Este Mundo, a veces insólito

Tradición

Cierva de Vashon

Cierva de Vashon

Estanque de ciervos. En la Isla Vashon.

En 1989, los productores de leche William y Harold Mann decidieron construir un estanque en su área compartida de humedales de la isla de Vashon, Washington. En forma de un ciervo.

William creó una grilla gigante con cuerdas y, en pleno invierno, trazó meticulosamente el contorno del logotipo clásico de John Deere. Decidido a trabajar incluso después de que el clima lo afectara, y después de haber perdido dos pares de botas para el esfuerzo, colocó los últimos bloques de hormigón del contorno del estanque con artilugios con forma de raquetas de nieve que creó para evitar que sus pies se hundieran en el barro.

Algunos de sus vecinos más cercanos ni siquiera sabían sobre el estanque con forma de venado durante años después de su construcción, o incluso después de que comenzaron a encenderlo para Navidad. Los reporteros visitantes les dieron una pista. Redditor NoLegsOleg publicó la imagen de arriba que un amigo tomó en un reciente paso elevado. También puedes ver el estanque en Google Maps.

Tradición

Los conductores en Cemetery Road una vez más están frenando para un ciervo. Por decimosexto año, los hermanos William y Harold Mann han tendido 1,200 pies de luces navideñas alrededor de su ahora emblemático John Deere Pond, provocando risas y alegrando las fiestas a los transeúntes que han visto el estanque durante años, así como a aquellos que recientemente descubrieron el Vashon tesoro.

The spectacular pond continues to draw visitors to Cemetery Road. It’s changed some since this 2005 photo. It now has

Aunque los medios de Seattle han cubierto completamente el estanque con forma de ciervo de los hermanos Mann desde su creación hace dos décadas y su iluminación media docena de años más tarde, Billy Hoolahan, yerno de Harold Mann, dice que la magia sigue viva para los isleños.

Los residentes de Vashon aún comienzan a preguntar en octubre cuándo se encenderá el estanque, dijo. Reducen la velocidad de sus autos para vislumbrar mientras conducen y frecuentemente traen a sus hijos y nietos para presenciar el espectáculo de la pequeña ciudad.

«La gente realmente lo disfruta», dijo Hoolahan. «Es tan lindo.»

Ahora 80 y 83, William y Harold Mann, que han vivido en Cemetery Road desde la década de 1930, no han dejado de trabajar en su amado equipo agrícola John Deere. Pero han permitido que Hoolahan se haga cargo del mantenimiento y la iluminación del estanque, una tradición que él lleva a cabo con orgullo y entusiasmo.

La semana pasada, Hoolahan se paró en el borde del estanque y explicó cómo atar las luces alrededor de los ciervos de 150 pies de largo, cuernos y todo, es un trabajo de dos días. Este año, Hoolahan, un mecánico de autobuses escolares para el Distrito Escolar de Vashon Island, trajo el estanque al siglo XXI al reemplazar todas las luces con lámparas LED nuevas.

«Es mucho más brillante ahora», dijo. «Y usa alrededor de un tercio de la electricidad».

En los últimos años, Hoolahan, que vive en otra casa de la propiedad con su esposa Petra Mann, también le ha dado al ciervo una cola blanca y una asta verde y ha hecho que la nariz sea un poco más brillante, solo para actualizar un poco la pantalla, él dijo.

«Ha evolucionado. Pero se mantendrá donde está ahora, a menos que pueda encontrar la forma de presionar un botón y hacerlo saltar del suelo «, dijo riendo.

William Mann, que estaba trabajando cerca, dijo que durante los primeros años él y Harold encendieron el estanque, no muchas personas más allá de Vashon lo sabían. Luego, un invierno, un helicóptero de noticias KOMO regresaba de un accidente en el puente Tacoma Narrows cuando el piloto divisó el brillante ciervo que se encontraba debajo. KOMO pronto transmitió una historia en el estanque, y el frenesí mediático que siguió incluyó segmentos en varias otras estaciones de noticias de Seattle, así como una foto en la portada de The Seattle Times.

 

Camino de San Vicente Mártir

Camino de San Vicente Mártir

El camino de San Vicente Mártir es una ruta que recorren los peregrinos desde Huesca hasta Valencia como veneración a San Vicente Mártir.

San Vicente Mártir fue un diácono del obispo Valero, de Zaragoza, a finales del siglo III. Fue martirizado por Daciano, en la ciudad de Valencia y se le enterró en la misma ciudad.

Con la incursión de los árabes se traslada su cuerpo hasta Portugal. Sus restos fueron venerados durante años en la Ermita de San Vicente de la Roqueta, a las afueras de la ciudad árabe y medieval de Valencia.

El camino de San Vicente Mártir, comienza en Huesca y finaliza en Valencia. Recorre las tierras de Huesca, Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia. En total son aproximadamente 650 km. Su trazado sigue la calzada romana Laminium (en la zona aragonesa), y la Vía Augusta (en la zona valenciana).

El Camino de San Vicente Mártir, es un camino que rememora los pasos del santo, cuando en el siglo IV de nuestra era fue apresado en Zaragoza junto al Obispo Valero por los soldados romanos enviados por el Cónsul Daciano y trasladado a Valencia para sufrir martirio ante la negativa a renunciar a su fe. Así la difusión del conocimiento de este hecho provocó en los siglos siguientes una corriente de peregrinaciones desde toda Europa hasta Valencia para visitar los restos del mártir en San Vicente de la Roqueta, convirtiéndose este fenómeno en algo muy anterior a las peregrinaciones medievales a Santiago de Compostela.

Es una ruta de 17 siglos que se quedó dormida durante la dominación musulmana.

EL CAMINO: RUTA HISTORICA (TRADICIONAL)

La Ruta Histórica del  Camino de San Vicente Mártir, tiene su inicio en la ciudad de Huesca (Osca), donde según opinión mayoritaria, basada en la tradición, nació el Santo, en el último tercio del siglo III de la Era Cristiana.

Sus padres Eutiquio y Enola, lo llevaron a Zaragoza (Caesaraugusta) para confiar su educación al Obispo Valero. Es obvio que tuvo que caminar o trasladarse, desde Huesca (su ciudad natal, donde es patente la gran tradición vicentina) hasta la  importante capital zaragozana, motivo por el cual hemos incluido este trayecto en el itinerario del Camino, aunque realmente el viaje hacia su martirio partiera de Zaragoza.

Lo que en esta ruta histórica nos interesa destacar, es el itinerario que posiblemente siguieron el Diácono San Vicente y el Obispo San Valero, hasta llegar a Valencia (Valentia), y los lugares que guardan, tradicionalmente, algún vestigio de su paso en su traslado, cuando fueron apresados en Zaragoza (Caesaraugusta). Hay que tener en cuenta que el viaje de unos prisioneros hacia Valencia, no tenía la menor relevancia (antes de sufrir el martirio) y que los más de 1.700 años transcurridos hasta la actualidad, con invasiones, guerras, etc., han podido borrar mucho de su huella histórica, por lo que nos ceñimos a la tradición secular, en algunos lugares.

Existe la certeza histórica y documental de que San Vicente Mártir y San Valero fueron trasladados desde Zaragoza a Valencia. Pero en la ruta de este trayecto, hay que ceñirse a los testimonios tradicionales de su paso.

Partieron desde Zaragoza, custodiados por la guardia romana. Situándonos mentalmente en la época, y con la climatología de pleno invierno, podemos imaginar perfectamente, que el propio viaje ya pudo ser un suplicio, con los caminos o senderos  penosos e impracticables, quizás pudieron  pasar por Cariñena, donde existe el “pozo de San Valero”, el cual según cuenta la tradición, hicieron brotar agua milagrosamente. San Valero es Patrón de Cariñena.

Siguieron viaje hasta Daroca, donde dicen que los crueles soldados no les permitieron beber en ninguna fuente. Parece ser que el joven Vicente tomó el báculo de San Valero y golpeando por tres veces en el suelo brotó agua, con la que pudieron aplacar su sed. Todavía hoy existe la “Fuente o pozo de San Vicente”.

Un testimonio de su paso, lo guarda Bueña (Teruel) donde hay una gran piedra que cuentan se sentó San Vicente, sobre la cual se erigió una Ermita. La Iglesia parroquial de este pueblo, del cual es su Patrón, cuenta con estatuas y retablos de San Vicente Mártir.

A partir de Bueña, lo más lógico, es que buscaran salir a la Vía Augusta, por las razones que hemos expuesto anteriormente. Por lo que siguieron en dirección Sur, hacia Teruel (capital) donde las crónicas cuentan que existía un Torreón (desaparecido) donde debieron ser encerrados los Santos, que la tradición guarda memoria de estar situado en el recinto que hoy ocupa el Convento de las Clarisas (de clausura).

REPERCUSIÓN MUNDIAL DEL SANTO

España, Italia, Francia, Portugal, Alemania, Bélgica, Suiza, Grecia, Yugoslavia (antigua), Turquía

África: Cartago y Argelia.

Hispanoamérica.- lugares vicentinos religiosos o civiles pueden hallarse en: Argentina, Antillas, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Méjico, Perú, Venezuela.

Asia: Filipinas.

San Vicente Mártir es Patrón de la Ciudad y Diócesis de Valencia, co-patrón de Lisboa y su Diócesis, co-patrón de la Juventud, Patrón de los viticultores en Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.

Ostenta el Patronazgo de numerosas ciudades, catedrales, basílicas, islas, ríos y puntos geográficos, a nivel MUNDIAL. (Ver Hagiotoponimia)

En resumen, la existencia  de un culto a San Vicente Mártir, muy antiguo y extraordinariamente extendido por todo el Imperio Romano, con dispersión de sus reliquias, está garantizado por abundantes testimonios literarios, epigráficos, arqueológicos y artísticos.


 Cripta de San Vicente, Valencia

 

 

 

  

 

 

Parroquia Nuestra Señora de la Asunción

Martirio de San Vicente

 

El tramo del Camino de San Vicente en Valencia.

21 de marzo – San Vicente Mártir

El tramo urbano del Camino de San Vicente Mártir, es el tramo monumental de la ciudad de Valencia que guarda memoria de la historia de nuestro santo y de su camino o culminación martirial.  Este es su recorrido en la ciudad:

1- Iglesia de Santa Mónica. Calle Sagunto:

Situada junto a la Vía Augusta, la Iglesia de Santa Mónica conserva una columna , que posee un azulejo conmemorativo, donde nos dice la tradición que permanecieron atados San Vicente y San Valero antes de hacer entrada en la ciudad. Dicha columna fue trasladada allí desde el Mesón de Aragón también llamado de las dos puertas.

2- Catedral de Valencia. Plaza de la Reina:

Monumental edificio valenciano de planta de cruz latina. En su interior se conserva la reliquia del brazo derecho de San Vicente, que cuenta con una curiosa historia de la que con más profundidad trataremos en otro artículo, y una magnífica Capilla dedicada a él. También contiene el Santo Grial. Asimismo tiene obras como las pinturas de Vergara , los espectaculares frescos de la Cúpula de la Capilla Mayor , la escultura existente en la Capilla del Santo Cáliz y otras imágenes como la de la Puerta de los Apóstoles . Sólo decir de la reliquia del brazo que se conserva en la Capilla de la Resurrección de la Catedral valentina.

3- Cárcel de la Almoina o del Chantre. Plaza de la Almoina:

Llamada también del Cabiscol o del Horno por la apariencia de su antigua cripta, que no era sino uno de los brazos de una capilla visigoda de planta cruciforme del s. VI. Con una entrada singular y un bello socarrat (en la imagen), se la ha venido considerando tradicionalmente la primera cárcel en la que estuvo preso San Vicente Mártir a su llegada a Valencia pues en ese lugar impartía justicia la autoridad romana. Tiene un precioso medallón en la clave de unión de los nervios de su cúpula. Bajo ella se descubrió muy bien conservado el primitivo edificio del S.VI y un meticuloso trabajo de excavación y restauración dió lugar a la creación de una espectacular cripta arqueológica muy bien señalizada y acondicionada, donde se proyecta un montaje audiovisual interesantísimo con la historia de San Vicente y de la capilla y de la fundación de Valencia. Tríptico del monumento. Anverso y Reverso.

4-Cárcel de la calle del Mar: Situada en una estrecha callejuela que se abre a las calles del Mar y Avellanas de Valencia, esta capilla es uno de los lugares, que, esparcidos por varios puntos de la Ciudad, guardan memoria del martirio de San Vicente Mártir. El lugar donde hoy se encuentra el oratorio, formó parte de una casa conocida en el siglo XVII como Casa del Pilar de San Vicent Martyr  por conservar una recia columna asociada tradicionalmente a la aplicación de algún tormento al santo. En 1777 se descubrió el pozo que puede verse en el interior. Teniéndose por milagroso el hallazgo, fue desde entonces costumbre tomar agua del pozo en el día de la festividad del santo. Tríptico del monumento. Anverso y Reverso.

5- Cárcel de Santa Tecla. Principio de la calle del Mar:

Dicho lugar vicentino desapareció al poco de ser derribado el antiguo convento de San José y Santa Tecla en la calle del Mar en 1868. Consistía en una especie de torreón integrado en la iglesia donde se situaba la terrible mazmorra que Daciano dispuso para que San Vicente sufriera su último martirio. En ella se hallaba la imágen de Sant Vicent el Pobret y un mural marmóreo que se trasladaron al posterior Convento de San José y Santa Tecla , antes Monasterio de la Roqueta de frailes Bernardos , y después a la Parroquia de Cristo Rey . La reliquia de la cadena con argolla que según la tradición fue usada para sujetar al santo y que pertenece actualmente a la comunidad de Madres Agustinas de San José y Santa Tecla también fue trasladada.

6- La Antigua Ermita de San Vicente de la Roqueta .

Junto a la actual plaza de España, al principio de la calle Ermita, se encuentra el templo parroquial de San Vicente Mártir de Valencia, construido sobre el solar de la antigua ermita de San Vicente de la Roqueta , donde se hallaba el Llit de Sant Vicent. Consistía en un pequeño edificio medieval de planta cuadrada, al que se accedía a través una portada con arco de medio punto situada junto a una de sus esquinas, en recuerdo del lugar donde – según tradición- había sido arrojado el cuerpo del santo para ser devorado por las alimañas por orden de Daciano.

Tras multitud de avatares históricos que desembocaron en su desaparición en 1949, se produjo la conversión del templo en Parroquia de San Vicente Mártir en 1957, alcanzando la configuración que actualmente tiene el nuevo templo parroquial tras una última reforma que fue inaugurada el 22 de enero de 1977. Tiene un interesante mosaico de azulejo. Así en el sótano de la Parroquia se conserva una magnífica cripta que conserva únicamente un pilar de la primitiva ermita de Sant Vicent de la Roqueta y unos interesantes paneles cerámicos alusivos al martirio de nuestro santo por el cónsul Daciano.

7- Basílica y Monasterio de San Vicente Mártir (San Vicente de la Roqueta). C. San Vicente Mártir, nº126:

Es el lugar donde tradicionalmente se ha situado la tumba de San Vicente. El lugar donde hoy se levanta el Monasterio de San Vicente de la Roqueta se hallaba junto a la Vía Augusta a las afueras de la ciudad romana y se ha constatado arqueológicamente un cementerio paleocristiano a partir del S.IV. Es bien conocida la costumbre de la época de enterrarse en torno a los restos de un mártir y seguramente un primitivo martyrium diese lugar a la necrópolis. Las fuentes, («Peristephanon» de Prudencio) y la Passio Sancti Vicentii, aluden a una basílica levantada en honor de San Vicente.

El culto en el lugar se mantuvo incluso durante la dominación islámica, aglutinando en torno suyo a la población cristiana de Valencia, la mozarabía, los valentini, y siendo su única Iglesia durante siglos. No en vano el arrabal era denominado de Rayosa o al-Kanisa («la iglesia»). Parece que la situación se mantuvo hasta poco antes de la conquista de la ciudad por las tropas del rey Jaume I en 1238. Así Jaume I tomó el lugar bajo su patronato pues se había encomendado a la protección de San Vicente para la conquista de la ciudad, ordenando construir un conjunto compuesto por una Iglesia, un Monasterio con una comunidad de monjes y un Hospital. También depositó allí en homenaje el célebre pendón de la conquista, «penó de la conquesta«, una vez tomada la ciudad. Además decidió «ensolar» de piedra azul toda la acera de la calle por donde fue arrastrado el cuerpo de San Vicente, haciéndola bien visible; porque, también en su honor, había dispuesto la gracia de la libertad para todo aquel que, perseguido por la justicia, lograra poner los pies en ella antes de ser atrapado.

Posee los restos de una fenomenal portada románica a los pies de la Iglesia y otra portada septentrional con capiteles historiados , un Claustro interior y un socarrat alusivo en su entrada junto con una piedra conmemorativa y una escultura que presenta los tres iconos por los que se le conoce. Asimismo también tiene una réplica del sarcófago estrigilado que se halla en el Museo de Bellas Artes bajo un mural de mármol jaspeado y la estatua de Sant Vicent el pobret. La Iglesia, que durante los últimos años viene ocupando la Parroquia de Cristo Rey, fue adquirida por el Arzobispado de Valencia y se halla en la misma calle donde nos encontramos con una de las cruces de término de nuestra ciudad. Denunciamos rotundamente desde estas líneas el estado de abandono y desidia en el que nuestras autoridades han condenado a uno de los edificios más emblemáticos de la historia de nuestra ciudad y en el que nadie se avergüenza de colocar un póster de San Vicente en la cabecera del altar.

Asimismo también cabrían en nuestro recorrido la visita al Museo de Bellas Artes San Pio V, pues guarda su sarcófago estrigilado con un recio crismón, a la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados, pues guarda las esculturas marmóreas de San Vicente Mártir y Ferrer flanqueando a nuestra patrona, la cercana Capilla de San Valero, como Obispo del que San Vicente fue Diácono, que presenta un espectacular busto en su fachada y la Iglesia de San Valero y San Vicente en el barrio de Ruzafa. Tampoco debemos olvidarnos del bello Casilicio de San Vicente Mártir y su lápida conmemorativa en el Puente del Real sobre el Turia, que comparte con el de San Vicente Ferrer, de las magníficas pinturas y frescos de la Iglesia y Colegio del Patriarca y de la escultura sobre un gran pedestal que se halla en la Plaza de España, erigida por la ayuda prestada a la ciudad en la peste que la asoló y que se hallaba inicialmente en la Puerta de San Vicente de la muralla de la ciudad. Y si queremos llegar hasta Cullera nos encontraremos con el cartel que nos indica la Ermita de la Fontsanta , hoy Ermita de San Lorenzo, que fue el lugar donde la viuda Jónica depositó el cuerpo de San Vicente al llegar a las costas de Cullera, y que se salvó de los saqueos de la Guerra Civil. Esto nos lo cuenta el cronista del lugar D.Francisco Giner PerePérez.

Ciudades a visitar:

Roda de Isábena:

Es un verdadero tesoro del Pirineo oriental. Escondida entre Sierras y Macizos , la visión de Roda surge ante los viajeros como una isla de piedra , que se descubre rica en historia, patrimonio y arte según se van recorriendo las calles de su núcleo urbano medieval que desembocan en la iglesia Catedral de San Vicente. Esta Catedral es el gran tesoro de Roda que fue visitada por el ladrón de antigüedades más famoso de Europa, Eric «el Belga», de la cuál sustrajo la silla de San Ramón y que fue devuelta por el propio malhechor años más tarde. Sus calles empedradas, angostas, estrechas, que dejan entrever ocasionalmente restos de sus antiguos muros y surcadas continuamente por arcos románicos, trasladarán al caminante a la época de señores y lacayos.

Ainsa:

Por la carretera que nos trae de Campo llegamos a Ainsa .Su fundación se remonta a la Reconquista pues en las montañas que rodeaban Jaca se refugiaron las gentes que huían de la dominación musulmana. La Villa de Aínsa presenta en su Casco Antiguo, un conjunto de casas medievales muy armónico en el que destacan la esbelta torre de La Colegiata y el enorme recinto del Castillo, casi tan grande como el resto del pueblo. Este Casco Viejo conserva casi totalmente las murallas que lo rodeaban y la hacían prácticamente inexpugnable y de sus puertas exteriores principales quedan dos en pie.

Huesca:

Por pequeños pueblos de gentes amables de los que nunca te irás sin un vaso de vino llegamos a Huesca que tiene casi 2.500 años de historia. Fue una importante ciudad romana, llamada Osca aunque hoy en día es seguramente la capital de provincia con menos entidad por población y superficie con lo que se puede visitar con rapidez. Los monumentos y obras de arte más importantes de la ciudad son: las murallas árabes del siglo IX; el castillo de Montearagón, el Palacio Real, la iglesia de San Pedro el Viejo y la Catedral gótica.

Zaragoza:

Por la ribera de los ríos Gallego y Huerva aparece la ciudad de Zaragoza es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón y su nombre actual procede del antiguo topónimo romano, Caesar Augusta. Está a orillas del rio Ebro y del Canal Imperial de Aragón, en el centro de un amplio valle. Actualmente vive la euforia de las obras conmemorativas de la Expo 2008 y ello la convierte en una ciudad dinámica aunque un lugareño me comentó que sus propios habitantes se refieren a ella como “el pueblo más grande de España”. Los tres principales lugares de interés son: El Palacio de la Aljafería: Magnífico palacio que hoy es sede de las Cortes de Aragón , la Catedral-Basílica de Nuestra Señora de El Pilar y la Catedral del Salvador (La Seo), muy cercana a la anterior y declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Por sus inmediaciones se encuentra la zona de vinos llamada “El Tubo” y que es muy recomendable para descansar de la ruta y tapear.

Daroca:

Atravesando la bella e inconfundible ruta de las iglesias mudéjares y topándonos con viñedos en su último tramo, encontramos Daroca, ciudad asentada en un barranco, cuyo centro es la calle Mayor. A ambos lados se encuentran situadas calles menores, todas ellas en pendiente que escalan las laderas de los cerros de San Cristóbal y de San Jorge. En los dos extremos de la calle mayor se encuentran dos puertas que daban acceso a la ciudad, la Baja y la Alta, de las que arranca el largo y magnífico cinturón amurallado que la rodea, de unos tres kilómetros y medio, y recorre los cerros que la acogen. Advertiros que el sol en verano aquí castiga de lo lindo pero que en invierno el frío es mucho más demoledor con lo que en esta parte del Camino hay que elegir lo menos dañino.

Cantavieja:

Es un precioso pueblo del Maestrazgo de Teruel al que se accede tras una vertiginosa bajada tras haber atravesado lo que los lugareños llaman el “altiplano” a unos 1.200 km de altitud por pueblos en pendiente de encanto ancestral como Miravete de la Sierrra, Villarroya de los Pinares y Fortanete y hace su entrada en la historia gracias a la Reconquista pues la Orden del Temple la situó como el lugar más importante de su entorno. Y lo que me cuentan los paisanos es que en el siglo XIX , es cuando la villa supera el protagonismo que siempre había y se convierte en el centro de un pequeño estado bajo el mando del general Cabrera , llamado el Tigre del Maestrazgo. Casi nada, un verdadero guerrero de las montañas ¡¡¡¡ Goza de una imponente muralla pues fue fortificada en 1835.

Morella:

Ya en la Comunidad valenciana, tras atravesar pueblos preciosos como Mirambel, Todolella y Forcall, Morella es un auténtico pueblo medieval, rodeado por una muralla de cerca de 1.500 metros de longitud y en el interior de la muralla las calles son estrechas con preciosos rincones y una fenomenal iglesia gótica. Presidiendo el pueblo, un sólido castillo testigo de múltiples batallas, y muy pocas veces conquistado por su especial ubicación. Es un placer callejear por Morella visitando sus múltiples tiendas de artesanía local. Fue destruido en parte durante las guerras carlistas. Morella tiene en su interior una autentica joya arquitectónica, la Basílica Arciprestal de Santa María La Mayor, con un magnífico órgano en pleno funcionamiento y el único coro circular existente en España, también de estilo gótico, que se encuentra sobreelevado en el centro de la nave principal y al cual se accede por una escalera de caracol de increíble belleza. En los alrededores de Morella encontramos un acueducto muy bien conservado y la población de Vallibona que es un tesoro natural debajo del valle. Desde aquí existen muchas tierras de cultivo en bancales que trepan por las montañas, algunos de ellos ocupados por olivos centenarios de impresionantes troncos a los que nos vamos a familiarizar por estas tierras pues les llaman la Ruta de los Olivos Milenarios.

Sant Mateu:

Alcanzamos la celebérrima Via Augusta de los romanos unos kilómetros antes, la cuál nos conducirá en un trayecto casi lineal hasta Valencia y ya disfrutamos de la señalización blanca y azul de esta vía. Destacar en la población de Traiguera el monumental Real Santuario de Nuestra Señora de la Salud. En la época medieval Sant Mateu se convierte en un importante centro comercial, ganadero y artesanal desde donde se exportaba la lana de los rebaños de la zona a los telares de la Florencia y su región. Sus monumentos clave son la Iglesia Arciprestal símbolo de la arquitectura gótica en la Comunidad Valenciana y una magnífica plaza junto a multitud de casas señoriales blasonadas.

Vila Real:

La ciudad fue construida de forma curiosa pues era un rectángulo rodeado de murallas y cruzado por dos calles principales. En la intersección de estas dos calles, una plaza principal con arcos (Plaça de la Vila). Reforzando los muros exteriores, un foso perimetral, puertas acorazadas y torres armadas en las esquinas. Con el incremento de la población se forzó a construir viviendas fuera de los muros de la ciudad. Destaca en la población su plaza porticada y la Magnífica Basílica de San Pascual. Además llegamos a ella en zonas repletas de naranjos y fábricas de azulejos. Su equipo de Fútbol se ha hecho cada vez más conocido por su calidad y sus triunfos. Ya estamos cerca de la playa con lo que podemos ir preparando el traje de baño.

Sagunto:

Es una ciudad cuya importancia histórica se manifiesta a través de sus más de dos mil años de existencia, así como por la conservación de grandes manifestaciones artísticas y culturales, que se corresponden con las diferentes culturas de los pueblos que en ella se asentaron y perduraron a lo largo de los siglos. Sus monumentos más significativos son el Teatro Romano, que tuvo la mala suerte de soportar una actuación de rehabilitación nefasta para convertirlo casi en un teatro neoclásico, cubriéndolo de mármol y quitándole el esplendor ancestral que siempre tuvo y su Castillo que es un inmenso y enmarañado sistema defensivo de más de un kilómetro de longitud que se ciñe al cerro que domina la ciudad. A unos 10 km nos encontramos con el magnífico Monasterio de Santa María del Puig que merece la pena visitar con su amplia explanada.

Valencia:

Ya en el fin de nuestro viaje se nota que llegamos a una ciudad vigorosa y Mediterránea , un chorro de luz potente que ilumina tanto su parte antigua como su parte moderna en torno a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias y su Palacio de Congresos. Valencia ha ido acumulando la enorme riqueza aportada por las diferentes culturas que en ella han vivido y pasear por Valencia es sentir emoción por sus gentes sonrientes y su optimismo vital y muestra de ello son sus fiestas más universales, las Fallas, símbolo de un pueblo creativo y amante del fuego.

Recorrer el centro histórico, contemplar templos religiosos y monumentos civiles góticos, barrocos, modernistas es un lujo del que no deberíamos prescindir…, detenerse en la Lonja de la Seda, la Plaza Redonda, su Catedral y la Plaza de la Virgen, su Palacio de la Generalitat, tantas Iglesias , Palacios y fuentes …. y por supuesto las cárceles donde San Vicente Mártir sufrió su martirio y su Basílica de San Vicente de la Roqueta donde al fin descansaron sus restos que nos ha motivado esta aventura .

Valencia es hoy uno de los centros de modernidad más importantes del Mediterráneo , con su America´s Cup, su Gran Premio de Fórmula 1, su nuevo estadio de Fútbol, envidia de muchos… Asimismo, se ha convertido en un destacado centro de congresos europeo y referencia marítima en sus playas y en su puerto comercial.

Y es que visitar Valencia es compartir una privilegiada ventana al Mediterráneo, en la que cada visitante es protagonista sorprendido de su calidez y de su historia.

Vía de la Plata

Vía de la Plata

La Vía de la Plata recorría 470 km entre Augusta Emerita (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga).

La Vía de la Plata era una calzada romana que atravesaba de sur a norte parte del oeste de Hispania, desde Augusta Emerita hasta Asturica Augusta.

No confundir “La Vía de la Plata”, con uno de los caminos homónimos, que llevan a Santiago de Compostela. Esta es parte de uno de ellos.

Dos milenios después, su trazado ha servido de base para proyectar la Carretera de Gijón a Puerto de Sevilla y la Autovía Ruta de la Plata, vías de comunicación que vertebran el occidente español. Esta última vía se ha convertido en una ruta turístico-cultural1 que, apoyada institucionalmente, ha generado una fuerte polémica puesto que las evidencias históricas que se sonservan, tanto fuentes literarias como arqueológicas, definen su recorrido exclusivamente entre Mérida y Astorga. En defensa de este trazado surgió la Asociación de Pueblos de la Vía de la Plata, presidida por el alcalde de Astorga, que desde 2006 lleva a cabo, entre otras actividades, acciones de protesta contra la extensión artificial de la Vía.2 3

Hito conmemorativo de la calzada en el puerto de los Castaños, entre Cáceres y Plasencia.

Etimología

La Vía de la Plata, a pesar de su nombre, nunca fue un camino de circulación de comercio argénteo. Tal denominación se debe, como en otras ocasiones, a una evolución popular por una confusión fonética. En época andalusí, a esta ruta se la denominó al-Balat (el camino empedrado), palabra muy frecuente en otras zonas de España y origen de topónimos como Albalat y Albalate.4 Es posible que esa pronunciación llevara a que la gente transfiriera el sonido al del preciado metal, y de ahí que comenzara a denominarla Vía de la Plata en una fecha indeterminada, pero anterior a 1504 y 1507, cuando se documenta por primera vez con Cristóbal Colón y Antonio de Nebrija respectivamente. En el primero aparece simplemente como la Plata5 y en el segundo de esta forma:

Est praeterea eiusdem Lusitanie via nobilissima: Argentea vulgo dicitur. Quod Licinius pontifex primum stravit, deinde Traianus Caesar refecit, et deinceps Aelius Pertinax aliiqui imperatores restituerunt, id quod ex lapidibus intelligitur: quibus millia passum distinguuntur. Ea perducta est ab Emerita Augusta per Castra Caecilia Salmanticam usque, ubi primum in extima pontis parte incipit evanescere, neque ulterius ullum viae illius vestigium cernit.6

Otra hipótesis sobre el nombre es que pudiera proceder de un tardío «Vía Delapidata»,7 8 9 a pesar de que plantea algunos problemas como la ausencia en esta calzada de verdaderas silices o lapides, es decir, empedrado, que no era lo usual en las calzadas en sus recorridos no urbanos.10

Origen

El origen histórico de esta ruta de comunicación es incierto. Durante el periodo protohistórico, coincidiendo con la presencia en el sur peninsular de la cultura de Tartessos, se tienen noticias de la existencia de contactos comerciales con el oeste hispano, gracias a diversos hallazgos arqueológicos, por una ruta denominada por algunos estudiosos como «Vía del Estaño» pues se supone que por ella circularía buena parte de ese metal en la Península.

En los siglos posteriores continuó siendo frecuentada, sin que se conozca el nombre concreto de ella, convirtiéndose, hasta la llegada de Roma, en una de las principales vías de comunicación de los pueblos hispanos junto a la denominada Vía Heraclea, que recorría todo el Levante, desde Cádiz, hasta atravesar los Pirineos.

Murallas de Astorga.

Los autores españoles de los siglos XVII y XVIII, como Bernabé Moreno de Vargas,11 llamaban a la ruta «Vía consular» y «Vía militar», por estar convencidos de su existencia en época republicana, siendo verosímil el arreglo de la ruta preexistente para facilitar el movimiento de las tropas, dado el temprano interés mostrado por los romanos en la exploración y conquista del norte peninsular, como demuestra su primera expedición a Gallaecia en 137 a. C.

Durante la época romana la vía se mantuvo como eje fundamental de las comunicaciones tanto durante la conquista (al ser camino de acceso desde la Bética hacia el noroeste) como en época imperial. Diversas fuentes escritas describen el recorrido de la misma, entre ellas el Itinerario de Antonino, el cual describe el recorrido de la misma (Iter ab Emerita Asturicam) que partía de Augusta Emerita (Mérida), capital de la provincia Lusitania, para finalizar en Asturica Augusta (Astorga), capital del Convento Asturicense y una de las principales ciudades de la provincia Tarraconense. En su camino atravesaba diversos núcleos como Bedunia (San Martín de Torres), Brigeco (Castro Gonzalo), Ocelo Durii (Villalazán, provincia de Zamora), Salmantica (Salamanca), Cáparra o Norba Caesarina (Cáceres).

Evolución

Mapa de las calzadas romanas en Hispania.

Teatro Romano de Mérida.

Puente Romano de Mérida sobre el río Guadiana.

El puente romano de Alconétar.

Miliario de Constancio Cloro procedente de la localidad cacereña de Casas del Monte, en el trazado de la vía entre Augusta Emerita y Norba Caesarina

Miliario de Nerón en la ciudad de Cáparra, al norte de Cáceres.

Puente de Piedra en Zamora, sobre el río Duero.

Monolito de la Via de la Plata en la Calzada de Peñausende.

La Fuente Buena en Calzada de Valdunciel (Salamanca), fuente de origen romano, en cuyo vaso se reutiliza una estela antropomorfa altoimperial.

Miliario seccionado en Calzada de Valdunciel, junto al arroyo Valdunciel, lugar por el que pasaba la Vía de la Plata a unos 14 km. al norte de Salamanca.

Peregrinos llegando a Salamanca por la Vía de la Plata.

En cuanto a la evolución posterior de la calzada, conforme la conquista cristiana de la Península avanzaba hacia el sur, la Vía de la Plata, como itinerario básico en la geografía hispana de la zona occidental (por la propia configuración de ésta) comenzó a servir también como camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur, uso que todavía mantiene, y continuó siendo una vía fundamental de tránsito a lo largo de la Historia. Sólo con la creación del sistema de comunicaciones radiales a partir del siglo XVIII fue reduciendo su importancia, que no conseguiría recuperar hasta la segunda mitad del siglo XX, aunque ya con el trazado de la nueva carretera, ajena en muchos casos a la vieja calzada.

Reinvención moderna de la Vía

La idoneidad del trazado de la Vía de la Plata explica que, ya en época contemporánea, el recorrido de la carretera  N-630 , eje principal de comunicación del oeste peninsular, siguiera su trazado en líneas generales. Así, la equívocamente denominada Ruta de la Plata alarga artificialmente su itinerario hasta Gijón por el norte y hasta Sevilla por el sur, abandonando su original trazado para llegar a ciudades de mayor importancia, como León, olvidando la ruta el núcleo de Astorga, antaño de tanta importancia y final de la vía.

El alcalde de ésta última población ha alzado la voz en diversas ocasiones para criticar el abandono que sufre la ciudad en la puesta en valor de la Vía de la Plata;12 13 14 en este sentido, la ciudad leonesa se ha visto apoyada por diversas instituciones, como la Universidad de León, y especialistas, como los catedráticos de Historia Narciso Santos Yanguas, Valentín Cabero y Manuel Abilio Rabanal Alonso,15 el cual siempre se ha mostrado defensor del trazado histórico de la Vía y del papel jugado por Astorga.16

Restos arqueológicos

Miliarios

Quedan bastantes tramos con restos visibles de la calzada misma. Aunque se han hecho numerosos estudios parciales, de miliarios y tramos concretos,17 la única monografía científica sobre ella, de 1974,18 fue muy bien complementada en 1995, cuando fueron catalogados y estudiados un total de 189 miliarios, ya conocidos o inéditos, lo que permitió confirmar los recorridos correspondientes entre las localidades donde se hallaron o hallan, y sugerir aquellos recorridos intermedios que no los conservan.19

Puentes

Itinerario cultural

Desde finales del siglo XX, la Vía de la Plata es objeto de revalorización como uso turístico y cultural y la labor de las distintas administraciones se está centrando en poner en valor un itinerario con un gran patrimonio histórico, artístico, etnográfico, cultural y natural. De hecho, algunos de los núcleos que atraviesa están declarados Patrimonio de la Humanidad, como Mérida, Cáceres o Salamanca, y otros, como Zamora o Astorga cuentan también con un importante patrimonio. Por otra parte, se está incentivando su uso como camino de peregrinación, formando parte del Camino de Santiago de la Plata.20

Todo este trabajo se ha concretado en la elaboración de guías turísticas, itinerarios o páginas web como la presentada por la Asociación de Pueblos de la Vía de la Plata.21

Patrimonio arqueológico

Son numerosos los vestigios arqueológicos de época romana que se pueden encontrar a lo largo de la Vía. Entre ellos están los siguientes:

Naveta Des Tudons

Naveta Des Tudons

Menorca; Islas Baleares; España

La Naveta des Tudons es una construcción funeraria de la prehistoria menorquina usada entre los años 1200 y 750 a. C. Se trata de una tumba colectiva que, al ser restaurada en los años 1950,2 aportó los restos de al menos 100 individuos y objetos de sus depósitos funerarios: pulseras de bronce, botones de hueso y cerámica. Se trata de una de las construcciones prehistóricas mejor conservadas de Menorca.  Mide 13,6 metros de larga por 6,4 de ancha.

En la actualidad está restaurada y el yacimiento está abierto al público para su visita. Es uno de los iconos y reclamos turísticos más importantes de la isla. Está situado en el km 40 de la carretera Me-1 de Menorca, entre Ciudadela y Ferrerías

Hoy por hoy, el monumento está considerado como el edificio íntegramente conservado más antiguo de Europa.3

No se puede entrar ni subir a la naveta por motivos de seguridad y conservación del monumento.

 La Naveta Des Tudons es el monumento prehistórico más famoso de Menorca y de las islas Baleares en general.

Las navetas son construcciones propias de Menorca y son de los monumentos funerarios más antiguos que se recuerdan. Se construyeron sobre el año 1000 a.C. y pertenecen a la cultura talayótica de la isla.

El nombre de la Naveta viene de  su parecido con una embarcación (nave) invertida. Este nombre se lo puso Joan Ramis i Ramis en el 1818 cuando publicó Antigüedades Célticas de la Isla de Menorca. Joan Ramis defendía (erróneamente) que la Naveta era un templo dedicado a Isis, la inventora de la navegación y la diosa protectora de los marineros. En su construcción no se utilizó ningún tipo de cemento y son tan sólo piedras encajadas.

En las inmediaciones de la Naveta encontraréis los poblados talayóticos de Torrellafuda y Torretrencada.

La naveta des Tudons es el monumento funerario más conocido de Menorca y se trata de un tipo de tumba que solo se encuentra en la isla. Está construido con técnica ciclópea, es decir con piedras de dimensiones medianas encajadas en seco, sin la ayuda de mortero.

Durante las excavaciones arqueológicas efectuadas en la década de los 60 del siglo pasado, con la participación de la arqueóloga menorquina Mª. Lluïsa Serra, se hallaron los esqueletos desordenados de cien individuos de ambos sexos y de todas las edades, gran parte de los cuales fueron datados en el siglo IX aC.

Los cuerpos, aún estando en desorden, iban acompañados de los ajuares personales con que fueron enterrados: brazaletes de bronce, botones de hueso y alguna arma de bronce. También se hallaron ollitas, vasos de cerámica y un tapón de hueso decorado, que formaba parte de un estuche donde se guardaban cabellos de alguno de los difuntos, que es un tipo de ritual funerario habitual de esta época.

La forma, que recuerda una nave invertida, es la que proporcionó el nombre de naveta al monumento. La entrada de ésta lleva a un pequeño corredor que conduce a la cámara superior y a una segunda puerta que lleva a la inferior. El piso intermedio y la cubierta superior están construidos con grandes losas que actúan como vigas.


Concretamente actuaba como osario. Los huesos eran colocados en el interior de la naveta en dos cámaras, una sobre otra, acompañados de ajuar funerario (cerámicas y objetos personales de hueso y metálicos).

El monumento presenta una planta de herradura alargada y una doble puerta de entrada, entre las que existe una pequeña antecámara por la que se accede al piso superior. Exteriormente tiene la forma de una nave invertida, cosa que ha motivado su denominación. Fue excavada y restaurada a finales de los años 50.

Es un tipo de monumento único en Baleares, aunque tiene su paralelo en los hábitats de este mismo periodo: las navetas de habitación o naviformes que encontramos tanto en Mallorca como en Menorca.

El cercado de piedras, similar a una “tanca” ovalada, no existía antes, y se realizó durante la restauración, como medio de protección al monumento.

Kufiyya

La kufiyya (árabe: كوفية‎, kūfīya; plural: árabe: كوفيات‎, kūfīyāt), también conocida como (ya)shmagh (turco: yaşmak), ghutrah (árabe: غترة), ḥaṭṭah (árabe: حطّة), mashadah (árabe: مشدة), shemagh o pañuelo palestino, es un pañuelo tradicional de Oriente Medio y Arabia usado principalmente en Jordania, los Territorios Palestinos, Irak, Israel, Líbano, el sureste de Turquía y la Península Arábiga. Esta hecha normalmente de algodón o lino, aunque también puede llevar lana. Se suele llevar envolviendo la cabeza de diversos modos, tanto para proteger dicha parte del cuerpo del frío como del sol. En ambientes desérticos también puede tener utilidad para proteger la boca y los ojos de la ventisca y la arena.Kufiyya4

Tiene un dibujo geométrico que varía de unas zonas a otras y que es, también en función de la región, de color negro o rojo, siempre sobre fondo blanco. La kufiyya está a menudo sujetada a la cabeza por un cordón llamado agal (árabe: عقال‎, ʿiqāl).

Dado el peso de las consonantes en árabe y la multitud de formas vernáculas de vocalizar según la zona, la misma palabra kufiyya puede encontrarse escrita de múltiples modos: kaffiyah, keffiya, kaffiya, kufiya, kefiyyeh etc. Etimológicamente, el nombre kufiyya proviene de la ciudad de Kufa (Irak) (árabe: الكوفة‎, Al-Kūfa) y ha dado lugar al español cofia.

Aparte de kufiyya existen otros términos para designar el mismo pañuelo o alguna de sus variedades. Así, en el Creciente Fértil también está muy extendido el vocablo chal (árabe: شال). La misma prenda es conocida por shimag (árabe: شماغ‎, šimāġ), o hatta (árabe: حطّة‎, ḥaṭṭa) en Jordania y otros lugares, mientras que en Arabia suele usarse gutra (árabe: غطرة‎, ġuṭra), si bien esta palabra se refiere especialmente a una de color todo blanco.

Sus motivos tejidos podrían tener su origen en representaciones de redes de pescadores o de espigas procedentes de la antigua Mesopotamia.

En la Palestina histórica, solo los campesinos (los felahin) y los beduinos llevaban tradicionalmente una kufiyya, llamada hatta; era blanca y negra, e indicaba un estatus social humilde y rural. La kufiyya les diferenciaba de los effendi que habitaban las ciudades y que marcaban su superioridad social llevando un tarbush o fez de color marrón. En 1936, fueron los campesinos quienes emprendieron la revuelta palestina contra las autoridades mandatarias británicas, y en los primeros años de la insurrección su kufiyya les delataba cuando entraban en las ciudades, y les convertía en un blanco fácil para las tropas británicas. En agosto de 1938, época en la que la revuelta alcanzó su punto álgido, el mando palestino ordenó que todos los effendi abandonaran el fez por la kufiyya para que los rebeldes pudieran confundirse con los demás ciudadanos. Aunque algunos effendi se resistieron, las fuentes de la época relatan que rápidamente los habitantes de las ciudades adoptaron con entusiasmo la kufiyya como un símbolo de unidad nacional, a la vez que se convertía para los campesinos en un elemento democratizador que por primera vez borraba las marcas exteriores de distinción social y del antagonismo entre lo rural y lo urbano.Kufiyya2

A mediados de la década de 1960, los fedayín palestinos retomaron la kufiyya como emblema de lucha nacional y de unidad, y los jóvenes palestinos, tanto hombres como mujeres, empezaron a llevarla como muestra de identidad nacional y de activismo. De aquella época data la asociación de la kufiyya con líderes palestinos como Yasir Arafat o Leila Khaled cuyas fotografías con kufiyya tuvieron un gran impacto mediático.1 En el extranjero se ha identificado desde entonces con la causa palestina, razón por la cual es conocida también como «pañuelo palestino».

Kufiyya1Yasir Arafat con su habitual kuffiyah.

Un tipo de kufiyya árabe roja y blanca.

Si bien la kufiyya tradicional de este país es blanca y negra, en el seno de la OLP los militantes de organizaciones de izquierdas se han identificado llevando kufiyyas de dibujo rojo, y por contraste las negras se han asociado con militantes de Fatah, la organización hegemónica dentro de la OLP.4

Uso y simbolismo en el siglo XXI

En la actualidad parece que la kufiyya está perdiendo su simbolismo político y está creciendo su uso meramente estético. Ello se debe al diseñador fKufiyya3rancés Nicolas Ghesquière, de la casa de alta costura Balenciaga, quien en su colección otoño invierno 2007-2008, propuso el uso de la kufiyya tanto para hombres como en mujeres, pasando así de un accesorio con un significado altamente político a una simple prenda de vestir. Pronto le imitaron las marcas Zara y H&M.

En 2011, en los cafés y restaurantes de moda de la capital libanesa, en las calles de Istambul o de ciudades estadounidenses y europeas, es normal ver a jóvenes de ambos sexos con versiones de la kufiyya en rosa, azul, marrón y otros colores. Los turistas en Oriente Medio, tanto occidentales como árabes, también se suman a la tendencia que, sin embargo, muchos ven como un insulto al símbolo tradicionalmente relacionado con la causa palestina.

Por otro lado, algunos consideran la kufyya como un símbolo de respaldo al terrorismo –debido a que terroristas suicidas palestinos se fotografiaron con la tradicional kufyya—, olvidándose de que este pañuelo es una prenda de uso milenario en los países árabes.

Judío yemenita con kuffiya, llamada sudra (סודרא) en hebreo.

Piedra de Scone

La Piedra del Destino, también conocida como Piedra de Scone o Piedra de la Coronación (en Gaélico escocés clach-na-cinneamhain, clach Sgàin o también Lia(th) Fàil), es un bloque de piedra arenisca, históricamente conservada en la Abadía de Scone (hoy derruida y sustituida por el Palacio de Scone), que se empleaba en las ceremonias de coronación de los reyes escoceses durante la Edad Media. En el siglo XIII la Piedra fue capturada por el rey Eduardo I de Inglaterra y llevada a la Abadía de Westminster en Londres, para emplearla en la coronación de los reyes ingleses. En 1996, el Gobierno Británico decidió devolver la Piedra a Escocia, con la condición de que volviera a Londres para su uso en futuras coronaciones, por lo que ahora puede ser vista en el Castillo de Edimburgo, junto con las joyas de la corona escocesa.

La piedra del destino es la piedra sagrada de los escoceses, y es también conocida como piedra scone, piedra de la coronación, almohada de Jacob y piedra que canta (se dice que cantaba al coronarse sobre ella un rey de su gusto).

Esta piedra solo tiene como inscripción una cruz latina. Aunque en su libro “monumentos celtas” el cronista medieval Giraldus de Cambrai, dice que vio el siguiente lema escrito en la misma:
“Si el destino es verdadero, luego los escoceses serán conocidos por haber sido reyes donde sus hombres encuentren esta piedra”

La piedra del destino tiene un peso de unos 152 kilogramos y mide de 66 centímetros de largo, por 28 de ancho y 41,60 de alto.

La leyenda oficial de los reinos de Escocia e Inglaterra afirma que la Piedra del Destino es la utilizada por Jacob para apoyar la cabeza en el pasaje del Génesis en el que sueña con la llamada Escalera de Jacob (Génesis 28:10-18). Luego la leyenda sostiene que esta roca fue robada al heredero de la Piedra de Jacob, Moisés, luego que este la dejara a orillas del mar rojo en la guerra contra Egipto y fue llevada a Escocia por la hija de un Faraón egipcio, llamada Scota o Scot, apóstol de los pictos, durante su tarea de evangelización. Scota era la hija de un faraón egipcio, un contemporáneo de Moisés, que se casó con Geytholos (Goidel Glas) y se convirtió en la fundadora epónima de los escoceses y los galos después de ser exiliados de Egypto. Las primeras fuentes de Escocia afirman que Geytholos era «un rey de los países de Grecia, Neolus o Heolaus, por su nombre», que fue exiliado a Egipto y entró al servicio del Faraón, casándose con la hija del Faraón llamada Scota. Varias versiones hay de cómo llegó a ser Gaythelos y su esposa expulsados de Egipto, por una revuelta tras la muerte de Faraón y su ejército en el Mar Rojo, tras ser derrotados por Moisés, o en el terror de las plagas de Egipto, o después de la invasión de los etíopes, se les da, pero el resultado es que Gaythelos y Scota se exiliaron juntos con los nobles griegos y egipcios, y asombrado los príncipes por el poder creciente del Jefe de los hebreos y por las plagas que cayeron sobre Egipto, huyeron de aquel país y se vinieron a España, trayéndose la Piedra de Jacob que ya tenía fama de operar grandes prodigios y de dar suerte y protección a quien la poseía, y se instalan en Hispania después de vagar durante muchos años. Es en la Península Ibérica donde se asientan en la esquina noroeste de la tierra, en un lugar llamado Brigantia (en la ciudad de La Coruña, que los romanos conocían como Brigantium). A pesar de que estas leyendas varían, todos coinciden en que Scota fue la fundadora epónima de los escoceses y que también dio su nombre a Escocia.

Otra variación de la historia de esta piedra tan curiosa y llena de misterios es la del escritor Joaquín Trincado Mateo en el libro Conócete A Ti Mismo, la cual coincide en la mayor parte con la leyenda escocesa pero este introduce la interpretación del sueño de Jacob al pie de esta piedra, la Escalera de Jacob, por la que, incesantemente, subían y bajaban seres que él veía y conservo esa piedra para recordarse de la visión que considero un peligro por quedarse dormido y peligro en lengua hebrea antigua se pronunciaba ”cristo” según este autor por lo que esta versión de la historia dice que esa piedra es el cristo original y de ella proviene el origen filológico de esa famosa palabra ya que así le llamaban los israelitas desde la época de Jacob. Luego varia con respecto a la leyenda escocesa en su traslado, pues esta versión dice que esa piedra, llamada cristo por los egipcios bajo el mando de Aitekes (Goidel Glas) jefe del ejercito de Faraón convencidos de que era esa piedra el dios que hacia poderoso a Moisés, en posesión de esa piedra-fetiche, la hace dios-cristo y roba a Israel sus doctrinas, llamándolas evangelio y se las da a la famosa piedra, Cristo-dios y luego aitekes, en posesión de ese dios, forma una brigada y se hace peregrino para encontrarle un reino al nuevo Dios y llega cerca de Finisterre y le hacen trono, fundando así la religión cristiana en la ciudad de Brigantpiedra scone1ium, conocida hasta hoy en Galicia, España desde hacía 17 siglos hasta que el apóstol Santiago de España llega ahí para predicar la palabra de Jesús y la piedra es llevada a Irlanda por los cristianos originales.

Silla de la Coronación o Silla de San Eduardo de la Abadía de Westminster, con la Piedra del Destino bajo el asiento.

Los orígenes históricos de la Piedra como elemento de los rituales de coronación tampoco están muy claros. Lo más probable es que se trate del antiguo sitial de coronación de los Dalriadas, originalmente instalado en Dunadd, traído a Antrim primero, luego a Argyll y finalmente a Scone (en el norte de Perth, su ubicación definitiva durante al menos cuatro siglos. Todos los reyes escoceses fueron coronados sobre esta piedra, al menos desde Kenneth I de Escocia (847) hasta John Balliol (1296).

Durante la Edad Media, la Piedra del Destino apenas sufrió traslados ni modificaciones. Una leyenda tradicional afirma que Roberto I de Escocia (Robert the Bruce) regaló un pedazo a los irlandeses en agradecimiento por su colaboración en la batalla de Bannockburn. El fragmento de piedra, otorgado a Cormac McCarthy, rey de Munster, fue instalado en su fortaleza del Castillo de Blarney, por lo que pasó a ser denominada Piedra de Blarney.

En 1296, en un intento por despojar a Escocia de sus símbolos básicos de identidad, el rey Eduardo I de Inglaterra saqueó la Abadía de Scone y se apropió de la Piedra del Destino como botín de guerra, instalándola en la Abadía de Westminster para su uso en las ceremonias de coronación. Para ello, hizo construir una silla especpiedra scone2ialmente diseñada (conocida por ello como la Silla de San Eduardo), sobre la que desde entonces han sido coronados todos los reyes británicos excepto María II de Inglaterra. Hay leyendas sin embargo que afirman que Eduardo I no logró llevarse la auténtica piedra, ya que los monjes de la Abadía de Scone la ocultaron y entregaron al rey inglés una copia o falsificación.

En 1328, durante las conversaciones de paz entre los reinos de Escocia e Inglaterra, parece ser que el rey Eduardo III de Inglaterra se comprometió a devolver la Piedra a Escocia. Sin embargo, dicha condición no formó parte del definitivo Tratado de Northampton, por lo que la piedra se conservó en la Abadía de Westminster sin interrupción durante más de seis siglos. Con la unificación de las coronas de Escocia e Inglaterra bajo la dinastía de los Estuardo, los reyes de Escocia volvieron a ser coronados sobre la Piedra del Destino, aunque sin que ésta se desplazase de su ubicación en ningún momento.

Durante el siglo XX la Piedra del Destino realizó dos viajes muy distintos a Escocia: uno furtivo y temporal, y otro oficial y definitivo.

El primero de ellos tuvo lugar en 1950, cuando, el día de Navidad, cuatro estudiantes escoceses robaron la piedra de su ubicación en la Abadía de Westminster y emprendieron un viaje con ella hacia Escocia. Durante el proceso de extracción de la Piedra de su lugar en la Silla de San Eduardo, la piedra se partió en dos. Después de esconder la mayor de las partes en Kent durante semanas, los estudiantes ocultaron la piedra en la parte trasera de un coche y se arriesgaron a cruzar la frontera, plagada de controles policiales. El fragmento más pequeño de la Piedra hizo un camino similar: tras pasar unos días en Leeds, llegó a manos de un veterano político de Glasgow, quien hizo que fuera reparada por el cantero profesional Robert Gray.

Dado que el Gobierno Británico había organizado una extensiva búsqueda, y que la opinión pública no se mostraba tan favorable al robo como sus autores esperaban, la Piedra fue abandonada en la Abadía de Arbroath, el 11 de abril de 1951. Es imposible saber si la intención de los secuestradores era devolver la piedra o si esperaban que la Iglesia de Escocia la protegiese de los ingleses. Lo cierto es que cuando la policía supo de su localización, la reclamó y la devolvió a su lugar en la Abadía de Westminster, a tiempo para la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra en 1953. Nuevamente, circularon leyendas que decían que la piedra devuelta no era la original sino una copia, repitiendo así los rumores respecto a su entrega original en el siglo XIII.

La devolución real y definitiva de la Piedra a Escocia se produjo en 1996, a iniciativa del gobierno conservador del Primer Ministro John Major. La Piedra hizo el camino desde Londres custodiada por el ejército, hasta ubicarse en el Castillo de Edimburgo, donde hoy puede contemplarse junto al resto de las Joyas de la Corona escocesa.