Este Mundo, a veces insólito

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VeloSolex

VeloSolex

Con ruedas sin bujes, una rareza aún hoy

10/06/ 2011

VeloSolex, un ciclomotor que podríamos calificar como prehistórico y del que se vió una transformación más o menos curiosa hace dos años más o menos. En este caso lo que vemos es una VeloSolex a la que se le han instalado unas ruedas sin buje para conseguir una estética extraña y curiosa que imagino que es lo que busca su propietario.

En estos días en los que cualquier vehículo de motor que consuma poco está en el candelero aparecen algunas motos (o más bien ciclomotor) que vuelven desde la noche de los tiempos. ¿Pero qué es una VeloSolex?

Solex es una marca fundada en 1905 en París que se dedicaba a fabricar radiadores para motores de combustión en los primeros años del siglo XX. Tras la Primera Guerra Mundial la marca se hizo con las patentes de unos carburadores que fueron los primeros en llevar la marca Solex. Estos carburadores los montaron hasta mediados de los ochenta marcas tan prestigiosas como Volkswagen, Audi, BMW, Renault, Mercedes Benz, Volvo y Porsche. Incluso Mikuni llegó a fabricar carburadores Solex bajo licencia. En la actualidad la marca pertenece al grupo Magneti Marelli.

Vale, pero estábamos hablando del ciclomotor. Este empezó a fabricarse en 1941, bajo la marca Alcyón pero con diseño y tecnología Solex. Pero hasta 1946 no se comercializó la primera VeloSolex. En un principio el motor cubicaba unos escasos 45 c.c., cilindrada que se utilizó hasta 1953 cuando salió la primera VeloSolex de 49 c.c. Lo más peculiar de estos ciclomotores es que el motor no estaba situado ni sobre ni dentro de la rueda trasera, además de no traccionar sobre esa rueda. El motor estaba situado sobre la rueda delantera y transmitía su potencia a esa rueda mediante un rodillo estriado.

De esta manera los primeros modelos se ahorraban el mecanismo del embrague, ya que para dejar de traccionar lo que se hacía era accionar una palanca que sencillamente desplazaba el motor y este dejaba de tocar la rueda. Aun con todo desde 1959 los motores ya incluyeron un embrague. La producción en Francia llegó hasta 1988. Aunque desde 1974 pertenecía a Motobécane y desde 1983 a Yamaha (MBK). Como ya hemos dicho en 1988 cesó la producción en Francia, pero desde 2001 el ciclomotor se re-fabrica en China y también volvió a fabricarse en Francia, aunque ahora mismo la producción francesa está más centrada en los ciclomotores eléctricos.

En España también se fabricaron estas VeloSolex bajo licencia por Bicicletas Orbea. Desde 1957 hasta una fecha indeterminada se produjeron en la fábrica que tenía la marca en Eibar, aunque la principal producción era la francesa que en el tiempo que estuvo en marcha fabricó millones de estas VeloSolex.

Por suerte un ciclomotor moderno no tiene nada que ver con uno de estos artefactos, aunque si la gasolina sigue escalando precios me parece que tendremos que rescatarlos de los museos para empezar a utilizarlos para desplazarnos por las ciudades. Eso si, como haya una cuesta arriba vas a tener que pedalear como nunca lo hayas hecho en una bicicleta porque el invento no es precisamente ligero.

Los que hemos visto o montado alguna vez un Velosolex, quedarán ”pillados“ al ver este novedoso e insólito modelo que, sin dudas, despierta admiración. Y tras el desconcierto, viene el análisis de un original y antiquísimo ciclomotor de origen francés, el cual ganó fama durante el tercer cuarto del siglo XX.

De diseño único, Velosolex atemperó siempre sus ciclomotores sin perder la idea original de la bicicleta clásica con motor tractivo a la rueda delantera. Y este no ha cambiado, solo que el tema de las llantas llama la atención: sin cubos de rueda, sin ejes ni radios, el caballo sin los tradicionales “tenedores” delantero y trasero, algo realmente novedoso y que, explicado sin una foto para verlo, parecería imposible.

Pero no, es posible. Dos ruedas metálicas fijas (una a cada lado de la llanta) permiten rodar a la llanta original entre ellas, que gira guiada por pequeñas ruedas plásticas. La tracción la ofrece el motor de combustión interna, a través de su clásico rodillo sobre la goma o neumático, que se acciona por medio de la palanca de siempre a la izquierda del motor, que luce mucho más compacto y potente, aun manteniendo sus 49 c.c.

El combustible en tanque acoplado a la derecha del motor, el cual sube al carburador impulsado por una pequeña bomba de gasolina colocada en el mismo tanque, que acciona el motor al funcionar. El silencioso debajo, a la derecha, redondo. Los mandos en el timón: acelerador y frenos, así como una chaveta que sirve para enriquecer la mezcla del carburador, al arrancar en frío. Han desaparecido los pedales.

Los frenos de pinzas, debajo del motor los delanteros y detrás del asiento los traseros. Visto y descrito así, parece simple; sin embargo ¡cómo no se le había ocurrido a nadie en los más de 120 años de vida de la bicicleta motorizada! Ni en los 65 de Velosolex, tampoco. Lo cierto es que se han estremecido las raíces de la motocicleta con este Velosolex.

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