Este Mundo, a veces insólito

Arboles

Aquí se relacionan algunos de los árboles míticos o mitológicos, de algunas de las religiones y civilizaciones más importantes.

  • Árbol Asherah asirio
  • Árbol Bodhi budista
  • Árbol de Navidad
  • Árbol hebreo
  • Árbol mítico del Japón
  • El Arbol de Jesé
  • El Árbol de la Vida
  • El Árbol del Conocimiento
  • El Árbol egipcio
  • El Árbol maya de la vida
  • El Azvhata indio
  • El gran Yggdrasil Escandinavo
  • El roble de Abraham
  • El sicomoro (Egipto)
  • Gaokarana y Haoma (Persia)
  • Jardín de las Hespérides
  • Kien-mou
  • Kiskanu (Mesopotamia y Babilonia)
  • La Ceiba – Yax-Che (Maya)
  • La Higuera india
  • La higuera ruminal

    La higuera ruminal

    La Higuera ruminal o Rmural, fue el lugar en el que fueron encontrados Rómulo y Remo, abandonados por orden de su tío Amulio a la entrada de la caverna llamada Lupercal donde según la tradición fueron amamantados por una Loba. Existían diferentes higueras sagradas que se veneraban en la ciudad. La más famosa se erigía en el Foro y era la representación directa de la higuera Ruminal, fuertemente relacionada con la vida de la Urbe. Parece que era un lugar consagrado al rito del amamantamiento, de ahí que fuera vinculado a la loba capitolina, que encontró a los pequeños y los mantuvo hasta que fueron encontrados por Faústulo, un pastor de la zona de la colina Palatina. La Higuera ruminal era visible en época de Augusto.

    Este árbol sagrado crecía cerca del Palatino.HigueraR1

    Imagen de las ruinas de Santa María

    El nombre de Ruma designHigueraR2aba el pecho materno en la lengua arcaica del Lacio, propiciado seguramente por el líquido lácteo que producía la higuera.

    El nombre de éste árbol sagrado puede significar también Higuera de la diosa Rumina, protectora de las madres lactantes y de las hembras de los animales, presidía la crianza de los niños y recibía ofrendas de leche en su templo al pie de la colina Palatina.

    Esta diosa podía adoptar dos formas: cómo animal era una loba y cómo humana era Acca Laurentia, esposa del pastor Fáustulo que encontró a los gemelos fundadores de Roma.

    Los abandonan en una zona pantanosa creyendo que el río terminaría por llevárselos y regresan a la ciudad. La tradición nos cuenta que la canastilla con los gemelos es depositada cerca de una higuera llamada posteriormente Ruminal o Romular (existen dos versiones, una en la que la higuera estaba situada al sudoeste del Palatino según Ovidio y otra en lo que posteriormente fue el comitium. Ruminal proviene de la diosa Rumina, diosa de la crianza de niños de pecho, ruma significa teta, pero actualmente Ruminalis está relacionado con el gentilicio etrusco Rumina al que se habría de referir el nombre de Roma y los Romilios) y a los pies de esta higuera una loba atraída por los lloros de los gemelos, les ofreció sus mamas. Una vez amamantados, apareció el mayoral del ganado del rey, un tal Faústulo que tras ver el prodigio se los llevó a su mujer Acca Larentia para que los criara (existe una versión en la que esta mujer Larentia era una prostituta de la zona y apodada la “loba” por los aldeanos).

    La construcción de cualquier ciudad romana se definía con la construcción de tres edificaciones imprescindibles: un capitolio, un foro y un comitium (lugar de reunión de los comicios).

    Todo lo demás era accesorio, incluso las defensas militares se añadían después de la construcción de los edificios imprescindibles.

    El centro político de ciudad de Roma, el foro, se encontraba en un valle entre la colina Capitolina al oeste, el Palatino al sur y el Quirinal al norte.Se extendía sobre más de dos hectáreas, prácticamente la totalidad de los habitantes de la roma republicana podía ocuparla a la vez.

    En el foro se encontraba la curia, el lugar de reunión del senado.

    Según la leyenda, había sido construida por el rey Tulio Hostilio, y por eso se llamaba curia hostilia. Ampliada  e incendiada en varias ocasiones, paso a llamarse  cuHigueraR3ria Julia en el año 29 d.c.

    Delante de la curia se encontraba el comitium, lugar de reunión de las asambleas de patricios (comicios curiatos) y la asamblea de las tribus de la ciudad de roma (comicios tributos), antes de que fueran trasladados al foro propiamente dicho por el tribuno de la plebe Licinio Stolon, a mediados del siglo II a.c. Era un espacio pequeño, un rectángulo de 40 x 40 metros, con sus esquinas alineadas con los puntos cardinales, con la curia hostilia en el norte.

    El comitium era también el sitio elegido por los adivinos oficiales, los augures, como un lugar apropiado para observar el vuelo de los pájaros sobre algún templo. Los romanos no tomaban ninguna decisión importante si no tenían la aprobación de los dioses, dicha aprobación o desaprobación era dada por los augures que interpretaban el vuelo de los pájaros.

    Muy pronto, el comitium fue enmarmolado, para mayor disfrute de los patricios, mientras que el foro siguió con un pavimento de tierra apisonada.

    Pero el nuevo pavimenHigueraR4to para el Comitium obligo a retirar de allí la higuera ruminal, una higuera sagrada a cuya sombra el río Tíber desbordado habría depositado la canasta conteniendo a Rómulo y Remo, fundadores de Roma.

    Como estaba prohibido cambiar de sitio los objetos sagrados, los romanos se inventaron una leyenda en la que los gemelos habían aparecido realmente en el palatino.

    Así que no tuvieron problema en trasladar la higuera sagrada allí.

    El comitium estaba bordeado por la célebre tribuna de las arengas, llamada rostra por estar adornada por las proas de los navíos capturados en el 338 a.c., en la guerra latina.

    Estas rostra estaban situados al este del comitium, y se elevaban unos tres metros, con una longitud de 24 metros y un ancho de unos doce metros, y según hacia donde se girase el orador, podía dirigirse hacia la asamblea reunida en el mismo comitium o  a la multitud reunida en el foro.

    La Higuera india

    La flora, en general desempeña un papel central en la cultura de la India, que tiene una gran tradición vegetariana. El simbolismo del árbol es mencionado en un himno del Rig-veda (10.135), y en el Bhagavad-guitá (15.1-4).Higuera1

    Dos variedades de la higuera (llamada ashuatta en sánscrito), la higuera de Bengala y el pipal son los más venerados en la tradición hindú, y ambos son considerados como árboles de la vida. La primera simboliza la fertilidad, según el Agní-purana, y es adorada por aquellos que desean tener hijos. También es conocida como el árbol de la inmortalidad en muchos escritos hindúes. Se creía que esta higuera había alimentado a la humanidad con su “leche” antes de la aparición de granos y otros alimentos.

    La higuera juega un papel de jugador u observador en varios escritos del hinduismo. Los sabios y los videntes se sientan bajo la sombra de la higuera para buscar la iluminación, mantener discursos y llevar a cabo rituales védicos. El árbol de Bodhi bajo el cual Buda alcanzó la iluminación es un árbol pipal.

    La higuera cobra especial importancia en la tradición de la India, debido principalmente a su “crecimiento en dos formas” (raíces ‘aéreas’ que crecen hacia abajo).Higuera3Higuera2

    La Ceiba – Yax-Che (Maya)

    La ceiba (Ceiba Pentandra) es considerada un símbolo sagrado en la mitología maya. En el libro del Popol Vuh  los dioses creadores sembraron en los cuatro rumbos del cCeiba1smos sus respectivas ceibas sagradas: al esCeiba2te la ceiba roja, al oeste la ceiba negra, al sur la ceiba amarilla y al norte la ceiba blanca. También sembraron una quinta ceiba al centro de todos estos rumbos; en sus raíces ubicaron el Xibalbá o Mitnal que era la morada de los muertos, en su base colocaron el Kab o la tierra que habitamos los seres vivos, y en su fuste y ramas establecieron su morada los dioses, mientras que en la cima de su copa habitaba el origen de todos los dioses en la forma de un precioso quetzal celestial. La ceiba entre los mayas era conocida como Yax-che o “árbol verde” y aún se le puede encontrar plantada en el centro de las comunidades de su zona. En Guatemala existen ceibas importantes como la Ceiba de Palín Escuintla que cuenta con más de 400 años y la ceiba de San Francisco en El Petén que ya sobrepasa los dos siglos.

    Ceiba3

    Ceiba de Palín al atardecer

    Kiskanu (Mesopotamia y Babilonia)

    Las tradiciones babilónicas nos hablan de un árbol en el centro del mundo, el cual ya conocían los sumerios. “En Eridu ha crecido un Kiskanu negro, creado en un lugar sagrado; su brillo es como los rayos de lapislázuli, y se extiende hacia el Apsu. Este es el sitio donde Ea deambulaba en el Eridu exuberante, su domicilio es un lugar de reposo para Bau…”.Kiskanu1

    Kiskanu reúne todas las condiciones del Árbol Cósmico: se levanta en el centro, en un lugar sagrado. Eridu era la ciudad sagrada del dios Ea. El brillante azul profundo –como el lapislázuli– indica en todo caso su función cósmica: él representa el espacio cósmico, la noche estrellada. Además de eso, se expande hacia Apsu, el mundo subterráneo, el abismo primordial. Esto significa que es un “arbor inversa”, un árbol invertido, enraizado en el cielo y extendiendo sus ramas sobre la tierra. Además, Kiskanu nos muestra su función como Árbol de la Vida, porque es el domicilio de los dioses de la fecundidad y de la formación (artes, agricultura, escritura, etc.) y el lugar de reposo de la madre de Ea, la diosa Bau, que es una divinidad de la abundancia, de los rebaños y de la agricultura.

    En las representaciones del viejo Oriente, el Kiskanu es el prototipo de los árboles sagrados babilónicos. Está acompañado siempre de los diferentes símbolos, emblemas o animales heráldicos, lo que señala su papel cosmológico exacto. En algunas representaciones las estrellas también se encuentran agrupadas junto a él. Una imagen del Árbol Primordial fue también hallada en Mohenjo-Daro, la capital de la civilización del gran río Indus.

    El Kiskanu es representado como una palmera de dátilKiskanu2es, de lo cual se trasluce su papel directo como Árbol de la Vida: el dátil era el alimento básico más importante.

    En caso del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que  posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con “el agua de la vida” “los frutos de la vida” para rociarla y  frotarla con ellos,  para revivírla. En otro mito  que tiene como protagonistas a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos dioses son representados como los custodios de las puertas del cielo, y se matiza que Tammuz y Shamash afirman ser los guardianes del árbol de lapislázuli  “Kiskanu” en Eridú.

    “Eridú, donde la raza humana ha sido bendecida por el dios de los cielos Anú y propiciados en el verdor de la vida por Enki, señor de la aguas profundas, cuyo templo “La casa del buen consejo” fué allí levantado y en su jardín se guarda el sagrado árbol Kiskanu “El árbol de la vida” (posteriormente se asimiló al pino negro del Paraíso babilónico…) de donde mana un agua vitalizadora y cuya vitalidad se materializa en sus frutos”

    Él árbol “Kiskanu”, por tanto,  combina los poderes del cielo y de la tierra, ya que se erige sobre la Tierra, Ki,  se alza hacia el Cielo, An/Anu, y  hunde sus raíces en las profundidades del Kur.

     

    Kien-mou

    Para los chinos el centro del universo o el lugar en donde debía ubicarse la capital perfecta fue representado a través de Kien-mou (o madera vertical). La madera era en China el 5º elemento y tenía la misma importancia que la tierra, el agua, el aire y el fuego.

    Kien-mou es el árbol de la renovación, así como del inicio absoluto, el inicio del mundo. Reúne las “Fuentes Novenas” (el reino de los muertos) con los “Cielos Novenos”, y los subsuelos del mundo con sus niveles más altos. En su tronco hueco ascienden y descienden los soberanos, que son los soles de los hombres, los intermediarios entre el cielo y la tierra.KienMou

    A ambos lados del Kien-mou se levanta, al este, el árbol P´an mou; es un melocotonero cuyos frutos otorgan la inmortalidad. El zumo de estos melocotones es elaborado por la Reina Madre Wang. Sobre el árbol, en el oeste, reposan los diez mil soles en la tarde.

    En otras imágenes del mundo, el K´ong-sang, una morera hueca, recibe el papel principal. Esta morera es hermafrodita y probablemente es más antigua que la separación del yang y el yin, la dualidad. Por ello simboliza el Tao mismo, el orden cósmico, el principio universal.

    En la mitología china, una escultura de un Árbol de la Vida representa un fénix y un dragón; el dragón representa a menudo la inmortalidad. Una historia taoísta habla de un árbol que produce un melocotón cada tres mil años. El que come el fruto recibe la inmortalidad.

    En la década de 1990, el descubrimiento arqueológico de un pozo de sacrificio en Sanxingdui en Sichuan, China, que databa de alrededor de 1200 a. C., contenía tres árboles de bronce, uno de ellos de 4 metros de altura. En su base había un dragón y las frutas colgaban de las ramas más bajas. En la parte superior, un pájaro extraño, como un (Fénix), una criatura con garras. También se ha encontrado en Sichuan, de finales de la dinastía Han (hacia 25 a 220 d. C.) otro Árbol de la vida. La base, de cerámica está custodiada por una bestia con cuernos y alas. Las hojas del árbol son monedas y personas. En la cúspide hay un pájaro con monedas y el sol.

    Gaokarana y Haoma (Persia)

    En el Avesta es célebre el árbol Gaokarana, el que fue creado por Ahura Mazda. Es el árbol de las diez mil medicinas, llamado Vispo (el que todo lo cura). Se levanta en una isla del lago divino Vourakasha, donde brotan también otras mil hierbas curativas. En sus ramas anida el pájaro Saena.
    Ese Gaokarana es el Haoma celestial, el que otorga la inmortalidad. Ahriman creó un lagarto, que fue el contrapeso a la creación de Gaokarana. La tarea del lagarto era la de hacer daño al árbol milagroso de Gaokarana (puede compararse al dragón Nidhög, que roe las raíces del Yggdrasil).

    Su reflejo en la tierra es el Haoma terreno, que crece en las montañas y que en los tiempos de los inicios fue plantado en el monte Haraiti. Herodoto dejó escrito que los griegos habían tomado de Asia Menor no solo el culto y la cultura de la palmera sino también el alfabeto, que pasaría a ser la matriz de las escrituras del mundo occidental. Es también el nombre de una importante bebida narcótica ritual entre los antiguos indoiranios, y las culturas civilización védica (antes del hinduismo) y las grandes culturas persas, tal vez preparada a partir de la planta. En el texto Avesta, el soma o haoma tiene un yasht (capítulo) entero dedicado a él. En la tradición irania, Haoma (que es el mismo dios védico Soma cuenta a Zaratustra que fue Viuanjant (el dios del sol) el primero que lo filtró. Actualmente no se sabe a qué planta hace referencia.

    El sicomoro (Egipto)

    Desde los tiempos más antiguos, en Egipto los árboles son objeto de veneración divina, tal vez también porque eran muy escasos. Al este del cielo se encuentra el alto sicomoro, un Árbol Cósmico sobre el cual los dioses están sentados. Al frente, al oeste, en la frontera del desierto, vivía la “Señora del Sicomoro”, la diosa vaca Hathor, la que ha creado el mundo y tSicomoro1odo lo que allí hay. Lleno de compasión, el sicomoro hace descender su follaje, saluda a los recién muertos y les da la bienvenida con agua y pan. Con ello les alcanza el alimento y la bebida, con lo que les asegura la vida después de la muerte. Sobre las ramas del sicomoro se sientan las almas de los muertos en forma de pájaro. Gracias a la ayuda del árbol sagrado las almas regresan al seno del mundo divino, de los seres eternos, que simplemente habían abandonado por la duración de una vida humana.

    En las representaciones egipcias se encuentra frecuentemente el motivo del Árbol de la Vida, del cual nacen brazos divinos que están llenos de regalos y que riegan el Agua de la Vida de un recipiente.

    El sicómoro empieza a mencionarse en épocas predinásticas en el Antiguo Egipto. En algunas ocasiones se menciona a Egipto como el “País de los sicomoros”, y al árbol se le llamaba falsa higuera o higuera egipcia. Según Zohay y Hopf, los egipcios eran los únicos que cultivaban este árbol, muy fácil de reproducir mediante esquejes.

    Debido a su madera incorruptible, los egipcios lo relacionaron rápidamente con la muerte y la resurrección; de ahí que se plantaran cerca de las tumbas y que los ataúdes se construyeraSicomoro2n cuando era posible con su madera blanda y ligera. También se hacían amuletos con la forma de sus hojas.

    Al principio, la tapa del ataúd se identificaba con la diosa del cielo Nut, aunque, con el tiempo, el árbol acabó identificándose también con Hathor y con Isis, las tres señoras del sicómoro.

    Es normal encontrar representaciones en las que aparecen Hathor o Nut subidas a un sicómoro dando de comer o de beber al ba del difunto. Nut adopta entonces el papel protector y compasivo de Hathor. Como árbol del viajero, era Hathor quien ofrecía sus higos a los viajeros que se encontraban con uno de estos árboles en el camino.

    Hathor aparece a veces con la mención de “Dama del sicómoro del Sur”, refiriéndose al árbol que crece en Menfis, ya que el sicómoro de Norte crecía en Heliópolis.

    El ataúd de Osiris estaba construido con madera de sicomoro y recibía la sombra del mismo árbol. Ser enterrado en un ataúd de esa madera significaba ser acogido por el abrazo de la gran madre en forma de Isis, Hathor o Nut.

    Un jeroglífico muestra dos sicómoros iguales en el horizonte del este como las puertas del cielo por las que emerge cada día el sol, de ahí que también se le conozca como “El gran árbol de horizonte oriental”.

    La diosa Isis, en forma de sagrado sicómoro, amamantando al faraón Tutmosis III. Dibujo en la tumba del rey, la KV34.

    El roble de Abraham

    La ciudad israelí de Hebrón (Al Jalil, en árabe) se encuentra ubicada 35 km al sur de Jerusalén. Según la tradición, Abraham montó su tienda cerca de la ciudad en su viaje a La Meca. Cuando su esposa murió, Abraham, que había comprado la cueva de Machpela, la enterró allí. Posteriormente, ésta pasó a ser la tumba de los patriarcas y sus esposas. Dada la importancia que la ciudad tiene para los musulmanes se ha convertido en un centro de estudios e instituciones culturales del Islam, pudiéndose observar gran cantidad de mezquitas.arbol

    La denominada Ciudad Vieja es una de las más antiguas de Israel y cuenta con un mercado o souq. Se trata de un barrio repleto de callejuelas a modo de laberinto y casas con azoteas, donde también se puede comprar la famosa cerámica de Hebrón y su cristal soplado. Uno de los edificios más importantes es al-Haram, de forma rectangular, se asemeja a una fortaleza. Cuenta en su interior con una mezquita, donde se encuentran las tumbas de los profetas y sus esposas. El mihrab estaba hecho de mármol multicolor y decorado con mosaicos. En las afueras de Hebrón se puede ver el llamado Roble de Abraham, que marca el sitio donde éste montó su tienda.

    Según el mito, este árbol sagrado es en el cual los ángeles dijeron a Abraham que tendría un hijo. Debería tener aproximadamente 5 mil años y es un remanente del bosque que alguna vez estuvo a su alrededor. Según la leyenda, el árbol morirá antes de que llegue el anticristo. La parte principal del tronco está muerta desde 1996, pero algunos brotes hacen pensar que tenemos algo de tiempo.

    El Árbol egipcio

    Los antiguos egipcios describieron el cielo como un inmenso árbol que sombreaba la tierra, las estrellas eran sus frutos y hojas y los dioses, como estrellas, se balanceaban en sus ramas. Estos frutos guardan en eterna juventud a los dioses y a las almas de los muertos elegidos.Egipcio

    En la mitología egipcia, en la Enéada de Heliópolis, la primera pareja, aparte de Shu y Tefnut (humedad y sequedad) y Geb y Nut (cielo y tierra), son Isis y Osiris. Se dice que surgieron de la acacia de Saosis, que los egipcios consideraban el “árbol de la vida”, refiriéndose a él como “el árbol en el que se encerraba la vida y la muerte”. Un mito muy posterior, cuenta cómo Seth mató a Osiris, colocándolo en un ataúd, y arrojándolo al Nilo. El ataúd llegó a ser embebido en la base de un tamarisco.

    El Sagrado Sicomoro de los egipcios también estaba en el umbral de la vida y la muerte, conectando los dos mundos.