Códigos famosos
En esta relación, mayoritariamente, se incluyen Escrituras y/o Códigos famosos (generalmente sin descifrar), en cualquier formato y soporte, y de cualquier época. Unos son escrituras, generalmente antiguas, otros son códigos que pueden tener origen desconocido o no. Algunos se han descifrado sólo en parte, o su descifrado ofrece dudas. Otros ya están descifrados, pero se incluyen debido a su fama.
Evidentemente debido al avance de la criptografía, cada día quedan menos códigos por descifrar.
Se ha huido de los mitos no comprobados, solo se incluyen si hay datos físicos palpables.
Palimpsesto de Arquímedes
Palimpsesto de Arquímedes
Página del Palimpsesto de Arquímedes. El texto litúrgico es el que puede leerse de arriba hacia abajo, mientras que la obra de Arquímedes es el texto más débil que se puede leer de izquierda a derecha.
El Palimpsesto de Arquímedes (Παλίμψηστο του Αρχιμήδη) es el nombre por el que se conoce comúnmente a un palimpsesto —texto antiguo escrito sobre otro anterior en pergamino— formando un códice, que originalmente fue una copia en griego de diversas obras de Arquímedes, antiguo matemático, físico e ingeniero siracusano, y de otros autores. Posteriormente fue borrado rudimentariamente y usado para escribir salmos y oraciones de un convento.
Contenido
En el Palimpsesto de Arquímedes se pueden encontrar copias de diversas obras del matemático griego:
- Sobre el equilibrio de los planos
- Sobre las espirales
- Medida de un círculo
- Sobre la esfera y el cilindro
- Sobre los cuerpos flotantes (única copia conocida en griego)
- El método de los teoremas mecánicos (única copia conocida)
- Stomachion (copia más completa de todas las conocidas).
Además, el palimpsesto también contiene discursos del político ateniense Hipérides, del siglo IV a. C., un comentario de Alejandro de Afrodisias sobre la obra de Aristóteles y algunas otras obras.1
En particular, es de especial importancia la obra sobre El método de los teoremas mecánicos de Arquímedes, puesto que se trata de la única copia conocida existente. En sus otras obras, Arquímedes solía calcular la relación entre dos áreas o volúmenes a través del método exhaustivo, un sistema utilizado en la antigua Grecia como alternativa al método moderno de límites. Dado que los griegos eran conscientes de la existencia de números irracionales, su noción sobre un número real era la de una cantidad Q, a la que se podía llegar mediante una aproximación entre dos intervalos. Si se puede encontrar dos cantidades, una siempre superior a Q y la otra siempre inferior a Q, el acercamiento de esas dos cantidades servía para alcanzar el valor de Q.
Arquímedes utilizaba este sistema para demostrar sus teoremas. Esto implicaba aproximar el valor del área de una figura que quería calcular mediante su acotación entre los valores de otras dos áreas conocidas, que servirían como intervalos superior e inferior. Luego probaría que los intervalos llegan a ser un valor igual cuando se va afinando la subdivisión, calculando con ello el valor pretendido. Los autores antiguos criticaban que Arquímedes no ofrecía una explicación del método utilizado para llegar a sus resultados, pero es precisamente ese método lo que se explica en la obra encontrada en el Palimpsesto.
Lo interesante no son los resultados obtenidos por Arquímedes, que en estos días resultan harto conocidos, sino conocer el proceso y el método de una mente brillante como la de Arquímedes para llegar a estados matemáticos muy avanzados para la época, creando en el camino números como el famoso π (pi).
Muchos de los resultados obtenidos por Arquímedes no fueron obtenidos por los sabios sino hasta quinientos años después, dando pie a la discusión de en qué estado de avance estaría la civilización actual si este manuscrito hubiera estado al alcance de los sabios medio siglo antes de su desaparición.
Historia
Arquímedes vivió en el siglo III a. C., pero el palimpsesto, que contiene una copia de parte de su obra, no fue escrito hasta el siglo X por un escriba anónimo. En algún momento del siglo XII el manuscrito fue desatado
, rascado y lavado, junto con al menos otros seis manuscritos en pergamino, entre los que se incluía uno con obras de Hipérides. Las hojas de pergamino fueron dobladas por la mitad y reutilizadas para copiar un texto de carácter litúrgico de 177 páginas, de manera que cada página del escrito antiguo se convirtió en dos páginas del texto litúrgico. Sin embargo, el borrado no fue completo, y la obra de Arquímedes está ahora accesible gracias a que el trabajo científico y académico realizado entre 1998 y 2008 utilizando métodos de procesamiento digital de imágenes obtenidas utilizando diversas frecuencias de radiación, incluyendo radiación infrarroja, luz ultravioleta, y rayos X.23 El académico Constantin von Tischendorf visitó Constantinopla (actual Estambul) en la década de los años 1840, e intrigado por el escrito matemático griego visible en el palimpsesto, se llevó con él una de sus páginas. Esta página actualmente se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge. Sin embargo, sería el filólogo danés Johan Ludvig Heiberg (1854-1928) quien se daría cuenta, cuando inspeccionó el palimpsesto en 1906, que se trataba de un texto de Arquímedes, y que contenía obras que se creían perdidas.
Stomachion, un puzle de disección cuya descripción aparece en el Palimpsesto de Arquímedes.
Tras el tratamiento del palimpsesto, el texto original de Arquímedes puede ahora leerse con claridad.
Johan Ludvig Heiberg tomó fotografías de la obra, a partir de las cuales obtuvo transcripciones que publicó entre 1910 y 1915. Sin embargo, su trabajo quedó interrumpido por el inicio de la primera guerra mundial. Poco después, la obra fue traducida al inglés por Thomas Heath, momento en que comenzó a ser más accesible y conocida por los colectivos de historiadores, físicos y matemáticos. El texto quedó en posesión de la biblioteca de Constantinopla y pronto desapareció. Se desconoce cómo reapareció en Francia tras la Primera Guerra Mundial como propiedad de un coleccionista particular que asegura que fue comprado en Estambul por su abuelo.4
Desde la década de los años 1920 el manuscrito permaneció en París, en poder de un coleccionista de manuscritos y sus herederos. En 1998 la discusión sobre la propiedad del manuscrito llegó a la Corte Federal del Estado de Nueva York, en el caso que enfrentaba al Patriarcado de Jerusalén contra Christie’s, Inc. Según el Patriarcado, el manuscrito pertenecía a la biblioteca del monasterio de Mar Saba, que lo había adquirido en 1625, habiendo sido robado de uno de sus monasterios en la década de los años 1920. Sin embargo, el juez dictaminó en favor de la casa de subastas Christie’s, considerando que la acción reivindicatoria del Patriarcado de Jerusalén había prescrito. Tras la sentencia, Christie’s subastó el palimpsesto, que se vendió por dos millones de dólares a un comprador anónimo. Simon Finch, el representante del comprador anónimo, indicó que se trataba de un estadounidense de carácter privado que trabajaba en la industria de alta tecnología, y matizó que no se trataba de Bill Gates.5 La revista alemana Der Spiegel informó de que el comprador probablemente podría ser Jeff Bezos.6
El Palimpsesto de Arquímedes fue sometido entre los años 1999 y 2008 a un intenso estudio en el Museo Walters, en Baltimore, Maryland, así como a un proceso de restauración (el pergamino había sufrido deterioros por efecto del moho). Los trabajos fueron dirigidos por el Dr. Will Noel, conservador de manuscritos del Museo, y bajo la gestión de Michael B. Toth, junto con la Dra. Abigail Quandt al cargo de los trabajos de conservación del manuscrito.
Por otro lado, un equipo de científicos de la imagen utilizó un sistema de procesamiento informático de las imágenes digitales procedentes de varias bandas espectrales, entre las que se incluían la luz ultravioleta y la visible, para revelar la mayor parte del texto oculto, incluyendo la obra de Arquímedes. Tras procesar y digitalizar el palimpsesto completo en tres bandas espectrales hasta 2006, en 2007 redigitalizaron la imagen del palimpsesto en doce bandas espectrales.7 El equipo procesó digitalmente las imágenes para revelar una mayor parte del texto oculto en pseudocolor. También digitalizaron las imágenes originales de Heiberg. Por último Reviel Netz, de la Universidad de Stanford, y Nigel Wilson crearon una transcripción diplomática del texto, rellenando los vacíos de la transcripción de Heiberg con las nuevas imágenes. Todas las imágenes se encuentran actualmente alojadas en la página web archimedespalimpsest.net.
Además, en algún momento posterior a 1938, algún propietario del manuscrito falsificó cuatro imágenes religiosas de estilo bizantino que incluyó en el manuscrito con la finalidad de incrementar su valor. Se creía que estas imágenes habían hecho que el texto que había debajo se volviese completamente ilegible, pero en mayo de 2005 se utilizó un sistema de rayos X de alta definición para intentar revelar aquellas partes del pergamino que hasta ese momento no habían salido a la luz. La fluorescencia producida con los rayos X permitió acceder también a esa parte del texto oculto.8
En abril de 2007 se anunció el descubrimiento de un nuevo texto en el palimpsesto, consistente en un comentario a la obra de Aristóteles atribuido a Porfirio.9 Antes se había descubierto un texto de Hipérides, un político ateniense del siglo IV a. C.,1 y en particular de su discurso Contra Diondas, que fue publicado en 2008 en la revista académica alemana Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik, vol. 165.10
El 29 de octubre de 2008, coincidiendo con el décimo aniversario de la adquisición del palimpsesto por subasta, toda la información derivada del documento, incluyendo imágenes y transcripciones, fueron alojadas en Internet para su uso bajo una licencia Creative Commons, y las imágenes procesadas del palimpsesto fueron publicadas en orden en Google Libros.11
Fotografía del Palimpsesto de Arquímedes en el The Walters Art Museum (Baltimore, Maryland, EE.UU.)
Palimpsesto de Arquímides
Arquímedes fue considerado uno de los pensadores más importantes de la antigüedad clásica. Sus aportaciones en el campo de la física y las matemáticas han dejado un legado de gran importancia para el avance de la Ciencia.
Supo unir la lógica matemática a la experimentación, por esta razón se le puede considerar un hombre que se adelantó a su tiempo y precursor de Galileo.
Nació en la ciudad de Siracusa en el año 287 a.C. y, desde bien joven, mostró gran inquietud por las matemáticas. Estudió en Alejandría y, junto a Heratóstenes de Cirene, logra medir la circunferencia terrestre. Al regresar a Siracusa dedicó su vida al estudio y la investigación de las matemáticas, física, geometría, mecánica, astronomía… Dos de sus manuscritos se perdieron poco después de ser traducidos del griego; el tercero y último, llamado el Palimpsesto de Arquímedes, es el único texto que ha sobrevivido hasta nuestros días.
La obra de Arquímedes, como la de tantos otros, fue borrada y sobrescrita con textos litúrgicos, convirtiéndose así en libros de oraciones. Esta técnica era muy usual en la época antigua, sobre todo en el siglo VII, debido a la gran escasez de materia escritora. Así cuando el texto primitivo se consideraba de poco interés, se borraba y se volvía a reescribir.
Dos páginas del libro de oraciones (Palimpsesto de Arquímedes) vistas con luz natural. Fotografía del The Walters Art Museum de Baltimore
Detalle de las dos páginas anteriores en el que se observa el diagrama de una espiral. Fotografía del The Walters Art Museum de Baltimore
Fotografía con un filtro de luz azul del detalle del diagrama de una espiral. Fotografía del The Walters Art Museum de Baltimore
Un folio desplegado del Palimpsesto de Arquímedes visto con luz natural, donde se pueden ver dos “páginas” del libro de oraciones escrito encima de las obras de Arquímedes. En cada una de las dos páginas el texto religioso está escrito de abajo a arriba, al estar girado. Fotografía del The Walters
Art Museum de Baltimore
La misma página anterior, en la cual puede leerse, después de haber sido analizada con diferentes técnicas, el texto original de Arquímedes. Fotografía del The Walters Art Museum de Baltimore
Se puede leer más sobre el complicado proceso de recuperación de las imágenes del Palimpsesto de Arquímedes en la página web The Archimedes Palimpsest Project, del Museo Walters de Arte de Baltimore.
De cada folio del palimpsesto se saca una serie de fotografías, con diferentes técnicas, cada una de las cuales no permite leer completamente el texto oculto del mismo, pero a partir de ellas se puede procesar una imagen ya legible. Fotografía del The Walters Art Museum de Baltimore
Codex Gigas
Codex Gigas
Codex Gigas: la apertura con el retrato del Diablo.
El Codex Gigas, también conocido como Códice Gigas o la biblia del diablo, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo xiii y escrito en latín presuntamente por el monje Germán el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). Fue considerado en su época como la «octava maravilla del mundo» debido a su impresionante tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, el manuscrito medieval más grande conocido), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 kg.1 Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación.
Este manuscrito ha pasado a través de cientos de personas, desde los dueños del monasterio hasta llegar a su actual localización en Estocolmo, Suecia. A lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuesta maldición que lo llevó a cambiar de «residencia» durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de Rodolfo II, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina.
Contenido
El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales, encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas y otros textos.2
Tal combinación de textos no existe en ninguna otra parte, calificado por Christopher de Hamel, profesor de la Universidad de Cambridge como «un objeto de lo más peculiar, extraño, fascinante, raro e inexplicable».[cita requerida] Es de un precio incalculable, ha sido robado gran cantidad de veces y fue guardado en secreto por Rodolfo II de Habsburgo emperador del Sacro Imperio Germano.
Leyenda
El diablo en una página del Codex.
De acuerdo a una versión de la leyenda de la Edad Media, el autor del Codex Gigas fue un monje benedictino condenado a ser empalado vivo por incumplir sus votos del monasterio. Para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche; la tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas. Ciertamente, no se trata más que de una leyenda muy posterior a su creación; no obstante, es indudable que fue escrito por un solo hombre.
Origen
Una nota sobre la primera hoja del Codex Gigas establece a un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlažice. El monasterio era demasiado pequeño y demasiado pobre para llevar a cabo tal empresa avanzada, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus (‘Herman, monje recluido’) aparece el 10 de noviembre en la necrológica. El epíteto inclusus estaba vinculado, con la leyenda del libro, se cree que el monje se auto aisló del mundo por penitencia, y se dedicó a escribir el libro como parte de su castigo, pues entonces transcribir un texto sagrado era considerado una forma de redimirse.
Historia
- 1204-1230: se cree que el libro fue creado en estas fechas, esto se fundamenta en la inclusión del santo bohemio San Procopio, canonizado en 1204 en el calendario; y en la omisión del rey Otakar I de Bohemia de la necrología, pues murió en 1230.
- 1295: con el monasterio en graves condiciones financieras, los benedictinos de Podlažice, venden el manuscrito a los cistercienses de Sedlec, a instancias del obispo Gregorio de Praga. El manuscrito, incluso entonces, era considerado como una de las maravillas del mundo. No está claro si esta compra se llevó a cabo en 1295, ya que Gregorio fue elegido obispo de Praga sólo en 1296. Es posible que el escriba consignara por error 1295 en lugar de 1296.
- 1500-1594: el Codex perteneció a los llamados «monjes negros», luego de un tiempo estos monjes cayeron en una crisis financiera, tuvieron que vender el Codex a los llamados «monjes blancos» y que de ahí cuando comenzaba una guerra el emperador Rodolfo II de Habsburgo tomó como botín el Codex y lo llevó a su palacio.
- 1594: el emperador Rodolfo II rescató el manuscrito gigante de la oscura celda monacal de Broumov, incorporándolo a sus espléndidas colecciones de objetos raros.
- 1648: al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Hans Christoff von Königsmarck, junto a otros objetos de arte de la célebre Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612). Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro y creado hacia el año 750, y que actualmente se encuentra en Upsala (centro de Suecia).
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco en dos ocasiones.
- 1970: el Codex Gigas sale de Suecia para ir al Metropolitan Museum de Nueva York.
- 2007: el 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.3
Os aconsejamos un par de webs (1 y 2), un vídeo documental, y un enlace donde podéis contemplar las páginas escaneadas de éste enigmático manuscrito.
Si os resulta interesante éste misterioso libro, también podéis leer el siguiente enlace: http://supercurioso.es/codex-gigas-la-supuesta-biblia-del-diablo/
Principio del Libro de la Sabiduría de Salomón uno de los libros de la Biblia.
La ciudad celestial en el Codex Gigas. (Biblioteca Nacional de Suecia)
The Ripley Scroll
The Ripley Scroll
Este es un libro de alquimia. El texto escrito en forma poética es tan enigmático que no se ha podido leer. Los pergaminos de Ripley son tan misteriosos como la vid
a de su autor. Fueron escritos por el alquimista Sir George Ripley en el siglo XV. Son 25 volúmenes de recetas y fórmulas. En sus tiempos se creía que había logrado crear humanos en tubos de ensaye.
El pergamino de Ripley
El pergamino de Ripley es un manuscrito extraordinario de casi seis metros de longitud que describe cómo crear la legendaria Piedra Filosofal. Debe su nombre a George Ripley, un canónigo medieval del Priorato de Bridlington en Yorkshire (Inglaterra), que supuestamente escribió un texto conocido como The Compound of Alchymy (El compendio del alquimista). El pergamino está lleno de simbolismo místico. Los significados exactos de los iconos alquímicos no se llegan a entender por completo, y es obvio que parte de las imágenes se presentan de manera confusa a propósito. Solo aquellos que hayan dedicado su vida a la alquimia pueden aspirar a descifrar sus secretos.
Paso 1
En la primera escena, Hermes Trismegistus (un legendario sabio egipcio) sostiene un matraz alquímico sobre un horno. Los ocho círculos representan los pasos necesarios para crear la «piedra blanca», que requiere la amalgama de azufre y mercurio. En el centro, Hermes muestra a George Ripley un libro sobre alquimia.
Paso 2
Después, observamos la creación de la «piedra blanca» en un baño químico. Las serpientes enrolladas en el árbol (símbolo de sabiduría y conocimiento) representan a Mercurio, el dios romano. Dentro del agua hay dos figuras que se asemejan a Adán (azufre) y Eva (mercurio).
Paso 3
En este punto, el azufre y el mercurio se deben combinar en otro baño químico. Debajo hay un dragón comiéndose un sapo, lo que simboliza la creación espontánea de la «piedra negra».
Paso 4
Esta es la última parte del proceso de creación de la Piedra Filosofal. El león rojo representa el azufre del mismo color; el león verde, la mena de la que se extrae la esencia del mercurio. Incorporados a la «piedra» ennegrecida sobre un fuego, estos materiales forman la «piedra roja».
Paso 5
El Ave de Hermes, que se asemeja a un fénix, representa la regeneración. Simboliza los poderosos vapores que se producen durante la creación de la Piedra Filosofal.
Paso 6
La Piedra Filosofal se muestra como tres esferas coloreadas: la piedra blanca, la piedra roja y la piedra negra. Combinadas, pueden formar el Elixir de la Vida. El Sol simboliza el oro y la Luna creciente, la plata. Las piedras las sujeta en el aire un dragón conocido como la «serpiente de Arabia».
Paso 7
Se cree que la última figura de El pergamino de Ripley representa al escribano (o quizás al propio George Ripley) con una pluma fuente bajo el brazo.
Los pergáplas alquímicos de Ripley
Los pergámanos alquímicos que se asocian con George Ripley son manuscritos inusuales que ilustran la búsqueda de la Piedra de Filósofos.
Ripley fue un canon de Bridlington en Yorkshire que vivió de alrededor de 1415 a 1495. Era conocido como un alquimista y autor de obras alquímicas en rima, y sus versos se utilizan en la mayoría de los pergromas. Los pergiganos químicos son raros y sólo hay 16 en el Reino Unido; en Londres hay siete en la Biblioteca Británica, y dos en la Biblioteca Wellcome; la Biblioteca Bodleian en Oxford tiene cinco, y el Museo Fitzwilliam en Cambridge tiene uno, el más largo a 21 pies. También hay cuatro pergámeros en los Estados Unidos de América (Universidad de Yale; Universidad de Princeton; Biblioteca Huntington, San Marino; y el Getty Center for the History of Art and the Humanities, Santa Mónica), todos los cuales fueron comprados en ventas en Londres.
La procedencia de los pergemporámeos es oscura en muchos casos, pero por lo general pertenecían a individuos aristocráticos y ricos. Cuando y donde se produjeron es incierto, aunque se piensa que algunos de ellos se originaron en Lábeck en el siglo XVI. El pergílvitese de Edimburgo se remonta a la década de 1640 a más tardar. De dónde vino antes de esto es intrigante. Su propietario Sir George Erskine de Innertiel (ahora Inverteil) cerca de Kirkcaldy, que nació en unos 1570 y murió en 1646), tuvo contactos con otros aristócratas en Escocia y Londres que estudiaron manuscritos alquímicos. También estuvo en contacto con rosciclistas en Hesse, Alemania, pero es poco probable que trajeran el pergigante a Erskine.
El Desplazado Ripley
El pergilio forma parte apropiada y relevante de los manuscritos alquímicos que habían pertenecido a Erskine y fueron presentados por su nieto el conde de Cromartie al Colegio en 1707. George Mackenzie (1630-1714), primer conde de Cromartie, había participado en 1685 como Vizconde Tarbat en calidad de responsable en la ratificación de la carta de 1681 del Colegio. Fue en términos muy amistosos con miembros fundadores del Colegio, incluyendo Balfour, Sibbald, Pitcairne y Stevenson, todos como él con antecedentes de Fife. Si bien es probable que Cromartie fuera nombrado miembro del Colegio, su nombre no está entre los becarios o becarios honorarios del período que figuran en la lista de 1681 en la Carta y los Reglamentos (1789). Sin embargo, faltan los registros casi inmediatamente después de la creación del Colegio, para el período de diciembre de 1682 a 1694 y es probable que se haya hecho becario durante ese tiempo. El pergigante fue mostrado a la Sociedad Escocesa de Anticuarios en 1827 por el Dr. William Moncrieff el Bibliotecario del Colegio, y el primer relato, publicado en 1876, se basa en la descripción detallada de Moncrieff. El pergilio contiene una serie de imágenes que pretenden ilustrar los pasos necesarios para la adquisición de la Piedra de los Filósofos con texto en frases latinas, y poemas alquímicos de George Ripley. La secuencia de emblemas es una versión del patrón más que se encuentra en estos pernos y consiste en una serie de figuras que están bien y hábilmente dibujando.
El desplazamiento mide unos 18 pies 4 pulgadas ((5.5m) de largo y unas 23 pulgadas (57.5cms) de ancho. Consta de siete grandes hojas de terciopelo cada una de aproximadamente 32 pulgadas (80cms) de largo, excepto la última sección que es de 9 pulgadas (22.5cms) de largo. Están unidos a un respaldo de lino y hay un rodillo en la parte superior y un bar de madera en la parte inferior. La parte superior muestra evidencia de desgaste, y tal vez húmedo en algún momento, de modo que las imágenes son bastante débiles. Fue copiado para el papel de Moncrieff y Small por un proceso fotolitográfico, muy utilizado a principios de la década de 1860, que da una ilustración muy clara de los dibujos. El texto es imposible de leer de esto, pero todo está en la cuenta de Moncrieff. La mano escrita en la parte superior es: Edinburgh 19t Die Junii 1707. Simblio místico de Hoc, en avita Bibliotheca Doni Georgii Areskine, Equitis aurati, supremi senatus et colidgii Justicii en Scotia Senator inter primos Justitia et eruditione clarus phimeophie Hermeticae et decor, Regumsu suque suia ae conciliis secretis et spectabile Collegio Medicorum Edinbur Regali DD. Geo Cromartio.
Aunque la serie de imágenes es un continuum y cada una conduce a la siguiente se puede dividir arbitrariamente con fines descriptivos en secciones.
El Desplazamiento Ripley comienza con una gran figura barbuda agarrando un jarrón en forma de huevo. La figura, en gorra/jefe y túnica, es casi con toda seguridad la de Hermes Trismegistus (algo más grande) el legendario fundador de la alquimia que se identifica con el dios egipcio de la curación Thoth.
La apariencia es consistente con otros retratos de él durante el tiempo en que se produjeron originalmente los pernos: por ejemplo, el mosaico de Stefano en el suelo de la Catedral de Siena (1488). El recipiente que sostiene es un Jarrón Hermético (Vaso de los Filósofos; Huevo de Filósofo). La forma del huevo era muy significativa y simbólica de la creación y en ella se llevó a cabo la Gran Obra de hacer la Piedra Filosofal. Huelga decir que la nave está herméticamente sellada por un tapón.
El jarrón contiene una serie de ocho roundels unidos por cadenas a un roundel central más grande. Cada pequeño forro tiene un jarrón hermético que contiene
uno o dos homunculi, macho o hembra, flanqueado por figuras parecidas a monjes. El mayor roundel central tiene dos figuras sentadas que sostienen un libro; una de las figuras parece volver a ser Hermes. En la parte superior del jarrón hay un sapo, y debajo de él están las palabras ‘El mar negro, la luna negra, el infierno negro’; debajo de esto entre dos conjuntos de versos hay un horno.
El horno se encuentra en hojas en la parte superior de un árbol por debajo de la cual una figura femenina curiosa con la cola de un dragón y los pies con telarañas, pero un tronco humano (una Melusine) y con la cabeza puesta entre el sol y la luna, cuelga hacia abajo agarrando a un niño macho.
A continuación se presenta una vid con uvas empares de una piscina o cisterna de siete caras delimitada por siete pilares en cada uno de los cuales se encuentra una figura monje agarrando un jarrón hermético. En el puesto de la piscina figuras masculinas y femeninas desnudas. Todo descansa s
obre un pilar angular que
en sí mismo se fija en una segunda piscina de cuatro lados. Abrazar el pilar es una figura masculina grande como Sansón, con un pie en el agua teniendo a su izquierda un ángel alado, y a su derecha otra figura humana con una estructura espigada indeterminada detrás de ella.
La parte delantera de la piscina está decorada con un dragón alado arrojando un sapo de su boca. Una serie de líneas de verso vienen por debajo de esto. Estos están en Theatrum Chemicum Britannicum de Ashmole, 1652, donde se atribuyen a Ripley. En cada una de las cuatro esquinas de la estructura hay un pilar con un jarrón hermético.
Cada lado de esta sección del pergíciado está decorado con plumas. La piscina descansa sobre una base en la parte delantera de la cual son un león rojo (izgato), y un león verde (derecha), a ambos lados de un horno con las palabras ‘La montura de Cholerick tenware’.
Sigue un gran sol con ojos y boca, luego sigue la llamativa figura del Pájaro de Hermes coronado mordiendo su ala izquierda y
de pie sobre un orbe en el que siete plumas están atascadas.
Más objetos similares a las plumas aparentemente están cayendo de los rayos del sol. Algunos versículos más se establecen debajo del orbe, después de lo cual hay otro orbe de otro tipo que contiene bolas blancas enlazadas dentro de ella, y con rayos emanando de ella.
Este orbe se encuentra en una estructura lunar por debajo de la cual se encuentra un dragón cuyas alas no parecen estar unidas a su cuerpo sino al orbe e
n el que se encuentra. El dragón se está sangrando de su vientre, las gotas fluyendo hacia el orbe que tiene tres bolas
negras en ella. Siguen tres párrafos de la poesía.
Finalmente, dos figuras agarran a ambos lados de una columna de poesía. La figura de la izquierda es un peregrino o tal vez un filósofo (Ripley mismo?) que lleva un curioso basurero que en su extremo inferior es una peza y tiene su extremo superior vestido en un pergífil.
A la derecha hay una figura en túnicas eclesiásticas con una corona y personal largo, posiblemente Hermes de nuevo. Intercaladas en todo el pergíntes hay frases en inglés y latín, algunas de estas últimas en forma abreviada.
Mientras que los pernos encarnan muchos símbolos alquímicos convencionales la interpretación de estos es oscura y un asunto de conjetura. Entre otros, el psiquiatra Jung ha ofrecido explicaciones de algunas de las imágenes. Como en mucha escritura alquímica e imágenes hay un evidente simbolismo cristiano en todo. Algunos de los símbolos son conocidos alquímicos: jarrones herméticos, un sapo, el dragón, el Pájaro de Hermes y los leones rojos y verdes. Pero lo que representan es otra cuestión y puede diferir de un uso a otro. El sapo a menudo significa materia terrenal, o azufre sofálico en el que las propiedades físicas más burdas del azufre están ausentes. El Ave de Hermes que se muestra como comer su ala ha sido interpretada como un acto estabilizador en relación con el mercurio. Sin embargo, el mercurio no siempre representa la plata rápida familiar, sino que es más bien una pista de las propiedades más espirituales que químicas. El león rojo puede representar azufre; el mercurio del león verde, o vitriolo, o tal vez antimonio. El dragón sangrante es probablemente un pelícano simbólico ‘vulmándose’ en sí mismo, que es un motivo común a menudo con significado religioso. Hay tanto detalle en las imágenes de los pergámidos que todavía hay un largo camino por recorrer en la explicación de lo que hay detrás de ella.
Cilindro de Ciro
Cilindro de Ciro
El Cilindro de Ciro es un antiguo cilindro de arcilla, actualmente roto en varios pedazos, en el que está escrita una inscripción real aqueménida en escritura cuneiforme acadia en nombre del rey persa Ciro el Grande.[2 ] [3] Data del siglo VI a. C. y fue descubierto en las ruinas de la antigua ciudad mesopotámica de Babilonia (actualmente en el moderno Irak) en 1879.[2 ] Actualmente se encuentra en posesión del Museo Británico. Fue creado y utilizado como depósito de cimentación tras la conquista persa de Babilonia en el 539 a. C., cuando el Imperio neobabilónico fue invadido por Ciro e incorporado a su Imperio persa.
El Cilindro de Ciro, anverso y reverso, y transcripción
Tamaño: 21,9 centímetros (8,6 pulgadas) x 10 centímetros (3,9 pulgadas) (máximo) x (extremo A) 7,8 centímetros (3,1 pulgadas) x (extremo B) 7,9 centímetros (3,1 pulgadas)[1]
Escritura: Escritura cuneiforme acadia
Creado: Aproximadamente 539–538 a. C.
Periodo/cultura: Imperio aqueménida [1]
Descubierto: Babilonia, Bagdad Vilayet del Iraq otomano, por Hormuzd Rassam en marzo de 1879[1]
Ubicación actual: Sala 52,[1] Museo Británico (Londres)
Identificación: BM 90920 [1]
Registro: 1880,0617.1941[1]
El texto del Cilindro alaba a Ciro, expone su genealogía y lo retrata como un rey de una línea de reyes. El rey babilónico Nabonido, que fue derrotado y depuesto por Ciro, es denunciado como un opresor impío del pueblo de Babilonia y sus orígenes de baja cuna se contrastan implícitamente con la herencia real de Ciro. El victorioso Ciro es retratado como habiendo sido elegido por el dios principal babilónico Marduk para restaurar la paz y el orden en los babilonios. El texto afirma que Ciro fue recibido por el pueblo de Babilonia como su nuevo gobernante y entró en la ciudad en paz. Apela a Marduk para proteger y ayudar a Ciro y a su hijo Cambises. Ensalza a Ciro como un benefactor de los ciudadanos de Babilonia que mejoró sus vidas, repatrió a las personas desplazadas y restauró templos y santuarios de culto en toda Mesopotamia y en otras partes de la región. Concluye con una descripción de cómo Ciro reparó la muralla de la ciudad de Babilonia y encontró una inscripción similar colocada allí por un rey anterior.[3]
El texto del Cilindro ha sido visto tradicionalmente por los eruditos bíblicos como evidencia corroborativa de la política de Ciro de repatriación del pueblo judío luego de su cautiverio babilónico [4] (un acto que el Libro de Esdras atribuye a Ciro[5]), ya que el texto se refiere a la restauración de santuarios de culto y la repatriación de pueblos deportados. 6] Esta interpretación ha sido cuestionada, ya que el texto solo identifica santuarios mesopotámicos y no menciona a los judíos, Jerusalén o Judea.[7] No obstante, se ha visto como una señal del enfoque relativamente ilustrado de Ciro hacia la diversidad cultural y religiosa. El ex director del Museo Británico, Neil MacGregor, dijo que el cilindro fue «el primer intento que conocemos sobre cómo dirigir una sociedad, un estado con diferentes nacionalidades y creencias, un nuevo tipo de arte de gobernar».[8]
En tiempos modernos, el Cilindro fue adoptado como símbolo nacional de Irán por la dinastía gobernante Pahlavi, que lo exhibió en Teherán en 1971 para conmemorar los 2500 años del Imperio persa.[9] La princesa Ashraf Pahlavi le presentó al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, una réplica del Cilindro. La princesa afirmó que «la herencia de Ciro fue la herencia de la comprensión humana, la tolerancia, el coraje, la compasión y, sobre todo, la libertad humana».[10] Su hermano, Shah Mohammad Reza Pahlavi, promovió el Cilindro como la «primera carta de derechos humanos», aunque esta interpretación ha sido descrita por varios historiadores como «bastante anacrónica» y controvertida.[11] [12] [13] [14]
Descubrimiento
Hormuzd Rassam en Mosul alrededor de 1854. El Cilindro de Ciro fue descubierto durante las excavaciones de Rassam en Babilonia en febrero-marzo de 1879.
El arqueólogo asirio–británico Hormuzd Rassam descubrió el Cilindro de Ciro en marzo de 1879 durante un largo programa de excavaciones en Mesopotamia llevadas a cabo para el Museo Británico.[15] Había sido colocado como depósito de cimentación en los cimientos de Ésagila, el templo principal de la ciudad.[3] La expedición de Rassam siguió a una excavación anterior realizada en 1850 por el arqueólogo británico Austen Henry Layard, quien excavó tres montículos en la misma zona pero encontró poco de importancia.[16] En 1877, Layard se convirtió en embajador de Gran Bretaña en el Imperio Otomano, que gobernaba Mesopotamia en ese momento. Ayudó a Rassam, que había sido su asistente en la excavación de 1850, a obtener un firman (decreto) del sultán otomano Abdul Hamid II para continuar las excavaciones anteriores. El firman sólo era válido durante un año, pero en 1878 se emitió un segundo firman, con términos mucho más liberales. Se concedió por dos años (hasta el 15 de octubre de 1880) con la promesa de una extensión hasta 1882 si era necesario.[17] El decreto del sultán autorizó a Rassam a «embalar y enviar a Inglaterra cualquier antigüedad que encontrara… siempre que no hubiera duplicados». Se ordenó a un representante del sultán que estuviera presente en la excavación para examinar los objetos a medida que se descubrieran.[18]
Una vez obtenido el permiso, Rassam inició una excavación a gran escala en Babilonia y otros sitios en nombre de los fideicomisarios del Museo Británico.[16] Realizó las excavaciones en cuatro fases distintas. Entre cada fase, regresó a Inglaterra para traer sus hallazgos y recaudar más fondos para continuar el trabajo. El Cilindro de Ciro fue encontrado en la segunda de sus cuatro expediciones a Mesopotamia, que comenzó con su salida de Londres el 8 de octubre de 1878. Llegó a su ciudad natal de Mosul el 16 de noviembre y viajó por el Tigris hasta Bagdad, a donde llegó el 30 de enero de 1879. Durante febrero y marzo, supervisó las excavaciones en varios sitios babilónicos, incluida la propia Babilonia.[17]
Mapa del sitio de Babilonia en 1829. Los excavadores de Hormuzd Rassam encontraron el Cilindro de Ciro en el montículo de Tell Amran-ibn-Ali (marcado con una «E» en el centro del mapa) bajo el cual se encontraba el templo en ruinas de Esagila.
Pronto descubrió una serie de edificios importantes, incluido el templo de Ésagila, un santuario importante para el dios principal babilónico Marduk, aunque su identidad no se confirmó por completo hasta la excavación del arqueólogo alemán Robert Koldewey en 1900.[19] Los excavadores encontraron una gran cantidad de documentos comerciales escritos en tablillas de arcilla enterradas en los cimientos del templo donde descubrieron el Cilindro de Ciro.[16] Rassam dio relatos contradictorios sobre dónde se hicieron sus descubrimientos. Escribió en sus memorias, Asshur and the land of Nimrod, que el Cilindro había sido encontrado en un montículo en el extremo sur de Babilonia cerca del pueblo de Jumjuma o Jimjima.[20] [21] Sin embargo, en una carta enviada el 20 de noviembre de 1879 a Samuel Birch, el Conservador de Antigüedades Orientales del Museo Británico, escribió: «El Cilindro de Ciro fue encontrado en Omran [Tell Amran-ibn-Ali] con alrededor de seiscientas piezas de terracotas inscritas antes de que yo saliera de Bagdad».[22] Salió de Bagdad el 2 de abril, regresó a Mosul y partió de allí el 2 de mayo para un viaje a Londres que duró hasta el 19 de junio.[17]
El descubrimiento fue anunciado al público por Sir Henry Rawlinson, presidente de la Royal Asiatic Society, en una reunión de la Sociedad el 17 de noviembre de 1879.[23] Lo describió como «uno de los registros históricos más interesantes en el carácter cuneiforme que se ha sacado a la luz hasta ahora», aunque erróneamente lo describió como procedente de la antigua ciudad de Borsippa en lugar de Babilonia.[24] Las «Notas sobre un cilindro de arcilla recién descubierto de Ciro el Grande» de Rawlinson se publicaron en la revista de la sociedad al año siguiente, incluida la primera traducción parcial del texto.[25]
Descripción
El Cilindro de Ciro es un cilindro de arcilla cocida en forma de barril que mide 22,5 centímetros (8,9 pulgadas) por 10 centímetros (3,9 pulgadas) en su diámetro máximo.[1] Fue creado en varias etapas alrededor de un núcleo de arcilla en forma de cono dentro del cual hay grandes inclusiones de piedra gris. Se construyó con capas adicionales de arcilla para darle una forma cilíndrica antes de agregar una fina capa superficial de arcilla a la capa exterior, en la que está inscrito el texto. Fue excavado en varios fragmentos, habiéndose roto aparentemente en la antigüedad.[1] Hoy existe en dos fragmentos principales, conocidos como «A» y «B», que se reunieron en 1972.[1]
El cuerpo principal del Cilindro, descubierto por Rassam en 1879, es el fragmento «A». Fue restaurado en 1961, cuando se volvió a cocer y se le añadió yeso.[1] El fragmento más pequeño, «B», es una sección que mide 8,6 centímetros (3,4 pulgadas) por 5,6 centímetros (2,2 pulgadas). Este último fragmento fue adquirido por JB Nies[22] de la Universidad de Yale a un comerciante de antigüedades.[26] Nies publicó el texto en 1920.[27] El fragmento aparentemente se desprendió del cuerpo principal del Cilindro durante las excavaciones originales en 1879 y fue retirado de las excavaciones o recuperado de uno de los vertederos de desechos de Rassam. No se confirmó que formaba parte del Cilindro hasta que Paul-Richard Berger, de la Universidad de Münster, lo identificó definitivamente en 1970.[28] La Universidad de Yale prestó el fragmento al Museo Británico temporalmente (pero, en la práctica, indefinidamente) a cambio de «una tablilla cuneiforme adecuada» de la colección del Museo Británico.[1]
Aunque el Cilindro es claramente posterior a la conquista de Babilonia por parte de Ciro el Grande en el año 539 a. C., la fecha de su creación no está clara. Se dice comúnmente que data de la primera parte del reinado de Ciro sobre Babilonia, algún tiempo después del 539 a. C. El Museo Británico sitúa la fecha de origen del Cilindro entre el 539 y el 530 a. C.[4]
La inscripción que se conserva en el Cilindro de Ciro consta de 45 líneas de texto escritas en escritura cuneiforme acadia. Las primeras 35 líneas están en el fragmento «A» y el resto en el fragmento «B».[28] Varias líneas al principio y al final del texto están demasiado dañadas como para que sean legibles más de unas pocas palabras.
El texto está escrito en un estilo extremadamente formal y puede dividirse en seis partes distintas:
Extracto del Cilindro de Ciro (líneas 15-21), que proporciona la genealogía de Ciro y un relato de su captura de Babilonia en el año 539 a. C. ( EA Wallis Budge, 1884).
- Versos 1–19: una introducción que vilipendia a Nabonido, el anterior rey de Babilonia, y asocia a Ciro con el dios Marduk;
- Versos 20-22: detallan los títulos reales y la genealogía de Ciro, y su entrada pacífica a Babilonia;
- Versos 22–34: un elogio de la política de Ciro de restaurar Babilonia;
- Versos 34-35: una oración a Marduk en nombre de Ciro y su hijo Cambises;
- Versos 36-37: una declaración de que Ciro ha permitido al pueblo vivir en paz y ha aumentado las ofrendas hechas a los dioses;
- Líneas 38–45: detalles de las actividades de construcción ordenadas por Ciro en Babilonia.[29]
Imagen de detalle de muestra que muestra la escritura cuneiforme.
El comienzo del texto está parcialmente interrumpido; el contenido que sobrevivió reprende el carácter del depuesto rey babilónico Nabonido. Enumera sus presuntos crímenes, acusándolo de la profanación de los templos de los dioses y la imposición de trabajos forzados a la población. Según la proclamación, como resultado de estas ofensas, el dios Marduk abandonó Babilonia y buscó un rey más justo. Marduk llamó a Ciro para que entrara en Babilonia y se convirtiera en su nuevo gobernante.[30]
En la mente de Nabonido, el temor reverencial a Marduk, rey de los dioses, llegó a su fin. Cada día hacía más mal a su ciudad;… a su [pueblo…… … los arruinó a todos con un yugo sin alivio… [Marduk] inspeccionó y examinó todos los países, buscando al rey recto de su elección. Tomó la mano de Ciro, rey de la ciudad de Anshan, y lo llamó por su nombre, proclamándolo en voz alta como rey sobre todo.[30]
A mitad del texto, el escritor pasa a una narración en primera persona en la voz de Ciro, dirigiéndose directamente al lector. Se da una lista de sus títulos (en un estilo mesopotámico más que persa): «Yo soy Ciro, rey del mundo, gran rey, rey poderoso, rey de Babilonia, rey de Sumer y Akkad, rey de los cuatro puntos cardinales [de la tierra], hijo de Cambises, gran rey, rey de Anshan, descendiente de Teispes, gran rey, rey de Anshan, la semilla perpetua de la realeza, cuyo reinado Bel [Marduk] y Nebo aman, y con cuya realeza, para su alegría, se preocupan».[30] Describe las acciones piadosas que realizó después de su conquista: restableció la paz en Babilonia y las otras ciudades sagradas para Marduk, liberando a sus habitantes de su «yugo», y «trajo alivio a sus viviendas ruinosas (poniendo así) fin a sus (principales) quejas».[31] Reparó los templos en ruinas en las ciudades que conquistó, restauró sus cultos y devolvió sus imágenes sagradas, así como a sus antiguos habitantes que Nabonido había llevado a Babilonia.[31] Cerca del final de la inscripción, Ciro destaca su restauración de la muralla de la ciudad de Babilonia, diciendo: «Vi dentro de ella una inscripción de Asurbanipal, un rey que me precedió».[30] El resto falta, pero presumiblemente describe la rededicación de Ciro de la puerta mencionada.[32]
Una transcripción parcial de FH Weissbach en 1911 fue suplantada por una transcripción mucho más completa después de la identificación del fragmento «B»;[33] ésta ahora está disponible en alemán y en inglés. [ 4] [31] [35] Varias ediciones del texto completo del Cilindro de Ciro están disponibles en línea, incorporando fragmentos «A» y «B».
En Internet y otros medios se ha difundido una traducción falsa del texto, que afirma, entre otras cosas, la abolición de la esclavitud y el derecho a la autodeterminación, un salario mínimo y asilo.[36] Además de hacer afirmaciones que no se encuentran en el cilindro real, se refiere a la divinidad zoroástrica Ahura Mazda en lugar del dios mesopotámico Marduk.[37] La traducción falsa ha circulado ampliamente; aludiendo a su afirmación de que Ciro supuestamente ha declarado que «Cada país decidirá por sí mismo si quiere o no mi liderazgo».[36] La ganadora del Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi en su discurso de aceptación describió a Ciro como «el mismo emperador que proclamó en la cima del poder hace 2.500 años que… no reinaría sobre el pueblo si este no lo deseaba».[36] [38] [39]
Fragmentos asociados
El Museo Británico anunció en enero de 2010 que dos fragmentos de arcilla con inscripciones, que habían estado en la colección del museo desde 1881, habían sido identificados como parte de una tablilla cuneiforme que tenía inscrito el mismo texto que el Cilindro de Ciro. Los fragmentos provenían del pequeño yacimiento de Dailem cerca de Babilonia y la identificación fue realizada por el profesor Wilfred Lambert, ex miembro de la Universidad de Birmingham, e Irving Finkel, curador a cargo del Departamento de Oriente Medio del museo.[40] [41]
Relación con una inscripción en hueso chino
En 1983 aparecieron en China dos huesos fosilizados de caballo con inscripciones en signos cuneiformes que el profesor Oliver Gurney de Oxford identificó posteriormente como procedentes del Cilindro de Ciro. El descubrimiento de estos objetos suscitó un gran debate sobre posibles conexiones entre la antigua Mesopotamia y China, aunque muchos investigadores dudaron de su autenticidad desde el principio y ahora se consideran generalmente falsificaciones.
La historia del supuesto artefacto se remonta a casi un siglo.[42] El registro más antiguo se remonta a un médico chino llamado Xue Shenwei, a quien en algún momento antes de 1928 se le mostró una foto de un frotamiento de uno de los huesos por un comerciante de antigüedades llamado Zhang Yi’an.[43] Aunque no pudo ver los huesos en ese momento, Xue Shenwei adquirió más tarde uno de ellos de otro comerciante de antigüedades llamado Wang Dongting en 1935 y luego el segundo a través de una conexión personal llamada Ke Yanling alrededor de 1940. Si bien Xue no reconoció la escritura en los huesos, adivinó su antigüedad y enterró los huesos para su custodia durante la Revolución Cultural. Luego, en 1983, Xue presentó los huesos al Museo del Palacio en Beijing, donde Liu Jiuan y Wang Nanfang de la Administración Estatal de Patrimonio Cultural emprendieron su estudio. 43] Estos funcionarios identificaron la escritura como cuneiforme y pidieron a los asiriólogos Chi Yang y Wu Yuhong que trabajaran en las inscripciones. La identificación del texto fuente se realizó lentamente hasta 1985, cuando Wu Yuhong, junto con la asirióloga de Oxford Stephanie Dalley y Oliver Gurney, reconocieron que el texto de un hueso provenía del Cilindro de Ciro. Un año después, Wu Yuhong presentó sus hallazgos en el 33.° Encuentro Asiriológico y los publicó en un artículo de revista.[44]
Después de eso, la segunda inscripción en hueso permaneció sin descifrar hasta 2010, cuando Irving Finkel trabajó en ella. En ese mismo año, el Museo Británico celebró una conferencia dedicada a los artefactos. Basándose en los graves errores textuales en la inscripción, incluida la omisión de una gran cantidad de signos del Cilindro de Ciro, Wu Yuhong argumentó que las inscripciones probablemente fueron copiadas del cilindro mientras se encontraba en el Museo Británico o de una publicación moderna temprana basada en él. Sin embargo, reconoció la remota posibilidad de que se haya copiado en la Antigüedad tardía.[43] Irving Finkel cuestionó esta conclusión basándose en la relativa oscuridad del Cilindro de Ciro hasta las últimas décadas y la discordancia en la paleografía entre las inscripciones en hueso y las copias manuales encontradas en las primeras ediciones de la década de 1880.
Finalmente, una vez finalizado el taller, Irving Finkel se enteró de una edición de 1884 del Cilindro de Ciro de EA Wallis Budge. Esta publicación utilizaba una tipografía peculiar y presentaba una copia manuscrita solo para una sección de todo el cilindro. Sin embargo, la tipografía de esa edición coincidía con la paleografía de las inscripciones en los huesos y el extracto del cilindro publicado en el libro también coincidía con la del hueso. Esto convenció a Finkel de que las inscripciones en los huesos eran falsificaciones de la época moderna temprana y esa ha sido la opinión mayoritaria desde entonces.
Interpretaciones
Tradición y propaganda mesopotámica y persa
Según el Museo Británico, el Cilindro de Ciro refleja una larga tradición en Mesopotamia, donde, desde el tercer milenio a. C., los reyes comenzaban sus reinados con declaraciones de reformas.[4] La declaración de Ciro subraya su legitimidad como rey y es una manifestación evidente de su respeto por las tradiciones religiosas y políticas de Babilonia. El Museo Británico y los estudiosos de la época lo describen como un instrumento de propaganda de la antigua Mesopotamia.[45] [46]
El texto es una inscripción de un edificio real, un género que no tenía equivalente en la literatura persa antigua . Ilustra cómo Ciro se apropió de las tradiciones y símbolos locales para legitimar su conquista y control de Babilonia.[32] [47] Muchos elementos del texto fueron extraídos de temas mesopotámicos de larga data sobre legitimación del gobierno en Babilonia: el rey anterior es reprendido y se proclama que ha sido abandonado por los dioses por su maldad; el nuevo rey ha obtenido poder a través de la voluntad divina de los dioses; el nuevo rey corrige los errores de su predecesor, ocupándose del bienestar del pueblo; los santuarios de los dioses son reconstruidos o restaurados, se hacen ofrendas a los dioses o se incrementan y se buscan las bendiciones de los dioses; y se realizan reparaciones en toda la ciudad, a la manera de los reyes legítimos anteriores.[3]
El texto del Cilindro enfatiza tanto la continuidad como la discontinuidad. Afirma la virtud de Ciro como rey temeroso de Dios de tipo tradicional mesopotámico. Por otra parte, desacredita constantemente a Nabonido, vilipendiando las acciones del rey depuesto e incluso su ascendencia y retratándolo como un impío destructor de su propio pueblo. Como señalan Fowler y Hekster, esto «crea un problema para un monarca que elige reforzar su pretensión de legitimidad apropiándose del ‘capital simbólico’ de sus predecesores».[48] La reprimenda del Cilindro a Nabonido también desacredita la autoridad real babilónica por asociación. Tal vez sea por esta razón que los gobernantes aqueménidas hicieron un mayor uso de la iconografía y la tradición real asiria que de la babilónica en sus declaraciones; el Cilindro se refiere al rey asirio Asurbanipal como «mi predecesor», en lugar de a cualquier gobernante nativo babilónico.[48]
El propio Cilindro forma parte de una tradición mesopotámica continua de depositar una amplia variedad de objetos simbólicos, entre los que se incluyen sacrificios de animales, tablillas de piedra, conos de terracota, cilindros y figuras. Los reyes recién coronados de Babilonia hacían declaraciones públicas de su propia rectitud al comenzar sus reinados, a menudo en forma de declaraciones que se depositaban en los cimientos de los edificios públicos.[49] Algunas contenían mensajes, mientras que otras no, y tenían varios propósitos: elaboración del valor de un edificio, conmemoración del gobernante o constructor y la santificación mágica del edificio, mediante la invocación de la protección divina.
No se pretendía que el cilindro volviera a verse después de su entierro, pero el texto inscrito en él se habría utilizado para fines públicos. Se conservaron copias de archivo de inscripciones importantes y es posible que el texto del cilindro también haya sido copiado.[50] En enero de 2010, el Museo Británico anunció que se habían encontrado dos tablillas cuneiformes en su colección con el mismo texto inscrito que el del Cilindro de Ciro,[51] lo que, según el museo, «muestra que el texto del Cilindro era probablemente una proclama que se distribuyó ampliamente por todo el Imperio persa».[52]
Similitudes con otras inscripciones reales
El cilindro de Nabonido
El Cilindro de Ciro presenta sorprendentes similitudes con inscripciones reales mesopotámicas más antiguas. Dos ejemplos notables son el Cilindro de Marduk-apla-iddina II, que se apoderó del trono de Babilonia en 722/1 a. C., y los anales de Sargón II de Asiria, que conquistó Babilonia doce años después. Como conquistador, Marduk-apla-iddina se enfrentó a muchos de los mismos problemas de legitimidad que Ciro cuando conquistó Babilonia. Declara haber sido elegido personalmente por Marduk, quien aseguró su victoria. Cuando tomó el poder, realizó los ritos sagrados y restauró los santuarios sagrados. Afirma que encontró una inscripción real colocada en los cimientos del templo por un rey babilónico anterior, que dejó intacta y honró. Todas estas afirmaciones también aparecen en el Cilindro de Ciro. Doce años después, el rey asirio Sargón II derrotó y exilió a Marduk-apla-iddina, asumiendo el reinado de Babilonia. Los anales de Sargón describen cómo asumió los deberes de un soberano babilónico, honrando a los dioses, manteniendo sus templos y respetando y defendiendo los privilegios de la élite urbana. Una vez más, el Cilindro de Ciro plantea exactamente los mismos puntos. Nabonido, el predecesor depuesto de Ciro como rey de Babilonia, encargó textos fundacionales en cilindros de arcilla –como el Cilindro de Nabonido, también en el Museo Británico– que siguen la misma fórmula básica.[53]
El texto del Cilindro indica, pues, una fuerte continuidad con siglos de tradición babilónica, como parte de una retórica establecida y avanzada por los conquistadores.[53] Como dice Kuhrt:
[El Cilindro] refleja la presión que los ciudadanos babilónicos pudieron ejercer sobre el nuevo pretendiente real… En este contexto, el reinado del predecesor derrotado fue automáticamente descrito como malo y contrario a la voluntad divina. ¿De qué otra manera podría haber sido derrotado? Por implicación, por supuesto, todos sus actos quedaron, inevitable y retrospectivamente, contaminados.[53]
La familiaridad con los tropos babilónicos establecidos desde hace mucho tiempo sugiere que el Cilindro fue escrito por los sacerdotes babilónicos de Marduk, trabajando a instancias de Ciro. [ 54 ] Puede compararse con otra obra de la misma época, el Relato en verso de Nabonido , en el que el antiguo gobernante babilónico es vilipendiado como enemigo de los sacerdotes de Marduk y se presenta a Ciro como el liberador de Babilonia.[55] Ambas obras enfatizan las calificaciones de Ciro como rey de una línea de reyes, en contraste con la ascendencia no real de Nabonido, a quien el Cilindro describe como simplemente maţû, «insignificante».[56]
El relato en verso es tan similar a la inscripción del Cilindro de Ciro que ambos textos han sido calificados como un ejemplo de «dependencia literaria» (no la dependencia directa de uno respecto del otro, sino la dependencia mutua respecto de una fuente común). El historiador Morton Smith lo caracteriza como «la propaganda difundida en Babilonia por los agentes de Ciro, poco antes de la conquista de Ciro, para preparar el camino de su señor».[57] Este punto de vista ha sido cuestionado; como lo expresa Simon J. Sherwin, de la Universidad de Cambridge , el Cilindro de Ciro y el relato en verso son composiciones «posteriores al acontecimiento» que reutilizan temas literarios mesopotámicos existentes y no necesitan ser explicados como producto de la propaganda persa anterior a la conquista.[58]
El historiador alemán Hanspeter Schaudig ha identificado una línea en el Cilindro («Él [es decir, Marduk] salvó a su ciudad Babilonia de su opresión») con una línea de la tablilla VI de la «Epopeya de la Creación» babilónica, Enûma Eliš, en la que Marduk construye Babilonia.[59] Johannes Haubold sugiere que la referencia representa la toma de poder de Ciro como un momento de restauración definitiva no solo de las instituciones políticas y religiosas, sino del orden cósmico que sustenta el universo.[60]
Análisis de las afirmaciones del Cilindro de Ciro
Estela que representa a Nabonido rezando a la luna, al sol y al planeta Venus. Las prácticas religiosas del rey babilónico fueron duramente condenadas por la inscripción del Cilindro de Ciro.
Vilipendio de Nabonido
La difamación que el Cilindro de Ciro hace de Nabonido es coherente con otras propagandas persas sobre el gobierno del rey depuesto. En contraste con la descripción que el Cilindro hace de Nabonido como un gobernante ilegítimo que arruinó su país, el reinado de Nabonido fue en gran parte pacífico, fue reconocido como un rey legítimo y emprendió una variedad de proyectos de construcción y campañas militares acordes con su afirmación de ser «el rey de Babilonia, el universo y los cuatro rincones [de la Tierra]».[61]
Nabonido como se ve realmente en Babilonia
El asiriólogo Paul-Alain Beaulieu ha interpretado la exaltación del dios lunar Sin por parte de Nabonido como «una usurpación abierta de las prerrogativas de Marduk por parte del dios lunar».[62] Aunque el rey babilónico continuó haciendo ricas ofrendas a Marduk, su mayor devoción a Sin era inaceptable para la élite sacerdotal babilónica.[63] Nabonido vino del norte de Babilonia, poco elegante, introdujo dioses extranjeros y se exilió a sí mismo durante un largo tiempo, lo que se dice que impidió la celebración del vital festival de Año Nuevo.[64]
Nabonido, tal como se ve en la Estela de Harran, en contraste con el Cilindro de Ciro
La Estela de Harrán [65] es generalmente reconocida como un documento genuino encargado por Nabonido.[66] En ella, Nabonido busca glorificar sus propios logros, en particular su restauración del Templo de Elhulhul, que estaba dedicado al dios-luna Sin. En este sentido, la Estela de Harrán verifica la imagen que se presenta en el Cilindro de Ciro, de que Nabonido había abandonado en gran medida el homenaje debido a Marduk, dios principal de Babilonia, en favor del culto a Sin. Dado que su madre Addagoppe era aparentemente una sacerdotisa de Sin, o al menos una devota de toda la vida, esto ayuda a explicar la decisión política imprudente con respecto a Marduk por parte de Nabonido, una decisión de la que Ciro se aprovecha en gran medida en el Cilindro de Ciro. Su madre también residía en Harán, lo que constituye otra razón por la que Nabonido se trasladó allí en el tercer año de su reinado (553 a. C.), momento en el que «encomendó el ‘Campamento’ a su hijo mayor [Belsasar], el primogénito… Dejó que (todo) se fuera, le confió el reinado».[67]
Sin embargo, en al menos un aspecto, la Estela de Harrán es incongruente con la descripción de los acontecimientos en el Cilindro de Ciro. En la Estela, Nabonido enumera a los enemigos de Babilonia como «el rey de Egipto, los medos y la tierra de los árabes, todos los reyes hostiles». La importancia de esto radica en la fecha en que se compuso la Estela: según Paul-Alain Beaulieu, su composición data de la última parte del reinado de Nabonido, probablemente el año catorce o decimoquinto, es decir, 542-540 a. C.[68] El problema con esto es que, según la opinión de consenso actual, basada en gran medida en el Cilindro de Ciro y documentos persas posteriores que siguieron en su género, los persas deberían haber sido nombrados aquí como un enemigo principal de Babilonia en un momento tres años o menos antes de la caída de la ciudad ante las fuerzas bajo el mando de Ciro. Nabonido, sin embargo, nombra a los medos, no a los persas, como enemigo principal; como rey del reino, seguramente sabría quiénes eran sus enemigos. Al nombrar a los medos en lugar de a los persas, la Estela de Harrán se ajusta más a la narración de los acontecimientos en la Ciropedia de Jenofonte, donde Ciro y los persas estaban bajo la soberanía de iure de los medos hasta poco después de la caída de Babilonia, momento en el que Ciro, rey de Persia, se convirtió también en rey de los medos.
En el artículo sobre la Estela de Harrán se puede encontrar una discusión más detallada de la relación entre la Estela de Harrán (=propaganda babilónica) y el Cilindro de Ciro (=propaganda persa), incluyendo una discusión de por qué el Cilindro de Ciro y los textos persas posteriores nunca nombran a Belsasar, a pesar de su estrecha asociación con eventos asociados con la caída de Babilonia, como se relata tanto en la Biblia (Daniel, capítulo 5) como en la Ciropedia de Jenofonte.[69]
Conquista y apoyo local
La conquista de Babilonia por parte de Ciro fue resistida por Nabonido y sus partidarios, como demostró la batalla de Opis. El iranólogo Pierre Briant comenta que «es dudoso que incluso antes de la caída de [Babilonia] Ciro fuera esperado con impaciencia por una población desesperada por un ‘libertador'».[70] Sin embargo, la toma de posesión de Ciro como rey parece haber sido bien recibida por parte de la población babilónica.[71] La historiadora judía Lisbeth S. Fried dice que hay poca evidencia de que los sacerdotes de alto rango de Babilonia durante el período aqueménida fueran persas y los caracteriza como colaboradores de Babilonia.[72]
El texto presenta a Ciro entrando pacíficamente en Babilonia y siendo recibido por la población como un libertador. Esto presenta un contraste implícito con los conquistadores anteriores, en particular los gobernantes asirios Tukulti-Ninurta I, que invadió y saqueó Babilonia en el siglo XII a. C., y Senaquerib, que hizo lo mismo 150 años antes de que Ciro conquistara la región.[13] La masacre y la esclavitud de los pueblos conquistados era una práctica común y los conquistadores la destacaron explícitamente en las declaraciones de victoria. El Cilindro de Ciro presenta un mensaje muy diferente; Johannes Haubold señala que retrata la toma de posesión de Ciro como un momento armonioso de convergencia entre la historia babilónica y persa, no un desastre natural sino la salvación de Babilonia.[59]
Sin embargo, el relato del Cilindro sobre la conquista de Ciro claramente no cuenta toda la historia, ya que suprime cualquier mención del conflicto anterior entre los persas y los babilonios;[59] Max Mallowan lo describe como un «trabajo hábil de historia tendenciosa».[64] El texto omite la Batalla de Opis, en la que las fuerzas de Ciro derrotaron y aparentemente masacraron al ejército de Nabonido.[3] [73] [74] Tampoco explica una brecha de dos semanas reportada por la Crónica de Nabonido entre la entrada persa en Babilonia y la rendición del templo de Esagila. Lisbeth S. Fried sugiere que pudo haber habido un asedio o enfrentamiento entre los persas y los defensores y sacerdotes del templo, sobre cuyo destino el Cilindro y la Crónica no hacen mención. Ella especula que fueron asesinados o expulsados por los persas y reemplazados por miembros más pro-persas de la élite sacerdotal babilónica.[75] Como Walton y Hill lo expresaron, la afirmación de una toma de poder totalmente pacífica aclamada por el pueblo es «la retórica estándar del conquistador y puede oscurecer otros hechos».[76] Al describir la afirmación de que los propios ejércitos fueron recibidos como liberadores como «una de las grandes fantasías imperiales», Bruce Lincoln, profesor de Teología en la Universidad de Chicago, señala que la población babilónica se rebeló repetidamente contra el gobierno persa en 522 a. C., 521 a. C., 484 a. C. y 482 a. C. (aunque no contra Ciro o su hijo Cambeses). Los rebeldes buscaron restaurar la independencia nacional y el linaje de reyes babilónicos nativos, tal vez una indicación de que no estaban tan favorablemente dispuestos hacia los persas como sugiere el Cilindro.[77]
Restauración de templos
La inscripción continúa describiendo cómo Ciro devolvió a sus santuarios originales las estatuas de los dioses que Nabonido había traído a la ciudad antes de la invasión persa. Esto restauró el orden de culto normal a satisfacción del sacerdocio. Alude a la restauración de templos y al regreso de grupos deportados a sus países de origen, pero no implica un programa de restauración a nivel imperial. En cambio, se refiere a áreas específicas en la región fronteriza entre Babilonia y Persia, incluidos sitios que habían sido devastados por campañas militares babilónicas anteriores. El Cilindro indica que Ciro trató de ganarse la lealtad de las regiones devastadas financiando la reconstrucción, la devolución de las propiedades del templo y la repatriación de las poblaciones desplazadas. Sin embargo, no está claro cuánto cambió realmente sobre el terreno; no hay evidencia arqueológica de ninguna reconstrucción o reparación de templos mesopotámicos durante el reinado de Ciro.[47]
Política interna
La política de los persas hacia sus pueblos sometidos, como se describe en el Cilindro, fue vista tradicionalmente como una expresión de tolerancia, moderación y generosidad «en una escala previamente desconocida».[78] Las políticas de Ciro hacia las naciones subyugadas han sido contrastadas con las de los asirios y babilonios, que habían tratado a los pueblos sometidos con dureza; permitió el reasentamiento de aquellos que habían sido deportados previamente y patrocinó la reconstrucción de edificios religiosos.[79] Ciro fue representado a menudo de manera positiva en la tradición occidental por fuentes como el Antiguo Testamento de la Biblia y los escritores griegos Heródoto y Jenofonte.[80] [81] La Ciropedia de Jenofonte fue particularmente influyente durante el Renacimiento , cuando Ciro fue romantizado como un modelo ejemplar de un gobernante virtuoso y exitoso.[82]
Los historiadores modernos sostienen que, si bien el comportamiento de Ciro fue ciertamente conciliador, estuvo impulsado por las necesidades del Imperio persa y no fue una expresión de tolerancia personal per se.[83] El imperio era demasiado grande para ser dirigido centralmente; Ciro siguió una política de utilizar las unidades territoriales existentes para implementar un sistema descentralizado de gobierno. La magnanimidad mostrada por Ciro le valió elogios y gratitud de aquellos a quienes perdonó.[84] La política de tolerancia descrita por el Cilindro fue, por lo tanto, como lo expresa el historiador bíblico Rainer Albertz, «una expresión de apoyo conservador a las regiones locales para servir a los intereses políticos de todo el [imperio]».[85] Otro historiador bíblico, Alberto Soggin, comenta que fue más «una cuestión de practicidad y economía… [ya que] era más simple, y de hecho costoso, obtener la colaboración espontánea de sus súbditos a nivel local que tener que imponer su soberanía por la fuerza».[86]
Diferencias entre el cilindro de Ciro y los cilindros babilónicos y asirios anteriores
Hay estudiosos que coinciden en que el Cilindro de Ciro demuestra una ruptura con las tradiciones pasadas y el inicio de una nueva era.[87] Una comparación del Cilindro de Ciro con las inscripciones de conquistadores anteriores de Babilonia pone de relieve esto de forma clara. Por ejemplo, cuando Senaquerib, rey de Asiria (705-681 a. C.) capturó la ciudad en 690 a. C. después de un asedio de 15 meses, Babilonia sufrió una terrible destrucción y masacre.[88] Senaquerib describe cómo, tras capturar al rey de Babilonia, lo hizo atar en medio de la ciudad como a un cerdo. Luego describe cómo destruyó Babilonia, y llenó la ciudad de cadáveres, saqueó sus riquezas, rompió sus dioses, quemó y destruyó sus casas hasta los cimientos, demolió sus muros y templos y los arrojó a los canales. Esto contrasta marcadamente con Ciro el Grande y el Cilindro de Ciro. La antigua tradición asiria y babilónica de justicia del vencedor era un tratamiento común para un pueblo derrotado en esa época. El tono de Senaquerib, por ejemplo, reflejaba su gusto y orgullo por la masacre y la destrucción, lo cual está en total desacuerdo con el mensaje del Cilindro de Ciro.[88] [89]
Algunos eruditos creen que ningún otro rey jamás devolvió cautivos a sus hogares como lo hizo Ciro.[90] Algunos sostienen que los asirios a veces dieron una libertad religiosa limitada a los cultos locales y a las personas que conquistaban, interpretando la sumisión al «poder exaltado» de Asur, el «yugo de Asur» y el saqueo y la destrucción de templos como intolerancia religiosa. Acciones similares llevadas a cabo por reyes babilónicos, como la destrucción del templo de Jerusalén, así como el templo de Harán y el hecho de que Nabonido se llevara a otros dioses de sus templos a Babilonia, también se argumentaron como representativas de intolerancia religiosa. Esto luego se compara con el Cilindro de Ciro, y se argumenta que no fue una declaración típica que se mantuviera en consonancia con las antiguas tradiciones del pasado.[90]
Sin embargo, la destrucción de Babilonia por parte de Senaquerib no puede tomarse como la norma, y a juzgar únicamente por las propias inscripciones de Senaquerib, la destrucción ya era mala para los estándares neoasirios.[91] La destrucción de estatuas de culto tiene precedentes en el Antiguo Cercano Oriente, como Lugalzagesi afirmando haber saqueado los santuarios y destruido las estatuas de culto de su estado enemigo Lagash,[92] pero la destrucción de estatuas de culto fue el tratamiento más severo y extremo.[93] Nabonido probablemente reunió estatuas de culto en Babilonia para prepararse para un ataque persa entrante, y esta tradición tiene precedencia con Merodach-Baladan, quien también trajo las estatuas a Dur-Yakin para mantenerlas alejadas de los asirios, y algunas ciudades babilónicas también enviaron sus estatuas a Babilonia en 626 a. C. a la luz del avance de Sin-shar-ishkun. [94]
Otros eruditos no están de acuerdo con la opinión de que Ciro tenía una política de tolerancia religiosa, que contrastaba con los asirios y babilonios. Esto supone un discurso religioso que obligaba a los antiguos a suprimir la adoración de otros dioses, pero tal discurso no existía.[95] La reverencia por los dioses de Asiria no impidió la existencia de cultos locales, por ejemplo, Sargón después de su conquista de la región de Harhar reconstruyó los templos locales y devolvió las estatuas de los dioses.[96] En los tratados celebrados con vasallos, los dioses locales se invocaban junto con los dioses asirios en los tratados de juramento en las secciones de maldición,[97] lo que indica que la presencia de los dioses de ambas partes era necesaria para el juramento[98] y los tratados de juramento nunca incluyeron una estipulación sobre la adoración de los dioses asirios o el impedimento de la adoración de los dioses locales.[99] Cogan había llegado a la conclusión de que la idea de que el culto a Ashur y otros dioses asirios se impusiera a los súbditos derrotados debía ser rechazada, y los residentes en las provincias anexadas estaban obligados a velar por el culto a Ashur, ya que eran considerados ciudadanos asirios[100] ya que era el deber de los ciudadanos asirios hacerlo.[101] Kuhrt señaló que, de manera similar a la ideología aqueménida, en la ideología asiria la aceptación del poder del rey asirio era sinónimo de la aceptación del poder de sus dioses, particularmente Ashur, y aunque el culto a los dioses asirios no se impuso por la fuerza, el reconocimiento del poder asirio implicaba el reconocimiento de la fuerza superior de sus dioses.[102]
El regreso de las estatuas y de los personajes divinos, que suele considerarse una política especial de los aqueménidas, también está atestiguado en fuentes asirias. Esarhaddón, tras reparar las estatuas de los dioses árabes y grabar una inscripción que sirviera como recuerdo del poder de Asiria, devolvió las estatuas a petición de Hazail.[103] También se encuentran relatos sobre la devolución de estatuas en los epítetos de Esarhaddón.[104] Adad-nirari III afirma haber devuelto a personas secuestradas, y Esarhaddón trajo de vuelta a Babilonia reconstruida a los babilonios que habían sido desplazados tras la destrucción de la ciudad por parte de Senaquerib.[105] Briant resume que esta opinión de que Ciro era excepcional sólo surg
e si se tienen en cuenta únicamente las fuentes judías, y la idea desaparece si se sitúa en el contexto del Antiguo Oriente Próximo.[106]
Interpretaciones bíblicas
Lugares de Mesopotamia mencionados en el Cilindro de Ciro. La mayoría de las localidades que menciona en relación con la restauración de templos se encontraban en el este y norte de Mesopotamia, en territorios que habían sido gobernados por el depuesto rey babilónico Nabonido (excepto Susa).
La Biblia registra que algunos judíos (que fueron exiliados por los babilonios) regresaron a su tierra natal desde Babilonia, donde habían sido establecidos por Nabucodonosor, para reconstruir el templo siguiendo un edicto de Ciro. El Libro de Esdras (1–4:5) proporciona un relato narrativo del proyecto de reconstrucción.[107] Los eruditos han vinculado un pasaje particular del Cilindro con el relato del Antiguo Testamento:[46]
Desde [?] [108] hasta Aššur y [desde] Susa, Agadé, Ešnunna, Zabban, Me-Turnu, Der, hasta la región de Gutium, los centros sagrados al otro lado del Tigris, cuyos santuarios habían sido abandonados durante mucho tiempo, devolví las imágenes de los dioses, que habían residido allí [es decir, en Babilonia], a sus lugares y les dejé morar en moradas eternas. Reuní a todos sus habitantes y les devolví sus moradas.[109]
Este pasaje se ha interpretado a menudo como una referencia a la benigna política instituida por Ciro de permitir que los pueblos exiliados, como los judíos, regresaran a sus países de origen. [ 6 ] La inscripción del Cilindro se ha relacionado con la reproducción en el Libro de Esdras de dos textos que se afirma que son edictos emitidos por Ciro sobre la repatriación de los judíos y la reconstrucción del Templo en Jerusalén.[110] Los dos edictos (uno en hebreo y otro en arameo) son sustancialmente diferentes en contenido y tono, lo que lleva a algunos historiadores a argumentar que uno o ambos pueden ser una invención post hoc. [111] La cuestión de su autenticidad sigue sin resolverse, aunque se cree ampliamente que reflejan algún tipo de política real persa, aunque tal vez no una que se expresara en los términos dados en el texto de los edictos bíblicos.
La disputa sobre la autenticidad de los edictos bíblicos ha suscitado interés en este pasaje del Cilindro de Ciro, en concreto en lo que respecta a la cuestión de si indica que Ciro tenía una política general de repatriación de los pueblos sometidos y de restauración de sus santuarios.[112] El texto del Cilindro es muy específico, enumera lugares de Mesopotamia y las regiones vecinas. No describe ninguna liberación general o retorno de las comunidades exiliadas, sino que se centra en el regreso de las deidades babilónicas a sus propias ciudades de origen. Hace hincapié en el restablecimiento de las normas religiosas locales, revirtiendo el supuesto descuido de Nabonido, un tema que Amélie Kuhrt describe como «un recurso literario utilizado para subrayar la piedad de Ciro en oposición a la blasfemia de Nabonido». Sugiere que Ciro simplemente había adoptado una política utilizada por los gobernantes asirios anteriores de dar privilegios a las ciudades en regiones estratégicas clave o políticamente sensibles y que no había una política general como tal.[113] Lester L. Grabbe, un historiador del judaísmo primitivo, ha escrito que «la política religiosa de los persas no era muy diferente de la práctica básica de los asirios y babilonios antes que ellos» de tolerar –pero no promover– cultos locales distintos de sus propios dioses.[114]
Ciro pudo haber considerado que Jerusalén, situada en una ubicación estratégica entre Mesopotamia y Egipto, valía la pena patrocinarla por razones políticas. Sus sucesores aqueménidas generalmente apoyaban los cultos indígenas en los territorios sometidos y de ese modo se ganaban el favor de los devotos de los cultos.[115] Por el contrario, los reyes persas podían destruir los santuarios de los pueblos que se habían rebelado contra ellos, como sucedió en Mileto en 494 a. C. después de la Revuelta Jónica.[116] El texto del Cilindro no describe ninguna política general de retorno de los exiliados ni menciona ningún santuario fuera de Babilonia[7] en él, lo que apoya el argumento de Peter Ross Bedford de que el Cilindro «no es un manifiesto para una política general con respecto a los cultos indígenas y sus adoradores en todo el imperio».[117] Amélie Kuhrt señala que «el contexto puramente babilónico del Cilindro no aporta ninguna prueba» de que Ciro prestara atención a los exiliados judíos o a la reconstrucción del Templo en Jerusalén[46] y el historiador bíblico Bob Becking concluye que «no tiene nada que ver con los judíos, los judíos o Jerusalén». Becking también señala la falta de referencia a los judíos en los textos aqueménidas supervivientes como una indicación de que no se les consideraba de particular importancia.[6]
El erudito alemán Josef Wiesehöfer resume la opinión tradicional ampliamente aceptada al señalar que «Muchos eruditos han leído en [… el texto del Cilindro] una confirmación de los pasajes del Antiguo Testamento sobre los pasos dados por Ciro hacia la construcción del templo de Jerusalén y la repatriación de los judíos» y que esta interpretación sustentaba la creencia «de que las instrucciones a tal efecto fueron realmente proporcionadas en estas mismas formulaciones del Cilindro de Ciro».[29]
Derechos humanos
El Cilindro ganó nueva prominencia a finales de los años 1960 cuando el último Sha de Irán lo llamó «la primera carta de derechos humanos del mundo «.[118] El cilindro era un símbolo clave de la ideología política del Sha y todavía es considerado por algunos comentaristas como una carta de derechos humanos, pero esto ha sido disputado por académicos especialistas en el imperio persa.[9]
La opinión del gobierno iraní sobre Pahlavi
El cilindro de Ciro en el centro del emblema oficial de la celebración de los 2500 años del Imperio Persa en la era imperial iraní Pahlavi
El Cilindro de Ciro fue denominado la «primera declaración de los derechos humanos» por el gobierno iraní anterior a la Revolución,[119] una lectura destacada por el Shah Mohammed Reza Pahlavi, en un libro de 1967, La revolución blanca de Irán. El Sha identificó a Ciro como una figura clave en la ideología del gobierno y asoció su gobierno con los aqueménidas.[120] Escribió que «la historia de nuestro imperio comenzó con la famosa declaración de Ciro, que, por su defensa de los principios humanos, la justicia y la libertad, debe considerarse uno de los documentos más notables en la historia de la humanidad».[121] El Sha describió a Ciro como el primer gobernante en la historia en dar a sus súbditos «libertad de opinión y otros derechos básicos».[121] En 1968, el Sha inauguró la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Teherán diciendo que el Cilindro de Ciro era el precursor de la moderna Declaración Universal de Derechos Humanos.[122]
En su discurso de Nowruz (Año Nuevo) de 1971, el Sha declaró que el año 1350 AP (1971-1972) sería el Año de Ciro el Grande, durante el cual se llevaría a cabo una gran conmemoración para celebrar los 2500 años de la monarquía persa. Serviría como escaparate para un Irán moderno en el que se reconocerían las contribuciones que Irán había hecho a la civilización mundial. El tema principal de la conmemoración fue la centralidad de la monarquía dentro del sistema político de Irán, asociando al Sha de Irán con los famosos monarcas del pasado de Persia, y con Ciro en particular.[9] El Sha veía el período aqueménida como «un momento del pasado nacional que podría servir mejor como modelo y lema para la sociedad imperial que esperaba crear».[123]
El Cilindro de Ciro fue adoptado como símbolo de la conmemoración, y las revistas y periódicos iraníes publicaron numerosos artículos sobre la historia antigua de Persia.[9] El Museo Británico prestó el Cilindro original al gobierno iraní durante las festividades; fue puesto en exhibición en el Monumento Shahyad (ahora la Torre Azadi) en Teherán.[124] Las celebraciones de los 2500 años comenzaron el 12 de octubre de 1971 y culminaron una semana después con un desfile espectacular en la tumba de Ciro en Pasargadae. El 14 de octubre, la hermana del sha, la princesa Ashraf Pahlavi, presentó al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, una réplica del Cilindro. La princesa afirmó que «la herencia de Ciro fue la herencia de la comprensión humana, la tolerancia, el coraje, la compasión y, sobre todo, la libertad humana».[10] El Secretario General aceptó el obsequio, vinculando el Cilindro a los esfuerzos de la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar «la cuestión del respeto de los derechos humanos en los conflictos armados».[10] Desde entonces, la réplica del Cilindro se ha conservado en la Sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, en el pasillo del segundo piso.[10] Las Naciones Unidas siguen promoviendo el Cilindro como «una antigua declaración de derechos humanos».[36]
Recepción en la República Islámica
En septiembre de 2010, el ex presidente iraní Mahmud Ahmadineyad inauguró oficialmente la exposición del Cilindro de Ciro en el Museo Nacional de Irán. Después de la era Pahlavi, era la segunda vez que el cilindro se traía a Irán. También era la exposición más larga que se había llevado a cabo en el país. Ahmadineyad considera el Cilindro de Ciro como la encarnación de los valores humanos y un patrimonio cultural para toda la humanidad, y lo llamó la » Primera Carta de los Derechos Humanos«. El Museo Británico había prestado el Cilindro de Ciro al Museo Nacional de Irán durante cuatro meses.
El Cilindro de Ciro dice que todos tienen derecho a la libertad de pensamiento y de elección y que todos los individuos deben respetarse mutuamente. La carta histórica también subraya la necesidad de luchar contra la opresión, defender a los oprimidos, respetar la dignidad humana y reconocer los derechos humanos. El Cilindro de Ciro da testimonio del hecho de que la nación iraní siempre ha sido abanderada de la justicia, la devoción y los valores humanos a lo largo de la historia.
— Mahmoud Ahmadinejad durante la exposición del Cilindro de Ciro en el Museo Nacional de Irán
Algunos políticos iraníes, como el diputado Ali Motahari, criticaron a Ahmadinejad por haber traído el Cilindro de Ciro a Irán, aunque el diario teheraní Kayhan, considerado un periódico ultraconservador, había opinado que la República Islámica nunca debería haber devuelto el Cilindro de Ciro a Gran Bretaña (nótese que el cilindro no fue descubierto en Irán, sino en el actual Iraq):
Hay una pregunta importante: ¿no pertenece el cilindro a Irán? ¿Y no ha robado el gobierno británico artefactos antiguos de nuestro país? Si las respuestas a estas preguntas son positivas, ¿por qué deberíamos devolver a los ladrones esta obra histórica y valiosa robada?
— El periódico Kayhan durante la exposición del Cilindro de Ciro en Irán
En ese momento, el curador del Museo Nacional de Irán, Azadeh Ardakani, informó que la exposición del Cilindro recibió aproximadamente 48.000 visitantes, entre los cuales más de 2.000 eran extranjeros, incluidos embajadores extranjeros.
Puntos de vista académicos
La interpretación del Cilindro como una «carta de derechos humanos» ha sido descrita por varios historiadores como «bastante anacrónica» y tendenciosa.[11] [125] [126] [127] [14] Se la ha descartado como un «malentendido»[12] y se la ha caracterizado como propaganda política ideada por el régimen de Pahlavi.[113] El historiador alemán Josef Wiesehöfer comenta que la representación de Ciro como un defensor de los derechos humanos es tan ilusoria como la imagen del «Sha de Persia, humano e ilustrado».[120] D. Fairchild Ruggles y Helaine Silverman describen el objetivo del Sha como el de legitimar la nación iraní y su propio régimen, y contrarrestar la creciente influencia del fundamentalismo islámico mediante la creación de una narrativa alternativa arraigada en el antiguo pasado persa.[128]
En un artículo publicado inmediatamente después de las conmemoraciones del aniversario del Sha, el CBF Walker del Museo Británico comenta que «el carácter esencial del Cilindro de Ciro no es una declaración general de derechos humanos o tolerancia religiosa, sino simplemente una inscripción en un edificio, en la tradición babilónica y asiria, que conmemora la restauración de la ciudad de Babilonia por parte de Ciro y el culto a Marduk, previamente descuidado por Nabonido».[22] Dos profesores especializados en la historia del antiguo Oriente Próximo, Bill T. Arnold y Piotr Michalowski, comentan: «En general, pertenece a otras inscripciones de depósitos fundacionales; no es un edicto de ningún tipo, ni proporciona ninguna declaración inusual de derechos humanos como a veces se afirma».[13] Lloyd Llewellyn-Jones de la Universidad de Edimburgo señala que «no hay nada en el texto» que sugiera el concepto de derechos humanos.[126] Neil MacGregor comenta:
Sin embargo, la comparación realizada por los eruditos del Museo Británico con otros textos similares mostró que los gobernantes del antiguo Irak habían estado haciendo declaraciones comparables al acceder al trono [babilónico] durante dos milenios antes de Ciro […] una de las tareas del museo es resistir la limitación del significado del objeto y su apropiación para una agenda política.[118]
Advierte que si bien el Cilindro está «claramente vinculado con la historia de Irán«, «en ningún sentido real es un documento iraní: es parte de una historia mucho más amplia del antiguo Cercano Oriente, de la realeza mesopotámica y de la diáspora judía«.[118] En una línea similar, Qamar Adamjee del Museo de Arte Asiático lo describe como un «documento de realeza muy tradicional» y advierte que «es anacrónico usar términos del siglo XX para describir eventos que sucedieron hace dos mil quinientos años».[14]
Historial de exposiciones
El Cilindro de Ciro en la Sala 52 del Museo Británico de Londres
El Cilindro de Ciro ha estado expuesto en el Museo Británico desde su adquisición formal en 1880.[1] Ha sido prestado cinco veces: dos veces a Irán, entre el 7 y el 22 de octubre de 1971, en conjunción con la celebración de los 2500 años del Imperio Persa, y nuevamente de septiembre a diciembre de 2010, una vez a España de marzo a junio de 2006,[1] una vez a los Estados Unidos en una exposición itinerante de marzo a octubre de 2013, y una vez al Museo Peabody de Yale para sus celebraciones de reapertura en mayo-junio de 2024.[129] Se han hecho muchas réplicas. Algunas fueron distribuidas por el Sha después de las conmemoraciones de 1971, mientras que el Museo Británico y el Museo Nacional de Irán las han vendido comercialmente.[1]
La propiedad del Cilindro de Ciro por parte del Museo Británico ha sido motivo de cierta controversia en Irán, a pesar de que el artefacto se obtuvo legalmente y no fue excavado en suelo iraní sino en el antiguo territorio otomano (actual Irak). Cuando fue prestado en 1971, la prensa iraní hizo campaña para que fuera transferido a propiedad iraní. El Cilindro fue devuelto a Londres sin dificultad, pero el Consejo de Administración del Museo Británico decidió posteriormente que sería «indeseable realizar otro préstamo del Cilindro a Irán».[1]
En 2005-2006, el Museo Británico organizó una importante exposición sobre el Imperio persa, Forgotten Empire: the World of Ancient Persia. Se llevó a cabo en colaboración con el gobierno iraní, que prestó al Museo Británico una serie de artefactos icónicos a cambio de un compromiso de que el Cilindro de Ciro sería prestado al Museo Nacional de Irán.[130]
El préstamo previsto del Cilindro se pospuso en octubre de 2009 tras las elecciones presidenciales iraníes de junio de 2009 para que el Museo Británico pudiera «estar seguro de que la situación en el país era adecuada».[131] En respuesta, el gobierno iraní amenazó con poner fin a la cooperación con el Museo Británico si el Cilindro no se prestaba en los dos meses siguientes.[131] [132] Esta fecha límite se pospuso a pesar de los llamamientos del gobierno iraní[131] [133] pero el Cilindro finalmente se exhibió en Teherán en septiembre de 2010 por un período de cuatro meses.[134] La exposición fue muy popular, atrayendo a 48.000 personas en los primeros diez días y a unas 500.000 personas cuando se cerró en enero de 2011.[135] [136] Sin embargo, en su inauguración, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad mezcló simbolismo republicano islámico y persa antiguo, lo que los comentaristas dentro y fuera de Irán criticaron como un llamamiento abierto al nacionalismo religioso.[137]
El 28 de noviembre de 2012, la BBC anunció la primera gira del Cilindro por los Estados Unidos. Bajo el titular «El Museo Británico presta el antiguo cilindro de la ‘carta de derechos’ a los Estados Unidos», el director del museo, Neil MacGregor, declaró que «el cilindro, a menudo considerado la primera carta de derechos humanos, ‘debe ser compartido lo más ampliamente posible'».[138] El propio Museo Británico anunció la noticia en su comunicado de prensa, diciendo que «la ‘primera declaración de derechos humanos’ recorrerá cinco ciudades de los Estados Unidos».[139] Según el sitio web del Museo Británico para la exposición estadounidense del Cilindro «CyrusCylinder2013.com», la gira comenzó en marzo de 2013 e incluyó la Galería Arthur M. Sackler del Smithsonian de Washington DC, el Museo de Bellas Artes de Houston, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo de Arte Asiático de San Francisco y culminó en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, en octubre de 2013.[140 ]
El cilindro, junto con otros treinta y dos objetos asociados de la colección del Museo Británico, incluyendo un par de brazaletes de oro del Tesoro del Oxus y el Sello de Darío, fueron parte de una exposición titulada ‘El Cilindro de Ciro y la Antigua Persia-Un Nuevo Comienzo’ en el Museo Príncipe de Gales en Mumbai, India, del 21 de diciembre de 2013 al 25 de febrero de 2014. Fue organizada por el Museo Británico y el Museo Príncipe de Gales en asociación con Sir Dorabji Tata Trust, Sir Ratan Tata Trust y Navajbai Ratan Tata Trust, todos establecidos por luminarias de la comunidad parsi, que son descendientes de zoroastrianos persas, que tienen a Ciro en gran estima, ya que muchos eruditos lo consideran un seguidor del zoroastrismo.[141] El cilindro está actualmente en exhibición hasta junio de 2024 en el Museo Peabody de Yale, en New Haven CT para celebrar su reapertura.[142]
La escultura de la libertad
Artículo principal: Escultura de la Libertad
La Escultura de la Libertad o Libertad: un sueño compartido (en persa: تندیس آزادی) es una escultura de arte público de acero inoxidable de 2017 del artista y arquitecto Cecil Balmond, ubicada en Century City, California, y modelada según el Cilindro de Ciro.[143] [144] [145]
Prodigiorum Ac Ostentorum Chronicon
Prodigiorum Ac Ostentorum Chronicon
Conrad Lycosthenes
Conrad Lycosthenes (8 de agosto de 1518 – 25 de marzo de 1561), nacido en Conrad Wolffhart, fue humanista y enciclopedista alsaciano. Diácono de Saint Leonard en Basilea, profesor de gramática y dialéctica, Lycosthenes tuvo una pasión por el estudio de la naturaleza y la geofísica.
Vida
Conrad Wolffhart nació en Rouffach, en Alsacia, el 8 de agosto de 1518, hijo de Theobald Wolffhart y Elizabeth Krner, hermana del teólogo protestante Conrad Pellicanus. Más tarde cambió su nombre alemán, Wolffhart, por el nombre humanista de Lycosthenes.
De 1535 a 1539, Conrad estudió filosofía en Heidelberg. En 1542, dejó Heidelberg para Basilea, donde comenzó a enseñar Gramática y Dialectics. En 1545, a la edad de 27 años, se convirtió en diácono en la Iglesia de San Leonard. El 21 de diciembre de 1554, sufrió de hemiplejia y perdió la capacidad de usar su mano derecha. Aprendió a escribir con la mano izquierda y continuó sus obras literarias hasta su muerte desde la apoplexia el 25 de marzo de 1561 a la edad de 43 años. Mientras tanto se había casado con Chretienne Herbster, hermana del famoso impresor de libros de Basilea Johannes Oporinus (Oporin) y viuda de Leonard Zwinger, padre de Theodor Zwinger, autor del Theatrum vitae humanae.[1]: 542
Obras
Reproducción del siglo XIX de un plato de Prodigiorum ac c c c c c crónica
Un fénix de Apophthegmata
Uno de los numerosos polihistores del siglo XVI, Lycosthenes dominaba latín y griego, y era particularmente aficionado a las curiosidades. Sus variadas obras incluyen ediciones, traducciones y compilaciones.
- 1547 Comentarios sobre De viris illustribus, Basilea, en 8o.
- 1551 Elenchus scriptorum omnium, Basilea, en 4.
- 1551 Gnomologia ex AEneae Sylvii operibus collecta, Basel, edit.1555, en 4o.
- 1552 Iulii Obsequentis Prodigiorum liber, ab urbe condita usque ad Augustum Caesarem, cujus tantum extabat Fragmentum, nunc demum beneficiorum, per Conradum Lycosthenem Rubeaquensem, integrati sua restitutus. Basilae, ex desactivación. Ioannis Oporinii, Anno Salutis humanae, M.D.LII. Mense Martio, en el 8.
- 1552 J. Ravisii Texto officina, Basilea.
- 1555 Apophthegmatum sive responsorum memorabilium, ex probatissimis quibusque tam graecis quam latinis auctoribus priscis pariter atque recentioribus, collectorum Loci communes ad ordinem alphabeticum redacti, Basel, in fol.
- 1557 Epitome Stobaei Sententiarum, Basilea, en el -8o.
- 1557 Parabolae sive similitudines ex var. auct. ab Erasmo collectae, in locos communes redactae, Berna in-4o; Basel, 1575, 1602, in-8.
- 1557 Prodigiorum ac ostentorum crónica, quae praeter naturae ordinem, et in superioribus et his inferioribus mundi regionibus, ab exordio mundi usque ad haec nostra tempora acciderunt. Basileae per H. Petri, fol, 672 p. fig. et pl. (64).
- 1559 Dom. Brusonii Facetiarum lib. VII, Basilea, en el cuarto.
- 1560 Regula investigationis omnium locorum en tabula Helvetiae contentorum, Basilea, en 4.
Prodigiorum Ac Ostentorum Chronicon
Este libro, que en español se llama Crónica de eventos milagrosos y significativos, es un libro del Renacimiento escrito por Conrad Lycosthenes en 1557. Bien podría ser un tratado de ciencias o un libro de ciencia ficción. Ahí aparecen dibujos de animales, fenómenos naturales y eventos astronómicos.
Los seres que se incluyen tienen gran detalle, pero nunca habitaron la región. Algunas de las criaturas ni siquiera son conocidas por la ciencia. También se cree que hay una “nave espacial” que apareció en 1497.
Conrado Licóstenes (1518-1561)
Nacido en 1518, Conrad Lycosthenes nació en una época de gran agitación religiosa y descubrimientos en Asia, África y América. Europa siguió siendo un lugar supersticioso y la aparición de fenómenos naturales y las descripciones de animales nuevos y exóticos se tomaron como presagios del fin de los días. A lo largo de Prodigiorum ac Osentorum Chronicon de Licóstenes, se representan imágenes de cometas, terremotos y animales míticos y exóticos como presagios de eventos catastróficos a lo largo de la historia, desde el pecado original de Adán y Eva hasta la actualidad. Con la llegada de la imprenta, eruditos como Licóstenes pudieron compilar relatos de estos extraños acontecimientos y descubrimientos. Al reutilizar grabados en madera para ilustrar el texto, las publicaciones eran más baratas que los manuscritos, lo que significa que esta forma de literatura podría ser accesible a un público más amplio. Uno de esos grabados en madera reutilizados en el libro se basa en la famosa imagen de un rinoceronte dibujada por Alberto Durero en 1515. Una imagen que sirvió de base para todas las descripciones científicas del animal durante doscientos años. Uno de los antiguos propietarios de este libro fue Hieronymus von Münchhausen, el noble de Hannover famoso por las historias exageradas que contaba en las cenas y la inspiración para el barón ficticio del mismo nombre. Encuadernación contemporánea en piel de cerdo recubierta de alumbre, con lomo redondeado típico de las encuadernaciones alemanas o francesas de esta época. Tableros probablemente de haya.
Los prodigios de Licóstenes 1557
Procedencia
Propiedad del barón Münchhausen. Adquirida por la reina Victoria en el siglo XIX. Lleva la ex libris de la reina Victoria, utilizada entre 1863 y 1901.
Ccreador(es)
Conrado Licóstenes (1518-1561): (autor)
Basilea: Henry Peter: (editor)
Copiar después: Alberto Durero (1471-1528) (grabar)
Comprador(es)
Victoria, Reina del Reino Unido (1819-1901)
Propiedades físicas
Mediciones
31,1 x 21,2 x 5,1 cm (medida libro (conservación))
31,1 x 5,1 x 21,2 cm (medida libro (inventario))
Hago una crónica de los prodigios y espectáculos que, más allá del orden, movimiento y operación de la naturaleza, tanto en las regiones superiores como inferiores del mundo, han sucedido desde el principio del mundo hasta nuestros días. Este tipo de presagio generalmente no ocurre imprudentemente, pero cuando se presenta a la raza humana, lleva consigo la ira de la maldad de Dios contra Dios, e incluso grandes asesinatos en el mundo. En parte de autores griegos y latinos de fe comprobada: en parte también de la propia observación de muchos años, con la mayor fe, estudio y diligencia, con la adición también de todas las imágenes verdaderas de las cosas / escrito por Conrad Lycosthenes Rubeaquense.
Lugar de producción: Basel, Suiza
El bestiario «Prodigiorum Ac Ostentorum Chronicon» es uno de los libros más extraños e impresionantes del mundo. Una verdadera enciclopedia de bestias y criaturas creado por Conrad Lycosthenes en 1557, en donde recopila todas aquellas criaturas que diversos viajeros habían descubierto a lo largo de la Historia.
Su obra nombre completo es en realidad «Prodigiorum ac ostentorum chronicon, quae praeter naturae ordinem, et en superioribus et su inferioribus mundi regionibus, ab exordio mundi usque ad haec nostra tempora acciderunt«, y en él encontramos desde leopardos y hienas a otros seres más bien imaginarios.
Lo verdaderamente misterioso de este libro es cómo Lycosthenes describe exactamente a algunos animales de los que muy difícilmente podía tener datos siquiera aproximados, como pueden ser el alce canadiense, el rinoceronte y el elefante de India o el papión negro, un primate de la familia de los babuinos de África meridional.
Pero no sólo de éstos animales, sino que los expertos también destacan las descripciones del cocodrilo, el pelícano y el más llamativo de todos, el pájaro Dodo de Isla Mauricio, el cual fue descubierto oficialmente en 1598, es decir, más de 40 años después de la publicación del bestiario.
Galería de dibujos de Prodigiorum Ac Ostentorum Chronicon
Rinoceronte Prodigiorum Ac Ostent
orum Chronicon
Si queréis ver más sobre este bestiario, podéis seguir los siguientes enlaces: Prodigiorum Ac I
Prodigiorum Ac II
Musaeum Clausum
Musaeum Clausum
Musaeum Clausum (Latin for Sealed Museum), también conocido como Bibliotheca abscondita (Biblioteca Secreta en latín), es un tratado escrito por Sir Thomas Browne que fue publicado por primera vez póstumamente en 1684. El tratado contiene descripciones de frases cortas de libros, imágenes y objetos supuestos, rumores o perdidos. El subtítulo describe el tracto como un inventario de libros notables, antigüedades, imágenes y rarezas de varios tipos, escasos o nunca vistos por ningún hombre que ahora vive. Su fecha se desconoce: sin embargo, se cita un evento del año 1673.
Al igual que su Pseudodoxia Epidemica, Musaeum Clausum es un catálogo de dudas y consultas, sólo que esta vez, en un estilo que anticipa al escritor de cuentos argentino del siglo XX Jorge Luis Borges, quien en su día declaró: «Escribir libros vastos es un tanto laborioso; mucho mejor es ofrecer un resumen como si esos libros realmente existieran».
Browne, sin embargo, no fue el primer autor en participar en tanta fantasía. El autor francés Rabelais, en su épico Gargantua y Pantagruel, también escribió una lista de títulos de libros imaginarios y a menudo obscenos en su «Library of Pantagruel», un inventario al que el propio Browne alude en su Religio Medici.
A medida que la Revolución Científica del siglo XVII progresaba la popularidad y el crecimiento de las colecciones anticuarias, los que dicen albergar artículos altamente improbables crecían. Browne era un ávido cófono de antigüedades y especímenes naturales, que poseía un supuesto cuerno de unicornio, que le presentó Arthur Dee. El hijo mayor de Browne, Edward, visitó al famoso erudito Atanasio Kircher, fundador del Museo Kircherano de Roma en 1667, cuyas exposiciones incluían un motor para intentar el movimiento perpetuo y una cabeza de habla, que Kircher llamó su Oraculum Delphinium. Escribió a su padre de su visita al «club de rarezas» del sacerdote jesuita.
El gran volumen de títulos de libros, fotos y objetos listados en Musaeum Clausum es el testimonio de la fértil imaginación de Browne. Sin embargo, sus principales editores, Simon Wilkin en el siglo XIX (1834) y Sir Geoffrey Keynes en el XX (1924), lo descarte sumariamente. Keynes consideró que su humor era demasiado erudito y «no al gusto de todos».
El tracto misceláneo de Browne también puede leerse como una parodia de la tendencia ascendente de colecciones de museos privados con sus curiosidades de origen dudoso, y quizás también de publicaciones como el llamado Museo Hermético (1678), una de las últimas grandes antologías de literatura alquímica, con su divulgación de conceptos y símbolos alquímicos cercanos en común.
La lista de elementos es larga e intrincada: escritos ficticios de Aristóteles, Ovidio y Cicerón; una serie de cartas falsas entre Séneca y San Pablo; la imagen realizada desde una especie de submarino del pasto que crece en el fondo del mar Mediterráneo; dibujos de copos de nieve del Ártico; un huevo de avestruz con ilustraciones de la batalla de Alcázar; entre muchos otros objetos más valiosos que reales.
La historia de la fascinante colección que nunca existió
La época de las grandes exploraciones y descubrimientos, en los siglos XV al XVII, se destacó por el conocimiento y exploración de tierras lejanas, por el intercambio de productos de diversa índole y, claro, por la conquista de territorios. Durante esta época el conocido polímata inglés Thomas Browne publicó un curioso libro en donde describía una increíble colección que comprendía libros, pinturas y demás objetos rarísimos de lejanos lugares. Pero quizá lo más destacado de este tratado es que la colección era imaginaria.
El Musaeum Clausum o Bibliotheca abscondita es básicamente el inventario de una colección de objetos y rarezas que no existen. Browne la escribió tal vez como una broma, como una sátira de la moda de la época, sobre todo en las clases altas, de tener colecciones ostentosas de los objetos más variados y traídos de los lugares más exóticos. Este tratado debe ser observado como un ejercicio de erudición de su autor; como una parodia de la tendencia de la época a poseer fastuosas colecciones.
Este tratado debe ser observado como un ejercicio de erudición de su autor; como una parodia de la tendencia de la época a poseer fastuosas colecciones
A las salas en donde se exponían dichas colecciones se les denominaba cuartos de maravillas; por supuesto a mayor riqueza en las piezas exhibidas mayor alcurnia y sofisticación de su dueño. A estas salas se les considera los antecesores de los museos modernos. En ellas se podían ver objetos raros y ejemplares de los tres reinos (los que en esa época se consideraban) de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. La belleza del reino fungi aún no era catalogada como tal.
Estas colecciones y los catálogos de las mismas tuvieron gran trascendencia para el desarrollo de la ciencia moderna. Así pues, si bien estos inventarios eran comunes, el realizado por Browne es muy peculiar porque evidencia la gran imaginación de su autor y por estar hecho con gran humor intelectual. Aunque los objetos descritos eran imaginarios, Browne tuvo el tino de describir rarezas que, de existir, habrían entusiasmado a cualquier científico o erudito.
Retrato de Thomas Browne y su esposa por Joan Carlile
El Musaeum Clausum se describe así mismo como: inventario de libros notables, antigüedades, fotos y rarezas de varios tipos, escasos o nunca vistos por cualquier hombre que ahora vive. Algunos de estas piezas son las siguientes:
- Cartas y obras de Aristóteles, Ovidio y Cicerón
- Cartas entre Séneca y San Pablo.
- Un antiguo herbario británico realizado por el médico Escribonio Largo, cuando atendió al Emperador Claudio en su expedición a Britania.
- Un documento de Marco Tulio Cicerón describiendo sus dominios.
- Manuscrito de puño y letra de Flavio Josefo.
- Una imagen del gran Fuego que sucedió en Constantinopla en el Reino del Sultán Ahmed.
- Medallas antiguas con inscripciones griegas y romanas encontradas en Crimea.
El largo listado incluye casi noventa artículos imaginarios, todos dotados de gran interés… si existieran. El Musaeum Clausum fue publicado de forma póstuma en 1684. Su autor, Thomas Browne vivió del 1605 al 1682, murió exactamente el día de su cumpleaños número 77.
Otros inventarios imaginarios
Browne no ha sido el único en realizar un inventario imaginario. Por ejemplo en la obra Gargantúa y Pantagruel, la colección de novelas escritas por François Rabelais del siglo XVI, se menciona la colección de diversos libros imaginarios que en la obra es referida como «Biblioteca Pantagruel». Debido al humor satírico y tono escatológico, los títulos de los tomos de esa biblioteca inventada son obscenos. Esta imaginaria colección fue conocida por el mismo Browne, pues él mismo habla de ella en su obra Religio Medici.
Otros autores como Jorge Luis Borges, Umberto Eco, Chuck Palahniuk han mencionado libros imaginarios en sus obras; así mismo Isaac Asimov, Tolkien y Frank Herbert en Dune. Aquí viene a cuento lo que dice el mismo Borges: «Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario»; en el caso de Browne un inventario imaginario.
Desde Sócrates, pero sobre todo a partir de los posteriores neoplatónicos y de Plotino (siglo II de nuestra era), se considera al conocimiento como algo inherente a cada ser humano, ocluido por el “contrato” que se firma al nacer y que consiste en beber de las “aguas del olvido”. Y ha continuado como una tradición hoy sólo sostenida por la literatura fantástica, el ocultismo o ciertas versiones del orientalismo. Pero el acceso a esa memoria se presume cercano al absoluto; es decir, hay que recordar con exacta precisión hasta los detalles más nimios. Es también por eso la obsesión de los renacentistas al inferir que recobrar la memoria es despertar a la vida y al conocimiento.
Todo esto forma parte central de la preocupación renacentista por recobrar los tesoros del saber perdidos. Hay que decir que apenas hasta hace muy poco se han encontrado nuevos y eficientes métodos de conservación fotográficos y ahora digitales; antes, la pérdida de libros o artefactos era considerada una verdadera catástrofe. En este contexto hay que situar el libro de Thomas Browne, que con seriedad fundamentada plantea que la imaginación es un método válido de exploración y restauración de nuestro pasado.
El magnífico catálogo de Browne abreva, no sin un toque de ironía y comedia, del azar del recuerdo, del mito no como fantasía, sino como la recopilación de las historias del origen que componen el mapa de navegación de nuestra interioridad. La lista del Musaeum Clausum sobrevive, al igual que el recuerdo heredado de la Biblioteca de Alejandría, como una lista de fantasmas que nos hablan de la profunda melancolía de la pérdida que persiguió al espíritu del Renacimiento, y que nos persigue hasta el día de hoy.
El manuscrito Mathers
El manuscrito Mathers
En 1880 el reverendo Woodford encuentra, en una librería de segunda mano de Londres, unos manuscritos cifrados a los que acompaña una carta, escrita en alemán, según la cual quien descifre el texto podrá entrar en contacto con una sociedad secreta alemana llamada SDA (Sapiens Donabitur Astris). Se supone que esta sociedad custodia arcanos que serían r
evelados a quien hiciese méritos para ello. Woodford, que es masón, comunica el hallazgo a dos hermanos, el doctor Woodman y el doctor Wynn Westcott, que además de masones son expertos cabalistas.
William Wynn Westcott con un traje ceremonial. Foto: Wikipedia.
El manuscrito está cifrado según un método de Tritemo que ellos conocen, por lo que les resulta fácil ponerlo en claro, descubriendo que los sesenta folios de papel algodón contienen la descripción de cinco rituales iniciáticos. Siguiendo las instrucciones del texto entablan correspondencia con una tal Anna Sprengel de la SDA, la cual les encarga la creación de una rama inglesa de la sociedad secreta alemana Die Goldene Diimmerung, Golden Dawn en inglés, Aurora Dorada en español.
Para ayudarlos en su tarea contactan con otro masón, Samuel Liddell Mathers, que redacta los rituales mágicos fundacionales partiendo del contenido del manuscrito, al que añade material de su cosecha, y lo completa con mensajes recibidos por su señora mediante telepatía. Y así, Woodman, Westcott y Mathers (que ahora se hace llamar MacGregor) fundan en 1887 la sociedad ocultista más influyente en la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, la Orden Hermética Golden Dawn, a la que pertenecerán figuras de las artes y las letras como W.B. Yeats, Arthur Machen, Algernon Blackwood, A.E. Waite, Florence Farr, Maud Gonne o Evelyn Underhill, así como físicos, matemáticos, militares, médicos e intelectuales de diversas ramas. El hombre que desencadenó todo, el reverendo Woodford, había fallecido poco antes.
Más tarde se incorporaría la bestia parda de Aleister Crowley, que colaboraría eficazmente a que los miembros principales de la Golden Dawn se tirasen los trastos a la cabeza y varios de ellos se marcharan a
fundar sus propias sociedades secretas. Pero esa es otra historia.
En fechas posteriores la investigación de los textos en alemán de las cartas pondrían en evidencia que están llenos de anglicismos y de formas de redactar extrañas a la lengua alemana, por lo que puede sospecharse con fundamento que fueron escritos por británicos. Y si las cartas son una falsificación, el propio manuscrito podría haber sido inventado por Mathers o Westcott. O escrito por un tercero que engañó a ambos. A favor de la autenticidad del manuscrito está el hecho de que el papel lleva marca de fabricación de 1809 y el texto contiene la transcripción correcta de jeroglíficos egipcios, cuya traducción solo pudo hacerse a partir de la interpretación de la Piedra Rosetta por Champollion en 1822. Pero, claro está, el manuscrito no tuvo por qué escribirse en la fecha de fabricación del papel, sino años más tarde.
Tampoco se ha encontrado rastro de la tal Anna Sprengel ni de su sociedad secreta. Ellic Howe formuló la teoría de que Westcott siguió el modelo de Blavatsky con las Estancias de Dzyan, es decir, inventó un manuscrito otorgado supuestamente por entes desconocidos para legitimar la fundación de la Golden Dawn. Miembros actuales de dicha sociedad han rebatido esta teoría.
Manuscrito cifrado de Mathers, página 13. Foto: Wikipedia.
En definitiva, el origen real del manuscrito cifrado permanece aún en el misterio, pero la sociedad ocultista que se creó a partir de él influyó poderosamente en la cultura de su época.
Página de la Poligrafía de Tritemo, libro que contenía la clave para descifrar el manuscrito. Foto: Wikipedia.
Lengua Hitita
Descubren una lengua perdida en tablillas hititas
Un texto ritual que nadie puede traducir
Nadie sabe qué dice la curiosa escritura cuneiforme, pero parece ser una lengua perdida hace más de 3.000 años
¿La última gran lengua por descifrar? Descubren un nuevo idioma indoeuropeo relacionado con el hablado en Troya. Redacción EM
Nuestra comprensión de la civilización hitita se basa principalmente en las tablillas descubiertas en Bogazköy (la antigua Hattusas), situada en el centro de Anatolia, junto al río Kizil-irmak, en la actual Turquía. Bajo la supervisión del Instituto Arqueológico Alemán, las excavaciones en la antigua capital del Imperio hitita desde el reinado de Hattusili I han producido aproximadamente 30.000 tablillas de arcilla durante el último siglo. Estas tablillas, inscritas con escritura cuneiforme, ofrecen valiosos testimonios sobre la vida social, política, comercial, militar, religiosa, legislativa y artística del segundo milenio antes de Cristo.
El estudio de estas tablillas, escritas mayoritariamente en lengua hitita-nesita (la lengua indoeuropea más antigua conocida), ha llevado al sorprendente descubrimiento de una lengua indoeuropea previamente desconocida.
El profesor Daniel Schwemer, director de la Cátedra de Estudios del Antiguo Cercano Oriente en la Universidad Julius-Maximilians (JMU) de Würzburg, Alemania, anunció el hallazgo. Mientras descifraba un texto ritual de una de las tablillas, encontró segmentos en un idioma no reconocido. El ritual hitita mencionaba este nuevo idioma como la lengua de la tierra de Kalašma, ubicada en el noroeste del territorio hitita, posiblemente cerca de las actuales Bolu o Gerede.
Los hititas tenían un interés especial en documentar rituales en lenguas extranjeras. Schwemer señaló que no fue del todo inesperado encontrar otra lengua en los archivos de Boğazköy-Hattusha, ya que los hititas solían registrar rituales en diversos idiomas.
Elisabeth Rieken, especialista en lenguas antiguas de Anatolia en la Philipps-Universität Marburg, apoyó la hipótesis de Schwemer, sugiriendo similitudes entre el idioma descubierto y el luvita, hablado en la histórica Troya, no la ciudad griega, sino una ciudad palaciega de la Edad del Bronce.
Comprende asimismo las tablillas del Tratado de Quadesh, firmado entre los hititas y Egipto. Este célebre tratado de paz perpetua garantizaba la paz y la seguridad en toda la zona.
También se encuentran en estas tablillas muchas obras literarias, de carácter principalmente épico y mitológico. Algunas de las más importantes narran las hazañas y las querellas de los dioses, quienes en sus rasgos esenciales se diferencian poco de los de otros pueblos del Oriente Medio.
La civilización de los hititas, emparentada con las de Akkad y Sumer, no estuvo exenta de influencias egipcias y hurritas; por otra parte, parece haber influido a su vez en las artes del Egeo.
Aunque las palabras específicas de este nuevo idioma aún no se han descifrado, el contexto proporcionado por el texto hitita circundante, ya interpretado, ha mejorado la comprensión.
Este descubrimiento no solo implica encontrar un nuevo idioma; también profundiza nuestro entendimiento del paisaje cultural y lingüístico de los hititas. Conocidos por su interés en los idiomas extranjeros y la preservación de rituales de diferentes culturas, las tablillas de arcilla hititas a menudo contienen citas en varios idiomas indoeuropeos, reflejando un rico intercambio cultural y preservación.
Los textos cuneiformes de Boğazköy-Hattusha incluyen pasajes en luvita y palaico, otras dos lenguas indoeuropeas de Anatolia relacionadas con el hitita, así como en hático, una lengua no indoeuropea. Ahora, también se puede agregar el lenguaje de Kalasma a esta lista.
Estos hallazgos sugieren que pueden existir más idiomas esperando ser descubiertos entre los registros hititas. Este potencial hace que las excavaciones en Turquía no solo sean una cuestión de desenterrar el pasado, sino de mapear las complejas redes lingüísticas y culturales que moldearon las civilizaciones antiguas.
En un futuro pró
ximo, es probable que dispongamos de más información gracias a la profesora asociada a la Universidad de Ankara, Özlem Sir Gavaz. Ella pretende descifrar más de 1.954 tablillas hititas utilizando inteligencia artificial (IA) para obtener la mayor cantidad de información posible sobre esta antigua civilización. Las tablillas, procedentes de diversas colecciones turcas como el Museo Çorum, el Museo Arqueológico de Estambul y el Museo de las Civilizaciones de Anatolia de Ankara, ya están siendo escaneadas y digitalizadas para facilitar y acelerar el análisis, gracias a la capacidad de la IA para identificar patrones y procesar datos rápidamente.
En este sitio de excavación al pie de Ambarlikaya en Boğazköy-Hattusha, en Turquía, se descubrió una tablilla cuneiforme con una lengua indoeuropea previamente desconocida. / Crédito: Andreas Schachner / Deutsches Archäologisches Institut.
Las excavaciones en Boğazköy-Hattusha se llevan a cabo desde hace más de 100 años bajo la dirección del Instituto Arqueológico Alemán. Hasta ahora se han encontrado allí casi 30.000 tablillas de arcilla con escritura cuneiforme. Estas tablillas, que fueron incluidas en el Patrimonio Documental Mundial de la UNESCO en 2001, proporcionan una rica información sobre la historia, la sociedad, la economía y las tradiciones religiosas de los hititas y sus vecinos.
En la imagen, una tablilla en hitita hallada en Boğazköy-Hattusha, la antigua capital del imperio, hoy Bogazkoy, en Turquía. NUTCAT (GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO).
Boğazköy-Hattusha, incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1986, ha sido durante siglos un centro muy importante en Anatolia como capital del Imperio hitita.
Se está realizando una clasificación más precisa del nuevo idioma
Al estar escrito en un idioma recién descubierto, el texto kalasmaico es todavía en gran medida incomprensible. La colega del profesor Schwemer, la profesora Elisabeth Rieken (Universidad de Marburg), especialista en lenguas antiguas de Anatolia, ha confirmado que el idioma pertenece a la familia de las lenguas indoeuropeas de Anatolia.
Según Rieken, a pesar de su proximidad geográfica al área donde se hablaba palaico, el texto parece compartir más características con la lengua luvita. La estrecha relación entre la lengua de Kalasma y los otros dialectos luvitas de Anatolia de la Edad del Bronce Final será objeto de más investigaciones.
Fuente: Universi
dad Julius-Maximilians (JMU) de Würzburg | 21 de septiembre de 2023
Tablillas cuneiformes
Otra tablilla cuneiforme
La Biblioteca de Hattusa
Estado actual del gran templo de Teshub, sede de la biblioteca de Hattusa
Introducción
En el Próximo Oriente antiguo no existían las bibliotecas y los archivos tal y como los entendemos en la actualidad. A día de hoy, las dos funciones, inseparables la una de la otra, que cumple un archivo son las de conservar el patrimonio documental de la cultura en la que se inscribe, y difundir y facilitar su conocimiento a la sociedad que los ha producido. Por el contrario, en el Antiguo Oriente estos archivos se ubicaban en los templos y palacios, y solo tenían acceso a ellos los reyes, los sacerdotes y los escribas.
En la actualidad se calcula que existen distribuidas por los museos y entidades científicas entre 700.000 y 1.000.000 tablillas de arcilla, de las cuales en torno a un 10% son textos literarios. Además, se ha estimado que, solo durante el periodo de tiempo que transcurre entre el 1500 y el 300 a.C., existieron más de 200 archivos y bibliotecas, distribuidos a lo largo de más de 50 ciudades diferentes de todo el Próximo Oriente antiguo.
Mapa de la península de Anatolia que señala la ubicación de Hattusa
Singularidades de la Biblioteca de Hattusa
Las fuentes de conocimiento que tenemos para descubrir la Historia del reino de Hatti son algunas de las más singulares y particulares de todas las civilizaciones próximo orientales. Esto se debe a que todo lo que conocemos sobre la civilización hitita es casi exclusivamente a través de los archivos locales, es decir, que prácticamente no se habla nada de los hititas fuera del propio reino de los hititas.
A pesar de que los dos archivos más importantes son sin duda los ubicados en Büyükkale, la ciudadela de la capital hitita, Hattusas (la actual Bogazköy, al este de Ankara), y en el templo de Nisantepe, al suroeste de la ciudadela, la arqueología también ha revelado la existencia de archivos menores en las ciudades hititas de Tappiga, Sapinuwa y Sarisa. Aunque el arqueólogo francés Ernest Chantre había sido el primero en hacer una pequeña excavación entre 1893 y 1894, no es hasta 1906 cuando empiezan las verdaderas primeras excavaciones arqueológicas de la zona por el Instituto Arqueológico Alemán del que formaban parte el arqueólogo alemán Hugo Winckler y el otomano Theodore Makridi Bey.
Solo durante las dos primeras campañas de excavación, entre 1906 y 1912, se descubrieron en el yacimiento arqueológico cerca de 25.000 fragmentos de tablillas de arcilla que según se ha calculado podrían haber pertenecido a unas 10.000 tablillas completas. Años más tarde, entre 1930 y 1939, el arqueólogo alemán Kurt Bittelsacaría a la luz más de 6.000 nuevas tablillas. En su conjunto, las temáticas predominantes en estos documentos, fechados a lo largo de toda la Historia del Imperio Hitita, son las administrativas, legislativas y literarias, aunque también llaman la atención el conjunto de textos que proponen remedios para tratar incapacidades como la impotencia sexual, los de oraciones para combatir la brujería, o los de mitología.
Estado actual de parte de Hattusa
Aportaciones de la Biblioteca de Hattusa
Uno de los primeros rasgos extraordinarios de este gran archivo real es que las tablillas se han encontrado hasta en ocho lenguas diferentes, que van desde el hitita hasta el acadio, pasando por el luvita, el hurrita o el jeroglífico egipcio. De hecho, uno de los textos más reproducidos en múltiples lenguajes fue el Poema de Gilgamesh, la epopeya sumeria que supone la obra épica más antigua de la Historia.
Sin embargo, la aportación más importante del archivo de Büyükkale al conocimiento del mundo hitita es su literatura histórica, puesto que, a diferencia de la de las otras civilizaciones próximo orientales que no aportan nada de información o la aportan de una forma totalmente exagerada y laudatoria, se caracteriza por su realismo y verosimilitud. En estos textos es el propio rey (hay literatura histórica de tiempos del reinado de Telepinu, Supiluliuma, Mursil II y Hatusil III ) el que cuenta en primera persona los acontecimientos que han pasado durante su reinado, utilizando para ello con frecuencia el estilo directo de narración y el diálogo.
Sin duda, uno de los textos más trascendentales hallados en estos archivos de Hattusa fue la tabla de arcilla de grandes dimensiones que contenía el Tratado de Qadesh, hallado por Hugo Winckler en su primer año de excavación. Este tratado realizado en 1259 a.C. sirvió para sellar la paz entre el imperio egipcio del faraón Ramsés II (1279-1213 a.C.) y el imperio hitita del rey Khattushili III (1267-1237 a.C.), después de la batalla acontecida en las proximidades de la ciudad de Qadesh, a orillas del río Orontes en el año 1274 a.C.
Los singulares rasgos de este tratado de paz, el más antiguo de la Historia conservado en la actualidad, buscaban satisfacer a la vez a ambas potencias, de tal modo que, aunque la batalla hubiera terminado en empate, los dos soberanos pudieran publicitarlo en sus reinos como si de una gran victoria se tratase. Entre estos se encontraba un pacto de no agresión, una alianza defensiva, una amnistía para los refugiados, un acuerdo de extradición, y una cláusula para salvaguardar la sucesión real en ambos imperios.
The Smithfield Decretals
The Smithfield Decretals
Hay libros que con el tiempo en lugar de volverse más aburridos, se transforman en todo un misterio. Esta colección de leyes canónicas se escribió en el siglo XIII bajo órdenes del Papa Gregorio IX. En ese entonces parecía ser un aburrido manual religioso sobre cómo deben comportarse los antiguos caballeros o personas del pueblo. Cuentan los especialistas que el texto llegó a ser tan irritante en el ámbito normativo que los ciudadanos llegaron a odiarlo.
Lo extraordinario son las ilustraciones que acompañan el volumen. “The Smithfield Decretals” cuenta con muchas imágenes de conejos gigantes homicidas, un Yoda medieval, la lucha entre osos grises y unicornios, así como algunas extrañas prácticas entre humanos y animales. Estas excentricidades al parecer eran muy comunes hace tiempo, aunque aún no se sabe lo cotidiano que era una lucha entre un caballero y un caracol gigante.
Decretales de Smithfield
Las Decretales de Smithfield son una copia de las Decretales glosadas del Papa Gregorio IX (r. 1227-1241), famosas por su extraordinario programa de iluminación marginal. Se conservan aproximadamente 675 manuscritos de este texto, que fue una obra fundamental para el estudio jurídico durante la Edad Media. De este grupo, las Decretales de Smithfield son, con diferencia, la copia más iluminada, con cada una de sus 626 páginas de texto adornadas con imágenes.
El volumen fue copiado en el sur de Francia, probablemente en Toulouse o cerca de ella, a principios del siglo XIV. Allí fue decorado con ilustraciones que marcan el inicio de cada uno de los cinco libros del texto. En 1340, el manuscrito estaba en Londres, donde su propietario encargó a un grupo de artistas locales que añadieran una lista iluminada de los temas tratados en las Decretales al comienzo del texto y llenaran sus amplios márgenes con imágenes narrativas y motivos decorativos.
Los iluminadores de Londres pintar
on dos conjuntos de bordes en cada página, uno alrededor del texto principal y otro alrededor de la glosa (o comentario) y colocaron monstruos, grotescos y otras escenas en los espacios entre las columnas de texto. También llenaron los márgenes inferiores con escenas, la mayoría de las cuales relatan historias que se desarrollan a lo largo de muchas páginas. Estas secuencias narrativas relatan cuentos de una variedad de fuentes, incluida la Biblia, vidas y milagros de santos, romances, fábulas morales y parodias.
Una serie de imágenes, que marca el inicio del texto, muestra la promulgación, distribución y estudio de las Decretales. Una ilustración central (imagen nº 1), pintada por un artista francés, muestra a Gregorio IX, acompañado de cardenales y clérigos, organizando la distribución de copias de la obra.
En el siglo XV, el manuscrito estaba en posesión del priorato agustino de San Bartolomé en Smithfield, ubicado a las afueras de las murallas medievales de Londres. La marca de propiedad del priorato estaba inscrita en la primera hoja del manuscrito durante este tiempo. Posteriormente pasó a formar parte de la Antigua Biblioteca Real a principios del siglo XVI.
Aquí se exponen algunas de sus ilustraciones, una gran cantidad de estas se pueden encontrar en: https://stilustan.files.wordpress.com/2014/09/kc3b3dexmargc3b3.pdf
Libro de Soyga
Libro de Soyga
Retrato de John Dee, famoso ocultista que poseía una copia del Libro de Soyga
Género: Tratado
Tema(s): Magia
Edición original en latín
Título original: Aldaraia sive Soyga vocor
Fecha de publicación: Siglo XVI
Edición traducida al español
Título: Libro de Soyga
Contenido
Liber Aldaraia; Liber Radiorum; Liber decimus septimus
El Libro de Soyga, también titulado Aldaraia, es un tratado de magia en latín del siglo XVI, uno de cuyos ejemplares fue propiedad del erudito isabelino John Dee. Tras la muerte de Dee, este grimorio se creyó perdido hasta 1994, cuando se localizaron dos manuscritos en la Biblioteca Británica (Sloane MS 8) y en la Biblioteca Bodleiana (Bodley MS. 908), bajo el título de Aldaraia sive Soyga vocor, por la estudiosa de Dee Deborah Harkness. La versión Sloane MS 8 también se describe como Tractatus Astrologico Magicus, aunque ambas versiones difieren sólo ligeramente.1
Procedencia
El político y astrólogo Elias Ashmole registró que el duque de Lauderdale poseía un manuscrito titulado Aldaraia sive Soyga vocor que anteriormente había pertenecido a Dee. El manuscrito se vendió en una subasta en 1692 y ahora es probablemente el Sloane MS 8, según la identificación de Jim Reeds. El Bodley MS. 908 fue donado a la Biblioteca Bodleiana en 1605.2
Contenido
Jim Reeds señala que el Bodley MS. 908 consta de 197 páginas que incluyen el Liber Aldaraia (95 hojas), el Liber Radiorum (65 páginas) y el Liber decimus septimus (2 páginas), así como una serie de obras más cortas y sin nombre que suman aproximadamente diez páginas. Las últimas 18 páginas del manuscrito contienen 36 tablas de cartas. El manuscrito Sloane MS 8 consta de 147 páginas, en su mayoría idénticas a las del manuscrito Bodley, con la excepción de que las tablas de cartas aparecen en 36 páginas, y el Liber Radiorum se presenta en una versión resumida de dos páginas.1
Entre los conjuros e instrucciones sobre magia, astrología, demonología, listas de conjunciones, mansiones lunares y nombres y genealogías de ángeles, el libro contiene 36 grandes cuadrados de letras que Dee no pudo descifrar. Se citan tratados mágicos medievales desconocidos, incluyendo obras conocidas como liber E, liber Os, liber dignus, liber Sipal y liber Munob.3
Análisis
Jim Reeds, en su breve obra John Dee and the Magic Tables in the Book of Soyga («John Dee y las tablas mágicas en el Libro de Soyga» en español), que también apareció abreviada en un ensayo,4 señala una propensión a registrar palabras al revés en el MS, citando como ejemplos «Lapis» invertido como «Sipal», «Bonum» invertido como «Munob», y el título del MS, Soyga, como «Agyos», literis transvectis, revelando una práctica que buscaba oscurecer algunas de las obras citadas. Soyga es «Agios» (en griego, «Santo») escrito al revés.
«La preocupación del Libro de Soyga por las letras, la aritmética del alfabeto, la escritura al revés similar a la hebrea, etc., es, por supuesto, característica de la nueva magia cabalística que se hizo popular en el siglo XVI, ejemplificada por la gran compilación de Agrippa de Nettesheim (1486-1535), y que toma prestada la autoridad tanto del interés humanista renacentista por la Cábala expresado por figuras como Pico y Reuchlin como de la supuesta antigüedad bíblica de la Cábala».
De las mesas cuadradas que obsesionaban a Dee, Reeds continuó: «Aunque… no son en sí mismas un rasgo característico de la Cábala tradicional, en la época de Agrippa se habían convertido en una parte integral de la Cábala mágica cristiana».3
Significado
En 1556, Dee le propuso a la reina María de Inglaterra la fundación de una biblioteca nacional inglesa, pero su plan no se llevó a cabo. En consecuencia, Dee amasó con sus fondos personales la mayor biblioteca de Inglaterra de la época, compuesta por al menos 3.000 volúmenes impresos y un gran número de manuscritos. La biblioteca fue robada durante el viaje de seis años de Dee a la Europa continental entre 1583 y 1589, y Dee se vio obligado a vender muchos más volúmenes a su regreso debido a problemas económicos. Tras su muerte, en 1608 o 1609, los aún considerables restos de la reconocida biblioteca fueron saqueados hasta que no quedó nada.5
Durante el largo viaje de Dee al continente, trató de contactar sobrenaturalmente con ángeles a través de los servicios del vidente Edward Kelly. Sobre el tema del Libro de Soyga, Dee afirmó haber interrogado al arcángel Uriel sobre el significado del libro y le pidió orientación. La respuesta que recibió Dee fue que el libro había sido revelado a Adán en el Paraíso por ángeles, y que sólo podía ser interpretado por el arcángel Miguel.6
Después de que Harkness redescubriera las dos copias del libro, Jim Reeds descubrió la fórmula matemática utilizada para construir las tablas (comenzando con la palabra clave dada para cada tabla), e identificó errores de varios tipos cometidos por los escribas de los manuscritos. Demostró que un subconjunto de errores era común a las dos copias, lo que sugería que derivaban de un ancestro común que contenía ese subconjunto de errores (y que, por tanto, era presumiblemente una copia de otra obra).
Aunque Reeds descifró el algoritmo de construcción y las palabras clave utilizadas en la elaboración de las tablas, el contenido real y el significado de las tablas siguen siendo un misterio. Escribe: «El tratado del Libro de Soyga que habla de las tablas, Liber Radiorum, tiene una serie de párrafos en los que se mencionan las palabras clave de veintitrés de las tablas, junto con secuencias de números que guardan una relación desconocida con las palabras».7
Escrito en Latín, el Libro de Soyga no resulta tan fácil de traducir como cabría esperar. Aunque no parece que Dee llegara a descifrar con éxito el libro codificado, los historiadores actuales y decodificadores han conseguido traducir la parte del texto que está en latín, descubriendo así la temática general acerca de la cual se escribió el libro. Parece tratar de creencias propias de la magia del Renacimiento e identifica diversos ángeles y demonios, además de describir un inusual alfabeto y múltiples secuencias de palabras invertidas. Además, en él abundan los símbolos numéricos que llevan a muchos especialistas a creer que el libro tiene algo que ver con la Cábala Cristiana, un texto escrito a partir de la Kabbalah judía desde una persp
ectiva cristiana. (Aunque el propósito de la Cábala varía, es en esencia un conjunto de enseñanzas que arroja luz sobre la manera en que el infinito interactúa con el mundo físico, dependiendo de las particulares tradiciones de cada uno). Estos factores provocan conjuntamente que la intención del texto resulte muy imprecisa—es sólo porque el autor lo escribió parcialmente en latín que se puede entender un énfasis en astronomía, alquimia, ángeles y elementos de la naturaleza. Más sorprendente aún, no obstante, es el hecho de que los comentarios sobre símbolos, números y los específicos sobre alquimia contenidos en el texto siguen envueltos en el misterio, ya que ciertos signos no han podido traducirse o descifrarse debidamente (ver la obra de Jim Reeds).
‘Los Cuatro Temperamentos’ por Charles Le Brun (Wikimedia Commons).Los temperamentos colérico, sanguíneo, melancólico y flemático se creía que estaban causados por exceso o carencia de alguno de los cuatro humores.
El Libro de Soyga est
á formado por 36 tablas (o apartados), dentro de las cuales se tratan numerosos temas. El cuarto apartado, por ejemplo, habla de los cuatro elementos principales—fuego, aire, tierra y agua—y de cómo se extendieron por todo el universo. El quinto, de los humores medievales: sangre, flema, bilis roja y bilis negra. Los signos astrológicos y los planetas son tratados extensamente y en detalle, perteneciendo cada signo a un planeta específico (Venus a Tauro, por ejemplo) y a continuación el Libro 26 da inicio con una larga descripción del “Libro de los Rayos”, cuya finalidad es “la comprensión de los males universales.”
John Dee y Edward Kelley alcanzaron a comprender la importancia de este texto durante una de sus largas conversaciones espirituales, en la que el propio Dee preguntó a los ángeles si este libro, que descansaba en una estantería de su amplia biblioteca personal, poseía algún valor. Ambos consiguieron comunicar supuestamente con el ángel Uriel, patrón de los siete sacramentos católicos y de la poesía, y este Arcángel amplió el conocimiento de Dee sobre el Libro de Soyga. Se tiene noticia de que Uriel afirmó que el texto estaba relacionado con el tiempo anterior al tiempo—en referencia a la época en la que vivió Adán, antes de la creación de Eva y de la Caída del Hombre. No obstante, Uriel continuó diciendo que solo el arcángel Miguel, guerrero de Dios contra el mal y el error, podría interpretar de manera precisa la obra.
Según John Dee, sólo el arcángel San Miguel podría descifrar el verdadero significado del Libro de Soyga (Wikimedia Commons)
Los estudiosos de la obra de Dee y de lo oculto creen que el Libro de Soyga influyó en gran medida en los trabajos posteriores de Dee y Kelly sobre la magia Enoquiana. Se pueden apreciar grandes similitudes entre la obra de Dee en la Monas Hieroglyphica y acerca del lenguaje Enoquiano, y los elementos contenidos en el Libro de Soyga—de los cuales no es el menos importante la curiosa manera en la que unos y otros textos fueron escritos.
Sería por tanto un inmenso error creer que, aun siendo el Libro de Soyga un misterio, fue pasado por alto por el hecho de estar olvidado en un estante de la biblioteca personal de Dee. Es perfectamente posible que el libro influyera en su obra mucho más de lo que nos podemos dar cuenta en la actualidad, y también mucho más de lo que podemos comprender en el presente sin la ayuda de una traducción adecuada tanto del lenguaje Enoquiano como del Libro de Soyga.
El libro de Soysa
(Aldaraia Sive Soyga Vocor)
Dee: ¿Mi Libro de Soyga es de alguna excelencia?
Uriel: Este libro fue revelado a Adán en el Paraíso por los ángeles buenos de Dios.
Dee: […] Oh, mi gran y largo deseo fue poder leer esas Tablas de Soyga
[Cinco Libros de Misterio, 10 de marzo de 1582] Durante siglos, todo lo que se supo sobre el misterioso grimorio medieval llamado el Libro de Soyga (o Aldaraia) provino de unas pocas referencias dispersas en los diarios del Dr. John Dee y de reproducciones de ocho de las Placas de Soyga adjuntas al final del Libro de Dee del propio Loagaeth. Dee obviamente consideró el Libro de Soyga en alta estima. Su inclusión de algunas de sus Tabletas con, y similares a, sus Tabletas Loagaeth siempre ha sugerido una conexión entre Soyga y la magia angelical de Dee. Sin embargo, con tan poca información disponible en el Libro de Soyga, no había esperanza de trazar un hilo histórico.
Esto finalmente cambió en 1994, cuando la académica Deborah Harkness descubrió dos copias del texto: una en la Biblioteca Bodleian (Bodley MS 908) y la otra en la Biblioteca Británica (Sloane MS 8, que puede haber sido una copia de Dee), cada una de las cuales había sido catalogado bajo el título alternativo Aldaraia, por lo que generaciones engañosas de eruditos Dee habían buscado un libro titulado Soyga. Desafortunadamente, desde su redescubrimiento, se ha escrito poco sobre el Libro de Soyga y aún no se ha ofrecido ninguna copia del libro para su publicación. La conversación citada al principio de esta sección tuvo lugar entre Dee y el Arcángel Uriel., en marzo de 1582. En respuesta a las preguntas de Dee sobre Soyga, Uriel sugirió que sólo el Arcángel Miguel podía revelar los misterios de las Tablas. Sin embargo, hasta donde sabemos, Dee nunca le pidió a Michael que se los explicara. En algún momento del año siguiente, Dee parece haber extraviado su copia del Libro de Soyga. En abril de 1583, Dee le pidió al ángel IIlemese información sobre su libro árabe perdido de Placas y Números. Desafortunadamente, Illemese no tenía el Libro de Soyga en la misma estima que Uriel, sino que lo llamó un trabajo de falsa hechicería. Después de una discusión sobre el asunto, Dee finalmente cambia de tema al (también perdido) Libro de Enoc, que Illemese promete entregar.
Mientras tanto, exploremos este oscuro libro de Soyga. Las Tablas Soyga son grandes cuadrados mágicos (36 x 36 celdas) llenos de letras generadas por una palabra clave (una asociada con cada Tabla) a través de algún algoritmo de cifrado desconocido. ¡El cifrado era tan complicado que ni siquiera el genio de Dee pudo descifrarlo en su “gran y largo deseo” de finalmente leer el texto!
El mejor estudio del texto hasta la fecha es John Dee and the Magic Tables in the Book of Soyga de Jim Reeds. Su interés por Soyga surge de las tablas cifradas y logró descifrarlas donde Dee falló. Sin embargo, no es necesario entrar aquí en detalles sobre su trabajo criptográfico. No se reveló nada místico al encontrar el método utilizado para generar las Tablas (es decir, no produjeron una escritura legible; en cambio, las letras representan un algoritmo matemático). La magia probablemente sea inherente a la palabra clave en la que se basa cada tabla, pero aún no se ha trabajado para explorar los orígenes lingüísticos de las palabras clave.
De mayor interés para nosotros aquí, Reeds también ofrece una descripción (relativamente) detallada de todo el Libro de Soyga, que tomó de copias en microfilm de los manuscritos. Lo ubica aproximadamente en el período medieval tardío, y los textos que estudió (los manuscritos de Sloane y Bodley) son del siglo XVI. Se trata de la versión Sloane del manuscrito que también lleva el título Aldaraia Sive Soyga vocor, aunque ambos ejemplares fueron catalogados con ese título. La misma copia también identifica el texto como un misterio astrológico – Tractatus Astrologico Magicus – lo cual no es inusual para un texto de su época. (En ese momento, la astrología estaba en la corriente principal de la práctica médica). Soyga se divide principalmente en tres partes, respectivamente llamadas
Liber Aldaraia, Liber Radiorum y Liber Decimus Septimus. También siguen varias adiciones al texto sin nombre, que terminan con las 36 Tablas Mágicas que fascinaron e inspiraron el corazón de John Dee. En realidad, el texto latino completo comienza como un típico grimorio medieval. Si alguien ha visto una copia de la Llave del Rey Salomón, ha visto un ejemplo de este tipo de literatura. Hay listas de demonologías y conjuros llenos de invocaciones bárbaras clásicas (probablemente descendientes de los gnósticos):
Adracty, Adaci, Adai, Teroccot, Terocot, Tercot, Herm, Hermzm, Hcrmzisco, Cotzi, Cotzizi, Cotzizizin, Zinzicon, Cinzccohon, Cinehccon, Saradon, Sardun, Sardcon, Bclzebuc, Belzscup. Békupe. Saraduc, Sarcud, Care, Sathanas. Satnas, Sacsan, Contion, Conoi. Conoison, Satnei, Sacsan, Sappi, Danarcas, Dancas, Dancasnar [Aldaraia. Bodley MS 908, folio 51] Ambas copias del grimorio también se refieren a Adán (a quien, según le dijo Uriel a Dee, se le había dado este libro en el Paraíso) con el nombre místico de “Zadzaczadlin”. A medida que avancemos en nuestro estudio de la magia angelical de Dee, veremos en qué se parece su trabajo a este material.
Una vez más, al igual que la Llave de Salomón, es la astrología y la alquimia las que forman el corazón de los hechizos mágicos de Soyga, aspectos clásicos del misticismo protohermético cristiano medieval. Esto nos da algunas pistas importantes sobre la filosofía central detrás de los misterios impartidos a Dee y Kelley, que también están repletos de referencias alquímicas y astrológicas. Reeds señala que Soyga es algo único en el sentido de que no reclama ninguna autoridad mitológica. No está escrito por ningún pseudo-Enoc o pseudo-Salomón, e incluso el reclamo de la propiedad de Adán en el Paraíso proviene de Uriel hablando a través de Edward Kelley, no del texto en sí. Esto me sugiere que el libro era un libro de trabajo de un mago practicante y no algo escrito exclusivamente para su publicación.
Por otro lado, hace referencia a varios tratados médicos medievales: libros misteriosos llamados Liber E y Liber Os. Quizás esto sea menos significativo para la magia angelical de Dee que para el posterior movimiento rosacruz. Hay alguna evidencia que sugiere la participación de Dee en (o influencia en) la escena del movimiento en la Alemania del Renacimiento temprano. El documento fundacional de este movimiento, la Fama Fraternitatus, publicada por médicos a mediados del siglo XVII (después de la muerte de Dee), contiene muchas referencias oscuras a textos como Liber M , Liber I y Liber T. Más relevante para el sistema enoquiano.
El énfasis de Dee en la escritura mística en el Libro de Soya, especialmente la práctica (Lapis Munob, Bonun – latín para bien) y el Retap Retson (Pater Noster), se utiliza a lo largo del texto e incluso el título del libro es una traducción del Palabra griega Agyos, que significa “Santo”. Reeds describe una abundancia del mismo tipo de gematría y juegos de palabras que se encuentran en el Libro II de la Filosofía Oculta de Agripa. A las letras se les asignan valores numéricos (nuevamente como en hebreo), así como correspondencias ocultas, y se recombinan y permutan de diversas maneras para crear nombres mágicos de poder. Finalmente, el libro contiene las famosas treinta y seis Tablas Soyga (que se analizan en la sección Liber Radiorum del grimorio). El espacio no permite aquí una discusión completa sobre los cuadrados mágicos. Sólo es necesario señalar que estos escuadrones fueron muy populares entre los hermetistas y cabalistas durante la Edad Media y el Renacimiento (aproximadamente la época de Dee). Su enfoque en la gematría y las matemáticas fascinó a grandes mentes científicas como Dee, Trithemius y otros.
Las tablas de Soyga tienen treinta y seis filas por treinta y seis columnas, y la palabra clave dada para cada una tiene exactamente seis letras. Esto es necesario para el propio escuadrón mágico, para que la palabra clave encaje correctamente en la tabla. La palabra clave se escribe repetidamente en la columna izquierda de cada página (en un identificador hacia adelante y hacia atrás) un total de seis veces. Así, tenemos 6 palabras x 6 letras = 36 cuadrados. Porque el número seis es obviamente la base de este misterio. No es de extrañar que Uriel ordenara a Dee que interrogara a Michael, el Ángel del Sol y la sexta Sefirah, Tifarete, en muchos textos cabalísticos clásicos.
Cada mesa también está etiquetada con el nombre de la fuerza oculta que supuestamente encarna. Las tablas 1, 12 llevan los nombres de los signos del zodíaco, en el orden de Aries a Piscis, y las tablas 13 a 24 repiten los mismos nombres nuevamente. Supongo que estos representan los aspectos positivos del signo, seguidos de los negativos, algo común en veinticuatro momentos del zodíaco cuando se asocia con los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. Las siguientes siete tablas 25-31, etiquetadas con el nombre de los siete planetas, siete planetas en su propio orden cabalístico o caldeo (de mayor a menor). Las cuatro siguientes, tablas 32 a 35, llevan los nombres de los cuatro elementos terrestres. La colección finalmente termina con la Mesa 36, que se encuentra sola con la etiqueta Magistri , abierta con la palabra clave MOYSES.
Por lo que hemos visto hasta ahora, ¡es muy posible establecer una conexión entre las Placas Soyga y el mitológico Sopher Raziel! Libro de Enoc. Uriel le dijo a Dee que los ángeles buenos le revelaron Soyga a Adán antes de la caída del Edén, lo que es paralelo a la leyenda de Sopher Raziel. El hecho de que contenga Tablas relacionadas con todas las fuerzas ocultas del Universo sugiere que también debe ser el Libro de la Vida que lo abarca todo. Tiene hasta treinta y seis tablas exactamente, lo que habría ido bien con las leyendas de Enoc y sus 366 libros.
También podemos encontrar alguna relación entre las Tablas Soyga y las Puertas del Entendimiento. Por ejemplo, su progresión desde el zodíaco hasta los planetas y los cuatro elementos terrestres demuestra el mismo tipo de progresión descendente de mayor a menor que se encuentra en el sistema tradicional (judío) de cincuenta puertas. Además, la mesa final de Soyga, como puerta de entrada al entendimiento final, está aislada del resto del grupo y reservada únicamente para los aficionados. (La palabra clave para esta tabla – MOYSES – incluso sugiere al único patriarca que recibió crédito por pasar a través de la Quincuagésima Puerta de Binah.)
Finalmente, el etiquetado de la última Tabla de Soyga como la de Magistri (aptitud) indica que todo el conjunto puede tener un propósito inicial. Aunque no sabemos cómo estaban destinadas las Tablas para uso mágico, no es lógico suponer que ellas, como todos los escuadrones mágicos, actuaron como portales talismánicos de algún tipo. Lo más probable es que un mago hubiera invocado sucesivamente las fuerzas personificadas en cada Tabla, pasando así a través de cada Portal en un esfuerzo por recibir poder mágico y revelación Divina de Dios. En los siguientes capítulos veremos que así es como los contactos angelicales de Dee le indicaron que usara su propio libro de Loagaeth.
“El libro de Soyga”
A lo largo de sus páginas uno se da cuenta de un vasto corpus de encantamientos, además de largos pasajes indescifrables en los que se consignan conv
ersaciones con ángeles e invocaciones a demonios, por tal motivo es un libro prohibido, escrito por el nigromante y ocultista inglés del siglo XVI, John Dee.
La historia del “Libro de Soyga” está llena de baches y saltos temporales. Se sabe que el manuscrito original fue subastado en 1692. Al parecer estaba dividido en tres partes: “Liber Aldaraia”, “Liber Radiorum” y “Liber Decimus Septimus”. Todos hacen referencia a encantamientos e instrucciones de orden mágico, astrológico, demonológico y un interesante apartado con la genealogía de los ángeles y sus nombres.
En general, estos libros parecen haber sido escritos por seres de otros mundos, porque al momento de encontrarles un sentido con nuestra realidad, el acto se vuelve imposible. Probablemente nunca se sabrá el origen de estos textos, pero sin duda, las mentes que los escribieron conocen más del universo que nosotros. Siguiendo el camino de los misterios, aquí hay algunos libros que intrigarán tu vida al máximo y te harán reflexionar sobre todo lo que conoces.























































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