Sociedad
Muro de Cisjordania
La Barrera israelí de Cisjordania es una barrera, aún no finalizada, construida por el Gobierno de Israel que se extiende aproximadamente en un 20% a lo largo de la Línea Verde y el 80% restante en territorio Cisjordania, adentrándose en el mismo hasta 22 kilómetros en algunos lugares, con el fin de incluir asentamientos israelíes densamente poblados como, entre otros, Ariel, Gush Etzion, Emmanuel, Karnei Shomron, Guiv’at Ze’ev, Oranit y Maale Adumim. Cuando esté terminada, aproximadamente el 10% del territorio cisjordano q
uedará en el lado israelí de la barrera y será aislado del resto de Cisjordania. Su proyecto final estima su longitud total en 721 kilómetros (junio de 2006).
La barrera israelí de Cisjordania es un proyecto muy polémico que ha generado importantes críticas contra el Gobierno israelí por parte de distintos organismos como Naciones Unidas y organizaciones pro derechos humanos, así como una resolución no vinculante emitida en 2004 por la Corte Internacional de Justicia que declaraba su ilegalidad e instaba a su total desmantelamiento. En agosto de 2008 el 58% de los 721 kilómetros totales del proyecto de la barrera se encontraban ya construidos; el 9% se encontraba en construcción y el 33% restante se mantenía como proyectado aunque no se había comenzado su construcción.
La construcción de la barrera fue aprobada por el gobierno israelí el 23 de junio de 2002. Consiste en un sistema de vallas y alambradas a lo largo de aproximadamente el 90% de su trazado, y en el 10% restante adopta la forma de un muro de hormigón prefabricado de hasta siete metros de altura, creado con módulos individuales dispuestos uno al lado del otro, e intercalados cada cierto intervalo con torretas para el control militar. Las partes de hormigón fueron erigidas para impedir ataques desde los edificios del lado palestino contra los vehículos que circulan en el lado israelí. Una vez que el proyecto en su conjunto se haya completado, la parte del hormigón será de un 6%, unos 30 km. El complejo de la barrera consiste de los componentes principales siguientes: una valla con sensores electrónicos diseñados para alertar a las fuerzas militares israelíes de los intentos de infiltración; una zanja (de hasta 4 metros de profundidad); una carretera
asfaltada de dos carriles para patrullas; una pista de rastreo (un camino de arena allanada para detectar huellas) que discurre en paralelo a la valla; seis rollos de alambre de espino apilados marcando el perímetro del complejo. Todo el montaje tiene un ancho de entre 50 y 70 metros como media, aunque puede llegar a medir hasta 100 metros en algunos lugares. Un elemento complementario previsto son las «barreras de profundidad», que son barreras secundarias que se bifurcan de la barrera principal hacia el este. Hay dos barreras de profundidad que forman parte del trazado previsto en el centro de Cisjordania. El número de puertas abiertas a los palestinos con los permisos apropiados es de 45 (de un total de 84).
La barrera es un proyecto muy controvertido
. Sus partidarios afirman que la barrera es una herramienta necesaria para proteger a los civiles israelíes (árabes y judíos) contra el terrorismo palestino, especialmente de los atentados suicidas. Sobre la cuestión legal, el gobierno de Israel argumenta que le ampara el derecho a la autodefensa reconocido en el derecho internacional y que su único propósito al construir la barrera es impedir la entrada a núcleos de población de los terroristas, ante el incremento de los atentados tras la Intifada de Al-Aqsa (más de 1000 personas asesinadas desde septiembre de 2000) y por tanto no trazada con fines políticos ni anexionistas. Israel alega también que la barrera se erigió solo después de probar otras opciones que no lograron evitar los ataques mortales terroristas y una vez comprobado que la Autoridad Nacional Palestina no cumplía sus compromisos en materia de lucha contra el terrorismo. Sobre por qué no siempre sigue el trazado de la línea de armisticio anterior a 1967 (la llamada «Línea Verde»), que es la principal objeción que recibe la barrera, Israel aduce que se construye donde puede tener mayor efectividad y se ha mantenido en el interior del trazado de la Línea Verde cuando las necesidades de seguridad pueden asegurarse. Los defensores de la barrera sostienen finalmente que su eficiencia se constata por la drástica disminución del número de atentados terroristas suicidas y aducen que no se diferencia de las de otros países (como España o Estados Unidos) que construyen vallas para defender su territorio.
Sus detractores, entre los que se encuentran las organizaciones pacifistas y pro-derechos humanos israelíes Peace Now y B’Tselem, y múltiples organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, Intermón-Oxfam, Human Rights Watch y UNICEF, afirman que la construcción de la barrera sobre lo que consideran territorio palestino ocupado, junto con otras medidas llevadas a cabo por el Gobierno israelí (como la construcción de nuevos asentamientos y carreteras que atraviesan el territorio cisjordano, o el aumento de los checkpoints en la entrada y salida de las ciudades y aldeas) crea una realidad de facto que impediría un Estado árabe palestino viable, estableciendo serias dudas sobre su
continuidad territorial y degradando notoriamente el nivel de vida de las poblaciones palestinas adyacentes al mismo, tanto por la destrucción y anexión de terrenos agrícolas fundamentales para la supervivencia de los poblados como por el aislamiento en el que se ha dejado a poblaciones enteras del resto del territorio palestino. Afirman que el derecho de Israel a defenderse debe ser compatible con el derecho a una vida digna de la población palestina, que hay otras medidas que pueden lograr el mismo objetivo y que, en caso de construir una barrera, ésta debería transcurrir en el interior de Israel y no en Cisjordania.
La alambrada a la altura de Meitar., en la carretera entre Beerseba y Hebrón, en la Judea meridional, sur de Cisjordania.
La denominación de la construcción es controvertida y está políticamente marcada. El nombre oficial que el Gobierno de Israel puso a la construcción es el de «Valla de seguridad» (security fence en inglés), y por ello los israelíes suelen denominarla «Valla de separación», «Cerca de seguridad» (en hebreo גדר ההפרדה, gader ha’hafrada) o también «Cerca antiterrorista». En los Territorios Palestinos suele denominarse en árabe como «Muro de la segregación racial» ( جذار الفصل العنصوري yidar al-fasl al-‘unsuri), «Nuevo Muro de la Vergüenza» o «Muro del Apartheid» (Apartheid Wall), en referencia al antiguo régimen racista sudafricano, pese a que en Israel viven más de un millón de árabes, el 19% del total de todos los israelíes. Esta denominación también es utilizada por algunos detractores de la barrera y de Israel en general. La denominación «Muro de Cisjordania», o simplemente «Muro», es utilizada por algunas organizaciones pro-derechos humanos, entre las que se encuentran UNICEF y Amnistía Internacional. En los medios de comunicación internacionales suele utili
zarse el
término inglés barrier («barrera»), y en España, los medios de comunicación y la clase política acostumbran a denominarlo «Muro de Cisjordania». La diplomacia israelí ha deplorado esta práctica que considera «descalificadora» por parte de los medios de comunicación españoles.
En resumen, sus detractores ponen el énfasis en la parte que tiene de «muro» (un 10% del trazado, aproximadamente) y sus defensores en lo que tiene de «cerca» o «valla» (el 90% restante), mientras que «barrera» es la denominación que escogen quienes buscan expresarse de forma más neutral, aunque a veces se utilizan ambos términos de forma indistinta, fundamentalmente desde los medios de comunicación.
Son 723 kilómetros de barrera de hormigón y valla metálica, sensores electrónicos, alambre de púas, zanjas, miradores y 66 puestos de control que separan Israel de los territorios palestinos de Cisjordania. Condenada por la ONU y la Corte de la Haya, la construcción que separa a los campesinos de sus tierras y a las familias de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud cumple 10 años.
El 16 de junio de 2002, el entonces primer ministro israelí Ariel Sharon tomó una decisión que despertó cuestionamientos en casi todo el mundo: levantar un muro para separarse de Cisjordania, con la excusa de defenderse de los ataques procedentes de los territorios palestinos . Corrían los sangrientos días de la segunda Intifada (levantamiento palestino) contra la ocupación israelí.
Sólo en la primera mitad de ese año murieron unos 200 israelíes en atentados suicidas de extremistas palestinos .Dos días después de que se empezara a construir la valla defensiva, 19 escolares murieron cuando se inmoló un palestino en Jerusalén.
En este violento contexto, una amplia mayoría de los israelíes apoyó la construcción del muro que invade territorio palestino, es decir al Este de la Línea Verde establecida tras la primera guerra árabe-israelí en 1948, conocida por los israelíes como Guerra de la Independencia. En algunas partes, las placas de cemento alcanzan los ocho metros de altura para protegerse de los francotiradores.
Desde entonces, son «casi 500.000 los palestinos que se ven afectados por la construcción» ubicada en un 80 por ciento en territorio palestino, explicó Daniela Gor
don, de la organización de derechos humanos israelí Machsom Watch.
Todos los campesinos palestinos cuyas tierras se encuentran entre la Línea Verde y el muro deben atravesar las llamadas «puertas de la agricultura» para llegar a sus campos e invernaderos. Tres veces al día, soldados
israelíes fuertemente armados abren esos accesos durante cerca de media hora. Sólo quienes tengan un permiso especial pueden acceder a sus campos. Por la noche, regresan bajo la mirada de desconfianza de los soldados.
«Por supuesto que espero que este muro desaparezca un día», dijo a al agencia DPA uno de los militares que vigilan las puertas, al que no le está permitido dar su nombre. «Presto servicio aquí desde hace tres años, y no es nada divertido», afirmó mientras controlaba desganado un tractor. «Pero por desgracia, agregó, el muro sigue siendo irrenunciable para mantener la seguridad de Israel».
fotos PINTADAS. Los bloques de cemento se convirtieron en lugares de expresión.
Según el diseño de su trazado, el objetivo es rodear los más de 50 asentamientos israelíes donde viven un 80% de colonos, incluyendo extensas áreas de tierra alrededor de ellos, lo que permitiría crear una continuidad de los asentamientos con Israel y separar la zona del resto de Cisjordania.
Hoy en día, el conflicto entre israelíes y palestinos permanece estancado y la lógica idea de dos Estados no avanza. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, presentó en septiembre pasado una solicitud de membresía de la ONU para un estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén este como su capital, pese a la fuerte oposición de Israel y Estados Unidos que sostienen que la paz en la región sólo puede llegar de la mano de negociaciones palestino-israelíes.
Sin embargo, uno de los mayores obstáculos de las negociaciones tiene que ver con los asentamientos en Cisjordania, territorio ocupado en el que Israel se niega a dejar de construir viviendas, una condición inamovible por parte de los palestinos para retomar el diálogo.
A diez años del inicio del levantamiento de este muro, los atentados en Israel disminuyeron, aunque no está claro si es producto del muro o por el fin de la Segunda Intifada, que comenzó el 28 de septiembre de 2000 y concluyó oficialmente el 24 de febrero de 2005.
Muro de Grecia con Turquía
Inmigrantes indocumentados detenidos en un centro en Lesbos.
• 70.912 inmigrantes fueron temporalmente detenidos el año pasado
• Hasta 1.041 fueron repatriados en diciembre
Héctor Estepa | Atenas
Actualizado sábado 05/01/2013
Miles de inmigrantes vagabundean por las calles de la Grecia de la crisis. La mayoría son asiáticos o africanos y están atrapados contra su voluntad en el país, un lugar de paso entre oriente y occidente.
El gobierno heleno no quiere indocumentados y comenzó en agosto de 2012 una lucha implacable contra los ‘sin papeles’: 70.912 inmigrantes fueron temporalmente detenidos el año pasado según un informe hecho público este martes. Hasta 1.041 fueron repatriados en diciembre a un gran coste para las castigadas arcas del país.
Atenas quiere ahora actuar para no tener que deportar. Lo hará evitando la entrada de indocumentados. Con ese objetivo ha erigido un nuevo coloso de acero y hormigón en Europa: hace unos días finalizó la construcción de un muro de 10,3 kilómetros de largo en su frontera con Turquía. Mide cuatro metros de alto, está rematado por un alambre con púas y será vigilado por 24 cámaras de seguridad cuando esté totalmente operativo.
El objetivo del gigante es ‘taponar’ la mayor vía de entrada de inmigrantes en Europa. La frontera greco-turca se extiende por unos 200 kilómetros siguiendo el curso del Río Evros excepto en una pequeña porción de tierra de 12,5 kilómetros. Las autoridades helenas detuvieron allí a 57.000 indocumentados en 2011 y esa es precisamente la zona donde ha sido levantado el muro.
La nueva barrera se une así a otras construcciones similares dentro de la UE como los españoles de Ceuta y Melilla, también creados para combatir la inmigración de ‘sin papeles’. Otros como el de la Paz en Irlanda del Norte o la Línea Verde de Chipre han servido para separar a dos facciones enfrentadas.
Grecia intenta así detener el gran flujo de indocumentados que ingresan en su territorio tras la modificación de las rutas migratorias de 2008. Ese año se firmaron los acuerdos entre España, Italia y los países del norte de África contra el movimiento de ‘sin papeles’. Los sucesivos pactos lanzaron a los inmigrantes a la ruta turca, más segura.
La operación le ha costado al castigado país un año de trabajo y alrededor de tres millones de euros. Ni un sólo céntimo ha sido financiado por la UE: Bruselas puso el grito en el cielo cuando se anunció su construcción, pero finalmente decidió no intervenir y considerarlo un asunto interno.
Decenas de ONG helenas han criticado al gobierno por haber creado el muro, pero sus protestas se han elevado también a la UE. Reclaman la abolición del procedimiento comunitario conocido como Dublín II: la directriz estipula que los inmigrantes deben pedir asilo en el primer país por donde ingresan a la Unión.
En la práctica significa que si algún indocumentado es arrestado en cualquier país europeo, será devuelto al primer estado comunitario que pisó, Grecia en decenas de miles de casos: «Este es un problema europeo y no griego porque la mayoría de los indocumentados que vienen a Grecia lo hacen para llegar a Europa y no quieren quedarse aquí. Hay una gran hipocresía», señala Spyros Koulocheris, activista del Consejo Griego para los Refugiados.
Alemania se ha solidarizado recientemente con Grecia y ha anunciado su renuncia a devolver a Atenas a los indocumentados arrestados en tierra germana que entraron a la UE por la frontera con Turquía. Lo hará por segundo año consecutivo. Un gesto del gobierno de Angela Merkel en un momento de difícil relación entre los dos países.
El nuevo muro supone una ayuda adicional a la misión de la Frontex –la agencia europea para el control de las fronteras- y a un destacamento policial reforzado en la zona conflictiva de línea divisoria entre Grecia y Turquía. La operación ha supuesto un descenso del 95% en el flujo de inmigrantes por esa ruta, la más popular durante unos años.
En cambio, ha vuelto a popularizar las travesías por el mar Egeo, al sur: decenas de miles de indocumentados se han lanzado al agua en los últimos meses con la esperanza de llegar a una isla griega desde la cercana costa turca.
Hasta julio de 2012, fecha del comienzo de la operación en la frontera terrestre, tan sólo se había detenido a 102 indocumentados en aguas del Egeo. En los tres meses siguientes fueron 1.536 los arrestados. La inevitable tragedia ha vuelto a cubrir de luto esas aguas: este sábado se conoció el naufragio de un bote con 28 personas a bordo cerca de la isla de Lesbos. Tan sólo uno pudo ser rescatado.
Los inmigrantes se han convertido en la mayor preocupación de los griegos tras la crisis económica. Ciudadanos de todas las ideologías destacan la problemática de acoger a 1,5 millones de inmigrantes -600.000 podrían ser indocumentados- en un país de 11 millones de personas. Nueve de cada diez helenos les ven además como los culpables del aumento de la criminalidad.
El gobierno del conservador Antonis Samaras se ha propuesto cerrar las fronteras y «retomar» las calles helenas de la inmigración ilegal como respuesta: lleva casi cinco meses ejecutando la ‘operación Xenios Zeus’ contra la inmigración ilegal: hasta 65.000 ‘sin papeles’ han sido temporalmente detenidos o arrestados.
La valla, de 10,3 kilómetros de longitud, 4 metros de alto y coronada por alambre de espino, ha sido elevada sobre las huertas que antes hacían de frontera entre estos dos países y su construcción ha costado más de tres millones de euros sufragados enteramente por el Gobierno griego.
«Los resultados de la operación policial y de la valla son muy buenos. El número de inmigrantes que cruza ilegalmente se ha reducido drásticamente. Esto debería satisfacer no sólo a Grecia sino a toda Europa porque todos estos inmigrantes no quieren quedarse aquí, sino ir a otras capitales europeas», añade Salamangas.
Los vecinos que viven junto al nuevo muro están, con todo, satisfechos, aunque reconocen que, aparte de pisadas en sus campos de cultivo, nunca han tenido mayores problemas con los ‘sin papeles’.
«Antes venían muchos. Con el muro ya no pasan más. Pero, ¿por qué vienen a Grecia? Esto no es el paraíso. Aquí hay crisis, no hay trabajo», critica el viejo Vangelis mientras despluma un pollo.
Sin embargo, Jalid, un paquistaní que hace dos años cruzó ilegalmente esta frontera se defiende: «Ya sé que aquí las cosas no son fáciles, pero en Pakistán están peor. Si no fuese así, no habría venido».
Algunos locales, en cambio, sí que han alzado la voz contra la construcción del muro, como el joven Panos, de Orestiada.
«Está claro que la valla tiene un efecto disuasorio, pero sólo cubre 10 kilómetros. Los otros 190 kilómetros de frontera sólo están separados por el río Evros. Y por ahí sigue habiendo gente que cruza ilegalmente», apunta y añade que incluso se están empezando a producir entradas ilegales de Turquía a Bulgaria, a pesar de que este país no forma parte de la espacio Schengen de libre tránsito europeo.
Las organizaciones humanitarias denuncian que, debido a la valla, los inmigrantes están utilizando rutas más peligrosas, como el Mar Egeo -donde en los últimos meses se han producido varios hundimientos de pateras- o el propio río Evros.
Según datos de la Policía, entre 2010 y 2012, murieron 112 inmigrantes ahogados o de hipotermia mientras trataban de cruzar el río, pero el muftí musulmán de la provincia griega de Evros, Serif Damatoglu, asegura haber enterrado él mismo a unos 400.
Grecia completó su valla de 3 millones de euros en diciembre de 2009. La alambrada de púas de 4 metros de altura se extiende a lo largo de 10,5 km, protegiendo una estrecha extensión de terreno seco a lo largo de la frontera griega de 125 millas, la mayor parte de la cual discurre a lo largo del río Evros. Las autoridades dicen que la valla ha sido efectiva, pero parece haber forzado a los inmigrantes a intentar vías más arriesgadas, como la travesía marítima o los cruces fluviales.
Atenas 04/08/2011 13:37
Grecia se ha lanzado a la construcción de un enorme foso defensivo en la frontera con Turquía para frenar el flujo de inmigrantes indocumentados que quieren entrar en la Unión Europea.
Así lo ha anunciado el diario griego To Vima con un amplio reportaje detalla la construcción de una trinchera anti carros de 120 kilómetros de largo, 30 metros de ancho y siete de profundidad, con el fin de convertir la región de Evros una zona esencial para la defensa del país.
El rotativo asegura que ya se ha terminado el primer tramo de la obra, de 14,5 kilómetros de longitud y se están preparando los trabajos para otros dos sectores de 11 y 13,5 kilómetros respectivamente. El foso, construido por las Fuerzas Armadas, forma parte del sistema de cierre de la frontera greco-turca a la inmigración ilegal, según To Vima.
La valla se encuentra en una zona clave para el flujo migratorio. En 2010, el 90% de los inmigrantes que entraron ilegalmente en el Espacio Schengen lo hicieron a través de esta frontera, de ahí que el Gobierno ateniense amenazase el inicio de las obras para un muro “antiinmigrantes” el pasado enero.
Muro de las Lamentaciones
El Muro de las Lamentaciones (en hebreo, הַכֹּתֶל הַמַעֲרָבִי, Hakótel Hama’araví, abreviado Kotel) es uno de los sitios más sagrados del judaísmo, vestigio del Templ
o de Jerusalén. Su nombre en hebreo significa simplemente «muro occidental». Data de finales del período del Segundo Templo, hasta hace poco se creía que fue construido cerca del 19 A.C. por Herodes el Grande, según hallazgos en excavaciones recientes se cree que fue construido décadas más tarde por su bisnieto, Agripa II. Es uno de los cuatro muros de contención alrededor del Monte Moriá, erigidos para ampliar la explanada sobre la cual fueron edificados el Primer y el Segundo Templo de Jerusalén, formando lo que hoy se conoce como la Explanada de las Mezquitas por la tradición
musulmana o Explanada del Templo por la tradición judeocristiana. El nombre Muro Occidental se refiere no solamente a la pequeña sección de 60 metros de longitud expuesta en el Barrio Judío, sino a toda la pared de 488 metros, en su mayoría tapada por los edificios del Barrio Musulmán.
El Primer Templo, Templo de Salomón, fue construido en el siglo X a. C., y destruido por los babilonios en el 587 a. C. El Segundo Templo, en tanto, fue reconstruido por los líderes Zorobabel, Esdras y Nehemías en el año 536 a.C. a la vuelta del Exilio de Babilonia, y vuelto a destruir por los romanos en el año 70 de nuestra era, durante la Gran Revuelta Judía. De tal modo, cada templo se mantuvo en pie por unos 400 años.
De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este mu
ro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los
judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han rezado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el más sagrado de todos. En todo caso, las oraciones hebraicas frente al muro no se limitan a las lamentaciones. Se lee el libro de los Salmos y se realizan ceremonias de Bar Mitzva. Alabanzas y peticiones (orales y escritas) son comunes y continuas.
Comúnmente frente a él se lamenta la destrucción de la ciudad y la dispersión del pueblo hebreo, siendo el viernes un día de especial intensidad. La tradición de introducir un pequeño papel con una plegaria entre las rendijas del muro tiene varios siglos de antigüedad. Entre los rezos de los judíos se incluyen las fervientes súplicas a Dios para que vuelva a la tierra de Israel, el retorno de todos los exiliados judíos, la reconstrucción del templo (el tercero), y la llegada de la era mesiánica con la venida del mesías judío.
El Muro de las Lamentaciones es sagrado para los judíos debido a que es una de las pocas partes que quedaron en pie luego que los romanos destruyeran el Templo de Jerusalén. El Muro Oriental y el Muro Sur también sobrevivieron parcialmente el embiste romano, pero el Muro Occidental está más cercano al Sancto Sanctorum o Santo Santuario (1Reyes 8:6-8), el sector más sagrado del Templo al que solamente podía acceder el Sumo Sacerdote una vez al año. A diferencia del Muro Oriental y el Muro Sur, el Muro Occidental se convirtió en el lugar tradicional de oración.
Conservándose sólo el muro situado entre las dos escalinatas de subida al templo y delante a la plaza del muro actual. Mide 4 m. y algunas de sus piedras llegan a pesar 628 toneladas.
• Está compuesto de gigantescos sillares de hasta 1,80 m de alto y 11 m de largo. 
• Once hiladas están cubiertas por las ruinas, catorce aún son visibles 
Muro atlántico
El Muro Atlántico o Muralla del Atlántico (Atlantikwall en alemán) fue una gran cadena de puntos de refuerzo ininterrumpida construida durante la II Guerra Mundial por la Alemania nazi que tenía como misión impedir una invasión del continente europeo desde Gran Bretaña por parte de los Aliados.
La edificación de este gigantesco proyecto se confió en 1942 a la Organización Todt. Con un alto coste se dotó a la zona costera del canal de La Mancha bajo control alemán de todo tipo de búnkeres, blocaos, casamatas, trincheras, túneles y demás estructuras defensivas, que en total sumarían en torno a 15.000 edificios, requiriendo el uso de 11 millones de toneladas de hormigón y 1 millón de toneladas de acero.
Muchos de los puertos más importantes a lo largo de la costa francesa fueron integrados en el plan de defensa atlántica alemana. Acercándose el final de la guerra, Hitler ordenó la defensa de las posiciones a toda costa, y efectivamente algunas de estas posiciones seguían sin estar en manos aliadas hasta la rendición alemana el 8 de mayo de 1945. Varias de las fortalezas costeras habían sido adaptadas como bases de submarinos, y se convirtieron en objetivos primarios para los Aliados. Entre sus guarniciones se contaban unidades SS y tropas de origen eslavo.
Fortificación en el norte de Francia.
Búnker alemán en Søndervig (Dinamarca)
Búnkeres alemanes en Longues-sur-Mer (Francia).
El proyecto original contemplaba un tipo de muralla que fortificaría las costas de Europa, desde Noruega hasta España, para evitar el desembarco de tropas enemigas y la posible entrada de éstas a Alemania. El proyecto era ambicioso y no contaban con suficiente tiempo para fortificar toda la costa. De esta manera el llamado «Muro Atlántico» se compone de diversas edificaciones
distribuidas en puntos estratégicos y se apoya en la accidentada topografía de algunas costas. Inicia en la costa norte de Francia, continúa por las Islas del Canal, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Noruega, aproximadamente 6,000 kilómetros de costa. Algunos puntos contaron con una mayor fortificación de acuerdo a las suposiciones de por donde atacarían las tropas enemigas o bien fueron claros mensajes políticos para las naciones invadidas, como es el caso de las Islas del Canal, las cuales contaban con poca relevancia estratégica y sin embargo tuvieron una fuerte fortificación. Finalmente el 6 de junio de 1944 los Aliados desembarcaron en la costa de Normandía y penetraron triunfalmente el Muro Atlántico.
Otra muestra de que Hitler estaba convencido de que en Noruega tendría lugar un episodio crucial del desembarco aliado, es la gran cantidad de búnkeres y baterías costeras que se construyeron como parte del muro del Atlántico a lo largo de toda la costa, unas 280. En varios sitios se instalaron cañones navales de gran calibre (406 mm) apodados «Adolfkanone«, como por ejemplo en Trondenes, en el norte del país. Otro ejemplo de cañón naval reconvertido a batería costera está en Fjell, hacia el sur del país, en la llamada «Fjell festning» (calibre de 286 mm).
Casamata armada con un 28cm Schiffskanone L/40 de la MKB Graf-S
pee de Lochrist 7./MAA 262.
El punto de defensa WN62.
A.- Primera línea de defensa con Puertas Belgas, rampas con minas Teller, obstáculos antitanque y minas antipersonal.
B.- Línea final de la playa.
C.- Foso antitanque de 1,5m de profundidad y 2m de ancho. Inundada y equipada con dos lanzallamas operados a distancia.
D.- Posiciones de lanzallamas.
E.- Alambre de espino.
F.- Conjunto de trincheras cubriendo el foso antitanque y la salida de Colleville. Incluye un cañón de 50mm y dos ametralladoras polacas capturadas de 7,92mm.
G.- Vivienda civil utilizada como cantina para la dotación del puesto.
H.- Tobruk con una MG34.
I.- Bunkers H669 con cañones de 75mm para fuego de enfilada sobre Omaha Beach, al noroeste.
J.- Puesto de mando, observación artillera y radio, equipado con tres MG34 en trincheras.
K.- Tobruks con morteros de 50mm.
L.- Bunker para 20 hombres, más un Tobruk con mortero de 50mm y un bunker para comunicaciones con el anexo WN61 al otro lado de la salida de Colleville.
M.- Puesto de protección de retaguardia con un cañón de 50mm.
la pequeña localidad de Dinamarca Løkken se vio inundada de búnkeres de hormigón
Muro del Sahara Occ: el «muro de la vergüenza»
Muro marroquí, Muro de seguridad o Muro del Sahara Occidental es un conjunto de ocho muros defensivos de una longitud superior a los 2.720 km construidos por Marruecos en el Sahara Occidental. Es una zona militar con búnkeres, vallas y campos de minas, construida con el fin de proteger el territorio efectivamente ocupado por Marruecos de las incursiones del Frente Polisario, y evitar la vuelta de los refugiados saharauis al territorio.

La construcción se inspiró de la Línea Bar Lev, construida por Israel a lo largo del Canal de Suez, el muro fue construido por el ejército marroquí, con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita.
La construcción se llevó a cabo en varias fases, cada una de las cuales ampliaba el territorio controlado por el ejército marroquí. Así, en muchos lugares el muro es en realidad un conjunto consecutivo de distintos muros.
Cada cuatro o cinco kilómetros está desplegado una compañía militar, generalmente infantería, aunque también otros cuerpos como paracaidistas. Cada 15 km hay un radar para informar a baterías de artillería próximas, hacia el interior es territorio minado, alambrado, además de obstáculos como muros de arena o de piedras (inferiores a 1 metro normalmente).
Es defendido por unos 100.000 soldados marroquíes. Para contrarrestar cualquier posible ataque por sorpresa en el desierto, el ejército marroquí ha puesto en marcha un sistema de vigilancia a lo largo de todo el muro, que van desde sencillos sistemas de alarma hasta radares de tipo Rasura y AN/PPS-15 que puede detectar el movimiento en un radio de hasta 60 kilómetros.
El muro empezó a construirse en 1980 para mantener fuera del alcance de los saharauis los dos tercios del Sahara Occidental, donde se hallan las minas de fosfatos de Bucraa así como la zona costera, que es de una gran riqueza pesquera. El territorio más allá del muro está bajo el control del Frente Polisario, en lo que denominan territorios liberados, y una zona hostil, parte del desierto del Sahara que casi no posee importancia económica.
En Europa los más opositores al muro y por ello, a la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui, han sido organizaciones principalmente de derechos humanos y humanitarias, aunque cuentan con un pequeño apoyo político principalmente español e italiano. Durante los dos últimos años se han celebrado manifestaciones en las cercanías del muro con el apoyo del Frente Polisario y en las cercanías de Tifariti.
En África, Argelia es un aliado tradicional de los saharauis, y es un firme partidario de la independencia del territorio, y por tanto muy crítico de la ocupación protegida por el muro. Este país apoya al Polisario por varios motivos. En los años 1960, Marruecos ambicionaba extender su territorio no sólo a la antigua colonia española sino también a Mauritania y zonas limítrofes de Argelia, lo que provocó combates con ésta última entre septiembre y octubre de 1963 (conocidos como la Guerra de las Arenas).
Partes del muro marroquí se internan durante varios km. en territorio mauritano en dos zonas de su recorrido.
La OUA y la ONU con la MINURSO intentan repetidamente conseguir un fin pacífico de la situación desde hace 19 años.
Año de construcción: Empezó a construirs
e en 1980 y la última etapa finalizó en 1987.
Tipo de construcción: Paredes de arena y piedras, alambradas, zanjas y campos minados.
Longitud: Aproximadamente 2.720 km.
Altura: 2,5 mts., aunque varía a lo largo de su extensión.
El Sahara Occidental es una zona disputada por sus pobladores originales –los saharauis- y Marruecos, que ocupó ese territorio en 1976 luego de que España, ocupante anterior, se retirara de éste.
Al apropiarse del territorio, Marruecos decidió construir un muro en el desierto para defenderse del Frente Polisario, un movimiento político y militar que busca su independencia de Marruecos y la autodeterminación del pueblo saharaui.
El muro es en realidad un conjunto de seis paredes defensivas que en total superan los 2.700 kilómetros. Tiene una altura de entre dos y tres metros y tiene partes de arena, otras de piedra, alambres de espino y minas.

Organizaciones de derechos humanos lo llaman el «muro de la vergüenza» y condenan la existencia de minas antipersonales a lo largo de la pared. El gobierno marroquí, por su parte, dice que limpió el desierto de minas y desactivó unas 65.000.
Vista aérea del muro. Con más de 2.700 Km de longitud, es considerado el segundo muro más largo del mundo después de la Muralla China.
El frente del muro está cubierto por campos de minas antitanques y antipersonales. La MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental) estima que unos 100.000 km² del Sahara Occidental están minados. (Foto: David Siro).
El tribunal internacional de La Haya dijo en 1975 que no hay un vínculo de soberanía territorial entre Marruecos y el Sahara Occidental.
Tras construcciones escalonadas en seis tramos, la muralla cerró definitivamente el contorno del Sahara Occidental en abril de 1987 con su llegada al océano Atlántico.
Soldados marroquíes. Hay una compañía marroquí desplegada cada cinco kilómetro
s y un radar cada quince.
Muro Irán Irak
El Gobierno de Ahmadineyad ni siquiera lo niega. Según declaró hace un año (2006) el entonces ministro del Interior, Mahmud Najar, había aprobado una partida de 150 millones de dólares para realizar este proyecto a lo largo de los más de 400 kilómetros de frontera con el Kurdistán iraquí, además de ampliar las barreras ya existentes en las divisorias con Afganistán y
Pakistán.
Si en los casos afgano y paquistaní, la justificación oficial para este descomunal esfuerzo es la lucha contra el tráfico de estupefacientes, en el Kurdistán el objetivo sería acabar con un contrabando que, desde tiempos inmemoriales, sustenta la economía de las numerosas aldeas que jalonan la frontera con Irak.
Esta parte del noroeste de Irán está habitada por casi nueve millones de kurdos que mantienen estrechos vínculos históricos, económicos e incluso familiares con los kurdos iraquíes. De hecho, una de las principales consecuencias de este nuevo muro de la vergüenza es la separación de cientos de familias que, hasta ahora, mantenían una natural relación sin fronteras.
Aquí, nadie se cree los argumentos gubernamentales. Según cuenta Mahmud, un campesino que vive cerca de Piranshar, todo el mundo sabe que se trata de una nueva excusa y que la verdadera razón para construir el muro es acabar con el apoyo a los partidos kurdos e impedir el paso de los grupos guerrilleros que se mueven como pez en el agua por los montes Zagros. Teherán está convencido de que los contrabandistas, además de introducir en Irán vino, whisky y vodka, se han convertido en el soporte logístico de los grupos armados, suministrando al PJAK, al PDK de Irán o a Komala información, alimentos y armas.
El muro, de varios metros de altura, es visible desde los principales pasos fronterizos, de forma especial en el de Haji Omran, situado al final de la Ruta Hamilton, un corredor estratégico tendido por los británicos a comienzos del siglo XX para comunicar la llanura mesopotámica con la meseta iraní. Desde lejos, se aprecia la línea de varios kilómetros ya edificada y las obras para la cimentación de otros tantos más.
Según Sarhad, que vive en la zona de Qala Diza, junto al muro el Gobierno iraní está excavando un foso de cinco metros de profundidad y otros tres de ancho, que, además, está reforzado por una franja de terreno minada sin apenas señalización, lo que ya ha provocado muertos y numerosos heridos entre lo lugareños. A ello hay que unir los disparos que, de forma indiscriminada, realizan los guardias fronterizos contra quienes intentan pasar de un lado al otro.
Aspecto que presenta el muro en plena construcción junto a la frontera de Piranshar. / Karlos Agirre
Muro Irak y Kuwait
Localización: Frontera entre Irak y Kuwait
Extensión: 190km
Fecha: 1991
La delimitación entre Irak y Kuwait con barreras de diverso tipo fue una consecuencia directa de la invasión de Kuwait por parte del entonces gobierno de Saddam Hussein. La primera de ellas empezó a construirse en 1991 por iniciativa de Naciones Unidas (ONU) para evitar una nueva invasión iraquí. Tiene 190 kilómetros de longitud y se compone de una cerca electrificada, alambre de púa y muros de arena. El conjunto está flanqueado por dos zanjas de cinco metros de profundidad.
En 1993 la ONU delimitó la frontera con Irak, pese a las protestas de Bagdad. Como respuesta a supuestas incursiones de tropas iraquíes, EE.UU. realizó varios bombardeos (ver Irak). Washington instaló misiles en Kuwait y se inició la construcción de un muro de 130 kilómetros de extensión, con 1,3 millones de minas a lo largo de la nueva frontera.
En 2004 Kuwait empezó a instalar una nueva barrera de 217 km, una red de muros y vallas muy similares a las construidas en 1991, y en general, a los «muros de la vergüenza» que se han construido y se siguen construyendo por todo el mundo. El argumento fue que era necesario «proteger» la frontera norte del país de invasiones iraquíes no militares, sino de inmigrantes pobres que buscan una nueva esperanza en el país vecino. Actualmente aún se sigue viendo a cientos de soldados patrullando estas barreras por mar, tierra y aire, un conflicto que veintidós años después ni la propia ONU ha cons
eguido solventar.
Un foso de 225 kilómetros de longitud por ocho metros de anchura y paralelo a una valla metálica separa ambos países desde que en agosto de 1990, las tropas Iraquíes invadieran Kuwait. El foso impedía que los tanques enemigos pudieran alcanzar el territorio Kuwaití.
Paradójicamente, una década más tarde -en 2003- eran los Estados Unidos los que querían atravesar el foso con sus tanques para invadir Irak desde Kuwait. Los operarios de frontera fueron instruidos por los militares americanos para abrir huecos y puentes disimulados en la frontera para el paso de sus máquinas. Hasta hoy.
Muro fronterizo México y EE.UU.
Localización: Frontera Estados Unidos con México. América del Norte.
Extensión: 1123km
Fecha: 1994
El Muro fronterizo – muralla es una valla de seguridad construida por Estados Unidos en su frontera con México. Su objetivo es impedir la entrada de inmigrantes, procedentes de la frontera sur hacia territorio estadounidense. Su construcción se inició en 1994 bajo el programa de lucha contra la inmigración ilegal conocido como «Operación Guardián». Actualmente está formado por varios kilómetros de extensión en la frontera Tijuana–San Diego (California). El muro incluye tres bardas de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todo-terreno y helicópteros artillados. Otros tramos de muro existen en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California, Texas y Chihuahua.
Desde 1994, cuando empezó la construcción del muro, los inmigrantes ilegales han intentado cruzar por zonas más peligrosas, como por ejemplo el desierto de Arizona, lo cual ha resultado en más de 10000 muertes desde el inicio de su operación.
Recientemente, el congresista estadounidense republicano «Duncan Hunter», propuso un plan al Senado el 3 de noviembre de 2005 para reforzar la barrera fronteriza entre los dos países. La propuesta fue aprobada el 15 de diciembre del 2005, lo que significa la construcción de un muro fronterizo de alrededor de 1123 km. A esta escala, el muro sería sólo comparable con la Gran Muralla China. Finalmente, el Senado de los Estados Unidos aprobó el 17 de mayo del 2006 por mayoría (83 votos a favor y 16 en contra), la enmienda que prevé la construcción del citado muro con 595 kilómetros de extensión más 800 kilómetros de barreras para impedir el paso de automóviles.
El ultimo muro el construido por Estados Unidos a lo largo de la frontera con México con una extensión de 1100
Km y empezó a construirse en 2002.
En 1994 se creó un programa contra la inmigración ilegal llamado ‘Operación Guardián’ y bajo este programa se comenzó a construir un muro de más de 1.000 kilómetros para evitar la entrada de los inmigrantes mejicanos. No hay estadísticas claras al respecto pero ha terminado por provocar ya más de tres mil muertes.
El muro virtual fue autorizado a un costo inicial de $2,200 millones y
luego ajustado a $6,700 millones. La cerca virtual de cámaras de circuito cerrado de TV, cámaras fotográficas, sensores y radares se encuentra rodeada de fallas técnicas y demoras en la entrega de las distintas fases del proyecto.
Un primer tramo permanente del cerco fue construido en la zona de Sásabe, Arizona, y tuvo una distancia de unos 37 kilómetros (28 millas). Debió ser entregado a la Patrulla Fronteriza en enero de 2010 por el principal contratista, Boeing Co., pero la entrega fue demorada por problemas relacionados con el equipo de video.
Las autoridades federales estadounidenses no descartaron en esa oportunidad que se terminara colocando cercos virtuales sólo en ciertos tramos y no como había previsto el proyecto original.
El plan original indicaba que el cerco virtual debía estar listo para el 2011. Los problemas técnicos obligaron en enero al DHS a correr la fecha para 2014.
A finales de septiembre de 2006 Boeing Co. ganó un multimillonario contrato con el gobierno federal para colocar 1,800 torres de vigilancia y otros complejos sistemas de seguridad electrónica.
El día que se adjudicó el contrato, el DHS anunció que el proyecto iba a ser construido en dos fases, y que la primera, un segmento de 45 kilómetros, sería levantado entre Tucson, Arizona, y México.
Boeing Co., con sede en Chicago, fue una de las casi 40 compañías que compitieron en 2006 por el contrato con el DHS.
A diferencia de sus competidores, Boeing no basó su oferta de vigilancia en el uso generalizado de vehículos aéreos o terrestres no tripulados, sino que incorporó la construcción de las modernas torres que hoy en día están en tela de juicio.
El Muro fronterizo Estados Unidos–México, conocido coloquialmente en México como Muro de la Tortilla, es una muralla física construida por Estados Unidos en su frontera con México. Su objetivo es impedir la entrada de inmigrantes ilegales, procedentes de la frontera sur hacia territorio estadounidense. Su construcción se inició en 1994 bajo el programa de lucha contra la inmigración ilegal conocido como «Operación Guardián». Actualmente está formado por varios kilómetros de extensión en la frontera Tijuana–San Diego (California).
Playa entre San Diego y Tijuana
El muro incluye tres bardas de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todo-terreno y helicópteros artillados. Otros tramos de muro existen en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California, Texas y Chihuahu
a.
Muro de Río de Janeiro
01.04.2009. Las autoridades de Río de Janeiro han empezado a construir muros en torno a muchos de los barrios marginales de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, en lo que dicen, es un intento de proteger la selva tropical que las rodea.
Los trabajos han comenzado en la favela de Morro Dona Marta, ocupada desde noviembre por la policía para controlar el delito y la violencia entre bandas rivales de narcotraficantes.
El Gobierno de Brasil afirma que el muro «de la discordia» se levanta para proteger lo que queda del bosque nativo, pero grupos humanitarios temen que pueda ser visto como un elemento discriminatorio para simbolizar las profundas divisiones entre ricos y pobres en Brasil.
«No hay discriminación. Por el contrario, estamos construyendo casas para ellos en otros sitios y mejorando sus vidas», ha dicho Tania Lazzoli, portavoz de la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno del Estado.
A fin de año, el Gobierno del Estado de Río de Janeiro quiere construir 11 kilómetros de muros que contengan 19 comunidades. Gastará 17,6 millones de dólares y tendrá que reubicar 550 casas.
El presidente del departamento de obras públicas de Río, Icaro Moreno, ha dicho que cada año se pierde una exuberante vegetación de bosques, uno de los principales destinos turísticos del país, y se tenía que hacer algo.
«Ya hemos visto una gran cantidad de daños al medio ambiente y, francamente, muchas de estas casas se han construido en alto riesgo de zonas inundables, por lo que los residentes se beneficiarán también.»
Durante la temporada de lluvias muchas casas precarias y primitivas levantadas en barrancos o en colinas son arrastradas por inundaciones.
Miles de favelas surgieron en todo Río de Janeiro y otras grandes ciudades en las últimas décadas, porque millones de inmigrantes empobrecidos llegan del interior del país en busca de empleos que muchas veces no encuentran.
Conocido por las impresionantes vistas de sus costas accidentadas y playas doradas, Río de Janeiro atrae a millones de turistas todos los años, muchos de los cuales llegan para disfrutar de sus famosos carnavales.
Las favelas son escenarios constantes de enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes y policías, forzando, entre otras cosas, a comercios y barrios enteros a cerrarse.
El gobierno del estado de Río de Janeiro construye desde principios de este año varios muros alrededor de algunas de las favelas o barrios pobres que crecen en los morros y montañas de la ciudad. En total, 13 favelas serían rodeadas de hormigón y concreto, para un total de 14 kilómetros de longitud. Su altura va de los 80 centímetros a los 3 metros.
El objetivo es evitar que las construcciones precarias que caracterizan esas comunidades destruyan la vegetación que las circunda, que en Brasil se conoce como el Bosque Atlántico, típico de esa región y que según portavoces oficiales habría perdido más del 90% de su superficie. La reserva de Rio de Janeiro se llama parque Tijuca, considerado una de las mayores reservas naturales urbanas del mundo.
En el barrio de Santa Marta ya se han levantado más de 600 metros de muralla, mientras que en Rocinha -de más de 200.000 habitantes- el gobierno acordó con los vecinos limitar la pared a las zonas con peligro de deslizamiento. El resto se compondrá de senderos ecológicos y parques.
Algunos críticos consideran que los muros de Río buscan separar las zonas empobrecidas de las de mayores recursos, ubicadas entre las favelas y el mar. O servir de contención para los traficantes.
Una investigación divulgada por el IPP en enero de 2009 afirma que Río de Janeiro ostenta 968 favelas, 218 más que en 2004, que ocupan tres millones de metros cuadrados más que en del área territorial que ocupaban en 1999. Según el IPP, las favelas pasaron a ocupar el 3,7 por ciento del territorio municipal.
La medida más polémica del gobierno estatal conjuntamente con la prefectura fue el inicio de la construcción, en marzo de 2009, de un muro de cemento de casi 650 metros de extensión por tres de altura en la favela situada en el Morro Dona Marta, en Botafogo, en la Zona Sur. Una nota oficial del gobernador Sérgio Cabral señaló: “Estamos invirtiendo en el orden público, enfrentando el tráfico de drogas e imponiendo límites al crecimiento desordenado». El programa también incluiría a Rocinha y otras favelas de la Zona Sur.
Dona Marta es la primera de las 11 favelas ubicabas en las áreas nobles de Río. Antes de que termine este año serán cercadas por un total de 11 kilómetros de muro. La iniciativa ha partido, con gran sigilo, del Gobierno del Estado de Río, que oficiosamente actúa en connivencia con la alcaldía de la ciudad. No es la primera vez que las autoridades intentan llevar a cabo una medida que siempre ha sido objeto de gran polémica para la opinión pública brasileña, mayoritariamente en contra de recurrir al hormigón para resolver el problema del crecimiento de las favelas. En otras ocasiones, los políticos esgrimieron el argumento de la seguridad pública para justificar la drástica medida, pero nunca consiguieron el apoyo popular. Esta vez han optado por rebautizar el muro como «ecolímite» para poner el énfasis en los aspectos más medioambientales y campestres del proyecto.
En la zona alta de la favela se construye desde hace dos meses un muro que inicialmente pasó inadvertido para la prensa. El paredón, que se abre paso en medio de la vegetación a unos cincuenta metros de las últimas chabolas de la comunidad, es de aspecto penitenciario y llega a tener en algunos tramos hasta cinco metros de altura. Entre 30 y 40 hombres acarrean, cubo a cubo, el hormigón armado con el que se está irguiendo el cerco, que avanza lento y que ya ha alcanzado una longitud de 60 metros. «Esto no hay quien lo eche abajo», comenta, ufano, el maestro de obra, refiriéndose a los materiales que se están usando: hierro, ladrillos de gran porte y hormigón armado.
Según se afirma desde EMOP, la empresa pública encargada de las obras, la única finalidad del muro es frenar la deforestación de los bosques atlánticos que antaño cubrían como un manto los cerros cariocas y que con el crecimiento de las favelas están en peligro de desaparición. Lo que nadie ha explicado aún es por qué hasta ahora sólo se ha proyectado el levantamiento de muros en las favelas ubicadas en los barrios de São Conrado, Gávea, Leblon, Ipanema, Copacabana, Leme, Urca y Botafogo. Es decir, los barrios de Río clasificados como «nobles» por las agencias inmobiliarias. Nada se ha dicho aún sobre la puesta en marcha de medidas similares en la zona norte u oeste de la ciudad, mucho más deprimidas y donde también hay favelas rodeadas de vegetación protegida.
Favela Rocinha.
Muro Tailandia y Malasia
En los años 70 ambos gobiernos acordaron construir muros de cemento coronados de alambre a lo largo de parte de su frontera común. Desde 2007 Tailandia construye un muro de 75 kilómetros para impedir a supuestos terroristas entrar en sus conflictivas provincias de mayoría musulmana en el sur.
La construcción de este muro, de más de 2 metros de altura en algunos puntos de la línea de demarcación que divide la provincia tailandesa de Satun y los estados malayos de Kedah y Perlis, cambió las vidas de muchos tailandeses que habitan en la región. Las gentes que residen en uno y otro lado de la
frontera tienen el mismo estilo de vida, la cultura es igual, hablan similar lengua y siguen todos el credo islámico, lo único que marca una diferencia entre ellos es la nacionalidad.
Muros de Bagdad
El ejército estadounidense comenzó a construir en 2007 una barrera de 5 kilómetros de largo y 3,6 metros de alto en la capital iraquí, rodeando el distrito de Adhamiya, predominantemente sunní, y con el fin de separarlo de las zonas de la ciudad donde los chiíes son mayoría.
Washington lo justificó como un modo de evitar la “violencia sectaria”. Sus críticos destacan que contribuye a acrecentar la división ya existente y a “cantonalizar” la ciudad.
Cuando el muro esté terminado, la comunidad suní de Azamiyah, situada en la parte este del río Tigris, vivirá en una especie de cárcel, separada de los barrios de Shamasiya y Gurayaat, poblados mayoritariamente por chiíes. Estará completamente rodeada y habrá puestos de control de tráfico vigilados por soldados iraquíes, que serán los únicos puntos de acceso, según el Ejército.
Aunque Bagdad está repleto de barricadas, controles de seguridad y barreras, como la que circunda la Zona Verde de alta seguridad, el de Azamiyah será el primer muro basado en consideraciones sectarias, según subraya Los Angeles Times.
La valla de hormigón supone un intento de frenar la balcanización de la ciudad más poblada y violenta de Irak. «Es una de las claves de la nueva estrategia de la coalición y las fuerzas iraquíes para romper el ciclo de violencia sectaria», añade el capitán McLearn. Entrevistados por Los Angeles Times, chiíes y suníes que viven a la sombra del muro coinciden en criticar la valla no sólo por lo que supone segregar una ciudad, sino por problemas de orden práctico: clientes y trabajadores tendrán muchas dificultades para entrar en Azamiyah, sobre todo en coche. Además, los vecinos se quejan de que su trazado está cortando calles y aceras.
Los bloques de hormigón se producen en la ciudad de Gopala, en el Kurdistán iraquí, al vertiginoso ritmo de 50 toneladas de concreto al día.
La colocación tiene lugar durante la noche, bajo la protección de helicópteros Apache. En algunas semanas se han llegado a instalar unos 2.000, según informa The Washington Post. A tal velocidad que cuando los soldados se paran frente a ellos al día siguiente, aún el cemento está fresco.
El más destacado de estas sucesiones de bloques de hormigón es el que encierra al miserable distrito chií de Sadr City, donde viven 2,5 millones de personas, y cuya puesta en sitio se aceleró últimamente, como informa el New York Times.
09.08.2009 El ejército iraquí ha comenzado a retirar los muros, presentes en casi todas las calles de la ciudad, dividiéndola en pequeñas áreas, para evitar atentados terroristas.
Fueron instalados por el ejército estadounidense, ya retirado del centro de la ciudad, que dice no haber sido informado de la decisión del gobierno iraquí. Ahora las fuerzas de seguridad confían en que la retirada de los muros no aumente la violencia, y ayude a retomar el pulso cotidiano en Bagdad.
La construcción de esas estructuras se expandió en 2006 en pleno apogeo de la violencia sectaria. Muchos residentes dijeron que esas barreras transformaron a la capital iraquí en una ciudad irreconocible, pero también admitieron que los barrios se volvieron más seguros.
El levantamiento de los muros indica una mejora de la situación de seguridad después de la aplicación del plan de seguridad para Bagdad en 2007 por eso el Gobierno iraquí anunció esta medida hace tres días. Tras el anuncio una cadena de atentados asoló la ciudad dejando al menos 50 muertos.
Autoridades cercarán Bagdad con un muro de seguridad
13:39 04/05/2010
Bagdad, 4 de mayo, RIA Novosti. Las autoridades de Iraq iniciaron la construcción de un muro de seguridad alrededor de Bagdad que separará la capital iraquí de las provincias vecinas, anunció la víspera el general Kassim Atta, portavoz de las operaciones de seguridad en Bagdad.
El muro, cuya construcción deberá finalizar para mediados de 2011, consistirá en una valla de hormigón con fosos y tendrá ocho puestos de control que serán el único acceso a la capital iraquí.
Según Atta, esta barrera, equipada con modernos sistemas de vigilancia, servirá para impedir que los terroristas accedan a Bagdad.
El general indicó que, una vez construido el muro, las autoridades municipales comenzarán a retirar los muros de hormigón y los puestos de control que se instalaron hace unos años dentro de la ciudad para poner fin a los sangrientos enfrentamientos entre los chiíes y los suníes.
Esos puestos de control y muros entre distintos barrios de Bagdad originaron enormes atascos en sus calles y provocaron el descontento de la población, pero no pudieron impedir atentados sangrientos que han costado la vida de centenares de bagdadíes sólo en los últimos meses.
Los 99 muros de Belfast
Carlos Fresneda (Enviado especial) | Belfast
Actualizado sábado 19/01/2013
Cayó el muro de Berlín, pero ahí están los 99 muros de Belfast. Se extienden a lo largo de 20 kilómetros y miden a veces más de siete metros de alto. Los levantaron en 1969, para «segregar» a protestantes y católicos. Están hechos de piedra y metal, con alambres de espinos y cámaras de vigilancia que les confieren un aire de campo de concentración. Sirven para segregar a protestantes y católicos…
El ‘guernika’ de Falls Road. | Carlos Fresneda
En Irlanda del Norte, los incidentes más graves que se recuerdan, ocurrieron en 1969. Las luchas callejeras hicieron que los barrios católicos de Belfast y Derry resultaran arrasados. Esto provocaría la construcción, promovida por el gobierno británico, de un muro ,“peace line”, que recorre Belfast, más de 20 kilómetros de ladrillo y acero que desde entonces “detuvo” la violencia entre católicos y protestantes.
«Yo crecí en Belfast antes de que se levantaran los muros, pero las últimas dos generaciones han crecido entre ellos y lo ven como algo normal», reconoce Joe O’Donnell, ex vicealcalde de la capital norirlandesa y primer concejal católico (por Sinn Féin) del conflictivo este de la ciudad.
«Tengo 62 años y he vivido también muy de cerca los peores momentos de The Troubles, cuando media ciudad se enfrentaba con la otra media en las calles», admite O’Donnell. «Yo también aspiro a derribar algún día todos esos muros, pero aún nos queda bastante por hacer. Antes que nada hay que derribar los muros mentales».
O’Donnell dirige ahora el Proyecto Interface de Belfast, que trabaja con 50 comunidades locales intentando promover la aceptación, el entendimiento y el intercambio entre protestantes y católicos. Pese a todo el camino avanzado desde el Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, los muros han seguido surgiendo por doquier. Y lo que es peor, la gente los sigue considerando «necesarios».
Peter Shirlow, profesor de transición post-conflicto.
Según un sondeo del 2011, el 78% de los norirlandeses querría derribar las así llamadas «líneas de la paz» (un eufemismo al más puro estilo orwelliano). Pero el 69% de los residentes que viven en las zonas «limítrofes» de barrios católicos y protestantes siguen considerando las barreras como «necesarias» para garantizar su seguridad.
«Los muros sirven para perpetuar la mentalidad que da pie al conflicto», reconoce Peter Shirlow, profesor de transición post-conflicto en la Queens University de Belfast. «En Belfast, si un niño te pregunta: «¿Por qué está ahí ese muro?», lo más normal es que le respondan: «Para que la gente del otro lado no nos haga daño».
Shirlow, 47 años, crecido en barrio protestante y testigo de la explosión de una escuela, pertenece a la primera generación que creció con los muros (erigidos desde finales de los sesenta). Casado con una católica, optimista a pesar de los recientes disturbios, Shirlow reconoce sin embargo que le cuesta imaginar un Belfast sin barreras: «Yo soy positivo sobre el proceso de paz y creo que las cosas irán a mejor en Irlanda del Norte, pero no pongo la mano en el fuego por la caída de los muros de aquí a seis, siete u ocho años».
Los muros no son sólo la prueba palpante del conflicto, sino que siguen siendo la principal atracción turística de Belfast (y casi la única, hasta que construyeron hace un año la Experiencia Titanic). Decenas de taxistas descargan a diario a los turistas europeos, americanos o japoneses que vienen a hacerse la foto de turno junto al Guernika de Falls Road o junto a los graffitis de Cupar Way.
A un lado (el católico) persisten aún las llamadas a las armas, recordando que la paz no será posible mientras dure la ocupación británica. Al otro (el protestante), emergen los fantasmas de los paramilitares en medio de un ondear incesante de Union Jacks. A uno y otro lado, amortiguando la sensación siniestra, abundan los mensajes de esperanza como ese ‘It´s all good’ (Todo es bueno) en las vallas que rodean la calle Tres de Shankill Road.
En el norte del Belfast, la zona más segregada, el Interface Project ha censado 44 muros. Muchos de ellos fueron levantados en tiempos por el Ministerio de Justicia, secundado por el Departamento de Vivienda o por los propios vecinos, usando metales y materiales caseros. En algunos casos son vallas de apenas metro y medio, o tabiques más o menos gruesos. En otros son auténticas murallas infranqueables que proyectan su funesta sombra sobre las casas o que convierte los patios traseros en auténticas cárceles.
También abundan en los muros de Belfast las puertas metálicas, algunas chapadas a perpetuidad, otras abiertas sólo durante el día y cerradas en el «toque de queda» inaudible que suena en muchos barrios de la ciudad en cuanto cae la noche. Sobre todo en el este de Belfast.
«Los manifestantes lealistas se han empeñado en llevar sus protestas hasta Short Strand, una de las zonas más calientes entre católicos y protestantes», asegura Joe O´Donnell, el director del Interface Project. Allí, rodeados de 66.000 protestantes, viven 6.000 católicos, amparados por muros de siete metros como el que separa la calle Madrid (en memoria de la relación histórica entre españoles e irlandeses).
No hay un alma en Madrid Street en una mañana cualquiera. A nuestro paso se escuchan voces lejanas, postigos que se cierran, el ladrido de un perro. Sale por fin a nuestro paso un hombre entrado en años que ha salido de su casa a fumarse un triste pitillo. Estamos en el número 123, a los pies de la imponente muralla con alambres de espinos y sin ornamentos.
«En Belfast, si un niño te pregunta: «¿Por qué está ahí ese muro?», lo más normal es que le respondan: «Para que la gente del otro lado no nos haga daño».
«Es verdad que impone a primera vista, pero desde que la levantaron nos sentimos más seguros y protegidos», reconoce Phil Fermanagh, albañil jubilado, presto en enseñarnos los impactos de los adoquines y los clavos que frecuentemente «llovían» sobre su casa…
«Ahora por lo menos podemos dormir tranquilos y no ver a diario peleas en las calles, ni escuchar tiros por las noches. Yo mismo me he llevado unos buenos puñetazos en el barrio, sobre todo cuando era joven. Sé que no es muy católico, pero crecimos odiando al vecino, y viceversa. Madrid Street fue una de las zonas más calientes durante «The Troubles». Aunque no lo sé, seguro que si preguntas en el otro lado te cuentan otra historia».
Para llegar «al otro lado», al vecindario protestante, hay que recorrer el medio kilómetro de muro a lo largo de Bryson Street y persignarse ante la iglesia de St. Matthews (escenario de la famosa «batalla» entre católicos y protestantes que se cobró dos muertos y decenas de heridos en 1970). Doblando la esquina, se pasa por la iglesia presbiteriana de Westbourne y una sensación extraña se mete en el cuerpo…
Caen las barreras mentales
«Loyalist East Belfast», leemos en el mural desde el que nos vigilan los «verdugos» de la Asociación de Defensa del Ulster, persiguiéndonos allá donde vayamos con los cañones de sus fusiles pintados. En otro mural, el espectro de la muerte, con una bomba en la mano, nos informa que estamos en «zona segura» para los niños. Un cartel pide justicia en el nombre de Jimmy McCurrie y Bobby Neill, asesinados por el IRA. Por todos los lados, una borrachera incesante de banderas británicas…
«Queremos ver la Union Jack ondeando todos los días en el Ayuntamiento y por eso nos manifestamos», reconoce Heather Murray, 37 años y vecina de Susan Street, al otro de lado del muro. Como la mayoría de los vecinos de su barrio, Murray reconoce que no se habla con sus vecinos católicos: «Vivimos en dos mundos distintos, queremos un futuro distinto para el Ulster y creemos en otras cosas. Aunque en el fondo pienso que le rezamos al mismo Dios y que alguna vez escuchará nuestra plegaria».
A pesar del ruido y el fuego, algo está cambiando en este Belfast de los 99 muros. Las barreras mentales están cayendo fuera de esas doce áreas segregadas. La mayoría de sus 270.000 habitantes han decidido seguir avanzando por una senda conjunta y lejana de los recientes disturbios. Hace exactamente un año se puso en marcha el Peace Walls Program, con el objetivo más o menos difuso de derribar los muros.
«La generación de mis hijos y mis nietos ven los muros como algo inevitable en Belfast», confiesa Joe O´Donnell. «Mi sueño es seguir trabajando para erradicar el virus del sectarismo y crear las condiciones para eliminar las barreras físicas y mentales que aún dividen Irlanda del Norte».
Muros de Gaza (Egipto e Israel)
La Franja de Gaza es una de las regiones más densamente pobladas del planeta. Con una superficie de 360 kilómetros cuadrados, acoge a casi millón y medio de palestinos. En su mayoría, éstos se alojan en los ocho campos de las Naciones Unidas. La franja está completamente cercada, excepto en la costa del Mar Mediterráneo. Las autoridades israelíes mantienen oc
ho puestos fronterizos, dos de los cuales (Erez al norte y Rafah al sur) pueden ser utilizados por los palestinos.
Tres muros separan los territorios palestinos del resto del mundo, todos ellos construidos por Israel, y uno de ellos mantenido por Egipto. La franja de Gaza limita al sur con un muro construido por Israel tras los acuerdos de paz de 1979, y que fue patrullado por soldados israelíes hasta el año 2004; desde entonces 750 soldados egipcios se encargan de evitar el contrabando de todo aquello que consideren potencialmente peligroso. La barrera se extenderá próximamente bajo tierra, hasta 35 metros de profundidad, para evitar los túneles de contrabando que se excavan regularmente. El resto de la Franja está rodeada igualmente por una barrera en la que hay tres checkpoints legales. Unos cinco mil palestinos que trabajan en Israel lo cruzan diariamente, siempre que los soldados israelíes les dejen o Israel no haya cerrado la frontera. El muro se extiende también en el mar: Israel mantiene un bloqueo sobre la franja de Gaza desde 2007 debido a
los lanzamientos de cohetes contra poblaciones limítrofes israelíes.
Un muro de hormigón armado, de nueve metros de alto, separa la franja de Gaza de Israel. Es un muro hermano del de Cisjordania, aunque primogénito, pero que no ha tenido la misma repercusión jurídica y mediática. Un muro que encierra la mayor densidad de población por kilómetro cuadrado del mundo. Gaza, que ha sido descrita en ocasiones como una gran prisión al aire libre, está condenada a la soledad de todas las prisiones.
El 23 de enero de 2008, militantes palestinos destruyeron varias partes del muro que divide la Franja de Gaza de Egipto, en la ciudad de Rafah. Miles de habitantes de Gaza atravesaron la frontera en busca de suministros. Dada la crisis, el presidente egipcio Hosni Mubarak ordenó a sus tropas permitir el paso a los palestinos, pero verificando que no
reingresaran con armas. Esto fue imposible de realizar, ya que las masas desafiaron a la policía fronteriza egipcia.

Arriba, verja fronteriza entre la Franja de Gaza e Israel; debajo, entre Gaza y Egipto (fuente). Más abajo, uno de los túneles de contrabando (fuente).
Sobre estas líneas, una sección de muro en Jerusalén (fuente). Debajo, una parte de la barrera dentro del territorio palestino (fuente). Más abajo, grafittis en el muro (fuente). Son muy conocidos y reproducidos los de Bansky.

Con numerosos asentamientos israelíes en su territorio (que son custodiados por las fuerzas de seguridad israelíes), los movimientos de los ciudadanos palestinos están bastante restringidos. En 2009 apareció el llamado mapa del Archipiélago de Cisjordania, que escenifica muy bien la situación.
El Archipiélago de Cisjordania. Las zonas verde claro son las que controla la ANP. Las verde oscuro poseen autonomía limitada. Las azules (el mar) son controladas completamente por Israel, e incluyen asentamientos y Jerusalén Este.
Debajo, otro mapa indicando las zonas de control israel y el trazado del muro en comparación a la Línea Verde.
En Gaza, incluso los muros pasan bajo tierra
Un muro baja en la frontera entre Egipto y Gaza, y no significa que está cayendo: se construye bajo tierra.
Después de rumores no confirmados aparecidos por primera vez en el diario israelí Haaretz y rápidamente negados por el gobierno egipcio, la información se difundió en la prensa de ese país, confirmando que Egipto llevaba a cabo la construcción de un muro de hierro a lo largo de su frontera con la Franja de Gaza, destinado al bloqueo de la multitud de túneles que enlazan la ciudad egipcia de Rafah con su homóloga palestina, en Gaza.
El muro se extenderá por 11 kilómetros de largo, desde el Mediterráneo hasta el control israelí del paso fronterizo de Kerem Abu Salem. Su trazado será exclusivamente subterráneo.
En conferencia de prensa el día sábado, el portavoz de Hamas, Fawzy Barhum, criticó duramente la construcción del muro. Dice Barhoum, es «financiado y supervisado por Estados Unidos. Es parte del plan de EE.UU., que comenzó el gobierno de Bush para sofocar los 1,5 millones de palestinos en Gaza, después de que el enemigo sionista no ha logrado quebrar su voluntad».
Con el aliento de EE.UU. e Israel, Egipto ha dado un apoyo silencioso pero constante al muro, contribuyendo al bloqueo impuesto por Israel a través del endurecimiento de su propia frontera con Gaza.
Después que los habitantes de Gaza estallaran un segmento de la pared en Enero de 2008, entrando en Egipto para ir de compras masivas, un nuevo muro de concreto de 3 fue construido a lo largo de la frontera. Las autoridades egipcias afirman que el muro subterráneo es un asunto de seguridad nacional, para impedir las armas de contrabando en la Franja de Gaza. También lo es la búsqueda activa, y la destrucción de túneles.
«Una red de varios centenares de túneles», de acuerdo con UNRWA, lleva a Gaza «una amplia gama de materiales, incluyendo alimentos, bebidas, ganado, medicamentos, combustible, cemento, papel, piezas de repuesto y otros bienes”. Incluso los animales del zoológico han sido introducidos de contrabando a través de los túneles, cuyos propietarios ofrecen una línea de vida para los 1,5 millones de habitantes de Gaza varados en el pequeño territorio desde hace varios años en virtud de un bloqueo al parecer interminable. Los productos permitidos de entrar en Gaza escasean de manera drástica y son fuertemente controlados por Israel, cuyas listas de productos prohibidos, inexplicablemente, incluyen artículos tales como mermelada, papel higiénico, y los garbanzos.
No sólo la compasión y las preocupaciones humanitarias mueven los túneles, estos son un negocio lucrativo. Cavar un túnel puede costar varias decenas, quizá cientos de miles de dólares, pero aparentemente recupera sus costes rápidamente. El paso de una persona por el túnel tiene un costo de $1500 dólares, $250 el de una cabeza de ganado y lo mismo por un saco de bienes. El túnel cubre sus costos fijos, así como los gastos de funcionamiento – que incluyen la electricidad, incluso las líneas telefónicas, de vez en cuando los ventiladores, y un impuesto recaudado por las autoridades del gobierno.
A pesar del anuncio del muro subterráneo, los excavadores se mantienen
optimistas, prometiendo superar la barrera. «Que los americanos y los israelíes paguen por el muro», dijo uno a la prensa egipcia. Y si la barrera parece imposible de superar: «los túneles son de un mínimo 20 metros de profundidad. Podemos hacer que sean de 40 metros.»
Pero en ese caso, el coste de la excavación aumentará y en consecuencia también lo hará el precio de las mercancías de contrabando.
A días del primer aniversario del asalto israelí de tres semanas en Gaza, donde murieron más de 1400 personas, incluidos varios centenares de niños, la Franja sigue en un estado lamentable.
Cualquier reconstrucción apenas ha tenido lugar. Los túneles ofrecen suministros de construcción en un número insuficiente, que las organizaciones internacionales no están autorizados a hacer uso en función de de sus propias directrices internas.
Pero el juego del gato y el ratón sólo puede llegar hasta un cierto punto, y no se puede permitir aumentar más la ya insostenible presión sobre los palestinos de Gaza. Poner fin al bloqueo es inevitable.
Rumores sin confirmación oficial refieren que en la línea divisoria han existido hasta 300 túneles de entre 15 y 30 metros de profundidad, algunos hasta con un kilómetro de distancia entre cada punto de Rafah, una ciudad dividida por la frontera. Además, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció esta semana la construcción de un muro en la frontera sur con Egipto como «medida inevitable y estratégica» para impedir que la migración ilegal de africanos altere el balance racial en el Estado judío.
Muros de Uzbekistán
Localización: Frontera de Uzbekistán con Kirguistán, Tayikistán y Afganistán.
Extensión: 1800km
Fecha: 1999
Uzbekistán está
flanqueado en buena parte de su perímetro por barreras de alambre de púa. En 1999, tras un atentado en la capital, Tashkent, el gobierno uzbeko recurrió a estas barreras alegando que había que impedir que militantes del radical Movimiento Islámico de Uzbekistán se infiltraran en su territorio.

Buena parte de los 1.100 kilómetros de frontera que Uzbekistán comparte con Kirguistán están así demarcados. En algunos tramos de la frontera, la instalación de este tipo de cercas no es posible debido a la geografía montañosa de Uzbekistán.
En su límite sur, Uzbekistán linda con Afganistán. La barrera de alambre de púa está allí respaldada por una cerca electrificada con una corriente de 380 voltios. En su frontera con Tayikistán, de unos 1.500 kilómetros de longitud, la barrera de alambre de púas está reforzada por sembradíos de minas antipersona. En conclusión con la unión de todas las líneas de barrera de las tres fronteras, haría un total de unos 1800km.
No existe información sobre cuántos kilómetros cuadrados abarcan las zonas minadas ni dónde se encuentran. Aunque Uzbekistán alega que postes y avisos alertan de la presencia de minas antipersona, Tajikistán destaca que sólo cuando una mina estalla pueden saber que esa zona es peligrosa.
El muro que Uzbekistán construyó a lo largo del límite afgano consiste en 200 kilómetros de verja coronada por alambre de espino y una segunda verja electrificada, todo ello reforzado con minas antipersona y patrullas armadas. Su construcción comenzó con la guerra civil afgana que llevaría a los talibanes al poder, y se reforzó en 2001, poco después de los atentados del 11 de septiembre.
Existe un único paso fronterizo hacia Afganistán, a través del llamado, sin ironías, “Puente de la amistad”.
Entre 1997, cuando la ciudad afgana de Mazari Sharif cayó en manos de los talibanes, y 2001, cuando EE.UU. y la ONU invadieron Afganistán, el puente, construido por los soviéticos en 1982 para suministrar a sus tropas en el país, permaneció cerrado.
Muro de India y Bangladesh
Localización: Frontera entre India y Bangladesh. Asia
Extensión: 3286km
Fecha: 2009 – ¿?
La barrera indo-bangladesí está siendo construida por la India para sellar su frontera con Bangladés. Una vez terminada estará formada por vallas de alambre de 3 metros de alto y correrá a lo largo de los 3.286 kilómetros que forman la frontera. El propósito de la barrera es detener la inmigración ilegal, el contrabando y el paso de supuestos terroristas.
El muro ha ocasionado enfrentamientos con el gobierno de Bangladés, pues éste considera que se está construyendo a menos de 150 metros de la frontera, lo cual estaría prohibido por los tratados de paz de 1974 entre esas naciones. El hecho de que el muro se esté construyendo tan retirado de la frontera ha ocasionado el aislamiento de ciudadanos indios del resto de la India, ya que han quedado entre la frontera y la barrera.
Se piensa que una de las razones del muro es para apaciguar a los separatistas de Assam, quienes repetidamente han atacado a inmigrantes ilegales bangladesíes.
Esta barrera de tres metros de altura se hará con alambres y ocupará 3.286 kilómetros de frontera. El muro estará a unas 60 millas al este de Calcuta y costará unos 800 millones de euros. Dicen que el propósito de su construcción es detener la inmigración ilegal, el contrabando y el paso de supuestos terroristas. Se piensa además que de esta manera se apaciguaría a los separatistas assameses que han atacado últimamente a inmigrantes ilegales provenientes de Bangladesh.
Este proyecto ha ocasionado enfrentamientos entre el gobierno de Bangladesh con el de la India, ya que se está construyendo a menos de 150 metros de la frontera entre las dos naciones involucradas, algo prohibido en los tratados de paz de 1974. Además hay ciudadanos indios que se quedarán aislados ya que sus casas se encuentran entre la frontera y el muro. Se calcula que medio millón de personas deben abandonar sus hogares debido a este muro.
La estructura, de unos dos metros y medio de alto, alterna el muro de piedra con alambradas y 25 torres de vigilancia donde se sitúan los efectivos del Cuerpo de Seguridad Fronteriza indio, que llama a la frontera ‘línea cero’.
Lo cierto es que ha habido intenciones por parte de los dos países de crear un buen entendimiento entre ellos. De hecho es posible, desde hace tiempo, circular desde la capital de Bangladesh Dhaka a Calcuta, algo que no era posible antes de 1970, debido a las disputas con Pakistán. Hay que recordar que la actual Bangladesh era antes Pakistán Oriental, y que en la guerra de su independencia en 1971 fue ayudado por la India, pero la relación entre estos dos países se han deteriorado últimamente.
India debería ayudar a la población de Bangladesh, ya que si no se llega a acuerdos las tensiones aumentarán. Además económicamente supone un mercado que no quiere perder, y le ha ofrecido un arancel mínimo en las importaciones y la posibilidad de invertir en la India, algo que todavía no se ha conseguido con Pakistán. Aún así, el contrabando y la emigración alcanza cotas muy altas en esta zona, y es por ello que India construye este muro. Actualmente se está intentando llegar a un acuerdo y ayudar a Bangladesh para evitar que este país se convierta en la cuna de nuevos extremistas islámicos, tal y como ha ocurrido en otros países como Pakistán.
Un ejemplo del sinsentido que gobierna en esta ‘tierra de nadie’ es el comercio de ganado vacuno. Los radicales hindúes se oponen a que la India venda estos animales para ser sacrificados como carne de consumo humano en Bangladesh, un país de mayoría musulmana. Sin embargo, los bengalíes indios a pesar de ser hindúes, no sólo consumen este tipo de carne, sino que además la exportan a sus vecinos desde hace generaciones.
Paradójicamente, este comercio sólo funciona si se lleva a cabo ilegalmente, pues la carencia de infraestructuras y las trabas administrativas retrasarían demasiado el envío y recepción de la mercancía. Para ambos países es más conveniente, hoy por hoy, seguir utilizando las rutas y mercadillos tradicionales, muy anteriores a la frontera levantada en 1947.
Por sorprendente que parezca, la India es el tercer mayor exportador de carne de vacuno, y los ganaderos indios temen ahora que las grandes empresas se apoderen de este sector y terminen con su medio de vida.











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