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Lugares extraños

En esta relación, se incluyen lugares con construcciones, generalmente prehistóricas, de cualquier parte del mundo, de las cuales no se tiene certeza absoluta de su uso, pudiendo ser este múltiple o desconocido. Por lo tanto no se incluyen las tumbas y similares, excepto en el caso de que sean muy representativas, únicas o excepcionales, o que estén asociadas a otra actividad. Cuando existen muchos similares, se han incluido sólo los más significativos, en alguna ocasión por países. Se ha huido de los mitos no comprobados, solo se incluyen si hay datos físicos palpables.

En ningún caso se ha pretendido ser exhaustivo.

Toda la información se ha sacado de la red, y principalmente se han utilizado los datos al efecto, de Wikipedia, y (entre otras) de las web:
http://www.ancient-wisdom.co.uk/azpages.htm
http://www.megalithic.co.uk/
http://www.stonepages.com/
http://www.stone-circles.org.uk/index.htm

Koi Krylgan Kala

Koi Krylgan Kala, Uzbekistán

Koi Krylgan Kala (uzbeko: qal’a Qo’yqirilgan; ruso: Кой-Крылган-Кала) es un sitio arqueológico ubicado fuera del pueblo de Taza-Kel’timinar en el Ellikqal’a Distrito (uzbeko: Ellikqal’a Tumani; ruso: Элликкалинский район) en la República de Karakalpakstan, una república autónoma de Uzbekistán.

Koi Krylgan Kala es un sitio arqueológico, situado fuera de la localidad de Taza-Kel’timinar en Uzbekistán. Se trata de un complejo de templos pertenecientes a la dinastía Chorasmian, un pueblo iraniano que gobernó la zona de Khwarezm.

En la antigüedad, estaba ubicado a lo largo de un canal en la región del delta del Oxus.

Ubicación de Koi Krylgan Kala

Existe cierta relación entre Koi Krylgan Kala y Toprak Kala, a 30 km al noroeste.[1] Es un complejo de templos de la dinastía Chorasmian, un pueblo iraní que gobernó el área de Khwarezm. Fue construido c. 400 a. C. La tribu Apa-Saka lo destruyó c. 200 a. C., pero más tarde fue reconstruido en un asentamiento, que duró hasta c. 400 CE. [2] Fue descubierto en 1938 por Sergey Pavlovitch Tolstov, líder de la Expedición Arqueológico-Etnológica Chorasmian. Contenía un templo de fuego de Mazdian y estaba decorado con frescos de consumo de vino.

Vista aérea de Koi Krylgan Kala

 

Ruinas de miles de fortalezas se diseminan en espacios abiertos de las estepas Khorezm, pero los restos de Koy-Krylgan-kala son únicos por la forma de esta antigua construcción, sin precedentes hasta entonces en Khoresm: la poderosa ciudadela no era cuadrada o rectangular como era habitual en ese entonces, sino redonda.

La ciudadela se ubica en el centro exacto de una fortificación defensiva en forma de círculo perfecto, con nueve torres perimetrales. El espacio entre el edificio central y el “anillo” fue hallado completamente construido.

Plano de planta y boceto de Koi Krylgan Kala

La fortaleza forma dos círculos asombrosos y perfectamente concéntricos, con 42 metros de diámetro en el caso del edificio central, y 87 metros el muro defensivo.

Entre las paredes interiores y exteriores se extienden radialmente las habitaciones de los criados y los artesanos.

Miles de fragmentos de magnífica cerámica han sido hallados alrededor de la fortaleza y entre sus ruinas. Junto con otros hallazgos, en particular las puntas de bronce de las flechas, se utilizaron para identificar su edad – los arqueólogos descubrieron que era el más antiguo de todos los monumentos del antiguo estado de Khorezmian.

Fue construido cerca del 400 AEC, poco después que Khorezm hubiera ganado su independencia de Persia. Hacia el 200 AEC fue destruido por la tribu Apa-Saka, para luego volver a ser reconstruido como un asentamiento, el que duró hasta el año 400 aprox.

La ciudadela interior forma un tambor de unos 10 metros de altura que cubre un patio central y seis habitaciones laterales. Originalmente era utilizada como cementerio para gobernantes korezmianos, para ritos de culto e incluso para observaciones astronómicas.

 

Restos actuales de Koi Krylgan Kala

 

Los korezmianos estaban familiarizados con los eclipses, tenían un calendario preciso y sabían la hora exacta de las estaciones, vital para el manejo de su economía agrícola.

 

 

 

 

 

Dibujo/reconstrucción de Koi Krylgan Kala. Imagen: asiecentrale.net

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El sitio fue descubierto en 1938 por Sergey Pavlovich Tolstov, líder de la expedición arqueológica. “Qoy Qırılg’an qala” es un nombre dado por los locales durante los últimos siglos y que se traduce generalmente como “fortaleza de la oveja muerta”, sin embargo, el significado exacto de “Qırılg’an” no es “muerto” sino “frágil”. El monumento fue estudiado sistemáticamente en 1951-1957, cuando fue excavado por completo.

La población de la fortaleza consistió en Zoroastrianos, adoradores de Anakhita, la diosa del agua y de los ríos, y Siyavus, el dios del sol. Su parte occidental fue construida en honor de la diosa Anakhita, y las partes del este y del sur se orientaron hacia el sol saliente en honor del dios del Siyavush. En la antigüedad la fortaleza estaba ubicada a lo largo de un canal en la región Oxus (Gozan bíblico).

Vista aérea de Koi Krylgan Kala

Esta fortaleza sigue siendo un rompecabezas histórico hasta ahora, destacándose por su diseño circular, único entre otras fortalezas del antiguo Khorezm, y que nos recuerda a Arkaim.

 

Estatua de un hombre-osario de Koi Krylgan Kala, primeros siglos AD, Museo del Hermitage

 

La estructura es un edificio cilíndrico de dos pisos con un diámetro de 44 metros, alrededor del cual se levantaron muros de la fortaleza a una distancia de 14 metros; El espacio entre la estructura central y los muros se construyó con edificios residenciales. Presumiblemente, la estructura central se utilizó como la tumba de los reyes Khorezm y como un templo zoroastriano. Además, está decorado con frescos. También es posible que un observatorio astronómico funcionara en la fortaleza.

 

Vista aérea de Koi Krylgan Kala

 

El Argar

El Argar

El Argar

Coordenadas: 37°15′08″N 1°55′03″O

Localización administrativa

País: España

División: Andalucía

Subdivisión: Almería

Localidad: Antas

Historia del sitio

Tipo: Yacimiento arqueológico

Uso original: Hábitat y necrópolis

Época: Edad del Bronce

Cultura: Cultura argárica

 

Eventos históricos

Abandono o destrucción: mediados del II milenio a. C.

Ocupantes: unos 500 en su apogeo

 

Hallazgos y descubrimiento

Descubrimiento: finales del siglo XIX

Arqueólogos: Enrique y Luis Siret

Dimensiones del sitio

Superficie: 16 000 m²

El Argar es un yacimiento arqueológico situado en el municipio de Antas, Almería, España. Se encuentra sobre una meseta con abruptas pendientes en su lado occidental, 35 m sobre el río Antas y laderas más suaves en el resto, extendiéndose por parte de estas últimas también.1​ Forma parte de la zona arqueológica de El Argar y La Gerundia, constituyendo un poblado prehistórico de la Edad del Bronce del sudeste ibérico que da nombre a la cultura argárica.

Fue excavado inicialmente por los hermanos Enrique y Luis Siret que publicaron sus resultados en castellano bajo el título de Las primeras edades del metal en el sudeste de España en 1890. Los materiales recogidos en este y otros yacimientos similares constituyeron el corpus básico para singularizar este grupo cultural, siendo estudiados una y otra vez por investigadores como B. Blance o H. Schubart.2

El espectacular desarrollo de esta cultura hizo pensar a sus excavadores que no mantenía ninguna relación con las fases anteriores, buscando su origen en influencias mediterráneas. Pero ahora se sabe que hay una clara continuidad con la época previa de Los Millares (Edad del Cobre).

Cronología

Basándose en las estructuras y ajuares funerarios excavados en el poblado, B. Blance estableció una secuencia dividida en dos periodos, A y B,3​ que, posteriormente, fue revisada y ampliada gracias a otros yacimientos:

  • Argar I o inicial (Argar A según la primera sistematización), con cistas y algunas fosas, así como elementos campaniformes y alabardas tipo Argar;
  • Argar II o antiguo (Argar A también), similar a la anterior en lo material, pero con una evolución hacia los rituales argáricos;
  • Argar III o pleno (Argar B), con predominancia de los pithoi y ajuares compuestos por puñales, hachas, espadas, alabardas tipo Montejícar y adornos personales.
  • Argar IV o tardío (Argar C, un complemento posterior), con elementos de Cogotas I.4

Yacimiento

El Argar. Ajuar funerario.

El Argar es considerado un asentamiento de nueva fundación, sin antecedentes calcolíticos.5​ Con una superficie de 16 000 m² y una población estimada de unos 500 habitantes, es uno de los poblados conocidos más grandes pertenecientes al grupo epónimo. En el interior de las propias viviendas se han encontrado más de mil sepulturas. Estaba estratégicamente situado sobre un cabezo amesetado y protegido también por una muralla, en cuyo interior se han excavado viviendas rectangulares de 8-10 m por 2,5 m, así como otras de planta irregular o circular. Las paredes se construían con madera y barro, levantados sobre un zócalo de piedra.6​ El techo era de cañas o ramas y barro. Tiene un urbanismo complejo que se caracteriza por la creación artificial de terrazas, con una acrópolis situada en lo más alto del yacimiento.

Economía

El Argar era un poblado dedicado a la agricultura y la ganadería, complementadas por la metalurgia, las manufacturas textiles, la caza y la pesca.6​ Debido a la existencia de enterramientos con ricos ajuares, se cree que constituía un lugar central de la cuenca de Vera,7​ similar a La Bastida de Totana o El Oficio.

Enterramiento en tinaja típico de la segunda fase de El Argar

La agricultura jugaría un papel importante, ya que se han encontrado más de quinientos artefactos relacionados con esta actividad, desde piezas de hoz hasta molinos. El cultivo principal era la cebada, seguido a bastante distancia por el trigo, el lino, las habas y las hortalizas.89​ Respecto a la ganadería, no hay elementos suficientes para calibrar su importancia, aunque hay excrementos de cabra10​ y alguna especie nueva como el caballo, el cual, probablemente, no se criaba para el consumo. Se cazaba el jabalí.11

La metalurgia parece que se desarrolló en un único espacio, donde se encontraron todos los elementos propios del proceso: un posible horno, crisoles y moldes para fabricar hachas, cuchillos, punzones o brazaletes. No hay presencia de escorias pero sí buena cantidad de mazos, picos y percutores. La mayoría de los objetos metálicos estaban fabricados en cobre, así como unos pocos en bronce. Entre los ajuares se hallaron dos espadas.12​ Hay presencia creciente de adornos de plata y oro en los ajuares funerarios de mayor prestigio; correspondiendo al final del periodo argárico las primeras aleaciones de bronce.

La producción de pesas de telar debía estar centralizada también, ya que se han encontrado en un mismo espacio 600 pesas en proceso de cocción. Hay muchos artefactos fabricados en materia ósea, como espátulas, punzones o agujas.12

Necrópolis

Hay excavadas un total de 1034 tumbas, de las cuales el 50 % contenían, además de la cerámica, elementos metálicos en sus ajuares. Basándose en la relación del sexo con su ajuar se determinó la correspondencia de los enterramientos femeninos con un punzón y los masculinos con hacha-alabarda-espada.3​ Hay varias tumbas de individuos infantiles masculinos con ajuares significativos, lo que sugiere la existencia de rangos hereditarios.13

El patrón funerario se basa en sepulturas individuales, en las que, a veces, aparecen dos o tres individuos. Están ubicadas bajo las casas, no existiendo una necrópolis como tal. El ritual y los ajuares reflejan una marcada desigualdad social, por lo que se ha propuesto que la sociedad argárica estaría muy estratificada, aunque hay opiniones diversas.

Interpretación

Restos de un cráneo de la sepultura 62 de El Argar, con diadema de plata: «Las alhajas consisten en una diadema de plata, pendientes de oreja, de cobre y de plata, y collar, de hueso y de serpentina».14

La primera fase de ocupación del poblado refleja una comunidad campesina autosuficiente que se iniciaba en la metalurgia y se enterraba predominantemente en fosas, con ajuares muy similares. En una segunda fase se produjo un importante aumento de la demografía y de las actividades metalúrgicas, enterrándose mayoritariamente en cistas, con ajuares ya diferenciados (aparecen en algunos pendientes y anillos metálicos). En la tercera existían claras diferencias socio-económicas entre los habitantes del poblado y predominaban las urnas cerámicas, en cuyos ajuares más ricos se encuentran diademas y espadas (elementos de alto contenido ideológico), mientras que muchos enterramientos carecen de cualquier tipo de ofrenda.15

La ideología dominante era aristocrática y guerrera. Esto se refleja en la fortificación de los poblados, la gran importancia de las armas y la presencia de éstas en los ajuares funerarios.

La sociedad argárica desapareció hacia el 1500 a. C.

Museos ‘argáricos’

Saber más en: http://www.elargar.com/inicio/

                        https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_arg%C3%A1rica

El Argar, el gran enigma de la civilización que se desvaneció misteriosamente

Surgida hace 4.000 años, fue la primera sociedad dividida en clases de la península Ibérica y la que creó el primer Parlamento del mundo, pero se desvaneció en el 1550 antes de Cristo

Recreación en 3D de La Bastida, cerca de la actual Totana (Murcia), uno de los principales asentamientos de la cultura argárica. Dani Méndez-REVIVES

Es uno de los grandes enigmas de la arqueología. Una cultura, la de El Argar, que aparece en el 2200 antes de nuestra era y que desaparece en el año 1550 antes de Cristo. ¿Las causas? Los expertos se debaten entre un agotamiento de los recursos naturales que la sustentaban ―lo que provocó la huida de la población o la muerte por inanición de más de la mitad de los recién nacidos― o una gigantesca revolución popular que arrasó todas sus ciudades a causa del insoportable yugo de la clase dirigente, la tenedora del armamento, de los recursos y de las vidas.

Sea como sea, la cultura argárica, “la primera sociedad divida en clases de la península Ibérica”, como la define la Universidad Autónoma de Barcelona, la que creó el primer Parlamento del que se tiene constancia en el mundo, la que enterraba a sus aristócratas con bellísimos ajuares de oro y plata, se volatilizó literalmente hasta que un arqueólogo llamado Rogelio de Inchaurrandieta (1836-1915) se topó con ella en Murcia en 1869 y comenzó a hacerse preguntas.

Más información

El rapto de la princesa argárica de Murcia

Inchaurrandieta expuso su gran hallazgo en el Congreso Internacional de Arqueología de Copenhague (1866-1912). Habló de una ignota civilización de la Edad del Bronce que había hallado en un cerro abrupto del municipio de Totana (Murcia), con ajuares increíbles y que incluía una gran ciudad fortificada que carecía de cualquier tipo de conexión con las sociedades históricas conocidas. Nadie le creyó.

Ajuar argárico encontado en la tumba 38 del yacimiento de La Almoloya. Universidad Autónoma de Barcelona

Pero en 1877, los hermanos belgas Luis y Enrique Siret llegaron a Murcia buscando explotaciones mineras y terminaron confirmando la existencia de esta desconocida sociedad, de grandes centros urbanos, que se extendió 35.000 kilómetros cuadrados por el sureste de la Península, que surgió hace 4.000 años y que desapareció sin que nadie supiera las causas. Esta cultura, llamada de El Argar (Antas, Almería), por ser ese yacimiento el primero excavado metódicamente, dominaba la agricultura, los metales y creaba fabulosas piezas de orfebrería. Hasta se conservan los restos de una de sus princesas.

Señala el estudio El Argar: la formación de una sociedad de clases, de los arqueólogos Vicente Lull, Rafael Micó, Roberto Risch y Cristina Rihuete Herrada, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UBA), que El Argar “es una de las culturas emblemáticas de los inicios de la Edad del Bronce en Europa. La constatación de grandes asentamientos en sus cerros, la abundancia de contextos funerarios bien preservados en el subsuelo de los poblados, así como la cantidad, variedad y singularidad del repertorio artefactual, han atraído desde entonces la atención de numerosos investigadores”.

La mayoría de los núcleos de población argáricos ocupaban altozanos situados en las estribaciones de las sierras, separados de los llanos o vegas, pero con un amplio control visual sobre estos. Las viviendas argáricas eran de planta absidal, trapezoidal o rectangular y se disponían sobre terrazas artificiales. Por lo general, “los enclaves ocupaban una superficie de entre una y tres hectáreas, aunque el desarrollo posterior de algunos, como Lorca y La Bastida, los llevó a superar esa extensión (hasta 10 hectáreas)”.

Vista aérea del yacimiento argárico de La Almoloya, en 2015.Universidad Autónoma de Barcelona

Vicente Lull, catedrático de Prehistoria en la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los expertos mundiales más reconocidos sobre esta sociedad, admite que lo argárico “está de moda”. “Vienen especialistas de todo el mundo a interesarse por esta civilización única, contemporánea de la minoica, pero totalmente olvidada”. “Es una civilización sin parangón”, continúa, “con un desarrollo tecnológico de primer orden, que no dejó nada a su paso, pero que lo adelantó todo. Es como la búsqueda de la civilización perdida”.

Los expertos coinciden en que el descubrimiento de El Argar supuso una ruptura con respecto al periodo calcolítico precedente en aspectos como el desarrollo tecnológico, las relaciones económicas, los patrones urbanísticos y de organización territorial y los ritos funerarios. “La orientación de la producción hacia la obtención de excedentes centralizados en un contexto de marcada explotación social supuso el surgimiento de uno de los primeros Estados de Europa occidental”, afirma la UAB.

Los Siret, a finales del siglo XIX, excavaron 10 yacimientos argáricos y abrieron más de mil tumbas en Antas, con el consiguiente destrozo de los restos. No obstante, dibujaron de forma precisa todo lo que iban encontrando. “La cultura de El Argar es la primera sociedad clasista de la península Ibérica. Los asentamientos centrales acumulaban una parte importante de los excedentes de producción y la fuerza de trabajo. Los efectos de dicho control se manifiestan en la normalización de los productos cerámicos y metalúrgicos y en la circulación y uso restringidos, sobre todo, de los productos metálicos”, aseveran los expertos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Diademas de plata, recipientes, adornos y calavera encontrados en una tumba de El Argar y dibujados por los hermanos Siret.

Pero no todos los habitantes de estas ciudades acumulaban riqueza en igual medida, tal y como demuestran los ajuares funerarios exhumados de la clase dominante. En 1984, Vicente Lull y Jordi Estévez distinguieron tres estratos sociales. La clase más poderosa, formada por el 10% de la población, que “gozaría de todos los privilegios y que disponía de los ajuares más ricos, incluidas armas como alabardas y espadas”; un 50% de individuos con derechos político-sociales reconocidos, y un 40% de personas dedicadas a la servidumbre o a la esclavitud. “Una de las características de esta sociedad es que estaba encerrada en sí misma. Sus defensas no servían solo como protección, sino que creaban una sociedad enclaustrada dominada por una opresiva clase dirigente”, recuerda Lull. Precisamente, esa opresión aristocrática pudo desencadenar el fin de esta civilización.

La cultura argárica se extendió unos 700 años (2200 a 1550 a. C), fue escasamente permeable y se basaba en relaciones de parentesco y un sistema de transmisión hereditaria. El Argar comenzó entre las cuencas de Vera y Guadalentín (Murcia) y se extendió por la Meseta, la Comunidad Valenciana, Almería y Granada.

Los argáricos solían enterrar a sus difuntos en el interior de las viviendas. “Las prácticas funerarias muestran una remarcable uniformidad a lo largo de todo el territorio. Las comunidades inhumaban a sus difuntos bajo el piso del área habitada en sepulturas individuales, a veces dobles y, en pocas ocasiones, múltiples. El cadáver era depositado en posición flexionada y, generalmente, en decúbito lateral o en posición sedente con la cabeza orientada hacia el sur o el oeste”, recuerdan los expertos de la UAB.

Posición de dos cuerpos enterrados en La Almoloya y localización de los elementos del ajuar con que fueron enterrados.Celdrán Beltrán

El final de las manifestaciones argáricas se sitúa hacia 1550 a. C., dando paso al Bronce Tardío del sudeste peninsular. Las causas del colapso de la sociedad argárica parecen haber sido un conjunto de factores socioeconómicos y ecológicos. Posiblemente, la sobreexplotación del medio condujo a una degradación ecológica que hizo inviable la reproducción económica y social. El final de El Argar está caracterizado por el agotamiento de los recursos naturales, los instrumentos de trabajo y la fuerza de trabajo, este último en forma de una alta mortalidad infantil y el desarrollo de patologías. Quizás esta situación llevó a un estallido social sin precedentes que supuso la desaparición completa de esta civilización, como demuestra el hecho de que numerosas de las edificaciones desenterradas muestran signos de haber ardido por los cuatro costados.

Tapones de oro de lóbulo de oreja de la tumba 38 de La Almoloya. J.A. Soldevilla / Universidad Autónoma de Barcelona

Según los expertos, tras la destrucción vino el completo silencio, solo roto por la permanencia en Alicante y Granada de algunos pequeños grupos argáricos que sobrevivieron un siglo más y que pudieron ser poblados por las clases dirigentes huidas.

De los centenares de tumbas argáricas estudiadas destaca una que los arqueólogos llaman de la princesa de La Almoloya, una joven que murió en el año 1635 antes de Cristo en el actual término de Pliego (Murcia). La enterraron en la cabecera de un edificio singular con su ajuar, que incluía una diadema de plata y una treintena de valiosos objetos de oro, plata, ámbar, piedras semipreciosas, cobre y cerámica. Bajo ella, se halló el cuerpo de un hombre que había fallecido años antes.

A unos 100 kilómetros de Pliego, en Antas, se encontraba el centro económico y político de esta cultura encerrada en sí misma, donde se ha hallado un edificio que incluía una gran sala de gobierno de unos 80 metros cuadrados, con bancos para sentarse y presidida por un hogar y un podio. Estaba preparada para acoger a unas 50 personas. Los investigadores suponen que era una especie de Parlamento, quizás el primero del mundo. “Nunca sabremos qué se debatía allí”, indica Lull, “porque los argáricos, sorprendentemente, y a pesar de su desarrollo, no dominaban la escritura. Es un misterio sobre un misterio”.

De Vicente G. Olaya

Círculo de Vinoř

Círculo de Vinoř

Descubren una estructura de 7.000 años cerca de Praga

Vinoř (en alemán Winor) es un antiguo pueblo, desde 1974 un distrito de la ciudad y territorio catastral de Praga, desde el 24 de noviembre de 1990 bajo el nombre de Praga-Vinoř también un distrito de la ciudad. Está ubicado en el noreste de la ciudad capital de Praga, en la parte noreste distrito de Praga 9, a lo largo de la calle Mladoboleslavská que conduce hacia Brandýs nad Labem. Tiene una superficie de 599,92 ha .

El círculo de Vinoř es más antiguo que Stonehenge y las pirámides de Egipto y ahora ha quedado al descubierto todo el complejo

Pablo Javier Piacente

Una vista aérea de la rotonda Vinoř cerca de Praga, que muestra tres entradas separadas. Crédito: Instituto de Arqueología de la Academia Checa de Ciencias.

Arqueólogos que realizan excavaciones cerca de Praga han descubierto los restos de una estructura de la Edad de Piedra, que es más antigua que Stonehenge e incluso que las pirámides egipcias: se trata de un enigmático complejo conocido como círculo de Vinoř. Hace casi 7.000 años, durante el Neolítico tardío o Nueva Edad de Piedra, una comunidad agrícola local pudo haberse reunido en este edificio circular, aunque aún se desconoce su verdadero propósito.

Investigadores del Instituto de Arqueología de la Academia Checa de Ciencias han identificado cerca de la ciudad de Praga una misteriosa estructura, llamada círculo de Vinoř, con una antigüedad de 7.000 años. El círculo excavado posee alrededor de 55 metros de diámetro: sería obra de la cultura Stroked Pottery, que floreció entre los años 4.900 a. C. y 4.400 a. C.

También conocida como la cultura del Danubio Medio, Stroked Pottery es la sucesora de la cultura de la Cerámica Lineal, identificada a través de un importante centro arqueológico del Neolítico europeo en Europa Central. La influencia de Stroked Pottery se centró en los actuales territorios de Polonia, el este de Alemania y el norte de la República Checa, superponiéndose con las culturas Lengyel, al sur, y Rössen, hacia el oeste.

Construcción en círculos

Según un artículo publicado en Live Science, la antigüedad de las construcciones supera al mítico Stonehenge y a las icónicas Pirámides de Egipto. Los científicos checos indicaron que los antiguos pobladores se organizaban en aldeas agrícolas sedentarias, compuestas por amplias construcciones circulares denominadas Roundels. Al parecer, el conocimiento de la construcción en círculos cruzó las fronteras de varias culturas de la época, ya que existen evidencias de este tipo de construcciones en círculos en diferentes puntos de Europa central.

Como las personas que construyeron los círculos solo tenían herramientas de piedra con las que trabajar, los tamaños de estas residencias circulares son bastante impresionantes, llegando por lo general a alrededor de 60 metros de diámetro, aproximadamente la mitad de la longitud de un campo de fútbol. Sin embargo, se sabe poco sobre las personas que las construyeron y las habitaron, ya que se han encontrado muy pocos entierros que puedan proporcionar más información sobre sus vidas hace siete milenios.

A pesar de esto, la datación por carbono de los restos orgánicos hallados podría confirmar definitivamente la fecha de creación de estas estructuras. Además, se encontraron fragmentos de cerámica, huesos de animales y herramientas de piedra. Se cree que cada uno de estos enormes círculos albergaba de 20 a 30 personas, según un artículo publicado en la web de Radio Praga Internacional y ampliado en otro informe previo.

Centros de comercio o de culto religioso

Hasta la fecha, se han encontrado alrededor de 200 Roundels en toda Europa central, 35 de ellos ubicados en el territorio de la República Checa. El círculo de Vinoř, que se descubrió originalmente en la década de 1980, tiene una planta inusual con tres entradas separadas. Lo que hace única a la nueva investigación es que los arqueólogos han revelado la estructura casi en su totalidad. A pesar de estos hallazgos, aún no está claro para qué se utilizaron estas enigmáticas estructuras circulares.

Según Miroslav Kraus, científico líder de la investigación, una de las teorías indica que podrían haber sido utilizadas como un centro económico o de comercio. También podrían haber funcionado como sede de algún culto religioso, donde se realizaban rituales relacionados con las distintas épocas del año. Vale recordar que los Roundels se construyeron durante la Edad de Piedra, cuando la gente aún no había descubierto el hierro. Las únicas herramientas que podían usar estaban hechas de piedra y huesos de animales.

Los redondeles comenzaron a conocerse y estudiarse hasta hace unas décadas, cuando la fotografía aérea con drones se convirtió en una parte fundamental de las excavaciones arqueológicas.

Hoy se sabe que “los redondeles son la evidencia más antigua de la arquitectura en toda Europa”, dijo Řídký a Radio Praga Internacional.

En 1991, se encontró en Alemania el redondel más antiguo conocido, el cual también corresponde a la cultura de la cerámica de los trazos. A esta estructura se le conoce como Círculo de Goseck.

Dos de las tres entradas que tiene esta construcción se corresponden con la salida y la puesta del sol durante los solsticios de invierno y verano.

Por ello es que se cree que el Círculo de Goseck funcionaba como una especie de observatorio o calendario.

Fotografía: Archaeological Institute of the Academy of Sciences

Casarabe

Casarabe

Descubren una civilización prehispánica “perdida” en lo profundo del Amazonas, en la región de Los Llanos de Mojos, Cotoca en Bolivia.

15 siglos atrás, crearon carreteras, canales y embalses y erigieron pirámides cónicas de hasta 22 metros de altura.

26·05·22

En la actual Bolivia, una civilización prácticamente desconocida se desarrolló por más de 4.500 kilómetros cuadrados en la profundidad del Amazonas y creó una cultura capaz de convivir armónicamente con su entorno por más de 900 años.

Millones de láseres disparados desde un helicóptero que volaba sobre la cuenca del Amazonas han revelado evidencia de asentamientos desconocidos construidos por una civilización prehispánica “perdida”: los hallazgos indican que el misterioso pueblo Casarabe, que vivió en la región de los Llanos de Mojos de la cuenca del Amazonas entre los años 500 y 1.400 después de Cristo, era mucho más numeroso de lo que se pensaba anteriormente y que había desarrollado una civilización rica y extensa.

Captura de pantalla de una animación 3D del sitio de Cotoca, en Bolivia, donde se descubrieron las huellas de la civilización perdida. Crédito: H. Prümers / Instituto Arqueológico Alemán.

De acuerdo a un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Nature, los investigadores del Instituto Arqueológico Alemán descubrieron varios asentamientos desconocidos dentro de una red de carreteras, calzadas, embalses y canales que se centraba en dos asentamientos de gran magnitud de la cultura Casarabe, ahora llamados Cotoca y Landívar en la actual Bolivia.

Una civilización interconectada y avanzada en medio del Amazonas

Según explican los especialistas en un artículo publicado en Live Science, el sistema de comunicación creado permitía llegar de un asentamiento a otro en alrededor de una hora de caminata. Los descubrimientos indican que esta región del Amazonas estuvo muy densamente poblada en la época prehispánica, a diferencia de lo que se creía hasta hoy.

Estudios previos habían informado la existencia de restos arqueológicos y núcleos urbanos basados en la agricultura y localizados en áreas de bosques tropicales en el sudeste asiático, Sri Lanka y América Central, pero no existían evidencias sobre antiguas comunidades similares en esta zona de América del Sur, más allá de algunos grandes asentamientos interconectados en el sur de la Amazonia. En consecuencia, los sitios identificados pertenecientes a la cultura Casarabe obligan a poner en duda los modelos científicos al respecto.

La región de los Llanos de Mojos es una sabana tropical de tierras bajas, en el suroeste de la cuenca del Amazonas. Presenta estaciones húmedas y secas: en los meses más secos casi no llueve, pero durante la temporada de lluvias, entre noviembre y abril, gran parte del área se inunda durante meses. Los misioneros españoles en el siglo XVI solo encontraron comunidades aisladas viviendo en esa zona: debido a esto, los científicos supusieron que la población prehispánica del área había tenido las mismas características.

A pesar de esto, algunos investigadores comenzaron a dudar de la precisión de esta teoría e iniciaron estudios. Es así que se encontraron movimientos de tierra en la década de 1960, pero muchos científicos cuestionaron si realmente eran ruinas o solamente características naturales. Sin embargo, los últimos estudios confirmaron que los asentamientos más pequeños de Casarabe podrían haber sido el hogar de miles de personas: ya se conocen 24 núcleos urbanos, nueve de los cuales se descubrieron en el actual estudio, liderado por el arqueólogo Heiko Prümers.

Un nuevo tipo de urbanismo tropical

En sus conclusiones, los científicos describen que los sitios pertenecientes a la cultura Casarabe conformaron un denso sistema de asentamientos en cuatro niveles, en un área que abarcó aproximadamente un total de 4.500 kilómetros cuadrados. Cada uno de los núcleos más importantes controlaba un área de aproximadamente 500 kilómetros cuadrados. Los mismos estaban comunicados por una compleja red de caminos y carreteras.

La arquitectura cívico-ceremonial de estos grandes asentamientos incluye andenes escalonados, sobre los cuales se erigen estructuras en forma de U, formaciones rectangulares y pirámides cónicas de hasta 22 metros de altura. Aún se desconoce qué sentido tenían en el marco de la cosmovisión y las creencias de estos pueblos prehispánicos.

En tanto, la enorme infraestructura de gestión del agua, compuesta por canales y embalses, completa el sistema de asentamientos en un paisaje modificado por el ser humano, pero que al mismo tiempo mantenía una armonía con el exuberante entorno natural circundante. Los resultados del estudio indican que el patrón de asentamiento de la cultura Casarabe representa un tipo de urbanismo tropical que no había sido identificado hasta el momento en esa parte de América del Sur.

Una RED de antiguas ciudades, perdidas en el Amazonas, que han permanecido escondidas bajo el espeso dosel del bosque durante siglos ha sido revelada por escaneo láser.

Por Ian Randall

El conjunto de “asentamientos intrincados” fue detectado en el bosque de sabana de los Llanos de Mojos en Bolivia por el arqueólogo profesor José Iriarte de la Universidad de Exeter y sus colegas. Las ciudades, que fueron construidas por las comunidades de Casarabe entre los años 500 y 1400 d. C., presentan una serie de estructuras elaboradas muy diferentes a las descubiertas anteriormente en la región. Incluyen terrazas de 16 pies de altura que abarcan unas 22 hectáreas, el equivalente a 30 campos de fútbol, ​​estructuras cívico-ceremoniales construidas en forma de U y pirámides cónicas cada una de alrededor de 69 pies de altura. Los investigadores también detectaron rastros de una vasta red de embalses, calzadas y puntos de control que se extendían por muchos kilómetros.

Para mirar a través del dosel del bosque tropical, el equipo de investigación utilizó un método de detección remota basado en láser conocido como LiDAR, o “Detección y rango de luz”.

LiDAR funciona un poco como un sonar, enviando haces de luz y cronometrando el tiempo que tarda la luz reflejada en regresar al receptor para crear un mapa 3D del área objetivo.

Según los arqueólogos, la escala de la planificación y el trabajo que habría sido necesario para construir los asentamientos no tiene precedentes conocidos en la Amazonía y, en cambio, solo es comparable con los estados arcaicos de los Andes centrales.

Una red de ciudades perdidas en el Amazonas ha sido revelada por escaneo láser. Foto: Cotoca (Imagen: H. Prümers / DAI)

Anteriormente, los arqueólogos solo conocían 14 asentamientos de Casarabe. El estudio agrega dos asentamientos grandes junto con 24 más pequeños al registro.

A medida que se construyeron las ciudades, agregaron los investigadores, las comunidades casarabe de los Llanos de Mojos transformaron las sabanas amazónicas inundadas estacionalmente del tamaño de Inglaterra en paisajes agrícolas y acuícolas productivos.

La variedad de ‘intrincados asentamientos’ se detectó en el bosque de sabana de los Llanos de Mojos en Bolivia (Imagen: H. Prümers / DAI)

El profesor Iriarte dijo: “Durante mucho tiempo sospechamos que las sociedades precolombinas más complejas de toda la cuenca se desarrollaron en esta parte de la Amazonía boliviana, pero la evidencia está oculta bajo el dosel del bosque y es difícil visitarla en persona.

“Nuestro sistema Lidar ha revelado terrazas construidas, calzadas rectas, recintos con puntos de control y depósitos de agua.

“Hay estructuras monumentales [cada una] a solo una milla de distancia, conectadas por 600 millas de canales: largas calzadas elevadas que conectan sitios, embalses y lagos.

“La tecnología LIDAR combinada con una extensa investigación arqueológica revela que los pueblos indígenas no solo administraron los paisajes boscosos, sino que también crearon paisajes urbanos, lo que puede contribuir significativamente a las perspectivas de conservación de la Amazonía.

“Esta región fue una de las primeras ocupadas por humanos en la Amazonía, donde la gente comenzó a domesticar cultivos de importancia mundial como la mandioca y el arroz.

“Pero se sabe poco sobre la vida cotidiana y las primeras ciudades construidas durante este período”.

: un mapa LiDAR del sitio de Landívar (Imagen: H. Prümers / DAI)

Los descubrimientos, dijeron los investigadores, desafían la visión de la Amazonía como un paisaje históricamente “prístino”.

Los hallazgos lo posicionan como el hogar de una forma temprana de urbanismo creado y administrado por la población indígena durante miles de años.

Además, agregaron, estas ciudades antiguas se construyeron y administraron no en contra de la naturaleza, sino junto a ella.

La cultura Casarabe parece haber empleado con éxito estrategias de subsistencia sostenibles que promovieron el conservacionismo y mantuvieron la rica biodiversidad del paisaje.

El coautor del artículo y arqueólogo ambiental, el Dr. Mark Robinson, de la Universidad de Exeter, dijo: “Estas ciudades antiguas eran los centros principales de una red de asentamientos regionales conectados por calzadas rectas y aún visibles que irradian desde estos sitios hacia el paisaje durante varios kilómetros. El acceso a los sitios puede haber sido restringido y controlado.

“Nuestros resultados descartan los argumentos de que la Amazonía occidental estaba escasamente poblada en la época prehispánica. La disposición arquitectónica de los grandes asentamientos de la cultura Casarabe indica que los habitantes de esta región crearon un nuevo paisaje social y público.

“La escala, la monumentalidad y el trabajo involucrado en la construcción de la arquitectura cívico-ceremonial, la infraestructura de gestión del agua y la extensión espacial de la dispersión de los asentamientos se comparan favorablemente con las culturas andinas y tienen una escala mucho más allá de los asentamientos sofisticados e interconectados del sur de la Amazonía. ”

Los hallazgos completos del estudio se publicaron en la revista Nature .

Saber más en: https://www.nature.com/articles/s41586-022-04780-4

Lidar revela urbanismo prehispánico de baja densidad en la Amazonía boliviana

Higo. 1: Mapa del sureste de los Llanos de Mojos.

La cobertura Lidar está marcada por las áreas grises (A–F). Los triángulos negros representan sitios de asentamiento de la cultura Casarabe que tienen arquitectura de montículos de plataformas. La capa topográfica se basa en datos TanDEM-X DEM de 12 m.

Fig. 2: El sitio de Cotoca (núm. 185).

a, Ocupación del área lidar de Cotoca. b, Sitios y características arqueológicas principales reveladas por lidar en el área de Cotoca. c , imagen Lidar del sitio de asentamiento grande Cotoca con secciones transversales A–B y C–D. msnm, metros sobre el nivel del mar.

Fig. 3: Mapas de dos grandes sitios de asentamiento.

Las líneas rojas indican los recintos poligonales y las calzadas rectas que irradian desde los sitios. Las capas topográficas se basan en datos TanDEM-X DEM de 12 m. a, sitio de Landívar (núm. 168). b, sitio de Cotoca (núm. 185).

Grandes sitios de asentamiento

Los asentamientos que, con más de 100 ha de tamaño, superan muchas veces a la mayoría de los otros asentamientos de la misma cultura, son un fenómeno muy temprano y mundial.

Ambos grandes sitios de asentamiento están rodeados por tres estructuras defensivas concéntricas que consisten en un foso y una muralla (Datos ampliados Fig. 1), algunas de las cuales están constituidas por muros dobles (Datos ampliados Fig. 9a). En el sitio de Cotoca, las estructuras defensivas internas solo se conservan en algunas secciones (Datos ampliados Fig. 1), lo que puede sugerir que cuando el sitio creció, las murallas se adaptaron en consecuencia.

Conclusiones

Nuestros resultados descartan los argumentos de que la Amazonía occidental estuvo escasamente poblada en la época prehispánica 28 . La disposición arquitectónica de los grandes asentamientos de la cultura Casarabe indica que los habitantes de esta región crearon un nuevo paisaje social y público a través de la monumentalidad. Proponemos que el sistema de asentamiento de la cultura Casarabe es una forma singular de urbanismo tropical agrario de baja densidad 2 —hasta donde sabemos, el primer caso conocido para toda la zona tropical de las tierras bajas de América del Sur 29 , 30 . La escala, la monumentalidad, el trabajo involucrado en la construcción de la arquitectura cívico-ceremonial y la infraestructura de gestión del agua, y la extensión espacial de la dispersión de los asentamientos se comparan favorablemente con las culturas andinas y tienen una escala mucho mayor que los asentamientos sofisticados e interconectados del sur de la Amazonía 31 , que carecen de arquitectura cívico-ceremonial monumental. Como tal, los datos contribuyen a la discusión sobre la riqueza global de la diversidad urbana temprana y ayudarán a redefinir las categorías utilizadas para las sociedades amazónicas pasadas y presentes.

Torre-La Janera

Torre-La Janera

Complejo megalítico

El yacimiento megalítico de La Torre-La Janera de Huelva llega al CSIC

De: La revista ‘Trabajos de Prehistoria’, que refleja la primera fase del proyecto ‘Mega-Lithos’ entre Ayamonte y Villablanca que lidera la UHU. Y otros artículos

  1. H. Huelva, 31 Julio, 2022 – (España)

La prestigiosa revista Trabajos de Prehistoria, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha incluido en su último número la publicación científica El sitio megalítico de La Torre-La Janera (Huelva): monumentalidades prehistóricas del Bajo Guadiana, trabajo de investigación en el marco del Proyecto I+D+i MEGA-LITHOS. Métodos de estudio geo-arqueológicos para la investigación de los megalitismos de Huelva (UHU-1263153), cuyo investigador principal es el Dr. José Antonio Linares Catela, del Área de Prehistoria del Departamento de Historia, Geografía y Antropología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Huelva.

Se trata de la primera publicación científica sobre este enclave de extraordinario valor histórico y arqueológico, localizado en los municipios de Ayamonte y Villablanca. El proyecto, que cuenta con la financiación del Programa FEDER y la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades, se ha realizado en coordinación y colaboración con la empresa Cota Cero GPH S.C., bajo la dirección de la Dra. Coronada Mora Molina, encargada de las actividades de campo contratadas con la entidad propietaria de los terrenos, Valle del Guadiana S.L. El estudio ha sido realizado por un equipo de investigadores especializados en arqueología prehistórica y megalitismo.

El yacimiento fue descubierto en el año 2018 por un el equipo de arqueólogos de la empresa Ánfora, contratada por la propiedad de los terrenos para hacer una evaluación del patrimonio histórico de la finca. Los componentes del equipo de trabajo son egresados de la Universidad de Huelva y la dirección de los mismos corrió a cargo del Doctor en Historia por la Universidad de Huelva y profesor de la Universidad de Nebrija de Madrid, Salvador Delgado Aguilar. El equipo estuvo asesorado en los trabajos por Juan Carlos Vera Rodríguez, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Huelva. Los resultados preliminares de estos trabajos fueron publicados en el número 33, correspondiente al año 2021, de la revista científica Antiqvitas, editada por el Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba.

La publicación actual se realiza en la revista ‘Trabajos de Prehistoria’, que es editada por el Instituto de Historia del CSIC. Es una revista referente en este campo en España y de trascendencia internacional, y el artículo es fruto de una segunda fase de investigación, ya concluida, donde “se ha buscado, con una metodología rigurosa, el adecuado tratamiento patrimonial, el conocimiento arqueológico, la protección y la conservación del sitio de La Torre-La Janera”. Una exhaustiva actuación de “un sitio megalítico único, extraordinario, que destaca, entre otras cosas, por albergar seguramente la mayor cantidad de menhires concentrados en un espacio de toda la península”, presentes en el lugar tanto de forma individual como en agrupaciones lineales (alineamientos) o circulares (crómlech).

Lugar del emplazamiento arqueológico. Google Maps.

La investigación ha integrado varias técnicas de muestreo, análisis y documentación, a saber, prospecciones, geoarqueología, tecnologías de información geográfica y fotogrametría, y el estudio ha arrojado importantes conclusiones, como por ejemplo, que se trata de un área arqueológica donde se ha constatado una “gran cantidad y variedad de megalitos (menhires, dólmenes, túmulos, cistas y recintos) de diferentes periodos cronoculturales construidos en grauvaca”. Igualmente, se recalca la “presencia de monumentos que integran los afloramientos como elementos arquitectónicos y simbólicos, así como la probable sincronía entre los menhires y las estructuras funerarias”.

José Antonio Linares resalta por ello que La Torre-La Janera tiene una personalidad propia, otorgando al Bajo Guadiana una relevancia enorme como territorio de estudio del megalitismo ibérico. A la espera de los resultados cronológicos que se obtengan en las pruebas de laboratorio, se calcula que los monumentos de primeras piedras verticales y el resto de megalitos del enclave fueron erigidos desde el Neolítico Medio al Bronce Antiguo, aproximadamente desde mediados del V a inicios del II milenio a.C., siendo reutilizados estos espacios ancestrales en periodos posteriores.

El descubrimiento de este sitio arqueológico aporta nuevos argumentos que refuerzan las interpretaciones del megalitismo atlántico como uno de los más antiguos fenómenos encaminados a la transformación y antropización de los territorios, de forma análoga a los marcadores gráficos, y por ello, el Bajo Guadiana amplía el horizonte de conocimiento de los megalitismos de Europa occidental y las potencialidades de investigación en el suroeste peninsular.

Como sostiene el equipo, con el trabajo de investigación, se ha dado una respuesta a una problemática patrimonial y a una preocupación social, garantizando la protección y conservación del yacimiento y generando, con la Universidad de Huelva al frente, un proceso de investigación riguroso.

El estudio del sitio arqueológico continúa en la actualidad con el Proyecto General de Investigación ‘MENHIGUA. Megalitos y menhires del Bajo Guadiana: el sitio de La Janera, Huelva’, autorizado y subvencionado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Este proyecto, liderado por la Universidad de Huelva y en colaboración de la Universidad de Alcalá, está siendo dirigido por el investigador José Antonio Linares y por los profesores Juan Carlos Vera Rodríguez (UHU) y Primitiva Bueno Ramírez (UAH). Durante sus seis años de vigencia (2021-2026), se realizarán excavaciones arqueológicas, prospecciones y estudios multidisciplinares que posibilitarán el análisis integral del yacimiento.

El sitio megalítico de La Torre-La Janera en Huelva

Por: El Profesor, de Voces de Bronce y Hierro

El sitio megalítico de La Torre-La Janera está situado en un terreno entre los límites municipales de Ayamonte y Villablanca, en Huelva. Los hallazgos se realizaron en el interior de una finca de 600 hectáreas que comenzó a desbrozarse en 2018 como parte de un proyecto para realizar una plantación de aguacates. Al localizarse un gran número de menhires y otros elementos, se llevó a cabo una prospección intensiva del territorio. El descubrimiento fue cubierto por varios medios de información entre el año 2018 y 2019.

El valor de estos hallazgos preliminares y la repercusión mediática llevó a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a establecer varias áreas de protección integral para realizar una investigación exhaustiva, que abarcan en total algo más de 109 hectáreas distribuidas en el interior de la parcela agrícola, más otros terrenos en los que llevar otros trabajos de investigación. Todos estos trabajos se organizaron desde enero de 2020 a junio de 2021. Con ellos se pudo comprobar la alta concentración de estructuras en el territorio, distribuidas principalmente en zonas altas como cimas de colinas y en las laderas y en torno de arroyos y otros cauces de aguas. Se encontraron numerosos menhires individuales y también otras construcciones, que los investigadores explican como evidencia de una ocupación larga y continuada del territorio.

El yacimiento se encuentra en la margen izquierda del río Guadiana, en las cercanías del cerro de Monte Gordo, en una zona de afloramientos de rocas pizarras y de grauvacas, unas piedras sedimentarias de origen granítico. En la región cercana a la desembocadura del Guadiana se conocían hasta la fecha pocas estructuras megalíticas, por lo que el hallazgo demuestra que este lugar estuvo más habitado de lo que se conocía y despierta entre los autores de la investigación la esperanza de poder ampliar el conocimiento sobre el origen del megalitismo y su distribución en el suroeste de la Península Ibérica.

En el lugar destaca no sólo la alta densidad de estructuras megalíticas encontradas, si no también el hallazgo de las zonas de extracción de estos menhires, así como grabados rupestres y otras estructuras de piedra asociadas a la ocupación del territorio. La mayoría de las construcciones se sitúan cerca de afloramientos naturales de roca, que fueron utilizados como cantera o como base para las construcciones.

Los menhires son las estructuras más numerosas, hasta 526 preservados en el lugar o bien reutilizados en otras construcciones. Se han localizado muchos que fueron desechados en algún momento del trabajo de cantería para su preparación, tal vez por roturas o por percibir que las rocas no contaban con las cualidades necesarias. Los trabajos en estos menhires consistieron en el alisado de las superficies a través de la talla y el piqueteado, el pulimento y la abrasión. Muchos de estos menhires no se encuentran en su posición inicial, si no que a lo largo del tiempo fueron derribados, o transportados desde su posición original hacia otros lugares. Algunos de ellos presentan decoración gravada en su superficie con las formas de cazoletas esféricas, o motivos geométricos y de líneas incisas o con formas de círculos, aprovechando en algunos casos las marcas naturales de la roca.

Los menhires que no fueron derribados o desechados se distribuyen principalmente en 26 alineamientos y 2 crómlech, localizados en las laderas o en las cimas de las colinas y cerros con un perfil continuo. Desde ellos puede observarse tanto el río Guadiana como el mar. Los alineamientos tienen varias orientaciones: norte-sur, este-oeste o noroeste-sureste. Los crómlech están en cimas de cerros que miran hacia el nacimiento del sol, desde donde pueden observarse los equinoccios y solsticios. El mejor conservado estaba formado por 9 menhires delimitando un espacio en forma de U que se abre hacia el este, rodeado por otros conjuntos de menhires.

Entre todos los menhires destaca un gran menhir situado en una fuerte pendiente junto al llamado arroyo del Rocín, con más de tres metros de altura y un metro de anchura y espesor, con un extremo superior de punta, denominado por los investigadores como API-2.

Imágenes del menhir API-2, el más grande del conjunto arqueológico encontrado alzado in situ. Fuente: bibliografía.

Junto a estas formaciones de menhires se han encontrado varias estructuras identificadas como arquitecturas funerarias por los descubridores, aunque también pudieron servir para otros rituales, como la entrega de ofrendas en memoria de los ancestros o como parte de algún culto a los astros. Se tratan de dólmenes, estructuras en forma de cámara, cistas o pequeños cajones de piedra, y túmulos. Su característica principal es su reducido tamaño y su gran variedad de formas.

Existen tres túmulos formados por acumulación de piedras. Uno de ellos es un túmulo conocido de antiguo, hoy arrasado, llamado dolmen de Villablanca. El segundo se sitúa a 150 metros de éste, aprovechando un afloramiento natural, formado por una cámara cuadrangular de algo más de 5 metros de lado, y apenas 70 centímetros de altura, delimitado por un anillo tallado en la roca y enlosado, lo que debió dar a la construcción un aspecto monumental. La cámara fue cerrada con una roca y a su lado derecho se erigió una estela. El tercer túmulo está en el interior de una plataforma con forma elíptica delimitada por bloques de piedra. Tiene una cámara de 3 metros y medio de longitud y una altura similar a la anterior. También fue señalizada con una estela y fue cubierta por un túmulo de 7 metros de diámetro.

Por otro lado, existen seis túmulos de piedras apiladas o de tierra, con estelas asociadas, situados igualmente en lomas o vaguadas de ríos o en altura.

Uno de los dólmenes de cámara construido aprovechando el afloramiento natural de rocas. Fuente: Bibliografía.

Además, se han encontrado 41 cistas individuales o agrupadas de dos o más. Tienen de 1 a 2 metros y medio de longitud, talladas en afloramientos de roca. Las de mayor tamaño posiblemente también fueron señalizadas con estelas.

Conjunto de túmulo con dos cistas asociadas. Fuente: Bibliografía.

Algunos de estos dólmenes, cistas y menhires se encuentran comprendidos en otras construcciones mayores que forman terrazas, muros y plataformas de mampostería, todas en el entorno del arroyo del Rocín. . Son construcciones abiertas y forman niveles de terrazas, manipulando las cuestas originales de las colinas y montes. Se han documentado 3 recintos de terrazas: uno elíptico y otros dos próximos entre sí, uno en forma de H y otro en forma de U.

El recinto elíptico conforma una plataforma circular en la cima de un monte con dos niveles inferiores en forma de terrazas formadas por muros de grandes bloques de mampostería. Tiene casi 2 hectáreas de superficie, con 200 metros en su eje más ancho. En el lado sureste se suceden hasta 6 niveles de terrazas.

El recinto en forma de H tiene algo más de 1 hectárea y 80 metros de ancho. La forma de H son tres muros de bloques de piedra y menhires reutilizados sobre una plataforma. En el flanco suroeste hay varias construcciones de piedra, y en la zona exterior se encuentra un terraplén de acceso y una terraza con dos niveles. El recinto en forma de U es de un tamaño similar al anterior. Está construido entre dos espolones de roca y comprende algunas canteras de extracción de menhires.

La cronología de estas construcciones puede calcularse por comparación con otros conjuntos constructivos del entorno, como los que pueden encontrarse en la zona del Algarve y el Alentejo, famosas regiones de monumentos megalíticos. Es posible que los orígenes de ocupación del lugar tuvieran lugar entre el V o VI milenio antes de Cristo. La sucesiva ocupación del territorio por poblaciones neolíticas fue modificando, ampliando y cambiando las estructuras reconocibles. La explicación de que muchos de los menhires hayan aparecidos tumbados puede indicar que en algún momento de la historia esos monumentos fueron condenados o reutilizados en otras construcciones. La construcción de los dólmenes y las cistas tuvieron lugar más adelante, en torno a mediados del IV milenio, pero es un fenómeno que pudo ampliarse hasta el Neolítico final y el Calcolítico. Respecto a las estructuras de terrazas, una evidencia de las intenciones de modificación del entorno por parte de los antiguos habitantes de esta región, los investigadores se preguntan si se trata en realidad de evidencias de poblados fortificados de la Edad del Bronce, entre el III y II milenio antes de Cristo.

El conjunto de La Torre-La Janera tiene un carácter muy particular, destacando el aspecto tosco y sencillo de los monumentos. Esto puede deberse a la antigüedad del lugar, perteneciente a los orígenes del fenómeno megalítico, o bien la expresión de alguna tradición cultural de los pueblos de la zona que mantuvo unas técnicas de construcción muy específicas como señal de identidad. Todo el conjunto refleja el valor sagrado del entorno, un lugar elegido por las comunidades de agricultores y cazadores del entorno de la desembocadura del Guadiana para elevar monumentos de culto a los astros, para enterrar y rendir culto a sus antepasados. Es incluso posible que el lugar fuera un espacio ceremonial que sirviera como agrupación de las comunidades del entorno, para llevar a cabo ceremonias y festividades importantes durante un largo período de tiempo.

Esta publicación arroja muchas probabilidades de estudio que permiten abrir nuevas líneas de investigación que ahonden en el desarrollo del megalitismo de Huelva. Ojalá en los próximos años podamos leer nuevos estudios sobre este tema.

Imagen de portada: imagen del menhir API-2, extraída de Terra Antiqvae.

Uno de los mayores de toda Europa

El yacimiento se clasifica en tres recintos: una agrupación de dólmenes, un conjunto de menhires y dos círculos de piedras parecidos al Stonehenge inglés. Un conjunto de más de 3.000 años de antigüedad y uno de los mayores de toda Europa.

Harappa

Harappa

Mapa esquemático de la zona ocupada por la civilización del valle del Indo (entre el 2500 y el 1700 a. C., mostrando la ubicación de la ciudad de Harappa.

Mapa de la zona ocupada por la posterior cultura del Cementerio H (entre el 1900 y el 1300 a. C.) y la cultura del río Swat (entre el 1600 y el 500 a. C.) en la época de composición del Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.). La ciudadela de Harappa (que aparece en el centro de la parte inferior de la imagen) ya había sido abandonada y olvidada.

Puente de botes sobre el río Ravi, a pocos kilómetros de la antigua Harappa; fotografía de 1895 aproximadamente.

Harappa es un yacimiento neolítico muy importante en el Punyaba (provincia del noreste de Pakistán) que perteneció a la cultura del valle del Indo. Está situado 8 kilómetros al sur del río Indo (aunque posiblemente hace tres mil años el río pasaba a pocos metros de la ciudad), a 35 km al suroeste de Sahiwal, a 185 km al suroeste de Lahore y a unos 1000 km al noreste de Karachi (en la costa del mar Arábigo).

La pequeña ciudad actual de Harappa está construida a unos 7 km al sureste de las ruinas de la antigua ciudad fortificada.

El 30 de enero de 2004 el «Sitio arqueológico de Harappa» fue inscrito en la Lista Indicativa de Pakistán —paso previo a ser declarado Patrimonio de la Humanidad—, en la categoría de bien cultura (n.º ref 1878).1

A mediados del siglo XIX las ruinas fueron expoliadas, desapareciendo los restos visibles de la antigua ciudad. Entre 1872 y 1873, la ciudadela fue excavada por el equipo de arqueólogos de sir Alexander Cunningham.

En 1920, el equipo de Rai Bahadur Daya Ram Sahni inició una excavación más exhaustiva. Su trabajo y el de sus contemporáneos, tanto en Harappa como en la antiquísima ciudad de Mohenjo-Daro (también en Pakistán), permitieron conocer al mundo esta olvidada civilización.

En los años 1930 y 1940, otros arqueólogos continuaron la excavación, hasta que en 1946 sir Mortimer Wheeler encontró los restos de la muralla de la ciudad.

Los arqueólogos estiman que la antigua ciudad de Harappa era un asentamiento urbano que dominaba la zona norte de la región del río Indo.

Fue un hallazgo equiparable al descubrimiento de la tumba de Tutankamón: uno de los primeros asentamientos de la historia de la humanidad, que abruptamente fue abandonado.

La ciudad de Harappa tiene cuatro milenios, fue construida 2.600 años antes de Cristo y mantiene todavía un buen estado de conservación, persistiendo los vestigios de una civilización que surgió en el valle del río Indo, con sus muros, casas o calles. Según las estimaciones de los arqueólogos, se trataba de un asentamiento urbano que dominaba la zona norte de la región del río Indo, y fue a mediados del siglo XIX cuando las ruinas fueron expoliadas. En 1826, un viajero británico llamado Charles Masson se encontró con unos extraños montículos de ladrillos y pensó que eran castillos viejos. No fue hasta 30 años después que unos ingenieros que construían un ferrocarril encontraron más ladrillos: la primera evidencia de la ciudad perdida de Harappa.

Sir Alexander Cunningham fue el primero en comenzar a excavarla entre 1872 y 1873, después en 1920 se inició una excavación más exhaustiva en Harappa y Mohenjo-Daro. Así fue como se dio a conocer al mundo esta civilización olvidada, y la excavación continuó durante los años 30 y 40, hasta que en el 46 sir Mortimer Wheeler encontró los restos de la muralla de la ciudad. A día de hoy, los turistas visitan la zona para descubrir sus secretos y disfrutar de la calma del lugar. Su antigüedad y algunos de los daños sufridos hacen difícil saber algunas cosas sobre ella, ¿por qué fue abandonada hace 2.800 años?

Parece que en ese tiempo, los habitantes decidieron abandonar las ciudades para migrar a pequeños pueblos en las faldas del Himalaya. Nadie ha sido capaz de resolver el misterio. La civilización era muy avanzada en muchos aspectos, por ejemplo, tenían una red de abastecimiento de agua impresionante y se beneficiaban del clima cuando el monzón no era muy fuerte, para así poder dedicarse a la cultura de regadío.

Las variables

Se detuvo el comercio. Alrededor de la época en la que las ciudades del Indo comenzaron a colapsar, Mesopotamia atravesaba problemas políticos, y era su principal socio comercial. Algunos historiadores apuntan que ese podría haber sido el motivo de la migración, que se produjo especialmente en la ciudad y no tanto en las aldeas.

¿Hubo una guerra? Otros historiadores creían que la civilización del Indo fue destruida en una gran guerra, debido a que los poemas hindúes llamados RigVeda (de alrededor del 1.500 a.C) describen a los invasores del norte que conquistaron las ciudades del Valle del Indo. En la década de los 40, Mortimer Wheeler descubrió 39 esqueletos humanos en la ciudad de Mohenjo-Daro, y pensó que eran personas que habían sido asesinadas por invasores. No obstante, a día de hoy esta teoría no tiene mucha fuerza pues no hay evidencia de guerra o asesinatos.

Alrededor de la época en la que las ciudades del Indo comenzaron a colapsar, Mesopotamia atravesaba problemas políticos, y era su principal socio comercial

¿Se movió el río? Muchos historiadores creen que la civilización se derrumbó debido a cambios en la geografía y el clima de la zona. Los movimientos en la corteza terrestre (la capa exterior), podrían haber causado que se hundiese el río y cambiase de dirección. Las principales ciudades estaban estrechamente vinculadas al río, por lo que los cambios en su caudal habrían tenido un efecto terrible en ellas. Las inundaciones repetidas podrían haber provocado una acumulación de sal en el suelo, lo que dificulta el cultivo.

Se creía que, al mismo tiempo, el Ghaggar-Hakra (otro río de la zona) se secó. La gente se vio obligada a abandonar muchas de las ciudades ubicadas a lo largo de sus orillas, como Kalibangan y Banawali. Quizá la gente comenzó a enfermar y a pasar hambre, y se habría propagado el caos. Esta teoría, sin embargo, también fue negada por un estudio publicado en ‘Nature Communications‘: ese gran río del Himalaya no fluyó al mismo tiempo que el desarrollo de los asentamientos urbanos de la Civilización de Indo. La investigación muestra cómo los antiguos centros urbanos no necesitaron necesariamente un sistema fluvial activo para prosperar.

“No hacían arte, ni grandes ciudades, ni escribían… pero subsistieron durante otro milenio gracias al secano”

Analizando los sedimentos de la zona, un equipo de científicos ha llegado a la conclusión de que el monzón durante el invierno se incrementó, mientras que el del verano se redujo, lo que les habría hecho migrar de esa zona a las del Himalaya, cambiando su cultura de regadío por la de secano. “No hacían arte, ni grandes ciudades, ni escribían… pero subsistieron durante otro milenio gracias al secano”, señalan fuentes del propio estudio en ‘BBC‘. Aunque por ahora son teorías, parece que los arqueólogos están cada vez más cerca de conocer la verdad. Pero aún queda por saber si no fueron un cúmulo de sucesos los que terminaron abruptamente con una de las civilizaciones más antiguas de la historia de la humanidad.

El origen de la Civilización del Indo y la Cultura Harappa

Hace 4.500 años, esta región jugó un papel fundamental en el desarrollo de una antigua y avanzada cultura, la Civilización del Indo también conocida cómo cultura Harappa. Perduró dos milenios y fue la más extensa de las grandes civilizaciones fluviales de la Edad de Bronce, que surgieron al amparo de grandes ríos como el Indo, el Tigris y el Éufrates, el Nilo y los ríos Huang He y Yangsté en China.

Harappa (pronunciación punjabi:  [ɦəɽəppaː]; urdu/punjabi: ہڑپّہ) es un sitio arqueológico en Punjab, Pakistán, a unos 24 km (15 millas) al oeste de Sahiwal. El sitio toma su nombre de un pueblo moderno ubicado cerca del antiguo curso del río Ravi, que ahora corre 8 km (5,0 millas) al norte. El pueblo actual de Harappa está a menos de 1 km (0,62 millas) del sitio antiguo. Aunque la moderna Harappa tiene una estación de tren heredada del período del Raj británico, en la actualidad es una pequeña ciudad encrucijada de 15.000 habitantes.

Civilización harappa ہڑپّہ (en urdu)

Una vista del granero y el gran salón de Harappa

Localización: Distrito de Sahiwal , Punjab, Pakistán

Tipo: Asentamiento

Área: 150 ha (370 acres)

 

Historia

Periodos: Harappa 1 a Harappa 5

Culturas: Civilización del valle del Indo

Notas del sitio

Sitio web: www .harappa .com

El sitio de la antigua ciudad contiene las ruinas de una edad de bronce fortificada de la ciudad, que era parte de la civilización del Indo centrados en Sindh y el Punjab, y luego la cultura del cementerio H.[1] Se cree que la ciudad tuvo hasta 23.500 residentes y ocupó alrededor de 150 hectáreas (370 acres) con casas de ladrillos de arcilla en su mayor extensión durante la fase madura de Harappa (2600 a. C. – 1900 a. C.), que se considera grande para su época.[2] [3] Según la convención arqueológica de nombrar una civilización previamente desconocida por su primer sitio excavado, la Civilización del Valle del Indo también se llama Civilización Harappa.

La antigua ciudad de Harappa sufrió graves daños bajo el dominio británico, cuando los ladrillos de las ruinas se utilizaron como lastre de las vías en la construcción del ferrocarril Lahore-Multan. En 2005, un controvertido esquema de parque de atracciones en el sitio fue abandonado cuando los constructores desenterraron muchos artefactos arqueológicos durante las primeras etapas del trabajo de construcción.[4]

Historia

Mapa que muestra los sitios y la extensión de la civilización del valle del Indo. Harappa fue el centro de una de las regiones centrales de la civilización del valle del Indo, ubicada en el centro de Punjab. La arquitectura de Harappa y la civilización de Harappa fue una de las más desarrolladas en la antigua Edad del Bronce.

La civilización Harappa tiene sus raíces más tempranas en culturas como la de Mehrgarh, aproximadamente 6000 aC. Las dos ciudades más importantes, Mohenjo-daro y Harappa, surgieron alrededor del 2600 a. C. a lo largo del valle del río Indo en Punjab y Sindh.[5] La civilización, con un posible sistema de escritura, centros urbanos y un sistema social y económico diversificado , fue redescubierta en la década de 1920 también después de excavaciones en Mohenjo-daro en Sindh cerca de Larkana , y Harappa, en el oeste de Punjab al sur de Lahore . También se han descubierto y estudiado varios otros sitios que se extienden desde las estribaciones del Himalaya en el este de Punjab, India en el norte, hasta Gujarat en el sur y el este, y hasta el Baluchistán paquistaní en el oeste. Aunque el sitio arqueológico de Harappa fue dañado en 1857 [6] cuando los ingenieros que construían el ferrocarril Lahore – Multan utilizaron ladrillos de las ruinas de Harappa para lastre de las vías, se han encontrado una gran cantidad de artefactos.[7] Debido a la reducción del nivel del mar, ciertas regiones a finales del período Harappa fueron abandonadas.[8] Hacia el final, la civilización Harappa perdió características como la escritura y la ingeniería hidráulica.[9] Como resultado, el asentamiento del valle del Ganges ganó prominencia y se desarrollaron las ciudades del Ganges.[10]

Cultura y economía

La civilización del valle del Indo era básicamente una cultura urbana sustentada por el excedente de producción agrícola y el comercio, este último incluido el comercio con Elam y Sumer en el sur de Mesopotamia. Tanto Mohenjo-Daro como Harappa se caracterizan generalmente por tener “viviendas diferenciadas, casas de ladrillo con techo plano y centros administrativos o religiosos fortificados”.[11] Aunque tales similitudes han dado lugar a argumentos a favor de la existencia de un sistema estandarizado de diseño y planificación urbana, las similitudes se deben en gran medida a la presencia de un tipo semi-ortogonal de diseño cívico y una comparación de los diseños de Mohenjo. -Daro y Harappa muestran que, de hecho, están dispuestos de una manera bastante diferente.

Los pesos y medidas de la civilización del valle del Indo, por otro lado, estaban altamente estandarizados y se ajustan a una escala establecida de gradaciones. Los sellos distintivos se utilizaron, entre otras aplicaciones, quizás para la identificación de bienes y el envío de mercancías. Aunque se utilizaba cobre y bronce, todavía no se utilizaba hierro. “Cotton fue tejido y teñido para la ropa; fueron trigo, arroz, y una variedad de vegetales y frutas cultivada, y un número de animales, incluyendo el toro joroba, fue domesticado,”[11], así como “aves de corral para la lucha”.[12] La alfarería hecha con ruedas —algunas de ellas adornadas con motivos animales y geométricos— se ha encontrado en abundancia en todos los principales sitios del Indo. De la uniformidad cultural revelada se ha inferido una administración centralizada para cada ciudad, aunque no para toda la civilización; sin embargo, sigue siendo incierto si la autoridad recaía en una oligarquía comercial. Los harappans tenían muchas rutas comerciales a lo largo del río Indo que llegaban hasta el golfo Pérsico, Mesopotamia y Egipto. Algunas de las cosas más valiosas comercializadas fueron cornalina y lapislázuli.[13]

Lo que está claro es que la sociedad de Harappa no era del todo pacífica, y los restos óseos humanos demostraron algunas de las tasas más altas de lesiones (15,5%) encontradas en la prehistoria del sur de Asia.[14] El análisis paleopatológico demostró que la lepra y la tuberculosis estaban presentes en Harappa, con la mayor prevalencia de enfermedades y traumatismos presentes en los esqueletos del Área G (un osario ubicado al sureste de las murallas de la ciudad).[15] Además, las tasas de trauma e infección craneofacial aumentaron con el tiempo, lo que demuestra que la civilización se derrumbó en medio de enfermedades y lesiones. Los bioarqueólogos que examinaron los restos han sugerido que la evidencia combinada de las diferencias en el tratamiento mortuorio y la epidemiología indica que algunas personas y comunidades en Harappa fueron excluidas del acceso a recursos básicos como la salud y la seguridad.

Comercio

Los harappanos habían comerciado con la antigua Mesopotamia, especialmente con Elam, entre otras áreas. Los textiles de algodón y los productos agrícolas fueron los principales objetos comerciales. Los comerciantes de Harappa también tenían colonias de adquisiciones en Mesopotamia que también servían como centros comerciales.[dieciséis]

Arqueología

Imágenes votivas en miniatura o modelos de juguetes de Harappa, ca. 2500. Figuras de terracota modeladas a mano con policromía.

Los excavadores del sitio han propuesto la siguiente cronología de la ocupación de Harappa:[3]

  1. Aspecto Ravi de la fase Hakra , c. 3300-2800 AC.
  2. Fase Kot Dijian (Harappa temprano), c. 2800 – 2600 antes de Cristo.
  3. Fase de Harappa, c. 2600-1900 antes de Cristo.
  4. Fase de transición, c. 1900 – 1800 antes de Cristo.
  5. Fase de Harappa tardía, c. 1800-1300 antes de Cristo.

Con mucho, los artefactos más exquisitos y oscuros desenterrados hasta la fecha son los pequeños sellos cuadrados de esteatita (esteatita) grabados con motivos humanos o animales. Se ha encontrado una gran cantidad de focas en sitios como Mohenjo-Daro y Harappa. Muchos llevan inscripciones pictográficas que generalmente se cree que son una forma de escritura o escritura.[cita requerida] A pesar de los esfuerzos de los filólogos de todas partes del mundo, ya pesar del uso del análisis criptográfico moderno, los signos permanecen sin descifrar. También se desconoce si reflejan proto- Dravidian u otro (s) lenguaje (s) no védico (s). La atribución de la iconografía y la epigrafía de la civilización del valle del Indo a culturas históricamente conocidas es extremadamente problemática, en parte debido a la evidencia arqueológica bastante tenue de tales afirmaciones, así como a la proyección de preocupaciones políticas modernas del sur de Asia en el registro arqueológico del área. Esto es especialmente evidente en las interpretaciones radicalmente variables de la cultura material de Harappa según lo visto tanto por los académicos con sede en Pakistán como en la India.[investigación original?] [cita requerida]

En febrero de 2006, un maestro de escuela en la aldea de Sembian-Kandiyur en Tamil Nadu descubrió un hacha de piedra (herramienta) con una inscripción que se estima tiene hasta 3.500 años de antigüedad.[17][18] El epigrafista indio Iravatham Mahadevan postuló que los cuatro signos estaban en la escritura del Indo y llamó al hallazgo “el mayor descubrimiento arqueológico de un siglo en Tamil Nadu”.[17] Con base en esta evidencia, continúa sugiriendo que el idioma utilizado en el valle del Indo era de origen dravídico . Sin embargo, la ausencia de una Edad de Bronce en el sur de la India, en contraste con el conocimiento de las técnicas de fabricación de bronce en las culturas del Valle del Indo, cuestiona la validez de esta hipótesis.

El área del período Harappa tardío consistió en áreas de las regiones de Daimabad, Maharashtra y Badakshan de Afganistán. El área cubierta por esta civilización habría sido muy grande con una distancia de alrededor de 2.400 kilómetros (1.500 millas)[19]

Los primeros símbolos similares a la escritura del Indo

Tablas de arcilla y piedra desenterradas en Harappa, que fueron datadas por carbono del 3300-3200 a. C., contienen marcas en forma de tridente y en forma de plantas. “Es una gran pregunta si podemos llamar a lo que hemos encontrado escritura verdadera, pero hemos encontrado símbolos que tienen similitudes con lo que se convirtió en escritura Indus”, dijo el Dr. Richard Meadow de la Universidad de Harvard, Director del Proyecto de Investigación Arqueológica de Harappa.[20] Esta escritura primitiva se sitúa un poco antes que las escrituras primitivas de los sumerios de Mesopotamia, fechadas hacia el 3100 a. C.[20] Estas marcas tienen similitudes con lo que más tarde se convirtió en Indus Script . [20]

Notas

Harappa. Fragmento de vasija grande y profunda, alrededor del 2500 aC Cerámica roja con decoración pintada en rojo y negro, 4 15/16 × 6 1/8 pulg. (12,5 × 15,5 cm). Museo de Brooklyn

Estatuillas de Harappa

El controvertido torso masculino de Harappa (izquierda). El descubridor, Madho Sarup Vats, reclamó una fecha de Harappa, pero Marshall fechó la estatuilla en el período de Gupta.[21] Otra estatuilla famosa del sitio es el bailarín de piedra gris Harappa (derecha).

  • La datación por radiocarbono más antigua mencionada en la web es 2725 ± 185 a.C. (sin calibrar) o 3338, 3213, 3203 a.C. calibrada, dando un punto medio de 3251 a.C. Kenoyer, Jonathan Mark (1991) Proceso urbano en la tradición del Indo: un informe preliminar. En Excavaciones de Harappa, 1986–1990: Un enfoque multidisciplinario del urbanismo del Segundo Milenio, editado por Richard H. Meadow: 29–59. Monografías de arqueología mundial No 3. Prensa de la prehistoria, Madison Wisconsin.
  • Los períodos 4 y 5 no están fechados en Harappa. La terminación de la tradición de Harappa en Harappa cae entre 1900 y 1500 a. C.
  • Mohenjo-Daro es otra ciudad importante del mismo período, ubicada en la provincia de Sindh en Pakistán. Una de sus estructuras más conocidas es el Gran Baño de Mohenjo-Daro.

Saber más en: https://hmong.es/wiki/Indus_Valley_Civilisation

 

 

Foto: Calle de un asentamiento del sitio arqueológico de Harappa (2.500-2.000 a.C.), en Pakistán. / EDGAR KNOBLOCH / WERNER FORMAN / GTRES.

Arquitectura de Harappan

La Arquitectura de Harapase o la Civilización del Valle del Indo La arquitectura es la arquitectura de los pueblos antiguos que vivieron en el Valle del Indo aproximadamente desde el 3300 aC hasta el 1300 aC. Los Harapas estaban bastante avanzados para su tiempo, especialmente en arquitectura. La Civilización del Valle del Indo (QLI) fue una civilización de la Edad del Bronce (3300-1300 aC, período de 2600 a 1900 aC), principalmente en la parte noroccidental del sur de Asia, que se extiende desde lo que hoy es el norte de Afganistán hasta Pakistán y el noroeste de India. Junto con el Antiguo Egipto y Mesopotamus, fue una de las primeras tres civilizaciones antiguas del Viejo Mundo y una de las tres más extendidas. La desertificación de esta región durante el milenio aC pudo haber sido el estímulo inicial para la urbanización asociada con la civilización, pero también redujo el suministro de agua lo suficiente como para causar el desplazamiento de su población hacia el este. En su apogeo, la civilización del valle del Indo puede haber tenido una población de más de cinco millones de personas. Los antiguos residentes pulmonares de Indus desarrollaron nueva tecnología en artesanías (productos de cornalina, sellos grabados) y metalurgia (cobre, bronce, plomo y pálido). Las ciudades del Indo son conocidas por su planificación urbana, casas de ladrillo, sistemas de dragado elaborados, sistemas de suministro de agua y grandes montones de edificios no residenciales. La civilización del Valle del Indo también se conoce como Harapas Civilization, según Harapas, el primer sitio excavado en el sitio de esta civilización en la década de 1920, conocida como la provincia de Punjab en Gran Bretaña y que ahora se encuentra en Pakistán. El descubrimiento de Harapa y poco después, Mohenjo-daros, fue la coronación de la obra iniciada en 1861 con el establecimiento de la Encuesta arqueológica de la India en la India británica. La excavación de los sitios de Harapa ha continuado desde 1920, con importantes descubrimientos hasta 1999. Culturas anteriores y posteriores, a menudo denominadas culturas burguesas primitivas y culturas burguesas tardías, en la misma área de la Civilización Harapas. La Civilización de Harapas a veces se ha llamado Cultura de Madurez de Harapase para distinguirla de estas culturas. En 1999, más de 1.056 ciudades y asentamientos fueron excavados, principalmente en la región de Indus y Ghaggar-Hakra y sus ramas más pequeñas. Entre los asentamientos se encuentran los principales centros urbanos de Harapas, Mohenjo-daros (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), Dholavira, Ganeriwala en Cholistan y Rakhigarhi. El lenguaje del arpa no se prueba directamente y su relación familiar no está clara ya que la escritura de Indus todavía no está codificada. Algunos estudiosos favorecen una relación con la familia de las lenguas Dravidian o El-Dravidian.

Cronología

El Período de Madurez de la Civilización de Harapas duró aproximadamente desde 2600 hasta 1900 aC Con la inclusión del precursor y culturas posteriores, la cultura Harapase Temprana y Tardía, respectivamente, se puede considerar que la totalidad de la Civilización del Valle del Indo abarca desde el siglo XXXII hasta la del de XIV aC Las primeras culturas de Harapase están precedidas por la cultura Mehrgarh (alrededor de 7.000 a 3.300 aC) en Balukistán paquistaní. Para la periodización de QLI (Civilization of the Indus Valley) se usan dos términos: Phase y Epoka. Las Etapas Tempranas, la Maduración y el Harapase Tardío también se denominan Épocas de Regionalización, Integración y Localización, respectivamente, con la era de la Regionalización que alcanza el II Período Neolítico de Mehrgarh.

7000-5500 aC Mehrgarh I (Neolítico ya de cerámica)
5500-3300 aC Mehrgarh II-VI (Cerámica neolítica) La era de la regionalización
3300-2800 aC Harapase temprano Harapan 1 (fase Ravi)
2800-2600 aC Harapan 2 (fase Kot Diji, Nausharo I, Mehrgarh VII)
2600-2450 aC de la madurez de Harapase (Puerta del Indo) Harapan 3A (Nausharo II) La era de la integración
2450-2200 aC Harapan 3B
2200-1900 aC Harapan 3C
1900-1700 aC Harapase tardío (cementerio H); Cerámica pintada con ocre. Harapan 4 Edad de localización
1700-1300 aC Harapan 5
1300-300 aC Post-Harapan Cerámica gris pintada, cerámica negra, vidriada (edad de hierro), tradición indogangética. Período védico, «Segunda urbanización» (500-200 aC).

La primera civilización Harapas

Early Phase Harapase Ravi, llamado así por el cercano río Ravi, duró de 3300 aC a 2800 aC. Está asociado con la Etapa de Hakra, identificada con el valle del río Ghaggar-Hakra al oeste y antes que la Fase Kot Diji (2800-2600 aC, Harapas 2), llamada así por un sitio en el norte de Sindh en Pakistán cerca de Mohenjo Daro-s. Los primeros ejemplos de la escritura del Indo se remontan al III milenio del BCE. La temprana edad de la cultura rural temprana estuvo representada por Rehman Dheri y Amri en Pakistán. Kot Diji representa la etapa que conduce al Período de Maduración Harapase, con la fortaleza que representa la autoridad centralizada y un aumento en la calidad de vida. Otra ciudad de esta fase se encontró en Kalibangan en la India en el río Hakra. La red comercial vinculó esta cultura a culturas regionales cercanas y fuentes remotas de materia prima, incluyendo lapislázuli y otros productos botánicos. Para entonces, los aldeanos usaban numerosos productos vegetales, como peras, semillas de sésamo, frutas de palma y algodón, así como animales, incluido el búfalo de agua. Las comunidades tempranas de Harapase regresaron a los principales centros urbanos alrededor del 2600 aC, donde comenzó la fase de maduración de Harapase. Las investigaciones recientes muestran que la gente del Valle del Indo se mudó de las aldeas a las ciudades.

Periodo de madurez de Harapase

Alrededor del 2600 a. C., las comunidades tempranas de Harapase regresaron a los principales centros urbanos. Estos centros urbanos incluyen Harapan, Ganeriwala /, Mohenjo-daron en el Pakistán actual y Dholaviran, Kalibangan, Rakhigarh, Rupar y Lothal en la India actual. En total, se han encontrado más de 1.052 ciudades y asentamientos, principalmente en la región general del río Indo y sus sucursales.

La caída tardía de la cultura del arbusto tardío

Alrededor de 1800 aC, comenzaron a aparecer signos de un declive gradual y alrededor del 1700 aC, la mayoría de las ciudades fueron abandonadas. En 1953, Sir Mortimer Wheeler propuso que el colapso de QLI fue causado por las invasiones de una tribu indoeuropea de Asia Central llamada «Arjanë». Como evidencia, menciona un grupo de 37 esqueletos encontrados en varias partes de Mohenjo-Daro y pasajes de los Vedas citados como batallas y fortalezas. Sin embargo, los investigadores pronto comenzaron a rechazar la teoría de Wheeler, ya que los esqueletos pertenecían a un período posterior al abandono de la ciudad y no se encontraron ninguno cerca de la Acrópolis. Otros exámenes esquemáticos de Kenneth AR Kennedy en 1994 mostraron que las marcas de cráneo fueron causadas por la erosión y no por ningún ataque violento. Hoy en día, muchos estudiosos creen que el colapso de Qyt en Lug of Indus fue causado por la sequía y el colapso del comercio con Egipto y Mesopotamia. Las últimas revisiones de esqueletos humanos del sitio de Harapa demuestran que el fin de la civilización del Indo estuvo asociado con un aumento de la violencia interpersonal y enfermedades infecciosas como la lepra y la turbotomía. También se ha sugerido que la emigración de nuevos pueblos, la deforestación, las inundaciones o los cambios en los caudales de los ríos pueden haber contribuido al colapso de Qyt. a Lug. de Indus. La cultura del cementerio fue una manifestación de la cultura tardía de Harapase en una gran área del sur y de la cultura de la cerámica ocre, sucesora. Anteriormente, se creía que el colapso de la civilización Harapas llevó a la demolición de la vida urbana en el subcontinente indio. Sin embargo, el Lug del Valle del Indo no desapareció inesperadamente y muchos de sus elementos se pueden encontrar en culturas posteriores que se han encontrado. David Gordon White menciona a otros tres pensadores prevalecientes que «han demostrado con vigor» que la fe védica se ha filtrado en parte del Qyt del Lug of Indus. Los datos actuales sugieren que la cultura material clasificada como la cultura posterior de Harapase puede haber continuado al menos hasta el 1000-900 a. C. y fue parcialmente contemporánea con la cultura de la cerámica gris. El arqueólogo de Harvard, Richard Meadow, muestra el asentamiento tardío de Piratas en Harapas, que floreció constantemente desde 1800 a. C. hasta el momento de la invasión de Alejandro el Grande en el 325 a. Recientes excavaciones arqueológicas prueban que la caída de Harapa llevó a residentes del este. Después de 1900 a. C., el número de sitios en India aumenta de 218 a 853. Las excavaciones llanas de Gangetics indican que los asentamientos urbanos comenzaron alrededor de 1200 aC, solo unos pocos siglos después de la caída de Harapa y mucho antes de lo que se pensaba. Los arqueólogos han enfatizado que, al igual que en la mayoría de las áreas del mundo, hubo una serie continua de desarrollo cultural. Estos vinculan «las llamadas dos etapas principales de la urbanización en el sur de Asia». Como resultado del colapso de QLI, surgieron culturas regionales, que muestran grados variables de influencia de Qyt. y Lug. de Indus. En la antigua gran ciudad de Harapas, se descubrió que las tumbas que se encontraron coincidían con una cultura regional llamada Cementerio Cultura. Al mismo tiempo, la Cultura de Cerámica de color roble se extendía desde Rajastán hasta la Banda de la Meseta. La cultura del cementerio tiene la evidencia más antigua de cremación; una práctica predominante en el hinduismo actual.

Tecnología

Gente de Qyt. a Lug. de Indus logró una gran precisión en la medición de longitud, masa y tiempo. Fueron de los primeros en desarrollar un sistema uniforme de peso y masa. Una comparación de objetos disponibles muestra un gran grado de variación en todo el territorio del Indo. Su división más pequeña, que se anotó en una regla de marfil encontrada en Lothal of Gujarat, fue de aproximadamente 1,704 mm, la división más pequeña jamás registrada en una hilandera de la Edad de Bronce. Los ingenieros de QLI siguieron los decimales de las medidas para todos los propósitos prácticos, incluida la medición de la masa, como lo demuestran sus alturas hexagonales. Estos pesos estaban en la relación 5: 2: 1 con pesos de 0.05, 0.1, 0.2, 0.5, 1, 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 unidades, cada uno con un peso aproximado de 28 gramos y objetos más pequeños pesados un mismo informe con unidades 0.871. Sin embargo, como en otras culturas, los pesos no fueron uniformes en toda el área. Los pesos y las medidas utilizados más adelante en Arthashastra de Kautilya (siglo IV aC) son los mismos que los utilizados en Lothal. Harapasses mejoró algunas de las nuevas tecnologías metalúrgicas y produjo cobre, bronce, plomo y estaño. Las habilidades del arnés de la hoja fueron sobresalientes, especialmente en la construcción de patios navales. Se encontró una pieza de prueba con cintas de oro en Banawali, que probablemente se usó para pruebas de pureza de oro (una técnica que todavía se usa en algunas partes de la India).

Ingeniería hidráulica de Indus QL

La antigua civilización del valle del Indo en el sur de Asia, incluidos Pakistán y el noroeste de la India, fue notable en ingeniería hidráulica y suministro de agua, así como en herramientas de saneamiento y sanidad que fueron las primeras de su tipo. Entre otras cosas, tienen el primer sistema de baño de agua corriente conocido del mundo. Estos existían en muchos hogares y estaban vinculados a un sistema común de alcantarillado de alcantarillado. La mayoría de los hogares también tenían pozos de agua privados. Las murallas de la ciudad funcionaban como una barrera contra la inundación de las aguas. Las áreas urbanas de Qyt Lug of Indus proporcionaron baños públicos y privados, los canales de descarga se ubicaron en tuberías subterráneas construidas con azulejos de ladrillo y un sofisticado sistema de administración de agua con múltiples reservorios. En el sistema de drenaje, el alcantarillado de las viviendas estaba vinculado a un alcantarillado público más grande. Lothal era un puerto en el Mar Arábigo que tenía un astillero.

Comercio y transporte

La economía de Qyt. a Lug. Indus parece depender significativamente del comercio, que fue facilitado por los principales avances en la tecnología del transporte. QLI podría haber sido la primera civilización en usar sillas de ruedas. Estos avances pueden haber incluido barras de acelerador y barcos. La mayoría de estos barcos probablemente sean pequeños, con un fondo plano, tal vez movidos por los velos; sin embargo, hay evidencia secundaria para los barcos de vela. Los arqueólogos han descubierto un canal excavado masivo y lo que consideran como una conveniencia en la forma de un astillero en la ciudad costera de Lothal en el oeste de la India (estado de Gujarati). Una red de canal larga, utilizada para el riego, fue encontrada por H.-P. Francfort. Durante el período de 4300-3200 aC BC, el Qyt. y Lug. Indus muestra similitudes en la alfarería con el sur de Turkmenistán y el norte de Irán, lo que sugiere una considerable capacidad de recuperación y comercio. Durante el Período Temprano de Harapase (alrededor de 3200-2600 aC), las similitudes en cerámica, sellos, estatuillas, adornos, etc. Documentan caravanas comerciales intensivas con Asia Central y la meseta iraní. A juzgar por la distribución de los artefactos de QLI, las redes comerciales, integradas económicamente en un área invaluable, que incluye partes de Afganistán, las regiones costeras de Persia, el norte y el oeste de la India y Mesopotamia. Las cirugías dentales realizadas por personas enterradas en Harapa sugieren que algunos residentes habían emigrado a la ciudad a través del valle del Indo. Hay evidencia de que los contactos comerciales se extendieron a Creta y probablemente en Egipto. Tenía una gran red de comercio naval que operaba entre las civilizaciones del Indo y Mesopotamia desde la fase del bajo medio, con una gran parte del comercio en poder de la «clase media Dilmun» (Bahréin y el moderno Failaka situado en la bahía persa). Este comercio marítimo de larga distancia fue posible gracias al desarrollo innovador de embarcaciones flotantes construidas con tablas, equipadas con un único mástil central que transportaba un velo o prenda de vestir tejida. Muchos asentamientos costeros como Sotkagen-dor (río Dasht, al norte de Jiwan), Sokhta Koh (río Shadi, al norte de Pas-ni) y Balakot (cerca de Sonmiani) en Pakistán junto con Lothal en India, países occidentales, dan testimonio de su papel como facilitación del comercio de QLI Las costas poco profundas que se encuentran en los deltas de los ríos permitieron el comercio de ganado con las ciudades mesopotámicas.

Ciudades

Una cultura sofisticada y tecnológicamente avanzada es evidente en Qyt Lug of Indus, convirtiéndolos en los primeros centros urbanos de la región. La calidad de la planificación urbana de las ciudades sugiere el dominio de la planificación urbana y la qetita de gobiernos eficientes que dan una alta prioridad a la higiene o el acceso a los rituales religiosos. Como se vio en Harapa, Mohenjo-Daro y recientemente excavado en Rakhigarhi, esta planificación urbana incluyó los primeros sistemas de saneamiento del mundo para la higiene pública. Dentro de la ciudad, casas separadas o grupos de casas estaban sacando agua de los pozos. Desde una habitación que parecía estar reservada para el lavado, el agua residual se dirigía a canales de drenaje drenados que se extendían por las calles principales. Las casas solo estaban abiertas a patios interiores y callejones más pequeños. La construcción de casas en algunas aldeas de la región todavía se parece a los aspectos de Harapase. Los antiguos sistemas de alcantarillado y drenaje que se desarrollaron y utilizaron en las ciudades de la región del Indo fueron más avanzados que cualquier otro que se encuentre en los sitios urbanos contemporáneos en el Medio Oriente. La arquitectura avanzada de Harapase ha sido mostrada por patios navales, graneros, almacenes, plataformas de azulejos y muros de protección. Las enormes murallas de las ciudades del Indo tenían más probabilidades de proteger las mordeduras de las inundaciones y podrían haber evitado conflictos militares. El propósito de las fortalezas sigue siendo debatido. En un cambio profundo con las civilizaciones contemporáneas, como la de Mesopotamia y el antiguo Egipto, no se construyeron grandes estructuras monumentales. No hay información concluyente sobre la presencia de palacios o templos, o reyes, ejércitos y sacerdotes. Se cree que algunas estructuras han sido punteadas. Se ha encontrado un gran balneario bien construido («El Gran Baño de Mohenjo-daro») en una ciudad, que puede haber sido un baño público. Aunque las fortalezas de la ciudad estaban amuralladas, no fue posible aclarar si estas estructuras eran defensivas o no. Pueden haber sido construidos para evitar derrames de agua. La mayoría de los residentes de la ciudad parecen ser comerciantes o artesanos que vivían con otros siguiendo la misma profesión en lugares bien definidos. Los materiales de regiones remotas se usaron para crear sellos, sellos y otros objetos. Aunque algunas casas eran más grandes que las otras, las ciudades QLI fueron notables por su aparente, aunque relativamente relativa igualdad. Todas las casas tenían acceso a instalaciones de agua y alcantarillado y drenaje. Esto da la impresión de una sociedad relativamente menos rica, aunque vista como adornos personales a diferentes niveles. La prehistoria de las regiones fronterizas indo-iraníes muestra un aumento constante a lo largo del tiempo y la densidad de los asentamientos. La población creció en las llanuras del Indo debido a la caza y recolección de frutas y plantas.

Mohenjo-daro

Mohenjo-daro (Sindhi: موئن جو دڑو, urdu: موئن جو دڑو), literalmente la colina de los muertos; es un sitio arqueológico en la provincia de Sindh, Pakistán. Construido alrededor del 2500 aC, fue uno de los asentamientos más grandes de Qyt. a Lug. Indus y una de las primeras áreas urbanas principales del mundo, contemporánea con las civilizaciones del Antiguo Egipto, Mesopotamia, la Civilización de Minorías Cretense y Qyt. Norte Chico. Mohenjo-dare fue abandonado en el siglo XX. del siglo XIX aC después de la caída de Qyt. a Lug. Indus y el sitio no se descubrieron hasta la década de 1920. Desde entonces, se han llevado a cabo importantes excavaciones y el sitio de la ciudad ha sido proclamado patrimonio mundial por la UNESCO en 1980. Actualmente, el sitio está amenazado por la erosión y las restauraciones inmanejables. El sitio de Mohenjo-daro aparece en el billete de 20 páginas rumano pakistaní. Mohenjo-daro, el nombre moderno del sitio, ha sido interpretado de varias maneras como «El Charco de los Muertos» en Sindhs y como «Pirgu de Mahoma» (donde Mohan es Krishna). El origen del nombre es desconocido. Basado en el análisis del sello de Mohenjo-daro, Iravatham Mahadevan asumió que el antiguo nombre de la ciudad podría haber sido Kukkutarma («la ciudad [-rma] de rosas»]. El rugir de la guerra pudo haber tenido un significado ritual y religioso para la ciudad, con pollos ahumados para fines sagrados en lugar de como fuente de alimentos. Mohenjo-daro puede haber sido un punto de distribución para la mitigación general de las aves de corral.

Harapa

Harapa (pronunciación de Panjabi: ɦəɽəppaː; urdu: ہڑپہا) es un sitio arqueológico en Punjab, Pakistán, a unos 24 km al oeste de Sahiwal. El sitio lleva el nombre de la aldea moderna situada cerca del antiguo río Ravi. La aldea actual de Harapa se encuentra a 6 km del sitio antiguo. Aunque la moderna Harapa tiene una estación de ferrocarril heredada del período del dominio británico, hoy en día es solo una pequeña ciudad en el cruce de 15,000 asientos. El sitio de la antigua ciudad contiene ruinas de una ciudad fortificada de la Edad del Bronce, que formaba parte de la Cultura del Cementerio H y Qyt. a Lug. Indus, centrado en la región de Sindh y Punjab. Se cree que la ciudad tuvo hasta 23,500 residentes y ocupó aproximadamente 150 hectáreas con casas fangosas en su mayor extensión durante la fase de Harapase Maturian (2600-1900 aC), que se consideró grande para su tiempo. Como una convención arqueológica de nombrar a una civilización antigua desconocida desde su primer sitio excavado, la Civilización del Valle del Indo también se llama Civilización Harapas. La antigua ciudad de Harapa fue severamente dañada durante el gobierno británico cuando los ladrillos de las ruinas se usaron como polea para la construcción del Ferrocarril Lahore-Multan. En 2005, un esquema de patio de recreo controversial fue abandonado cuando los constructores tiraron en muchos artefactos arqueológicos durante las primeras etapas de las obras. Una oración del arqueólogo pakistaní Ahmad Hasan Dani al Ministerio de Cultura de Pakistán llevó a la reconsideración del sitio.

Karahan Tepe

Karahan Tepe

Localización geográfica

Región¨Provincia de Sanliurfa

Coordenadas: 37°05′30″N 39°18′10″E

País: Turquía

Historia del sitio

Fecha construcción: 9.400 a. C.

Mapa de localización

Karahan Tepe

Ubicación (Turquía).

Karahantepe es un yacimiento arqueológico prehistórico en la provincia de Şanlıurfa en Turquía. Se encuentra cercano a Göbekli Tepe y los arqueólogos también han hallado estelas en forma de T en ambos lugares. Según Daily Sabah, «las excavaciones han descubierto 250 obeliscos que presentan figuras animales»1​ y, según algunos científicos, podría tratarse de uno de los primeros poblados al estar datado en el año 9.400 antes de Cristo.2

El yacimiento está ubicado cerca de Yağmurlu, a aproximadamente 35 kilómetros al este de Göbekli Tepe, a menudo se le conoce como el yacimiento hermano de Göbekli Tepe. Forma parte del proyecto Cultura Göbeklitepe y Excavaciones Karahantepe, y las excavaciones comenzaron en 2019 por la Universidad de Estambul. El área es denominada como «Keçilitepe» por los nativos de la zona.3

Excavaciones

Aunque las antiguas estructuras de Karahan Tepe fueron descubiertas en 1997 por «investigadores cerca del barrio de Kargalı en el parque nacional de las Montañas Tek Tek»,4​ las excavaciones no comenzaron hasta el año 2019. Necmi Karul, un arqueólogo de la Universidad de Estambul, relató a la Agencia Anadolu en 2019 que «el último año, se retomaron los trabajos de excavación en Karahantepe (Kectepe), a unos 60 kilómetros de Gobeklitepe, y encontramos restos de estructuras especiales, obeliscos, esculturas de animales, descripciones, así como simbolismo similar».5

La Universidad de Estambul desveló en 2021 que, durante el proceso de abandono del yacimiento, algunas estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas se colocaron al revés mirando hacia las paredes. La gran sala central alberga unas dimensiones de 23 metros de diámetro, cuyos muros estaban mantenidos por dos grandes pilares en forma de T, actualmente derruidos en el pavimento. Se cree que en este recinto era donde estaría ubicado el trono del líder del poblado o la divinidad en cuestión. Aunque se han encontrado tanto esculturas de animales como de humanos en piedra caliza, en una segunda fase desaparecen las figuras zoomórficas en favor de las antropomórficas.2

Turquía desvela los espectaculares restos descubiertos en Karahantepe

La Universidad de Estambul acaba de revelar al mundo las magníficas piezas encontradas en este yacimiento del sureste de Turquía. Aunque las excavaciones empezaron en 2019 tras la desescalada de conflicto sirio, no ha sido hasta este año que el equipo del profesor Karul Necmi ha alcanzado el nivel de los templos y desenterrado centenares de pilares y esculturas.

Foto: Francesc Cervera

Los inicios del Neolítico fueron una época en la que surgieron numerosos asentamientos en Anatolia y Mesopotamia. Cerca de la actual Sanliurfa se construyeron a mediados del siglo X a.C. un conjunto de templos en Göbekli Tepe, lugar que se convirtió en el epicentro de una cultura en la que destacaban los templos circulares de piedra decorados con columnas antropomorfas talladas con todo tipo de imágenes animales.

Fue en esa época cuando en la colina de Karahan (o Karahantepe), a solo 32 kilómetros, se fundó otro poblado que para muchos científicos es el primer poblado de la historia al contar con residencias fechadas en torno al 9400 a.C y articuladas en torno a un santuario.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

Foto: Ministerio de Cultura de Turquía

Un descubrimiento reciente

Aunque este lugar ya se conocía desde 1997, no ha sido hasta tiempos recientes que el Ministerio de Cultura turco ha empezado a excavar el sitio sacando a la luz un extenso complejo sagrado que rivaliza con el famoso Göbekli Tepe.

Iniciados en 2019 los trabajos han continuado hasta el presente. Si bien las primeras capas no fueron muy prometedoras las últimas campañas han desenterrado más de 300 estelas y pilares junto con muchísimas esculturas de todo tipo talladas en piedra caliza.

Todos estos objetos no se encontraron de cualquier manera sino que los habitantes los enterraron de manera cuidadosa cuando cubrieron ritualmente el lugar en el momento de su abandono. Así las estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas fueron puestas del revés, mirando hacia las paredes.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

Foto: Francesc Cervera

Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

Foto: Francesc Cervera

Un santuario complejo

En el centro del área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes de dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

Foto: Francesc Cervera

Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,…) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

Foto: Francesc Cervera

El hombre y la bestia

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

Foto: Francesc Cervera

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

Se dice que Karahan Tepe es mucho mayor que Göbekli Tepe

Los arqueólogos han estado trabajando en el Karahan Tepe sitio de, que a menudo se llama el sitio hermano de sitio de Göbekli Tepe Göbekli Tepe, desde 1997. El sitio está ubicado cerca de Yağmurlu y aproximadamente a 35 kilómetros al este del de 12.000 años de antigüedad.

A lo largo de los años, los arqueólogos han realizado una serie de descubrimientos asombrosos en el sitio de Karahan Tepe. En particular, toneladas de enterrados en forma de T obeliscos, similares a los tallados con animales salvajes en Göbekli Tepe, han llevado a los investigadores a concluir que Karahan Tepe “es mucho mayor” que su “hermana menor”, Göbekli Tepe.

 Los arqueólogos ya han encontrado tallas de animales en Karahan Tepe similares a la conocida Piedra del Buitre y otras en Göbekli Tepe. (Sue Fleckney / CC BY-SA 2.0)

El jefe de excavaciones en Karahan Tepe, el profesor Dr. Necmi Karul, dijo a Hurriyet que “se conocen en la región 12 lugares estimados en el mismo período que Göbekli Tepe, uno de los cuales es Karahan Tepe”.

Hablando en el X Congreso Internacional de Turismo Turístico, el Cultura y Turismo ministro de , Mehmet Nuri Ersoy, dijo que un “programa de excavación rápida e intensiva” continúa en Karahan Tepe, que hasta la fecha ha producido “250 obeliscos con figuras de animales”. Ersoy afirma que las excavaciones planificadas probarán que el asentamiento en Karahan Tepe “será mucho más antiguo que el Göbekli Tepe de 12.000 años”.

Las excavaciones en curso en Karahan Tepe probablemente revelarán más obeliscos en forma de T en el centro del sitio como estos en Göbekli Tepe. (Joaquín / Adobe Stock)

 

Karahan Tepe puede restablecer “El punto cero de la historia mundial”

El alcalde de Haliliye, Mehmet Canpolat, le dijo a Hurriyet que hay muchas similitudes entre Karahan Tepe y Göbekli Tepe, que dijo “arrojan luz sobre la historia mundial”, lo que representa el primer templo conocido jamás construido.

 

 

 

 

 

¡Karahan Tepe bien podría ser la hermana mayor de Göbekli Tepe!

Si bien Göbekli Tepe tiene el récord mundial en los titulares de los medios y en otros lugares como el templo más antiguo de su tipo jamás descubierto, hay varios otros aspirantes a esta corona en Turquía. Según Jens Notroff, arqueólogo del Instituto Arqueológico Alemán que está trabajando en el sitio de Göbekli Tepe, “se han encontrado versiones más pequeñas de los pilares, símbolos y arquitectura tallados en piedra en Göbekli Tepe en asentamientos hasta a 200 kilómetros de distancia”, incluido Karahan. Tepe.

Stone Hills

La región de estos asentamientos se llama “Taş Tepeler”, que significa literalmente Stone Hills. Con una superficie de 200 kilómetros de un extremo a otro, Taş Tepeler es un territorio de Anatolia y Mesopotamia Superior que albergó las primeras comunidades asentadas.

Taş Tepeler cuenta con 12 sitios principales, incluido Göbeklitepe. Unos siete de estos sitios grandes y pequeños son ahora sitios de excavación que arrojarán luz sobre un período histórico crucial pero poco conocido.

Entre los sitios de Taş Tepeler se encuentran Karahantepe, Harbetsuvan, Gürcütepe, Kurttepesi, Taşlıtepe, Sefertepe, Ayanlar, Yoğunburç, Sayburç, Çakmaktepe y Yenimahalle. Hasta donde sabemos, Taş Tepeler es el primer ejemplo de sedentarismo y unión social en la tierra. En Taş Tepeler, los seres humanos experimentaron con ejemplos de trabajo organizado y especialización por primera vez.

Estelas en Karahantepe, Sanliurfa. Foto: AA

Çatalhöyük

Çatalhöyük

Coordenadas: 37°40′03″N 32°49′42″E

Çatalhöyük, también conocido como Çatal Höyük, Çatal Hüyük o Catal Hüyük (del turco çatal: ‘tenedor’, y höyük: ‘túmulo’), es un antiguo asentamiento de los períodos Neolítico y Calcolítico, siendo el conjunto urbano más grande y mejor preservado de la época neolítica en el Oriente Próximo. En su apogeo este asentamiento llegó a cubrir 13 hectáreas.

Çatalhöyük está ubicado al sur de la península de Anatolia, en la planicie de Konya, cerca de la actual ciudad de Konya (antigua Iconium) y aproximadamente a 140 km del volcán Hasan Dağ, en Turquía.

Situada a 11 kilómetros de la ciudad de Konya Çumra Çatalhöyük es considerado como uno de los primeros asentamientos de la humanidad con densa población de ocho mil personas.

Un canal del río Çarşamba fluía antiguamente entre los dos montículos que forman el yacimiento, levantado sobre terrenos de arcilla aluvial que pudieron ser favorables para una precoz agricultura. El que está situado hacia el este pudo llegar a alcanzar unos 20 metros de altura sobre la llanura en los últimos momentos de ocupación del Neolítico. El del oeste forma una elevación menor y hay también un yacimiento bizantino a unos cientos de metros hacia el este. Los asentamientos de época prehistórica fueron abandonados antes de la Edad del Bronce. En sus capas inferiores (y más antiguas) el yacimiento data de hacia mediados del VIII milenio a. C. y las más recientes hacia el 5700 a. C. Aunque, según la «Escuela de Lyon», pertenece a los períodos 4 y 5 de la prehistoria del Oriente Próximo (6600-5600 a. C.)1

El desarrollo de esta civilización se interrumpió bruscamente hacia el 5700 a. C. por un gran incendio, que coció el adobe y permitió que paredes de hasta tres metros quedaran en pie. La mayor parte del asentamiento fue destruido o abandonado.

En 2012, la Unesco lo incluyó dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad.2

Descubrimiento

Mapa del Creciente Fértil asiático, con los principales centros de desarrollo cultural conocidos, entre los cuales se encuentra Çatalhöyük.

Descubierto inicialmente en 1958, el sitio de Çatalhöyük no atrajo la atención mundial hasta las excavaciones de James Mellaart, llevadas a cabo entre 1961 y 1965,3​ las cuales revelaron que esta región de Anatolia era un foco de cultura avanzada durante el período Neolítico. Pero Mellaart fue expulsado de Turquía debido a su implicación en el asunto Dorak, al haber publicado los dibujos de unos artefactos de la Edad del Bronce supuestamente importantes, que luego desaparecieron (ver Pearson y Connor, más abajo).

Después del escándalo, el yacimiento permaneció inactivo hasta el 12 de septiembre de 1993, cuando comenzaron las investigaciones dirigidas por Ian Hodder, entonces en la Universidad de Cambridge. Dichos trabajos están entre los más ambiciosos proyectos de excavación actualmente en marcha, de acuerdo con, entre otros, Colin Renfrew. Además del uso extensivo del método arqueológico, se buscan también interpretaciones psicológicas y artísticas del simbolismo de las pinturas murales. Hodder, un antiguo discípulo de Mellaart, escogió el lugar como el primer ensayo real a nivel mundial de su entonces controvertida teoría académica de la arqueología postprocesual. El éxito de la excavación ha validado el método postprocesual como un nuevo enfoque que ha creado escuela.4

El yacimiento

Vivienda restaurada (interior).

Según unos autores todo el asentamiento de Çatalhöyük estaría formado por edificios de uso residencial, sin que se pueda establecer la existencia de edificios públicos de manera irrefutable. Para otros, el hecho de que las mejores y más exuberantes pinturas murales estén en los locales más grandes, les lleva a definir éstos como lugares rituales. Pero el propósito de estas habitaciones profusamente decoradas no resulta claro.3

La población de la colina este ha sido estimada por encima de las 10 000 personas, pero la población total probablemente variaría a lo largo de la historia del poblado. Un promedio de entre 5000 y 8000 habitantes sería una estimación razonable. Estos vivían en casas rectangulares construidas con adobe, adosadas, sin calles ni pasajes entre ellas, apiñadas como si formaran un panal de abejas. El acceso a las viviendas se hacía por los techos, caminando sobre ellos como si de calles se tratara, utilizando escaleras, interiores y exteriores, para comunicar los diversos niveles. Los muros también eran de adobe y para conformar la cubierta utilizaron vigas de madera y barro apisonado sobre esteras vegetales. Las aberturas de los techos servían también como la única fuente de ventilación, proporcionando aire fresco y permitiendo salir el humo producido por cocinas y hogares abiertos.

Al estar las casas en medianera, se configuraba una especie de muralla defensiva hacia el exterior, sin aberturas. Esto debió resultar suficiente para salvaguardar a sus habitantes de ataques, pues no se han encontrado signos de luchas en el yacimiento.

Todos los interiores de las casas están enyesados con un acabado muy suave y se caracterizan por la ausencia de ángulos rectos. Constan generalmente de una habitación común de 20 a 25 m² y algunas estancias anexas. La pieza principal dispone de bancos y plataformas para sentarse y dormir, de un hogar rectangular elevado del suelo y de un horno para hacer pan, sirviendo para un amplio abanico de actividades domésticas. Las habitaciones auxiliares se usaban como almacenes y se accedía a ellas desde la sala principal por unas aberturas bajas.3

Las habitaciones se mantenían escrupulosamente limpias: los arqueólogos han identificado muy poca basura o desechos en el interior de los edificios, pero los montones de desperdicios que hay en el exterior de las ruinas contienen aguas residuales y restos de comida, así como significativas cantidades de ceniza vegetal. Posiblemente, cuando hacía buen tiempo muchas de las actividades diarias se realizarían en las terrazas, que así podrían haber formado un espacio abierto similar a una plaza. Al parecer, en época tardía en las terrazas se construyeron grandes hornos comunales. En el transcurso de los siglos las casas se fueron renovando mediante demoliciones parciales y reconstrucciones sobre unos cimientos formados por escombros, lo cual provocó el crecimiento de la colina. Se han descubierto hasta 18 niveles de asentamientos.

Cultura y rituales

Reconstrucción de una habitación de Çatalhöyük con las posiciones originales de los bucráneos y la figura humana en relieve.

Los pobladores de Çatalhöyük enterraban a sus muertos dentro de la aldea: han sido encontrados restos humanos en hoyos debajo de los suelos de las estancias, especialmente bajo los hogares, las plataformas de las habitaciones principales y las camas. Los cuerpos eran plegados al máximo y, a menudo, introducidos en cestos o envueltos en esterillas rojas. Los huesos desarticulados de algunas tumbas sugieren que los cuerpos pudieron ser expuestos al aire libre durante un tiempo, antes de ser recogidos y enterrados. En ciertos casos, las tumbas han sido removidas y las cabezas de los individuos separadas del esqueleto, pudiendo haber sido usadas dichas calaveras de manera ritual, ya que algunas han sido encontradas en otras zonas de la comunidad. Varios cráneos fueron emplastados y pintados con ocre para recrear la cara humana, una costumbre más característica de los sitios neolíticos de Siria y de Jericó, que de yacimientos más cercanos.

Se han hallado restos de hasta cuarenta edificios (repartidos entre nueve de los niveles de la población) que parecen dedicados a sepulcros y santuarios. En los muros de estos santuarios se encontraron frescos que mostraban escenas de caza, danzas rituales, hombres con penes erectos, representaciones en rojo de los ahora extintos uros (Bos primigenius o toro salvaje) y ciervos, así como buitres precipitándose sobre figuras descabezadas. Un fresco que aparentaría ser la aldea con los dos picos gemelos del Hasan Daği al fondo se cita frecuentemente como el “mapa más antiguo del mundo” y la primera pintura paisajística.3​ Pero algunos arqueólogos cuestionan tal interpretación: Stephanie Meece, por su parte, argumenta que el fresco es más parecido a la piel de un leopardo que a un volcán, a un diseño geométrico decorativo que a un mapa.5

Modelados en relieve, en los muros de estos “santuarios” hay personajes femeninos (mujeres en posición de dar a luz y la figura de la «Diosa Madre» dominando animales), cabezas de animales, como leopardos, cabras, osos y, destacando entre todos ellos, los bucráneos de arcilla provistos de verdaderos cuernos de toros (abajo, a la izquierda). Las características figurillas de mujer hechas de arcilla o piedra, y descubiertas por todo el asentamiento, dentro y fuera de sus muros, incluso en el interior de recipientes para conservar el grano, pertenecen a los niveles superiores del yacimiento (los más recientes).

Aunque según algunos investigadores, no se han encontrado aún templos claramente identificables, es indiscutible que las tumbas, los murales y las figurillas sugieren que la población de Çatalhöyük poseía una religión compleja, rica en simbología y que se reunían en ciertas salas, abundantes en tales hallazgos, que serían capillas o zonas de encuentro.3

Economía y sociedad

Cabezas de toro de Çatalhöyük.

Al parecer, los pobladores de Çatalhöyük vivían de manera relativamente igualitaria, sin que tengamos constancia de que existieran clases sociales, ya que no se han encontrado hasta ahora casas con características diferenciadas (que pertenecieran a la realeza o a la jerarquía religiosa, por ejemplo). Las investigaciones más recientes también revelan poca diferenciación social basada en el género, recibiendo una alimentación equivalente tanto hombres como mujeres y, aparentemente, teniendo un estatus social similar relativo, hecho establecido como propio de las culturas paleolíticas.6789

Las enfermedades más corrientes entre la población del asentamiento fueron la anemia, la artritis y la malaria, endémica en la región debido a unos pantanos cercanos. La esperanza de vida sería de unos 34 años para los hombres y de 29 para las mujeres, aunque algunos individuos pudieron llegar a los 60.

En los niveles superiores del sitio resulta evidente que los habitantes de Çatalhöyük fueron ganando conocimientos en la agricultura y en la domesticación de animales. Se cultivaban cereales tales como el trigo y la cebada, así como guisantes, garbanzos, lentejas y lino, mientras que de los árboles de las colinas circundantes se recogían frutos como almendras, pistachos y manzanas. Se extraían aceites vegetales de plantas y semillas, lo mismo que una especie de cerveza. Aunque la mayoría de las proteínas animales procedían de la pesca y de la caza (ciervo, jabalí y onagro), la oveja ya había sido domesticada y las evidencias sugieren que los bóvidos comenzaban a estarlo también.

La elaboración de cerámica y la fabricación de utensilios de obsidiana (obtenida en el volcán Hasan Daği) eran unas industrias florecientes, lo cual les permitía mantener relaciones comerciales con puntos distantes de la península anatólica, obteniendo a cambio conchas del Mediterráneo y sílex de Siria. También trabajaban la madera y el cobre, siendo los artesanos de Çatalhöyük expertos en su fundición, lo cual supondría el ejemplo más antiguo de actividad metalúrgica en el Oriente Próximo. La lista de productos que manufacturaban estos artesanos incluiría puntas de flecha, lanzas y puñales de obsidiana o de sílex, mazas de piedra, figurillas en piedra y arcilla cocida, prendas textiles, cuencos y otros recipientes de madera o cerámica, y joyería hecha con perlas o cobre.

Gracias al clima seco de esta zona se han conservado restos de tejidos de excelente calidad. También se han encontrado sellos de arcilla para estampar los trajes con diversos dibujos, cuyo diseño guarda muchas semejanzas con los de las alfombras turcas actuales.

Religión

Mujer sentada de Çatalhöyük, la figura femenina aparece sentada en un trono flanqueado por dos felinos.

Un rasgo distintivo de Çatalhöyük son sus estatuillas femeninas: Mellaart sostenía que estas figurillas realizadas esmeradamente en materiales tan diversos como mármol, calizas azules y pardas, esquisto, calcita, basalto, alabastro y arcilla, representaban una deidad femenina del tipo Diosa Madre. Aunque existía también un dios masculino, el número de las figurillas femeninas era muy superior y este dios no aparece realmente hasta después del nivel VI, habiéndose identificado, hasta la fecha, 18 niveles. Las figurillas fueron encontradas ante todo en zonas que Mellaart consideraba que fueron capillas. La imponente diosa sentada en un trono flanqueado por dos felinos (ilustración de la derecha) fue hallada dentro de un recipiente usado para almacenar el grano, lo que le sugirió a Mellaart que era una deidad que aseguraría la cosecha o protegería las provisiones almacenadas.10

Mientras Mellaart excavó cerca de doscientos edificios en cuatro temporadas, actualmente, Ian Hodder dedica una temporada entera a excavar un único edificio.11​ Durante 2004 y 2005 Hodder y su equipo comenzaron a creer que el modelo propuesto por Mellaart de una cultura de signo matriarcal era falso. Habiendo encontrado solamente una figurilla similar al modelo de Diosa Madre que Mellaart propugnaba, entre la gran cantidad de ellas desenterradas, Hodder decidió que el yacimiento no ofrecía suficientes indicios como para establecer si era una cultura matriarcal o patriarcal, sino que apuntaba más bien hacia una sociedad relativamente igualitaria.121314

El catedrático Lynn Meskell expone, en apoyo de esta teoría, que mientras en las excavaciones iniciales se encontraron sólo 200 estatuillas, los nuevos trabajos han desenterrado 2000, de las cuales muchas son de animales, siendo únicamente un 5 % de las figurillas de mujeres.14

Montículos este y oeste

Los montículos están formados por la acumulación de destrucción como resultado de destrucciones como terremotos y guerras. Por esta razón, constituyen un asentamiento arqueológico de varias etapas y un sitio reliquia que pertenece a diferentes historias.

Los montículos orientales y occidentales en Çatalhöyük están ubicados en dos colinas diferentes a diferentes altitudes. El montículo oriental, la edad neolítica y el montículo occidental se usaron como área de asentamiento en la edad calcolítica. Las excavaciones del montículo Este a Çatalhöyük se hace entre el primero descubierto por el arqueólogo británico James Mellaart y su equipo en 1961-1965 y situado al lado de uno al otro como 18 casas de adobe fueron descubiertos capa de asentamiento neolítico. En las capas fechadas entre 7400 y 6200 aC, se han alcanzado muchas reliquias y conocimientos que se han establecido y se han creado importantes archivos que contienen obras arquitectónicas y artísticas.

El höyük occidental está fechado entre 6200 y 5200 aC y tiene características que pertenecen a la Edad Calcolítica. El montículo revela que la estructura cultural vista en el primer período del montículo oriental se mantuvo. Además, los restos de cerámica y cerámica de los Períodos bizantino y helenístico y los fosos de enterramiento pertenecientes al Período Bizantino se encontraron en los niveles superiores del montículo occidental.

Los montículos, distribuidos en un área de aproximadamente 14 hectáreas, se han utilizado como área de asentamiento durante más de 2000 años sin interrupción. El hecho de que las capas expuestas muestren las etapas de transición del pueblo a la ciudad diferencia a la ciudad neolítica de Çatalhöyük de otros asentamientos neolíticos.

Casas agrupadas

Çatalhöyük tiene una luz importante sobre la historia arquitectónica de la humanidad con la primera arquitectura de la casa datada del 5500 aC El tamaño y el diseño de las casas en la ciudad muestran un ejemplo temprano de urbanismo basado en ideales sociales e igualitarios.

Las casas de una sola planta están hechas de ladrillos de barro y madera. Los techos planos están cubiertos con juncos y arcilla compacta, que se forman con vigas procedentes de los árboles plantados entre las paredes. Las casas generalmente consisten en dos habitaciones. En las habitaciones, hay plataformas elevadas y almacenes para facilitar la vida doméstica.

Las paredes interiores de las casas están enlucidas con un yeso blanco para lograr suavidad. Los tallos de las plantas y los fragmentos de hojas se agregaron a las grietas de las parcelas que se encontraron enterradas 160 veces. Las paredes estaban decoradas con figuras geométricas, patrones kilim, círculos, estrellas, motivos florales, representaciones de caza y danza. En las paredes de la casa, además de los dibujos y pinturas, también hay cabezas reales de toro, ciervo y carnero con escayola. Además, se encontraron relieves humanos y animales como decoración de paredes.

Las tumbas de la casa también se usaron como tumbas. Las excavaciones encontraron entierros, especialmente en el fondo de la estufa, en las plataformas dentro de las habitaciones principales y debajo de las camas.

Sin calle y sin desperdicio

No hay una calle en la ciudad neolítica de Çatalhöyük debido al orden secuencial de las casas. Los techos estaban funcionando en la calle y, por lo tanto, el transporte se realizó sobre los techos. Se cree que las presas se han construido sobre los techos de muchas actividades que se llevan a cabo en la vida diaria y se usan en tiempos especiales porque se usan como calles. Históricamente se encontraron capas más cercanas en hogares colocados en las presas. Esta situación sugiere que actividades como comer y beber en conjunto, especialmente en clima favorable, también se realizan en el techo.

Se ha tenido mucho cuidado con el cuidado y la limpieza de las casas. Durante las excavaciones, se encontraron muy pocas cuevas en las casas. Los montones de cenizas afuera de las casas muestran que la basura, los alimentos y las aguas residuales se recolectan y queman. La ventilación de las casas es proporcionada por las ventanas que emergen de las diferencias de altura de las paredes que ocurren con las casas adyacentes debido a la inclinación de la tierra.

Transición y comercio

Como resultado de las excavaciones, los primeros pobladores de Çatalhöyük fueron una comunidad de cazadores-recolectores; se ha entendido que han pasado a la sociedad agrícola desde la sexta capa revelada. El hecho de que una rama del río Çarşamba hubiera fluido a través de los montículos orientales y occidentales en ese momento creó la estructura de suelo aluvial adecuada para la agricultura. El trigo, la cebada y los guisantes son las primeras plantas en ser cultivadas. Se cree que las estatuas en las cajas que cultivan se guardan en cajas para fertilidad y protección. Tanto la ganadería como la agricultura han sido tratadas, el ganado y las ovejas comenzaron a domesticarse.

La comunidad que vive en Çatalhöyük no solo ha comenzado a dedicarse a la agricultura y la cría de animales, sino también a la producción de sal, tejidos, alfarería, joyería, cestería, herramientas y mano de obra de madera. Habiendo sido encontrados en excavaciones hechas de conchas de mar que se cree que vinieron de la costa mediterránea, demuestra que están comerciando con comunidades que viven en diferentes lugares.

No hay clase social

Çatalhöyük es un asentamiento que experimentó la fase de urbanización. Esta característica la separa de otros asentamientos neolíticos. La población que excedió los ocho ha causado que el asentamiento se expandiera espacialmente y resultó en una fuerte tradición de cultura.

Se cree que la colonia no fue fundada por inmigrantes de otras regiones sino por una pequeña comunidad indígena, y que creció con el tiempo debido al crecimiento de la población. Las casas en los primeros niveles son menores que las de los niveles superiores. El número de casas aumenta a medida que sube las capas superiores. Este hallazgo demuestra que la ciudad creció con el tiempo.

No hay construcciones como palacios, templos, edificios públicos que se separen de las casas de la ciudad. No hay distinción de clase social en la vida social. Además, las mujeres y los hombres tienen el mismo estatus social.

Primeros santuarios?

No hay templos en Çatalhöyük. Sin embargo, se cree que tienen una rica dinastía, como se entiende a partir de las pequeñas estatuillas hechas de la tierra y las pinturas murales en la era prehistórica donde se da el nombre de la estatuilla. Se estima que estos tipos de hallazgos son intensos y que las salas que son más grandes que otras son áreas religiosas públicamente abiertas.

Las paredes de estas habitaciones, que se cree que son lugares religiosos, incluyen adornos relacionados con la caza y la abundancia, así como representaciones de eventos de la naturaleza que han tenido lugar. En el höyük oriental, muchos edificios con estas características fueron descubiertos. Si estas habitaciones se usaron para fines religiosos como se pensaba, son las estructuras sagradas más antiguas que se encuentran en Anatolia.

Estatua de la diosa madre

Numerosas esculturas de la Diosa Madre se encontraron en excavaciones en el höyük oriental. La longitud de las esculturas hechas de tiza cocida, mármol o piedra caliza varía entre 5 y 15 centímetros. Algunas de estas figurillas con formas elaboradas, llamadas figurillas, representan la abundancia, y algunas de ellas representan el mal y la muerte.

Aquellos que tienen la forma de una cara quebrada, grasa, pecho grande y caderas grandes simbolizan la vida, la abundancia y la abundancia. Algunas de estas figurillas se representan como dar a luz, y el énfasis de la abundancia se esclarece aún más. Vista fea y fertilidad figuras que tienen la reversión simboliza la vida, mientras que los figurines encontraron un ave de presa en las manos simboliza el vínculo con la madre diosa de los muertos.

Como resultado de la datación de estos hallazgos, se considera que uno de los centros más antiguos de la Diosa Madre en Anatolia es Çatalhöyük.

El primer mapa del mundo

Se encontró un mapa en las paredes norte y este de una habitación que se creía sagrada en las primeras excavaciones en 1963. El mapa, que se entiende que es el plano de la ciudad de Çatalhöyük, data de hace unos 8200 años. Las pruebas de carbono realizadas indican 6200 aC con más o menos 97 años de desviación. El mapa, que mide aproximadamente 3 metros de largo y 90 centímetros de alto, es el primer mapa conocido del mundo. Todavía se exhibe en el Museo de las Civilizaciones de Ankara Anatolia.

Último estado en excavaciones

Todos los restos arqueológicos descubiertos por investigaciones y excavaciones de Çatalhöyük, que habían sido abandonados antes de la Edad del Bronce en aproximadamente 5700 aC, han sido documentados y bien conservados.

Los hallazgos de excavación se encuentran en el Museo de Arqueología de Konya. Algunos de ellos fueron exhibidos y otros fueron protegidos en almacenamiento.

Las excavaciones están dirigidas por Ian Hodder en la Universidad de Cambridge; Gran Bretaña, Turquía, Grecia y llevado a cabo por un equipo mixto de investigadores de Estados Unidos. El trabajo de excavación continuará hasta 2018. Después de esta fecha, se iniciarán los trabajos de protección y restauración para finalizar el trabajo de excavación.

La autoría de las fotografías son de:

Fotoğraf: Elelicht Ev içi canlandırma

Fotoğraf: Stipich Béla

Fotoğraf: catalhoyuk.com

Fotoğraf: Dr. Colleen Morgan

Fotoğraf: Omar Hoftun

Fotoğraf: Roweromaniak

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cahuachi

Cahuachi

Cahuachi

Patrimonio Cultural de la Nación

Coordenadas: 14°49′07″S 75°07′00″O

País: Perú

Cahuachi era un centro ceremonial de la cultura Nazca que vivió su época de esplendor entre el año 1 y el 500, y estaba situado en el valle del río Nazca, a 28 km de la ciudad del mismo nombre y cerca de las Líneas de Nazca. Su nombre significa lugar donde viven los videntes.1

El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha estado excavando el lugar desde 1982.2​ Debido al clima seco, los hallazgos son abundantes e incluyen material efímero, tal como ropa; en 1998 se descubrió un depósito de ropas, con 200 prendas de tela estampada. Esto es algo fuera de lo corriente en la cultura nazca, que en general usaba tejidos de un único color, bordados posteriormente. Cahuachi también ha sido estudiado por Helaine Silverman, que ha escrito un libro sobre esta ciudad.3

La ciudad

Sus habitantes permanentes eran pocos y vivían de la agricultura, pero era un centro de peregrinaje cuya población crecía en las fechas de acontecimientos ceremoniales importantes, acontecimientos que implicaron probablemente las Líneas de Nasca y la duna gigante.

También tenía una necrópolis llamada Chauchilla, otra causa de viajes periódicos. Esta teoría del peregrinaje está apoyada tanto por evidencia arqueológica de la escasez de población en Cahuachi como por las figuras de Nasca, que muestra criaturas como una orca, mono, perro, etc que no existen en la región Nasca, aunque esto también puede explicarse por el comercio o por expediciones de otro tipo.

La ciudad fue fundada antes del nacimiento de la Cultura Nasca, durante el siglo IV a. C., y declinó cerca el 300 d. C., tras la invasión de los Huari.

Hallazgos

Sus construcciones eran de adobe, en forma cónica, alcanzando 24 km², siendo una de las zonas urbanas más grandes del mundo andino y la más importante de la Cultura Nazca (400 a. C.400 d. C.). Los restos apuntan a que los techos, puertas y ventanas eran sostenidos con madera de guarango y la techumbre se hacía con cañas entrecruzadas atadas con cuerdas de pelo de llama y algodón.

Hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla, entre los que destacan:

  • Gran pirámide, que tiene 150 metros de largo y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial del culto.
  • Templo escalonado, del que se ha descubierto un muro con inscripciones y frisos, de 5 metros de alto y 25 de largo.
  • Montículos: 40 montículos con construcciones de adobe.

En la necrópolis se han investigado varias tumbas, encontradas con su ajuar intacto.

Todo el material arqueológico procedente de este yacimiento se encuentra exhibido en el Museo Arqueológico Antonini de Nasca.

Ciudad perdida de Cahuachi

El tamaño que abarca la ciudad perdida de Cahuachi es enorme y el trabajo necesario para restaurarlo va a llevar muchísimos años. Únicamente los veranos (Junio a Agosto), son usados por el equipo de Giuseppe Oreficci para su restauración, por lo que me temo de que si el gobierno de Perú no financia la excavación y añade más recursos, jamás será desenterrada esta maravilla del desierto de Nazca.

No son muchos los senderos habilitados y no se tiene acceso directo a las pirámides, sólo a sus alrededores por lo que te puede defraudar un poco. Eso sí, lo más impactante es que te puedes encontrar con huesos humanos por casi cualquier camino. Increíble para una ciudad construida alrededor del 450 A.C.

A unos 28 kilómetros al oeste de Nasca surgen las imponentes ruinas del centro ceremonial de Cahuachi, el más notable centro ceremonial de la costa sur del país.

Es unos de los lugares más sagrados y más espectaculares de la cultura Nasca. De hecho, se le considera como el centro religioso más grande del antiguo Perú, la ciudad en adobe más grande del mundo y el centro de peregrinación más grande del sur de Perú.

Entre 300 a.C. y 400 d.C. se convirtió en un centro religioso de gran prestigio, y se construyeron treinta y cuatro grupos principales de templos destinados al culto de las deidades adoradas por la población nasca.

No se conoce el origen del topónimo, pero se puede interpretar de diferentes maneras, incluyendo el lugar donde se puede “ver” u “observar” o bien, según otra dicción del idioma quechua, lugar de castigo. Sin embargo los Nascas hablaban un idioma de origen proto-aymara, entonces estas diferentes denominaciones son sólo especulaciones.

Cahuachi fue construida en la parte más baja del valle, donde la capa freática emerge naturalmente en la superficie. En la antigüedad, el agua era un símbolo de poder y, en el caso de Cahuachi, este poder pertenecía a la casta sacerdotal.

Las ruinas cubren una extensión de hasta 24 km cuadrados y algunas de ellas están separadas de la famosa pampa de San José donde se encuentran los geoglifos de Nasca sólo por el Río Nasca. No hay duda de que exista una correlación entre el centro ceremonial de Cahuachi y los geoglifos de la Pampa, lo que podría llamarse una alternativa al centro ceremonial de espacios abiertos, delimitado únicamente por la presencia de contornos exteriores formados por hileras de piedra.

Los principales arqueólogos que se han dedicado a su excavación, están de acuerdo en afirmar que fue un lugar sagrado y de grandes peregrinaciones por las poblaciones del valle del Rio Grande, que aquí realizaban importantes ceremonias. Por su relevancia religiosa y su majestuosidad incluso fue descrito como “Vaticano Prehispánico”.

En uno de los sectores arqueológicos de Cahuachi se descubrieron los restos humanos más antiguos del área de Nasca, que remontan a hace 4.200 años. Se trata de un personaje femenino sacrificado en la base de un pequeño altar ceremonial dentro de la estructura llamada Gran Pirámide 2.

Cahuachi fue construida en 5 fases, relativas a las diferentes fases de desarrollo de la cultura Nasca, y que incluye alrededor de 900 años, entre 450 a.C. y 450 d.C. aproximadamente. Cada una de estas fases se caracterizan por el uso de diferentes elementos constructivos: las paredes fueron construidas con “adobes” (ladrillos de barro), y luego cubiertas con arcilla.  Las estructuras eran templos, escalonados y con grandes recintos ceremoniales.  Las escaleras daban acceso a los distintos niveles. En su mayoría, las paredes eran de color.

En ciertas épocas del año, diferentes grupos humanos procedentes de lugares hasta muy remotos accedían al centro ceremonial para participar en los rituales. La danza y la música eran elementos constantes en las liturgias colectivas. Dentro de las estructuras existían talleres textiles y áreas de conservación de productos agrícolas. En Cahuachi se encontraron muchas ofrendas de tipo votivo, incluyendo: antaras y tambores, llamas y cuyes sacrificados, tejidos refinados, cabezas-ofrenda y vajillas de cerámica en la que son representadas algunas deidades.

Entre los 34 grupos principales de templos descubiertos, se distingue sobre todo el Grande Templo, la Gran Pirámide y el Templo Escalonado, la Pirámide Naranja, la Gran Pirámide 2

.La Gran Pirámide constituye el templo emblemático de todo el complejo y puede medir 22 metros de altura y más de 100 metros por cada lado, a través de 7 niveles de escaleras, cada una con columnas de huarango enlucidas para sostener los techos elaborados con frisos de colores. En el lado oriental de la pirámide, se elaboró una escalera de grandes dimensiones que conducía al interior del edificio orientado hacia el Cerro Blanco, una duna considerada sagrada.

Entre 400 y 450 d.C. hay evidencia de desastres naturales, como un terremoto catastrófico, precedido y seguido de dos grandes inundaciones, que cubrieron gran parte de los edificios del centro ceremonial. La vida en el centro ceremonial se recuperó y se procedió a sellar los templos con una gran cantidad de material de construcción, con el fin de cristalizar el lugar sagrado más allá del tiempo y del espacio. Posteriormente, tras el abandono de Cahuachi, el sitio se convirtió en una “huaca”  y sus espacios se utilizaron para contener grandes necrópolis.

Saber más en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cahuachi-gran-ciudad-milenaria-sur-peru_16784

 

 

 

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