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Ciudades y Castros

En este apartado, se relacionan las ciudades, pueblos, castros, etc., en su día más o menos importantes, y que fueron abandonados por diversos motivos: destrucción por invasión, incendio, terremotos, etc. Algunos se encuentran sumergidos debido a que en su día las costas sufrieron un retroceso debido a que un cataclismo, o un cambio climático, elevaron el nivel del mar.
De la mayoría apenas se tenían datos hasta hace relativamente poco tiempo. De otras, debido a su estado y ha su escasa exploración, hasta se tienen dudas de que sean naturales o artificiales.
Castro
Un castro es un poblado fortificado celta por lo general prerromano, aunque existen ejemplos posteriores que perduraron hasta la Edad Media existentes en Europa y propios de finales de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. Se encuentran con frecuencia en la península ibérica, en particular en el noroeste con la cultura castreña y en la meseta con la cultura de las cogotas.
La palabra castro proviene del latín castrum, que signfica “fortificación militar” (de ahí viene la palabra española castrense, “relativo a lo militar”).
Otro nombre con el que se conoce a los castros es oppidum (en plural oppida), en particular cuando son de gran tamaño.
El castro es un poblado fortificado que se empezó a habitar desde el siglo VI a. C., carente de calles que formen ángulos rectos y llenos de construcciones de planta casi siempre circular. Las casas más antiguas eran mayormente de paja-barro y las más recientes de mampostería. El techo era de ramaje y barro y después de varas largas. Fundamentalmente, eran estancias únicas. Se sitúan en lugares protegidos naturalmente (alturas, revueltas de ríos, pequeñas penínsulas), cerca de fuentes y terrenos cultivables y en el límite entre estos y zonas más altas de pastoreo.
Los castros estaban protegidos por uno o más fosos, parapetos y murallas que bordeaban el recinto habitado, pudiendo tener en sus accesos un torreón que controlaba las vías de entrada al mismo o en otro lugar estratégico.
En tiempo de conflictos, las gentes que vivían en campo abierto se trasladaban a estas construcciones, situadas en lugares estratégicos con el fin de garantizar su seguridad. Asimismo podían tener otras finalidades como la de control del territorio, vigilancia de sembrados, etc.

Merv

Merv

Coordenadas: 37°39′46″N 62°11′33″ECoordenadas: 37°39′46″N 62°11′33″E (mapa)

País:  Turkmenistán

Merv (persa: مرو), ciudad ubicada hoy día en Turkmenistán, fue una ciudad-oasis de gran importancia de Asia Central sobre la histórica Ruta de la Seda, se localiza cerca de Mary, Turkmenistán. Varias ciudades estratégicas han existido en este lugar, el cual fue de suma importancia para el intercambio cultural y político en un sitio de importante valor estratégico. Durante el siglo XII Merv fue brevemente la ciudad más poblada del mundo[1]. El sitio ha sido declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, en el año 1999, llamándolo Parque Nacional Histórico y Cultural de la Antigua Merv. Se corresponde con la actual ciudad de Erk Gala (Gyaur Gala).

El oasis está situado en el límite sur del desierto de Karakum, a latitud 37° 30’ N, y longitud 62°E. Se encuentra a 370 km al norte de Herat y 450 al sureste de Jiva, y cubre una superficie de 4.900 kmª. Al sur de Merv las cadenas de montañas que derivan del Hindu Kush se interrumpen durante 290 km, lugar por donde fluyen hacia el norte los ríos Hari Rud y Murgab hasta perderse en el desierto del Karakum, y colocan la ciudad de Merv como bastión de entrada a Afganistán, al situarse entre Irán y los estados de Bujará y Samarcanda.

Alejandría de Margiana estaba situada en las proximidades de Merv. La ciudad, fundada por Alejandro Magno en 328 a. C., fue destruida por los nómadas y reconstruida por Antíoco I Sóter, rey de Siria, poco después del año 293 a. C. Recibió entonces el nombre de Antioquía de Margiana (griego antiguo: Αντιόχεια η Μαργιανή).

Antíoco, quien en 293 a. C., se había casado con Estratonice, la hija de Demetrio Poliorcetes, fue enviado como corregente a las satrapías superiores, donde reafirmó el poder seléucida, sobre todo gracias a fundaciones y refundaciones de ciudades, como el mencionado caso de Antioquía.

“Es durante este período que Merv ampliado a su tamaño más grande, los geógrafos árabes y persas lo llaman “la madre del mundo”, el “punto de encuentro de grandes y pequeñas”, la “principal ciudad de Khurasan” y la capital del mundo islámico oriental. Fuentes escritas dan fe también de una gran biblioteca y madrasa fundada por Nizam al-Mulk, así como muchas otras grandes instituciones culturales. Tal vez lo más importante, Merv fue hecha para tener un mercado que es “la mejor de las principales ciudades de Irán y Khurasan” (Herrmann 1999). Se cree que Merv fue la ciudad más grande del mundo de 1145 a 1153, con una población de 200.000″.

En Merv se pueden encontrar las Fortalezas Erk-Kala y Giaur-Kala, también están el Mausoleo del Sultán Sanjar, la Ciudadela del Sultán Kala, el Mausoleo de Muhammad ibn Zeid y la Fortaleza Kyz-Kala. De la fortaleza de Kyz-Kala se conserva buena parte de su perímetro exterior realizado con adobe y con un desarrollo plegado.

Kyz Kala Por Amen Ra

Kyz Kala es el sitio más imponente de Merv. Se cree que datan del siglo VI aC y está rodeado por paredes masivas. Las paredes son poligonales definiendo un recinto cerrado al que se entraba a través de un puente levadizo sobre el foso en el sur, cerca de la torre más alta, que aún domina el paisaje. Situado en una plataforma construida con ladrillos de barro (15 m de altura) fue probablemente el palacio residencial de un gobernante local.

Han existido unas cuantas ciudades en este lugar, dados su posición y valor estratégicos para el intercambio de culturas. Durante cinco siglos fue la segunda capital del Islam, únicamente superada por Bagdad.

Las excavaciones arqueológicas de la época soviética revelan que la ciudad podría haber sido fundada por el rey seléucida Antíoco I Sóter, entre los años 280 y 261 a. C., con el nombre de Margiana. Pero a un centenar de kilómetros de allí se han hallado restos muy anteriores, del siglo XV a. C.

Después de los seléucidas se establecieron en ella los partos, y tras estos los sasánidas, con los cuales fue un reino tolerante que permitió la convivencia entre budistas, zoroastrianos y cristianos nestorianos.

En el siglo VII, los árabes la colonizaron y la elevaron a un nivel de prosperidad desconocido hasta entonces: La ciudad ocupaba una superficie de 130 km², un 30% más que la actual Barcelona (2008).

Pero la decadencia llegó en el siglo XIII con la llegada de los mongoles. En enero de 1221, el hijo de Gengis Khan ordenó arrasar Merv. Durante una semana preparó a sus tropas y el séptimo día, cuando tuvo las catapultas a punto, entró dentro del recinto amurallado. Medio millón de personas murieron y la mayoría de edificios fueron derruidos. En la ciudadela que domina las ruinas del yacimiento arqueológico aún pueden verse los impactos de los proyectiles de las catapultas mongolas.

La ciudad fue reconstruida por los Timúridas, los Safávidas y los turcomanos, pero Merv nunca más recuperaría la gloria perdida.

En Merv tenía dos favoritos ambos parte de la antigua ciudad de Merv, que forma parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco.  Merv es la más antigua y mejor conservada de las ciudades oasis a lo largo de la ruta de la seda en Asia Central. Los restos de este gran oasis palmo de 4.000 años de historia humana. Un número de monumentos es todavía visible, particularmente de los últimos dos milenios.

Por Citt

 

Otro de los restos de edificios que se conservan es el denominado kepderihana o “palomar”.

 

 

 

 

Mausoleo del sultán  Sanjar

 

 

 

 

 

 

 

 

Recreación de murallas

Alejandría de Margiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exterior de Kepderihana’s. Fotog. de Amen Ra

                                       Casa del yelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Amen Ra

Por Dwrawlinson

foto: Justin Barton

foto:  Peretz Partensky

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Bastida de les Alcusses

Poblado íbero de la Bastida de les Alcusses

Coordenadas: 38°48′53.18″N 0°48′01.90″O (mapa)

El Bouet de Bastida, imagen del yacimiento.

El poblado íbero de La Bastida de les Alcusses es un asentamiento del siglo IV a. C. ubicado en el extremo suroeste de la Serra Grossa.1 Está situado en el término de Mogente (provincia de Valencia, España), en la cumbre de un cerro alargado y aislado, a 741 m sobre el nivel del mar. Se accede por la carretera CV-652 Moixent-Fontanars, con acceso señalizado en el km 10,5. Se puede subir en vehículo hasta el aparcamiento del poblado.

Reproducción ideal del yacimiento.

El yacimiento, situado sobre una loma, ocupa una extensión de 650 m de longitud y unos 150 m de anchura. Está a más de 720 m sobre el nivel del mar, y a unos 200 m por encima de las tierras circundantes del Pla de les Alcusses, que es una pequeña meseta elevada por la que se accede y de la cual recibe el nombre. Está considerado como uno de los principales poblados ibéricos de la Comunidad Valenciana.

El entorno actual del yacimiento es un espacio forestal, con bosque de pino y matorral mediterráneo bajo. Y aunque el cultivo actual de frutales y cereales en el llano ha transformado muchas parcelas, todavía se puede apreciar un paisaje marcado, fundamentalmente, por el ritmo tradicional de las labores agrícolas al no existir un fuerte impacto de construcciones modernas.

Historia de la investigación

Desde 1909 se conocía la existencia del yacimiento, descubierto por Luis Tortosa, pero las primeras excavaciones arqueológicas en este yacimiento no empezaron hasta 1928, a propuesta del recién creado Servicio de Investigación Prehistórica y Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia. Debido al buen estado de conservación se consideró un buen punto de partida para iniciar las investigaciones del Museo, y entre 1928 y 1931 se realizaron cuatro campañas de excavación enormemente fructíferas.

Se descubrieron 250 departamentos y se hallaron piezas muy destacadas como el conocido Guerrero de Mogente, pequeñas planchas de plomo escritas en ibérico, armas o adornos que comenzaron a dar justa fama al yacimiento. Hasta tal punto fueron destacables aquellas excavaciones y sus resultados que la prensa llegó a denominar el yacimiento como la “nueva Pompeya”.

Excavaciones en Bastida de les Alcusses de 1928

Durante aquellos cuatro años se excavó solo una mínima parte del poblado. Desde 1990 el Museo de Prehistoria de Valencia ha retomado los trabajos en el yacimiento con un proyecto de excavaciones, puesta en valor y actividades didácticas. Hoy en día el yacimiento puede ser visitado y cuenta con un servicio de guías.

Un importante documento es la inscripción sobre plomo, de 180 x 40 mm, con 1 mm de grosor, hallado en las excavaciones de 1928 en el departamento 48, enrollado bajo una piedra de molino. La lámina está escrita por las dos caras en escritura ibérica suroriental (también conocida como meridional) y es aparentemente un documento contable que contiene fundamentalmente registros con nombres de personas asociados a cantidades, algunos de los cuales aparecen cancelados.

Cara A del plomo de La Bastida de las Alcuses

El sistema defensivo

La Bastida es un poblado de 3’5 hectáreas con una muralla de más de tres metros de anchura en las zonas más accesibles, y por tanto más vulnerables. Además hay dos torres adosadas a la muralla para mejorar la defensa. Existe otro recinto más estrecho situado en la parte más accesible del poblado, en la zona oriental, que está inacabado y que debió realizarse para reforzar el control de los accesos. Este segundo recinto define un espacio de 1,5 hectáreas.

Cuatro puertas daban acceso al poblado. Hay tres puertas en el sector occidental y una en el extremo oriental. Todas ellas son construcciones cerradas por su parte superior y con bancos corridos en los laterales, posiblemente como puestos de guardia o espacios para el control de mercancías.

Muralla y Puerta Oeste del poblado

Estas construcciones protegían los dos batientes de madera, que estaban formados por varias tablas unidas por pletinas de hierro. La anchura de los accesos oscila entre los 150 cm de la Puerta Este y los 250 cm de las puertas Norte, Oeste y Sur. Dos de ellas, la Puerta Norte y la Sur estaban tapiadas en el momento de la destrucción del poblado. Tanto las puertas como la muralla conservan actualmente un zócalo de mampostería, pero en su día el alzado estaba hecho de adobes. Además, un adarve permitía la circulación por la muralla, las torres y las puertas.

El urbanismo y la arquitectura doméstica

Sistema urbano

La organización de las construcciones está estructurada a lo largo de una calle central que, de oeste a este, cruza todo el poblado. Otras calles perpendiculares a esta organizan espacios laterales y espacios sin construcciones a modo de plazas.

Las casas eran de diversos tamaños (entre 70 y 150 m²) y estaban formadas por varias habitaciones y algunas tenían incluso patios. La arquitectura emplea los mismos elementos que los utilizados en la muralla y las puertas. Los muros eran de adobes –que son ladrillos hechos de barro y paja y secados al sol- sobre un zócalo o base de piedras; después todas las fachadas y los espacios interiores eran encalados y, a veces, pintados. Las casas tenían una sola planta y los techos, que eran planos con leves pendientes para facilitar el desagüe, eran también accesibles para otro tipo de actividades.

La parte central de cada casa estaba formada por el hogar, centro de reunión y símbolo de la vida en familia. En las despensas de las casas se almacenaban y conservaban los productos cultivados y, además, se realizaban todo tipo de actividades como la molienda e incluso otras tareas más específicas como el trabajo del metal y el tejido junto a diversas labores artesanas.

El sustento cotidiano: tareas agrícolas e intercambios

Instrumental agrícola de la Bastida de les Alcusses

Vaso de cerámica ibérica de la Bastida de les Alcusses

Las tareas agrícolas y ganaderas eran parte fundamental para el sustento cotidiano. Los principales cultivos eran los cereales de secano -cebada, trigo y mijo- y las leguminosas –habas y guisantes- a los que se sumaba el cultivo de frutales como el olivo, la viña, el almendro y la higuera. Estos cultivos se realizaban con arados de madera reforzados con piezas de hierro que llamamos rejas, que han sido recuperado en un buen número en las casas de la Bastida. Ello permitía extraer mucho rendimiento al trabajar zonas de tierras duras o difíciles. Otras herramientas agrícolas presentes en las casas son podones, hoces, legones y arrejadas, que en conjunto ofrecen la mejor y más completa colección de aperos agrícolas de época prerromana conocidos hasta ahora en España.

La cabaña ganadera estaba formada, sobre todo, por cabras y ovejas y en menor medida, bueyes y cerdos de los que se extraía leche, lana y cuero y fuerza para el cultivo con arados y el transporte en carros. Además, no debemos olvidar, tampoco, la carne de estos animales para consumir a la que se añadía la de los animales silvestres cazados, que eran el conejo, la liebre, el ciervo, la cabra montés y el jabalí. Se han hallado, también, anzuelos lo que nos indica que la pesca en el cercano río Canyoles fue un recurso también aprovechado.

Junto a todo ello las actividades comerciales y los intercambios ocupan, también, un lugar destacado en la economía de este poblado. En la Bastida se han hallado juegos de pesas y balanzas de precisión, sin duda utilizados para transacciones y cuentas relacionadas, quizás, con el intercambio de pequeños lingotes de plata obtenidos mediante procesos de copelación de plomo argentífero.

En relación con los intercambios también sabemos que al poblado llegaban productos de varios puntos del Mediterráneo: desde el Estrecho de Gibraltar llegaban ánforas que contenían productos derivados de la pesca y salazones, y desde Atenas se transportaba vajilla de mesa -platos y copas para beber- empleados por los iberos junto a sus propias vajillas. Muchas de estas piezas eran, a veces, imitadas por los alfareros iberos como muestra de su interés por ellas.

La estructura social

Los trabajos y tareas realizadas define a los grupos que habitaron la Bastida. Campesinado, comerciantes y artesanado convivían con otros grupos cuya actividad más visible es la guerra. Los guerreros más destacados debieron ser caballeros como el de la conocida figura de bronce del Guerrero de Mogente. En esta pieza un hombre desnudo es representado con los elementos específicos de la clase dominante: las armas y el caballo. En una mano empuña la espada, que se denomina falcata, y en la otra el escudo redondo, que se llama caetra, pero destaca, sobre todo, el casco con gran penacho, todo un símbolo del poder. Junto a estos guerreros hubo otros infantes armados con lanzas y escudos. Junto a los guerreros las mujeres de rango tendrían a su cargo la administración de las casas y, quizás, de las tierras. Paralelamente, una de las actividades cotidianas de las mujeres de rango es el tejido, que conocemos, sobre todo, por las fusayolas y las numerosas pesas de telares encontradas en las casas.

Guerrero de Mogente (7,3 cm) descubierto en 1931 por el obrero Vicente Espí, en el departamento 218.

La destrucción del poblado y su abandono

El asentamiento tuvo una vida muy corta, pues se fundó y se destruyó en torno al 330 a. C. Así pues, el poblado solo estuvo habitado el curso de unas tres o cuatro generaciones. Estas fechas se han obtenido gracias al completo repertorio de importaciones griegas de barniz negro que ofrecen cronologías muy precisas. Las dos puertas de entrada tapiadas, los restos de incendios, las numerosas armas, joyas y adornos personales en las calles… todo indican que se produjo un abandono rápido y forzado del lugar. La causas de su destrucción todavía son dudosas y controvertidas, pero deben ser puestas en relación con las actividades y conflictos entre los propios grupos ibéricos, bien de la zona o bien de otras áreas más amplios, que incluirían la meseta castellana, la zona de la Hoya de Alcoy y el Condado de Cocentaina o el valle del Vinalopó. No olvidemos que estamos en un área con muchos asentamientos ibéricos, y que es una zona con pasos naturales entre el interior y la costa y que se buscó su control y el dominio de las tierras de cultivo.

El Museo de Mogente y el poblado de la Bastida de les Alcusses son visitables todo el año. En el yacimiento hay un servicio de guías y puede ser visitado siguiendo un recorrido con paneles explicativos.

Además, se ha reconstruido a escala natural una casa utilizando las técnicas y materiales ibéricos, de modo que se puede apreciar como estaban construidas estas casas y se observan los objetos y las actividades características de las personas que allí vivieron. Además, en una visita al Museo de Prehistoria de Valencia se puede admirar una selección de los mejores objetos encontrados en la Bastida.

Reconstrucción de una casa ibérica.

Los últimos hallazgos en el yacimiento de la Bastida de les Alcusses de Moixent revelan la importancia del poblado fechado hace 2.400 años – Casi un siglo después de su descubrimiento, las excavaciones siguen aportando datos a la historia

El reciente hallazgo de un buen número de piezas entre ellas cinco espadas de hierro pertenecientes a guerreros de la cultura íbera en el yacimiento de La Bastida de les Alcusses de Moixent no ha hecho más que evidenciar la importancia de este antiguo poblado para entender una civilización sobre la que existen aún innumerables interrogantes. No en balde, el desconocimiento de su alfabeto impide profundizar en el significado de muchos de sus aspectos culturales. Sin ir más lejos, la disposición y simbología del último hallazgo levanta incluso dudas entre los especialistas sobre si se trataría de un más que probable ceremonial de carácter bélico.

Según Helena Bonet, codirectora de la campaña de excavación del yacimiento que lleva a cabo el Museu de Prehistòria de València, estos hallazgos son “frecuentes en las necrópolis iberas, pero es la primera vez que este ritual se ha documentado dentro de un poblado”. “Este hecho convierte al poblado en una referencia peninsular para estudiar este periodo”, ha manifestado.
La Bastida de les Alcusses fue una de las ciudades más importantes del norte de la Contestania ibérica en el siglo IV a.C., sin embargo se desconocen las causas históricas que motivaron su destrucción en torno al 325 a.C., tras una corta existencia de 100 años.

La excavación arqueológica de esta ciudad amuralla ha desvelado, según Bonet un “urbanismo complejo, con grandes casas agrupadas en manzanas dispuestas a un lado y otro de la calle central que recorre todo el poblado”.

Asimismo, las viviendas eran de una sola planta distribuida en varias habitaciones con una superficie entre 80 y 150 metros. Los espacios se distribuían en varias habitaciones aunque predomina el modelo de habitación principal donde se encuentra el hogar, centro de la vida doméstica y estancias secundarias que se destinan a almacenes y establos.

La agricultura era la principal actividad productiva de estos pobladores, complementada con la ganadería y para la que empleaban un variado instrumental agrícola de hierro muy semejante al utilizado hasta nuestros días, compuesto por rejas de arado, hoces y alcotanas, entre otros. La caza, sin embargo, fue un recurso económico poco significativo.

Respecto a los animales domésticos, las investigaciones indican que poseían rebaños de ovejas y cabras, que eran fundamentales para el aprovisionamiento de carne y leche.

La cultura íbera tuvo una importante radicación a lo largo del actual territorio de la Comunitat Valenciana con diversos asentamientos reconocidos. Algunos de ellos son ahora fruto de excavaciones como es el caso del de la Ciudad de Kelin en Caudete de las Fuentes.

El objetivo es difundir lo que significó la ciudad

Este yacimiento es el primero que llevó a cabo el Museu de Prehistòria de València en 1928. Tras varias campañas de excavaciones, las tareas se retomaron en 1990. Según Bonet, ahora el objetivo es difundir la riqueza arqueológica del mismo “mediante la consolidación de manzanas de casas, el análisis del sistema defensivo, la realización de un estudio sobre el patrimonio y la creación de un museo con visitas guiadas y talleres”. Un proyecto de investigación muy amplio en el que trabaja un equipo interdisciplinar de expertos.

¿Cómo sería? Las reconstrucciones virtuales del asentamiento

 

 

 

 

 

 

Knap de Howar

Knap de Howar

Vista de las dos edificaciones.

Fachada de los edificios que componen la granja de Knap de Howar, ahora cerca del mar, no así cuando fueron construidos.

El Knap de Howar, en inglés Knap of Howar o Knap o’ Howar, es una granja neolítica en la isla de Papa Westray, del archipiélago de las islas Orcadas, en Escocia. Puede ser la casa de piedra más antigua conservada en el noroeste de Europa.1 La datación por radiocarbono muestra que fue ocupado desde 3700 a. C. a 2800 a. C., tiempo antes que construcciones similares del asentamiento de Skara Brae, en la Mainland, también de las Orcadas.2 En Escocia se encuentra el quinto edificio más antiguo del mundo.

Asentamiento

Mirando hacia el interior de la casa, a través de la baja puerta de entrada de la casa principal. La mochila da una idea de la escala.

La granja consta de dos edificios rectangulares redondeados adyacentes de paredes gruesas con puertas muy bajas frente al mar. La estructura grande y más antigua está unida por un paso bajo con el otro edificio, que ha sido interpretado como un taller o una segunda casa. Fueron construidos sobre un anterior vertedero, y fueron rodeados por material de desecho que los ha protegido. No hay ventanas, por lo que las estructuras fueron, supuestamente, iluminadas por el fuego, con un agujero en el techo para dejar salir el humo. A pesar de que ahora se sitúan cerca de la orilla y la casa principal se asoma sobre el mar, habrían permanecido inicialmente hacia el interior, siendo esto el efecto del cambio del nivel del mar.3 La orilla pone al descubierto piedra local que se divide en planchas delgadas, dando una fuente de material de construcción para los muros de piedra seca.4 2

Las paredes siguen en pie y poseen un alero a una altura de 1,6 metros, y el mobiliario es de piedra, permaneciendo casi intacto, dando una impresión viva de la vida en la casa. Chimeneas, muros divisorios, camas y estantes de almacenamiento están en perfecto estado, y no se encontraron agujeros para postes que indicasen una estructura del techo.4

La evidencia de los basureros muestra que los habitantes se dedicaban a la cría de ganado, ovejas y cerdos, cultivo de cebada y trigo, marisqueo, y a la pesca, de especies que han de ser capturadas usando barcos y caza.2

Los hallazgos de cerámica Unstan de finas manufactura y decoración enlaza a los habitantes con las tumbas de tipo cairn de cámara cercanas y a sitios más lejanos, incluyendo Balbridie y Eilean Domhnuill.2 El nombre «Howar» se cree que deriva de la palabra del nórdico antiguo haugr, cuyo significado es ‘montículos’ o ‘túmulos’, por tanto el significado sería ‘loma de los montículos’.5 3

El sitio está al cuidado de la institución Historic Scotland.1

Las dos estructuras en el Knap – fotografía de Douglas Hourston

El monumento más famoso de Papa Westray, al cuidado de la Escocia histórica (véase también las tumbas en el Holm de Papay, una pequeña isla cerca de Papa Westray). Estas dos casas oblongas de piedra construidas, preservadas por la arena soplada por el viento son las primeras viviendas de pie en el norte de Europa conocidas, que se remonta a alrededor de 3800 años antes de Cristo. Se considera que representan una granja neolítica. Fueron excavados en los años treinta y setenta.

Las paredes alcanzan un máximo de 1,6 metros y la más grande abarca una superficie de 10 metros por 5,0 metros y la más pequeña de 7,5 metros por 3 metros, con losas verticales que los dividen en habitaciones. De muchas maneras similares a Skara Brae en Orkney continental, el mobiliario y accesorios incluía chimeneas, pozos, armarios empotrados y bancos de piedra.

Ellos fueron ocupados por los agricultores neolíticos durante 500 años. De los restos escarpados, el modo de subsistencia era principalmente la cría pastoral de ganado, ovejas y cerdos. Hay algunas pruebas de cultivo de cereales y la recolección de pescado y conchas. Unstan vincula el sitio a cairns estancado en lugar de los asentamientos donde estaba utilizado el arte acanalado como Skara Brae.

La entrada a las casas es por pasajes bajos y estrechos que dan refugio del clima de las Orcadas. Las casas también están conectadas por un pasillo interno – ¡mira tus cabezas!

El asentamiento más antiguo conocido en el noroeste de Europa se encuentra en la costa oeste de Papa Westray en Orkney. Consiste en dos “casas” interconectadas que datan del Neolítico o “Nueva Edad de Piedra”. El Knap fue habitado durante el mismo período que el sitio famoso de Skara Brae en Orkney continental pero fue construido anterior. También es contemporáneo con un número de cairns de cámara – los mortuorios elaborados – incluyendo uno en Holm de Papay.

Una clave para entender el Knap de Howar es que los niveles del mar -y por lo tanto la costa- han cambiado dramáticamente en los últimos cinco a seis mil años. El Knap habría estado a cierta distancia del mar, tal vez parte de un asentamiento más grande. Papay (Papa Westray) todavía podría haber estado conectado con Westray, su vecino más grande de la isla en ese momento.

El nombre Knap de Howar significa el “montículo de montículos” y describe las dunas arenosas que cubrían los restos antes de su primera excavación por Guillermo Traill y Guillermo Kirkness en 1929. La acción combinada de las tormentas del viento y del invierno había revelado el stonework y el shell- (Desechos) que se habían utilizado para aislar la estructura. Encontraron dos bien construidos, ovalados e interconectados edificios de piedra o estructuras de la casa. Pensaron que los edificios databan de la edad del hierro. En ese momento la mayoría de las estructuras neolíticas fueron etiquetadas como “Casas de Pict”, aunque William Traill sabía que estas estructuras eran probablemente mucho más antiguas que el período Picto.

El Knap desde el este

Los restos fueron dejados hasta los años 70 cuando las excavaciones frescas fueron emprendidas y las ruinas consolidadas por el Ministerio de Obras (ahora Escocia histórica). Las excavaciones fueron supervisadas por Anna Ritchie. La datación por radiocarbono de los hallazgos de estas excavaciones mostró, notablemente, que el Knap de Howar se había vivido entre 3700 y 2800 AC. De hecho. ¡Era la estructura habitada más vieja conocida en el norte de Europa!

Construcción de los edificios

El Knap de Howar – entrada principal, aspecto interior

Knap de Howar en los años 50 – del libro de Maggie por M. Harcus

Usted puede ver de las fotografías que la piedra está hábilmente construida y similar a la que se emplea en la construcción de diques (muros de campo) y casas del siglo 18-XIX en Papay. La roca que subyace a la isla se divide naturalmente en banderas y bloques y requiere poco en el modo de vestirse.

Se encontraron agujeros posteriores que una vez albergaban los soportes del techo. Estos eran hasta 120 mm (más de 7 pulgadas) de ancho. Parece difícil creer hoy que tales postes sólidos podrían haber venido de una isla prácticamente sin árboles. Quizás el clima era un poco más favorable, o los postes venían como madera a la deriva. Incluso pueden haber sido comercializados a través del mar. No había restos de techo en los edificios, lo que sugiere que habían sido cubiertos con césped o paja.

Los edificios estaban rodeados de capas de basura que cubrían unos 500 metros cuadrados. Los restos sobrevivientes habían sido construidos en la capa más vieja de desechos (lo que sugiere una vivienda aún más antigua). El midden estaba hecho de basura doméstica descompuesta, incluyendo fishbones, conchas (principalmente lapas, pero también berberechos, winkles y navajas). Los peces eran pezones costeros, pez ballan y el carbonero joven, junto con el bacalao, el carbonero más grande y otras especies de aguas profundas que sólo podían ser capturadas por lo menos 2 millas en el mar.

Entrada principal desde el suroeste

El Knap no podría haber sido construido por cazadores-recolectores primitivos. Eran «los productos de una sociedad agrícola segura» según Anna Ritchie. ¿Cómo eran estos agricultores confiados? La evidencia de los cairns chambered demuestra que han sido similares a Orcadians modernos (habitantes de Orkney). Pero, en promedio, eran ligeramente más cortos y pocos vivían en la cincuentena. Probablemente eran descendientes de personas mesolíticas (edad media de la piedra) que siguieron las capas de hielo en retirada a través del noreste de Escocia, Caithness ya través del Pentland Firth.

Los humanos modernos pueden favorecer un clima de tipo mediterráneo, pero Orkney proporcionó las condiciones ideales para la civilización neolítica: “tierra apta para la agricultura mixta, materiales de construcción para asentamientos permanentes, recursos alimentarios naturales y un clima razonable” (Ritchie). Los habitantes del Knap cultivaban ganado y ovejas además de su pesca. La cerámica que se encuentra en el Knap de Howar se conoce como mercancía de Unstan – Unstan que es el sitio donde se encontró tal cerámica primero.

Cómo la vivienda en el Knap o ‘Howar habría mirado durante el período de su uso.

El Knap de Howar es un sitio neolítico en la isla de Papa Westray en Orkney, Escocia. El nombre es noruego viejo para el “montículo de montones” o el “carro grande”. El edificio conservado en el sitio se considera la casa de piedra más antigua en el norte de Europa y está fechado a 3700-3500 BCE. El sitio se compone de dos estructuras, comúnmente conocido como “la granja”, construido a través de la construcción de piedra seca con un pasadizo contiguo entre ellos. Sobre la base de excavaciones arqueológicas, se cree que estas estructuras fueron construidas en la parte superior de un sitio mucho más antiguo y formó el centro de un establecimiento agrícola.

El viejo nombre nórdico para la isla de Papa Westray era Papay Meiri, significando la “isla grande de los papares”. Los Papares eran monjes irlandeses o escoceses legendarios, referenciados en trabajos escandinavos, que habitaron las islas del norte de las Orcadas después de salir de Islandia. Como estas fuentes para los papares datan del siglo 12 CE, y el sitio es mucho más antiguo, es posible que estos Papares fueron originalmente sacerdotes paganos que fueron cristianizados más tarde en la leyenda. No es posible, sin embargo, que los monjes cristianos fueran los primeros constructores y residentes del Knap de Howar (aunque hay mucha evidencia sobre Papa Westray para la actividad cristiana posterior) y es casi seguro que los habitantes eran una familia Orcadiana Neolítica de agricultores. La evidencia arqueológica indica que la gente allí guardó el ganado y las ovejas y, quizás, los cerdos, cultivaron la tierra para producir la cebada y el trigo, y pescados para el alimento.

Los muros de piedra de la granja tienen una altura de cinco pies (1.6 metros) y, durante el tiempo de su ocupación, habrían sido independientes (hoy el edificio parece haber sido construido en la tierra). Uno de los edificios (Casa Uno) servía como vivienda para la familia mientras que el otro (Casa Dos), accedido a través del pasaje contiguo, era un taller y espacio de almacenamiento de algún tipo. Ambas estructuras tienen puertas en el frente frente al mar. Los cuartos de estar eran relativamente espaciosos a 35×18 pies (10×5 metros) y fueron separados por losas verticales de la piedra que particionaron el área viva delantera de una cocina o de un taller trasero. La evidencia en la forma de agujeros del poste sugiere que el techo habría sido formado probablemente del césped levantado algunos pies sobre las paredes – aunque quizás no demasiado arriba para contener calor. La casa fue calentada por un fuego en el hogar de la parte trasera (cocina). El hogar se conserva intacto como lo son las camas de piedra y los estantes de la casa. Se cree que las camas se habrían cubierto de brezo para formar colchones.

La Casa Dos, la más pequeña de las edificaciones, mide 25×12 pies (7×3 metros) con paredes más delgadas que están a la misma altura que la casa principal. Este edificio está dividido en tres áreas; Dos parecen haber sido para el almacenamiento y una tercera utilizada como un taller de trabajo. Se encontraron fragmentos de cerámica y herramientas de piedra y pedernal en el suelo. Había dos hogares y piedras de moler también se encuentran in situ. El paso que conectaba los dos edificios estaba, en algún momento, bloqueado por una piedra, aparentemente a propósito, y el taller abandonado. La casa principal continuó siendo ocupada mucho después de que el pasillo fue cerrado y la arqueóloga Anna Ritchie concluyó que el sitio estaba en uso constante por más de 900 años. Hoy en día el Knap de Howar se encuentra bastante cerca de la costa, pero en sus días de ocupación habría sido tierra adentro desde el mar en lo que probablemente fue una amplia pradera. Arqueólogos y geólogos han confirmado esta teoría basada en la evidencia en el sitio y los estudios geológicos de los patrones de erosión en la isla.

El sitio fue excavado primero en el verano de 1929 cuando el dueño de la tierra, Guillermo Traill, encontró las paredes de piedra resistentes en la tierra que había sido parcialmente descubierta por fuertes vendavales el invierno anterior. Con la ayuda de un amigo, William Kirkness, descubrió los dos edificios y eliminó escombros y artefactos. Los dos hombres datan los edificios a la edad de hierro pero las excavaciones en los años 70 por Ana Ritchie colocaron las estructuras en la edad neolítica temprana y, más lejos, demostraron que los edificios fueron habitados continuamente por más de 900 años. Aunque la mayor parte del material de interés había sido removido de los dos edificios, Ritchie encontró evidencia de fragmentos de cerámica de Unstan, indicando que los habitantes habían estado en contacto y comerciado con la gente de Orkney central y posiblemente aún más al sur. Según “Adventures in Archaeology”, “Desde que se encontró Unstan ware en el primer tipo de tumba en las Orcadas, se esperaría encontrar una similar cerca de la gente de Knap de Howar”, pero hasta el momento, no se ha detectado nada. Es posible que las tumbas que existieron hace mucho tiempo cayeran en el mar a través de la erosión de la tierra o que simplemente permanecen ocultas. Recientes excavaciones en el sitio del Ness de Brodgar, en la isla principal de Orkney, han demostrado concluyentemente que asentamientos enteros, de gran importancia, todavía pueden estar enterrados a la vista a la espera de ser revelados.

Kerma

Kerma

Kerma es el nombre moderno dado al que fue el centro de un reino de Nubia, probablemente llamado por los egipcios Kash (de donde derivó Kus o Kush) al sur de la segunda catarata del Nilo, puede que hasta la cuarta. Algunos sitúan Iam entre la quinta y sexta catarata y era independiente pero otros lo consideran el nombre del reino en el primer estadio de la cultura de Kerma, situado entre la segunda y cuarta catarata. El nombre antiguo de la ciudad no se conoce. En el segundo estadio el nombre de Kush para el reino (que los egipcios dieron a la parte central de Nubia), aunque muy probable, está todavía por demostrar.

El nombre viene de la moderna ciudad sudanesa de Kerma o Karmah a unos 15 km al sur de la tercera catarata, en la ribera oriental del río Nilo.

Típico de la cultura de Kerma es la cerámica rojiza o marrón con tapa negra, que desde la Kerma clásica está hecha con torno.1 Los medios de vida era la agricultura, especialmente del ganado.

Geografía de Nubia (NASA).

Origen

El poblado más antiguo en Kerma está datado poco después del 5000 a. C. (hacia 4800 a. C.) y corresponde a una cultura de pastores identificada desde el año 7500 a. C., en donde se han encontrado las primeras evidencias de domesticación de los rebaños; asimismo se ha encontrado también un cementerio de este período.

El segundo poblado de Kerma corresponde a la gente señalada como grupo A de Nubia (hacia el 3500 al 2200 a. C.) posibles descendientes de la cultura de pastores anterior, denominada Pre-Kerma. Tenía unas cincuenta casas de planta circular, de unos tres metros de diámetro, con alguna de más de siete metros, supuestamente para otras funciones o ocupadas por los cabecillas; tan sólo dos casas son rectangulares, puede que para guardar ganado. Antes del 2500 a. C. el Nilo, de repente, se desvió al oeste y el establecimiento Pre-Kerma fue abandonado, y se construyó una nueva ciudad cerca del río que se convertiría en la capital en el siguiente periodo.

La cultura correspondiente al tercer poblado, se inició al final de este período, con la llegada del grupo C (período denominado Antiguo Kerma), que hacia el 2000 a. C. se consolidó con asentamientos principales en Kerma y en la isla de Sais (periodo Kerma Medio). Se supone que fue durante esta época (hacia el 2000 a. C.) la principal ciudad de Nubia y fue así durante unos quinientos años. Su nombre antiguo no es conocido, y se le da el nombre moderno, pero los egipcios llamaban a la región Cus o Kush, que podría ser también el nombre de la capital. Localizada en medio de una región fértil, donde llovía a menudo, estaba bien situada para ser capital de un estado, a unos 250 km de la fortaleza egipcia más cercana. Kerma fue conquistada por Tutmosis I hacia el 1530 a. C.

Características de Kerma

Excavada por Reisner en el periodo 1913-1915, se volvió a excavar en 1973, y un estudio metódico comenzó en 2005 bajo las órdenes de Matthieu Honegger, estudio que recoge la obra de Charles Bonnet.2

La ciudad estaba rodeada de murallas, tenía un palacio y un santuario, así como unas 200 casas de planta circular al principio, y más tarde rectangulares; fuera de las murallas había muchas más casas.

El palacio estaba rodeado de una estructura de unos doce metros de diámetro y de otra estructura rectangular cuatro veces más grande.

Parece que había un área de templos dedicados al culto de los reyes muertos, y al lado del río había talleres para hacer barcas y almacenes.

El edificio principal, o al menos el más grande, fue una casa de adobes que medía en la última fase unos 18 metros de altura y 50 x 25 en los lados; este edificio es conocido como Deffufa Occidental (Deffufa es el nombre antiguo de las casas de adobe en Sudán), mientras que un edificio similar pero un poco más pequeño, situado en el cementerio, es conocido como Deffufa oriental; no se sabe para qué servían estas Deffufa, pero se supone que fueron templos.

Su cementerio está a unos tres kilómetros al este del Nilo, y cubre una superficie de 1800 x 800 metros. Se encuentran tumbas hasta una fecha cercana al 1500 a. C. (hacia el 1480 a. C.) en un número aproximado de treinta y cinco mil. Las más antiguas están en el norte y las últimas al sur; en esta parte hay cuatro montañas artificiales de noventa metros de diámetro y otras más pequeñas que se supone correspondían a las tumbas de los reyes y están próximas al Deffufa oriental, que podría ser la capilla funeraria de los reyes.

En el cementerio hay tumbas construidas con piedras pequeñas y grandes, siendo estas últimas las de las personas de más importancia. Los cuerpos están enterrados en fosos ovales de 1,5 metros de fondo, con comida al lado. Los cuerpos están flexionados mirando a la derecha, las manos en la cara, los pies hacia el este y la cabeza en dirección al oeste, mirando al norte. Inicialmente estaban en alfombrillas, pero más tarde se colocaron en lechos, como si durmieran, y tapados con una alfombra. En las tumbas más recientes hay varios individuos en una sola, que se supone fueron sacrificios humanos. Incluso mucha gente era enterrada con su perro. Los sepulcros se tapaban con montoncitos de tierra decorados con piedras blancas o negras del desierto.

Las tres tumbas más grandes al sur tienen 90 metros de diámetro y casi cuatro metros de alto. Dentro de la estructura se hicieron paredes de adobes para evitar el movimiento de la arena. En el centro del montón había una cámara pequeña conectada a un pasillo que recorría el diámetro de la tumba; y en la cámara estaba el cuerpo del rey y sus posesiones más preciadas. Además había puertas de madera en las paredes enyesadas (donde se aprecian restos de pinturas) y parece que se les ponía una barca para su futuro viaje por el río. En las tres tumbas se colocó un monolito de mármol de diez toneladas.

En los años siguientes, en las cercanías de la gran tumba, se iban formando tumbas subsidiarias, algunas muy ricas, con muchas personas sacrificadas, que debían corresponder a las más importantes y cercanas al rey.

En los pasajes había docenas de cuerpos (en algún caso más de 300) de gente que debían ser sacrificadas a la muerte del rey, como su servicio personal, y también mujeres y niños; las esposas y las mujeres del servicio del rey parece que eran enterradas con éste.

Después del entierro y de cubrir con piedras la montaña de arena, se sacrificaban animales (por miles) y sus pieles eran dispersadas por el perímetro.

Los primeros reyes fueron enterrados en arena y la idea de la cámara parece que fue importada de Egipto.

La fase más conocida es la Kerma clásica, de la que, como se ha dicho, en la excavación de la ciudad se encontró un palacio y muchas tumbas que son de este periodo. De las tres principales tumbas mentadas, se cree que una pertenece al rey Nedyeh que debió ser uno de los más poderosos y fue enterrado con unos 300 sirvientes. Se conocen los nombres de un par de reyes de Kerma (Awawa sobre el 1850 a. C., y Nedyeh hacia el 1650 a. C.) a través de los egipcios. De Awawa (o Awa’a) se ha encontrado el nombre escrito en tinta en trozos de una escultura de arcilla rota expresamente (se debía considerar la imagen del enemigo), hecha hacia el 1850 a. C., y sólo se dice que era rey de Kush.

Nedyeh es mentado en un jeroglífico encontrado en Buhen, que fue ocupada por Kerma durante el primer período intermedio, y que pertenecía a un soldado que explica que había servido para el rey nubio, y que se había «limpiado los pies con el rey Nedyeh en las aguas de Kush».

Destino de Kerma

Algunos reinos menores, como Irtjet, Zatju y Wawat quedaron unificados bajo un único rey y se supone que esto fue obra del rey de Kerma. Finalmente, hacia el 1900 a. C., Kerma era un reino unificado y el faraón Sesostris I comenzó a establecer algunas posiciones militares en la frontera.

Sesostris III construyó fortalezas, como la de Buhen, y dirigió al menos un ataque en Kerma, ataque en el que el cronista dice, haciendo hablar al faraón: «Me llevé a sus mujeres, a sus hombres de todas les edades, capturé sus pozos, maté a sus bueyes, y me llevé o quemé sus cosechas.»

La tercera fase de la cultura de Kerma (llamada Kerma clásica) está datada hacia el 1700 a. C., pero después de 150 años fue eliminada por los egipcios que, después de algunos ataques previos entre el 1550 y el 1530, conquistaron la ciudad y reino de Kerma (o Kush) hacia el 1530 a. C. bajo Tutmosis I (y la dominaron entre el 1530 a. C. y el 1325 a. C.).

El último rey de Kush fue llevado a Egipto «colgado del revés en la proa de la barca de remolque del faraón», y el gobierno del territorio fue concedido a un hijo del faraón. Ochenta años después (hacia 1452 a. C.), la gente de Kerma se rebeló, siendo faraón Amenhotep II, pero fueron derrotados y siete de los líderes de la revuelta fueron capturados y ejecutados personalmente por el faraón con la maza real. Los cadáveres de seis de ellos se colgaron de los muros del templo de Amón en Tebas, y el séptimo de las murallas de una ciudad de Nubia «para que el victorioso poder de su majestad pueda ser visto por todo el pueblo y para siempre».

Más tarde, cuando se acabó el dominio egipcio, el centro de poder nubio se desplazó hacia Napata, más al este, donde con el tiempo surgió un nuevo reino.

Se muestra en Sudán

Ubicación : Sudán

Región : Nubia

Coordenadas : 19 ° 36’2.89 “N 30 ° 24’35.03” E Coordenadas : 19 ° 36’2.89 “N 30 ° 24’35.03” E

Kerma (también conocido como Dukki gel) era la capital de la cultura de Kerma, que estaba situado en el actual Sudán hace al menos 5500 años.[1] [2] Kerma es uno de los sitios arqueológicos más importantes de la antigua Nubia . Ha producido décadas de excavaciones e investigaciones extensas, incluyendo miles de tumbas y tumbas y los barrios residenciales de la ciudad principal que rodea el oeste / Lower Deffufa.

Alrededor de 3000 BCE, una tradición cultural comenzó alrededor de Kerma. Fue un gran centro urbano que fue construido alrededor de una gran adobe templo conocido como el Deffufa occidental.[3]

Como capital y lugar de entierros reales, arroja luz sobre la compleja estructura social presente en esta sociedad.

Kerma y sus artefactos

Las estatuas de los faraones de la Nubia Vigésimo quinta dinastía de Egipto descubiertos cerca de Kerma.

Antes de 1700 BCE, Kerma fue anfitrión a una población de por lo menos 10.000 personas.[6] A diferencia de las del antiguo Egipto en el tema y la composición, artefactos de Kerma se caracterizan por grandes cantidades de azul de loza, que la Kermans desarrollado técnicas para trabajar con independencia de Egipto,[7] y por su trabajo con cuarcita acristalada e incrustaciones arquitectónicas .[8] [9]

Cementerio de Kerma y tumbas reales

Kerma contiene un cementerio con más de 30.000 tumbas. El cementerio muestra un patrón general de tumbas más grandes rodeadas por otras más pequeñas, lo que sugiere una estratificación social. El sitio incluye en sus montículos funerarios del límite sur, con cuatro que se extienden hacia arriba de 90 metros (300 pies) de diámetro. Se cree que estas son las tumbas de los reyes finales de la ciudad, algunos de los cuales contienen motivos e ilustraciones que reflejan divinidades egipcias como Horus. En general, la influencia de Egipto puede observarse en numerosos entierros, especialmente en lo que se refiere a la evidencia material, como cerámica y objetos de sepultura. Por ejemplo, la cerámica Segundo Intermedio egipcios de Avaris, como Tell el-Yahudiyeh Ware, se han descubierto enterramientos dentro de Kerma.[10] Además, los artefactos tales como sellos y amuletos del escarabajo son prolíficos, lo que indica un intenso comercio con el antiguo Egipto, así como un intercambio de ideas culturales.[11] Después de que el saqueo de Kerma, el cementerio fue utilizado como sede de los reyes de la dinastía 25 o “napatea” del Reino de Kush desde el Alto (sur) Nubia.

Arqueología

Principios del siglo 20.

Arqueología temprana en Kerma comenzó con una encuesta de Egipto y Sudán hecha por George A. Reisner, un americano con citas conjuntas en la Universidad de Harvard y el Museo de Bellas Artes de Boston. Posteriormente Reisner lideró estas dos instituciones, la llamada expedición “Harvard-Boston” durante tres temporadas de campo en Kerma (1913-1916). Trabajó en Egipto y Sudán durante 25 años, 1907-1932.[12]

Como uno de los primeros sitios a ser excavados en esta región, las contribuciones de Kerma y Reisner a la arqueología de la región son fundamentales. Una cronología básica de la cultura de Kerman fue establecida basada en el trabajo de la expedición de Reisner Harvard-Boston (1913-1916); Esto proporcionó el andamiaje para todos los otros hallazgos en la región. Las técnicas exactas de excavación de Reisner, los informes del sitio, y otras publicaciones hicieron posterior la reinterpretación de sus resultados posibles.

El Deffufa Occidental

El Deffufa Inferior / Occidental (una estructura de tumba masiva) se encontró más cerca del río; El Deffufa superior / oriental está a pocos kilómetros del río en un cementerio. La mayoría de los entierros estaban ligeramente flexionados, acostados sobre sus costados. Reisner vio muchos vínculos con la cultura egipcia antigua a través de técnicas arquitectónicas y las dimensiones de la base del Deffufa Inferior / Occidental (52.3 m × 26.7 m, o 150 × 100 cúbitos egipcios).[13] Se asumió que era una fortaleza. No llevó a cabo más excavaciones del asentamiento que se sospecha que rodean al Bajo Deffuffa.

El Deffufa superior / oriental estaba situado en medio de miles de tumbas bajas y redondas, con claras diferencias estilísticas entre las partes norte, media y sur del cementerio. Las tumbas más elaboradas se encontraron en la parte sur del cementerio. Reisner suponía que las grandes y cuadrangulares estructuras deffufa eran capillas funerarias asociadas con las tumbas más grandes, no las tumbas mismas.[14] Se analizó esta situación en base a su conocimiento de las antiguas prácticas funerarias egipcias, y dado que muchos de los objetos funerarios encontrados eran de Egipto, él no tenía ninguna razón para pensar lo contrario.

George A. Reisner encajar esta arqueología en su comprensión de la vida antigua a lo largo del Nilo, suponiendo que Kerma era una ciudad satélite de los antiguos egipcios. No fue hasta finales del siglo XX que las excavaciones de Charles Bonnet y la Universidad de Ginebra confirmaron que este no era el caso. En su lugar, descubrieron un vasto complejo urbano independiente que gobernó la mayor parte de la tercera catarata durante siglos.

A finales del siglo 20 al presente

Durante décadas después de las excavaciones de Reisner, su despedida del sitio como una ciudad fortificada de satélite egipcio fue aceptada. “El paciente y diligente trabajo del capo y sus colegas desenterraron los cimientos de numerosas casas, talleres, y palacios, lo que demuestra que ya en 2000 BCE Kerma era un gran centro urbano, presumiblemente, la capital y un cementerio de los reyes de Kush “.[15] De 1977 a 2003, capo y un equipo internacional de investigadores excavadas en Kerma.

El equipo suizo de Bonnet ha excavado los siguientes tipos de sitios en Kerma: ciudad antigua, tumba principesca, templo, edificios residenciales / administrativos, construcciones de Napatan, taller de alfarero de Napatan, cementerios de Meroitic, fortificaciones y hoyos y chozas del grano neolítico. Entre muchos otros hallazgos únicos, Bonnet descubrió una forja de bronce en la ciudad principal de Kerma. “Está dentro de las paredes del centro religioso que se construyó un taller de bronce. El taller consistió en múltiples forjas y las técnicas de los artesanos parecen haber sido bastante elaboradas. No es ningún descubrimiento comparable en Egipto o en Sudán para ayudar a interpretar estos restos “[16]

En 2003, las estatuas de granito negro de faraones de la Dinastía XXV de Egipto fueron descubiertos cerca de Kerma por Charles Bonnet y su equipo arqueológico.[17] [18] [19]

Bioarqueología

La práctica mortuoria en Kerma varió con el tiempo, y esto es visible en el registro arqueológico. El cementerio grande, alrededor del Deffufa superior / del este se arregla con las tumbas más viejas en el norte y las tumbas más recientes (y complejas) y las tumbas en la parte meridional. “En el período de Kerma temprano, 2500-2050BC, los entierros están marcados por una superestructura circular baja de losas de la piedra arenisca negra, pegada en la tierra en círculos concéntricos. Los guijarros de cuarzo blanco refuerzan la estructura”.[20] enterramientos más pequeños se encuentran rodeando las tumbas más grandes de individuos importantes. Las tumbas progresan desde montículos simples hasta complejos pirámicos de inspiración egipcia. Esta transición no comienza hasta mucho después de que las pirámides están fuera de moda en Egipto.

Bonnet señala que las víctimas sacrificiales aparecen y se vuelven cada vez más comunes en el período de Kerma Medio. Debido a que las cámaras funerarias pueden ser fácilmente ingresadas, cuestionaría la probabilidad del sacrificio de una esposa y / o un niño cuando un hombre muere, sin ninguna evidencia etnohistórica para apoyar esto en esta cultura. De hecho Buzon y Judd[21] cuestión esta hipótesis mediante el análisis de los traumas y los indicadores de estrés esquelético en estas “víctimas de los sacrificios.”

La mayoría de los restos se encuentran en una posición ligeramente contraída o contraída en sus lados. Debido al clima árido del desierto, natural de momificación es muy común. Sin los procesos normales de descomposición para esqueletizar el cuerpo, los tejidos blandos, los pelos y los objetos orgánicos del sepulcro todavía se encuentran a menudo (por ejemplo, textiles, plumas, cuero, uñas). Los bienes funerarios incluyen cuentas de faiencia, cráneos de ganado y cerámica. Las colecciones esqueléticas, al igual que otras pruebas arqueológicas, siguen siendo reexaminadas y re-interpretadas a medida que surgen nuevas preguntas de investigación. Dos estudios recientes destacan el tipo de preguntas que los bioarqueólogos están haciendo del material esquelético excavado en Kerma.

Kendall[22] sugiere que las grandes tumbas en el Alto Deffufa contenían los cuerpos de decenas o cientos de víctimas sacrificadas. Un examen posterior de los individuos bioarqueológica “sacrificados” de estos contextos[23] no mostró diferencias significativas entre los marcadores de estrés óseos de sacrificados en comparación con individuos no sacrificados. Sacaron muestras de los “corredores de sacrificio” y de los enterramientos fuera de los grandes corredores de tumulos. Las personas que acompañan a los tumulus de Kerma son interpretadas como esposas sacrificadas a la muerte del marido, pero la evidencia bioarqueológica no apoya esta conclusión arqueológica. Un estudio previo no observó diferencias en la frecuencia de lesión traumática.

La lesión traumática se ve a través de la lente de los patrones de lesión traumática moderna. “Muchos aspectos del patrón de lesión de Kerma fueron comparables a las observaciones clínicas [modernas]: los varones experimentaron una mayor frecuencia de trauma, el grupo de mediana edad presentó el mayor trauma, la cohorte de edad más avanzada reveló la menor cantidad de lesiones acumuladas, un grupo pequeño Los traumatismos múltiples y las fracturas experimentados ocurrieron con más frecuencia que las luxaciones o tirones musculares”. Las fracturas paradas (a menudo ocurren cuando un individuo está defendiendo un golpe de un atacante) son comunes. Estos no necesariamente resultan de asalto, sin embargo, y Judd reconoce esto. Ella no utiliza la misma estrategia de análisis al considerar las fracturas de Colles (de la muñeca, suelen producirse cuando cae sobre las manos de uno) pueden resultar de ser empujado desde una altura en lugar de la violencia interpersonal, y esto no es reconocido.[24]

Los terrenos alrededor del Deffufa occidental, una vez que el centro de la ciudad de Kerma, representado el viernes, 23 de marzo de 2007. Kerma era la sede del primer reino independiente de Kush y el Deffufa occidental data del período más temprano de Kushite ponerlo en sobre 3.500 años. Deffufa es un término nubiano que significa construcción de ladrillo y el Deffufa occidental es la estructura más grande y posiblemente la más antigua en el África subsahariana. El antiguo reino de Kush surgió alrededor de 2000 aC en la tierra de Nubia, lo que …

 

 

 

 

 

 

 

 

Ebla

Ebla

Ebla (árabe: عبيل، إيبلا) es una ciudad antigua localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el 1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.

Unos 60 kilómetros al suroeste de Alepo, en Siria, se alza una imponente colina llamada Tell Mardikh. Se trata de un típico tell, un montículo artificial resultado de una antigua ocupación humana. El lugar sufrió numerosos saqueos, pero los arqueólogos, por su parte, lo ignoraron durante largo tiempo. Hasta que, a finales de la década de 1950, unos aldeanos que realizaban labores agrícolas descubrieron allí una magnífica pileta ritual decorada con relieves. Alertado, el Servicio de Antigüedades de Alepo llamó a Sabino Moscati, catedrático de la Universidad de La Sapienza, en Roma, para proponerle la excavación del lugar. Moscati envió allí al joven arqueólogo Paolo Matthiae, quien entonces no podía imaginar que había encontrado trabajo para los siguientes cuarenta años.

El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 a. C., en sumerio y en eblaíta, una variante lingüística del idioma semítico oriental. Buena parte de los materiales epigráficos se encuentran en el vecino museo regional de Idlib (Siria).

Tablillas: Textos de Ebla

En 1964, arqueólogos italianos de la Universidad de Roma La Sapienza, dirigidos por Paolo Matthiae comenzaron a excavar en Tell Mardikh. En 1968 recobraron una estatua dedicada a la diosa Ishtar portando el nombre de Ibbit-Lim, un rey de Ebla. Esto identificó la ciudad, largo tiempo conocida por las inscripciones egipcias y acadias.

En la siguiente década el equipo descubrió un palacio de aproximadamente del 25002000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.

No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema.

Ebla en el tercer milenio a. C.

El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.

Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.

Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nieto Naram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.

Economía

Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Aššur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes.

En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 23502150 a. C.).

Gobierno

La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish.

El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.

El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal (título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos o abba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano.

Religión

Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal.

La destrucción de Ebla

Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh.

Ebla en el segundo milenio a. C.

Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.

Ebla es mencionada en textos de Alalaḫ alrededor de 1750 a. C. La ciudad fue destruida de nuevo en el turbulento periodo entre el 1650 y el 1600 a. C., por el rey hitita Mursili I o Hattusili I.

Ebla nunca se recuperó de su segunda destrucción. Sobrevivió como un pequeño pueblo hasta el siglo VII, después estuvo desierta y olvidada hasta su redescubrimiento arqueológico.

La primera campaña, en 1964, sacó a la luz cerámica del III milenio a.C., mientras que en las siguientes se descubrieron templos, palacios y una puerta monumental. Tell Mardikh se revelaba así como un importante centro económico y religioso, y la misma Siria, considerada antes un lugar de paso y patria de nómadas analfabetos, aparecía como un nuevo polo de poder, comparable con los de Mesopotamia y Egipto.

En 1968, el equipo descubrió un busto de basalto mutilado con una inscripción grabada. Matthiae encargó la traducción del texto, escrito en cuneiforme y en un dialecto del acadio, al nuevo epigrafista de la expedición, Giovanni Pettinato, profesor de Sumerología de la Universidad de Heidelberg.

La ciudad olvidada

Pettinato tradujo la inscripción rápidamente: hacía referencia a un personaje llamado Ibbit-Lim, que resultó ser un rey de la ciudad de Ebla. Tal era, pues, el nombre del yacimiento en la antigüedad. La existencia de Ebla era conocida desde finales del siglo XIX, cuando Ernest de Sarzec descubrió en la ciudad sumeria de Tello una inscripción en la que se mencionaba a Ebla como lugar de procedencia de la madera para la construcción del templo de Eninnu. La inscripción especificaba también que Ebla se hallaba en algún lugar más allá de la ciudad de Urshu, tras el altiplano sirio, lo que coincidía con el hallazgo de Matthiae y Pettinato. Sin embargo, parte de la comunidad científica se resistió a aceptar la equivalencia de Tell Mardikh con Ebla, arguyendo que la Siria de ese período no podía albergar una cultura propia y tan evolucionada.

El gran hallazgo

La gran sensación de Ebla llegó, sin embargo, en 1974, cuando Matthiae halló en las estancias de un palacio del III milenio a.C. un conjunto de 42 tablillas escritas en cuneiforme, ennegrecidas por el fuego. El arqueólogo envió un telegrama a Pettinato, que entonces estaba en Roma, para notificarle el hallazgo. El epigrafista, presa de la excitación, voló enseguida hasta Damasco y llegó a la excavación a las dos de la madrugada. Ante la mirada expectante de los presentes, Pettinato estudió las tablillas. Al cabo de un rato, exasperado, levantó la vista exclamando: «No comprendo ni una palabra». Las tablillas no estaban en acadio, sino en una nueva lengua que Pettinato bautizó como eblaíta. Tras meses de profundo estudio en Roma, Pettinato logró descifrar el lenguaje y leer las tablillas. Los resultados eran contundentes: la ciudad en cuestión era la Ebla mencionada en los textos sumerios y acadios.

Las investigaciones siguientes mostraron que esas 42 tablillas formaban parte de uno de los más grandes archivos hallados en el Próximo Oriente. Bajo las ruinas del palacio real se descubrió una cámara repleta de miles y miles de tablillas, más de 20.000. Pettinato recuerda el hallazgo: «Descendí hasta una profundidad de ocho metros y agachándome empecé a examinar la primera tablilla que recogí, cubierta por la arena de siglos». Esta vez la pudo leer con claridad: era una lista de ciudades y en ella aparecían las palabras En-Ebla (rey de Ebla). El equipo había descubierto los archivos reales de la ciudad.

Una gran biblioteca

Las tablillas contenían textos  muy variados: administrativos, religiosos y épicos, listas reales, tratados internacionales, diccionarios bilingües… Sin duda, completaban de modo inesperado la visión que se tenía del mundo oriental a mediados del III milenio a.C., y situaban a Siria en el plano de los grandes centros de Mesopotamia y Egipto.

Las tablillas aparecieron amontonadas como consecuencia de la destrucción de los estantes donde estaban cuando la ciudad fue incendiada por el rey acadio Naram-Sin; al quemarse, las tablillas cayeron unas sobre otras, pero los arqueólogos lograron restituir su colocación original y el sistema de archivo empleado. Estaban dispuestas en ángulo recto, con el reverso hacia fuera, ya que era aquí donde en los textos administrativos se escribían las sumas y una especie de título para identificarlas. Otro sistema de localización era su forma: las redondas indicaban el registro de entrada y las cuadradas el de salida. En el suelo, en cestos de mimbre, se guardaban las que eran de consulta más frecuente.

Desde entonces, el análisis de esta enorme cantidad de textos ha sacado a la luz nuevas y sorprendentes informaciones que iluminan la civilización del Próximo Oriente en el III milenio a.C.

Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla por los arqueólogos Matthiae y Pettinato en la década de 1970.

 

 

 

 

 

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    Thimlich

    Thimlich, Kenia

     Thimlich Ohinga es un complejo de ruinas de piedra en el condado Migori, el oeste de Kenia, en el este de África.[1] Es uno de los 138 sitios que contienen 521 estructuras de piedra que fueron construidos alrededor del Lago Victoria región en Kenia.[Cita requerida] El principal recinto de Thimlich Ohinga tiene paredes que varían de 1,0 a 3 metros de espesor, y de 1 a 4,2 metros de altura.[2] Las estructuras fueron construidas a partir de bloques sin labrar, rocas y stonesset en su lugar sin mortero.[2] Los densamente poblados piedras de enclavamiento. El sitio se cree que tiene más de 550 años de edad.[3] El área está ocupada los Luo. ‘Thimlich’ significa “bosque denso aterrador” en Dholuo, en el lenguaje de los Luo[2] [3], plural significa “Ohingni ” Ohinga ‘” una gran fortaleza “en (Dholuo)

    Habitantes y estilo arquitectónico

    Las personas que hablaban una lengua bantú posiblemente proto Luhya / gusii habitaron la zona durante un tiempo antes de que misteriosamente libres antes en algún momento justo antes, durante o después de la expansión de los Luo en el área. El Kisii (que viven cerca de Thimlich Ohinga) y el Maragoli, Bunyore (dos ramas de las personas Luhya) descienden de tres hombres llamados gusii, Mulogoli y Anyore respectivamente. Estos tres hombres fueron los hijos de un hombre llamado Andimi. Los Maragoli, Kisii y BaNyore la gente se asentó esta parte del sur-oeste de Kenia en algún momento del siglo 13 o el 14 antes de la llegada de los Luo hace 300 años.[2] Después de la expansión de los Luo en el área, que eran más numerosos en ese momento, los tres grupos étnicos se separaron formalmente en tres, con la dirección sur Kisii y el Maragoli (o Valogooli / Balogooli) y el Banyore (o Vanyole) en dirección hacia el norte.

    Los migrantes de Uganda, Ruanda, Sudán y Burundi se cree que tienen también hizo su camino a través de la zona, algunos de los cuales terminó yendo hacia el sur en Tanzania. Fue desalojada por última vez durante la primera mitad del siglo XX.[4]

    El estilo arquitectónico de la Thimlich Ohinga refleja el estilo de construcción de la Gran Zimbabwe Imperio, 1.900 millas/3.600 kilómetros al sur de Zimbabwe, aunque de menor tamaño. Otra diferencia es que la arquitectura Gran Zimbabwe fue construida con piedras de forma, sin embargo, al igual que Thimlich Ohinga, la utilidad de mortero parece haber sido evitado. Thimlich Ohinga es un ejemplo de la arquitectura defensiva de la sabana, que con el tiempo se convirtió en un estilo tradicional en varias partes del Este y Sur de África. Retrata prácticas homesteads de piedra y un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria. Formas posteriores de esta arquitectura de paredes de piedra se pueden ver en algunas casas tradicionales en el oeste y el sur-oeste de Kenia.[5]

    Las historias orales sugieren que Thimlich Ohinga fue construido por los entonces habitantes, y que servia como protección contra los extranjeros en Kadem, áreas Kanyamwa, así como de los vecinos grupos étnicos de lo que hoy es Tanzania – pero como los nombres sugieren, (Kadem es un ejemplo de un nombre Luo) los nombres actuales se produjo después de los Luo comenzó a habitar la zona. Por razones aún desconocidas, Thimlich Ohinga fue abandonado por los constructores originales. Con el tiempo, otras comunidades se trasladaron a la zona en el período entre los siglos 15 y 19. y los que vivían dentro de los complejos de ellas mantiene mediante la reparación y modificación de las estructuras. La re-ocupación y la reparación no interfirieron con la preservación de las estructuras. Aparte de ser una fortaleza defensiva, Thimlich Ohinga era también un centro económico, religioso y social.[Cita requerida] La investigación arqueológica llevada por los Museos Nacionales de Kenia ha dado a conocer la fabricación de productos como la cerámica, y también contenían huesos humanos y animales.[cita requerida]

    Dentro de las estructuras, son particiones de diversos tipos, como pasillos, recintos y depresiones más pequeñas. Algunos de los compartimentos incluyen secciones de juegos donde los hombres juegan a juegos como ‘Ajua’, y piedras de moler, donde las mujeres muelen el grano.[Cita requerida] corrales para ganado vacuno, ovejas, cabras, pollos, patos, gallinas de Guinea y muros de contención para los jardines eran también construida.[cita requerida]

    Las entradas se realizan a propósito pequeño, por lo que los posibles intrusos serían rápidamente sometidos por los guardias en una torre de reloj cerca de la entrada. Es fácil de escanear todo el complejo de la torre de vigilancia construida a partir de rocas levantadas.[2]

    Habitantes de Thimlich Ohinga también tuvieron fuertes laterales más pequeñas que tenían casas, áreas de comida, corrales de animales, y un granero.[6]

    Etimología

    Neville Chittick, el ex director del Instituto Británico de Historia y Arqueología en el este de África, documentó el sitio en la década de 1960. Los investigadores de los Museos Nacionales de Kenia comenzaron a trabajar en el sitio en 1980. Una vez llamado “Valle Liare” después de un valle al noreste de la zona, Thimlich Ohinga fue declarado como Monumento Nacional de Kenia con su nuevo nombre en 1981. El nombre fue cambiado porque ‘Liare Valle’ no describe la ubicación exacta del sitio.

    Localización

    Thimlich Ohinga se encuentra 181 kilómetros al sur de Kisumu en Migori condado, en una suave pendiente de la colina 46 kilometros al noroeste de Migori ciudad cerca de las minas del Macalder. Los otros 137 sitios que se parecen a ella se concentran en las áreas de Karungu, Kadem-Kanyamkago, Gwassi, promontorios Kaksingiri Lake, Kanyidoto y Kanyamwa.[7]

    Conservación

    El Kenya Wildlife Service, y el Museo Nacional de Kenia han designado Thimlich Ohinga un sitio de conservación. Animales salvajes como gallinas de guinea, diversas especies de monos, aves y antílopes viven en los bosques que rodean el sitio. El Museo Nacional de Kenia presentó una solicitud a la UNESCO, en nombre del gobierno, solicitando la inclusión de Thimlich Ohinga paisaje cultural en el patrimonio de la humanidad.[7]

    Thimlich Ohinga es un raro ejemplo, a principios de la arquitectura defensiva de la sabana que condujo a este tipo de diseño de convertirse en un estilo tradicional a través de África Oriental. Es un ejemplar de las prácticas de piedra de pared y de un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria de Kenia. Construido como un pueblo fortificado, Thimlich Ohinga sirve funciones defensivas, económicas, religiosas y sociales. La investigación arqueológica ha descubierto mucho sobre la estructura urbana y la fabricación de bienes realizadas dentro de la comunidad. Como antiguo centro urbano, muchas comunidades que rodean afirman tener una conexión con la historia de Thimlich Ohinga, amplificando así su importancia cultural local.

    Ciudad perdida de Rhapta

    Halladas en Tanzania ruinas sumergidas de la que podría ser la antigua ciudad perdida de Rhapta

    5 Julio, 2016 – 23:02

    Siglos de especulaciones relacionadas con la ciudad perdida de Rhapta podrían tocar a su fin gracias al descubrimiento realizado en el transcurso de un vuelo en helicóptero sobre la isla tanzana de Mafia. Se trata de un conjunto de antiguas ruinas parcialmente sumergidas que se cree que pertenecen a una antigua ciudad mercantil romana cuyo paradero se había perdido desde hacía 1.600 años.

    El descubrimiento se produjo cuando el submarinista Alan Sutton avistó una formación de aspecto poco común en el agua durante un vuelo en helicóptero cercano a las costas de Tanzania. Tras haber buscado estas ruinas durante tres años, anunció su hallazgo en este blog. Parecían las ruinas de estructuras que recordaban a una antigua ciudad portuaria. Los investigadores han comunicado que las ruinas ocupan una extensa área y confirman la presencia de impresionantes líneas de cimientos cubiertas por miles de bloques de piedra cuadrados y rectangulares.

    Fotografías de algunos de los bloques de piedra cuadrados y rectangulares hallados en las costas de la isla de Mafia, perteneciente a Tanzania. (Seaunseen / Alan Sutton)

    El descubrimiento ha sido también confirmado por arqueólogos de la Universidad de Dar es Salaam, que coinciden en que las ruinas muy bien podrían pertenecer a la ciudad perdida de Rhapta, mencionada en un antiguo documento por Diógenes, un marinero que hacía la ruta comercial de la India y que visitó Rhapta en su época. Sabemos que Rhapta era un puerto comercial romano del sudeste de África que se convirtió en una impresionante ciudad en el siglo I d. C. En realidad no se sabe gran cosa sobre ese lugar, más allá de una cita en la obra Periplo por el Mar Eritreo (año 50 d.C), donde se identifica con la localidad más meridional de Azania, así como la que menciona el escritor greco-egipcio Claudio Ptolomeo en su obra Geografía. Según este autor, un marinero llamado Diógenes que navegaba en una ruta con la India le explicó que se trataba de un importante centro de comercio de armas hechas de metal y carey, mercado que le habría suministrado grandes beneficios hasta convertirla en una de las metrópolis más ricas de su tiempo.

    El problema es que no hay muchas más noticias porque ese sitio, si es que existió, desapareció enigmáticamente de la Historia hace unos 1600 años. Tan sólo se dispone de un mapa, trazado en 1890 por el explorador alemán Carl Peters, situando Rhapta junto a la isla de Mafia (antaño Monfia) y aludiendo a un fuerte portugués levantado sobre ruinas anteriores.

    A finales del siglo XIX, un explorador alemán llegó a la región en busca de un antiguo puerto portugués. En el transcurso de su aventura, cartografió la isla de Mafia, lo que ayudó a Sutton a comprender mejor la topografía de la región. Según el arqueólogo Felix Chami de la Universidad de Dar es Salaam, “estas ruinas son las de Rhapta, ya que las técnicas constructivas, las piezas cerámicas y su emplazamiento encajan en todos los casos con las antiguas descripciones de la ciudad.” Chami opina que la localización de la ciudad no es discutible, a juzgar por las descripciones que han llegado hasta nosotros en antiguos documentos romanos.

    Por no saber ni siquiera sabemos su localización exacta, salvo vagas referencias a la costa sudeste africana, a la altura del litoral tanzano y la isla de Zanzíbar. Al menos así era hasta que en 2013 un helicóptero que sobrevolaba esa zona percibió unas extrañas e inusuales formas medio aflorando sobre la superficie marina en forma circular. Inmediatamente se dispararon las alarmas y se identificó ese descubrimiento con estructuras arquitectónicas y no con arrecifes, como hasta entonces.

    La ciudad de Rhapta podría haber sido la primera metrópolis del África subsahariana, y fue famosa por haber sido un centro portuario en el que se comerciaba principalmente con caparazones de tortuga y armas de metal. Desapareció de las páginas de la historia hace unos 1.600 años por razones desconocidas. Pero ahora, gracias al descubrimiento realizado por Sutton, los investigadores podrían ser capaces de desvelar los secretos que encierra esta antigua ciudad perdida.

    Como ha explicado Sutton en declaraciones recogidas por el DailyMail :

    La isla junto a la cual se encuentra es Mafia, conocida por Ptolomeo como Mafiaco. Si se trata exactamente de Rhapta es algo que los arqueólogos aún deberán resolver… Parece muy antigua y debía estar realmente bien construida, en un estilo diferente a la arquitectura de otras ruinas halladas en Tanzania, y sin duda el hallazgo va a mantener ocupados a los arqueólogos muchos años. Antes de llevar a cabo una exhaustiva investigación va a ser imposible determinar con exactitud a qué corresponden las ruinas. Parece no obstante que se trata de una ciudad portuaria muy antigua.

    Las costas africanas aún albergan muchos secretos en la actualidad. Sin embargo, la mayor parte de ellos tienen que ver con la mitad norte del continente. Uno de los más impresionantes descubrimientos de este tipo se produjo cerca de las costas egipcias. Como escribía April Holloway en Ancient Origins el 29 de abril del año 2013:

    “La ciudad de Heracleion, sede del templo en el que Cleopatra fue coronada reina de Egipto, se hundió en el mar Mediterráneo frente a las costas de Egipto hace unos 1.200 años. Fue uno de los más importantes puertos comerciales del Mediterráneo antes de desaparecer bajo las aguas hace más de un milenio. Durante siglos, se creyó que esta ciudad era un mito, de forma muy parecida a como vemos a la Atlántida en la actualidad. Pero en el año 2001, un arqueólogo submarino que buscaba los restos de barcos de guerra franceses se topó con esta antigua ciudad hundida.

    Y ahora hay nuevas noticias al respecto, en este caso facilitadas por un submarinista llamado Alan Sutton, quien, tras una serie de inmersiones y pese a la baja visibilidad subacuática, cree haber dado con el lugar exacto. Asegura haber visto lo que identifica con murallas y restos de edificios, aparte de piezas de cerámica en la arena del fondo. La marea baja que trajo la primavera hizo aflorar parte de esos restos.

    Las ruinas halladas están en un gran banco de arena (de hecho, la isla de Mafia es de arena, no tiene rocas), lo que combinado con la cálida temperatura del agua y la proliferación de algas hace que el agua se enturbie y la visibilidad sea mala. No obstante, se pueden apreciar bloques, aparentemente de piedra arenisca y de considerable tamaño (5 x 5 metros y 40 centímetros de grosor).

    Las imágenes muestran lo que asemejan ser montones de construcciones cúbicas y rectangulares dispuestas formando un anillo en un área bastante amplia. A priori no es mucho; desde luego, no suficiente para una identificación en términos absolutos. Pero Felix Chami, arqueólogo de la Universidad de Dar es-Salaam, confirma que podrían -el condicional es importante- pertenecer a Rhapta, pues las gentes locales siempre han asegurado que había casas sumergidas. Otra cosa es si se trata de ruinas tan antiguas, puesto que muchos expertos las identifican más bien con construcciones coloniales portuguesas, de las que se conservan ejemplos abundantes en esa parte del Índico. Aparte, en varias islas del entorno hay patrimonio monumental shirazi (swahili).

    Chami sugiere una teoría integradora: los lusos edificaron aprovechando lo que ya había. Se basa, dice, en el aire de estilo romano que tiene lo que muestran las fotos, muy diferente a otros elementos arquitectónicos hallados en Tanzania. De hecho, el nombre de Rhapta se debe a los romanos: así es como llamaron a la bahía donde se asentaba la urbe. En cualquier caso, está claro que aún queda mucho trabajo de estudio y excavación por delante. Ya que la arquitectura no aclara gran cosa, será interesante rescatar utensilios (herramientas, armas, cerámica…) que arrojen un poco de luz. Los arqueólogos, por tanto, tienen la palabra.

    Tiene que ser Rhapta, estas ruinas no pueden pertenecer a otro período cultural: los portugueses no habrían construido un asentamiento de cinco kilómetros de largo y tres de ancho sin tan siquiera documentarlo. Y sabemos exactamente dónde construyeron los últimos colonialistas”, explica Chami a National Geographic.

    Sutton ha tomado unas fotografías impactantes, en las que se distinguen los restos de un muro que debió de tener entre cinco y seis metros de altura y unos bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. “En el sitio arqueológico hemos hallado restos cerámicos y unas tejas que parecen ser de origen romano”, destaca Chami.

    Ruinas monumentales sumergidas en la paradisíaca isla de Mafia, frente a la costa de Tanzania. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Rhapta fue un enclave comercial célebre por su marfil, carey y cuerno de rinoceronte

    Las colosales estructuras romanas aparecen rodeadas de misterio durante la marea baja. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Los arqueólogos han hallado bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Rhapta desapareció tras la irrupción de la plaga de Justiniano en el siglo VI, que probablemente se originó en la misma ciudad. Foto: Alan Sutton, Seaunseen

    Mada’in Saleh

    Mada’in Saleh

    Yacimiento arqueológico de Al-Hijr (Madâin Sâlih)

    Ubicación de Yacimiento arqueológico de Al-Hijr (Madâin Sâlih) en Arabia Saudita

    Coordenadas: 26°48′51″N 37°56′51″E

    País:  Arabia Saudita

    Mada’in Saleh (o Madain Saleh) (en árabe: مدائن صالح , madāʼin Ṣāliḥ, “Ciudades de Saleh“), también denominada Al-Hijr (“lugar de la roca”), es una antigua ciudad localizada en el norte de Hejaz (en la actualidad Arabia Saudí, a 22 kilómetros de la ciudad de Al-`Ula (árabe العلا). En la Antigüedad, la ciudad estaba habitada por thamudis y nabateos siendo denominada como Hegra.1

    Algunas de las inscripciones encontradas en la zona están datadas hacia el segundo milenio antes de Cristo. Sin embargo, todos los elementos arquitectónicos restantes se fechan al período de las civilizaciones Thamudi y Lihyan.

    En 2008, la Unesco proclamó a Mada’in Saleh Patrimonio de la Humanidad, convirtiéndose en el primer lugar de Arabia Saudí en conseguirlo.2

    Mada’in Saleh está considerada los segundos restos de la cultura nabatea más importante tras Petra. Nabatae.net indica que 131 tumbas se encuentran desperdigadas a lo largo de 13,4 kilómetros junto con cisternas, murallas, torres, etc.3

    Arabia Saudita se cree que ha sido cuidado con los arqueólogos y los científicos que tratan de estudiar sus ruinas antiguas por temor a que sus hallazgos podrían brillar la luz sobre las civilizaciones pre-islámicas que alguna vez florecieron allí.

    En los últimos años, sin embargo, los saudíes han aventurado cada vez más a estos sitios y las autoridades son más tolerantes con su curiosidad.

    Descrito como el sitio más grande y mejor conservado de la civilización nabatea al sur de Petra en Jordania, Madain Saleh es el primer sitio arqueológico Arabia para ser inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

    Se encuentra a 320 kilómetros al norte de Medina, la ciudad santa islámica del oeste de Arabia Saudita, y se extiende por unos 15 kilómetros cuadrados.

    Según la UNESCO, que incluye 111 tumbas, la mayoría de los cuales cuentan con una fachada decorada, dibujos de la cueva e incluso algunos pre-inscripciones nabateos.

    Además, cuenta con pozos de agua de intrincado diseño que sirven como un excelente ejemplo de genio de la arquitectura hidráulica y los nabateos.

    Los nabateos habitada por primera vez la zona en el siglo II antes de Cristo, pero su antigua civilización existía ya en el octavo o séptimo siglo AC en los países del Levante, incluyendo el Líbano, Siria y Jordania, y en ocasiones incluso aumentar la diferencia en la península del Sinaí en Egipto.

    Conocida antiguamente como Hegra, la monumental “Petra de Arabia Saudí” fue redescubierta por los arqueólogos a finales del siglo XIX

    A comienzos del siglo XX, en vísperas de los grandes cambios que pondrían fin al Imperio otomano, el oasis de Madain Saleh, al noroeste de la península Arábiga, iba a sufrir dos pequeñas revoluciones: la llegada del ferrocarril y la de los arqueólogos. Hasta entonces, esta llanura erizada de lomas de arenisca, dominio de la turbulenta tribu árabe de los Fuqara, vivía en un espléndido aislamiento, roto sólo por la presencia otomana y el intermitente paso de los peregrinos camino de La Meca. Los extranjeros no eran bienvenidos, y apenas un puñado de occidentales había osado aventurarse en la región.

    El poeta y viajero Charles M. Doughty llegó en 1876 tras haber escuchado a un inspector turco alabar la zona como el equivalente a Petra –la mítica capital de los nabateos, que prosperó en tierras jordanas entre los siglos IV y I a.C.–, pero aún más bonita. Las inscripciones que copió, descifradas por el erudito francés Ernest Renan en 1884, bastaron para demostrar que se trataba de la antigua ciudad nabatea de Hegra, el más meridional de los centros comerciales de Petra en la ruta hacia las Indias, mencionado como al-Hijr en el Corán y por los geógrafos árabes. Desde ese momento, los orientalistas soñaron con una exploración sistemática de Arabia.

    Una ciudad de piedra

    El 6 de abril de 1907, dos dominicos, Antonin Jaussen y Raphaël Savignac, profesores de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén, llegaron a Madain Saleh enviados por la Sociedad Francesa de Excavaciones Arqueológicas. Tras partir de la Ciudad Santa el 17 de marzo, atravesaron el río Jordán en Jericó para llegar a Madaba, en Jordania, donde tomaron el recién inaugurado ferrocarril hasta Tabuk. Los 250 kilómetros finales hasta su destino los hicieron a lomos de camello. Durante tres semanas recorrieron la zona, examinando todos los rincones de los macizos de arenisca que salpicaban la llanura en busca de las huellas de la ciudad que había florecido dos mil años antes.

    Reloj de sol de piedra arenisca, con inscripción en arameo del siglo I a.C., hallado en Mada’in Saleh.

    En ésta y dos expediciones posteriores, en 1909 y 1910, Jaussen y Savignac encontraron una acumulación informe de estructuras de adobe mezcladas con fragmentos de cerámica. Aunque no hallaron viviendas, recopilaron numerosa información sobre la arquitectura funeraria. Gracias al estudio de Petra, ya se sabía que los nabateos usaban los macizos de arenisca para excavar tumbas rupestres cuyas fachadas luego esculpían. En Hegra, los dominicos hallaron los mismos tipos de coronamiento con almenas y frontones de tipo grecorromano. Los más ricos y mejor conservados están en las paredes del macizo conocido como Qasr el-Bint, al este de las ruinas de la ciudad. A diferencia de Petra, durante los primeros siglos de la era cristiana algunos habitantes de Hegra grabaron epitafios con el nombre de los difuntos y las fechas de su muerte, las cuales aportan indicios preciosos para comparar la evolución de ambas ciudades.


    Jaussen y Savignac también descubrieron el «lugar santo» de la ciudad, sito en Djebel Ithlib, un macizo formado por una multitud de cimas erosionadas por el viento y situado quinientos metros al este de Qasr el-Bint.

    A este lugar santo se accede a través de una estrecha garganta, en cuya entrada se halla una sala rupestre para banquetes (diwan). Nichos votivos con piedras sagradas e inscripciones de carácter religioso jalonan las paredes del desfiladero, que desemboca en un pequeño circo rocoso semejante a un verdadero espacio sagrado al aire libre.

    En el siglo VII, el lugar ya estaba abandonado y su ocupación por los nabateos había sido olvidada. Para los árabes de Hejaz, allí vivió otro pueblo, los tamudeos, que usó las tumbas rupestres como viviendas. Circulaba incluso una leyenda, recogida en el Corán, sobre la ruina de la ciudad y la extinción de sus habitantes: el profeta Saleh, enviado por Alá para convertir a los tamudeos, les entregó una camella de leche inagotable, pero éstos mataron al animal, persiguieron a su cría y tendieron una trampa al profeta. Así, Dios envió un gran viento que acabó hasta con el último de ellos. Esta tradición dejó trazas en la toponimia local. El punto de entrada en la llanura de Madain Saleh desde el norte se llama Mabrak en Naqah, es decir, «el lugar donde la camella se arrodilló». Un lugar en el cual generaciones de viajeros han grabado sus nombres en la parte inferior de las paredes.

    Nuevos estudios

    Las fuentes antiguas dicen poco sobre la Hegra preislámica y sólo la arqueología aporta algo de luz. La expedición de los padres Jaussen y Savignac fue durante mucho tiempo la única fuente de información sobre la antigua Hegra. Sería sólo en la década de 2000 cuando, tras algunas intervenciones esporádicas, se retomaron las excavaciones en el marco de una misión arqueológica franco-saudí. La excavación de numerosas zonas de habitación de la ciudad ya ha demostrado que si bien los nabateos fueron los causantes de la riqueza de la ciudad, no fueron sus fundadores; y también que los romanos se anexionaron el reino nabateo en 106 d.C. Pero Roma no se apropió de esta ciudad situada en el extremo meridional de su imperio.

    Según algunos textos del Corán, Al-Hijr fue poblada entre el tercer y cuarto milenio antes de Cristo por los Thamud (Thamudis), quienes encontraron en el lugar un suelo fértil, agua dulce y una ubicación idónea al estar situada cerca de una ruta comercial. Estos textos islámicos señalan también que los Thamud quisieron tallar sus casas en la montaña y fueron castigados por Dios siendo golpeados por rayos y terremotos en la Antigüedad. Esta reputación de lugar maldito ha llegado hasta la actualidad, algo que el Gobierno trata de superar  por el potencial turístico de la zona.

    Se conoce también la presencia de otro pueblo, los Lyhian (Lehyans), en la primera mitad del primer milenio antes de Cristo por las inscripciones encontradas en lo alto del monte Athleb, desde donde los Lyhians podían controlar los convoys que circulaban por las rutas comerciales. Permanecieron en el lugar hasta que fueron derrotados y expulsados por los Nabateos en torno al siglo I (quizás un poco antes), durante el reinado de Al-Harith IV. Otros historiadores indican que ambos pueblos se convirtieron en aliados. Sea como fuera, tras la llegada de los Nabateos el lugar sufrió un gran movimiento de urbanización. Tomaron Al-Hijr y la convirtieron en su ciudad más importante en el sur, su segunda ciudad tras la capital, Petra.

    Emplazada en medio del desierto, emergen unas gigantescas rocas excavadas donde se sitúa la ciudad con unos rasgos arquitectónicos similares a los de Petra. La geología de Mada’in Saleh es idónea para los asentamientos nabateos con sus característicos tallados monumentales en las rocas llenos de inscripciones. En el conjunto arqueológico podemos encontrar palacios, templos y multitud de tumbas. Algunas obras pueden llegar hasta los 16 metros de altura esculpidos en las rocas, incluso encontramos grietas naturales que nos recuerdan al estilo de su ciudad hermana. Gracias además a su emplazamiento y a su escaso turismo, los restos que han llegado hasta nosotros están mejor conservados que los de Petra.

    Los nabateos desarrollaron además una agricultura de oasis, cavaron pozos y tanques para el agua de lluvia en la roca. Gracias al comercio y al monopolio que tenían sobre el incienso, la mirra y las especias, el reino nabateo floreció en esta ciudad y se convirtió en un punto clave del comercio entre el norte y el sur del territorio gracias a que estaba situado en la ruta terrestre que llevaba al Mar Rojo.

    En el año 106 el reino nabateo fue anexionado al Imperio Romano y la región se convirtió en la provincia romana de Arabia. La ruta comercial pasó de ser de norte a sur a través de la península arábiga a una ruta marítima a través del Mar Rojo. Con la caída del comercio la ciudad comenzó a ser abandonada y la desertificación hizo el resto.

    Desde la caída del Imperio Romano hasta la aparición del Islam no se conoce prácticamente nada sobre Hegra en ese período de tiempo. Sólo hay menciones esporádicas de algunos peregrinos camino de La Meca en los siglos posteriores, quienes mencionan Hegra como lugar para la provisión de suministros o agua. En la época del Imperio Otomano, se sabe que se erigieron una serie de fortalezas en Al-Hijr para proteger la ruta de peregrinación hasta La Meca.

    Ya en pleno siglo XX, en la década de los 60, el gobierno de Arabia Saudi desarrolló un programa para que las tribus beduinas nómadas se asentaran en Al-Hijr y reutilizaran los pozos de agua ya existentes y las características agrícolas del lugar. Sin embargo el programa duró poco, el reconocimiento oficial de Al-Hijr como sitio arqueológico en 1972 llevó al gobierno a reubicar a estos beduinos más al norte, más allá de los límites de Mada’in Saleh con la finalidad de preservar el lugar. Las excavaciones e investigaciones arqueológicas han sido muy escasas desde 1972 por las leyes del país y no ha sido hasta el año 2.000 cuando por fin se han invitado a diversas expediciones a poder investigar el yacimiento y han podido arrojar algo de luz sobre la inmensa obra realizada por los nabateos.

    Un total de 4 necrópolis han sobrevivido al paso del tiempo, las cuales cuentan con más de 130 tumbas excavadas en la roca a lo largo de 13,4 kilómetros, la mayoría de ellas con inscripciones nabateas en sus fachadas. Jabal al-Mahjar, Jabal al-Khuraymat o Qasr al walad son algunos de los nombres que reciben estas necrópolis, donde destaca esta última por tener unas finas inscripciones y la más monumental de las tumbas excavadas en la roca con más de 16 metros de fachada. Además, un total de 2.000 tumbas no monumentales forman también parte del lugar.

    Una observación más cercana de las fachadas nos indica el status social de la persona enterrada, el tamaño y la ornamentación de la estructura refleja la riqueza de la persona. El hecho de que la ciudad estuviese situada en una ruta comercial ha influido también en su cultura y se puede apreciar en la decoración de sus construcciones, especialmente en las fachadas, donde se combinan elementos asirios, egipcios, fenicios con los propios nativos. Algunas tumbas tienen también decoraciones romanas e inscripciones latinas de la época en la que el territorio fue anexionado a Roma.

    Los interiores de las estructuras son mucho más sencillos, sin apenas decoración y en muchos casos lisos y llanos.

    Jabal Ithlib es otra de las construcciones más conocidas. Se trata de un área religiosa cuya característica principal es un largo desfiladero de 40 metros que conduce a la sala del Diwan (una especie de consejo musulmán de justicia) y que recuerda a Siq, el angosto desfiladero que lleva a las ruinas de Petra.

    Por todo ello, además del reconocimiento de la UNESCO se le ha dado también el sobrenombre de “La Capital de los Monumentos“.

    Guyaju

    Guyaju

    El Área Escénica Guyaju (Residencia de Acantilado) se encuentra a unos 20 kilómetros al noroeste de la Gran Muralla de Badaling.

    Al igual que la Gran Muralla de Badaling, Guyaju también juega un papel muy importante como patrimonio cultural por las distintas leyendas y misterios de la zona.

    Las casas cueva de Guyaju (que significa antigua casa del acantilado) se encuentran a unos 90 kilómetros al noroeste de Beijing, China. Fueron habitadas por el pueblo Xiyi durante la dinastía Tang (618-907).

    Las ruinas de Guyaju se encuentran cerca de Pekín en China. Son conocidas popularmente como “el misterio de los tiempos” o “los milagros del tiempo”. El conjunto arqueológico es una pared vertical de granito de 10 metros de altura que se perfora con 147 cámaras de diferentes tamaños y formas. Algunas están conectadas entre ellas y otras no. Las cámaras tienen puertas, chimeneas y pasos entre ellas ya que constituía en sí una ciudad.

    Hay más de 100 viviendas esculpidas en la ladera. Algunas tenían elegantes columnas de piedra y se disponían en dos grupos de aldeas que se abastecían con el agua fresca de un manantial natural. Además habrían tenido una fachada con estructura de madera y una cubierta vegetal cuando estaban habitadas. Stone candelabros, fogones de piedra, armarios y pesebres en las cuevas, las ventanas y las puertas permanecen como todos los rastros de sus misteriosos habitantes antiguos.

    La parte de cueva de las casas varía en tamaño desde 4 m2 hasta unos todavía reducidos 20 m2 (43-215 pies cuadrados). Algunas casas están conectadas perpendicularmente mientras que otras lo están horizontalmente con estrechos pasillos y escaleras de piedra. No se trataba de viviendas primitivas. Algunas muestran restos de salas de estar y camas con calefacción conocidas como kang, un sistema de calefacción central que se remonta 5.000 años antes de Cristo en China y Corea. Millones de personas viven todavía felizmente en casas cueva por todo el mundo

    La construcción de estas cámaras no se conoce con exactitud como tampoco la fecha en que comenzaron a ser habitadas o dejaron de serlo. Se estima entorno al año 1000 la etapa en la que estuvieron en pleno uso como viviendas.

    Guyaju puede ser considerado como la mayor residencia de acantilado que ha sido descubierta en China. Es realmente asombroso las 147 casas esculpidas directamente en la piedra hechas por hombre se encuentren a lo largo del acantilado de 10 metros de ancho, con una superficie de 100.000 metros cuadrados en total. Los tamaños de las casas tienen diferentes formas y tamaños. Entre todas, la más grande es una de dos pisos y con habitaciones laterales unidas. Algunos investigadores creen que sería la sala de reuniones de los dueños de esta gran residencia del acantilado. Además, todas estas casas de piedra están totalmente equipadas con puertas, ventanas, camas de piedra, estantes de piedra y lugares para cocinar.