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Peludos

Peludos – Homínidos

Aquí se trata y relacionan uno de los “seres-homínidos”, estudiados por la Criptozoología.

La Criptozoología no es una rama reconocida de la zoología ni de ninguna otra disciplina científica.2 Es un ejemplo de pseudociencia debido a que confía fuertemente en pruebas anecdóticas, relatos y supuestos avistamientos.345 El objetivo de esta disciplina es la búsqueda de supuestos animales considerados extintos o desconocidos para la ciencia, en algunos casos teniendo orígenes en la mitología y el folclore. La Criptozoología ha recibido poca consideración por la comunidad científica y el escepticismo científico,67 quienes la consideran una pseudociencia.

Se hace una relación de aquellos seres con una apariencia cuasi humana, que dicen han aparecido en todos los rincones de la Tierra, y desde hace cientos de años. Generalmente tienen varios rasgos comunes, son huidizos, suelen estar cubiertos por una gran cantidad de pelo, pero sobre todo: realmente no existen. Siempre hay descripciones de gente que ha visto… Pero se han realizado muchas expediciones e investigaciones que no han encontrado nada, a lo sumo alguna huella (la puede haber realizado cualquiera), algún resto óseo o capilar, que nunca se ha podido identificar fehacientemente. El tamaño de las descripciones, varía desde el tipo pigmeo hasta el tipo gigante; su aspecto varía desde el del mono hasta el del oso. Los científicos piensan de que en caso de que existieran pudieran ser elementos perdidos y aislados de: Neandertal, Australopithecus, Gigantrophus, Sinopithecus (parientes prehistóricos, pero de doble tamaño de los papiones) etc. Naturalmente cualquier dibujo/imagen de estos seres, es producto de la mente del artista.

Se describen aquí por el interés social, que de vez en cuando alguno de ellos despierta. Siempre recordando que sólo son elementos de leyendas y/o mitologías locales.

Nombre Lugar Características
Achi, Vasitri y Kanimas Venezuela Son malhumorados, carnívoros.
Agogwe Mozambique y Costa de Marfil y Tanzania Pequeño bípedo, de 1,2 m de altura, cubierto de pelo rosáceo.
Wudewasa Europa Etimología y semiótica del hombre salvaje
Yowie Australia Criatura gigante y peluda. Rex Gilroy ha compilado tres mil apariciones desde 1795. En Sidney Cove, en Nueva Gales del Sur.
Zana Cáucaso Mujer yeti

 

Zana

Zana

La mujer Yeti del Cáucaso

Montañas del Cáucaso, cerca del Mar Negro.

Buenas amigos, estamos acostumbrados a oír el yeti o pie grande de forma masculina, pero hoy  traemos una historia real y con base científica que os dejará impresionados. Hablamos de Zana, la posible Yeti del Cáucaso, y sí la Yeti por que tiene género femenino tal y como veremos a continuación.
Todo comenzó en el sigo XIX en el territorio costero sudoriental del Mar Negro, cerca de las montañas del Cáucaso, donde los pobladores de Abkacia atraparon viva una mujer de grandes dimensiones y cubierta de mucho pelo.

En los relatos del investigador Butsec, que relata que los cazadores abkacios persiguieron y mataron algunas personas bastantes peludas y de dimensiones anormalmente grandes que vivían en zonas aisladas de la civilización, sin embargo una de ellas la capturaron con vida y fue trasladada al pueblo donde murió años después. Estos relatos narran que fue capturada en las montañas del Zaadan muy cerca de Ochamchira, dónde corresponde con Adjara.

Ilustración de Zana, la posible mujer Yeti.

Tras vivir tres años con los pueblerinos como prisionera y con las manos atadas, fue dejada en libertad para moverse por el pueblo. Los testigos la describían como la más alta del pueblo, muy fuerte, con piel gris oscura y con muchos pelos negros y rojizos que cubría gran parte de su cuerpo pero no los pies ni manos. No conocía el lenguaje y se comunicaba mediante gritos y ruidos. Poco a poco se adaptó a hacer labores como traer leña y se fue integrando hasta tener cuatro hijos que con ayuda de los pobladores consiguió sacar adelante. El primero murió al nacer, y los demás llamados Gondi, Kodzhanar y Khviti, que a su vez tuvieron su descendencia.

Dos nietos de Zana fueron visitados por el investigador ruso en 1964, donde obtuvo información sobre su marco generacional. Por lo visto sus padres(los hijos de Zana) eran personas muy robustas, de piel más oscura de lo nomal, labios muy gruesos y carácter combativo, siendo uno de los hermanos más robusto y velloso que el otro.

Nietos de Zana, visitados y fotografiados por el investigador Butsec.

Los siguientes años se dedicaron a buscar en tumbas los descendientes de Zana y a la propia Zana.

En una de ellas encontraron una mujer que tenía un pie de 30 centímetros, equiparable a un 44-45 de pie, aunque la estructura de su cuerpo y su cráneo era el de una persona normal, se podría pensar que es uno de los descendientes de Zana y se tomaron muestras de ADN.

Ilustración facial de Zana según los datos recopilados.

En 1971 encontró la sepultura de la posible mujer Yeti, aunque aun no se sabe si podría ser ella. En el interior de la tumba se encontraba una mujer con las rodillas plegadas sobre el estómago, debido a que no cabía de otra forma en la tumba y con el cráneo especialmente ancho, al igual que sus descendientes.

Fotografía del periódico de cuando se encontró el posible cadáver de Zana.

Diferencia de cráneo humano(a la izquierda) y posible cráneo de Zana(a la derecha).

Se estudiaron sus pruebas de ADN y los genetistas habrían descubierto que Zana proviene de una madre homo sapiens y de padre diferente, que posiblemente podría ser neandertal. Este cruce era posible como hemos podido saber por los restos de fósiles.

Agogwe

Agogwe

El agogwe es descrito como un bípedo humanoide pequeño reportado en los bosques de África Oriental. Mide de 1 a  1.7 m (3.3 a 5.6ft) alto con brazos largos y un pelaje despeinado y se dice tiene piel rojiza debajo de su pelaje.  También se lo describe teniendo pelaje negro o gris. Sus pies se dicen son de aproximadamente 12 cm (5in) con dedos oponibles.   Se alega que es diferencias entre él y los simios conocidos incluyendo una frente redondeada, incisivos pequeños, su pelaje y color de piel.

Africa Oriental

Avistamientos

Los encuentros con estos homínido, supuestamente muy raros, proceden en su mayoría de la primera mitad del siglo XX, aunque ya, los pueblos nativos de África conocían a esta criatura

El primer avistamiento documentado fue en los 1900 por el Capitán William Hichens quién reporto su experiencia en el diciembre de 1937 en la edición de la revista de Discovery de la siguiente forma: “Hace algunos años fui enviado en un caza de leones oficial en esta área (los bosques Ussure y Simibit en el lado occidental de las llanuras Wembare) y, mientras esperaba en un claro por un come hombres, ví dos pequeñas, marrones y peludas criaturas venir del denso bosque a un lado del claro y desaparecieron entre los matorrales. Eran como hombres pequeños, de aproximadamente 4 pies de alto, caminando erguidos, pero revestidos de un pelaje rojizo. El cazador nativo que me acompañaba miraba fijamente en asombro y miedo mezclados. Eran, decía, agogwe, los pequeños hombres peludos que uno no ve nunca en su vida.”1​ Después de lo sucedido, Hichens realizo varios esfuerzos por encontrarlos en aquel bosque impenetrable, pero todo este esfuerzo fue en vano.

Cuándo Hitchens fue criticado y ridiculizado, Cuthbert Burgoyne escribió una carta a la revista en 1938 relatando su avistamiento de manera similar en 1927 mientras navegaba por África Oriental portuguesa en un carguero japonés. Estaban bastante cerca de la orilla que podían ver la playa que usando un “lente de doce magnificaciones” miraron un grupo de mandriles que  se alimentaban y… “mientras mirábamos, dos pequeños hombres marrones caminaban juntos fuera de un arbusto entre los mandriles. Eran ciertamente ningún  mono conocido y aun así tenían  que haber sido semejantes o los mandriles se habrían. Estaban demasiado lejos para ser vistos en gran detalle, pero estos pequeños animales humanoides  eran entre cuatro y cinco pies de altura, bastante erguidos y de grácil figura. Para el momento estaba bastante emocionado pues no se parecían a ninguna bestia del cual había oído o leído. Más tarde un amigo y cazador  me diji que estaba en la África Oriental Portuguesa con su mujer y tres cazadores, y vio una madre, padre y niño, aparentemente de la misma especie, paseando a través  de un arbusto. Los indígenas ruidosamente le prohibieron disparar.” Sin la cita, un reporte del Señor Burgoyne fue hecho.2

Charles Cordier, un coleccionista  de animales profesional quién trabajó para zoológicos y museos, siguió la pista de un agogwe en Zaire a  finales de 1950 e inicios de 1960. Una vez, dijo Cordier, un agogwe estaba enredado en una trampa para aves. “Cayó de frente,” dicho Cordier, “giró, se sentó encima, tomó el nudo de sus pies, y camino fuera  de la trampa antes de que un africano cercano pudiera hacer cualquier cosa”.3

La ilustracion muestra a un Agogwe en el extremo izquierdo. Las figuras centrales pertenecen al Kajundakari, en Zaire, junto al Tokoloshe, proveniente del folcklore Zulu, y por ultimo en el extremo derecho se muestra a un Kikomba.

Otros nombres

Es un bípedo, de aspecto pequeño y peludo, parecido a un ser humano, siendo visto en los bosques de África oriental, según dicen los testigos de sus avistamientos, estos críptidos poseen un pelaje de color castaño rojizo y una piel, aun visible detrás de su pelaje, de un color marrón rojizo, con una frente redondeada y dientes caninos pequeños, también se los han descrito teniendo pulgares ligeramente inclinado en cada pies, y presentando un tamaño no mas de 0,61 a 1,7 metros de alto. Hay que aclara que su aspecto, puede llegar a variar, ya que existen informes sobre sus avistamientos, en ellos estas criaturas son descritas con pelajes negros o grises. Tanto en Zimbabwe, como en la región del Congo, esta criatura se conoce con el nombre de Kakundakári y Kilomba, en Senegal, este ser lleva el nombre de Fating ‘ho, y en Costa de Marfil es llamado Sehité. En el suroeste asiático, específicamente en Sumatra, Indonesia, también llegan informes de un homínido bípedo semejante a los Agogwe, pero de nombre Orang Pendek. A pesar de que su es descrito como grotesco, se dice que es más malicioso que amenazador.”5

Teorías

Por supuesto que esta criatura, no esta exenta de teorías, algunas de ellas propuestas por el conocido criptozoólogo Bernard Heuvelmans (científico, explorador, investigador y escritor francés, mejor conocido como “el padre de la criptozoología”). Si el agogwe de hecho existe, puede ser una especie superviviente de Gracile australopithecine, un primate bípedo descubierto por la ciencia de hace aproximadamente 2.5-4.5 millones de años. Las huellas Australopithecine tenían un dedo un poco divergido (lejos de oponible), pero la altura global y el resto de la descripción encajan. De todas maneras, el Australopithecine el pie pudo haber cambiado hace varios millones de años.

Otro, improbable, teoría es la supervivencia de posibles de gibones en África. Los gibones son simios menores y pequeño, sin cola, con frentes redondeadas e incisivos pequeños. El problema más grande con esta teoría es que los gibones raramente andan en tierra sólida y principalmente se mueven con sus brazos. Aun así, son ciertamente capaces de andar la tierra, y, cuándo hacen tan, caminan en dos patas.

Otra posibilidad es que un chimpancé se ha adaptado al campo abierto y ha llenado el nicho parecido al del  Australopithecine.6

Aun así otra posibilidad es que el agogwe son de hecho bonobos, criaturas parecida a los chimpancés que  andan erguidos de correctos aproximadamente ¼ del tiempo.

Debido a la dificultad que presenta una expedición en las remotas selvas del este de África, ninguna expedición oficial en busca de esta rara criatura ha sido realizada en aquellas zonas tan remotas, en conclusión, debido a lo susodicho no ha sido posible la obtención de evidencia física la cual corrobore la existencia del Agogwe, por lo que el misterio entorno a estos críptidos continua.

Estatua de madera de origen desconocido y que supuestamente representa a un Agogwe.

Wudewasa

Wudewasa

Wild man (Hombre salvaje) (Etimología de la expresión)

From Wikipedia, the free encyclopedia

Los hombres salvajes apoyan escudos de armas en los paneles laterales de un retrato de Albrecht Dürer, 1499 (Alte Pinakothek, Munich)

El hombre salvaje (también wildman , o “wildman of the woods”, woodwose o wodewose) es una figura mítica que aparece en la obra de arte y la literatura de la Europa medieval, comparable al sátiro o fauno en la mitología clásica y a Silvanus, el romano dios de los bosques.

La característica definitoria de la figura es su “salvajismo”; desde el siglo XII, se los representaba consistentemente como cubiertos de pelo. Aparecen imágenes de hombres salvajes en los techos de techos esculpidos y pintados donde se cruzan las bóvedas conopiales que se cruzan en la Catedral de Canterbury, en posiciones donde también es probable que se encuentre con el Hombre Verde vegetal. La imagen del hombre salvaje sobrevivió para aparecer como partidario de escudos de armas heráldicos , especialmente en Alemania, hasta bien entrado el siglo XVI. Los grabadores renacentistas en Alemania e Italia eran particularmente aficionados a los hombres salvajes, las mujeres salvajes y las familias salvajes, con ejemplos de Martin Schongauer (fallecido en 1491) y Albrecht Durero (1471-1528), entre otros.

Terminología

El primer elemento de woodwose generalmente se explica como wudu “madera”, “bosque”. El segundo elemento es menos claro. Se ha identificado como un nombre hipotético * wāsa “ser”, del verbo wesan, wosan “ser”, “estar vivo”.[1] La forma del inglés antiguo no está comprobada, pero habría sido * wudu-wāsa o * wude-wāsa. También puede significar una persona abandonada o abandonada, cognado con el alemán “Waise” y holandés “wees” que ambos significan “huérfano”.

Tapiz de finales de siglo 15 de Basilea, que muestra un woodwose siendo domesticado por una dama virtuosa

La terminología en la Edad Media fue más variada. En inglés medio, estaba el término woodwose (también deletreado wodewose, woodehouse, wudwas, etc.).[2][3] Wodwos[4] aparece en Sir Gawain y el Caballero Verde (alrededor de 1390).[5] La palabra del inglés medio se atestigua por primera vez en la década de 1340, en referencia a la obra de arte decorativa “salvaje” popular en ese momento, en una descripción latina de un bordado del Gran guardarropa de Eduardo III,[6] pero como una apellido se encuentra ya en 1251, de un Robert de Wudewuse. En referencia a una criatura legendaria o mitológica real, el término se encuentra en la década de 1380, en la Biblia de Wycliffe, traduciendo שעיר (LXX δαιμόνια, Latin pilosi) en Isaías 13:21[7] Las ocurrencias en Sir Gawain y el Caballero Verde datan de poco después de la Biblia de Wycliffe, hasta ca. 1390.[8]

La pelea en el bosque, dibujo de Hans Burgkmair, posiblemente de una escena del poema alemán de la Alta Escuela Media Sigenot, sobre Dietrich von Bern

El alemán antiguo alto tenía schrat, scrato o scrazo, que aparecen en glosas de obras latinas como traducciones de fauni, silvestres o pilosi, identificando a las criaturas como seres peludos de los bosques.[3] Algunos de los nombres locales sugieren conexiones con figuras de la mitología antigua. Común en Lombardía y las partes de habla italiana de los Alpes son los términos salvan y salvang, que se derivan del latín Silvanus, el nombre del dios tutelar romano de los jardines y el campo.[3] Del mismo modo, el folclore en el Tirol y en la Suiza de habla alemana hasta el siglo XX incluía a una mujer salvaje conocida como Fange o Fanke , que deriva de la fauna latina, la forma femenina del fauno.[3] Las fuentes alemanas medievales dan los nombres de la mujer salvaje lamia y holzmoia (o alguna variación);[9] el primero se refiere claramente al demonio de la naturaleza griega Lamia, mientras que el último deriva en última instancia de Maia, una diosa grecorromana de la tierra y la fertilidad que está identificada con la Fauna y que ejerció una amplia influencia sobre la sabiduría medieval del hombre salvaje.[3] Slavic tiene a leshy “hombre del bosque”.

Varios idiomas y tradiciones incluyen nombres que sugieren afinidades con Orcus, un dios de la muerte romano e itálico.[3] Durante muchos años la gente en Tirol llamó al hombre salvaje Orke, Lorke o Noerglein, mientras que en algunas partes de Italia era el orco o huorco.[10] El ogro francés tiene la misma derivación,[10] que los orcos literarios modernos.[11] Es importante destacar que Orcus está asociado con Maia en una danza celebrada lo suficientemente tarde como para ser condenada en un penitencial español de los siglos IX y X.[12]

El término fue generalmente reemplazado en la literatura del período inglés moderno temprano por equivalentes derivados clásicos, o “hombre salvaje”, pero sobrevive en la forma del apellido Wodehouse o Woodhouse (ver familia Wodehouse ). “Hombre salvaje” y sus cognados es el término común para la criatura en la mayoría de los idiomas modernos;[3] aparece en alemán como Mann más salvaje, en francés como homme sauvage y en italiano como uomo selvatico “hombre del bosque”.[13]

Las figuras similares al hombre salvaje europeo ocurren por todo el mundo de los tiempos muy tempranos. El primer ejemplo registrado del tipo es el personaje Enkidu en la antigua epopeya mesopotámica de Gilgamesh.[14]

La representación de Nabucodonosor II en el Libro de Daniel (siglo II aC) influyó mucho en los conceptos medievales europeos.[15] Daniel 4 representa a Dios humillando al rey de Babilonia por su jactancia; enloquecido y expulsado de la sociedad humana, crece pelo en su cuerpo y vive como una bestia. Esta imagen era popular en las representaciones medievales de Nabucodonosor. Del mismo modo, las leyendas tardías medievales de San Juan Crisóstomo (fallecido en 407) describen el ascetismo del santo como algo tan aislado y salvaje que los cazadores que lo capturan no pueden decir si es hombre o bestia.[dieciséis]

Pontus y su tren disfrazados de hombres salvajes en la boda de Genelet y Sidonia. Ilustración de un manuscrito de una versión alemana de Pontus y Sidonia (CPG 142, fol. 122r, ca. 1475)

El concepto medieval de hombre salvaje también se basó en la tradición de seres similares del mundo clásico como el fauno romano y Silvanus. Varias tradiciones populares sobre el hombre salvaje se corresponden con prácticas y creencias antiguas. En particular, los campesinos de los Grisones intentaron capturar al hombre salvaje emborrachándolo y atándolo con la esperanza de que les diera su sabiduría a cambio de la libertad.[17] Esto sugiere una conexión con una tradición antigua, registrada ya en Jenofonte (murió 354 aC) y apareciendo en las obras de Ovidio, Pausanias y Claudio Aquelino, en la que los pastores capturaron un ser forestal, aquí llamado Silenus o Fauno, de la misma manera y para el mismo propósito.[17]

Además de las influencias mitológicas, el saber medieval de los hombres salvajes también se basó en los escritos eruditos de los historiadores antiguos, aunque probablemente en menor grado.[18] Estos hombres salvajes antiguos están desnudos y a veces cubiertos de pelo, aunque de manera importante los textos generalmente los localizan en alguna tierra lejana,[18] distinguiéndolos del hombre salvaje medieval que se pensaba que existía justo en los límites de la civilización. El primer historiador en describir tales seres, Herodoto (c.448 aC – c.425 aC), los coloca en el oeste de Libia junto a los hombres sin cabeza con ojos en el pecho y criaturas con cara de perro.[19] Después de la aparición del ex médico de la corte persa CtesiasIndika (en la India), que registró las creencias persas sobre el subcontinente, y las conquistas de Alejandro Magno, la India se convirtió en el hogar principal de las criaturas fantásticas en la imaginación occidental, y los hombres salvajes fueron descritos con frecuencia como viviendo allí. [19] Megasthenes, Seleucus I El embajador de Nicator en Chandragupta Maurya, escribió acerca de dos tipos de hombres que se encuentran en la India y que describe explícitamente como salvajes: primero, una criatura llevada a la corte con los pies hacia atrás; segundo, una tribu de gente del bosque que no tenía bocas y que se sostenía con olores.[20] Tanto Quintus Curtius Rufus como Arrian se refieren a que el mismo Alexander se encontró con una tribu de salvajes pescadores de pescado durante su campaña en la India.[21]

Algunas de las primeras pruebas de la tradición del hombre salvaje aparecen en el penitencial español de los siglos IX o X antes mencionado.[12] Este libro, probablemente basado en una fuente franca anterior, describe un baile en el que los participantes se disfrazaron de las figuras Orcus, Maia y Pela, y atribuye una penitencia menor a aquellos que participan en lo que claramente fue un resurgimiento de una vieja costumbre pagana.[12] La identidad de Pela es desconocida, pero la diosa de la tierra Maia aparece como la mujer salvaje ( Holz-maia en los glosarios alemanes posteriores), y los nombres relacionados con Orcus estaban conectados al hombre salvaje durante la Edad Media, lo que indica que el baile fue una versión temprana de las festividades de hombres salvajes celebradas durante la Edad Media y que sobrevivieron en los bolsillos de Europa a través de los tiempos modernos.[12]

Gente salvaje, en los márgenes de una iluminación de finales del siglo XIV

Mitología celta

El cuento irlandés del siglo IX, Buile Shuibhne[22] ( La locura de Sweeney ) describe cómo Shuibhne o Sweeney, el rey pagano de Dál nAraidi en el Ulster, ataca al obispo cristiano Ronan Finn y, como resultado, recibe una maldición de locura. Empieza a crecer plumas y garras mientras la maldición sigue su curso completo, vuela como un pájaro y pasa muchos años viajando desnuda por el bosque, componiendo versos entre otros locos. Para ser perdonado por Dios, el Rey Buile Suibhne compone un bello poema de alabanza a Dios antes de morir. Hay más poemas e historias que narran la vida y la locura del rey Suibhne.[23] Los galeses contaron una historia similar sobre Myrddin Wyllt, el origen del Merlín del romance posterior. En estas historias, Myrddin es un guerrero al servicio del rey Gwenddoleu ap Ceidio en el momento de la Batalla de Arfderydd. Cuando matan a su señor en la batalla, Myrddin lleva al bosque de Caledonian en un ataque de la locura que lo dota de la capacidad de componer poesía profética; se le atribuyen varios poemas proféticos posteriores. [24] La vida de Saint Kentigern incluye casi la misma historia, aunque aquí el loco de Arfderydd se llama Lailoken , que puede ser el nombre original.[22] El fragmentario texto bretón del siglo XVI Un diálogo Etre Arzur Roe D’an Bretounet Ha Guynglaff ( Diálogo entre Arthur y Guynglaff ) habla de una reunión entre el Rey Arturo y el hombre salvaje Guynglaff, quien predice eventos que ocurrirán hasta el siglo 16.[25]

Geoffrey de Monmouth relata la leyenda de Myrddin Wyllt en su Latin Vita Merlini de alrededor de 1150, aunque aquí la figura ha sido rebautizada como “Merlín”. Según Geoffrey, después de que Merlín fue testigo de los horrores de la batalla:

… una extraña locura se apoderó de él. Se arrastró y huyó al bosque, no queriendo que nadie lo viera irse. En el bosque se fue, contento de yacer escondido bajo los fresnos. Observó a las criaturas salvajes pastando en el pasto de los claros. A veces los seguía, a veces los pasaba en su curso. Hizo uso de las raíces de las plantas y de los pastos, de las frutas de los árboles y de las moras en el matorral. Se convirtió en un Hombre de los Bosques, como si estuviera dedicado al bosque. Así que durante todo un verano permaneció escondido en el bosque, sin ser descubierto por nadie, olvidadizo de sí mismo y de los suyos, acechando como un ser salvaje.

Mitología eslava

Las personas salvajes (divi) son los personajes de la demonología popular eslava, criaturas del bosque mítico[26]. Los nombres se remontan a dos raíces praslavianas relacionadas * dik- y * div- , que combinan el significado de “salvaje” y “sorprendente, extraño, extraño”.

En las fuentes orientales eslavas referidas: Saratov dikar, dikiy, dikoy, dikenkiy muzhichokleshy; un hombre bajo con una gran barba y cola; Lisovi lyudi ucraniano: hombres viejos con cabello crecido que dan plata a quienes se frotan la nariz; Kostroma dikiy chort; Vyatka dikonkiy espíritu impuro, enviando parálisis; Ucraniano lihiy div – espíritu del pantano, enviando fiebre; Dika Baba de los Cárpatos Ucranianos , una mujer atractiva con botas de siete leguas, sacrifica niños y bebe su sangre, seduce a los hombres[27]. Hay similitudes entre los informes eslavos orientales sobre personas salvajes y leyendas del libro sobre los pueblos divi (personas inusuales de la novela medieval “Alejandría”) y las representaciones míticas de los pueblos milagrosos. Por ejemplo, los rusos de Ural creen que los divnye lyudi son bajos, hermosos, tienen una voz agradable, viven en cuevas en las montañas, pueden predecir el futuro; entre los bielorrusos de Vawkavysk uyezd, los dzikie lyudzicaníbales tuertos que viven en el extranjero, también beben sangre de cordero; entre los bielorrusos de Sokółka uyezd, los dzikij narod en el extranjero han cultivado lana, tienen una larga cola y orejas como un buey; ellos no hablan, sino solo chillan[28].

Speculum Regale

Un hombre salvaje se describe en Konungs skuggsjá (Speculum Regale o “El espejo del rey”), escrito en Noruega alrededor de 1250:

Una vez sucedió en ese país (y esto parece ciertamente extraño) que una criatura viviente fue atrapada en el bosque y que nadie podía decir definitivamente si era un hombre o algún otro animal; porque nadie podía obtener una palabra de eso o estar seguro de que entendía el habla humana. Tenía la forma humana, sin embargo, en cada detalle, tanto en manos, cara y pies; pero todo el cuerpo estaba cubierto de pelo como las bestias, y en la parte posterior tenía una larga melena áspera como la de un caballo, que caía a ambos lados y se arrastraba por el suelo cuando la criatura se detenía al caminar.

Concursos medievales tardíos

El rey Carlos VI de Francia y cinco de sus cortesanos vestidos como salvajes y encadenados para una mascarada en el trágico Bal des Sauvages que tuvo lugar en París en el Hôtel Saint-Pol, el 28 de enero de 1393. Estaban “en trajes de lino” paño cosido en sus cuerpos y empapado en cera resinosa o brea para mantener una cubierta de cáñamo agrietado, por lo que se veían peludos y peludos de pies a cabeza”.[29] En medio de las festividades, una chispa extraviada de una antorcha prendió fuego a sus trajes altamente inflamables, quemando vivos a varios cortesanos; la propia vida del rey se salvó gracias a la acción rápida de su tía, Joann, duquesa de Berry, que lo cubrió con su vestido.

Recepción post-medieval

“Hombre salvaje”, c. 1521/22, bronce de Paulus Vischer

El hombre salvaje fue utilizado como un símbolo de la minería en la Alemania tardía y renacentista. Aparece en este contexto en los escudos de armas de Naila y de Wildemann. La ciudad de Wildemann en el Alto Harz fue fundada en 1529 por mineros que, según la leyenda, se encontraron con un hombre y una esposa salvajes cuando se aventuraron en las tierras salvajes de la cordillera Harz.

Pedro Gonzalez

Petrus Gonsalvus (nacido en 1537) fue referido por Ulisse Aldrovandi como “el hombre del bosque” debido a su condición, hipertricosis. Algunos de sus hijos también estaban afligidos. Se cree que su matrimonio con la dama Catalina inspiró el cuento de hadas La Bella y la Bestia.

En El cuento de invierno (1611) de Shakespeare, la danza de los doce “Sátiros” en el rústico esquila de ovejas (IV.iv), preparada por el relato sin aliento de un criado:

Maestros, hay tres carreteros, tres pastores, tres rebaños limpios, tres manadas de cerdos, que se han hecho todos hombres de pelo, se llaman a sí mismos Saltiers,[30] y tienen un baile que las mujeres dicen que es un gallimaufrey[31] de gambols …

La cuenta combina hombres salvajes y sátiros. Shakespeare pudo haberse inspirado en el episodio de la máscara de Ben Jonson, Oberon, Faery Prince (interpretada el 1 de enero de 1611), donde los sátiros tienen “muñecas de tawnie” y “muslos lanudos”; “corren saltando y haciendo acciones antiguas”.[32]

El término madera-woses o simplemente Woses es utilizado por JRR Tolkien para describir una raza ficticia de hombres salvajes, que también se llaman Drúedain , en sus libros sobre la Tierra Media . De acuerdo con el legendario de Tolkien, otros hombres, incluidos los rohirrim, confundieron a los drúedain con duendes u otras criaturas de madera y los denominaron como hombres de Púkel (hombres trasgos). Él permite la posibilidad ficticia de que su Drúedain fuera el origen “real” de los hombres salvajes del folklore tradicional posterior.

El poeta británico Ted Hughes usó la forma wodwo como el título de un poema y un volumen de 1967 de sus obras completas.[33]

Interpretaciones

Las versiones distorsionadas de los simios pueden haber contribuido a la concepción antigua y medieval del hombre salvaje. En su Historia Natural, Plinio el Viejo describe una raza de salvajes , criaturas salvajes en la India que tenían cuerpos humanoides pero una capa de pelo, colmillos y sin capacidad para hablar, una descripción que se ajusta a los gibones indígenas de la zona.[20] El antiguo explorador cartaginés Hanno el Navegante (500 antes de Cristo) informó de un encuentro con una tribu de hombres salvajes y mujeres peludas en lo que pudo haber sido Sierra Leona; sus intérpretes los llamaron “Gorillae”, una historia que más tarde dio origen al nombre de las especies de gorilas y que, de hecho, podría haberse relacionado con un gran simio.[20] [34] Del mismo modo, el historiador griego Agatharchides describe lo que pudieron haber sido los chimpancés como tribus de ágiles, promiscuos “comedores de semillas” y “comedores de madera” que viven en Etiopía.[35]

Como su nombre lo indica, la característica clave del hombre salvaje es su salvajismo. Los ciudadanos “civilizados” consideraban a los hombres salvajes como seres del desierto, y como tal representan la antítesis de la civilización. La académica Dorothy Yamamoto ha notado que el “desierto” habitado por el hombre salvaje no indica realmente un lugar totalmente fuera del alcance humano, sino la zona liminal al borde de la civilización, el lugar habitado por cazadores, criminales, ermitaños, pastores, y otros que frecuentan los márgenes de la actividad humana.[36] Otras características desarrolladas o transmutadas en diferentes contextos. Desde los primeros tiempos, nuestras fuentes asociaban a los hombres salvajes con la vellosidad; en el siglo XII, casi invariablemente se describía que tenían una capa de pelo que les cubría el cuerpo entero, excepto las manos, los pies, las caras sobre sus largas barbas y los senos y las barbillas de las hembras.[37]

En Canzo ( Brianza, Lombardía, Italia), durante la fiesta de Giubiana (una fiesta medieval de enero), el personaje de Wildman ( Omm selvadegh ) también está presente como un hombre enmascarado de madera completamente cubierto por hojas de hiedra. Su boceto consiste en distribuir nueces a los niños y bailar con la Anguana (duende femenino acuático). Representa el equilibrio entre lo natural (por ejemplo, el personaje del Oso – Urtzu ) y el poder humano (por ejemplo, el personaje del Cazador – Kashadoor ) y una figura positiva opuesta a las Brujas ( Strii picitt ).

Es posible que el folclore popular del hombre salvaje tenga su origen en una memoria cultural de pueblos agrícolas que conviven con cazadores-recolectores en el Neolítico o más tarde, cuya evidencia fósil sugiere que fue de 2,000 años en el norte de Europa.[38] Tácito (57-117 dC) incluso describe a los fenni de Europa oriental como forrajeadores primitivos al final de su Germania , lo que indica que el estilo de vida todavía estaba activo en las partes más remotas de Europa durante el siglo I d. El folklore del hombre salvaje se encuentra ampliamente en el tiempo y la geografía en el norte y el este de Europa, y puede ser anterior a los primeros registros escritos considerablemente, como lo hacen muchas figuras tradicionales. Por ejemplo, las figuras de la mitología irlandesa precristiana continuaron en formas diminutas junto a la cultura cristiana, y las deidades griegas continuaron siendo utilizadas como íconos en la Gran Bretaña victoriana; de este modo, el woodwose podría ser la encarnación mitológica de las interacciones pasadas con las últimas sociedades de forrajeo de Europa.

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Yowie

Yowie

La Misteriosa Leyenda del Bigfoot Australiano

16 Septiembre, 2015 – 22:26 Bryan Hilliard

Antiguas pinturas rupestres Aborígenes de los míticos Quinkins/Yowies. Laura, Australia. ( Public Domain )

En 1804, fue publicado el libro de John Pinkerton Geografía Moderna – Descripción de los Imperios, Reinos, Estados y Colonias: con sus Océanos, Mares e Islas: En todas Partes del Mundo. En él hay un comentario que se refiere a cierta población de Aborígenes que habitaba la Bahía de Sidney junto con otra tribu. Se les describe como de nariz chata con anchas fosas nasales; cejas espesas y ojos hundidos. Sus bocas eran de una ‘anchura prodigiosa’ con labios gruesos y mandíbulas prominentes. Los aborígenes se referían a ellos como a un pueblo completamente diferente: los Yahoos o Yowies, palabras que significan “gente peluda”.

Los Dos Grupos de Yowies de Australia

La tribu Kuku Yalanji del Norte Tropical de Queensland, al norte de Australia, cree en la existencia de esta criatura. Sus miembros afirman que coexistieron con el Yowie durante siglos, y conservan un largo y detallado historial de ataques de estos seres en sus leyendas. El Yowie es el equivalente de la criatura a la que los Nativos Americanos del Noroeste llaman Sasquatch.

Los relatos históricos nos hablan de dos tipos de Yowie australianos, siendo el más destacado el Gigantopithecus. Éste es el de mayor tamaño de los dos, y se dice de sus individuos que medían entre 1,80 y 3 metros de altura, llegando a pesar más de 400 Kg. Se le describe como un ser misterioso, que se asemejaría a un hombre-simio enorme cubierto de pelo, con garras en lugar de manos. Comparado con el Sasquatch norteamericano, se cree que el aspecto de su rostro y cabeza es más simiesco, aunque también caminaría erguido. Su temperamento ha sido descrito como más agresivo y peligroso respecto a los humanos. La otra especie de Yowie es descrita como más pequeña, entre 1,20 y 1,50 metros de altura. Aunque la mayor parte de la población es escéptica respecto a estos relatos, algunos creen que se trata de una antigua especie de homínido que escapó a la extinción. Estos homínidos aparecen dibujados en algunas pinturas rupestres de la zona como figuras altas y peludas, junto a otras figuras humanas más pequeñas que representan a los propios Aborígenes.

Estatua de un Yowie en Kilcoy, Queensland, Australia ( Wikimedia Commons )

Contactos con el Yowie: Avistamientos en el Transcurso de los Años

El contacto de los europeos con el Yowie se cree que comenzó con la llegada de la Primera Flota a la Ensenada de Sidney en 1788. A principios de la época colonial, los Aborígenes a menudo advertían a los colonos británicos de que tuvieran cuidado con criaturas simiescas que acechaban ocultas en las escarpadas montañas y los espesos bosques del continente. Un relato en particular, que llegó a Londres en una carta en 1820, hablaba de un encuentro con la criatura en 1789 por parte de varios presos y un grupo de marinos que había salido de caza. Los hombres habían matado un puñado de wallabies y estaban regresando a su asentamiento cuando, en lo alto de una colina cercana, avistaron un animal que les observaba oculto entre los árboles y que más tarde afirmaron que era el doble de alto que un hombre ordinario.

Bahía de Sidney, Primera Flota, 1788, Australia (NewStars)

El primer avistamiento del Yowie en el sur de Australia del que se tiene noticia tuvo lugar en la isla Philip, Victoria, en 1849. Durante este encuentro, varias personas observaron una criatura de la que dijeron que medía 6-7 pies de alto (1,80 – 2,10 metros), y que parecía un cruce entre un babuino y un humano. Según explicaron los testigos, en ese momento, la criatura estaba sentada sobre la orilla del lago, momento en el que le dispararon.

La misteriosa fotografía tomada por Rich Jones en Batlow, Nueva Gales del Sur. Según algunos, la oscura figura que parece estar sentada al fondo a la izquierda es un Yowie (1932) ( Youtube)

Probablemente uno de los más extraños y polémicos avistamientos llegó bajo la forma de una fotografía tomada en 1936. Es parte de una serie de imágenes captadas por Rich Jones cuando trabajaba en un aislado campamento de leñadores en Batlow, población situada en los montes Snowy de Nueva Gales del Sur, 450 kilómetros (279,6 millas) al sudoeste de Sidney. En la imagen se puede observar lo que parece ser una criatura de gran tamaño sentada, con las manos sobre su regazo, detrás de dos hombres que están sentados sobre un tronco. Análisis posteriores de esta foto supuestamente demuestran que lo que parece ser la cabeza de la criatura descansa cerca de su pecho y mira hacia abajo. Esta impresión se debe a una pareidolia provocada por la presencia de árboles, ramas y follaje del bosque que se observa al fondo.

Otro bien conocido incidente ocurrió en Diciembre de 1979, cuando una pareja del lugar, Leo y Patricia George, se aventuraron en el interior del bosque y se encontraron con el cadáver mutilado de un canguro. Más tarde aseguraron que el culpable se encontraba a solo unos cuarenta pies (unos doce metros) de distancia, y lo describieron como una criatura de unos diez pies (tres metros) de altura, cubierta de pelo, que se detuvo para mirarles fijamente poco antes de perderse en la espesura.

El Yowie no es la única criatura de la historia de Australia que se ha topado con el escepticismo académico acerca de su existencia. Cuando los colonos europeos enviaron por primera vez un ejemplar de ornitorrinco a Londres, los científicos quedaron desconcertados por su sorprendente (para un mamífero) capacidad para poner huevos, su pico de pato, su cola de castor y sus garras de nutria, por lo que llegaron a la conclusión de que se trataba de algún tipo de falsificación. Pero cuando fueron recibiendo más ejemplares, los científicos no tuvieron más remedio que aceptar que era real.

Pintura de un ornitorrinco, John Lewin, Nueva Gales del Sur, Australia (1808) (Wikimedia Commons)

A día de hoy, los avistamientos del Yowie parecen darse principalmente en las regiones costeras centrales y meridionales de Nueva Gales del Sur y en la Gold Coast de Queensland (la zona de las Montañas Azules justo a las afueras de Sidney es un lugar frecuente de avistamientos)

Un experto en el tema, Rex Gilroy, afirma haber investigado más de 3.000 casos y cree que el Yowie está relacionado con el Bigfoot norteamericano. En comparación, en Norteamérica ha habido miles de avistamientos en la historia moderna (3.313 en 92 años según una web). La investigación llevada a cabo por Gilroy para diversos periódicos y revistas en los años 70 dio a conocer a esta criatura al gran público. A pesar de los numerosos avistamientos y relatos de testigos, algunos investigadores han llegado a la conclusión de que las pruebas de la existencia del Yowie son tan escasas que este ser de leyenda probablemente sea un fraude.

En el año 2006, se publicó un libro con todo lo que hace falta saber sobre este tema titulado El Yowie: En Busca del Bigfoot Australiano obra de los autores Tony Healy y Paul Cropper. Healy y Cropper admiten que existen muy escasas pruebas que apoyen la existencia de una criatura así. No se han encontrado huesos, rara vez huellas, y se dispone de muy pocas fotografías o películas, tal y

Achi, Vasitri y Kanimas

Achi, Vasitri y Kanimas

Vasitri o Diablo Grande

Vasitri – Encontrado en las selvas de Venezuela, estos humanoides salvajes y peludos se piensan para ser descendientes de seres humanos prehistóricos tales como erectus o neanderthalensis. Ellos son considerados como malvados y salvajes por las poblaciones locales de los humanos modernos, y se dice que hacen lanzas artesanales y otras armas primitivas con las que matan a sus presas. A veces se dice que comen carne humana y llevan a mujeres humanas para la cría.

De Loys Ape – Mono Grande Otro enigma criptozoológico muerde el polvo como el famoso Loys Ape resulta ser sólo un mono araña
by Davy Russell, Editor
29 JUNE 2001

Desconocidas criaturas hominoides han sido reportadas en numerosas ocasiones a través de las selvas de América del Sur. Las leyendas de los Didi, Vasitri, y el Mono Grande circulan en la región. Una evidencia que apoya la existencia de una versión sudamericana de bigfoot es la famosa fotografía de Loys Ape, fotografiada por un geólogo suizo, el doctor François de Loys en algún momento entre 1917 y 1920. Según De Loys, él y su expedición descansaban cerca del río Tarra en la frontera de Venezuela y Columbia. De repente, fueron atacados por dos criaturas parecidas a los simios de 5 pies de altura que agitaban las ramas amenazadoramente y arrojaban heces a los hombres. En la defensa, los hombres de Loys lucharon, disparando y matando a la hembra. El macho herido escapó de nuevo a la selva. El mono tenía extrañas características humanas, lo que llevó a De Loys a fotografiar a la criatura sentada en una caja, es el cadáver apoyado con un palo. Se dice que la criatura fue comida por los hombres hambrientos, destruyendo así todas las pruebas excepto la única fotografía controvertida.

Casi una década pasó antes de que la imagen se hiciera pública. Fascinado por la fotografía, un amigo de de Loys, el Dr. George Montandon publicó la imagen alegando que era un tipo de mono sudamericano que llamó “Ameranthropoides loysi”.

Los científicos se apresuraron a desmentir las afirmaciones del doctor Montandon. Un tal escéptico, sir Arthur Keith, proclamó que la fotografía era un engaño que representaba nada más que un mono de araña con su cola escondida detrás de la caja en la que se sentó. También señaló que la fotografía no tenía indicaciones del tamaño de la criatura. Muchos especularon que la caja era de 20 pulgadas de alto, y basado en ese cálculo, el mono sería casi 5 pies de altura. Sin embargo, la altura promedio para un mono araña es entre 15 y 27 pulgadas, su cola medir 20-35 pulgadas de largo.

Ivan T. Sanderson, respetado investigador de Fortean y autor de varios libros sobre el tema, también encuentra fallas en la afirmación de Montandon. Sanderson escribe en su libro Abominable Snowmen: Legend Come To Life, “… esta foto producida por el Dr. Francios de Loys es obviamente la de un mono araña…”. Después de calcular el tamaño real de las criaturas, continúa diciendo: “Así, este animal, con su cabeza empujada hasta un grado no natural por un palo, mide unas 27 pulgadas, es un mono araña de tamaño normal, pero ni siquiera grande. La fotografía original no es sólo un caso de identidad equivocada, es un engaño absoluto, y un desagradable en eso, siendo un engaño deliberado…”

A pesar del escepticismo que rodea a esta fotografía, otros sostienen que la criatura no es sólo un mono araña normal. El animalista Michael T. Shoemaker escribe: “El examen de la foto revela una mezcla extraña, pero lógica, de características de diferentes géneros. La nariz plana, con las fosas nasales muy separadas y abocinadas hacia fuera, es característica de los monos del Nuevo Mundo… Otras características que sugieren fuertemente un mono araña son las crestas redondas que rodean las órbitas de los ojos, el pelo largo, y los extremadamente largos dedos de las manos y los pies. Por otra parte, muchas de sus características contradicen tal identificación… Comparado con otros simios antropoides, el cuerpo de la criatura es como un gibón, pero sus miembros y pulgares reducidos son más parecidos a los de un orangután… Las características más extraordinarias se encuentran en la forma de la cabeza. Los monos araña tienen una cara distintivamente triangular, con un pronunciado prognatismo. La cara de la criatura es ovalada, con su mitad inferior mucho más pesada, y con mandíbulas más poderosas, que la de un mono araña. La criatura también tiene poco o ningún prognatismo… Aunque muchos monos del Nuevo Mundo tienden a tener una frente más prominente que los monos del Viejo Mundo, ninguno tiene una frente tan desarrollada como la frente de esta criatura.

Es interesante observar que el Dr. Montandon era un racista conocido y groseramente antisemita, y sostenía una creencia que las diversas razas evolucionaron de diversos monos. En una carta a la Anomalist Magazine publicada en el número de otoño de 1996, el criptozoólogo Loren Coleman escribe que el Dr. Montandon utilizó la fotografía para proporcionar evidencia de su hipótesis racista, sugiriendo que los indígenas descendían de Ameranthropoides loysi.

Por lo tanto, parece que un enigma criptozoológico más muerde el polvo. Aunque, como la fotografía de de Loys ha sido debunked a fondo, no permite que el caso de los monos del sur americanos sea cerrado oficialmente. Numerosos avistamientos del Mono Grande (o “mono grande”) han sido reportados en las selvas de Sudamérica. Los nativos hablan de una criatura parecida a un simio bipedal de 5 pies de altura que a menudo se dice que es peligrosa. Los testigos creíbles también reportaron encuentros con estas criaturas, el informe más reciente de Gary Samuels en 1987. Como un micólogo que trabajaba para el Jardín Botánico de Nueva York, estaba recolectando especímenes de hongos en Guyana. Después de escuchar pasos, Samuels levantó la vista para ver a un simio bipedal de 5 pies de altura cerca.

© Davy Russell, Editor XProject Magazine

Credit Source: Adam Wilder, Washington