Este Mundo, a veces insólito

Oopart

Piedra de Metcalf

Piedra de Metcalf

Mientras buscaba piedras para hacer una barbacoa en 1966, Manfred Metcalf recogió un bloque de arenisca de unos 230 mm cuadrados en Fort Benning, cerca de su hogar en Chattahoochee County, Georgia (EE.UU.) Llevaba un texto inscrito que Cyrus Gordon (1909-2001) examinó después que se le envió un molde en 1968 por Joseph B. Mahan (1921-1995) del Instituto para el Estudio de las Culturas Americanas. Pensó que podía ser un inventario, usando una forma de escritura Minoica Linear A que se estaba desarrollando hacia una verdadera escritura alfabética, el origen del alfabeto Griego Clásico. La relacionó con los indios Yuchi, afirmando que, de acuerdo a su tradición oral, se originaron en la región mediterránea, y sugirió que era de estilo cananeo (Cheesman 1972, 3). Stanislav Segert (1921-2005), un profesor de Lenguas Semíticas Noroccidentales en el University College of Los Angeles (EE.UU.), también identificó el escrito como una versión de Linear A.

En una entrevista con William F. Dankenbring, Cyrus Gordon afirmó que “No hay dudas de que estos hallazgos, y otros, reflejan comunicación trasatlántica de la Edad de Bronce entre el Mediterráneo y el Nuevo Mundo alrededor de la mitad del segundo milenio antes de Cristo“. También creía que pudo haber una conexión entre Linear A y otras escrituras egeas de la Edad de Bronce y las del Nuevo Mundo, y que el conocimiento de los escritos europeos ayudaría a descifrar el americano; no obstante, Gordon llegó a sus conclusiones antes de el progreso significativo que había sido hecho en el desciframiento de los “jeroglíficos” mayas, que no le deben nada a ninguno de los tipos del Viejo Mundo.

Hay varias cosas dignas de notar. El “texto” tiene sólo ocho símbolos, que para nada es suficiente como para atribuirlos a un sistema de escritura particular, y menos a uno proveniente del otro lado del Atlántico. Segundo, los eruditos que hacían estas afirmaciones eran en expertos en lenguas semíticas, no en las lenguas egeas en las que se supone que el texto estaba escrito. Tercero, Cyrus Gordon creía fervientemente en contactos en la Edad de Bronce entre el Mediterráneo oriental y Norteamérica, una variante de la teoría de las “Tribus Perdidas de Israel”, a pesar de la completa ausencia de evidencia arqueológica para tales contactos. Si la piedra es un fraude o una malinterpretación de rasguños sin significado (naturales o deliberados) no está claro, pero lo cierto es que no es una Inscripción Cretense Linear A.

Piedra de Bat Creek

La Piedra de Bat Creek

De www.ancient-origins.net.

La Piedra de Bat Creek fue descubierta en un pequeño túmulo cercano a Knoxville, Tennessee (Estados Unidos) en el siglo XIX. Los arqueólogos que realizaron excavaciones en el lugar en el año 1889 encontraron allí una pequeña tablilla de piedra grabada con misteriosos caracteres alfabéticos.

La misteriosa y controvertida Piedra de Bat Creek. (Fotografía: Scott Wolter)

La inscripción fue descubierta por un equipo encabezado por el entomólogo Cyrus Thomas, de la Oficina Smithsoniana para la Etnología y el Estudio de los Túmulos. Ocho años más tarde, el Congreso de los Estados Unidos asignó al Instituto Smithsoniano la responsabilidad de reanudar estas excavaciones arqueológicas. El objetivo principal de la investigación era explorar los túmulos prehistóricos de la zona. A los pocos años de iniciarse los trabajos, los arqueólogos ya habían descubierto más de 40.000 piezas arqueológicas y redactado un informe de setecientas páginas acerca de sus hallazgos, que fue presentado en el año 1894.

Thomas se preguntaba si la inscripción de la tablilla podría estar escrita en un lenguaje precolombino. Estaba fascinado por la tablilla y los secretos que encerraba, aunque no poseía los conocimientos ni las herramientas necesarios para examinar el objeto de manera adecuada. En la actualidad, sus informes sobre las excavaciones no están considerados una fuente arqueológica seria. No obstante, este descubrimiento, conocido como la Piedra de Bat Creek, permitió a Thomas a dejar su huella en la historia.

Un extraño lenguaje

En un principio, Cyrus Thomas estaba convencido de que la inscripción estaba escrita en alfabeto Cheroqui. El alfabeto Cheroqui fue creado por Secuoya, un platero cheroqui. Su nombre anglosajón era George Gist (o Guess), y creó un silabario que permitía escribir en lengua cheroqui. El silabario fue adoptado en el año 1825 por la Nación Cheroqui, analfabeta hasta entonces. En un principio estaba constituido por logogramas, pero con el paso del tiempo Secuoya creó un sistema de 85 caracteres con los que poder escribir en lengua cheroqui. Los símbolos tienen una apariencia similar a los alfabetos griego, latino y cirílico.

Grabado de la inscripción publicado en la obra de Thomas ‘Los cheroqui en la época precolombina’ (1890) (Public Domain)

Unas siete décadas más tarde, en los años 60, otros dos investigadores, Henriette Mertz y Corey Ayoob, observaron que la inscripción se asemejaba a antiguas escrituras semíticas. La cosa no acababa ahí, ya que el especialista en lenguas semíticas Cyrus Gordon afirmó en los años 70 que el lenguaje identificado en el pasado como cheroqui era en realidad paleo-hebreo. Gordon dató la inscripción en los siglos I d. C. – II d. C., y propuso una lectura de los cinco caracteres de derecha a izquierda (tal y como se hace en lengua hebrea), transcribiéndolo como LYHWD, que significaría “para Judea.” Otras interpretaciones del texto sugieren que se leería LYHWD(M), “para los de Judea”, “sólo para Judea”, o “sólo para los de Judea”. Según esta hipótesis, el antiguo lenguaje hebreo utilizado en la inscripción estaría a mitad de camino entre la inscripción de Siloam y los manuscritos paleo-hebreos del Levítico hallados en Qumram.

Otra teoría sugiere que la inscripción podría estar escrita en lengua Coelbren galesa. Según Alan Wilson, Baram A. Blackett y Jim Michael, los caracteres grabados sobre la tablilla pertenecerían al antiguo alfabeto Coelbren galés. Estos investigadores interpretaron la inscripción como “él es Madoc (nuestro) soberano.” De ahí que dedujeran que en el túmulo de Bat Creek se encontraba la tumba del príncipe Madoc, que habría viajado a América en el año 1170, o del hermano del rey Arturo II, que lo habría hecho en el 562 d. C.

Ambas hipótesis han sido bien investigadas, sin obtenerse una respuesta clara a las incógnitas que plantean. Por esta razón, los científicos se han visto obligados a buscar teorías alternativas para explicar el origen de la tablilla.

Más enigmas sin resolver de la inscripción de Bat Creek

La datación de la tablilla también se convirtió en objeto de polémica. El carbono-14 sugiere que fue creada entre los años 32 d. C. y 769 d. C., o como alternativa, entre el 45 a. C. y el 200 d. C. Estas dataciones se realizaron a partir de fragmentos de objetos hallados junto a la tablilla. Es imposible obtener resultados satisfactorios de una eventual datación de carbono-14 de la propia tablilla, ya que tras su descubrimiento ha sido manipulada por demasiada gente y afectada por numerosas sustancias que podrían alterar los resultados.

En la actualidad, la Piedra de Bat Creek pertenece a la Institución Smithsoniana, y forma parte de la colección del Departamento de Antropología de esta organización. Ha sido cedida al Museo de los Indios Cheroqui situado en Cherokee (Alabama) y también estuvo expuesta durante un tiempo en el Museo Frank H. McClung de la Universidad de Tennessee que se encuentra en Knoxville.

Transcripción de un artista masón de la frase bíblica QDSh LYHWH en escritura paleo-hebrea (Macoy 1868: 134). (Public Domain)

El túmulo en el que fue descubierta la tablilla fue arado hasta quedar completamente plano, por lo que su localización se perdió. Sólo nos han llegado descripciones de él. Según las notas escritas por los arqueólogos del siglo XIX, el Túmulo de Bat Creek albergaba nueve enterramientos. El propietario del terreno taló los árboles que habían crecido sobre el túmulo 40 años antes de que dieran comienzo las excavaciones. Fue entonces cuando descubrió que parecía haber algo interesante en sus tierras. Años más tarde, los arqueólogos descubrieron que estaba en lo cierto. Las raíces de los árboles habían alcanzado las tumbas y casi tocaban los esqueletos.

Antiguos viajeros a América

Las leyendas sobre antiguos viajes a América no han sido aceptadas por la historia oficial, aparte de las expediciones medievales de noruegos, polinesios, japoneses y otros pueblos que supuestamente llegaron a América antes que Colón. Se ha llegado incluso a plantear la posibilidad de que los fenicios navegaran en la antigüedad hasta las lejanas tierras del que se conocería en el futuro como “Nuevo Mundo”. Esta civilización podría haber transportado a individuos de otras culturas semíticas en sus barcos, en lo que sería una posible explicación de la inscripción de la tablilla de Bat Creek.

No todos los investigadores están convencidos  de la antigüedad de la tablilla de Bat Creek. Según algunos podría tratarse de un fraude creado en el siglo XIX. Existen numerosas razones que sustentan esta posibilidad. Hay quien cree incluso que su existencia podría deberse a la creciente influencia de los masones en la época.

Aparte de esto, numerosas interpretaciones relacionadas con la tablilla de Bat Creek sugieren que su objetivo era confirmar ciertas teorías sobre los orígenes de los antiguos habitantes de América. Según los defensores de esta hipótesis, los europeos querían demostrar que las tierras que estaban colonizando les habían pertenecido también en épocas remotas. La creación de una tablilla falsa para justificar esta idea es una posibilidad. Desgraciadamente, al haberse perdido la localización del túmulo y no disponer de más pruebas, todo apunta a que el enigma de la inscripción de Bat Creek continuará siendo un misterio sin resolver en el futuro.

Autor: Natalia Klimczak

La Piedra de Bat Creek fue descubierta en 1889, supuestamente en un montículo indio de Loudon County (Tennessee). La piedra tiene algunos toscos grabados que algunos interpretan como “paleo-hebreo” pero previamente habían sido considerados como una forma primitiva de Cherokee o completamente falsos. La inscripción en la piedra es casi idéntica al texto paleo-hebreo que aparece en un libro de referencia masón de 1870, como reportó American Antiquity (2004). La clave del misterio es que el dibujo de 1870 era la impresión de un artista del paleo-hebreo, no un texto verdadero. Los eruditos en hebreo descubrieron que la inscripción de Bat Creek era inconsistente con el paleo-hebreo o cualquier otra versión histórica del lenguaje. Aun los pseudohistoriadores no se ponen de acuerdo en cómo traducir la inscripción. Algunos dicen que es “Por Judá” pero el dibujo del que parece haber sido copiada significa “Santidad a Jehová” (Éxo 39:30).

Scott Wolter (el mismo que intenta legitimar la Piedra Runa de Kensington) miró la piedra bajo un microscopio en 2010 y concluyó que porque los bordes de las letras grabadas eran redondeados y no contenían limo, es porque habían estado expuestos a la intemperie y “tenían que haber sido hechas antes de la excavación del montículo por John Emmert”. No sé porque la falta de un limo de color naranja en los grabados es prueba de que estuvieron enterrados en un montículo de arcilla roja durante cientos de años. Este argumento parece más bien respaldar la teoría de que la piedra es un grabado reciente.

Wolter se contradice a sí mismo al decir que la piedra había sido lustrada antes de ser depositada en el montículo. La explicación más sencilla es que el hombre que falsificó la piedra la lustró para hacerla lucir más vieja antes de enterrarla. Esto es parcialmente confirmado por el análisis de Wolter de que sólo un lado de la inscripción está lustrado.

En 1991, los arqueólogos Robert C. Mainfort Jr. y Mary L. Kwas, escribiendo para el Tennessee Anthropologist 16 (1) declararon que el falsificador detrás de la Piedra de Bat Creek es John Emmert, el asistente que afirmó haberla encontrado. Cyrus Thomas (un etnólogo que trabajaba para el Instituto Smithsoniano) tenía dudas sobre las habilidades de Emmert, creyendo que su juicio era perjudicado por su problema con la bebida que eventualmente llevó a su despido. Tras una serie de cartas implorantes a Thomas, Emmert fue reinstalado en 1888, prometiendo darle “mayor satisfacción de la que le había dado antes” y concordando con la hipótesis de Thomas de que los Cherokee eran los constructores de los montículos. Emmert ciertamente tenía el motivo para producir un hallazgo espectacular y a pesar de que Cyrus Gordon identificara el escrito como hebreo, datándolo del 100 d. de C., también ha sido identificado con el silabario Cherokee. Pero el silabario Cherokee fue inventado en 1819 por el platero indio Secuoya (alrededor de 1767-1843, también conocido como George Gist/Guess/Guest).

Durante mucho tiempo, fue muy popular en Inglaterra, Gales y las colonias norteamericanas la idea de que el príncipe galés Madoc ap Owain Gwynedd había descubierto y colonizado las Américas en el siglo XII?

Esta teoría fue establecida por el anticuario Humphrey Llwyd (1527-68), quien escribió la primera historia de Gales en inglés (que básicamente era la traducción de una crónica en galés), detallando las vidas y obras de reyes galeses desde el siglo VII hasta el 1282. Aunque el manuscrito original estuvo inédito hasta 2002, inspiró a varios autores de la época que deseaban encontrar formas de justificar la colonización inglesa del Nuevo Mundo.

¿Qué tiene que ver la Piedra de Bat Creek con el príncipe Madoc?

Pues que en una conferencia de prensa de 28 de agosto de 2002, “los expertos en historia antigua británica“, Alan Wilson y Baram A. Blackett, anunciaron que habían descubiertos “pruebas del príncipe Madoc en América alrededor de 560“. Sí, cambiaron la fecha del siglo XII al siglo VI. De acuerdo a Wilson, los historiadores convencionales “a menudo dan una falsa fecha de 1170 y esta leyenda ha reemplazado los hechos. En este momento, hay un pequeño grupo de saboteadores tratando de robar nuestra investigación y promover esta errata…” Parece que no les llegó el memo de que esta historia había sido refutada por el químico e historiador aficionado Thomas Stephens (1821-1875) en 1858 cuando notó que en ninguna fuente medieval hay mención alguna de Madoc (los nacionalista galeses intentaron encubrir el ensayo de Stephens).

El Madoc que intentan identificar como el “descubridor” europeo de America es un Madog ap Meurig. Los autores dicen que el suyo es el nombre escrito en la Piedra de Bat Creek. Wilson y Blackett identifican la escritura como Coelbren, que describen como “un antiguo alfabeto británico conocido y registrado por historiadores y bardos del inicio de las épocas“. De acuerdo a su traducción, la inscripción dice “Madoc el gobernante es“. El Coelbren consiste de veintiuna letras básicas y diez consonantes mutadas.

De acuerdo a su declaración de prensa, las autoridades públicas en el RU han “fallado en comprometerse con este vital esfuerzo de investigación… están asustados de que un grupo independiente tal como el nuestro haya hecho tal progreso. Prefieren ignorar la antigua historia británica en vez de lidiar con ella. El pueblo galés ha sufrido, y la oportunidad de impulsar la economía, brindar miles de empleos a Glamorgan y Gwent, donde Madoc y su hermano Arturo II gobernaron, no ha sido explotada“. La acusación de que el trabajo está siendo ignorado y, peor, causando sufrimiento es una típica treta pseudocientífica.

Wilson y Blackett han identificado el montículo principal en Bat Creek como la tumba de Madoc que, recordemos, murió en 562 d. de C.

También hablaron de que iban a solicitar que se hicieron análisis de ADN, algo acerca de lo que no hay más información.

Pero ellos tienen problemas mucho mayores que el desinterés de las autoridades en su trabajo:

  1. No existe ninguna mención de este Madog ap Meurig en ninguna genealogía ni crónica medieval.
  2. La datación por radiocarbono del material en dicho montículo sitúa la fecha en el 1605 ± 170 a.p. (409 ± 174 d. de C.), lo cual lo vuelve demasiado antiguo como para estar relacionado con este Madoc.
  3. El Coelbren es una invención moderna, publicado por vez primera en 1791 por Edward Williams (1747-1826, más conocido como Iolo Morganwg), un falsificador serial. Aunque se han hecho afirmaciones de un origen anterior (tal como las “runas galesas” atribuidas al erudito Nennius o Nemnivus, se dice que él las inventó después de ser provocado por un inglés con que los galeses no tenían sistema de escritura), nada como el Coelbren es conocido antes de la época de Edward Williams. Otra prueba contra el Coelbren es que incluye consonantes mutadas y estas no se conocían en la ortografía galesa antes del siglo XII.

¿Por qué dicen estas cosas?

Pues porque Wilson y Blackett son entusiastas promotores de la arqueología arturiana alternativa, que usa evidencia muy pobre que no soporta el mínimo escrutinio crítico. En realidad, se sospecha que mucha de la evidencia que usan es fraudulenta. A este Madog ap Meurig le hacen pasar por el hermano de Athrwys ap Meurig ap Tewdrig, gobernante del siglo VI de Morgannwg (Glamorgan), el cual es su candidato para el “verdadero” rey Arturo. Por lo tanto, revivir la vieja historia del príncipe Madoc colonizando Norteamérica sólo es un truco para darle más atractivo a sus afirmaciones (“¡Wow! ¡El rey Arturo conocía las Américas antes que Colón!”).

Sus quejas frecuentes de que no son tomados en serio por los académicos es típica de los pseudoarqueólogos: cuentan a sus lectores de que las razones para ser ignorados son celos profesionales, una incapacidad para ver más allá de las ideas aceptadas y hasta oscuras conspiraciones políticas. Como tantos otros pseudoarqueólogos parecen ser incapaces de reconocer que la verdadera razón por la que los arqueólogos profesionales no les dan el reconocimiento que creen que merecen es porque sus ideas están pobremente elaboradas, apoyadas por evidencia inadmisible y, finalmente, basura.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bat_Creek_inscription

Posible presencia fenicia en América: la misteriosa inscripción de Bat Creek

Una piedra misteriosa tallada con letras de un alfabeto desconocido fue excavada en Bat Creek, Tennessee, a finales del siglo XIX.

Un informe, con la reproducción de la inscripción, fue enviado a la «Smithsonian Institution» de Washington atribuyendo su origen a la tribu cherokee.

Sin embargo, después de cincuenta años de misterio sobre lo que significaba, Joseph Maker, de Georgia, declaró, después de observar la piedra “Esta boca abajo. Vuelvanla hacia arriba. Esta en hebreo canaanita.» Resultó que decía: «Año primero de la Edad de Oro de los Judíos resolviendo asi un misterio y planteando otro. Un mensaje del antiguo Israel? En Bat Creek, Tennessee?

Huevo cósmico portugués

Huevo cósmico portugués

El inexplicable huevo cósmico portugués

Una intrigante piedra fue encontrado por Peter Daughtrey, un investigador británico y autor de «Atlantis y el Silver City» en Silves, Algarve, Portugal. Sus notables características lo convierten en único en su clase.

Él se refiere al objeto como una enorme piedra que es de unos 2 metros de largo, con aproximadamente 7.000 años de edad, y se asemeja a un huevo de la creación cósmica. Y este huevo en Silves tiene algo en él que se conecta con los mitos bien conocidos.

Esta piedra tiene un símbolo que tiene semejanzas increíbles con el diseño de la doble hélice del ADN, y muchos de estos llamados huevos de la creación se muestran con una culebra o serpiente envuelta alrededor de ella.

El huevo de la creación cósmica es un motivo mitológico que se encuentra en las historias de la creación de todo el mundo. En la mitología griega, esto se llama el huevo órfico. Huevos similares se pueden encontrar en China, Egipto y en todo el mundo antiguo. Se utiliza para explicar los principios de la vida en la tierra. Muchos de los antiguos creían que los dioses mismos enviaron el huevo cósmico a la tierra y la humanidad nacido de él.

Esta piedra estuvo una vez situado cerca de una zona donde Peter cree que la Atlántida estaba: el pequeño pueblo de Silves. Hoy en día esta piedra está en el museo de Lagos, también en Algarve.

El museo clasifico esta piedra como “Menir de pie”. Los Menirs se pueden encontrar repartidos por toda la costa oeste de Portugal, y en todo el resto del mundo. Muchos de estos menirs cuentan con tallas o símbolos extraños, muchos aún por descifrar.

Pero esto no es una piedra de pie, en realidad es una escultura. Se puede ver que el símbolo es alzado, o un relieve. No es una talla, no está grabado. Con el fin de hacer esto, el huevo entero tuvo que ser esculpido.

El huevo de la creación cósmica

Huevo órfico por Jacob Bryant’s (1774).

Quien haya hecho esto, debe haber tenido las herramientas para hacerlo. El bronce no sería suficiente. El escultor debe haber tenido otra forma de conocimiento de la metalurgia con el fin de hacerlo. Además de esto, la característica central, se asemeja a una vara.

La vara era un símbolo del increíble poder de creación en muchos mitos. Moisés tenía una vara y en Mesopotamia la vara fue considerada como un símbolo del poder de los dioses.

No sólo se parece a la del caduceo, el bastón sostenido por Hermes en la mitología griega, sino también una doble hélice, los componentes básicos del ADN.

Pero el modelo de la doble hélice no fue descubierto hasta 1953. Entonces, ¿cómo podría existir tal símbolo en relieve sobre un huevo de piedra que algunos dicen que fue tallada hace aproximadamente 7000 años?

Podría ser esto un indicio de que la mitología antigua puede no ser solamente un cuento, sino en realidad una historia de verdad, que los investigadores tienen que estudiar con más cuidado?

Un huevo cósmico o huevo del mundo es un tema mitológico y cosmogónico usado en los mitos de creación de muchas culturas y civilizaciones. Típicamente el huevo cósmico representa simbólicamente un comienzo de algún tipo.

El huevo de la creación cósmica es un motivo mitológico muy popular presente en todas las culturas antiguas de todo el mundo. Por ejemplo, si nos fijamos en la antigua mitología griega nos encontraremos con el huevo órfico.

Sin embargo, tales artefactos no sólo están presentes en Europa. Artefactos similares se han encontrado en China, Egipto y en todo el resto del mundo. Se utilizaron estos llamados “huevos de creación ‘para explicar cómo comenzó la vida en la Tierra. Muchas culturas antiguas estaban firmemente convencidos de que ‘dioses’ que habían venido de los cielos trajeron el “huevo cósmico” a la Tierra y la humanidad fue creada a partir de ella.

Curiosamente, Daughtrey cree que este tema fascinante, tiene una profunda conexión con la ciudad / continente perdido de la Atlántida, con mayor precisión el pequeño pueblo de Silves.

No hay ningún estudio posterior, ninguna otra aclaración. Como siempre el mundo “Esotérico” se ha hecho cargo del tema.

Un firme candidato al mundo de “Ooparts”.

Estela de Pontotoc

Estela de Pontotoc

De AncientPages.com

Otro artefacto controversial y muy interesante es la estela de Pontotoc encontrada en Oklahoma por Gloria Farley y Weldon W. Stout.

Pontotoc Stele

Se considera que es el trabajo de un antiguo colono ibérico en América, ya que el guión es el conocido de la región de Cachao-da-Rapa en el norte de Portugal. Representa los rayos vivificantes del sol que desciende sobre la tierra debajo. A la izquierda, las letras púnicas ibéricas deletrean “Comienzo del alba”, a la derecha “Atardecer”, con la forma de luna creciente. Dos de los paneles contienen Ogam púnico, en parte ilegible, pero lo suficientemente claro como para revelar las frases “Cuando Baal-Ra se levanta en el este, las bestias están contentas, y (cuando oculta su rostro), están disgustadas”.

Incluso se han escrito libros sobre el tema.

Se identifica la inscripción como un extracto del Himno al Atón del faraón Akhenaton, traducido aquí al púnico ibérico. El estudio adicional de esta notable estela aún está en progreso. Aunque el himno de Akhenaton data del siglo XIII a. C., esta versión estadounidense apenas puede tener más de 800 aC. El grabador que fue interrumpido, cubrió su trabajo con tierra, y nunca volvió a completar los paneles en blanco.

¿Podrían este y otros artefactos controvertidos probar la presencia de antiguos egipcios y africanos en América? Se necesitan más estudios antes de que podamos desentrañar este intrigante misterio.

Sin embargo, las tabletas grabadas con jeroglíficos que se descubrieron en la ciudad subterránea perdida del Gran Cañón también revelan la presencia del antiguo Egipto en América.

También Barry Fell:

La estela de Pontotoc se encuentra en Oklahoma. Se lo atribuye al trabajo de los colonos ibéricos en América. El nombre península ibérica se asocia típicamente con el moro africano. Esta estela representa los rayos vivificantes del sol que desciende sobre la tierra debajo. Según Barry Fell, las letras de la izquierda deletrean “Start of Dawn” – y a la derecha, “Dusk” con la luna creciente. Las frases en dos de los paneles se traducen como “Cuando Ball-Ra se eleva en el este, las bestias están contentas, y (cuando oculta su rostro) están disgustadas”. Esta es una copia del Himno a Aton del Faraón Akhenaton. El himno de Akhenaton data de 1300 aC, sin embargo, esta versión encontrada en la América antigua data del año 800 aC.

Bourne Stone en Massachusetts

Bourne Stone en Massachusetts

¿Evidencia de contacto atlántico, runas nórdicas o petroglifos nativos americanos?

Bourne Stone In Massachusetts

The Bourne Stone en Massachusetts es un misterio arqueológico. La piedra es un trozo de granito de 300 libras, sobre el que se hicieron dos líneas de tallas. El significado de las tallas ha sido muy debatido.

De acuerdo con el Instituto de Arqueología de América, la Piedra de Bourne probablemente comenzó como una puerta de entrada a un centro de reuniones de nativos americanos alrededor de 1680, luego pasó por varios propietarios, aterrizando en el Puesto de Comercio Aptucxet en Bourne alrededor de 1930.

Barry Fell, profesor de zoología de invertebrados en el Museo de Zoología Comparada de Harvard, también conocido por su controversial trabajo en la epigrafía del Nuevo Mundo, sugiere que varias inscripciones en las Américas se explican mejor por el contacto precolombino con las civilizaciones del Viejo Mundo. En opinión de Fell, las tallas en el Bourne Stone están en escritura e idioma ibérico. Fell sugiere que las personas de tipo cartagineses que escriben con la escritura ibero-púnica pueden haber llegado a la costa de Nueva Inglaterra ya en 475 a.

Algunos otros científicos han sugerido que las marcas son runas nórdicas, mientras que otra teoría es que las tallas son similares a los petroglifos nativos americanos.

Las tallas en Bourne Stone en Massachusetts nunca se han descifrado.

Ruedas de bronce en el Perú antiguo.

Ruedas de bronce en el Perú antiguo.

 

Descrito por el profesor Rafael Larco Hoyle en su libro “Perú”.

Se puede ver que son muy similares a las modernas.

MessageToEagle.com – lamentablemente, arqueología convencional se refiere a estas antiguas muy polémicas, ‘fuera de lugar artefactos’ como ‘objetos de ritual. No se sabe mucho sobre los engranajes de bronce misteriosos descubiertos en Perú, que también son conocidos como ruedas de bronce. Fueron descritos en el libro titulado ‘Perú’ escrito por el profesor Rafael Larco Hoyle (1901-1966), dueño del Museo Precolombino Larco en el Perú y el escritor de numerosos libros arqueológicos. Sin embargo, su libro no está disponible en inglés, y prácticamente es imposible encontrarlo. Aunque realmente se asemejan a los engranajes modernos, deben ser muy antiguos. Esto significa que los engranajes no habrían tenido que existir en el tiempo que lo hicieron.

En total hay seis discos en la foto y podemos ver claramente que cuatro de los seis en realidad tienen lo que se parece a los dientes del engranaje. Lo que es imposible decir de la foto es la profundidad real de los discos que le daría una indicación mucho más clara de su uso.

Los engranajes de bronce de Perú, mientras que muchos ven en los engranajes de bronce de Perú como posibles engranajes en una máquina mecánica más grande, el consenso general es que los engranajes son de hecho los discos sol. Los dos discos a la derecha de la foto parece mucho más tradicionalmente sol discos que guarda esta teoría hasta cierto punto.

Nombres alternativos para los engranajes de Perú mientras que conocemos aquí como los engranajes de bronce de Perú, estos antiguos artefactos también se mencionan como los discos del sol del Perú, y discos de bronce de la peruana.

Los ‘engranajes de bronce del antiguo Perú’, son considerados por muchos como uno de los más misteriosos artefactos descubiertos en América del Sur. Aunque no se sabe mucho sobre las enigmáticos ‘engranajes’, que son considerados por muchos como la prueba definitiva de que miles de años antes de los Inca, una civilización avanzada, florecieron en América del Sur. Hoy en día, cuando se habla de los “engranajes de bronce del Perú’ la mayoría de la gente estará de acuerdo en que están “fuera de lugar-tiempo”, mientras que los escépticos siguen confiando en que no son más que simples elementos decorativos utilizados por los pueblos antiguos que adoraban al sol.

Estas dos teorías han creado un debate en curso entre los creyentes y escépticos que han tratado de entender lo que son estos enigmáticos discos.

Otras teorías:

Los engranajes mecánicos del antiguo Perú, clave para la “Puerta de los Dioses”: Los antiguos engranajes del  Perú se ajustan a la descripción de la ‘clave’ legendaria que abriría el acceso a la “Puerta de los Dioses ‘en Hayu Marca.

Descubrimientos similares se encontraron en el Mediterráneo cuando los buzos recuperaron el mecanismo de Antikythera, un equipo que se remonta miles de años, compuesta de numerosos engranajes que extrañamente se parecen a las que se encuentran en el Perú.

Es por esto que no podemos descartar el hecho de que el misterioso ‘engranaje de bronce de Perú’ podrían haber pertenecido a un dispositivo similar al mecanismo de Antikythera, a pesar de los escépticos estarán de acuerdo en que las “artes de bronce de Perú ‘ son discos solares.

El mecanismo de Antikythera consta de 37 diferentes tipos de engranajes y es tan complejo que muchos consideran que es el primer ordenador analógico hecha por el hombre. Descubierto en una caja de madera de 340 mm × 180 mm × 90 mm, el dispositivo es un mecanismo de relojería compleja compuesta de al menos 30 engranajes de bronce de mallas. Sus restos fueron encontrados en 82 fragmentos separados, de los cuales sólo siete contiene engranajes o inscripciones significativas. El engranaje más grande (claramente visible en el fragmento A de la derecha) es de aproximadamente 140 mm de diámetro y originalmente tenía 223 dientes.

Observe los numerosos engranajes dentro del mecanismo de Anticitera

Piedra Grave Creek

Piedra Grave Creek

La piedra de sepulcro Creek, en un molde de yeso de la piedra de la colección de la Smithsonian Museo de Nacional de la historia.

http://www.econ.ohio-state.edu/jhm/arch/grvcrk.html

La Piedra Grave Creek es un pequeño disco de arenisca inscrito en un lado con unos veinticinco caracteres, supuestamente descubierto en 1838 en Grave Creek Mound en Moundsville, Virginia Occidental. Si es genuino, podría proporcionar evidencia de un alfabeto primitivo, pero el descubrimiento de que los caracteres pueden encontrarse en un libro de 1752 sugiere que probablemente es un fraude. La única imagen conocida de la piedra real es una fotografía de artículos en el E.H. Davis (circa 1878) antes de que la mayoría de la colección fuera vendida al museo de Blackmore (ahora parte del museo británico).

Descubrimiento

En 1838, una excavación arqueológica de Grave Creek Mound, dirigida por Jesse y Abelard Tomlinson, descubrió las ruinas de dos grandes bóvedas, una situada directamente debajo de la otra. Las bóvedas contenían varios esqueletos humanos y una considerable cantidad de joyas y otros artefactos. De acuerdo con Henry Rowe Schoolcraft, un renombrado geólogo que visitó el sitio en 1843, la Piedra Grave Creek fue descubierta en la bóveda superior, junto con diecisiete bolas, quinientas conchas marinas, cinco pulseras de cobre y ciento cincuenta placas de mica. Era “una pequeña piedra plana, de forma ovalada, que contenía una inscripción en caracteres desconocidos”. [1] Schoolcraft fue el primero en someter la piedra a un examen crítico, cinco años después de su descubrimiento; Encontró que “estaba desprotegido entre los utensilios rotos de piedra, piezas de cerámica antigua y otros artículos semejantes”, lo que sugiere que los que la encontraron no habían reconocido la importancia potencial del artefacto [2].

El primer relato publicado del hallazgo, junto con un grabar en madera de la inscripción, ocupó la primera página de la Crónica de Cincinnati del 2 de febrero de 1839, en un artículo escrito por el Dr. Thomas Townsend [3]. Otro dibujo de la piedra, “diferenciando esencialmente en sus caracteres”, fue publicado en el pionero americano en el mayo de 1843, acompañado por el testimonio de Abelard Tomlinson del testimonio del descubrimiento de la piedra. Dice que la piedra fue descubierta el 9 de junio de 1838, a unos dos pies del esqueleto en la bóveda superior. No tenía “grabado en él, excepto por un lado”. [3] En una declaración posterior, Tomlinson afirma que “lo quité con mis propias manos… de su cama antigua.” [2] Una carta fechada el 10 de abril de 1839, escrita por el Dr. James Clemens, que pasó dos semanas en el sitio de Grave Creek recolectando datos en el verano de 1838, parece corroborar la versión de Tomlinson de los acontecimientos. Clemens escribe que “Abelard Tomlinson, Thomas Biggs, yo y otros estuvimos presentes cuando la piedra fue descubierta con las pulseras de cobre y el collar de la concha”. [3]

Peter Catlett, uno de los trabajadores involucrados en la excavación, ofrece un relato contradictorio: “Yo era el hombre que encontró la piedra… La piedra grabada se encontraba en el interior de un arco de piedra”. Su testimonio fue apoyado por el coronel Wharton, quien asegura haber descubierto la piedra entre la suciedad y los escombros sueltos que salieron del montículo ese día. Stephen Williams, autor de Fantastic Archaeology, considera que la historia de Catlett es la más creíble, explicando que “la descripción de Tomlinson de la excavación del eje y de la deriva no coincide con ninguna de las declaraciones hechas por ninguno de los observadores de las excavaciones”. [4] La misma opinión fue expresada por M.C. Reid, en su informe de 1878, publicado en The American Antiquarian. Reid también señaló numerosos errores fácticos en la declaración de Tomlinson, concluyendo que “es muy cierto que el señor Tomlinson está equivocado y que no encontró la piedra inscrita”. [2]

Artefacto

El disco de piedra arenisca tiene aproximadamente: ¿1 pulgada (4,8 cm) de ancho y 1 pulgada (3,6 cm) de alto?. Un lado de la piedra está inscrito con 23 caracteres alfabéticos / pseudo-alfabéticos dispuestos en tres líneas con un símbolo final no alfabético en la parte inferior. No hay inscripciones en el reverso. La piedra había pasado a través de varias colecciones, pero su ubicación actual es desconocida. Mientras estaba en E.H. La colección de Davis a finales de 1800, él hizo un molde de él, que depositó al museo nacional del Smithsonian de historia natural. El Smithsonian ahora tiene cuatro moldes de la piedra. La Asociación Nacional de Antropología también tiene una impresión de cera de la piedra hecha por Davis. [5]

Inscripción

Los 23 símbolos alfabéticos / pseudo-alfabéticos inscritos en la Piedra Grave Creek han sido objeto de mucha controversia. Henry Rowe Schoolcraft fue el primero en estudiar este aspecto de la piedra. Se esforzó por determinar si los símbolos eran o no alfabéticos consultando a expertos en la materia. Su correspondencia con los antiguos anticuarios le llevó a la conclusión de que la inscripción contiene cuatro caracteres que corresponden al griego antiguo: cuatro etruscos, cinco rúnicos, seis gauleses antiguos, siete viejos Erse, diez fenicios, catorce viejos británicos, dieciséis celtíberos, Semejanza con el hebreo”. Sin embargo, estaba “inclinado a considerar toda la inscripción como Celtiberic”. [2]

M.C. Reid realizó un experimento a finales de la década de 1870, en el que pidió a cuatro personas: una profesora y una estudiante de derecho, una colegiala, un farmacéutico y un profesor universitario, crear para él “veinte o más caracteres arbitrarios que no se asemejaban a figuras o caracteres alfabéticos conocidos a ellos”. Dado que la Piedra Grave Creek fue inscrita usando sólo líneas rectas (lo cual es bastante común, ya que las líneas rectas son mucho más fáciles de inscribir que las de curva), Reid instruyó a los cuatro participantes a usar sólo “líneas rectas o combinaciones de líneas rectas”. Para simular más la inscripción real de la piedra, a los individuos no se les permitió mejorar en su primer intento (ya que uno no puede borrar todo o parte de un símbolo una vez que se inscribe). Al igual que la inscripción en la Piedra Grave Creek, estos símbolos se encontraron para parecerse a los caracteres encontrados en los alfabetos del viejo mundo. Reid fue “obligado a concluir que no hay nada en la forma de los caracteres de la Piedra Grave Creek que nos obligan a decidir que son viejos, que son alfabéticos, o si por orden alfabético que se derivan de cualquier alfabeto conocido”. [ 2]

Búsqueda reciente

En una reunión de la West Virginia Archaeological Society en octubre de 2008, el antropólogo David Oestreicher sugirió que la inscripción había sido falsificada por James W. Clemens, un médico local que había financiado la excavación a través de préstamos. Oestreicher afirmó haber encontrado la fuente de la inscripción; Un libro del siglo XVIII sobre cartas desconocidas sobre monedas y monedas españolas. “Todo en la piedra”, incluyendo “secuencias imposibles de caracteres con los mismos errores”, fue copiado directamente de este libro. [6] [7]

Como en muchas ocasiones, se trata de un oopart sospechoso de ser un fraude.

Guardar

Guardar

Objeto dentado de Vladivostok

Objeto dentado de Vladivostok

Objeto de 300 millones de años con forma de rueda dentada

23 enero, 2013

El hecho sucedió en Vladivostok, a mediados de este pasado mes de enero. Al parecer, Dmitry Vladivostokovets residente en esa ciudad del nordeste de Rusia, mientras echaba carbón a su estufa, encontró incrustado en un trozo de ese mineral una extraña y diminuta pieza metálica que llamó su atención.

Durante una noche fría de invierno un residente de Vladivostok encontró un detalle de metal con forma de rail que estaba prensado en una de las piezas de carbón que el hombre utilizó para calentar su casa. Hipnotizado por su descubrimiento, el responsable ciudadano decidió buscar ayuda de los científicos de la región de Primorie. Después de que el objeto metálico fuese estudiado por los expertos el hombre se sorprendió al conocer la supuesta edad de su descubrimiento. El detalle de metal tenía supuestamente 300 millones de años y, sin embargo, los científicos sugieren que no fue creado por la naturaleza sino más bien fue fabricado por alguien. La cuestión de quién podría haber hecho un engranaje de aluminio en los albores del tiempo permanece sin respuesta.

El detalle de metal que fue encontrado por el residente de Vladivostok es otro descubrimiento que deja perplejo a los científicos. El carbón en el que estaba aprisionado el objeto de metal fue entregado a Primorye desde las minas de Chernogorodskiy de la región de Khakasia. Vladivostokovets decidió ponerse en contacto con Valery Brier, biólogo e investigador de fenómenos extraños de la región de Primorsky de donde Vladivostok es la capital.

Cuando los geólogos rompieron la pieza de carbón en la que se encontraba el objeto de metal aprisionado y lo trataron con agentes químicos especiales, resultó que el detalle de metal era inusualmente ligero y suave. Con no más de siete centímetros de largo el objeto se encontró que estaba compuesto de aluminio 98 por ciento y un 2 por ciento de magnesio. Por un lado, tal aleación estancó a los científicos porque el aluminio casi puro se encuentra muy raramente en la naturaleza. Por lo tanto, el detalle fue definitivamente creado artificialmente. Por otro lado, sin embargo, cuando se hizo evidente que el objeto estaba hecho de una aleación de aluminio y magnesio los expertos encontraron rápidamente la respuesta a la pregunta de cómo un detalle de metal podría resistir los estragos del tiempo tan bien.

Otra cuestión que interesa a los científicos rusos es si la aleación de aluminio es de origen terrestre. Se conoce a partir del estudio de los meteoritos que existe el extra-terrestres aluminio-26 que posteriormente se descompone en magnesio-26. La presencia del 2 por ciento de magnesio en la aleación bien podría señalar el origen alienígena del detalle de aluminio. Sin embargo, se necesitan más pruebas para confirmar esta hipótesis.

La última propiedad del objeto que desconcertó a los científicos fue su forma distintiva, que era una reminiscencia de una moderna rueda dentada. Es difícil imaginar que un objeto podría tomar la forma regular de una rueda dentada con seis idénticos “dientes” de forma natural. Además, los intervalos entre los “dientes” del engranaje son curiosamente grandes en relación con el tamaño de los “dientes” mismos lo que podría significar que el detalle era parte de un mecanismo complejo. Hoy en día, tales “piezas de repuesto” son utilizadas en la construcción de microscopios y otros aparatos mecánicos. Esto plantea otra pregunta sin respuesta a los científicos modernos: ¿Cómo puede una rueda dentada de metal tener 300 millones de años si la propia forma regular de la “rueda” fue creada por el hombre millones de años más tarde?

Después de que el descubrimiento se hiciese público, los conspiradores se apresuraron a apodarla como ‘la rueda dentada OVNI. Los científicos rusos, sin embargo, no se apresuran a sacar conclusiones y harán pruebas adicionales para aprender más sobre el extraño artefacto.

El cuchillo de hierro de Tutankamón

El cuchillo de hierro de Tutankamón

El material de una de las dagas de Tutankamón procede de un meteorito

Un equipo de investigadores confirma que el hierro del arma del faraón procede del espacio

Uno de sarcófagos de oro de Tutankamón que se muestra en su en el Valle de los Reyes de Luxor. AP / QUALITY

La combinación (casi cabría escribir aleación) no puede ser más sugerente: Tutankamón y algo venido del espacio. La noticia de que, según un nuevo estudio, el hierro de una de las dagas halladas en la tumba del faraón procede de un meteorito invita a titulares tan sensacionales como Tutankamón portaba un arma extraterrestre o el cuchillo de la momia no es de este mundo, que desde luego tienen gancho. En todo caso la historia ya es bastante maravillosa sin necesidad de retorcerla.

Cuando Howard Carter desenvolvió la momia de Tutankamón en 1923 –un año después del hallazgo de la tumba- aparecieron sobre el cuerpo del joven rey, entre otros muchísimos tesoros, dos dagas ceremoniales de asombrosa factura: una atravesada en un cinturón sobre el abdomen y la otra colocada sobre el muslo derecho. Si la primera, de 31,9 centímetros, era una auténtica joya, con mango y vaina de oro, piedras semipreciosas y pasta vítrea y la hoja enteramente de oro, la segunda (numerada 256K), un poco más larga (34,2 centímetros) e igualmente una obra de arte, con pomo de cristal de roca, reveló al sacarla de su vaina una sorpresa mayúscula: la hoja de hierro.

La daga de Tutankamón que procede de un meteorito. UNIVERSIDAD DE PISA

Aparece entre las trece capas de lino que envolvían la momia.

Es una daga compuesta por mango y hoja. El mango que está incompleto, tiene unos doce centímetros de longitud, es cilíndrico. El extremo del mango opuesto a la hoja, falta un trozo, el cual se ha reconstruido mediante una pieza de metacrilato transparente, con una empuñadura de oro e incrustaciones en cornalina y cristal de roca.

Estaba protegido con una vaina de oro, al retirar la vaina, apareció una hoja de metal de unos quince centímetros de longitud, es plana, recta y simétrica hasta formar punta plana. No es de hierro forjado y de color oscuro como cabría esperar debido a su antigüedad, es muy brillante casi como acero, pues tiene una ligera mancha amarillenta cerca de la punta.

Por la correspondencia de Amenhotep III (1390-1352 a.C) y Amenhotep IV-Akenatón (1352-1336 a.C), abuelo y padre (respectivamente) de Tutankhamon, se cree que fue un regalo del rey de Mitanni “Tushratta” (1380-1350 a.C), ya que en el harén real estaba la princesa Taduhepa de Mitannia, que había sido enviada para fortalecer las relaciones ente Egipto y el reino de Mitanni que seguramente heredo Tutankhamon (1336-1327 a.C), de la misma manera se cree que heredo la daga, seria un objeto incluido en la lista de ese matrimonio diplomático.

Esta expuesta en el primer piso del museo del Cairo, en la salas del tesoro de Tutankhamon.

Ya desde entonces se comenzó a especular con la procedencia de ese metal, dado que los egipcios de la época no producían aún hierro –el reinado de Tutankamón, hace más de 3.300 años, se sitúa en la Edad del Bronce- y los objetos de ese material eran extremadamente raros en su cultura y más valiosos incluso que el oro. Se dio por sentado que el hierro procedía de otros pueblos contemporáneos que sí lo forjaban como los hititas de Anatolia. De hecho, las cartas de Amarna –la correspondencia oficial de Egipto con otros estados durante el Imperio Nuevo- mencionan el regalo a los faraones de armas de hierro (y un brazalete), incluida una daga muy parecida a la de Tutankamón que le envió a su abuelo, Amenofis III, el rey Tushratta de Mitani, y que muy bien podría haber heredado el joven monarca.

La idea de que el hierro podía proceder de un meteorito –cuerpos celestes que los antiguos egipcios conocían y probablemente reverenciaban, como muchas otras culturas, desde los inuit a los tibetanos- no es nueva (se realizaron pruebas en 1970 y 1994), pero nunca se habían presentado datos concluyentes. La nueva investigación, llevada a cabo por un equipo italiano-egipcio y publicada en un pormenorizado artículo en la revista Meteoritics & Planetary Science (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/maps.12664/full), asegura que los análisis que han realizado en dos zonas de la daga –que se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo- prueban la teoría. La composición de la hoja, determinada con exactitud mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X, presenta un alto porcentaje de níquel (11 %) solo compatible con la procedencia de hierro de meteorito. Las trazas de cobalto en el metal confirman la hipótesis, según los estudiosos, que destacan que el análisis se produjo con un aparato portátil en el propio museo y sin que la daga sufriera ningún riesgo.

Los investigadores creen haber descubierto además el meteorito del que procede el hierro del puñal. Tras comparar las muestras con las de todos los 20 meteoritos de hierro conocidos en la región, concluyen que proviene de la octaedrita de 1 kilo bautizada como Kharga y hallada en 2000 en el puerto de Mersa Metruh, a 240 kilómetros al oeste de Alejandría. Los estudiosos subrayan que la primorosa factura de la hoja revela que los artesanos de la época de Tutankamón (Dinastía XVIII) poseían una capacidad de trabajar el hierro superior a la que se les atribuía. Apuntan también que su investigación arroja nueva luz sobre el hecho de que la palabra hierro se relacionara con el cielo en antiguos textos mesopotámicos, hititas y egipcios, con un jeroglífico incluso, en uso en la XIX Dinastía (la de Ramsés II), que podría traducirse como “hierro del cielo”.

La daga de Tutankamón no es el único objeto de hierro de meteorito hallado en Egipto. Ni el más antiguo: en una tumba en Gerzeh, cerca de El Fayum, aparecieron nueve cuentas de collar hechas martilleando cuidadosamente el metal extraterrestre que datan de hace 5.200 años. El puñal podría incluso no ser la única pieza del ajuar de Tutankamón con material resultado de la caída de un meteorito. Se ha propuesto que una rara gema amarillenta tallada como un escarabeo e incrustada en el collar del faraón es en realidad cristal formado al fundirse la arena por el calor producido al estrellarse un meteorito en el desierto.

Por lo tanto no se trata de un oopart, pero se incluye aquí como curiosidad. Demostrando que con una buena investigación se podrían “desclasificar” algunos de estos casos, como tales.

Copa de Licurgo

Copa de Licurgo

La “nanotecnología” de los romanos.

Aspecto de la copa de Licurgo al ser iluminada desde atrás.

Fotografía con iluminación frontal y flash, la copa posee un tono verde que es el que toma cuando no hay luz que atraviese el vidrio.

La copa de Licurgo es una copa en jaula de vidrio romano del siglo IV que fue fabricada con un vidrio dicroico, que presenta diferentes colores dependiendo de si la luz pasa o no a través del mismo. El vidrio toma un tono rubí cuando la copa es iluminada desde atrás y verde cuando se la ilumina frontalmente.1 Es el único objeto completo de vidrio romano fabricado con este tipo de vidrio,2 y el que presenta un cambio de color más notable;3 ha sido denominada “la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido”.4

La copa también es un muy raro ejemplo de una copa en jaula romana, o diatretum, en la cual el vidrio ha sido cortado con gran esfuerzo y horadado para dejar una “jaula” decorativa en el nivel original de la superficie. Numerosas partes de la jaula han sido removidas por completo. La mayoría de las copas en jaula tienen una jaula con un diseño geométrico abstracto, pero la copa de Licurgo posee una composición con figuras,5 que presenta al mítico rey Licurgo, quien (según sea la versión) intentó matar a Ambrosía, una seguidora del dios Dionisio (Baco para los romanos). Ella fue transformada en vid que se enredó sobre el rey y lo atenazó, hasta finalmente matarlo. En la copa se observa a Dionisio y dos de sus seguidores burlándose del rey. La copa es el “único ejemplo figurativo bien preservado” de una copa de jaula.6

El vidrio

El efecto dicroico se consigue mediante un vidrio al cual se le ha incorporado una pequeña cantidad de nanopartículas de oro y plata dispersas en forma coloidal en el vidrio. No se conoce a ciencia cierta el proceso utilizado, y es probable que el mismo no fuera comprendido o controlado por los artesanos, y probablemente fue descubierto mediante la “contaminación” accidental del vidrio con polvo finamente molido de oro y plata. Es posible que los fabricantes del vidrio ni siquiera supieran que el oro desempeñaba algún rol, ya que las cantidades necesarias son minúsculas; el mismo puede haber sido aportado por las impurezas de oro contenidas en algo de plata que se pueda haber añadido (la mayoría de la plata romana contiene pequeñas proporciones de oro), o de trazas de oro o pan de oro dejado por accidente en el taller por otro trabajo. Los otros escasos fragmentos de vidrio dicroico romano que han sobrevivido presentan variaciones considerables entre los dos colores que se manifiestan.7

La empresa Corning Glass Works ha producido un material con una composición química y una estructura interna similares, que ante iluminación frontal y posterior presentan el mismo “efecto Licurgo” de cambio entre el verde y el rubí que se observa en el material del que esta construida la copa Licurgo.8 El vidrio rubino oro o vidrio rubí dorado es parecido y mucho más común, si bien es fabricado con oro coloidal, solo presenta el color rojo.

A una mezcla convencional de vidrio romano se agregaban 330 partes por millón de plata y 40 de oro: “Estas partículas se precipitaron como coloides y forman una aleación plata-oro. Al ser observadas con luz reflejada las minúsculas partículas metálicas tienen apenas el tamaño suficiente para reflejar la luz pero sin eliminar la transmisión. En el caso de luz transmitida las pequeñas partículas dispersan el extremo azul del espectro de manera más efectiva que la zona roja del espectro, por lo que la luz roja se transmite, y ese es el color que se observa. Dado que es imposible que los artesanos romanos pudieran agregar cantidades tan pequeñas de plata y oro al volumen de vidrio necesario para fabricar una copa, es probable que ellos agregaran cantidades mayores a masas más grandes de vidrio fundido, y posteriormente la proporción era diluida agregando más vidrio.”9 Las partículas miden apenas unos 70 nanómetros,10 y se encuentran inmersas en el vidrio, por lo que no es posible observarlas mediante microscopia óptica, siendo necesario recurrir a un microscopio electrónico de transmisión.11 Por su tamaño se aproximan a la longitud de onda de la luz visible, y se produce un efecto de resonancia plasmónica de superficie.12

La copa

El interior de la copa es muy liso, pero en la parte posterior de las figuras principales el vidrio ha sido ahuecado, de manera significativa, reduciendo el espesor del vidrio de las figuras y produciendo un tono de luz uniforme al ser atravesado por la luz. Esta es una característica única entre las copas que han sobrevivido; Harden sugiere que esto puede haber sido producto de una elaboración posterior.13 Una zona alrededor del torso de Licurgo posee un color diferente del color del resto del vidrio; tal vez producto de un descuido en la hechura, pero que fue aprovechada por el artesano del vidrio “de forma tal que pudo hacer que el enojo de Licurgo se destacara por el brillo intenso”.14 Luego de la prolongada etapa de corte del vidrio se realizaba el pulido fino para darle el aspecto final lo cual se realizaba mediante una técnica denominada “pulido con llama” en el cual se corría el riesgo de dañar de manera irremediable la pieza.15 En 1995 se sugirió que para la fabricación de esta y otras copas jaula se había utilizado una mezcla de molde y cortado, pero la idea no tuvo gran aceptación.16

Vista de partes en ambos colores, y la variación del rojo.

La fabricación

Al igual que otras piezas notables en vidrio romano existentes en el Museo Británico tales como la vasija de Portland un vidrio camafeo, la copa es un ejemplo en alguna medida de las habilidades desarrolladas por los talladores de gemas, o de rocas duras semipreciosas para producir recipientes, que eran artes de lujo de enorme prestigio en la Antigua Roma. No existen recipientes tallados en piedras comparable a ninguna de las dos obras, pero las habilidades de manejo del vidrio necesarias para su manufactura poseen características similares a las necesarias para la elaboración de objetos en piedras naturales como la Copa de los Ptolomeos o el Rubens Vase.17 En efecto, no fue hasta los primeros estudios detallados de la copa en 1950 que se pudo determinar que el material utilizado es vidrio y no piedra, tema sobre el cual existían diferentes opiniones.18

Es probable que tres talleres diferentes participaran de todo el proceso, tal vez ubicados no en la misma zona del imperio. Es posible que el vidrio haya sido inicialmente preparado en forma de un gran bloque de vidrio estándar claro, tal vez en Egipto o Palestina, ya que ambas regiones exportaban en grandes cantidades vidrio para postprocesar, y a veces colorear, en otras partes. El recipiente dicroico base probablemente fue fabricado en un taller especializado, para ser luego transferido a otro conformado por talladores especializados. Este era sin dudas un objeto raro y muy costoso, y los secretos de su fabricación, posiblemente no hayan sido completamente comprendido por sus fabricantes.19

Tiene varios daños pequeños, el más significativo es la ausencia de la cara de la pantera, además la copa esta fisurada; por ello el Museo Británico nunca ha quitado el anillo metálico. El pie de la copa esta dañado, y se desconoce la forma original de la base.20 El Metropolitan Museum of Art, en Nueva York posee un fragmento que mide 56 x 76 mm de un sátiro de una copa de jaula dicroica que cambia de tono del verde oliva a “ámbar rojizo”.21

El sátiro con la roca, en el nuevo exhibidor construido en el 2014.

La figura de Licurgo, confinado por la vid y desnudo a excepción de sus botas,22 se encuentra flanqueada a la izquierda por una Ambrosia agachada, en una escala mucho menor. Detrás de ella uno de los sátiros de Dionisio (mostrado con una forma humana normal) se encuentra parado sobre un pie mientras se prepara para lanzar una roca de gran tamaño a Licurgo. En su otra mano tiene un pedum o báculo de pastor.23 A la derecha de Licurgo se encuentra primero una figura de Pan,24 y a sus pies se encuentra una pantera de aspecto canino, el compañero tradicional de Dionisio, falta la cara de la pantera pero presumiblemente estaba dormitando junto al rey, y luego se encuentra el dios, burlándose de él con su brazo derecho extendido en un gesto de enojo. Dionisio lleva en su mano un tirso, el bastón especial del dios y sus seguidores, y su vestimenta posee un aspecto Oriental, tal vez indio, reflejando la creencia (tal vez errónea) de los griegos de la antigüedad sobre el origen de este culto. Falta la sección de la pantorrilla de una pierna. Una flámula que cuelga detrás de él desde su tirso se sobrepone al pie levantado del sátiro con la roca, completando el círculo de la copa.25

Se ha sugerido que esta escena no muy común era una referencia a la victoria de 324 del emperador Constantino I sobre su co-emperador Licinio, quien fue asesinado en 325.26 Otra sugerencia es que el cambio de color de verde a rojo podía haber ser interpretado como evocando la maduración de las uvas rojas, por lo que había una sutil intención de mostrar una escena con el dios del vino. Es posible que la copa haya sido concebida con la intención de que sirviera para ser usada durante las celebraciones del culto a Baco,27 todavía una práctica común de la vida religiosa romana hacia el año 300. En una supuesta carta del emperador Adriano (d. 138) a su cuñado Lucio Julio Urso Serviano, mencionada en su biografía en la Historia Augusta, se señala el obsequio de dos copas dicroicas, que el autor del siglo IV había visto: “Te he enviado copas particoloreadas que cambias de color, que me fueran obsequiadas por el sacerdote de un templo. Las mismas están especialmente dedicadas a ti y a mi hermana. Quisiera que las utilicen durante los banquetes que se realizan durante las fiestas.”28

En otras representaciones de la historia se suele mostrar a Licurgo atacando a Ambrosia, a menudo con un hacha de doble filo, mientras que sus acompañantes corren en su ayuda, o Licurgo solo enredado en la vid. La representación más parecida a la escena que se muestra en la taza es uno de los mosaicos del ábside en el triclinio en la Villa del Casale, Piazza Armerina, que podría referirse a Licurgo.29 Existe otros mosaicos en Antioquia en el Orontes, y un grupo en un sarcófago del segundo siglo en la Villa Parisi en Frascati.30 También existe un mosaico de suelo proveniente de Vienne, actualmente en el museo en Saint-Romain-en-Gal, en el que se lo muestra a Licurgo solo dentro de la vid.31 La escena precedente de Licurgo atacando a Ambrosia, corresponde a un mosaico de suelo en la Brading Roman Villa en la Isla de Wight.32 Respecto a este y otros mosaicos similares, Martin Henig indicó: “En este tipo de casos, no se trata de paganismo popular simple sino de un conocimiento recóndito. Este es el tipo de religión esotérica que el Emperador Juliano, Simaco, Praetextatus, Macrobius y Proclus apreciaban. 33

La copa probablemente fue diseñada para beber en fiestas, o en celebraciones del culto a Baco,34 donde la ausencia de un pie, una característica que también se observa en otras copas jaula, puede significar que la misma era pasada de mano en mano, tal como a menudo se hacia con las copas lujosas en las culturas medievales. En forma alternativa otras copas jaula fueron utilizadas casi con seguridad, suspendidas a la manera de las lámparas de aceite, que permite lucir el efecto dicroico de la copa.

Vista mostrando su superficie interior y la fisura.

La copa “tal vez fabricada en Alejandria” o Roma hacia el 290-325, mide 16.5 x 13.2 cm.35 Dado su excelente estado de conservación, es probable que, al igual que varios otros objetos romanos de lujo, nunca haya estado enterrada; a menudo este tipo de objetos terminaban dentro de algún relativamente seguro tesoro de iglesia. Alternativamente, es posible que al igual que varias otras copas jaula, haya sido recuperada de un sarcófago. El reborde de bronce dorado y el pie actuales fueron agregados hacia el 1800,36 lo que podría significar que fue uno de los numerosos objetos tomados de los tesoros de las iglesias durante el periodo de la Revolución francesa y las Guerras revolucionarias francesas. El pie continúa el tema de la copa con hojas de vid, y el reborde posee formas de hojas con longitudes variables que se ajustan a las escenas en la copa. En 1958 el pie fue retirado por los conservadores del Museo Británico, y volvió a ser reintegrado en la copa en 1973.37 Es posible que haya tenido montajes anteriores al actual.38

No se conoce la historia antigua de la copa; su primera mención está en un texto de 1845, en el que un escritor francés indica que la había visto “hace algunos años, en manos de M. Dubois”.39 Esto probablemente fue poco antes de que fuera adquirida por la familia Rothschild.40 Estaba entre las procesiones de Lionel de Rothschild en 1857, cuando Gustav Friedrich Waagen la vió en su colección y la describió como “barbárica y sin valor”.41 En 1862 Lionel la prestó para una exhibición en lo que es el hoy en día el Victoria and Albert Museum, y después permaneció guardada hasta 1950. En 1958 Victor, Lord Rothschild la vendió al Museo Británico por la suma de 20.000 libras esterlinas, 2.000 de los cuales fueron donados por el Art Fund (en ese entonces el NACF).42

La copa forma parte de la colección del Departamento de Prehistoria y Europa del Museo, anteriormente estuvo expuesta iluminada desde atrás en el Recinto 50. En el 2015 se la expuso en nuevo exhibidor de la donación Rothschild del Waddesdon Bequest en el Recinto 2A, con una fuente de luz en su interior que muestra en forma efectiva el cambio de color, aunque solo es posible apreciar un lado de la copa. A partir de octubre del 2015 se la mudó al Recinto 41, al ser este abierto nuevamente.