Este Mundo, a veces insólito

Peludos

Peludos – Homínidos

Aquí se trata y relacionan uno de los “seres-homínidos”, estudiados por la Criptozoología.

La Criptozoología no es una rama reconocida de la zoología ni de ninguna otra disciplina científica. Es un ejemplo de pseudociencia debido a que confía fuertemente en pruebas anecdóticas, relatos y supuestos avistamientos. El objetivo de esta disciplina es la búsqueda de supuestos animales considerados extintos o desconocidos para la ciencia, en algunos casos teniendo orígenes en la mitología y el folclore. La Criptozoología ha recibido poca consideración por la comunidad científica y el escepticismo científico, quienes la consideran una pseudociencia.

Se hace una relación de aquellos seres con una apariencia cuasi humana, que dicen han aparecido en todos los rincones de la Tierra, y desde hace cientos de años. Generalmente tienen varios rasgos comunes, son huidizos, suelen estar cubiertos por una gran cantidad de pelo, pero sobre todo: realmente no existen. Siempre hay descripciones de gente que ha visto… Pero se han realizado muchas expediciones e investigaciones que no han encontrado nada, a lo sumo alguna huella (la puede haber realizado cualquiera), algún resto óseo o capilar, que nunca se ha podido identificar fehacientemente. El tamaño de las descripciones, varía desde el tipo pigmeo hasta el tipo gigante; su aspecto varía desde el del mono hasta el del oso. Los científicos piensan de que en caso de que existieran pudieran ser elementos perdidos y aislados de: Neandertal, Australopithecus, Gigantrophus, Sinopithecus (parientes prehistóricos, pero de doble tamaño de los papiones) etc. Naturalmente cualquier dibujo/imagen de estos seres, es producto de la mente del artista.

Se describen aquí por el interés social, que de vez en cuando alguno de ellos despierta. Siempre recordando que sólo son elementos de leyendas y/o mitologías locales.

Nombre Lugar Características
Achi, Vasitri y Kanimas Venezuela Son malhumorados, carnívoros.
Agogwe Mozambique y Costa de Marfil y Tanzania Pequeño bípedo, de 1,2 m de altura, cubierto de pelo rosáceo.
Agropelter Canadá – USA Ser simiesco de 1 m.
Almas Mongolia y Rusia Generalmente bajos, cubiertos de un pelo parecido al del camello, largos brazos, mandíbula inferior sin barbilla, orejas puntiagudas grandes y hacia atrás, con una protuberancia en la parte trasera del cuello.
Amomongo Filipinas Simio humanoide
Ape-Man USA – Arkansas Parecidos a monos grandes
Ban-Manush Bangladesh De 6 metros de altura
Barmanou Pakistán Ser peludo, parecido a los monos aulladores, vive en las zonas salvajes de norte de Pakistán. Jordi Magraner (Francia) dio los primeros testimonios.
Basajarau España – Aragón Llamado: Bonjarau o Bosnerau. Es el Basajuan vasco.
Basajuan España – País Vasco Mitología. Con pareja femenina: Basandere
Batutut Borneo y Malasia Ujit o Nguoi Rung
Big Grey Man Escocia Humanoide de más de 3 m, con ciertos poderes.
Tokoloshe Zulúes Similar al Kikomba
Toonijuk Canadá y Groelandia Mono-hombre corpulento
Ucumar Argentina y Chile De baja estura y hábitos vegetarianos. Versión del Jucumari.
Urayuli Alaska Gigantes de pelaje negro, marrón o blanco.
Wendigo Canadá y USA Mitología en Los Grandes Lagos
Wudewasa Europa Etimología y semiótica del hombre salvaje
X Kenia Jacqueline Roumeguere Eberhardt, recogió de los masai, referencias de hasta cinco clases distintas, generalmente altos y rubios, negros, etc.
Yahoo Australia Monstruo que habita en los territorios de Nueva Gales del Sur y de Queensland
Yereen China Descrito en 1430, en la cadena montañosa Tien Shan. Se emprendió una gran cacería en 1976, solo se descubrieron algunas huellas.
Yeti Nepal e Himalaya Jigou o Migou para los tibetanos del Himalaya
Yosi o Yoshil Argentina De la Patagonia. Vegetarianos de cuerpo musculoso, con pelo corto, a veces cubierto con pieles, y generalmente pacíficos.
Yowie Australia Criatura gigante y peluda. Rex Gilroy ha compilado tres mil apariciones desde 1795. En Sidney Cove, en Nueva Gales del Sur.
Zana Cáucaso Mujer yeti

 

Big Grey Man

Big Grey Man

Fear liath

Am Fear Liath Mòr (también conocido como El Gran Hombre Gris de Ben MacDhui o simplemente El hombre Gris (Big Grey Man)) es el nombre de una presencia o criatura que se dice mora la cumbre y pasos de Ben MacDhui, el pico montañoso más elevado de los Cairngorms y el segundo pico más alto de Escocia. La evidencia de la existencia de esta supuesta criatura solo se limita a algunos avistamientos y unas pocas fotografías de huellas extrañas, que se le atribuyen a este ser.

Tradicionalmente se lo consideraba un ser sobrenatural, pero los criptozoólogos han comparado al Am Fear Liath Mòr con el yeti del Himalaya y el Sasquatch o Piegrande de Norte América, y algunos creen que representan homínidos relictos. Sin embargo, las referencias a ‘Hombres Grises’ salvajes en Escocia y criaturas similares en otros sitios en las Islas Británicas, a veces llamados Wudewas o ‘Hombres de los bosques’, solo se remontan al siglo XIII.

La cumbre de Ben Macdui

Aunque ha habido muchos supuestos encuentros con Am Fear Liath Mòr, pocos testigos han visto a la criatura. Aquellos que lo describen como una figura extremadamente alta cubierta de pelo corto, o como una presencia invisible que causa sentimientos incómodos en las personas que trepan la montaña.[2] Otros testigos oculares lo describen como un humanoide grande de más de tres metros de altura y con una piel de tonos oliváceos, brazos largos y hombros anchos.[3] La evidencia de la existencia de esta criatura se limita a varios avistamientos y algunas fotografías de huellas inusuales.[2]

Debido a su tamaño anormal en comparación con otros seres similares a los simios, los criptozoólogos lo han colocado en un grupo separado que consiste en primates similares llamados acertadamente “Verdaderos Gigantes”, un término acuñado por el criptozoólogo Mark A. Hall.[4] Además, casi todos los informes de Am Fear Liath Mòr incluyen el sonido de pasos crujiendo en la grava justo fuera de la vista. [5]

Se lo describe como que tiene una serie de características que lo hacen parecer más una criatura de la mitología o lo sobrenatural, en lugar de un tema adecuado para la criptozoología . Parece tener poderes paranormales, como controlar la niebla y causar un miedo tan extremo en los seres humanos y los animales que saltan de los acantilados o incluso mueren tratando de escapar. Al Gran Hombre Gris se le atribuye la capacidad de manipular las emociones, como causar a sus víctimas gran temor, desesperación o el deseo de suicidarse. Algunos “encuentros” reportados con Big Grey Man se basan solo en experiencias con emociones extremas y / o niebla extraña mientras suben a Ben Macdhui, y no en reclamos de ver realmente a un gran monstruo peludo.

En apariencia, Big Grey Man se asemeja a un humano enorme, de al menos seis metros de alto, cubierto por todas partes con una gruesa capa de pelo o pelo. Él generalmente se describe como gris, a veces como marrón. La cabeza y el cuello son desproporcionadamente grandes en comparación con el resto del cuerpo. Las orejas son puntiagudas. Los dedos de los pies son muy largos, más parecidos a los dedos que a los pies, y terminan en garras grandes y afiladas. El Gran Hombre Gris tiene patas largas, pero los brazos no son más proporcionales al resto de su cuerpo que lo que serían en un ser humano. En apariencia general, se lo describe como mucho más cercano al hombre que a los simios. El Gran Hombre Gris camina muy erguido, sin encorvarse ni agacharse como algunos humanoides velludos. En algunos avistamientos, usa un sombrero de copa. A menudo está envuelto por la niebla o la niebla, que parece venir con él y retirarse cuando se retira.

Se han reportado avistamientos desde al menos los 1700 y continúan hasta nuestros días. Varios alpinistas famosos han jurado que el Gran Hombre Gris es real por sus encuentros personales. Las huellas han sido fotografiadas, pero son anormales incluso para una criatura tipo Bigfoot. Las impresiones de 19 pulgadas son casi tan anchas como largas.

Cabe señalar que las variaciones de ortografía entre las versiones de inglés estadounidenses y británicas a veces dificultan la búsqueda de información sobre Big Grey Man. La mayoría de los autores estadounidenses escriben “Big Grey Man”, mientras que los autores europeos escriben “Big Grey Man” (“gris” se escribe con “e” en Gran Bretaña).

The Big Grey Man es bastante similar al Grey King of Welsh folklore. Ambos seres habitan en las montañas, son considerados siniestros, manipulan emociones y son grandes monstruos peludos que bordean el mundo de los espíritus, que parecen más sobrenaturales que biológicos.

Avistamientos

El relato más antiguo conocido de un presunto avistamiento del Greyman data de 1791, y proviene de un poeta llamado James Hogg. Se dice que el poeta atendía ovejas a Ben MacDhui cuando vio a la criatura:

“Era un gigante negro gigante, de al menos diez metros de alto, e igualmente proporcionado, y muy cerca de mí. De hecho, me sentí impotente con asombro y terror”.

Encuentro con el Greyman. (ascensionearth2012.org )

Aterrorizado por lo que vio, Hogg huyó de su casa, regresando al día siguiente para recoger sus ovejas. La criatura regresó, y esta vez, se dice que Hogg decidió realizar un pequeño experimento. El poeta se quitó el sombrero y vio que la criatura también hacía lo mismo. Por lo tanto, Hogg llegó a la conclusión de que era su propia sombra en la niebla lo que le aterrorizó el día anterior.

El primer encuentro registrado con Am Fear Liath Mòr fue reportado en 1891, pero no se hizo público hasta 1925.[6] En 1925, el notable escalador J. Norman Collie relató una experiencia aterradora que había soportado mientras estaba solo cerca de la cumbre de Ben MacDhui unos 35 años antes. “Empecé a pensar que escuché algo más que el mero ruido de mis propios pasos. Por cada pocos pasos que daba oía un crujido, y luego otro crujido como si alguien estuviera caminando detrás de mí, pero tomando pasos tres o cuatro veces más largos que yo.”[2] Collie no pudo distinguir la fuente de los ruidos a causa de la niebla, y continuó “… [mientras] el extraño crujido, sonaba detrás de mí, me invadió el terror y me puse de pie, tambaleándome ciegamente entre los cantos rodados por cuatro o cinco millas “.[citación necesitada]

La cuenta de Collie fue reportada en la prensa local y seguida de una correspondencia sobre el tema. Norman G. Forbes informó que había escuchado un misterioso ruido metálico mientras escalaba Braeriach en la niebla del verano. Resultó ser dos ciervos. Señaló que los Cairngorms “tienen un poder extraordinario para inducir una sensación de inquietud” y “la mente, sola en lugares solitarios, crea muchas cosas a partir de su imaginación”[cita requerida].

Sin embargo, algunos escaladores también han informado experiencias similares, muchos describiendo sentimientos incontrolables de miedo y pánico, algunos viendo una gran figura gris detrás de ellos, y otros solo oyen sonidos. Por ejemplo, en 1904 el escalador Hugh D. Welsh escuchó inexplicables “pasos arrastrando los pies” cerca de la cumbre de Ben Macdhui y tuvo “una inquietante sensación de aprensión”, mientras que en 1945 Peter Densham, un montañista y trabajador de rescate, escuchó “un crujido”, y fue “vencido por un sentimiento de aprensión” y en 1948 Richard Frere, un escalador, escribió sobre su sensación de “una Presencia, absolutamente abstracta pero intensamente real” en la montaña y escuchó “una nota de canto intensamente alta”.[7]

En 1958, el naturalista y alpinista Alexander Tewnion publicó un encuentro en la revista The Scots:

… En octubre de 1943, pasé diez días escalando solo en Cairngorms… Una tarde, justo cuando llegaba al montículo de la cumbre de Ben MacDhui, la niebla se arremolinaba sobre Lairig Ghru y envolvía la montaña. La atmósfera se volvió oscura y opresiva, un viento feroz y amargo se movió entre los cantos rodados, y… un extraño sonido resonó a través de la niebla, parecía un fuerte paso. Luego otro, y otro… ¡Una forma extraña se alzó, retrocedió, vino hacia mí! Sin dudarlo, saqué el revólver y disparé tres veces contra la figura. Cuando todavía estaba encendido, me volví y recorrí el camino, alcanzando a Glen Derry en un tiempo que nunca he superado. Puedes preguntar si realmente fue el miedo a Laith Mhor. Francamente, creo que fue.[5]

Explicaciones

Los psicólogos han propuesto ilusiones, alucinaciones o interpretaciones erróneas del estímulo natural provocado por el agotamiento o el aislamiento.[8] Los infrasonidos, que pueden ser generados por el viento, pueden causar sentimientos de inquietud y ansiedad en algunas personas y frecuentemente se relacionan con avistamientos paranormales.[citación necesitada]

Una ilusión óptica conocida como el espectro Brocken es una explicación plausible para algunos elementos visuales de la leyenda de Big Grey Man.[9] Un espectro de Brocken, “espectro de montaña” puede ocurrir en ciertas condiciones atmosféricas cuando el sol está en un ángulo particular. La sombra del sujeto puede ser arrojada a un banco de nubes a su alrededor, creando la ilusión de una gran figura humanoide sombría.[10]

El poeta James Hogg encontró un espectro de Brocken en Ben MacDhui ya en 1791, describiendo “un gigante negro gigante, de al menos diez metros de altura, e igualmente proporcionado, y muy cerca de mí. De hecho, me sentí impotente con asombro y terror”. El terror de Hogg se calmó cuando observó que la figura hacía los mismos gestos que él, y se convenció de que era simplemente su propia sombra.[5] El alpinista británico Frank Smythe declaró que había observado su sombra proyectada como un Espectro de Brocken a través de la niebla sobre Ben Macdhui.[11]

Fotos de una sombra tomada en Ben MacDhui ( america.pink )

Se dice que el testimonio del profesor causó sensación, y pronto, otros excursionistas también informaron que han tenido experiencias similares en Ben MacDhui. Sin embargo, ellos no compartieron sus historias antes de esto debido al temor al ridículo. La mayoría de las historias sobre el Greyman giraban en torno a estos elementos: la sensación de que alguien está siendo seguido y los sonidos percibidos como pasos siguientes. Tales sonidos podrían haber sido producidos por uno de los muchos animales que viven en Ben MacDhui, y no necesariamente por una criatura desconocida como el Greyman.

Avistamientos de criaturas

Pocos avistamientos del Greyman se han hecho alguna vez, y las pruebas físicas más cercanas que parece que tenemos de esta criatura son sus supuestas huellas. En su libro, Romantic Strathspey , James A. Rennie escribió que había visto y fotografiado grandes huellas en la nieve en el Valle de Spey, a unos 24 km (15 millas) de Ben MacDhui. En una ocasión posterior, Rennie tuvo la oportunidad de ver cómo se formaron las huellas. Estas huellas, según el autor, no estaban formadas por alguna criatura misteriosa, sino por la precipitación.

Ilustración del Greyman ( ascensionearth2012.org )

Hay pocos lugares en Cairngorms donde este fenómeno se puede ver con certeza (y aún así no hay garantía) ya que requiere acantilados para dar la elevación necesaria para llegar por encima de la nube. Uno de esos lugares que a menudo aparece en las historias de Big Grey Man es Lurchers Crag. Estos acantilados de 1000 pies vigilan la entrada norte del Larig Ghru (el paso principal a través de los Cairngorms) y es muy posible que el Espectro de Brocken haya sido visto en esta área e interpretado como alguna otra presencia mundial.

Otra explicación puede ser de naturaleza menos científica y más difícil de definir, sin embargo, puede ser la esencia de la historia. Ese es el Gran Hombre Gris es una manifestación del espíritu del lugar, transformado por la imaginación en un ser real. Desde el comienzo de la historia humana, hemos transferido características y formas humanas al mundo que nos rodea. Desde las religiones tempranas hasta el presente, el antropomorfismo nos ha ayudado a describir lo desconocido; El paganismo convirtió las estaciones en personajes, el sintoísmo adora a los dioses de lo cotidiano, mientras que hoy damos nombres a nuestros autos y les imprimimos una personalidad. Entonces, ¿por qué no las montañas?

Las personas tienen diferentes grados de agudeza sensorial; algunos tienen una visión 20:20 mientras que otros pueden escuchar caer un alfiler. Con esto en mente, es plausible que algunos sean capaces de “leer” signos demasiado sutiles para los demás y puedan “sentir” el espíritu de un lugar. ¿Su antropomorfismo de los Cairngorms creó el mito del Gran Hombre Gris?

Ben Macdhui es la montaña más grande de Cairngorms y la segunda más alta del Reino Unido. La cumbre se eleva desde la parte sur de una enorme tierra subártica única en las Islas Británicas. Es un ambiente hostil donde no crece nada excepto las plantas alpinas más resistentes. Cuando la nube rueda en las cumbres se puede envolver durante días, en invierno el débil sol del norte a menudo no penetra las profundas cañadas durante semanas. En momentos como este, la meseta sin rasgos está en su punto más elemental: gris arriba y abajo, el ambiente perfecto para un “Gran Hombre Gris”.

Tikoloshe

Tikoloshe

El Tikoloshe, Tokoloshe o Hili (proveniente del Xhosa, utyreeci ukujamaal) es el nombre de una criatura de la mitología zulú.

Origen

En la mitología zulú se cree que el Tikoloshe es un pequeño monstruo malvado, de aspecto peludo, que tiene la apariencia de una especie de cruce entre un felino, un zombi y un goblin, es creado por un chamán a partir de un cadáver humano.12​ La creencia está especialmente extendida en todo el sur de África, y más concretamente en Sudáfrica.3

Área que sería habitada por el Tokoloshe

Leyenda

Tokolosh, Tikoloshe o Hill, es el nombre dado por las tribus de Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe, es un espíritu de la naturaleza maligna. Se dice que el Tokoloshe es creado a partir de cadáveres por los chamanes en busca de venganza, en cuyo caso sólo la persona maldita es capaz de ver el Tokoloshe.

Representación tradicional de un Tokoloshe

Aunque ésta es la descripción del Tokoloshe que es tan frecuente hoy en día, parece haber sido originalmente más bien una especie de espíritu de agua, antes de ser considerado un zombi pequeño.

Actualmente a este ser se le describe como una criatura que se asemejaría a un mono por su pelo y que sería el tamaño de un niño pequeño, el cual poseería gran fuerza en relación a su tamaño pequeño. Sin embargo, sería capaz de cambiar de forma y desaparecen al ingerir una piedra. Su pequeño tamaño y la malevolencia parecen ser equivalentes a nuestra cultura occidental al Gremlin. Sin embargo, sería más exacto verlo como una mezcla de características entre un zombie, un gremlin y un poltergeist. Se dice que además sería aficionado a la cuajada y huevos frescos, que roba en graneros de aldeas remotas.

Igualmente en ciertas descripciones, se describe más parecido a un oso de peluche que a un mono y tendría un reborde óseo que se extiende desde la parte superior de su cráneo en su parte inferior del cuello, que le permitiría acabar con un buey con un golpe de cabeza. A veces se dice que había un agujero en la cabeza, creado con la ayuda de un bastón de metal al rojo vivo, y dos cuencas vacías en lugar de ojos. Otras versiones lo presentan como una criatura similar a Pie Grande o el Yeti.

Su leyenda es muy prevalente en las regiones donde se supone que vive, y con una gran importancia. Se observa a menudo por los pastores que pastorean sus rebaños al amanecer y por los niños, que se burlan a menudo.

La existencia de este ser, preocupa mucho a la población rural, ya que se le atribuye muchos secuestros de niños, violaciones y matanzas de ganado. También muerde los dedos de las personas que duermen, por lo que es habitual en algunas áreas, subir las camas a dos metros con ladrillos para que estén fuera del alcance del Tokoloshe. Según la leyenda Zulú, los que ven un Tokoloshe nunca lo deben revelar a nadie, de lo contrario la criatura volverá a aparecer para vengarse.

La visión de un artista correspondiente a la descripción de un Tokoloshe

A pesar de ello, la existencia del Tokoloshe nunca se ha establecido, su leyenda es muy prevalente en las regiones donde se supone que vive, y con una gran importancia. Se observa a menudo por los pastores que pastorean sus rebaños al amanecer y por los niños, se burlan a menudo.

Finalmente, algunos argumentan, que el Tokoloshe es una criatura alienígena llegada a la Tierra hace mucho tiempo, pero nada concreto parece apoyar esta hipótesis.

Algunos zulúes (y otras tribus del sur de África) son todavía supersticiosos cuando se trata de cosas como el tokoloshe supuestamente ficticio, una criatura peluda creada por un mago para dañar a sus enemigos (también conocida por violar mujeres y morder los dedos de los pies).

Según la leyenda, la única forma de mantener el Tokoloshe alejado por la noche es colocar un ladrillo debajo de cada pata de la cama. En 2009 hubo muchos casos generalizados de una mujer tokoloshe de tamaño humano que afirmó tener el nombre de “Livashni”. Esto todavía no se ha descartado como un engaño.

Batutut

Batutut

Homínido críptico

Otros nombres: Ujit, Nguoi Rung

País: Vietnam , Laos y Borneo

Región: Vũ Quang (Vietnam)

El Batutut o Ujit o Người rừng, a veces también conocido como “gente del bosque”, es un cryptid homínido propuesto, supuestamente similar al bigfoot, que se cree habitará la reserva natural de Vũ Quang y otras áreas silvestres de Vietnam, Laos y Borneo septentrional. El Vũ Quang ha sido la fuente de varios mamíferos recientemente descubiertos por el Dr. John MacKinnon. Mackinnon afirma haber observado por primera vez pistas en 1970 que le llevaron a creer que un homínido similar al Meganthropus vive allí (en su lugar, el criptozoólogo Loren Coleman cree que los Batutut son una población superviviente de Homo erectus o Neanderthal [1]). El libro de 1975 de Mackinnon En busca del mono rojo describe sus experiencias y descubrimientos.[2] Un avistaje de 1947 por un colonizador francés se refiere al animal como un L’Homme Sauvage (hombre salvaje). [3] Los eruditos vietnamitas se refieren al animal como el Người Rừng (“hombre del bosque”).[4]

Se describe como siendo aproximadamente 1.8 m (6 pies) alto y cubierto con el pelo excepto en las rodillas, las plantas de los pies, las manos, y la cara. El cabello varía en color de gris a marrón a negro. La criatura camina sobre dos piernas y ha sido reportada solitaria y moviéndose en pequeños grupos. La criatura es la mayoría de las veces avistado buscando comida de frutas y hojas a langers e incluso zorros voladores.

En Borneo, los testigos lo describen como cuatro pies de alto y muy agresivo, matando ocasionalmente a seres humanos y rasgando hacia fuera sus hígados.[5]

En su libro Very Crazy GI – Historias extrañas pero verdaderas de la guerra de Vietnam, Kregg PJ Jorgenson relata un avistamiento de tal criatura por un equipo de soldados de los EEUU. Los hombres se refirieron a él como un “Rock Ape” que lo reporta como siendo pequeño en estatura, cerca de 5 pies de alto y que tiene un tinte rojizo a su piel. [6]

Según informes, dos Người Rừngs fueron capturados por miembros de las tribus cerca de la provincia Đắk Lắk en 1971. En 1974 un general vietnamita, Hoang Minh Thao, solicitó una expedición para encontrar pruebas de las criaturas, pero no tuvo éxito.[5]

Un profesor Tran Hong Viet de la Universidad Pedagógica de Hanoi, un investigador de Người Rừng, informó en 1982 que encontró huellas similares a las de MacKinnon en 1970, midiendo 28×16 cm., De las cuales hizo moldes.[7] Él había estado haciendo un inventario extenso de la posguerra de recursos naturales, y mientras que recogía especímenes cerca de Chu Mo Ray en el districto de Sa Thầy, él encontró las impresiones. Una foto del molde de la impresión fue publicada más adelante por las noticias de Fortean del mundo (sociedad de la información de Fortean de Japón).[8]

En la 5 ª temporada premier de Syfy Destino Verdad, el anfitrión Josh Gates y el equipo de ir a Vietnam en busca de la Batutut. Gates entrevista a un primatólogo local, Vu Ngoc Thanh, y examina su proyección de una huella. Más tarde, en el Parque Nacional Ke Bang, el equipo de Gates encuentra varias grandes huellas humanas y hace un casting propio que es llevado de regreso a los Estados Unidos y examinado por el investigador de Bigfoot, el antropólogo Jeffrey Meldrum. Meldrum llamó a la imprenta “un descubrimiento significativo” y una de las mejores pruebas que ha visto.

Gary Linderer estaba en una patrulla de seis hombres con las Patrullas de Reconocimiento de Largo Alcance de la 101ª Aerotransportada. Mientras luchaba por el matorral, se encontró con “ojos profundos en una frente prominente… cinco pies de altura, con largos brazos musculosos”. La criatura “caminó erguida con amplios hombros y un torso pesado”. Sus compañeros de batalla le dijeron que acababa de ver un mono de roca, pero Linderer había visto a Rock Apes antes. Esto no era Rock Ape.

First, Charlie. Now this. Unbelievable.

Al igual que el Yeti en el Himalaya, y el Sasquatch avistamientos en toda América del Norte, el Nguoi Rung es un cuento que se cuenta a menudo en la zona, pero a pesar de las interminables visiones y el folclore adjunto a la criatura semi-mítica. Linderer tampoco fue el único testigo. Sargento del ejército. Thomas Jenkins informó que su pelotón fue atacado por estos monos lanzando piedras.

Hacia el final de la guerra, los soldados Viet Cong y NVA informaron de tantos avistamientos de Nguoi Rung, de pelo rojizo y cubierto de pelos, que la secretaría del Partido Comunista de Vietnam del Norte ordenó a los científicos investigar.

El Dr. Vo Quy, un respetado ornitólogo e investigador medioambiental de Hanoi, descubrió una huella de Nguoi Rung en el suelo del bosque e hizo un elenco de ella. El yeso era más ancho que un pie humano y demasiado grande para un mono.

En 1982, otro científico vietnamita, Tran Hong Viet descubrió más huellas, lo que llevó al zoólogo John MacKinnon a investigar la región. MacKinnon llamó a la zona una “pequeña y prístina esquina del mundo desconocida para la ciencia moderna”.

The 1982 Footprint Cast.

En 1969, MacKinnon descubrió huellas de hombre en las selvas de Borneo, que los lugareños llamaron Batatut. Aunque gran parte de la evidencia acerca de la existencia de estos simios es anecdótica, MacKinnon, conocido por su descubrimiento de nuevas especies de mamíferos en Vietnam, cree que existe la posibilidad de que la existencia de una especie de mono previamente desconocida sea real.

El relato de Nguoi Rung reuniéndose con los American GIs en Vietnam fue publicado por primera vez en Kregg P.J. Jorgenson’s Very Crazy, GI: Historias extrañas pero verdaderas de la guerra de Vietnam.

Toonijuk

Toonijuk

Alternativamente conocido como Hairy Man de Alaska, Na’in, y Brushman. El nombre esquimal significa “criatura que hace un grito de bramido”.

Monstruo fabuloso que supuestamente habita en los territorios helados más inhóspitos del norte de Canadá, de Groenlandia y de la isla de Baffin. Como éstos, el toonijuk es un ser con rasgos híbridos de hombre y de mono, corpulento y peludo, de brazos largos y espaldas y piernas anchas. Las plantas de sus pies suelen dejar huellas gigantescas en la nieve. Muchas leyendas esquimales los tienen como protagonistas, les consideran descendientes de una raza de hombres primitivos, y les atribuyen un carácter sumamente pacífico y tímido. Alguna vez han corrido rumores, sin confirmar, sobre el descubrimiento o análisis de sus restos por antropólogos.

Los esquimales dicen que había una gran raza de homínidos peludos y relictos que vivían en la zona cuando aparecieron los esquimales. No eran tan inteligentes como los hombres, y peleaban entre ellos todo el tiempo. Hicieron primitivas herramientas de hueso y piedra y vivieron en primitivos campamentos circulares de grandes piedras con costillas de ballena y techos de piel. Cuando lo vieron los esquimales, fueron tímidos y se retiraron. Los esquimales hasta el día de hoy los llaman Toonijuk.

Los Toonijuk existieron en el siglo XX en Groenlandia, pero los esquimales los obligaron a adentrarse en valles profundos e inaccesibles. Preferían la carne podrida y no sabían cómo secar las pieles, sino que las usaban mojadas como ropa. También usaron pieles como ropa de cama. Fueron reportados por Rasmussen aún en 1910.

Scherman los registra hasta 1902 en la isla de Southampton en Canadá. Toonijuk vivió en casas subterráneas. Tenían un tipo de cerámica de cocina primitiva y algunas armas primitivas. Eran excelentes cazadores que podían llamar juegos por voz o gesto, y eran extremadamente fuertes.

Las ruinas de una aldea Toonijuk fueron encontradas por Scherman en Bylot Island, Canadá en 1955. Encontraron trineos, una zona de enterramiento con enormes rocas sobre los cuerpos y grandes montículos de tierra. También encontraron utensilios, arco y flechas, cuerdas, dardos y lanzas, la mayoría de ellos tallados en hueso. La gente era muy pequeña, solo medía cuatro pies de alto.

El tipo Toonijuk en Alaska se llama Arulataq. Difieren en tener un cabello largo y fluido en comparación con el cabello corto y grueso de los Toonijuk.

Los informes de homínidos grandes y peludos, verdaderos gigantes, en algunos casos, que exceden la altura de la mayoría de los informes de Sasquatch o Bigfoot, son comunes en las áreas desoladas del norte. El criptozoólogo Ivan T. Sanderson señaló que estos casos se extendían desde Alaska hasta Labrador e incluso Groenlandia, y citando el trabajo de otros eruditos, sugirió que muchos de estos pre-amerindios podrían haber ocupado los páramos antes de la llegada de los antepasados ​​de los inuit, cuya tradición habla extensamente sobre ellos. Estas criaturas se describen como salvajes hirsutos y violentos que viven en campamentos construidos con grandes rocas y ballenas (vale la pena señalar en este punto que esta descripción coincide con la dada hace dos mil años por el almirante macedonio Nearchus con respecto a la apariencia y las viviendas de gigante salvajes a lo largo de las costas del Golfo Pérsico). Al escribir extensamente sobre el tema en su libro Things (Pyramid, 1967), Sanderson señala que el nombre inuit para estas criaturas es “Toonijuk”, agregando que este es solo uno de los muchos nombres que se les da (Tornit y Tuunik siendo otros) y que según la creencia nativa, habitan en valles remotos, inaccesibles, de los que raramente emergen. Pero más sobre esto más tarde.

¿Podría haber una conexión entre estas criaturas de pesadilla y los petroglifos “cabeza de diablo” que se encuentran en la zona? El artículo de Fred Bruemmer “The Petroglyphs of Hudson Strait” ( The Beaver , verano de 1973) menciona que los acantilados de la isla Qikertaaluk y sus alrededores representan rostros con cuernos posiblemente dibujados por chamanes inuit hace 500 años. En 1970, según Bruemmer, las excavaciones en Button Point de Bylot Island arrojaron dos grandes máscaras talladas en madera flotante y pintadas con ocre: una de las dos mostraba un rostro de “poder casi demoníaco y ferocidad” que se parecía a los petroglifos.

Basajaun

Basajaun

Basajaun o Baxajaun, el llamado “Yeti Vasco”, es el Señor del Bosque o el “Señor Salvaje”: son unos personajes de la mitología vasca y aragonesa de prodigiosa talla y fuerza, que los primeros pobladores de aquellas tierras encontraron habitando en los montes y bosques más remotos.1​ Su pareja femenina se llama Basandere (Señora del Bosque o “Señora Salvaje”).

Habitaban en los bosques de Gorbea (Álava) y también en la Selva de Irati (Navarra) y en la zona de Ataun, en Guipúzcoa. Caminaban de forma humana, con el cuerpo cubierto de pelo y una melena muy larga que les llegaba hasta los pies.

La creencia en el Basajaun es anterior a la invasión romana de la Península Ibérica.

Lejos de ser agresivo, era protector de los rebaños de ovejas, y estas indicaban su presencia con una unánime sacudida de cencerros. Cuando se acercaba una tempestad o los lobos, daba gritos y silbidos en la montaña para prevenir a los pastores. A cambio, los Basajaun reciben como tributo un trozo de pan que recogían mientras los pastores dormían.

Pese a lo dicho, los Basajaun aparecen a veces en los relatos como unos hombres del bosque terroríficos, de fuerzas colosales con los que era mejor no toparse, mientras que en otros los Basajaun aparecen como los primeros agricultores y poseedores de secretos de los cuales los hombres aprendieron mediante ardides a como cultivar el trigo, la fabricación y uso de la sierra, de la soldadura, etc.

Basajaun y Basandere.

Junto con Tartalo y los gentiles (jentilak), forma parte del grupo de gigantes de montaña en la mitología vasca.

En los orígenes, los Basajaunes eran los poseedores de los secretos de la arquitectura, agricultura, herrerías y la vida sedentaria, y fue el civilizador Martin Txiki quien mediante argucias les fue arrebatando sus secretos para divulgarlos a la humanidad.

Este ser mitológico también existe en la mitología aragonesa de los valles de Tena, Ansó y Broto, donde recibe los nombres de Basajarau, Bonjarau o Bosnerau.

Basajaun es un personaje similar a los encontrados en todo el continente euroasiático en forma de ogros, trolls, yetis y demás “hombres del bosque” que algunos antropólogos y etnógrafos vinculan al recuerdo de nuestra coexistencia con el hombre de Neandertal y que ha quedado escrito en nuestra memoria colectiva en forma de mitos y leyendas.

Este conocido genio, como su nombre indica, es el señor de los bosques, el señor salvaje dueño de los bosques de Vasconia. Tiene su morada en lo más profundo de los bosques o en cavernas situadas en lugares prominentes. Tiene un enorme cuerpo de forma humana, cubierto de pelo. Su larga cabellera le llega hasta las rodillas, cubriendo casi todo su rostro, su pecho y su vientre. Uno de los pies es de forma humana, pero el otro tiene planta circular, como una gran pezuña.

Basajaun es el protector del bosque y de la naturaleza en general. Especialmente cuida de los rebaños, por lo que, cuando se acerca la tormenta da enormes aullidos para que los pastores pongan a resguardo sus animales. También los protege  de los lobos. Cuando las ovejas perciben que el genio está cerca hacen sonar sus cencerros, y así los pastores pueden estar tranquilos porque ese día, o esa noche, saben que el rebaño está protegido de los lobos.

A veces es representado como un ser terrorífico, de carácter maligno, dotado de fuerza colosal y agilidad extraordinaria. Otras veces, aparece en los relatos populares como primer agricultor, como primer herrero y como primer molinero. Es maestro en todos estos oficios, las leyendas cuentan que el hombre le robó el secreto de la fabricación de la sierra, del eje del molino y la técnica para soldar metales.

Cuentan en Oiartzun la leyenda sobre un hombre valiente llamado San Martinico que sonsacó al genio el secreto de la fabricación de la sierra. Basajaun fabricaba sierras en su taller, y San Martinico deseando conocer el secreto maquinó un plan: envió a su criado al pueblo anunciando que su señor había fabricado la sierra. Al oír esto Basajaun, le preguntó al criado: ¿Es que tu amo ha visto la hoja del castaño? El criado contestó: No la ha visto pero la verá. Se lo contó inmediatamente a su señor, y éste fabricó una lámina de hierro dentada al estilo de la hoja del castaño. Por la noche Basajaun fue al taller de San Martinico para comprobar si había fabricado alguna sierra, y al encontrar allí una, le torció alternativamente los dientes queriendo inutilizarla. Pero en vez de inutilizarla mejoró la sierra, y de este modo se propagó por el mundo la sierra de dientes triscados.

Con algunas diferencias, encontramos criaturas semejantes en otras zonas de España. Por ejemplo, en Asturias está el Busgosu, genio protector de los bosques y de los seres que en ellos habitan. Su forma difiere de la del Basajaun, pues se le atribuyen unas características físicas cercanas a las del fauno. Sin embargo, también se habla de él como señor de los bosques y se le representa con una larga cabellera.

Esta misma tradición la hallamos en Cantabria, pero en este caso el mítico ser tiene forma de trasgo. No podemos olvidarnos del Basajaun aragonés, criatura de los bosques pirenaicos que, al igual que su homónimo vasco, ayuda a los pastores a cuidar el rebaño. Las leyendas que venimos comentando ponen de manifiesto que en el norte de España, en las zonas más boscosas e inaccesibles, existe la creencia en una especie de hombre salvaje que habita el interior de las forestas y que ayuda al ser humano en sus quehaceres básicos.

Quizá nos enfrentamos sólo a una serie de narraciones legendarias; pero como en todo mito, siempre existe un poso de verdad, aunque oculto bajo el velo de la imaginación y la tradición. ¿Fue el Basajaun una criatura real o, por el contrario, no se trata más que de una leyenda que intentaría explicar de un modo fantasioso hechos entonces desconocidos para el ser humano, como el nacimiento de la agricultura? La explicación más sencilla es que, efectivamente, nos movemos simplemente en el mundo de la mitología. En un territorio como el vasco, que aun hoy tiene el 65% de su superficie cubierta por bosques, no es extraño que surgieran leyendas alusivas a la existencia de seres y criaturas fantásticas que moraban ocultas en la foresta.

Según esta visión, el Basajaun no representaría más que la creencia en un espíritu del bosque al que se le confirió un aspecto medio humano, medio animal; pero en ningún caso estaríamos ante un ser real. Además, para abundar en la hipótesis legendaria, nos encontramos con mitos similares en otros contextos culturales. Así, el Basajaun posee grandes similitudes con Prometeo, aquel humano que robó el secreto del fuego a los dioses; lo mismo que hizo Sanmartiniko con el secreto de la agricultura o la fundición del hierro. Por lo tanto, todos estos personajes fueron considerados protectores de los hombres. El último neandertal Sin embargo, puede que la figura del Basajaun no esté basada simplemente en la imaginación de los antiguos pobladores de la foresta vasca. La descripción tan detallada del personaje y su similitud con los antepasados del ser humano, han inducido a algunos heterodoxos a pensar que quizá la leyenda posea cierta base real. En otras palabras, en un pasado remoto algún tipo de «yeti» debió vivir junto a los hombres en aquellos parajes.

Una de las posibilidades barajadas es que el Basajaun en realidad sea el recuerdo legendario de una época en la que existían neandertales por los parajes vascos. De hecho, se sabe que éstos llegaron a convivir durante unos 10.000 años con los homo sapiens, nuestros ancestros. Por fantasioso que pueda parecer, no es descabellado que los antiguos habitantes de la cornisa cantábrica hubieran visto en esa raza, hoy extinta, una especie de semidioses. El paso del tiempo y la imaginación acabarían por crear la imagen del Basajaun, cuya leyenda ha perdurado hasta nuestros días.

Los fósiles más antiguos de neandertales prueban que comenzaron a poblar la Tierra hace unos 150.000 años. Su aspecto era más rechoncho que el de los homo sapiens, con miembros más cortos y una altura menor, aunque parece que algunos de estos especímenes podían llegar a medir 1,70 metros de estatura. El pelo cubría todo su cuerpo y su gran masa muscular les infería una fuerza tremenda.

Se puede constatar, entonces, que la descripción de esta raza concuerda con la figura mítica del «yeti» vasco. En aquellas remotas épocas los homo sapiens veían a los neandertales como una especie superior, tanto por su fortaleza como por sus habilidades, ya que los hallazgos antropológicos han demostrado que poseían unas capacidades técnicas y manuales muy notables, incluso superiores a las de nuestros ancestros. Los neandertales eran capaces de fabricar útiles y herramientas de madera y piedra, lo cual les permitió mejorar las técnicas de caza. Se ha averiguado que llegaron a dominar procedimientos complejos, como el del calentamiento de la resina de abedul, que luego utilizaban como adhesivo entre la piedra y la madera. También eran agricultores, cazadores y recolectores. Gracias a su robustez e inteligencia pervivieron durante miles de años. Habitaban en cuevas que preparaban para la llegada de los inviernos levantando cabañas y muros de protección en su interior. De nuevo nos encontramos con características similares a las que la tradición atribuye al Basajaun, pues éste también mora en cavernas y posee habilidades muy parecidas.

A pesar de su aparente superioridad sobre otras especies, se piensa que los neandertales desaparecieron hace unos 30.00 ó 40.000 años, coincidiendo con la invasión de las poblaciones de homo sapiens llegadas desde África. Curiosamente, uno de los últimos reductos de neandertales se localizó en la Península Ibérica y, más concretamente, en la zona norte y los Pirineos. Algunos vestigios, como los hallados en la localidad cántabra de El Castillo, dan cuenta de su presencia.

De hecho, esporádicamente se recogen testimonios de personas que aseguran haberse topado con seres extraños en estos bosques. Así ocurrió en 1968, cuando un motorista avistó en la localidad de Hostalric (Girona) a un «animal de cuerpo grande, peludo, que cruzaba la carretera con aire cansino». La misma descripción que ofrecía días antes otro testigo en el pueblo barcelonés de Vilobí. No han sido encuentros aislados, pues en los años 80 siguieron recogiéndose descripciones semejantes, esta vez en el Pirineo oscense. Los encuentros, como no, tuvieron lugar en las mismas zonas donde perdura la creencia en seres parecidos al Basajaun.

Ucumar

Ucumar

El Ucu, a veces llamado Ucumar o Ucumar-Zupai es un Sasquatch de Chile. Es una bestia similar a un mono mamífero peluda, similar al Sasquatch de América del Norte, al Yeti del Himalaya y al Yowie de Australia. Esta criatura misteriosa aterrorizó muchas áreas en Argentina y Chile.

Descripción

Descrito como 5-7 pies de alto, con pelo grueso, ojos pequeños y enormes brazos y piernas. Algunas personas informaron que era medio humanoide.

Según la población local, al ucumar le encanta comer una planta llamada “payo”, una planta con un interior similar al repollo. Esta criatura también emite sonido uhu, uhu, uhu, que Ivan T. Sanderson comparó con los ruidos informados por Albert Ostman, quien afirmó haber estado cautivo de una familia de Sasquatch en 1924.

Entre sus actividades favoritas están las de asustar al ganado y a los animales domésticos, robar en las propiedades humanas, y en ocasiones incluso atrapar a personas. Algunas tradiciones señalan que la mejor forma para librarse de él en estos casos es orinándole encima.

Avistamientos

Uno de los primeros avistamientos documentados del Ucu tuvo lugar en mayo de 1958 cuando un grupo de campistas en Rengo, a 80 kilómetros de Santiago, Chile, informaron que vieron lo que solo podían describir como un hombre mono. La policía fue llamada a investigar; tomaron informes de los testigos, uno de los cuales fue Carlos Manuel Soto que juró que había visto a un hombre enorme cubierto de pelo en las Cordilleras, una de las 6 provincias de Santiago.

En 1956, el geólogo Audio L. Pich encontró huellas humanas de diecisiete pulgadas de largo en el lado argentino de las montañas de los Andes a una altura de más de dieciséis mil pies. El año siguiente se descubrieron huellas similares en la provincia de La Salta, Argentina. No mucho después, los residentes de Tolor Grande informaron a los periodistas de un coro nocturno de lo que describieron como llamadas fantasmagóricas que emanaban de las cercanías de las montañas Curu-Curu. Los gritos, que los lugareños atribuyeron a una criatura conocida como Ukumar-zupai, asustaron a la comunidad durante algún tiempo y, según el antropólogo Pablo Latapi Ortega, las tradiciones de estos simios gigantes continúan hasta este día en Argentina.

Explicación posible

Un oso de anteojos

Una teoría describió que el ucumar es un oso de anteojos (Tremarctos ornatus). Pero este animal no puede emitir sonido como en la descripción anterior.

Leyendas

Se dice por el Alto Calilegua, que años atrás habría un Ucumar rondando la zona.

La leyenda proviene del Jukumari de las zonas boscosas del Departamento de Chuquisaca (Bolivia), vinculado a su vez con mitos peruanos de antigua data.

Vive en cuevas, en el fondo de las quebradas, pero merodea los ríos y vertientes, bañándose en ellos; donde deja sus huellas similares a las de un oso. Según algunas versiones, además de fuerte es ágil, y puede treparse a los árboles más altos.

Hay quienes dicen que puede ser hembra o macho, dependiendo si es Uca o Uco. El macho perseguiría mujeres para raptarlas y llevarlas a vivir con él, para luego tener hijos suyos. Si es hembra, rapta a los mozos para hacerse fecundar por ellos, y también roba niños.


El o la Ucumar suele aparecerse de improvisto, aterrorizando al que lo ve. Si se le grita, responde de lejos con voces de gente. Si los perros lo atacan, se defiende a garrotazos.

En Argentina, esta leyenda se extiende por todo el Noroeste (Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán, parte de Formosa, Chaco y Santiago del Estero), y por ello se encuentra presente en el Alto Calilegua.

También, en la zona suele ubicarse al monstruo rondando los ingenios azucareros de San Pedro y Ledesma. La imaginación popular lo hace prisionero/a o accionista de uno de ellos.

En la selva se vive, se mata y se muere en silencio”. Pero al caer la noche la situación cambia por completo. Las sombras vienen acompañadas de una sinfonía ensordecedora de sonidos. El entorno parece despertarse de su sopor diurno. Ruidos de todo tipo invaden el lugar y por más esfuerzo que uno haga para identificarlos, hay que resignarse a ser vencido por las dudas.

Chillidos y crujidos, zumbidos, graznidos y hasta lejanos rugidos, sacuden el ambiente. Es como si un monstruo se despertara y uno se volviera chiquitito, insignificante; apenas una mota de polvo en medio de una inmensidad que, por primera vez, se advierte salvaje, imposible de aprehender. Y en esas condiciones la imaginación suele jugar su mejor partida.

Eran pasadas las 23 horas cuando desde lo profundo de la oscuridad, seguramente a varios kilómetros de donde estábamos acampando, llegó un clarísimo grito. Era una mezcla de alarido y aullido. Un ulular corto pero potente que nos heló la sangre. Duró apenas unos segundos. Como en las películas de terror nos quedamos todos en silencio. Eugenio y yo sonreíamos nerviosos. ¿Qué era eso? ¿Qué animal era capaz de hacer semejante sonido?

 “30 de julio de 1998

“23:40 horas

“Selvas de Vilcabamba, Perú.

“Los rumores locales sostienen que en la zona hay osos. Que yo sepa, en América del Sur los osos no existen. Es posible que mis guías y porteadores confundan a algún mamífero superior con ese animal, o simplemente nos estén jugando una broma. De todos modos, los colonos que habitan en este rincón perdido de Dios, dicen que esos osos viven bien adentro en la selva y que bajan especialmente en la época de siembra y cosecha para robar lo producido por el hombre. ¿A qué llaman osos estas gentes?

“Con el grupo coincidimos que en toda el área deben existir especies no catalogadas de insectos. ¿Sería posible hablar de un animal no-clasificado, de sangre caliente, omnívoro y de 1,60 metros de alto, parado sobre sus patas traseras? Jorge (Coco), el jefe de los porteadores, dice que los osos tienen garras y que ‘se carga’ a los novillos. Los chicos (colonos) que entrevisté también hablan de ellos y Américo, un baquiano de este lugar, sostiene que esos animales son muy comunes en Vista Alegre. ¿Qué habrá de cierto en todo esto?”.[1]

Un mes más tarde, ya instalado en casa, llegó la respuesta. La obtuve de la televisión. Más concretamente de un programa de la National Geographic titulado “Los Osos de Vilcabamba”.

Mi guía, los porteadores y colonos tenían razón. Había osos en esas selvas y yo resulté ser el ignorante más grande de todo el valle.[2]

Hoy, a 18 años de aquella extraordinaria aventura, vuelvo a esos plantígrados, conocidos científicamente como Osos de Anteojos u Osos Andinos (Tremarctos Ornatus), para analizar una vieja leyenda del noroeste argentino, con la que estos animales están directamente relacionados.

Una vez más, el artículo de un periódico se convirtió en el catalizador de esta nueva búsqueda.

Barmanou

Barmanou

El Barmanou (o Barmanu o Baddmanus1​), un primate humanoide bípedo, que presuntamente habita la región montañosa de Pakistán occidental. Los pastores que viven en las montañas han reportado avistamientos. El zoólogo Jordi Magraner, un español que vive en Francia, ha investigado el Barmanou extensamente.

El Barmanou es el equivalente Pakistaní de Pie Grande. El término Barmanou es utilizado en varias lenguas Pakistaníes incluyendo el  Khowar, Shina, Hindko y el Cachemir. Además del nombre Barmanou hay otros nombres locales también.

El área donde el Barmanou habita va desde Chitral y la   codillera del Karakórum, entre el Pamir y el Himalaya. Esto coloca el Barmanou entre las áreas de dos de los más famosos criptidos, el Almas de Asia Central y el Yeti del Himalayas, con quien se dice que comparte rasgos semejantes a los de Neanderthal.

El Barmanou presuntamente posee ambos características humanas y primates y tiene una reputación de secuestrar mujeres e intentar aparearse con ellas. También se ha reportado llevando pieles de animales en su espalda y cabeza. El Barmanou aparece en el folclore de las Regiones Del norte de Pakistán y dependiendo de donde las historias provengan tiende a ser descrito como un simio o un hombre salvaje.

La primera búsqueda en Pakistán por el Barmanou él fue llevada a cabo por el zoólogo español Jordi Magraner de 1987 a 1990. El escribió un ensayo, Les Hominidés reliques d’Asie Centrale, sobre el críptido  Pakistaní – el hombre salvaje.2

En mayo de 1992, durante una búsqueda en el valle Shishi Kuh, Chitral, la Dra. Anne Mallasseand informó que una tarde oyó sonidos guturales inusuales qué sólo una garganta primitiva pudo haber producido. A pesar de todo la Dra. Mallasseand no fue capaz de grabar el sonido.

Se dice que esta criatura vive en las selvas del este de Afganistán y el valle Shishi Kuh de Pakistán.

Clasificación: Hominid Tamaño: 6 a 7 pies Peso: desconocido Dieta: desconocido Ubicación: Afganistán Movimiento: bípedo / caminando. Medio ambiente: regiones montañosas

En 1987, un Sheppard con el nombre de Lal Khan, que vive en Pakistán, afirma haber sido testigo de un Barmanu.

De hecho, la conexión de Neanderthal es tan profunda que el Barmanu se describe a menudo como un cruce entre un hombre y un mono, y es supuestamente aficionado a secuestrar a mujeres jóvenes con la intención de apareamiento con ellos. También se informa que el uso de pieles de animales en la espalda y el cráneo.

Los relatos de esta criatura suelen ir acompañados de relatos de su horrible hedor. Un rasgo que ha llevado a algunos investigadores a suponer que esta puede ser una bestia hombre puede ser menos como un Neanderthal que otros primates misteriosos, como el norteamericano Bigfoot y Skunk Ape.

Aunque las leyendas que rodean a estas criaturas han estado alrededor en el norte de Pakistán durante siglos, estas bestias misterio fueron llevados a la atención internacional por el zoólogo español conocido, Jordi Magraner. Un estudiante del padre de la criptozoología mismo, Bernard Heuvelmans, Magraner trató de exponer este enigma y lo convirtió en el trabajo de su vida.

Entre 1992 y 1994, Magraner persiguió la evidencia junto con la Dra. Anne Mallasseand. Durante una expedición a través del valle de Shishi Kuh, los investigadores no sólo relataban testimonios oculares, sino que descubrieron huellas de primates. El equipo europeo también escuchó lo que se ha descrito como sonidos guturales que sólo podría haber sido hecha por una “primitiva caja de voz de primate”.

Cuando los miembros de la expedición pidieron a los testigos que eligieran entre varias imágenes de homínidos peludos, que más parecían al Barmanu, la imagen más frecuentemente seleccionada fue la del legendario Minnesota Iceman. Se decía también que esta entidad era mucho más humana que el típico mono misterio o reliquia homínida.

Trágicamente, Magraner fue asesinado por uno de los guías paquistaníes el 2 de agosto de 2002, menos de un mes antes de su regreso a su casa en Francia. Uno sólo puede esperar que los propios Barmanu no sufrirán el mismo destino en esa región desgarrada por la guerra.

El pensamiento de vivir en porciones del este de Afganistán, así como el valle de Shishi Kuh, situado en la región de Chitral del norte de Pakistán, el Barmanu, que se traducen en The Hairy One, a menudo se piensa que está relacionado con los primeros homínidos y descripciones generalmente se parecen el Neanderthal. Como ocurre con otros avistamientos del hombre como homínidos peludos, los relatos de esta criatura suelen ir acompañados de cuentos de un hedor horrible, un rasgo que se atribuye al estilo de vida salvaje de la criatura y al cuerpo cubierto de pelo. Las leyendas de esta criatura han sido contadas por los lugareños durante siglos, pero no fue hasta principios de los 90 que la leyenda recibiera atención internacional.

Los líderes de la expedición más tarde dirían a los periodistas: “Los testigos presenciales mostraron imágenes de una selección de seres humanos y humanos como criaturas, seleccionaron consistentemente la imagen de un hombre primitivo encontrado preservado en el hielo hace unos veinte años por un equipo belga. Según Loren Coleman, esta es una referencia confusa al supuestamente humanoide, o modelo para los escépticos, que Bernard Heuvelmans e Ivan T. Sanderson describieron congelado en un bloque de hielo, que más tarde se conoció como el Iceman de Minnesota.

En 1995, después de un segmento de misterios no resueltos en el mencionado Iceman de Minnesota, Loren Coleman, un consultor para ese episodio, fue contactado por los paquistaníes que afirmaban saber dónde estaba enterrado el cuerpo de una criatura similar. Aunque los informantes no respondieron a las comunicaciones de seguimiento, esto es interesante porque el enlace con Pakistán y el Barmanu no fue mencionado en la emisión. A finales de 2007, Loren Coleman hizo un envío de varias guías de campo y otros libros a tropas estadounidenses estacionadas en una zona de Afganistán conocida por alguna actividad inusual de homínidos. Aunque nada substancial ha venido de esto hasta la fecha, Loren Coleman recibió un correo electrónico de respuesta de un Mark Langenkamp que en ese momento estaba estacionado en algún lugar en el este de Afganistán. El escribe:

¡Recibí tu libro por correo hoy! Gracias de nuevo por enviarlo. Cuando termine de leerlo, lo dejaré aquí en el frente, en la pequeña biblioteca que tenemos de libros usados. Voy a poner su información de contacto en la portada así que incluso después de que me haya ido, usted puede ser notificado si nuestro Barmanu ser visto.

Últimamente, hemos disparado mucha artillería aquí. Dudo mucho al Barmanu. Por lo menos, no he oído hablar de nada que se parezca a Barmanu llegando cerca para investigar a los ruidosos productores de sonido.

Me mantendré en contacto de vez en cuando para informar lo que tengo o no he visto. Ahora mismo, sin embargo, ¡tengo un libro para leer!

No hay evidencia física hasta la fecha que apoye la existencia de Barmanu. Los relatos de testigos oculares y las experiencias personales de varias expediciones a la zona, aunque no sean pruebas físicas, son todo lo que tenemos que decirnos de que algo extraño recorre la región montañosa.

Urayuli

Urayuli

Urayuli o Hairy Men, son los Verdaderos Gigantes de Alaska. Se rumorea que viven en los bosques cerca del área del lago Iliamna, se dice que los Urayuli son criaturas pacíficas, a diferencia del Kushtaka del sudeste de Alaska.

El Urayuli o “Hairy Man” es un famoso Cryptid ubicado en el suroeste de Alaska. Tiene otros nombres, como Arulataq, Bushman, Big Man, Tent Monster, Nant’ina y Woodsman.

Al igual que muchos cryptids, se conocen tanto de cuentas mitológicas como modernas.

Los Urayuli tienen entre 7 y 15 pies de altura y tienen pelaje negro, marrón o blanco, áspero o pelaje de aproximadamente 2 a 4 pulgadas de largo. Tienen ojos brillantes y brazos que alcanzan sus tobillos. Se dice que emiten un grito de tono alto, parecido al de un somorgujo. Son nocturnos y son nadadores increíbles. Urayuli a menudo son culpados por la muerte de peces o mascotas. Las leyendas dicen que los niños que huyen en la noche se transformarán en Urayuli. Hacen una llamada como un somorgujo.

Urayuli se cree que son miembros de una nueva especie de simio. Sin embargo, pueden estar más relacionados con los humanos que con los simios.

Un monstruo críptico similar, apodado Hairy Man, tiene muchas de las mismas características. Esta criatura parecida a Bigfoot fue vista cerca de Valdez, Alaska, que está en el sur. Sin embargo, hay dos cosas diferentes; el Hairy Man parece ser más agresivo que los Urayuli, y parece que hay más de un solo Hairy Man. Urayuli y Hairy Man podrían ser el mismo cryptid, pero ¿difieren sus temperamentos?

En 1956, un pescador vio a los Urayuli mientras anclaba su barco de pesca en la playa por la noche. Un biólogo de Ketchikan más tarde encontró y tomó una fotografía de enormes huellas humanas en la misma playa.

En 1982, en la ciudad de Dillingham, un guía de caza mostró una imagen que había tomado de los Urayuli de pie en la cresta de una montaña. Tenía una altura aproximada de 10 pies y un peso de alrededor de 750 libras, con un pelaje largo de color marrón rojizo.

En julio de 1999, a lo largo de las orillas del río Kiseralik en Alaska, un grupo pudo tomar una foto de un par de enormes huellas en forma de cuña que habían notado en el barro. Las huellas se estimaron en aproximadamente 12 a 14 pulgadas de largo y 3 pulgadas de profundidad, y se aproximaron a una separación de al menos 6 pies.

En el mismo año, una enorme criatura de pelo negro fue vista de pie sobre dos piernas en la Bahía Fría de Belkofski. Medía unos 14 pies de alto y tenía la apariencia de un mono, con brazos y piernas muy largos.

Los relatos legendarios dicen que los niños que salen de la casa por la noche se pierden en el bosque y se transforman en los Urayuli. Tal vez, esta historia fue contada a los niños para que tuvieran miedo de salir por la noche y quedarse en casa.

Los encuentros con los Urayuli son en su mayoría inofensivos y no disruptivos. Pero, como cualquier otro ser o criatura, seguramente se defenderá si siente que su vida está siendo amenazada.

Wendigo

Wendigo

El wendigonota 1​ es una criatura mitológica que aparece en las leyendas de los pueblos algonquinos de la costa este y de la región de los Grandes Lagos, en Estados Unidos y Canadá. Se le describe como un ser humanoide de aspecto bestial, al que usualmente se le relaciona con el canibalismo, tema considerado tabú entre los pueblos amerindios de esta parte de América del Norte. El origen del mito podría estar relacionado con historias acerca de casos de canibalismo sucedidos para sobrevivir a los duros inviernos de esta zona del continente.

La leyenda presta su nombre a un supuesto término moderno, psicosis por windigo, síndrome caracterizado por la presencia de síntomas tales como un intenso deseo por comer carne humana y el temor de quien lo sufre de ser un caníbal.

En la actualidad, el wendigo es un personaje que puede encontrarse recurrentemente en obras de terror y ficción modernas.

Mitología algonquina

El wendigo es parte del sistema tradicional de creencias de varias de las tribus algonquinas del noreste de Estados Unidos y Canadá, sobre todo los ojibwa y los saulteaux, los cree, los naskapi y los innu. Aunque las descripciones de la criatura varían, es común que todas estas culturas describan a los wendigos como seres sobrenaturales malévolos, caníbales y poseedores de un gran poder espiritual (manitu). Están fuertemente asociados con el invierno, el norte, el frío, la hambruna y la inanición.

Al mismo tiempo, los wendigos son personificaciones de la glotonería, la codicia y los excesos: no se satisfacen únicamente con matar y consumir a una sola persona, sino que constantemente están buscando nuevas víctimas. En algunas leyendas, los humanos que se ven sobrepasados por la codicia pueden llegar a convertirse en wendigos. De este modo, el mito del wendigo tiene también como propósito promover la cooperación y la moderación.

Entre los ojibwa, los cree, los naskapi y los innu, los wendigos se describen como gigantes, muchas veces más grandes que un hombre, característica ausente en mitos de otros pueblos algonquinos. Cuando un wendigo devora completamente a una persona, su estatura crecerá proporcionalmente a la carne que ha consumido, por lo que nunca se verá satisfecho. De este modo, el wendigo es descrito simultáneamente como un ser glotón y a la vez demacrado por la inanición.

En todas las culturas donde está presente el mito del wendigo existe la creencia de que los seres humanos pueden convertirse en este monstruo si alguna vez practican el canibalismo o si son poseídos por el espíritu demoníaco de un wendigo, a menudo durante un sueño. En cuanto se da la transformación, la persona se volverá violenta y obsesionada con el consumo de carne humana. La causa más frecuente de la transformación en wendigo es que la persona haya recurrido al canibalismo, devorando el cuerpo de otra persona con el fin de evitar morir de hambre durante un periodo de gran necesidad, por ejemplo, durante los duros y fríos inviernos.

Entre los algonquinos, el canibalismo se considera un grave tabú, incluso si se practica para salvar la propia vida; en sus creencias, se acepta más el suicidio o la resignación a la muerte como solución al hambre extrema. En cierta forma, el mito del wendigo funciona como un método disuasivo y una advertencia contra el canibalismo: aquellos que lo practican corren el riesgo de convertirse en este monstruo.

Entre los assiniboine, los cree y los ojibwa existió una danza satírica que se practicaba en tiempos de gran hambruna para reforzar el tabú sobre el wendigo. Esta danza ceremonial, conocida por los ojibwa como wiindigookaanzhimowin, se realiza actualmente como parte de las actividades del último día de la Danza del Sol, e incluye el uso de una máscara y bailar hacia atrás al ritmo de un tambor.

Leyendas y cuentos

Las leyendas acerca del wendigo son numerosas. En varias historias, se cuenta que fue un gran cazador que se perdió en el bosque y que, por alimentarse con carne humana, fue castigado y se transformó en este monstruo con grandes manos con garras y muy ágil, que se alimenta de carne humana. A veces se le personifica como el viento sobre las copas de los árboles o como un espíritu; otras, como un ser musgoso que habita en lo profundo del bosque; otras, como una terrible criatura mitad bestia, mitad hombre. El wendigo “llama” a sus presas por su nombre, y cuando éstas oyen su llamada no pueden evitar el correr a las profundidades del bosque y perderse para siempre. En otras se le describe como un espíritu del bosque, corpulento y con pelo blanco, que se alimenta de musgo. En otras versiones se cuenta que comía guerreros que se aventuraban demasiado en los grandes bosques desiertos y helados del norte de Estados Unidos y Canadá y que se perdían en los mismos. Una leyenda narra que el primer wendigo fue un mortal traicionado por su amada que, para vengarse, la mata y se come su corazón; sin embargo, en vez de saborear el calor de su venganza, su corazón se congeló y lo convirtió en una bestia que comía corazones.

En otras interpretaciones de este ser, se le describe como un mero acompañante de los viajeros. Cuando una persona viaja sola por el bosque, el wendigo la sigue y desaparece cuando el mismo se vuelve para cerciorarse de si hay alguien a su espalda. En estas historias, el wendigo es totalmente inofensivo en sí mismo, pero el miedo que puede provocar lleva a la pérdida del viajero en el bosque o a su despeño por un precipicio.

En la cultura popular

El mito del wendigo se ha utilizado con frecuencia en la literatura, el cine y la televisión. Una de las primeras obras de ficción fue el relato El wendigo (1909), de Algernon Blackwood, en el cual aparece como un ser temido por los indígenas de los bosques del norte de América, comedor de musgo y no de humanos. En dicha historia personifica la llamada atávica de la naturaleza, el animal que todo hombre lleva dentro. El escritor H. P. Lovecraft, en sus Mitos de Cthulhu, asocia al wendigo con el dios ártico Ithaqua. En el libro Cementerio de animales (1984), del estadounidense Stephen King, se menciona al wendigo como la entidad responsable del maleficio que impera en el cementerio micmac, que hace que todo aquel que sea enterrado en este cementerio regrese a la vida como un ser lleno de maldad al que le gusta asesinar y torturar mentalmente a sus víctimas. Aunque es clave en la novela, el personaje nunca se menciona explícitamente en la versión cinematográfica de la obra, de 1989. Igualmente sobre este personaje se filma la cinta estadounidense de terror Escalofrío (película de 2001).1​También aparece como personaje en la novela El mago: Los secretos del inmortal Nicolas Flamel (2007), como una de las criaturas que ve Perenelle Flamel durante su estancia en Alcatraz. Aparece en juegos de rol como Dungeons and Dragons y Hombre lobo: El Apocalipsis, donde hay una tribu ficticia de hombres-lobo, llamada Wendigo.

Hay otras muchas manifestaciones de la cultura popular donde aparece el personaje:

En la criptozoología, la leyenda del wendigo se suele tratar de relacionar como una variante o pariente de Pie Grande. En Colombia, al equivalente al wendigo se lo conoce como El Mohán.

El Wendigo (también conocido como windigo, windibum o witiko) es una criatura o espíritu propio de la mitología de los indios algonquinos y otros grupos afines culturalmente, que se supone habitaría en los bosques más septentrionales y profundos del continente americano. Aparentemente es una personificación de la llamada atávica —y la fascinación rayana en la locura— que los bosques profundos y la naturaleza más salvaje provoca en los hombres y, en su faceta más oscura, un mito para explicar la bestia en la que se puede convertir un ser humano cuando hace caso de dicha llamada.