Antigüedad
Uplistsije
Uplistsije (Uplistsikhe)
Coordenadas: 41°58′6″N 44°12′15″E
El complejo de cuevas de Uplistsikhe con una basílica cristiana de tres naves construida en los siglos IX-X.
Uplistsije (en georgiano: უფლისციხე; literalmente, ‘la fortaleza del señor’) es una antigua ciudad excavada en la roca localizada en el centro de Georgia, a unos 10 kilómetros al este de la ciudad de Gori la ciudad natal de Stalin, en la región de Shida Kartli.
Construida en un alto acantilado rocoso de la ribera izquierda del río Mtkvari (el Kurá), tiene varias construcciones datadas desde la Edad del Hierro hasta la Baja Edad Media, y destaca por la combinación única de varios estilos de culturas rupestres de Anatolia e Irán, así como por la coexistencia de arquitectura pagana y cristiana.[1]
La ciudad rupestre de Uplistsikhe está desde 2007 incluido en la lista tentativa del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Historia
Uplistsikhe es identificada por los arqueólogos como uno de los asentamientos urbanos más antiguos de Georgia. Estratégicamente ubicado en el corazón del antiguo reino de Kartli (o de Iberia, como era conocido por los autores clásicos), que surgió como un importante centro político y religioso del país. La edad e importancia de la ciudad llevaron a la tradición escrita georgiana medieval a atribuir su fundación al mítico Uplos, hijo de Mtskhetos, y nieto de Kartlos.[1]
Con la cristianización de Kartli a principios del siglo IV, parece que Uplistsikhe entró en decadencia y perdió su posición frente a los nuevos centros de cultura cristiana, Mtskheta y, más tarde Tbilisi. Sin embargo, Uplistsikhe resurgió como un bastión georgiano principal durante la conquista musulmana de Tbilisi en el siglo VIII y IX, en la época del principado de Iberia. Las incursiones de los mongoles en el siglo XIV supusieron el eclipse de la ciudad: fue prácticamente abandonada, y sólo se utilizó ocasionalmente como un refugio temporal en tiempos de intrusiones extranjeras.[1]
El complejo de Uplistsikhe se puede dividir tentativamente en tres partes: sur (inferior), media (central) y norte (arriba), que cubren un área de aproximadamente 8 hectáreas. La parte media es la más grande y tiene un núcleo de edificaciones talladas en la roca; está conectada con la parte sur a través de un estrecho paso excavado en la roca y de un túnel. Estrechos callejones y algunas escaleras irradian desde la calle central.[1]
La mayoría de las cuevas están desprovistos de cualquier decoración, aunque algunas de las edificaciones más grandes están cubiertas con bóvedas-túnel, con la piedra tallada imitando troncos. Algunas de las construcciones rupestres más grandes también tienen nichos en la parte posterior o lateral, que pueden haber sido utilizadas con fines ceremoniales.
Plano de la ciudad rupestre de Uplistsikhe.
El núcleo de cuevas en la parte central de Uplistsikhe.
En la cumbre del complejo hay una basílica cristiana construida en piedra y ladrillo de los siglos IX-X. Las excavaciones arqueológicas han descubierto numerosos objetos de diferentes épocas, incluyendo joyas de oro, plata y bronce, y muestras de cerámica y esculturas. Muchos de estos objetos se conservan en el Museo Nacional de Georgia(en Tbilisi Museo Simon Janashia de Georgia).
Varias partes de las zonas más vulnerables quedaron completamente destruidas por el terremoto de Gori de 1920. La estabilidad del monumento aún está en riesgo sustancial, lo que llevó al Fondo del Patrimonio Cultural de Georgia (un proyecto conjunto del Banco Mundial y el Gobierno de Georgia) a poner en marcha un programa limitado de conservación en 2.000.[2]
A tan solo 10 km de Gori en el banco del río Kura se destaca uno de los monumentos más raros del mundo, la antigua ciudad fortificada de Uplistsikhe, excavada dentro de las rocas volcánicas de la cresta de Kvernaki. La primera vez que fue mencionada, fue en los anales del siglo I AC y posteriormente en los siglos IX-X.
Incluso desde la distancia esta interesante ciudad de roca luce cautivadora. Luciendo como grandes poros en las aperturas de las rocas, estas grutas, solían estar llenas de vida. Mucho tiempo atrás solían ser majestuosos salones, templos y viviendas conectadas por amplios corredores y calles. Es difícil de creer que la grandiosa creación de la ciudad de piedra haya sido hecha en su totalidad por las manos del hombre.
Cientos de estructuras diferentes, templos, edificios públicos, casas, calles, plazas, etc, todo fue excavado de la roca. A pesar de su estilo no convencional de construcción, los edificios de Uplistsikhe repiten de manera exacta las muestras de la arquitectura tradicional: columnas, pilares, arcos, etc. La ciudad se encontraba rodeada por un foso protector que bordeaba la estructura del este al norte y contiene cuatro puertas principales.
La ciudad de cuevas, aún conserva el hall de recepción de la Reina Tamara, con dos columnas con arqueados nichos y grandes pilotes. Magnífico en sus dimensiones, con admirable mano de obra y elegantes formas arquitectónicas. Algunos edificios, bodegas de vino, fragmentos de templos, fortificaciones y el túnel secreto utilizado para el abastecimiento de agua, se encuentran intactos.
Uplistsikhe era una ciudad de culto, un gran centro pagano antes de la introducción del cristianismo en Georgia (siglo IV). Observó cada especie de ritual pagano y sacrificios y más tarde iglesias cristianas fueron construidas.
En el siglo XIII, Uplistsikhe fue destruida como resultado de la devastadora invasión de las hordas de Genghis-khan a Georgia.
En el siglo XIX, Uplistsikhe se perdió en capas de suciedad y arena. Grandes esfuerzos de muchos expertos en excavación, reforzamiento, limpieza, restauración y estudio de este sobresaliente monumento de la historia de la cultura georgiana, revivieron Uplistsikhe, que en la actualidad se encuentra enlistada entre los monumentos históricos protegidos por la UNESCO.
Uplistsikhe, que significa “Fortaleza del Señor” en georgiano, es uno de los asentamientos más antiguos y fascinantes de Georgia. Esta ciudad excavada en roca, situad
a en la región de Shida Kartli, ofrece un viaje impresionante a través de la historia y la arquitectura de la antigua Georgia.
Uplistsikhe, un testimonio de 3.000 años de historia tallado en las rocas de Georgia
Historia de Uplistsikhe
La historia de Uplistsikhe se remonta a más de 3.000 años, convirtiéndola en uno de los asentamientos más antiguos del Cáucaso.
Orígenes y Apogeo
Fundada alrededor del 1.000 a.C., Uplistsikhe alcanzó su apogeo entre los siglos VI a.C. y I d.C.
Durante este período, la ciudad fue un importante centro político, religioso y cultural de la antigua Iberia (el reino georgiano oriental).
En su punto máximo, se estima que Uplistsikhe albergaba a una población de hasta 20,000 habitantes, una cifra impresionante para la época.
Declive y Redescubrimiento
Con la adopción del cristianismo en Georgia en el siglo IV, Uplistsikhe comenzó a perder importancia frente a nuevos centros religiosos. Las invasiones mongolas del siglo XIII marcaron el final definitivo de la ciudad como centro habitado.
Redescubierta por arqueólogos en el siglo XIX, Uplistsikhe ha sido desde entonces objeto de extensas excavaciones y estudios, revelando su rico pasado y arquitectura única.
Arquitectura y Diseño
Uplistsikhe es un ejemplo sobresaliente de arquitectura rupestre, con estructuras talladas directamente en la roca arenisca del acantilado.
Estructuras Principales
El complejo incluye una variedad de estructuras, desde simples cuevas hasta edificios elaboradamente tallados. Algunas de las estructuras más notables incluyen:
- El Gran Salón: Una sala abovedada impresionante con columnas talladas.
- El Teatro: Un anfiteatro tallado en roca que podía albergar hasta 700 espectadores.
- La Farmacia: Una estructura única con nichos para almacenar hierbas medicinales.
- La Basílica Cristiana: Una iglesia del siglo IX-X, que representa la transición al cristianismo.
Sistemas de Ingeniería
La ciudad cuenta con sistemas sofisticados de irrigación y drenaje, incluyendo canales y cisternas tallados en la roca. Estos sistemas demuestran el alto nivel de ingeniería alcanzado por sus constructores.
Un túnel secreto conducía al río Mtkvari, proporcionando acceso al agua y una ruta de escape en caso de asedio.
Significado Cultural y Religioso
Uplistsikhe ofrece una visión única de la evolución religiosa y cultural de Georgia a lo largo de los milenios.
Centro Pagano
Originalmente, Uplistsikhe era un importante centro de culto pagano. Muchas de las estructuras más antiguas están asociadas con rituales y deidades pre-cristianas.
La disposición de la ciudad y algunas de sus estructuras sugieren una posible conexión con el culto al sol, común en las antiguas culturas del Cáucaso.
Transición al Cristianismo
La adición de estructuras cristianas, como la basílica del siglo IX-X, ilustra la transición de Georgia al cristianismo. Esta superposición de elementos paganos y cristianos es una característica fascinante de Uplistsikhe.
Foto: Uplishtike
Autora: Marta Leonor Vidal García
Uplishtike se extiende en una superficie de 8 hectáreas sobre un acantilado en el margen izquierdo del río Mtkvari (o Kura) a 10 kms de Gori.
Foto: Uplishtike
Autora: Marta Leonor Vidal García
Las edificaciones de Uplishtike cubren un amplio periodo desde la edad del hierro en el II milenio a d.C. a la Baja Edad Media. Las excavaciones arqueológicas han descubierto numerosos objetos de diferentes épocas, incluyendo joyas de oro, plata y bronce, y muestras de cerámica y esculturas.
Ubicada en el corazón del antiguo reino de Iberia, fue un importante centro político y religioso del país del s. IV c. B.C. – IV c. A.D. mencionada en crónicas desde época antigua. A principios del siglo IV, entró en decadencia y perdió su posición frente a los nuevos centros de cultura cristiana.
Mapa de Gori (Oficina de Turismo)
Tuvo un periodo de renacimiento después de la conquista musulmana de Tblilisi en el s. VIII y IX cuando se convirtió en la residencia de los reyes de Iberia. En aquella época llegó a tener 20.000 habitantes y fue un enclave importante en la ruta de las caravanas. Terminó siendo definitivamente abandonada en el s. XIII cuando fue saqueada en las incursiones de los mongoles.
Uplishtike abarca un complejo de salas, cuevas, teatros, templos, altares paganos, túneles, prisiones secretas, farmacia, pasajes y calles. Algunas de las construcciones tienen nichos en la parte posterior o lateral, que pueden haber sido utilizadas con fines ceremoniales. Todas las construcciones son de piedra areniza.
Esta construcción de arco en punta excavado en la roca, conocida como el Teatro, es probablemente un templo del siglo I o II AD.
La bóveda está decorada con plafones de forma octogonal, una decoración de estilo romano.
Bóveda del “Teatro”
Botica
Almacén de vino
Fuerte de Samaipata
Fuerte de Samaipata
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Localización
País: Bolivia
Datos generales
Tipo
Cultural
Criterios: II, III
Identificación: 883
Región: América Latina y el Caribe
Inscripción: 1998 (XXII sesión)
El Observatorio Astronómico de Samaipata, Centro Cósmico de Samaipata, o el Centro Ceremonial de Samaipata, conocido comúnmente como el Fuerte de Samaipata, o simplemente como «El Fuerte», es un sitio arqueológico precolombino y preincaico de origen chané de Bolivia, ubicado a pocos kilómetros del pueblo de Samaipata, en la provincia Florida, departamento de Santa Cruz, a una altitud de 1950 m.s.n.m. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el año 1998 y es considerada la piedra tallada más grande del mundo.[1]
Está situado en las estribaciones orientales de los Andes bolivianos o en la zona subandina y es un popular destino turístico para bolivianos y extranjeros por igual. El sitio arqueológico es considerado único, ya que presentó cuatro culturas diferentes: chané como origen del sitio arqueológico, inca, chiriguano (guaraní) y español, fue implementado con algunas construcciones y también con explotaciones por los incas y españoles.
Inicialmente fungió como un observatorio astronómico y cósmico chané; también tenía una función religiosa y ceremonial en su deidad hacia la luna. Es erróneamente conocido como «El Fuerte», debido a conclusiones tempranas en afán de acrecentar la presencia incaica, siendo que estos lo usaron como un centro para luego avanzar en busca de minerales, aunque en su corta estadía en Samaipata también existen ciertas edificaciones hechas por los incas, aunque no concluidas por la expulsión y exterminio hacia éstos por parte de los chiriguanos. Es conocido en la actualidad como el segundo monumento arqueológico que más visitas ha recibido en Bolivia. Se caracteriza por unas dimensiones considerables situado entre la zona de los Andes o la zona subandina y las tierras bajas.
Ubicación
18° 10′ Latitud Sur, 63° 49′ Longitud Oeste.
A 6 km de Samaipata, y 120 de Santa Cruz de la Sierra, junto a la entrada meridional del Parque Nacional Amoró, Departamento de Santa Cruz, Bolivia.
El Peñón
Pese a ser denominado como «Fuerte», el Peñón de Samaipata (en quechua: «Lugar de reposo entre montañas») constituyó el centro ceremonial de las residencias y áreas administrativas que se ubicaban al sur.
Se trata de un afloramiento de arenisca de unos 220 metros de largo por 60 de ancho. En su superficie fueron talladas imágenes de animales -serpientes, pumas y jaguares-, formas geométricas, hornacinas, canales y depósitos de agua, llenos de significados mágicos y religiosos.
Plano de la estructura rocosa de Samaipata
Los diseños que cubren la roca son objeto de numerosas especulaciones:
- Constelaciones andinas, representadas en formas de animales como el jaguar y la serpiente.
- Asociados al Sol, el arco iris y la lluvia. Alberga un depósito de agua del que parten dos canales paralelos que debieron abastecer a los poblados.
- Observatorio astronómico natural, es posible que los chanés y luego los incas lo emplearan para predecir los ciclos agrícolas.
- Carta astronómica.
- Erich von Däniken sugirió que se trataba de una rampa para naves extraterrestres.
Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 1998.
Historia
Su construcción fue iniciada por los Chanés, un pueblo preincaico de origen arahuaco (arawak), y funcionó como un «calendario, observatorio cósmico y astronómico». Los distintos grabados, sistemas de drenaje, canales de agua y cuencas tenían sus propias funciones. Se utilizaba el agua como elemento natural para reflejar el cielo, siendo las observaciones de las fases lunares, el control del tiempo o los cambios de estaciones su objetivo; también se asociaba la luna con el ciclo fisiológico de las mujeres; todo esto vinculado a la creencia chané que está basada en la deidad lunar. Fue construido aproximadamente por el año 900.[3][4][5]
Los chanés tuvieron sus primeros contactos con los incas aproximadamente en el año 1410. El incario envió emisarios hacia el oriente para conversar con el cacique de los chanés, Grigotá, para que este los deje buscar recursos, siendo su objetivo el «cerro Saipurú». A los incas se les permitió el acceso, se dirigieron a la zona de las localidades actuales de Comarapa y Pojo donde se edificaron Incallajta y Saipina. Recorrieron Vallegrande para llegar a Pucará; posteriormente bajaron hacia el río Grande, al norte de la «serranía de Incahuasi», y llegaron a Saipurú para explorar el cerro homónimo. Mientras unos explotaban el cerro otros exploraron aproximadamente en el año 1430, donde los incas se adentraron cerca del cerro San Miguel y posteriormente a los aproximados del río Paraguay, lugar donde se encontraron con los guaraníes (chiriguanos), quienes exterminaron a los incas. Los guaraníes tomaron la piedra tallada de Samaipata y asesinaron al cacique Grigotá, así como también esclavizaron las ñustas incas que no lograron escapar. Los incas negociaron con los guaraníes para que se entreguen a las ñustas a cambio de abandonar el territorio de la cordillera oriental. Los incas retrocedieron hacia las cordilleras del centro de Cochabamba, los chiriguanos acapararon la zona y esclavizaron a los chanés. Hubo una escaramuza por parte de los incas, quienes en la zona de Comarapa, los incas toman de prisioneros a algunos guaraníes para llevarlos al incario, aunque estos murieron por el frío.
Los incas en su corta estadía en Samaipata, lograron edificar ciertas murallas de una plaza, que datan de finales del siglo XV y principios del XVI. Cuando los guaraníes ocuparon el área de Samaipata no edificaron nada, más que dejar rastros de su presencia con artefactos nativos y cerámica. Los guaraníes dominaron la región hasta el período de la época hispánica en Sudamérica.
Incas
El sitio de Samaipata fue ocupado como un área ritual y residencial alrededor de 300 EC por los Chanés del período Mojocoyas (200 a 800 EC). Comenzaron a dar forma a la gran roca que es el centro ceremonial de la ruina de Samaipata.
Según un cronista español del siglo XVII, Diego Felipe de Alcaya, los incas, probablemente al final del reinado de Túpac Yupanqui (gobernó entre 1471 y 1493), comenzaron a adentrarse al área de Samaipata. Un pariente de Yupanqui llamado Guacané dirigió un ejército incaico al área y con elaborados regalos persuadió al líder o cacique local, cuyo título era Grigotá, y sus 50 000 súbditos a someterse al gobierno del inca. Guacané se estableció en Samaipata o Sabay Pata que está a una altitud de 1900 metros (6200 pies). Samaipata significa «Descansa en las alturas» en el idioma quechua hablado por los incas.[6]
Samaipata era un centro ceremonial y administrativo de la dominación inca, para que estos exploren los alrededores. Como en otros establecimientos de frontera, los incas edificaron fuertes destacados para proteger Samaipata. Uno se ha localizado a unos 50 kilómetros (31 millas) al este llamado La Fortaleza. Las ruinas se encuentran en la cima de una montaña con vistas a las tierras bajas alrededor de la actual ciudad de Santa Cruz.[7]
Otra fortaleza, de ubicación desconocida, llamada Guanacopampa, protegía una mina en Saipurú o Caypurum, de ubicación también desconocida.[8] Según el relato de Alcaya, Guacané y Grigotá fueron asesinados tras la ocupación guaraní (chiriguanos). Los chiriguanos avanzaban desde las tierras bajas hasta las zonas subandinas. Los contraataques de los incas no lograron desposeer a los guaraníes que se quedaron para establecerse en Samaipata y sus alrededores. Un edificio destruido por el fuego en Samaipata da crédito a esta historia. La fecha de la guerra fue en la década de 1430.
Época colonial
Los colonizadores españoles usaron Samaipata como campamento base por el año 1600, mientras los chiriguanos seguían amenazando. Una casa española se encuentra entre las ruinas.[9] En 1630 los españoles dejaron su presencia en busca de fortuna, debido a que la piedra tallada de Samaipata era un monumento antiguo, pensaban que había minerales preciosos, por lo que hicieron ciertas edificaciones de arquitectura típica andaluza árabe y perforaciones. Hasta la actualidad no se sabe si lograron encontrar dichos minerales.[10]
En 1795, el naturalista bohemio Tadeo Haenke visitó las ruinas y dejó sus observaciones en un diario que aún no ha sido transcrito ni publicado. Realizó el primer croquis de las grabaciones en el dorso de la roca.[11]
Época republicana
Ya en el siglo XX, después de la independencia de Bolivia, se reconocía la importancia de la piedra tallada de Samaipata.[12] Con el pasar de los años, el fuerte fue visitado por numerosas personalidades. El naturalista francés Alcide d’Orbigny visitó Samaipata durante su viaje por Bolivia entre los años 1830 y 1832.[11] Durante su estancia, levantó un plano esquemático de las estructuras del cerro. En su croquis de la región, mencionó un “pueblo de los incas” situado al sur de la roca. Según la interpretación de d’Orbigny, la roca se utilizaba como un lavadero de oro, aunque esta explicación fue descartada posteriormente. El mérito de d’Orbigny radica en haber dejado constancia, en su plano y descripción, de muchos relieves que hoy están desaparecidos, tales como un ave y una serpiente en alto relieve.[11]
En octubre de 1908, el barón sueco Erland Nordenskiöld llegó desde Santa Cruz de la Sierra para visitar El Fuerte. Realizó una breve descripción de la roca y adjuntó algunas fotografías ilustrativas que mostraban el estado en que se encontraba cuando la visitó.[11] En dos ocasiones, durante los años 1930 y 1940, el boliviano-austriaco Leo Pucher visitó el fuerte y realizó un plano esquemático de la roca esculpida. En su publicación de 1945, Pucher interpretó el cerro como un templo animista y totémico de la época preincaica.[11] El científico alemán Hermann Trimborn, de la Universidad de Bonn, visitó Samaipata en dos ocasiones (1955 y 1960). Dejó una descripción muy detallada que resumía los estudios anteriores y un plano simplificado de las estructuras, combinado con un levantamiento topográfico realizado por su asistente H. Müller-Beck. Una traducción al español de su texto fue publicada posteriormente en Buenos Aires (Trimborn, 1967 y 1994).[11]
El 11 de enero de 1974, gracias a las gestiones del ex-director del Instituto Nacional de Arqueología, el arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanginés, se creó el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata (CIAS), estableciendo las bases para futuras investigaciones y proyectos.[11]
Actualidad
Veinte años después de haber sido considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los investigadores del Proyecto de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (PIAS) realizaron publicaciones sobre el yacimiento. Algunos de los artículos abordan temas históricos, problemáticas de conservación, y puntos polémicos de la metodología interdisciplinaria. Esas publicaciones hicieron una alusión a Samaipata como punto de control incaico vinculado con unas ricas minas de plata en la zona aledaña. Según autores, tanto Samaipata como las minas fueron atacados y saqueados por los belicosos en la víspera de la conquista española.
Uno de los trabajos realizados fue escrito por Albert Meyers, director del PIAS titulado “Los trabajos arqueológicos en el fuerte de Samaipata 1992-1996”, en el que explica de forma amplia y detallada datos sobre las excavaciones realizadas en el proyecto y sus conclusiones. El autor habla de la forma de organización del centro de investigación PIAS y sus correspondientes objetivos. El primero de los objetivos fue elaborar un plano de la roca tallada y los conjuntos arquitectónicos. El segundo aclarar cuál fue la función del sitio para poder establecer las pautas correspondientes a su cronología. En tercer lugar descripción de las excavaciones junto con los hallazgos en los puntos colindantes con la roca tallada desde los lados correspondientes al sur y al este.
Sumando los resultados de las excavaciones se obtenía la conclusión de que habían fases de la presencia inca en el fuerte de Samaipata precedidas por varias ocupaciones anteriores. Entre las evidencias de la ocupación preincaica, algunas apuntan hacia los grupos de origen amazónico.[13]
El Centro de Investigación Arqueológica y Antropológica de Samaipata posee una colección que incluye cuencos, recipientes de diversos tipos y platos. Estos han sid
o decorados con figuras antropomórficas que se remontan a culturas anteriores a la época hispánica. Algunos de estos objetos son de alrededor del 200 a. C. El centro proporciona información sobre esta estructura preincaica. La ruina también tiene un sistema de drenaje muy complejo, con varios canales de agua y cuencas. Además, hay varias esculturas hechas de piezas de piedra individuales.[14]
Ubicación
El centro ceremonial de Samaipata está ubicado en el centro de Bolivia, en las primeras estribaciones andinas. Colinda con el sector austral del parque nacional Amboró y, según algunos investigadores, demarca la frontera del imperio incaico en su lado este. Provincialmente limita al norte con la provincia Ichilo, en la zona sur con la provincia de Vallegrande y Cordillera, al este con la provincia Andrés Ibáñez, y al oeste con la provincia Manuel María Caballero.[15]
El sitio es conocido popularmente como fuerte debido a que se localiza en la parte superior de una colina. Aparentemente fue un centro ceremonial y por ende, un lugar de comunicación del hombre con los dioses. Aparentemente su ubicación le permitía también cumplir una función astronómica y podría haber sido un lugar propiciatorio por los ciclos agrícolas. A pesar de su denominación como fuerte, la zona del peñón era un lugar de reposo entre las montañas, constituyendo un lugar central de ceremonias. Es un afloramiento de gran longitud aparecen restos tallados con rostros de animales y formas geométricas, llenos de significados de carácter religioso.
No se sabe mucho sobre sus constructores, aunque casi todos los estudiosos concuerdan que se trata de poblaciones originarias de los llanos amazónicos. Solo en épocas posteriores el sitio fue ocupado por los incas por un corto tiempo en su momento de exploraciones en busca de recursos, poco antes de la conquista española, que fue cuando sobrepusieron decoraciones en sus estilos.
Descripción
El sitio arqueológico de Samaipata de aproximadamente 20 hectáreas (49 acres) se divide en dos partes: un sector ceremonial y un sector administrativo/residencial. Algunas de las construcciones de los incas se construyeron sobre estructuras anteriores de los Chané.
La instalación del Fuerte de Samaipata está dividida en dos sectores:
- El sector ceremonial: está en la parte norte del sitio. Mide unos 220 metros (720 pies) por 60 metros (200 pies) y consiste principalmente en una gran silla de roca cubierta casi por completo con tallas de origen inca y preincaico. Los tallados incluyen una variedad de figuras geométricas y animales, paredes, nichos y largos tallados en forma de canal llamados «la columna vertebral de la serpiente» o «el cascabel» (el sonajero). Aunque no es el más visualmente espectacular, la parte más importante del sector ceremonial es el «coro de los sacerdotes» que consiste en un círculo profundamente cortado con nichos triangulares y rectangulares cortados en sus paredes[16] se encuentra en el punto más alto de la roca. Este consta de 18 nichos, probablemente utilizados como asientos para individuos, tallados en la roca. En el fondo de la roca hay 21 nichos rectangulares tallados que pueden haber servido como residencias para sacerdotes o para el almacenamiento de artículos ceremoniales. Este monumento, que domina la ciudad de abajo, es una de las obras ceremoniales precolombinas más colosales de los Andes y las regiones amazónicas, testimonio del uso hidráulico, el culto a las deidades y entidades representadas en la naturaleza como animales sagrados en los rituales de purificación y fertilidad. Es un testimonio único de las tradiciones y creencias prehispánicas, y no tiene paralelo en ninguna parte de las Américas. Las tallas en la parte occidental incluyen dos felinos en una base circular, los únicos ejemplos de talla en alto relieve en todo el sitio. Los restos de un muro de piedra del período inca atravesaron varias tallas, lo que indica una fecha preincaica. Estos incluyen dos canales paralelos, entre ellos y junto a ellos hay canales más pequeños cortados en patrones en zigzag, lo que da lugar al nombre local para esta función, El Dorso de la Serpiente.
Más al este hay una estructura que probablemente representa la cabeza de un felino. La mayor parte de la cara sur de la roca estaba dominada originalmente por una serie de al menos cinco templos o santuarios, de los cuales solo los nichos cortados en sus paredes sobreviven. La Casa Colonial está situada en una plataforma artificial al pie de la roca. Las excavaciones han revelado evidencia de estructuras incas y preincas aquí, por lo que se conoce como la Plaza de las Tres Culturas. La casa de la época colonial, de la que solo sobreviven las paredes inferiores de piedra, es de estilo árabe-andaluz característico, con un patio central abierto.
- El centro residencial y administrativo está situado en una serie de tres plataformas artificiales al sur de la roca. Samaipata puede haber sido una capital provincial inca y tiene toda la infraestructura asociada con ese estado. La característica más destacada es una gran plaza trapezoidal de unos 100 metros (330 pies) a cada lado bordeada en el sur por una kallanka, edificio rectangular típico de las ciudades incas y que simboliza el poder político inca. La kallanka, de 70 metros (230 pies) de largo y 16 metros (52 pies) de ancho, se usó para reuniones públicas, fiestas y alojamiento de visitantes y soldados.[17] La kallanka en Samaipata es la segunda más grande de Bolivia, pero aparentemente la construcción se interrumpió ya que el canal de drenaje y el techo de paja no se completaron. También en este sector se encuentra un acllahuasi, un convento de monjas para las mujeres secuestradas llamadas aclla, que eran elegidas para tejer textiles, convertirse en esposas de nobles incas, participar en ceremonias y, en ocasiones, ser sacrificadas en ceremonias religiosas. La existencia de un acllahuasi era típica de importantes asentamientos incas.
Tiene dos criterios:
- Criterio (ii): La roca esculpida en Samaipata es la característica ceremonial dominante de un asentamiento urbano que representa el apogeo de esta forma de centro político y religioso prehispánico.
- Criterio (iii): Samaipata es un testigo destacado de la existencia en esta región andina de una cultura con tradiciones religiosas altamente desarrolladas que ilustra dramáticamente en forma de inmensas esculturas rupestres.[18]
Requisitos de protección y gestión
El sitio fue conocido y visitado por eruditos y viajeros del siglo XVIII y más tarde fue declarado monumento nacional por el Decreto Supremo no. 2741 en 1951, bajo las disposiciones de la Ley de Monumentos Nacionales. Esto cubrió 20 ha del área arqueológica y alrededor de 260 ha alrededor del sitio fueron donadas al Estado por el propietario en 1997. El área total está protegida por la Ordenanza Municipal no 5/97 de la Municipalidad de Samaipata como un parque ecoarqueológico. Posteriormente, el Estado boliviano, en el tema de conservación, protección y salvaguarda de El Fuerte de Samaipata, ha establecido regulaciones en los siguientes niveles de gobierno: nacional, departamental y local. Las siguientes medidas legislativas de protección se centran en garantizar la supervivencia del patrimonio cultural: La Constitución Política del Estado boliviano, art. 191; Ley Monumento Nacional 8/05/1927; DS Procedimiento complementario sobre patrimonio N.º 05918-06 / 11/1961; y, Reglamento RM de Excavaciones N.º 082 / 97-03 / 06/1997.
Las agencias a cargo de la gestión del sitio son el Gobierno Municipal de Samaipata a través del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Samaipata (CIAAS) que fue creado en 1974 por el Decreto Supremo Nº 11290 y es responsable del seguimiento de la excavación de los arqueológicos. almacenes conservación y restauración sistemática de los depósitos arqueológicos; exposición de materiales y publicaciones científicas.
El plan de gestión de la propiedad incluye principalmente la definición del circuito controlado para los visitantes y la definición técnica de los tratamientos para la roca. La Secretaría de Cultura, a través del DIINAR y el CIAAS, el Gobierno Municipal de Samaipata y la Prefectura del Departamento de Santa Cruz, han incluido en sus Planes de Desarrollo, las acciones relacionadas con la conservación del sitio enfatizando el mantenimiento y el estudio de La composición de la roca.
Además, existen varios planes regionales que fortalecen la conservación de Samaipata, y especialmente a la necesidad de desarrollar una estrategia turística viable, teniendo en cuenta la presencia del parque nacional Amboró que garantiza la biodiversidad y la calidad ambiental de toda la provincia.
Este mapa, proporcionado por el gobierno estatal de Santa Cruz, muestra el recorrido a pie que puede tomar en el Fuerte Samaipata.
Principales componentes
Dorso de la serpiente
Dos canales paralelos de 26 metros de largo, en sus lados están acompañados de incisiones más finas en forma de zig zag. Probablemente sirvieron de rebalse para un depósito ubicado en la parte más alta. Si se hace correr agua por ellos, su curso aparenta una serpiente en movimiento.
Coro de los Sacerdotes
En el punto más elevado del peñón hay tallado un círculo profundo de unos 7 metros de diámetro, en la parte externa se grabaron nueve nichos o sillas rectangulares y el mi
smo número de nichos triangulares intercalados unos con otros. En la parte interior hay nueve nichos rectangulares y en la pared vertical nueve ventanas también rectangulares de doble jamba. El sistema tiene un desagüe hacia un depósito en forma de «T».
Representación de felinos
En el lado oeste se encuentran representados dos felinos en alto relieve dentro de una elevación circular. Un tercer felino se encuentra casi al frente del muro incaico. Existían en el sector más figuras que representaban animales -ave y una serpiente enroscada- hoy totalmente erosionadas.
Estas representaciones son las únicas en el peñón representadas en altorrelieve.
Los nichos laterales
La obra es en sí misma es cautivante por el tamaño de la roca trabajada y por los grabados en sobre y bajo relieve. Se cree que los surcos labrados estarían alineados hacia ciertas constelaciones relevantes para la cultura original.
Plataforma – canales con ornamentos
La piedra arenisca fue labrada para crear hornacinas con diseños de estilo zoomorfo como serpientes, pumas, jaguares, entrelazados de diseños geométricos, estilo cascabel.
Detalle canal – zigzag / serpiente
Detalle jaguar
Chinkana
Como en muchas otras obras megalíticas, Samaipata tiene también su Chinkana, un pozo a unos 500 metros de la colina esculpida, cuyo diámetro superficial es de 1.30 a 1.50 metros, y su profundidad de 15 metros exactos según mediciones de Von Nordenskiold. Un detalle de la Chincana y es que fue construida en forma espiral, a manera de la estría de un fusil o espiral de un caracol, hasta llegar al fondo. Se desconoce su propósito, y si es parte de un sistema mayor de túneles subterráneos.
Cerámica del estilo Mojocoya Temprano. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB
Aríbalo Inka. Museo Arqueológico de Samaipata. Foto: Clovis Cárdenas, SIARB
Además, encontramos en l
a superficie de la roca depresiones y canales de desagüe.
Respecto a los grandes nichos tallados en la roca, Meyers sugiere que en ellas estaban expuestas las momias estatuas de los dioses de los Inka para que se les rinda culto. Formarían parte de una especie de templos cerrados o abiertos, cuyos restos de muros de piedra se pueden apreciar todavía en algunas partes.
Cerro esculpido de Samaipata, filas de pequeños nichos decorativos. Foto: Rainer Hostnig, SIARB
Mapa Aslake
Mapa Aslake.
En 1985 un particular, Mrs. Joyce Ovenden de Barnet, presentó a la British Library un documento que pertenecía a su familia desde hacía mucho tiempo. Se encontraba en un lamentable estado de deterioro y solo tras un tratamiento con fotografía ultravioleta se pudo desvelar su contenido, que es un fragmento de un mapamundi medieval que comprende la parte inferior, desde Asia hasta las islas atlánticas (Fig. 277- A), aunque se encuentra tan desvanecido que para estudiarlo es mejor atender a la reconstrucción gráfica realizada por Peter Barber y Michelle Brown (Fig. 277-B),331 que lo datan, atendiendo a las evidencias paleográficas, entre 1365 y 1385. El mapa fue adquirido por la British Library, donde se encuentra en la actualidad (Additional MS. 63841A). Es un mapa es importante por dos razones. En primer lugar, es el último ejemplo de una tradición integrada principalmente por el mapa del Salterio y el fragmento del Ducado de Cornwall. En segundo lugar, es un mapamundi medieval tradicional que incorpora datos de cartas náuticas, es decir, es un mapa híbrido que fusiona dos tradiciones cartográficas. Es la primera vez que se documenta en Inglaterra, pues en Europa había ocurrido desde el mapamundi de Pietro Vesconte incorporado al Liber Secretorum de Marino Sanuto de 1320-21 (v. figs. 254 y 257).
Mapa Aslake. Reorientado al norte
Cuando fue descubierto servía como encuadernación de un libro de registro de rentas de las posesiones de un personaje llamado Walter Aslake en el noroeste de Norfolk durante 1483 y 1484, pero estas fechas son demasiado tempranas como para haberlo considerado obsoleto, por lo que hay que suponer que ya se encontraba en mal estado cuando fue reutilizado para la encuadernación del libro. Y esto entronca con el devastador incendio que en 1483 sufrió la abadía de Creake, con la que Walter Aslake estaba muy relacionado y a la que legó varias propiedades a su fallecimiento. La coincidencia de fechas permite suponer que el mapa se encontraba en la abadía al tiempo del incendio. En realidad, el documento se compone de dos fragmentos: el fragmento principal, de 60 por 23 cm, y otro, que es solo una banda de 48 por 0,8 cm, que se utilizó como correa para la encuadernación, y en el que ha podido identificarse la palabra Manticore, que se refiere a los míticos Manticora o Martikora, seres omnívoros comedores de hombres, llamados antropofaghi en otros mapas, que solían situarse en India, aunque en el mapa de Hereford se sitúan en el Cáucaso. Esta circunstancia permite suponer que este fragmento pertenecía a una zona de Asia, pero el resto de los nombres son inidentificables.
Por la extensión del área cubierta por el fragmento principal se estima que comprende un tercio del mapa original. Está orientado al este, con Asia (India) en la parte alta del pergamino. A continuación, el mar Rojo, flanqueado por Nubia y Egipto a la derecha, y Persia y Arabia a la izquierda. Luego comprende la costa mediterránea africana y termina en las islas atlánticas, con la presencia de las islas Canarias. El mapa consiste fundamentalmente en textos, con algunas ilustraciones, sin uso de color y algunas aparentemente inacabadas. El territorio está dividido en regiones derivadas de la antigua división del Imperio romano, y en forma muy semejante al mapa del Salterio. En Asia hay topónimos para Persia (Babilonia, Andrópolis, Persépolis y Susa) y leyendas, parcialmente legibles, sobre el Ave Fénix y las plantas de sabor dulce normalmente asociadas con Arabia. Parte de Tierra Santa es visible, pero ésta esuna de las zonas más dañadas del mapa. Parece que hay una leyenda referida a Galilea inferior, y se aprecian el mar Muerto, Sodoma y Gomorra y quizá el monte Sinaí. Al este de Tierra Santa, una leyenda se refiere al presbítero Johannes, el mítico reino del Preste Juan.
El mar Rojo está claramente representado y nominado, pero sin color, y con una leyenda que se refiere al paso de los israelitas. También el río Nilo en su curso oriental, con las dos islas que hemos visto en los mapas del Salterio, Ebstorf y Hereford, pero con una sola desembocadura, sin el delta. Hay leyendas e ilustraciones, agrupadas, sobre los graneros de José (las Pirámides de Giza): el monte Cartabathmon (referencia que procede, como vimos, de Salustio, y es donde los mapas medievales sitúan el campamento de Alejandro); el templo de Ammon; el monasterio de San Antonio en el desierto; y Nadaber, la ciudad donde oró San Mateo. En Egipto se mencionan las ciudades de Cairo (llamada Babilonia como en el mapa de Hereford), Menphis, Thebes, Heliopolis, Pelusium, Damietta y Alexandria.
A partir de Alejandría hay numerosas ciudades en la costa, como Cartago, Hipona, Fez y Melilla. En África interior se dibuja el habitual curso occidental del Nilo, naciendo en el oeste. En el centro y sur de África hay numerosas leyendas describiendo animales, reales o imaginarios, y razas míticas o monstruosas en una relación semejante a los mapas del Salterio, fragmento del Ducado de Cornwell, Ebstorf y Hereford, por ejemplo, la ilustración sobre los Psilli, que exponían sus hijos recién nacidos a las serpientes, que solo atacaban a los hijos ilegítimos. En el noroeste de África hay una región separada del resto por una línea, al igual que en los mapas del Salterio y de Ebstorf. Es la zona con ríos y ciudades que se considera habitable, con numerosas leyendas sobre el terreno, clima y animales, mientras que al otro lado de la línea el territorio es arenoso y desértico (Ethiopia inferior deserta). Finalmente, en la costa atlántica hay varias islas míticas (Hespérides, Gorgades, Membrona, Fortunata, algunas duplicadas y otras sin nombre), y como elemento especial el archipiélago canario (fortventura, insula canaria e insula delinferno), alineado hacia el norte en lugar de al oeste, probablemente por la limitación del espacio.
El mapa Aslake no puede competir en elaboración y detallismo con el resto de los mapas ingleses. Su contenido es casi íntegramente textual y sus ilustraciones, salvo excepciones, como el edificio fortificado representativo de las Puertas de Nubia, carecen de la destreza mostrada en aquellos y parecen haber sido insertadas de forma bastante arbitraria. Barber y Brown apuntan que dada su sencillez, no parece que el mapa haya sido realizado para su exposición pública, pero puede que se trate solo de un esquema preparatorio para un mapa mayor más elaborado e iluminado, y ello podría explicar los espacios en blanco, que estarían destinados a las ilustraciones. También induce a ello que las leyendas están escritas en letra de tamaño reducido y contienen una alta proporción de abreviaturas, como si fuera una versión inicial que se completará en otra posterior. Y hay varios lugares o animales nominados, pero sin texto alguno sobre sus atributos, que ningún otro mapa de estas dimensiones habría dejado sin explicar. No obstante, este mapa constituye el último ejemplo de una tradición de mapas ingleses, con similitudes que hemos ido destacando en su explicación. Hay elementos que coinciden de forma no accidental con otros mapas ingleses, pero las semejanzas más llamativas se producen con el mapa del Salterio y el fragmento del Ducado de Cornwall, como la alineación prácticamente idéntica de razas monstruosas y el triángulo como símbolo de ciudades, que sugieren una misma fuente, que, como indicamos al tratar de esos mapas, debe ser el perdido mapamundi que existió en las habitaciones privadas del palacio de Enrique III en Westminster.
Ahora bien, en opinión de Barber y Brown, el mapa Aslake muestra influencia de otras fuentes en algunos elementos que no aparecen en ninguno de los mapas ingleses. Por ejemplo, la figura de la serpiente en la ilustración de los Psilli (Fig. 277-B, en Etiopía) se asemeja a un prototipo más antiguo de dragón, como en el mapa de Múnich (Fig. 130), del siglo XI, y un modelo casi exacto se encuentra en un bestiario inglés de hacia 1230 conservado en la Bodleian Library (Ms 602, folio 29). Así mismo, en el catálogo de razas monstruosas aparecen algunas, descritas por Plinio, que no constan en los otros mapas: son los ganfansantes y los leontophona, cuyas cenizas son letales para los leones. Lo mismo ocurre con la figura del ypotami (hipopótamo), mencionado por Plinio, descrito en fuentes medievales (Romance de Alexander) como un caballo volador y en los bestiarios como un caballo con cola de pez. En el mapa Aslake se dibuja como un caballo y se denomina ypotami. También algunos topónimos, como beelsefon, y algunos signos pictoriales utilizados para indicar ciudades derivan de fuentes y tradiciones antiguas grecorroman
as no recogidas en los otros mapas. Pero donde se muestra la principal novedad de este mapa es en la nomenclatura de las ciudades costeras de África y en la representación de las islas Canarias, dos siglos antes de que sean vistas en otro mapa inglés, que demuestran la utilización de una carta náutica contemporánea. Los nombres que se extienden desde iarissa (El Arish) en Egipto, hasta milela (Melilla) en la costa mediterránea, así como saffi, gozzolla y messa (Safi, Gozolla y Messa) en la costa atlántica, y las islas insula canaria, ffort vent…a (Fuerteventura) y del inferno (del infierno, Tenerife, como así era conocida), proceden sin duda de una carta náutica. Todos los nombres costeros menos cuatro aparecen en la carta marina de Angelino Dulceti de 1339, que contiene la primera representación (parcial) de las islas Canarias, pero la fuente debe ser posterior porque la insula del inferno no aparece hasta la carta marina de los Pizzigano de 1367, aunque debió aparecer con anterioridad en cartas de origen mallorquín, hoy perdidas, que eran las que antes se actualizaban con los descubrimientos del resto de las islas Canarias a partir de 1340. Esto es importante, porque en el mapa Aslake hay una sola insula canaria entre Fuerteventura y Tenerife, que debe ser Gran Canaria, mientras que en los mapas no actualizados suelen aparecer dos insula canaria, herencia de la antigua insula canaria de Plinio, que la identificó como una de las islas Fortunatas, de modo que el creador del mapa Aslake debió tener a la vista una de estas cartas mallorquinas, hecha alrededor de 1350 en adelante, anterior a la de los Pizzigano, y que debió llegar a Inglaterra alrededor de una década después.
La conclusión a la que llegan P. Barber y M. Brown tras este estudio es que si las evidencias paleográficas sitúan el mapa en los siglos XIII y XIV, el origen de la carta náutica utilizada precisan su fecha entre 1365 y 1385. Cabe decir, finalmente, que aun con la incorporación de nuevos topónimos procedentes de cartas náuticas, el creador del mapa Aslake no quiso abandonar la tradición medieval, actualizando el mapa, sino solo modernizar algunas localidades, y por ello, ni la costa africana muestra los adelantos de las cartas náuticas mostrando, por ejemplo, la bahía de Sirte, ni prescindió de la presencia de topónimos antiguos que no figuraban en las cartas náuticas por no ser ya de utilidad para la navegación, al encontrarse en ruinas y carecer de interés comercial, como Cartago y Leptis Magna. En definitiva, no tuvo interés en presentar una nueva visión del mundo, y el mapa es, en tal sentido, un mapa completamente fiel a la tradición medieva Pujades (2023, nota 400) afirma que este mapa es, en efecto un mapa híbrido al incorporar a un mapamundi medieval datos de un modelo más realista, como una carta náutica, pero tiene poco que ver con el modelo de mapamundi híbrido de Pietro Vesconte. Ese modelo no puede ser de origen mallorquín, como han sugerido Barber y Brown. En su opinión, las características fonéticas de las formas de los topónimos copiadas por el cartógrafo revelan que el modelo no fue mallorquín sino italiano, y con toda probabilidad veneciano. El modelo debió ser un mapa completo (un mapamundi portulano), con adición de elementos que no constan habitualmente en las cartas náuticas ordinarias, como la representación de ciudades o topónimos no costeros. No puede identificarse alguno en concreto porque todos los elementos no ingleses presentes en el mapa Aslake son comunes en los mapamundis portulanos de la época, que puede situarse en las décadas de 1360 y 1370. En cualquier caso, este mapa revela el interés de los círculos educados de Inglaterra de actualizar el insatisfactorio mapamundi medieval con los modelos más realistas que poseían los navegantes mediterráneos que visitaban los puertos ingleses.
Mapa Aslake. Reproducción gráfica.
Risco Caído
Risco Caído
Paisaje cultural del Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria
Coordenadas: 28°02′37″N 15°39′41″O
Risco Caído
Lista indicativa del Patrimonio de la Humanidad
Ubicación
Continente: África
Región: Macaronesia
Archipiélago: Canarias
Isla: Gran Canaria
País: España
Municipio: Artenara
Historia
Tipo: Yacimiento
Uso original: Poblado
Cultura: Bereber
Constructor: Aborígenes canarios
Abandono: Principios del siglo XX
Descubrimiento y hallazgos
Arqueólogos: Julio Cuenca
Paleoantropológicos: Culto a la fertilidad
Patrimonio histórico de España
Categoría: Zona Arqueológica (España)
Declaración: 4 de diciembre de 2017
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Tipo: Cultural
Criterios: III, V
Identificación: 1578
Región: Europa y América del Norte
Fecha de celebración: 7 de julio de 2019
El Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria es un paisaje cultural que se declaró Patrimonio Mundial de la UNESCO el 7 de julio de 2019,[1] en la 43ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Está ubicado en el centro montañoso de Gran Canaria (Canarias, España), y ocupa casi la totalidad de la cuenca de Tejeda, el macizo de Tamadaba y una parte del cauce de Barranco Hondo, territorio que ocupa en conjunto una superficie de 18 000 ha y que abarca los municipios de Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete.[2] Es el primer bien Patrimonio Mundial de la isla de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas y el quinto del archipiélago canario.[3] En 2017 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.[4]
Paisaje cultural
Ubicación en Gran Canaria
El Paisaje Cultural alberga un conjunto de manifestaciones y obras bien conservadas pertenecientes a una cultura insular desaparecida, los aborígenes canarios, que evolucionó en aislamiento a partir de la presencia, al principio de la Era, de pueblos bereberes o amaziges de procedencia norteafricana, hasta su conquista por la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, al margen de algunos esporádicos contactos con las islas, en el siglo XIV, de los marinos del sur de Europa en busca de las nuevas rutas de las especias y del comercio de esclavos.
El Paisaje Cultural ocupa una extensa zona montañosa del centro de la isla que acoge un conjunto de expresiones únicas en el seno de la colosal Caldera de Tejeda, una “tempestad petrificada” como la denominó Miguel de Unamuno:
«“Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas, que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. No otra cosa pueden ser las calderas del Infierno que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra; parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua”. Miguel de Unamuno[5]
Se trata de un amplio conjunto de yacimientos arqueológicos – poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas pintadas y estaciones de grabados – como el de Risco Caído y otros como el Roque Bentayga, la “Cueva de los Candiles” en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa.[6]
Risco Caído
Como Risco Caído concretamente se reconoce a un conjunto de cuevas localizadas en la margen izquierda de Barranco Hondo, que separa los actuales municipios de Artenara y Gáldar. A unos 100 metros de altura con respecto al fondo del barranco en un saliente del mismo se encuentran excavadas dichas cuevas.[7]
El yacimiento consiste en 21 cuevas excavadas en la roca volcánica del cantil del barranco. Dichas cuevas tuvieron uso habitacionales y agrario-ganadero al menos durante 600 años, especulándose que estuvieron ocupadas hasta principio del siglo XX.[8]
Almogarén o santuario de Risco Caído
Además de los usos citados, la cueva conocida como C6 se supone que era un almogarén o lugar de reunión de los Faycanes (sacerdotes canarii). La cueva tiene la particularidad de su estructura abovedada (caso único en las islas) y contar con un orificio artificial que al recibir la luz del amanecer produce un efecto óptico peculiar sobre las imágenes impresas en la pared de la cueva.[9] Los dibujos de triángulos (posiblemente representaciones de pubis) hacen suponer de que se trata de un templo dedicado a la fertilidad.[10] Se considera también que fue utilizado como observatorio astronómico por los aborígenes.[11]
Críticas y controversias
La inclusión de Risco Caído en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha sido criticado por ciertos sectores, tales como el matemático José Barrios que considera la falta de sustento científico como para considerarlo realmente un observatorio astronómico aborigen o la sobreprotección institucional de este enclave frente a otros de Gran Canaria como el yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas.[12] También el geógrafo Eustaquio Villalba, ha puesto en cuestión la existencia de un observatorio astronómico en Risco Caído.[12] Ambos critican además que un solo artículo ―que consideran con «poca base científica»―, escrito por el descubridor del yacimiento, Julio Cuenca, haya bastado para tal declaración internacional.[13][12]
Según Barrios: «no existe ningún estudio científico que sustente la hipótesis arqueoastronómica» ―motivo fundamental por el que el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad―. Alude que tampoco existen los marcadores astronómicos que ratificarían esta teoría y que «no existe un solo informe técnico publicado que sustente alguna de estas afirmaciones».[14]
Galería dos del yacimiento arqueológico de Risco Caído, en el municipio canario de Artenara.
Por su parte, el amplio territorio donde se localiza Risco Caído alberga numerosos vestigios de las comunidades aborígenes que vivieron aquí miles de años atrás. Destacan viviendas excavadas en la roca, graneros, cisternas y espacios rituales que conforman un complejo sistema cultural. Las investigaciones parecen sugerir que todos estos asentamientos empezaron a consolidarse con la llegada de poblaciones bereberes procedentes del norte de África a comienzos de nuestra era y se mantuvieron hasta la conquista española del siglo XV.
¿Cultos astronómicos?
En cuanto al yacimiento arqueológico de Risco Caído, este constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas que habitaron el archipiélago canario. En una de las cuevas, durante el amanecer del solsticio de verano, los rayos del sol penetran por un ventanal horadado en la parte superior e iluminan de manera misteriosa la pared del lado oeste de su interior.
Aquí se encuentran una serie de grabados rupestres en forma de triángulos que los expertos creen que son símbolos relacionados con la fertilidad. Durante el solsticio de invierno también se iluminan con la luz de la Luna llena. Por este motivo, la Unesco ha incorporado Risco Caído a su portal de Arqueoastronomía.
Galeria 4 del yacimiento arqueológico de Risco Caído.
Todo ello hace de Risco Caídoa, según los investigadores, un lugar de gran importancia, principalmente por lo que hace referencia a su posible carácter relig
ioso (aunque no todos los investigadores están de acuerdo con su carácter arqueoastronómico).
Compuesto por 21 cuevas excavadas en el acantilado volcánico del barranco, los investigadores destacan que Risco Caído, además de un uso habitacional y agrícola, pudo haber sido un espacio donde se llevaron a cabo rituales relacionados con las estaciones e incluso a prácticas de culto astronómico y a la «Tierra Madre», una figura sagrada en la cosmovisión indígena.
La cueva C6, conocida como almogarén o santuario del Risco Caído, guarda un secreto
Una ventana natural abierta en su bóveda que deja pasar la luz solar y lunar, provocando un haz de luz mágico que se proyecta en sus paredes, utilizado por los indígenas como calendario y templo sagrado.
Durante el solsticio de verano, las primeras luces del día recorren las paredes de lado a lado, iluminando los grabados rupestres que arqueólogos de todo el mundo han relacionado con símbolos de fertilidad.
El mismo efecto se produce durante el solsticio de invierno, esta vez, gracias a la luz que proyecta en sus paredes la luna llena.
El lugar que los arqueólogos consideran como el marcador
astronómico prehistórico más importante de Gran Canaria.
Risco Caído constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas del archipiélago canario.
En cuanto a los demás yacimientos de las montañas sagradas que se extienden en las inmediaciones de Risco Caído, se cuentan poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas con pinturas rupestres y estaciones de grabados, además de la formación rocosa de Roque Bentayga, la Cueva de los Candiles en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa. Todo ello conforma un conjunto arqueológico de gran interés e importancia que ofrece una amplia visión de la vida de estas antiguas comunidades.
Cuevas excavadas en la roca volcánica que servían como viviendas, graneros o cisternas para almacenar el agua de la lluvia…, utilizadas posteriormente como pajares por los ganaderos de la comarca hasta que se descubriera su auténtico valor arqueológico en el año 1996.
A día de hoy, los investigadores aún no se han puesto de acuerdo en si pudo ser un importante centro religioso y ritual relacionado con la astronomía o bien un espacio comunitario.
Gracias a su estructura se permite conocer las estaciones, y elaborar un calendario para establecer los cultivos y la administración de los excedentes agrícolas, un sistema que, además, no es único de Risco Caído, sino que se repite con diversa arquitectura en otros yacimientos como Cuatro Puertas, Altos del Coronadero, Necrópolis de Arteara, Llanos de Gamona, Montaña de Horgazales, Montaña de Tauro, Roque Bentayga, Cueva de Los Candiles o La Mesa de Acusa.
Crítica
La restauración de Risco Caído destroza su verdadero sentido
El yacimiento arqueológico de Risco Caído ha conseguido una gran proyección internacional para ser declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Esto ha sido así gracias al esfuerzo en el trabajo arqueológico de limpieza y catalogación de grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas, además de las obras de mantenimiento, refuerzo de estructuras, conservación y restauración. Este conjunto de trabajos ha tenido el firme apoyo institucional del Cabildo de Gran Canaria.
El conocimiento que se ha trasmitido ha traspasado fronteras: noticias en prensa, cuatro jornadas con presencia internacional de afamados arqueoastrónomos, programa de visitas, etc. Por lo que se desprende de la memoria presentada a la UNESCO el elemento arqueastronómico de los yacimientos es uno de los ejes centrales sobre los que se fundamenta dicha la solicitud. Por eso sorprende que, del conjunto de espacios sagrados de montaña que se incluyen en la memoria, no se presente ningún estudio en esta línea. Únicamente encontramos una referencia general al fenómeno equinoccial que se produce desde el denominado Almogarén del Bentayga y, sobre todo, se pone el énfasis en un haz de luz que entra por una ventana elevada en la denominada cueva 6 de Risco Caído que determina, según los investigadores del proyecto, un marcador o calendario astronómico. Por tanto, llama la atención que no se definan relaciones con el ámbito celeste en las numerosas cavidades y espacios considerados sagrados por los investigadores.
En esta línea, a finales del 2017, se publicaron, en la Revista Iruene, algunos estudios que indagan en la interpretación arqueoastronómica de estos espacios sagrados (Martín, M.A. El ciclo del cereal: Cuevas santuario de Risco Caído, Risco Chapín y Acusa Seca. pp. 42-83. Se puede ver un resumen en https://www.bienmesabe.org/noticia/2018/Enero/las-cuevas-sagradas-de-risco-caido-barranco-hondo-gran-canaria-custodian-el-protocolo-cosmico-ritual-del-ciclo-agricola).
El asentamiento de Risco Caído está formado por 21 cuevas artificiales. Están localizadas en lo alto de un escarpado acantilado que forma un saliente sobre la margen izquierda de Barranco Hondo (Artenara). Destacan las clasificadas con los números 6 y 7, que conservan en su interior un grupo importante de grabados rupestres trianguliformes, cúpulas, hornacinas y cazoletas.
En este contexto arqueoastronómico, si la intención era determinar la llegada del equinoccio de primavera para que simbólicamente la luz fertilice los triángulos, parece extraño que este primer rayo de luz que entra por la ventana no “impacte” sobre ningún motivo y haya que esperar un tiempo hasta que empiece a rozar alguno de ellos. Es también llamativo que el recorrido del Sol por la pared se centra en un espacio muy reducido, quedando gran parte del panel rupestre en la más absoluta oscuridad. No parece lógico que más de la mitad de los motivos nunca reciban iluminación solar. Incluso, cuando llega el solsticio de verano, esta luz tampoco se desplaza por la pared sobre nada diferenciado y significativo. Ni siquiera muere sobre ninguna cazoleta en el suelo. No hay nada que lo distinga del resto de las jornadas en un día tan señalado en el calendario indígena. Por su parte, el investigador José Barrios García (2017) muestra también su escepticismo sobre la existencia de «marcadores» solsticiales o equinocciales en la citada cavidad. Igualmente constata la ausencia de estudios arqueastronómicos que sustenten estos planteamientos (Algunas consideraciones sobre las políticas de protección del patrimonio arqueoastronómico de Gran Canaria: los casos de Cuatro Puertas y Risco Caído. XXII Coloquio de Historia Canario-Americana).
Por otro lado, gran parte del lugar se encuentra totalmente remozado exteriormente con muros artificiales de sillares de piedras que cierran totalmente las cavidades 6 y 7. Se tapiaron los orificios o puertas de entrada originales, que presentaban grandes dimensiones. Este cerramiento artificial, que se hizo con las mejores intenciones de preservar el sitio, modificó y desnaturalizó por tanto su fisonomía arquitectónica originaria, dejándolo en un estado que nun
ca existió (fig. 1). Lo peor es que destruye todo un ideario inmaterial espacial basado en el tránsito temporal de la luz solar sobre los triángulos esculpidos en sus paredes. Ahora nos encontramos con el dilema de si Risco Caído debió ser reconstruido de esa manera o no. El problema es que una intervención tan contundente falsea el pasado, al incorporar construcciones ficticias -sobre todo muros y puertas- que no existieron en la forma que hoy se recrea.
En las actuales “Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial” de la UNESCO, se insiste en no reconstruir restos arqueológicos, matizando algunas excepciones, eso sí, antes de agotar la consolidación y reparación de los sitios y siempre basándose en una documentación completa y detallada que no suponga borrar cualquier huella en el transcurso de los trabajos. En Risco Caído creemos que se cometió un grave error, pues si lo que está en juego es una declaración de Patrimonio Mundial basada en la arqueoastronomía, la restauración realizada ha eliminado muchas de sus posibilidades.
¿Cómo era Risco Caído hace 1.000 o 500 años? A pesar de encontrarse en estado ruinoso con desprendimientos apreciables, las cuevas presentaban aberturas considerables. Nada que ver con lo que vemos en la actualidad. Cuando los canarios eligieron el lugar para construir sus cuevas-templos debieron observar las posiciones de salida, sobre el horizonte, de los astros más significativos. Luego, al terminar las construcciones observaron en las paredes hasta dónde y cómo se desplazaba el mayor arco de luz solar que entraba en las cavidades y tallaron los triángulos justo a partir de la línea que demarcaba la luz. Establecieron, de este modo, los topes en las paredes para tallar los motivos triangulares en los solsticios y equinoccios.
En este lugar, la verdadera protagonista es la luz. Un somero cálculo de cómo se encontraba la cueva 6 sin los sillares de cerramiento reciente, nos serviría para imaginar el rayo de luz solar entrando a través de los grandes vanos de los accesos a las cavidades, alumbrando progresivamente los petroglifos de la pared en su desplazamiento hasta que el Sol alcanza su extremo norte (solsticio de verano) impactando en la pared del fondo para iluminar todos los motivos triangulares. Al estar orientada hacia el NE, si no se hubiera clausurado, la sobredimensionada luz que entra por la ventana quedaría muy mermada al penetrar el Sol por el pórtico hasta la altura que marca la línea donde se tallaron los grabados.
Con estos cerramientos se ha creado un nuevo escenario que se percibe solo después de generar artificialmente una oscuridad total en el interior de la cueva. Al realizar una intervención que reconstruye el complejo de cuevas y cerrar completamente con muros y pequeñas puertas de entrada, se crea en su interior un recinto oscuro que otorga a la ventana un protagonismo que no tenía. La agresiva intervención originó una nueva situación que dirige toda la atención en una determinada dirección, sepultándose con ello el distintivo de su verdadera identidad.
Habrá que plantearse una re-deconstrucción que busque soluciones técnicas que garanticen su conservación original, permitiendo la entrada de la luz y que se pueda apreciar el recorrido del Sol a lo largo del año por los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas. Solo entonces podremos comprender al menos parte de la realidad cósmica y ritual de las cavidades. Todo lo que rodea al yacimiento arqueológico se ha devaluado, el contexto, el paisaje, el cielo, los astros… originando un espacio museístico dentro de un nuevo contexto. Pareciera que prima lo aparentemente espectacular sobre el sentido sagrado y profundo de esos espacios.
¿Por qué pasa desapercibida para los arqueoastrónomos la cueva 7? Pues sencillamente porque no posee ninguna ventana. Sin embargo, contiene muchos más grabados (unos 70 motivos triangulares) distribuidos por las tres paredes de la cavidad. Al estar orientada hacia el Este, la primera luz solar entra en su interior durante todo el año, por eso hay grabados rupestres en las paredes laterales y el fondo. En el solsticio de verano, la luz solar ilumina preferentemente la pared de la derecha (Sur) que contiene 18 grabados. Conforme avanzan los meses, la luz se va desplazando hacia la pared del fondo, que registra 32 grabados triangulares y durante el solsticio de invierno abarca la pared izquierda (Norte) que contiene una veintena de motivos trianguliformes. En la actualidad, los trabajos de cerramiento y consolidación sellaron la entrada impidiendo apreciar el recorrido de la luz solar sobre los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas.
El resto de cuevas sagradas de la Isla, emplazadas en Risco Chapín (Candiles, Caballero, Cagarrutal), Acusa (Cueva de las Estrellas y Cueva Pintada), Silva Jeréz, Morro Ávila, Cuevas de Lezcano, Cueva del Guayre, Cueva de La Paja del Lomo de La Punta… que contienen triángulos tallados o pintados, bandas de pinturas con almagres y puntillismo en las paredes interiores, no presentan cerramientos.
Nos gustaría detenernos, un instante,
en la última de las cuevas reseñadas, situada a unos 350 m de distancia de Risco Caído. Gracias a la inestimable colaboración de Luis León, que se desplazó al lugar coincidiendo con el solsticio de verano, se pudo comprobar cómo la luz solar penetra por la puerta y alumbra la pared donde se localizan los grabados rupestres trianguliformes (fig. 2). La penumbra de los primeros motivos se debe a que el marco de madera y unas pequeñas rocas colocadas entre este y la pared, añadidos históricamente, resta espacio a la entrada de luz. Este es un caso paralelo, equivalente a lo que sucedía, al menos en parte, en Risco Caído.
Otro aspecto en el que han insistido constantemente algunos investigadores, es el relativo a considerar la cueva 6 de este complejo como un «preciso calendario» (Julio Cuenca en El diario.es 01/12/2017). Aunque este tema es complejo y requeriría un amplio análisis, apuntamos algunas consideraciones. La primera es que no hemos encontrado ninguna justificación a esta afirmación, salvo la genérica entrada de la luz desde «unos días antes» del equinoccio de primavera, hasta unos días después del equinoccio de otoño. Cómo decíamos anteriormente, los momentos precisos del despunte solar en los equinoccios no está señalado de ninguna manera en la bóveda de la cueva 6. Tampoco existe ningún grabado significativo que marque la llegada del solsticio de verano.
La antigua población canaria no necesitaba construir unas cuevas tan complejas para ubicarse en el tiempo. El seguimiento del ciclo anual, marcado por el Sol, es relativamente sencillo, estableciendo mediante postes, piedras hincadas o eventos geográficos su discurrir entre los dos solsticios. La necesidad de precisión en los momentos del ciclo anual no era principalmente económica, sino ritual. Las ceremonias tenían que realizarse en el día preciso que correspondiera y a ese ciclo sagrado se engarzaba el ciclo económico. Esa precisión no la daba el Sol sino las estrellas. Para el caso que nos ocupa, sería la aparición las Pléyades en el amanecer o atardecer, las que determinarían los momentos claves del calendario ritual (ver los artículos de J. Cabrera González: El antiguo calendario isleño, el de M.A. Martín González citado anteriormente en la Revista Iruene , nº 9 y el de Miguel A. Martín González y Oscar R. Sánchez Artiles: Los santuarios de montaña en el microcosmos de la isla de Gran Canaria, en la Revista Iruene, nº 5, 2010). Lo importante en Risco Caído no era marcar el tiempo, sino realizar los rituales que vinculaban el mundo celeste, el terrestre y el inframundo en momentos precisos del ciclo cósmico (E. Pérez Cáceres: Los espíritus del mar: El culto a los antepasados entre los indígenas de Canarias. Revista Iruene nº 9). Y ese ciclo era perfectamente controlado por el conocimiento indígena desde múltiples emplazamientos.
Esperamos que el despliegue tecnológico, las estrategias publicitarias y la primacía de lo supuestamente espectacular, no acabe ocultando la sabiduría y el sentido profundo que estas cuevas sagradas encierran. Los canarios no solo demuestran un gran conocimiento en la construcción de estos templos, sino que también manifiestan una cosmovisión de amplias miras que religa el cosmos, la tierra y la vida humana. Se trata de la expresión de una profunda espiritualidad. En nuestra opinión, ese es el verdadero valor de Risco Caído y el resto de cuevas-templo de la Isla de Gran Canaria.
Risco Caído no es un Observatorio Astronómico aborigen
Por Eustaquio Villalba
Para mi sorpresa, y para la mayoría de los asistentes, el arqueo-astrónomo Juan Antonio Belmonte afirmó, en su conferencia del pasado día 13 en el museo de La Ciencia y El Cosmos, que la cueva número seis del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria ni es un observatorio astronómico, ni es un calendario de las actividades agrícolas pues carece de marcas para señalar los solsticios y los equinoccios. Es más, dijo que Risco Caído no se presentó a la Unesco como observatorio astronómico de los pobladores prehispánicos de la Isla, sino como uno más de los elementos que integran el Paisaje Cultural de las Cumbres de Gran Canaria.
La solicitud a la Unesco se basaba, según el conferenciante, en su gran riqueza arqueológica y por la conservación, en su población actual, rasgos de la cultura amazigh, la que trajeron sus primeros pobladores desde el norte de África a principios de la era. Tanto es así, que había partidarios en el comité de expertos que hizo la propuesta -él era uno de los expertos- de no incluir el topónimo Risco Caído en el título del informe. Sin embargo tanto la información que dieron los medios, como en el propio informe presentado al organismo internacional, resaltaban -con hiperbólicas palabras- que esta cueva era el mayor descubrimiento en la historia de la arqueología de Canarias, pues mostraba (como dijo uno de los expertos, el arquitecto Márquez Zárate) que los constructores de la cueva manejaron con soltura el teorema de Pitágoras y el de Tales para la construcción del observatorio astronómico. Como se lee en el informe del Cabildo.
“Lo más significativo es que esta cueva dispone de un ingenio óptico o canal de luz excavado que proyecta la luz del sol o la luna llena en una de las paredes de la cámara principal, donde se encuentran precisamente las manifestaciones rupestres en forma de cazoletas y triángulos púbicos y grabados en bajo relieve. Se trata de una manifestación única que muestra un lenguaje visual insólito para estas culturas, una hierofanía consistente en la proyección dinámica de la luz solar que penetra por la abertura, específicamente diseñada para tal fin, creando una sorprendente secuencia de imágenes que se proyectan sobre parte de los grabados. Se recrea de tal suerte un relato con imágenes visuales en movimiento que se repite desde tiempo inmemorial, cuyo discurso tendría funcionalidad simbólica y astronómica. De hecho, la cueva C6 constituye un marcador solsticial y equinoccial extremadamente complejo y singular en su concepción constructiva.”
También los medios comunicación resaltaron como elemento fundamental para su declaración como Patrimonio de la Humanidad el hecho de ser un observatorio, valga de ejemplo lo publicado por La Provincia el 7 de julio: “Los arqueólogos consideran que se trata del marcador astronómico prehistórico más espectacular de Gran Canaria, donde existen varios yacimientos con este tipo de efectos, que presuntamente ayudaban a las sociedades aborígenes a dominar los calendarios y los momentos propicios para la siembra, la cosecha o para sus ritos religiosos.”
Y ahora el experto en astronomía histórica de la Comisión nos dice que lo del observatorio es una mera conjetura, que no tienen argumentos científicos que los avalen. Tampoco los tiene, por cierto, la hierofanía -manifestación de lo sagrado- pues los juegos de luces y sombras se prestan a multitud de interpretaciones y, por supuesto, no prueban nada. La ciencia se basa en hechos y no en conjeturas totalmente subjetivas.
Dos días antes, la directora general del Patrimonio del Gobierno de Canarias hacía unas declaraciones al digital El Cultural Canario en las que decía: “Hay críticas pero las que he escuchado son muy gratuitas y se han lanzado para hacer daño. No vienen de gente ignorante sino de personas que buscan hacer daño.” La señora Nona Perera debería saber que la descalificación personal, los juicios de intenciones y el recurso a la autoridad de quienes lo dicen (Nullius in verba, es el lema de la primera institución científica, la Royal Society de Londres) no son argumentos válidos, solo sirven para justificarse y no responder a los del contrario. Lo que no me queda claro es a qué, o a quienes, queremos hacer daño.
¿Porqué presupone intención de hacer daño, a quienes hemos expuestos críticas argumentadas a lo que dicen los expertos de la Comisión? ¿Estamos hablando de ciencia o de creencias, señora directora general? El ataque personal, los juicios de intenciones, tienen que quedar al margen del debate y la señora Nona Perera, por su formación y por el puesto que ocupa, debería saberlo. Sería conveniente que retirara esas palabras contra los que hemos osado argumentar nuestra posición ante un tema científico. No lo hacemos por maldad sino porque nos interesa la ciencia y, concretamente, el devenir histórico de las sociedades que se han vivido en nuestro archipiélago
Papoura
Papoura
Estructura circular de Papoura Hill
Coordenadas: 35°13′11.7′′N 25°19′20.9′′E
Mapa de Minoan Crete
Ubicación: Kastelli, Heraklion, Creta, Grecia
Culturas: Minoico
La estructura circular de la colina de Papoura es un gran conjunto arquitectónico minoico fechado entre 2000 y 1700 a.C., construido con varios círculos concéntricos ubicados en el punto más alto de la colina de Papoura, al noroeste de la ciudad de Kastelli en la isla de Creta, Grecia. Fue descubierto en junio de 2024 en el sitio de construcción del aeropuerto de Kasteli.[1]
Antecedentes
La estructura fue descubierta durante la construcción de un sistema de radar que se está construyendo para el Nuevo Aeropuerto Internacional de Heraklion Creta en Kastelli. Se llevó a cabo una reunión en el sitio del descubrimiento entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Infraestructura y Transporte, donde concluyeron que priorizarían la excavación de la estructura y su preservación sobre la construcción del aeropuerto de la zona.[2]
Descripción
Diseño de las estructuras arqueológicas en la colina de Creta de Papoura
Según el Ministerio de Cultura griego, la estructura tiene unos 48 metros de diámetro y cubre un área de aproximadamente 1800 metros cuadrados. Consiste en «8 anillos de piedra superpuestos: espesor promedio de 1,40 m», cada uno desarrollado a diferentes niveles de elevación, con la sección más alta sobreviviente a 1.7 metros de altura. Un edificio circular de 15 metros de diámetro denominado «Zona A» estaba en el centro rodeado por los anillos, con su interior de nueve metros de ancho dividido en 4 cuadrantes. La zona circundante A era un segundo edificio circular de 6,9 metros de ancho, cuyas paredes radiales «intersectan verticalmente los anillos de los niveles inferiores formando espacios más pequeños». Dos espacios en los lados suroeste y noroeste de los edificios circulares centrales podrían haber sido las principales entradas. Los espacios estaban conectados entre sí con aberturas estrechas que hacen una «estructura casi laberíntica». Las excavadoras aún no podían determinar la forma o la altura original de la construcción, pero postularon que la estructura estaba originalmente conformada de manera truncada o abovedada.
Las excavadoras estimaron que la estructura se utilizó principalmente entre 2000 y 1700 a.C., siendo construida aproximadamente alrededor del comienzo del período Protopalacial (MM IB). La cerámica neopalacial se encontró en la capa de destrucción, lo que implica que la construcción continuó siendo utilizada a través de períodos posteriores de la civilización minoica. La mayoría de los artefactos descubiertos en la construcción se ubicaron dentro o alrededor de las Zonas A y B, lo que indica que eran las principales áreas funcionales. Las excavadoras aún no pudieron determinar la función precisa del edificio, pero los descubrimientos de grandes cantidades de huesos de animales indican que se trataba de un edificio comunitario donde se produjeron sacrificios que podrían haber implicado «el consumo de alimentos, vino y tal vez ofrendas».
El plan y la naturaleza de la construcción no tenían un paralelo cercano en la estructura o arquitectura a otros edificios en Creta creados alrededor del mismo período de tiempo, y más cerca se parecían a construcciones de Oriente Medio en la Edad del Bronce, como un edificio «elíptico [Minoico Medio] de Hamaizius y un «edificio ciclopéico proto-helénico circular de Tiryns». La construcción tenía similitudes estructurales con las tumbas abovedadas en el sur de Creta desde los períodos prehelénicos pre-prepalaciales y protopalaciales, y también a los antiguos montículos que se encuentran en el cuerpo principal de Grecia.[2]
Se necesita apoyo internacional: Salvemos el monumento arqueológico y el paisaje de la colina de Papoura.
14 de julio de 2025
Los vecinos forman un círculo simbólico alrededor del monumento [Comité Ciudadano para la Protección de Papoura y el Patrimonio de Pediada].
Importancia del monumento arqueológico de la colina Papoura
La excavación sacó a la luz una estructura concéntrica de piedra de 50 metros de diámetro, que data de la Edad del Bronce y de la primera fase del Período Palacial (Período Protopalacial, alrededor del 1900 a. C.). Naturalmente, es demasiado pronto para esperar una interpretación definitiva sobre los valores científicos, históricos, arqueológicos y museológicos del descubrimiento.
El monumento arqueológico de la colina de Papoura también tiene el potencial de complementar y enriquecer la narrativa del sitio recientemente inscrito como Patrimonio Mundial de los Centros Palaciegos Minoicos, lo que hace aún más urgente garantizar su estudio exhaustivo y minucioso, su protección y su integración en el discurso patrimonial futuro. Como es habitual a nivel mundial, las evaluaciones requieren la publicación de los datos de excavación, un período de análisis y revisión académica, y un diálogo académico abierto, antes de continuar con la planificación.
Una nueva instalación de radio en el aeropuerto
Estos estudios necesarios, sin embargo, chocan con los acelerados plazos del proyecto de construcción del aeropuerto internacional, impuestos por las autoridades nacionales y locales y los promotores. En lugar de esforzarse por conseguir el tiempo y la investigación necesarios sobre el nuevo descubrimiento y reevaluar la planificación del aeropuerto, el Ministro de Cultura ha anunciado recientemente la instalación imprevista de un sistema de radar para el aeropuerto internacional en la colina de Papoura, en las inmediaciones del yacimiento arqueológico.
Permiso del yacimiento arqueológico circular y contornos de la instalación del radar.
Imagen obtenida de www.argophilia.com https://www.argophilia.com/news/radar-installation-on-papoura-hill-approved/243407/
El Comité Ciudadano para la Protección de Papoura
El desarrollo continuo y el desprecio por el patrimonio y las comunidades locales son solo la punta del iceberg que preocupa profundamente al Comité Ciudadano para la Protección del Cerro Papoura y el Patrimonio de la región de Pediada. El Comité se formó como un colectivo de residentes locales, miembros de la comunidad y científicos: arqueólogos, arquitectos, expertos legales, científicos ambientales y otros. Lo que nos une es nuestra preocupación y responsabilidad compartidas de proteger el conjunto monumental de Papoura, su identidad histórica y natural, y el patrimonio más amplio de nuestra región.
Los resultados de las excavaciones arrojan luz sobre el misterioso laberinto minoico de Creta
Por Tasos Kokkinidis
13 de octubre de 2025
El monumental complejo arquitectónico descubierto en Kastelli, Creta. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia.
Los arqueólogos han presentado los resultados preliminares de la excavación en curso en la colina de Papoura, en Creta, la isla más grande de Grecia, donde en 2024 se descubrió un laberinto minoico único.
El yacimiento fue descubierto durante los trabajos de instalación de los sistemas de radar para el nuevo aeropuerto de Heraklion.
Según Danae Kontopodi, de la Eforía de Antigüedades de Heraklion, la excavación ha revelado una singular estructura circular monumental, impresionante por su tamaño, su antigüedad y su diseño arquitectónico único.
El presidente de la Asociación de Arqueólogos Griegos, Costas Paschalidis, describió Papoura como “uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XXI para el Egeo prehistórico”.
Con un diámetro de entre 48 y 50 metros, este edificio circular y laberíntico no tiene paralelo conocido en la Creta prehistórica ni en la región del Egeo. Su diseño recuerda a los edificios residenciales o funerarios circulares hallados a principios de la Edad del Bronce en Mesopotamia, Siria y Omán, así como a los recintos circulares del Neolítico y la prehistoria europea.
Detalles arquitectónicos del laberinto minoico en Creta, Grecia
El edificio circular excavado tiene una altura conservada de 2,85 metros (9,35 pies) y cubre una superficie de 1800 metros cuadrados (19 375 pies cuadrados). El monumento, situado en Creta, Grecia, presenta un complejo laberinto minoico de siete anillos superpuestos de piedra, conservados a diferentes alturas y organizados en dos zonas principales de ocupación y uso: la Zona A y la Zona B.
Zona A (Núcleo Central):
El centro del monumento conforma un espacio circular delimitado por dos anillos contiguos construidos con bóvedas de ménsula, lo que resulta en un diámetro interior de 9,30 metros (30,5 pies). El acceso a este espacio central se realiza a través de una entrada monumental en el lado oeste. En su interior, cuatro muros dispuestos en forma de cruz conforman cuatro salas de tamaño similar que se comunican mediante aberturas en el centro de la cruz. Es probable que el núcleo central estuviera cubierto por una bóveda.
Zona B (Anillo Periférico):
Rodeando el núcleo central se encuentra la Zona B, compuesta por habitaciones periféricas más pequeñas dispuestas radialmente. Se accedía a estas habitaciones a través de un corredor circular pavimentado, que posiblemente fue un espacio abierto al aire libre durante la fase inicial de uso del monumento. Posteriormente, se crearon espacios adicionales dentro de este corredor mediante la instalación de tabiques de construcción más rudimentaria.
Dos entradas principales dan acceso al interior del monumento, situadas en los lados suroeste y noreste. Una línea recta conceptual que conecta estas entradas converge en el centro del núcleo cruciforme.
Zona C (La base exterior):
El área exterior, Zona C, está formada por anillos escalonados que rodean la base del monumento, semejantes a una crepis (base) o un “zigurat” circular, y un recinto poligonal externo.
La estructura se data tentativamente entre el 3000 y el 1700 a. C. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia
Construcción y fecha
Todos los muros del monumento fueron construidos con piedras de montaña sin labrar, extraídas de una cantera identificada en la ladera noroeste de la colina, utilizando barro elaborado con el suelo arcilloso local como material aglutinante.
La construcción meticulosa, robusta e intrincada de la estructura sugiere una importante labor, experiencia especializada, conocimientos matemáticos o incluso astronómicos, y una administración central que organizó el proyecto.
Según los datos actuales, la estructura se data provisionalmente entre el 3000 y el 1700 a. C., con sucesivas fases constructivas. El mantenimiento continuo, que incluyó reparaciones de muros, refuerzos y añadidos alrededor de la cúpula central a lo largo de los siglos, indica que el monumento sirvió como punto de referencia clave para los habitantes de la zona.
Función e interpretación
La estructura arquitectónica, combinada con los hallazgos, sugiere que no se trataba de un asentamiento simple y permanente, sino más bien de un lugar para actividades periódicas, intercomunitarias y probablemente rituales.
El gran montón de piedras (lithosoros) en la cima fue interpretado inicialmente por el arqueólogo N. Panagiotakis como una phryktoria (torre de vigilancia/faro), parte de una red de comunicación más amplia. Sin embargo, la excavación actual aún no ha aportado pruebas que lo confirmen.
Los hallazgos dentro del edificio consisten principalmente en cerámica encontrada en todas las áreas de la Zona B y en las cuatro habitaciones de la Zona A. Se trata principalmente de vasijas para la preparación y el consumo de alimentos, y en menor medida, vasijas de almacenamiento. También se recuperaron lámparas, una cantidad significativa de vasijas en miniatura (como jarras y vasos), una vasija ceremonial con forma de ave, herramientas de piedra, dos cuentas colgantes y conchas marinas (tritones).
El edificio circular de Papoura es único en su género, tanto por su compleja composición arquitectónica como por su temprana datación. Da fe de la sofisticación técnica y cultural de la naciente civilización minoica, mucho antes de la construcción de los intrincados palacios minoicos .
Su construcción durante el período prepalacial podría estar relacionada con la presencia de clanes poderosos o gobernantes locales que, quizá por razones de prestigio social o cohesión comunitaria, se dedicaron a erigir imponentes m
onumentos para fiestas y actividades comunitarias. Estas actividades parecen haber continuado sistemáticamente durante todo el período protopalacial, finalizando únicamente al comienzo del período neopalacial con la expansión del poder de Cnosos.
La presencia de cerámica del período arcaico (siglos VII-VI a. C.), también asociada con prácticas festivas, sugiere la probable persistencia de esta memoria colectiva ancestral incluso en tiempos históricos.
La excavación continúa y las conclusiones podrían cambiar. Sin embargo, la estructura sigue siendo uno de los hallazgos más importantes de la arqueología minoica. Su interpretación final transformará nuestro conocimiento sobre el nacimiento y la organización de la civilización minoica antes de los grandes palacios.
Gabinete de curiosidades
Gabinete de curiosidades
Precursores de los Museos
A lo largo del Renacimiento, en pleno apogeo de las humanidades, empezaron a proliferar por toda Europa los llamados «cuartos de maravillas«, también conocidos como Cabinets de Curiosités en Francia, Wunderkammern en Alemania y Austria, Cabinets of Curiosities o Wonder Chambers en Inglaterra y Kunstkammer en Dinamarca. En España se los llamaba generalmente «gabinete de curiosidades», o también «gabinete de arte y maravilla» o «sala de rarezas». De hecho, estos gabinetes eran unas estancias donde, en su afán por superarse unos a otros, los nobles y burgueses europeos de los siglos XVI, XVII y XVIII coleccionaban y exponían infinidad de objetos exóticos llegados de todos los rincones del mundo.
En un principio, un gabinete era sencillamente un mueble donde se guardaban objetos pequeños, pero preciados. A fines del siglo XV y durante el XVI esta palabra adquiere su segunda acepción, aplicándose a salas generalmente de pequeñas proporciones donde se depositaban piezas raras y valiosas. Según las definiciones de la época, un gabinete era una cámara o varias recámaras donde los privilegiados coleccionistas solían retirarse a contemplar y analizar los preciados objetos de su propiedad. Los gabinetes eran una especie de santuarios privados reservados para el dueño y sus más cercanas amistades, aunque la mayor de las veces prohibidos a las mujeres de la casa, que sólo podían acceder a él para su cuidado y limpieza.
Una nueva visión del conocimiento
De hecho, los nuevos gabinetes de curiosidades se convirtieron en un puente entre lo natural y lo artificial, y en ellos se incluían cuatro grandes categorías: Naturalia (la parte que abarcaba diversos objetos naturales, tanto minerales como animales y vegetales), Artificialia (que incluía obras de arte, antigüedades y todo tipo de artefactos fabricados o modificados por el hombre), Exótica (plantas, animales, piedras y demás especímenes exóticos) y Scientifica, que agrupaba los instrumentos científicos, autómatas o dispositivos ópticos como los zograscopios (un dispositivo óptico que sirve para mejorar la sensación de percepción de profundidad obtenida a partir de una imagen plana).
«Musei Wormiani Historia», el frontispicio del Museo Wormianum que representa el gabinete de curiosidades de Ole Worm..
Eran colecciones enciclopédicas de objetos cuyos límites categóricos, en la Europa del Renacimiento, aún no se habían definido. Aunque les habían precedido colecciones más rudimentarias, los clásicos gabinetes de curiosidades surgieron en el siglo XVI. El término gabinete originalmente describía una habitación más que un mueble. La terminología moderna categorizaría los objetos incluidos como pertenecientes a la historia natural (a veces falsificada), geología, etnografía, arqueología, reliquias religiosas o históricas, obras de arte (incluidas pinturas de gabinete) y antigüedades. Además de los gabinetes de gobernantes y aristócratas más famosos y mejor documentados, los miembros de la clase mercantil y los primeros practicantes de la ciencia en Europa formaron colecciones que fueron precursoras de los museos.
Un Narval macho, cuyo colmillo, a modo de cuerno de Unicornio, era una pieza habitual en las vitrinas.
Los gabinetes de curiosidades servían no sólo como colecciones para reflejar las curiosidades particulares de sus curadores, sino también como dispositivos sociales para establecer y mantener un rango en la sociedad. Se dice que hay dos tipos principales de gabinetes. Como señala RJW Evans, podría existir «el gabinete principesco, que cumple una función en gran medida representativa y dominado por preocupaciones estéticas y una marcada predilección por lo exótico», o lo menos grandioso, «la colección más modesta del erudito o virtuoso humanista, que sirvió para propósitos más prácticos y científicos.» Evans continúa explicando que «no existía una distinción clara entre las dos categorías: todo coleccionismo estaba marcado por la curiosidad, un matiz de credulidad y por algún tipo de diseño subyacente universal».[1]
Además de los gabinetes de curiosidades que servían para establecer el estatus socioeconómico de su creador, estos gabinetes servían como entretenimiento, como lo ilustran particularmente las actas de la Royal Society, cuyas primeras reuniones eran a menudo una especie de sala abierta para que cualquier miembro pudiera exhibir las curiosidades. Hallazgos a los que lo llevaron sus curiosidades. Por más puramente educativas o de investigación que puedan parecer estas exposiciones, es importante señalar que los becarios de este período apoyaron la idea de «entretenimiento aprendido»[2] o la alineación del aprendizaje con el entretenimiento. Esto no era inusual, ya que la Royal Society tenía una historia anterior de amor por lo maravilloso. Este amor fue a menudo explotado por los filósofos naturales del siglo XVIII para atraer la atención de su público durante sus exposiciones.
Una esquina de un gabinete, pintada por Frans II Francken en 1636, revela el alcance del conocimiento de un virtuoso de la época barroca. Ca´mara de arte y curiosidades, Museo de Historia del Arte, Viena.
Grabado desplegable de Dell’Historia Naturale de Ferrante Imperato (Nápoles 1599), la primera ilustración de un gabinete de historia natural.
Hasta c. 1600
El registro pictórico más antiguo de un gabinete de historia natural es el grabado de Dell’Historia Naturale de Ferrante Imperato (Nápoles 1599) (ilustración). Sirve para autenticar la credibilidad de su autor como fuente de información de historia natural, mostrando a la derecha sus estanterías abiertas, en las que se almacenan muchos volúmenes tumbados y apilados, al estilo medieval, o con el lomo hacia arriba, para proteger las páginas del polvo. Algunos de los volúmenes representan sin duda su herbario. Cada superficie del techo abovedado está ocupada con peces preservados, mamíferos disecados y conchas curiosas, con un cocodrilo disecado suspendido en el centro. En las estanterías hay ejemplos de corales. A la izquierda, la habitación está equipada como un estudio[3] con una serie de gabinetes empotrados cuyos frentes se pueden desbloquear y bajar para revelar nidos de casilleros intrincadamente encajados que forman unidades arquitectónicas, llenas de pequeños especímenes minerales.
[4] Encima de ellos, pájaros disecados se alzan contra paneles incrustados con muestras cuadradas de piedra pulida, sin duda mármoles y jaspes, o equipados con compartimentos tipo casillero para especímenes. Debajo de ellos, una serie de armarios contienen cajas de muestras y frascos cubiertos.
La bóveda ricamente decorada del Studiolo de Francesco I en el Palazzo Vecchio, Florencia
En 1587, Gabriel Kaltemarckt advirtió a Cristián I de Sajonia que tres tipos de elementos eran indispensables para formar una «Kunstkammer» o colección de arte: en primer lugar, esculturas y pinturas; en segundo lugar, «objetos curiosos nacionales o extranjeros»; y en tercer lugar «astas, cuernos, garras, plumas y demás cosas de animales extraños y curiosos».[5] Cuando Alberto Durero visitó los Países Bajos en 1521, además de obras de arte, envió a Núremberg varios cuernos de animales, un trozo de coral, algunas aletas de pez grandes y un arma de madera de las Indias Orientales.[6]
La muy característica gama de intereses representados en la pintura de Frans II Francken de 1636 (ilustración, arriba) muestra pinturas en la pared que van desde paisajes, incluida una escena iluminada por la luna, un género en sí mismo, hasta un retrato y un cuadro religioso (el Adoración de los Magos) entremezclado con peces marinos tropicales conservados y un collar de cuentas talladas, muy probablemente de ámbar, que es a la vez precioso y una curiosidad natural. Se representan esculturas tanto clásicas como seculares (la sacrificante Libera, diosa romana de la fertilidad)[7] por un lado y modernas y religiosas (Cristo en la columna[8]), mientras que sobre la mesa se alinean, entre las exóticas conchas (incluidos algunos tropicales y un diente de tiburón): miniaturas de retratos, piedras preciosas montadas con perlas en una curiosa c
aja cuatrifolio, un conjunto de xilografías o dibujos en claroscuros sepia y un pequeño bodegón[9] apoyado contra una pieza de flores, monedas y medallas (presumiblemente griegas y romanas) y lámparas de aceite de terracota romanas, una cerradura de latón de estilo chino, curiosas petacas y un cuenco de porcelana Ming azul y blanca.
Globo celeste con mecanismo de relojería, realizado para la Kunstkammer de Rodolfo II, 1579
La Kunstkammer de Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (gobernó entre 1576 y 1612), ubicada en Hradschin en Praga, no tenía rival al norte de los Alpes; proporcionó consuelo y retiro para la contemplación[10] que también sirvió para demostrar su magnificencia y poder imperial en la disposición simbólica de su exhibición, presentada ceremoniosamente a los diplomáticos y magnates visitantes.[11]
El tío de Rodolfo, Fernando II, archiduque de Austria, también tenía una colección, organizada por su tesorero, Leopold Heyperger, que ponía especial énfasis en pinturas de personas con interesantes deformidades, que permanece en gran parte intacta como la Cámara de Arte y Curiosidades del Castillo de Ambras en Austria. «La Kunstkammer era considerada como un microcosmos o teatro del mundo y un teatro de la memoria. La Kunstkammer transmitía simbólicamente el control del mundo por parte del mecenas a través de su reproducción microscópica en el interior».[12] De la colección de Carlos I de Inglaterra, Peter Thomas afirma sucintamente: «El Kunstkabinett en sí era una forma de propaganda».[13]
Siglo XVII
Frans Francken el Joven, El gabinete de un coleccionista con pinturas, conchas, monedas, fósiles y flores, 1619
Dos de los gabinetes del siglo XVII más famosos fueron los de Ole Worm, conocido como Olaus Wormius (1588-1654) y Athanasius Kircher (1602-1680). Estos gabinetes del siglo XVII estaban llenos de animales preservados, cuernos, colmillos, esqueletos, minerales, así como otros interesantes objetos hechos por el hombre: esculturas maravillosamente antiguas, maravillosamente finas o maravillosamente pequeñas; autómatas de relojería; especímenes etnográficos de lugares exóticos. A menudo contenían una mezcla de realidad y ficción, incluidas criaturas aparentemente míticas. La colección de Worm contenía, por ejemplo, lo que él pensaba que era un cordero escita, un helecho lanudo que se pensaba que era una criatura fabulosa planta/oveja. Sin embargo, también fue responsable de identificar que el colmillo del narval provenía de una ballena y no de un unicornio, como creían la mayoría de los propietarios de estos. Los especímenes expuestos a menudo fueron recolectados durante expediciones de exploración y viajes comerciales.
Los gabinetes de curiosidades a menudo contribuían al avance científico cuando se publicaban imágenes de su contenido. El catálogo de la colección de Worm, publicado como Museo Wormianum (1655), utilizó la colección de artefactos como punto de partida para las especulaciones de Worm sobre filosofía, ciencia, historia natural y más.
Los gabinetes de curiosidades estaban limitados a aquellos que podían permitirse el lujo de crearlos y mantenerlos. Muchos monarcas, en particular, desarrollaron grandes colecciones. Un ejemplo bastante infrautilizado, más fuerte en el arte que en otras áreas, fue el Studiolo de Francisco I, el primer Gran Duque de los Medici de Toscana. Federico III de Dinamarca, que añadió la colección de Worm a la suya tras la muerte de Worm, fue otro de esos monarcas. Un tercer ejemplo es la Kunstkamera fundada por Pedro el Grande en San Petersburgo en 1714. Muchos artículos fueron comprados en Amsterdam a Albertus Seba y Frederik Ruysch. La fabulosa colección imperial de los Habsburgo incluía importantes artefactos aztecas, incluido el tocado de plumas o corona de Moctezuma que ahora se encuentra en el Museo de Etnología de Viena.
Colecciones similares, a menor escala, fueron las complejas Kunstschränke realizadas a principios del siglo XVII por el comerciante, diplomático y coleccionista de Augsburgo Philipp Hainhofer. Se trataba de armarios en el se
ntido de muebles, fabricados con todos los materiales exóticos y caros imaginables y llenos de contenidos y detalles ornamentales destinados a reflejar todo el cosmos en una escala en miniatura. El ejemplo mejor conservado es el regalado por la ciudad de Augsburgo al rey Gustavo Adolfo de Suecia en 1632, que se conserva en el Museo Gustavianum de Uppsala. El armario para curiosidades, como mueble único moderno, es una versión de los grandes ejemplos históricos.
La yuxtaposición de objetos tan dispares, según el análisis de Horst Bredekamp (Bredekamp 1995), fomentó las comparaciones, el hallazgo de analogías y paralelos y favoreció el cambio cultural de un mundo visto como estático a una visión dinámica de la historia natural en infinita transformación y una perspectiva histórica que conducía a en el siglo XVII hasta los gérmenes de una visión científica de la realidad.
Siglo XVIII y después
Un Schrank alemán de principios del siglo XVIII con una tradicional exhibición de corales (Naturkundenmuseum, Berlín)
En el lenguaje del siglo XVII, tanto francés como inglés, un gabinete pasó a significar una colección de obras de arte, que también podría incluir un conjunto de objetos de virtù o curiosidades, como los que un virtuoso encontraría intelectualmente estimulantes. En 1714, Michael Bernhard Valentini publicó una de sus primeras obras museológicas, Museum Museorum, un relato de los gabinetes que conocía con catálogos de su contenido.
En la segunda mitad del siglo XVIII, Belsazar Hacquet (c. 1735-1815) operaba en Liubliana, entonces capital de Carniola, un gabinete de historia natural (en alemán: Naturalienkabinet) que era apreciado en toda Europa y visitado por la más alta nobleza. incluido el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, José II, el gran duque ruso Pablo y el Papa Pío VI, así como por naturalistas famosos, como Francesco Griselini[it] y Franz Benedikt Hermann [de]. Incluía una serie de minerales, incluidos especímenes de mercurio de la mina de Idrija, un herbario vivum con más de 4.000 especímenes de plantas carniolas y extranjeras, un número menor de especímenes de animales, una biblioteca médica y de historia natural y un teatro anatómico.[14]
Un ejemplo tardío de la yuxtaposición de materiales naturales con artificios ricamente trabajados lo proporcionan las «Bóvedas Verdes» formadas por Augusto el Fuerte en Dresde p
ara exhibir su cámara de maravillas. La «Enlightenment Gallery» del Museo Británico, instalada en la antigua sala «Kings Library» en 2003 para celebrar el 250° aniversario del museo, pretende recrear la abundancia y la diversidad que aún caracterizaban a los museos a mediados del siglo XVIII, mezclando conchas, muestras de rocas y especímenes botánicos con una gran variedad de obras de arte y otros objetos creados por el hombre de todo el mundo.[15]
Algunas ramas de las primeras colecciones universales, los especímenes biológicos extraños o extravagantes, ya sean genuinos o falsos, y los objetos históricos más exóticos, podrían encontrar un hogar en espectáculos comerciales de fenómenos y espectáculos secundarios.
Inglaterra
Gabinete de Curiosidades, década de 1690, Domenico Remps
En 1671, al visitar a Thomas Browne (1605-1682), el correo John Evelyn comentó:
Toda su casa y su jardín es un paraíso y un gabinete de rarezas y el de la mejor colección, entre Medallas, libros, Pla
ntas, cosas naturales.[16]
Al final de su vida, Browne parodió la creciente tendencia de coleccionar curiosidades en su tratado Musaeum Clausum, un inventario de libros, fotografías y objetos dudosos, rumoreados e inexistentes.
Levinus Vincent, 1715, placa de Wondertooneel der natuur, el fastuoso catálogo publicado de la colección de este comerciante holandés.
Sir Hans Sloane (1660-1753), médico inglés, miembro de la Royal Society y del Royal College of Physicians y fundador del Museo Británico de Londres, comenzó a coleccionar plantas esporádicamente en Inglaterra y Francia mientras estudiaba medicina. En 1687, el duque de Albemarle le ofreció a Sloane un puesto como médico personal de la flota de las Indias Occidentales en Jamaica. Aceptó y pasó quince meses recolectando y catalogando plantas, animales y curiosidades artificiales nativas (por ejemplo, artefactos culturales de poblaciones africanas nativas y esclavizadas) de Jamaica. Esto se convirtió en la base de su obra de dos volúmenes, Historia natural de Jamaica, publicada en 1707 y 1725. Sloane regresó a Inglaterra en 1689 con más de ochocientos especímenes de plantas, vivas o montadas en papel grueso en un herbario de ocho volúmenes. También intentó traer animales vivos (por ejemplo, serpientes, un caimán y una iguana), pero todos murieron antes de llegar a Inglaterra.[17]
Sloane catalogó meticulosamente y creó registros extensos para la mayoría de los especímenes y objetos de su colección. También comenzó a adquirir otras colecciones mediante regalo o compra. Herman Boerhaave le regaló cuatro volúmenes de plantas de los jardines de Boerhaave en Leiden. William Charleton, en un legado en 1702, le dio a Sloane numerosos libros de pájaros, peces, flores y conchas y su museo misceláneo que consta de curiosidades, miniaturas, insectos, medallas, animales, minerales, piedras preciosas y curiosidades en ámbar. Sloane compró la colección de Leonard Plukenet en 1710. Constaba de veintitrés volúmenes con más de 8.000 plantas de África, India, Japón y China. Mary Somerset, duquesa de Beaufort (1630-1715), le dejó un herbario de doce volúmenes de sus jardines en Chelsea y Badminton tras su muerte en 1714. El reverendo Adam Buddle le dio a Sloane trece volúmenes de plantas británicas. En 1716, Sloane compró el volumen de plantas japonesas de Englebert Kaempfer y el museo virtual de James Petiver de aproximadamente cien volúmenes de plantas de Europa, América del Norte, África, el Cercano Oriente, India y Oriente. Mark Catesby le regaló plantas de América del Norte y las Indias Occidentales procedentes de una expedición financiada por Sloane. Philip Miller le regaló doce volúmenes de plantas cultivadas en el Chelsea Physic Garden.[18]
Sloane adquirió aproximadamente trescientas cincuenta curiosidades artificiales de los indios norteamericanos, los esquimales, América del Sur, Laponia, Siberia, las Indias Orientales y las Indias Occidentales, incluidos nueve artículos de Jamaica. «Estos artefactos etnológicos fueron importantes porque establecieron un campo de colección para el M
useo Británico que aumentaría enormemente con las exploraciones del Capitán James Cook en Oceanía y Australia y la rápida expansión del Imperio Británico«.[19] Tras su muerte en 1753, Sloane legó su considerable colección de 337 volúmenes a Inglaterra por 20.000 libras esterlinas. En 1759, la biblioteca real de Jorge II se añadió a la colección de Sloane para formar la fundación del Museo Británico.
Gabinete de curiosidades de la época barroca italiana, alrededor de 1635.
John Tradescant el mayor (alrededor de 1570-1638) fue un jardinero, naturalista y botánico al servicio del duque de Buckingham. Coleccionó plantas, bulbos, flores, enredaderas, bayas y árboles frutales de Rusia, el Levante, Argel, Francia, las Bermudas, el Caribe y las Indias Orientales. Su hijo, John Tradescant el joven (1608-1662) viajó a Virginia en 1637 y coleccionó flores, plantas, conchas y un manto de piel de venado indio que se cree perteneció a Powhatan, padre de Pocahontas. Padre e hijo, además de especímenes botánicos, recolectaron curiosidades zoológicas (por ejemplo, el dodo de Mauricio, la mandíbula superior de una morsa y armadillos), artificiales (por ejemplo, cinturones de wampum, retratos, tornos de marfil, armas, trajes orientales), calzado y paneles de alabastro tallados) y rarezas (por ejemplo, una mano de sirena, un huevo de dragón, dos plumas de la cola de un fénix, un trozo de la Vera Cruz y un frasco de sangre que llovió en la Isla de Wight). En la década de 1630, los Tradescants exhibieron su colección ecléctica en su residencia en South Lambeth. El Arca de Tradescant, como llegó a ser conocida, fue el primer gran gabinete de curiosidades de Inglaterra y estaba abierto al público por una pequeña tarifa de entrada.[20]
Elias Ashmole (1617-1692) fue abogado, químico, anticuario, masón y miembro de la Royal Society con un gran interés en la astrología, la alquimia y la botánica. Ashmole también era vecino de los Tradescants en Lambeth. Financió la publicación del Musaeum Tradescantianum, un catálogo de la colección del Arca en 1656. Ashmole, un coleccionista por derecho propio, adquirió el Arca Tradescant en 1659 y la añadió a su colección de manuscritos astrológicos, médicos e históricos. En 1675, donó su biblioteca y colección y la colección Tradescant a la Universidad de Oxford, siempre que se proporcionara un edificio adecuado para albergar la colección. La donación de Ashmole formó la fundación del Museo Ashmolean en Oxford.[20]
Los lugares de exposiciones y los lugares de nuevas sociedades que promovían el conocimiento natural también parecían cultivar la idea de una civilidad perfecta. Algunos estudiosos proponen que esto fue «una reacción contra el dogmatismo y el entusiasmo de la Guerra Civil Inglesa y el Interregum [sic].[21]» Este paso hacia la cortesía puso obstáculos a cómo uno debería comportarse e interactuar socialmente, lo que permitió distinguir a los cortés de los supuestos miembros comunes o más vulgares de la sociedad. Las exhibiciones de curiosidades (ya que eran típicamente maravillas extrañas y extranjeras) atrajeron a una audiencia más amplia y general, lo que «[las convirtió] en temas más adecuados para el discurso cortés en la Sociedad».[21]
Un tema se consideraba menos adecuado para un discurso cortés si la curiosidad que se mostraba iba acompañada de demasiada evidencia material, ya que permitía menos conjeturas y exploración de ideas sobre la curiosidad mostrada. Debido a esto, muchas exhibiciones simplemente incluían una descripción concisa de los fenómenos y evitaban cualquier mención de la explicación de los fenómenos. Quentin Skinner describe la primera Royal Society como «algo mucho más parecido a un club de caballeros,[21]» una idea apoyada por John Evelyn, quien describe a la Royal Society como «una asamblea de muchos honorables caballeros, que se reúnen inofensivamente bajo el mando de Su Majestad Real». Conocimiento; y entretenerse ingeniosamente, mientras que sus otras ocupaciones domésticas o negocios públicos los privan de estar siempre en compañía de hombres eruditos y no pueden permanecer para siempre en las Universidades.[21] «
Ahora se pueden encontrar gabinetes de curiosidades en Snowshill Manor y Wallington Hall, y el Museo Ashmolean tiene una exhibición de artículos de sus dispares colecciones fundadoras Ashmole y Tradescant.
Estados Unidos
Thomas Dent Mutter (1811-1859) fue uno de los pioneros estadounidenses de la cirugía plástica reconstructiva. Su especialidad era la reparación de anomalías congénitas, labio hendido y paladar hendido y pie zambo. También recopiló rarezas médicas, tumores, muestras anatómicas y patológicas, preparaciones húmedas y secas, modelos de cera, moldes de yeso e ilustraciones de deformidades médicas. Esta colección comenzó como una herramienta de enseñanza para médicos jóvenes. Justo antes de su muerte en 1859, donó 1.344 artículos al Colegio Americano de Médicos de Filadelfia, junto con una dotación de 30.000 dólares para el mantenimiento y ampliación de su museo. La colección de Mütter se añadió a noventa y dos especímenes patológicos recolectados por el doctor Isaac Parrish entre 1849 y 1852. El Museo Mütter comenzó a recolectar equipos médicos antiguos en 1871, incluido el botiquín médico de Benjamin Rush y el costurero de Florence Nightingale. En 1874, el museo adquirió cien cráneos humanos del anatomista y frenólogo austriaco Joseph Hyrtl (1810-1894); un cadáver del siglo XIX, apodado la «dama del jabón»; el elenco siamés de hígado y muerte de Chang y Eng Bunker, los gemelos siameses; y en 1893, el tumor de mandíbula de Grover Cleveland. El Museo Mütter es un excelente ejemplo de un grotesco gabinete de curiosidades médicas del siglo XIX.[22] [23]
- T. Barnum estableció el Museo Americano de Barnum en cinco pisos en Nueva York, «perpetuando hasta la década de 1860 la tradición de Wunderkammer de curiosidades para multitudes crédulas, a menudo lentas; el famoso método de control de multitudes de Barnum, astuto pero eficaz, consistía en colocar un cartel que dijera: ‘DE ESTA MANERA ¡A LA SALIDA!’ en la puerta de salida».[24]
En 1908, los empresarios de Nueva York formaron el Hobby Club, un club de comidas limitado a 50 hombres, con el fin de exhibir sus «gabinetes de maravillas» y sus colecciones seleccionadas. Estos incluían especímenes literarios e incunables; antigüedades como armaduras antiguas; piedras preciosas y elementos de interés geológico. Se utilizarían cenas formales anuales para abrir las distintas colecciones a la inspección de los demás miembros del club.[25]
Influencia decreciente
En las primeras décadas del siglo XVIII, las curiosidades y los especímenes maravillosos comenzaron a perder su influencia entre los filósofos naturales europeos. A medida que los pensadores de la Ilustración pusieron cada vez más énfasis en los patrones y sistemas dentro de la naturaleza, las anomalías y rarezas pasaron a ser consideradas objetos de estudio potencialmente engañosos. Las curiosidades, antes interpretadas como mensajes divinos y expresiones de la variedad de la naturaleza, fueron vistas cada vez más como vulgares excepciones a la uniformidad general de la naturaleza.[26]
Colecciones notables comenzaron de esta manera.
- Museo Ashmolean de Oxford: colecciones Ashmole y Tradescant
- Museo Boerhaave en Leiden
- Museo Británico de Londres: colecciones de Sir Hans Sloane y otras
- Cámara de Arte y Curiosidades, el castillo de Ambras en Austria permanece prácticamente intacto
- Deyrolle en París
- Fundación Calvet, Aviñón
- Grünes Gewölbe en Dresde
- Kunstkamera en San Petersburgo, Rusia
- Museo Pitt Rivers (Oxford, Inglaterra) — Ex- dodo Ashmolean
- Museo Teylers en Haarlem
- Museo Poldi Pezzoli de Milán
- Museo Mundial de Liverpool – XIII colección del Conde de Derby
En la cultura contemporánea
Interpretación moderna de una Wunderkammer
El Museo de Ciencias Naturales de Houston alberga un práctico Gabinete de Curiosidades, completo con un cocodrilo disecado incrustado en el techo al estilo de la Dell’Historia Naturale de Ferrante Imperato. En Los Ángeles, el moderno Museo de Tecnología Jurásica busca anacrónicamente recrear la sensación de asombro que alguna vez despertaron los viejos gabinetes de curiosidad.[27]
En Spring Green, Wisconsin, la casa y museo de Alex Jordan, conocida como House on the Rock, también puede interpretarse como un gabinete de curiosidades moderno, especialmente en la colección y exhibición de autómatas. En Bristol, Rhode Island, el Musée Patamécanique se presenta como un híbrido entre un teatro de autómatas y un gabinete de curiosidades y contiene obras que representan el campo de la patamecánica, una práctica artística y un área de estudio inspirada principalmente en la patafísica.
La idea de un gabinete de curiosidades también ha aparecido en publicaciones y espectáculos recientes. Por ejemplo, la revista Cabinet es una revista trimestral que yuxtapone artefactos y fenómenos culturales aparentemente no relacionados para mostrar su interconexión de maneras que fomenten la curiosidad sobre el mundo. La asociación cultural italiana Wunderkamern[28] utiliza el tema de los gabinetes de curiosidades históricos para explorar cómo se manifiesta el «asombro» en el discurso artístico actual. En mayo de 2008, el programa de Licenciatura en Bellas Artes de la Universidad de Leeds organizó una muestra llamada «Wunder Kammer», la culminación de la investigación y la práctica de los estudiantes, que permitió a los espectadores encontrar trabajos de todas las disciplinas, desde instalaciones íntimas hasta videos que invitan a la reflexión. y dibujo altamente cualificado, realzado por actuaciones en vivo.[29]
El concepto ha sido reinterpretado en el Museo de Curiosidades, Bellas Artes e Historia Natural Viktor Wynd.[30] En julio de 2021 se inauguró una nueva sala Gabinete de Curiosidades en el Museo y Galería de Arte Whitaker en Rawtenstall, Lancashire, comisariada por el artista Bob Frith,[31] fundador de Horse and Bamboo Theatre.
Varios blogueros de Internet describen sus sitios como «wunderkammern», ya sea porque son principalmente enlaces a cosas interesantes o porque inspiran asombro de manera similar a los wunderkammern originales (consulte Enlaces externos, a continuación). El investigador Robert Gehl describe sitios de vídeos de Internet como YouTube como wunderkammers modernos, aunque en peligro de ser refinados hasta convertirse en instituciones capitalistas «del mismo modo que los curadores profesionalizados refinaron los Wunderkammers para convertirlos en museos modernos en el siglo XVIII».[32]
Gabinetes de curiosidades célebres
Alguno de los principales gabinetes de curiosidades son los siguientes:
- En Francia, Carlos V de Francia (1337-1380) fue coleccionista, y el duque Juan I de Berry (1340-1416) fue también un coleccionista amateur de obras de arte y bibliófilo.
- Este fue el caso de los studioli italianos, los studioli de los Este —el studiolo de Belfiore, que data de 1447), el studiolo de Federico de Montefeltro, hacia finales de siglo, y el studiolo de Isabel de Este, de 1490 en adelante—, el studiolo de Francisco I de los Medici en el siglo siguiente, sin olvidar los de las familias Farnesio o Sforza.
- Federico III de Habsburgo (1452-1486) y su hijo Maximiliano I (1459-1519) tenían el suyo.[6] De hecho, estos Schatzkammern (tesoros medievales) dieron paso a los Kunstkammern (gabinetes de curiosidades del Renacimiento y del Barroco).
- Francisco I (1494-1547) tuvo un gabinete en Fontainebleau, y nombró a André Thevet su cosmógrafo. Este último, a su regreso de Brasil, escribió Les Singularités de la France Antarctique (1557), que comprende una descripción de diferentes plantas y más de cuarenta grabados (flora, fauna, rituales de Tupinamba). Enrique IV de Francia (1553-1610) tenía un gabinete de singularidades en el Palacio de las Tullerías y otro en Fontainebleau. Jean Mocquet le llevó notablemente de sus viajes muchas plantas exóticas que, si habían resistido al viaje, eran replantadas en el jardín del Louvre. Mocquet introdujo así el gusto por la botánica exótica en Francia.
- El Gabinete de las Maravillas Grünes Gewölbe [la Bóveda Verde] de Augusto el Fuerte, en el castillo de la Residencia de Dresde, Alemania, fue creado entre 1723 y 1729, y remonta en su origen a Mauricio de Sajonia (1521-1553).
- Los gabinetes de Francesco Calceolari, naturalista del siglo XVI, del Conde Lodovico Moscardo (1611-1681), que se recrea en el libro Cose piu notabili, un recorrido por ese cuarto de maravillas.
- La Cámara de Arte y Curiosidades (Kunst- und Wunderkammer) del archiduque Fernando II (1529-1595) en el castillo de Ambras, en Innsbruck (Austria). Se trata de uno de los más ricos y famosos y el único Kunstkammer del Renacimiento todavía en el edificio original, edificado para ser museo entre 1572-1583.[7]·[8] El castillo de Ambras es, por ello, considerado el museo más antiguo del mundo.
- El gabinete de Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612) en el castillo de Praga fue otro de los más ricos y famosos, el cual se puede ver hoy en el Kunstkammer del Museo de Historia del Arte de Viena, Austria.
- De Gastón de Orleans (1608-1660), hermano de Luis XIII, Bonnaffé señaló que: «Relegado en Blois, el Duque… forma en sus jardines un museo de plantas perennes nativas y exóticas. Todo fue legado a Luis XIV y luego distribuido entre el Louvre y el Jardín del Rey».[9] Se conoce con precisión las plantas que cultivó y la evolución de su jardín gracias a los catálogos[10] escritos por sus botánicos Abel Brunier y luego Robert Morison. Además, Gaston d’Orléans envió a buscar pintores de flores a Blois. Daniel Rabel podría haber sido el primero de ellos, entre 1631 y 1632. El más famoso, que entonces era pintor en miniatura de Luis XIV, fue Nicolás Robert. Rabel y Robert dejaron notablemente pinturas de tulipanes, en medio de la tulipomanía. Los intaglios, camafeos, medallas (¿y esculturas antiguas?) del gabinete de Gastón de Orleans se encuentran hoy en el Departamento de Monedas, Medallas y Antigüedades de la Biblioteca Nacional de Francia); los libros en la Biblioteca Nacional; y la vitelas de Nicolás Robert en la colección de vitelas del rey en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia.
- Se tiene una descripción precisa del contenido del gabinete de Louis-Pierre-Maximilien de Béthune, duque de Sully (1685-1761).[11]
- La pasión por las plantas exóticas duró hasta el comienzo del siglo XIX con Josefina de Beauharnais (1763-1814), quien hizo en la Pequeña Malmaison un jardin d’acclimatation, incluyendo un gran invernadero. También apoyó activamente a los pintores de plantas y de animales. Pierre-Joseph Redouté fue su pintor oficial, después de haber sido el de María Antonieta.
- No hubo recolectores de tan eminente rango en el Reino Unido, sin embargo el baronet Hans Sloane (1660-1753), naturalista, compró muchas gabinetes privados y reunió una rica colección de plantas que puso a disposición de John Ray antes de ser ofrecida a la nación para su exposición al público (Museo Británico, 1759, luego Museo de Historia Natural de Londres, 1881).
Edmond Bonnaffé (1825-1903) señaló que: «De hecho, junto con los grandes señores de París y de las principales ciudades, adoradores exclusivos del gran arte, se formó un ejército de hombres modestos y clarividentes que recogieron, poco a poco, las migajas de la curiosidad. Eran médicos, canónigos y boticarios.»[12] Sin abandonar ningún proyecto para deslumbrar al público con el esplendor de las obras de arte presentadas o asombrarlo con la presentación de objetos insólitos, incluso monstruosos, los propietarios de medios más modestos a menudo establecían gabinetes de historia natural que tenían influencia científica, en parte gracias la publicación de sus catálogos ilustrados.
Entre los gabinetes que contienen «miettes de curiosités» (migajas de curiosidades), se pueden mencionar:
- Michel Tiraqueau, hijo de André Tiraqueau, era dueño de un gabinete en Fontenay-le-Comte descrito en un verso,[alpha 2] de 1566, obra de su sobrino, el rival de Ronsard, André de Rivaudeau: Michel Tiraqueau tenía de hecho un herbario pintado de 500 plantas.[13]
- Bernard Palissy (1510-1590) tenía un gabinete que menciona en su dedicatoria a «Sire Anthoine de Ponts» al comienzo del Discours admirables de la nature des eaux et fontaines… (1580).[14] Lo había creado para reunir las evidencias de los hechos que defendía, particularmente en lo que respecta a los fósiles, que eran, según él, restos de animales. También se puede notar que oponía su enfoque en contacto directo con la realidad estudiada al de los «philosophes» reconocidos que encontraban su ciencia en los libros escritos en latín.
- El médico suizo Félix Platter (1536-1614) tenía un gabinete de historia natural, un herbario (en parte conservado en la Universidad de Berna) y una colección de instrumentos musicales. Probablemente fue a través de Guillaume Rondelet (1507-1566), cuyos cursos siguió en Montpellier, del que aprendió la técnica del secado de las plantas desarrollada en Italia por el médico y botánico Luca Ghini (1490-1556).
- Paul Contant (1562-1629) tenía un jardín botánico con un gabinete de historia natural. En 1609, publicó un poema titulado Le Jardin, et Cabinet poétique, el cual habla de las plantas que cultiva, las más populares entre los coleccionistas, y canta sobre sus ventajas. Además, canta a varios animales que también colecciona. El poema va acompañado de grabados y de un índice. Contant también tenía ricos herbarios de plantas exóticas.
- El danés Ole Worm (1588-1654) poseía un gabinete de historia natural que también incluía piezas etnográficas. En 1655 se publicó un inventario (Museum Wormianum) ilustrado con grabados. Usó sus colecciones como punto de partida para sus exploraciones en filosofía natural. También adoptó un enfoque empírico que lo llevó a negar la existencia de los unicornios y a establecer que sus cuernos debían atribuirse a los narvales. En otros puntos, Worm continuó creyendo en hechos que en última instancia eran inexactos. Tras su muerte, sus colecciones se integraron en las del rey danés Federico III.
- Nicolas-Claude Fabri de Peiresc (1580-1637) poseía un gabinete y un jardín de aclimatación en Aix-en-Provence. Todavía se conservan dos inventarios y varios dibujos de objetos de arte.
- El Gabinete del Rey (incluido aquí porque no incluía lujosas obras de arte, conservadas en otros lugares) se creó en 1633 en el Jardin du roi, que más tarde se convirtió en el Jardin des plantes de Paris. El gabinete fue ampliado y enriquecido por Leclerc de Buffon, quien dirigió la publicación de la Histoire Naturelle, générale et particulière, avec la description du Cabinet du Roi [Historia Natural, general y particular, con la descripción del Gabinete del Rey]. Las colecciones del gabinete forman la base de las colecciones actuales del Muséum national d’histoire naturelle y del Musée de l’Homme, en París.
- Athanasius Kircher (1602-1680) estableció el Museo Kircher, creado en 1651 después de la donación de un gabinete de curiosidades. El museo ha desaparecido, pero quedan dos catálogos ilustrados.
- El padre Claude Du Molinet (1620-1687) fue el responsable de la biblioteca de la abadía de Sainte-Geneviève desde 1662, en la que creó un gabinete. Coleccionista de medallas, montó un gabinete dividido en dos partes: Historia antigua, que reunía objetos de las civilizaciones griega, romana y egipcia, e Historia Natural, donde reunió los restos de animales extraños.[15]
- Georg Everhard Rumphius (1627-1702) tenía un gabinete cuyo catálogo ilustrado (D’Amboinsche Rariteitkamer) apareció en 1705.
- Frederik Ruysch (1638-1731), montó un gabinete de curiosidades anatómicas adquirido por Pedro el Grande y que está, en parte, en el origen del Museo de Etnografía y Antropología de la Academia de Ciencias de Rusia, con las colecciones de Albertus Seba (1665-1736), quien publicó a partir de 1734 un Tesauro que comprendía varios cientos de grabados de animales (que se pueden ver en la Biblioteca Real de La Haya).
- René-Antoine Ferchault de Réaumur (1683-1757) montó el gabinete más grande de Francia, especialmente dedicado a las especies animales, en particular la ornitología. Cuando Réaumur murió, Buffon logró obtener sus colecciones e integrarlas en el Cabinet du roi.
- El gabinete de curiosidades de Joseph Bonnier de La Mosson (1702-1744), en el Hôtel du Lude, en el 58 de la rue Saint-Dominique, en París, fue ejemplar por estar muy estructurado. Las diferentes partes del gabinete estaban interesadas en un campo en particular: anatomía, química, farmacia, medicamentos, mecánica, matemáticas o incluso las herramientas específicas para diferentes artes y oficios. Finalmente, incluía 3 gabinetes de Historia Natural.[16] Además, se podía ver un conchero, un mueble utilizado para almacenar y presentar conchas (moluscos). Algunos de los armarios se encuentran ahora en la mediateca del Muséum national d’histoire naturelle.[17]
- Alrededor de 1760, James Darcy Lever (1728-1788) comenzó a acumular una enorme colección. Compró el gabinete de Johann Reinhold Forster (1729-1798) cuando, privado del apoyo del gobierno, se arruinó. En 1774 abrió un museo en Londres, pero a su vez se arruinó y sus colecciones se dispersaron ante la indiferencia del gobierno. Al mismo tiempo, Joseph Banks (1743-1820) desarrolló en el Real Jardín Botánico de Kew el cultivo de plantas nativas y exóticas útiles para el progreso económico.
- El médico y naturalista alsaciano Jean Hermann (1738-1800) creó a partir de 1768, en Estrasburgo, un gabinete de historia natural rico en un gran número de animales disecados y plantas secas. Sus colecciones y su biblioteca, compuesta por 20 000 volúmenes, están en el origen del Museo de Mineralogía de Estrasburgo y del Museo Zoológico de la ciudad de Estrasburgo, donde se ha recreado su gabinete de historia natural. Hermann también dirigió el jardín botánico.
- La curiosidad creció constantemente durante el siglo XVII, y su comercio alcanzó su punto máximo en la segunda mitad del siglo XVIII, con la impresión de 42 catálogos de gabinetes por año. Sin embargo, la curiosidad fue sofocada por la Revolución Francesa. De hecho, existía principalmente a través de ricos gabinetes, cuyos propietarios huyeron de Francia. La curiosidad ya se había replegado en torno a Port-Royal, un barrio apreciado por los comerciantes de segunda mano, pero ahora solo existe en los márgenes de la capital, entre las grandes fortunas de la Restauración. No reanudó su desarrollo hasta mediados del siglo siguiente, pero con mucha menos confianza.[18]
- El primer museo de Cherburgo, inaugurado en 1832 y luego convertido en Muséum Emmanuel-Liais, fue concebido en torno a las colecciones del gabinete de un erudito local, enriquecidas con objetos legados por grandes familias locales y colecciones de eruditos normandos o con relaciones normandas reunidas en el seno de la Société nationale des sciences naturelles et mathématiques de Cherbourg, como Louis Corbière y Emmanuel Liais. Liais tenía un jardín botánico en su propiedad (fundado en 1878).
- En los siglo XX y XXI, un nuevo interés se muestra por los gabinetes de curiosidades, por parte de artistas como André Breton[19] o Christophe Conan (Nature vivante):[20] «Animaux des abysses» fue expuesto en el musée de Vernon. En el antiguo gabinete del castillo de La Roche-Guyon se organizan exposiciones y lo mismo sucede en las salas del castillo de Oiron.
Presentación del gabinete de arte de Pomerania, obra del artista alemán Anton Mozart. Museo de Artes Decorativas, Berlín.
Gabinete de un particular, cuadro pintado por el artista flamenco Frans Francken el Joven en 1625. Museo de Historia del Arte, Viena.
En general, en los cuartos de maravillas se exponían las curiosidades y hallazgos procedentes de exploraciones o instrumentos técnicamente avanzados, como es el caso por ejemplo de la colección de objetos de Pedro el Grande, Zar de Rusia de 1682 a 1721.
Grabado de Ferrante Imperato
Johann Georg Hainz: Kleinodien-Schrank, 1666
El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de Bruselas (1650/52). David Teniers, el Joven. Óleo sobre Tela. 123 cm x 163 cm. Kunsthistorisches Museum. Viena, Austria.
Teniers reproduce aquí la colección del archiduque Leopoldo Guillermo de Austria, gobernador de los Países Bajos y famoso por alardear de su cultura y su colección de arte, con obras del Renacimiento (especialmente de los venecianos) y el Barroco, reproducidas con fidelidad.
Lajedo de Pai Mateus
Lajedo de Pai Mateus
Coordenadas: 7º 22′ 53″ S 36º 17′ 50″ O
Piedra de casco
Ubicación: Cabaceiras, Paraíba, Brasil
Tipo: Privado
El Lajedo de Pai Mat
eus es una elevación rocosa en el Planalto da Borborema, ubicada en la ciudad de Cabaceiras, en el estado de Paraíba, Brasil. Tiene aproximadamente 1,5 km² y cerca de cien grandes piedras redondeadas (con un peso de hasta 45 toneladas ) que se destacan sobre la superficie ligeramente convexa y la escasa vegetación de la región Cariri de Paraiba.[1][2]
A última hora de la tarde en Lajedo de Pai Mateus.
La formación rocosa es el resultado de la erosión del suelo durante millones de años, debido a fisuras naturales y grandes variaciones de temperatura. Uno de los bloques más famosos es Pedra do Capacete, debido a su peculiar forma, algunas de las piedras contienen pinturas rupestres atribuidas a los indios Cariri, que habitaron la región hace unos 12.000 años. Cuenta la leyenda que Pai Mateus sería un ermitaño curandero que vivió en esa región alrededor del siglo XVIII, destino de muchas personas que lo buscaban para consultarlo. El lajedo está a unos 25 km del centro de Cabaceiras (acceso por un camino de tierra) y se encuentra en una propiedad privada.[1][2]
Piedras Gigantes en Lajedo de Pai Mateus, Paraíba
Lajedo de Pai Mateus, Cabaceiras/PB
¿Quién fue el padre Mateo?
Según información del Hotel Fazenda Pai Mateus, Pai Mateus fue un curandero ermitaño que habitó Lajedo a mediados del siglo XIX. XVIII. Cuenta la leyenda que el curandero vivía debajo de una cueva, donde hoy hay huellas de pequeñas manos humanas, lo que lleva a creer que allí se realizaba algún tipo de rito de iniciación. Además, el sitio también albergó cementerios de los primeros pueblos indígenas que habitaron el sitio, los paleoindios.
En el interior, el patrón granítico de Lajedo de Pai Mateus presenta una gran diversidad de formas, como losas (superficies de granito planas y empotradas), cantos rodados (fragmentos de roca de dimensiones métricas), bolas de granito e toros (afloramiento rocoso que se eleva abruptamente en medio de una superficie más plana)
Lajedo de Pai Mateus, PB, mostrando relieve granítico de tipo saprolítico, con losas, cantos rodados y bolas de granito. Figura 3. Geoforma tipo tor (castillo koopies), en Lajedo de Pai Mateus, formada cuando ocurre el proceso de remoción del manto de meteorización antes de la meteorización completa (exfoliación) en el subsuelo de los bloques rocosos (saprolitos).
Geoforma tipo tor (castillo koopies), en Lajedo de Pai Mateus, formada cuando ocurre el proceso de remoción del manto de meteorización antes de la meteorización completa (exfoliación) en el subsuelo de los bloques rocosos (saprolitos).
Lajedo de Pai Mateus, PB, mostrando relieve granítico de tipo saprolítico, con losas, cantos rodados y bolas de granito.
Ciudad de Los Gigantes, de Harlaa
Ciudad de Los Gigantes, de Harlaa
Reino de Harla. Etiopía
Reino africano: 501-1500
Ruinas de una ciudad de Harla en la actual provincia de Hararge
Capital: Desconocida
Idioma oficial: Harla
Religión: Paganismo (antes de c. 701), influencia del Islam después de c. 701)
Historia
Establecimiento: 501
Disolución: 1500
El reino de Harla1 fue un antiguo estado del pueblo harla establecido en el siglo VI, centrado en la actual Etiopía oriental.23
El reino tenía relaciones comerciales con las dinastías ayubí y Tang.4 También estableció su propia moneda y calendario.5
Excavaciones recientes han indicado que el consumo de cerdos salvajes prevalecía en Harla a diferencia del vecino reino de Axum. Las excavaciones fueron realizadas por el Instituto de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Exeter como parte del proyecto Becoming Muslim en los sitios urbanos de Harlaa en 2017-2019, Harrar en 2014-2018 y Ganda Harla en 2014, ubicado en el este de Etiopía, donde se recuperaron conjuntos sustanciales de restos de fauna. El sitio arqueológico de Harlaa está ubicado a 40 km al noroeste de Harrar y a 15 km al sureste de Dire Dawa y son las ciudades construidas en piedra de los harla y monumentos funerarios cuyos orígenes son atribuidos por los oromo a un legendario pueblo antiguo de gigantes que ocupó el región antes de la llegada de los oromo a mediados del siglo XVI. Harlaa era un gran centro urbano que cubría un área de alrededor de 500 m de este a oeste y 900 m de norte a sur, excluidos los cementerios periféricos. Estaba compuesto por varios elementos que incluían un área de asentamiento central, talleres, tres mezquitas tempranas, pozos, tramos de muralla de fortificación y cementerios al norte, este y oeste. Harlaa es anterior a Harrar y Ganda Harlaa, y proporcionó la cronología más larga con fechas que abarcan entre mediados del siglo VI y principios del siglo XV. El sitio de Harrar está situado en la meseta somalí en un paisaje con más vegetación y tiene un área de 1000 × 800 m, y en su núcleo la ciudad histórica de Harrar, que está rodeada por una muralla y se accede a ella por cinco puertas. Las excavaciones indicaron que la ocupación en Harar fue posterior al siglo XV y que la ciudad y sus mezquitas estaban vinculadas con el establecimiento de Harar como capital del Sultanato de Adal. Ganda Harla es un asentamiento abandonado ubicado a 12,5 km al sureste de Harrar en una colina al oeste del pueblo de Sofi y está vinculado con el Harla en la tradición local. Los datos zooarqueológicos indicaron que los habitantes eran cazadores de animales salvajes en terrenos abiertos y laderas de matorrales, con la excepción de Kobus kob, que se encuentran más comúnmente en elevaciones más bajas, como valles y praderas ribereñas. Los lugareños también tenían animales domésticos como ganado (Bos taurus / indicus), cabras (Capra hircus), ovejas y ganado de transporte como burros, caballos y camellos. Las excavaciones también revelaron evidencia significativa de fabricación y participación en redes comerciales regionales e internacionales del Mar Rojo y el Océano Índico occidental. El estudio concluyó que el uso de cuchillos pesados por parte de los habitantes y el desmembramiento de cadáveres mostró que tenían similitudes culturales con el mundo islámico de Arabia, Anatolia, Mesopotamia, Levante e Iberia a pesar de la falta de discusiones sobre carnicería en la literatura zooarqueológica del mundo islámico y su no observancia a las leyes dietéticas islámicas.67
La antigua «ciudad de gigantes» descubierta por arqueólogos en la región de Harlaa en Etiopía
18 junio 2017. En la imagen se ven los restos de una mezquita del siglo XII.
Fuente de la imagen, Prof. Tim Insoll, Universidad de Exeter
Los pobladores locales creían que esa zona de Etiopía había estado ocupada por gigantes hace siglos, porque los edificios y muros del asentamiento estaban construidos con enormes bloques de piedra que, pensaban, no pudieron levantar personas comunes y corrientes.
Pero esta semana un grupo de científicos británicos probó que la creencia se trata de un mito, tras haber analizado restos humanos hallados en una ciudad olvidada que data del siglo X a.C.
«Las tumbas que hemos excavado tienen adultos jóvenes o adolescentes con una estatura estándar, quizá hasta un poco más bajos de lo que vemos hoy en día», le dijo a la BBC el profesor Timothy Insoll, quien dirige el equipo de arqueólogos de la Universidad de Éxeter (Inglaterra), que llevó a cabo el hallazgo.
A pesar de la evidencia, el científico dijo no estar seguro de que los pobladores estén totalmente convencidos de que solo se trata de una leyenda.
Además de las tumbas, los investigadores dieron con otros «emocionantes» hallazgos, señaló Insoll.
En el sitio, ubicado en la región de Harlaa, cerca de Dire Dawa, la segunda ciudad más grande del país, hallaron artefactos de tierras lejanas como Egipto, India y China, lo que muestra, dicen los arqueólogos, que se trataba de un centro de comercio en la región.
Los arqueólogos también descubrieron una mezquita del siglo XII, similar a las que se han encontrado en Tanzania y Somalilandia (un territorio independiente que se separó de Somalia pero no es reconocido internacionalmente como país).
El hallazgo, indican, demuestra que hubo conexiones históricas entre distintas comunidades islámicas en África.
«El descubrimiento revoluciona nuestro entendimiento del comercio en una parte arqueológicamente olvidada de Etiopía», afirmó Insoll.
«Lo que encontramos muestra que esta área era el centro del comercio en esa región», dijo.
El arqueólogo calificó como «emocionante» haber conseguido evidencia «sobre la primera islamización de la región».
Fuente de la imagen, Prof. Tim Insoll, Universidad de Exeter. Estas piedras de joyería muestran que en la región había un comercio lucrativo.
El equipo también encontró joyas y otros artefactos de Madagascar, las Maldivas, Yemen y China.
Harlaa era una región «rica y cosmopolita» y un centro de fabricación de joyas, afirmó el profesor.
«Los residentes de Harlaa eran una comunidad mezclada de extranjeros y locales que llevaban a cabo intercambios comerciales con otros pobladores en el Mar Rojo, en el Océano Índico y posiblemente hasta el Golfo Pérsico», agregó.
En una declaración el equipo afirma que se están analizando los restos de unas 300 personas enterradas en el cementerio para entender en qué co
nsistía su dieta.
Se espera que el próximo año se lleven a cabo más excavaciones.
Etiopía fue uno de los primeros lugares que, se sabe, estuvo habitado por humanos.
En 2015, investigadores descubrieron mandíbulas y dientes en el noroeste del país que datan de entre 3,3 y 3,5 millones de años.
El cristianismo copto fue introducido desde Egipto y adoptado como religión en el Reino de Aksum, en el año 33 d.C.
La iglesia de Etiopía establece que la figura del Viejo Testamento de la reina de Sheba viajó desde Aksum, en el norte de Etiopía, para visitar al rey Salomón, en Jerusalén.
El islamismo llegó a Etiopía en el siglo VII cuando los primeros discípulos musulmanes huyeron de la persecución en la Meca.
La sede principal del aprendizaje del Islam en Etiopía fue Harar, que está localizado cerca de Harlaa.
Se dice que Harar es una de las ciudades islámicas más sagradas y tiene 82 mezquitas, incluidas tres que datan del siglo X.
También cuenta con 102 santuarios, según la UNESCO.
Hoy en día hay unos 30 millones de cristianos y 25 millones de musulmanes en el país, según las cifras del censo de 2007.
Paredes de iglesias antiguas encontradas en Etiopía
El fascinante descubrimiento fue realizado por arqueólogos del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia.
Paola Churchill Publicado el 27/04/2020
Imagen de un dron del Monasterio de Georgios – Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia
En Etiopía, los muros de una antigua iglesia fueron descubiertos por investigadores del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia.
El equipo dirigido por la Dra. Michela Gaudiello decidió usar un dron para ayudar con la investigación. Hoy, día 27, se captaron imágenes de pilares de piedra de varios metros en los alrededores de la iglesia medieval del Monasterio de Georgios .
Es la primera vez que un equipo arqueológico en el mundo utiliza un dron para explorar un área en Etiopía . Los investigadores encontraron paredes dañadas, probablemente la parte exterior de la iglesia milenaria. Una de las partes incluso produjo una estaca de madera.
Los investigadores también descubrieron un bloque con inscripciones grabadas. Por lo tanto, los análisis para desentrañar la traducción están en curso. Además, una primera búsqueda basada en los fragmentos sugiere que el objeto está fechado entre el 700 y el 1100 d.C.
El Monasterio de Georgios formaba parte de las rutas comerciales que conducían desde África al interior de Axum, capital de un estado cristiano que existió en los primeros siglos d.C. A pesar de su importancia histórica, la región es poco conocida en cuanto a arqueología y poco se sabe sobre su historia.
Uno de los pilares de la iglesia medieval, en Etiopía/Crédito: Divulgación/Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia
Bloque con inscripciones grabadas en lengua etíope/Crédito: Divulgación/Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia
Muralla abaluartada de Cádiz
Muralla abaluartada de Cádiz
Recinto abaluartado de Cádiz
Referencia: CA-CAS-036
Comunidad: Andalucía
Provincia: Cádiz
Municipio: Cádiz
Localidad: Cádiz
Muralla o recinto abaluartado
Situación
Las murallas de Cádiz, o recinto abaluartado de Cádiz, se encuentran en la localidad del mismo nombre, rodeando literalmente toda la isla sobre la que se asienta el casco histórico de la ciudad.
Historia
La ciudad de Cádiz fue tradicionalmente lugar de asedios y combates. Ante sus murallas se situaron las fuerzas inglesas, holandesas y francesas. Por ello, desde fechas muy tempranas Cádiz tuvo que ser fortificada, creándose una serie de amurallamientos que han terminado dando a la ciudad una imagen muy característica.
Inicialmente, la Cádiz medieval ya era una ciudad completamente fortificada que el rey Alfonso X el Sabio había ordenado reconstruir dada su importancia estratégica. El recinto amurallado medieval sólo tenía tres lienzos de muralla puesto que la defensa del cuarto lado la aseguraba el acantilado que daba al mar.
Desbordada la ciudad medieval, Cádiz también quedó paulatin
amente cercada durante los siglos XVI, XVII y XVIII por un potente muro perimetral que defendía los nuevos barrios que iban creciendo a extramuros y que remarcaba aún más el sentido de isla. El castillo de San Sebastián y el castillo de Santa Catalina rematan la gran fortificación inexpugnable en la que se convierte la plaza de Cádiz.
La ciudad histórica queda separada así del istmo que la une a la isla de San Fernando por el frente de Tierra, comúnmente llamado Puertatierra. Esta parte de las murallas fue la que mayor número de intervenciones y reformas tuvo, quedando su configuración fijada a mediados del siglo XVIII con dos semibaluartes, llamados de San Roque y Santa Elena o Benavides, unidos por un lienzo de muralla con la puerta de la ciudad, la puerta de Tierra y anteriormente la puerta del Muro (actualmente cegada), y un pesado torreón defensivo sobre ella.
Desde este punto la muralla se extiende envolviendo toda la isla gaditana. Hacia la derecha se despliega el frente Portuario, que incluye los baluartes de Santiago y de los Negros, la puerta del Mar, la plataforma de La Cruz o de Santa Cruz, la puerta de Sevilla, el baluarte y puerta de San Antonio, el baluarte y puerta de San Carlo, y la Batería de San Felipe. De este frente se mantienen los extremos: el Baluarte de Santiago de un lado, y del otro la Batería de San Felipe y dos de los tres lados del baluarte o murallas de San Carlos.
Desde San Carlos (las murallas de San Carlos), cuya construcción fue concluida en el año 1784, arranca toda la zona oeste del cinturón amurado, es decir, el frente Marítimo o de Poniente que protegía la entrada al puerto y que estaba constituido por diversos tramos dominados por baluartes de entre los que destaca el mayor y más adelantado respecto a la línea de muralla, el de Candelaria. Le antecede el de la Escalerilla y le siguen el de La Soledad o La Bomba (actualmente paseo de Santa Bárbara; se sitúa en él un aparcamiento subterráneo en el que puede verse un tramo del lado interior de la muralla del baluarte) y el del Bonete, originariamente de San Agustín (junto a la explanada conocida como Campo de las Balas); de éste último sólo quedan algunos restos. Luego, en el frente de La Caleta de Santa Catalina (La Caleta), las plataformas de San Pablo y San Pedro, el baluarte del Orejón y la puerta de La Caleta.
El último tramo de la muralla es el correspondiente a la parte sur y recibe el nombre de murallas del Vendaval o del Campo del Sur o murallas de San Miguel y San Rafael. Si la presencia del mar siempre suponía un reto para las obras, esta zona es la que mayores problemas generó. Tras numerosos derrumbes, su amurallamiento había quedado paralizado a finales del siglo XVII. En 1719 se realizan nuevos intentos que quedan paralizados en 1723, intentándose en 1747 nuevas reparaciones. Pero el gran interés por cerrar esta parte de la isla llegó a raíz del temporal acaecido en 1765. Como consecuencia del mismo se suceden intervenciones de los ingenieros militares Juan Caballero, Silvestre Abarca, Luis Huet, Juan Martín Cermeño. Pero fue Tomás Muñoz el encargado en 1788 de llevar a cabo el proyecto de reconstrucción que se extendió hasta 1791, abarcando la zona comprendida entre el flanco del Matadero y el flanco de Capuchinos. Su idea era crear una playa artificial tras la cual un batidero daría paso a la muralla. Tomás Muñoz consiguió cerrarla, pero en 1792 ocurrieron nuevos derrumbamientos por la fuerza del mar. Durante el siglo XIX las fracturas continuaron, casi siempre en la misma zona, pero el trazado ya estaba realizado definitivamente. Éste comprendía los baluartes de los Mártires y Capuchinos y los flancos de Capuchinos, San Rafael/Puerto Chico, San Miguel, San Nicolás y del Matadero (este último apenas reconocible). Desde este punto enlaza la muralla con el frente de Tierra dándose por cerrado el cinturón amurado de Cádiz.
Para fortificar aún más su defensa por tierra, se complementó el recinto murado con la construcción de un gran conjunto fortificado independiente ante el foso del frente de Tierra, constituido por la llamada obra coronada, un segundo foso, los glacis y el glacis avanzado o ante-glacis. Todo este conjunto se conoce genéricamente como los glacis de Puerta Tierra.
Pero aún en el siglo XIX, y debido a la invasión francesa, se hizo necesario extender más el perímetro amurado, construyendo en la zona actualmente conocida como de Cortadura las murallas de la Cortadura de San Fernando, que aún existen y cierran el acceso de la ciudad contemporánea.
Descripción
La estructura de las Murallas de Cádiz responde al sistema, ideado por Vauban, de fuegos cruzados mediante castillos y baluartes. Desde el frente de Tierra y en sentido antihorario, los elementos del recinto fortificado de Cádiz son los siguientes:
Frente de Tierra o Baluarte de Puerta de Tierra:
- Semibaluarte de San Roque
- Puerta de Tierra
- Semibaluarte de Santa Elena o de Benavides
- Glacis de Puerta Tierra
Frente Portuario:
- Baluarte de Santiago
- Baluarte de los Negros (desaparecido)
- Puerta del Mar (desaparecida)
- Plataforma de la Cruz o de Santa Cruz (sólo restos)
- Puerta de Sevilla (desaparecida)
- Baluarte y Puerta de San Antonio (desaparecidos)
- Puerta de San Carlos (desaparecida)
- Batería de San Felipe
- Murallas de San Carlos
Frente Marítimo o de Poniente:
- Baluarte de la Escalerilla
- Baluarte de La Candelaria
- Baluarte de la Soledad o de la Bomba
- Baluarte del Bonete y Campo de las Balas
La Caleta:
- Castillo de Santa Catalina
- Plataforma de San Pablo
- Plataforma de San Pedro
- Baluarte del Orejón y Puerta de La Caleta
- Castillo de San Sebastián
Muralla del Vendaval o Campo del Sur:
- Baluarte de los Mártires
- Plataforma (baluarte y flanco) de Capuchinos
- Flanco de San Rafael / Puerto Chico
- Flanco de San Miguel
- Flanco de San Nicolás
- Flanco del Matadero
Elementos destacables son las puertas de Tierra, el lienzo de Murallas de San Carlos, el Baluarte de La Candelaria y La Caleta.
Estado de conservación
Se encuentra en buen estado de conservación. En la actualidad de todo el recinto amurado sobrevive buena parte y en muy buen estado. El frente de Tierra permaneció intacto hasta que en la década de los cuarenta del siglo pasado fue horadado por dos amplios arcos que permitían la comunicación viaria con la tercera zona de expansión de la ciudad. Con el mismo sentido se derribó parte del Baluarte de San Roque. Del resto tan sólo ha desaparecido el tramo central del frente portuario, del que se mantienen el Baluarte de Santiago (como aparcamiento al aire libre), un fragmento de la plataforma de La Cruz (en un aparcamiento subterráneo), la Batería de San Felipe y parte del Baluarte de San Carlos (las Murallas de San Carlos), incluyendo éste último en su interior cinco manzanas de viviendas particulares y cuya muralla fue también perforada por sendos arcos que facilitan el tránsito viario.
Protección
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Fuentes y otras webs de interés
Elementos singulares
- Baluarte y murallas de San Carlos
- Baluarte de Capuchinos
- Baluarte del Bonete
- Puerta de la Caleta
- Baluarte de La Candelaria
- Semibaluarte de Santa Elena
- Batería de San Felipe
- Glacis de Puerta Tierra
- Baluarte de Los Mártires
- Baluarte del Orejón
- Baluarte de San Pablo
- Baluarte de San Pedro
- Semibaluarte de San Roque
- Baluarte de Santiago
- Baluarte de la Soledad
- Baluarte de Puerta de Tierra
Fortificaciones próximas
- Batería de la Segunda Aguada
- Torre de Torregorda
- Arco del Pópulo
- Arco de la Rosa
- Arco de Los Blanco
- Muralla medieval de Cádiz
- Baluarte del Infante don Carlos
- Baluarte de San José
- Baluarte de Santa María
- Castillo de San Lorenzo del Puntal
- Castillo de San Sebastián
- Fuerte de La Cortadura de San Fernando
- Castillo de Santa Catalina
- Búnker de Cádiz
- Batería de la Primera Aguada
- Torre de San Sebastián
- Enclave defensivo de Santibáñez
- Batería de Fuerte Ciudad (Puerto de Santa María (El))
- Torre de Santa Catalina (Puerto de Santa María (El))
- Fuerte de Santa Catalina (Puerto de Santa María (El))
- Castillo de San Marcos (Puerto de Santa María (El))
- Fortín de la Laja (Puerto de Santa María (El))
- Batería de la Arenilla (Puerto de Santa María (El))
- Castillo de Matagorda (Puerto Real)
- Fuerte de San Luis (Puerto Real)
- Batería de Punta Cantera (San Fernando)
CastillosNet agradece la colaboración de Luis Carlos Gargallo Martínez.
En la espléndida Maqueta de Cádiz, del siglo XVIII, conservada en el Museo de las Cortes de Cádiz, podemos apreciar perfectamente cómo era la ciudad
en esa época.
Murallas de Cádiz
Murallas de San Carlos. En primer plano garita, uno de los elementos característicos de las murallas gaditanas
Murallas de la Alameda. Al fondo, el baluarte de la Candelaria
Murallas de Puertas de Tierra desde el foso.
Las defensas gaditanas se completaban con los glacis de Puertas de Tierra, un conjunto fortificado situado frente a ella, tras el foso, que dificultaban el acceso, siguiendo el sistema defensivo del ingeniero militar francés Vauvan, y las galerías subterráneas conocidas popularmente como Cuevas de María Moco, consistentes en un conjunto de túneles subterráneos, minas y contraminas que discurrían por debajo de esta zona de la ciudad, construidas para refugio o para una posible huida ante hipotétic
os asaltos enemigos, pero que fueron utilizadas, sobre todo, para otras prácticas, como el contrabando.
Tramo de muralla entre los baluartes de Capuchinos y de los Mártires, en el Campo del Sur. Bloques de hormigón para combatir la acción del mar, rompiendo la estética del lugar.
Cañones en las murallas de San Carlos, encontrados durantelas obras de ampliación del parking subterráneo de Canalejas
El fuerte de la Cortadura fue la última fortificación construída en Cádiz, que se levantó en esa fecha para proteger el único acceso terrestre a Cádiz e impedir el paso de las tropas napoleónicas, algo que no llegó a suceder pues éstas no lograron pasar de San Fernando.
Vista de Cádiz del siglo XVII, con parte de sus murallas
Maqueta de Cádiz. 1.777. En primer término, los glacis de Puerta Tierra. Museo de las Cortes de Cádiz
Antiguo puente del torreón
Se trata del antiguo puente que existía en el lienzo principal del frente de tierra. Este puente principalmente se realizo de madera, pero con el paso de los años se requería una plataforma que pudiera soportar más peso, por lo que se construyo un puente de piedra ostionera. En su parte inferior disponía de unos pasos abovedados para el paso de un lado al otro del foso. Estos pasos a medida que pasó el tiempo se aprovecharon como locales, almacenes e incluso vivienda.
Cuando se realizo el relleno parcial de los fosos a mediados del siglo XX este puente se quedo enterrado y sus pasos cegados. Con el paso de los años se decidió construir una fuente frente al torreón, para ello se utilizaron dos de las 7 bóvedas de cañón del antiguo puente para la instalación de la maquinaria de bombeo, esta fuente tuvo una modificación respetando su base principal y la maquinaria de la fuente existente en aquella época.
Los glacis
Más adelante se proyectaría la llamada ‘obra coronada’, conjunto formado por un baluarte adelantado flanqueado por dos semibaluartes, enlazados por sendas cortinas, y se construirían las contraguardias, los caminos cubiertos, el segundo foso y los glacis -que hoy vendrían a quedar a la altura de la calle Santa Cruz de Tenerife- y, por último, el glacis avanzado o ante-glacis que en suave declive iba a morir junto a la hondonada del Instituto Hidrográfico y a los jardines del chalet del general Varela. En esta zona se construyó en el año 1911 la denominada ‘barriada obrera’.
En el año 1932, como medida para combatir el paro obrero, el gobierno de la República autorizó el derribo de las instalaciones militares de Puerta de Tierra, poniendo con ello fin a una muestra paradigmática de fortificación Vauban, obra consagrada de la poliocértica de los mejores tiempos.
El mismo año, como precaución tras la sublevación del general Sanjurjo (acaecida el 10 de agosto), un tábor de Regulares traído desde el norte de África permaneció acampado en los glacis durante algún tiempo. Fue el último cometido castrense de estas instalaciones.
- Las murallas de Cádiz van rodeando literalmente toda la isla sobre la que se asienta el casco histórico de la ciudad.
- La ciudad de Cádiz fue tradicionalmente lugar de asedios y combates. Ante sus murallas se situaron las fuerzas inglesas, holandesas y francesas. Por ello, desde fechas muy tempranas Cádiz tuvo que ser fortificada, creándose una serie de amurallamientos que han terminado dando a la ciudad una imagen muy característica.
- Inicialmente, la Cádiz medieval ya era una ciudad completamente fortificada que el rey Alfonso X el Sabio había ordenado reconstruir dada su importancia estratégica. El recinto amurallado medieval sólo tenía tres lienzos de muralla puesto que la defensa del cuarto lado la aseguraba el acantilado que daba al mar.
- Desbordada la ciudad medieval, Cádiz también quedó paulatinamente cercada durante los siglos XVI, XVII y XVIII por un potente muro perimetral que defendía los nuevos barrios que iban creciendo a extramuros y que remarcaba aún más el sentido de isla. El Castillo de San Sebastián y el Castillo de Santa Catalina rematan la gran fortificación inexpugnable en la que se convierte la plaza de Cádiz.
- La ciudad histórica queda separada así del istmo que la une a la Isla de San Fernando por el frente de Tierra, comúnmente llamado Puertatierra. Esta parte de las murallas fue la que mayor número de intervenciones y reformas tuvo, quedando su configuración fijada a mediados del siglo XVIII con dos semibaluartes, llamados de San Roque y Santa Elena o Benavides, unidos por un lienzo de muralla con la puerta de la ciudad, la puerta de Tierra y anteriormente la puerta del Muro (actualmente cegada), y un pesado torreón defensivo sobre ella.
- Desde este punto la muralla se extiende envolviendo toda la isla gaditana. Hacia la derecha se despliega el frente Portuario, que incluye los baluartes de Santiago y de los Negros, la puerta del Mar, la plataforma de La Cruz o de Santa Cruz, la puerta de Sevilla, el baluarte y puerta de San Antonio, el baluarte y puerta de San Carlo, y la Batería de San Felipe. De este frente se mantienen los extremos: el Baluarte de Santiago de un lado, y del otro la Batería de San Felipe y dos de los tres lados del baluarte o murallas de San Carlos.
- Desde San Carlos (Murallas de San Carlos), cuya construcción fue concluida en el año 1784, arranca toda la zona oeste del cinturón amurado, es decir, el frente Marítimo o de Poniente que protegía la entrada al puerto y que estaba constituido por diversos tramos dominados por baluartes de entre los que destaca el mayor y más adelantado respecto a la línea de muralla, el de Candelaria. Le antecede el de la Escalerilla y le siguen el de La Soledad o La Bomba (actualmente paseo de Santa Bárbara; se sitúa en él un aparcamiento subterráneo en el que puede verse un tramo del lado interior de la muralla del baluarte) y el del Bonete, originariamente de San Agustín (junto a la explanada conocida como Campo de las Balas); de éste último sólo quedan algunos restos. Luego, en el frente de La Caleta de Santa Catalina (La Caleta), las plataformas de San Pablo y San Pedro, el baluarte del Orejón y la puerta de La Caleta.
- El último tramo de la muralla es el correspondiente a la parte sur y recibe el nombre de Murallas del Vendaval o del Campo del Sur o murallas de San Miguel y San Rafael. Si la presencia del mar siempre suponía un reto para las obras, esta zona es la que mayores problemas generó. Tras numerosos derrumbes, su amurallamiento había quedado paralizado a finales del siglo XVII. En 1719 se realizan nuevos intentos que quedan paralizados en 1723, intentándose en 1747 nuevas reparaciones. Pero el gran interés por cerrar esta parte de la isla llegó a raíz del temporal acaecido en 1765. Como consecuencia del mismo se suceden intervenciones de los ingenieros militares Juan Caballero, Silvestre Abarca, Luis Huet, Juan Martín Cermeño. Pero fue Tomás Muñoz el encargado en 1788 de llevar a cabo el proyecto de reconstrucción que se extendió hasta 1791, abarcando la zona comprendida entre el flanco del Matadero y el flanco de Capuchinos. Su idea era crear una playa artificial tras la cual un batidero daría paso a la muralla. Tomás Muñoz consiguió cerrarla, pero en 1792 ocurrieron nuevos derrumbamientos por la fuerza del mar. Durante el siglo XIX las fracturas continuaron, casi siempre en la misma zona, pero el trazado ya estaba realizado definitivamente. Éste comprendía los baluartes de los Mártires y Capuchinos y los flancos de Capuchinos, San Rafael/Puerto Chico, San Miguel, San Nicolás y del Matadero (este último apenas reconocible). Desde este punto enlaza la muralla con el frente de Tierra dándose por cerrado el cinturón amurado de Cádiz.
- Para fortificar aún más su defensa por tierra, se complementó el recinto murado con la construcción de un gran conjunto fortificado independiente ante el foso del frente de Tierra, constituido por la llamada obra coronada, un segundo foso, los glacis y el glacis avanzado o ante-glacis. Todo este conjunto se conoce genéricamente como los glacis de Puerta Tierra.
- Pero aún en el siglo XIX, y debido a la invasión francesa, se hizo necesario extender más el perímetro amurado, construyendo en la zona actualmente conocida como de Cortadura las murallas de la Cortadura de San Fernando, que aún existen y cierran el acceso de la ciudad contemporánea.
- La estructura de las Murallas de Cádiz responde al sistema, ideado por Vauban, de fuegos cruzados mediante castillos y baluartes.
Círculo De Moorehead
El Círculo De Moorehead
Una Máquina Ceremonial
Nombre del sitio: Fort Antiguo – Moorehead Circle
Nombre alternativo: Moorehead Circle Woodhenge
País: Estados Unidos
Región: Gran Lagos en el Medio Oeste
Tipo: Círculo de madera
Ciudad más cercana: Líbano, Ohio
Aldea más cercana: Oregonia, Ohio
Latitud: 39.406800N Longitud: 84.0909W
Condición: Destruido
El círculo de Moorehead , es un woodhenge en Fort Ancient Earthworks .
El Moorehead Circle es un sitio increíblemente complicado. Cada palada de tierra parece revelar más enigmas que respuestas .
El círculo de Moorehead, ubicado en la cabecera de uno de los principales barrancos que conducían desde el río Little Miami, era un anillo triple de grandes postes de madera que rodeaban un pozo central lleno de tierra roja. Una estructura rectangular de 40 por 50 pies estaba ubicada junto a este altar central. Un arco de trincheras alternas y pisos preparados en la mitad sur del círculo pudo haber sido algo así como gradas, aunque Riordan no cree que necesariamente tuviera asientos de madera. En un correo electrónico, me sugirió que estos pisos podrían haber sido lugares donde «se suponía que grupos sociales particulares, como miembros de clanes, observaban los ritos que ocurrían en el centro del Círculo».
El Círculo de Moorehead debe haber sido el corazón ceremonial de Fort Ancient. Riordan cree que fue un foco importante de actividad ritual durante un siglo o más. Existe evidencia clara de que al menos algunos de los postes de madera fueron reemplazados al menos dos veces. La estructura rectangular fue reconstruida al menos una vez. Y un pavimento de piedra caliza en la entrada principal del círculo fue reformado al menos en una ocasión.
En una presentación de su investigación en la reunión conjunta de la Federación Arqueológica de los Estados del Este y el Consejo Arqueológico de Ohi
o en Perrysburg en octubre, Riordan se centró en la culminación de la vida ceremonial activa del Círculo de Moorehead. Dijo que la gente de Hopewell no solo abandonó esta notable máquina ceremonial dejándola caer lentamente en la ruina. En cambio, desmantelaron cuidadosamente sus componentes y luego sellaron el sitio debajo de una capa de grava, pero no con un montículo de tierra.
Por lo general, la gente de la cultura Hopewell habría cubierto un lugar de actividad ritual tan intensa debajo de un montículo, tal vez para conmemorar los eventos trascendentales que ocurrieron allí o tal vez para aislar a la comunidad del poder espiritual potencialmente peligroso que aún irradiaba de ese suelo sagrado. El hecho de que no lo hicieran aquí es uno de los misterios del Círculo de Moorehead y una de las razones por las que no se descubrió antes de la encuesta de 2005. Esto sugiere que es probable que haya más sitios como el Círculo de Moorehead esperando a ser descubiertos, si no en F
ort Ancient, quizás en Newark Earthworks o los varios sitios de movimiento de tierras que forman parte del Parque Histórico Nacional de la Cultura Hopewell .
La Fort Antigua Earthworks es parte de la Tierra Ceremonial Hopewell, que está en la Lista Tentativa de los Estados Unidos para su eventual consideración para ser nominado a la Lista del Patrimonio Mundial.
La investigación como el trabajo de los Riordans en Fort Ancient es esencial para añadir a nuestro conocimiento del sitio. Ese conocimiento puede ser utilizado no sólo para aumentar nuestra comprensión del logro Hopewelliano, sino también para contribuir a nuestros esfuerzos de manejo y conservación, así como para generar emoción pública sobre el sitio.
Timber Circle en el condado de Warren, Ohio.
Situado dentro de la obra de la Tierra del Norte Enciero de la Fuerte antiguo En memoria estatal, el Moorehead Circle es un círculo de madera, de casi 200 pies de diámetro. Posiblemente se usó para marcar eventos astronómicos. Descubierto en 2005 durante un estudio de la teledetección, no había señales visibles de la estructura sobre el suelo en tiempos históricos. La datación de carbono indica que alguna forma del sitio fue construida por primera vez en 40 a.C., pero fue reconstruida varias veces hasta AD 420.
El complejo sitio, tiene un círculo triple de agujeros de poste con un pozo central, rectangular lleno de tierra roja, quemada, pozo de 2,5 pies de largo que medía 15 pies de largo por 13 pies de ancho.
Moorehead Circle ha sido el foco de las excavaciones anuales dirigidas por Robert Riordan, profesor de antropología en la Universidad Estatal de Wright. La función fue nombrada por Riordan en honor al arqueólogo pionero Warren K. Moorehead.
Interpretación de la estructura del Círculo de Moorehead basada en la geografía inicial.
Estudio físico. La característica central está ubicada en la Trinchera B. La línea en negrita representa el anillo exterior principal de postes, mientras que los arcos grises son conjuntos internos de postes. Una brecha en lo geofísico Los datos en el lado norte de la cuadrícula se interpretan como la entrada principal. Los dos rectangulares redondeados Las características se interpretaron inicialmente como pisos de estructura. Las excavaciones han confirmado la presencia de una estructura al sur de la Trinchera B, mientras que la «estructura» más al noreste era en realidad una pavimento de piedra caliza. Otras masas negras son anomalías geofísicas identificadas como posibles características. Las zanjas llenas de arena y grava descritas en el texto e ilustradas en la Figura 3 no fueron detectados en el estudio geofísico original y, por lo tanto, no aparecen en la fotografía. Exca- Se superponen las trincheras de excavación desde las cuales se analizaron los artefactos. (Adaptado de Riordan 2007: Placa

























































































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