Misticismo
La Mesa de Miranda
La Mesa de Miranda
El Castro pre-romano de La Mesa de Miranda fue descubierto a principios del siglo XX. En él se han llevado a cabo diversas intervenciones arqueológicas que han permitido conocer su necrópolis, con la excavación de 2.230 tumbas, su sistema y estrategia defensiva y algunos aspectos de su organización urbana.
El Castro de La Mesa de Miranda se encuentra en el municipio de Chamartín, a 22 kilómetros al oeste de la ciudad de Ávila, en la vertiente norte de la Sierra de Ávila. Se accede a través de la carretera AV-110 hasta Chamartín, municipio de pequeñas dimensiones, cuya arquitectura popular resulta representativa de la zona serrana.
A poco más de 2 km al norte del pueblo se encuentra el castro. El acceso puede hacerse a pie o con vehículo rodado a través de un camino de tierra. El primero es el más aconsejable, al tratarse de una excursión por un terreno sin complicaciones de un paisaje de encinas centenarias y cercas de piedra. Es el más atractivo para visitantes sin prisa, con ganas de disfrutar de la naturaleza.
El acceso por el camino rodado constituye una excursión pedestre sin dificultades, apta para niños y personas de edad andarinas. Fue descubierto en 1930. Se llevaron a cabo excavaciones entre 1932 y 1934, primero, y, después, en 1943 y 1944 siempre bajo la dirección de J. Cabré Águila, asistido por A. Molinero y M.E. Cabré. Aquellas excavaciones se centraron fundamentalmente en la necrópolis de La Osera y en el reconocimiento de sus sistemas defensivos. Desde entonces hasta el presente, los trabajos realizados en el castro han consistido fundamentalmente en la puesta en valor, por lo que se encuentra acondicionado para la visita. Está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.
Fue habitado por el pueblo pre-romano vetón entre los siglos V-IV y II-I a.C., finalizando su ocupación como consecuencia de la romanización de las tierras del interior peninsular. Consta de tres recintos fortificados anexos unos a otros en un área de 30 ha y una necrópolis inmediata a los recintos.
El Castro de la Mesa de Miranda está formado por tres recintos: el Castillo Bajero protegido por una muralla de 1.300 m de longitud, el Castillo Cimero y el espacio identificado como encerradero de ganado. Entre las murallas del segundo y tercer recinto aparece una estructura construida con piedras ciclópeas. Junto al castro se encuentra la necrópolis de la Osera en la que se han exhumado más de 2.200 tumbas.
Galería de imágenes
- Mesa de la Miranda Acceso al tercer recinto
- Mesa de la Miranda Campo de piedras hincadas
- Mesa de la Miranda Muralla primer recinto y foso
El Castro de la Mesa de Miranda se localiza sobre el espolón que forman los arroyos Matapeces y Rihondo en el límite entre la sierra de Ávila, al sur, y la Moraña, al norte.
Es un cerro plano, una mesa, desde la que se accede fácilmente tanto a los pastizales y encinares de la sierra como a las tierras de cultivo de la llanura.
El asentamiento está formado por tres recintos:
- El primero, denominado Castillo Bajero, está protegido por una muralla de 1.300 m de longitud, defensa que se complementa, por el sur, lugar de más fácil acceso, con un foso y un campo de piedras hincadas para dificultar posibles ataques del exterior
- El segundo, adosado a éste, es el Castillo Cimero
- El tercero, al este de los otros dos, se ha identificado como encerradero de ganado.
Entre las murallas del segundo y tercer recinto aparece una estructura construida con piedras ciclópeas, compuesta por un lienzo rectilíneo rematado por dos torres cuadrangulares en los extremos que el arqueólogo Cabré llamó, en los años 30 del pasado siglo, el Cuerpo de Guardia.
Junto al castro se encuentra la necrópolis de la Osera en la que se han exhumado más de 2.200 tumbas, todas pertenecientes a la II Edad del Hierro, especialmente a los siglos IV y III a.C.
Habitado por los vetones desde finales del siglo V a. de C., se desconoce si el Castro de la Mesa de Miranda fue abandonado al término de las Guerras Celtíberas (133 antes de Cristo) o de la guerra entre César y Pompeyo (49 a. de C.).
El Castro de la Mesa de Miranda está en un extenso cerro amesetado, en la confluencia de dos ríos y a 1.145 metros de altitud, y domina un amplio territorio que limita al norte con el valle del Duero y al sur con las primeras estribaciones de la sierra de Ávila.
Este lugar histórico muestra tres recintos amurallados, no contemporáneos entre sí. Situado entre los municipios de Chamartín y Sanchorreja, este asentamiento protohistórico nos transporta al mundo de los vetones, uno de los pueblos prerromanos más importantes de la península ibérica.
Este castro, cuya ocupación se remonta al siglo V a.C., es un testimonio vivo de la organización social, económica y defensiva de los pueblos celtas del centro peninsular.
¿Qué es un castro y quiénes fueron los vetones?
Antes de adentrarnos en los detalles específicos de la Mesa de Miranda, es importante contextualizar qué es un castro y quiénes eran los vetones.
Un castro es un asentamiento fortificado, generalmente situado en una elevación o promontorio, característico de las culturas prerromanas del noroeste y centro de la península. Estas estructuras cumplían funciones residenciales, defensivas y comunitarias.
Los vetones, por su parte, fueron un pueblo de origen celta que habitó el centro-oeste de la península ibérica, especialmente en lo que hoy conocemos como las provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres y parte de Toledo.
Castro de la Mesa de Miranda./ David Pérez
Se caracterizaron por su dominio de la ganadería, su organización tribal y su singular iconografía zoomorfa, especialmente los famosos verracos.
Historia del Castro de la Mesa de Miranda
1. Primera ocupación (siglo V a.C.)
Las evidencias arqueológicas apuntan a una primera ocupación estable en el siglo V a.C., en plena Edad del Hierro II. Durante esta etapa, los vetones construyeron un primer recinto amurallado de carácter defensivo, con viviendas circulares u ovaladas hechas con piedra y barro.
La economía del poblado se basaba en la ganadería trashumante, la agricultura cerealista y el aprovechamiento de los recursos del entorno.
2. Expansión y apogeo (siglos IV-III a.C.)
En los siglos siguientes, el castro alcanzó su máximo desarrollo, con una población estimada de entre 400 y 600 habitantes. Se levantaron nuevas murallas, se organizaron los espacios urbanos y se consolidó su función como centro político y económico de la zona.
Durante este periodo, se tallaron varios verracos (figuras zoomorfas de piedra) que simbolizaban la importancia del ganado en la cultura vetona. Algunos de estos verracos han sido hallados en las inmediaciones del castro, y hoy se conservan en museos o in situ.
3. Época romana y abandono (siglo I a.C. – siglo I d.C.)
Con la llegada de los romanos, muchos castros vetones fueron progresivamente abandonados o transformados. En el caso de la Mesa de Miranda, se han documentado indicios de continuidad de uso durante la romanización, aunque ya con funciones secundarias o residuales.
El castro fue abandonado definitivamente en torno al siglo I d.C., momento en que los pobladores se trasladaron a núcleos más romanizados en el valle, como Abula (probablemente la actual Ávila) o a villas agrícolas más accesibles.
Características arqueológicas del castro
El Castro de la Mesa de Miranda presenta un conjunto de estructuras que lo convierten en uno de los mejores ejemplos de urbanismo vetón en la Meseta Central.
1. Murallas y sistema defensivo
El castro cuenta con tres líneas de murallas concéntricas, construidas con grandes bloques de granito. Estas murallas aprovechan la topografía del cerro y crean recintos escalonados, con accesos controlados mediante puertas en recodo o torres.
La muralla principal mide cerca de 1.400 metros de perímetro, lo que revela la importancia del enclave. Su construcción sugiere un alto grado de organización social y conocimientos técnicos avanzados para la época.
Verraco de Chamartín./ Xemenendura
2. Viviendas y espacios domésticos
En el interior del castro se han hallado restos de viviendas circulares, organizadas en grupos o barrios, así como silos, hogares de piedra, y estructuras asociadas a la ganadería. El urbanismo no era regular, pero sí adaptado a la orografía del terreno.
Los objetos hallados (Cerámica a mano, molinos de piedra, fíbulas, herramientas metálicas) permiten conocer el día a día de los habitantes del castro.
3. Verracos vetones
Aunque no todos los verracos encontrados pertenecen directamente al castro, se han hallado varios ejemplares en el entorno inmediato. Estas esculturas zoomorfas (toros, cerdos o jabalíes) son uno de los símbolos más característicos de la cultura vetona. Se piensa que cumplían funciones religiosas, protectoras del ganado o marcadores territoriales.
Uno de los verracos asociados al castro se encuentra hoy en el Museo de Ávila, mientras que otros han sido trasladados a plazas o jardines de pueblos cercanos.
El valor patrimonial del yacimiento
El Castro de la Mesa de Miranda ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y está incluido dentro del catálogo de Patrimonio Histórico de Castilla y León.
Su conservación ha permitido entender mejor la organización social de los vetones, su relación con el medio natural y su evolución ante el proceso de romanización.
Diversas excavaciones arqueológicas, especialmente desde los años 80, han puesto en valor este yacimiento, que hoy puede visitarse de forma libre, aunque se recomienda contar con guías especializados o visitas organizadas para comprender mejor su importancia.
Cruz de Jerusalén
Cruz de Jerusalén
La Cruz de Jerusalén, también denominada Cruz de las Cruzadas, es una cruz heráldica y un símbolo del cristianismo. Se compone de una cruz griega rodeada por otras cuatro cruces de la misma forma y menor tamaño, llamadas crucetas, situadas en cada uno de los cuadrantes delimitados por sus brazos.
El diseño más esquemático de la Cruz de Jerusalén es conocido como «Cruz de las Cruzadas», ya que fue la insignia entregada a los cruzados por el papa Urbano II durante la Primera Cruzada. Esta cruz fue adoptada como símbolo del Reino de Jerusalén. Las cuatro cruces de menor tamaño simbolizan para algunos a los cuatro evangelistas y para otros los cuatro puntos cardinales por los que el mensaje de Cristo se difundió desde Jerusalén. También se considera que las cinco cruces que componen este emblema, representan las cinco heridas que sufrió Jesucristo cuando fue crucificado.
Tras unas cruentas batallas contra los turcos, por fin avanzaron hasta llegar a la ciudad de Jerusalén. El día 15 de Julio del 1099 tomaron la ciudad y formaron el Reino de Jerusalén. Entonces el papa Urbano II entregó la Cruz de Jerusalén como insignia a los cruzados y se convirtió en el símbolo del Reino.
En ocasiones la cruz de mayor tamaño consiste en una cruz recrucetada y en otras se trata de una cruz potenzada, que es la forma más adecuada para representar una Cruz de Jerusalén.
Se representa «de oro«, amarillo heráldico, sobre fondo «de plata«, blanco o gris heráldico, aunque es frecuente emplear otros esmaltes.
Carácter Unicode
Se ha establecido un carácter Unicode asociado a este símbolo ☩, U+2629 CRUZ DE JERUSALÉN en la tabla de símbolos pero con forma de cruz potenzada.
Variantes
Cruz de Jerusalén (con una cruz potenzada)
Cruz de las Cruzadas
Símbolo Unicode(con una cruz recrucetada)
Cruz de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén
La Cruz Potenzada original es uno de los símbolos anteriores al nacimiento de la cruz patada y todas las demás cruces que se utilizaron en las distintas Órdenes de las cruzadas.
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Orden_del_Santo_Sepulcro_de_Jerusal%C3%A9n
Significado de la Cruz de Jerusalén
Hay varios significados que se le atribuyen a la cruz, especialmente a las cuatro crucetas que hay plasmadas. La primera interpretación que se le da a la cruz de Jerusalén, al estar basada en una cruz potenzada, lo más seguro que es las cuatro cruces representan los cuatro puntos cardinales por los cuales se difundió el mensaje de Jesús desde la ciudad de Jerusalén. Aunque otros simplemente dicen que se tratan de las cinco heridas que sufrió Jesús en el cuerpo al ser crucificado o las llamadas cinco llagas.
Otra interpretación que se le da es que las cuatro crucetas representan a los cuatro evangelistas, los cuales eran Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Además de eso se le atribuye como un símbolo de protección a todo aquel que la porte o donde esté representada.
De entre todos los significados, la que más sentido tendría sería la de los puntos cardinales. Ya que se dice que las cuatro patas que forman la cruz potenzada representan los cuatro elementos o las cuatro esquinas del mundo como podemos ver representadas en el símbolo astronómico de la tierra. Aunque si nos guiamos por la fecha del origen, cronológicamente el significado de que las cinco cruces se traten de las cinco heridas de Jesús se da antes de 1035. Se encuentran talladas en la piedra del altar de la Iglesia de San Brelade.
Curiosidades y otros usos
Normalmente veremos la cruz principal de la cruz de Jerusalén representada como una cruz potenzada (cuatro cruces de Tau unidas en el centro). Pero a veces podemos encontrarla representada como una cruz recrucetada (con varias veces en las extremidades de sus brazos)
Hay varios colores para representarla, en su origen era de color dorado pero también se ha utilizado de color blanco sobre un fondo rojo o directamente de color rojo sobre un fondo blanco, como por ejemplo en la bandera de Georgia.
Este símbolo se utilizó en varias monedas, como por ejemplo en el anverso de los centavos acuñados entre el año 1158 y 1180 bajo el mandato de Enrique II de Inglaterra.
En este caso las pequeñas crucetas aparecen rotadas ligeramente aunque en otros símbolos se representan como un punto en lugar de una cruz. También podemos ver una cruz patada en la parte superior central de la moneda que ya se utilizaba como representación de las distintas divisiones de Ordenes Templarias.
La Cruz de Jerusalén tuvo un fuerte uso como símbolo en la evangelización mundial. Por ejemplo durante la Primera Guerra mundial se utilizó una variante de la cruz que fue el símbolo de la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos. También se empleó en el congreso de la Iglesia Evangélica Alemana aunque en este caso convirtiéndola en una cruz griega en lugar de potenzada.
Oración a la Santa Cruz de Jerusalén
Existe una oración a esta cruz que fue hallada en el 1509 en la tumba de Jesús. Según el cristianismo esta oración tiene un gran poder en toda la persona que escuche o la lea. En ella se realiza una plegaria a Jesús para alejar todo mal, ya sean quemaduras o envenenamiento e incluso para evitar ser vencido por sus enemigos en la batalla.
Ses Roques Llises
Ses Roques Llises
El “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca. Ses Roques Llises es uno de los dólmenes más antiguos de Menorca y una pieza clave del paisaje megalítico de la isla
Ses Roques Llises, el “Stonehenge” balear que nos acerca a la prehistoria de Menorca
Ses Roques Llises es uno de los monumentos megalíticos más antiguos de Menorca. Se trata de un sepulcro colectivo levantado hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, cuando los primeros grupos agrícolas de la isla empezaban a organizarse en comunidades estables con rituales propios.
El dolmen conserva parte de su cámara funeraria, a la que se accedía por un corredor rematado por una losa perforada, un elemento poco frecuente que también aparece en otros monumentos europeos y que podría haber tenido un significado ritual.
Un monumento funerario que conecta Menorca con sus primeros pobladores
Aunque el túmulo original ya no está, aún se mantienen en pie tres de las cuatro losas que formaban la cámara y un murete circular que marcaba el perímetro. Antes de la excavación arqueológica de 1974, el monumento permanecía oculto bajo la vegetación. Los acebuches y lentiscos habían deteriorado la superficie, pero también contribuyeron a proteger el sepulcro del desgaste más agresivo.
Durante la excavación se recuperó un ajuar funerario compuesto por cerámicas, una punta metálica, un puñal, un botón de hueso piramidal y fragmentos de brazales de arquero. Este conjunto, junto a los restos humanos encontrados, permitió reconstruir aspectos de la cultura material de aquellos grupos y sugiere una estructura social con cierta especialización y una metalurgia todavía en fase inicial.
Ses Roques Llises no está solo. Forma parte del denso paisaje megalítico menorquín, donde conviven navetas, talaiots y taules, construcciones que definen la cultura talayótica. Esta cultura fue reconocida en 2018 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que ha reforzado la protección y la difusión del patrimonio arqueológico de la isla.
El dolmen, sin embargo, es an
terior: pertenece a una fase más temprana del megalitismo insular y ayuda a documentar la transición entre las sociedades cazadoras-recolectoras y las agrícolas del Mediterráneo occidental.
La magnitud del patrimonio menorquín impresiona: 1.586 yacimientos catalogados en poco más de 700 kilómetros cuadrados. No todos son visitables ni disponen de accesibilidad completa, por lo que las administraciones locales han puesto en marcha programas de señalización, conservación y divulgación para facilitar el acercamiento del público.
La conservación de yacimientos como Ses Roques Llises continúa siendo un desafío. La humedad, el crecimiento vegetal y la erosión obligan a revisar periódicamente las estructuras y aplicar medidas de restauración.
Ubicación: Islas Baleares
País: España
Historia
Tipo: Yacimiento arqueológico
Coordenadas: 39°53′51″N 4°6′45″E
El dolmen de Ses Roques Llises o sepulcro megalítico de Ses Roques Llises (Alayor – Menorca), es un dolmen o sepulcro megalítico que se encuentra al sur del término municipal de Alayor, muy cerca del poblado talayótico de Torre d’en Galmés y al lado del monumento de Na Comerma de Sa Garita.[1]
Es uno de los yacimientos prehistóricos menorquines parte de la «Menorca talayótica», desde 2023 Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.[2]
Cronología y estructura
Es una tumba colectiva construida en torno a los años 2100 y 1600 a.C. entre el final del Calcolítico y el inicio de la Edad del Bronce. Formada por una cámara funeraria rectangular en forma de caja y construida en seis grandes losas de piedra vertical y un estrecho y bajo corredor delante de la fachada, del cual sólo se conserva una piedra. Se accedía por una losa perforada en apertura de tendencia circular. Tenía tres losas que lo cubrían, las cuales pueden verse caídas en el interior. Originalmente todo este edificio estaría cubierto por un túmulo de tierra y piedras del que aún se observa parte de la base en su parte occidental.[3][4]
Sepulcro de Ses Roques Llises
Intervenciones arqueológicas
Fue objeto de una excavación arqueológica en 1974 bajo la dirección de Guillem Rosselló Bordoy y Lluís Plantalamor Massanet. El monumento se encontraba totalmente cubierto de vegetación pero la estructura estaba en buen estado de conservación. Desgraciadamente los materiales arqueológicos referentes al ajuar funerario y los restos humanos del interior estaban en muy mal estado debido a los agentes ambientales, especialmente la humedad y las raíces de los árboles y matas. Aun así se pudieron localizar algunos restos óseos humanos, muy degradadas, y que no dieron prácticamente ninguna información. El ajuar estaba compuesto por un brazalete de arquero, una punta de jabalina o puñal de cobre, un botón de hueso piramidal y varias piezas cerámicas.[5][6]
Antes de la intervención arqueológica mencionada del último tercio del siglo XX el monumento estaba cubierto por una densa vegetación de acebuches y lentiscos | Foto: Redacción Menorca
En el corazón del Mediterráneo occidental la isla de Menorca sigue albergando secretos milenarios que redefinen nuestra comprensión de la prehistoria. Un monumento funerario, conocido localmente como ses Roques Llises, emerge como un testimonio imponente de las primeras civilizaciones que habitaron estas tierras insulares. Este sepulcro megalítico, uno de los dólmenes mejor conservados del conjunto de las Islas Baleares, representa una de las construcciones más antiguas de la isla, erigida por los primeros grupos de pobladores hacia finales del tercer milenio antes de Cristo. Su existencia nos transporta a una era donde la vida y la muerte se entrelazaban con rituales complejos y una arquitectura monumental de la que dan cuenta las excavaciones y los arqueólogos.
Menorca, una de las joyas de las Islas Baleares, puede vivirse como un fiel crisol de historia antigua. Ses Roques Llises no es un monumento aislado, sino parte de un vasto entramado de estructuras megalíticas que salpican el paisaje insular. Estas construcciones, que incluyen las famosas navetes, talaiots y taules, forman parte de la cultura talayótica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2018. El dolmen de ses Roques Llises, sin embargo, precede a muchas de estas estructuras, situándose en una fase anterior del megalitismo insular. Su datación, hacia finales del tercer milenio antes de Cristo, lo convierte en uno de los testimonios más tempranos de la presencia humana organizada en la isla, ofreciendo una perspectiva única sobre la transición de las sociedades cazadoras-recolectoras a las agrícolas y ganaderas.
Acceso: Se llega por la carretera de Alaior a Son Bou. En el punto kilométrico 2,2 se gira a la izquierda por un camino rural y se recorren 1,3 kilómetros hasta el poblado de Torre d’en Galmés. Hay que dejar el coche y bajar a pie unos 1.000 m por el camino rural de Sa Torre Nova, hasta un portillo que da paso a la parcela donde se encuentra na Comerma de Sa Garita y el sepulcro megalítico de ses Roques Llises.
Se enterraban hombres, mujeres y niños de un mismo clan, cuya esperanza de vida estaba en torno a los treinta años. Estos grupos eran agricultores y basaban su economía en el control de rebaños de cabras y ovejas, pero también en el cultivo de cereales y legumbres.
El espacio funerario era colectivo y los huesos más antiguos eran apartados para dejar espacio a los cuerpos más recientes. Los cuerpos de los difuntos eran introducidos en la cámara mortuoria por el pequeño corredor y la losa perforada.
Botón piramidal perteneciente al ajuar funerario encontrado en el yacimiento -depositado en el museo de Menorca-
Se puede apreciar en primer término el corredor y la losa perforada por donde se introducían a los difuntos
En el interior están las losas partidas que cubrían el dolmen
En la parte derecha del monumento se puede apreciar un murete circular que ejercía la función de contrafuerte para la contención del túmulo de tierra que cubría el dolmen.
Vista posterior del monumento
Risco Caído
Risco Caído
Paisaje cultural del Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria
Coordenadas: 28°02′37″N 15°39′41″O
Risco Caído
Lista indicativa del Patrimonio de la Humanidad
Ubicación
Continente: África
Región: Macaronesia
Archipiélago: Canarias
Isla: Gran Canaria
País: España
Municipio: Artenara
Historia
Tipo: Yacimiento
Uso original: Poblado
Cultura: Bereber
Constructor: Aborígenes canarios
Abandono: Principios del siglo XX
Descubrimiento y hallazgos
Arqueólogos: Julio Cuenca
Paleoantropológicos: Culto a la fertilidad
Patrimonio histórico de España
Categoría: Zona Arqueológica (España)
Declaración: 4 de diciembre de 2017
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Tipo: Cultural
Criterios: III, V
Identificación: 1578
Región: Europa y América del Norte
Fecha de celebración: 7 de julio de 2019
El Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria es un paisaje cultural que se declaró Patrimonio Mundial de la UNESCO el 7 de julio de 2019,[1] en la 43ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Está ubicado en el centro montañoso de Gran Canaria (Canarias, España), y ocupa casi la totalidad de la cuenca de Tejeda, el macizo de Tamadaba y una parte del cauce de Barranco Hondo, territorio que ocupa en conjunto una superficie de 18 000 ha y que abarca los municipios de Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete.[2] Es el primer bien Patrimonio Mundial de la isla de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas y el quinto del archipiélago canario.[3] En 2017 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.[4]
Paisaje cultural
Ubicación en Gran Canaria
El Paisaje Cultural alberga un conjunto de manifestaciones y obras bien conservadas pertenecientes a una cultura insular desaparecida, los aborígenes canarios, que evolucionó en aislamiento a partir de la presencia, al principio de la Era, de pueblos bereberes o amaziges de procedencia norteafricana, hasta su conquista por la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, al margen de algunos esporádicos contactos con las islas, en el siglo XIV, de los marinos del sur de Europa en busca de las nuevas rutas de las especias y del comercio de esclavos.
El Paisaje Cultural ocupa una extensa zona montañosa del centro de la isla que acoge un conjunto de expresiones únicas en el seno de la colosal Caldera de Tejeda, una “tempestad petrificada” como la denominó Miguel de Unamuno:
«“Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas, que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. No otra cosa pueden ser las calderas del Infierno que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra; parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua”. Miguel de Unamuno[5]
Se trata de un amplio conjunto de yacimientos arqueológicos – poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas pintadas y estaciones de grabados – como el de Risco Caído y otros como el Roque Bentayga, la “Cueva de los Candiles” en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa.[6]
Risco Caído
Como Risco Caído concretamente se reconoce a un conjunto de cuevas localizadas en la margen izquierda de Barranco Hondo, que separa los actuales municipios de Artenara y Gáldar. A unos 100 metros de altura con respecto al fondo del barranco en un saliente del mismo se encuentran excavadas dichas cuevas.[7]
El yacimiento consiste en 21 cuevas excavadas en la roca volcánica del cantil del barranco. Dichas cuevas tuvieron uso habitacionales y agrario-ganadero al menos durante 600 años, especulándose que estuvieron ocupadas hasta principio del siglo XX.[8]
Almogarén o santuario de Risco Caído
Además de los usos citados, la cueva conocida como C6 se supone que era un almogarén o lugar de reunión de los Faycanes (sacerdotes canarii). La cueva tiene la particularidad de su estructura abovedada (caso único en las islas) y contar con un orificio artificial que al recibir la luz del amanecer produce un efecto óptico peculiar sobre las imágenes impresas en la pared de la cueva.[9] Los dibujos de triángulos (posiblemente representaciones de pubis) hacen suponer de que se trata de un templo dedicado a la fertilidad.[10] Se considera también que fue utilizado como observatorio astronómico por los aborígenes.[11]
Críticas y controversias
La inclusión de Risco Caído en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha sido criticado por ciertos sectores, tales como el matemático José Barrios que considera la falta de sustento científico como para considerarlo realmente un observatorio astronómico aborigen o la sobreprotección institucional de este enclave frente a otros de Gran Canaria como el yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas.[12] También el geógrafo Eustaquio Villalba, ha puesto en cuestión la existencia de un observatorio astronómico en Risco Caído.[12] Ambos critican además que un solo artículo ―que consideran con «poca base científica»―, escrito por el descubridor del yacimiento, Julio Cuenca, haya bastado para tal declaración internacional.[13][12]
Según Barrios: «no existe ningún estudio científico que sustente la hipótesis arqueoastronómica» ―motivo fundamental por el que el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad―. Alude que tampoco existen los marcadores astronómicos que ratificarían esta teoría y que «no existe un solo informe técnico publicado que sustente alguna de estas afirmaciones».[14]
Galería dos del yacimiento arqueológico de Risco Caído, en el municipio canario de Artenara.
Por su parte, el amplio territorio donde se localiza Risco Caído alberga numerosos vestigios de las comunidades aborígenes que vivieron aquí miles de años atrás. Destacan viviendas excavadas en la roca, graneros, cisternas y espacios rituales que conforman un complejo sistema cultural. Las investigaciones parecen sugerir que todos estos asentamientos empezaron a consolidarse con la llegada de poblaciones bereberes procedentes del norte de África a comienzos de nuestra era y se mantuvieron hasta la conquista española del siglo XV.
¿Cultos astronómicos?
En cuanto al yacimiento arqueológico de Risco Caído, este constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas que habitaron el archipiélago canario. En una de las cuevas, durante el amanecer del solsticio de verano, los rayos del sol penetran por un ventanal horadado en la parte superior e iluminan de manera misteriosa la pared del lado oeste de su interior.
Aquí se encuentran una serie de grabados rupestres en forma de triángulos que los expertos creen que son símbolos relacionados con la fertilidad. Durante el solsticio de invierno también se iluminan con la luz de la Luna llena. Por este motivo, la Unesco ha incorporado Risco Caído a su portal de Arqueoastronomía.
Galeria 4 del yacimiento arqueológico de Risco Caído.
Todo ello hace de Risco Caídoa, según los investigadores, un lugar de gran importancia, principalmente por lo que hace referencia a su posible carácter relig
ioso (aunque no todos los investigadores están de acuerdo con su carácter arqueoastronómico).
Compuesto por 21 cuevas excavadas en el acantilado volcánico del barranco, los investigadores destacan que Risco Caído, además de un uso habitacional y agrícola, pudo haber sido un espacio donde se llevaron a cabo rituales relacionados con las estaciones e incluso a prácticas de culto astronómico y a la «Tierra Madre», una figura sagrada en la cosmovisión indígena.
La cueva C6, conocida como almogarén o santuario del Risco Caído, guarda un secreto
Una ventana natural abierta en su bóveda que deja pasar la luz solar y lunar, provocando un haz de luz mágico que se proyecta en sus paredes, utilizado por los indígenas como calendario y templo sagrado.
Durante el solsticio de verano, las primeras luces del día recorren las paredes de lado a lado, iluminando los grabados rupestres que arqueólogos de todo el mundo han relacionado con símbolos de fertilidad.
El mismo efecto se produce durante el solsticio de invierno, esta vez, gracias a la luz que proyecta en sus paredes la luna llena.
El lugar que los arqueólogos consideran como el marcador
astronómico prehistórico más importante de Gran Canaria.
Risco Caído constituye uno de los testimonios más importantes de las culturas prehispánicas del archipiélago canario.
En cuanto a los demás yacimientos de las montañas sagradas que se extienden en las inmediaciones de Risco Caído, se cuentan poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas con pinturas rupestres y estaciones de grabados, además de la formación rocosa de Roque Bentayga, la Cueva de los Candiles en el risco de Chapín o la Mesa de Acusa. Todo ello conforma un conjunto arqueológico de gran interés e importancia que ofrece una amplia visión de la vida de estas antiguas comunidades.
Cuevas excavadas en la roca volcánica que servían como viviendas, graneros o cisternas para almacenar el agua de la lluvia…, utilizadas posteriormente como pajares por los ganaderos de la comarca hasta que se descubriera su auténtico valor arqueológico en el año 1996.
A día de hoy, los investigadores aún no se han puesto de acuerdo en si pudo ser un importante centro religioso y ritual relacionado con la astronomía o bien un espacio comunitario.
Gracias a su estructura se permite conocer las estaciones, y elaborar un calendario para establecer los cultivos y la administración de los excedentes agrícolas, un sistema que, además, no es único de Risco Caído, sino que se repite con diversa arquitectura en otros yacimientos como Cuatro Puertas, Altos del Coronadero, Necrópolis de Arteara, Llanos de Gamona, Montaña de Horgazales, Montaña de Tauro, Roque Bentayga, Cueva de Los Candiles o La Mesa de Acusa.
Crítica
La restauración de Risco Caído destroza su verdadero sentido
El yacimiento arqueológico de Risco Caído ha conseguido una gran proyección internacional para ser declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Esto ha sido así gracias al esfuerzo en el trabajo arqueológico de limpieza y catalogación de grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas, además de las obras de mantenimiento, refuerzo de estructuras, conservación y restauración. Este conjunto de trabajos ha tenido el firme apoyo institucional del Cabildo de Gran Canaria.
El conocimiento que se ha trasmitido ha traspasado fronteras: noticias en prensa, cuatro jornadas con presencia internacional de afamados arqueoastrónomos, programa de visitas, etc. Por lo que se desprende de la memoria presentada a la UNESCO el elemento arqueastronómico de los yacimientos es uno de los ejes centrales sobre los que se fundamenta dicha la solicitud. Por eso sorprende que, del conjunto de espacios sagrados de montaña que se incluyen en la memoria, no se presente ningún estudio en esta línea. Únicamente encontramos una referencia general al fenómeno equinoccial que se produce desde el denominado Almogarén del Bentayga y, sobre todo, se pone el énfasis en un haz de luz que entra por una ventana elevada en la denominada cueva 6 de Risco Caído que determina, según los investigadores del proyecto, un marcador o calendario astronómico. Por tanto, llama la atención que no se definan relaciones con el ámbito celeste en las numerosas cavidades y espacios considerados sagrados por los investigadores.
En esta línea, a finales del 2017, se publicaron, en la Revista Iruene, algunos estudios que indagan en la interpretación arqueoastronómica de estos espacios sagrados (Martín, M.A. El ciclo del cereal: Cuevas santuario de Risco Caído, Risco Chapín y Acusa Seca. pp. 42-83. Se puede ver un resumen en https://www.bienmesabe.org/noticia/2018/Enero/las-cuevas-sagradas-de-risco-caido-barranco-hondo-gran-canaria-custodian-el-protocolo-cosmico-ritual-del-ciclo-agricola).
El asentamiento de Risco Caído está formado por 21 cuevas artificiales. Están localizadas en lo alto de un escarpado acantilado que forma un saliente sobre la margen izquierda de Barranco Hondo (Artenara). Destacan las clasificadas con los números 6 y 7, que conservan en su interior un grupo importante de grabados rupestres trianguliformes, cúpulas, hornacinas y cazoletas.
En este contexto arqueoastronómico, si la intención era determinar la llegada del equinoccio de primavera para que simbólicamente la luz fertilice los triángulos, parece extraño que este primer rayo de luz que entra por la ventana no “impacte” sobre ningún motivo y haya que esperar un tiempo hasta que empiece a rozar alguno de ellos. Es también llamativo que el recorrido del Sol por la pared se centra en un espacio muy reducido, quedando gran parte del panel rupestre en la más absoluta oscuridad. No parece lógico que más de la mitad de los motivos nunca reciban iluminación solar. Incluso, cuando llega el solsticio de verano, esta luz tampoco se desplaza por la pared sobre nada diferenciado y significativo. Ni siquiera muere sobre ninguna cazoleta en el suelo. No hay nada que lo distinga del resto de las jornadas en un día tan señalado en el calendario indígena. Por su parte, el investigador José Barrios García (2017) muestra también su escepticismo sobre la existencia de «marcadores» solsticiales o equinocciales en la citada cavidad. Igualmente constata la ausencia de estudios arqueastronómicos que sustenten estos planteamientos (Algunas consideraciones sobre las políticas de protección del patrimonio arqueoastronómico de Gran Canaria: los casos de Cuatro Puertas y Risco Caído. XXII Coloquio de Historia Canario-Americana).
Por otro lado, gran parte del lugar se encuentra totalmente remozado exteriormente con muros artificiales de sillares de piedras que cierran totalmente las cavidades 6 y 7. Se tapiaron los orificios o puertas de entrada originales, que presentaban grandes dimensiones. Este cerramiento artificial, que se hizo con las mejores intenciones de preservar el sitio, modificó y desnaturalizó por tanto su fisonomía arquitectónica originaria, dejándolo en un estado que nun
ca existió (fig. 1). Lo peor es que destruye todo un ideario inmaterial espacial basado en el tránsito temporal de la luz solar sobre los triángulos esculpidos en sus paredes. Ahora nos encontramos con el dilema de si Risco Caído debió ser reconstruido de esa manera o no. El problema es que una intervención tan contundente falsea el pasado, al incorporar construcciones ficticias -sobre todo muros y puertas- que no existieron en la forma que hoy se recrea.
En las actuales “Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial” de la UNESCO, se insiste en no reconstruir restos arqueológicos, matizando algunas excepciones, eso sí, antes de agotar la consolidación y reparación de los sitios y siempre basándose en una documentación completa y detallada que no suponga borrar cualquier huella en el transcurso de los trabajos. En Risco Caído creemos que se cometió un grave error, pues si lo que está en juego es una declaración de Patrimonio Mundial basada en la arqueoastronomía, la restauración realizada ha eliminado muchas de sus posibilidades.
¿Cómo era Risco Caído hace 1.000 o 500 años? A pesar de encontrarse en estado ruinoso con desprendimientos apreciables, las cuevas presentaban aberturas considerables. Nada que ver con lo que vemos en la actualidad. Cuando los canarios eligieron el lugar para construir sus cuevas-templos debieron observar las posiciones de salida, sobre el horizonte, de los astros más significativos. Luego, al terminar las construcciones observaron en las paredes hasta dónde y cómo se desplazaba el mayor arco de luz solar que entraba en las cavidades y tallaron los triángulos justo a partir de la línea que demarcaba la luz. Establecieron, de este modo, los topes en las paredes para tallar los motivos triangulares en los solsticios y equinoccios.
En este lugar, la verdadera protagonista es la luz. Un somero cálculo de cómo se encontraba la cueva 6 sin los sillares de cerramiento reciente, nos serviría para imaginar el rayo de luz solar entrando a través de los grandes vanos de los accesos a las cavidades, alumbrando progresivamente los petroglifos de la pared en su desplazamiento hasta que el Sol alcanza su extremo norte (solsticio de verano) impactando en la pared del fondo para iluminar todos los motivos triangulares. Al estar orientada hacia el NE, si no se hubiera clausurado, la sobredimensionada luz que entra por la ventana quedaría muy mermada al penetrar el Sol por el pórtico hasta la altura que marca la línea donde se tallaron los grabados.
Con estos cerramientos se ha creado un nuevo escenario que se percibe solo después de generar artificialmente una oscuridad total en el interior de la cueva. Al realizar una intervención que reconstruye el complejo de cuevas y cerrar completamente con muros y pequeñas puertas de entrada, se crea en su interior un recinto oscuro que otorga a la ventana un protagonismo que no tenía. La agresiva intervención originó una nueva situación que dirige toda la atención en una determinada dirección, sepultándose con ello el distintivo de su verdadera identidad.
Habrá que plantearse una re-deconstrucción que busque soluciones técnicas que garanticen su conservación original, permitiendo la entrada de la luz y que se pueda apreciar el recorrido del Sol a lo largo del año por los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas. Solo entonces podremos comprender al menos parte de la realidad cósmica y ritual de las cavidades. Todo lo que rodea al yacimiento arqueológico se ha devaluado, el contexto, el paisaje, el cielo, los astros… originando un espacio museístico dentro de un nuevo contexto. Pareciera que prima lo aparentemente espectacular sobre el sentido sagrado y profundo de esos espacios.
¿Por qué pasa desapercibida para los arqueoastrónomos la cueva 7? Pues sencillamente porque no posee ninguna ventana. Sin embargo, contiene muchos más grabados (unos 70 motivos triangulares) distribuidos por las tres paredes de la cavidad. Al estar orientada hacia el Este, la primera luz solar entra en su interior durante todo el año, por eso hay grabados rupestres en las paredes laterales y el fondo. En el solsticio de verano, la luz solar ilumina preferentemente la pared de la derecha (Sur) que contiene 18 grabados. Conforme avanzan los meses, la luz se va desplazando hacia la pared del fondo, que registra 32 grabados triangulares y durante el solsticio de invierno abarca la pared izquierda (Norte) que contiene una veintena de motivos trianguliformes. En la actualidad, los trabajos de cerramiento y consolidación sellaron la entrada impidiendo apreciar el recorrido de la luz solar sobre los grabados rupestres, cúpulas, hornacinas y cazoletas.
El resto de cuevas sagradas de la Isla, emplazadas en Risco Chapín (Candiles, Caballero, Cagarrutal), Acusa (Cueva de las Estrellas y Cueva Pintada), Silva Jeréz, Morro Ávila, Cuevas de Lezcano, Cueva del Guayre, Cueva de La Paja del Lomo de La Punta… que contienen triángulos tallados o pintados, bandas de pinturas con almagres y puntillismo en las paredes interiores, no presentan cerramientos.
Nos gustaría detenernos, un instante,
en la última de las cuevas reseñadas, situada a unos 350 m de distancia de Risco Caído. Gracias a la inestimable colaboración de Luis León, que se desplazó al lugar coincidiendo con el solsticio de verano, se pudo comprobar cómo la luz solar penetra por la puerta y alumbra la pared donde se localizan los grabados rupestres trianguliformes (fig. 2). La penumbra de los primeros motivos se debe a que el marco de madera y unas pequeñas rocas colocadas entre este y la pared, añadidos históricamente, resta espacio a la entrada de luz. Este es un caso paralelo, equivalente a lo que sucedía, al menos en parte, en Risco Caído.
Otro aspecto en el que han insistido constantemente algunos investigadores, es el relativo a considerar la cueva 6 de este complejo como un «preciso calendario» (Julio Cuenca en El diario.es 01/12/2017). Aunque este tema es complejo y requeriría un amplio análisis, apuntamos algunas consideraciones. La primera es que no hemos encontrado ninguna justificación a esta afirmación, salvo la genérica entrada de la luz desde «unos días antes» del equinoccio de primavera, hasta unos días después del equinoccio de otoño. Cómo decíamos anteriormente, los momentos precisos del despunte solar en los equinoccios no está señalado de ninguna manera en la bóveda de la cueva 6. Tampoco existe ningún grabado significativo que marque la llegada del solsticio de verano.
La antigua población canaria no necesitaba construir unas cuevas tan complejas para ubicarse en el tiempo. El seguimiento del ciclo anual, marcado por el Sol, es relativamente sencillo, estableciendo mediante postes, piedras hincadas o eventos geográficos su discurrir entre los dos solsticios. La necesidad de precisión en los momentos del ciclo anual no era principalmente económica, sino ritual. Las ceremonias tenían que realizarse en el día preciso que correspondiera y a ese ciclo sagrado se engarzaba el ciclo económico. Esa precisión no la daba el Sol sino las estrellas. Para el caso que nos ocupa, sería la aparición las Pléyades en el amanecer o atardecer, las que determinarían los momentos claves del calendario ritual (ver los artículos de J. Cabrera González: El antiguo calendario isleño, el de M.A. Martín González citado anteriormente en la Revista Iruene , nº 9 y el de Miguel A. Martín González y Oscar R. Sánchez Artiles: Los santuarios de montaña en el microcosmos de la isla de Gran Canaria, en la Revista Iruene, nº 5, 2010). Lo importante en Risco Caído no era marcar el tiempo, sino realizar los rituales que vinculaban el mundo celeste, el terrestre y el inframundo en momentos precisos del ciclo cósmico (E. Pérez Cáceres: Los espíritus del mar: El culto a los antepasados entre los indígenas de Canarias. Revista Iruene nº 9). Y ese ciclo era perfectamente controlado por el conocimiento indígena desde múltiples emplazamientos.
Esperamos que el despliegue tecnológico, las estrategias publicitarias y la primacía de lo supuestamente espectacular, no acabe ocultando la sabiduría y el sentido profundo que estas cuevas sagradas encierran. Los canarios no solo demuestran un gran conocimiento en la construcción de estos templos, sino que también manifiestan una cosmovisión de amplias miras que religa el cosmos, la tierra y la vida humana. Se trata de la expresión de una profunda espiritualidad. En nuestra opinión, ese es el verdadero valor de Risco Caído y el resto de cuevas-templo de la Isla de Gran Canaria.
Risco Caído no es un Observatorio Astronómico aborigen
Por Eustaquio Villalba
Para mi sorpresa, y para la mayoría de los asistentes, el arqueo-astrónomo Juan Antonio Belmonte afirmó, en su conferencia del pasado día 13 en el museo de La Ciencia y El Cosmos, que la cueva número seis del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria ni es un observatorio astronómico, ni es un calendario de las actividades agrícolas pues carece de marcas para señalar los solsticios y los equinoccios. Es más, dijo que Risco Caído no se presentó a la Unesco como observatorio astronómico de los pobladores prehispánicos de la Isla, sino como uno más de los elementos que integran el Paisaje Cultural de las Cumbres de Gran Canaria.
La solicitud a la Unesco se basaba, según el conferenciante, en su gran riqueza arqueológica y por la conservación, en su población actual, rasgos de la cultura amazigh, la que trajeron sus primeros pobladores desde el norte de África a principios de la era. Tanto es así, que había partidarios en el comité de expertos que hizo la propuesta -él era uno de los expertos- de no incluir el topónimo Risco Caído en el título del informe. Sin embargo tanto la información que dieron los medios, como en el propio informe presentado al organismo internacional, resaltaban -con hiperbólicas palabras- que esta cueva era el mayor descubrimiento en la historia de la arqueología de Canarias, pues mostraba (como dijo uno de los expertos, el arquitecto Márquez Zárate) que los constructores de la cueva manejaron con soltura el teorema de Pitágoras y el de Tales para la construcción del observatorio astronómico. Como se lee en el informe del Cabildo.
“Lo más significativo es que esta cueva dispone de un ingenio óptico o canal de luz excavado que proyecta la luz del sol o la luna llena en una de las paredes de la cámara principal, donde se encuentran precisamente las manifestaciones rupestres en forma de cazoletas y triángulos púbicos y grabados en bajo relieve. Se trata de una manifestación única que muestra un lenguaje visual insólito para estas culturas, una hierofanía consistente en la proyección dinámica de la luz solar que penetra por la abertura, específicamente diseñada para tal fin, creando una sorprendente secuencia de imágenes que se proyectan sobre parte de los grabados. Se recrea de tal suerte un relato con imágenes visuales en movimiento que se repite desde tiempo inmemorial, cuyo discurso tendría funcionalidad simbólica y astronómica. De hecho, la cueva C6 constituye un marcador solsticial y equinoccial extremadamente complejo y singular en su concepción constructiva.”
También los medios comunicación resaltaron como elemento fundamental para su declaración como Patrimonio de la Humanidad el hecho de ser un observatorio, valga de ejemplo lo publicado por La Provincia el 7 de julio: “Los arqueólogos consideran que se trata del marcador astronómico prehistórico más espectacular de Gran Canaria, donde existen varios yacimientos con este tipo de efectos, que presuntamente ayudaban a las sociedades aborígenes a dominar los calendarios y los momentos propicios para la siembra, la cosecha o para sus ritos religiosos.”
Y ahora el experto en astronomía histórica de la Comisión nos dice que lo del observatorio es una mera conjetura, que no tienen argumentos científicos que los avalen. Tampoco los tiene, por cierto, la hierofanía -manifestación de lo sagrado- pues los juegos de luces y sombras se prestan a multitud de interpretaciones y, por supuesto, no prueban nada. La ciencia se basa en hechos y no en conjeturas totalmente subjetivas.
Dos días antes, la directora general del Patrimonio del Gobierno de Canarias hacía unas declaraciones al digital El Cultural Canario en las que decía: “Hay críticas pero las que he escuchado son muy gratuitas y se han lanzado para hacer daño. No vienen de gente ignorante sino de personas que buscan hacer daño.” La señora Nona Perera debería saber que la descalificación personal, los juicios de intenciones y el recurso a la autoridad de quienes lo dicen (Nullius in verba, es el lema de la primera institución científica, la Royal Society de Londres) no son argumentos válidos, solo sirven para justificarse y no responder a los del contrario. Lo que no me queda claro es a qué, o a quienes, queremos hacer daño.
¿Porqué presupone intención de hacer daño, a quienes hemos expuestos críticas argumentadas a lo que dicen los expertos de la Comisión? ¿Estamos hablando de ciencia o de creencias, señora directora general? El ataque personal, los juicios de intenciones, tienen que quedar al margen del debate y la señora Nona Perera, por su formación y por el puesto que ocupa, debería saberlo. Sería conveniente que retirara esas palabras contra los que hemos osado argumentar nuestra posición ante un tema científico. No lo hacemos por maldad sino porque nos interesa la ciencia y, concretamente, el devenir histórico de las sociedades que se han vivido en nuestro archipiélago
Papoura
Papoura
Estructura circular de Papoura Hill
Coordenadas: 35°13′11.7′′N 25°19′20.9′′E
Mapa de Minoan Crete
Ubicación: Kastelli, Heraklion, Creta, Grecia
Culturas: Minoico
La estructura circular de la colina de Papoura es un gran conjunto arquitectónico minoico fechado entre 2000 y 1700 a.C., construido con varios círculos concéntricos ubicados en el punto más alto de la colina de Papoura, al noroeste de la ciudad de Kastelli en la isla de Creta, Grecia. Fue descubierto en junio de 2024 en el sitio de construcción del aeropuerto de Kasteli.[1]
Antecedentes
La estructura fue descubierta durante la construcción de un sistema de radar que se está construyendo para el Nuevo Aeropuerto Internacional de Heraklion Creta en Kastelli. Se llevó a cabo una reunión en el sitio del descubrimiento entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Infraestructura y Transporte, donde concluyeron que priorizarían la excavación de la estructura y su preservación sobre la construcción del aeropuerto de la zona.[2]
Descripción
Diseño de las estructuras arqueológicas en la colina de Creta de Papoura
Según el Ministerio de Cultura griego, la estructura tiene unos 48 metros de diámetro y cubre un área de aproximadamente 1800 metros cuadrados. Consiste en «8 anillos de piedra superpuestos: espesor promedio de 1,40 m», cada uno desarrollado a diferentes niveles de elevación, con la sección más alta sobreviviente a 1.7 metros de altura. Un edificio circular de 15 metros de diámetro denominado «Zona A» estaba en el centro rodeado por los anillos, con su interior de nueve metros de ancho dividido en 4 cuadrantes. La zona circundante A era un segundo edificio circular de 6,9 metros de ancho, cuyas paredes radiales «intersectan verticalmente los anillos de los niveles inferiores formando espacios más pequeños». Dos espacios en los lados suroeste y noroeste de los edificios circulares centrales podrían haber sido las principales entradas. Los espacios estaban conectados entre sí con aberturas estrechas que hacen una «estructura casi laberíntica». Las excavadoras aún no podían determinar la forma o la altura original de la construcción, pero postularon que la estructura estaba originalmente conformada de manera truncada o abovedada.
Las excavadoras estimaron que la estructura se utilizó principalmente entre 2000 y 1700 a.C., siendo construida aproximadamente alrededor del comienzo del período Protopalacial (MM IB). La cerámica neopalacial se encontró en la capa de destrucción, lo que implica que la construcción continuó siendo utilizada a través de períodos posteriores de la civilización minoica. La mayoría de los artefactos descubiertos en la construcción se ubicaron dentro o alrededor de las Zonas A y B, lo que indica que eran las principales áreas funcionales. Las excavadoras aún no pudieron determinar la función precisa del edificio, pero los descubrimientos de grandes cantidades de huesos de animales indican que se trataba de un edificio comunitario donde se produjeron sacrificios que podrían haber implicado «el consumo de alimentos, vino y tal vez ofrendas».
El plan y la naturaleza de la construcción no tenían un paralelo cercano en la estructura o arquitectura a otros edificios en Creta creados alrededor del mismo período de tiempo, y más cerca se parecían a construcciones de Oriente Medio en la Edad del Bronce, como un edificio «elíptico [Minoico Medio] de Hamaizius y un «edificio ciclopéico proto-helénico circular de Tiryns». La construcción tenía similitudes estructurales con las tumbas abovedadas en el sur de Creta desde los períodos prehelénicos pre-prepalaciales y protopalaciales, y también a los antiguos montículos que se encuentran en el cuerpo principal de Grecia.[2]
Se necesita apoyo internacional: Salvemos el monumento arqueológico y el paisaje de la colina de Papoura.
14 de julio de 2025
Los vecinos forman un círculo simbólico alrededor del monumento [Comité Ciudadano para la Protección de Papoura y el Patrimonio de Pediada].
Importancia del monumento arqueológico de la colina Papoura
La excavación sacó a la luz una estructura concéntrica de piedra de 50 metros de diámetro, que data de la Edad del Bronce y de la primera fase del Período Palacial (Período Protopalacial, alrededor del 1900 a. C.). Naturalmente, es demasiado pronto para esperar una interpretación definitiva sobre los valores científicos, históricos, arqueológicos y museológicos del descubrimiento.
El monumento arqueológico de la colina de Papoura también tiene el potencial de complementar y enriquecer la narrativa del sitio recientemente inscrito como Patrimonio Mundial de los Centros Palaciegos Minoicos, lo que hace aún más urgente garantizar su estudio exhaustivo y minucioso, su protección y su integración en el discurso patrimonial futuro. Como es habitual a nivel mundial, las evaluaciones requieren la publicación de los datos de excavación, un período de análisis y revisión académica, y un diálogo académico abierto, antes de continuar con la planificación.
Una nueva instalación de radio en el aeropuerto
Estos estudios necesarios, sin embargo, chocan con los acelerados plazos del proyecto de construcción del aeropuerto internacional, impuestos por las autoridades nacionales y locales y los promotores. En lugar de esforzarse por conseguir el tiempo y la investigación necesarios sobre el nuevo descubrimiento y reevaluar la planificación del aeropuerto, el Ministro de Cultura ha anunciado recientemente la instalación imprevista de un sistema de radar para el aeropuerto internacional en la colina de Papoura, en las inmediaciones del yacimiento arqueológico.
Permiso del yacimiento arqueológico circular y contornos de la instalación del radar.
Imagen obtenida de www.argophilia.com https://www.argophilia.com/news/radar-installation-on-papoura-hill-approved/243407/
El Comité Ciudadano para la Protección de Papoura
El desarrollo continuo y el desprecio por el patrimonio y las comunidades locales son solo la punta del iceberg que preocupa profundamente al Comité Ciudadano para la Protección del Cerro Papoura y el Patrimonio de la región de Pediada. El Comité se formó como un colectivo de residentes locales, miembros de la comunidad y científicos: arqueólogos, arquitectos, expertos legales, científicos ambientales y otros. Lo que nos une es nuestra preocupación y responsabilidad compartidas de proteger el conjunto monumental de Papoura, su identidad histórica y natural, y el patrimonio más amplio de nuestra región.
Los resultados de las excavaciones arrojan luz sobre el misterioso laberinto minoico de Creta
Por Tasos Kokkinidis
13 de octubre de 2025
El monumental complejo arquitectónico descubierto en Kastelli, Creta. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia.
Los arqueólogos han presentado los resultados preliminares de la excavación en curso en la colina de Papoura, en Creta, la isla más grande de Grecia, donde en 2024 se descubrió un laberinto minoico único.
El yacimiento fue descubierto durante los trabajos de instalación de los sistemas de radar para el nuevo aeropuerto de Heraklion.
Según Danae Kontopodi, de la Eforía de Antigüedades de Heraklion, la excavación ha revelado una singular estructura circular monumental, impresionante por su tamaño, su antigüedad y su diseño arquitectónico único.
El presidente de la Asociación de Arqueólogos Griegos, Costas Paschalidis, describió Papoura como “uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XXI para el Egeo prehistórico”.
Con un diámetro de entre 48 y 50 metros, este edificio circular y laberíntico no tiene paralelo conocido en la Creta prehistórica ni en la región del Egeo. Su diseño recuerda a los edificios residenciales o funerarios circulares hallados a principios de la Edad del Bronce en Mesopotamia, Siria y Omán, así como a los recintos circulares del Neolítico y la prehistoria europea.
Detalles arquitectónicos del laberinto minoico en Creta, Grecia
El edificio circular excavado tiene una altura conservada de 2,85 metros (9,35 pies) y cubre una superficie de 1800 metros cuadrados (19 375 pies cuadrados). El monumento, situado en Creta, Grecia, presenta un complejo laberinto minoico de siete anillos superpuestos de piedra, conservados a diferentes alturas y organizados en dos zonas principales de ocupación y uso: la Zona A y la Zona B.
Zona A (Núcleo Central):
El centro del monumento conforma un espacio circular delimitado por dos anillos contiguos construidos con bóvedas de ménsula, lo que resulta en un diámetro interior de 9,30 metros (30,5 pies). El acceso a este espacio central se realiza a través de una entrada monumental en el lado oeste. En su interior, cuatro muros dispuestos en forma de cruz conforman cuatro salas de tamaño similar que se comunican mediante aberturas en el centro de la cruz. Es probable que el núcleo central estuviera cubierto por una bóveda.
Zona B (Anillo Periférico):
Rodeando el núcleo central se encuentra la Zona B, compuesta por habitaciones periféricas más pequeñas dispuestas radialmente. Se accedía a estas habitaciones a través de un corredor circular pavimentado, que posiblemente fue un espacio abierto al aire libre durante la fase inicial de uso del monumento. Posteriormente, se crearon espacios adicionales dentro de este corredor mediante la instalación de tabiques de construcción más rudimentaria.
Dos entradas principales dan acceso al interior del monumento, situadas en los lados suroeste y noreste. Una línea recta conceptual que conecta estas entradas converge en el centro del núcleo cruciforme.
Zona C (La base exterior):
El área exterior, Zona C, está formada por anillos escalonados que rodean la base del monumento, semejantes a una crepis (base) o un “zigurat” circular, y un recinto poligonal externo.
La estructura se data tentativamente entre el 3000 y el 1700 a. C. Crédito: Ministerio de Cultura de Grecia
Construcción y fecha
Todos los muros del monumento fueron construidos con piedras de montaña sin labrar, extraídas de una cantera identificada en la ladera noroeste de la colina, utilizando barro elaborado con el suelo arcilloso local como material aglutinante.
La construcción meticulosa, robusta e intrincada de la estructura sugiere una importante labor, experiencia especializada, conocimientos matemáticos o incluso astronómicos, y una administración central que organizó el proyecto.
Según los datos actuales, la estructura se data provisionalmente entre el 3000 y el 1700 a. C., con sucesivas fases constructivas. El mantenimiento continuo, que incluyó reparaciones de muros, refuerzos y añadidos alrededor de la cúpula central a lo largo de los siglos, indica que el monumento sirvió como punto de referencia clave para los habitantes de la zona.
Función e interpretación
La estructura arquitectónica, combinada con los hallazgos, sugiere que no se trataba de un asentamiento simple y permanente, sino más bien de un lugar para actividades periódicas, intercomunitarias y probablemente rituales.
El gran montón de piedras (lithosoros) en la cima fue interpretado inicialmente por el arqueólogo N. Panagiotakis como una phryktoria (torre de vigilancia/faro), parte de una red de comunicación más amplia. Sin embargo, la excavación actual aún no ha aportado pruebas que lo confirmen.
Los hallazgos dentro del edificio consisten principalmente en cerámica encontrada en todas las áreas de la Zona B y en las cuatro habitaciones de la Zona A. Se trata principalmente de vasijas para la preparación y el consumo de alimentos, y en menor medida, vasijas de almacenamiento. También se recuperaron lámparas, una cantidad significativa de vasijas en miniatura (como jarras y vasos), una vasija ceremonial con forma de ave, herramientas de piedra, dos cuentas colgantes y conchas marinas (tritones).
El edificio circular de Papoura es único en su género, tanto por su compleja composición arquitectónica como por su temprana datación. Da fe de la sofisticación técnica y cultural de la naciente civilización minoica, mucho antes de la construcción de los intrincados palacios minoicos .
Su construcción durante el período prepalacial podría estar relacionada con la presencia de clanes poderosos o gobernantes locales que, quizá por razones de prestigio social o cohesión comunitaria, se dedicaron a erigir imponentes m
onumentos para fiestas y actividades comunitarias. Estas actividades parecen haber continuado sistemáticamente durante todo el período protopalacial, finalizando únicamente al comienzo del período neopalacial con la expansión del poder de Cnosos.
La presencia de cerámica del período arcaico (siglos VII-VI a. C.), también asociada con prácticas festivas, sugiere la probable persistencia de esta memoria colectiva ancestral incluso en tiempos históricos.
La excavación continúa y las conclusiones podrían cambiar. Sin embargo, la estructura sigue siendo uno de los hallazgos más importantes de la arqueología minoica. Su interpretación final transformará nuestro conocimiento sobre el nacimiento y la organización de la civilización minoica antes de los grandes palacios.
Hartashen
Hartashen
La Avenida Megalítica de Hartashen es un monumento megalítico en Armenia. Consta de dos avenidas de rocas megalíticas que no se intersecan.[1] Estas avenidas están compuestas por piedras de basalto dispuestas en ángulo, y cada una cuenta con tres filas de menhires.[2] El propósito de estas tres filas de menhires no está claro y se están realizando más investigaciones.[3] No existe una datación definitiva del monumento. En los últimos años se ha atribuido a defensas antitanque construidas durante la Segunda Guerra Mundial, pero investigaciones recientes apuntan a que el yacimiento, si no su disposición, data del Neolítico o la Edad del Bronce y posiblemente comparte contexto con las piedras de Carnac de Francia.[4]
Avenida Megalítica Hartashen
Ubicación: Hartashen, provincia de Shirak, Armenia
Coordenadas: 41°0′47″N 43°56′1″E
Tipo: Megalito
Historia
Periodos: Neolítico/Edad del Bronce
El monumento consta de 760 estelas preservadas. Algunas estelas han sido alteradas, y se estima que originalmente pudo haber hasta 1200. La superficie plana entre los monumentos comprende un monumento funerario sin excavar. No se ha descubierto ninguna conexión entre la avenida y los monumentos funerarios. Las hileras de estelas comienzan en un afloramiento rocoso y siguen la topografía del valle a lo largo de 500 metros (1600 pies). El monumento no está alineado astronómicamente ni con ningún accidente geográfico.[4]
La disposición de las hileras de piedras se integró en una moderna barrera militar antitanque. Dado que no existe una datación precisa, se desconoce en qué medida y en qué forma las avenidas son anteriores a este uso moderno.[5]
En la remota aldea de Hartashen en la provincia de Shirak en Armenia se encuentra un sitio único y misterioso: tres hileras paralelas de piedras verticales que se extienden a lo largo de más de 500 metros a lo largo de la alta meseta. De hecho, existen dos de estas avenidas una al lado de la otra, en diferentes ángulos, ¡y se cree que tienen entre 6.000 y 8.000 años! Su propósito sigue siendo un tema de debate entre los arqueólogos y aún no se ha estudiado adecuadamente.
Avenida Megalítica de Hartashen: Estas formaciones megalíticas están dispuestas en tres filas paralelas de piedras que se extienden por cientos de metros. Grandes piedras sin cortar se colocan una tras otra. Cada piedra tiene aproximadamente un metro de altura. El sitio está ubicado a una altitud de 2108 – 2178 metros. El sitio probablemente estaba conectado con un centro ritual/de adoración cercano que data del 2-3 milenio a.C. pero el uso original de ese sitio aún se desconoce. Sin embargo, los académicos armenios han puesto una fecha anterior de 7000 – 5000 a. C. en las propias líneas megalíticas. Todas las piedras están orientadas a lo largo de un patrón Este/Oeste. Hay un río cerca de las piedras, y su disposición parece indicar la corriente del río, lo que indica una relación mística entre los constructores y el curso de agua cercano. La parte más larga del complejo alcanza los 600 metros de longitud.
La avenida megalítica de Hartashen: la maravilla antigua olvidada de Armenia
La Avenida Megalítica de Hartashen, enclavada en las profundidades de los accidentados terrenos de Armenia, es una maravilla olvidada del mundo antiguo. Oculto de la atención pública, este enigmático sitio, que se cree tiene entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad, es testimonio de la avanzada comprensión de la arquitectura, el espacio y los rituales de una civilización antigua. A pesar de su antigüedad, Hartashen permanece en gran parte inexplorado y sin excavar, lo que aumenta la intriga de sus misterios. Sigue archeology.dulichvn.net para descubrir muchos misterios ocultos que aún no se han descubierto.
El misterioso propósito de la avenida megalítica de Hartashen
La Avenida Megalítica de Hartashen consta de imponentes monolitos de piedra, meticulosamente dispuestos en el paisaje. El propósito del sitio sigue siendo incierto, y siguen surgiendo diversas teorías sobre su función.
¿Fue un camino ceremonial?
Una de las teorías más debatidas sobre el propósito de la Avenida Megalítica de Hartashen es que pudo haber funcionado como un camino ceremonial. La disposición de los imponentes monolitos de piedra en el paisaje sugiere un diseño deliberado y preciso que podría haber sido utilizado para prácticas rituales o espirituales. Las civilizaciones antiguas solían alinear estructuras monumentales con eventos y lugares de interés celestiales para crear espacios sagrados. La cuidadosa colocación de cada piedra podría haber formado parte de una red más amplia y compleja destinada a guiar a las personas en un viaje espiritual o una procesión religiosa.
En muchas culturas antiguas, se utilizaban caminos ceremoniales para facilitar la comunicación con lo divino o el cosmos. Estos caminos solían estar bordeados de piedras o marcadores que simbolizaban diferentes aspectos de la naturaleza o el universo. La alineación monolítica de Hartashen sugiere que podría haber servido como una poderosa representación simbólica de dicha conexión espiritual, conectando la Tierra con el cielo.
¿Pudo haber sido un antiguo observatorio?
Otra teoría plausible sobre el propósito de Hartashen es que pudo haber sido utilizado como un antiguo observatorio, similar a otros sitios megalíticos como Stonehenge en el Reino Unido. La ubicación estratégica de las piedras en Hartashen podría haber permitido a los pueblos antiguos rastrear los movimientos de los cuerpos celestes, incluyendo el sol, la luna y las estrellas. Al observar estos eventos cósmicos, podrían haber determinado fechas agrícolas o ceremoniales importantes, como las temporadas de siembra o las festividades religiosas, que fueron cruciales para la supervivencia y la cultura de las comunidades antiguas.
Además, la posibilidad de que Hartashen fuera un sitio astronómico sugiere que pudo haber tenido un doble propósito: como lugar de observación científica y como lugar sagrado para prácticas religiosas o espirituales. Las culturas antiguas solían combinar la investigación científica con las creencias espirituales, creando lugares que servían tanto de aprendizaje como de culto. Hartashen podría haber funcionado como centro tanto para la investigación astronómica como para la celebración de rituales relacionados con las estrellas y los ciclos de la naturaleza.
¿Un símbolo de una civilización olvidada?
A pesar de haber sido en gran parte ignoradas y poco exploradas, las estructuras de piedra de Hartashen podrían ser vestigios de una civilización otrora próspera con un profundo conocimiento de conceptos culturales y científicos. La magnitud
y complejidad del sitio sugieren que fue creado por un pueblo con avanzados conocimientos de ingeniería, astronomía y organización social. La alineación y ubicación de los monolitos indican un alto grado de planificación y sofisticación, lo que indica que la civilización que construyó Hartashen fue capaz de logros arquitectónicos monumentales.
El potencial inexplorado de la avenida megalítica de Hartashen
A diferencia de otros sitios megalíticos conocidos, como Stonehenge, la Avenida Megalítica de Hartashen no ha recibido la misma atención arqueológica. Por ello, gran parte de su verdadero significado permanece enterrado, a la espera de ser descubierto.
Los secretos ocultos de Hartashen
La Avenida Megalítica de Hartashen alberga una gran cantidad de secretos inexplorados, esperando ser descubiertos por los arqueólogos. A pesar de su potencial importancia, el sitio permanece en gran parte inexplorado, con muchas preguntas sin respuesta sobre su verdadero propósito y la civilización que lo construyó. Hay mucho más por descubrir en Hartashen, ya que nuevas excavaciones e investigaciones podrían arrojar luz sobre sus misterios.
El misterio de Hartashen no reside solo en el sitio físico en sí, sino también en el entorno circundante, que podría ofrecer información crucial sobre el estilo de vida y la cultura de sus creadores. A medida que los investigadores continúen estudiando la zona, podrían encontrar evidencia que vincule Hartashen con otros sitios o civilizaciones antiguas, revelando una red cultural más amplia.
Las preguntas sin respuesta sobre Hartashen
A pesar de las numerosas teorías en torno a Hartashen, el verdadero propósito del sitio sigue siendo uno de los mayores misterios de la arqueología. ¿Era un espacio sagrado para ceremonias religiosas, un lugar para honrar a los cuerpos celestes o quizás una combinación de ambos? Algunos creen que pudo haber sido un antiguo observatorio, mientras que otros argumentan que se usaba principalmente con fines espirituales y ceremoniales. Sin más excavaciones e investigaciones, estas preguntas no pueden responderse definitivamente, lo que deja al sitio envuelto en intriga.
¿Por qué se pasa por alto Hartashen?
A pesar de su potencial importancia histórica, Hartashen ha sido en gran medida ignorado por la arqueología convencional. Esto podría atribuirse a varios factores, siendo su ubicación remota una razón clave. Situado en una zona agreste y de difícil acceso, Hartashen no es fácilmente accesible para investigadores ni turistas, lo que ha dificultado atraer la atención y la financiación necesarias. El aislamiento del sitio puede haberlo mantenido fuera del radar de muchos arqueólogos, quienes se han centrado en sitios megalíticos más famosos como Stonehenge o las pirámides egipcias.
Además, existe el problema de la financiación y los recursos limitados para proyectos arqueológicos en la región. Dado que muchos otros sitios históricos destacados reciben la mayor parte de la atención y el apoyo financiero, Hartashen ha tenido dificultades para conseguir la financiación necesaria para excavaciones y estudios exhaustivos. Esta falta de apoyo financiero ha obstaculizado la exploración del sitio, dejando sin explorar todo su potencial y sin resolver sus misterios.
Conclusión: El enigma de la avenida megalítica de Hartashen
La Avenida Megalítica de Hartashen se alza como un guardián silencioso de antiguos secretos, esperando revelar sus misterios al mundo. Con sus imponentes monolitos de piedra y su estructura cuidadosamente alineada, el sitio ofrece una visión del avanzado conocimiento y comprensión de una antigua civilización. Sin embargo, hasta que se realicen más exploraciones, el verdadero propósito y significado de Hartashen seguirá siendo una de las maravillas olvidadas más intrigantes del mundo.
Faravahar
Faravahar
El faravahar o farohar (puede transcribirse de varias maneras) es uno de los símbolos más conocidos del zoroastrismo. Consiste en un disco alado, un elemento que posee una larga tradición en el arte y la cultura de Oriente Próximo y Medio. Históricamente, este símbolo está influenciado por el sol alado jeroglifo que aparece en los sellos reales de la Edad de Bronce (del luvita Sol Suus, simbolizando «poder real» en particular).
El término desciende del persa medio frawahr o frohar, mediante disimilación de frawash o frawaxsh del avéstico Fravashi, un espíritu protector similar a un ángel de la guarda del Cristianismo, y cuyo nombre quedó asociado inequívocamente con este símbolo, según las interpretaciones actuales; no obstante, se desconoce el concepto concreto que representaba en las mentes de quienes lo adaptaron desde los relieves mesopotámicos y egipcios anteriores.
Bajorrelieve de un faravahar en Persépolis.
Esta relación entre el nombre del símbolo y este grupo de entidades divinas refleja la creencia actual de que cada símbolo representaría un Fravashi concreto. Sin embargo, no existe una descripción física de ningún Fravashi en el Avesta, aunque en avéstico estas entidades son gramaticalmente femeninas.
Debido a que el símbolo aparece por vez primera en inscripciones reales, se cree que puede representar la «divina gloria real» (khvarenah), el Fravashi personal del rey o el mandato divino, que es el fundamento de la autoridad real. A partir del reinado de Darío I el símbolo incorporó una figura humana entre las alas, que se piensa que podría ser una representación del propio Darío, como puede apreciarse en la inscripción de Behistún.
En el actual zoroastrismo, el faravahar se interpreta como un recordatorio del propósito personal en la vida, que es vivir de forma que el alma progrese hacia el frasho-kereti, o la unión con Ahura Mazda. Aunque existen varias interpretaciones de los elementos individuales del símbolo, ninguna de ellas es anterior al siglo XX.
Otros conceptos, que incluyen:
- Fravashi (Ángel de la guarda)
- Farr o Khvarenah (Gracia Divina)
- El fravashi del rey
- Divinidad en general y poder real
- Poder espiritual personal
- Los principios del zoroastrismo
Cabe señalar que todas estas interpretaciones son modernas.
El disco solar alado es uno de los símbolos más antiguos del mundo, y aparece en el arte, la arquitectura y los sellos cilíndricos de Egipto, Babilonia, Sumer, Asiria, Judá y otros lugares. El faravahar persa es fácilmente la representación más intrincada y detallada del disco solar alado de cualquier civilización antigua, excepto quizás la asiria. Aparece por primera vez en su forma actual durante el Imperio aqueménida (c. 550-330 a. C.) y continuó en uso hasta la caída del Imperio sasánida (224-651 CE) ante los árabes musulmanes en 651 CE.
Simbolismo de Faravahar
El faravahar, también conocido como farohar, es el símbolo representativo y más importante del zoroastrismo, una religión y filosofía iraní que sigue las enseñanzas de Zoroastro (más conocido como Zarathustra o Zaratustra). Este símbolo consta de un círculo del cual emerge un hombre vestido con túnica y turbante que posee un disco en la mano. El círculo además tiene alas y cola de pájaro, por lo cual se le relaciona con el sol alado egipcio. Fuera de Irán, el símbolo de faravahar se puede encontrar en distintas culturas del Oriente Medio y el Oriente Próximo, siendo representado de múltiples formas, como esculturas bajorrelieve y pinturas.
Esto último sirve de testimonio para ver cómo el faravahar existía antes de la conquista persa de Irán y cómo sobrevivió incluso después de esta. De esta manera, se cree que el favraahar se podía encontrar en todo tipo de lugares públicos, principalmente en los centros de actividad religiosa y cultural. Dentro del zoroastrismo moderno, el faravahar es un símbolo que recuerda a sus fieles el propósito que deben tener sus vidas, que consiste en guiar el alma hacia el frasho-kereti, hacia la comunión con Ahura Mazda, dios supremo y creador de lo no creado. Además de esto, luego de la Revolución Islámica de Irán, el gobierno prohibió el símbolo nacional del León y el Sol para que las personas olvidaran cómo era su vida antes. Sin embargo, nunca prohibió el faravahar, por lo que este rápidamente pasó a convertirse en el símbolo nacional y de toda la historia de Irán.
Significado del disco solar alado
Una de las primeras representaciones del disco solar alado proviene de Egipto, donde aparece durante el período del Antiguo Reino (c. 2613-2181 a. C.) que representa el poder divino del rey. Inicialmente se asoció con el dios Ptah, pero gradualmente se conectó con el mito de Osiris -Set- Horus y para la época del Nuevo Reino de Egipto (c. 1570 – c. 1069 aC) se conocía como Horus Behdety u Horus de Behdet después. la sincretización de Behdety (también dada como Behedeti), dios del sol del mediodía, con Horus, dios del cielo.
Se pensaba que el faraón era el representante vivo de Horus en la tierra, por lo que el disco del cielo alado también se asoció con la realeza. Durante el reinado de Akhenaton (1353-1336 a. C.), el símbolo representaba a Aten, el único dios verdadero de la fe monoteísta de Akhenaton. Después de su muerte , sin embargo, volvió a su asociación con Horus y la monarquía.
por Osama Shukir Muhammed Amin (CC BY-NC-SA)
Los sumerios y babilonios mesopotámicos usaron un símbolo similar para representar al dios del sol y la justicia divina, Utu-Shamash (conocido por los acadios como Shamash ) de c. 2279 – c. 1750 AEC, aproximadamente. El disco solar alado aparece en sellos cilíndricos, con inscripciones y en obras de arte asociadas con la divinidad y la realeza. Los hebreos usaron el símbolo para representar los mismos conceptos (c. Siglo VIII a. C.) y los sumerios también asociaron el símbolo con Enki , dios de la sabiduría, con los rayos del disco solar que representan la sabiduría divina de Enki dada libremente a la humanidad como la luz del sol.
Los asirios fueron los primeros en desarrollar el símbolo en una imagen que se parecía al faravahar posterior a través de su representación del dios del sol Ashur (que también estaba relacionado con la realeza). Esta imagen tenía varias variaciones diferentes, pero la más popular tiene a Ashur como un arquero montado en el centro del disco solar. En algunas versiones, lleva su arco mientras que en otras lo está disparando.
Esta imagen habría sido conocida por los medos y otros de la región que habían llegado a odiar la opresión del imperio asirio y todo lo que representaba. Después de que el imperio cayó ante la coalición liderada por los babilonios y los medos en 612 a. C., y después de haber destruido ciudades asirias , templos e iconografía religiosa, pueden haber reelaborado el símbolo del disco solar alado Ashur para representar a Ahura Mazda, o tal vez inicialmente algunos otro dios – para borrar aún más la memoria de los asirios.
Explicación de las partes del Faravahar.
- La figura que se encuentra al interior del círculo alado es la de un hombre maduro o anciano, queriendo representar así la sabiduría de la edad. O también podría representar a un Fravashis (espíritu semejante a un ángel de la guarda).
- El Faravahar tiene dos alas, que están a los lados de la imagen y que poseen tres plumas principales estas tres plumas indican tres principios a seguir «buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones», que son al mismo tiempo el motivo de la elevación del vuelo y avance del ser humano.
- La parte inferior del Faravahar consta de tres partes, que representan » la mala reflexión, las malas palabras y las malas acciones «, que causan la miseria y la desgracia para los seres humanos.
- Hay dos bucles en los dos lados del Faravahar, que representan las fuerzas positivas y fuerzas negativas. El primero de los bucles se dirige hacia la cara y el último está situado en la parte posterior. Esto indica que tenemos y debemos continuar en el camino del bien y apartarnos del mal.
- El anillo en el centro simboliza la eternidad del universo o la naturaleza eterna del alma. Como un círculo, no tiene principio ni final.
- Una de las manos se apunta hacia arriba, lo que indica que sólo hay una dirección para elegir en la vida y que es ir adelante. La otra mano sostiene un anillo y algunos intérpretes consideran que es como un anillo de bodas que representa la lealtad y la fidelidad que es la base de la filosofía de Zaratustra.
En el actual zoroastrismo, el Faravahar representa el propósito de la vida de cada ser humano, cuya alma avanza hacia frashokereti, o alcanza la unión con Ahura Mazda. En otra interpretación el símbolo representa el alma antes del nacimiento y después de la muerte, o Destino.
Necrópolis megalítica de Gádor
Necrópolis megalítica de Gádor
La necrópolis megalítica de Gádor es un yacimiento arqueológico localizado en el municipio de Gádor, Almería (España). Es uno de los conjuntos funerarios del sureste de la península ibérica más amplios y es de un gran interés arqueológico. La necrópolis ha sido datada como de la Edad de Bronce.
Descripción
Este yacimiento está formado fundamentalmente por enterramientos megalíticos, u ortostáticos, que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y provistos de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra.
También se documenta en algunas de estas estructuras un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra. Formando parte de esta necrópolis también se ha podido identificar un tholos, o tumba de falsa cúpula, cuya planta es similar a la de los megalitos con corredor, si bien hay diferencias en cuanto a tamaño y técnicas constructivas, pues normalmente los tholoi, plural de «tholos», tienen una cámara y túmulo mayor que los megalitos. La diferencia más significativa radica en la cubierta, conseguida por aproximación de hiladas.
Otro tipo de tumbas localizado se adscriben a la tipología de enterramientos en covacha, aunque sólo se han podido detectar dos.
La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población en el estuario del Andarax tiende a concentrarse, apareciendo los asentamientos centrales cerca de las zonas con mayores recursos, que pasan a controlar. La limitación de tierras de cultivo en el sureste, los procesos de acumulación de riqueza pecuaria y la concentración de fuerza de trabajo en algunos asentamientos, que facilitaba la capacidad de movilizar grandes contingentes en determinadas actividades, condujo a procesos de desigualdad dentro y entre los poblados, enmascarados mediante el desarrollo de una ideología sacralizada, que tendrá como máximo exponente la monumental necrópolis de Los Millares.
Con la especialización de algunos centros en determinados recursos no subsistenciales (minería), la aparición de poblados agrícolas dependientes y tributarios, así como el control de los bienes de prestigio, se consolida la desigualdad social y el acceso restringido a las elites del poder y la riqueza. En este contexto, en el que parte de la población seguía desplazándose esporádicamente con los rebaños, las tumbas colectivas adquieren tres funciones principales: expresión de la cohesión social, definidores de las desigualdades entre linajes y entre los asentamientos, y demarcadores de los territorios usados para la explotación subsistencial (tierras agrícolas y zonas de pastos).
En este caso, las tumbas se extienden por una amplia superficie dando lugar a lo que denominamos necrópolis dispersa, por la gran distancia que existe entre los enterramientos. Estas construcciones ocupan normalmente lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación dando lugar de este modo a necrópolis muy extensas.
Los enterramientos eran utilizados como hitos de demarcación del territorio por parte de las comunidades calcolíticas y ocupaban lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación, dando lugar a una necrópolis muy extensa aunque con un número no muy amplio de enterramientos, unos 70, que denominamos «necrópolis dispersa».
Un paseo por la prehistoria almeriense a través de sus megalitos
Almería es una tierra rica en asentamientos prehistóricos. Su situación a orillas del mediterráneo propició el desarrollo de civilizaciones que han dejado su legado en forma de edificaciones que han resistido el paso del tiempo para llegar en pie hasta nuestros días. Los conjuntos del El Barranquete y el Tarahal, el poblado de los Millares y grupo megalítico de Gádor son los tres vestigios más destacados de la provincia.
El Barranquete y El Tarahal
Esta necrópolis, ubicada en el término municipal de Níjar y perteneciente a la Edad del Cobre, es un construcción de tipo funerario. Este vestigio parece que funcionó como la necrópolis d eun asentamiento en el poblado de El Tarajal.
Esta necrópolis se encuentra perfectamente conservada. En ella se puede ver un conjunto de tumbas circulares con corredor y cubiertas de una falsa cúpula, que tiene cierta semejanza con las construcciones que se pueden ver en el yacimiento de Los Millares.
Estos restos fueron descubiertos por el arqueólogo suizo Charles Bonnet en 1968. Un año después, Mª Josefa Almagro realizó una serie de excavaciones en la zona y estudió otra serie de tumbas, aparecidas en las proximidades del Cortijo Marín. A la vez, en el otro lado de Rambla Morales se descubrió el poblado de El Tarajal.
Este yacimiento es el más importante de la zona. Sin embargo, la acción de tractores y de expoliadores lo han dejado reducido a una mínima expresión de lo que fue. Todavía hay restos sin excavar, que pueden ofrecer más datos sobre el entorno.
Los Millares
El Despoblado de los Millares se encuen
tra entre los municipios de Santa Fe de Mondújar y Gádor. En este espacio aparecieron dólmenes, murallas y poblados, todos ellos pertenecientes a la Edad del Cobre. Según estudios, este poblado estuvo habitado entre el 2.700 y el 1.800 a.C.
El poblado y necrópolis de Los Millares se encuentra sobre la meseta de este mismo nombre, enmarcada por el río Andarax y la rambla de Huéchar. Llegar hasta el yacimiento es muy sencillo, ya que su entrada se ubica en uno de los laterales de la nacional 324, que divide el poblado en dos.
Si hay algo que destaca en Los Millares es su sistema defensivo. La muralla exterior es la más larga que se conoce de la Europa del Cobre. Torres semicirculares o bastiones a intervalos irregulares y dos puertas demuestran la necesidad de defensa que tenía esta población, así como su nivel de desarrollo. La construcción del poblado es similar a la de otros yacimientos de la época. El sistema constructivo se basa en la mampostería.
La necrópolis del poblado consta de casi un centenar de tumbas colectivas, en su mayoría de tipo tholos.
Grupo megalítico de Gádor
Muy cerca del entorno de Los Millares se encuentra este grupo de construcciones funerarias pertenecientes a la Edad del Cobre.
Megalito I de El Marchal de Araoz – Grupo Megalítico de Gádor – Gádor – Almería
La Necrópolis Megalítica de Gádor está compuesta por enterramientos megalíticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras colocadas en forma vertical.
La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población tiende a concentrarse en el estuario del Andarax; los asentamientos centrales aparecieron cerca de las zonas con mayores recursos.
La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada por un gran número de tumbas de distinta tipología que se agrupan en las siguientes unidades:
- Cerro de Las Yeguas: donde consta un solo enterramiento.
- Coto de Don Diego: formado por cuatro enterramientos.
- Rambla de Las Balsas: se documentan dos enterramientos.
- Llanos de Retamar: esta unidad agrupa ocho tumbas.
- Tajos Coloraos: se compone de seis enterramientos.
- Collado Ceporro I: se registra un megalito.
- Jacalgarín: esta unidad tiene cuatro enterramientos.
- Collado Ceporro II: se documenta un enterramiento.
- Cuesta del Rayo: consta de dos megalitos.
- La Corraliza: se agrupa un total de cinco enterramientos.
- Llanos de Regina: se trata de una de las unidades con más megalitos, con un total de doce.
- Rambla de Ciscarejo: se compone de tres enterramientos, dos de ellos en covachas.
- Gádor: con dos enterramientos.
- Rambla de Jalbos I: un enterramiento.
- Marchal de Araoz: un enterramiento.
- Rambla de Jalbos II: dos megalitos.
- Loma de Los Mudos I: consta de dos estructuras megalíticas.
- Loma de Los Mudos II: formado por doce enterramientos.
- Rambla de Las Pocitas: un enterramiento.
Descripción
La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada, fundamentalmente, por enterramientos megalíticos u ortostáticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y disponen de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra. También se documenta en algunas de estas estructuras, un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra.
Información Bibliográfica
Decreto 194/2007, de 26 de junio, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el Yacimiento Arqueológico denominado Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería.. 5/07/2007, pp. 27-30.
Resolución de 6 de septiembre de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se incoa el procedimiento para la inscripción genérica colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de los yacimientos arqueológicos del Grupo Megalítico de Gádor, provincia de Almería. 23/09/2004, pp. 20738-20741.
Interés Cultural, con la catergoría de Zona Arqueológica, de la Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería. Grupo Megalítico de Gádor
Tholos de Matarrubilla
Tholos de Matarrubilla
El Dolmen de Matarrubilla es una estructura funeraria de corredor y cámara circular, fue descubierto en 1917, como consecuencia de unas tareas agrícolas.
Distante apenas un kilómetro en línea recta de La Pastora,
Como estructura funeraria de corredor y cámara circular con un total de 32 metros de longitud máxima, Matarrubilla se aproxima a La Pastora en grandiosidad. De ella se diferencia fundamentalmente porque en la cámara se encuentra un gran bloque de mármol negro, tallado y con un rebaje de varios centímetros en la parte superior, que probablemente cumplió funciones de mesa de ofrendas o altar. Sin duda se trata de un elemento ritual que ya tuvo gran importancia en el diseño y planeamiento del monumento, ya que su colocación, ocupando gran parte del espacio de la cámara, debió producirse antes de la erección de la techumbre en falsa cúpula.
El depósito funerario encontrado en Matarrubilla era bastante escaso. En la expoliada cámara apenas se identificaron restos revueltos y fragmentados de cerámica y algunos huesos humanos. En el corredor, Carriazo pudo identificar algunos materiales in situ, incluyendo herramientas de piedra, un
a gran cantidad de fragmentos de laminillas de oro, algunos objetos de marfil (incluyendo un colmillo de elefante en bruto, sin trabajar) y varios miles de cuentas de collar. Tan solo se encontró un esqueleto completo, a medio camino del corredor y en posición encogida. La cantidad relativamente baja de enterramientos y ajuares y la presencia de la pila o mesa de ofrendas que domina de forma tan evidente el espacio disponible en la cámara abovedada del monumento sugiere que, efectivamente, un monumento como Matarrubilla pudo haber desempeñado la función de templo o recinto ceremonial además de (o quizás más que como) sepulcro.
Descripción:
El dolmen de Matarubilla se descubrió en 1917, en unos terrenos de viñedos, en los que se apreciaba la losa fragmentada correspondiente a la cubierta de la cámara, que había sido volada con dinamita. En junio de 1918 se acometió la documentación y excavación de la cámara y de parte del corredor. También del tipo denominado tholos, con corredor de unos 30 metros y cámara circular. Se fecha hacia el 1.800 antes de nuestra era.
Se realiza con mampuestos y capas de arcilla, donde es posible apreciar las impresiones de los dedos de sus constructores. Se edificó hilada a hilada sin interrupción entre la fábrica del corredor y la cámara. Los cadáveres se disponían alineados junto a las paredes del monumento, en posición encogida, yaciendo sobre el costado y mirando hacia el interior de la galería.
En el interior de la cámara destaca la presencia de una pileta de mármol, de una sola pieza que se interpreta como lugar de ofrendas o para la colocación de algún personaje ilustre. En definitiva, los numerosos vestigios arqueológicos conservados bajo la actual localidad de Valencina y el área circundante nos acercan a la vida de unos hombres y al paisaje asociado de hace unos 4.000 años.
Se trata de un elemento de gran relevancia histórica no sólo dentro del espacio referido a la cornisa del Aljarafe, sino para el conjunto del Bajo Guadalquivir, siendo considerado como un verdadero núcleo capital de su época. Es por ello que la preservación de este legado histórico es una responsabilidad que nos atañe a todos, propiciando su protección, conservación y difusión.
Un equipo de arqueólogos españoles descubre que la piedra con la que se construyó la excepcional pila megalítica de Matarrubilla viajó decenas de kilómetros por mar
La pila de Matarrubilla transforma nuestra comprensión de las técnicas megalíticas y los sistemas de transporte usados por las comunidades del III milenio a. C.
Recreación fantasiosa del tholos de Matarrubilla. Fuente: Midjourney/Erica Couto. Imagen de la pila de Matarrubilla. Fuente: Cáceres Puro et al. 2025 – La pila de Matarrubilla reescribe la historia de los viajes marítimos en la prehistoria peninsular
11/06/2025
Situado en el yacimiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción (Sevilla), el monumento megalítico de Matarrubilla ha sido durante décadas una de las piezas más fascinantes de la arqueología peninsular. Un reciente estudio geoarqueológico multidisciplinar ha revelado un aspecto completamente inédito de esta estructura: la piedra con la que se esculpió su monumental pila central se transportó por mar desde decenas de kilómetros de distancia, en lo que constituye la primera prueba documentada de navegación megalítica en la prehistoria de la península ibérica. El hallazgo, fruto del trabajo conjunto de una decena de instituciones científicas, transforma la comprensión de las capacidades técnicas de las comunidades del III milenio a. C., al tiempo que obliga a repensar el propio origen y cronología del monumento.
El tholos de Matarrubilla: arquitectura y contexto
Matarrubilla constituye uno de los más imponentes tholoi del complejo arqueológico de Valencina, junto con La Pastora, Montelirio y Cerro de la Cabeza. Construido con una estructura de corredor y una cámara circular de un diámetro de 2,75 metros, el monumento alcanza los 36,21 metros de longitud total.
Su interior alberga una singular pila monolítica de yeso colocada en el centro de la cámara, cuya forma rectangular y dimensiones —más de un metro cúbico de volumen y unos 2.200 kg de peso— la convierten en una pieza única en el contexto megalítico ibérico. Esta pila, que, desde su descubrimiento, se ha interpretado como un altar u objeto ritual, no se había sometido a estudios técnicos detallados hasta ahora.
Una piedra exótica, trabajada con esmero
Gracias a los análisis geológicos y petrográficos, se ha determinado que la pila se esculpió en una brecha de yeso que se había deformado tectónicamente. Se trata de un tipo de roca completamente ausente en el entorno inmediato de Valencina. Por tanto, esta variedad de yeso, rica en tonalidades blancas, rojizas y verdosas, no solo destaca por su valor estético, sino también por su rareza.
Los investigadores han podido determinar que la piedra se talló mediante impactos repetidos de azuelas pulidas de piedra, lo que demuestra una técnica altamente especializada. Además, también se han identificado trazas de manufactura compatibles con herramientas líticas premetalúrgicas. Este dato descarta el uso de instrumentos de cobre, al tie
mpo que sitúa la producción de la pila en una fase muy temprana, previa incluso al apogeo del yacimiento.
El enigma del origen: un viaje desde el sur
Mediante la comparación entre secciones del material de la pila y los diferentes afloramientos del sur peninsular, se ha podido localizar el origen más probable de la roca en una zona cercana a Las Cabezas de San Juan, a unos 55 km al sureste de Valencina en línea recta, pero separada por la entonces bahía marina del Guadalquivir.
Hace 5.000 años, el actual valle bajo del Guadalquivir formaba una gran ensenada marina, lo que habría obligado a transportar la enorme piedra por vía acuática. Este trayecto implicaba el uso de barcas o balsas capaces de cruzara el estuario, antes de poder arrastrar la pieza unos tres kilómetros cuesta arriba hasta su emplazamiento final en la cima del Aljarafe. Esta reconstrucción propuesta por el quipo investigador, por tanto, propone el primer caso comprobado de transporte megalítico por agua en la península ibérica.
Una cronología inesperada
Para llevar a cabo las dataciones, los investigadores utilizaron una técnica conocida como luminiscencia ópticamente estimulada (OSL), que permite medir cuándo los minerales fueron enterrados por última vez. De este modo se ha podido determinar que la pila fue colocada dentro del dolmen entre 4544 y 3227 a.C., mientras que el tholos se levantó hacia 2700-2400 a.C., entre 1.800 y 800 años más tarde.
Este dato sugiere que la pila pudo formar parte de una fase monumental previa y desconocida en el yacimiento, lo cual plantea la hipótesis de que el tholos de Matarrubilla se hubiese construido en un segundo momento alrededor de una estructura preexistente. Además, el análisis de las marcas de tallado indica que la pila se esculpió antes de ser depositada, ya que su posición en el interior de la cámara impide trabajarla in situ con precisión.
La singularidad de la pila en el contexto europeo
Aunque, hasta el momento, no hay precedentes en Iberia de una pila similar, existen paralelos lejanos en Irlanda y Malta. En Brú na Bóinne (Irlanda), varios monumentos albergan pilas líticas de distintos tamaños que se utilizaron com
o receptáculos con función ritual. En Malta, destacan ejemplos como el abrevadero de Kordin III. No obstante, ninguna de estas piezas coincide exactamente en forma, dimensiones o material con la pila de Matarrubilla, lo que refuerza su carácter excepcional.
Por otro lado, no se hallaron restos de pigmentación ni decoración sobre su superficie. Este factor parece indicar que el atractivo visual del colorido natural de la piedra pudo ser un factor relevante en su elección. El valor simbólico del material quizás pudo estar vinculado a su procedencia, su rareza o su apariencia.
Mapa que muestra la localización aproximada de la desembocadura del Guadalquivir en el IV milenio a. C.; en rojo, se indica los yacimientos de yeso y las distancias que los separan del sitio de Valencina. Fuente: Cáceres Puro et al. 2025
Una sociedad tecnológicamente avanzada
Este descubrimiento pone de manifiesto el grado de complejidad alcanzado por las comunidades que habitaron el entorno del Guadalquivir durante el IV milenio a. C. La posibilidad de organizar el transporte de un bloque de más de dos toneladas por mar, además de su arrastre cuesta arriba y colocación, implica una logística social y técnica cohesionada. Estas comunidades eran capaces de movilizar recursos humanos y materiales a gran escala, empleando tecnologías adaptadas al medio y dotando de sentido simbólico a su paisaje ritual.
Asimismo, este hallazgo se enmarca en un contexto más amplio. Valencina se ha interpretado como un lugar de agregación, un centro ceremonial y social que reunía a las comunidades dispersas del suroeste peninsular. La presencia de materias primas exóticas como el marfil, el ámbar, la variscita o el cinabrio reforzarían esta idea.
La pila de Matarrubilla supone una evidencia tangible del dominio técnico, la complejidad simbólica y la capacidad organizativa de las sociedades prehistóricas de la península ibérica. Su procedencia, la necesidad de transportarla por mar y su cronología temprana abren nuevas perspectivas sobre la génesis del megalitismo en el suroeste europeo.
La zona arqueológica de Valencina se localiza en la parte más alta del Aljarafe sevillano, superando sus límites hasta alcanzar a la vecina localidad de Castilleja de Guzmán. Su extensión superior a las 400 ha. lo convierten en uno los más grandes asentamientos del tercer milenio anterior a Cristo. A juzgar por la cantidad y magnitud de las construcciones megalíticas, Valencina debió ser un gran centro económico, social y ritual en su época.
Conocido e investigado desde finales del siglo XIX, ha sido objeto de numerosas excavaciones arqueológicas que han sacado a luz construcciones del primitivo poblado como fondos de cabañas, silos o fosos, pero también monumentales construcciones funerarias que la convierten en uno de los principales focos del megalitismo peninsular y verdadero centro neurálgico durante el tercer milenio antes de nuestra era.
Resalta la singularidad de algunas de las construcciones de la necrópolis como los túmulos que cubren estructuras de varias decenas de metros, como el dolmen de La Pastora y el de Matarrubilla, que a su vez se encuentran rodeados de numerosas y variadas estructuras que dibujan un paisaje funerario único.
El tholos de Matarrubilla, al sur de Valencina, posee un largo corredor que culmina en una cámara circular donde resalta especialmente la localización d
e un monolito de piedra de gran tamaño interpretado como pila o mesa de ofrendas. Esto le otorga también, como en el caso de La Pastora, una especial significación relacionada probablemente con la funcionalidad ceremonial, puesto que dado su tamaño la pila debió colocarse antes de la culminación de la construcción de las paredes y la techumbre, siendo por tanto un elemento clave en el diseño del monumento.
Esta pila de piedra tiene unas dimensiones impresionantes. Presenta una depresión tallada en su parte superior, mide 1,7 metros de largo por 1,2 de ancho y casi medio metro de alto, y pesa más de dos toneladas. Fue descubierta en 1917 en el interior de un dolmen tipo tholos (es decir, una tumba circular con cámara y corredor).
Los investigadores consideran este bloque de piedra una pieza excepcional tanto por su tamaño como por su material, la cataclasita yesífera, una roca con vetas de colores verdes, blancos y rojos, y que no se encuentra en los alrededores de Valencina. Y, lo que es más interesante: es la única de su clase que se ha encontrado en la península ibérica.
A. Recreación en 3D de la «pila» que muestra detalles de su tallado: 1 y 2. Cortes en la piedra hechos con utensilios. 3. Detalle de las áreas erosionadas.
Por lo que respecta a su tallado, al principio se creyó que el proceso se llevó a cabo con herramientas de cobre, pero un análisis más profundo ha revelado que se usaron hachas y azuelas de piedra pulida. Y ¿por qué escogieron este tipo de piedra y la llevaron hasta Valencina? Los investigadores sugieren que la naturaleza multicolor de la roca, con sus tonos verde oscuro, blanco y rojo, debió de llamar la atención de los antiguos pobladores. 
Asimismo, concluyen que el transporte de este enorme bloque de piedra a tanta distancia, seguramente no exento dificultades, confirmaría que Valencina fue un lugar de gran importancia durante la Edad del Cobre, tal vez un núcleo de comercio y también de reunión de las comunidades locales.
El enclave arqueológico de Valencina posee más de 400 hectáreas y es considerado como una verdadera capital del sur de la península ibérica durante el III milenio antes de Cristo. En el Museo de Valencina, monográfico del yacimiento prehistórico, los objetos procedentes de las excavaciones, los panales explicativos, las maquetas o los audiovisuales nos ayudan a comprender cómo era la vida y la muerte en este lugar del Aljarafe. Entre las piezas a destacar de este museo se podrían mencionar las relacionadas con el trabajo del cobre: sierras, punzones, hachas… Además de elementos como crisoles u hornos. También se pueden encontrar cerámicas, puntas de flecha, representaciones simbólicas (ídolos) y ornamentos como cuentas de collar la bellota esculpida en caliza.
Tras esta puerta hay unas escaleras un pelín empinadas
En algunas partes pueden apreciarse los dedos de los constructores en el barro.
Es una estructura funeraria con corredor y cámara circular con una longitud total de 32 metros.
La cubierta se realiza con grandes losas mientras que el suelo es de arcilla apisonada.
Círculo De Moorehead
El Círculo De Moorehead
Una Máquina Ceremonial
Nombre del sitio: Fort Antiguo – Moorehead Circle
Nombre alternativo: Moorehead Circle Woodhenge
País: Estados Unidos
Región: Gran Lagos en el Medio Oeste
Tipo: Círculo de madera
Ciudad más cercana: Líbano, Ohio
Aldea más cercana: Oregonia, Ohio
Latitud: 39.406800N Longitud: 84.0909W
Condición: Destruido
El círculo de Moorehead , es un woodhenge en Fort Ancient Earthworks .
El Moorehead Circle es un sitio increíblemente complicado. Cada palada de tierra parece revelar más enigmas que respuestas .
El círculo de Moorehead, ubicado en la cabecera de uno de los principales barrancos que conducían desde el río Little Miami, era un anillo triple de grandes postes de madera que rodeaban un pozo central lleno de tierra roja. Una estructura rectangular de 40 por 50 pies estaba ubicada junto a este altar central. Un arco de trincheras alternas y pisos preparados en la mitad sur del círculo pudo haber sido algo así como gradas, aunque Riordan no cree que necesariamente tuviera asientos de madera. En un correo electrónico, me sugirió que estos pisos podrían haber sido lugares donde «se suponía que grupos sociales particulares, como miembros de clanes, observaban los ritos que ocurrían en el centro del Círculo».
El Círculo de Moorehead debe haber sido el corazón ceremonial de Fort Ancient. Riordan cree que fue un foco importante de actividad ritual durante un siglo o más. Existe evidencia clara de que al menos algunos de los postes de madera fueron reemplazados al menos dos veces. La estructura rectangular fue reconstruida al menos una vez. Y un pavimento de piedra caliza en la entrada principal del círculo fue reformado al menos en una ocasión.
En una presentación de su investigación en la reunión conjunta de la Federación Arqueológica de los Estados del Este y el Consejo Arqueológico de Ohi
o en Perrysburg en octubre, Riordan se centró en la culminación de la vida ceremonial activa del Círculo de Moorehead. Dijo que la gente de Hopewell no solo abandonó esta notable máquina ceremonial dejándola caer lentamente en la ruina. En cambio, desmantelaron cuidadosamente sus componentes y luego sellaron el sitio debajo de una capa de grava, pero no con un montículo de tierra.
Por lo general, la gente de la cultura Hopewell habría cubierto un lugar de actividad ritual tan intensa debajo de un montículo, tal vez para conmemorar los eventos trascendentales que ocurrieron allí o tal vez para aislar a la comunidad del poder espiritual potencialmente peligroso que aún irradiaba de ese suelo sagrado. El hecho de que no lo hicieran aquí es uno de los misterios del Círculo de Moorehead y una de las razones por las que no se descubrió antes de la encuesta de 2005. Esto sugiere que es probable que haya más sitios como el Círculo de Moorehead esperando a ser descubiertos, si no en F
ort Ancient, quizás en Newark Earthworks o los varios sitios de movimiento de tierras que forman parte del Parque Histórico Nacional de la Cultura Hopewell .
La Fort Antigua Earthworks es parte de la Tierra Ceremonial Hopewell, que está en la Lista Tentativa de los Estados Unidos para su eventual consideración para ser nominado a la Lista del Patrimonio Mundial.
La investigación como el trabajo de los Riordans en Fort Ancient es esencial para añadir a nuestro conocimiento del sitio. Ese conocimiento puede ser utilizado no sólo para aumentar nuestra comprensión del logro Hopewelliano, sino también para contribuir a nuestros esfuerzos de manejo y conservación, así como para generar emoción pública sobre el sitio.
Timber Circle en el condado de Warren, Ohio.
Situado dentro de la obra de la Tierra del Norte Enciero de la Fuerte antiguo En memoria estatal, el Moorehead Circle es un círculo de madera, de casi 200 pies de diámetro. Posiblemente se usó para marcar eventos astronómicos. Descubierto en 2005 durante un estudio de la teledetección, no había señales visibles de la estructura sobre el suelo en tiempos históricos. La datación de carbono indica que alguna forma del sitio fue construida por primera vez en 40 a.C., pero fue reconstruida varias veces hasta AD 420.
El complejo sitio, tiene un círculo triple de agujeros de poste con un pozo central, rectangular lleno de tierra roja, quemada, pozo de 2,5 pies de largo que medía 15 pies de largo por 13 pies de ancho.
Moorehead Circle ha sido el foco de las excavaciones anuales dirigidas por Robert Riordan, profesor de antropología en la Universidad Estatal de Wright. La función fue nombrada por Riordan en honor al arqueólogo pionero Warren K. Moorehead.
Interpretación de la estructura del Círculo de Moorehead basada en la geografía inicial.
Estudio físico. La característica central está ubicada en la Trinchera B. La línea en negrita representa el anillo exterior principal de postes, mientras que los arcos grises son conjuntos internos de postes. Una brecha en lo geofísico Los datos en el lado norte de la cuadrícula se interpretan como la entrada principal. Los dos rectangulares redondeados Las características se interpretaron inicialmente como pisos de estructura. Las excavaciones han confirmado la presencia de una estructura al sur de la Trinchera B, mientras que la «estructura» más al noreste era en realidad una pavimento de piedra caliza. Otras masas negras son anomalías geofísicas identificadas como posibles características. Las zanjas llenas de arena y grava descritas en el texto e ilustradas en la Figura 3 no fueron detectados en el estudio geofísico original y, por lo tanto, no aparecen en la fotografía. Exca- Se superponen las trincheras de excavación desde las cuales se analizaron los artefactos. (Adaptado de Riordan 2007: Placa
Huaca Pucllana
Huaca Pucllana
Coordenadas: 12°06′40″S 77°02′02″O
Patrimonio Cultural de la Nación
Huaca Pucllana.
Localización geográfica
Continente: Sudamérica
País: Perú
División: Lima
Subdivisión: Lima
Municipio: Miraflores
Ubicación en Perú
Historia
Huaca Pucllana es un sitio arqueológico perteneciente a la cultura Lima, del periodo de los desarrollos regionales (200 – 700 d. C.), ubicado en el distrito de Miraflores, provincia de Lima, capital de la República del Perú. El complejo arqueológico estuvo abandonado por muchos años, se usaba como muladar e incluso servía para la práctica del motocross. En los últimos 40 años, es investigado, conservado y restaurado desde 1981 por un equipo multidisciplinario dirigido por la especialista Isabel Flores Espinoza con el apoyo del Ministerio de Cultura del Perú y la Municipalidad de Miraflores. Se ha constituido como uno de los principales atractivos turísticos de Lima Metropolitana y en el sitio arqueológico de Lima más investigado. Está construido casi en su totalidad con adobes y rellenos de cantos rodados y arena. Está conformado por una pirámide de 25 metros de altura y un conjunto de patios, plazas y recintos al noreste de esta. Cuenta con una sala de exposiciones, circuito de visitas y otros atractivos.
Cuenta con seis hectáreas, pero hacia la década de los años cuarenta del siglo XX el área triplicaba la actual; el abandono y el desinterés en el pasado hicieron que valiosas evidencias y pirámides de menor tamaño fueran destruidas para la construcción de viviendas, avenidas y parques. Durante esas épocas, la huaca también era denominada Huaca Juliana1.
El nombre Pucllana es de origen colonial; la etnohistoriadora María Rostworowski menciona que en documentos coloniales el curaca don Pedro Chumbi Charna, de Huatca, menciona el sitio de Pugliana como uno de los límites de sus posesiones; otros documentos coloniales hablan del sitio con el nombre de Pullana o Puliana.
Otra explicación del nombre puede provenir del quechua Huaca que significa «sagrado»; y, Pucllana «lugar de juego», el lugar fue un centro ceremonial construido por la cultura Lima entre los años 200- 700 d. C. La divinidad principal fue el mar representada a través del tiburón, peces, lobos marinos, anguilas, entre otros; halladas en diversas cerámicas. Asimismo, la Huaca Pucllana se divide en dos partes: la superior en la que se presume que descansaba la élite y la inferior.
Ubicación
Huaca Pucllana se encuentra ubicada en la costa central del Perú, en la margen izquierda del valle bajo del Río Rímac en una zona originalmente irrigada con un ramal del canal de Surco. Originalmente la zona era campo de cultivos y se encuentra a menos de dos kilómetros de los acantilados al borde del océano Pacífico. Políticamente se encuentra en el departamento de Lima, provincia de Lima, distrito de Miraflores, entre las calles Independencia, General Borgoño, Elías Aguirre y García Calderón. Está totalmente integrada al entorno urbano.
Esta ubicación le dio en la antigüedad acceso rápido al litoral, al ecosistema de lomas y control de las bocatomas de los canales de riego. Al observar en la actualidad el paisaje urbano que la rodea es difícil imaginarse el ambiente original de campos de cultivo, bosques y humedales.
Cronología
El sitio tiene tres ocupaciones prehispánicas claramente definidas:
- Una ocupación original, responsable de la arquitectura monumental, perteneciente a la cultura Lima (400 – 700 d. C. aproximadamente) del periodo de los desarrollos regionales; estableció una sociedad teocrática local; asimismo, se preocupó en la construcción y funcionamiento de un centro ceremonial. Por otro lado, durante la estadía de la cultura Lima, se presentó un auge en Pucllana, especialmente, en la zona del valle Rímac.
- Una ocupación funeraria de la cultura Huari (800 – 900 d. C.), que reutiliza el sitio tras un periodo de abandono para enterrar a personajes importantes de la élite Huari; por ello, se destruyó parcialmente algunas construcciones, estos fardos funerarios se encontraron en lugares como Ancón, Cajamarquilla, Catalina Huanca, Nievería, Huaca Pucllana, y un poco más al sur, en el valle de Asia, Huaca Malena.También, en estas tumbas se encontraron elementos de carácter espiritual, ofrendas de cuerpos de infantes y alimentos.
- Una ocupación tardía, post huari, asociada a cerámica de estilo Ychsma (1000 – 1532) que utiliza el sitio como cementerio, repositorio de ofrendas y probablemente como aldea; se instaura una sociedad local donde se comienza a reconocer la relevancia de Pachacamac, se usó como repositorio de ofrendas; respecto a las vasijas, estas en su mayoría representaban a féminas, dándonos a entender que esta cultura tenía un fuerte vínculo con las mujeres de su sociedad ; estas vasijas, a su vez, reemplazaron los sacrificios humanos que fueron usados en la sociedad de los lima. .
Durante su funcionamiento como centro ceremonial de la cultura Lima fue contemporáneo a otros sitios como Maranga, Cajamarquilla, Pachacámac, Catalina Huanca, Copacabana, entre otros.
Muro hecho mediante la ‘técnica del librero’ o adobitos.
Cerámica con figuras estilizadas de olas del estilo Lima tardío.
El sitio fue construido, probablemente, a partir de los primeros siglos de la era cristiana pero alcanzó su apogeo a partir del siglo V. Originalmente estuvo compuesto por un conjunto de pirámides, plazas, patios y accesos en rampas, todo construido sobre la base de barro, sea por medio de tapiales o los adobes con forma de paralelepípedo rectangular en posición vertical que caracterizan a la cultura Lima.
La técnica constructiva predominante consiste en colocar los adobes en posición vertical con la argamasa en la base y en la parte superior dejando a los lados pequeños espacios vacíos; esto le da un aspecto de libros en un estante, motivo por el cual el estudioso Pedro Villar Córdova le denominó ‘técnica del librero’. Asimismo, los muros están formados por paneles de forma trapezoidal y tienen una ligera inclinación que lleva a que los muros tengan la base más ancha que la cabecera, alcanzando así un equilibrio físico y estético, esto les permitió a los mura estabilidad durante movimientos sísmicos. Los muros pueden alcanzar hasta ocho metros de altura (los que definen los lados de la gran pirámide) y los de la parte baja del sitio hasta cuatro.
Lo que se puede observar del sitio en la actualidad es el resultado de sucesivas construcciones realizadas tras el relleno de las anteriores; el edificio alcanza así su altura y área actual. Debajo de lo que se observa hoy se hallan edificios anteriores sepultados por gran cantidad de relleno de cantos rodados y arena gris.
Los muros eran cubiertos por capas de barro fino a manera de enlucido que muchas veces era pintado de color amarillo. Este color parece tener una connotación sagrada muy importante para los constructores del sitio. En algunos muros de la pirámide hay grafitis.
La cerámica corresponde a las fases tardías del estilo Lima caracterizada por la presencia de tres colores: rojo, blanco y negro, teniendo casi siempre decoración inspirada en motivos marinos como tiburones, olas, lobos de mar, anguilas, pulpos, etc. Hacia el final de la ocupación Lima aparece el estilo Nievería con representaciones con fuerte influencia de la costa y sierra sur.
Si bien el sitio no es un cementerio se han reportado entierros de individuos de élite, colocados en camillas con escaso ajuar funerario. La mayor parte de los restos humanos hallados corresponden a sacrificios humanos. En el 2010 se reportó el hallazgo del entierro de un hondero de la cultura Lima en la parte central de la pirámide, lo que puede indicar la existencia de una elite guerrera.
Las poblaciones que tributaban a Pucllana y requerían sus servicios religiosos fueron agricultores y pescadores, debiendo estos últimos tener cierta importancia debido a la reitera
tiva presencia de figuras asociadas al mar halladas en diversos objetos rituales. Lamentablemente los restos de aldeas de gente común de esta época no se han conservado. Y, por último, respecto a los antiguos habitantes de Pucllana, principalmente su dieta constaba de comidas marinas, maca, maíz, frejoles, etc. Además, a raíz del hallazgo de las huellas verdaderas de los hombres de Pucllana se logró determinar la altura máxima, la cual era de 1.50 hasta 1.60 en general.
La gran pirámide
Cara oeste de la Gran Pirámide de la Huaca Pucllana
Rampa de acceso a la parte alta de la pirámide de Huaca Pucllana.
La gran pirámide es escalonada y tiene forma alargada, orientada de Suroeste a Noreste, su superficie está ocupada por patios con estructuras escalonadas pintados de amarillo, se accede a cada nivel superior mediante rampas en forma de zigzag y pasadizos. Debido a la costumbre de remodelar constantemente el edificio, muchos muros y otros elementos arquitectónicos fueron destruidos por los constructores antes de los trabajos para la nueva arquitectura, lo que dificulta un poco la interpretación acerca del manejo del espacio.
Cada cierto tiempo, la pirámide sufría cambios en sus modelos arquitectónicos. Previo a estas transformaciones, se realizaban sacrificios humanos, banquetes, elaboración de hoyos y rompimientos de vasijas en forma de rituales, los cuales le otorgaban un sentido de sacralidad al espacio.2 Probablemente, estas actividades estaban relacionadas con el proceso de remodelación del sitio.3 Estos cambios arquitectónicos se realizaron en los últimos 200 años de la ocupación de la sociedad Lima, lo que posiblemente haya demandado abundante mano de obra de los lugareños hasta la llegada de la élite Wari, quienes encontraron abandonada la pirámide y establecieron un cementerio en su cima.4
De acuerdo con el arqueólogo Pedro Vargas Nalvarte, existen tres etapas bien diferenciadas en la construcción de la gran pirámide, después de haber hecho una clasificación según el material utilizado. Así, en la primera fase, temporalmente ubicada en Lima Medio, se levantaron tapiales. En la segunda etapa, se construyeron adobes paralepípedos cuadrangulares a fines de Lima Medio. Por último, en la última fase, se elaboraron adobes paralepípedos rectangulares con la técnica antisísmica del librero. Aquí, el sitio arqueológico alcanzó su máxima extensión.5
La pirámide debió ser el edificio principal del sitio, desde donde se dominaba el paisaje y se podía controlar la población pero, además de ello, su función religiosa fue la principal. Los espacios públicos pintados de amarillo congregaron personas de importancia que, probablemente, participaban de ceremonias para estrechar los lazos de cohesión y rendir culto a los antepasados y a las divinidades adoradas por ellos. En el extremo Sur se han encontrado zonas de enterramiento de personajes de la elite Lima, tanto adultos como niños.
Durante la ocupación de la Cultura Huari las partes más altas de la pirámide fueron destruidas y convertidas en un cementerio de élite.
Rituales de sello de la arquitectura
Vasijas como esta, decorada con lobos marinos y anguilas, eran rotas en rituales previos a la remodelación de la arquitectura.
Se han definido tres actividades rituales que se realizan antes o durante el transcurso de la remodelación de la arquitectura: sacrificios humanos, rompimiento de vasijas y banquetes rituales. Estos se llevaban a cabo de manera más o menos simultánea y parecen tratarse de ceremonias de agradecimiento a las divinidades.
Los restos humanos hallados en medio de los rellenos o sobre los pisos cubiertos consisten mayoritariamente en mujeres jóvenes; por ejemplo, en Hatun Pata (plaza grande) se encontraron 26 mujeres sacrificadas, no se sabe con exactitud las razones; sin embargo, se maneja la hipótesis de un ritual de reconstrucción dado que los lima reconstruían periódicamente sus espacios por la llegada de un nuevo líder al lugar, una línea que llevaba la destrucción, ofrendas y reconstrucción que solo eran dadas en la parte inferior del santuario. De igual manera, se sacrificaban varones y niños, pero en cantidad mucho menor. Los análisis antropológicos revelan gran violencia en la muerte. Los cuerpos fueron colocados entre el relleno apenas envueltos en sencillas telas, sin ofrendas de ningún tipo.
Además, los arqueólogos han encontrado pequeños agujeros de 20 centímetros de profundidad en la parte alta de la gran pirámide, en los cuales se depositaban ofrendas en honor a los dioses de la cultura Lima en rituales religiosos. Así, los hallazgos arrojan restos de moluscos, vegetales y huesos de pescado, que servían como ofrendas en sus actividades rituales.6
Es constante también la presencia de restos de vasijas rotas en contextos similares a los de los cuerpos humanos descritos. Se interpreta esto como ceremonias de rompimiento de vasijas similares a las realizadas en la costa y sierra sur durante el horizonte medio. Se trata de vasijas de gran tamaño con compleja decoración de temas marinos.
Se encuentra también restos de alimentos y vasijas de uso doméstico rotas asociadas a rampas y pasadizos, lo que se interpreta como restos de banquetes donde predominaban los alimentos de origen marino, sobresaliendo entre ellos, por su valor ideológico y volumen de carne aportado, el tiburón. La mayor parte de las vasijas halladas en estos contextos son para cocer alimentos y para servirlos.
Por último, en unas excavaciones realizadas en 2007, se encontraron dos restos humanos en la quinta plataforma, que estaban relacionados con sacrificios. Efectivamente, estos sirvieron como relleno constructivo, vinculados a una remodelación arquitectónica. Además, los restos de estos dos individuos se usaron como base para la última construcción hecha en dicha plataforma, ubicada temporalmente en el Horizonte Medio 1B.3
La importancia del tiburón en Huaca Pucllana
Escultura de tiburón, animal bastante utilizado como fuente de alimentación y en los rituales de la cultura Lima.
En las sociedades asentadas cerca al mar, los peces son una temática recurrente en sus manifestaciones culturales como la cerámica y los textiles. Así, se han encontrado figuras de tiburones en Pucllana, Maranga y el valle de Chancay.
Entonces, en el plano de la iconografía, la figura del tiburón tuvo un carácter simbólico en Huaca Pucllana. Estos peces condrictios aparecen como dibujos en vasijas, relacionados con cambios arquitectónicos. En este sentido, en la investigación hecha por José Apolín y Pedro Vargas Nalvarte definieron cuatro tipos de contexto en el que se ve involucrado la presencia del tiburón: como ofrenda y sello, banquetes rituales, rellenos constructivos y rituales funerarios, los cuales se dieron antes o durante la remodelación de la arquitectura del sitio. Un caso ejemplificador lo constituye el hallazgo de un cántaro de gran tamaño con la figura de un tiburón sobre un piso de un recinto antes de ser enterrado, todo como parte de la remodelación.7
Muchos restos de tiburones han sido encontrados en banquetes rituales junto a pedazos de cerámica Lima. Se ha evidenciado un mayor consumo de carne de tiburón en los rituales por la gran cantidad de restos hallados. Asimismo, hay vestigios con la presencia del tiburón en textiles de ajuares funerarios. A su vez, estos banquetes se relacionan con la práctica de sacrificios de mujeres. Cabe aclarar que el tiburón estaría restringido a rituales donde solo un grupo selecto de personas participaban de estos. Finalmente, se puede plantear la existencia de un culto marino, en el que destaca la figura del tiburón como símbolo de la divinidad del mar.7
Pucllana en la actualidad
El sitio es investigado, conservado y restaurado desde 1981 por el equipo multidisciplinario de la doctora Isabel Flores Espinoza en el marco de un convenio de cooperación interinstitucional entre la Municipalidad de Miraflores y el Ministerio de Cultura. Se encuentra protegido por las leyes de protección del patrimonio cultural y es uno de los principales atractivos turísticos de Lima atrayendo a miles de visitantes al año. En 1984 se inauguró una pequeña sala de exposiciones que permite exhibir los principales hallazgos realizados en el sitio. Un circuito turístico permite recorrer el sitio. El ingreso se cobra y hay atención de guiados en español, inglés, japonés y francés.
El sitio cuenta con una pequeña sala de exposiciones, inaugurada en 1984, en la que se muestra parte de los hallazgos realizados en el sitio. La mayor parte de los objetos corresponden a la cultura Lima, resaltando los cántaros ceremoniales, ofrendas mortuorias en miniatura, esculturas en cerámica de tiburones e implementos usados en los sacrificios. Una muestra de textiles polícromos bien conservados de la cultura Huari complementa la exhibición de algunas ofrendas halladas en las tumbas. Todo esto se complementa con infografías, recreaciones y fotografías acompañadas de textos cortos en un lenguaje claro y sencillo.
El área de tecnología tradicional
El sitio cuenta con una sala de exhibición y venta de artesanías elaboradas en diversos materiales como fibra vegetal, mates, cerámica, madera y metales, así como productos elaborados con alimentos nativos. Cada fin de semana hay exhibiciones y demostraciones artesanales en las que se puede interactuar con los artesanos. Los productos son decorados con motivos que aparecen en los objetos hallados en las excavaciones.
Línea de tiempo
La construcción de la gran pirámide de Huaca Pucllana habría empezado en el 200 d. C. y su máxima extensión se habría dado hasta el 700 de nuestra era. Esta edificación se construyó en un lapso que abarca el periodo denominado Intermedio Temprano hasta inicios del Horizonte Medio. El templo fue administrado, inicialmente, por una casta sacerdotal de la cultura Lima. Luego, será abandonado por razones aún desconocidas y la élite Wari lo aprovechará como cementerio. Más adelante, serán los Ichma quienes se apoderen del sitio para continuar con sus rituales y prácticas religiosas hasta la llegada de los españoles. En los años del Virreinato e inicios de la República, el sitio perderá importancia hasta su revaloración desde 1981 por el Instituto Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura).
Lima – Huaca Pucllana
Huaca Pucllana perteneció a la cultura Lima, la cual construyó arquitectura monumental entre los años 200 al 700 d.C., siendo considerada un importante centro ceremonial y administrativo. Posteriormente fue utilizado por la cultura Huari con fines funerarios, entre el 800 y el 900 d.C. La última ocupación, Ychsma, utilizó el sitio como cementerio, depósito de ofrendas y aldea. Con el crecimiento desordenado de la ciudad, el abandono y el desinterés del pasado, se destruyeron objetos valiosos y pirámides más pequeñas para la construcción de viviendas, parques y avenidas. Para que te hagas una idea, el área original del sitio arqueológico era tres veces mayor que la actual, hoy con seis hectáreas. En 1981 se iniciaron los trabajos
de investigación, conservación y restauración de las ruinas.
Técnica librero
El sitio fue construido a partir de los primeros siglos de la era cristiana y alcanzó su apogeo en el siglo V. Originalmente, estaba conformado por un conjunto de pirámides, plazas, patios y rampas de acceso, todos construidos con arcilla. Esto fue posible porque en Lima prácticamente no llueve, lo que ayudó en la conservación de la estructura. Además, los paralelepípedos rectangulares estaban dispuestos verticalmente, como libros sobre una estantería, y con un espacio entre cada uno de ellos, lo que creaba una estructura sismorresistente. La técnica pasó a ser conocida como librero. Los muros estaban cubiertos con capas de arcilla y pintados de amarillo, color que parece tener una connotación sagrada muy importante para los constructores.
Pirámide principal
Al contrario de lo que podría imaginarse, la pirámide principal no es hueca por dentro y alcanza una altura de 25 metros. El ascenso se realiza a través de rampas en zigzag y pequeños pasajes. Como ha habido muchas reconstrucciones a lo largo de los siglos, es difícil interpretar cómo se gestionó el espacio. Lo que se sabe es que la pirámide era el punto más importante del lugar, desde donde se tenía una vista privilegiada de la región y se controlaba la población. Los espacios más altos, entonces pintados de amarillo, reunían a personas de élite, que participaban en ceremonias de culto a los antepasados y adoraban a las deidades. En la parte sur había una zona de enterramiento para personas de élite, tanto adultos como niños. Como el recorrido se realiza íntegramente en un espacio abierto, recomiendo ir bien protegido del sol y con calzado adecuado para caminar.
Sepulcro prehistórico de Huerta Montero en Almendralejo
Sepulcro prehistórico de Huerta Montero en Almendralejo
El sepulcro prehistórico de Huerta Montero se encuentra a las afueras de Almendralejo, concretamente en la calle Vereda Corona del polígono industrial Tierra de
Barros, tras su descubrimiento en 1988 se ha estado investigando, excavando y esperando a tener financiación para acondicionarlo para ser visitado, finalmente, a finales del 2011 se abrió al público como un atractivo turístico más de la ciudad, hasta la fecha el acceso es gratuito pero hay que concretar las visitas guiadas en la oficina de información turística de Almendralejo.
Tras el descubrimiento por parte del agricultor en 1988, la Universidad Popular de Extremadura con Francisco Blasco al frente realizó las excavaciones y la conservación necesaria para poder disfrutar del sepulcro que hoy en día se puede visitar, en los restos arqueológicos se pueden apreciar varios tramos, un pasillo alargado que se adentra en una cámara circular, allí se han encontrado restos de hasta 109 personas de varias generaciones distintas, todo ello gracias a que esta tumba de enterramiento colectivo era casi subterránea, quedando la falsa cúpula que lo protegía al aire, así cuando dejó de usarse y mantenerse, al colapsarse la cúpula se selló el interior y gracias a ello se han encontrado restos de huesos, cerámicas, y objetos de la época en buen estado.
La ubicación del sepulcro
de Huerta Montero no fue al azar, a 2,5 kilómetros se encontraba un poblado fortificado sobre el Cabezo de San Marcos y este sepulcro era el lugar donde colectivamente se enterraban a las familias del mismo, entre los restos óseos se han encontrado multitud de ídolos placa fabricados en pizarra, amuletos, pendientes, cuchillos, colmillos de jabalí, conchas del mar y otros enseres de la Edad del Cobre.
Era habitual en la Edad del Cobre orientar las tumbas de tal manera que los rayos del sol penetrasen en la cámara durante l
os días 21 y 22 de diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno, el comienzo del invierno, el amanecer de un sol nuevo, un año nuevo, lo curioso es que este hecho aún se puede observar en el sepulcro de la Huerta Montero, durante la visita guiada se apagan las luces y se coloca una pantalla de tal manera que al encender un foco desde el exterior se puede observar como los rayos de luz penetran hasta el interior de la cámara funeraria como si fuese 21 de diciembre.
Cada Navidad, este sepulcro de casi 5.000 años se ilumina
Descubierto por casualidad en medio de unos viñedos, el sepulcro de Huerta Montero, en la localidad extremeña de Almendralejo, es una de las construcciones megalíticas más singulares de la península ibérica. Con una antigüedad de unos 4.650 años, este sepulcro es visitado por centenares de turistas que, durante el solsticio de invierno, quieren ver cómo los rayos del Sol iluminan la estancia principal de la construcción.
Durante el solsticio de invierno la luz del sol entra por el corredor principal del sepulcro de Huerta Montero.
Considerado uno de los sepulcros mejor conservados de la península ibérica, Huerta Montero, localizado en la localidad pacense de Almendralejo, en Extremadura, es, sin lugar a dudas, una maravilla de la Prehistoria peninsular. Construido hace alrededor de 4.650 años, Huerta Montero fue utilizado como un espacio de enterramiento colectivo y de culto. En él se encontraron los restos, muy deteriorados, de 109 individuos (uno de ellos colocado en posición fetal) acompañados de diversos amuletos y objetos de valor.
Utilizado en dos momentos distintos, con una diferencia de 500 años, en la actualidad Huerta Montero levanta una expectación sin igual ya que durante el solsticio de invierno visitantes llegados de todos los rincones de España, incluidos los propios habitantes de Almendralejo, se reúnen para contemplar cómo los rayos del Sol penetran por el corredor de la cámara del sepulcro. ¿A qué es debido este fenómeno? «Es por su orientación», afirma Isabel García, responsable de la oficina de turismo de Almendralejo e integrante del equipo arqueológico que excava en Huerta Montero.
Avanzadas Técnicas constructivas
Isabel García explica que el terreno donde se asienta Huerta Montero no era más que un viñedo en el año 1988. «Un señor que le estaba vendiendo un tractor a otro le enseñó que el vehículo funcionaba introduciendo el arado en la tierra, de forma que movió una piedra de gran tamaño. En aquella zona, el suelo está compuesto por arcilla y caliza y no hay piedras grandes«. Y así se localizó el sepulcro. Nada más saberse la noticia, un grupo de arqueólogos se acercó hasta el lugar y cada fin de semana, de manera voluntaria, empezaron a excavar.
Nada más saberse la noticia del hallazgo, un grupo de arqueólogos se acercó hasta el lugar donde tuvo lugar el descubrimiento.
La luz del Sol penetra en el interior del sepulcro durante el solsticio de invierno.
Pero ¿qué hace tan especial Huerta Montero? En primer lugar, que se encuentra en su estado original. Según Isabel García, «no ha habido ningún tipo de reconstrucción posterior gracias a las técnicas constructivas y de mantenimiento que emplearon quienes lo levantaron: una especie de ‘hormigonera prehistórica’ que permitía la mezcla de arcilla y caliza con agua, creando una masa con la que cubrían las paredes de la tumba dando consistencia a la estructura con la intención de que durara en el tiempo».
Para García, la segunda característica importante de Huerta Montero es que sus antiguos constructores parecían poseer amplios conocimientos de geometría y astronomía. «Mientras estábamos excavando el sepulcro nos dimos cuenta de que, por su orientación, la cámara se iluminaba con el Sol de invierno, de manera que todos los restos óseos que encontramos y que posteriormente fueron trasladados al Museo Arqueológico quedaban bañados por la luz solar».
García apunta además que «al no haberse conservado la bóveda original, actualmente podemos disfrutar del Sol más días, pero en el pasado, cuando la tenía, es posible que el interior solo se iluminara los días 20, 21 y 22 de diciembre. Los días exactos del solsticio de invierno. Aquellas comunidades de la Edad del Cobre rendían culto al Sol e identificaban a sus antepasados como unos mediadores entre ellos y el astro rey», finaliza.
Sepulcro Prehistórico de Huerta Montero. Almendralejo, Badajoz, Extremadura
El Sepulcro Prehistórico de Huerta Motero, es un Dolmen tipo Tholos, construido hace 4.600 años, pertenece a la Edad del Cobre o Calcolítico, periodo situado entre el Neolítico y la Edad del Bronce.
Los rituales funerarios se caracterizan por los enterramientos colectivos en megalitos. Esta tradición aparece en el Neolítico, y en la Edad de Bronce se vuelve al enterramiento individual.
Durante este periodo se produce un aumento de la población. Aparecen nuevas formas cerámicas, como los grandes platos de borde engrosado. La cantidad de hachas y cazuelas en piedra pulimentadas aumentan en los yacimientos. Comienza la deforestación de los bosques para tierras de cultivo y pastos para el ganado. Aparece la metalurgia, se fabrican los primeros útiles de cobre.
La tumba colectiva de Huerta Montero se halla en medio de la Vega de Harnina, que durante el Calcolítico poseía un poblado fortificado con varias líneas de muralla en el «Cabezo de San Marcos» y una aldea a sus pies. Además de pequeñas aldeas más alejadas como la de este sepulcro prehistórico que se encuentra a 2,5 km del poblado principal. Los yacimientos arqueológicos encontrados en la zona, nos atestiguan que ha sido poblada desde el IV milenio a.C. hasta nuestros días.
La tumba colectiva de Huerta Montero se construyó en la primera mitad del tercer milenio a.C. Representa un a evolución del tipo de sepulcro dolménico hacia un modelo de dimensiones más reducidas, donde se aplican nuevas técnicas constructivas desarrolladas durante el Calcolítico, como el tapial y la cubierta de falsa bóveda.
Este sepulcro se diferencia de la mayoría de las tumbas de esta época, por haberse construido en el subsuelo, siendo la falsa cúpula y el túmulo que la cubría las únicas partes aéreas. El carácter subterráneo, permitió que al derrumbarse la bóveda, se sellara todo su contenido, que se ha preservado en buen estado hasta nuestros días.
Como otras muchas tumbas de la Edad del Cobre, está orientada para que el sol penetre hasta la cámara el día 21 o 22 de diciembre, al amanecer del solsticio de invierno.
Se hallaron las losas que cerraban las puertas del corredor. También se excavaron los restos de 115 personas enterradas, con sus ajuares, que aportan una información muy valiosa sobre los rituales funerarios del momento. Por los huesos de animales domésticos, vaca, cabra, oveja y perro encontrados en la tumba, posiblemente se trate de una sociedad ganadera.
Rampa escalonada y vestíbulo
Rampa escalonada
Se accede a la tumba por una rampa escalonada excavada en el caleño y la arenisca. Tiene una longitud de 5m y un ancho de 0,9m, con orientación sureste. Los escalones son de factura tosca muy irregulares, y se hacen más pronunciados conforme nos acercamos al vestíbulo.
Vestíbulo
En los últimos 3 m antes de la entrada a la tumba, el suelo continúa descendiendo con una rampa suave. Junto a la entrada tiene dos ortostatos a cada lado. La losa que está apoyada en el muro del vestíbulo, es la que cerraba la tumba.
Zona del corredor
Zona del corredor
El corredor se construyó con la técnica tradicional megalítica, a base de losas dispuestas en sentido vertical (ortostatos), y techado con losas dispuestas horizontalmente, formando una cubierta adintelada. Tiene 4 m. de recorrido, 9 ortostatos en la pared suroeste y 8 en la pared noreste. Esta dividido en tres tramos, separados por dos puestas, halladas con sus losas. Para los ortostatos y las losas del corredor se usaron piedras más dura, el gneis de tonos rojizos. La altura aumenta según nos acercamos a la cámara.
Cámara funeraria
Cámara funeraria
La planta de la cámara traza un círculo irregular de 4,40 m x 4,60 m con una altura de 1,5 m. La pared es de tapial, que en su estado primitivo quedaba 2/3 partes oculto por losas de pizarra fijadas con barro. El suelo de la cámara se preparó con un enlucido de barro muy duro, aplicado de forma irregular sobre la arenisca. Encima se arrojaron pequeños trozos de pizarra verdosa. La cámara se cubrió con una falsa bóveda formadas por hiladas de aproximación de piedras. El diámetro de las sucesivas hiladas es cada vez menor, hasta que se produce el cierre de la cúpula. Actualmente sólo se conserva la primera hilada.
Postes de referencia para el trazado de la tumba
En tres agujeros de 20 cm de diámetro hallados en la capa caliza, se conservan algunas piedras que sirvieron para colocar postes de madera. El trazado de la línea que une los tres postes, apunta a la dirección del nacimiento del sol en el solsticio de invierno, orientación muy similar a la del eje longitudinal de la cámara.
Primer momento de enterramientos
La fecha de C.14 sitúa el inicio de los enterramientos hace 4.650 años, en el III milenio a.C. Aparece toda la superficie de la cámara llena de restos humanos, constatándose a cuatro individuos en posición fetal. Se encontraron restos de 75 individuos, 42 adultos y 33 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 23,47 años. Junto a los restos se halló un ajuar rico y variado.
Segundo momento de enterramientos
Por las muestras del C.14 data entre 4.220 y 3.720 años desde el presente. Los huesos se encuentran al fondo de la cámara formando una figura de media luna. Los cráneos y huesos más largos se sitúan en la zona central, mientas que los huesos pequeños se sitúan en los extremos. Se encontraron restos de 34 individuos, 23 adultos y 11 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 21,5 años, menor que los individuos de la primera ocupación.
Huerta Montero – Almendralejo – Badajoz
El sepulcro de hace 4.600 años que anuncia la Navidad y el resurgir del Sol. En estos días del año, los rayos de sol penetran en el corredor del sepulcro, iluminando la cámara circular que llegó a acoger los restos de hasta 109 personas enterradas con multitud de amuletos y objetos de valor. Por su orientación, la cámara se iluminaba únicamente durante el solsticio de invierno, los días 20, 21 y 22 de Diciembre con el Sol de invierno de forma que todos los cuerpos allí enterrados quedaban iluminados como símbolo del renacimiento.
Codex Gigas
Codex Gigas
Codex Gigas: la apertura con el retrato del Diablo.
El Codex Gigas, también conocido como Códice Gigas o la biblia del diablo, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo xiii y escrito en latín presuntamente por el monje Germán el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). Fue considerado en su época como la «octava maravilla del mundo» debido a su impresionante tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, el manuscrito medieval más grande conocido), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 kg.1 Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación.
Este manuscrito ha pasado a través de cientos de personas, desde los dueños del monasterio hasta llegar a su actual localización en Estocolmo, Suecia. A lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuesta maldición que lo llevó a cambiar de «residencia» durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de Rodolfo II, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina.
Contenido
El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales, encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas y otros textos.2
Tal combinación de textos no existe en ninguna otra parte, calificado por Christopher de Hamel, profesor de la Universidad de Cambridge como «un objeto de lo más peculiar, extraño, fascinante, raro e inexplicable».[cita requerida] Es de un precio incalculable, ha sido robado gran cantidad de veces y fue guardado en secreto por Rodolfo II de Habsburgo emperador del Sacro Imperio Germano.
Leyenda
El diablo en una página del Codex.
De acuerdo a una versión de la leyenda de la Edad Media, el autor del Codex Gigas fue un monje benedictino condenado a ser empalado vivo por incumplir sus votos del monasterio. Para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche; la tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas. Ciertamente, no se trata más que de una leyenda muy posterior a su creación; no obstante, es indudable que fue escrito por un solo hombre.
Origen
Una nota sobre la primera hoja del Codex Gigas establece a un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlažice. El monasterio era demasiado pequeño y demasiado pobre para llevar a cabo tal empresa avanzada, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus (‘Herman, monje recluido’) aparece el 10 de noviembre en la necrológica. El epíteto inclusus estaba vinculado, con la leyenda del libro, se cree que el monje se auto aisló del mundo por penitencia, y se dedicó a escribir el libro como parte de su castigo, pues entonces transcribir un texto sagrado era considerado una forma de redimirse.
Historia
- 1204-1230: se cree que el libro fue creado en estas fechas, esto se fundamenta en la inclusión del santo bohemio San Procopio, canonizado en 1204 en el calendario; y en la omisión del rey Otakar I de Bohemia de la necrología, pues murió en 1230.
- 1295: con el monasterio en graves condiciones financieras, los benedictinos de Podlažice, venden el manuscrito a los cistercienses de Sedlec, a instancias del obispo Gregorio de Praga. El manuscrito, incluso entonces, era considerado como una de las maravillas del mundo. No está claro si esta compra se llevó a cabo en 1295, ya que Gregorio fue elegido obispo de Praga sólo en 1296. Es posible que el escriba consignara por error 1295 en lugar de 1296.
- 1500-1594: el Codex perteneció a los llamados «monjes negros», luego de un tiempo estos monjes cayeron en una crisis financiera, tuvieron que vender el Codex a los llamados «monjes blancos» y que de ahí cuando comenzaba una guerra el emperador Rodolfo II de Habsburgo tomó como botín el Codex y lo llevó a su palacio.
- 1594: el emperador Rodolfo II rescató el manuscrito gigante de la oscura celda monacal de Broumov, incorporándolo a sus espléndidas colecciones de objetos raros.
- 1648: al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Hans Christoff von Königsmarck, junto a otros objetos de arte de la célebre Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612). Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro y creado hacia el año 750, y que actualmente se encuentra en Upsala (centro de Suecia).
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco en dos ocasiones.
- 1970: el Codex Gigas sale de Suecia para ir al Metropolitan Museum de Nueva York.
- 2007: el 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.3
Os aconsejamos un par de webs (1 y 2), un vídeo documental, y un enlace donde podéis contemplar las páginas escaneadas de éste enigmático manuscrito.
Si os resulta interesante éste misterioso libro, también podéis leer el siguiente enlace: http://supercurioso.es/codex-gigas-la-supuesta-biblia-del-diablo/
Principio del Libro de la Sabiduría de Salomón uno de los libros de la Biblia.
La ciudad celestial en el Codex Gigas. (Biblioteca Nacional de Suecia)
Poskær Stenhus
Poskær Stenhus
Poskær Stenhus es el largest round barrow redonda más grande de Dinamarca, que data del 3.300 a. C. Se encuentra junto al pueblo Knebel, en la parte mo
ntañosa del sur de la península, Djursland, a la entrada del Mar Báltico entre Dinamarca y Suecia en el norte de Europa.[1] La cámara funeraria central está equipada con una piedra angular de 11 toneladas, rodeada por 23 losas más altas que un hombre, formando un círculo.[1]
Ubicación: Municipio de Syddjurs
La ciudad mas cercana: Ebeltoft
Coordenadas
: 56 ° 13′26.88 ″ N 10 ° 30′45.15 ″ E
El Dolmen Poskær, como se ve en esta imagen de 1937 (persona a su lado para la escala)
La piedra angular es la mitad menor de una losa de granito traída a Dinamarca desde el norte de Escandinavia por los movimientos de los glaciares de la edad de hielo. La parte inferior es notablemente plana, y posiblemente dividida de otra mitad, por los constructores de dolmen. La otra mitad es una losa de 19 toneladas (21 toneladas) a 2 km (1.2 millas) al noroeste, colocada como piedra angular en otro dolmen, Agri Dyssen.[1] Se desconoce cómo las personas de la Edad de Piedra transportaron y erigieron estas losas.
Además
de la isla más oriental de Dinamarca, Bornholm, el país no tiene roca madre. Por lo tanto, se han buscado grandes losas de granito para fines de construcción y muchos dólmenes han desaparecido o dañado.[2]
Marca de taladro dinamitante del intento de Ole Hansen de convertir la carretilla en bloques de construcción en 1859
En 1859, un terrateniente, Ole Hansen, intentó dinamitar losas de Poskær Stenhus. Un sacerdote local comenzó un proceso para detener la destrucción del sitio de entierro, terminando con una protección oficial del sitio en 1860. Como parte de esto, Hansen recibió una compensación de 100 aparejadores. [2] Una parte de la losa rota con marcas de perforación de dinamita en la carretilla da testimonio de su esfuerzo. Al menos una losa fue destruida antes de proteger el sitio.
La piedra angular de 11 toneladas es parte de una piedra aún más grande que se dividió en dos.
Camino a Poskær desde el pueblo, Agri
Foto panorámica, Poskær Stenhus
En la campiña muy montañosa de Mols se encuentra el banco de piedra Poskær Stenhus (1). Es uno de los más bellos y conocidos que tenemos en Dinamarca. La boquilla se construyó en la llamada cultura de la Copa Funnel de la Edad Campesina alrededor del 3.300 aC, y probablemente ha servido como un lugar de entierro y culto común para los asentamientos del área.
Poskær Stenhus es la boquilla circular más grande de Dinamarca (2). Lo que es particularmente impresionante es el tamaño de las piedras de la boquilla. La gran cámara de enterramiento hexagonal (3) consta de 5 bloques grandes, sobre los cuales yace aprox. uno de 11,5 toneladas. La cámara funeraria tiene una abertura orientada al este, y se han conservado 2 corredores fuera del lado este de la cámara funeraria. La cámara funeraria está desplazada hacia el este en un círculo de piedra de aprox. 13 m de diámetro, que contiene 23 de originalmente 24 rocas verticales del tamaño de un hombre (8).
El adoquín en Poskær Stenhus es particularmente notable. La parte inferior de la cámara, como varios de los ladrillos, es bastante plana (4). Los estudios han demostrado que el adoquín es una llamada «» piedra gemela «». El adoquín es la mitad de una gran roca rojiza de granito que fue «transportada» a Dinamarca por el hielo durante la última edad de hielo durante aprox. Hace 15,000 años. La segunda piedra y aprox. Se utilizan 19 toneladas de media pesada como piedra de cobertura en la boquilla Grovlegård (5) aprox. 2 km al noreste de Poskaer Stenhus. No sabemos si la roca se dividió naturalmente por la presión del hielo o la escarcha, o si la piedra fue dividida por humanos. Tecnológicamente, no hay nada que evite que la gente de la Edad de Piedra haya dividido la piedra en sus líneas de fractura natural usando fuego, agua y cuñas de madera.
Poskær Stenhus (6) nunca ha sido examinado sistemáticamente a través de excavaciones arqueológicas, y con la excepción de un solo hacha de piedra molida no se conocen hallazgos ni entierros de la boquilla. No está claro cuánto de la boquilla era inicialmente visible. La construcción y las costumbres funerarias en los jets y los salones gigantes posteriores cambian a través de la cultura Traktbæger, y debemos suponer que la cámara funeraria en la casa de piedra Poskær estaba originalmente al menos parcialmente oculta y protegida por una estructura de tierra y piedra en lo alto de la gran cadena de bordillos. En el piso del pasillo de la cámara se ve un umbral transversal (7), que seguramente marca la ubicación de una puerta entre el pasillo y la cámara. La primera descripción de la boquilla en 1763 también menciona una curva más pequeña entre el presente y la cámara funeraria, que ahora ha desaparecido.
Con la excepción de la Dinamarca montañosa de Bornholm, las piedras grandes siempre han sido un material de construcción muy solicitado. La mayoría de las antiguas canteras y refugios de caza ahora están completamente desaparecidos o severamente dañados por el grabado en piedra. Poskær Stenhus no es una excepción: el bordillo faltante al sureste de la cámara y la piedra en polvo dentro de la cadena al oeste de la cámara funeraria dan testimonio de la talla de piedra del siglo XIX. El hecho de que la boquilla (9) se conserve hoy probablemente se deba solo a la preservación temprana en 1860. Desde entonces, el Museo Nacional ha restaurado la boquilla dos veces, en 1900 y 1943, durante el cual se han recuperado varios bordillos volcados.
Con el tiempo, las grandes piedras en Poskær Stenhus también han impulsado la idea de un plan astrológico general y una función para la planta (10). Una consideración típica de estas grandes plantas de piedra es que se construyen en relación con la migración celeste y la posición de los cuerpos celestes, especialmente el sol, como por ejemplo. Los solsticios de verano e invierno están en posiciones relativas a la planta. Por ejemplo, de plantas similares en Inglaterra, Escocia e Irlanda, el sol está brillando. en el solsticio de invierno justo en la cámara al amanecer
Fotos de Poskær Stenhus

1: La pintoresca cámara funeraria de la boquilla Poskær dentro de la gran acera vista desde el norte.
2: Poskær Stenhus con Knebel Vig al fondo.
3: Poskær Stenhus es la boquilla circular más grande de Dinamarca.
4: La cámara funeraria con los ladrillos partidos vistos desde el sur.
5: La gran cámara de la boquilla con la piedra de cubierta plana está rodeada de bordillos muy grandes.
6: En la boquilla Grovlegård al norte de Poskær Stenhus se encuentra la otra mitad de la gran piedra de pavimentación.
7: El tronco y la cámara del pozo de la boquilla Poskær visto desde el este.
8: El umbral en el pasillo de la boquilla.
9: La acera y la boquilla vistas desde el norte.
10: Después de la tormenta viene el sol – Humor invernal después de la tormenta de nieve del invierno de 2002.
11: Casa de piedra Poskær en sol de invierno.
Petit Mont
Petit Mont
Le Cairn du petit Mont
Vista general de Petit Mont
Coordenadas: 47°32′13″N 2°54′07″OCoordenadas:
País: Francia
División: Bretaña
Subdivisión: Morbihan
Localidad: Arzon
Cairn de Petit Mont
El Petit Mont (en español, ‘pequeño monte’) es un promontorio situado en la costa sur de la península de Rhuys, en la comuna francesa de Arzon en Bretaña. Alberga un emplazamiento megalítico que data del período neolítico con el dolmen de Petit-Mont, clasificado como monumento histórico de Francia desde el 5 de agosto 1904.1
Su construcción, dada en tres fases,1 se inició alrededor del 4600 AC con un montículo bajo según datos obtenidos por datación por radiocarbono.2 Un siglo más tarde, se construyó un primer cairn, alrededor del 4500 AC, trapezoidal y de unos 30 metros de largo por 20 de ancho, con una primera ampliación donde se añadió un dólmen y una cámara en su interior, en el periodo 4000-3500 AC. Alrededor de 2700-2500 AC el cairn fue ampliado de nuevo levantando las primeras construcciones y en la que se eliminó el primer dolmen: se crearon dos nuevos dólmenes con un solo habitáculo.3
Debido a su posición estratégica y privilegiada, desde la que se aprecia toda la bahía de Quiberon, durante la Segunda Guerra Mundial se emplazó en él un búnker de observación.4 La cámara que ha llegado hasta época contemporánea, con un volumen de 10 000 m3 y un tamaño 53 m de norte a sur y de 50 m de este a oeste,3 conserva doce losas grabadas.1
Referencias
Dolmen du Petit-Mont en la base Mérimée del Ministerio de Cultura de Francia.
«Site mégalithique du Morbihan». Mission de la recherche et de la technologie (en francés). Ministère de la culture et de la communication de Francia.
«Trois cairns emboîtés» (en francés). Ministère de la culture et de la communication de Francia. «De la Guerre des Gaules au Mur de l’Atlantique» (en francés). Ministère de la culture et de la communication de Francia.
En la Isla Carn, al Norte de Portsall, accesible a pie a marea baja.
Dolmen 1 (izquierda) – Dolmen 2 (centro) – Dolmen 3 (derecha)
La estructura interna de este monumento extraordinario tiene su origen en el Neolítico Medio (4500-3500 años antes del Cristo). Es un cairn rectangular que cubre 3 dolmens con corredor, cuyo uno tiene 2 dormitorios mortuorios.
Dolmen 1
La entrada mide 60 cm de altura.
Dolmen 2
La entrada mide 70 cm de altura.
Dolmen 3
La entrada mide 90 cm de altura.
En el Neolítico Final (3500-2500 años antes del Cristo), el cairn de origen fue cubierto de un gran cairn circular después su condenación.
El Petit Mont es un promontorio situado en la costa sur de la península de Rhuys, en la comuna francesa de Arzon en Bretaña. Alberga un emplazamiento megalítico que data del período neolítico con el dolmen de Petit-Mont, clasificado como monumento histórico de Francia desde el 5 de agosto 1904. Su construcción, dada en tres fases, se inició alrededor del 4600 AC con un montículo bajo según datos obtenidos por datación por radiocarbono. Un siglo más tarde, se construyó un primer cairn, alrededor del 4500 AC, trapezoidal y de unos 30 metros de largo por 20 de ancho, con una primera ampliación donde se añadió un dólmen y una cámara en su interior, en el periodo 4000-3500 AC. Alrededor de 2700-2500 AC el cairn fue ampliado de nuevo levantando las primeras construcciones y en la que se eliminó el primer dolmen: se crearon dos nuevos dólmenes con un solo habitáculo. Debido a su posición estratégica y privilegiada, desde la que se aprecia toda la bahía de Quiberon.
Posteriormente los alemanes, en la segunda guerra mundial, tuvieron la obscena idea de destruir parte del monumento para construir en su interior un búnker de observación, dada su privilegiada ubicación geográfica.





































































































































Debe estar conectado para enviar un comentario.