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Murallas de Lucca

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Lucca es una ciudad en la Toscana, centro-norte de Italia, situada sobre el río Serchio en una fértil llanura cercana (pero no sobre ella) y sobre el Mar Tirreno. Es la capital de la Provincia de Lucca. Cuenta con unos 86.000 habitantes.lucca1

Situada en la región de Toscana, la ciudad italiana de Lucca se diferencia de sus vecinas en que es una de las pocas ciudades que cuenta con una muralla defensiva que rodea el perímetro de la ciudad. En la actualidad las murallas de Lucca están prácticamente intactas a pesar de que comenzaron a construirse en tiempo de los romanos.

Existen muchas ciudades en Italia con recilucca2nto de murallas, pero pocas las que como Lucca pueden presumir de cuatro recintos que la defienden y de las que se conservan, todavía hoy, tantas partes intactas.

La primera se remonta al tiempo de los romanos y tenia forma cuadrangular, presumiblemente alta unos ocho y nueve metros, se extendía a lo largo de las actuales vías de la Rosa, del Angelo Custode, Mordini, de Gli Asili, San Giorgio, Galli Tassi, San Domenico, de la Cittadella y avenida Garibaldi. Construida con grandes bloques de piedra caliza, es de la que obviamente queda una parte menar, aunque se puede ver todavía un trozo en el interior de la iglesia de Santa Marìa de la Rosa.

Cuatro eran las puertas que se abrían en ella: la del norte, llamada después de San Frediano, desde la que se accedía a la Clodia y a la Cassia en dirección a Parma; la del este, llamada de San Gervasio en tiempo posterior, con las vías para Florencia y Roma; la del sur, llamada después de San Pedro, desde la que se tomaba el camino para Pisa; y la del oeste, bautizada de nuevo como de San Donato, que conducía a Luni.

El segundo recinto es el medieval y su construcción duró desde el siglo XII hasta el siglo XIII. La ciudad se amplió así hacia el noreste y fue necesario proteger las nuevas zonas habitadas (la de San Frediano, de San Pietro Somaldi, de Santa Marta Forisportam) con nuevos baluartes.
Construido con piedras escuadradas, tenìa cuatro puertas, de las que solamente se conservan dos para testimoniar su existencia: la de los Borghi y la de los Santos Gervasio y Protasio.
Como las otras dos, estaban provistas de puente levadizo que permitía pasar por el foso exterior. Tenían a sus lados dos torres laterales. En el interior de este recinto, pocos años después, por voluntad de Castruccio Castracani y con un proyecto de Giotto, se realizó una posterior defensa, la Augusta, que comprendía al menos un cuarto del territorio ciudadano comprendido entre los dos lados de las murallas.lucca3

El tercer recinto de murallas se remonta en cambio al siglo XVI. Fue realizado con torreones que delimitaron una parte del territorio hacia el lado noreste, mientras que al sur y al oeste la construcción se limitó sólo a grandes torreones circulares a lo largo de las viejas fortificaciones.

Finalmente el cuarto recinto, el que todavía hoy sorprende a los visitantes por su majestuosidad. Su construcción se prolongó por más de un siglo de trabajos, y se comprende el porqué al pensar por ejemplo a la increíble extensión de este espléndido “cinturón”: 4200 metros. Pero a parte de la extensión de la obra, es necesario considerar también que a lo largo de la “carrera” alrededor de la ciudad, el cuarto recinto tenía once baluartes, doce cortinas (con largas hileras de plantas) y foso externo con su respectivo terraplén y medias lunas. Por tanto, una obra colosal, para la que incluso los ciudadanos ofrecieron sus contribuciones privadamente que a menudo consistían en decenas de carros de piedras.lucca4

Detrás de las troneras de los baluartes, se hallaba la artillería: 126 cañones que estuvieron en el mismo lugar hasta la llegada de los austriacos, en el año 1799, que se los llevaron. Además de baluarte defensivo eran lugar de asilo y avituallamiento: de hecho, en los locales subterráneos, bajo bóvedas de ladrillos, se conservaban las municiones y cuanto podía servir para resistir a un ataque incluso prolongado.

En su origen tenía tres puertas: de San Donato, de San Pietro y de Santa María. La cuarta, Puerta Elisa, la hizo abrir la hermana de Napoleón en el año 1804 sobre el lado oriental de la ciudad. Otras dos, finalmente, Puerta San Jacopo y Puerta Santa Anna, se abrieron en época más reciente.
Lo más singular es que la grande y majestuosa fortificación, en realidad nunca sirvió para defender la ciudad de los ataques enemigos. Fue muy útil en cambio en el año 1812 cuando un aluvión habría podido destruir Lucca que, sin embargo, fue salvada gracias a su presencia. EI río Serchio, de hecho, se desbordó, inundando los campos de los alrededores pero la ciudad, cerrando herméticamente sus muros, consiguió quedarse al seguro.

Un detalle curioso fue el hecho de que Elisa Bonaparte Baciocchi, cuando tuvo noticia del aluvión, intentó entrar en la ciudad y para poder hacerlo tuvo que ser izada por encima de las murallas con una grúa.

Su aspecto actual es, sobre todo, agradable a los ojos: parques, jardines, un paseo memorable, hacen de las murallas algo irrepetible e inigualable.

 

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