Este Mundo, a veces insólito
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Lugares extraños

En esta relación, se incluyen lugares con construcciones, generalmente prehistóricas, de cualquier parte del mundo, de las cuales no se tiene certeza absoluta de su uso, pudiendo ser este múltiple o desconocido. Por lo tanto no se incluyen las tumbas y similares, excepto en el caso de que sean muy representativas, únicas o excepcionales, o que estén asociadas a otra actividad. Cuando existen muchos similares, se han incluido sólo los más significativos, en alguna ocasión por países. Se ha huido de los mitos no comprobados, solo se incluyen si hay datos físicos palpables.

En ningún caso se ha pretendido ser exhaustivo.

Toda la información se ha sacado de la red, y principalmente se han utilizado los datos al efecto, de Wikipedia, y (entre otras) de las web:
http://www.ancient-wisdom.co.uk/azpages.htm
http://www.megalithic.co.uk/
http://www.stonepages.com/
http://www.stone-circles.org.uk/index.htm

Karahan Tepe

Karahan Tepe

Localización geográfica

Región¨Provincia de Sanliurfa

Coordenadas: 37°05′30″N 39°18′10″E

País: Turquía

Historia del sitio

Fecha construcción: 9.400 a. C.

Mapa de localización

Karahan Tepe

Ubicación (Turquía).

Karahantepe es un yacimiento arqueológico prehistórico en la provincia de Şanlıurfa en Turquía. Se encuentra cercano a Göbekli Tepe y los arqueólogos también han hallado estelas en forma de T en ambos lugares. Según Daily Sabah, «las excavaciones han descubierto 250 obeliscos que presentan figuras animales»1​ y, según algunos científicos, podría tratarse de uno de los primeros poblados al estar datado en el año 9.400 antes de Cristo.2

El yacimiento está ubicado cerca de Yağmurlu, a aproximadamente 35 kilómetros al este de Göbekli Tepe, a menudo se le conoce como el yacimiento hermano de Göbekli Tepe. Forma parte del proyecto Cultura Göbeklitepe y Excavaciones Karahantepe, y las excavaciones comenzaron en 2019 por la Universidad de Estambul. El área es denominada como «Keçilitepe» por los nativos de la zona.3

Excavaciones

Aunque las antiguas estructuras de Karahan Tepe fueron descubiertas en 1997 por «investigadores cerca del barrio de Kargalı en el parque nacional de las Montañas Tek Tek»,4​ las excavaciones no comenzaron hasta el año 2019. Necmi Karul, un arqueólogo de la Universidad de Estambul, relató a la Agencia Anadolu en 2019 que «el último año, se retomaron los trabajos de excavación en Karahantepe (Kectepe), a unos 60 kilómetros de Gobeklitepe, y encontramos restos de estructuras especiales, obeliscos, esculturas de animales, descripciones, así como simbolismo similar».5

La Universidad de Estambul desveló en 2021 que, durante el proceso de abandono del yacimiento, algunas estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas se colocaron al revés mirando hacia las paredes. La gran sala central alberga unas dimensiones de 23 metros de diámetro, cuyos muros estaban mantenidos por dos grandes pilares en forma de T, actualmente derruidos en el pavimento. Se cree que en este recinto era donde estaría ubicado el trono del líder del poblado o la divinidad en cuestión. Aunque se han encontrado tanto esculturas de animales como de humanos en piedra caliza, en una segunda fase desaparecen las figuras zoomórficas en favor de las antropomórficas.2

Turquía desvela los espectaculares restos descubiertos en Karahantepe

La Universidad de Estambul acaba de revelar al mundo las magníficas piezas encontradas en este yacimiento del sureste de Turquía. Aunque las excavaciones empezaron en 2019 tras la desescalada de conflicto sirio, no ha sido hasta este año que el equipo del profesor Karul Necmi ha alcanzado el nivel de los templos y desenterrado centenares de pilares y esculturas.

Foto: Francesc Cervera

Los inicios del Neolítico fueron una época en la que surgieron numerosos asentamientos en Anatolia y Mesopotamia. Cerca de la actual Sanliurfa se construyeron a mediados del siglo X a.C. un conjunto de templos en Göbekli Tepe, lugar que se convirtió en el epicentro de una cultura en la que destacaban los templos circulares de piedra decorados con columnas antropomorfas talladas con todo tipo de imágenes animales.

Fue en esa época cuando en la colina de Karahan (o Karahantepe), a solo 32 kilómetros, se fundó otro poblado que para muchos científicos es el primer poblado de la historia al contar con residencias fechadas en torno al 9400 a.C y articuladas en torno a un santuario.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

Foto: Ministerio de Cultura de Turquía

Un descubrimiento reciente

Aunque este lugar ya se conocía desde 1997, no ha sido hasta tiempos recientes que el Ministerio de Cultura turco ha empezado a excavar el sitio sacando a la luz un extenso complejo sagrado que rivaliza con el famoso Göbekli Tepe.

Iniciados en 2019 los trabajos han continuado hasta el presente. Si bien las primeras capas no fueron muy prometedoras las últimas campañas han desenterrado más de 300 estelas y pilares junto con muchísimas esculturas de todo tipo talladas en piedra caliza.

Todos estos objetos no se encontraron de cualquier manera sino que los habitantes los enterraron de manera cuidadosa cuando cubrieron ritualmente el lugar en el momento de su abandono. Así las estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas fueron puestas del revés, mirando hacia las paredes.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

Foto: Francesc Cervera

Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

Foto: Francesc Cervera

Un santuario complejo

En el centro del área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes de dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

Foto: Francesc Cervera

Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,…) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

Foto: Francesc Cervera

El hombre y la bestia

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

Foto: Francesc Cervera

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

Se dice que Karahan Tepe es mucho mayor que Göbekli Tepe

Los arqueólogos han estado trabajando en el Karahan Tepe sitio de, que a menudo se llama el sitio hermano de sitio de Göbekli Tepe Göbekli Tepe, desde 1997. El sitio está ubicado cerca de Yağmurlu y aproximadamente a 35 kilómetros al este del de 12.000 años de antigüedad.

A lo largo de los años, los arqueólogos han realizado una serie de descubrimientos asombrosos en el sitio de Karahan Tepe. En particular, toneladas de enterrados en forma de T obeliscos, similares a los tallados con animales salvajes en Göbekli Tepe, han llevado a los investigadores a concluir que Karahan Tepe “es mucho mayor” que su “hermana menor”, Göbekli Tepe.

 Los arqueólogos ya han encontrado tallas de animales en Karahan Tepe similares a la conocida Piedra del Buitre y otras en Göbekli Tepe. (Sue Fleckney / CC BY-SA 2.0)

El jefe de excavaciones en Karahan Tepe, el profesor Dr. Necmi Karul, dijo a Hurriyet que “se conocen en la región 12 lugares estimados en el mismo período que Göbekli Tepe, uno de los cuales es Karahan Tepe”.

Hablando en el X Congreso Internacional de Turismo Turístico, el Cultura y Turismo ministro de , Mehmet Nuri Ersoy, dijo que un “programa de excavación rápida e intensiva” continúa en Karahan Tepe, que hasta la fecha ha producido “250 obeliscos con figuras de animales”. Ersoy afirma que las excavaciones planificadas probarán que el asentamiento en Karahan Tepe “será mucho más antiguo que el Göbekli Tepe de 12.000 años”.

Las excavaciones en curso en Karahan Tepe probablemente revelarán más obeliscos en forma de T en el centro del sitio como estos en Göbekli Tepe. (Joaquín / Adobe Stock)

 

Karahan Tepe puede restablecer “El punto cero de la historia mundial”

El alcalde de Haliliye, Mehmet Canpolat, le dijo a Hurriyet que hay muchas similitudes entre Karahan Tepe y Göbekli Tepe, que dijo “arrojan luz sobre la historia mundial”, lo que representa el primer templo conocido jamás construido.

 

 

 

 

 

¡Karahan Tepe bien podría ser la hermana mayor de Göbekli Tepe!

Si bien Göbekli Tepe tiene el récord mundial en los titulares de los medios y en otros lugares como el templo más antiguo de su tipo jamás descubierto, hay varios otros aspirantes a esta corona en Turquía. Según Jens Notroff, arqueólogo del Instituto Arqueológico Alemán que está trabajando en el sitio de Göbekli Tepe, “se han encontrado versiones más pequeñas de los pilares, símbolos y arquitectura tallados en piedra en Göbekli Tepe en asentamientos hasta a 200 kilómetros de distancia”, incluido Karahan. Tepe.

Stone Hills

La región de estos asentamientos se llama “Taş Tepeler”, que significa literalmente Stone Hills. Con una superficie de 200 kilómetros de un extremo a otro, Taş Tepeler es un territorio de Anatolia y Mesopotamia Superior que albergó las primeras comunidades asentadas.

Taş Tepeler cuenta con 12 sitios principales, incluido Göbeklitepe. Unos siete de estos sitios grandes y pequeños son ahora sitios de excavación que arrojarán luz sobre un período histórico crucial pero poco conocido.

Entre los sitios de Taş Tepeler se encuentran Karahantepe, Harbetsuvan, Gürcütepe, Kurttepesi, Taşlıtepe, Sefertepe, Ayanlar, Yoğunburç, Sayburç, Çakmaktepe y Yenimahalle. Hasta donde sabemos, Taş Tepeler es el primer ejemplo de sedentarismo y unión social en la tierra. En Taş Tepeler, los seres humanos experimentaron con ejemplos de trabajo organizado y especialización por primera vez.

Estelas en Karahantepe, Sanliurfa. Foto: AA

Çatalhöyük

Çatalhöyük

Coordenadas: 37°40′03″N 32°49′42″E

Çatalhöyük, también conocido como Çatal Höyük, Çatal Hüyük o Catal Hüyük (del turco çatal: ‘tenedor’, y höyük: ‘túmulo’), es un antiguo asentamiento de los períodos Neolítico y Calcolítico, siendo el conjunto urbano más grande y mejor preservado de la época neolítica en el Oriente Próximo. En su apogeo este asentamiento llegó a cubrir 13 hectáreas.

Çatalhöyük está ubicado al sur de la península de Anatolia, en la planicie de Konya, cerca de la actual ciudad de Konya (antigua Iconium) y aproximadamente a 140 km del volcán Hasan Dağ, en Turquía.

Situada a 11 kilómetros de la ciudad de Konya Çumra Çatalhöyük es considerado como uno de los primeros asentamientos de la humanidad con densa población de ocho mil personas.

Un canal del río Çarşamba fluía antiguamente entre los dos montículos que forman el yacimiento, levantado sobre terrenos de arcilla aluvial que pudieron ser favorables para una precoz agricultura. El que está situado hacia el este pudo llegar a alcanzar unos 20 metros de altura sobre la llanura en los últimos momentos de ocupación del Neolítico. El del oeste forma una elevación menor y hay también un yacimiento bizantino a unos cientos de metros hacia el este. Los asentamientos de época prehistórica fueron abandonados antes de la Edad del Bronce. En sus capas inferiores (y más antiguas) el yacimiento data de hacia mediados del VIII milenio a. C. y las más recientes hacia el 5700 a. C. Aunque, según la «Escuela de Lyon», pertenece a los períodos 4 y 5 de la prehistoria del Oriente Próximo (6600-5600 a. C.)1

El desarrollo de esta civilización se interrumpió bruscamente hacia el 5700 a. C. por un gran incendio, que coció el adobe y permitió que paredes de hasta tres metros quedaran en pie. La mayor parte del asentamiento fue destruido o abandonado.

En 2012, la Unesco lo incluyó dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad.2

Descubrimiento

Mapa del Creciente Fértil asiático, con los principales centros de desarrollo cultural conocidos, entre los cuales se encuentra Çatalhöyük.

Descubierto inicialmente en 1958, el sitio de Çatalhöyük no atrajo la atención mundial hasta las excavaciones de James Mellaart, llevadas a cabo entre 1961 y 1965,3​ las cuales revelaron que esta región de Anatolia era un foco de cultura avanzada durante el período Neolítico. Pero Mellaart fue expulsado de Turquía debido a su implicación en el asunto Dorak, al haber publicado los dibujos de unos artefactos de la Edad del Bronce supuestamente importantes, que luego desaparecieron (ver Pearson y Connor, más abajo).

Después del escándalo, el yacimiento permaneció inactivo hasta el 12 de septiembre de 1993, cuando comenzaron las investigaciones dirigidas por Ian Hodder, entonces en la Universidad de Cambridge. Dichos trabajos están entre los más ambiciosos proyectos de excavación actualmente en marcha, de acuerdo con, entre otros, Colin Renfrew. Además del uso extensivo del método arqueológico, se buscan también interpretaciones psicológicas y artísticas del simbolismo de las pinturas murales. Hodder, un antiguo discípulo de Mellaart, escogió el lugar como el primer ensayo real a nivel mundial de su entonces controvertida teoría académica de la arqueología postprocesual. El éxito de la excavación ha validado el método postprocesual como un nuevo enfoque que ha creado escuela.4

El yacimiento

Vivienda restaurada (interior).

Según unos autores todo el asentamiento de Çatalhöyük estaría formado por edificios de uso residencial, sin que se pueda establecer la existencia de edificios públicos de manera irrefutable. Para otros, el hecho de que las mejores y más exuberantes pinturas murales estén en los locales más grandes, les lleva a definir éstos como lugares rituales. Pero el propósito de estas habitaciones profusamente decoradas no resulta claro.3

La población de la colina este ha sido estimada por encima de las 10 000 personas, pero la población total probablemente variaría a lo largo de la historia del poblado. Un promedio de entre 5000 y 8000 habitantes sería una estimación razonable. Estos vivían en casas rectangulares construidas con adobe, adosadas, sin calles ni pasajes entre ellas, apiñadas como si formaran un panal de abejas. El acceso a las viviendas se hacía por los techos, caminando sobre ellos como si de calles se tratara, utilizando escaleras, interiores y exteriores, para comunicar los diversos niveles. Los muros también eran de adobe y para conformar la cubierta utilizaron vigas de madera y barro apisonado sobre esteras vegetales. Las aberturas de los techos servían también como la única fuente de ventilación, proporcionando aire fresco y permitiendo salir el humo producido por cocinas y hogares abiertos.

Al estar las casas en medianera, se configuraba una especie de muralla defensiva hacia el exterior, sin aberturas. Esto debió resultar suficiente para salvaguardar a sus habitantes de ataques, pues no se han encontrado signos de luchas en el yacimiento.

Todos los interiores de las casas están enyesados con un acabado muy suave y se caracterizan por la ausencia de ángulos rectos. Constan generalmente de una habitación común de 20 a 25 m² y algunas estancias anexas. La pieza principal dispone de bancos y plataformas para sentarse y dormir, de un hogar rectangular elevado del suelo y de un horno para hacer pan, sirviendo para un amplio abanico de actividades domésticas. Las habitaciones auxiliares se usaban como almacenes y se accedía a ellas desde la sala principal por unas aberturas bajas.3

Las habitaciones se mantenían escrupulosamente limpias: los arqueólogos han identificado muy poca basura o desechos en el interior de los edificios, pero los montones de desperdicios que hay en el exterior de las ruinas contienen aguas residuales y restos de comida, así como significativas cantidades de ceniza vegetal. Posiblemente, cuando hacía buen tiempo muchas de las actividades diarias se realizarían en las terrazas, que así podrían haber formado un espacio abierto similar a una plaza. Al parecer, en época tardía en las terrazas se construyeron grandes hornos comunales. En el transcurso de los siglos las casas se fueron renovando mediante demoliciones parciales y reconstrucciones sobre unos cimientos formados por escombros, lo cual provocó el crecimiento de la colina. Se han descubierto hasta 18 niveles de asentamientos.

Cultura y rituales

Reconstrucción de una habitación de Çatalhöyük con las posiciones originales de los bucráneos y la figura humana en relieve.

Los pobladores de Çatalhöyük enterraban a sus muertos dentro de la aldea: han sido encontrados restos humanos en hoyos debajo de los suelos de las estancias, especialmente bajo los hogares, las plataformas de las habitaciones principales y las camas. Los cuerpos eran plegados al máximo y, a menudo, introducidos en cestos o envueltos en esterillas rojas. Los huesos desarticulados de algunas tumbas sugieren que los cuerpos pudieron ser expuestos al aire libre durante un tiempo, antes de ser recogidos y enterrados. En ciertos casos, las tumbas han sido removidas y las cabezas de los individuos separadas del esqueleto, pudiendo haber sido usadas dichas calaveras de manera ritual, ya que algunas han sido encontradas en otras zonas de la comunidad. Varios cráneos fueron emplastados y pintados con ocre para recrear la cara humana, una costumbre más característica de los sitios neolíticos de Siria y de Jericó, que de yacimientos más cercanos.

Se han hallado restos de hasta cuarenta edificios (repartidos entre nueve de los niveles de la población) que parecen dedicados a sepulcros y santuarios. En los muros de estos santuarios se encontraron frescos que mostraban escenas de caza, danzas rituales, hombres con penes erectos, representaciones en rojo de los ahora extintos uros (Bos primigenius o toro salvaje) y ciervos, así como buitres precipitándose sobre figuras descabezadas. Un fresco que aparentaría ser la aldea con los dos picos gemelos del Hasan Daği al fondo se cita frecuentemente como el “mapa más antiguo del mundo” y la primera pintura paisajística.3​ Pero algunos arqueólogos cuestionan tal interpretación: Stephanie Meece, por su parte, argumenta que el fresco es más parecido a la piel de un leopardo que a un volcán, a un diseño geométrico decorativo que a un mapa.5

Modelados en relieve, en los muros de estos “santuarios” hay personajes femeninos (mujeres en posición de dar a luz y la figura de la «Diosa Madre» dominando animales), cabezas de animales, como leopardos, cabras, osos y, destacando entre todos ellos, los bucráneos de arcilla provistos de verdaderos cuernos de toros (abajo, a la izquierda). Las características figurillas de mujer hechas de arcilla o piedra, y descubiertas por todo el asentamiento, dentro y fuera de sus muros, incluso en el interior de recipientes para conservar el grano, pertenecen a los niveles superiores del yacimiento (los más recientes).

Aunque según algunos investigadores, no se han encontrado aún templos claramente identificables, es indiscutible que las tumbas, los murales y las figurillas sugieren que la población de Çatalhöyük poseía una religión compleja, rica en simbología y que se reunían en ciertas salas, abundantes en tales hallazgos, que serían capillas o zonas de encuentro.3

Economía y sociedad

Cabezas de toro de Çatalhöyük.

Al parecer, los pobladores de Çatalhöyük vivían de manera relativamente igualitaria, sin que tengamos constancia de que existieran clases sociales, ya que no se han encontrado hasta ahora casas con características diferenciadas (que pertenecieran a la realeza o a la jerarquía religiosa, por ejemplo). Las investigaciones más recientes también revelan poca diferenciación social basada en el género, recibiendo una alimentación equivalente tanto hombres como mujeres y, aparentemente, teniendo un estatus social similar relativo, hecho establecido como propio de las culturas paleolíticas.6789

Las enfermedades más corrientes entre la población del asentamiento fueron la anemia, la artritis y la malaria, endémica en la región debido a unos pantanos cercanos. La esperanza de vida sería de unos 34 años para los hombres y de 29 para las mujeres, aunque algunos individuos pudieron llegar a los 60.

En los niveles superiores del sitio resulta evidente que los habitantes de Çatalhöyük fueron ganando conocimientos en la agricultura y en la domesticación de animales. Se cultivaban cereales tales como el trigo y la cebada, así como guisantes, garbanzos, lentejas y lino, mientras que de los árboles de las colinas circundantes se recogían frutos como almendras, pistachos y manzanas. Se extraían aceites vegetales de plantas y semillas, lo mismo que una especie de cerveza. Aunque la mayoría de las proteínas animales procedían de la pesca y de la caza (ciervo, jabalí y onagro), la oveja ya había sido domesticada y las evidencias sugieren que los bóvidos comenzaban a estarlo también.

La elaboración de cerámica y la fabricación de utensilios de obsidiana (obtenida en el volcán Hasan Daği) eran unas industrias florecientes, lo cual les permitía mantener relaciones comerciales con puntos distantes de la península anatólica, obteniendo a cambio conchas del Mediterráneo y sílex de Siria. También trabajaban la madera y el cobre, siendo los artesanos de Çatalhöyük expertos en su fundición, lo cual supondría el ejemplo más antiguo de actividad metalúrgica en el Oriente Próximo. La lista de productos que manufacturaban estos artesanos incluiría puntas de flecha, lanzas y puñales de obsidiana o de sílex, mazas de piedra, figurillas en piedra y arcilla cocida, prendas textiles, cuencos y otros recipientes de madera o cerámica, y joyería hecha con perlas o cobre.

Gracias al clima seco de esta zona se han conservado restos de tejidos de excelente calidad. También se han encontrado sellos de arcilla para estampar los trajes con diversos dibujos, cuyo diseño guarda muchas semejanzas con los de las alfombras turcas actuales.

Religión

Mujer sentada de Çatalhöyük, la figura femenina aparece sentada en un trono flanqueado por dos felinos.

Un rasgo distintivo de Çatalhöyük son sus estatuillas femeninas: Mellaart sostenía que estas figurillas realizadas esmeradamente en materiales tan diversos como mármol, calizas azules y pardas, esquisto, calcita, basalto, alabastro y arcilla, representaban una deidad femenina del tipo Diosa Madre. Aunque existía también un dios masculino, el número de las figurillas femeninas era muy superior y este dios no aparece realmente hasta después del nivel VI, habiéndose identificado, hasta la fecha, 18 niveles. Las figurillas fueron encontradas ante todo en zonas que Mellaart consideraba que fueron capillas. La imponente diosa sentada en un trono flanqueado por dos felinos (ilustración de la derecha) fue hallada dentro de un recipiente usado para almacenar el grano, lo que le sugirió a Mellaart que era una deidad que aseguraría la cosecha o protegería las provisiones almacenadas.10

Mientras Mellaart excavó cerca de doscientos edificios en cuatro temporadas, actualmente, Ian Hodder dedica una temporada entera a excavar un único edificio.11​ Durante 2004 y 2005 Hodder y su equipo comenzaron a creer que el modelo propuesto por Mellaart de una cultura de signo matriarcal era falso. Habiendo encontrado solamente una figurilla similar al modelo de Diosa Madre que Mellaart propugnaba, entre la gran cantidad de ellas desenterradas, Hodder decidió que el yacimiento no ofrecía suficientes indicios como para establecer si era una cultura matriarcal o patriarcal, sino que apuntaba más bien hacia una sociedad relativamente igualitaria.121314

El catedrático Lynn Meskell expone, en apoyo de esta teoría, que mientras en las excavaciones iniciales se encontraron sólo 200 estatuillas, los nuevos trabajos han desenterrado 2000, de las cuales muchas son de animales, siendo únicamente un 5 % de las figurillas de mujeres.14

Montículos este y oeste

Los montículos están formados por la acumulación de destrucción como resultado de destrucciones como terremotos y guerras. Por esta razón, constituyen un asentamiento arqueológico de varias etapas y un sitio reliquia que pertenece a diferentes historias.

Los montículos orientales y occidentales en Çatalhöyük están ubicados en dos colinas diferentes a diferentes altitudes. El montículo oriental, la edad neolítica y el montículo occidental se usaron como área de asentamiento en la edad calcolítica. Las excavaciones del montículo Este a Çatalhöyük se hace entre el primero descubierto por el arqueólogo británico James Mellaart y su equipo en 1961-1965 y situado al lado de uno al otro como 18 casas de adobe fueron descubiertos capa de asentamiento neolítico. En las capas fechadas entre 7400 y 6200 aC, se han alcanzado muchas reliquias y conocimientos que se han establecido y se han creado importantes archivos que contienen obras arquitectónicas y artísticas.

El höyük occidental está fechado entre 6200 y 5200 aC y tiene características que pertenecen a la Edad Calcolítica. El montículo revela que la estructura cultural vista en el primer período del montículo oriental se mantuvo. Además, los restos de cerámica y cerámica de los Períodos bizantino y helenístico y los fosos de enterramiento pertenecientes al Período Bizantino se encontraron en los niveles superiores del montículo occidental.

Los montículos, distribuidos en un área de aproximadamente 14 hectáreas, se han utilizado como área de asentamiento durante más de 2000 años sin interrupción. El hecho de que las capas expuestas muestren las etapas de transición del pueblo a la ciudad diferencia a la ciudad neolítica de Çatalhöyük de otros asentamientos neolíticos.

Casas agrupadas

Çatalhöyük tiene una luz importante sobre la historia arquitectónica de la humanidad con la primera arquitectura de la casa datada del 5500 aC El tamaño y el diseño de las casas en la ciudad muestran un ejemplo temprano de urbanismo basado en ideales sociales e igualitarios.

Las casas de una sola planta están hechas de ladrillos de barro y madera. Los techos planos están cubiertos con juncos y arcilla compacta, que se forman con vigas procedentes de los árboles plantados entre las paredes. Las casas generalmente consisten en dos habitaciones. En las habitaciones, hay plataformas elevadas y almacenes para facilitar la vida doméstica.

Las paredes interiores de las casas están enlucidas con un yeso blanco para lograr suavidad. Los tallos de las plantas y los fragmentos de hojas se agregaron a las grietas de las parcelas que se encontraron enterradas 160 veces. Las paredes estaban decoradas con figuras geométricas, patrones kilim, círculos, estrellas, motivos florales, representaciones de caza y danza. En las paredes de la casa, además de los dibujos y pinturas, también hay cabezas reales de toro, ciervo y carnero con escayola. Además, se encontraron relieves humanos y animales como decoración de paredes.

Las tumbas de la casa también se usaron como tumbas. Las excavaciones encontraron entierros, especialmente en el fondo de la estufa, en las plataformas dentro de las habitaciones principales y debajo de las camas.

Sin calle y sin desperdicio

No hay una calle en la ciudad neolítica de Çatalhöyük debido al orden secuencial de las casas. Los techos estaban funcionando en la calle y, por lo tanto, el transporte se realizó sobre los techos. Se cree que las presas se han construido sobre los techos de muchas actividades que se llevan a cabo en la vida diaria y se usan en tiempos especiales porque se usan como calles. Históricamente se encontraron capas más cercanas en hogares colocados en las presas. Esta situación sugiere que actividades como comer y beber en conjunto, especialmente en clima favorable, también se realizan en el techo.

Se ha tenido mucho cuidado con el cuidado y la limpieza de las casas. Durante las excavaciones, se encontraron muy pocas cuevas en las casas. Los montones de cenizas afuera de las casas muestran que la basura, los alimentos y las aguas residuales se recolectan y queman. La ventilación de las casas es proporcionada por las ventanas que emergen de las diferencias de altura de las paredes que ocurren con las casas adyacentes debido a la inclinación de la tierra.

Transición y comercio

Como resultado de las excavaciones, los primeros pobladores de Çatalhöyük fueron una comunidad de cazadores-recolectores; se ha entendido que han pasado a la sociedad agrícola desde la sexta capa revelada. El hecho de que una rama del río Çarşamba hubiera fluido a través de los montículos orientales y occidentales en ese momento creó la estructura de suelo aluvial adecuada para la agricultura. El trigo, la cebada y los guisantes son las primeras plantas en ser cultivadas. Se cree que las estatuas en las cajas que cultivan se guardan en cajas para fertilidad y protección. Tanto la ganadería como la agricultura han sido tratadas, el ganado y las ovejas comenzaron a domesticarse.

La comunidad que vive en Çatalhöyük no solo ha comenzado a dedicarse a la agricultura y la cría de animales, sino también a la producción de sal, tejidos, alfarería, joyería, cestería, herramientas y mano de obra de madera. Habiendo sido encontrados en excavaciones hechas de conchas de mar que se cree que vinieron de la costa mediterránea, demuestra que están comerciando con comunidades que viven en diferentes lugares.

No hay clase social

Çatalhöyük es un asentamiento que experimentó la fase de urbanización. Esta característica la separa de otros asentamientos neolíticos. La población que excedió los ocho ha causado que el asentamiento se expandiera espacialmente y resultó en una fuerte tradición de cultura.

Se cree que la colonia no fue fundada por inmigrantes de otras regiones sino por una pequeña comunidad indígena, y que creció con el tiempo debido al crecimiento de la población. Las casas en los primeros niveles son menores que las de los niveles superiores. El número de casas aumenta a medida que sube las capas superiores. Este hallazgo demuestra que la ciudad creció con el tiempo.

No hay construcciones como palacios, templos, edificios públicos que se separen de las casas de la ciudad. No hay distinción de clase social en la vida social. Además, las mujeres y los hombres tienen el mismo estatus social.

Primeros santuarios?

No hay templos en Çatalhöyük. Sin embargo, se cree que tienen una rica dinastía, como se entiende a partir de las pequeñas estatuillas hechas de la tierra y las pinturas murales en la era prehistórica donde se da el nombre de la estatuilla. Se estima que estos tipos de hallazgos son intensos y que las salas que son más grandes que otras son áreas religiosas públicamente abiertas.

Las paredes de estas habitaciones, que se cree que son lugares religiosos, incluyen adornos relacionados con la caza y la abundancia, así como representaciones de eventos de la naturaleza que han tenido lugar. En el höyük oriental, muchos edificios con estas características fueron descubiertos. Si estas habitaciones se usaron para fines religiosos como se pensaba, son las estructuras sagradas más antiguas que se encuentran en Anatolia.

Estatua de la diosa madre

Numerosas esculturas de la Diosa Madre se encontraron en excavaciones en el höyük oriental. La longitud de las esculturas hechas de tiza cocida, mármol o piedra caliza varía entre 5 y 15 centímetros. Algunas de estas figurillas con formas elaboradas, llamadas figurillas, representan la abundancia, y algunas de ellas representan el mal y la muerte.

Aquellos que tienen la forma de una cara quebrada, grasa, pecho grande y caderas grandes simbolizan la vida, la abundancia y la abundancia. Algunas de estas figurillas se representan como dar a luz, y el énfasis de la abundancia se esclarece aún más. Vista fea y fertilidad figuras que tienen la reversión simboliza la vida, mientras que los figurines encontraron un ave de presa en las manos simboliza el vínculo con la madre diosa de los muertos.

Como resultado de la datación de estos hallazgos, se considera que uno de los centros más antiguos de la Diosa Madre en Anatolia es Çatalhöyük.

El primer mapa del mundo

Se encontró un mapa en las paredes norte y este de una habitación que se creía sagrada en las primeras excavaciones en 1963. El mapa, que se entiende que es el plano de la ciudad de Çatalhöyük, data de hace unos 8200 años. Las pruebas de carbono realizadas indican 6200 aC con más o menos 97 años de desviación. El mapa, que mide aproximadamente 3 metros de largo y 90 centímetros de alto, es el primer mapa conocido del mundo. Todavía se exhibe en el Museo de las Civilizaciones de Ankara Anatolia.

Último estado en excavaciones

Todos los restos arqueológicos descubiertos por investigaciones y excavaciones de Çatalhöyük, que habían sido abandonados antes de la Edad del Bronce en aproximadamente 5700 aC, han sido documentados y bien conservados.

Los hallazgos de excavación se encuentran en el Museo de Arqueología de Konya. Algunos de ellos fueron exhibidos y otros fueron protegidos en almacenamiento.

Las excavaciones están dirigidas por Ian Hodder en la Universidad de Cambridge; Gran Bretaña, Turquía, Grecia y llevado a cabo por un equipo mixto de investigadores de Estados Unidos. El trabajo de excavación continuará hasta 2018. Después de esta fecha, se iniciarán los trabajos de protección y restauración para finalizar el trabajo de excavación.

La autoría de las fotografías son de:

Fotoğraf: Elelicht Ev içi canlandırma

Fotoğraf: Stipich Béla

Fotoğraf: catalhoyuk.com

Fotoğraf: Dr. Colleen Morgan

Fotoğraf: Omar Hoftun

Fotoğraf: Roweromaniak

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cahuachi

Cahuachi

Cahuachi

Patrimonio Cultural de la Nación

Coordenadas: 14°49′07″S 75°07′00″O

País: Perú

Cahuachi era un centro ceremonial de la cultura Nazca que vivió su época de esplendor entre el año 1 y el 500, y estaba situado en el valle del río Nazca, a 28 km de la ciudad del mismo nombre y cerca de las Líneas de Nazca. Su nombre significa lugar donde viven los videntes.1

El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha estado excavando el lugar desde 1982.2​ Debido al clima seco, los hallazgos son abundantes e incluyen material efímero, tal como ropa; en 1998 se descubrió un depósito de ropas, con 200 prendas de tela estampada. Esto es algo fuera de lo corriente en la cultura nazca, que en general usaba tejidos de un único color, bordados posteriormente. Cahuachi también ha sido estudiado por Helaine Silverman, que ha escrito un libro sobre esta ciudad.3

La ciudad

Sus habitantes permanentes eran pocos y vivían de la agricultura, pero era un centro de peregrinaje cuya población crecía en las fechas de acontecimientos ceremoniales importantes, acontecimientos que implicaron probablemente las Líneas de Nasca y la duna gigante.

También tenía una necrópolis llamada Chauchilla, otra causa de viajes periódicos. Esta teoría del peregrinaje está apoyada tanto por evidencia arqueológica de la escasez de población en Cahuachi como por las figuras de Nasca, que muestra criaturas como una orca, mono, perro, etc que no existen en la región Nasca, aunque esto también puede explicarse por el comercio o por expediciones de otro tipo.

La ciudad fue fundada antes del nacimiento de la Cultura Nasca, durante el siglo IV a. C., y declinó cerca el 300 d. C., tras la invasión de los Huari.

Hallazgos

Sus construcciones eran de adobe, en forma cónica, alcanzando 24 km², siendo una de las zonas urbanas más grandes del mundo andino y la más importante de la Cultura Nazca (400 a. C.400 d. C.). Los restos apuntan a que los techos, puertas y ventanas eran sostenidos con madera de guarango y la techumbre se hacía con cañas entrecruzadas atadas con cuerdas de pelo de llama y algodón.

Hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla, entre los que destacan:

  • Gran pirámide, que tiene 150 metros de largo y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial del culto.
  • Templo escalonado, del que se ha descubierto un muro con inscripciones y frisos, de 5 metros de alto y 25 de largo.
  • Montículos: 40 montículos con construcciones de adobe.

En la necrópolis se han investigado varias tumbas, encontradas con su ajuar intacto.

Todo el material arqueológico procedente de este yacimiento se encuentra exhibido en el Museo Arqueológico Antonini de Nasca.

Ciudad perdida de Cahuachi

El tamaño que abarca la ciudad perdida de Cahuachi es enorme y el trabajo necesario para restaurarlo va a llevar muchísimos años. Únicamente los veranos (Junio a Agosto), son usados por el equipo de Giuseppe Oreficci para su restauración, por lo que me temo de que si el gobierno de Perú no financia la excavación y añade más recursos, jamás será desenterrada esta maravilla del desierto de Nazca.

No son muchos los senderos habilitados y no se tiene acceso directo a las pirámides, sólo a sus alrededores por lo que te puede defraudar un poco. Eso sí, lo más impactante es que te puedes encontrar con huesos humanos por casi cualquier camino. Increíble para una ciudad construida alrededor del 450 A.C.

A unos 28 kilómetros al oeste de Nasca surgen las imponentes ruinas del centro ceremonial de Cahuachi, el más notable centro ceremonial de la costa sur del país.

Es unos de los lugares más sagrados y más espectaculares de la cultura Nasca. De hecho, se le considera como el centro religioso más grande del antiguo Perú, la ciudad en adobe más grande del mundo y el centro de peregrinación más grande del sur de Perú.

Entre 300 a.C. y 400 d.C. se convirtió en un centro religioso de gran prestigio, y se construyeron treinta y cuatro grupos principales de templos destinados al culto de las deidades adoradas por la población nasca.

No se conoce el origen del topónimo, pero se puede interpretar de diferentes maneras, incluyendo el lugar donde se puede “ver” u “observar” o bien, según otra dicción del idioma quechua, lugar de castigo. Sin embargo los Nascas hablaban un idioma de origen proto-aymara, entonces estas diferentes denominaciones son sólo especulaciones.

Cahuachi fue construida en la parte más baja del valle, donde la capa freática emerge naturalmente en la superficie. En la antigüedad, el agua era un símbolo de poder y, en el caso de Cahuachi, este poder pertenecía a la casta sacerdotal.

Las ruinas cubren una extensión de hasta 24 km cuadrados y algunas de ellas están separadas de la famosa pampa de San José donde se encuentran los geoglifos de Nasca sólo por el Río Nasca. No hay duda de que exista una correlación entre el centro ceremonial de Cahuachi y los geoglifos de la Pampa, lo que podría llamarse una alternativa al centro ceremonial de espacios abiertos, delimitado únicamente por la presencia de contornos exteriores formados por hileras de piedra.

Los principales arqueólogos que se han dedicado a su excavación, están de acuerdo en afirmar que fue un lugar sagrado y de grandes peregrinaciones por las poblaciones del valle del Rio Grande, que aquí realizaban importantes ceremonias. Por su relevancia religiosa y su majestuosidad incluso fue descrito como “Vaticano Prehispánico”.

En uno de los sectores arqueológicos de Cahuachi se descubrieron los restos humanos más antiguos del área de Nasca, que remontan a hace 4.200 años. Se trata de un personaje femenino sacrificado en la base de un pequeño altar ceremonial dentro de la estructura llamada Gran Pirámide 2.

Cahuachi fue construida en 5 fases, relativas a las diferentes fases de desarrollo de la cultura Nasca, y que incluye alrededor de 900 años, entre 450 a.C. y 450 d.C. aproximadamente. Cada una de estas fases se caracterizan por el uso de diferentes elementos constructivos: las paredes fueron construidas con “adobes” (ladrillos de barro), y luego cubiertas con arcilla.  Las estructuras eran templos, escalonados y con grandes recintos ceremoniales.  Las escaleras daban acceso a los distintos niveles. En su mayoría, las paredes eran de color.

En ciertas épocas del año, diferentes grupos humanos procedentes de lugares hasta muy remotos accedían al centro ceremonial para participar en los rituales. La danza y la música eran elementos constantes en las liturgias colectivas. Dentro de las estructuras existían talleres textiles y áreas de conservación de productos agrícolas. En Cahuachi se encontraron muchas ofrendas de tipo votivo, incluyendo: antaras y tambores, llamas y cuyes sacrificados, tejidos refinados, cabezas-ofrenda y vajillas de cerámica en la que son representadas algunas deidades.

Entre los 34 grupos principales de templos descubiertos, se distingue sobre todo el Grande Templo, la Gran Pirámide y el Templo Escalonado, la Pirámide Naranja, la Gran Pirámide 2

.La Gran Pirámide constituye el templo emblemático de todo el complejo y puede medir 22 metros de altura y más de 100 metros por cada lado, a través de 7 niveles de escaleras, cada una con columnas de huarango enlucidas para sostener los techos elaborados con frisos de colores. En el lado oriental de la pirámide, se elaboró una escalera de grandes dimensiones que conducía al interior del edificio orientado hacia el Cerro Blanco, una duna considerada sagrada.

Entre 400 y 450 d.C. hay evidencia de desastres naturales, como un terremoto catastrófico, precedido y seguido de dos grandes inundaciones, que cubrieron gran parte de los edificios del centro ceremonial. La vida en el centro ceremonial se recuperó y se procedió a sellar los templos con una gran cantidad de material de construcción, con el fin de cristalizar el lugar sagrado más allá del tiempo y del espacio. Posteriormente, tras el abandono de Cahuachi, el sitio se convirtió en una “huaca”  y sus espacios se utilizaron para contener grandes necrópolis.

Saber más en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cahuachi-gran-ciudad-milenaria-sur-peru_16784

 

 

 

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    Mohenjo-Daro

    Mohenjo-Daro

    Ruinas de Mohenjo-Daro.

    Localización: Distrito de Larkana, Sindh, Pakistán

    Tipo: Asentamiento

    Área: 250 ha (620 acres) [1]

    Historia

    Fundado: 26-25 siglo a. C.

    Abandonado: Siglo XIX a. C.

    Culturas: Civilización del valle del Indo

    Efigie de piedra de un rey sacerdote, encontrada en Mohenjo-Daro (fotografía de Mamoon Mengal).

    Fotografía del libro Mohenjo Daro and the Indus Civilization (del arqueólogo británico sir John Marshall; Londres, 1931) que muestra un sello de esteatita del 1500 a. C. Se puede ver la imagen de una persona sentada sobre una mesa baja. Marshall creyó que podría ser el dios indio Shivá sentado en meditación, por lo que afirmó que el yoga había sido creado en el II milenio a. C.

    Mohenjo-Daro y Harappa, son las dos ciudades más importantes de la denominada Cultura Harappa, de la Civilización del valle del Indo.

    Mapa de la zona ocupada por la cultura del valle del Indo, mostrando la ubicación de Mohenjo-Daro.

    Puerta de entrada al complejo Mohenjo-Daro.

    Mohenjo-Daro (sindhi: موئن جو دڙو, AFI: [moˑin ʥoˑ d̪əɽoˑ]) fue una ciudad de la antigua cultura del valle del Indo. Sus ruinas se encuentran en territorio del actual Pakistán. Se desconoce su nombre antiguo. El actual nombre Mohenjo Daro significa literalmente ‘montículo de la muerte’. Fue habitada durante el tercer milenio antes de nuestra era (entre el 2600 a. C. y el 1800 a. C.) a orillas del río Indo.

    Fue uno de los primeros y más importantes asentamientos urbanos del mundo, existente al mismo tiempo que las civilizaciones de Mesopotamia, Caral, el Antiguo Egipto, y Creta. Probablemente un cambio en el curso del río provocó el abandono de la ciudad.

    Descubrimiento

    En 1920, el arqueólogo británico John Marshall descubrió estas ruinas urbanas y describió por primera vez la cultura del valle del Indo. Sus estudios fueron completados por otros investigadores como Wheeler, Marshall Mackay y Sahni, además de arqueólogos indios y pakistaníes a partir de 1960. Las ruinas de Mohenjo-Daro están algo mejor preservadas que las de Harappa, la otra gran ciudad de la cultura del valle del Indo, por lo cual constituyen una mejor fuente de información acerca de esta cultura. En 1980 la Unesco declaró las ruinas de Mohenjo-Daro como Patrimonio de la Humanidad.

    Significación histórica

    Mohenjo-Daro fue muy probablemente una de las mayores ciudades de la antigua cultura del valle del Indo, también conocida como cultura Harappa, por la ciudad de Harappa, otra importante localización del valle del Indo, ubicada a 570 km al noreste de Mohenjo-Daro en el Panyab (Pakistán).1

    La cultura prehistórica del Indo dio origen a la civilización del valle del Indo alrededor del 3000 a. C. La civilización se extendió por Pakistán y la India del Norte, pero de repente empezó a declinar alrededor del 1900 a. C. Los asentamientos de la civilización del Indo se extendían por el oeste hasta la frontera con Irán, con un puesto avanzado en Bactria, y por el sur hasta la costa del Mar Arábigo en la India Occidental, en Gujarat. Entre los principales asentamientos urbanos se encuentran Harappa, Mohenjo-Daro y Lothal.

    En su apogeo, Mohenjo-Daro fue la ciudad más desarrollada y avanzada del sur de Asia, mostrando una ingeniería (con pozos, avanzados sistemas de desagüe y baños en las casas) y planificación urbana muy sofisticados para su época.2

    Algunos estudiosos opinan que los sumerios, establecidos en Mesopotamia ―que inventaron la rueda en el 3500 a. C. y la escritura en el 3300 a. C.―, no tendrían un origen completamente autóctono, sino que tendrían influencias de la cultura Harappa, representada por enclaves como Mohenjo-Daro (que alcanzó su apogeo entre el 2600 a. C. y el 1800 a. C.).3​ Los escasos registros genéticos de los sumerios (“cabezas negras”) obtenidos hasta la fecha apuntan también en ese sentido, una proveniencia nor-india.

    Sitio arqueológico

    Se estima que en su momento de mayor ocupación, Mohenjo-Daro contaba con 35000 habitantes. La ciudad se encontraba cercada por murallas defensivas de ladrillo cocido. Abarcaba un kilómetro cuadrado de extensión, y comprendía dos zonas: la ciudadela, sobre un montículo, en donde se encontraba el centro administrativo y quizás religioso; y la “ciudad baja”, donde se agrupaban los barrios de artesanos, zonas residenciales, graneros y almacenes. Esta organización parece que es el resultado de una planificación urbana.

    La ciudadela

    La ciudadela está elevada sobre un montículo artificial. Este monte fue estudiado por Marshall, quien llegó a la conclusión de que hubo habitantes sobre el período Harappa inicial que construyeron el muro que encontramos bajo estas estructuras. Después este muro fue rellenado de tierra y trozos de ladrillo y sirvió de base para la construcción de las diferentes estructuras que encontramos en ella. La entrada a este monte está curiosamente en la parte trasera u oeste y contiene unas escaleras de unos siete metros de ancho. Después hay una pequeña puerta en la esquina sudoeste. Como estructuras significativas en la ciudadela tenemos tres edificios: el Gran Baño, el Granero y la Casa de los Sacerdotes.

    Los Grandes Baños son un tanque rectangular que mide unos 12 metros de largo por 7 m de ancho y 2,4 m de profundidad. Alrededor de este tanque se encuentra una serie de columnas que se abren desde el sur, por lo tanto se puede situar la entrada en el sur del edificio. Además del tanque y la columnata hay un carril que parece ser público que rodea la estructura. Así pues la estructura del edificio se divide en tres zonas concéntricas que sirven para rodear el tanque.

    Según Marshall, el agua provendría de un pozo que tiene una estructura concéntrica, dentro de una pequeña habitación lateral y saldría por un desagüe que está en la esquina sudoeste del baño. El agua pasaría por una galería bien elaborada, cubierta con un arco y con un tamaño suficiente para que un hombre pudiese caminar por ella. Posiblemente el tamaño de la galería fuese así para permitir la limpieza de esta y, en ocasiones, sería una buena vía de escape secreta; esto último, es solo una hipótesis.

    Al oeste del gran baño está el Granero (según Wheeler). Es una gran construcción hecha en su mayor parte de madera y con un fuerte y grueso techado plano. Se aprecia que fue arreglado varias veces. Su construcción no es muy elaborada y su peso indica que necesitaba bastantes soportes.

    Originalmente medía 50 metros por 27 y tenía 1350 metros cuadrados. Consiste en una plataforma hecha a base de ladrillos puestos unos sobre otros hasta llegar a la altura de 6 metros y en la parte superior encontramos unos canales de ventilación. Esto era simplemente la base de la construcción, después, se hacía el edificio de madera. Al norte encontramos una plataforma de carga.

    La casa de los sacerdotes, actualmente, es un conjunto de muros difícil de entender. Algunas hipótesis hablan de la residencia de un posible alto sacerdote o bien de una institución religiosa. Mide aproximadamente 70 metros de largo por 24 m de ancho y ha ido sufriendo diversos cambios en su estructura interior. Al norte y al sur de la estructura se encuentran grandes habitaciones y hacia el centro son más pequeñas. Parece tener una puerta en el muro oeste y hay una sección que se asemeja a la construcción del muro norte del gran baño, con ventanas interiores.

    La ciudad baja

    Mohenjo-Daro se distingue por haber sido una ciudad en la que no existían grandes desigualdades sociales. En la ciudad baja, las casas más grandes, que eran una minoría, podían contar con más de 200 metros cuadrados y veinte habitaciones, dispuestas alrededor de uno o más patios abiertos con escaleras que conducían a un piso superior o techo plano. La mayor parte de la población moraba en viviendas de entre 50 y 100 metros cuadrados y una sola habitación (de entre 5 × 10 m y 5 × 20 m); estas viviendas constituían la mitad del total. La otra mitad, exceptuando las pocas casas de gran superficie que se han mencionado, estaba formada por casas de entre 100 y 150 metros cuadrados (de entre 5 × 20 m y 5 × 30 m). El principal material de construcción era el adobe (ladrillo de tierra sin cocer). Muchas calles y pasajes tenían alcantarillado conformado con ladrillos y con aberturas para inspecciones periódicas. Las casas individuales tenían baños y retretes con agua corriente. Estos últimos se vaciaban en un receptáculo o, a través de un tubo de bajada hecho de arcilla, al alcantarillado público. Todo un sorprendente sistema de saneamiento en una cultura que floreció hace 4500 años.

    Algunas de las construcciones más destacables de la ciudad baja se encuentran en la calle principal. Esta vía mide unos 9,5 metros de ancho, atraviesa la ciudad de norte a sur y está provista de alcantarillado; además estaba pavimentada con una argamasa de trozos de ladrillo y mortero, lo que no era muy común en las demás calles. Esta pavimentación hizo pensar a los arqueólogos que transitaban carros por esta calle y por eso se necesitó pavimentarla, sobre todo cuando el tiempo era lluvioso; no obstante no se han encontrado marcas de ruedas.

    También es interesante la casa VIII del bloque 10 dentro del área HR. Esta casa está situada en la parte norte de la excavación y consiste básicamente en un patio central con una distribución de diferentes habitaciones alrededor. Toda ella mide 29,5 metros, sus muros tienen un espesor de aproximadamente 1,5 metros y tiene dos puertas exteriores, una delante y otra detrás, pero ninguna ventana, algo que es típico de la cultura de Harappa.

    En la ciudad baja también encontramos talleres de alfareros, tintoreros, herreros, artesanos de conchas y de cuentas (abalorios). Algunos de estos artículos artesanales se fabricaban con materiales importados, mientras que otros pueden haberse destinado exclusivamente para la exportación. Por lo anterior se sabe que sus actividades incluían la agricultura, la manufactura y el comercio.

    Según el escritor estadounidense Will Durant, las monedas que se han encontrado en Mohenjo-Daro datan del año 2900 a. C.:

    En Mohenjo-Daro, en la India [sic, por “en Pakistán”], se han hallado monedas del año 2900 a. C., más antiguas que las monedas lidias de Creso (570-546 a. C.). […] Senaquerib (hacia el 700 a. C.) acuñó monedas de medio siclo.

    Will Durant4

    Fortificaciones

    La excavación de la ciudad reveló pozos muy altos (izquierda), que parece que se construyeron continuamente a medida que las inundaciones y la reconstrucción aumentaron la elevación del nivel de la calle. [21]

    Mohenjo-daro no tenía una serie de murallas, pero estaba fortificado con torres de vigilancia al oeste del asentamiento principal y fortificaciones defensivas al sur. Considerando estas fortificaciones y la estructura de otras ciudades importantes del valle del Indo como Harappa, se postula que Mohenjo-daro era un centro administrativo. Tanto Harappa como Mohenjo-daro comparten relativamente el mismo diseño arquitectónico y, por lo general, no estaban fuertemente fortificados como otros sitios del valle del Indo. Es obvio a partir de los diseños idénticos de la ciudad de todos los sitios del Indo que hubo algún tipo de centralidad política o administrativa, pero la extensión y el funcionamiento de un centro administrativo sigue sin estar claro.

    Más en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cultura-valle-indo_8008

    Artefactos notables

    Barco con búsqueda de aves para encontrar tierra. [32] Modelo del sello Mohenjo-Daro, 2500-1750 a. C.

    Numerosos objetos encontrados en la excavación incluyen figuras sentadas y de pie, herramientas de cobre y piedra, sellos tallados, balanzas y pesas, joyas de oro y jaspe y juguetes para niños. [33] Se han recuperado del lugar muchas piezas de bronce y cobre, como figurillas y cuencos, lo que demuestra que los habitantes de Mohenjo-daro sabían cómo utilizar la técnica de la cera perdida.[34] Se cree que los hornos encontrados en el sitio se utilizaron para trabajos de cobre y fundición de metales en lugar de fundición. Incluso parece haber una sección completa de la ciudad dedicada al trabajo de conchas, ubicada en la parte noreste del sitio.[35] Algunas de las obras de cobre más destacadas recuperadas del sitio son las tablillas de cobre que tienen ejemplos de la escritura e iconografía del Indo sin traducir.[36] Si bien el guión aún no se ha descifrado, muchas de las imágenes de las tabletas coinciden con otra tableta y ambas tienen el mismo título en el idioma indio, y el ejemplo que se muestra tres tabletas con la imagen de una cabra montesa y la inscripción en el reverso se leen las mismas letras para las tres tabletas.[37]

    Se han recuperado tiestos de cerámica y terracota del sitio, y muchas de las ollas tienen depósitos de ceniza, lo que lleva a los arqueólogos a creer que se usaron para contener las cenizas de una persona o como una forma de calentar una casa ubicada en el sitio.[38] Estos calentadores, o braseros, eran formas de calentar la casa al mismo tiempo que se podían utilizar para cocinar o filtrar, mientras que otros creen que se usaron únicamente para calentar.[38]

    Los hallazgos de Mohenjo-daro se depositaron inicialmente en el Museo de Lahore, pero luego se trasladaron a la sede de ASI en Nueva Delhi, donde se estaba planificando un nuevo “Museo Imperial Central” para la nueva capital del Raj británico, en el que al menos un se mostraría la selección. Se hizo evidente que se acercaba la independencia de la India, pero la Partición de la India no se anticipó hasta el final del proceso. Las nuevas autoridades paquistaníes solicitaron la devolución de las piezas de Harappan excavadas en su territorio, pero las autoridades indias se negaron. Finalmente se llegó a un acuerdo, por el cual los hallazgos, por un total de unos 12.000 objetos (la mayoría de los tiestos de cerámica), se dividieron en partes iguales entre los países; en algunos casos esto se tomó muy literalmente, con algunos collares y fajas cuyas cuentas se separaron en dos pilas. En el caso de las “dos figuras esculpidas más célebres”, Pakistán pidió y recibió al Sacerdote-rey , mientras que India retuvo a la Dancing Girl , mucho más pequeña,[39] y también el sello Pashupati.

    La mayoría de los objetos de Mohenjo-daro retenidos por India están en el Museo Nacional de India en Nueva Delhi y los devueltos a Pakistán en el Museo Nacional de Pakistán en Karachi, y muchos también en el museo ahora establecido en Mohenjo-daro. En 1939, un pequeño grupo representativo de artefactos excavados en el sitio fue transferido al Museo Británico por el Director General del Estudio Arqueológico de la India.[40]

    Ídolo de la diosa madre

    Descubierto por John Marshall en 1931, el ídolo parece imitar ciertas características que coinciden con la creencia de la Diosa Madre común en muchas civilizaciones tempranas del Cercano Oriente.[41] Se han observado esculturas y estatuillas que representan a mujeres como parte de la cultura y religión de Harappa, ya que se recuperaron múltiples piezas femeninas de las excavaciones arqueológicas de Marshall. [41] Estas cifras no se categorizaron correctamente, según Marshall, lo que significa que no está claro dónde se recuperaron del sitio. Una de dichas figuras, que se muestra a continuación, mide 18,7 cm de alto y se encuentra actualmente en exhibición en el Museo Nacional de Pakistán, en Karachi.[41] Los aspectos de fertilidad y maternidad que se exhiben en los ídolos están representados por los genitales femeninos que se presentan en un estilo casi exagerado como lo afirma Marshall, y él infiere que tales figurillas son ofrendas a la diosa, a diferencia del entendimiento típico de ellos siendo ídolos que representan la semejanza de la diosa.[41] Debido a que las figuras son únicas en términos de peinados, proporciones corporales, así como tocados y joyas, existen teorías sobre a quién representan estas figuras.[41] Shereen Ratnagar teoriza que debido a su singularidad y descubrimiento disperso por todo el sitio, podrían ser figurillas de mujeres domésticas comunes, que encargaron que estas piezas se usaran en rituales o ceremonias de curación para ayudar a las mujeres mencionadas anteriormente.[41]

    Bailarina

    En 1926, se encontró una estatuilla de bronce apodada la “Dancing Girl”, de 10,5 centímetros (4,1 pulgadas) de alto [42] y de unos 4.500 años de antigüedad, en la “zona de HR” de Mohenjo-daro; ahora se encuentra en el Museo Nacional de Nueva Delhi.[42] En 1973, el arqueólogo británico Mortimer Wheeler describió el artículo como su estatuilla favorita:

    Creo que tiene unos quince años, no más, pero está parada allí con brazaletes hasta el brazo y nada más. Una chica perfectamente, por el momento, perfectamente segura de sí misma y del mundo. Creo que no hay nada como ella en el mundo.

    John Marshall, otro arqueólogo de Mohenjo-daro, describió la figura como “una niña, con la mano en la cadera en una postura medio imprudente y las piernas ligeramente adelantadas mientras marca el ritmo de la música con las piernas y los pies”.[43] El arqueólogo Gregory Possehl dijo de la estatuilla: “Puede que no estemos seguros de que fuera una bailarina, pero era buena en lo que hacía y lo sabía”. La estatua condujo a dos descubrimientos importantes sobre la civilización: primero, que conocían la mezcla de metales, fundición y otros métodos sofisticados de trabajar con minerales, y segundo, que el entretenimiento, especialmente la danza, era parte de la cultura. [42]

    Sacerdote-Rey

    En 1927, se encontró una figura masculina de esteatita sentada en un edificio con ladrillos inusualmente ornamentales y un nicho en la pared. Aunque no hay evidencia de que sacerdotes o monarcas gobernaran Mohenjo-daro, los arqueólogos llamaron a esta figura digna un “Sacerdote-Rey”. La escultura mide 17,5 centímetros (6,9 pulgadas) de alto y muestra a un hombre pulcramente barbudo con perforaciones en los lóbulos de las orejas y un filete alrededor de la cabeza, posiblemente todo lo que queda de un peinado o tocado que alguna vez fue elaborado; su cabello está peinado hacia atrás. Lleva un brazalete y una capa con motivos de trébol perforado, círculo simple y círculo doble, que muestran rastros de rojo. Sus ojos podrían haber sido originalmente incrustados.[44]

    Sello pashupati

    Una fosa descubierta en el sitio tiene la imagen de una figura sentada, con las piernas cruzadas y posiblemente itifálica rodeada de animales. La figura ha sido interpretada por algunos eruditos como un yogui, y por otros como un “proto- Shiva ” de tres cabezas como “Señor de los animales”.

    Collar de siete hebras

    Sir Mortimer Wheeler estaba especialmente fascinado con este artefacto, que creía que tenía al menos 4.500 años. El collar tiene un broche en forma de S con siete hebras, cada una de más de 4 pies de largo, de pepitas de bronce y metal en forma de cuentas que conectan cada brazo de la “S” en filigrana. Cada hebra tiene entre 220 y 230 de las pepitas multifacéticas, y hay alrededor de 1,600 pepitas en total. El collar pesa alrededor de 250 gramos en total y actualmente se encuentra en una colección privada en la India.[cita requerida]

    Decadencia

    Se cree que Mohenjo-Daro fue atacada en la mitad del segundo milenio a.C. La identidad de los atacantes es incierta. No obstante, la ciudad ya se encontraba en una etapa de decadencia antes de que fuera destruida. Fuertes inundaciones habían dejado bajo el agua, en más de una vez, a grandes zonas.

    Conservación y estado actual

    Un acuerdo inicial para financiar la restauración se acordó a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en París el 27 de mayo de 1980.

    El trabajo de conservación de Mohenjo-daro se suspendió en diciembre de 1996 después de que se interrumpiera la financiación del gobierno paquistaní y de organizaciones internacionales. El trabajo de conservación del sitio se reanudó en abril de 1997, utilizando fondos puestos a disposición por la UNESCO. El plan de financiación de 20 años proporcionó $ 10 millones para proteger el sitio y las estructuras en pie de las inundaciones. En 2011, la responsabilidad de la preservación del sitio se transfirió al gobierno de Sindh.[45]

    Actualmente, el sitio está amenazado por la salinidad del agua subterránea y una restauración inadecuada. Muchos muros ya se han derrumbado, mientras que otros se están derrumbando desde cero. En 2012, los arqueólogos paquistaníes advirtieron que, sin mejores medidas de conservación, el sitio podría desaparecer para el 2030. [5] [46]

    Las ruinas del gran baño en la ciudadela de Mohenjo-Daro, en el actual territorio de Pakistan. Las ruinas de Mohenjo Daro son Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.

    Mohenjo-Daro, la gran sorpresa

    El hallazgo de Mohenjo-Daro, en el valle del Indo, puso al descubierto una civilización tan grandiosa como ignorada.

    María Domínguez: 13/09/2019

    La arqueología británica vivía momentos de euforia a comienzos del siglo XX. Estaba redescubriendo las primeras civilizaciones de la historia gracias a los hallazgos de sir Arthur Evans en Creta y a los de varios equipos en Egipto y Mesopotamia. En esta coyuntura, exactamente en 1922 (el mismo año en que el Valle de los Reyes asombró al mundo con los tesoros de Tutankhamón), un monje budista condujo a un oficial del Servicio Arqueológico de la India hasta un convento. El edificio se alzaba en lo alto de un montículo junto a una stupa.

    Pronto se supo que el túmulo no escondía reliquias de Buda. Era mucho más antiguo, dos milenios anterior. La gente de la región, a duras penas bañada por el río Indo, llamaba al lugar el Montículo de la Muerte, en lengua sind Mohenjo-Daro, por la desolación que lo rodeaba. Sin embargo, bajo ese enclave desértico no tardaron en surgir vestigios de una época mejor, plena de vida. De cuando, como en el Nilo, el Indo se desbordaba cada primavera, alimentado por la nieve derretida del Himalaya, y dejaba su cuenca cubierta por un limo muy fecundo tras el paso de las aguas de camino hacia el mar de Arabia. Este fenómeno, junto al sol radiante de Asia meridional, había permitido el florecimiento, en el remoto III milenio a. C., de una cultura agrícola y urbana tan próspera, organizada y avanzada como desconocida en el Valle del Indo.

    Similitudes con Harappa

    Rakhaldas Banerji, el oficial guiado por el religioso, comprendió al instante la relevancia del sitio en cuanto lo tanteó. La zona que excavó en torno a la stupa reveló los primeros indicios de una ciudad arcaica que, según se vería en las décadas siguientes, abarcó 1,5 km2 durante su apogeo, entre 2600 y 1900 a. C. Lo cierto es que el estudioso no había apostado a ciegas por este yacimiento.

    Se tenían vagas nociones de lo que se conocería como la civilización del río Indo desde mediados del siglo XIX, cuando el Servicio Arqueológico de la India se topó con restos de Harappa, la otra gran metrópolis de esta cultura, buscando reminiscencias de peregrinaciones chinas en tiempos de Buda. No obstante, nadie imaginó entonces la antigüedad real de las evidencias localizadas. Eso ocurrió luego, coincidiendo con la Primera Guerra Mundial y con la investidura como caballero de un nuevo director de la entidad, John Marshall.

    Se tenían nociones de lo que se conocería como la civilización del río Indo desde mediados del siglo XIX, cuando el Servicio Arqueológico de la India se topó con restos de Harappa, la otra gran metrópolis de esta cultura.

    Este flamante sir impulsó una investigación a fondo de Harappa, que siete años después se materializó en un desenterramiento sistemático del lugar. Luego se comprobó que algunos de los hallazgos correspondían al período Calcolítico, a la transición del Neolítico a la Edad del Bronce. De ahí el entusiasmo que embargó a sir John cuando le llegó la noticia de que su empleado Banerji, sin haber presenciado los descubrimientos protohistóricos de Harappa, había encontrado en paralelo en Mohenjo-Daro sellos de barro de una antigüedad similar.

    Mohenjo-Daro está a 590 km de distancia de su coetánea, lo que significa que el ámbito geográfico de influencia de la cultura que empezaba a asomar había sido amplio. Con respecto a su antigüedad, cualquier duda se disipó gracias a la aportación de un tercer arqueólogo. Se trataba de Ernest MacKay, un catedrático de la Universidad de Chicago especializado en Mesopotamia que un día vio en una publicación la fotografía de un sello hallado en Mohenjo-Daro. Para su sorpresa, era exactamente igual a uno que él había recuperado en Sumeria. Se había cerrado el ciclo descubridor. En el río Indo había existido una civilización asombrosa, capaz de comerciar con la lejana región del Tigris y el Éufrates, e ignorada durante milenios.

    El rescate de la Unesco

    Las excavaciones en Mohenjo-Daro adquirieron un ritmo incesante a partir de ese momento. Durante los años veinte y treinta trabajaron en el yacimiento Marshall y MacKay. Y en los cuarenta y cincuenta, otra estrella de la arqueología anglosajona, sir Mortimer Wheeler, descubridor de un presunto granero en la localidad. Unos y otros, con ayuda de colegas indios y pakistaníes, sacaron a la luz hasta un tercio de la vieja capital. Mientras, la supervisión del lo que ocurría en el Valle del Indo pasaba del gobierno colonial británico al de la India independiente y luego al de Pakistán, tras la secesión de este país.

    No obstante, a mediados de los sesenta, finalizada una última campaña a gran escala emprendida por la Universidad de Pennsylvania, hubo que detener las obras ante la fragilidad del yacimiento. Este reposaba sobre capas tectónicas inestables que, al reacomodarse o ser removidas, hacían aflorar agua salada. El salitre erosionaba el principal material de construcción empleado en Mohenjo-Daro, los ladrillos de adobe, que se resquebrajaban al mojarse con la sal y calentarse por el fuerte sol de la zona.

    En los sesenta se comprobó que el salitre de las aguas subterráneas resquebrajaba los ladrillos de adobe, y la Unesco tomó cartas en el asunto.

    La amenaza era tan grave que la Unesco tomó cartas en el asunto. Por un lado, inició un proyecto de colaboración con las autoridades pakistaníes para bombear y desviar el agua subterránea del yacimiento. Por otro, declaró a Mohenjo-Daro Patrimonio de la Humanidad, con la protección global que ello implica.

    ¿Aún más antiguos?

    En el sitio, mientras tanto, el cese de las excavaciones en profundidad dejó lugar a tareas de conservación y documentación y también a prospecciones superficiales. Especialmente dinámicas desde los años ochenta, estas actividades, internacionalizadas desde la intervención de la Unesco, han deparado grandes avances en el conocimiento de la civilización del Indo. Hoy se saben muchos detalles de ella gracias a estudiosos como el alemán Michael Jansen, el italiano Maurizio Tosi o los norteamericanos Gregory Possehl y Jonathan Kenoyer. Por ejemplo, que su área de influencia abarcaba el equivalente a tres veces el tamaño de España, que el grueso de su sociedad urbana lo formaba una próspera burguesía de mercaderes y artesanos y que en las ciudades había un alcantarillado muy moderno, similar al romano, pero dos milenios anterior.

    En las ciudades había un alcantarillado muy moderno, similar al romano, pero dos milenios anterior.

    Los arqueólogos locales también han contribuido de forma notable a aportar más datos sobre esta cultura asombrosa. Es el caso de los indios Braj Basi Lal y Shikaripur Ranganatha Rao y, hace tan solo tres meses, del pakistaní Ghulam Mustafá Shar, quien, al frente de una veintena de colegas, descubrió en enero de 2009 el sitio de Lakhian Jo Daro no lejos de Mohenjo-Daro. Pese a que aún se investiga, se podría cifrar la fecha de inicio de esta civilización en 9.000 años de antigüedad, en vez de los 5.500 que se creía hasta ahora. Así permite aventurarlo el hallazgo de un taller de cerámica vidriada datado en el V milenio a. C.

    Mientras se despeja esta incógnita –u otras como la lengua, la poca belicosidad y la misteriosa desaparición de este pueblo–, la primitiva civilización del Indo continúa teniendo en Mohenjo-Daro su recuerdo arqueológico por excelencia. Tanto por ser la más antigua de las dos metrópolis que edificaron como por tratarse de la mejor conservada, a pesar del destructivo salitre contra el que se sigue luchando.

    Este artículo se publicó en el número 493 de la revista Historia y Vida. Si tienes algo que aportar, escríbenos a redaccionhyv@historiayvida.com.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Harhoog

    Harhoog

    El Harhoog es un dolmen, una tumba megalítica rectangular de la cultura Funnelbeaker, ubicada cerca de Keitum en la isla de Sylt en Schleswig-Holstein, Alemania.[1] Descubierto en 1925, se trasladó al sitio actual en 1954 cuando se desarrolló un nuevo aeropuerto.

    Región: Alemania; Keitum, Sylt

     

    Coordenadas: 54.8907 ° N 8.3826 ° E

     

    Tipo: Tumba megalítica

    Períodos: Neolítico

    Las cámaras funerarias megalíticas de Harhoog se ubicaron originalmente cerca de las llanuras de barro entre Keitum y Tinnum. Las piedras fueron trasladadas al área cerca del Tipkenhoog en la costa cerca de Keitum en 1954,[2] cuando el aeropuerto de Sylt estaba en desarrollo.[3]

    Las tumbas en Harhoog datan del Neolítico y pertenecían a antiguos asentamientos de la cultura Funnelbeaker de la isla, probablemente alrededor del año 3000 antes de Cristo. Hubo una vez aproximadamente 600 de ellos, pero hoy solo existe la mitad de ellos.[4]

    Las tumbas megalíticas están construidas con grandes losas de piedra en bruto (una o más) que están dispuestas en diferentes patrones. El dolmen Harhoog es un dolmen extendido, según la clasificación de seis categorías de Ernst Sprockhoff; los otros cinco tipos son dolmen simple, gran dolmen, tumba de paso, largas carretillas (sin cámara funeraria) y cista.

    Harhhog fue descubierto en 1925 durante las excavaciones de tierra para la construcción de Hindenburgdamm, pero solo fue inspeccionado arqueológicamente en 1936.[3] : 148

    Diseño de los dólmenes de Harhoog con tumbas paralelas y transversales

    Las cámaras contienen secciones paralelas y transversales.

    Foel Drygarn

    Foel Drygarn

    Foel Drygarn (Hilo seco Foel)

    Foel Drygarn (también llamado Foel Trigarn o Foel Drigarn) es una colina en una cumbre de las colinas de Presili al oeste de Crymych en Pembrokeshire en Gales.

    Tipo de sitio  Hillfort

    Defensa de clase amplia

    Periodo  Edad de Hierro

    En la cima hay un asentamiento en la colina de la Edad del Hierro, con vestigios de casas y tres mojones de la Edad del Bronce que dieron nombre a la montaña (Moel Drygarn en alemán “tres mojones”). El Hillfort de 1.2 hectáreas consta de un muro en forma de D y una fortificación inferior adicional en el lado norte y oeste. Consiste en una presa hecha de piedras y tierra sin zanja. Se supone que el sistema fue construido en múltiples fases. Se encontraron fragmentos de cerámica y perlas desde la Edad del Hierro hasta el período romano.

    Son los restos de una gran colina de la Edad del Hierro que cubre casi 4 hectáreas, con tres recintos defendidos y tres grandes montículos cada uno de tres metros de altura. Los historiadores afirman que es probable que haya sido una aldea fortificada muy poblada que se construyó en algún momento entre 650 AC y 100 DC.

    Foel Drygarn es un monumento programado.

    Descripción del lugar

    Fotografiado con frecuencia y uno de los picos de la Edad del Hierro más dramáticamente ubicados y visualmente impactantes en Gales, Foel Trigarn ocupa la cresta más oriental de Mynydd Preseli, su silueta característica domina gran parte del horizonte este de Pembrokeshire.

    Se pueden rastrear tres recintos principales, definidos por paredes de piedra o bancos revestidos de piedra, con rastros de una zanja alrededor de la muralla interior. Probablemente, el primero fue probablemente en la misma cumbre, un fuerte ovalado frente a los acantilados naturales en su lado sur, que abarca 1,2 hectáreas y con puertas principales en los lados este, oeste y sur. Adjunto a este primer recinto, y probablemente representando períodos posteriores de expansión, hay un segundo recinto en el lado norte y este que refleja las murallas exteriores del primero, y un tercer anexo exterior al este.

    La característica más llamativa de Foel Trigarn es su interior con marcas de viruela, los sitios de al menos 227 plataformas de casas niveladas donde alguna vez estuvieron las casas de la Edad del Hierro. También hay rastros más débiles de otras 42 plataformas inciertas que acercan el total a 270 sitios de viviendas.

    Es altamente improbable que todos estos sitios de casas estuvieran ocupados al mismo tiempo. Probablemente, todo el monte fue ocupado y ampliado durante muchos siglos, en lugar de ser utilizado por un solo líder o grupo de personas.

    Estamos viendo efectivamente los restos de una aldea prehistórica compleja y duradera, con todas sus fases de ocupación en exhibición.

    Las primeras excavaciones en 1899 por S Baring Gould desenterraron la Edad de Hierro y la cerámica y artefactos romanos que incluían espirales, finas cuentas de vidrio y un anillo de chorro de algunas de las plataformas de la casa. También se encontraron piedras de honda en ‘… grandes números … algunos en pilas …’ (Baring Gould et. Al., 1900, 210). Una nueva encuesta realizada por la Comisión Real e investigadores del Politécnico de Portsmouth (en 1988) proporcionó el primer plan detallado.

    En la cumbre se encuentran tres macizos mojones de piedra que llevan el nombre de la colina. Estos se interpretan como mojones funerarios de la Edad de Bronce, monumentos comunales masivos que cubren los huesos, o cenizas, de uno o varios individuos especiales.

    Se pueden ver ejemplos similares de mojones preexistentes que sobreviven en fortalezas de piedra posteriores en Carn Goch en Carmarthenshire, Pen Dinas, Aberystwyth en Ceredigion y en Tre’r Ceiri en la península de Llyn, Gwynedd. Como estos mojones nunca fueron saqueados por su piedra, a pesar de estar rodeados por cientos de casas, debemos concluir que los ocupantes veneraban a sus ancestros distantes, al mismo tiempo que obtenían poder y estatus social de la adquisición de un lugar tan prominente y sagrado, cima de la colina.

    El tamaño y la complejidad de Foel Trigarn, una de las mayores colinas del norte de Pembrokeshire junto con Carn-ingli, Garn Fawr y St David’s Head, sugiere un papel y una función distintos de las numerosas colinas más pequeñas como Castell Henllys. Es probable que este fuera un importante centro de población en su tiempo, su diseño y construcción iniciados y supervisados ​​por un poderoso líder regional. Si, como lo indica una interpretación del lugar mencionado por Ptolomeo, la tribu Octapitai ocupó la cabeza de San David, quizás un grupo similar cuyo nombre nunca fue registrado por los romanos ubicaron aquí su ‘capital tribal’, al mando de las tierras de la Edad del Hierro.

    Fuentes: Baring-Gould y otros en Archaeological Cambrensis 5th series 17 (1900), 189-211

     

     

     

    Hale O Pi’ Ilani Heiau

    Hale O Pi’ Ilani Heiau

     Hale O Pi’ Ilani Heiau, cerca de Hana en Maui, Hawái.

    Un heiau es un templo hawaiano que consiste en una tribuna de piedra con varias estructuras construidas sobre ella. Estas estructuras se utilizaban como alojamiento de los sacerdotes, para albergar los tambores sagrados ceremoniales, los artículos sagrados y las imágenes del culto que representaban a los dioses vinculados a ese templo concreto. Había también altares en los que se ofrecían sacrificios (plantas, animales y personas). Los heiau eran lugares sagrados; tan sólo se permitía la entrada de los kahuna (sacerdotes) y determinados aliʻi sagrados (jefes supremos).

    El kapu o sistema ʻai kapu fue abolido en 1819 por Liholiho, Kamehameha II. La abolición del sistema kapu supuso el final de la utilización de los heiau como lugares de culto y sacrificio. A este periodo le siguió una época a la que se hace referencia como ʻAi Noa o “alimentación libre”. A mediados de 1820, la Cristiandad había llenado este vacío religioso. Lamentablemente, todos los heiau fueron finalmente abandonados, siendo la mayoría de ellos destruidos con el paso del tiempo. A menudo se desmantelaron y se aró debajo para dejar paso a los campos de caña de azúcar.

    Saber más en: https://www.nps.gov/puhe/espanol/index.htm

    Piʻilanihale Heiau

    Este es el heiau más grande de Hawai (y tal vez Polinesia) que aún está intacto (está situado cerca de Hāna, Maui).

    Con más de 40 pies de altura, la plataforma de piedra mide 289 pies por 565.5 pies; Piʻilanihale Heiau es una plataforma de roca de lava escalonada del tamaño de casi dos campos de fútbol.

    La construcción interior consta de ocho paredes menores, tres recintos, cinco plataformas, dos piedras verticales y 22 pozos.

    El muro norte es el más largo y mide 565.5 pies. También es la pared más alta, que mide aproximadamente 43 pies en su punto máximo.

    Este muro contiene la característica más inusual del Heiau, el inmenso muro de contención que llena un barranco entre las dos crestas que comprenden la base de Heiau.

    Según Cordy, este muro es único en Hawai: “está construido con piedras magníficamente ajustadas….., y tiene cuatro escalones [en terrazas] en su cara”.

    Piʻilanihale Heiau (también identificado como Hale-o-Piʻilani Heiau) es uno de los sitios arqueológicos más importantes en las islas hawaianas y es impresionante en tamaño y calidad arquitectónica.

    Los arqueólogos creen que el heiau (templo) se construyó en cuatro etapas, comenzando ya en el siglo XII.

    Los primeros santuarios y rituales parecen haber sido simples construidos por familias y pequeñas comunidades y dedicados a los dioses de la paz, la salud, la fertilidad y una buena cosecha de los productos de la tierra y el mar.

    Con el aumento del crecimiento de la población y la complejidad de la organización social, la religión, la sanción legitimadora del cambio social y político dirigido, evolucionó para integrarse con el gobierno a nivel estatal, así como a nivel local y personal. Se construyeron templos grandes y complejos para ceremonias públicas dedicando grandes eventos.

    A veces las ceremonias duraban días. Entre estos eventos importantes, el templo podría quedar desatendido, lo que explica el aparente descuido de algunas de estas estructuras registradas por los primeros viajeros a las Islas.

    Según Kamakau, los templos estatales fueron construidos en los sitios que anteriormente eran construidos por personas de la antigüedad. Los estudios han verificado que estos templos fueron construidos en una serie de etapas.

    La ocupación y el uso arqueológico de Piʻilanihale Heiau abarcan tanto los períodos prehistóricos como los históricos.

    Cada episodio de reconstrucción puede conmemorar un evento significativo en el reinado de un jefe o rey en particular. Los cambios estilísticos encarnados en estas estructuras, por lo tanto, no solo documentan cambios evolutivos en la organización social y la evolución de la religión, sino que pueden identificarse estilísticamente con linajes o personajes prominentes.

    Además de servir como heiau, algunos arqueólogos creen que esta estructura también puede ser el complejo residencial de un alto jefe, tal vez el del Rey Piʻilani.

    El complejo real probablemente habría incluido el templo personal del rey.

    La traducción literal de Piʻilanihale es “casa (hale) [de] Piʻilani”.

    No se sabe si el primer rey de la línea Piʻilani construyó la estructura o si fue construida por uno de sus varios descendientes conocidos: sus hijos Lono-a-Piilani y Kihapiilani, y su nieto Kamalalawalu.

    Según la tradición oral, en el siglo XVI, Piʻilani unificó toda la isla de Maui, reuniendo bajo una sola regla los reinos de múltiples distritos de la isla que anteriormente competían en el este (Hāna) y el oeste (Wailuku).

    Hāna sirvió como uno de los centros reales del reino.

    Varias generaciones más tarde, a través de la conquista entre islas, el matrimonio de su hermano con la Reina de Kauaʻi y el nombramiento de su hijo para gobernar alternativamente Maui, Lānaʻi, Kahoʻolawe y Oʻahu durante sus ausencias periódicas, Kahekili en 1783 dominó todas las islas hawaianas, excepto para Hawaiʻi.

    Hāna continuó siendo un centro de poder real hasta 1794, cuando Kamehameha I, gobernante del Reino de Hawai’i, derrotó al ejército de Maui y Maui quedó bajo su mando.

    En 1848, se creó la Monarquía hawaiana y se estableció la propiedad privada de la tierra. Como resultado directo de este nuevo sistema de propiedad de la tierra, Kauikeaouli (Rey Kamehameha III) otorgó al jefe Kahanu la mitad de la ahupua’a de Honomā’ele, aproximadamente 990 acres.

    En 1974, los miembros de la familia Kahanu / Uaiwa / Matsuda / Kumaewa (descendientes del jefe Kahanu) y el rancho Hāna entregaron 61 acres de tierra al entonces Jardín Botánico Tropical del Pacífico para establecer el Jardín Kahanu.

    A cambio, la institución prometió restaurar Pi’ilanihale, compartirlo con el público y proporcionar cuidado perpetuo para este sitio sagrado, así como para las tumbas familiares que se encuentran en este ‘āina (tierra).

    Dún Conor

    Dún Conor

    Dún Conor es un anillo de piedra (cashel) y Monumento Nacional ubicado en Inishmaan, Irlanda. [3] [4] [5] [6]

    Dún Conor

    Nombre nativo irlandés: Dún Crocbhur·Dún Chonchuir·Dún Chonchubhair

    Fuerte de Conor, Doonconor, El Fuerte Negro [1]

    Tipo: anillo de piedra

    Ubicación

    Carrowntemple, Inishmaan, Condado de Galway, Irlanda

     Coordenadas:53 ° 05′00 ″ N 09 ° 35′41 ″ W

     Zona: 1.900 m 2 (0,47 acres)

    Elevación: 73 m (240 pies)

    Altura: 5 m (16 pies)

    Estilos arquitectónicos: Irlanda gaélica

    Propietario: Estado

    Monumento nacional de Irlanda

    Nombre oficial: Dun Conor Cashel [2]

    Numero de referencia.: 42

    Dún Conor se encuentra en el centro de Inishmaan, en el punto más alto de la isla. [7] [8]

    Historia

    Se cree que el fuerte se remonta al primer o segundo milenio antes de Cristo.[9] En ese momento, los niveles del mar eran más bajos y las islas Aran formaban parte del continente, y los otros fuertes como Dún Aengus no estaban en la costa. Han sido muy dañados por el tiempo y el mar, pero la ubicación central de Dún Conor lo ha protegido.[10] El nombre significa “Fuerte de Conor”;[11]  Las leyendas lo relacionan con Conor, hijo de Hua Mór y hermano de Aengus.[12] El tamaño de los fuertes en las islas Aran dio origen a las leyendas del abeto Bolg.[13]

    John O’Donovan visitó Dún Conor en 1839. Los clocháns del interior fueron restaurados en la década de 1880.[cita requerida]

    Descripción

    Un anillo de piedra con forma elíptica irregular, que mide unos 69 m (226 pies) NS y 35 m (115 pies) EO; Aunque es más pequeño que Dún Aengus , tiene paredes más gruesas, hasta 6 m (20 pies) en algunos lugares.[14] Está construido en cuatro terrazas con escaleras internas. El muro oeste está construido sobre un acantilado interno natural; Los otros lados están custodiados por un segundo muro, con un bastión en el noreste.[15]

    Dún Conor es el Dún ‘intacto’ más grande con más características que todos los demás. Sus paredes tienen 4 terrazas y, en algunos casos, la terraza o pared exterior es más pequeña que las terrazas interiores debido al desgaste de más de 5,500 años. Cuando se construyó, el muro exterior probablemente habría estado unos pies más alto de lo que es hoy. Si bien Dún Aengus y Dubh Cathair en Inis Mór habrían sido fuertes más grandes cuando se construyeron originalmente, han perdido mucho en los acantilados y el mar. Dún Chonchubhair, por lo tanto, le da a uno una buena idea de cómo se habrían visto los demás antes de su separación. Dún Chonchubair es de forma ovalada con paredes masivas y varias terrazas en su recinto interior. Está rodeado por una muralla exterior más impresionante en sus lados norte, este y sur.

    Las paredes alrededor de la entrada al fuerte se están envolviendo lentamente con hiedra que desalojará las rocas de manera uniforme. Comparado con el más famoso Dún Aengus, este fuerte, aunque igualmente fascinante, no es tan conocido ni visitado.

     

     

     

     

     

      

     

     

     

     

    Dolmen de Guadalperal

    Dolmen de Guadalperal

    Dolmen de Guadalperal

    El dolmen de Guadalperal, también conocido como el tesoro de Guadalperal y como el Stonehenge español por su parecido al crómlech de Stonehenge,1​ es un monumento megalítico que data de entre el III y el II milenio a.C. que está situado en la localidad cacereña de El Gordo, aunque el municipio más cercano es Peraleda de la Mata, en la comarca del Campo Arañuelo en el este de Extremadura en España. Se encuentra bajo las aguas del embalse de Valdecañas en el río Tajo y solamente es visible cuando el nivel de las aguas lo permite.

    En la finca de Guadalperal a 5 Km. Escasos al Este de Peraleda de la Mata, en el camino de la Luria que comunicaba esta orilla con Talavera de la Vieja, se encuentra el dolmen de este nombre, en la pendiente que desciende hacia el río Tajo.

    Descripción

    Consta de 150 (otras fuentes señalan 140) piedras de granito, ortostatos, puestas en disposición vertical que conforman una cámara ovoide de cinco metros de diámetro que estuvo formada por 13 fragmentos de pared, de los que faltan cuatro, precedida por un pasillo de acceso de unos 21 metros de largo y 1,3 a 1,4 metros de ancho. Al final del pasillo, justo a la entrada de la cámara, se encuentra un menhir de unos dos metros de alto que tiene esculpidas una serpiente y varias cazoletas, se estima que dichas figuras servirían como protección del lugar.

    Planta del dolmen de Guadalperal y dibujos del menhir y sus inscripciones talladas. EL ESPAÑOL

    Recientes estudios indican que la supuesta serpiente podría tratarse de una representación del curso del río Tajo, ya que presenta muchas similitudes en un estudio sobre plano de sus meandros. La cámara, del tipo anta, tipo de construcción común en el oeste de la península ibérica, está formada por 140 piedras y estuvo recubierta por un túmulo de tierra y grava. La rodea otro anillo circular que servía para contener el túmulo superior, posiblemente por la inclinación del terreno en el que está asentado.

    Según las últimas investigaciones, el menhir tallado con un grabado alargado y ondulado, con forma similar a una serpiente, se estima que se puede corresponder con una representación del río Tajo a su paso por la zona.2

    Historia

    El monumento se halló en 1926, en el transcurso de la campaña de investigación y excavaciones que entre 1925 y 1927 dirigió el arqueólogo alemán Hugo Obermaier, capellán de la casa de Alba, y a su muerte sería el matrimonio alemán Georg y Vera Leisner, el encargado de recopilar la documentación dispersa entre la Universidad de Friburgo y la finca de los Alba y realizando una publicación científica sobre el mismo.

    Se estima que pudo haber sido un templo solar, así como un enclave de enterramientos. Los restos romanos encontrados en el lugar, una moneda, fragmentos de cerámica y una piedra de moler indican que en esa época fue removido seguramente para su saqueo. En una escombrera cercana se hallaron 11 hachas, cerámicas, cuchillos de pedernal y un punzón de cobre. También se encontró un asentamiento de la época de la construcción que se estima pudiera ser de los constructores del sepulcro. En él había hogares, manchas de carbón y cenizas, mucha cerámica, molinos y piedras para afilar hachas entre otros objetos.3

    Conservación

    En 1963 con la construcción de la presa de Valdecañas en el río Tajo, su embalse inundó el monumento quedando oculto bajo las aguas, solo es visible cuando estas están bajas. En la última década, en verano, debido a la sequía ha sido posible ver el dolmen en varias ocasiones parcialmente.

    El hecho de estar sumergido la mayor parte del tiempo ha deteriorado el monumento erosionando las piedras y perjudicando los grabados de las mismas. Durante los estudios realizados por Hugo Obermaier se hicieron reproducciones de los grabados hallados que fueron publicadas en 1960 por los arqueólogos alemanes Georg y Vera Leisner. La asociación Raíces de Peraleda está solicitando su recuperación ante el deterioro apreciado.1

    En 2019, tras una nueva sequía que permitió observar los daños en el monumento se pusieron en marcha acciones para su conservación y declaración como Bien de Interés Cultural.4

    Dolmen de Guadalperal parcialmente visible. Verano 2012.

     

     

     

    Menhir esculturado Dolmen Guadalperal frontal.

     

     

    Menhir esculturado Dolmen Guadalperal trazado Río Tajo.

    La sequía trajo de vuelta a la superficie a la construcción después de ser invisible durante más de 60 años. La avalancha de turistas y curiosos no se hizo de esperar. El dolmen quedaba al aire libre y a la exposición física de los visitantes, que no dudaron en tocarlo y hacerse fotos en su estructura. El hecho de estar en la superficie y a merced de los turistas ha provocado que algunas de sus piedras hayan sufrido erosión. A raíz de este problema nació la plataforma Asociación Raíces de Peraleda y la campaña de firmas “Salvar al Dolmen de Guadalperal antes de que sea demasiado tarde” en ‘Change.org’, la cual está a punto de cumplir su objetivo de firmas para pedir la retirada del monumento a un lugar más seguro, a salvo tanto de las inundaciones como de los turistas.

    “La Asociación Raíces de Peradela lanza una voz de alarma a las autoridades para que lo rescaten de las aguas aprovechando las circunstancias actuales, puesto que aún está bien conservado”, recoge la iniciativa. “Aunque ya muestra signos claros de deterioro y puede que las próxima vez que las condiciones permitieran un rescate fuese demasiado tarde, dado que el granito se está volviendo poroso y en algunos casos se está rajando”. Si quieres firmar y participar en la demanda colectiva, pulsa aquí.

    Ya se han iniciado los trámites para la declaración conjunta del megalítico como Bien de Interés Cultural (BIC), para así garantizar que el monumento esté bien protegido. Su homólogo británico, el Stonehenge de Wiltshire, fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. De momento, el Ministerio de Cultura y la Junta de Extremadura han descartado la posibilidad de cambiarlo de sitio, ya que los expertos que han evaluado la situación consideran que su traslado podría ocasionar graves daños irreversibles a la estructura, según informa una noticia de la ‘BBC‘ que se hace eco de la historia. “El dolmen de Guadalperal es uno de los mejores ejemplares megalíticos de entre los más tempranos”, valoró Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, en declaraciones recogidas por ‘National Geographic’. “Esto explica por qué algunos expertos no dudan en afirmar que podría ser el dolmen más importante de nuestro país”. ¿Acaso hay más?

    Saber más en: https://www.rtve.es/noticias/20190829/dolmen-guadalperal-emerge-aguas/1977901.shtml

    La Construcción:

    Es una gran tumba abierta cubierta por un túmulo, construida con aparejo granítico y gravaquico, arrastrado hasta este lugar desde 5 K m de distancia. Del esfuerzo realizado dan idea las 140 piedras que se conservan en pie. La cámara tiene forma oval y un diámetro por su parte más ancha de 5 metros y estuvo formada originalmente por 13 ortostatos sin soldar, de los que faltan cuatro. El corredor, entre tanto, tiene un ancho que oscila entre 1,30 m y 1,40 m y la distancia total desde el final de éste al fondo de la cámara es aproximadamente de 21 m.


    Alrededor de la cámara hay otro anillo circular, que en el plano resulta ser una sucesión; como si a intervalos los constructores hubieran colocado piezas que sirvieran para la contención del túmulo.

    Sobre la posible cobertura del sepulcro hay varias opiniones. Por un lado Obermaier pensaba que no existió, mientras que los Leisner sugieren una cubierta abovedada de falsa cúpula como la de los Tholos del S.E., por aproximación de hiladas o por unas planchas planas apoyadas en otras.

    De todo ello nada puede decirse, pues Obermaier no menciona que en el interior de la cámara se hubieran encontrado piedras de cubierta, aunque la verdad es que la parte superior se hallaba saqueada y removida desde tiempos de los romanos; quienes dejaron como recuerdo de su presencia una moneda, varios fragmentos de cerámica, una piedra demoler y una escombrera donde se hallaron 11 hachas, entre enteras y partidas, cerámicas, varios cuchillos de pedernal y un punzón de cobre.

    El resto del material se extrajo en sucesivas campañas de excavación, culminando los trabajos en 1927 cuando el túmulo fue eliminado en su totalidad, trasladando todos los cantos rodados que lo formaban unos metros más allá de donde se ubicaba originalmente.

    Lo que se vio entonces resulta en extremo interesante, pues allí se encontraba el campamento de los constructores del sepulcro. Por todas partes, nos dice Obermaier, había hogares, manchas de carbón y cenizas muy extendidas por la periferia, mucha cerámica, molinos naviformes y piedras para afilar hachas, pellas de barro, puntas de flechas, etc…, lo que demuestra que el túmulo es posterior, entre otras cosas, a la erección de los ortostatos y que los constructores menudearon por los alrededores.

    Un hallazgo muy interesante relacionado con el dolmen lo constituye la presencia de una estatua-menhir el eje de la cámara adornada por un grabado de cazoletas y serpentiformes en disposición y función, semejantes a las que P. Bueno localizaría en algunos dólmenes de la Jara Toledana.

    El inventario de la tumba es poco común, por la gran riqueza y variedad de objetos que reafirman el carácter colectivo (Tholoi) del enterramiento y su vigencia en el tiempo. Resalta en primer lugar la influencia Mesolítica y Neolítica, demostrada por la gran cantidad de industria microlítica como trapecios, segmentos de círculo, etc. A renglón seguido se superponen las influencias Calcolíticas, corroborado una vez más por la asimilación de los sepulcros de cámara poligonal y de corredor en Extremadura en esta fase. y por último, los epígonos de la tradición Calcolítica, representada por los vasos campaniformes.

    Hay, sin duda, otros detalles interesantes que permiten además aislar las construcciones dolménicas del Campo Arañuelo- La Jara de los grupos Este extremeño y portugués, y no son sólo las características arquitectónicas tan particulares como el doble círculo, como ya ha apuntado P. Bueno, sino la ausencia de placas de pizarra decoradas y cerámicas típicas en los dólmenes alentejanos.