Este Mundo, a veces insólito

¿Fraude?

Bozo

Bozo

El ‘hombre de hielo de Minnesota’

Un extraño ser viajó congelado de feria en feria por el Medio Oeste norteamericano a finales de los 60. Era un homínido de 1,8 metros y largo pelaje marrón, que parecía haber muerto de un disparo en un ojo. Se exhibía dentro de un bloque de hielo en un ataúd de cristal refrigerado. Frank D. Hansen, el dueño de la barraca, cobraba 25 centavos a quien quisiera ver de cerca al “hombre de la Edad del Hielo”, una atracción de feria más cuando el herpetólogo Terry Cullen se interesó por él en Milwaukee en otoño de 1967.

Cullen trató de llamar la atención de la comunidad científica sobre el primate. No lo consiguió y, en diciembre de 1968, contactó con Ivan T. Sanderson, un naturalista que había escrito un libro defendiendo la realidad del yeti. Dio la casualidad de que Sanderson tenía como invitado en su casa al zoólogo belga Bernard Heuvelmans, el padre de la criptozoología, la búsqueda de seres legendarios. Los dos viajaron inmediatamente a la granja de Hansen en Minnesota y, tras tres días de exámenes visuales y fotos, concluyeron que Bozo, como llamaron al espécimen congelado, era algo extraordinario.

Hansen no quería que el hallazgo trascendiera, pero los cazadores de monstruos sí. Heuvelmans defendió, en el boletín del Instituto Real de Ciencias Naturales de Bélgica, que Bozo era un ejemplar de una especie neandertaloide que sobrevivía en Vietnam. Sanderson explicó en la televisión y en la revista Argosy que se trataba de un eslabón perdido entre el mono y el hombre, y pidió al primatólogo John Napier, de la Institución Smithsoniana, que examinara el cuerpo; pero, cuando el científico consiguió la autorización de sus jefes para hacerlo, Hansen dio la espantada.

El cambiazo

El feriante anunció en abril de 1969 que ya no tenía en su poder al homínido, y que nunca más lo volvería a tener ni a exhibir, aunque lo que iba a llevar de gira durante el verano se le “asemejaría en muchos aspectos”. “Parecía que una réplica había reemplazado al original, pero no había, por supuesto, garantía de que el original fuera real“, indica Napier en su libro Bigfoot, the yeti and sasquatch in myth and reality (Mito y realidad del bigfoot, el yeti y el sasquatch, 1973). La copia difería en detalles del ‘hombre de hielo de Minnesota’ que habían visto los criptozoólogos en casa de Hansen.

Napier calcula que el feriante invirtió en 1967 unos 50.000 euros en crear la criatura original. Dos años después, como su éxito comercial era moderado, Hansen filtró su existencia a los dos cazadores de monstruos. Lo que no esperaba es que, a raíz del entusiasmo de Sanderson y Heuvelmans, una institución científica se interesara por su homínido. Entonces, descongeló el muñeco, le hizo pequeñas modificaciones, lo volvió a congelar y se inventó el cuento de la réplica. Nadie podría acusarle nunca con pruebas de estafar al público, de que todo había sido un montaje.

 

 

 

 

 

 

 

Ruedas de bronce en el Perú antiguo.

Ruedas de bronce en el Perú antiguo.

 

Descrito por el profesor Rafael Larco Hoyle en su libro «Perú».

Se puede ver que son muy similares a las modernas.

MessageToEagle.com – lamentablemente, arqueología convencional se refiere a estas antiguas muy polémicas, ‘fuera de lugar artefactos’ como ‘objetos de ritual. No se sabe mucho sobre los engranajes de bronce misteriosos descubiertos en Perú, que también son conocidos como ruedas de bronce. Fueron descritos en el libro titulado ‘Perú’ escrito por el profesor Rafael Larco Hoyle (1901-1966), dueño del Museo Precolombino Larco en el Perú y el escritor de numerosos libros arqueológicos. Sin embargo, su libro no está disponible en inglés, y prácticamente es imposible encontrarlo. Aunque realmente se asemejan a los engranajes modernos, deben ser muy antiguos. Esto significa que los engranajes no habrían tenido que existir en el tiempo que lo hicieron.

En total hay seis discos en la foto y podemos ver claramente que cuatro de los seis en realidad tienen lo que se parece a los dientes del engranaje. Lo que es imposible decir de la foto es la profundidad real de los discos que le daría una indicación mucho más clara de su uso.

Los engranajes de bronce de Perú, mientras que muchos ven en los engranajes de bronce de Perú como posibles engranajes en una máquina mecánica más grande, el consenso general es que los engranajes son de hecho los discos sol. Los dos discos a la derecha de la foto parece mucho más tradicionalmente sol discos que guarda esta teoría hasta cierto punto.

Nombres alternativos para los engranajes de Perú mientras que conocemos aquí como los engranajes de bronce de Perú, estos antiguos artefactos también se mencionan como los discos del sol del Perú, y discos de bronce de la peruana.

Los ‘engranajes de bronce del antiguo Perú’, son considerados por muchos como uno de los más misteriosos artefactos descubiertos en América del Sur. Aunque no se sabe mucho sobre las enigmáticos ‘engranajes’, que son considerados por muchos como la prueba definitiva de que miles de años antes de los Inca, una civilización avanzada, florecieron en América del Sur. Hoy en día, cuando se habla de los «engranajes de bronce del Perú’ la mayoría de la gente estará de acuerdo en que están «fuera de lugar-tiempo», mientras que los escépticos siguen confiando en que no son más que simples elementos decorativos utilizados por los pueblos antiguos que adoraban al sol.

Estas dos teorías han creado un debate en curso entre los creyentes y escépticos que han tratado de entender lo que son estos enigmáticos discos.

Otras teorías:

Los engranajes mecánicos del antiguo Perú, clave para la «Puerta de los Dioses»: Los antiguos engranajes del  Perú se ajustan a la descripción de la ‘clave’ legendaria que abriría el acceso a la «Puerta de los Dioses ‘en Hayu Marca.

Descubrimientos similares se encontraron en el Mediterráneo cuando los buzos recuperaron el mecanismo de Antikythera, un equipo que se remonta miles de años, compuesta de numerosos engranajes que extrañamente se parecen a las que se encuentran en el Perú.

Es por esto que no podemos descartar el hecho de que el misterioso ‘engranaje de bronce de Perú’ podrían haber pertenecido a un dispositivo similar al mecanismo de Antikythera, a pesar de los escépticos estarán de acuerdo en que las «artes de bronce de Perú ‘ son discos solares.

El mecanismo de Antikythera consta de 37 diferentes tipos de engranajes y es tan complejo que muchos consideran que es el primer ordenador analógico hecha por el hombre. Descubierto en una caja de madera de 340 mm × 180 mm × 90 mm, el dispositivo es un mecanismo de relojería compleja compuesta de al menos 30 engranajes de bronce de mallas. Sus restos fueron encontrados en 82 fragmentos separados, de los cuales sólo siete contiene engranajes o inscripciones significativas. El engranaje más grande (claramente visible en el fragmento A de la derecha) es de aproximadamente 140 mm de diámetro y originalmente tenía 223 dientes.

Observe los numerosos engranajes dentro del mecanismo de Anticitera

Piedra Grave Creek

Piedra Grave Creek

La piedra de sepulcro Creek, en un molde de yeso de la piedra de la colección de la Smithsonian Museo de Nacional de la historia.

http://www.econ.ohio-state.edu/jhm/arch/grvcrk.html

La Piedra Grave Creek es un pequeño disco de arenisca inscrito en un lado con unos veinticinco caracteres, supuestamente descubierto en 1838 en Grave Creek Mound en Moundsville, Virginia Occidental. Si es genuino, podría proporcionar evidencia de un alfabeto primitivo, pero el descubrimiento de que los caracteres pueden encontrarse en un libro de 1752 sugiere que probablemente es un fraude. La única imagen conocida de la piedra real es una fotografía de artículos en el E.H. Davis (circa 1878) antes de que la mayoría de la colección fuera vendida al museo de Blackmore (ahora parte del museo británico).

Descubrimiento

En 1838, una excavación arqueológica de Grave Creek Mound, dirigida por Jesse y Abelard Tomlinson, descubrió las ruinas de dos grandes bóvedas, una situada directamente debajo de la otra. Las bóvedas contenían varios esqueletos humanos y una considerable cantidad de joyas y otros artefactos. De acuerdo con Henry Rowe Schoolcraft, un renombrado geólogo que visitó el sitio en 1843, la Piedra Grave Creek fue descubierta en la bóveda superior, junto con diecisiete bolas, quinientas conchas marinas, cinco pulseras de cobre y ciento cincuenta placas de mica. Era «una pequeña piedra plana, de forma ovalada, que contenía una inscripción en caracteres desconocidos». [1] Schoolcraft fue el primero en someter la piedra a un examen crítico, cinco años después de su descubrimiento; Encontró que «estaba desprotegido entre los utensilios rotos de piedra, piezas de cerámica antigua y otros artículos semejantes», lo que sugiere que los que la encontraron no habían reconocido la importancia potencial del artefacto [2].

El primer relato publicado del hallazgo, junto con un grabar en madera de la inscripción, ocupó la primera página de la Crónica de Cincinnati del 2 de febrero de 1839, en un artículo escrito por el Dr. Thomas Townsend [3]. Otro dibujo de la piedra, «diferenciando esencialmente en sus caracteres», fue publicado en el pionero americano en el mayo de 1843, acompañado por el testimonio de Abelard Tomlinson del testimonio del descubrimiento de la piedra. Dice que la piedra fue descubierta el 9 de junio de 1838, a unos dos pies del esqueleto en la bóveda superior. No tenía «grabado en él, excepto por un lado». [3] En una declaración posterior, Tomlinson afirma que «lo quité con mis propias manos… de su cama antigua.» [2] Una carta fechada el 10 de abril de 1839, escrita por el Dr. James Clemens, que pasó dos semanas en el sitio de Grave Creek recolectando datos en el verano de 1838, parece corroborar la versión de Tomlinson de los acontecimientos. Clemens escribe que «Abelard Tomlinson, Thomas Biggs, yo y otros estuvimos presentes cuando la piedra fue descubierta con las pulseras de cobre y el collar de la concha». [3]

Peter Catlett, uno de los trabajadores involucrados en la excavación, ofrece un relato contradictorio: «Yo era el hombre que encontró la piedra… La piedra grabada se encontraba en el interior de un arco de piedra». Su testimonio fue apoyado por el coronel Wharton, quien asegura haber descubierto la piedra entre la suciedad y los escombros sueltos que salieron del montículo ese día. Stephen Williams, autor de Fantastic Archaeology, considera que la historia de Catlett es la más creíble, explicando que «la descripción de Tomlinson de la excavación del eje y de la deriva no coincide con ninguna de las declaraciones hechas por ninguno de los observadores de las excavaciones». [4] La misma opinión fue expresada por M.C. Reid, en su informe de 1878, publicado en The American Antiquarian. Reid también señaló numerosos errores fácticos en la declaración de Tomlinson, concluyendo que «es muy cierto que el señor Tomlinson está equivocado y que no encontró la piedra inscrita». [2]

Artefacto

El disco de piedra arenisca tiene aproximadamente: ¿1 pulgada (4,8 cm) de ancho y 1 pulgada (3,6 cm) de alto?. Un lado de la piedra está inscrito con 23 caracteres alfabéticos / pseudo-alfabéticos dispuestos en tres líneas con un símbolo final no alfabético en la parte inferior. No hay inscripciones en el reverso. La piedra había pasado a través de varias colecciones, pero su ubicación actual es desconocida. Mientras estaba en E.H. La colección de Davis a finales de 1800, él hizo un molde de él, que depositó al museo nacional del Smithsonian de historia natural. El Smithsonian ahora tiene cuatro moldes de la piedra. La Asociación Nacional de Antropología también tiene una impresión de cera de la piedra hecha por Davis. [5]

Inscripción

Los 23 símbolos alfabéticos / pseudo-alfabéticos inscritos en la Piedra Grave Creek han sido objeto de mucha controversia. Henry Rowe Schoolcraft fue el primero en estudiar este aspecto de la piedra. Se esforzó por determinar si los símbolos eran o no alfabéticos consultando a expertos en la materia. Su correspondencia con los antiguos anticuarios le llevó a la conclusión de que la inscripción contiene cuatro caracteres que corresponden al griego antiguo: cuatro etruscos, cinco rúnicos, seis gauleses antiguos, siete viejos Erse, diez fenicios, catorce viejos británicos, dieciséis celtíberos, Semejanza con el hebreo”. Sin embargo, estaba «inclinado a considerar toda la inscripción como Celtiberic». [2]

M.C. Reid realizó un experimento a finales de la década de 1870, en el que pidió a cuatro personas: una profesora y una estudiante de derecho, una colegiala, un farmacéutico y un profesor universitario, crear para él «veinte o más caracteres arbitrarios que no se asemejaban a figuras o caracteres alfabéticos conocidos a ellos». Dado que la Piedra Grave Creek fue inscrita usando sólo líneas rectas (lo cual es bastante común, ya que las líneas rectas son mucho más fáciles de inscribir que las de curva), Reid instruyó a los cuatro participantes a usar sólo «líneas rectas o combinaciones de líneas rectas». Para simular más la inscripción real de la piedra, a los individuos no se les permitió mejorar en su primer intento (ya que uno no puede borrar todo o parte de un símbolo una vez que se inscribe). Al igual que la inscripción en la Piedra Grave Creek, estos símbolos se encontraron para parecerse a los caracteres encontrados en los alfabetos del viejo mundo. Reid fue «obligado a concluir que no hay nada en la forma de los caracteres de la Piedra Grave Creek que nos obligan a decidir que son viejos, que son alfabéticos, o si por orden alfabético que se derivan de cualquier alfabeto conocido». [ 2]

Búsqueda reciente

En una reunión de la West Virginia Archaeological Society en octubre de 2008, el antropólogo David Oestreicher sugirió que la inscripción había sido falsificada por James W. Clemens, un médico local que había financiado la excavación a través de préstamos. Oestreicher afirmó haber encontrado la fuente de la inscripción; Un libro del siglo XVIII sobre cartas desconocidas sobre monedas y monedas españolas. «Todo en la piedra», incluyendo «secuencias imposibles de caracteres con los mismos errores», fue copiado directamente de este libro. [6] [7]

Como en muchas ocasiones, se trata de un oopart sospechoso de ser un fraude.

Guardar

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Huella mano humana fosilizada

Este fósil que corresponde perfectamente a la huella de una mano humana muestra un detalle asombroso. Se encontró en la roca cretácica en la misma capa, dondHuellamanoe también se descubrieron huellas de dinosaurios. La edad de unos 110 millones de años. La huella de la mano es tan específica que muestra las impresiones de la imagen, impresiones de la cinta de tejido entre los dedos pulgar e índice, y la impresión dejada por la penetración del dedo medio en el barro.

Fue hallado en las piedras calizas de Glen Rose, en Texas, EEUU, y se supone que tiene unos 110 millones de años, o sea que fue dejada en la era de los dinosaurios.

La Misteriosa Roca de Kupang

Misteriosa roca descubierta en Kupang, Indonesia

En 1992, una extraña piedra fue descubierta en una cueva en Devil Hills (o Monte de Satanás) en Kupang, Nus Tenggara Oriental, Indonesia. El misterio eran Kupang1los raros grabados en su superficie.

Las fotografías del artefacto pertenecen a un geólogo que vivió en Kupang y murió en 1994. Él había estado explorando una cueva en las Colinas del Diablo en la noche, y se encontró con un montón de rocas. En ese mismo lugar, descubrió ésta piedra.

Parecía como dos pedazos de roca atados, pero su característica más curiosa eran los dibujos en su superficie: las estrellas, el sol, y las flechas apuntando a los ellos.

También se pueden ver dos figuras humanoides, resaltados en la imagen de abajo, que compara las tallas en la roca con las placas de la zonda Pioneer, enviada por la NASA al espacio a bordo de las sondas de dos misiones espaciales durante los años 1972 y 1973, respectivamente, con la intención de dar a cualquier tipo de vida inteligente en el universo información sobre nuestro planeta.

En la extraña piedra, las imágenes aparecen invertidas.

De acuerdo al coordinador de equipo de investigación de campo BETA-UFO Kupang, la roca contiene un imán y se cree que contienen elementos radioactivos.Kupang3

En el área de las Colinas de Diablo, también ha habido informes de ovnis, incluyendo “tres puntos negros” que habían formado un triángulo, que algunos decían habían sido las marcas de un aterrizaje OVNI. Estas marcas se desvanecieron con el tiempo debido a la erosión. Luces de Neon han sido reportadas descendiendo hacia las colinas.

Lo que es más extraordinario es que las rocas están grabadas con un mapa estelar, muy similar a la placa que fue diseñada por Carl Sagan y Frank Drake, y que se colocó a bordo de la sonda Pioneer 10, lanzada en 1972. Las rocas también tienen un campo magnético, que parece emanar de éstas cuando están cerca de cualquier aparato eléctrico o electrónico,

La piedra se guarda ahora por la familia del geólogo.Kupang2

¿Es este un artefacto legítimo? Quizás esto realmente podría ser una concreción septaria, un tipo de formación rocosa donde las grietas o separaciones ocurren y se rellenan con minerales. Las tallas podrían muy bien estar hechas por el hombre.

¿Qué podrían significar estas esculturas? ¿Por qué están ahí?

 

Piedras Sagradas de Newark

Piedras Sagradas de Newark

Se han encontrado piedras talladas con inscripciones en alfabetos europeos, asiáticos o africanos. Dado que los nativos americanos no poseían ningún tipo de alfabeto ni escritNewarkura antes de la llegada de los colonizadores, ésta constituyó una de las pruebas más sólidas contra la posibilidad de que ellos fueran los responsables de levantar esas estructuras.

Las Piedras Sagradas de Newark,  Ohio, USA. Piedras grabadas con escritura fenicia. Se cree fueron descubiertas por David Wyrick en 1860 al parecer procedentes de la antigua cultura americana indígena por lo que entra en controversia por el origen de sus grabados.

Pared de piedra de Frankfort

Pared de piedra de Frankfort, Kentucky

The Scientific American del14 de enero de 1886 publicó un informe del Lexington, Kentucky, Press que cuenta acerca de una pared de piedra maciza desenterrada por obreros que extraían rocas de una cantera a una milla del pueblo de Frankfort:Frankfort

Tenía toda la apariencia de haber sido construida por manos humanas, con junturas y uniones de argamasa muy lisas. Por encima de los cerca de diez pies del terreno de acarreo y a veinte pies de la roca que había sido removida por los obreros, y sobre el lado expuesto los hombres habían avanzado por lo menos cuarenta pies desde donde golpearon la primera piedra. Así de firme estaba incrustada en la cantera de caliza sólida que con seguridad se formó alrededor de esta pared desde que fue construida. La cara de la pared fue bien decorada, y su apariencia maciza daba evidencia de la habilidad de manos muertas hace siglos, y podría ser envidiada por el mejor de los albañiles de hoy.

¿Muros de «ladrillos» hace millones de años?

Papiro Tulli

¿Existe en realidad el papiro Tulli? (NACHO ARES)

 Nadie ha visto jamás el original de este misterioso documento, lo cual, sumado a otros factores, abona la duda acerca de su existencia.

El Papiro Tulli es un viejo manuscrito de apenas 20 por 18 centímetros, que ha traído de cabeza a la comunidad ufológica internacional durante las últimas décadas. Escrito en grafía hierática -una variante cursiva del jeroglífico convencional- su datación, según los hechos relatados en el documento, puede remontarse al reinado del faraón Tutmosis III (ca. 1475 a. de C.). Pero, ¿qué contenía exactamente el Papiro Tulli para que todos hablaran elogios de él? Muy sencillo: el relato de la aparición de una extraña bola de fuego en los cielos y las extrañas consecuencias que ello produjo como la lluvia de peces y aves, es decir, el primer testimonio OVNI de la Antigüedad.Tulli

Representación del Papiro Tulli

El nombre de Papiro Tulli le viene dado en honor de su comprador, Alberto Tulli, a la sazón Conservador Jefe de la sección egipcia de las colecciones del Museo Vaticano, cargo que desempeñó durante la década de los 30. Fue justamente en el año 1934 cuando Alberto Tulli adquirió esta «antigualla» a un anticuario llamado Tano, por una suma de dinero hoy desconocida. Al morir, todas las posesiones de Alberto Tulli, incluido este misterioso papiro, pasaron a ser propiedad de su hermano, el sacerdote Gustave Tulli. Y es precisamente en este momento de la historia cuando se pierde la pista de tan extraño manuscrito.

Aparición en escena

Si bien nadie ha visto jamás este papiro, razón por la cual en este trabajo no aparece su fotografía, la primera referencia conocida apareció en la revista estadounidense de la Fortean Society, de nombre Doubt, en su número 41 editado en el año 1953. En él, la investigadora Tiffany Thayer publicaba por primera vez, casi veinte años después de su adquisición, la transcripción del hierático y la traducción del famoso Papiro Meteorológico o Papiro Tulli. Cuatro años más tarde, en el número 87 del Boletín de la Sociedad Astronómica de España y América (septiembre de 1957), apareció la primera traducción al castellano de este misterioso papiro, realizada no directamente del jeroglífico sino de la edición inglesa publicada en la mencionada revista Doubt; traducción que, errores incluidos, fue luego empleada por varios investigadores del fenómeno OVNI.

En estas primeras traducciones se explicaba que el Papiro Tulli había sido reencontrado, estudiado y publicado por Boris de Rachewiltz, autor de trabajos muy conocidos sobre Egipto, algunos de ellos publicados al castellano. Según este investigador, el documento consistía en un pequeño fragmento de papiro en muy mal estado de conservación y repleto de lagunas, por lo que algunas partes del mismo no podían ser comprendidas. Su datación podría ser fijada en el reinado de Tutmosis III, según el tipo de grafía y la posible referencia a una de sus campañas militares, si bien su nombre específicamente no aparece mencionado en ningún momento a lo largo del texto.

La traducción del Papiro Tulli que aquí presentamos ha sido realizada tomando como referencia la edición del texto jeroglífico aparecida en la revista italiana I Misteri en su número 9, año 1 (Noviembre 1995):

«En el año 22, tercer mes de la estación de peret (la germinación) en la hora sexta del día (14 h.) […] dos escribas de la Casa de la Vida vieron un círculo de fuego que estaba viniendo por el cielo. No tenía cabeza. Su olor era desagradable. Entonces, ellos tuvieron miedo y huyeron, […] y fueron a decírselo a Su Majestad. Todo está recogido en la Casa de la Vida. Su majestad reflexionó sobre lo que había pasado. Han transcurrido muchos días después de lo ocurrido […] Son numerosos al igual que todo […] Ellos brillan en el cielo como el sol lo hace sobre las cuatro columnas que sujetan el cielo. […] Entonces los círculos de fuego […] El ejército del rey estaba (en aquel lugar) y Su Majestad los vio (con sus propios ojos). Esto sucedió después de la hora de la última comida. Allí arriba (en el cielo), ellos se marcharon hacia el sur. Del cielo cayeron peces y aves […] algo inaudito desde el comienzo de los tiempos. Su majestad colocó incienso para apaciguar a Amón Re, Señor de las Dos Tierras […] en un documento de la Casa de la Vida […] eternidad».

Una búsqueda infructuosa

Al igual que sucedió con la construcción de la tumba de Tutmosis I en el Valle de los Reyes, en donde una inscripción de la época nos señala que «nadie oyó nada, nadie vio nada», algo parecido debió de ocurrir con el Papiro Tulli. Después de varios años de infructuosa búsqueda, nadie ha sido capaz de decirnos dónde se encuentra el misterioso documento. Lo más curioso de todo es que los propios encargados del los Museos Vaticanos afirmaron que el papiro en cuestión nunca fue catalogado como fondo de la colección egipcia, y que ni siquiera llegó a figurar como un objeto perdido.

El rumor que parecía indicar que este precioso manuscrito iba a ser mostrado al público en 1997 en Turín, durante una exposición monográfica de la diosa Isis, quedó, precisamente, en un mero rumor arqueológico.

Pasados unos años, y conociendo solamente el documento por medio de transcripciones a cada cual más pobre -recordemos que no hay ni una sola fotografía-, empezamos a preguntarnos si realmente existía algo que tuviera el nombre de Papiro Tulli o Papiro Meteorológico, otro de los nombres que también se han empleado para denominar a tan esquivo manuscrito.

Nuestras indagaciones resultaron en poco tiempo sorprendentes. Y es que, en una carta publicada en la revista italiana florentina Il Giornale dei Misteri (nº4 pág. 1, 1971), sin negar la existencia del misterioso manuscrito, ¡el propio traductor del Papiro Tulli, Boris de Rachewiltz, ponía en duda la exactitud y la interpretación de la traducción que a él mismo se le había atribuido! Pero lo más llamativo de todo fue un detalle a todas luces sorprendente. Y es que ni el propio Rachewiltz había visto jamás el Papiro Tulli, sino que para realizar su traducción, se había servido de una transcripción al jeroglífico que alguien le proporcionó.

Inmiscuyéndonos aún más en la historia secreta de este papiro, no tardamos en darnos cuenta de un hecho bastante claro: el Papiro Tulli, como tal, nunca había existido, sino que, como mucho, lo único que circuló por el ámbito científico fue una copia quizás manuscrita por el propio Alberto Tulli, con una serie de anotaciones de Etienne Drioton, uno de los grandes monstruos de la egiptología francesa de medidos de este siglo, y que por aquellos años dirigía el Museo Egipcio de El Cairo. ¿Qué era lo que estaba sucediendo con el Papiro Tulli?

Como siempre ocurre en este tipo de casos, los rumores y sospechas que implican a personajes importantes que dan credibilidad a un suceso determinado, en este caso a Etienne Drioton con relación al Papiro Tulli, siempre aparecen cuando éstos han fallecido y es totalmente imposible comprobar su participación real.

Un texto demasiado claro

Después de conocer este documento a través de alusiones indirectas en la obra de autores como Erich von Däniken o Zecharia Sitchin, la primera transcripción que cayó en nuestras manos del supuesto papiro -a estas alturas del trabajo ya nos tomamos la licencia de llamarlo así-, vino del libro de Eugenio Danyans titulado Platillos volantes en la Antigüedad (1967). Allí, en la página 93 aparecía una burda reproducción caligrafiada de este misterioso manuscrito, la misma que apareció en 1957 en el mencionado Boletín de la Sociedad Astronómica de España y América. Aunque nosotros mismos, en nuestra ingenuidad e inexperiencia, hayamos empleado este texto en otras ocasiones para estudiar el fenómeno OVNI en la Antigüedad, es hora de reconocer que la credibilidad que pueda ofrecer el Papiro Tulli es, siendo más que generosos, incierta.

Ante mi desilusión me pregunté: ¿era realmente aquello que publicaba Eugenio Danyans una reproducción de un documento de la época de Tutmosis III? Ni el jeroglífico, ni la escritura, ni la orientación de los ideogramas parecían demostrar tal hipótesis. Esta fue la primera sospecha de que nos encontrábamos ante una burda falsificación.

Desde el punto de vista sintáctico, eran numerosos los interrogantes que emanaban de este extraño documento. No vamos a aburrir al lector sobre algunos detalles muy concretos del jeroglífico, pero resulta muy extraño que la forma de la redacción sea totalmente moderna. Es decir, el Papiro Tulli parece haber sido realizado por una persona que ha aprendido esta lengua con métodos del siglo XX y se haya tomado la molestia de traducir al jeroglífico un texto moderno; circunstancia que se veía reflejada en algunos errores gramaticales que jamás hubiera cometido un escriba de la Casa de la Vida en época de Tutmosis III.

El posible falsificador parece haber empleado la Egyptian Grammar del inglés Alan Henderson Gardiner, publicada por primera vez en 1927, revisada hasta 1957 y, en la actualidad, auténtico pilar básico para todos aquellos que comienzan a estudiar la lengua egipcia en cualquier universidad. En el capítulo que ofrece Gardiner para explicar la datación de los textos egipcios, en la página 203 proporciona un ejemplo de fecha de un documento sospechosamente parecida a la que da el Papiro Tulli.

Por otra parte, a medida que íbamos traduciendo el texto nos dimos cuenta de otra casualidad anormal. Si bien el texto se presentaba repleto de lagunas, como muy bien matizó en su momento Boris de Rachewiltz, éstas no impedían en absoluto la comprensión del texto. Entonces, ¿fueron colocadas a propósito para dar cierta credibilidad al papiro?

Extrañas coincidencias

Resulta al menos curioso que la aparición del Papiro Tulli en el mercado de antigüedades coincidiera cronológicamente con la publicación en una revista alemana especializada en egiptología (Zeitschrift fur Ägyptischen Sprache und Altertumskunde nº 69, 1933, 24-39), de otro documento muy parecido, cuya autenticidad nadie ha puesto en duda. Nos referimos a la famosa Estela de la Estrella, hallada en el templo sudanés de Gebel Barkal, antiguo baluarte del mundo faraónico en Nubia y de la que ya hablamos en el número 6 del año IV de la revista Enigmas. ¿Es casualidad que los dos textos hablen de Tutmosis III en una situación sospechosamente similar? ¿Quiso dar el presunto creador del Papiro Tulli más credibilidad a su falsificación, confiriéndole cierta relación al importante hallazgo realizado en Gebel Barkal? Nunca lo sabremos.

Pero el misterioso Papiro Tulli no solamente se parece a la estela de Gebel Barkal, sino que parece ser una extraña mezcla de este documento con otros antiguos, quizás más conocidos. Así, Virgilio en su Eneida nos ofrece un pasaje que recuerda bastante al Papiro Tulli: «retumbó de repente a nuestra izquierda el estampido de un trueno y recorrió el espacio deslizándose del cielo, en medio de las tinieblas, una luminosa estrella. (…) brilló entonces detrás de ella largo rastro de luz y un fuerte olor a azufreTulli1 se extendió por todos los sitios circunvecinos» (2, 694).

En cualquier caso, son innumerables los interrogantes que emanan de este misterioso papiro. ¿Por qué nunca nadie lo ha visto?, ¿por qué tardó casi veinte años en ver la luz? y sobre todo, ¿dónde está actualmente este papiro?

Un análisis reciente

El texto del papiro se presentó en abril de 2006 para su análisis por los entusiastas y académicos a través de una comunidad en línea italiana (egittologia.net) comenzaron a estudiar el «evento» a partir de la traducción del texto a partir de cero, tomándolo del publicada por de Rachewiltz. Durante la traducción, Franco Brussino, experto en egiptología, se dio cuenta de la similitud entre algunos de los pasos de papiro y frases de textos conocidos. La búsqueda en la literatura lo llevó a encontrar las mismas frases de papiro acusadas en un texto fundamental sobre la lengua egipcia, la ‘ Gramática egipcia de Sir Alan H. Gardiner, publicado en 1927, por lo que antes del descubrimiento del papiro.

El texto falsa estaría compuesta copiando de Gramática frases individuales de nueve papiros y las lagunas diferente sería sólo una manera de conectarse unos con otros pasos no relacionados, a fin de mantener al mismo tiempo una mayor coherencia interna y un aura de misterio. Una confirmación de la posterioridad papiro en comparación con el texto del estudio, dos errores de transcripción en las primeras ediciones del volumen Gardiner también están presentes en el documento. El papiro es por lo tanto resultó ser un complejo y bien hechos a engaño, si no es una estafa, tan sofisticado como para ser sobrevivido durante treinta años y también han jugado expertos y ufólogos improvvisatisi expertos en Egiptología.

Es de destacar que ya en el artículo de De Rachewiltz de la duda parece una pista que puede llevar a suponer que sólo el príncipe del Tirol puede haber sido el autor de la broma: inmediatamente después de la traducción del papiro, de hecho, De Rachewiltz cita precisamente Gardiner, el ‘autor de la Gramática egipcia de la que eran frases extraídas para formar la historia falsa.[9] Además de esta primera estafa / engaño, en las últimas décadas se han realizado y las nuevas versiones del descubrimiento se publica (que se enriquece con más detalles más romance[10]) que la transcripción, obviamente sesgada y sin preparación hecha a mano, con el propósito específico de reducir las diferencias entre lo que se informó en el las distintas versiones «misteriosos» papiro y.

 

El Tornillo de Serpukhov

La web: enigmas y misterios, publicaba un interesante artículo que viene a incrementar el ya numeroso parque de extraños objetos a los que “la ciencia no puede o no quiere dar explicación”. Son los denominados Out Of Place Artificacts (que podríamos traducir en su literalidad por Objetos ajenos a su época o más sucintamente pero más exactamente como Objetos Anacrónicos).Serpukhov1

En Rusia un tornillo fosilizado fue hallado incrustado en una roca y las estimaciones primordiales hablan de que se trata de un tornillo de 300 millones de años de antigüedad, algo que es difícil de creer y los científicos no salen de su asombro analizando el fósil una y otra vez.

El fósil del tornillo el cual tiene unas dimensiones de unos 2 cm de largo fue descubierto en una expedición del 7 de Octubre del año 1996 por un grupo de investigación denominado grupo Kosmopoisk, una organización de investigaciones científicas la cual se encarga de investigaciones del tipo ufológico, de la criptozoologia y otras ciencias o pseudociencias de carácter paranormal y sin explicaciones racionales poSerpukhov2r parte de la ciencia siendo misteriosas y enigmáticas.

La expedición del 7 de octubre de 1996 se organizo en busca de unos fragmentos de meteorito que cayeron en la región de Kaluga en Rusia, lo que descubrieron fue más sorprendente que un simple meteorito, en los restos de piedra hallados los cuales no pudieron ser atribuidos a los restos de meteorito aunque fuera lo que querían recoger, descubrieron tras varios análisis de paleontólogos que la edad de la piedra era de 300 a 320 millones de años.

Según se explica en un articulo de la revista de rusa Ogonek los restos de roca fueron analizados por rayos X, la sorpresa fue que como mínimo en el interior de la roca se hallaba otro tornillo más. Se descarta la posibilidad de que pudiera tratarse de un fósil del tronco de Crinoidea, unos animales marinos que fueron muy abundantes en el paleozoico aunque en la actualidad tan solo quedan unas 600 especies, se descarta la probabilidad del Crinoidea por que el tamaño del tornillo es mucho mayor que los animales marinos.

Este Oopart (objeto fuera de su tiempo) descubierto en Rusia es otro de los muchos descubiertos que desconciertan a la ciencia, haciendo que pensar que otras civilizaciones tan avanzadas como la actual era «tecnológica» o mucho más evolucionadas tecnológicamente pudieran existir en un pasado remoto.

 

Los grafitos de Lussac les chateaux

En los grafitos de Lussac-les-chateaux en Francia descubiertos en 1937 de hace más de 15.000 años “oficialmente” aparecen dinosaurios, hombres, mujeres y niños que visLussac1ten como nosotros, con vestimentas, calzado, sombreros y lentes, sin embargo, para la historia oficial, los dinosaurios no solo nunca convivieron con los humanos sino que además resultan impensables tales comodidades para los humanos hace 15.000 años!

Se pueden ver en el Museo del Hombre de París, pero al parecer, sólo cierta parte de ellas. Se cuenta que no están a la vista las pinturas más transgresoras, y de ahí que sólo haya podido encontrar la del diplodocus en internet.

Los rostros más antiguos del mundo habían sido hallados en una cueva de Lussac–les–Chateaux, Francia; 15,000 años de antigüedad testimoniaban cómo era el aspecto y la vestimenta de los “hombres de las cavernas”. Grande fue el asombro del círculo científico internacional cuando, en 2002, se confirmara que los rostros retratados en la caverna de La Marche no eran falsificaciones contemporáneas, sino registros históricos oficiales que indicaban sin lugar a dudas que los hombres de las cavernas no poseían el arraigado estereotipo deLussac2 pieles sobre el torso y pelo enmarañado que los antropólogos modernos nos habían acostumbrado a imaginar, sino que más bien parecían corresponder con perfectos ejemplares de ciudadanos medioevales, de pelo corto, barba rasurada y prendas de vestir confeccionadas al cuerpo.

Paradójicamente, los grabados de La Marche no fueron descubiertos cinco años atrás, sino que el escepticismo científico los ponderó al olvido durante más de seis décadas desde que el científico francés León Pencard los hubiera descubierto y estudiado durante cinco años desde 1937.

Estas pinturas son muy difíciles de entender. A veces, sobre los dibujos, varios objetos se superponen. Sin embargo, para los arqueólogos, estos dibujos tienen un significado particular. En la caverna de La Marche, uno puede encontrar pinturas impresionantes de leones, de osos, de antílopes, de caballos, y 155 retratos humanos. Es realmente difícil asociar a los hombres de los retratos siguientes con el hombre primitivo debido a su sorprendente parecido con los hombres de los retratos modernos. En su libro “Iconographie Humaine de La Magdalénienne” Lussac3publicado en 1940, el Sr. Léon Pencard describe con todo detalle los retratos de personas que descubrió sobre hojas de pizarra. Sin embargo, dado que los estilos artísticos utilizados sobre estos frescos de piedra se asemejan a los estilos del arte moderno, la sociedad concluyó que eran realizadas por artistas de nuestro tiempo y no por artistas prehistóricos. 60 años después del descubrimiento, los arqueólogos reconsideraron este concepto.

“Ya era tiempo de reevaluar la validez de estos dibujos” asevera el investigador Michael Rappenglueck de la Universidad de Munich; “fueron totalmente ignorados por la ciencia moderna”. Sin embargo, gran parte del tesoro cultural (quizás la mayoría) se perdió debido a la erosión de la roca con el tiempo y a las técnicas usadas por los arqueólogos antiguos en el piso de la caverna. Entre los más asombrosos ejemplos del desarrollo de la civilización “prehistórica” encontrados en las cuevas de Lussac–les–Chateaux, se destacan los detalles de gente con ropa a la medida, sombreros, capas y botas, barba y bigotes perfectamente rasurados. Inclusive, algunos detalles tales como caballeros montados y hombres y mujeres perfectamente vestidos al estilo moderno, no pueden dejar de inquietar a los más dogmáticos antropólogos y arqueólogos actuales que abogan por una edad de piedra un poco más “cromañonesca”………..