asia, Europa y África, Herodoto acaba su descripción del mundo con una observación llena de asombro: «No puedo alcanzar con mis conjeturas por qué motivo, si es que la tierra supone un mismo continente, se le dieron en su división tres nombres diferentes derivados de nombres de mujeres…»

Cuando Herodoto escribe los 9 libros de la Historia, el continente hasta entonces llamado Libya, ya que sólo era conocido el entorno mediterráneo donde habitaba este pueblo, recibe el nombre de África, que engloba además de libios, a egipcios y etíopes.

El mapa de Herodoto

Así concebía el mapa del mundo el griego Herodoto, considerado el “padre de la historia”, en el siglo V a.C. El mapa incluye los tres únicos continentes conocidos en aquella época.

Existen varias interpretaciones.

Limes en Moldavia

Limes en Moldavia

Murallas de Trajano

Como ocurre con todas las denominadas Murallas de Trajano, de la zona europea oriental, existe una gran confusión de interpretación, al no coincidir los países actuales, Ucrania, Rumania, etc., con los antiguos, que básicamente eran la Dacia romana, y limítrofes, con fronteras y denominaciones un tanto difusas. Dejando aparte, por supuesto, que estas murallas no fueron construidas en tiempos de Trajano.

La más importante de estas vallas/zanjas es la denominada Muro de la Serpiente, habiendo muchas otras más pequeñas. También hay que indicar que la última parte del Muro de Trajano Inferior, o de Athanarico, termina en Ucrania.

Los restos de los limes en Moldavia comprenden paredes de tierra y empalizadas. Hay dos fragmentos principales conservados en Moldavia: el Muro de Trajano Superior y el Muro de Trajano Sur (o Inferior).

Se cree que el Muro de Trajano del Sur o inferior, en Moldavia data del siglo III y fue construido por Athanaric[4] y se extiende desde Rumania: Buciumeni-Tiganesti-Tapu-Stoicani y luego otros 126 km de la aldea de Vadul en el distrito de Cahul. Por el río Prut se extiende hasta Ucrania y termina en el lago Sasyk por Tatarbunar. El Escudo de Armas del distrito de Cahul de Besarabia, Imperio ruso, incorporó el Muro de Trajano. Algunos académicos como Dorel Bondoc y Costin Croitoru piensan que fue hecho por los romanos, porque, para hacerlo, requería mucho conocimiento y mano de obra que los bárbaros como Athanaric no tenían.[5] [6]

Se cree que el Muro de Trajano Superior fue construido en el siglo IV por Greuthungi Goths para defender la frontera contra los hunos.[7] Se extiende 120 km desde el río Dniester por Chiţcani en el distrito de Teleneşti hasta el río Prut y se extiende hasta Tiganesti Sendreni en Rumania.

Fragmentos del muro de Trajano también son encontrados por Leova.

Antiguo mapa ruso que muestra claramente el Muro de Trajano Inferior (en color verde)

 

 

 

 

 

 

El Muro de Trajano Inferior (Muro de Athanaric en el mapa) estaba ubicado justo al norte del delta del Danubio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Murallas romanas en Rumanía (el “Muro de Greuthungi”, llamado incluso “Muro Alto de Trajano”, está en verde oscuro)

Mundo de Homero

Mundo de Homero

Mapa de Homero

Homero, quien para los griegos era el padre de la Geografía, mostraba un mundo circular rodeado por un solo océano gigantesco, en la famosísima descripción del escudo de Aquiles.

Conocer un territorio es dibujarlo, representarlo, traducirlo a unas coordenadas precisas. Conocer el mundo es definir sus límites. En la representación cartográfica se aúna el trazado escueto de caminos, ríos y ciudades, con la visión ideológica y la concepción del universo.

En la Antigüedad, en la narración de Homero (700 a.C.), el Océano marca los límites de las tierras conocidas, concebidas como un disco circular con Grecia en su centro, y es también el mar el que desdibuja los contornos de los reinos y ciudades míticas.

Pero los caminos del mar están abiertos, y fenicios y griegos transforman la vaguedad y la bruma de los primeros mapas en puertos florecientes, dársenas bañadas por el sol y ciudades a la medida del hombre.

Mapa del mundo según las narraciones de Homero. Fuente: https://commons.wikimedia.org/

Existen varias interpretaciones o reconstrucciones, según autor y época, algunas de ellas son: