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MoAn

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La Moto Anfibia la inventó un español en los años 50

La primera moto de agua apareció a mediados de los 50 y no era ni más ni menos, que una plataforma de fibra de vidrio a la que habían acoplado un motor 2 tiempos modificado de cortacésped.

Por qué elegir agua o tierra, cuando puedes ir por ambos terrenos

Eso debió pensar el valenciano Antonio Martínez Carmona alrededor del año 1955, cuando se puso manos a la obra con su invento recogido en los archivos del NO-DO.

La MoAn (Moto-Anfibia), que así se llamaba, era una motocicleta que podía ir por asfalto, barro y agua. Así lo demostraba el piloto de pruebas José Sanbear al entrar y salir como si nada de la Albufera en Valencia.

Era una motocicleta que podía ir por asfalto, barro y agua

Todo quedó en una prueba exitosa

Curiosos se congregaron durante el rodaje de la prueba, donde la moto entraba al agua hasta el depósito, se calaba, arrancaba de nuevo y volvía a salir.

Recordemos que estamos en los años 50 y que esta acción supone un empleo de la tecnología adelantado a la época. No obstante, y a pesar del éxito de la prueba, nunca llegó a fabricarse en serie, por lo que solo se construyeron 2 MoAn en total.

De las 2 unidades, una de ellas se hundió durante una prueba fallida, mientras que la otra se encuentra en la colección de motos del asturiano Aldo de Alberto. En un artículo de El Mundo sobre él, destaca que la MoAn es una de las preferidas dentro de las más de 1300 motos que posee.

A pesar del éxito de la prueba, nunca llegó a fabricarse en serie

Una moto adelantada a su época

Quizá el hecho de que no todo el mundo se quiera meter en el agua con la moto, para después salir empapado y caer enfermo de regreso a casa, sea una de las razones por la que la MoAn jamás se comercializó.

Su apartado técnico era sobresaliente. Un motor sumergible de 2 tiempos y casi 250 c.c., un sistema de vadeo para ríos, doble encendido (batería y a patada), caja de cambios de 4 velocidades con embrague de discos múltiples bañado en aceite y frenos anti-agua de 200 mm. de diámetro.

Sin embargo, teniendo en cuenta la época en la que nació, probablemente tuviera como objetivo comercial el campo militar. Aunque esto es solo una suposición.

Su apartado técnico era sobresaliente

Tal y como nos cuentan en motorpasionmoto.com, la moto fue dotada con un motor tipo Sumble (por sumergible), mono cilíndrico de 2 tiempos y 249,31 c.c. (69,5 × 67,5 mm), contando además, para su seguridad al vadear ríos, charcas y acequias con doble encendido, batería/bobina y volante magnético. El embrague era a base de discos múltiples en baño de aceite, con cambio de 4 velocidades y frenos anti-agua de 200 mm. de diámetro. Todo un prodigio para aquella época.

 

Según palabras del NO-DO, podía rodar tanto en pavimento duro (asfalto), como terreno fangoso, constituyendo, por entonces, un vehículo excepcional y único en el mundo de la mecánica.

Las pruebas se realizaron a finales de 1955, ante la atenta mirada de personas que se disponían en el interior de la Albufera y los alrededores, tal y como demuestra el NO-DO del 19 de diciembre de 1955 (NOT N 676 A), aquel noticiero que se proyectaba obligatoriamente en los cines españoles antes de la película.

Diseñada y construida por el valenciano Antonio Martínez Carmona, la Moan, que así la llamo su inventor (MOto-ANfibia), realizó sus primeras pruebas en la Albufera, donde el piloto que probó la moto fue José Sambeat, tal y como indica el vídeo del noticiero español. Aquel día, la moto llegó a rodar por el asfalto y directamente entró al agua en la Albufera a través de una de sus compuertas, demostrando así que la moto estaba preparada para ambas características.

Eso sí, tal y como se aprecia en el vídeo, tanto el motor de la máquina en cuestión, como el motorista, se “calaron”, aunque sin embargo la prueba fue todo un éxito y el inventor valenciano quedó plenamente satisfecho.

Ahora, en nuestros días, podemos ver un homenaje e intentona de introducir en el mercado algo parecido a aquella motocicleta que bien seguro sorprendería a más de uno en aquella época. Hablamos de la Gibbs Biski, un prototipo de moto anfibia presentado en 2015 que combina tierra y agua en un solo vehículo de dos ruedas, tal y como ya lo hizo en su día la del valenciano Antonio Martínez Carmona. Este prototipo de moto, que todavía no está en el mercado, ha sido desarrollado en Auburn Hills, cerca de Detroit.

Para moverse por la Albufera es necesaria una embarcación, una pequeña barca con la que poder cruzar de un lado a otro, pero al salir del agua hay que usar otro medio de transporte para seguir ruta.

Así que Antonio Martínez pensó en crear una moto que sirviese tanto para rodar por los caminos de la Albufera como para “navegar” por el agua cuando hiciese falta.

Y así nació la Moan, acrónimo derivado de MOto ANfibia, una sencilla moto naked monocilíndrica de 250 c.c. -2T, aire- pero preparada para poder circular totalmente sumergida.

Es una sencilla monocilíndrica preparada para ser lo más estanca posible.

Para poder “navegar” por las aguas de la Albufera, la toma de aire de su carburador era estanca con una toma pensada para no tragar agua, mientras que el escape tenía una salida elevada, a la altura del asiento. Evidentemente, toda la parte eléctrica fue convenientemente aislada

La Moan en acción.

De hecho, la parte superior de la moto no debe llegar nunca a cubrirse de agua, debiendo dejar al descubierto siempre la parte superior del depósito de combustible y del asiento. Es una moto para aguas someras.

Como curiosidad, Carmona era todo un aventurero, y la moto anfibia no fue lo único que inventó. De hecho, tenía una avioneta con la que llegó a estrellarse tres veces. En su último accidente le amputaron los dos pies, y casi murió con 25 años.

En los años en los que se desarrolló esta maravilla, los motores no eran precisamente tecnología punta. Funcionaban con sistemas de platinos, a 6 voltios, y con instalaciones eléctricas que parecían un revoltijo de cables de colores, como un plato de espaguetis. A pesar de eso, cualquier motor puede funcionar bajo el agua si se le instala un “snorkel” que impida la entrada de agua al sistema. La presión de los gases del escape hace el resto, evitando que el agua se cuele por ahí.

Eso sí, la instalación eléctrica requería un mimo especial para que no se produjeran derivaciones que acabaran con el motor a medio camino entre tierra y agua. Aunque no tenemos más datos sobre este invento, no deja de ser increíble pensar que alguien tuvo la valentía de juntar dos mundos, la carretera y el agua, en una época donde todo era mucho más rudimentario.

La moto anfibia nunca llegó a producirse en serie, sino que solo existieron dos unidades. Existen fotografías de ellas en pleno proceso de prueba dentro del agua, sumergida, en la Albufera valenciana. Una de ellas acabó allí hundida, sin remedio.

Algunas fotografías, de la época, se han coloreado con técnicas modernas.

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