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Construcción

Fuerte de Samaipata

Fuerte de Samaipata

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

La gran piedra del Fuerte

Localización

País:  Bolivia

Datos generales

Tipo

Cultural

Criterios: II, III

Identificación: 883

Región: América Latina y el Caribe

Inscripción: 1998 (XXII sesión)

Sitio web oficial

El Observatorio Astronómico de Samaipata, Centro Cósmico de Samaipata, o el Centro Ceremonial de Samaipata, conocido comúnmente como el Fuerte de Samaipata, o simplemente como «El Fuerte», es un sitio arqueológico precolombino y preincaico de origen chané de Bolivia, ubicado a pocos kilómetros del pueblo de Samaipata, en la provincia Florida, departamento de Santa Cruz, a una altitud de 1950 m.s.n.m. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el año 1998 y es considerada la piedra tallada más grande del mundo.[1]

Está situado en las estribaciones orientales de los Andes bolivianos o en la zona subandina y es un popular destino turístico para bolivianos y extranjeros por igual. El sitio arqueológico es considerado único, ya que presentó cuatro culturas diferentes: chané como origen del sitio arqueológico, inca, chiriguano (guaraní) y español, fue implementado con algunas construcciones y también con explotaciones por los incas y españoles.

Inicialmente fungió como un observatorio astronómico y cósmico chané; también tenía una función religiosa y ceremonial en su deidad hacia la luna. Es erróneamente conocido como «El Fuerte», debido a conclusiones tempranas en afán de acrecentar la presencia incaica, siendo que estos lo usaron como un centro para luego avanzar en busca de minerales, aunque en su corta estadía en Samaipata también existen ciertas edificaciones hechas por los incas, aunque no concluidas por la expulsión y exterminio hacia éstos por parte de los chiriguanos. Es conocido en la actualidad como el segundo monumento arqueológico que más visitas ha recibido en Bolivia. Se caracteriza por unas dimensiones considerables situado entre la zona de los Andes o la zona subandina y las tierras bajas.

Ubicación

18° 10′ Latitud Sur, 63° 49′ Longitud Oeste.

A 6 km de Samaipata, y 120 de Santa Cruz de la Sierra, junto a la entrada meridional del Parque Nacional Amoró, Departamento de Santa Cruz, Bolivia.

El Peñón

Pese a ser denominado como «Fuerte», el Peñón de Samaipata (en quechua: «Lugar de reposo entre montañas») constituyó el centro ceremonial de las residencias y áreas administrativas que se ubicaban al sur.

Se trata de un afloramiento de arenisca de unos 220 metros de largo por 60 de ancho. En su superficie fueron talladas imágenes de animales -serpientes, pumas y jaguares-, formas geométricas, hornacinas, canales y depósitos de agua, llenos de significados mágicos y religiosos.

Plano de la estructura rocosa de Samaipata

Los diseños que cubren la roca son objeto de numerosas especulaciones:

  • Constelaciones andinas, representadas en formas de animales como el jaguar y la serpiente.
  • Asociados al Sol, el arco iris y la lluvia. Alberga un depósito de agua del que parten dos canales paralelos que debieron abastecer a los poblados.
  • Observatorio astronómico natural, es posible que los chanés y luego los incas lo emplearan para predecir los ciclos agrícolas.
  • Carta astronómica.
  • Erich von Däniken sugirió que se trataba de una rampa para naves extraterrestres.

Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 1998.

Historia

Su construcción fue iniciada por los Chanés, un pueblo preincaico de origen arahuaco (arawak), y funcionó como un «calendario, observatorio cósmico y astronómico». Los distintos grabados, sistemas de drenaje, canales de agua y cuencas tenían sus propias funciones. Se utilizaba el agua como elemento natural para reflejar el cielo, siendo las observaciones de las fases lunares, el control del tiempo o los cambios de estaciones su objetivo; también se asociaba la luna con el ciclo fisiológico de las mujeres; todo esto vinculado a la creencia chané que está basada en la deidad lunar. Fue construido aproximadamente por el año 900.[3][4][5]

Los chanés tuvieron sus primeros contactos con los incas aproximadamente en el año 1410. El incario envió emisarios hacia el oriente para conversar con el cacique de los chanés, Grigotá, para que este los deje buscar recursos, siendo su objetivo el «cerro Saipurú». A los incas se les permitió el acceso, se dirigieron a la zona de las localidades actuales de Comarapa y Pojo donde se edificaron Incallajta y Saipina. Recorrieron Vallegrande para llegar a Pucará; posteriormente bajaron hacia el río Grande, al norte de la «serranía de Incahuasi», y llegaron a Saipurú para explorar el cerro homónimo. Mientras unos explotaban el cerro otros exploraron aproximadamente en el año 1430, donde los incas se adentraron cerca del cerro San Miguel y posteriormente a los aproximados del río Paraguay, lugar donde se encontraron con los guaraníes (chiriguanos), quienes exterminaron a los incas. Los guaraníes tomaron la piedra tallada de Samaipata y asesinaron al cacique Grigotá, así como también esclavizaron las ñustas incas que no lograron escapar. Los incas negociaron con los guaraníes para que se entreguen a las ñustas a cambio de abandonar el territorio de la cordillera oriental. Los incas retrocedieron hacia las cordilleras del centro de Cochabamba, los chiriguanos acapararon la zona y esclavizaron a los chanés. Hubo una escaramuza por parte de los incas, quienes en la zona de Comarapa, los incas toman de prisioneros a algunos guaraníes para llevarlos al incario, aunque estos murieron por el frío.

Los incas en su corta estadía en Samaipata, lograron edificar ciertas murallas de una plaza, que datan de finales del siglo XV y principios del XVI. Cuando los guaraníes ocuparon el área de Samaipata no edificaron nada, más que dejar rastros de su presencia con artefactos nativos y cerámica. Los guaraníes dominaron la región hasta el período de la época hispánica en Sudamérica.

Incas

El sitio de Samaipata fue ocupado como un área ritual y residencial alrededor de 300 EC por los Chanés del período Mojocoyas (200 a 800 EC). Comenzaron a dar forma a la gran roca que es el centro ceremonial de la ruina de Samaipata.

Según un cronista español del siglo XVII, Diego Felipe de Alcaya, los incas, probablemente al final del reinado de Túpac Yupanqui (gobernó entre 1471 y 1493), comenzaron a adentrarse al área de Samaipata. Un pariente de Yupanqui llamado Guacané dirigió un ejército incaico al área y con elaborados regalos persuadió al líder o cacique local, cuyo título era Grigotá, y sus 50 000 súbditos a someterse al gobierno del inca. Guacané se estableció en Samaipata o Sabay Pata que está a una altitud de 1900 metros (6200 pies). Samaipata significa «Descansa en las alturas» en el idioma quechua hablado por los incas.[6]

Samaipata era un centro ceremonial y administrativo de la dominación inca, para que estos exploren los alrededores. Como en otros establecimientos de frontera, los incas edificaron fuertes destacados para proteger Samaipata. Uno se ha localizado a unos 50 kilómetros (31 millas) al este llamado La Fortaleza. Las ruinas se encuentran en la cima de una montaña con vistas a las tierras bajas alrededor de la actual ciudad de Santa Cruz.[7]

Otra fortaleza, de ubicación desconocida, llamada Guanacopampa, protegía una mina en Saipurú o Caypurum, de ubicación también desconocida.[8]​ Según el relato de Alcaya, Guacané y Grigotá fueron asesinados tras la ocupación guaraní (chiriguanos). Los chiriguanos avanzaban desde las tierras bajas hasta las zonas subandinas. Los contraataques de los incas no lograron desposeer a los guaraníes que se quedaron para establecerse en Samaipata y sus alrededores. Un edificio destruido por el fuego en Samaipata da crédito a esta historia. La fecha de la guerra fue en la década de 1430.

Época colonial

Los colonizadores españoles usaron Samaipata como campamento base por el año 1600, mientras los chiriguanos seguían amenazando. Una casa española se encuentra entre las ruinas.[9]​ En 1630 los españoles dejaron su presencia en busca de fortuna, debido a que la piedra tallada de Samaipata era un monumento antiguo, pensaban que había minerales preciosos, por lo que hicieron ciertas edificaciones de arquitectura típica andaluza árabe y perforaciones. Hasta la actualidad no se sabe si lograron encontrar dichos minerales.[10]

En 1795, el naturalista bohemio Tadeo Haenke visitó las ruinas y dejó sus observaciones en un diario que aún no ha sido transcrito ni publicado. Realizó el primer croquis de las grabaciones en el dorso de la roca.[11]

Época republicana

Ya en el siglo XX, después de la independencia de Bolivia, se reconocía la importancia de la piedra tallada de Samaipata.[12]​ Con el pasar de los años, el fuerte fue visitado por numerosas personalidades. El naturalista francés Alcide d’Orbigny visitó Samaipata durante su viaje por Bolivia entre los años 1830 y 1832.[11]​ Durante su estancia, levantó un plano esquemático de las estructuras del cerro. En su croquis de la región, mencionó un “pueblo de los incas” situado al sur de la roca. Según la interpretación de d’Orbigny, la roca se utilizaba como un lavadero de oro, aunque esta explicación fue descartada posteriormente. El mérito de d’Orbigny radica en haber dejado constancia, en su plano y descripción, de muchos relieves que hoy están desaparecidos, tales como un ave y una serpiente en alto relieve.[11]

En octubre de 1908, el barón sueco Erland Nordenskiöld llegó desde Santa Cruz de la Sierra para visitar El Fuerte. Realizó una breve descripción de la roca y adjuntó algunas fotografías ilustrativas que mostraban el estado en que se encontraba cuando la visitó.[11]​ En dos ocasiones, durante los años 1930 y 1940, el boliviano-austriaco Leo Pucher visitó el fuerte y realizó un plano esquemático de la roca esculpida. En su publicación de 1945, Pucher interpretó el cerro como un templo animista y totémico de la época preincaica.[11]​ El científico alemán Hermann Trimborn, de la Universidad de Bonn, visitó Samaipata en dos ocasiones (1955 y 1960). Dejó una descripción muy detallada que resumía los estudios anteriores y un plano simplificado de las estructuras, combinado con un levantamiento topográfico realizado por su asistente H. Müller-Beck. Una traducción al español de su texto fue publicada posteriormente en Buenos Aires (Trimborn, 1967 y 1994).[11]

El 11 de enero de 1974, gracias a las gestiones del ex-director del Instituto Nacional de Arqueología, el arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanginés, se creó el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata (CIAS), estableciendo las bases para futuras investigaciones y proyectos.[11]

Actualidad

Veinte años después de haber sido considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los investigadores del Proyecto de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (PIAS) realizaron publicaciones sobre el yacimiento. Algunos de los artículos abordan temas históricos, problemáticas de conservación, y puntos polémicos de la metodología interdisciplinaria. Esas publicaciones hicieron una alusión a Samaipata como punto de control incaico vinculado con unas ricas minas de plata en la zona aledaña. Según autores, tanto Samaipata como las minas fueron atacados y saqueados por los belicosos en la víspera de la conquista española.

Uno de los trabajos realizados fue escrito por Albert Meyers, director del PIAS titulado “Los trabajos arqueológicos en el fuerte de Samaipata 1992-1996”, en el que explica de forma amplia y detallada datos sobre las excavaciones realizadas en el proyecto y sus conclusiones. El autor habla de la forma de organización del centro de investigación PIAS y sus correspondientes objetivos. El primero de los objetivos fue elaborar un plano de la roca tallada y los conjuntos arquitectónicos. El segundo aclarar cuál fue la función del sitio para poder establecer las pautas correspondientes a su cronología. En tercer lugar descripción de las excavaciones junto con los hallazgos en los puntos colindantes con la roca tallada desde los lados correspondientes al sur y al este.

Sumando los resultados de las excavaciones se obtenía la conclusión de que habían fases de la presencia inca en el fuerte de Samaipata precedidas por varias ocupaciones anteriores. Entre las evidencias de la ocupación preincaica, algunas apuntan hacia los grupos de origen amazónico.[13]

El Centro de Investigación Arqueológica y Antropológica de Samaipata posee una colección que incluye cuencos, recipientes de diversos tipos y platos. Estos han sido decorados con figuras antropomórficas que se remontan a culturas anteriores a la época hispánica. Algunos de estos objetos son de alrededor del 200 a. C. El centro proporciona información sobre esta estructura preincaica. La ruina también tiene un sistema de drenaje muy complejo, con varios canales de agua y cuencas. Además, hay varias esculturas hechas de piezas de piedra individuales.[14]

Ubicación

El centro ceremonial de Samaipata está ubicado en el centro de Bolivia, en las primeras estribaciones andinas. Colinda con el sector austral del parque nacional Amboró y, según algunos investigadores, demarca la frontera del imperio incaico en su lado este. Provincialmente limita al norte con la provincia Ichilo, en la zona sur con la provincia de Vallegrande y Cordillera, al este con la provincia Andrés Ibáñez, y al oeste con la provincia Manuel María Caballero.[15]

El sitio es conocido popularmente como fuerte debido a que se localiza en la parte superior de una colina. Aparentemente fue un centro ceremonial y por ende, un lugar de comunicación del hombre con los dioses. Aparentemente su ubicación le permitía también cumplir una función astronómica y podría haber sido un lugar propiciatorio por los ciclos agrícolas. A pesar de su denominación como fuerte, la zona del peñón era un lugar de reposo entre las montañas, constituyendo un lugar central de ceremonias. Es un afloramiento de gran longitud aparecen restos tallados con rostros de animales y formas geométricas, llenos de significados de carácter religioso.

No se sabe mucho sobre sus constructores, aunque casi todos los estudiosos concuerdan que se trata de poblaciones originarias de los llanos amazónicos. Solo en épocas posteriores el sitio fue ocupado por los incas por un corto tiempo en su momento de exploraciones en busca de recursos, poco antes de la conquista española, que fue cuando sobrepusieron decoraciones en sus estilos.

Descripción

El sitio arqueológico de Samaipata de aproximadamente 20 hectáreas (49 acres) se divide en dos partes: un sector ceremonial y un sector administrativo/residencial. Algunas de las construcciones de los incas se construyeron sobre estructuras anteriores de los Chané.

La instalación del Fuerte de Samaipata está dividida en dos sectores:

  • El sector ceremonial: está en la parte norte del sitio. Mide unos 220 metros (720 pies) por 60 metros (200 pies) y consiste principalmente en una gran silla de roca cubierta casi por completo con tallas de origen inca y preincaico. Los tallados incluyen una variedad de figuras geométricas y animales, paredes, nichos y largos tallados en forma de canal llamados «la columna vertebral de la serpiente» o «el cascabel» (el sonajero). Aunque no es el más visualmente espectacular, la parte más importante del sector ceremonial es el «coro de los sacerdotes» que consiste en un círculo profundamente cortado con nichos triangulares y rectangulares cortados en sus paredes[16]​ se encuentra en el punto más alto de la roca. Este consta de 18 nichos, probablemente utilizados como asientos para individuos, tallados en la roca. En el fondo de la roca hay 21 nichos rectangulares tallados que pueden haber servido como residencias para sacerdotes o para el almacenamiento de artículos ceremoniales. Este monumento, que domina la ciudad de abajo, es una de las obras ceremoniales precolombinas más colosales de los Andes y las regiones amazónicas, testimonio del uso hidráulico, el culto a las deidades y entidades representadas en la naturaleza como animales sagrados en los rituales de purificación y fertilidad. Es un testimonio único de las tradiciones y creencias prehispánicas, y no tiene paralelo en ninguna parte de las Américas. Las tallas en la parte occidental incluyen dos felinos en una base circular, los únicos ejemplos de talla en alto relieve en todo el sitio. Los restos de un muro de piedra del período inca atravesaron varias tallas, lo que indica una fecha preincaica. Estos incluyen dos canales paralelos, entre ellos y junto a ellos hay canales más pequeños cortados en patrones en zigzag, lo que da lugar al nombre local para esta función, El Dorso de la Serpiente.

Más al este hay una estructura que probablemente representa la cabeza de un felino. La mayor parte de la cara sur de la roca estaba dominada originalmente por una serie de al menos cinco templos o santuarios, de los cuales solo los nichos cortados en sus paredes sobreviven. La Casa Colonial está situada en una plataforma artificial al pie de la roca. Las excavaciones han revelado evidencia de estructuras incas y preincas aquí, por lo que se conoce como la Plaza de las Tres Culturas. La casa de la época colonial, de la que solo sobreviven las paredes inferiores de piedra, es de estilo árabe-andaluz característico, con un patio central abierto.

  • El centro residencial y administrativo está situado en una serie de tres plataformas artificiales al sur de la roca. Samaipata puede haber sido una capital provincial inca y tiene toda la infraestructura asociada con ese estado. La característica más destacada es una gran plaza trapezoidal de unos 100 metros (330 pies) a cada lado bordeada en el sur por una kallanka, edificio rectangular típico de las ciudades incas y que simboliza el poder político inca. La kallanka, de 70 metros (230 pies) de largo y 16 metros (52 pies) de ancho, se usó para reuniones públicas, fiestas y alojamiento de visitantes y soldados.[17]​ La kallanka en Samaipata es la segunda más grande de Bolivia, pero aparentemente la construcción se interrumpió ya que el canal de drenaje y el techo de paja no se completaron. También en este sector se encuentra un acllahuasi, un convento de monjas para las mujeres secuestradas llamadas aclla, que eran elegidas para tejer textiles, convertirse en esposas de nobles incas, participar en ceremonias y, en ocasiones, ser sacrificadas en ceremonias religiosas. La existencia de un acllahuasi era típica de importantes asentamientos incas.

Tiene dos criterios:

  1. Criterio (ii): La roca esculpida en Samaipata es la característica ceremonial dominante de un asentamiento urbano que representa el apogeo de esta forma de centro político y religioso prehispánico.
  2. Criterio (iii): Samaipata es un testigo destacado de la existencia en esta región andina de una cultura con tradiciones religiosas altamente desarrolladas que ilustra dramáticamente en forma de inmensas esculturas rupestres.[18]

Requisitos de protección y gestión

El sitio fue conocido y visitado por eruditos y viajeros del siglo XVIII y más tarde fue declarado monumento nacional por el Decreto Supremo no. 2741 en 1951, bajo las disposiciones de la Ley de Monumentos Nacionales. Esto cubrió 20 ha del área arqueológica y alrededor de 260 ha alrededor del sitio fueron donadas al Estado por el propietario en 1997. El área total está protegida por la Ordenanza Municipal no 5/97 de la Municipalidad de Samaipata como un parque ecoarqueológico. Posteriormente, el Estado boliviano, en el tema de conservación, protección y salvaguarda de El Fuerte de Samaipata, ha establecido regulaciones en los siguientes niveles de gobierno: nacional, departamental y local. Las siguientes medidas legislativas de protección se centran en garantizar la supervivencia del patrimonio cultural: La Constitución Política del Estado boliviano, art. 191; Ley Monumento Nacional 8/05/1927; DS Procedimiento complementario sobre patrimonio N.º 05918-06 / 11/1961; y, Reglamento RM de Excavaciones N.º 082 / 97-03 / 06/1997.

Las agencias a cargo de la gestión del sitio son el Gobierno Municipal de Samaipata a través del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (CIAAS) que fue creado en 1974 por el Decreto Supremo Nº 11290 y es responsable del seguimiento de la excavación de los arqueológicos. almacenes conservación y restauración sistemática de los depósitos arqueológicos; exposición de materiales y publicaciones científicas.

El plan de gestión de la propiedad incluye principalmente la definición del circuito controlado para los visitantes y la definición técnica de los tratamientos para la roca. La Secretaría de Cultura, a través del DIINAR y el CIAAS, el Gobierno Municipal de Samaipata y la Prefectura del Departamento de Santa Cruz, han incluido en sus Planes de Desarrollo, las acciones relacionadas con la conservación del sitio enfatizando el mantenimiento y el estudio de La composición de la roca.

Además, existen varios planes regionales que fortalecen la conservación de Samaipata, y especialmente a la necesidad de desarrollar una estrategia turística viable, teniendo en cuenta la presencia del parque nacional Amboró que garantiza la biodiversidad y la calidad ambiental de toda la provincia.

Este mapa, proporcionado por el gobierno estatal de Santa Cruz, muestra el recorrido a pie que puede tomar en el Fuerte Samaipata.

Principales componentes

Dorso de la serpiente

Dos canales paralelos de 26 metros de largo, en sus lados están acompañados de incisiones más finas en forma de zig zag. Probablemente sirvieron de rebalse para un depósito ubicado en la parte más alta. Si se hace correr agua por ellos, su curso aparenta una serpiente en movimiento.

Coro de los Sacerdotes

En el punto más elevado del peñón hay tallado un círculo profundo de unos 7 metros de diámetro, en la parte externa se grabaron nueve nichos o sillas rectangulares y el mismo número de nichos triangulares intercalados unos con otros. En la parte interior hay nueve nichos rectangulares y en la pared vertical nueve ventanas también rectangulares de doble jamba. El sistema tiene un desagüe hacia un depósito en forma de «T».

Representación de felinos

En el lado oeste se encuentran representados dos felinos en alto relieve dentro de una elevación circular. Un tercer felino se encuentra casi al frente del muro incaico. Existían en el sector más figuras que representaban animales -ave y una serpiente enroscada- hoy totalmente erosionadas.

Estas representaciones son las únicas en el peñón representadas en altorrelieve.

Los nichos laterales

La obra es en sí misma es cautivante por el tamaño de la roca trabajada y por los grabados en sobre y bajo relieve. Se cree que los surcos labrados estarían alineados hacia ciertas constelaciones relevantes para la cultura original.

Canales paralelos

Plataforma – canales con ornamentos

La piedra arenisca fue labrada para crear hornacinas con diseños de estilo zoomorfo como serpientes, pumas, jaguares, entrelazados de diseños geométricos, estilo cascabel.

Detalle canal – zigzag / serpiente

Detalle jaguar

 

 

Chinkana

Como en muchas otras obras megalíticas, Samaipata tiene también su Chinkana, un pozo a unos 500 metros de la colina esculpida, cuyo diámetro superficial es de 1.30 a 1.50 metros, y su profundidad de 15 metros exactos según mediciones de Von Nordenskiold. Un detalle de la Chincana y es que fue construida en forma espiral, a manera de la estría de un fusil o espiral de un caracol, hasta llegar al fondo. Se desconoce su propósito, y si es parte de un sistema mayor de túneles subterráneos.

Cerámica del estilo Mojocoya Temprano. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB

Aríbalo Inka. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB

Además, encontramos en la superficie de la roca depresiones y canales de desagüe.

Respecto a los grandes nichos tallados en la roca, Meyers sugiere que en ellas estaban expuestas las momias estatuas de los dioses de los Inka para que se les rinda culto. Formarían parte de una especie de templos cerrados o abiertos, cuyos restos de muros de piedra se pueden apreciar todavía en algunas partes.

Cerro esculpido de Samaipata, filas de pequeños nichos decorativos. Foto: Rainer Hostnig, SIARB

 

Ses Roques Llises

Ses Roques Llises

El “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca. Ses Roques Llises es uno de los dólmenes más antiguos de Menorca y una pieza clave del paisaje megalítico de la isla

Ses Roques Llises, el “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca

Ses Roques Llises es uno de los monumentos megalíticos más antiguos de Menorca. Se trata de un sepulcro colectivo levantado hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, cuando los primeros grupos agrícolas de la isla empezaban a organizarse en comunidades estables con rituales propios.

El dolmen conserva parte de su cámara funeraria, a la que se accedía por un corredor rematado por una losa perforada, un elemento poco frecuente que también aparece en otros monumentos europeos y que podría haber tenido un significado ritual.

Un monumento funerario que conecta Menorca con sus primeros pobladores

Aunque el túmulo original ya no está, aún se mantienen en pie tres de las cuatro losas que formaban la cámara y un murete circular que marcaba el perímetro. Antes de la excavación arqueológica de 1974, el monumento permanecía oculto bajo la vegetación. Los acebuches y lentiscos habían deteriorado la superficie, pero también contribuyeron a proteger el sepulcro del desgaste más agresivo.

Durante la excavación se recuperó un ajuar funerario compuesto por cerámicas, una punta metálica, un puñal, un botón de hueso piramidal y fragmentos de brazales de arquero. Este conjunto, junto a los restos humanos encontrados, permitió reconstruir aspectos de la cultura material de aquellos grupos y sugiere una estructura social con cierta especialización y una metalurgia todavía en fase inicial.

Ses Roques Llises no está solo. Forma parte del denso paisaje megalítico menorquín, donde conviven navetas, talaiots y taules, construcciones que definen la cultura talayótica. Esta cultura fue reconocida en 2018 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que ha reforzado la protección y la difusión del patrimonio arqueológico de la isla.

El dolmen, sin embargo, es anterior: pertenece a una fase más temprana del megalitismo insular y ayuda a documentar la transición entre las sociedades cazadoras-recolectoras y las agrícolas del Mediterráneo occidental.

La magnitud del patrimonio menorquín impresiona: 1.586 yacimientos catalogados en poco más de 700 kilómetros cuadrados. No todos son visitables ni disponen de accesibilidad completa, por lo que las administraciones locales han puesto en marcha programas de señalización, conservación y divulgación para facilitar el acercamiento del público.

La conservación de yacimientos como Ses Roques Llises continúa siendo un desafío. La humedad, el crecimiento vegetal y la erosión obligan a revisar periódicamente las estructuras y aplicar medidas de restauración.

Ubicación: Islas Baleares

País: España

Historia

Tipo: Yacimiento arqueológico

Coordenadas: 39°53′51″N 4°6′45″E

El dolmen de Ses Roques Llises o sepulcro megalítico de Ses Roques Llises (AlayorMenorca), es un dolmen o sepulcro megalítico que se encuentra al sur del término municipal de Alayor, muy cerca del poblado talayótico de Torre d’en Galmés y al lado del monumento de Na Comerma de Sa Garita.[1]

Es uno de los yacimientos prehistóricos menorquines parte de la «Menorca talayótica», desde 2023 Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.[2]

Cronología y estructura

Es una tumba colectiva construida en torno a los años 2100 y 1600 a.C. entre el final del Calcolítico y el inicio de la Edad del Bronce. Formada por una cámara funeraria rectangular en forma de caja y construida en seis grandes losas de piedra vertical y un estrecho y bajo corredor delante de la fachada, del cual sólo se conserva una piedra. Se accedía por una losa perforada en apertura de tendencia circular. Tenía tres losas que lo cubrían, las cuales pueden verse caídas en el interior. Originalmente todo este edificio estaría cubierto por un túmulo de tierra y piedras del que aún se observa parte de la base en su parte occidental.[3][4]

Sepulcro de Ses Roques Llises

Intervenciones arqueológicas

Fue objeto de una excavación arqueológica en 1974 bajo la dirección de Guillem Rosselló Bordoy y Lluís Plantalamor Massanet. El monumento se encontraba totalmente cubierto de vegetación pero la estructura estaba en buen estado de conservación. Desgraciadamente los materiales arqueológicos referentes al ajuar funerario y los restos humanos del interior estaban en muy mal estado debido a los agentes ambientales, especialmente la humedad y las raíces de los árboles y matas. Aun así se pudieron localizar algunos restos óseos humanos, muy degradadas, y que no dieron prácticamente ninguna información. El ajuar estaba compuesto por un brazalete de arquero, una punta de jabalina o puñal de cobre, un botón de hueso piramidal y varias piezas cerámicas.[5][6]

Antes de la intervención arqueológica mencionada del último tercio del siglo XX el monumento estaba cubierto por una densa vegetación de acebuches y lentiscos | Foto: Redacción Menorca

En el corazón del Mediterráneo occidental la isla de Menorca sigue albergando secretos milenarios que redefinen nuestra comprensión de la prehistoria. Un monumento funerario, conocido localmente como ses Roques Llises, emerge como un testimonio imponente de las primeras civilizaciones que habitaron estas tierras insulares. Este sepulcro megalítico, uno de los dólmenes mejor conservados del conjunto de las Islas Baleares, representa una de las construcciones más antiguas de la isla, erigida por los primeros grupos de pobladores hacia finales del tercer milenio antes de Cristo. Su existencia nos transporta a una era donde la vida y la muerte se entrelazaban con rituales complejos y una arquitectura monumental de la que dan cuenta las excavaciones y los arqueólogos.

Menorca, una de las joyas de las Islas Baleares, puede vivirse como un fiel crisol de historia antigua. Ses Roques Llises no es un monumento aislado, sino parte de un vasto entramado de estructuras megalíticas que salpican el paisaje insular. Estas construcciones, que incluyen las famosas navetes, talaiots y taules, forman parte de la cultura talayótica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2018. El dolmen de ses Roques Llises, sin embargo, precede a muchas de estas estructuras, situándose en una fase anterior del megalitismo insular. Su datación, hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, lo convierte en uno de los testimonios más tempranos de la presencia humana organizada en la isla, ofreciendo una perspectiva única sobre la transición de las sociedades cazadoras-recolectoras a las agrícolas y ganaderas.

Acceso: Se llega por la carretera de Alaior a Son Bou. En el punto kilométrico 2,2 se gira a la izquierda por un camino rural y se recorren 1,3 kilómetros hasta el poblado de Torre d’en Galmés. Hay que dejar el coche y bajar a pie unos 1.000 m por el camino rural de Sa Torre Nova, hasta un portillo que da paso a la parcela donde se encuentra na Comerma de Sa Garita y el sepulcro megalítico de ses Roques Llises.

Se enterraban hombres, mujeres y niños de un mismo clan, cuya esperanza de vida estaba en torno a los treinta años. Estos grupos eran agricultores y basaban su economía en el control de rebaños de cabras y ovejas, pero también en el cultivo de cereales y legumbres.

El espacio funerario era colectivo y los huesos más antiguos eran apartados para dejar espacio a los cuerpos más recientes. Los cuerpos de los difuntos eran introducidos en la cámara mortuoria por el pequeño corredor y la losa perforada.


Botón piramidal perteneciente al ajuar funerario encontrado en el yacimiento -depositado en el museo de Menorca-

 Se puede apreciar en primer término el corredor y la losa perforada por donde se introducían a los difuntos

En el interior están las losas partidas que cubrían el dolmen

En la parte derecha del monumento se puede apreciar un murete circular que ejercía la función de contrafuerte para la contención del túmulo de tierra que cubría el dolmen.

Vista posterior del monumento

Risco Caído

Risco Caído

Paisaje cultural del Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria

Coordenadas: 28°02′37″N 15°39′41″O

Risco Caído

Bien de interés cultural

Patrimonio de la Humanidad

Lista indicativa del Patrimonio de la Humanidad

Ubicación

Continente: África

Región: Macaronesia

Archipiélago: Canarias

Isla: Gran Canaria

Valle: Barranco Hondo

País: España

Comunidad: Canarias

Provincia: Las Palmas

Municipio: Artenara

Historia

Tipo: Yacimiento

Uso original: Poblado

Culto religioso

Cultura: Bereber

Constructor: Aborígenes canarios

Abandono: Principios del siglo XX

Descubrimiento y hallazgos

Arqueólogos: Julio Cuenca

Paleoantropológicos: Culto a la fertilidad

Bien de interés cultural

Patrimonio histórico de España

Categoría: Zona Arqueológica (España)

Declaración: 4 de diciembre de 2017

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Tipo: Cultural

Criterios: III, V

Identificación: 1578

Región: Europa y América del Norte

Fecha de celebración: 7 de julio de 2019

El Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria es un paisaje cultural que se declaró Patrimonio Mundial de la UNESCO el 7 de julio de 2019,[1]​ en la 43ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Está ubicado en el centro montañoso de Gran Canaria (Canarias, España), y ocupa casi la totalidad de la cuenca de Tejeda, el macizo de Tamadaba y una parte del cauce de Barranco Hondo, territorio que ocupa en conjunto una superficie de 18 000 ha y que abarca los municipios de Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete.[2]​ Es el primer bien Patrimonio Mundial de la isla de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas y el quinto del archipiélago canario.[3]​ En 2017 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.[4]

Paisaje cultural

Risco Caído

Ubicación en Gran Canaria

El Paisaje Cultural alberga un conjunto de manifestaciones y obras bien conservadas pertenecientes a una cultura insular desaparecida, los aborígenes canarios, que evolucionó en aislamiento a partir de la presencia, al principio de la Era, de pueblos bereberes o amaziges de procedencia norteafricana, hasta su conquista por la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, al margen de algunos esporádicos contactos con las islas, en el siglo XIV, de los marinos del sur de Europa en busca de las nuevas rutas de las especias y del comercio de esclavos.

El Paisaje Cultural ocupa una extensa zona montañosa del centro de la isla que acoge un conjunto de expresiones únicas en el seno de la colosal Caldera de Tejeda, una “tempestad petrificada” como la denominó Miguel de Unamuno:

«“Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas, que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. No otra cosa pueden ser las calderas del Infierno que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra; parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua”. Miguel de Unamuno[5]

Se trata de un amplio conjunto de yacimientos arqueológicos – poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas pintadas y estaciones de grabados – como el de Risco Caído y otros como el Roque Bentayga, la “Cueva de los Candiles” en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa.[6]

Risco Caído

Como Risco Caído concretamente se reconoce a un conjunto de cuevas localizadas en la margen izquierda de Barranco Hondo, que separa los actuales municipios de Artenara y Gáldar. A unos 100 metros de altura con respecto al fondo del barranco en un saliente del mismo se encuentran excavadas dichas cuevas.[7]

El yacimiento consiste en 21 cuevas excavadas en la roca volcánica del cantil del barranco. Dichas cuevas tuvieron uso habitacionales y agrario-ganadero al menos durante 600 años, especulándose que estuvieron ocupadas hasta principio del siglo XX.[8]

Almogarén o santuario de Risco Caído

Además de los usos citados, la cueva conocida como C6 se supone que era un almogarén o lugar de reunión de los Faycanes (sacerdotes canarii). La cueva tiene la particularidad de su estructura abovedada (caso único en las islas) y contar con un orificio artificial que al recibir la luz del amanecer produce un efecto óptico peculiar sobre las imágenes impresas en la pared de la cueva.[9]​ Los dibujos de triángulos (posiblemente representaciones de pubis) hacen suponer de que se trata de un templo dedicado a la fertilidad.[10]​ Se considera también que fue utilizado como observatorio astronómico por los aborígenes.[11]

Críticas y controversias

La inclusión de Risco Caído en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha sido criticado por ciertos sectores, tales como el matemático José Barrios que considera la falta de sustento científico como para considerarlo realmente un observatorio astronómico aborigen o la sobreprotección institucional de este enclave frente a otros de Gran Canaria como el yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas.[12]​ También el geógrafo Eustaquio Villalba, ha puesto en cuestión la existencia de un observatorio astronómico en Risco Caído.[12]​ Ambos critican además que un solo artículo ―que consideran con «poca base científica»―, escrito por el descubridor del yacimiento, Julio Cuenca, haya bastado para tal declaración internacional.[13][12]

Según Barrios: «no existe ningún estudio científico que sustente la hipótesis arqueoastronómica» ―motivo fundamental por el que el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad―. Alude que tampoco existen los marcadores astronómicos que ratificarían esta teoría y que «no existe un solo informe técnico publicado que sustente alguna de estas afirmaciones».[14]

Galería dos del yacimiento arqueológico de Risco Caído, en el municipio canario de Artenara.

Por su parte, el amplio territorio donde se localiza Risco Caído alberga numerosos vestigios de las comunidades aborígenes que vivieron aquí miles de años atrás. Destacan viviendas excavadas en la roca, graneros, cisternas y espacios rituales que conforman un complejo sistema cultural. Las investigaciones parecen sugerir que todos estos asentamientos empezaron a consolidarse con la llegada de poblaciones bereberes procedentes del norte de África a comienzos de nuestra era y se mantuvieron hasta la conquista española del siglo XV.

¿Cultos astronómicos?

En cuanto al yacimiento arqueológico de Risco Caído, este constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas que habitaron el archipiélago canario. En una de las cuevas, durante el amanecer del solsticio de verano, los rayos del sol penetran por un ventanal horadado en la parte superior e iluminan de manera misteriosa la pared del lado oeste de su interior.

Aquí se encuentran una serie de grabados rupestres en forma de triángulos que los expertos creen que son símbolos relacionados con la fertilidad. Durante el solsticio de invierno también se iluminan con la luz de la Luna llena. Por este motivo, la Unesco ha incorporado Risco Caído a su portal de Arqueoastronomía.

Galeria 4 del yacimiento arqueológico de Risco Caído.

Todo ello hace de Risco Caídoa, según los investigadores, un lugar de gran importancia, principalmente por lo que hace referencia a su posible carácter religioso (aunque no todos los investigadores están de acuerdo con su carácter arqueoastronómico).

Compuesto por 21 cuevas excavadas en el acantilado volcánico del barranco, los investigadores destacan que Risco Caído, además de un uso habitacional y agrícola, pudo haber sido un espacio donde se llevaron a cabo rituales relacionados con las estaciones e incluso a prácticas de culto astronómico y a la «Tierra Madre», una figura sagrada en la cosmovisión indígena.

La cueva C6, conocida como almogarén o santuario del Risco Caído, guarda un secreto

Una ventana natural abierta en su bóveda que deja pasar la luz solar y lunar, provocando un haz de luz mágico que se proyecta en sus paredes, utilizado por los indígenas como calendario y templo sagrado.

Durante el solsticio de verano, las primeras luces del día recorren las paredes de lado a lado, iluminando los grabados rupestres que arqueólogos de todo el mundo han relacionado con símbolos de fertilidad.

El mismo efecto se produce durante el solsticio de invierno, esta vez, gracias a la luz que proyecta en sus paredes la luna llena.

El lugar que los arqueólogos consideran como el marcador astronómico prehistórico más importante de Gran Canaria.

Risco Caído constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas del archipiélago canario.

En cuanto a los demás yacimientos de las montañas sagradas que se extienden en las inmediaciones de Risco Caído, se cuentan poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas con pinturas rupestres y estaciones de grabados, además de la formación rocosa de Roque Bentayga, la Cueva de los Candiles en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa. Todo ello conforma un conjunto arqueológico de gran interés e importancia que ofrece una amplia visión de la vida de estas antiguas comunidades.

Cuevas excavadas en la roca volcánica que servían como viviendas, graneros o cisternas para almacenar el agua de la lluvia…, utilizadas posteriormente como pajares por los ganaderos de la comarca hasta que se descubriera su auténtico valor arqueológico en el año 1996.

A día de hoy, los investigadores aún no se han puesto de acuerdo en si pudo ser un importante centro religioso y ritual relacionado con la astronomía o bien un espacio comunitario.

Gracias a su estructura se permite conocer las estaciones, y elaborar un calendario para establecer los cultivos y la administración de los excedentes agrícolas, un sistema que, además, no es único de Risco Caído, sino que se repite con diversa arquitectura en otros yacimientos como Cuatro Puertas, Altos del Coronadero, Necrópolis de Arteara, Llanos de Gamona, Montaña de Horgazales, Montaña de Tauro, Roque Bentayga, Cueva de Los Candiles o La Mesa de Acusa.

Crítica

La restauración de Risco Caído destroza su verdadero sentido

El yacimiento arqueológico de Risco Caído ha conseguido una gran proyección internacional para ser declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Esto ha sido así gracias al esfuerzo en el trabajo arqueológico de limpieza y catalogación de grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas, además de las obras de mantenimiento, refuerzo de estructuras, conservación y restauración. Este conjunto de trabajos ha tenido el firme apoyo institucional del Cabildo de Gran Canaria.

El conocimiento que se ha trasmitido ha traspasado fronteras: noticias en prensa, cuatro jornadas con presencia internacional de afamados arqueoastrónomos, programa de visitas, etc. Por lo que se desprende de la memoria presentada a la UNESCO el elemento arqueastronómico de los yacimientos es uno de los ejes centrales sobre los que se fundamenta dicha la solicitud. Por eso sorprende que, del conjunto de espacios sagrados de montaña que se incluyen en la memoria, no se presente ningún estudio en esta línea. Únicamente encontramos una referencia general al fenómeno equinoccial que se produce desde el denominado Almogarén del Bentayga y, sobre todo, se pone el énfasis en un haz de luz que entra por una ventana elevada en la denominada cueva 6 de Risco Caído que determina, según los investigadores del proyecto, un marcador o calendario astronómico. Por tanto, llama la atención que no se definan relaciones con el ámbito celeste en las numerosas cavidades y espacios considerados sagrados por los investigadores.

En esta línea, a finales del 2017, se publicaron, en la Revista Iruene, algunos estudios que indagan en la interpretación arqueoastronómica de estos espacios sagrados (Martín, M.A. El ciclo del cereal: Cuevas santuario de Risco Caído, Risco Chapín y Acusa Seca. pp. 42-83. Se puede ver un resumen en https://www.bienmesabe.org/noticia/2018/Enero/las-cuevas-sagradas-de-risco-caido-barranco-hondo-gran-canaria-custodian-el-protocolo-cosmico-ritual-del-ciclo-agricola).

El asentamiento de Risco Caído está formado por 21 cuevas artificiales. Están localizadas en lo alto de un escarpado acantilado que forma un saliente sobre la margen izquierda de Barranco Hondo (Artenara). Destacan las clasificadas con los números 6 y 7, que conservan en su interior un grupo importante de grabados rupestres trianguliformes, cúpulas, hornacinas y cazoletas.

En este contexto arqueoastronómico, si la intención era determinar la llegada del equinoccio de primavera para que simbólicamente la luz fertilice los triángulos, parece extraño que este primer rayo de luz que entra por la ventana no “impacte” sobre ningún motivo y haya que esperar un tiempo hasta que empiece a rozar alguno de ellos. Es también llamativo que el recorrido del Sol por la pared se centra en un espacio muy reducido, quedando gran parte del panel rupestre en la más absoluta oscuridad. No parece lógico que más de la mitad de los motivos nunca reciban iluminación solar. Incluso, cuando llega el solsticio de verano, esta luz tampoco se desplaza por la pared sobre nada diferenciado y significativo. Ni siquiera muere sobre ninguna cazoleta en el suelo. No hay nada que lo distinga del resto de las jornadas en un día tan señalado en el calendario indígena. Por su parte, el investigador José Barrios García (2017) muestra también su escepticismo sobre la existencia de «marcadores» solsticiales o equinocciales en la citada cavidad. Igualmente constata la ausencia de estudios arqueastronómicos que sustenten estos planteamientos (Algunas consideraciones sobre las políticas de protección del patrimonio arqueoastronómico de Gran Canaria: los casos de Cuatro Puertas y Risco Caído. XXII Coloquio de Historia Canario-Americana).

Por otro lado, gran parte del lugar se encuentra totalmente remozado exteriormente con muros artificiales de sillares de piedras que cierran totalmente las cavidades 6 y 7. Se tapiaron los orificios o puertas de entrada originales, que presentaban grandes dimensiones. Este cerramiento artificial, que se hizo con las mejores intenciones de preservar el sitio, modificó y desnaturalizó por tanto su fisonomía arquitectónica originaria, dejándolo en un estado que nunca existió (fig. 1). Lo peor es que destruye todo un ideario inmaterial espacial basado en el tránsito temporal de la luz solar sobre los triángulos esculpidos en sus paredes. Ahora nos encontramos con el dilema de si Risco Caído debió ser reconstruido de esa manera o no. El problema es que una intervención tan contundente falsea el pasado, al incorporar construcciones ficticias -sobre todo muros y puertas- que no existieron en la forma que hoy se recrea.

En las actuales “Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial” de la UNESCO, se insiste en no reconstruir restos arqueológicos, matizando algunas excepciones, eso sí, antes de agotar la consolidación y reparación de los sitios y siempre basándose en una documentación completa y detallada que no suponga borrar cualquier huella en el transcurso de los trabajos. En Risco Caído creemos que se cometió un grave error, pues si lo que está en juego es una declaración de Patrimonio Mundial basada en la arqueoastronomía, la restauración realizada ha eliminado muchas de sus posibilidades.

¿Cómo era Risco Caído hace 1.000 o 500 años? A pesar de encontrarse en estado ruinoso con desprendimientos apreciables, las cuevas presentaban aberturas considerables. Nada que ver con lo que vemos en la actualidad. Cuando los canarios eligieron el lugar para construir sus cuevas-templos debieron observar las posiciones de salida, sobre el horizonte, de los astros más significativos. Luego, al terminar las construcciones observaron en las paredes hasta dónde y cómo se desplazaba el mayor arco de luz solar que entraba en las cavidades y tallaron los triángulos justo a partir de la línea que demarcaba la luz. Establecieron, de este modo, los topes en las paredes para tallar los motivos triangulares en los solsticios y equinoccios.

En este lugar, la verdadera protagonista es la luz. Un somero cálculo de cómo se encontraba la cueva 6 sin los sillares de cerramiento reciente, nos serviría para imaginar el rayo de luz solar entrando a través de los grandes vanos de los accesos a las cavidades, alumbrando progresivamente los petroglifos de la pared en su desplazamiento hasta que el Sol alcanza su extremo norte (solsticio de verano) impactando en la pared del fondo para iluminar todos los motivos triangulares. Al estar orientada hacia el NE, si no se hubiera clausurado, la sobredimensionada luz que entra por la ventana quedaría muy mermada al penetrar el Sol por el pórtico hasta la altura que marca la línea donde se tallaron los grabados.

Con estos cerramientos se ha creado un nuevo escenario que se percibe solo después de generar artificialmente una oscuridad total en el interior de la cueva. Al realizar una intervención que reconstruye el complejo de cuevas y cerrar completamente con muros y pequeñas puertas de entrada, se crea en su interior un recinto oscuro que otorga a la ventana un protagonismo que no tenía. La agresiva intervención originó una nueva situación que dirige toda la atención en una determinada dirección, sepultándose con ello el distintivo de su verdadera identidad.

Habrá que plantearse una re-deconstrucción que busque soluciones técnicas que garanticen su conservación original, permitiendo la entrada de la luz y que se pueda apreciar el recorrido del Sol a lo largo del año por los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas. Solo entonces podremos comprender al menos parte de la realidad cósmica y ritual de las cavidades. Todo lo que rodea al yacimiento arqueológico se ha devaluado, el contexto, el paisaje, el cielo, los astros… originando un espacio museístico dentro de un nuevo contexto. Pareciera que prima lo aparentemente espectacular sobre el sentido sagrado y profundo de esos espacios.

¿Por qué pasa desapercibida para los arqueoastrónomos la cueva 7? Pues sencillamente porque no posee ninguna ventana. Sin embargo, contiene muchos más grabados (unos 70 motivos triangulares) distribuidos por las tres paredes de la cavidad. Al estar orientada hacia el Este, la primera luz solar entra en su interior durante todo el año, por eso hay grabados rupestres en las paredes laterales y el fondo. En el solsticio de verano, la luz solar ilumina preferentemente la pared de la derecha (Sur) que contiene 18 grabados. Conforme avanzan los meses, la luz se va desplazando hacia la pared del fondo, que registra 32 grabados triangulares y durante el solsticio de invierno abarca la pared izquierda (Norte) que contiene una veintena de motivos trianguliformes. En la actualidad, los trabajos de cerramiento y consolidación sellaron la entrada impidiendo apreciar el recorrido de la luz solar sobre los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas.

El resto de cuevas sagradas de la Isla, emplazadas en Risco Chapín (Candiles, Caballero, Cagarrutal), Acusa (Cueva de las Estrellas y Cueva Pintada), Silva Jeréz, Morro Ávila, Cuevas de Lezcano, Cueva del Guayre, Cueva de La Paja del Lomo de La Punta… que contienen triángulos tallados o pintados, bandas de pinturas con almagres y puntillismo en las paredes interiores, no presentan cerramientos.

Nos gustaría detenernos, un instante, en la última de las cuevas reseñadas, situada a unos 350 m de distancia de Risco Caído. Gracias a la inestimable colaboración de Luis León, que se desplazó al lugar coincidiendo con el solsticio de verano, se pudo comprobar cómo la luz solar penetra por la puerta y alumbra la pared donde se localizan los grabados rupestres trianguliformes (fig. 2). La penumbra de los primeros motivos se debe a que el marco de madera y unas pequeñas rocas colocadas entre este y la pared, añadidos históricamente, resta espacio a la entrada de luz. Este es un caso paralelo, equivalente a lo que sucedía, al menos en parte, en Risco Caído.

Otro aspecto en el que han insistido constantemente algunos investigadores, es el relativo a considerar la cueva 6 de este complejo como un «preciso calendario» (Julio Cuenca en El diario.es 01/12/2017). Aunque este tema es complejo y requeriría un amplio análisis, apuntamos algunas consideraciones. La primera es que no hemos encontrado ninguna justificación a esta afirmación, salvo la genérica entrada de la luz desde «unos días antes» del equinoccio de primavera, hasta unos días después del equinoccio de otoño. Cómo decíamos anteriormente, los momentos precisos del despunte solar en los equinoccios no está señalado de ninguna manera en la bóveda de la cueva 6. Tampoco existe ningún grabado significativo que marque la llegada del solsticio de verano.

La antigua población canaria no necesitaba construir unas cuevas tan complejas para ubicarse en el tiempo. El seguimiento del ciclo anual, marcado por el Sol, es relativamente sencillo, estableciendo mediante postes, piedras hincadas o eventos geográficos su discurrir entre los dos solsticios. La necesidad de precisión en los momentos del ciclo anual no era principalmente económica, sino ritual. Las ceremonias tenían que realizarse en el día preciso que correspondiera y a ese ciclo sagrado se engarzaba el ciclo económico. Esa precisión no la daba el Sol sino las estrellas. Para el caso que nos ocupa, sería la aparición las Pléyades en el amanecer o atardecer, las que determinarían los momentos claves del calendario ritual (ver los artículos de J. Cabrera González: El antiguo calendario isleño, el de M.A. Martín González citado anteriormente en la Revista Iruene , nº 9 y el de Miguel A. Martín González y Oscar R. Sánchez Artiles: Los santuarios de montaña en el microcosmos de la isla de Gran Canaria, en la Revista Iruene, nº 5, 2010). Lo importante en Risco Caído no era marcar el tiempo, sino realizar los rituales que vinculaban el mundo celeste, el terrestre y el inframundo en momentos precisos del ciclo cósmico (E. Pérez Cáceres: Los espíritus del mar: El culto a los antepasados entre los indígenas de Canarias. Revista Iruene nº 9). Y ese ciclo era perfectamente controlado por el conocimiento indígena desde múltiples emplazamientos.

Esperamos que el despliegue tecnológico, las estrategias publicitarias y la primacía de lo supuestamente espectacular, no acabe ocultando la sabiduría y el sentido profundo que estas cuevas sagradas encierran. Los canarios no solo demuestran un gran conocimiento en la construcción de estos templos, sino que también manifiestan una cosmovisión de amplias miras que religa el cosmos, la tierra y la vida humana. Se trata de la expresión de una profunda espiritualidad. En nuestra opinión, ese es el verdadero valor de Risco Caído y el resto de cuevas-templo de la Isla de Gran Canaria.

Risco Caído no es un Observatorio Astronómico aborigen

Por Eustaquio Villalba

Para mi sorpresa, y para la mayoría de los asistentes, el arqueo-astrónomo Juan Antonio Belmonte afirmó, en su conferencia del pasado día 13 en el museo de La Ciencia y El Cosmos, que la cueva número seis del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria ni es un observatorio astronómico, ni es un calendario de las actividades agrícolas pues carece de marcas para señalar los solsticios y los equinoccios. Es más, dijo que Risco Caído no se presentó a la Unesco como observatorio astronómico de los pobladores prehispánicos de la Isla, sino como uno más de los elementos que integran el Paisaje Cultural de las Cumbres de Gran Canaria.

La solicitud a la Unesco se basaba, según el conferenciante, en su gran riqueza arqueológica y por la conservación, en su población actual, rasgos de la cultura amazigh, la que trajeron sus primeros pobladores desde el norte de África a principios de la era. Tanto es así, que había partidarios en el comité de expertos que hizo la propuesta -él era uno de los expertos- de no incluir el topónimo Risco Caído en el título del informe. Sin embargo tanto la información que dieron los medios, como en el propio informe presentado al organismo internacional, resaltaban -con hiperbólicas palabras- que esta cueva era el mayor descubrimiento en la historia de la arqueología de Canarias, pues mostraba (como dijo uno de los expertos, el arquitecto Márquez Zárate) que los constructores de la cueva manejaron con soltura el teorema de Pitágoras y el de Tales para la construcción del observatorio astronómico. Como se lee en el informe del Cabildo.

“Lo más significativo es que esta cueva dispone de un ingenio óptico o canal de luz excavado que proyecta la luz del sol o la luna llena en una de las paredes de la cámara principal, donde se encuentran precisamente las manifestaciones rupestres en forma de cazoletas y triángulos púbicos y grabados en bajo relieve. Se trata de una manifestación única que muestra un lenguaje visual insólito para estas culturas, una hierofanía consistente en la proyección dinámica de la luz solar que penetra por la abertura, específicamente diseñada para tal fin, creando una sorprendente secuencia de imágenes que se proyectan sobre parte de los grabados. Se recrea de tal suerte un relato con imágenes visuales en movimiento que se repite desde tiempo inmemorial, cuyo discurso tendría funcionalidad simbólica y astronómica. De hecho, la cueva C6 constituye un marcador solsticial y equinoccial extremadamente complejo y singular en su concepción constructiva.” 

También los medios comunicación resaltaron como elemento fundamental para su declaración como Patrimonio de la Humanidad el hecho de ser un observatorio, valga de ejemplo lo publicado por La Provincia el 7  de julio: “Los arqueólogos consideran que se trata del marcador astronómico prehistórico más espectacular de Gran Canaria, donde existen varios yacimientos con este tipo de efectos, que presuntamente ayudaban a las sociedades aborígenes a dominar los calendarios y los momentos propicios para la siembra, la cosecha o para sus ritos religiosos.”

Y ahora el experto en astronomía histórica de la Comisión nos dice que lo del observatorio es una mera conjetura, que no tienen argumentos científicos que los avalen. Tampoco los tiene, por cierto, la hierofanía -manifestación de lo sagrado- pues los juegos de luces y sombras se prestan a multitud de interpretaciones y, por supuesto, no prueban nada. La ciencia se basa en hechos y no en conjeturas totalmente subjetivas.

Dos días antes, la directora general del Patrimonio del Gobierno de Canarias hacía unas declaraciones al digital El Cultural Canario en las que decía: “Hay críticas pero las que he escuchado son muy gratuitas y se han lanzado para hacer daño. No vienen de gente ignorante sino de personas que buscan hacer daño.” La señora Nona Perera debería saber que la descalificación personal, los juicios de intenciones y el recurso a la autoridad de quienes lo dicen (Nullius in verba, es el lema de la primera institución científica, la Royal Society de Londres) no son argumentos válidos, solo sirven para justificarse y no responder a los del contrario. Lo que no me queda claro es a qué, o a quienes, queremos hacer daño.

¿Porqué presupone intención de hacer daño, a quienes hemos expuestos críticas argumentadas a lo que dicen los expertos de la Comisión? ¿Estamos hablando de ciencia o de creencias, señora directora general? El ataque personal, los juicios de intenciones, tienen que quedar al margen del debate y la señora Nona Perera, por su formación y por el puesto que ocupa, debería saberlo. Sería conveniente que retirara esas palabras contra los que hemos osado argumentar nuestra posición ante un tema científico. No lo hacemos por maldad sino porque nos interesa la ciencia y, concretamente, el devenir histórico de las sociedades que se han vivido en nuestro archipiélago

Línea Mannerheim

Línea Mannerheim

Mapa de la Línea Mannerheim o línea Enkel

La Línea Mannerheim fue un sistema defensivo de fortificaciones que se extendía a lo largo del Istmo de Carelia, construido antes de la Guerra de Invierno por Finlandia para defenderse de la Unión Soviética. Sería uno de los más sangrientos escenarios del conflicto entre ambos países.1

Su nombre procede de la denominación que le dieron los medios de comunicación, en honor a C. G. E. Mannerheim, Mariscal de campo finlandés que obtuvo una gran reputación a raíz de la resistencia ofrecida por Finlandia contra la gigantesca maquinaria bélica de la Unión Soviética. Cabe destacar que muchas fuentes afirman que el término sería acuñado en origen por Jorma Gallen-Kallela, y después divulgado por los periodistas extranjeros.

Así fue como se bautizó, (en honor a Carl Gustaf Emil Mannerheim mariscal de Finlandia), al conjunto de fortificaciones y obras defensivas que cerraban el istmo de Carelia, entre Koivisto (en el golfo de Finlandia) y Taipale (en el lago Ladoga). Con una longitud aproximada de 125 Km, tenía como objetivo proteger los ricos territorios del sur de Finlandia, incluida su capital Helsinki.

Estructura

La Línea estaba compuesta por alrededor de doscientos nidos de ametralladoras, abarcando desde la costa del golfo de Finlandia hasta Taipale, pasando por Summa y el río Vuoksi. El área que circundaba Summa fue considerada como el punto más vulnerable, y por ello, sería la más fortificada.

En la costa del golfo de Finlandia, la línea se apoyaría en el Fuerte Saarenpää, mientras que en la orilla del lago Ladoga, el eje defensivo principal sería el Fuerte Järisevä. Tales enclaves estarían armados con piezas de artillería de 5′, 6′ y 10′.

Al contrario que la Línea Maginot y otros sistemas similares de la época, la línea Mannerheim no se basaba en la sucesión de gigantescos búnkeres y líneas de dientes de dragón, sino que confiaba en el entorno y los accidentes geográficos para su eficacia. De esta manera, los finlandeses aprovechaban elementos tales como árboles caídos y gigantescas piedras para situar las posiciones defensivas. Todo ello se complementó con el perfeccionamiento de las técnicas de camuflaje, que permitían aprovechar al máximo tales núcleos fortificados.

Historia

Los primeros planes para la construcción de una línea defensiva en el Istmo de Carelia se plantean tras la guerra civil finlandesa, siendo Mannerheim su principal promotor. No obstante, no fueron tenidos en cuenta después de que este dimitiera tras la guerra. Finalmente, la línea sería construida durante los años 20 y 30.

La “Línea Mannerheim” empezó a ser construida en 1919, cuando se situaron varias baterías a lo largo del margen septentrional del lago Ladoga. Estas baterías estaban equipadas con cañones de 12 a 15 cm. Al mismo tiempo, a orillas del Golfo de Finlandia, se emplazaron baterías utilizando cañones rusos de 25,4 cm. Todas estas baterías fueron completadas con casamatas, inicialmente se tenía previsto construir centenares de ellas, pero la falta de recursos y medios económicos limitó su número a unas 90. Todas estas construcciones fueron unidas con una red de trincheras y refugios.

Entre 1932 y 1938, cada verano, un batallón de zapadores tenía cono misión exclusiva mejorar la obra defensiva. A partir 1938 algunos bunkers y casamatas fueron recubiertos con blindaje metálico. A lo largo de toda la línea entre el lago Ladoga y el Golfo de Finlandia, se construyeron zanjas y obstáculos antitanque.

Los primeros búnkeres se levantaron entre 1921 y 1924. La segunda fase comenzó en 1932, siendo interrumpida por la Guerra de Invierno. Durante el conflicto, la línea soportaría la ofensiva soviética durante dos meses. El Fuerte Saarenpää sufriría varias veces el ataque de los acorazados «Marat» y «Oktyabrskaya Revolutsiya» entre los meses de diciembre de 1939 y enero de 1940. No obstante, su artillería conseguiría forzar a la armada soviética a regresar a su base de operaciones.

Durante la guerra, la propaganda de ambos contendientes exageró de manera notable la extensión y magnitud de la Línea Mannerheim. La justificación finlandesa era obvia, pues buscaban elevar la moral de las tropas, creando más expectativas de éxito entre los soldados. Por el lado soviético, se pretendía justificar el lento avance contra un enemigo que era varias veces inferior en número y armamento.

Como consecuencia directa, la capacidad defensiva de la Línea Mannerheim quedaría falseada en las fuentes históricas soviéticas, e igualmente, muchas fuentes occidentales mostrarían tal deformación histórica. En todo caso, la Línea Mannerheim se apoyaría principalmente en trincheras y otras fortificaciones menores. Los búnkeres tenían pequeñas dimensiones, y no podían albergar una guarnición numerosa. Igualmente, las piezas de artillería eran muy escasas.

Tras la Guerra de Invierno, los ingenieros del Ejército Rojo eliminaron las instalaciones que aún permanecían en pie. No obstante, en la Guerra de Continuación, tanto los finlandeses como los soviéticos trataron de aprovechar las ventajas ofrecidas por el entorno, pese a que la Línea no volvería a fortificarse, ni en la ofensiva de Finlandia de 1941, ni en el ataque soviético en 1944.

Línea Mannerheim en azul oscuro, en azules más claros líneas de fortificaciones más retrasadas

Línea Mannerheim o línea Enkel? Nombre Mannerheim, finlandés jefe, y luego el Presidente de Finlandia, la línea de fortificaciones en el istmo de Carelia recibió sólo al final de 1939, cuando un grupo de periodistas extranjeros visitaron en su construcción. Los reporteros fueron a casa y escribió una serie de historias sobre lo que vieron, y dijo que luego se convirtió en el término oficial. En sí misma, la industria de defensa de Finlandia durante mucho tiempo llamado «línea Enkel» en honor del Jefe del Estado Mayor General de la joven república, con el inicio de los años 20 de la gran atención siglo 20 para la construcción de fortificaciones en la frontera sur de su país natal. La construcción de la línea comenzó en 1920 y se suspendió en 1924 cuando Enckell renunció a su cargo.

Se reanudó sólo en 1932, cuando el legendario capitán Carl Gustaf Mannerheim, que se convirtió en el año antes de que el jefe de la Comisión de Defensa Nacional, montó a inspeccionar la «línea Enkel» y le ordenó que terminar, fortalecer y modernizar.

En 1939, al aumentar el peligro de una invasión soviética, todas las fortificaciones y redes de trincheras fueron ampliadas y mejoradas a marchas forzadas, interviniendo no sólo militares, sino también miles de voluntarios civiles. Fue durante esta época cuando esta obra defensiva fue bautizada como “Línea Mannerheim”. Para la defensa de la línea fueron asignadas 5 divisiones de infantería, al oeste de la línea, las divisiones IV, V y XI, al este de la línea, las divisiones IX y X.

Aunque Finlandia fue derrotada por la Unión Soviética se puede afirmar que sin la “Línea Mannerheim”, los finlandeses nunca hubieran podido resistir el empuje soviético ni haberles causado tantas bajas. Gracias a esta obra defensiva se evitó un desastre mayor para Finlandia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Archivo:Carl Gustaf Emil Mannerheim 1940.jpg – Wikipedia, la enciclopedia libre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Papoura

Papoura

Estructura circular de Papoura Hill

Coordenadas: 35°13′11.7′′N 25°19′20.9′′E

Mapa de Minoan Crete

Ubicación: Kastelli, Heraklion, Creta, Grecia

Culturas: Minoico

La estructura circular de la colina de Papoura es un gran conjunto arquitectónico minoico fechado entre 2000 y 1700 a.C., construido con varios círculos concéntricos ubicados en el punto más alto de la colina de Papoura, al noroeste de la ciudad de Kastelli en la isla de Creta, Grecia. Fue descubierto en junio de 2024 en el sitio de construcción del aeropuerto de Kasteli.[1]

Antecedentes

La estructura fue descubierta durante la construcción de un sistema de radar que se está construyendo para el Nuevo Aeropuerto Internacional de Heraklion Creta en Kastelli. Se llevó a cabo una reunión en el sitio del descubrimiento entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Infraestructura y Transporte, donde concluyeron que priorizarían la excavación de la estructura y su preservación sobre la construcción del aeropuerto de la zona.[2]

Descripción

Diseño de las estructuras arqueológicas en la colina de Creta de Papoura

Según el Ministerio de Cultura griego, la estructura tiene unos 48 metros de diámetro y cubre un área de aproximadamente 1800 metros cuadrados. Consiste en «8 anillos de piedra superpuestos: espesor promedio de 1,40 m», cada uno desarrollado a diferentes niveles de elevación, con la sección más alta sobreviviente a 1.7 metros de altura. Un edificio circular de 15 metros de diámetro denominado «Zona A» estaba en el centro rodeado por los anillos, con su interior de nueve metros de ancho dividido en 4 cuadrantes. La zona circundante A era un segundo edificio circular de 6,9 metros de ancho, cuyas paredes radiales «intersectan verticalmente los anillos de los niveles inferiores formando espacios más pequeños». Dos espacios en los lados suroeste y noroeste de los edificios circulares centrales podrían haber sido las principales entradas. Los espacios estaban conectados entre sí con aberturas estrechas que hacen una «estructura casi laberíntica». Las excavadoras aún no podían determinar la forma o la altura original de la construcción, pero postularon que la estructura estaba originalmente conformada de manera truncada o abovedada.

Las excavadoras estimaron que la estructura se utilizó principalmente entre 2000 y 1700 a.C., siendo construida aproximadamente alrededor del comienzo del período Protopalacial (MM IB). La cerámica neopalacial se encontró en la capa de destrucción, lo que implica que la construcción continuó siendo utilizada a través de períodos posteriores de la civilización minoica. La mayoría de los artefactos descubiertos en la construcción se ubicaron dentro o alrededor de las Zonas A y B, lo que indica que eran las principales áreas funcionales. Las excavadoras aún no pudieron determinar la función precisa del edificio, pero los descubrimientos de grandes cantidades de huesos de animales indican que se trataba de un edificio comunitario donde se produjeron sacrificios que podrían haber implicado «el consumo de alimentos, vino y tal vez ofrendas».

El plan y la naturaleza de la construcción no tenían un paralelo cercano en la estructura o arquitectura a otros edificios en Creta creados alrededor del mismo período de tiempo, y más cerca se parecían a construcciones de Oriente Medio en la Edad del Bronce, como un edificio «elíptico [Minoico Medio] de Hamaizius y un «edificio ciclopéico proto-helénico circular de Tiryns». La construcción tenía similitudes estructurales con las tumbas abovedadas en el sur de Creta desde los períodos prehelénicos pre-prepalaciales y protopalaciales, y también a los antiguos montículos que se encuentran en el cuerpo principal de Grecia.[2]

Se necesita apoyo internacional: Salvemos el monumento arqueológico y el paisaje de la colina de Papoura.

14 de julio de 2025

Los vecinos forman un círculo simbólico alrededor del monumento [Comité Ciudadano para la Protección de Papoura y el Patrimonio de Pediada].

Importancia del monumento arqueológico de la colina Papoura

La excavación sacó a la luz una estructura concéntrica de piedra de 50 metros de diámetro, que data de la Edad del Bronce y de la primera fase del Período Palacial (Período Protopalacial, alrededor del 1900 a. C.). Naturalmente, es demasiado pronto para esperar una interpretación definitiva sobre los valores científicos, históricos, arqueológicos y museológicos del descubrimiento.

El monumento arqueológico de la colina de Papoura también tiene el potencial de complementar y enriquecer la narrativa del sitio recientemente inscrito como Patrimonio Mundial de los Centros Palaciegos Minoicos, lo que hace aún más urgente garantizar su estudio exhaustivo y minucioso, su protección y su integración en el discurso patrimonial futuro. Como es habitual a nivel mundial, las evaluaciones requieren la publicación de los datos de excavación, un período de análisis y revisión académica, y un diálogo académico abierto, antes de continuar con la planificación.

Una nueva instalación de radio en el aeropuerto

Estos estudios necesarios, sin embargo, chocan con los acelerados plazos del proyecto de construcción del aeropuerto internacional, impuestos por las autoridades nacionales y locales y los promotores. En lugar de esforzarse por conseguir el tiempo y la investigación necesarios sobre el nuevo descubrimiento y reevaluar la planificación del aeropuerto, el Ministro de Cultura ha anunciado recientemente la instalación imprevista de un sistema de radar para el aeropuerto internacional en la colina de Papoura, en las inmediaciones del yacimiento arqueológico.

Permiso del yacimiento arqueológico circular y contornos de la instalación del radar.
Imagen obtenida de www.argophilia.com https://www.argophilia.com/news/radar-installation-on-papoura-hill-approved/243407/

El Comité Ciudadano para la Protección de Papoura

El desarrollo continuo y el desprecio por el patrimonio y las comunidades locales son solo la punta del iceberg que preocupa profundamente al Comité Ciudadano para la Protección del Cerro Papoura y el Patrimonio de la región de Pediada. El Comité se formó como un colectivo de residentes locales, miembros de la comunidad y científicos: arqueólogos, arquitectos, expertos legales, científicos ambientales y otros. Lo que nos une es nuestra preocupación y responsabilidad compartidas de proteger el conjunto monumental de Papoura, su identidad histórica y natural, y el patrimonio más amplio de nuestra región.

Los resultados de las excavaciones arrojan luz sobre el misterioso laberinto minoico de Creta

Por Tasos Kokkinidis

13 de octubre de 2025

El monumental complejo arquitectónico descubierto en Kastelli, Creta. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia.

Los arqueólogos han presentado los resultados preliminares de la excavación en curso en la colina de Papoura, en Creta, la isla más grande de Grecia, donde en 2024 se descubrió un laberinto minoico único.

El yacimiento fue descubierto durante los trabajos de instalación de los sistemas de radar para el nuevo aeropuerto de Heraklion.

Según Danae Kontopodi, de la Eforía de Antigüedades de Heraklion, la excavación ha revelado una singular estructura circular monumental, impresionante por su tamaño, su antigüedad y su diseño arquitectónico único.

El presidente de la Asociación de Arqueólogos Griegos, Costas Paschalidis, describió Papoura como “uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XXI para el Egeo prehistórico”.

Con un diámetro de entre 48 y 50 metros, este edificio circular y laberíntico no tiene paralelo conocido en la Creta prehistórica ni en la región del Egeo. Su diseño recuerda a los edificios residenciales o funerarios circulares hallados a principios de la Edad del Bronce en Mesopotamia, Siria y Omán, así como a los recintos circulares del Neolítico y la prehistoria europea.

Detalles arquitectónicos del laberinto minoico en Creta, Grecia

El edificio circular excavado tiene una altura conservada de 2,85 metros (9,35 pies) y cubre una superficie de 1800 metros cuadrados (19 375 pies cuadrados). El monumento, situado en Creta, Grecia, presenta un complejo laberinto minoico de siete anillos superpuestos de piedra, conservados a diferentes alturas y organizados en dos zonas principales de ocupación y uso: la Zona A y la Zona B.

Zona A (Núcleo Central):

 El centro del monumento conforma un espacio circular delimitado por dos anillos contiguos construidos con bóvedas de ménsula, lo que resulta en un diámetro interior de 9,30 metros (30,5 pies). El acceso a este espacio central se realiza a través de una entrada monumental en el lado oeste. En su interior, cuatro muros dispuestos en forma de cruz conforman cuatro salas de tamaño similar que se comunican mediante aberturas en el centro de la cruz. Es probable que el núcleo central estuviera cubierto por una bóveda.

Zona B (Anillo Periférico):

Rodeando el núcleo central se encuentra la Zona B, compuesta por habitaciones periféricas más pequeñas dispuestas radialmente. Se accedía a estas habitaciones a través de un corredor circular pavimentado, que posiblemente fue un espacio abierto al aire libre durante la fase inicial de uso del monumento. Posteriormente, se crearon espacios adicionales dentro de este corredor mediante la instalación de tabiques de construcción más rudimentaria.

Dos entradas principales dan acceso al interior del monumento, situadas en los lados suroeste y noreste. Una línea recta conceptual que conecta estas entradas converge en el centro del núcleo cruciforme.

Zona C (La base exterior):

El área exterior, Zona C, está formada por anillos escalonados que rodean la base del monumento, semejantes a una crepis (base) o un “zigurat” circular, y un recinto poligonal externo.

La estructura se data tentativamente entre el 3000 y el 1700 a. C. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia

Construcción y fecha

Todos los muros del monumento fueron construidos con piedras de montaña sin labrar, extraídas de una cantera identificada en la ladera noroeste de la colina, utilizando barro elaborado con el suelo arcilloso local como material aglutinante.

La construcción meticulosa, robusta e intrincada de la estructura sugiere una importante labor, experiencia especializada, conocimientos matemáticos o incluso astronómicos, y una administración central que organizó el proyecto.

Según los datos actuales, la estructura se data provisionalmente entre el 3000 y el 1700 a. C., con sucesivas fases constructivas. El mantenimiento continuo, que incluyó reparaciones de muros, refuerzos y añadidos alrededor de la cúpula central a lo largo de los siglos, indica que el monumento sirvió como punto de referencia clave para los habitantes de la zona.

Función e interpretación

La estructura arquitectónica, combinada con los hallazgos, sugiere que no se trataba de un asentamiento simple y permanente, sino más bien de un lugar para actividades periódicas, intercomunitarias y probablemente rituales.

El gran montón de piedras (lithosoros) en la cima fue interpretado inicialmente por el arqueólogo N. Panagiotakis como una phryktoria (torre de vigilancia/faro), parte de una red de comunicación más amplia. Sin embargo, la excavación actual aún no ha aportado pruebas que lo confirmen.

Los hallazgos dentro del edificio consisten principalmente en cerámica encontrada en todas las áreas de la Zona B y en las cuatro habitaciones de la Zona A. Se trata principalmente de vasijas para la preparación y el consumo de alimentos, y en menor medida, vasijas de almacenamiento. También se recuperaron lámparas, una cantidad significativa de vasijas en miniatura (como jarras y vasos), una vasija ceremonial con forma de ave, herramientas de piedra, dos cuentas colgantes y conchas marinas (tritones).

El edificio circular de Papoura es único en su género, tanto por su compleja composición arquitectónica como por su temprana datación. Da fe de la sofisticación técnica y cultural de la naciente civilización minoica, mucho antes de la construcción de los intrincados palacios minoicos .

Su construcción durante el período prepalacial podría estar relacionada con la presencia de clanes poderosos o gobernantes locales que, quizá por razones de prestigio social o cohesión comunitaria, se dedicaron a erigir imponentes monumentos para fiestas y actividades comunitarias. Estas actividades parecen haber continuado sistemáticamente durante todo el período protopalacial, finalizando únicamente al comienzo del período neopalacial con la expansión del poder de Cnosos.

La presencia de cerámica del período arcaico (siglos VII-VI a. C.), también asociada con prácticas festivas, sugiere la probable persistencia de esta memoria colectiva ancestral incluso en tiempos históricos.

La excavación continúa y las conclusiones podrían cambiar. Sin embargo, la estructura sigue siendo uno de los hallazgos más importantes de la arqueología minoica. Su interpretación final transformará nuestro conocimiento sobre el nacimiento y la organización de la civilización minoica antes de los grandes palacios.

Hartashen

Hartashen

La Avenida Megalítica de Hartashen es un monumento megalítico en Armenia. Consta de dos avenidas de rocas megalíticas que no se intersecan.[1] Estas avenidas están compuestas por piedras de basalto dispuestas en ángulo, y cada una cuenta con tres filas de menhires.[2] El propósito de estas tres filas de menhires no está claro y se están realizando más investigaciones.[3] No existe una datación definitiva del monumento. En los últimos años se ha atribuido a defensas antitanque construidas durante la Segunda Guerra Mundial, pero investigaciones recientes apuntan a que el yacimiento, si no su disposición, data del Neolítico o la Edad del Bronce y posiblemente comparte contexto con las piedras de Carnac de Francia.[4]

Avenida Megalítica Hartashen

Ubicación: Hartashen, provincia de Shirak, Armenia

Coordenadas: 41°0′47″N 43°56′1″E

Tipo: Megalito

Historia

Periodos: Neolítico/Edad del Bronce

El monumento consta de 760 estelas preservadas. Algunas estelas han sido alteradas, y se estima que originalmente pudo haber hasta 1200. La superficie plana entre los monumentos comprende un monumento funerario sin excavar. No se ha descubierto ninguna conexión entre la avenida y los monumentos funerarios. Las hileras de estelas comienzan en un afloramiento rocoso y siguen la topografía del valle a lo largo de 500 metros (1600 pies). El monumento no está alineado astronómicamente ni con ningún accidente geográfico.[4]

La disposición de las hileras de piedras se integró en una moderna barrera militar antitanque. Dado que no existe una datación precisa, se desconoce en qué medida y en qué forma las avenidas son anteriores a este uso moderno.[5]

En la remota aldea de Hartashen en la provincia de Shirak en Armenia se encuentra un sitio único y misterioso: tres hileras paralelas de piedras verticales que se extienden a lo largo de más de 500 metros a lo largo de la alta meseta. De hecho, existen dos de estas avenidas una al lado de la otra, en diferentes ángulos, ¡y se cree que tienen entre 6.000 y 8.000 años! Su propósito sigue siendo un tema de debate entre los arqueólogos y aún no se ha estudiado adecuadamente.

Avenida Megalítica de Hartashen: Estas formaciones megalíticas están dispuestas en tres filas paralelas de piedras que se extienden por cientos de metros. Grandes piedras sin cortar se colocan una tras otra. Cada piedra tiene aproximadamente un metro de altura. El sitio está ubicado a una altitud de 2108 – 2178 metros. El sitio probablemente estaba conectado con un centro ritual/de adoración cercano que data del 2-3 milenio a.C. pero el uso original de ese sitio aún se desconoce. Sin embargo, los académicos armenios han puesto una fecha anterior de 7000 – 5000 a. C. en las propias líneas megalíticas. Todas las piedras están orientadas a lo largo de un patrón Este/Oeste. Hay un río cerca de las piedras, y su disposición parece indicar la corriente del río, lo que indica una relación mística entre los constructores y el curso de agua cercano. La parte más larga del complejo alcanza los 600 metros de longitud.

La avenida megalítica de Hartashen: la maravilla antigua olvidada de Armenia

La Avenida Megalítica de Hartashen, enclavada en las profundidades de los accidentados terrenos de Armenia, es una maravilla olvidada del mundo antiguo. Oculto de la atención pública, este enigmático sitio, que se cree tiene entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad, es testimonio de la avanzada comprensión de la arquitectura, el espacio y los rituales de una civilización antigua. A pesar de su antigüedad, Hartashen permanece en gran parte inexplorado y sin excavar, lo que aumenta la intriga de sus misterios. Sigue archeology.dulichvn.net para descubrir muchos misterios ocultos que aún no se han descubierto.

El misterioso propósito de la avenida megalítica de Hartashen

La Avenida Megalítica de Hartashen consta de imponentes monolitos de piedra, meticulosamente dispuestos en el paisaje. El propósito del sitio sigue siendo incierto, y siguen surgiendo diversas teorías sobre su función.

¿Fue un camino ceremonial?

Una de las teorías más debatidas sobre el propósito de la Avenida Megalítica de Hartashen es que pudo haber funcionado como un camino ceremonial. La disposición de los imponentes monolitos de piedra en el paisaje sugiere un diseño deliberado y preciso que podría haber sido utilizado para prácticas rituales o espirituales. Las civilizaciones antiguas solían alinear estructuras monumentales con eventos y lugares de interés celestiales para crear espacios sagrados. La cuidadosa colocación de cada piedra podría haber formado parte de una red más amplia y compleja destinada a guiar a las personas en un viaje espiritual o una procesión religiosa.

En muchas culturas antiguas, se utilizaban caminos ceremoniales para facilitar la comunicación con lo divino o el cosmos. Estos caminos solían estar bordeados de piedras o marcadores que simbolizaban diferentes aspectos de la naturaleza o el universo. La alineación monolítica de Hartashen sugiere que podría haber servido como una poderosa representación simbólica de dicha conexión espiritual, conectando la Tierra con el cielo.

¿Pudo haber sido un antiguo observatorio?

Otra teoría plausible sobre el propósito de Hartashen es que pudo haber sido utilizado como un antiguo observatorio, similar a otros sitios megalíticos como Stonehenge en el Reino Unido. La ubicación estratégica de las piedras en Hartashen podría haber permitido a los pueblos antiguos rastrear los movimientos de los cuerpos celestes, incluyendo el sol, la luna y las estrellas. Al observar estos eventos cósmicos, podrían haber determinado fechas agrícolas o ceremoniales importantes, como las temporadas de siembra o las festividades religiosas, que fueron cruciales para la supervivencia y la cultura de las comunidades antiguas.

Además, la posibilidad de que Hartashen fuera un sitio astronómico sugiere que pudo haber tenido un doble propósito: como lugar de observación científica y como lugar sagrado para prácticas religiosas o espirituales. Las culturas antiguas solían combinar la investigación científica con las creencias espirituales, creando lugares que servían tanto de aprendizaje como de culto. Hartashen podría haber funcionado como centro tanto para la investigación astronómica como para la celebración de rituales relacionados con las estrellas y los ciclos de la naturaleza.

¿Un símbolo de una civilización olvidada?

A pesar de haber sido en gran parte ignoradas y poco exploradas, las estructuras de piedra de Hartashen podrían ser vestigios de una civilización otrora próspera con un profundo conocimiento de conceptos culturales y científicos. La magnitud y complejidad del sitio sugieren que fue creado por un pueblo con avanzados conocimientos de ingeniería, astronomía y organización social. La alineación y ubicación de los monolitos indican un alto grado de planificación y sofisticación, lo que indica que la civilización que construyó Hartashen fue capaz de logros arquitectónicos monumentales.

El potencial inexplorado de la avenida megalítica de Hartashen

A diferencia de otros sitios megalíticos conocidos, como Stonehenge, la Avenida Megalítica de Hartashen no ha recibido la misma atención arqueológica. Por ello, gran parte de su verdadero significado permanece enterrado, a la espera de ser descubierto.

Los secretos ocultos de Hartashen

La Avenida Megalítica de Hartashen alberga una gran cantidad de secretos inexplorados, esperando ser descubiertos por los arqueólogos. A pesar de su potencial importancia, el sitio permanece en gran parte inexplorado, con muchas preguntas sin respuesta sobre su verdadero propósito y la civilización que lo construyó. Hay mucho más por descubrir en Hartashen, ya que nuevas excavaciones e investigaciones podrían arrojar luz sobre sus misterios.

El misterio de Hartashen no reside solo en el sitio físico en sí, sino también en el entorno circundante, que podría ofrecer información crucial sobre el estilo de vida y la cultura de sus creadores. A medida que los investigadores continúen estudiando la zona, podrían encontrar evidencia que vincule Hartashen con otros sitios o civilizaciones antiguas, revelando una red cultural más amplia.

Las preguntas sin respuesta sobre Hartashen

A pesar de las numerosas teorías en torno a Hartashen, el verdadero propósito del sitio sigue siendo uno de los mayores misterios de la arqueología. ¿Era un espacio sagrado para ceremonias religiosas, un lugar para honrar a los cuerpos celestes o quizás una combinación de ambos? Algunos creen que pudo haber sido un antiguo observatorio, mientras que otros argumentan que se usaba principalmente con fines espirituales y ceremoniales. Sin más excavaciones e investigaciones, estas preguntas no pueden responderse definitivamente, lo que deja al sitio envuelto en intriga.

¿Por qué se pasa por alto Hartashen?

A pesar de su potencial importancia histórica, Hartashen ha sido en gran medida ignorado por la arqueología convencional. Esto podría atribuirse a varios factores, siendo su ubicación remota una razón clave. Situado en una zona agreste y de difícil acceso, Hartashen no es fácilmente accesible para investigadores ni turistas, lo que ha dificultado atraer la atención y la financiación necesarias. El aislamiento del sitio puede haberlo mantenido fuera del radar de muchos arqueólogos, quienes se han centrado en sitios megalíticos más famosos como Stonehenge o las pirámides egipcias.

Además, existe el problema de la financiación y los recursos limitados para proyectos arqueológicos en la región. Dado que muchos otros sitios históricos destacados reciben la mayor parte de la atención y el apoyo financiero, Hartashen ha tenido dificultades para conseguir la financiación necesaria para excavaciones y estudios exhaustivos. Esta falta de apoyo financiero ha obstaculizado la exploración del sitio, dejando sin explorar todo su potencial y sin resolver sus misterios.

Conclusión: El enigma de la avenida megalítica de Hartashen

La Avenida Megalítica de Hartashen se alza como un guardián silencioso de antiguos secretos, esperando revelar sus misterios al mundo. Con sus imponentes monolitos de piedra y su estructura cuidadosamente alineada, el sitio ofrece una visión del avanzado conocimiento y comprensión de una antigua civilización. Sin embargo, hasta que se realicen más exploraciones, el verdadero propósito y significado de Hartashen seguirá siendo una de las maravillas olvidadas más intrigantes del mundo.

 

 

 

 

 

 

Necrópolis megalítica de Gádor

Necrópolis megalítica de Gádor

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La necrópolis megalítica de Gádor es un yacimiento arqueológico localizado en el municipio de Gádor, Almería (España). Es uno de los conjuntos funerarios del sureste de la península ibérica más amplios y es de un gran interés arqueológico. La necrópolis ha sido datada como de la Edad de Bronce.

Descripción

Este yacimiento está formado fundamentalmente por enterramientos megalíticos, u ortostáticos, que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y provistos de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra.

También se documenta en algunas de estas estructuras un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra. Formando parte de esta necrópolis también se ha podido identificar un tholos, o tumba de falsa cúpula, cuya planta es similar a la de los megalitos con corredor, si bien hay diferencias en cuanto a tamaño y técnicas constructivas, pues normalmente los tholoi, plural de «tholos», tienen una cámara y túmulo mayor que los megalitos. La diferencia más significativa radica en la cubierta, conseguida por aproximación de hiladas.

Otro tipo de tumbas localizado se adscriben a la tipología de enterramientos en covacha, aunque sólo se han podido detectar dos.

La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población en el estuario del Andarax tiende a concentrarse, apareciendo los asentamientos centrales cerca de las zonas con mayores recursos, que pasan a controlar. La limitación de tierras de cultivo en el sureste, los procesos de acumulación de riqueza pecuaria y la concentración de fuerza de trabajo en algunos asentamientos, que facilitaba la capacidad de movilizar grandes contingentes en determinadas actividades, condujo a procesos de desigualdad dentro y entre los poblados, enmascarados mediante el desarrollo de una ideología sacralizada, que tendrá como máximo exponente la monumental necrópolis de Los Millares.

Con la especialización de algunos centros en determinados recursos no subsistenciales (minería), la aparición de poblados agrícolas dependientes y tributarios, así como el control de los bienes de prestigio, se consolida la desigualdad social y el acceso restringido a las elites del poder y la riqueza. En este contexto, en el que parte de la población seguía desplazándose esporádicamente con los rebaños, las tumbas colectivas adquieren tres funciones principales: expresión de la cohesión social, definidores de las desigualdades entre linajes y entre los asentamientos, y demarcadores de los territorios usados para la explotación subsistencial (tierras agrícolas y zonas de pastos).

En este caso, las tumbas se extienden por una amplia superficie dando lugar a lo que denominamos necrópolis dispersa, por la gran distancia que existe entre los enterramientos. Estas construcciones ocupan normalmente lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación dando lugar de este modo a necrópolis muy extensas.

Los enterramientos eran utilizados como hitos de demarcación del territorio por parte de las comunidades calcolíticas y ocupaban lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación, dando lugar a una necrópolis muy extensa aunque con un número no muy amplio de enterramientos, unos 70, que denominamos «necrópolis dispersa».

Un paseo por la prehistoria almeriense a través de sus megalitos

Almería es una tierra rica en asentamientos prehistóricos. Su situación a orillas del mediterráneo propició el desarrollo de civilizaciones que han dejado su legado en forma de edificaciones que han resistido el paso del tiempo para llegar en pie hasta nuestros días. Los conjuntos del El Barranquete y el Tarahal, el poblado de los Millares y grupo megalítico de Gádor son los tres vestigios más destacados de la provincia.

El Barranquete y El Tarahal

Esta necrópolis, ubicada en el término municipal de Níjar y perteneciente a la Edad del Cobre, es un construcción de tipo funerario. Este vestigio parece que funcionó como la necrópolis d eun asentamiento en el poblado de El Tarajal.

Esta necrópolis se encuentra perfectamente conservada. En ella se puede ver un conjunto de tumbas circulares con corredor y cubiertas de una falsa cúpula, que tiene cierta semejanza con las construcciones que se pueden ver en el yacimiento de Los Millares.

Estos restos fueron descubiertos por el arqueólogo suizo Charles Bonnet en 1968. Un año después, Mª Josefa Almagro realizó una serie de excavaciones en la zona y estudió otra serie de tumbas, aparecidas en las proximidades del Cortijo Marín. A la vez, en el otro lado de Rambla Morales se descubrió el poblado de El Tarajal.

Este yacimiento es el más importante de la zona. Sin embargo, la acción de tractores y de expoliadores lo han dejado reducido a una mínima expresión de lo que fue. Todavía hay restos sin excavar, que pueden ofrecer más datos sobre el entorno.

Los Millares

El Despoblado de los Millares se encuentra entre los municipios de Santa Fe de Mondújar y Gádor. En este espacio aparecieron dólmenes, murallas y poblados, todos ellos pertenecientes a la Edad del Cobre. Según estudios, este poblado estuvo habitado entre el 2.700 y el 1.800 a.C.

El poblado y necrópolis de Los Millares se encuentra sobre la meseta de este mismo nombre, enmarcada por el río Andarax y la rambla de Huéchar. Llegar hasta el yacimiento es muy sencillo, ya que su entrada se ubica en uno de los laterales de la nacional 324, que divide el poblado en dos.

Si hay algo que destaca en Los Millares es su sistema defensivo. La muralla exterior es la más larga que se conoce de la Europa del Cobre. Torres semicirculares o bastiones a intervalos irregulares y dos puertas demuestran la necesidad de defensa que tenía esta población, así como su nivel de desarrollo. La construcción del poblado es similar a la de otros yacimientos de la época. El sistema constructivo se basa en la mampostería.

La necrópolis del poblado consta de casi un centenar de tumbas colectivas, en su mayoría de tipo tholos.

Grupo megalítico de Gádor

Muy cerca del entorno de Los Millares se encuentra este grupo de construcciones funerarias pertenecientes a la Edad del Cobre.

Megalito I de El Marchal de Araoz – Grupo Megalítico de Gádor – Gádor – Almería

La Necrópolis Megalítica de Gádor está compuesta por enterramientos megalíticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras colocadas en forma vertical.

La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población tiende a concentrarse en el estuario del Andarax; los asentamientos centrales aparecieron cerca de las zonas con mayores recursos.

La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada por un gran número de tumbas de distinta tipología que se agrupan en las siguientes unidades:

  1. Cerro de Las Yeguas: donde consta un solo enterramiento.
  2. Coto de Don Diego: formado por cuatro enterramientos.
  3. Rambla de Las Balsas: se documentan dos enterramientos.
  4. Llanos de Retamar: esta unidad agrupa ocho tumbas.
  5. Tajos Coloraos: se compone de seis enterramientos.
  6. Collado Ceporro I: se registra un megalito.
  7. Jacalgarín: esta unidad tiene cuatro enterramientos.
  8. Collado Ceporro II: se documenta un enterramiento.
  9. Cuesta del Rayo: consta de dos megalitos.
  10. La Corraliza: se agrupa un total de cinco enterramientos.
  11. Llanos de Regina: se trata de una de las unidades con más megalitos, con un total de doce.
  12. Rambla de Ciscarejo: se compone de tres enterramientos, dos de ellos en covachas.
  13. Gádor: con dos enterramientos.
  14. Rambla de Jalbos I: un enterramiento.
  15. Marchal de Araoz: un enterramiento.
  16. Rambla de Jalbos II: dos megalitos.
  17. Loma de Los Mudos I: consta de dos estructuras megalíticas.
  18. Loma de Los Mudos II: formado por doce enterramientos.
  19. Rambla de Las Pocitas: un enterramiento.

 

 

 

 

 

 

Descripción

La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada, fundamentalmente, por enterramientos megalíticos u ortostáticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y disponen de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra. También se documenta en algunas de estas estructuras, un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra.

Información Bibliográfica

Decreto 194/2007, de 26 de junio, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el Yacimiento Arqueológico denominado Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería.. 5/07/2007, pp. 27-30.

Resolución de 6 de septiembre de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se incoa el procedimiento para la inscripción genérica colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de los yacimientos arqueológicos del Grupo Megalítico de Gádor, provincia de Almería. 23/09/2004, pp. 20738-20741.

Interés Cultural, con la catergoría de Zona Arqueológica, de la Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería. Grupo Megalítico de Gádor

Ciudad de Los Gigantes, de Harlaa

Ciudad de Los Gigantes, de Harlaa

Reino de Harla. Etiopía

Reino africano: 501-1500

Ruinas de una ciudad de Harla en la actual provincia de Hararge

Capital: Desconocida

Entidad: Reino africano

Idioma oficial: Harla

Religión: Paganismo (antes de c. 701), influencia del Islam después de c. 701)

Historia

Establecimiento: 501

Disolución: 1500

Forma de gobierno: Monarquía

El reino de Harla1​ fue un antiguo estado del pueblo harla establecido en el siglo VI, centrado en la actual Etiopía oriental.23

El reino tenía relaciones comerciales con las dinastías ayubí y Tang.4​ También estableció su propia moneda y calendario.5

Excavaciones recientes han indicado que el consumo de cerdos salvajes prevalecía en Harla a diferencia del vecino reino de Axum. Las excavaciones fueron realizadas por el Instituto de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Exeter como parte del proyecto Becoming Muslim en los sitios urbanos de Harlaa en 2017-2019, Harrar en 2014-2018 y Ganda Harla en 2014, ubicado en el este de Etiopía, donde se recuperaron conjuntos sustanciales de restos de fauna. El sitio arqueológico de Harlaa está ubicado a 40 km al noroeste de Harrar y a 15 km al sureste de Dire Dawa y son las ciudades construidas en piedra de los harla y monumentos funerarios cuyos orígenes son atribuidos por los oromo a un legendario pueblo antiguo de gigantes que ocupó el región antes de la llegada de los oromo a mediados del siglo XVI. Harlaa era un gran centro urbano que cubría un área de alrededor de 500 m de este a oeste y 900 m de norte a sur, excluidos los cementerios periféricos. Estaba compuesto por varios elementos que incluían un área de asentamiento central, talleres, tres mezquitas tempranas, pozos, tramos de muralla de fortificación y cementerios al norte, este y oeste. Harlaa es anterior a Harrar y Ganda Harlaa, y proporcionó la cronología más larga con fechas que abarcan entre mediados del siglo VI y principios del siglo XV. El sitio de Harrar está situado en la meseta somalí en un paisaje con más vegetación y tiene un área de 1000 × 800 m, y en su núcleo la ciudad histórica de Harrar, que está rodeada por una muralla y se accede a ella por cinco puertas. Las excavaciones indicaron que la ocupación en Harar fue posterior al siglo XV y que la ciudad y sus mezquitas estaban vinculadas con el establecimiento de Harar como capital del Sultanato de Adal. Ganda Harla es un asentamiento abandonado ubicado a 12,5 km al sureste de Harrar en una colina al oeste del pueblo de Sofi y está vinculado con el Harla en la tradición local. Los datos zooarqueológicos indicaron que los habitantes eran cazadores de animales salvajes en terrenos abiertos y laderas de matorrales, con la excepción de Kobus kob, que se encuentran más comúnmente en elevaciones más bajas, como valles y praderas ribereñas. Los lugareños también tenían animales domésticos como ganado (Bos taurus / indicus), cabras (Capra hircus), ovejas y ganado de transporte como burros, caballos y camellos. Las excavaciones también revelaron evidencia significativa de fabricación y participación en redes comerciales regionales e internacionales del Mar Rojo y el Océano Índico occidental. El estudio concluyó que el uso de cuchillos pesados por parte de los habitantes y el desmembramiento de cadáveres mostró que tenían similitudes culturales con el mundo islámico de Arabia, Anatolia, Mesopotamia, Levante e Iberia a pesar de la falta de discusiones sobre carnicería en la literatura zooarqueológica del mundo islámico y su no observancia a las leyes dietéticas islámicas.67

La antigua «ciudad de gigantes» descubierta por arqueólogos en la región de Harlaa en Etiopía

18 junio 2017. En la imagen se ven los restos de una mezquita del siglo XII.

Fuente de la imagen, Prof. Tim Insoll, Universidad de Exeter

Los pobladores locales creían que esa zona de Etiopía había estado ocupada por gigantes hace siglos, porque los edificios y muros del asentamiento estaban construidos con enormes bloques de piedra que, pensaban, no pudieron levantar personas comunes y corrientes.

Pero esta semana un grupo de científicos británicos probó que la creencia se trata de un mito, tras haber analizado restos humanos hallados en una ciudad olvidada que data del siglo X a.C.

«Las tumbas que hemos excavado tienen adultos jóvenes o adolescentes con una estatura estándar, quizá hasta un poco más bajos de lo que vemos hoy en día», le dijo a la BBC el profesor Timothy Insoll, quien dirige el equipo de arqueólogos de la Universidad de Éxeter (Inglaterra), que llevó a cabo el hallazgo.

A pesar de la evidencia, el científico dijo no estar seguro de que los pobladores estén totalmente convencidos de que solo se trata de una leyenda.

Además de las tumbas, los investigadores dieron con otros «emocionantes» hallazgos, señaló Insoll.

En el sitio, ubicado en la región de Harlaa, cerca de Dire Dawa, la segunda ciudad más grande del país, hallaron artefactos de tierras lejanas como Egipto, India y China, lo que muestra, dicen los arqueólogos, que se trataba de un centro de comercio en la región.

Los arqueólogos también descubrieron una mezquita del siglo XII, similar a las que se han encontrado en Tanzania y Somalilandia (un territorio independiente que se separó de Somalia pero no es reconocido internacionalmente como país).

El hallazgo, indican, demuestra que hubo conexiones históricas entre distintas comunidades islámicas en África.

«El descubrimiento revoluciona nuestro entendimiento del comercio en una parte arqueológicamente olvidada de Etiopía», afirmó Insoll.

«Lo que encontramos muestra que esta área era el centro del comercio en esa región», dijo.

El arqueólogo calificó como «emocionante» haber conseguido evidencia «sobre la primera islamización de la región».

Fuente de la imagen, Prof. Tim Insoll, Universidad de Exeter. Estas piedras de joyería muestran que en la región había un comercio lucrativo.

El equipo también encontró joyas y otros artefactos de Madagascar, las Maldivas, Yemen y China.

Harlaa era una región «rica y cosmopolita» y un centro de fabricación de joyas, afirmó el profesor.

«Los residentes de Harlaa eran una comunidad mezclada de extranjeros y locales que llevaban a cabo intercambios comerciales con otros pobladores en el Mar Rojo, en el Océano Índico y posiblemente hasta el Golfo Pérsico», agregó.

En una declaración el equipo afirma que se están analizando los restos de unas 300 personas enterradas en el cementerio para entender en qué consistía su dieta.

Se espera que el próximo año se lleven a cabo más excavaciones.

Etiopía fue uno de los primeros lugares que, se sabe, estuvo habitado por humanos.

En 2015, investigadores descubrieron mandíbulas y dientes en el noroeste del país que datan de entre 3,3 y 3,5 millones de años.

El cristianismo copto fue introducido desde Egipto y adoptado como religión en el Reino de Aksum, en el año 33 d.C.

La iglesia de Etiopía establece que la figura del Viejo Testamento de la reina de Sheba viajó desde Aksum, en el norte de Etiopía, para visitar al rey Salomón, en Jerusalén.

El islamismo llegó a Etiopía en el siglo VII cuando los primeros discípulos musulmanes huyeron de la persecución en la Meca.

La sede principal del aprendizaje del Islam en Etiopía fue Harar, que está localizado cerca de Harlaa.

Se dice que Harar es una de las ciudades islámicas más sagradas y tiene 82 mezquitas, incluidas tres que datan del siglo X.

También cuenta con 102 santuarios, según la UNESCO.

Hoy en día hay unos 30 millones de cristianos y 25 millones de musulmanes en el país, según las cifras del censo de 2007.

Paredes de iglesias antiguas encontradas en Etiopía

El fascinante descubrimiento fue realizado por arqueólogos del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia.

Paola Churchill Publicado el 27/04/2020

Imagen de un dron del Monasterio de Georgios – Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia

En Etiopía, los muros de una antigua iglesia fueron descubiertos por investigadores del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia.

El equipo dirigido por la Dra. Michela Gaudiello decidió usar un dron para ayudar con la investigación. Hoy, día 27, se captaron imágenes de pilares de piedra de varios metros en los alrededores de la iglesia medieval del Monasterio de Georgios .

Es la primera vez que un equipo arqueológico en el mundo utiliza un dron para explorar un área en Etiopía . Los investigadores encontraron paredes dañadas, probablemente la parte exterior de la iglesia milenaria. Una de las partes incluso produjo una estaca de madera.

Los investigadores también descubrieron un bloque con inscripciones grabadas. Por lo tanto, los análisis para desentrañar la traducción están en curso. Además, una primera búsqueda basada en los fragmentos sugiere que el objeto está fechado entre el 700 y el 1100 d.C.

El Monasterio de Georgios formaba parte de las rutas comerciales que conducían desde África al interior de Axum, capital de un estado cristiano que existió en los primeros siglos d.C. A pesar de su importancia histórica, la región es poco conocida en cuanto a arqueología y poco se sabe sobre su historia.

 

 

Uno de los pilares de la iglesia medieval, en Etiopía/Crédito: Divulgación/Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia

 

 

Bloque con inscripciones grabadas en lengua etíope/Crédito: Divulgación/Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia

 

Pozo Sa Testa

Pozo Sa Testa

Olbia, el pozo sagrado de Sa Testa

Uno de los pozos sagrados en excelentes condiciones y fácilmente accesible es el de «Sa Testa» cerca de Olbia. El monumento se encuentra en las afueras de la ciudad de Olbia, a unos cientos de metros del mar, en Gallura, una región del noreste de Cerdeña.

A diferencia del pozo de Santa Cristina la estructura está hecha enteramente en granito y esquisto, materiales de piedra de los cuales área es muy rica.

El pozo sagrado Sa Testa, en Olbia, es “uno de los monumentos más característicos de la civilización nurágica en Gallura, en la parte noreste de Cerdeña: un pozo sagrado donde se llevaban a cabo rituales del culto al agua.

Fue descubierto en la década de 1930 durante la búsqueda de una fuente de agua. No por casualidad, el pozo sagrado la Cabezafalsa cúpula) de piedra que permite la entrada de luz. Este lugar sagrado no solo era un sitio de culto, sino también un espacio donde se llevaban a cabo rituales y ofrendas a las deidades acuáticas. La conexión entre el mundo material y el espiritual en la cultura nurágica se manifiesta en la disposición y la simbología de este santuario. En resumen, el antiguo santuario es un testimonio importante de la rica herencia cultural de la Nuragic civilization y su veneración por el agua. tholos). Dentro del área sagrada, se descubrieron artefactos importantes, incluyendo algunas joyas y una pequeña daga con empuñadura de bronce, parte de una estatuilla quizás incrustada en los bloques de piedra.

Historia de las excavaciones

Descubierto por pastores en los años 1930, el sitio fue excavado en 1938 por Francesco Soldati y posteriormente renovado por Ercole Contu en 1969.

La estructura del pozo sagrado se extiende 17,47 metros e incluye un patio circular, vestíbulo y escalera que conduce a una fuente subterránea.

El templo consta de un gran patio circular llamado «sala del consejo», un vestíbulo, una escalera y una cámara «tholos» que capta la vena primaveral. El patio (8,30 m x 7,41 m), pavimentado y atravesado por un canal subyacente para la salida del agua, está delimitado por un muro circular (ancho m 0,94; altura m 0,30) que tiene un asiento de banco a lo largo de toda la urbanización (ancho m 0,69/0,39; altura m 0,45); se accede a él a través de una entrada abierta en el lado N y equipado con una pequeña escalera de 4 escalones.

El verdadero templo del pozo, construido con bloques de esquisto, granito y traquita cuidadosamente esbozados, conserva en parte el vestíbulo, construido en un nivel inferior al patio.

La sala, trapezoidal (2,62 m de largo y 2,62 m de ancho máximo), tiene asientos a lo largo de las paredes y el suelo pavimentado es atravesado por un canal de desagüe. En la parte inferior, hay una escalera que, con 17 escalones, conduce a la fuente. El hueco de la escalera tiene un techo formado por losas de granito dispuestas planas a una altura escalar (reproduciendo una especie de escalera invertida). La cámara del pozo, circular (1,25 m de diámetro y 5,25 m de altura), está construida con cantos rodados dispuestos en 28 hileras sobresalientes regulares. En la base hay una plataforma (0,35 m) construida alrededor de una cavidad circular (0,50 m de diámetro) desde la que fluye la veta del muelle. Sobre la celda hipogeica, había una cámara «tholos», que se conserva con una altura máxima restante de 1,65 m.

Puede datarse en la Edad del Bronce Final (siglos XII-XI a.C.). La construcción en granito y esquisto demuestra la capacidad de ingeniería de la civilización nurágica para crear estructuras ceremoniales entre 1200 y 900 AC.

En el momento de la excavación (1938), el pozo contenía numerosos hallazgos referentes a las épocas nurágica, púnica y romana (cerámicas, metales, quemadores de perfumes), señal de una cierta continuidad de uso casi siempre vinculada a los ritos paganos. Entre los objetos más importantes se encuentra una estatuilla de madera de enebro que representa una silueta femenina.

 

 

 

Línea Stalin

Línea Stalin

También llamada Línea Curzon.

Hendidura de un cañón de un búnker cerca de Mogilev

Ubicación

Estado: Rusia-Polonia

Información general

Tipo: Línea fortificada

Línea Stalin es el nombre dado en la Segunda Guerra Mundial por los alemanes a una línea discontinua de fortificaciones soviéticas que se extendía detrás de la antigua frontera con Polonia de 1939 , desde Odessa hasta la frontera con Finlandia , frente a Leningrado .

La línea, que ya no se mantenía en plena eficacia tras los acuerdos de 1939 1941 entre Moscú y Berlín , que habían desplazado la frontera hacia el oeste, no constituyó un obstáculo significativo para el avance alemán oponiéndose a las dinámicas tácticas de la Blitzkrieg con una rígida y defensa discontinua donde hubiera sido necesaria una defensa móvil.

Solo la zona centro-sur de la línea, que se apoyaba en los vastos Pantanos de Pryp’jat’ en Polesia , frenó el avance alemán, obligando al comandante en jefe del VI Ejército (General von Reichenau ) a rendirse ante el avance planeado hacia Kiev (9 de agosto de 1941 ).

La Línea Stalin fue una línea de fortificaciones ubicadas a lo largo de la frontera occidental de la Unión Soviética desde el istmo de Carelia hasta las orillas del mar Negro. Las obras para su construcción comenzaron en 1926 para proteger al país de los ataques que pudieran surgir desde Occidente. La línea se compone de búnkeres de hormigón y emplazamientos de armas, algo similar a la Línea Maginot pero menos elaborada. No era una línea continua de defensa a lo largo de toda la frontera sino más bien una red de regiones fortificadas destinados a canalizar los posibles invasores en algunos corredores.

Restos de la Línea Stalin cerca de la capital bielorrusa de Minsk.

A raíz del Pacto Ribbentrop-Mólotov, con la expansión hacia el oeste de los soviéticos en 1939 y 1940 en Polonia, la región báltica y Besarabia, se tomó la decisión de abandonar la línea en pos de la construcción de la Línea Mólotov, a 300 km más hacia el oeste, a lo largo de la nueva frontera soviética. Una serie de generales soviéticos recomendó que sería mejor mantener las dos líneas activas para tener una defensa en profundidad pero dicha recomendación entraba en conflicto con la doctrina militar soviética de antes de la Segunda Guerra Mundial.1

En 1941, la invasión alemana en la llamada Operación Barbarroja cogió a los soviéticos con la nueva línea sin terminar y la Línea Stalin se abandonó en gran medida y en mal estado. Tampoco era de mucha utilidad para detener el ataque, aunque determinadas partes de la línea se utilizaron a lo largo del tiempo y contribuyeron a la defensa de la Unión Soviética.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la línea no se mantuvo debido a su gran dispersión territorial. A diferencia de Europa Occidental, donde se demolieron fortificaciones similares por razones de desarrollo y seguridad, gran parte de la línea soviética sobrevivió más allá de la disolución de la Unión Soviética en 1991. Hoy en día, los restos de las fortificaciones de la línea se encuentran en Bielorrusia, Rusia, Ucrania y posiblemente en la parte oriental de Moldavia.2

Las diferentes fortificaciones se construyeron entre los años 1928 y 1938. Una de ellas es precisamente la que protegía Minsk por el norte y el oeste de la actual capital bielorrusa, a escasos 5 kilómetros de la entonces frontera con Polonia. Minsk era un importante nudo de comunicaciones así como un potente eje económico. Los planes en la zona arrancaron en 1932 y contaban con cubrir una longitud de 140 kilómetros de defensas que incluían 327 búnkeres o fortines, equipados con artillería, cañones antitanque y ametralladoras.

Los fortines eran estructuras de hormigón armado a largo plazo destinadas al alojamiento de soldados, ajuste de armas y ametralladoras, y formaron la base del poder de combate de estas regiones fortificadas, más de 7 mil Se construyeron fortines a lo largo de 1835 km. Cuatro regiones fortificadas (Polotsk, Minsk, Slutsk, Mozyr) estaban situadas en el territorio de Polonia

¿Por qué se construyó este gran sistema de defensa?

Después del final de la Primera Guerra Mundial, quedó claro para casi todos los países europeos que las fortalezas no eran adecuadas para fortalecer las fronteras y que la mejor vía estratégica era construir regiones fortificadas o líneas de defensa.

Durante las décadas de 1920 y 1930, muchos países europeos comenzaron a fortificar apresuradamente sus fronteras. La famosa Línea Maginot se construyó en Francia entre 1929 y 1936, y fue un sistema de fortificaciones a largo plazo en sus fronteras con Alemania, Luxemburgo y parcialmente Bélgica. Alemania estaba construyendo el ‘Westwall” (la Línea Sigfrido) y el Muro Este , Finlandia estaba construyendo la Línea Mannerheim y los griegos estaban construyendo la Línea Metaxas. Checoslovaquia, Polonia y Rumania también estaban reforzando sus fronteras. El mero hecho de la fortificación en Europa era señal de una situación política muy complicada, de intensificación de las cuestiones nacionales y territoriales, y de preparación para la guerra.

Con base en la experiencia de la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Rusa, los científicos de fortificación soviéticos sugirieron construir una serie de regiones fortificadas compuestas de pastilleros en la frontera occidental de la Unión Soviética.

A mediados de la década de 1930 había 13 regiones fortificadas en la parte europea de la URSS: la Región Fortificada de Carelia (junto a Finlandia); las regiones fortificadas de Kingisepp y Pskov (junto a Estonia y Letonia); la Región Fortificada de Polotsk (junto a Lituania); las regiones fortificadas de Minsk, Mozyr, Korosten, Novohrad-Volynskyi, Letychiv, Mogilev-Yampil (junto a Polonia); las regiones fortificadas de Rybnitck y Tiraspol en la frontera con Rumanía. una región fortificada separada, la Región Fortificada de Kiev Se construyó , para proteger a Kiev. La longitud de las regiones fortificadas a lo largo de la línea del frente era en su mayoría de unos 60-140 km.

En 1938-1939, ocho regiones fortificadas más comenzaron a construirse a lo largo de la frontera occidental: las regiones fortificadas de Ostrovsky, Sebezhsky, Izyaslavsky, Shepetovsky, Starokonstantinovsky, Ostropolsky, Kamenets-Podolsky y Slutsky . Así es como la URSS obtuvo su propia línea de defensa, que extraoficialmente se llama Línea Stalin, similar a la famosa Línea Maginot y la Línea Mannerheim.

Es posible recorrer el interior de las trincheras de la Línea Stalin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Línea Curzon

La Línea Curzon fue una línea de demarcación de 1919-1920 entre Polonia y la Rusia bolchevique, que coincide aproximadamente con la actual frontera oriental de Polonia. La línea ficticia se convirtió en la nueva frontera con la Unión Soviética en 1945. Por lo tanto, la línea también se llama Línea Stalin.

Mapa de la Línea Curzon

DoveCurzon line esCC BY-SA 3.0

En 1918 Polonia se independizó bajo el liderazgo de Józef Pilsudski, tras lo cual libró la Guerra Polaco-Rusa (1919-1921) en su frontera oriental con la Rusia bolchevique. La propuesta de Línea de Control fue bautizada en 1920 con el nombre del entonces Secretario de Asuntos Exteriores británico, Lord George Curzon, aunque éste no había tenido ninguna participación sustantiva en la línea y ya se había discutido en la Conferencia de Paz de París de 1919.

La base de la línea era la lengua materna de la mayoría de la población. Al oeste de esta línea, más del 50 % de la población era polaca, al este dominaban ucranianos y bielorrusos. La línea pretendía ser una frontera mínima para Polonia: este país conservaba el derecho a reclamar territorios al este de la misma.

Józef Pilsudski, que abogaba por una Polonia multinacional en el territorio anterior a las particiones polacas, no estaba satisfecho con la frontera etnográfica. En la Paz de Riga, los polacos consiguieron añadir otro gran trozo de territorio ruso a su país, tras lo cual la Línea Curzon ya no desempeñaría ningún papel durante el periodo de entreguerras. De este modo, Polonia tenía un gran número de ucranianos y bielorrusos dentro de sus fronteras.

La Línea Curzon inicial va desde el lago Vistytis hacia el sureste, luego justo antes de Hrodna (Grodno) de nuevo hacia el sur, sigue el río Bug y luego desciende hacia el suroeste para terminar en el paso de Dukla, en los montes Tatra.

Esta versión fue refrendada por el pacto Hitler-Stalin, con el resultado de que se perdieron los territorios que Polonia había ganado a los bolcheviques en 1918. Stalin continuó manteniendo la línea contra los Aliados Occidentales después de la guerra. Polonia fue compensada con grandes partes de Alemania.

La actual frontera oriental polaca no sigue completamente la Línea Curzon: en el sur, la ciudad de Lviv (Lwów) estaba inicialmente al oeste de la línea, aunque pasó a formar parte de la Unión Soviética (y ahora pertenece a Ucrania). Se produjo un intercambio de población a gran escala entre Polonia y la Unión Soviética. Como resultado, la Línea Curzon se convirtió en la frontera etnográfica que era en parte en 1920.