Este Mundo, a veces insólito

Ciudades y Castros

En este apartado, se relacionan las ciudades, pueblos, castros, etc., en su día más o menos importantes, y que fueron abandonados por diversos motivos: destrucción por invasión, incendio, terremotos, etc. Algunos se encuentran sumergidos debido a que en su día las costas sufrieron un retroceso debido a que un cataclismo, o un cambio climático, elevaron el nivel del mar.
De la mayoría apenas se tenían datos hasta hace relativamente poco tiempo. De otras, debido a su estado y ha su escasa exploración, hasta se tienen dudas de que sean naturales o artificiales.
Castro
Un castro es un poblado fortificado celta por lo general prerromano, aunque existen ejemplos posteriores que perduraron hasta la Edad Media existentes en Europa y propios de finales de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. Se encuentran con frecuencia en la península ibérica, en particular en el noroeste con la cultura castreña y en la meseta con la cultura de las cogotas.
La palabra castro proviene del latín castrum, que signfica “fortificación militar” (de ahí viene la palabra española castrense, “relativo a lo militar”).
Otro nombre con el que se conoce a los castros es oppidum (en plural oppida), en particular cuando son de gran tamaño.
El castro es un poblado fortificado que se empezó a habitar desde el siglo VI a. C., carente de calles que formen ángulos rectos y llenos de construcciones de planta casi siempre circular. Las casas más antiguas eran mayormente de paja-barro y las más recientes de mampostería. El techo era de ramaje y barro y después de varas largas. Fundamentalmente, eran estancias únicas. Se sitúan en lugares protegidos naturalmente (alturas, revueltas de ríos, pequeñas penínsulas), cerca de fuentes y terrenos cultivables y en el límite entre estos y zonas más altas de pastoreo.
Los castros estaban protegidos por uno o más fosos, parapetos y murallas que bordeaban el recinto habitado, pudiendo tener en sus accesos un torreón que controlaba las vías de entrada al mismo o en otro lugar estratégico.
En tiempo de conflictos, las gentes que vivían en campo abierto se trasladaban a estas construcciones, situadas en lugares estratégicos con el fin de garantizar su seguridad. Asimismo podían tener otras finalidades como la de control del territorio, vigilancia de sembrados, etc.

Ebla

Ebla

Ebla (árabe: عبيل، إيبلا) es una ciudad antigua localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el 1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.

Unos 60 kilómetros al suroeste de Alepo, en Siria, se alza una imponente colina llamada Tell Mardikh. Se trata de un típico tell, un montículo artificial resultado de una antigua ocupación humana. El lugar sufrió numerosos saqueos, pero los arqueólogos, por su parte, lo ignoraron durante largo tiempo. Hasta que, a finales de la década de 1950, unos aldeanos que realizaban labores agrícolas descubrieron allí una magnífica pileta ritual decorada con relieves. Alertado, el Servicio de Antigüedades de Alepo llamó a Sabino Moscati, catedrático de la Universidad de La Sapienza, en Roma, para proponerle la excavación del lugar. Moscati envió allí al joven arqueólogo Paolo Matthiae, quien entonces no podía imaginar que había encontrado trabajo para los siguientes cuarenta años.

El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 a. C., en sumerio y en eblaíta, una variante lingüística del idioma semítico oriental. Buena parte de los materiales epigráficos se encuentran en el vecino museo regional de Idlib (Siria).

Tablillas: Textos de Ebla

En 1964, arqueólogos italianos de la Universidad de Roma La Sapienza, dirigidos por Paolo Matthiae comenzaron a excavar en Tell Mardikh. En 1968 recobraron una estatua dedicada a la diosa Ishtar portando el nombre de Ibbit-Lim, un rey de Ebla. Esto identificó la ciudad, largo tiempo conocida por las inscripciones egipcias y acadias.

En la siguiente década el equipo descubrió un palacio de aproximadamente del 25002000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.

No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema.

Ebla en el tercer milenio a. C.

El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.

Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.

Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nieto Naram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.

Economía

Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Aššur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes.

En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 23502150 a. C.).

Gobierno

La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish.

El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.

El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal (título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos o abba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano.

Religión

Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal.

La destrucción de Ebla

Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh.

Ebla en el segundo milenio a. C.

Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.

Ebla es mencionada en textos de Alalaḫ alrededor de 1750 a. C. La ciudad fue destruida de nuevo en el turbulento periodo entre el 1650 y el 1600 a. C., por el rey hitita Mursili I o Hattusili I.

Ebla nunca se recuperó de su segunda destrucción. Sobrevivió como un pequeño pueblo hasta el siglo VII, después estuvo desierta y olvidada hasta su redescubrimiento arqueológico.

La primera campaña, en 1964, sacó a la luz cerámica del III milenio a.C., mientras que en las siguientes se descubrieron templos, palacios y una puerta monumental. Tell Mardikh se revelaba así como un importante centro económico y religioso, y la misma Siria, considerada antes un lugar de paso y patria de nómadas analfabetos, aparecía como un nuevo polo de poder, comparable con los de Mesopotamia y Egipto.

En 1968, el equipo descubrió un busto de basalto mutilado con una inscripción grabada. Matthiae encargó la traducción del texto, escrito en cuneiforme y en un dialecto del acadio, al nuevo epigrafista de la expedición, Giovanni Pettinato, profesor de Sumerología de la Universidad de Heidelberg.

La ciudad olvidada

Pettinato tradujo la inscripción rápidamente: hacía referencia a un personaje llamado Ibbit-Lim, que resultó ser un rey de la ciudad de Ebla. Tal era, pues, el nombre del yacimiento en la antigüedad. La existencia de Ebla era conocida desde finales del siglo XIX, cuando Ernest de Sarzec descubrió en la ciudad sumeria de Tello una inscripción en la que se mencionaba a Ebla como lugar de procedencia de la madera para la construcción del templo de Eninnu. La inscripción especificaba también que Ebla se hallaba en algún lugar más allá de la ciudad de Urshu, tras el altiplano sirio, lo que coincidía con el hallazgo de Matthiae y Pettinato. Sin embargo, parte de la comunidad científica se resistió a aceptar la equivalencia de Tell Mardikh con Ebla, arguyendo que la Siria de ese período no podía albergar una cultura propia y tan evolucionada.

El gran hallazgo

La gran sensación de Ebla llegó, sin embargo, en 1974, cuando Matthiae halló en las estancias de un palacio del III milenio a.C. un conjunto de 42 tablillas escritas en cuneiforme, ennegrecidas por el fuego. El arqueólogo envió un telegrama a Pettinato, que entonces estaba en Roma, para notificarle el hallazgo. El epigrafista, presa de la excitación, voló enseguida hasta Damasco y llegó a la excavación a las dos de la madrugada. Ante la mirada expectante de los presentes, Pettinato estudió las tablillas. Al cabo de un rato, exasperado, levantó la vista exclamando: «No comprendo ni una palabra». Las tablillas no estaban en acadio, sino en una nueva lengua que Pettinato bautizó como eblaíta. Tras meses de profundo estudio en Roma, Pettinato logró descifrar el lenguaje y leer las tablillas. Los resultados eran contundentes: la ciudad en cuestión era la Ebla mencionada en los textos sumerios y acadios.

Las investigaciones siguientes mostraron que esas 42 tablillas formaban parte de uno de los más grandes archivos hallados en el Próximo Oriente. Bajo las ruinas del palacio real se descubrió una cámara repleta de miles y miles de tablillas, más de 20.000. Pettinato recuerda el hallazgo: «Descendí hasta una profundidad de ocho metros y agachándome empecé a examinar la primera tablilla que recogí, cubierta por la arena de siglos». Esta vez la pudo leer con claridad: era una lista de ciudades y en ella aparecían las palabras En-Ebla (rey de Ebla). El equipo había descubierto los archivos reales de la ciudad.

Una gran biblioteca

Las tablillas contenían textos  muy variados: administrativos, religiosos y épicos, listas reales, tratados internacionales, diccionarios bilingües… Sin duda, completaban de modo inesperado la visión que se tenía del mundo oriental a mediados del III milenio a.C., y situaban a Siria en el plano de los grandes centros de Mesopotamia y Egipto.

Las tablillas aparecieron amontonadas como consecuencia de la destrucción de los estantes donde estaban cuando la ciudad fue incendiada por el rey acadio Naram-Sin; al quemarse, las tablillas cayeron unas sobre otras, pero los arqueólogos lograron restituir su colocación original y el sistema de archivo empleado. Estaban dispuestas en ángulo recto, con el reverso hacia fuera, ya que era aquí donde en los textos administrativos se escribían las sumas y una especie de título para identificarlas. Otro sistema de localización era su forma: las redondas indicaban el registro de entrada y las cuadradas el de salida. En el suelo, en cestos de mimbre, se guardaban las que eran de consulta más frecuente.

Desde entonces, el análisis de esta enorme cantidad de textos ha sacado a la luz nuevas y sorprendentes informaciones que iluminan la civilización del Próximo Oriente en el III milenio a.C.

Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla por los arqueólogos Matthiae y Pettinato en la década de 1970.

 

 

 

 

 

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    Thimlich

    Thimlich, Kenia

     Thimlich Ohinga es un complejo de ruinas de piedra en el condado Migori, el oeste de Kenia, en el este de África.[1] Es uno de los 138 sitios que contienen 521 estructuras de piedra que fueron construidos alrededor del Lago Victoria región en Kenia.[Cita requerida] El principal recinto de Thimlich Ohinga tiene paredes que varían de 1,0 a 3 metros de espesor, y de 1 a 4,2 metros de altura.[2] Las estructuras fueron construidas a partir de bloques sin labrar, rocas y stonesset en su lugar sin mortero.[2] Los densamente poblados piedras de enclavamiento. El sitio se cree que tiene más de 550 años de edad.[3] El área está ocupada los Luo. ‘Thimlich’ significa “bosque denso aterrador” en Dholuo, en el lenguaje de los Luo[2] [3], plural significa “Ohingni ” Ohinga ‘” una gran fortaleza “en (Dholuo)

    Habitantes y estilo arquitectónico

    Las personas que hablaban una lengua bantú posiblemente proto Luhya / gusii habitaron la zona durante un tiempo antes de que misteriosamente libres antes en algún momento justo antes, durante o después de la expansión de los Luo en el área. El Kisii (que viven cerca de Thimlich Ohinga) y el Maragoli, Bunyore (dos ramas de las personas Luhya) descienden de tres hombres llamados gusii, Mulogoli y Anyore respectivamente. Estos tres hombres fueron los hijos de un hombre llamado Andimi. Los Maragoli, Kisii y BaNyore la gente se asentó esta parte del sur-oeste de Kenia en algún momento del siglo 13 o el 14 antes de la llegada de los Luo hace 300 años.[2] Después de la expansión de los Luo en el área, que eran más numerosos en ese momento, los tres grupos étnicos se separaron formalmente en tres, con la dirección sur Kisii y el Maragoli (o Valogooli / Balogooli) y el Banyore (o Vanyole) en dirección hacia el norte.

    Los migrantes de Uganda, Ruanda, Sudán y Burundi se cree que tienen también hizo su camino a través de la zona, algunos de los cuales terminó yendo hacia el sur en Tanzania. Fue desalojada por última vez durante la primera mitad del siglo XX.[4]

    El estilo arquitectónico de la Thimlich Ohinga refleja el estilo de construcción de la Gran Zimbabwe Imperio, 1.900 millas/3.600 kilómetros al sur de Zimbabwe, aunque de menor tamaño. Otra diferencia es que la arquitectura Gran Zimbabwe fue construida con piedras de forma, sin embargo, al igual que Thimlich Ohinga, la utilidad de mortero parece haber sido evitado. Thimlich Ohinga es un ejemplo de la arquitectura defensiva de la sabana, que con el tiempo se convirtió en un estilo tradicional en varias partes del Este y Sur de África. Retrata prácticas homesteads de piedra y un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria. Formas posteriores de esta arquitectura de paredes de piedra se pueden ver en algunas casas tradicionales en el oeste y el sur-oeste de Kenia.[5]

    Las historias orales sugieren que Thimlich Ohinga fue construido por los entonces habitantes, y que servia como protección contra los extranjeros en Kadem, áreas Kanyamwa, así como de los vecinos grupos étnicos de lo que hoy es Tanzania – pero como los nombres sugieren, (Kadem es un ejemplo de un nombre Luo) los nombres actuales se produjo después de los Luo comenzó a habitar la zona. Por razones aún desconocidas, Thimlich Ohinga fue abandonado por los constructores originales. Con el tiempo, otras comunidades se trasladaron a la zona en el período entre los siglos 15 y 19. y los que vivían dentro de los complejos de ellas mantiene mediante la reparación y modificación de las estructuras. La re-ocupación y la reparación no interfirieron con la preservación de las estructuras. Aparte de ser una fortaleza defensiva, Thimlich Ohinga era también un centro económico, religioso y social.[Cita requerida] La investigación arqueológica llevada por los Museos Nacionales de Kenia ha dado a conocer la fabricación de productos como la cerámica, y también contenían huesos humanos y animales.[cita requerida]

    Dentro de las estructuras, son particiones de diversos tipos, como pasillos, recintos y depresiones más pequeñas. Algunos de los compartimentos incluyen secciones de juegos donde los hombres juegan a juegos como ‘Ajua’, y piedras de moler, donde las mujeres muelen el grano.[Cita requerida] corrales para ganado vacuno, ovejas, cabras, pollos, patos, gallinas de Guinea y muros de contención para los jardines eran también construida.[cita requerida]

    Las entradas se realizan a propósito pequeño, por lo que los posibles intrusos serían rápidamente sometidos por los guardias en una torre de reloj cerca de la entrada. Es fácil de escanear todo el complejo de la torre de vigilancia construida a partir de rocas levantadas.[2]

    Habitantes de Thimlich Ohinga también tuvieron fuertes laterales más pequeñas que tenían casas, áreas de comida, corrales de animales, y un granero.[6]

    Etimología

    Neville Chittick, el ex director del Instituto Británico de Historia y Arqueología en el este de África, documentó el sitio en la década de 1960. Los investigadores de los Museos Nacionales de Kenia comenzaron a trabajar en el sitio en 1980. Una vez llamado “Valle Liare” después de un valle al noreste de la zona, Thimlich Ohinga fue declarado como Monumento Nacional de Kenia con su nuevo nombre en 1981. El nombre fue cambiado porque ‘Liare Valle’ no describe la ubicación exacta del sitio.

    Localización

    Thimlich Ohinga se encuentra 181 kilómetros al sur de Kisumu en Migori condado, en una suave pendiente de la colina 46 kilometros al noroeste de Migori ciudad cerca de las minas del Macalder. Los otros 137 sitios que se parecen a ella se concentran en las áreas de Karungu, Kadem-Kanyamkago, Gwassi, promontorios Kaksingiri Lake, Kanyidoto y Kanyamwa.[7]

    Conservación

    El Kenya Wildlife Service, y el Museo Nacional de Kenia han designado Thimlich Ohinga un sitio de conservación. Animales salvajes como gallinas de guinea, diversas especies de monos, aves y antílopes viven en los bosques que rodean el sitio. El Museo Nacional de Kenia presentó una solicitud a la UNESCO, en nombre del gobierno, solicitando la inclusión de Thimlich Ohinga paisaje cultural en el patrimonio de la humanidad.[7]

    Thimlich Ohinga es un raro ejemplo, a principios de la arquitectura defensiva de la sabana que condujo a este tipo de diseño de convertirse en un estilo tradicional a través de África Oriental. Es un ejemplar de las prácticas de piedra de pared y de un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria de Kenia. Construido como un pueblo fortificado, Thimlich Ohinga sirve funciones defensivas, económicas, religiosas y sociales. La investigación arqueológica ha descubierto mucho sobre la estructura urbana y la fabricación de bienes realizadas dentro de la comunidad. Como antiguo centro urbano, muchas comunidades que rodean afirman tener una conexión con la historia de Thimlich Ohinga, amplificando así su importancia cultural local.

    Ciudad perdida de Rhapta

    Halladas en Tanzania ruinas sumergidas de la que podría ser la antigua ciudad perdida de Rhapta

    5 Julio, 2016 – 23:02

    Siglos de especulaciones relacionadas con la ciudad perdida de Rhapta podrían tocar a su fin gracias al descubrimiento realizado en el transcurso de un vuelo en helicóptero sobre la isla tanzana de Mafia. Se trata de un conjunto de antiguas ruinas parcialmente sumergidas que se cree que pertenecen a una antigua ciudad mercantil romana cuyo paradero se había perdido desde hacía 1.600 años.

    El descubrimiento se produjo cuando el submarinista Alan Sutton avistó una formación de aspecto poco común en el agua durante un vuelo en helicóptero cercano a las costas de Tanzania. Tras haber buscado estas ruinas durante tres años, anunció su hallazgo en este blog. Parecían las ruinas de estructuras que recordaban a una antigua ciudad portuaria. Los investigadores han comunicado que las ruinas ocupan una extensa área y confirman la presencia de impresionantes líneas de cimientos cubiertas por miles de bloques de piedra cuadrados y rectangulares.

    Fotografías de algunos de los bloques de piedra cuadrados y rectangulares hallados en las costas de la isla de Mafia, perteneciente a Tanzania. (Seaunseen / Alan Sutton)

    El descubrimiento ha sido también confirmado por arqueólogos de la Universidad de Dar es Salaam, que coinciden en que las ruinas muy bien podrían pertenecer a la ciudad perdida de Rhapta, mencionada en un antiguo documento por Diógenes, un marinero que hacía la ruta comercial de la India y que visitó Rhapta en su época. Sabemos que Rhapta era un puerto comercial romano del sudeste de África que se convirtió en una impresionante ciudad en el siglo I d. C. En realidad no se sabe gran cosa sobre ese lugar, más allá de una cita en la obra Periplo por el Mar Eritreo (año 50 d.C), donde se identifica con la localidad más meridional de Azania, así como la que menciona el escritor greco-egipcio Claudio Ptolomeo en su obra Geografía. Según este autor, un marinero llamado Diógenes que navegaba en una ruta con la India le explicó que se trataba de un importante centro de comercio de armas hechas de metal y carey, mercado que le habría suministrado grandes beneficios hasta convertirla en una de las metrópolis más ricas de su tiempo.

    El problema es que no hay muchas más noticias porque ese sitio, si es que existió, desapareció enigmáticamente de la Historia hace unos 1600 años. Tan sólo se dispone de un mapa, trazado en 1890 por el explorador alemán Carl Peters, situando Rhapta junto a la isla de Mafia (antaño Monfia) y aludiendo a un fuerte portugués levantado sobre ruinas anteriores.

    A finales del siglo XIX, un explorador alemán llegó a la región en busca de un antiguo puerto portugués. En el transcurso de su aventura, cartografió la isla de Mafia, lo que ayudó a Sutton a comprender mejor la topografía de la región. Según el arqueólogo Felix Chami de la Universidad de Dar es Salaam, “estas ruinas son las de Rhapta, ya que las técnicas constructivas, las piezas cerámicas y su emplazamiento encajan en todos los casos con las antiguas descripciones de la ciudad.” Chami opina que la localización de la ciudad no es discutible, a juzgar por las descripciones que han llegado hasta nosotros en antiguos documentos romanos.

    Por no saber ni siquiera sabemos su localización exacta, salvo vagas referencias a la costa sudeste africana, a la altura del litoral tanzano y la isla de Zanzíbar. Al menos así era hasta que en 2013 un helicóptero que sobrevolaba esa zona percibió unas extrañas e inusuales formas medio aflorando sobre la superficie marina en forma circular. Inmediatamente se dispararon las alarmas y se identificó ese descubrimiento con estructuras arquitectónicas y no con arrecifes, como hasta entonces.

    La ciudad de Rhapta podría haber sido la primera metrópolis del África subsahariana, y fue famosa por haber sido un centro portuario en el que se comerciaba principalmente con caparazones de tortuga y armas de metal. Desapareció de las páginas de la historia hace unos 1.600 años por razones desconocidas. Pero ahora, gracias al descubrimiento realizado por Sutton, los investigadores podrían ser capaces de desvelar los secretos que encierra esta antigua ciudad perdida.

    Como ha explicado Sutton en declaraciones recogidas por el DailyMail :

    La isla junto a la cual se encuentra es Mafia, conocida por Ptolomeo como Mafiaco. Si se trata exactamente de Rhapta es algo que los arqueólogos aún deberán resolver… Parece muy antigua y debía estar realmente bien construida, en un estilo diferente a la arquitectura de otras ruinas halladas en Tanzania, y sin duda el hallazgo va a mantener ocupados a los arqueólogos muchos años. Antes de llevar a cabo una exhaustiva investigación va a ser imposible determinar con exactitud a qué corresponden las ruinas. Parece no obstante que se trata de una ciudad portuaria muy antigua.

    Las costas africanas aún albergan muchos secretos en la actualidad. Sin embargo, la mayor parte de ellos tienen que ver con la mitad norte del continente. Uno de los más impresionantes descubrimientos de este tipo se produjo cerca de las costas egipcias. Como escribía April Holloway en Ancient Origins el 29 de abril del año 2013:

    “La ciudad de Heracleion, sede del templo en el que Cleopatra fue coronada reina de Egipto, se hundió en el mar Mediterráneo frente a las costas de Egipto hace unos 1.200 años. Fue uno de los más importantes puertos comerciales del Mediterráneo antes de desaparecer bajo las aguas hace más de un milenio. Durante siglos, se creyó que esta ciudad era un mito, de forma muy parecida a como vemos a la Atlántida en la actualidad. Pero en el año 2001, un arqueólogo submarino que buscaba los restos de barcos de guerra franceses se topó con esta antigua ciudad hundida.

    Y ahora hay nuevas noticias al respecto, en este caso facilitadas por un submarinista llamado Alan Sutton, quien, tras una serie de inmersiones y pese a la baja visibilidad subacuática, cree haber dado con el lugar exacto. Asegura haber visto lo que identifica con murallas y restos de edificios, aparte de piezas de cerámica en la arena del fondo. La marea baja que trajo la primavera hizo aflorar parte de esos restos.

    Las ruinas halladas están en un gran banco de arena (de hecho, la isla de Mafia es de arena, no tiene rocas), lo que combinado con la cálida temperatura del agua y la proliferación de algas hace que el agua se enturbie y la visibilidad sea mala. No obstante, se pueden apreciar bloques, aparentemente de piedra arenisca y de considerable tamaño (5 x 5 metros y 40 centímetros de grosor).

    Las imágenes muestran lo que asemejan ser montones de construcciones cúbicas y rectangulares dispuestas formando un anillo en un área bastante amplia. A priori no es mucho; desde luego, no suficiente para una identificación en términos absolutos. Pero Felix Chami, arqueólogo de la Universidad de Dar es-Salaam, confirma que podrían -el condicional es importante- pertenecer a Rhapta, pues las gentes locales siempre han asegurado que había casas sumergidas. Otra cosa es si se trata de ruinas tan antiguas, puesto que muchos expertos las identifican más bien con construcciones coloniales portuguesas, de las que se conservan ejemplos abundantes en esa parte del Índico. Aparte, en varias islas del entorno hay patrimonio monumental shirazi (swahili).

    Chami sugiere una teoría integradora: los lusos edificaron aprovechando lo que ya había. Se basa, dice, en el aire de estilo romano que tiene lo que muestran las fotos, muy diferente a otros elementos arquitectónicos hallados en Tanzania. De hecho, el nombre de Rhapta se debe a los romanos: así es como llamaron a la bahía donde se asentaba la urbe. En cualquier caso, está claro que aún queda mucho trabajo de estudio y excavación por delante. Ya que la arquitectura no aclara gran cosa, será interesante rescatar utensilios (herramientas, armas, cerámica…) que arrojen un poco de luz. Los arqueólogos, por tanto, tienen la palabra.

    Tiene que ser Rhapta, estas ruinas no pueden pertenecer a otro período cultural: los portugueses no habrían construido un asentamiento de cinco kilómetros de largo y tres de ancho sin tan siquiera documentarlo. Y sabemos exactamente dónde construyeron los últimos colonialistas”, explica Chami a National Geographic.

    Sutton ha tomado unas fotografías impactantes, en las que se distinguen los restos de un muro que debió de tener entre cinco y seis metros de altura y unos bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. “En el sitio arqueológico hemos hallado restos cerámicos y unas tejas que parecen ser de origen romano”, destaca Chami.

    Ruinas monumentales sumergidas en la paradisíaca isla de Mafia, frente a la costa de Tanzania. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Rhapta fue un enclave comercial célebre por su marfil, carey y cuerno de rinoceronte

    Las colosales estructuras romanas aparecen rodeadas de misterio durante la marea baja. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Los arqueólogos han hallado bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Rhapta desapareció tras la irrupción de la plaga de Justiniano en el siglo VI, que probablemente se originó en la misma ciudad. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Mada’in Saleh

    Mada’in Saleh

    Yacimiento arqueológico de Al-Hijr (Madâin Sâlih)

    Ubicación de Yacimiento arqueológico de Al-Hijr (Madâin Sâlih) en Arabia Saudita

    Coordenadas: 26°48′51″N 37°56′51″E

    País:  Arabia Saudita

    Mada’in Saleh (o Madain Saleh) (en árabe: مدائن صالح , madāʼin Ṣāliḥ, “Ciudades de Saleh“), también denominada Al-Hijr (“lugar de la roca”), es una antigua ciudad localizada en el norte de Hejaz (en la actualidad Arabia Saudí, a 22 kilómetros de la ciudad de Al-`Ula (árabe العلا). En la Antigüedad, la ciudad estaba habitada por thamudis y nabateos siendo denominada como Hegra.1

    Algunas de las inscripciones encontradas en la zona están datadas hacia el segundo milenio antes de Cristo. Sin embargo, todos los elementos arquitectónicos restantes se fechan al período de las civilizaciones Thamudi y Lihyan.

    En 2008, la Unesco proclamó a Mada’in Saleh Patrimonio de la Humanidad, convirtiéndose en el primer lugar de Arabia Saudí en conseguirlo.2

    Mada’in Saleh está considerada los segundos restos de la cultura nabatea más importante tras Petra. Nabatae.net indica que 131 tumbas se encuentran desperdigadas a lo largo de 13,4 kilómetros junto con cisternas, murallas, torres, etc.3

    Arabia Saudita se cree que ha sido cuidado con los arqueólogos y los científicos que tratan de estudiar sus ruinas antiguas por temor a que sus hallazgos podrían brillar la luz sobre las civilizaciones pre-islámicas que alguna vez florecieron allí.

    En los últimos años, sin embargo, los saudíes han aventurado cada vez más a estos sitios y las autoridades son más tolerantes con su curiosidad.

    Descrito como el sitio más grande y mejor conservado de la civilización nabatea al sur de Petra en Jordania, Madain Saleh es el primer sitio arqueológico Arabia para ser inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

    Se encuentra a 320 kilómetros al norte de Medina, la ciudad santa islámica del oeste de Arabia Saudita, y se extiende por unos 15 kilómetros cuadrados.

    Según la UNESCO, que incluye 111 tumbas, la mayoría de los cuales cuentan con una fachada decorada, dibujos de la cueva e incluso algunos pre-inscripciones nabateos.

    Además, cuenta con pozos de agua de intrincado diseño que sirven como un excelente ejemplo de genio de la arquitectura hidráulica y los nabateos.

    Los nabateos habitada por primera vez la zona en el siglo II antes de Cristo, pero su antigua civilización existía ya en el octavo o séptimo siglo AC en los países del Levante, incluyendo el Líbano, Siria y Jordania, y en ocasiones incluso aumentar la diferencia en la península del Sinaí en Egipto.

    Conocida antiguamente como Hegra, la monumental “Petra de Arabia Saudí” fue redescubierta por los arqueólogos a finales del siglo XIX

    A comienzos del siglo XX, en vísperas de los grandes cambios que pondrían fin al Imperio otomano, el oasis de Madain Saleh, al noroeste de la península Arábiga, iba a sufrir dos pequeñas revoluciones: la llegada del ferrocarril y la de los arqueólogos. Hasta entonces, esta llanura erizada de lomas de arenisca, dominio de la turbulenta tribu árabe de los Fuqara, vivía en un espléndido aislamiento, roto sólo por la presencia otomana y el intermitente paso de los peregrinos camino de La Meca. Los extranjeros no eran bienvenidos, y apenas un puñado de occidentales había osado aventurarse en la región.

    El poeta y viajero Charles M. Doughty llegó en 1876 tras haber escuchado a un inspector turco alabar la zona como el equivalente a Petra –la mítica capital de los nabateos, que prosperó en tierras jordanas entre los siglos IV y I a.C.–, pero aún más bonita. Las inscripciones que copió, descifradas por el erudito francés Ernest Renan en 1884, bastaron para demostrar que se trataba de la antigua ciudad nabatea de Hegra, el más meridional de los centros comerciales de Petra en la ruta hacia las Indias, mencionado como al-Hijr en el Corán y por los geógrafos árabes. Desde ese momento, los orientalistas soñaron con una exploración sistemática de Arabia.

    Una ciudad de piedra

    El 6 de abril de 1907, dos dominicos, Antonin Jaussen y Raphaël Savignac, profesores de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén, llegaron a Madain Saleh enviados por la Sociedad Francesa de Excavaciones Arqueológicas. Tras partir de la Ciudad Santa el 17 de marzo, atravesaron el río Jordán en Jericó para llegar a Madaba, en Jordania, donde tomaron el recién inaugurado ferrocarril hasta Tabuk. Los 250 kilómetros finales hasta su destino los hicieron a lomos de camello. Durante tres semanas recorrieron la zona, examinando todos los rincones de los macizos de arenisca que salpicaban la llanura en busca de las huellas de la ciudad que había florecido dos mil años antes.

    Reloj de sol de piedra arenisca, con inscripción en arameo del siglo I a.C., hallado en Mada’in Saleh.

    En ésta y dos expediciones posteriores, en 1909 y 1910, Jaussen y Savignac encontraron una acumulación informe de estructuras de adobe mezcladas con fragmentos de cerámica. Aunque no hallaron viviendas, recopilaron numerosa información sobre la arquitectura funeraria. Gracias al estudio de Petra, ya se sabía que los nabateos usaban los macizos de arenisca para excavar tumbas rupestres cuyas fachadas luego esculpían. En Hegra, los dominicos hallaron los mismos tipos de coronamiento con almenas y frontones de tipo grecorromano. Los más ricos y mejor conservados están en las paredes del macizo conocido como Qasr el-Bint, al este de las ruinas de la ciudad. A diferencia de Petra, durante los primeros siglos de la era cristiana algunos habitantes de Hegra grabaron epitafios con el nombre de los difuntos y las fechas de su muerte, las cuales aportan indicios preciosos para comparar la evolución de ambas ciudades.


    Jaussen y Savignac también descubrieron el «lugar santo» de la ciudad, sito en Djebel Ithlib, un macizo formado por una multitud de cimas erosionadas por el viento y situado quinientos metros al este de Qasr el-Bint.

    A este lugar santo se accede a través de una estrecha garganta, en cuya entrada se halla una sala rupestre para banquetes (diwan). Nichos votivos con piedras sagradas e inscripciones de carácter religioso jalonan las paredes del desfiladero, que desemboca en un pequeño circo rocoso semejante a un verdadero espacio sagrado al aire libre.

    En el siglo VII, el lugar ya estaba abandonado y su ocupación por los nabateos había sido olvidada. Para los árabes de Hejaz, allí vivió otro pueblo, los tamudeos, que usó las tumbas rupestres como viviendas. Circulaba incluso una leyenda, recogida en el Corán, sobre la ruina de la ciudad y la extinción de sus habitantes: el profeta Saleh, enviado por Alá para convertir a los tamudeos, les entregó una camella de leche inagotable, pero éstos mataron al animal, persiguieron a su cría y tendieron una trampa al profeta. Así, Dios envió un gran viento que acabó hasta con el último de ellos. Esta tradición dejó trazas en la toponimia local. El punto de entrada en la llanura de Madain Saleh desde el norte se llama Mabrak en Naqah, es decir, «el lugar donde la camella se arrodilló». Un lugar en el cual generaciones de viajeros han grabado sus nombres en la parte inferior de las paredes.

    Nuevos estudios

    Las fuentes antiguas dicen poco sobre la Hegra preislámica y sólo la arqueología aporta algo de luz. La expedición de los padres Jaussen y Savignac fue durante mucho tiempo la única fuente de información sobre la antigua Hegra. Sería sólo en la década de 2000 cuando, tras algunas intervenciones esporádicas, se retomaron las excavaciones en el marco de una misión arqueológica franco-saudí. La excavación de numerosas zonas de habitación de la ciudad ya ha demostrado que si bien los nabateos fueron los causantes de la riqueza de la ciudad, no fueron sus fundadores; y también que los romanos se anexionaron el reino nabateo en 106 d.C. Pero Roma no se apropió de esta ciudad situada en el extremo meridional de su imperio.

    Según algunos textos del Corán, Al-Hijr fue poblada entre el tercer y cuarto milenio antes de Cristo por los Thamud (Thamudis), quienes encontraron en el lugar un suelo fértil, agua dulce y una ubicación idónea al estar situada cerca de una ruta comercial. Estos textos islámicos señalan también que los Thamud quisieron tallar sus casas en la montaña y fueron castigados por Dios siendo golpeados por rayos y terremotos en la Antigüedad. Esta reputación de lugar maldito ha llegado hasta la actualidad, algo que el Gobierno trata de superar  por el potencial turístico de la zona.

    Se conoce también la presencia de otro pueblo, los Lyhian (Lehyans), en la primera mitad del primer milenio antes de Cristo por las inscripciones encontradas en lo alto del monte Athleb, desde donde los Lyhians podían controlar los convoys que circulaban por las rutas comerciales. Permanecieron en el lugar hasta que fueron derrotados y expulsados por los Nabateos en torno al siglo I (quizás un poco antes), durante el reinado de Al-Harith IV. Otros historiadores indican que ambos pueblos se convirtieron en aliados. Sea como fuera, tras la llegada de los Nabateos el lugar sufrió un gran movimiento de urbanización. Tomaron Al-Hijr y la convirtieron en su ciudad más importante en el sur, su segunda ciudad tras la capital, Petra.

    Emplazada en medio del desierto, emergen unas gigantescas rocas excavadas donde se sitúa la ciudad con unos rasgos arquitectónicos similares a los de Petra. La geología de Mada’in Saleh es idónea para los asentamientos nabateos con sus característicos tallados monumentales en las rocas llenos de inscripciones. En el conjunto arqueológico podemos encontrar palacios, templos y multitud de tumbas. Algunas obras pueden llegar hasta los 16 metros de altura esculpidos en las rocas, incluso encontramos grietas naturales que nos recuerdan al estilo de su ciudad hermana. Gracias además a su emplazamiento y a su escaso turismo, los restos que han llegado hasta nosotros están mejor conservados que los de Petra.

    Los nabateos desarrollaron además una agricultura de oasis, cavaron pozos y tanques para el agua de lluvia en la roca. Gracias al comercio y al monopolio que tenían sobre el incienso, la mirra y las especias, el reino nabateo floreció en esta ciudad y se convirtió en un punto clave del comercio entre el norte y el sur del territorio gracias a que estaba situado en la ruta terrestre que llevaba al Mar Rojo.

    En el año 106 el reino nabateo fue anexionado al Imperio Romano y la región se convirtió en la provincia romana de Arabia. La ruta comercial pasó de ser de norte a sur a través de la península arábiga a una ruta marítima a través del Mar Rojo. Con la caída del comercio la ciudad comenzó a ser abandonada y la desertificación hizo el resto.

    Desde la caída del Imperio Romano hasta la aparición del Islam no se conoce prácticamente nada sobre Hegra en ese período de tiempo. Sólo hay menciones esporádicas de algunos peregrinos camino de La Meca en los siglos posteriores, quienes mencionan Hegra como lugar para la provisión de suministros o agua. En la época del Imperio Otomano, se sabe que se erigieron una serie de fortalezas en Al-Hijr para proteger la ruta de peregrinación hasta La Meca.

    Ya en pleno siglo XX, en la década de los 60, el gobierno de Arabia Saudi desarrolló un programa para que las tribus beduinas nómadas se asentaran en Al-Hijr y reutilizaran los pozos de agua ya existentes y las características agrícolas del lugar. Sin embargo el programa duró poco, el reconocimiento oficial de Al-Hijr como sitio arqueológico en 1972 llevó al gobierno a reubicar a estos beduinos más al norte, más allá de los límites de Mada’in Saleh con la finalidad de preservar el lugar. Las excavaciones e investigaciones arqueológicas han sido muy escasas desde 1972 por las leyes del país y no ha sido hasta el año 2.000 cuando por fin se han invitado a diversas expediciones a poder investigar el yacimiento y han podido arrojar algo de luz sobre la inmensa obra realizada por los nabateos.

    Un total de 4 necrópolis han sobrevivido al paso del tiempo, las cuales cuentan con más de 130 tumbas excavadas en la roca a lo largo de 13,4 kilómetros, la mayoría de ellas con inscripciones nabateas en sus fachadas. Jabal al-Mahjar, Jabal al-Khuraymat o Qasr al walad son algunos de los nombres que reciben estas necrópolis, donde destaca esta última por tener unas finas inscripciones y la más monumental de las tumbas excavadas en la roca con más de 16 metros de fachada. Además, un total de 2.000 tumbas no monumentales forman también parte del lugar.

    Una observación más cercana de las fachadas nos indica el status social de la persona enterrada, el tamaño y la ornamentación de la estructura refleja la riqueza de la persona. El hecho de que la ciudad estuviese situada en una ruta comercial ha influido también en su cultura y se puede apreciar en la decoración de sus construcciones, especialmente en las fachadas, donde se combinan elementos asirios, egipcios, fenicios con los propios nativos. Algunas tumbas tienen también decoraciones romanas e inscripciones latinas de la época en la que el territorio fue anexionado a Roma.

    Los interiores de las estructuras son mucho más sencillos, sin apenas decoración y en muchos casos lisos y llanos.

    Jabal Ithlib es otra de las construcciones más conocidas. Se trata de un área religiosa cuya característica principal es un largo desfiladero de 40 metros que conduce a la sala del Diwan (una especie de consejo musulmán de justicia) y que recuerda a Siq, el angosto desfiladero que lleva a las ruinas de Petra.

    Por todo ello, además del reconocimiento de la UNESCO se le ha dado también el sobrenombre de “La Capital de los Monumentos“.

    Guyaju

    Guyaju

    El Área Escénica Guyaju (Residencia de Acantilado) se encuentra a unos 20 kilómetros al noroeste de la Gran Muralla de Badaling.

    Al igual que la Gran Muralla de Badaling, Guyaju también juega un papel muy importante como patrimonio cultural por las distintas leyendas y misterios de la zona.

    Las casas cueva de Guyaju (que significa antigua casa del acantilado) se encuentran a unos 90 kilómetros al noroeste de Beijing, China. Fueron habitadas por el pueblo Xiyi durante la dinastía Tang (618-907).

    Las ruinas de Guyaju se encuentran cerca de Pekín en China. Son conocidas popularmente como “el misterio de los tiempos” o “los milagros del tiempo”. El conjunto arqueológico es una pared vertical de granito de 10 metros de altura que se perfora con 147 cámaras de diferentes tamaños y formas. Algunas están conectadas entre ellas y otras no. Las cámaras tienen puertas, chimeneas y pasos entre ellas ya que constituía en sí una ciudad.

    Hay más de 100 viviendas esculpidas en la ladera. Algunas tenían elegantes columnas de piedra y se disponían en dos grupos de aldeas que se abastecían con el agua fresca de un manantial natural. Además habrían tenido una fachada con estructura de madera y una cubierta vegetal cuando estaban habitadas. Stone candelabros, fogones de piedra, armarios y pesebres en las cuevas, las ventanas y las puertas permanecen como todos los rastros de sus misteriosos habitantes antiguos.

    La parte de cueva de las casas varía en tamaño desde 4 m2 hasta unos todavía reducidos 20 m2 (43-215 pies cuadrados). Algunas casas están conectadas perpendicularmente mientras que otras lo están horizontalmente con estrechos pasillos y escaleras de piedra. No se trataba de viviendas primitivas. Algunas muestran restos de salas de estar y camas con calefacción conocidas como kang, un sistema de calefacción central que se remonta 5.000 años antes de Cristo en China y Corea. Millones de personas viven todavía felizmente en casas cueva por todo el mundo

    La construcción de estas cámaras no se conoce con exactitud como tampoco la fecha en que comenzaron a ser habitadas o dejaron de serlo. Se estima entorno al año 1000 la etapa en la que estuvieron en pleno uso como viviendas.

    Guyaju puede ser considerado como la mayor residencia de acantilado que ha sido descubierta en China. Es realmente asombroso las 147 casas esculpidas directamente en la piedra hechas por hombre se encuentren a lo largo del acantilado de 10 metros de ancho, con una superficie de 100.000 metros cuadrados en total. Los tamaños de las casas tienen diferentes formas y tamaños. Entre todas, la más grande es una de dos pisos y con habitaciones laterales unidas. Algunos investigadores creen que sería la sala de reuniones de los dueños de esta gran residencia del acantilado. Además, todas estas casas de piedra están totalmente equipadas con puertas, ventanas, camas de piedra, estantes de piedra y lugares para cocinar.

    Gonur-Tepe

    Gonur-Tepe – Turkmenistan

    Photo credit: Heritage Institute

    If not for Viktor Sarianidi, un controvertido arqueólogo de la antigua Unión Soviética que excava con bulldozers de la vieja escuela en lugar de instrumentos dentales modernos, nosotros nunca podríamos haber sabido de la increíble cultura de Gonur Tepe en Turkmenistán aislado. “Todo el mundo me opone porque solo he encontrado estos artefactos”, él rabió un día. “Nadie cree que nadie vivió aquí hasta que vine!”

    Tepe” medios de la Lomita. En regiones sin árboles, estos montículos indican a los arqueólogos que las ruinas de un asentamiento de ladrillos de barro antiguos pueden estar bajo. En la década de 1970, Sarianidi perseveró sobre el áspero desierto de Karakum para excavar la tierra aparentemente estérilof Gonur, que es un poco más de 59 kilómetros (37 millas) de la ciudad de María.

    Él encontró los restos de una ciudad fortaleza y una sofisticada cultura que formaba parte de un grupo de asentamientos que se extiende a través de las llanuras de Asia Central hace unos 4.000 años. Sorprendentemente avanzadas, Gonur contaba con templos, casas, calles, drenes y canales incluso para irrigar los campos y las huertas. Posiblemente la primera ciudad para unir el este y el oeste, Gonur activamente en el comercio con las ciudades distantes. Los residentes eran artesanos que intrincadas joyas de oro, plata y otros metales. Eruditos al principio creyeron que una sociedad tan avanzada no pudo haber existido en esta área para al menos 1.000 años.

    Los investigadores occidentales finalmente bautizado como este perdieron civilización “Oxus”, después el nombre griego para el río que atraviesa la región. Pero el misterio perdurable es lo que pasó con esta ciudad y sus miles de personas. Aunque hay algunas teorías, no hay ninguna prueba real. Los registros arqueológicos muestran que Gonur simplemente desaparecieron después de pocos siglos.

    ‘Tepe “o” depe’ es una palabra turcomana por un montículo y es sinónimo de la palabra “contar”, que se utiliza en el Medio Oriente para denotar montículos o colinas pequeñas. En áreas sin árboles, tales características geográficas a menudo indican la presencia de asentamientos antiguos enterrados formados a partir de estructuras de ladrillos de barro comprimido a través del tiempo por la ocupación humana más tarde y más tarde por tierra en colinas artificiales. Si los tepes contienen restos de asentamientos construidos uno encima del otro, las excavaciones revelan capas de asentamientos que se pueden fechar el uso de modernas técnicas de laboratorio. Las capas más bajas son, por tanto, normalmente las capas de mayor edad.

    El mayor de los asentamientos descubiertos en el delta Murgab noreste se encuentran las ruinas llamadas Gonur-Tepe. No hemos leído otras capas en esta excavación a partir de este escrito, aunque se que es muy posible que la menor, mayor, capas esperan a ser descubiertas.

    El más grande de todos los antiguos asentamientos descubiertos en el delta Murgab es Gonur-Depe (o Gonur-Tepe. Gonur también se escribe Gonor o Gunar). Gonur se encuentra a unos kilómetros al norte de setenta las ruinas de Merv y unas tres horas en coche de María. El área alrededor de Gonur está escasamente poblada.

    El sitio de Gonur ocupa un área de aproximadamente 55 hectáreas y consiste en el complejo principal en la parte norte del sitio y un (130 x 120 m = 1,56 hectáreas) complejo más pequeño hacia el sur.

    El complejo sur también se dice que es 3 hectáreas en tamaño y que puede incluir estructuras circundantes.

    Una gran necrópolis se encuentra al oeste del sitio. En el centro del complejo norte es una estructura similar a la ciudadela fortificada. Ambos complejos tienen muros de la fortificación. Los muros de la fortificación del complejo son el sur de ancho, de 8 a 10 metros de altura y interespaciados con torres redondas a lo largo de sus lados y las esquinas. Hay cuartos paredes residenciales dentro de las fortificaciones.

    Gonur era una ciudad grande para los tiempos y el hogar de miles de residentes. Fue para todos los propósitos prácticos, una ciudad, una metrópolis. La ciudad había diseñado cuidadosamente calles, drenajes, templos y casas. Las personas que cultivan los campos que rodean el cultivo de una amplia variedad de cultivos y productos que incluyen trigo, cebada, lentejas, uvas y otras frutas.

    La gente de Gonur también eran comerciantes y probablemente entre los que desarrolló los primeros vínculos comerciales entre el este y el oeste a lo largo de lo que llegó a ser conocido como las Rutas de la Seda. Los buenos comerciantes llevados a ciudades distantes incluidos los fabricados a partir de marfil, oro y plata. Enterraban a sus muertos en tumbas elaboradas llenas de joyería fina y carros con ruedas.

    El complejo norte Gonur tenía una estructura central ciudadela similar a unos 100 metros por 180 metros (cerca de 350 por 600 pies) de tamaño y rodeado por una alta muralla y torres. La ciudadela se encuentra dentro de otro gran recinto amurallado. Esta pared tenía bastiones cuadrados y fue a su vez colocada dentro de un gran recinto amurallado cerrado óvalo que incluía una gran cuencas de agua y muchas viviendas y otros edificios.

    El arqueólogo Viktor Sarianidi que excavó las ruinas, comenzó una tendencia a llamar Gonur, Margush (o la capital de Margush), un nombre usado por el Achaemenians para Mouru o Merv, un millar de años después de Gonur había sido abandonado. Nosotros preferimos decir que Gonur fue un importante centro administrativo y metrópolis de Mouru, el nombre más antiguo avéstico para la nación.

    Sarianidi también identifica la estructura sur como un templo catedral. Dudamos fuertemente esta conclusión para el análisis de Sarianidi tiene numerosos errores de hecho y él no muestra ningún conocimiento real del zoroastrismo, su doctrina y la práctica en la que basa muchas de sus conclusiones. Estos errores y falta de comprensión (o incluso un intento de investigación objetiva) ponga en tela de juicio la credibilidad y veracidad de sus declaraciones sensacionalistas y extravagantes sobre el funcionamiento de las diferentes estructuras dentro de los complejos Gonur.

    La evidencia de las excavaciones apunta a la ciudad de Gonur funcionamiento para el tiempo relativamente corto de unos pocos cientos de años después de que fue abandonada por sus habitantes.

    Parece que ha sido un reservorio natural o artificial al lado de la ciudad y dentro de sus paredes exteriores. Los campos y las huertas de los alrededores fueron regadas mediante largos canales que los residentes habían abierto de los brazos alimentados por glaciares del río Murgab delta. Dado que los ríos fueron alimentados por glaciares y puesto que los autores no tienen que depender de la lluvia para el riego, los cultivos no fueron amenazados por la sequía.

    Además de los canales de agua a los residentes de Gonur habían abierto desde el río para regar sus campos, la ciudad también tenía un sistema de suministro de agua y alcantarillado sofisticado. Aparece el agua que fue traída a la ciudad. La ciudad también parece que dos sistemas de aguas residuales separadas, una para aguas residuales ordinaria y el otro – se sugiere – para el agua que se había utilizado para el lavado ritual de los cuerpos durante los funerales. Teniendo en cuenta otras conclusiones fantásticas y mal informadas acerca de Sarianidi ritos zoroastrianos, hay que preguntarse acerca de la veracidad de esta construcción.

    Un artículo publicado por la web de la Agencia de Noticias del Estado de Turkmenistán, cita a Viktor Sarianidi líder de las excavaciones Gonur, como indicando que en la primavera de 2006, su equipo descubrió un gran edificio del templo cerca del palacio central. Sarianidi fecha la construcción y funcionamiento de la estructura de entre finales del 3 al segundo milenio antes de Cristo temprana.

    El artículo de la agencia de noticias estatal Turkmenistán describe el edificio descubierto en 2006 como “un edificio monumental notable por las estrictas formas geométricas y diseño arquitectónico brillante. La parte central de la” capilla “(sic), que tiene las paredes a veces 1,5 metros de espesor y orientados estrictamente a los lados del horizonte es de particular interés. Las habitaciones tienen los ángulos complementarios. Los principios de la planificación de algunos bloques arquitectónicos indican los fines específicos del uso del complejo del templo. Por ejemplo, tres habitaciones con pasillos similar a un solo tipo y se corresponden directamente con el diseño arquitectónico construcciones monumentales en el antiguo Oriente”. Observamos que el lenguaje retorcido utilizado en el informe se hace una clara comprensión de su contenido difícil.

    En la fotografía de las habitaciones excavadas del “templo” se muestra más arriba, la sala más grande tiene una base circular que el nuevo artículo de la agencia de Turkmenistán describe como un “horno” con una cámara interior y exterior. La cámara interior contenía material quemado presumiblemente residuo del combustible utilizado, pero que el artículo no se identifica. El artículo señala además que las ollas que se encuentran en el entorno de la construcción tenían un revestimiento interno que les hizo resistente al agua, lo que las hace capaz de contener líquidos.

    Reconstruction of the Gonur south fortifications at National Museum of Turkmenistan. Photo credit: Kerri-Jo Stewart at Flickr

    Como hemos dicho anteriormente, tenemos serias preocupaciones acerca de las conclusiones alcanzadas por Sarianidi algunos de los cuales sabemos que son los hechos. Otros científicos no sólo han fracasado para verificar las afirmaciones de Sarianidi tener restos descubiertos de sustancias estupefacientes almacenados en contenedores dentro de estos “templos” (sic), pero también se han identificado los residuos de las impresiones de las semillas almacenadas dentro de los contenedores, ya que un grano de alimentos.

    Sarianidi ha estado obsesionado con la idea de que la función principal del “templo” era apoyar el ritual de la preparación de un narcótico que él describe como el haoma zoroástrica. Se discute el absurdo de esta idea más adelante. También afirma que estos llamados templos de Togolok-21 y Gonur “tenían altares de fuego, así, que siempre se encuentra en lugares secretos dentro de los templos y se oculta detrás de altos muros ciegos.”

    Debemos tener en cuenta que los primeros seguidores de Zoroastro no como lo que sabemos construir templos urbanos. En cualquier caso, zoroastrianos no tener en cualquier tiempo templos construidos para producir un narcótico – Nunca. Esta sugerencia es altamente ofensiva para los zoroastrianos.

    Reconstrucción del complejo norte Gonur. Tenga en cuenta los muros de protección sucesivas con la más externa que rodea lo que parecen ser las viviendas. Es de esperar que durante un ataque armado, los ciudadanos se han retirado detrás de la seguridad de las paredes de la fortaleza interior, artista desconocido

    Excavated Gonur north complex. Photo credit: Black Sands Film

    Un sitio de entierro real aparente a Gonur contiene artículos de lujo, un carrito con ruedas de bronce con cubierta, y los restos de un camello. Crédito de la imagen: vario. tzaralunga en Flickr

    Ciudad de la Edad del Bronce en el Egeo

    Ciudad de la Edad del Bronce en el Egeo

    Una gran ciudad de la Edad de Bronce aparece bajo las aguas del Egeo

    Día 31/08/2015 – 17.54h (ABC)

    Sus murallas de tamaño descomunal y forma de herradura datan del tiempo de las pirámides de Giza

    Lugar del hallazgo

    El gobierno griego anunció ayer que se han hallado los restos de una gran ciudad de la Edad de Bronce sumergida en el Egeo. El ministerio de Cultura, Educación y Asuntos Religiosos anunció que el asentamiento, que data de hace 4.500 años aproximadamente, cubre un área de 5 hectáreas., lo cual revela que se trata de una urbe de bastante importancia.

    El hallazgo, producido en la Bahía de Kiladha, en la Península del Peloponeso, ha preservado hasta hoy un espacio superior a una hectárea y consta de estructuras de piedra defensivas, superficies pavimentadas, caminos, torres, piezas cerámicas, herramientas y artefactos asociados al lugar como hojas de obsidiana.

    Se han podido estudiar estructuras defensivas, así como pavimentos, calles y caminos, la base de torres, elementos de cerámica, herramientas y un buen número de artefactos de valor arqueológico que nos hablan de la vida que llenaba esta ciudad en su época de esplendor.

    Los autores del descubrimiento son los miembros de un equipo internacional de la Universidad de Ginebra y la escuela suiza de arqueología que tiene su sede en la bahía de Kiladha, en la península del Peloponeso. Mientras buscaban evidencias de la que podría ser la ciudad más antigua de Europa, buscaban restos que se remontase hasta 8.000 años. Fue entonces cuando dieron con esta ciudad, mucho menos antigua, pero no menos importante.

    Entre los hallazgos destacan unas estructuras defensivas en forma de herradura junto a una muralla lineal, de las que se cree que pudieron ser torres utilizadas para la fortificación de la ciudad. Sin embargo, las estructuras son únicas no habían sido documentadas antes en la Edad de Bronce, que es la datación que se ha podido establecer para estas ruinas.

    Tamaño inédito en Grecia

    El profesor Julien Beck de la Universidad de Ginebra dijo que los cimientos de esta estructura son de una «naturaleza monumental, no conocidos en Grecia hasta ahora». «La verdadera importancia de nuestro descubrimiento es en parte debida al enorme tamaño de las edificaciones. Debe haber habido una superestructura de ladrillo sobre estos enormes cimientos de piedra. Las posibilidades de hallar este tipo de muros bajo el agua son realmente pequeñas. El tamaño total de la ciudad aún no lo conocemos. Y tampoco sabemos por qué está rodeada de fortificaciones», añadió Beck.

    Beck ha explicado que el descubrimiento de la ciudad es importante también tanto por la cantidad como por la calidad de los objetos que se han recuperado, incluyendo piezas de cerámica, del tipo rojo, herramientas de piedra, cuchillos de obsidiana que datan del periodo Heládico (3.200 a 2050 a.C.) De hecho, fueron los fragmentos de cerámica hallados durante un sondeo en la cercana playa de Lambayana los que condujeron al equipo a indagar más y a descubrir la ciudad.

    Uno de los arqueólogos mide una estructura de la ciudad

    Ministerio de Cultura griego

    Más de seis mil piezas se han extraído del agua, halladas entre las ruinas, por lo que Beck habla de «un paraíso para los arqueólogos» cuando se refiere al yacimiento. Los cuchillos de obsidiana, según opina el arqueólogo, proceden de rocas volcánicas de la isla de Milos, en el archipiélago de las Cícladas, habitado desde el tercer milenio a.C.

    Entre las claves de la época que guardan estos objetos extraídos habrá sin duda nuevos descubrimientos sobre rutas comerciales, comercio y vida diaria en el periodo.

    Del tiempo de las pirámides egipcias

    Las murallas que se han documentado «son contemporáneas de las pirámides de Giza, construidas en torno al 2.600/2.500 a.C., así como de la civilización cicládica (3.200 a.C.) y los primeros minoicos de Creta (2.700-1.200 a.C.)», afirma Spero News, el medio que ha avanzado la noticia del hallazgo. Sin embargo, preceden en más de mil años a la civilización micénica (1650-1100 a.C.).

    La ciudad de la Edad de Bronce que dormía bajo las aguas del Mar Egeo

    ·         Con un tamaño equivalente al de diez campos de fútbol, los arqueólogos señalan que el pueblo encontrado en la Bahía de Kiladna, al sur de Atenas, data de la Edad de Bronce

    Un grupo de investigadores del departamento de Antigüedades Submarinas griego, la Universidad de Génova y la Escuela suiza de Arqueología radicada en el país heleno ha descubierto los vestigios de una ciudad de la Edad de Bronce (entre 3.000 y 2.000 a.C.) sumergida bajo las aguas del mar Egeo.

    Pavimento dentro de la muralla de la ciudad hallada

    Ministerio de Cultura griego

    El profesor de la Universidad de Ginebra Julien Beck aseguró al portal Spero Foro que “estructuras defensivas de este tipo nunca se han encontrado antes de este período de tiempo en Grecia”. Además, señaló que la importancia del descubrimiento se debe en parte al gran tamaño que ocupó el recinto: “Debe haber habido una superestructura de ladrillo por encima de una base de piedra, y las posibilidades de encontrar este tipo de muros bajo el agua son extremadamente bajas”.

    La investigación se inició en 2014, momento en el que este equipo de arqueólogos andaba tras la pista del pueblo más antiguo de Europa. Esperaban encontrar evidencias de hace al menos 8.000 años, sin embargo han terminado localizando los vestigios de una ciudad del Tercer Milenio a. C. justo debajo de la superficie de la bahía que forma parte del Golfo Argólico, del sur de Grecia.

    Según ha anunciado el Ministerio de Cultura griego, los expertos consideran que estamos ante lo que habría sido un asentamiento costero importante hace miles de años, cubierto ahora por el Egeo y a la vista de la cercana playa de Lambayanna. El profesor Beck asegura que el tamaño total de la instalación “aún no se conoce ni sabemos tampoco por qué está rodeada de fortificaciones”.

    Fragmentos de cerámica encontrados.

    Ministerio de Cultura griego

    El equipo de arqueólogos sostiene además que, aunque la antigua economía en ese momento era fundamentalmente agraria, existe una clara evidencia de la innovación tecnológica con la que contaba este pueblo. Un hecho que podría esclarecer datos acerca del comercio, el transporte y la vida cotidiana de la época.

    Hasta la fecha, se tomaba como referente de este tipo de ciudades a Lerna, popularizada por la mitología griega porque fue allí donde Hércules realizó sus famosos doce trabajos. Sin embargo, tras este hallazgo, los investigadores tendrán que examinar de nuevo los planos de Lerna, situada en el cercano golfo de Nauplia, puesto que la nueva ciudad descubierta podría servir ahora como nuevo referente.

    Si bien el hallazgo no ha respondido correctamente a las expectativas de los arqueólogos, las piezas que encontraron en aguas de la Argólide, en el golfo al sureste de Argos, desvelaron mucho más que los últimos vestigios de una ciudad prehistórica. La misión inicial habrá quedado retrasada por el descubrimiento, naturalmente, pero las recientemente halladas joyas arqueológicas valen la pena.

    Un buzo en el yacimiento

    Ministerio de Cultura griego

    Hablamos de una ciudad completamente sumergida en el Egeo, datada en torno al año 2500 a.C. (cinco siglos arriba o abajo), en el Bronce Heládico, y de la que ya han emocionado, entre otras cosas, los tremendos cimientos de las que serían sus murallas, algo que ha llamado la atención no sólo por cuanto implicara la existencia de un sistema de ciudad fortificada en aquella época, sino por la monumentalidad de la construcción y su buen estado de conservación.

    Por el momento, además de la documentación sobre los cimientos y el pavimento de las calzadas de la ciudad, se ha podido extraer un buen juego de tesoros: cerámica roja, cuchillos fabricados de obsidiana, un tipo de roca ígnea, y otras herramientas de piedra que se suman a los seis mil objetos que ya se encuentran fuera del agua protectora. Aún no se han podido determinar las dimensiones exactas de la población, pero el tamaño de la fortificación promete una ciudad de tamaño considerable.

    Las ruinas de Loropeni

    Las ruinas de Loropeni

    26/06/2009 – 19:40

    Sevilla, 26 jun (EFE).- Las Ruinas de Loropeni, que son las fortificaciones mejor conservadas de Burkina Faso, han sido inscritas hoy en la Lista del Patrimonio Mundial, con lo que este país de la zona occidental de África ingresa por primera vez en este catálogo de la UNESCO, según ha acordado su Comité en Sevilla.

    Este bien cultural, de 11.130 metros cuadrados, es el primero de este país africano en ser declarado Patrimonio de la Humanidad y, según ha destacado la UNESCO tras inscribirlo el Comité, en él se hallan los impresionantes muros de piedra de la mejor conservada de las diez fortalezas existentes en la zona de Lobi.

    Como parte integrante de un conjunto más amplio de cien recintos de piedra que atestiguan la importancia que tuvo el comercio del oro a través del Sáhara, recientemente se ha comprobado que las ruinas de esta edificación, situadas cerca de las fronteras de Burkina Faso con Costa de Marfil, Togo y Ghana, tienen como mínimo diez siglos de antigüedad.

    Este asentamiento humano fue ocupado por los pueblos lohron y kulango que controlaban la extracción y transformación del oro en la región durante su periodo de apogeo, entre los siglos XIV y XVII.

    Según la UNESCO, quedan muchas incógnitas sobre el sitio porque todavía no se han hecho excavaciones en una gran parte de él, aunque parece que sus habitantes lo desertaron en algunos periodos de su secular historia, hasta abandonarlo definitivamente a principios del siglo XIX, y se espera conocer más por excavaciones futuras.

    Las ruinas de Loropeni se encuentran a unos 45 km al oeste de Gaoua a lo largo de la carretera sin pavimentar entre Gaoua y Banfora. Dejando Gaoua en dirección a Banfora, verá la señal que marca la ubicación de las ruinas en el lado derecho de la carretera.

    Al subir, verás las imponentes paredes de piedra (volcánicas). La guía le mostrará alrededor de las áreas interiores de la fortaleza al explicar el fondo histórico del sitio. Las excavaciones arqueológicas han producido fragmentos de cerámica, puntas de flecha, huesos de animales y varios especímenes botánicos conservados. La datación del carbono muestra que la fortaleza pudo haber sido construida en el siglo XI. Evidentemente, ha habido varias inhabitaciones del sitio a lo largo de su historia. Algunas presunciones son que era una ciudad de tipo fortificado a lo largo de una antigua ruta de caravanas que jugó un papel en el comercio de oro y que muy bien pudo haber sido utilizada en la trata de esclavos también. Las paredes internas y los restos de pared parecen indicar posiciones de entradas y habitaciones o compartimientos. Según donde se han encontrado artefactos particulares, se presume que había cuartos de mujeres, áreas de tenencia de animales e incluso un depósito de armas para los guerreros que protegían la fortaleza. Más excavaciones y más investigación debe revelar más con el tiempo.

    Hay planes para que se establezca un museo, pero esta parte del proyecto aún no ha comenzado. Actualmente, los trabajadores están en el sitio usando arcilla especialmente preparada para fortalecer las áreas de las paredes que están en mayor riesgo de caer.

    Es un sitio muy impresionante en términos de sus características físicas naturales, su significado histórico, y su intriga. Un sitio realmente todavía en su estado muy natural, vale la pena una visita si estás en las zonas de Gaoua y / o Banfora de Burkina Faso.

    Caral

    Caral

    Ciudad Sagrada de Caral-Supe, Lima

    Coordenadas: 10°53′37″S 77°31′13″O

    País: Perú

    Extensión: 66 hectáreas

    Caral fue la capital de la civilización Caral; se encuentra situada en el valle de Supe, a 182 kilómetros al norte de Lima (Perú) y 23 km del litoral y a 350 msnm.1 Se le atribuye una antigüedad de 5000 años y es considerada la civilización más antigua de América.2 3 4 Está listada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.5

    Caral-Supe se desarrolló entre 3.000 y 1.800 a.C. (Arcaico Tardío y Formativo Inferior) y fue contemporánea de otras civilizaciones primigenias como las de Egipto, India y Mesopotamia.6

    Ubicación

    Caral se halla situado en el distrito de Supe de la provincia de Barranca del departamento de Lima, a 184 km al norte de Lima Metropolitana, y a 23 km de la costa del Océano Pacífico, en un espacio geográfico conocido como el Norte Chico. Para llegar al sitio arqueológico se debe tomar un desvío a la altura del km 184 de la Panamericana Norte, vía que se despliega por la margen derecha del río Supe; al llegar al centro poblado de Caral se debe seguir el desvío hacia el parador turístico, hasta el puente peatonal. Desde ahí se debe caminar aproximadamente 20 minutos hasta el Centro de Recepción.7

    Medio geográfico

    Caral es el más imponente de todos asentamientos urbanos del Formativo Inferior situados en el valle medio inferior de Supe. Dichos asentamientos son ocho en total: Pueblo Nuevo, Cerro Colorado, Allpacoto y Llapta (en la margen derecha) y Lurihuasi, Miraya, Chupacigarro y la misma Caral (en la margen izquierda). La zona se encuentra encerrada por la configuración de la cordillera: hacia el oeste los cerros de ambos lados del valle se cierran formando una garganta; lo mismo ocurre hacia el este. En total son 10 km de largo que conforman una sección de valle fértil, bien definido y de fácil control.8

    Bienvenidos a Caral, Perú

    Si hablamos de todo el espacio geográfico del valle de Supe (zona del litoral y valle medio y bajo), existen en total 20 asentamientos, pero los que muestran mayor extensión, complejidad y monumentalidad arquitectónica son los 8 mencionados anteriormente, entre los que destaca nítidamente Caral, que indudablemente habría tenido un rango preeminente entre todas.9

    Etimología

    En los años iniciales del siglo XXI, el lingüista huachano Alfredo Torero publicó que el idioma quechua habría tenido su origen en los valles de Supe, Fortaleza y Pativilca. Esta afirmación la hizo después de estudiar la toponimia (nombres de los lugares) de los tres valles. Caral, nombre del centro poblado cercano al sitio arqueológico, aparece mencionado en los procesos de idolatrías del siglo XVII en Cajatambo. Es posible que Caral sea un nombre quechua. Sobre su significado no hay acuerdo, aunque algunos lingüistas han propuesto que significa “fibra” o “junco”. O en todo caso habría sido una voz protoquechua.10

    Descubrimiento arqueológico

    Restos de Caral.

    En 1905, Max Uhle investigó Áspero, un asentamiento precerámico situado en el litoral del valle de Supe, a 23 km de Caral.11 Julio C. Tello exploró el mismo lugar en 1937. No hay evidencias que ellos se adentraran en el valle de Supe y, por lo tanto, que llegaran a conocer Caral.[cita requerida]

    El primero que llamó la atención sobre Caral fue el viajero estadounidense, Paul Kosok. Éste visitó el lugar juntamente con su compatriota, el arqueólogo Richard Schaedel, en 1949. En su informe, publicado en el libro “Life, Land and Water in Ancient Peru”, en 1965, mencionó que Chupacigarro (como se le conocía a Caral entonces) debía ser muy antiguo, aunque no pudo precisar su antigüedad. También contiene una impresionante fotografía aérea de un sector de la ahora llamada Ciudad Sagrada de Caral.12

    En 1975, el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un detallado registro de la mayoría de los sitios arqueológicos del valle de Supe, entre los cuales registró a Chupacigarro Grande (denominación con la que entonces se conocía al actual sitio arqueológico de Caral), a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes. Lo presentó primeramente en el artículo Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú, publicado en 1983 en el tomo VIII de la serie “Historia del Perú” de la editorial Juan Mejía Baca.13 Y, después, en el artículo “A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru”, escrito en 1985 en el libro Early Ceremonial Architecture in the Andes.14

    Pirámides de Caral

    En 1979, el arqueólogo suizo Frederic Engel visitó el lugar, y excavó y levantó un plano del mismo. En su libro De las begonias al maíz, publicado en 1987, afirmó que Chupacigarro Grande (Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 a.C.).15 Sin embargo, los arqueólogos andinos asumieron que el asentamiento era “acerámico”, es decir, que había sido construido por una población que no utilizaba la cerámica, aunque ya se conocía en otros lugares de los Andes.

    En 1994, Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe y reidentificó 18 sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se encontraban los cuatro conocidos como Chupacigarro Grande, Chupacigarro Chico, Chupacigarro Centro y Chupacigarro Oeste. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupacigarro es el nombre español de un ave del lugar.

    El equipo dirigido por Shady excavó en Caral, a partir de 1996. Ella presentó sus datos, por primera vez, en 1997, en el libro La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú. En ese tratado sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.16

    El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los trabajos de investigación y restauración en Caral, así como de los asentamientos coetáneos del valle de Supe (Áspero, Chupacigarro, Miraya, Lurihuasi y Allpacoto) y del valle de Huaura (Vichama)17

    Antigüedad

    Se ha confirmado la antigüedad de la civilización caralina a través de 146 fechados radio carbónicos realizados en los Estados Unidos. Según éstos, Caral tiene una antigüedad de 5.000 años aproximadamente, cuando en el resto de América el desarrollo urbano comienza 1500 años después (como Monte Albán, en Mesoamérica).6 El hallazgo de Caral cambió así los esquemas que hasta entonces se tenían sobre el surgimiento de las antiguas civilizaciones en el Perú. Anteriormente se consideraba a Chavín de Huántar como el foco cultural de más vieja data en el Perú, con un máximo de 1500 años a.C.

    Periodos

    La construcción de Caral se desarrolló a través de un largo periodo de casi mil años, en las que se sucedieron una serie de remodelaciones y superposiciones. Los arqueólogos han detectado seis fases en dicho proceso:18

    • Inicio (hacia el 5.000 a.C.)
    • Primeras construcciones de mayor tamaño (3.000-2.600 a.C.).
    • Una remodelación general y anexión de las plazas circulares (2.600-2.300 a.C.).
    • Periodo tardío en el que se ampliaron los edificios públicos (2300-2.200 a.C.).
    • Pérdida de su importancia (2.200-2100 a.C.), al mismo tiempo que crece otro asentamiento en el valle bajo, llamado Era de Pando, de mayor tamaño que Caral.
    • Se abandona paulatinamente Caral y se procede a enterrar sus edificios (2.100-1.800 a.C.).

    Se desconocen las causas del fin de Caral. Posiblemente el sitio sufrió los estragos de eventos naturales, como terremotos y el fenómeno de El Niño, todo los cuales crearon las condiciones para su abandono.19

    Ciudad sagrada

    El Altar del Fuego Sagrado en Caral.

    Los estudiosos lo han calificado como ciudad debido a su organización, extensión y diversidad de edificios. Efectivamente, consta de un conjunto de edificios monumentales diversos, con distintas funciones ceremoniales y administrativas, y en donde se desarrollaron innovaciones arquitectónicas y tecnológicas importantes. Cronológicamente, es el más antiguo asentamiento de América que presenta dichas características, y por ello se le considera como la primera ciudad de América.20

    Se le ha llamado también ciudad sagrada ya que todo lo que se ha excavado en la ciudad está impregnado de religiosidad. Hay muchos fogones para ofrendas, así como señales de posibles rituales en cada lugar, no solamente en las áreas de espacio público o en los templos sino incluso en las viviendas. En los fogones se quemarían alimentos u otros objetos como ofrendas.21 Todo lo cual nos indica que fue en esa época en que por primera vez las sociedades peruanas tuvieron un gobierno central, en donde se establece el estado y se utiliza la religión como medio de afirmación.

    Descripción

    Una de las pirámides de Caral

    Caral ocupa una extensión de 66 hectáreas, divididas en dos zonas, una central y la otra periférica.22

    • La zona central o nuclear, es el sector se extienden 32 estructuras públicas y varios conjuntos residenciales, que se distribuyen en dos mitades:
      • La mitad alta (Caral Alto), al norte, que tiene construcciones públicas y residenciales más grandes de la ciudad: siete edificios monumentales (pirámides), dos plazas circulares hundidas (frente a sendas pirámides), dos espacios de congregación colectiva (Plaza Central y Plazuela de la Huanca), unidades residenciales de los funcionarios, así como un extenso conjunto residencial de especialistas y servidores.
      • La mitad baja (Caral Bajo), al sur, que tiene edificios de menores dimensiones, como el complejo arquitectónico del Anfiteatro, el edificio del Altar Circular y un conjunto residencial, también de menor extensión.
    • La zona periférica o marginal, contiene conjuntos de viviendas distribuidos a modo de islotes, colindando con el valle.

    Cabe señalar que las construcciones residenciales no eran solo viviendas domésticas sino también talleres de trabajo.

    Edificios públicos piramidales

    Una pirámide de Caral, con su plazuela circular.

    Las pirámides son de diverso tamaño. Las paredes de la estructura piramidal estaban enlucidas con barro y pintadas de blanco o amarillo claro, y, ocasionalmente, de rojo. Una escalera central conducía hacia la parte superior, donde se hallaban varios cuartos. En el cuarto principal había plataformas bajas ubicadas en dos o tres de sus lados, y en el centro, un fogón compuesto por un hoyo en el suelo, recubierto con barro.23

    Caral Alto

    • Edificio Piramidal Mayor o Pirámide Mayor (Sector E), es el de mayor volumen y extensión. Mide 150 metros de largo, 110 metros de ancho y 28 metros de alto. Domina la plaza central urbana, un extenso espacio donde se cree se realizaban las ferias. Por su ubicación y tamaño se supone que debió ser el principal edificio de Caral. Forma parte de un conjunto que se complementa con una plaza circular hundida y una imponente estructura de plataformas escalonadas. Es la estructura emblemática de la ciudad de Caral y la que suele mostrarse mayormente en las representaciones fotográficas.
    • Edificio Piramidal La Cantera (Sector B), llamado así por estar construido en un promontorio rocoso usado anteriormente como cantera. En su cima tiene un altar circular, con un enorme fogón y con conductos subterráneos.
    • Edificio Piramidal Menor (Sector G), cuya escalera principal estaba situada originalmente en el lado norte; luego fue cambiada hacia el lado oeste.
    • Edificio Piramidal Central (Sector C), el segundo en dimensión, con una altura de 18 metros. Está situado al oeste de la plaza central. Anexa a ella se ha desenterrado una plaza ritual.
    • Edificio Piramidal La Galería (Sector H), el tercero en dimensión, situada en el extremo este de la ciudad. En su cima hay una galería subterránea.
    • Edificio de la Banqueta (Sector N), es un templo de menores dimensiones, con evidencia de varios periodos de cambio.
    • Edificios Especiales (Subsector E2-E3), conformado por dos edificios piramidales, originalmente diferenciados, pero que posteriormente fueron convertidos en uno solo.
    • Edificio Piramidal La Huanca (Sector I), al frente de cuya fachada está un monolito hincado en el suelo, al que se denomina La Huanca, el cual tiene 2.15 m de alto.

    Caral Bajo

    • Templo del Anfiteatro (Sector L), es un complejo amurallado, con una plaza circular hundida en forma de anfiteatro, que es la de mayor tamaño de la ciudad, con 29 m de diámetro. Es la estructura más imponente de la mitad baja de Caral y la más conocida de todo el asentamiento después de la Pirámide Mayor.
    • Edificio del Altar Circular (Sector P), donde destaca un altar circular con fogón y sus conductos subterráneos.

    Viviendas

    La ciudad consta de varios sectores residenciales, que se dividen en conjuntos residenciales multifuncionales y en las residencias de los funcionarios anexas a los edificios públicos. 24

    Conjuntos residenciales multifuncionales

    Conformada por numerosas viviendas agrupadas en subconjuntos y separadas entre sí.

    • Conjunto Residencial Mayor (Sector A), en Caral Alto.
    • Conjunto Residencial Menor (Sector NN2), en Caral Bajo.
    • Sector Residencial de la Periferia (Sector X), en la periferia.
    • Subconjunto Residencial D1 (Sector D), en la periferia.

    Residencias de los funcionarios de los edificios públicos

    Se hallan anexas a los edificios públicos. Se cree que fueron ocupados por los funcionarios que administraban dichos edificios.

    • Unidad Residencial B1 (Caral Alto), anexo a la Pirámide de la Cantera.
    • Conjunto Residencial de Élite I2 (Caral Alto), anexo a la Pirámide de la Huanca.
    • Unidad Residencial B2 (Caral Alto), anexo a la Pirámide de la Cantera.
    • Sector Residencial H2 (Caral Alto), anexo a la Pirámide de la Galería.
    • Unidad Residencial B5 (Caral Alto), anexo a la Pirámide de la Cantera.
    • Unidad Residencial Q1 (Caral Bajo), anexo a la Pirámide del Altar Circular.

    Población

    Los cálculos más conservadores estiman que la ciudad sagrada de Caral albergó de 1000 a 3000 habitantes. Se ha determinado de que existía una gran diferenciación social, es decir, la población se dividía en clases sociales, cada una de las cuales cumplían determinadas funciones y estaban organizadas de manera jerárquica. Unos grupos se encargaban de la planificación y la toma de decisiones (gobernantes y sacerdotes), y otros de las tareas manuales, como la pesca, la construcción, la agricultura, etc.25

    En Caral «la obra arquitectónica en la ciudad y en el campo y los materiales asociados evidencian una organización social compleja en tres estratos jerarquizados, la población mayoritaria,…los especialistas,…y las autoridades conductoras de lo terrenal y lo espiritual en el centro urbano.»26

    Otras manifestaciones culturales

    Estatuillas de arcilla

    En general se considera a Caral como una cultura precerámica, es decir, que no desarrolló la técnica alfarera (esto es, piezas modeladas en arcilla y cocidas al fuego). Para Ruth Shady, los caralinos no necesitaban de cerámica pues contaban con mates de calabaza, cucharas de madera y platos tallados en piedra,27 por lo que, según ella, debería ser calificada más bien como cultura acerámica. Aunque si modelaban pequeños ídolos antropomorfos en arcilla, dejándolos secar al sol. Estas estatuillas, que representan figuras masculinas y femeninas, se han encontrado fragmentadas y formarían parte de rituales relacionados con la renovación de los edificios y el culto de la fertilidad. A base de estas representaciones se puede inferir la vestimenta, el tocado y el peinado de los habitantes de Caral.28

    Quipus

    En la pirámide La Galería se ha halló un resto textil que ha sido interpretado como un quipu, el conjunto de hilos con nudos que los incas utilizaban como instrumento mnemotécnico (es decir, como medio de conservación de información estadística o mensajes para comunicarse). Sería pues, el más antiguo quipu hallado en el Perú y evidenciaría la antigüedad milenaria de su uso. Como para corroborar el uso del quipu en Caral, se descubrieron representaciones pictóricas de dichos objetos sobre tres bloques líticos de las plataformas de la pirámide Menor de Caral.29

    Shicras

    Restos de shicras en Caral.

    Los constructores de Caral usaban la técnica de shicras, bolsas hechas con fibras vegetales y llenas de bloques de piedra, con las que rellenaban las plataformas de los templos, colocándolos ligeramente separadas. De esa manera lograban estabilidad en las estructuras. Al ocurrir un fuerte sismo o terremoto, ese núcleo de shicras que hacía de base del edificio se movía con la vibración, pero de manera limitada, pues las piedras eran contenidas en las bolsas. Luego, las shicras se reacomodaban encontrando un nuevo punto de estabilidad. La shicras tenía pues, una función antisísmica.30 31

    Música

    Se descubrieron tres conjuntos musicales conformados por instrumentos de viento:32

    • Un conjunto de 38 cornetas, hecho de huesos de huanaco y venado.
    • Un conjunto de 32 flautas traversas, de huesos de cóndor y pelícano, con diseños zoomorfos.
    • Un conjunto de 4 antaras (flauta de pan), de carrizo e hilos de algodón.

    Tejidos de algodón

    La importancia que alcanzó la textilería se evidencia por el hallazgo de cantidad de semillas y motas de algodón. Este era de diversas tonalidades naturales: pardo, marrón, crema y beige. Con las fibras de este producto se tejían los vestidos, que eran piezas llanas, sin decoración. Se empleaba la técnica del entrelazado y el torzal. También elaboraron calzado, bolsas, sogas, redes de pescar, cordeles, etc. Conjuntamente con la fibra de algodón se usaron las de otros vegetales, como totora, junco, cabuya, etc.33 34

    Astronomía

    Piedra o huanca en Caral.

    Se han encontrado evidencias de que los hombres de Caral contaban con conocimientos de astronomía, que aplicaban en la elaboración del calendario, relacionado con la celebración de festividades y otras actividades económicas, religiosas y cívicas. Dichos conocimientos lo aplicaron también en la orientación de los edificios públicos. Se han hallado, por ejemplo, geoglifos y líneas esparcidos en las planicies desérticas, al lado de piedras talladas dispersas; así como un recinto subterráneo originalmente techado, que parece ser un observatorio. Es de destacar también un monolito o huanca hincado en el suelo de una plaza pública, que habría sido un instrumento de observación astronómica.35

    Cuna de la civilización andina

    Los restos arqueológicos desenterrados en Caral, así como en otros asentamientos contemporáneos situados en el valle de Supe (como Áspero, Miraya, Lurihuasi y Chupacigarro) y en el valle de Huaura (como Vichama y Bandurria), demuestran que hace 5000 años nació en esa zona una civilización comparable en antigüedad a las del “Viejo Mundo”, constituyéndose a la vez en la más antigua del continente americano.36

    Se ha planteado que Caral fue sede de una comunidad formada por varios ayllus o grupos de familias y dirigida por los líderes de dichos ayllus, uno de los cuales sería el “principal” (Curaca) y los otros sus contrapartes. Los jefes principales o curacas serían los encargados de dirigir a los habitantes. Este sistema de gobierno se habría dado también en los otros asentamientos situados en el valle de Supe, y en otros centros situados en regiones más alejadas, como Las Haldas y Sechín Bajo (valle de Casma), Kotosh (cuenca del Huallaga), Huaricoto y La Galgada (sierra de Áncash). Todos ellos compartían una misma tradición y formarían una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio. Toda esa área, situada en la parte norcentral del actual Perú, sería pues el sitio donde se forjó la civilización andina.37 Aunque es necesario destacar que, de toda esa extensa zona, es el valle de Supe el que alcanzó mayor desarrollo, pues allí se han detectado unos 20 asentamientos urbanos con edificios públicos monumentales, constituyendo así en el foco de mayor densidad poblacional si se le compara con lo que registran los otros valles. Por su extensión y complejidad monumental, Caral debió ser indudablemente la cabeza de toda la red de poblaciones del valle de Supe.38

    Lo que mantuvo unido a la población de Caral fue presumiblemente la religión, que sería el medio de cohesión y coerción social. La religión sería el conducto a través del cual el Estado controlaba a la población, la producción de bienes y su circulación. Ello se infiere de la presencia de los grandes monumentos de carácter religioso (pirámides o templos) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado o fogones, en donde se realizaban las diversas festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural. Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural.39

    En definitiva, Caral sería la cuna de la civilización andina, pues en ella se han detectado los exponentes más antiguos de las principales instituciones de la época prehispánica, como la reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios), el calendario ceremonial (relacionado con la celebración de festividades y otras actividades económicas) o la construcción y renovación de los templos, entre las más relevantes.6

    Peculiaridad de la cultura de Caral

    A raíz de las investigaciones de los restos arqueológicos se llegó a la conclusión de que Caral ejercía como capital económica de una amplia región gracias a su trabajo de agricultura, cuyos productos intercambiaba con los pescadores de la costa u otras poblaciones. Esto se entiende al comprobar la abundancia de restos de productos marinos en Caral, estando ésta a unos 20 km de distancia de la costa más cercana.40

    La dominación regional por parte de Caral, a la vista de los estudios, fue ejercida de una forma completamente pacífica durante un periodo que podría ser de 500 a 1000 años, durante los cuales Caral no dejó restos de fabricación de armas, testimonios o evidencias de haber organizado un ejército o liderado una guerra sobre la que dejar constancia. Esta posibilidad ha sorprendido a investigadores de varios ámbitos que se interesaron por Caral.41

    Patrimonio de la Humanidad

    El perímetro de Caral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco el 28 de junio de 2009 en Sevilla, con ocasión de su trigésima tercera sesión ordinaria. Se reconoció así que Caral es distinguido por su antigüedad, complejidad arquitectónica con edificios piramidales, plazas, su diseño y la extensión urbana.5

    De esta manera, Caral se añade a los otros 10 sitios turísticos ya reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en el Perú como el centro histórico de la ciudad Lima, el centro arqueológico de Machu Picchu, etc.42

    La Ciudad Sagrada de Caral-Supe refleja el surgimiento de la civilización en las Américas. Como estado socio-político plenamente desarrollado, es notable por su complejidad y su impacto sobre los asentamientos en desarrollo a lo largo del valle de Supe y más allá. Su uso temprano del quipu como un dispositivo de grabación se considera de gran importancia. La concepción de los componentes arquitectónicos y espaciales de la ciudad es magistral, y los montículos de plataformas monumentales y los patios circulares empotradas son expresiones poderosas e influyentes de un estado consolidado.

    Caral es sorprendentemente intacta, en gran parte debido a su abandono temprano y tardío descubrimiento. Una vez abandonada, parece haber sido ocupado sólo dos veces y luego no de forma sistemática: una vez en el llamado Formativo Medio o Horizonte Temprano, alrededor de 1000 aC; y una vez en el período Unidos y señoríos, entre 900 y 1440 dC Dado que ambos asentamientos se encontraban en las afueras de la ciudad, que no alteran las estructuras arquitectónicas antiguas. Además, puesto que el sitio carecía de oro y plata encuentra, había poco saqueo. El sitio no tiene construcciones permanentes modernas en su entorno inmediato (excepto para las instalaciones turísticas construidas con materiales locales). Es parte de un paisaje cultural y natural de gran belleza, relativamente al margen del desarrollo. La mayoría del desarrollo se ha producido en los valles bajos cerca de Lima (al sur del sitio). El Valle de Supe medio, donde se encuentra el sitio, es una zona dedicada a la agricultura no industrializado. Hay poca discusión sobre la autenticidad del sitio.

    El sistema de gestión en su lugar es adecuado, y un plan de gestión modificado recientemente (a partir de finales de 2008) se ha aplicado. El plan modificado incluye regulaciones para garantizar la preservación y conservación de la propiedad.

    Photo Credit: Foto Ministerio de Cultura

    1. Escalera principal
    2. Antesala, antes de ingresar al salón ceremonial
    3. Plataformas escalonadas
    4. Salón Ceremonial, se encuentra presidido por un fogón central rodeado por una serie de plataformas escalonadas. Ambiente restringido.
    5. Recinto posterior al salón ceremonial.
    6. Recinto especial simboliza la autoridad principal del edificio.
    7. Otros salones de la cima, construidos en la parte posterior más alta del lugar, sobre plataformas elevadas.
    1. Altar de conductos subterráneos de forma cuadrada. Tiene un fogón y conductos de ventilación.
    2. Plaza circular hundida, ubicados hacia el eje central del edificio.
    3. Galería subterránea.
    4. Residencia

    ¿Cuáles fueron sus técnicas de construcción?

    Las plataformas tuvieron murallas de piedra, arcilla y otros materiales. Hasta el período Medio, algunos edificios públicos mantuvieron recintos de palos, cañas y barro. En el período Medio Tardío se generalizó el uso de bloques de piedra cortados. Las paredes llevaron enlucidos de arcilla y pintura de colores blanco, amarillo claro, amarillo ocre, rojo y negro, según los períodos constructivos de la ciudad.

    Nota: La Información  e explicaciones de la imagen, pertenece al Ministerio Nacional de Cultura.