Este Mundo, a veces insólito

Muros

En esta sección se tratan las murallas, muros, líneas, vallas, etc., (defensivas, fronterizas, etc.) presentes o pasadas, y que por alguna causa son dignas de recordar, y que por su importancia son o han sido noticia. Según el censo realizado por el geógrafo Michel Foucher, publicado en La Presse de Montreal, en el mundo existen actualmente muros o barreras infranqueables entre países por un total de 7.500 kilómetros, aunque llegarán a alcanzar los 18.000 kilómetros cuando estén terminados.

Proporcionalmente, y por razones obvias, se incluyen un número mayor de estos elementos de España.
No se ha pretendido ser exhaustivo.
Todos los datos se han entresacado de la Red, y sobre todo de la Wikipedia.

Murallas de Benin

Murallas de Benin

Las murallas de Benin City se formaron por combinación de muros y fosos para defender la ciudad, hoy situada en el Edo (estado) (Nigeria). En el pasado fueron consideradas la segunda estructura más larga hecha por el hombre tras la muralla china, y la más larga construida en tierra. Los estudios de Patrick Darling indicaron que es la estructura más larga del mundo, ya que encierran 6500 kilómetros cuadrados con una longitud de unos 16 000 kilómetros.12​ Se cree que las obras comenzaron en torno al año 800 y fueron continuadas a mediados del siglo XV.

Para edificar las murallas se cavaron zanjas para formar un foso, de manera que la tierra que se extrajo sirvió para construir los muros.

Destrucción

Las murallas fueron devastadas por los británicos en 1897, quedando hoy solo restos dispersos que son utilizados por la población local; hoy en día siguen derribándose las partes que quedan en pie con este fin.3

La estructura más larga construida por el hombre, con 16.000 kilómetros de longitud

Foto British Museum

El antiguo Imperio de Benin fue uno de los estados que existían en el África occidental subsahariana antes de la llegada de los colonizadores europeos.

Su establecimiento se retrotrae hasta el siglo XI o XII, y su existencia se extendería unos 700 años, hasta que fue anexado por el Imperio Británico en 1897. No hay que confundirlo con el actual país del mismo nombre. El Imperio de Benin, al que sus propios habitantes denominaban Igodomigodo, se encontraba al sur de la actual Nigeria, en torno a su capital Edo (renombrada Ciudad de Benin por los portugueses a su llegada en 1485). Constituía no solo uno de los estados más antiguos del continente, sino también uno de los más desarrollados.

El período álgido del poder del imperio se inició en el siglo XV con Oba Ewuare, quien mandó rodear su palacio con un muro de 11 kilómetros de largo y un foso de 6 metros de profundidad. Las excavaciones llevadas a cabo por Graham Connah en la década de 1960 encontraron también un sistema de muros exteriores que se extendía hasta los 16.000 kilómetros de largo, y que, según sus estimaciones, habría requerido de cientos de años en ser levantado. Ciertamente su construcción había comenzado a principios del siglo IX y se extendió varios siglos hasta mediados del XV.

Benin en el siglo XVII / foto Dominio Público en Wikimedia

Las murallas de Benin fueron destruídas en parte por la Expedición Punitiva de los británicos en 1897, que arrasó la ciudad, acabó con el imperio y engrosó las colecciones de los museos ingleses con numerosas piezas de arte local. Hoy en día quedan en pie lienzos dispersos de lo que fue uno de los mayores fenómenos arqueológicos del planeta, y muchas de sus partes han sido reutilizadas por la población local.

Hoy se considera a estas murallas como la estructura más larga jamás construída por el hombre (algunos añaden sin medios mecánicos), englobando un territorio de unos 6.500 kilómetros cuadrados. Según Fred Pearce en New Scientist, los muros conectaban más de 500 asentamientos del imperio, eran cuatro veces más largos que la Gran Muralla de China (8.500 kilómetros es la medición clásica de la muralla china, aunque hace unos años un nuevo estudio dio la cifra de 21.000 kilómetros, todavía no comprobada), y para levantarlos se empleó cien veces más material que para construir la Piramide de Keops. Su altura variaba según las zonas, llegando a alcanzar los 20 metros alrededor de la propia ciudad, a la que se accedía por medio de nueve puertas. Todos los muros eran patrullados por guardias armados.

Cuando los portugueses descubrieron esta ciudad en 1485 quedaron asombrados por la inmensidad de un reino compuesto de cientos de ciudades y villas interconectadas por murallas en medio de la jungla, con anchas calles e incluso iluminación pública. Y es que la Ciudad de Benin poseía un sistema de alumbrado, sobre todo en las calles cercanas al palacio, con lámparas metálicas alimentadas por aceite de palma.

Mapa de las murallas / foto Kingdom of Benin

En 1691 el capitán Lourenco Pinto escribió que la Gran Ciudad de Benin es más grande que Lisboa, todas las calles son rectas y largas hasta donde la vista alcanza. Las casas son grandes, especialmente la del rey, que está decorada con ricas y finas columnas. La ciudad es tan rica e industriosa y está tan bien gobernada que no existen los robos, y sus habitantes se sienten tan seguros que no tienen puertas en sus casas.

Restos de los muros / foto Kingdom of Benin

Según el matemático Ron Eglash tanto la ciudad como las villas que la rodeaban habían sido planeadas utilizando un patrón matemático y formando fractales perfectos.

Ruinas de los muros del palacio / foto Adam Jones en Wikimedia

Por Julio Morejón

Un país de África occidental muy rico en historias y en patrimonio cultural es Benín -hasta 1975 conocido como Dahomey- y con cuyo nombre se identificó un importante imperio.

El auge del reino de Benín como tal se vincula por su tradición con la comunidad yoruba y su fundador fue Eweka, príncipe relacionado con la ciudad sagrada de Ife, que investigaciones ubican unos 500 años antes de nuestra era y hoy la sitúan en el estado nigeriano de Osun.

Desde el siglo XII, cuando en el territorio del reino aún habitaban dispersos pueblos de lengua edo divididos en decenas de minúsculas jefaturas que luchaban por el mando, hasta el XVII, cuando se registra el gran apogeo, el imperio aumentó su fuerza y se extendió territorialmente.

La historia recoge una sucesión de jefes de esa monarquía, los llamados obas, quienes fomentaron con el empleo de la fuerza la sujeción al reino de pueblos situados en su periferia, menos sólidos y organizados.

Entre esos jefes sobresale el caso de Evaré el Grande, quien gobernó a mediados del siglo XV.

Ese regente trató de reformar el sistema tradicional de designación de las autoridades, para restar influencia política al cuerpo de jefes que elegían al oba e instituyó el carácter hereditario del rey al traspaso del mando a su hijo primogénito.

Unido a eso Evaré el Grande estableció una división de funciones respecto a los responsables palaciegos y los del pueblo, cargos designados por él, algo que evidentemente condujo a un control bastante fuerte de los subordinados y de toda la estructura del poder.

Además de esas acciones políticas y organizativas, entre sus prioridades estaba engrandecer al reino con territorios y diversas edificaciones como los fosos y atalayas, ambos como útiles para la defensa.

El imperio se destacó en todo el continente por su arte estatuario en bronce, pero también por su papel en el comercio de marfil, la pimienta y el aceite de palma, aunque quizás uno de los mayores ingresos los recibía de la venta de esclavos a los traficantes europeos que los embarcaban para el Nuevo Mundo.

Es precisamente en el período de 500-600 años cuando se construye la Gran Muralla de Benin, ubicada en el límite sur del ahora desaparecido reino, el cual era uno de los Estados más antiguos y más desarrollados de África Occidental y donde además de la citada obra arquitectónica sobresalía el desarrollo escultórico.

En 1484, Ozolua, el decimoquinto oba, recibe al portugués Joao Affonso d’Aveiro, quien le entrega las primeras armas de fuego y semillas de coco, acto con el que comenzó un continuo comercio con los mercaderes europeos, el cual se fusionaría con la trata esclava.

Se dice que por aquel entonces también llegaron al gobierno beninés los primeros misioneros cristianos.

El imperio de Benin perduró hasta que fue anexado por el Reino Unido en 1897, pero se conoce que a lo largo de sus 700 años de existencia llegó a ser una de las estructuras estatales más complejas y armónicas de África, pese a su dependencia de la trata esclava, y en su máximo esplendor llegó a influir sobre un área de más de 90 mil kilómetros cuadrados.

Muestra de su avance cultural fueron los muros diseminados en su área y que en conjunto se reconocen como ‘una de las estructuras terrestres más grandes del mundo hechas por el hombre’, opina la articulista ghanesa Mildred Europa Taylor, luego de reconocer que el primer lugar de ese tipo de edificación lo tiene la Gran Muralla China.

Según la documentación histórica compilada de fuentes holandesas relativas al siglo XVII, el reino por aquel entonces limitaba al este con el río Níger, al sur con el Atlántico, al norte con la sabana y al occidente con las comarcas de reyes yorubas y podía movilizar de 20 mil a 100 mil hombres armados con lanzas.

Desde mucho antes, al parecer, se tomaron muy en serio las medidas de defensa del espacio geográfico imperial y eso induce a pensar que los sucesivos monarcas del siglo XII al XVII favorecieron en sus tácticas y estrategias la construcción de los muros, que llegaron a proteger físicamente más de seis mil 500 kilómetros cuadrados de territorio.

Esa área representa aproximadamente el 37 por ciento de la masa terrestre del estado contemporáneo nigeriano de Edo, históricamente muy engarzado con el Benín actual.

El pueblo edo es una comunidad diseminada por el suroeste de Nigeria, principalmente en el estado de Edo.

Evaluaciones de especialistas plantean que en la construcción de la muralla se necesitaron aproximadamente 150 millones de horas de excavación por parte de los pobladores para asentar y erigir sus piezas.

Además, los expertos califican a esa estructura ahora en ruinas como el mayor fenómeno arqueológico en la tierra.

Hoy el área que ocupó el viejo imperio es parte del estado nigeriano de Edo y su capital está en la ciudad de Benín, que no tiene relación con el nombre del país homónimo.

Se precisa que ‘Edo es un reino y su monarca es el oba de Benín, un rey muy querido y respetado por el pueblo, y una voz muy autorizada en el país’, detalló una explicación del articulista catalán Josué Ferrer, y eso se mantiene pese a Nigeria ser República Federal.

MUROS Y FOSOS

Durante más de cinco centurias que existieron las paredes de las murallas, estas protegieron a los habitantes del reino, en particular a sus tradiciones y el patrimonio en general del pueblo, hasta que los británicos la destruyeron en 1897.

Conforme con cálculos de los historiadores ese objeto de obra comenzó a construirse en el año 800 y lo concluyeron en 1400, es decir décadas antes de llegada de los europeos al continente africano.

Las paredes, cuatro veces más largas que las de la Gran Muralla de China, se levantaron con una combinación de materiales fuertes, con los cuales se edificaron murallas y fosos, que sorprenden por su avance en comparación con el empleo de los actuales equipos y tecnología para los movimientos de tierras.

Menos de 500 años después de la finalización de las murallas, los británicos las devastaron en lo que se conoce como la Expedición Punitiva.

‘Se dijo que esta expedición había destruido más de mil años de la historia de Benín y una de las primeras pruebas de la civilización africana’, recuerda una reseña de Taylor.

Aún en Edo hay piezas dispersas del muro, aunque muchos residentes usaron materiales de esa obra para construir viviendas y algunas paredes se derribaron para fines inmobiliarios.

En 1995 la muralla fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencias y la Cultura (Unesco).

Según consideró la Unesco, la existencia de esas ruinas evoca recuerdos de los reinos antes ricos, poderosos e industriosos que integraron gran parte de la trayectoria histórica del continente africano.

Murallas de Badajoz

Recinto abaluartado de Badajoz

Coordenadas: 38°52′54.89″N 6°58′8.37″O

Recinto abaluartado de Badajoz

La muralla más extensa de España.

«Planta del sitio que el rebelde puso a la ciudad de Badajoz» por Kungl Krigsarkivet en 1658.

Localización: Ciudad de Badajoz
Extremadura:  España

Perímetro del Badajoz antiguo

Época de construcción: Siglo XVII al XVIII
Perímetro: 6541 m. de muralla conservada (incluyendo la alcazaba).

Estado de conservación

Catalogación: Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico-Artístico.1

El sistema abaluartado de la ciudad española de Badajoz consiste en una fortificación militar formada por un conjunto de murallas, puertas, puentes, fuertes, torres, baluartes, hornabeques, fosos, galerías y revellines, entre otros elementos defensivos, construidos entre los siglos xvii y xviii (prolongando un sistema defensivo anterior), siguiendo las teorías defensivas de construcción popularizadas por el ingeniero militar francés Sébastien Le Prestre, más conocido como el marqués de Vauban, como prolongación de un recinto defensivo anterior que protegía esta ciudad fronteriza.2

Desde que Ibn Marwan fundó Badajoz (sobre un asentamiento visigodo anterior, ya que los asentamientos en Badajoz se remontan a épocas prehistóricas), esta ciudad tuvo siempre un destacado carácter de plaza fuerte que se ha mantenido hasta el siglo xx. Ello se debe a la privilegiada situación estratégica en un cruce de dos vías de comunicación: una es la de Castilla con Andalucía y otra la de la meseta con Lisboa. Al sumarse la condición de ciudad fronteriza con Portugal, esta situación ha sido, en algunas ocasiones, motivo de ventajas para el desarrollo de Badajoz y en otras, muchas más, lugar de enfrentamiento de diversos ejércitos a lo largo de los últimos siglos. Por estas razones, la ciudad estuvo protegida por diversos recintos defensivos.3

Las primeras fortificaciones las llevó a cabo Ibn Marwan, fundador de Badajoz, que mandó levantar unos muros de argamasa. A continuación le siguió la restauración que realizó Abd Allah Ibn Muhammad Ibn Abd al-Rahman, nieto del fundador de Badajoz, en el año 913. Más adelante, en el año 1030, la reconstruyó Adballah Ibn el-Aftas, primer rey aftásida de la Taifa de Badajoz. Poco más adelante, en el año 1169, se construyó la Alcazaba, muy parecida a la actual donde algunas partes proceden de la primera época de la dominación almohade. La última restauración musulmana la mandó realizar Abu Yahya ibn Abi Sinan, cuando era gobernador de la ciudad a comienzos del siglo xiii.4

Después de los enfrentamientos que tuvieron Castilla y Portugal durante el siglo xiv, las relaciones entre ambos se normalizaron en un ambiente de paz que duró casi dos siglos y medio. Pero en 1640, cuando Portugal se independizó de la Monarquía Hispánica, Badajoz se convirtió en ciudad fronteriza y por su posición geo-estratégica las autoridades castellanas se dieron cuenta de la necesidad de mejorar de forma muy importante sus actuales defensas. Fue entonces cuando las autoridades de la Corona y de Badajoz tomaron la decisión de realizarlas. De entre las varias posibilidades que ofrecían los ingenieros militares, se decidió por acometer las obras siguiendo el sistema ideado por Vauban. Sin embargo estas obras no se llevaron a cabo de forma ordenada sino que fue la improvisación, en medio de una situación económica precaria, la que imperó de forma que las reformas y perfeccionamiento se fueron sucediendo sobre las defensas existentes.5

Adarve y Torre de Espantaperros

Alcazaba de Badajoz al anochecer

La ciudad de Badajoz, concretamente la zona más antigua, situada en la parte más alta del promontorio llamado cerro de la Muela, estaba defendida por el recinto levantado en época islámica cuya fortaleza se conoce como la Alcazaba. La ciudad de Badajoz de época islámica estaba rodeada por una muralla que protegía la al-qasbahksar—, la ciudadela, una zona administrativa y de residencia de los gobernantes del Reino de Badajoz, donde se encontraba el alcázar, cuya muralla tuvo sucesivas ampliaciones. Las edificaciones de su interior son una prueba de las diferentes funciones que tuvo el recinto en las distintas épocas: alcazaba islámica —siglos IX-XIII—, castillo bajomedieval cristiano, con diferentes «casas-fuertes» para asegurar su defensa —siglos XIII-XVI—, y como parte de la ciudadela y fortificación de edificación moderna —siglos XVII-XIX—.6

Exteriores de la Alcazaba de Badajoz

La ciudad siguió creciendo extramuros, sobre todo hacia el oeste y hacia el sur por ser las zonas más llanas, ceñida por una muralla medieval de tapial de probable origen almohade, con posteriores ampliaciones, a la que le siguió una cerca pentagonal bajomedieval, coetánea a los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, que conecta con la Puerta de Palmas a la altura del puente de Palmas y la Puerta de Pajaritos, ambas del siglo XVI, en cuyo interior quedaron insertos los barrios que forman el casco antiguo y cuyas defensas fueron insuficientes ante el progresivo desarrollo de la artillería durante el próximo siglo.78​ A partir de 1642, en el contexto de la guerra con Portugal, es cuando se iniciaron una serie de construcciones defensivas aisladas e improvisadas, como fue el fuerte de San Cristóbal, en la margen derecha del río Guadiana, al norte de la ciudad, en un promontorio importante llamado cerro de Orinaza. Esta construcción se consideró como la primera de este tipo en cuanto a fortificaciones defensivas se refiere. Además, este fuerte protegía la cabeza del Puente, en la misma margen del río, que era un elemento sumamente estratégico ya que el puente era la entrada natural a Badajoz. Para proteger el puente se realizaron una serie de obras defensivas como fueron el derribo de varios arcos y la sustitución de ellos por un puente levadizo con tres tramos y la ejecución de parapetos donde se podía defender la guarnición de este puesto avanzado.9

Poco tiempo después se construyó el fuerte de Pardaleras en el extremo opuesto al anterior, es decir, al sur de la ciudad. También se añadieron otros elementos defensivos tales como fosos, muros, etc. sin seguir un cierto orden por lo que fueron poco efectivos. Tampoco se utilizaron materiales adecuados para hacer frente a la artillería moderna lo que llevó consigo importantes pérdidas de terrenos, edificios, etc. A finales del siglo XVII, entre los años 1690 y 1700, fue cuando se iniciaron las obras de la fortificación abaluartada. Esta nueva muralla partía de la muralla medieval, seguía por la margen izquierda del río Guadiana hasta los baluartes de San Vicente y Puerta de Palmas, giraba hacia el oeste y después hacia el sur por los baluartes de San José, Santiago, Santa María y Puerta de Trinidad para enlazar finalmente con la muralla que protegía la Alcazaba. Mediante la cartografía militar existente se sabe que las atalayas o torres vigías, de época islámica, estuvieron en uso hasta la Guerra de la Independencia, completando el sistema defensivo (de las numerosas atalayas con que contó Badajoz en el pasado, fundamentalmente del siglo XII, sólo se conservan vestigios de cuatro de ellas, destacando la Torre de Los Rostros).2

Torre Abarlongada desde el adarve de la muralla

 

Torre de los Ahorcados

 

Torre de Santa María

 

 

Torre Albarrana

 

 

 

Torre de Espantaperros

 

 

 

Adarve de la Alcazaba de Badajoz

 

 

 

Puerta del Capitel

 

Puerta en recodo

 

 

 

 

 

 

Catedral-fortaleza

Dado su carácter fronterizo, la catedral de Badajoz —siglos XIII-XVIII—, se asemeja a una fortaleza: posee fuertes muros, almenas y una poderosa torre donde se encuentra el campanario. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931, como Bien de Interés Cultural. Siendo única en su género y época.11

Los accidentes geográficos del terreno en los que se asienta la ciudad de Badajoz condicionaron desde su fundación la consideración de punto de interés bélico y estratégico y fue punto clave del sistema defensivo español de la zona ya que Portugal disponía de su potente sistema defensivo de Elvas. Por ello Badajoz fue la gran plaza fuerte de La Raya con Portugal. Por otro lado, su situación geográfica en la península ibérica también la convirtió en plaza deseada, ya que está casi en la misma latitud que Lisboa y casi equidistante de Madrid y Lisboa, si bien algo más alejada de Madrid y no demasiado lejos de Oporto.1213

Dibujo de la ciudad fortificada de Badajoz (mediados del siglo XVII). Murallas de la Alcazaba en el margen izquierdo. Hornabeque de la Cabeza del puente de Palmas en primer plano. Muralla medieval, catedral y Puerta de Palmas al fondo.

Mapa del asedio de Badajoz de 1658, por João Nunes Tinoco

Vista de Badajoz en un grabado de G. Baillieu (siglo XVII)

Paulatinamente se fue sustituyendo esta muralla por una nueva que partía de la alcazaba musulmana, seguía el curso del río Guadiana por su margen izquierda y efectuaba un giro hacia el oeste y sur donde se construyeron los baluartes de San Vicente y Puerta de Palma. La construcción siguió hacia el oeste, sur y este, zonas en las que se levantaron los baluartes de San José, Santiago, San Roque, Santa María y Trinidad, sucesivamente, hasta volver a enlazar por el nordeste con la antigua alcazaba mediante el baluarte de San Pedro.11

Plano de Badajoz en 1679, por Francisco Domingo

Todos los elementos defensivos que se construyeron estaban adaptados a las nuevas corrientes de la ingeniería militar: muros más bajos y más anchos, para resistir a los disparos de cañones y la introducción de baluartes de gran superficie, flancos de los lienzos de muralla ataluzados en vez de verticales para conseguir el rebote de las balas de cañón hacia arriba, semibaluartes que custodiaban las puertas de acceso, garitas en los vértices de conjunción de dos lienzos de murallas, fosos ante las murallas, lunetas y revellines, etc. para dificultar la acción del enemigo. A pesar de la seria y recia estructura defensiva, las murallas tenían como decorado una verdugada de ladrillo de sección semicircular cuya parte curva se ofrecía al exterior.12

El sistema defensivo adoptado fue el que ya diseñó en su día el ingeniero militar francés Sebastián Le Prestre, más conocido como marqués de Vauban o simplemente Vauban.17

Plano de Badajoz en 1873

El recinto abaluartado está compuesto de varias edificaciones defensivas como son los lienzos de las murallas, las puertas, destinadas a permitir y controlar la entrada y salida de los habitantes, los baluartes que consisten en construcciones de planta pentagonal, que une dos lienzos consecutivos de muralla por el lado interior del pentágono, los fuertes situados en el exterior de las murallas y que eran la primera línea de defensa de la población y los revellines que son fortificaciones triangulares situadas frente al cuerpo de la fortificación principal —generalmente al otro lado de un foso— cuyo objetivo es dividir a una fuerza atacante y proteger los lienzos de las murallas mediante fuego cruzado. También hay otros elementos defensivos como los fosos, glacis, puentes levadizos, escarpas, etc. y alguna que otra más pequeña edificación adosada o exenta al recinto.11

Baluartes

Mapa de baluartes del Recinto abaluartado de Badajoz

Un bastión o baluarte es un reducto fortificado que se proyecta hacia el exterior del cuerpo principal de una fortaleza, situado generalmente en las esquinas de los muros de cortina, como punto fuerte de la defensa contra el enemigo. Puede tener aperturas en sus muros como saeteras, troneras, etc. En las fortalezas abaluartadas suelen tener planta poligonal y poca altura para ofrecer la menor superficie posible de impacto a los proyectiles de cañón y ligeramente inclinadas para que estos no impacten frontalmente y reboten hacia arriba. Suelen tener delante un foso y también glacis para aumentar su potencia defensiva.18

Existen diferentes nombres para definir cada uno de los baluartes según el tipo y forma de construcción como por ejemplo «baluarte a tenaza o atenazado», «cortado», «de orejones», «destacado», «doble», «irregular», «lleno», «regular», «simple», «vacío», etc.19

El recinto amurallado más largo de España y la mayor alcazaba de Europa

Conjunto amurallado y fortificado
de la ciudad de Badajoz

Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España

Declaración: 22 de abril de 1931 y 19621

Ubicación: Badajoz, el recinto amurallado más grande de España y la mayor alcazaba de Europa.107

Los estudios que han llevado a cabo historiadores y asociaciones, como la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz, han llegado a la conclusión de que Badajoz tiene el recinto amurallado más largo de España, con una longitud de 6541 metros de muralla frente a los 5000 metros de Pamplona, 3400 metros de Segovia, 2500 metros de Ávila, 2200 metros de Lugo y 2000 metros de Melilla la Vieja en Melilla; siendo el segundo mayor de la península después del conjunto fortificado de Elvas.108​ De la misma forma, se puede constatar que la alcazaba árabe de Badajoz, no sólo es la más grande de España,109​ sino que, además, es la mayor de Europa y de las más grandes del mundo en lo que a su perímetro se refiere (8 hectáreas y 1200 metros de lienzo de muralla); aunque su perímetro y área fueron mucho mayores con la denominada «cerca vieja».110

Plaza de la Alcazaba restaurada

Al ser tan extenso y complejo, por su diversidad y extensión, solo se realiza un pequeño resumen. Pudiendo encontrar una amplia y detallada información en la web de donde se extraído este artículo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Recinto_abaluartado_de_Badajoz

Murallas de Albarracín

Murallas de Albarracín

Bien de Interés Cultural Patrimonio histórico de España

Ubicación

Albarracín; Teruel; Aragón, España

Construcción: Siglo Xsiglo XV

Las murallas de Albarracín rodean el municipio turolense de Albarracín situado a 1.171 msnm. Forma parte del Conjunto Histórico-Monumental de la Ciudad de Albarracín.1

Historia

Ya existía una población visigótica en el lugar cuyo núcleo era la actual iglesia de Santa María. En el siglo X2​ se desarrolla el primer recinto defensivo, que comprendía la citada iglesia, el alcázar, una torre albarrana (Torre del Andador) y la puerta de entrada (Portal de Hierro). Posteriormente, en el siglo XI se produce una ampliación del perímetro amurallado abriendo tres nuevos portales: el de Teruel, hoy desaparecido, el de Molina y el del Agua. Tras el Sitio de Albarracín (1284), Pedro III de Aragón conquista la ciudad y el señorío de Albarracín. Es a partir de esta fecha, sobre todo en el siglo XIV cuando se llevan a cabo las principales obras de mejora y ampliación del recinto, especialmente de la muralla.3​ Su importancia defensiva se perdió en el siglo XVIII y Felipe V, tras la Guerra de Sucesión Española y la promulgación de los Decretos de Nueva Planta, desmanteló la fortaleza.

Descripción

Las murallas de Albarracín son un formidable recinto, fruto de diversas ampliaciones, que rodea completamente el casco histórico de la localidad. Albarracín nació como una pequeña aldea visigótica en torno a la iglesia prerrománica de Santa María, precedente de la actual iglesia de Santa María. Su ubicación ha marcado desde sus orígenes su potencial como lugar defensivo.

Comienza a desarrollarse el primer recinto defensivo entorno al año 965 durante la ocupación musulmana. Comprendía la iglesia de Santa María y el Alcázar. El castillo quedaba protegido por tres puertas de las que solo se conserva la puerta actual. De la misma época es la Torre del Andador, que al situarse en lo alto de la montaña permitía vigilar desde lo alto cualquier amenaza y que no fue hasta el siglo XI que no se unió al recinto fortificado cuando aumentó la población de la ciudad y se convirtió en capital de la taifa de Albarracín gobernada por los Banu Razin. Con motivo de la ampliación, el primitivo portal de Hierro quedo dentro del nuevo recinto y hubo que abrir tres nuevos portales: al este, el Portal de Teruel, hoy desaparecido; al oeste, el Portal de Molina; y al sur, el Portal del Agua.4​ El Portal de Molina está formado por dos torreones de planta cuadrada y entre ambos un arco de medio punto con grandes dovelas de sillería. El Portal del Agua, se hizo para facilitar una salida semioculta de la ciudad en caso de asedio y estaba protegida por la Torre de la Muela que tampoco se conserva. El portal del Agua consta de un arco de sillería de medio punto hacia el exterior y arco rebajado al interior. Sobre el arco se un pequeño cuerpo de guardia. Una escalera desde el interior del recinto permite el acceso al torreón contiguo, de planta cuadrada y gruesos muros de mampuesto rematados con almenas.

En 1169 pasa a manos de la familia Azagra que la mantendrán como señorío independiente hasta que en 1284, tras sitiar la ciudad, Pedro III conquista la ciudad. En este momento se remoza la mayor parte del recinto amurallado, lo que también hicieron los monarcas Jaime II, Pedro IV y Fernando el Católico. Con el fin de la reconquista y la unión dinástica de Aragón y Castilla su importancia defensiva se fue perdiendo hasta que Felipe V en el siglo XVIII ordenó desmantelar la fortaleza.

Del siglo XIII o anterior data la Torre Blanca situada junto a la iglesia de Santa María.

Del siglo XIV son las obras de Pedro IV cuando se prolongaron las murallas hacia el noreste. Se hicieron en mampostería, con muros de 1,60 metros de espesor y 12 de altura, los torreones prismáticos están separados por unos 40 metros y tienen una altura de 16 metros. De esta etapa son los restos que hoy se contemplan.

Del alcázar musulmán se conservan los restos de los basamentos de la muralla y de los torreones. Tipológicamente se le puede incluir dentro del grupo de castillos-recinto. El castillo quedaba protegido por tres puertas de las que solo se conserva con claridad la puerta actual insertada en el mismo recinto. Cuenta con once torres de planta circular y una de planta cuadrada. En el nivel superior se encuentra la residencia principal entorno a un patio, bajo el que se localiza un gran aljibe. Al norte del patio ha aparecido parte de un baño musulmán. En la zona sur del recinto pudo localizarse el barrio musulmán.

También de finales del siglo X data la Torre del Andador, que en principio fue una torre albarrana, que se incluyó en el recinto fortificado a comienzos del siglo XI, cuando el aumento de población y la conversión de la ciudad en capital de la taifa gobernada por los Banu Razin, hizo necesaria una ampliación de la muralla. A causa de la gran ampliación el primitivo portal de Hierro quedo dentro del nuevo recinto en el que se abrieron tres portales: al este, el Portal de Teruel, hoy desaparecido; al oeste, el Portal de Molina; y al sur, el Portal del Agua.

El Portal de Molina está formado por dos torreones de planta cuadrada y entre ambos un arco de medio punto de gran dovelaje de sillería. El Portal del Agua, construido para facilitar una salida semioculta de la ciudad en caso de asedio o necesidad de abastecimiento de agua, está adosado a uno de los torreones de la muralla y protegida originalmente por la Torre de la Muela (actualmente no conservada). Consta de un arco de sillería de medio punto hacia el exterior y arco rebajado al interior. Sobre el arco se dispuso una pequeña edificación de cuerpo de guardia, con balcón hacia el exterior y galería intramuros; una escalera desde el interior del recinto permite el acceso al torreón contiguo, de planta cuadrada y gruesos muros de mampuesto rematados con almenas.

http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/recinto-fortificado-albarracin

https://www.asturnatura.com/turismo/murallas-de-albarracin/4017.html

Torre del Andador

La Torre del Andador se sitúa en la parte más elevada del recinto defensivo de las murallas de Albarracín. Fue declarada monumento nacional junto con el resto del conjunto de fortificaciones de Albarracín en resolución: 03/06/1931 Publicación: 04/06/1931. Forma parte del Conjunto Histórico-Monumental de la Ciudad de Albarracín.

En un principio esta torre fue una torre albarrana que no se unió al recinto amurallado hasta principios del siglo XI. Se puede datar en torno al siglo X.

Está situada en el punto más alto de Albarracín y destaca por su forma, tamaño y situación visible desde cualquier ángulo. Se halla defendida por un foso artificial, excavado en la roca. La torre es obra de construcción califal, formando siendo junto con el Alcázar y la Torre de la Muela parte del triángulo estratégico que hacía a esta ciudad difícil de tomar. Esta torre tenía que resistir las primeras embestidas de los ejércitos enemigos. Tiene forma cuadrangular, con base de 10 metros por siete, carece de almenas y es del tipo de aparejo que encontramos en otros monumentos de fábrica musulmana.

Portal de Molina

El Portal de Molina está formado por dos sólidos torreones cuadrados y un arco de medio punto con dovelas de sillería.

Una vez pasado el portal se aprecia el sistema defensivo de la muralla con torres y lienzos de muralla que escalonan la muralla y en el convergen las dos calles que dan a la Plaza Mayor: la de Santiago, que nos conduce desde la “Casa Julianeta” hasta el mismo pie de la iglesia y la del “Mesón de la comunidad”.

El Portal esta ocupado hoy en día, así como algunos lienzos de la muralla, por viviendas, que se han ido adosando a los robustos muros defensivos.

Portal del Agua

El Portal del Agua es una de las puertas que da acceso al recinto defensivo de las murallas de Albarracín. Fue declarada monumento nacional junto con el resto del conjunto de fortificaciones de Albarracín en resolución: 03/06/1931 Publicación: 04/06/1931. Forma parte del Conjunto Histórico-Monumental de la Ciudad de Albarracín.

El portal del agua se abrió inicialmente con la intención de poder tener acceso al suministro de agua en caso de asedio. Frente a este portal, en la otra orilla del río se encontraba la «Torre de la Muela» que servía de protección para posibles descubiertas y que hoy en día no se conserva.1

El portal se sitúa semioculto entre los torreones de la muralla2​ y adosado a uno de ellos al que se tiene acceso a través del cuerpo de guardia. Dado su destino semiclandestino no se trata de una puerta monumental, sino de un sencillo arco de sillería de medio punto hacia el exterior y rebajado en la parte interior para albergar los portones . Sobre el arco existe una pequeña construcción destinada a ser el cuerpo de guardia y que hoy en día presenta un balcón hacia el exterior y una galería con escaleras entre los muros. En la actualidad se encuentra restaurado.3

Torre Blanca (Albarracín)

La Torre Blanca (también, Torre de Doña Blanca),1​ forma parte del recinto defensivo de las murallas de Albarracín, provincia de Teruel (Comunidad Autónoma de Aragón, España).

Fue declarada monumento nacional junto con el resto del conjunto de fortificaciones de Albarracín en resolución: 03/06/1931 Publicación: 04/06/1931. Forma parte del Conjunto Histórico-Monumental de la Ciudad de Albarracín.

La Torre Blanca se levanta sobre el extremo sur del meandro escarpado del río Guadalaviar, justo al lado de la Iglesia de Santa María. Formaba parte del triángulo defensivo de la ciudad junto con el Alcázar y la Torre del Andador. Se supone construida sobre una antigua torre musulmana ya que en las últimas excavaciones arqueológicas se encontraron restos cerámicos de origen árabe. La presente torre aparece referenciada en el siglo XIII durante la época del señorío de Albarracín. En el siglo XVII se transformó en biblioteca del convento de dominicos que ocupaba el actual cementerio, y del que también formaba parte la contigua Iglesia de Santa María. En el año 2001 es restaurada por la Fundación Santa María de Albarracín, recuperando su fisonomía defensiva original para dedicarla en la actualidad a sala de exposiciones.1

Es una importante torre de planta cuadrada que alcanza los 18 metros de altura con gruesos muros de mampostería y con incrustaciones de pequeñas escorias de hierro. La puerta está orientada al norte, a más de ocho metros de altura sobre el suelo exterior como es habitual en las torres defensivas y no de vigilancia, para garantizar así la defensa en caso de asedio.1

 

 

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    Gran muralla verde

    Gran muralla verde (África)

    Evolución de la vegetación en África sub-sahariana.

    La Gran Muralla Verde, o Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel, (en francés: Grande Muraille Verte pour le Sahara et le Sahel), es la iniciativa insignia en África para ayudar a combatir los efectos del cambio climático y la desertificación. Liderada por la Unión Africana, esta iniciativa intenta transformar la vida de millones de personas creando un gran mosaico de paisajes verdes y productivos cubriendo África del Norte, el Sahel y el Cuerno de África.1

    Partiendo de la idea inicial de una línea de árboles que atravesara el desierto de este a oeste, la visión de la Gran Muralla Verde ha evolucionado hacia un mosaico de intervenciones dirigidas a los retos a los que se enfrentan las poblaciones del Sahara y el Sahel. Tendrá una longitud de unos 8 mil kilómetros y 15 km de ancho. Considerada una herramienta de planificación para el desarrollo rural, el objetivo general de esta sociedad sub-regional es fortalecer la resiliencia de los habitantes y los ecosistemas mediante el uso de prácticas sólidas de gestión de ecosistemas, la protección del patrimonio rural, y la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones locales.2

    Mediante una mejora en los ingresos de las comunidades locales, la Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel será también una respuesta global al efecto combinado de la degradación de los recursos naturales y la sequía en las zonas rurales. La Iniciativa es una asociación que apoya el esfuerzo de las comunidades locales en el uso y gestión sostenibles de los bosques, pasturas y otros recursos naturales en las tierras secas. Así mismo, contribuye a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, mejorando a la vez la seguridad alimentaria en el Sahara y el Sahel.3

    Presentación

    Una cobertura forestal aporta numerosos elementos positivos para la población:

    • Protección de los campos y de las aldeas contra el viento y la erosión. El muro vegetal constituye un filtro que limita la inhalación de polvo y otras partículas por parte de las poblaciones y por tanto las enfermedades que causan.
    • Aporte de elementos nutritivos en un suelo casi muerto: las hojas muertas crean una capa que protege y regenera los suelos de los campos y los árboles ayudan igualmente aumentando la capacidad de los suelos para almacenar el agua.
    • Aumento de la humedad y de la pluviometría local gracias a la evapotranspiración de los árboles plantados.
    • Reserva de forraje de calidad para el ganado porque la hierba crece mejor a la sombra de los árboles.

    Para contrarrestar dos grandes problemas de la región del Sahara, y particularmente del Sahel, uno ecológico, la desertificación y la degradación de las tierras, y otro económico, causado por el éxodo rural y la pobreza de las poblaciones involucradas, once países de la región (Burkina Faso, Yibuti, Eritrea, Etiopía, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sudán y Chad) se comprometieron a luchar contra el avance del desierto, uniéndose para este fin en la séptima cumbre de jefes de estado del CEN-SAD (Comunidad de los Estados Sahelo-saharianos) el 1 y 2 de junio de 2005 en Ouagadougou.4

    Más que un proyecto técnico ha de considerarse una iniciativa política llevada adelante por un grupo de países asolados por la falta de agua, que busca despertar el interés en los pobladores y cambiar su forma de pensar, impulsando prácticas agrícolas que frenen la erosión.5​ La iniciativa continúa las ideas inspiradas por la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai.

    Nacimiento de un sueño épico

    En 1927, un ingeniero forestal francés, Louis Lavauden, se dio cuenta de que los desiertos estaban creciendo ayudados por el uso excesivo de los pastos y la desaparición de los bosques. Lo llamó «desertificación» y no se equivocaba. Durante este siglo, el Sahara ha devorado más de 7,600 km2 cada año. Tanto es así que hoy es un 10% más grande que en 1920.

    Unas décadas después, cuando ya la transformación era más que evidente, Richard St. Barbe Baker, uno de los primeros activistas pro-reforestación, propuso crear una «gran barrera verde» formada por 50km de árboles para contener la propagación del desierto.

    Parecía una locura y, siendo realistas, lo era. Pero en 2005, la Unión Africana recogió la idea y se propuso usarla para hacer frente, con uñas y dientes, al desierto. Así fue como nació en 2007 la «Iniciativa para la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel«. Casi quince años después de las primeras conversaciones.

    La idea de comenzar con esta iniciativa nació en 1952, cuando el conocido como “hombre de los árboles”, el activista inglés Richard St. Barbe Baker, llevó a cabo una expedición en la zona y propuso la creación de una “barrera verde” para impedir el avance del desierto. En la década de 1980 la idea cobró mayor fuerza, debido al aumento de la preocupación que había en la región del Sahel por la degradación severa que estaba sufriendo el terreno en esa zona. En pocos años, la vegetación existente se había vuelto cada vez más seca y estéril debido, entre otras cosas, al cambio climático, el crecimiento de la población y las prácticas agresivas de manejo de la tierra. Como consecuencia los alimentos empezaron a escasear, los recursos disminuyeron, aumentó el desempleo y se produjo una gran migración forzada.

    Para intentar frenar todo esto, los habitantes de la zona empezaron a idear su sueño épico de construir una gran muralla verde que devolviera todo el esplendor a la región. En 2002 la idea fue recordada en la cumbre de Yamena, en el Chad y en 2005 fue presentada y aprobada por la Conferencia de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados de Sahel y del Sáhara. Tan solo dos años más tarde, en 2007, los países de la región empezaron el proyecto de transformación de los paisajes degradados desde Senegal, en el oeste de África, a Djibouti, en el este, bajo el liderazgo de la Unión Africana. Así fue como empezó a extenderse a lo ancho de todo el continente la “Gran Muralla Verde”

    El pensamiento que pretenden difundir sus propulsores es que:

    «La Gran Muralla Verde no es sólo para el Sahel. Es un símbolo global para la humanidad que supera su mayor amenaza, nuestro ambiente cambiante. Esto demuestra que si podemos trabajar con la naturaleza, incluso en lugares difíciles, como el Sahel, podemos superar la adversidad y construir un mundo mejor para las generaciones futuras”, Great Green Wall.

    El proyecto

    En datos la “Gran Muralla Verde” estará compuesta por plantaciones arcaicas y árboles resistentes a las sequías, que pueden acumular el agua en sus raíces. En total se extenderá por unos 8.000 kilómetros de longitud por 15 kilómetros de ancho. El objetivo principal de este proyecto es ofrecer una resistencia al cambio climático en una región donde las temperaturas aumentan más rápido que en cualquier otro lugar en la tierra. Pero también crear una maravilla mundial en todo el ancho de África para poder cultivar tierras fértiles, aumentando así la esperanza contra la pobreza del país y aumentando la seguridad alimentaria para los millones de africanos que pasan hambre cada día. Como consecuencia crecerá el bienestar de las comunidades más pobres y también mejorará su salud y por su supuesto aumentarán las oportunidades económicas para impulsar las pequeñas empresas y el comercio local. Para que el proyecto sea visible de manera global se ha lanzado una campaña llamada “Creciendo una maravilla mundial” que pretende que la “Gran Muralla Verde” sea famosa en todo el mundo y para que se puedan emprender acciones colectivas para que el sueño africano siga creciendo, presionando a los gobiernos para que realicen inversiones a largo plazo. Artistas, músicos, cineastas y creadores de cambios globales han colaborado con esta campaña, incluso actualmente el productor Fernando Meirelles en colaboración con las Naciones Unidas está a punto de publicar un documental sobre el gran muro, en el que explica las características principales de este proyecto épico.

    Situación actual

    El grupo de los 11 pueblos que quisieron participar desde el principio en este proyecto ha ido creciendo poco a poco y ya son más de 20 países de África los que forman parte de este movimiento que está devolviendo el color verde y la vida a la región del Sahel; Argelia, Burkina Faso, Benin, Chad, Cabo Verde, Yibuti, Egipto, Etiopía, Libia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Somalia, Sudán, Gambia, Túnez.

    En la actualidad ya está ejecutado el 15 % del proyecto y en las zonas en las que se está llevando a cabo ya han empezado a notar los beneficios. Sus habitantes solo ven cosas buenas y han encontrado en la “Gran Muralla Verde” la esperanza para terminar con las migraciones a Europa y poder empezar una vida asentados en un lugar rico en recursos.

    En Senegal ya se han plantado más de 12 millones de hectáreas, en Etiopía unos 37 millones y en Nigeria 5 millones de hectáreas de terreno han sido ya restauradas. Para el año 2030 se pretende que estén restauradas 100 millones de hectáreas de tierra degradada, que 250 millones de toneladas de óxido de carbono hayan sido absorbidos a través de la muralla verde y que se hayan creado unos 10 millones de empleos en las áreas rurales de la zona.

    China fue la pionera

    Cuando esa muralla verde esté finalizada se espera que sea la estructura viva más grande de la tierra y una nueva Maravilla del Mundo, pero no será la única. En China, la erosión producida por el viento ha provocado la destrucción de gran parte de la vegetación, esto unido a la mala gestión de los recursos hidráulicos, ha derivado en una desertificación acusada en algunas zonas como en el desierto de Gobi. En el año 1978, el gobierno chino puso en marcha un proyecto muy parecido al que se está llevando a cabo en África. Otra gran muralla verde que pretendía plantar a lo largo de la frontera norte más de 4.500 kilómetros de ancho en el desierto. El proyecto aún está en ejecución y se prevé que esté finalizado para el año 2050. Por el momento ya se han plantado cerca de 67.000 millones de árboles y en su mayoría predominan los “Enterolobium cyclocarpum” por su adaptabilidad al terreno. El año pasado la superficie forestal del norte de China había aumentado al 12,4% y en los últimos 10 años se ha notado un descenso en el número de tormentas de arena primaverales en Pekín.

    ¿Para cuándo estará disponible La Gran Muralla Verde?

    Solo se ha completado un 15% de La Gran Muralla Verde en los últimos 9 años desde que se inició su proyecto. A pesar de que aún este proyecto es sumamente joven, ese 15% ya ha brindado muchos beneficios.

    Podemos decir que el pueblo Fulani desde 2010 ha reducido considerablemente sus movilizaciones debido a que ahora hay más zonas verdes que antes de que arrancara la creación de la gran muralla.

    A pesar de que podría parecer que se ha avanzado muy poco, la realidad es otra muy diferente. De hecho, aún se esperan muchos años más para poder terminar el proyecto, ya que no solo se trata de la plantación de los árboles, sino que también están pensando en la creación de un dique y un gran sistema de riego para potenciar la agricultura en los países africanos más afectados por el hambre.

    La Gran Muralla Verde tiene como intención crear una especie de zona utópica en el que hombre y naturaleza trabajen en conjunto, ya que en el proyecto está contemplado recuperar varias técnicas de cultivo tradicionales que se han perdido por muchos avances, del mismo modo también pretende reincorporar varias especies que se han alejado de la zona a causa de la desertificación.

    La creación de esta muralla natural es sumamente necesaria para evitar una catástrofe humanitaria en el futuro a causa del hambre, ya que según cifras de la ONU, cerca de 500 millones de africanos verán cómo disminuye su calidad de vida por culpa del calentamiento global, mientras que cerca de 60 millones van a tener que abandonar sus hogares por culpa de la desertificación del Sáhara y el Sahel, algo muy triste, ¿verdad?

    Cómo frenar la deforestación

    Si lo miramos en conjunto, las cifras de crecimiento del Sahara son alarmantes; pero si nos fijamos en el detalle, en seguida vemos que su expansión ha sido particularmente pronunciada hacia el sur. Desde las sequías en el Cuerno de África y la sabana sudanesa de la década de la década de los 70, el desierto ha robado más de 554,000 km2 al Sahel.

    Eso significa que, hoy por hoy, hay unos 232 millones de personas que viven en el borde del desierto y cuyas vidas se verán afectadas a corto plazo. Cuando la Unión Africana empezó a pensar en la Gran Muralla Verde reunió solo a 11 países. Hoy son más de 20 los que están plantando árboles para crear la que muchos dicen que será la «estructura» viviente más grande del mundo.

    En estos diez años de trabajo, se han invertido alrededor de 8.000 millones no sólo en recuperar la vegetación, sino, también, el establecimiento de nuevas prácticas sostenibles que permiten aumentar la calidad del suelo. Las estimaciones más confiables hablan de unas 200.000 hectáreas recuperadas al año.

    En Senegal ya se han plantado 11 millones de árboles, el país que más ha avanzado en este proyecto, recuperando 27.000 hectáreas de tierra perdida. Las tierras recuperadas han permitido a las comunidades aumentar sus ingresos y producir alimentos para sus familias al mismo tiempo. Senegal ya ha ejecutado una extensión de unos 150 km. Cada año se plantan casi dos millones de plantones y sobreviven entre el 70 y el 75%.

    Eliminando CO2 de la atmósfera

    Otra ventaja adicional de este proyecto es que eliminará unos 250 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera. Sé que solo es una gota en medio de un océano, pero, con un poquito de optimismo, si consideramos la gran muralla verde como la primera batalla ganada en la guerra contra la expansión del Sahara, esta gota podría llegar a convertirse en un torrente.

    Sombras de la gran muralla verde

    Sin embargo, el objetivo de restaurar 100 millones de hectáreas antes de 2030 parece lejano. Aunque en algunos países como Senegal se han plantado más de 12 millones de árboles resistentes a la sequía en poco más de una década, las cifras no cuadran. Los informes de la Organización para la Alimentación y la Agricultura señalan que aún quedan, como mínimo, 128 millones de hectáreas por rescatar.

    Eso significaría que los equipos de la Iniciativa para la Gran Muralla Verde tendrían que recuperar 5 millones de hectáreas anuales para cumplir con el plan y eso es algo que, no hace falta ni decirlo, está muy lejos de parecer posible.

    Por ello, muchos expertos llevan años buscando alternativas que permitan reconducir el impulso del proyecto hacia objetivos más factibles. Sea como sea, el proyecto sigue adelante. Porque con dificultades o sin ellas, lo que parece que no se acaba nunca es el hambre del Desierto.

    Críticas y modificaciones

    La muralla de árboles africana para detener al Sahara es una mala idea. Es hora de replantearla.

    9 Julio 2017

    Solo acelerando el ritmo de trabajo (por lo menos) diez veces, los avances en el terreno se corresponderán con las altas ambiciones políticas. Lamentablemente, existe un desajuste importante entre la ambición y los esfuerzos, pero no debemos tirar la toalla.

    Los motivos de una idea tan cambiante

    Los críticos argumentan que un desierto es un ecosistema sano y natural que no debe ser considerado como una enfermedad porque no se propaga como una enfermedad. De hecho, para finales de los 90, ya era difícil defender la idea de invadir los desiertos porque ya había pruebas científicas de que la deforestación era culpa de la variabilidad del clima.

    Póngame millones de árboles. (NASA)

    Los críticos también han señalado que la idea de una barrera vegetal es contraproducente para los objetivos de desarrollo, puesto que hace hincapié en el perímetro de la zona en vez de el lugar del problema en sí. Para aumentar la seguridad alimentaria y apoyar a las comunidades locales, lo mejor sería centrarse en amplias superficies de cultivos en vez de partes estrechas. Es importante que el proyecto siga adelante porque se estima que alrededor de 232 millones de personas viven en zonas próximas a la Gran Muralla Verde.

    Por eso se mantuvo el nombre de muralla, pero en realidad el proyecto es casi irreconocible.

    La muralla ya no es una estrecha línea de árboles a lo largo del borde sur del Sáhara, sino que la idea ahora es rodear el Sáhara con un cinturón de vegetación ancho: árboles y arbustos para cubrir la zona de verde y proteger el paisaje agrícola. Este nuevo proyecto involucra a todos los países que rodean el desierto, incluyendo a Argelia y a otros países del norte de África, y no solo a los 11 países originales subsaharianos del Sahel.

    Por lo tanto, la Gran Muralla Verde ya no es ni una muralla ni grande, al menos no todavía.

    Un proyecto poco realista

    Si analizamos la situación a nivel general nos podemos dar cuenta de lo difícil que será terminar la Gran Muralla Verde dentro de los plazos acordados.

    En un informe actual de la Organización para la Alimentación y la Agricultura se indica que 128 millones de hectáreas cuentan con menos árboles que paisajes similares en las dos zonas de aridez situadas en la línea de precipitaciones de 400 mm alrededor del Sahara.

    No es tan malo como parece. (Pixabay)

    Si tenemos en cuenta que la mitad (65 millones de hectáreas, o el 8% de la superficie total de dichas zonas áridas) necesita algún tipo de intervención y que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas establece el año 2030 como fecha de finalización del proyecto, la Iniciativa para la Gran Muralla Verde debería llevar un ritmo de 5 millones de hectáreas anuales (10 millones de hectáreas supondría cumplir el objetivo de poner todas las tierras por encima de la media).

    Una fecha menos ambiciosa es la que marca la Agenda 2063 de la Unión Africana, pero incluso entonces sería necesario trabajar a un ritmo de 2 millones de hectáreas por año.

    Se desconoce el ritmo real al que se está trabajando, pero es probable que sea mucho menor de 200.000 hectáreas por año. A este ritmo, cien años serían una predicción optimista sobre el tiempo necesario para completar la muralla. Habría que acelerar mucho el ritmo de trabajo si queremos ver cómo la muralla pasa a ser un logro importante de la humanidad.

    Es obvio que cada vez hacen falta más recursos y que es poco probable que consigamos multiplicar los esfuerzos por diez. ¿Qué es lo que realmente deberíamos hacer?

    Hay que barajar otras opciones

    Mucha gente está convencida de que la única opción para construir una muralla verde es plantar árboles, pero no siempre es la única opción y algunas de las tierras menos secas se pueden tratar con técnicas basadas en la capacidad de la tierra para regenerar flora por sí misma: su memoria ecológica.

    Hay alternativas. (NASA)

    Las inundaciones y los animales trasladan las semillas a lugares donde pueden brotar y los sistemas de raíces de árboles antiguos a veces pueden producir nuevos brotes donde establecerse, a diferencia de las idea de simplemente plantar nuevos árboles. De esta forma se podría volver a llenar un paisaje de color verde, reduciendo la necesidad de plantar árboles, siempre y cuando los agricultores protejan el paisaje de los fuegos y del ganado.

    Esta técnica (conocida como la regeneración natural gestionada por agricultores) ha demostrado dar buenos resultados con un bajo coste en áreas donde la memoria ecológica basta para que los brotes surjan por sí mismos y donde los agricultores tienen derecho a utilizar los árboles una vez que hayan crecido. La reforestación puede ser una realidad con esta idea.

    Pero la regeneración natural gestionada por agricultores no funcionaría en todas partes y también es necesario utilizar otros métodos, como la excavación de medias lunas (para recolectar agua) y la siembra de plántulas. Aplicar los métodos adecuados en el lugar adecuado es la forma más rápida y eficaz para acelerar la creación de la Gran Muralla Verde.

    Autores: Lars Laestadios, profesor adjunto en la Universidad Sueca de Ciencias de la Agricultura.

    Otro proyecto

    Ciudades de África y Asia construirán una Gran Muralla Verde

    La iniciativa pretende hacer frente al cambio climático en las urbes de crecimiento más acelerado con soluciones basadas en la naturaleza

    La semana pasada, en un acto paralelo de la Cumbre sobre la Acción Climática de Nueva York donde se trataron Soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para las ciudades, Qu Dongyu —Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)—, anunció la creación de una iniciativa a escala mundial para apoyar las soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza.

    Bautizada como la Gran Muralla Verde para las Ciudades, el proyecto es una extensión de la Gran Muralla Verde del Sahara y el Sahel, e implicará la creación de zonas verdes urbanas para restaurar los paisajes arrebatados por el asfalto y el hormigón a lo largo de urbes de África y Asia.

    El anuncio llega en un momento en que las ciudades han adquirido un peso crucial para los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Hoy, se estima que para 2050 cerca del 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades, y que gran parte de este crecimiento se producirá en urbes de África y Asia, que están viviendo una urbanización mucho más acelerada que en otros puntos del planeta. Es por ello que los principales organismos responsables de frenar los efectos devastadores del clima están haciendo hincapié en la necesidad de dedicar más recursos en planificación del uso de la tierra para que el impacto ambiental sea menor.

    La FAO ya ha hecho pública su intención de apoyar al menos a tres ciudades de cada uno de los 30 países de estos dos continentes, con la intención de crear una gran infraestructura ecológica con 500.000 nuevos bosques urbanos para 2030, así como restaurar o mantener hasta 300.000 hectáreas de bosques naturales ya existentes en las ciudades del Sahel y Asia Central, y sus alrededores.

    Según la propia Organización, una vez terminada, la Gran Muralla Verde para las Ciudades podría capturar entre 0,5 y 5 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2) anualmente, reduciendo los costos de prevención y tratamiento de los efectos del cambio climático y mejorando el bienestar de los habitantes de dichas ciudades, de sus espacios cercanos y del Planeta en general.

    Los bosques y árboles urbanos son determinantes a la hora de hacer frente y paliar el cambio climático a nivel mundial, y pueden hacer descender hasta 8 grados la temperatura del aire, rebajando los costes del aire acondicionado hasta en un 40 por ciento según informan en la nota de prensa. Además, otros beneficios directos serían la reducción de los flujos de aguas pluviales y la mejora de la calidad del aire, filtrando el polvo y los agentes contaminantes, según explicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura desde Nueva York.

    Muralla de Offa

    Muralla de Offa

    La muralla de Offa cerca de Clun

    La extensión de Mercia durante la Supremacia merciana, mostrando la línea de la muralla de Offa (rojo)

     

    Muralla de Wat, en marrón; muralla de Offa en rojo

     

     

    Sección esquemática, mostrando el diseño destinado a proteger a Mercia contra ataques/raids desde Powys.

     

    La muralla de Offa cerca de [Presteigne, Powys]]

     

    La muralla de Offa (en francés, Offa’s Dyke, en irlandés, Clawdd Offaen galés Clawdd Offa) es una antigua construcción defensiva de la isla de Gran Bretaña, erigida por el rey Offa de Mercia en torno al año 777, similar a las anteriores murallas romanas existentes en el norte de la isla; la muralla de Adriano y la muralla de Antonino Pío.

    De unos 240 km de longitud, estaba construida en adobe, extendiéndose a lo largo de toda la frontera con Gales y Cornualles, excepto en las zonas en las que la densidad de los bosques los hacía prácticamente impenetrables. Tenía como finalidad la defensa de las tierras anglosajonas frente a las poblaciones celtas del otro lado de la muralla, tanto galeses como córnicos.

    Offa de Mercia u Offa I de Mercia, de quien se des­co­no­ce la fecha exac­ta de na­ci­mien­to, y fa­lle­ci­do en el 796, en el mes de julio (se duda si fue el 26 o el 29 de julio) fue rey del reino de Mer­cia (uno de los reinos de la Hep­tar­quía an­glo­sa­jo­na) entre el año 757 y la fecha de su defunción.[1]

    Du­ran­te su reina­do, con una du­ra­ción de casi 40 años, es de des­ta­car, por un lado, la in­tro­duc­ción en el sis­te­ma mo­ne­ta­rio del penny (o pe­ni­que en cas­te­llano), que ha se­gui­do en uso hasta la ac­tua­li­dad, así como la mu­ra­lla de Offa, un muro de­fen­si­vo ante las tri­bus cel­tas del ac­tual Gales y Cor­nua­lles, parte de cuyos res­tos son aún vi­si­bles más de mil años des­pués. Por otra parte, do­mi­nó la mayor parte de la In­gla­te­rra si­tua­da al sur del río Hum­ber.

    Offa, rey de Mercia, gobernaba en la mayor parte de Inglaterra en el año 757 después de Cristo, pero Gales era otra historia. Incapaz de derrotarlos, para mantenerlos alejados construyó un muro, o mejor dicho, una zanja con un parapeto de barro. El sendero nacional del dique de Offa recorre estos antiguos restos a lo largo de 285 kilómetros, desde los acantilados de Sedbur hasta Prestatyn, en el norte, pasando por las Montañas Negras, el pueblo librero de Hay-on-Wye y la cordillera de Clwydian, unas tierras que aún parecen una frontera salvaje.

    Se tarda unos 12 días en recorrer el sendero nacional del dique de Offa. La estación de tren de Chapstow está a 1,6 kilómetros de los acantilados de Sedbury.

    Aun­que tra­di­cio­nal­men­te los reinos de los an­glo­sa­jo­nes sos­te­nían cons­tan­tes lu­chas con­tra los ga­le­ses, en tanto que des­cen­dien­tes de los bri­ta­nos exis­ten­tes en la isla de Gran Bre­ta­ña a la lle­ga­da de los in­va­so­res an­glos, sa­jo­nes y jutos, Offa no em­pren­dió cam­pa­ñas con­tra ellos, li­mi­tán­do­se a eri­gir un am­plio muro de­fen­si­vo, la Mu­ra­lla de Offa.

    Con una lon­gi­tud apro­xi­ma­da de unos 240 km, la obra de­fen­si­va, se le­van­tó entre el es­tua­rio del río Dee al norte y el río Wye al sur, pro­ba­ble­men­te apro­ve­chan­do cons­truc­cio­nes an­te­rio­res, pro­te­gien­do esen­cial­men­te la fron­te­ra con el reino galés de Powys. Hay que hacer cons­tar, sin em­bar­go, que la atri­bu­ción a Offa de esta cons­truc­ción es obra de un monje, Asser, y que mo­der­na­men­te al­gu­nos dudan de la co­rrec­ción de dicha atri­bu­ción. El ma­te­rial uti­li­za­do para la cons­truc­ción del muro fue el adobe.[1]

    A pesar de lo an­te­rior­men­te in­di­ca­do, Offa man­tu­vo una ba­ta­lla con los ga­le­ses en He­re­ford en el 760, y Offa em­pren­dió cam­pa­ñas con­tra ellos en el 778, el 784 y el 796.

    Un fragmento de la Muralla de Offa.

    Cae el roble milenario de la muralla de Offa, en Gales.

    El roble de Buttington fue encontrado caído en el campo, a dos millas de Welshpool, en Powys. Tenía una enorme importancia cultural ya que fue plantado para marcar el sitio de la Batalla de Buttington. También sirvió para definir los límites de la muralla de Offa.

    El roble de Buttington estuvo plantado en un campo fuera de Welshpool durante 1.000 años. TWITTER / THETREEHUNTER Uno de los árboles más antiguos de Gales, que probablemente fue plantado hace 1.000 años con el objetivo de servir como marcador de los límites a lo largo de la muralla de Offa, ha caído. El roble de Buttington fue encontrado caído en el campo, a dos millas de Welshpool, en Powys, por un hombre conocido como el «cazador de árboles», según recoge la BBC. Rob McBride, el «cazador», dijo que estaba triste de ver a un árbol tan importante caído. La circunferencia del árbol medía 11 metros, lo que hace que el árbol tuviera alrededor de 1.000 años, agregó. McBride, que registra árboles antiguos en Gales, dijo que el roble tenía una enorme importancia cultural ya que no había crecido en el campo de forma natural sino que la gente local lo habría plantado en su momento para marcar el sitio de la Batalla de Buttington y también como parte de la muralla de Offa, el terraplén fronterizo construido por el Rey Offa en el siglo VIII. «Es una lástima ya que este ha sido el árbol más grande de la muralla de Ofa y el segundo más grande en Gales», agregó.

    El antiguo movimiento de tierras que bordea Inglaterra y Gales es más antiguo de lo que se pensaba

    Un famoso movimiento de tierra antiguo en Gran Bretaña conocido como el Dique de Offa puede tener que renunciar a su nombre, que lleva el nombre de Offa, rey de Mercia, debido a la creencia de que fue construido durante su reinado (757 a 796 dC). Sin embargo, una nueva investigación ha revelado que el dique pudo haber sido construido siglos antes, lo que arroja nueva luz sobre la historia de la región.

    El dique de Offa es seguido aproximadamente por la frontera actual entre Inglaterra y Gales. Es el movimiento de tierra lineal más largo en el Reino Unido, y uno de los más largos de Europa. En algunos lugares, mide hasta 20 metros de ancho (incluida su zanja de flanqueo), mide 2,5 metros de alto y tiene una longitud de hasta 285 kilómetros. Se cree que fue construido para formar una especie de delineación entre el reino de Anglia de Mercia y el Reino galés de Powys, pero si fue pensado como un límite acordado, como una estructura defensiva con fortificaciones adicionales perdidas hace mucho tiempo, o para algún otro uso, no se sabe.

    Los historiadores siempre han asociado el dique con el rey Offa, que gobernó el reino de Mercia en el siglo VIII. Pero los arqueólogos han descubierto evidencias que sugieren que el Dique de Offa fue construido al menos 200 años antes de lo pensado, mucho antes de que reinase el Rey Offa.

    Representación de un artista del rey Offa que supervisa la construcción del dique de Offa. Crédito: Mark Taylor.

    El descubrimiento se realizó después de las excavaciones en una sección del antiguo monumento en Chirk, cerca de la frontera de Shropshire, donde los investigadores encontraron una antigua capa de césped re-depositado debajo del banco. Las muestras del sedimento fueron fechadas con radiocarbono entre 430 y 652 dC, que es la primera vez que el movimiento de tierras se ha fechado científicamente.

    «Este es un descubrimiento tremendamente emocionante, lo que significa que debemos volver a pensar en algunas de nuestras suposiciones sobre este importante monumento», dijo Paul Belford, director de Clwyd-Powys Archaeological Trust. «Ciertamente, el dique fue construido para hacer una declaración sobre el poder del reino de Mercia».

    A pesar de los nuevos hallazgos, no se puede descartar por completo que Offa tuvo su mano en el proyecto de construcción masiva, ya que las muestras solo se tomaron de una sección del movimiento de tierras masivo. Es posible que no se tratara de una sola regla, sino que era un proyecto a largo plazo que abarcó varios siglos.

    «Se necesita más trabajo en otras partes de este monumento enigmático antes de que podamos decir quién lo construyó y por qué», dijo el Sr. Belford.

    Muralla de Hexamilion

    Muralla de Hexamilion

    Posición geografíca de la muralla de Hexamilion.

    El Hexamilion (en griego: Εξαμίλιον τείχος), cuyo significado es seis millas, es una muralla que se encuentra ubicada en el Istmo de Corinto (Grecia). Fue construida por el emperador bizantino Teodosio II para hacer frente a las invasiones bárbaras del siglo V. Destinado a defender la única ruta terrestre existente entre los Península del Peloponeso y Grecia continental. Los terremotos que acontecieron en la primera mitad del siglo VI causaron su destrucción, por lo que tuvo que ser reconstruida por Justiniano I (548-560), motivo por el que a veces se la conoce como muralla de Justiniano.

    Muchos siglos más tarde, el déspota Teodoro I Paleólogo diseñó la restauración de la muralla para protegerse de los invasores, pero la ejecución de esos trabajos fue realizada por Manuel II Paleólogo. Sin embargo, el Hexamilion fue destruido por primera vez en 1431 por Turahan. Fue reconstruido en 1443 por el déspota Constantino Paleólogo, el futuro Constantino XI, último emperador de Constantinopla. El 10 de diciembre de 1446 la muralla de Hexamilion fue conquistada y destruida por los potentes cañones turcos de Murad II recientemente desarrollados. En 1452 Turahan volvió a cruzar el Hexamilion doblegando la resistencia de los bizantinos. Posteriormente los venecianos restauraron de nuevo el Hexamilion.1

    Antecedentes

    En otros momentos históricos anteriores se trató de fortificar el Istmo de Corinto con un muro. Oscar Broneer ha opinado que un primer muro fue levantado en la época micénica y que pudo servir para demarcar el límite de un territorio. Sin embargo, hasta ahora no se ha podido probar que la fortificación haya tenido una fecha tan antigua.2​ Más tarde, en la época clásica, durante las guerras médicas también se propuso la fortificación del istmo como medio de defensa ante la amenaza de las tropas persas. Aunque Heródoto expresaba la opinión de que ese muro no serviría de nada sin contar también con el dominio naval, también describe que sí llegaron a levantar un muro.3Pausanias también relata que durante la invasión de los gálatas del 279 a. C., los peloponesios tenían amurallado el istmo de Corinto, desde Lequeo hasta Céncreas.4

    La construcción del Hexamilion está al final de una larga serie de intentos de fortificar el Istmo, que tal vez se remonta al período micénico. Muchas ciudades del Peloponeso querían proteger y fortificar el istmo, en lugar de tener que resistir al nivel de las Termópilas, como durante la invasión de Grecia por Jerjes, en -480 (Herodoto, Historias VII, 206). La pregunta surgió nuevamente antes de la batalla de Salamina (Herodoto VIII, 40,49,56). La fortificación del istmo puede parecer atractiva al principio, pero como señala Heródoto (VII, 138), no era útil sin el dominio marítimo.

    Historia del hexamilion

    Situación del Hexamilion y vestigios del canal Néron, encuesta de la ingeniera Béla Gerster, alrededor de 1880, antes de la construcción del canal moderno.

    El muro finalmente se construyó muy tarde, entre 408 y 450, durante el reinado de Teodosio II, durante las grandes invasiones del fin del Imperio Romano. El ataque de Alarico a Grecia en 396 o el saqueo de Roma en 410 por los visigodos pudo haber motivado la construcción del Hexamilion, que incluye torres, bastiones costeros y al menos una fortaleza[ 1 ].

    La única fortaleza conocida incluía dos puertas (norte y sur), de las cuales el norte era la entrada oficial al Peloponeso[ 2 ]. El muro consta de dos revestimientos de piedra tallada que encierra un bloque de mortero y escombros. Se desconoce el tiempo requerido para su construcción, pero la escala de la empresa es tal que el Hexamilion es, de hecho, la estructura arqueológica más importante de toda Grecia.

    Todas las piedras de los edificios circundantes fueron canibalizadas para este propósito, ya sea integradas directamente en la pared, como fue el caso del templo de Poseidón en Isthmia, o reducidas al estado de cal, un destino reservado para los templos de Heraion de Perachora y una parte importante de la antigua estatuaria de Corinto.

    Durante el reinado de Justiniano, el muro fue fortificado con torres adicionales, para alcanzar el número total de 153. El uso militar parece haber disminuido después del siglo VII, y en el siglo XI, se agregaron construcciones domésticas al muro. En 1415, el paleólogo del emperador bizantino Manuel II supervisó personalmente las restauraciones durante un período de cuarenta días, y el alto costo de este esfuerzo causó inquietud entre la élite local. Los otomanos abrieron una brecha allí en 1423. El déspota Constantin Paléologue restauró el muro nuevamente en 1444, pero los turcos lo cruzaron nuevamente en 1446. Después de la conquista otomana del Peloponeso en 1460, el muro fue finalmente abandonado.

    Durante su historia, el muro nunca ha logrado cumplir la función para la que fue construido, excepto como elemento disuasorio. Elementos importantes de la pared se conservan al sur del Canal de Corinto y cerca del santuario de Poseidón en Isthmia .

    La fortaleza y el hexamilion

    Las fortificaciones masivas construidas a lo largo del istmo en el siglo V dC fueron diseñadas para proteger al Peloponeso de una invasión del norte por los visigodos. En Isthmia, estos incluyen la Fortaleza Bizantina y el Muro de Hexamilion.

    La fortaleza

    La fortaleza de Isthmia fue construida en el siglo V d. C. e incorporó un arco monumental romano. Esto, entonces, se convirtió en la puerta noreste de la fortaleza y, por lo tanto, en la gran entrada a lo que había sido el Santuario de Poseidón, así como todo el Peloponeso. La estructura se encuentra a 150 m. al este del baño romano y se proyecta hacia el sur desde el muro de Hexamilion.

    Muro de la fortaleza

    La excavación en las áreas del norte de la Fortaleza ha descubierto muchos sitios de tumbas, que a veces contienen varios entierros, y parece que la vida continuó en la fortaleza incluso cuando no hubo amenaza de invasión.La excavación de estas tumbas sugiere que familias enteras vivieron allí en tiempos de paz.A lo largo de su historia, la fortaleza fue restaurada y utilizada por muchas fuerzas diferentes, incluidos los bizantinos, los venecianos, los francos y los turcos otomanos;y permaneció en uso hasta el siglo 17.

    Una parte conservada de la muralla con la base de una torre.

    Línea nabatea

    Línea nabatea

    Un antiguo muro de 150 Km en Jordania plantea una serie de interrogantes a los arqueólogos

    Por Guillermo Caso de los Cobos, 22 Feb 2016

    Un nuevo mapa de un antiguo muro que se extiende unos 150 kilómetros en Jordania ha dejado a los arqueólogos sumidos en una serie interrogantes, incluyendo preguntas sobre cuándo fue construido, quién lo hizo y cuál era su propósito.

    Conocido hoy en día como «Khatt Shebib», se informó por primera vez sobre el mismo en 1948 por Sir Alec Kirkbride, un diplomático británico en Jordania. Mientras viajaba en un aeroplano vio un muro de piedra sin ningún propósito obvio a través del país.

    Los arqueólogos, a través del proyecto «Aerial Archaeology in Jordan» (AAJ), han estado investigando los restos del muro utilizando fotografía aérea. Encontraron que el muro se extiende desde el norte-noreste al sur-suroeste alcanzando una distancia de 106 km. La estructura que encontraron contiene secciones con dos muros que corren de lado a lado y otras donde el muro se bifurca.

    «Si sumamos los espolones y tramos del muro en paralelo, el total  del muro puede ser de aproximadamente 150 km«, escribieron David Kennedy, profesor de la Universidad de Australia Occidental, y Rebecca Banks, investigadora en la Universidad de Oxford, en un artículo publicado recientemente en la revista Zeitschrift für Orient-Archäologie.

    Actualmente el muro está en ruinas. Sin embargo, «incluso en su estado original, no pudo haber tenido mucho más de un metro de alto y tal vez medio metro de ancho», escriben Kennedy y Banks.

    A lo largo del muro Khatt Shebib los arqueólogos también hallaron los restos de unas 100 torres, las cuales miden entre 2 y 4 metros de diámetro. Algunas de las mismas fueron construidas después de que el muro se hubiera erigido, según los investigadores.

    Las torres probablemente tuvieron una variedad de usos. «Algunas pudieron haber sido lugares de refugio, es decir, un sitio seguro donde poder pasar la noche. Otras pudieron haber sido usadas como puestos de vigilancia, y algunas, tal vez, fueron lugares en los que los cazadores podían ocultarse hasta avistar que la fauna estaba lo suficientemente cerca como para intentar capturarla«, comenta Kennedy a Live Science.

    El mapa muestra la longitud total de Khatt Shebib. Varios sitios arqueológicos se encuentran en o cerca del muro. En el extremo sur del muro se pueden ver secciones del muro que discurren en paralelo en lugar de una. (Dibujo de R. Banks).

    Antiguo misterio

    La investigación deja a los arqueólogos con una serie de misterios: ¿cuándo se construyó el muro?, ¿quién lo hizo y por qué?

    Hasta el momento, la única datación que los científicos tienen proviene de la cerámica encontrada en las torres y en otros lugares a lo largo del muro, dice Kennedy. Con base a la cerámica hallada hasta la fecha, el muro fue probablemente construido en algún momento entre el período nabateo  (312 a.C.- 106 d.C.) y el periodo omeya (661-750 d.C.), afirma Kennedy.

    Aunque uno de los reinos o imperios que gobernaron en Jordania en ese largo tramo de tiempo pudo haber construido el muro, la estructura podría no haber sido construida por un gran Estado. «Es posible que las comunidades locales, al ver lo que sus vecinos habían hecho, persuadidos de su utilidad, simplemente copiaron tal conducta constructiva», escriben Kennedy y Banks.

    El propósito del muro es también un misterio. Su baja altura y estrechez indican que no fue construido por razones defensivas, sostienen Kennedy y Banks. Las huellas de una antigua actividad agrícola son más visibles al oeste del muro que hacia el este, lo que sugiere que la estructura marcaba un límite entre los antiguos agricultores y los pastores nómadas, afirman los investigadores. O quizás pudo haber marcado otro tipo diferente de límite.

    En última instancia, se necesita más trabajo de campo sobre el terreno para resolver estas incógnitas. «La arqueología aérea nunca va a resolver estas cuestiones claves sobre su finalidad y cronología. Para ello, se requiere un trabajo de campo sistemático», sentencian Kennedy y Banks.

    Limes Moesiae

    Limes Moesiae

    Sistema fronterizo del Danubio (o Limes Moesiae)

    Limes Moesian o Limes Moesiae es el término moderno que se da a una colección de fortificaciones romanas entre la costa del Mar Negro y Panonia, la actual Hungría, que consiste principalmente en fortalezas a lo largo del Danubio (las llamadas Limas del Danubio) para proteger las provincias romanas de Moesia superior e inferior al sur del río.

    Además, el término Limes Moesiae puede usarse para incluir muchas otras líneas de defensa vinculadas que se establecieron en la región en diferentes períodos y luego se abandonaron en favor de otros dependiendo de la situación militar.

    Limes Moesiae y otras murallas romanas vinculadas

     Mapa de provincias romanas

    Características

    Limes Moesiae incluye esencialmente las fortalezas y estaciones conectadas a lo largo del Danubio desde Singidunum (Belgrado) hasta la desembocadura del Danubio en el Mar Negro. No estaba fortificado con empalizadas o un muro fronterizo, pero los fuertes estaban unidos por una carretera e incluían ocho fortalezas legionarias, muchos fuertes para tropas auxiliares y torres de vigilancia / señal. Las fortalezas legionarias incluyen:

    Otros fuertes incluyen:

    • Augustae (cerca del pueblo de Hurlets)
    • Valeriana (cerca del pueblo de Dolni Vadin)
    • Variana (cerca del pueblo de Leskowez)
    • Almus (cerca de la ciudad de Lom)
    • Regianum (cerca de la ciudad de Kozloduy )
    • Sexaginta Prista (cerca de la ciudad de Ruse)

    La frontera estaba dividida en dos secciones principales por el río Iskar en Oescus, que también marcaba la frontera entre las provincias de Moesia Superior e Inferior.

    La estrechez del río en Djerdap formó una barrera entre el noroeste y el noreste de Moesia que fue difícil de superar, lo que inicialmente dificultó la comunicación entre los ejércitos panoniano y moesiano. Este problema se resolvió solo mediante la construcción de un camino de 3 m de ancho debajo de Trajano, que hizo que el Legio VII Claudia se cincelara en las paredes de roca reemplazando una construcción de camino de sirga de madera que era susceptible al daño por el hielo a la deriva. Otras mejoras para el envío incluyeron la construcción de un canal cerca de Novi Sip para evitar los peligrosos rápidos y bancos de arena allí. Los dos extremos del canal estaban asegurados con fuertes. El edificio más conocido en las limas de Moesian fue el Puente de Trajano en Drobeta / Turnu Severin de principios del siglo II d. C., la primera conexión de puente permanente a través del bajo Danubio que también estaba protegida en ambas orillas por fuertes.

    Las Limes Moesiae también pueden incluir, según los autores:

    Muchos de estos muros consistían en zanjas de tierra, de 3 m de alto y 2 m de ancho, y similares al Muro de Antonino .

    Los Limes fue utilizado por reinos no romanos después del siglo V / VI y parcialmente reconstruido y aumentado[1]

    Historia

    Durante los años 29 y 28 a. C., poco después de la batalla de Actium, Marco Licinio Craso, procónsul de Macedonia y nieto del triunviro, conquistó el territorio que se convertiría en Moesia. Augusto proclamó formalmente este evento en el 27 a. C. en Roma. Dos legiones (Legio IV Scythica y V Macedonia) fueron inicialmente estacionadas en Moesia para contrarrestar las amenazas de la vecina Tracia y los pueblos agresivos al norte del Danubio. Se construyeron fuertes auxiliares y más pequeños para las vejaciones de estas legiones a lo largo del Danubio. En esta etapa, los fuertes en la frontera consistían en muros de tierra con empalizadas de madera. Las construcciones de madera y tierra fueron reemplazadas por muros de piedra justo antes de la Guerra Daciana de Domiciano en el año 87 d. C. (por ejemplo, en Taliata y Esmirna).

    En el invierno de 98/99 dC Trajano llegó al Danubio, acuartelado en el fuerte de Diana cerca de Kladovo, y comenzó los preparativos de guerra dacios en las gargantas de las Puertas de Hierro. Extendió el camino en el desfiladero por 30 millas, como afirmó en la conocida inscripción de 100 AD. En el 101 dC también cortó un canal cercano, como también grabó en una placa de mármol que dice:

      “Que debido a las peligrosas cataratas desvió el río e hizo navegable todo el Danubio”: (ob periculum cataractarum, derivato flumine, tutam Danuvii navigationem facit).

    Trajano restauró las defensas de piedra en el área y reconstruyó todos los movimientos de tierra en piedra. Justo debajo del fuerte de Pontes se construyó un gran puerto y una enorme horrea.

    Entre la primera y la segunda guerra de Dacia, de 103 a 105, el arquitecto imperial Apolodoro de Damasco construyó el Puente de Trajano, uno de los mayores logros de la arquitectura romana.

    La ocupación militar completa de la llanura entre las estribaciones de los Cárpatos y el Danubio ya puede haber ocurrido al final de la Primera Guerra Daciana de Trajano (101/102). La mayoría de los fuertes aquí, sin embargo, se establecieron después de la conquista final del reino de Dacia en 106 DC. El abandono de Moldavia y la creación de la Limes Transalutanus pueden datarse tentativamente al reinado de Adriano.

    Después de un largo período de paz, Septimius Severus reconstruyó las defensas de Moesia Superior y bajo Caracalla se hizo más reconstrucción como se puede ver en Pontes, donde, como con muchos otros fuertes de Iron Gates, el diseño original se complementó con las puertas y torres. Se construyó un nuevo fuerte en una isla en el río Porečka.

    El abandono romano de Dacia probablemente ocurrió durante el reinado de Galieno (260-68), antes de la fecha tradicional de alrededor de 275 cuando Aureliano estableció la nueva provincia de Dacia al sur del Danubio (Cătăniciu 1981, 53-55).

    En el período romano tardío, el alcance del control y la ocupación militar sobre el territorio al norte del Danubio sigue siendo controvertido. Una fortaleza romana (Pietroasa de Jos), mucho más allá de las limas del Danubio y cerca de Moldavia, parece haber sido ocupada en el siglo IV dC, al igual que las fortalezas con cabeza de puente (Sucidava,[2] Barboşi, y la inestable Constantiniana Daphne) a lo largo de La margen izquierda del río. En este fuerte romano, construido por Constantino I, los investigadores encontraron un edificio de termas.[3]

    El «Brazda lui Novac de Nord» (o «Muro de Constantino») ha sido mostrado por excavaciones recientes hasta la fecha del emperador Constantino alrededor del año 330 DC,[4] al mismo tiempo que los » Diques del Diablo » (o «Limes Sarmatiae») , una serie de murallas y zanjas defensivas de tierra construidas por los romanos entre Rumania y las llanuras de Panonia.[5]

    Del mismo modo, aunque se considera el siglo I y se cree que es anterior al Transalutanus Limes, la función y los orígenes de una sección más corta del banco y la zanja conocida como «Brazda lui Novac de Sud» siguen siendo inciertos. La ausencia de evidencia de fuertes o asentamientos romanos tardíos a lo largo de su curso y al sur sugiere una fecha posterior, probablemente medieval.

    La línea de fortificación erigida por el rey de Thervings Athanaric, entre las orillas del río Gerasius (Prut moderno) y el Danubio hasta la tierra de Taifali (Oltenia moderna), probablemente reutilizó las antiguas limas romanas llamadas Limes Transalutanus [6]

    Controversia

    Mapa de las murallas «romanas» al norte del delta del Danubio

    Existe una controversia sobre la perspectiva histórica de quién construyó los diques de la tierra: los romanos, los bizantinos u otros:

    • Explicación romana: el emperador Nerón extendió la provincia romana de Moesia al norte del delta del Danubio en el 56 dC hasta Tyras (cerca de Odessa real), según Mommsen, y esto se confirma históricamente. Con el emperador Trajano conectaron la Dacia conquistada con la desembocadura del río Dniéster y probablemente hicieron la primera construcción del dique de tierra que más tarde se llamó Muro de Greuthungi . Con el emperador Adriano llegó la consolidación de los territorios romanos y las limas se retiraron al «Limes Transalutanus» y al «Muro de Trajano» más pequeño entre Constanta y el Danubio: se confirma que estos dos Muros son romanos. Cuando el Imperio Romano se expandió nuevamente después de la pérdida de Roman Dacia, el Emperador Constantino hizo el «Muro de Constantino» como Limas (ocupando toda Valaquia al sur de las montañas de los Cárpatos meridionales) hasta que el dique de la tierra más tarde se llamó «Muro Antárico». Los académicos han demostrado [7] que el «Muro de Constantino» fue construido por los romanos alrededor del año 330 dC y se aumentó muchas veces hasta el emperador Justiniano en el siglo VI.
    • Posibilidad bizantina: Probablemente el Imperio Romano del Este construyó o amplió las dos secciones de Limes Moesiae al norte en el delta del Danubio, entre los siglos VI y X. Querían defender las colonias griegas en la costa del Mar Negro (entre el Danubio y Crimea ) de las continuas invasiones bárbaras.
    • Ahí hay incluso otra teoría: el bárbaro. Esto hipotetiza un Muro de Trajano, no relacionado con el Imperio Romano. Este Muro de Trajano debería estar conectado al Muro de la Serpiente, hecho por los Reinos Bárbaros, que se extendía desde Bucovina hasta el centro de Ucrania. Esta teoría[8] apoya la opinión de que el «Muro Atanarico» y el «Muro de Greuthungi» no son romanos, creando una controversia.

    Ver también

    https://wikivisually.com/wiki/Limes_Moesiae

    Gran Muralla de Gorgan

    Gran Muralla de Gorgan

    Cerca de Gorgan en Irán

    Tipo: Serie de antiguas fortificaciones defensivas

    Longitud: 195km

    Historia del sitio

    Construido: 5to o 6to siglo

    Materiales: Ladrillo de barro, ladrillo cocido, yeso y mortero.

    La Gran Muralla de Gorgan es un sistema de defensa de la era Sasanian ubicado cerca de Gorgan moderno en la provincia de Golestān, en el noreste de Irán, en la esquina sureste del mar Caspio. El extremo occidental del Mar Caspio, cerca de los restos del fuerte, está a 37.13981 °N 54.1788733 °E; el extremo oriental del muro, cerca de la ciudad de Pishkamar, está cerca de los restos del fuerte en: 37.5206739 °N 55.5770498 °E.[1] La coordenada del título es para la ubicación de los restos de un fuerte a medio camino a lo largo del muro.

    La Gran Muralla de Gorgan, provincia de Golestan, en el norte de Irán, se construyó entre los años 420 d. C. y 530 d. C. luego se ocupa hasta el siglo VII, y está bordeada por 38 fuertes.

    El muro está ubicado en un estrechamiento geográfico entre el Mar Caspio y las montañas del noreste de Irán. Es una de las varias puertas del Caspio en la parte oriental de una región conocida en la antigüedad como Hyrcania, en la ruta nómada desde las estepas del norte hasta el corazón de Irán. Se cree que el muro protegió el Imperio de Sasán al sur de los pueblos del norte,[2] probablemente los hunos blancos. Sin embargo, en su libro Empires and Walls, Chaichian (2014) cuestiona la validez de esta interpretación utilizando evidencia histórica de posibles amenazas político-militares en la región, así como la geografía económica de los alrededores de Gorgan Wall. [3] Se describe como «entre los muros fronterizos más ambiciosos y sofisticados» jamás construidos en el mundo,[4] y la más importante de las fortificaciones de defensa de Sassan.[5]

    Descripción

    La barrera consiste en una pared, 195 km (121 millas) de largo y 6–10 m (20–33 pies) de ancho, [6] con más de 30 fortalezas a intervalos de entre 10 y 50 km (6.2 y 31.1 millas).[6] [7]

    Solo es superado por los sistemas de muros de la Gran Muralla de China como el edificio de segmento único más largo y el muro defensivo más largo que existe.

    Entre los arqueólogos, el muro también se conoce como «La serpiente roja» (turcomano: Qizil Alan) por el color de sus ladrillos. En persa, se popularizó con el nombre de «Barrera de Alejandro» (سد اسکندر Sadd-i-Iskandar) o » Muro de Alejandro«, ya que los primeros musulmanes creen que Alejandro Magno atravesó las puertas del Caspio en su apresurada marcha hacia Hyrcania y el este. También se conoce como la «Barrera de Anushirvân» ( سد انوشیروان Sadd-i Anushiravan ) y » Barrera de Firuz / Piruz » ( سد پیروز), y se conoce oficialmente como » Muro de Defensa de Gorgan » ( دیوار دفاعی گرگان). Es conocido como Qïzïl Yïlan o Qazal Al’an por los turcomanos iraníes locales.[1]

    Los materiales de construcción consisten en ladrillos de barro, ladrillos cocidos, yeso y mortero. La arcilla también se usó durante el período parto temprano. Los ladrillos de barro fueron más populares en el período inicial en la construcción de fuertes y ciudades, mientras que los ladrillos cocidos se hicieron populares en el período posterior. Algunas veces se colocaba un ladrillo en posición vertical, con dos filas horizontales de ladrillos colocados arriba y abajo. Los tamaños de lodo o ladrillos cocidos difieren, pero en general el tamaño estándar era de 40 × 40 × 10 cm.[1] Los ladrillos cocidos se hicieron del suelo local de loess y se cocieron en hornos a lo largo de la línea de la pared.[6]

    Este muro comienza en la costa del Caspio, rodea al norte de Gonbade Kavous (antiguo Gorgan o Jorjan en árabe), continúa hacia el noreste y desaparece en las montañas Pishkamar. El muro se encuentra ligeramente al norte de un río local y presenta una zanja de 5 m (16 pies) que condujo el agua a lo largo de la mayor parte del muro.[2]

    En 1999 se realizó un estudio arqueológico logístico con respecto al muro debido a problemas en los proyectos de desarrollo, especialmente durante la construcción de la presa de Golestan, que riega todas las áreas cubiertas por el muro. En el punto de conexión de la pared y el canal de drenaje de la presa, los arquitectos descubrieron los restos de la Gran Muralla de Gorgan. Las 40 fortalezas identificadas varían en dimensión y forma, pero la mayoría son fortalezas cuadradas, hechas del mismo ladrillo que la pared misma y en el mismo período.[2] Debido a muchas dificultades en el desarrollo y proyectos agrícolas, los arqueólogos han sido asignados para marcar el límite del hallazgo histórico colocando bloques de cemento.

    Las preguntas importantes seguían sin resolverse: ¿fue el Muro una frontera fuertemente defendida durante siglos, o un ambicioso proyecto de ingeniería, quizás abandonado después de no más que un uso efímero? Fort 4, de unos 14 acres (5,5 ha) de gran tamaño, fue seleccionado para un estudio magnetométrico en 2006. Para nuestro asombro, el equipo altamente sensible de Roger Ainslie reveló tres edificios de aproximadamente 228 m de longitud. Se veían tantos detalles en las parcelas que podíamos ver habitaciones individuales. El diseño regular sugiere que sirvieron como cuarteles.

    Más grande que el Muro de Adriano y el Muro de Antonino en su conjunto (dos estructuras separadas en Gran Bretaña que marcaron los límites del norte del Imperio Romano), se lo ha llamado el monumento más grande de su tipo entre Europa y China. El muro solo es superado por los muros que conforman la Gran Muralla China como el muro defensivo más largo que existe, y aunque ahora en mal estado sustancial, tal vez fue aún más sólido que las primeras formas de la Gran Muralla.[2]

    La gran muralla de Gorgan

    Ver también

    La ‘serpiente roja’ es, con mucho, el muro defensivo persa más largo y elaborado, pero tiene varias contrapartes más pequeñas. El corredor terrestre entre las montañas del Cáucaso y la costa oeste del mar Caspio está cerrado por una serie de muros. El más famoso es el Muro de Derbent en Daguestán moderno (Rusia). Luego, mucho más cerca de la ‘Serpiente Roja’ está el Muro de Tammishe contemporáneo, que se extiende desde la esquina sureste del Mar Caspio hacia las Montañas Elburz. El Mar Caspio es el mar interior más grande del mundo y depende de la afluencia de los ríos para obtener agua. Su nivel de agua ha fluctuado mucho más a lo largo de los siglos que el de los océanos. En 2006 excavamos un pozo de prueba en un horno de ladrillos de Sasania, al lado de la «Serpiente Roja». Aunque ahora está a 7 km tierra adentro, está cubierto por conchas marinas. La datación por radiocarbono reveló que el horno, de hecho, se había sumergido bajo las aguas del naciente Mar Caspio en el siglo XIV o XV. Mientras que cuando se construyó el Muro, aproximadamente un milenio antes, el nivel del agua del Mar Caspio había sido unos pocos metros más bajo de lo que es hoy. Hoy, el Muro de Derbent se encuentra con un territorio actualmente inundado por el Mar Caspio y, según un informe del viajero británico del siglo XIX Charles Edward Yate, también lo es la ‘Serpiente Roja’. Sin embargo, el único muro explorado hasta ahora por los arqueólogos submarinos es el Muro de Tammishe. Descubierto por un equipo iraní, que involucró al arqueólogo subacuático Hossein Tofighian, un equipo conjunto iraní y británico siguió sus pasos y se zambulló en las aguas turbias del Golfo de Gorgan en 2007. A pesar de la poca profundidad de alrededor de dos metros, la visibilidad en el uniforme El agua turbia de color verdoso a amarillento no alcanza hasta un pie. Los buzos, en particular Julian Jansen Van Rensburg, se basaron únicamente en su sentido del tacto.

    Este artículo es un extracto del artículo completo publicado en World Archaeology Issue 27.

    Serpiente Roja de Irán: La Gran Muralla de Gorgan

    Martes 5 de abril de 2016

    El profesor de arqueología romana en la Escuela de Historia, Clásicos y Arqueología de la Universidad de Edimburgo en el Reino Unido, el profesor Eberhard W. Sauer, dice que el sonar submarino logró rastrear el Muro de Tammisheh durante más de 900 m más allá de las secciones conocidas hasta ahora.

    Al abordar el XIV Simposio Anual sobre Arqueología iraní, que terminó el martes en el Museo Nacional de Irán en Teherán (del 6 al 8 de marzo), Eberhard dijo que el experimento había sido realizado por Richard Batrtes, Hamid Omrani Rekavandi, Bardia Shabani y otros.

    La conferencia de Eberhard temática: Ingeniería y salvaguarda de la prosperidad en el Imperio Sasanian: La temporada 1394/2015 en la Gran Muralla de Gorgan y su interior por la Organización de Turismo, Artesanía y Turismo Cultural de Irán y la Universidad de Endinburgh.

    Dijo que continúa en una alineación recta a 40S, 0233480, 4079320.

    En el este, está bordeado por una zanja que, como la sección más septentrional del muro, está cubierta por sedimentos marinos, agregó.

    Los terminales del muro y la zanja son lo suficientemente distintos como para sugerir que el muro no continúa más allá de este punto y que la hipótesis anterior de que los Muros de Gorgan y Tammisheh están vinculados, probablemente sea errónea, dijo el experto, agregando que las condiciones para la encuesta fueron menos favorables para al oeste y suroeste del Muro de Gorgan ya que el sonar no pudo penetrar los sedimentos aluviales orgánicos recientes.

    Anunció que si bien se necesita más trabajo de campo para ubicar la terminal occidental del Muro de Gorgan, parece probable que ambas paredes terminaran en las proximidades de la costa contemporánea (a unos 32 m de evitar las terminales del muro costero en aguas poco profundas.

    Los muelles de madera y las fuerzas navales pueden haber sido efectivos, aunque difíciles de rastrear arqueológicamente, concluyó.

    La ‘serpiente roja’ no tiene parangón en muchos aspectos y un enigma en aún más. Incluso su longitud no está clara: su terminal occidental fue inundada por las crecientes aguas del Mar Caspio, mientras que hacia el este se encuentra con el paisaje montañoso inexplorado de las montañas de Elburz. Un equipo iraní, bajo la dirección de Jebrael Nokandeh, ha estado explorando esta Gran Muralla desde 1999. En 2005 se convirtió en un proyecto conjunto iraní y británico.

    En general, se cree que los habitantes de esta región fueron los antiguos hircanos. Gorgan es una de las regiones más antiguas de Irán y está situada justo al sureste del Mar Caspio. Gorgan ha formado parte de los imperios mediano, aqueménida (559-333 a. C.), seléucida, parta (247 a. C.-224 d. C.) y sasánida en la era preislámica. El término Gorgan se deriva del antiguo VARKANA iraní (lit. La tierra del lobo). Curiosamente, el término Gorgan corresponde lingüísticamente al persa moderno «Gorg-an» o «The Wolves».

    La capital de la antigua Gorgan era conocida como Zadrakarta, que más tarde se convirtió en Astarabad. Esta ciudad se remonta al menos a la era aqueménida. Otra ciudad histórica de importancia fue la antigua Jorjan.