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Historia

Mingun Pahtodawgyi

Mingun Pahtodawgyi

A la orilla del rio Ayeyarwady, muy cerca de la ciudad de Mandalay se encuentra el pueblo de Mingun famoso por sus ruinas y monumentos. Punto de interés y visita obligada al recorrer el triángulo turístico de Ava, Sagaing, Mingun y Amarapura.

Mingun

Información de la zona arqueológica de Mingun

El pueblo de Mingun, también llamado Min Kun, tiene su principal atractivo en la denominada zona arqueológica de Mingun situada al norte del pueblo de Mingun junto a la orilla del rio Ayeyarwady. En apenas 1 kilómetro podemos contemplar la estupa incompleta Mingun Pahtodawgyi, la pagoda Hsinbyume, la enorme campana de Mingun y las estátuas Chinthes (guardianes mitad león y mitad dragón) en el lugar donde amarran los barcos.

Mingun Pahtodawgyi: la estupa incompleta de Mingun

La estupa incompleta Mingun Pahtodawgyi

Sin lugar a dudas lo que más llama la atención de Mingun es la enorme estupa incompleta rajada por las consecuencias de los terremotos de antaño, esta estupa incompleta se llama Mingun Pahtodawgyi, también llamada estupa Mingun Paya y pagoda Mantara Gyi. La construcción de este monumento comenzó en el año 1790, dice la leyenda que se ralentizaron los trabajos de construcción en el proyecto debido a la creencia que una vez completada la estupa el imperio Birmano desaparecería. Sin embargo los historiadores apuntan al hecho de que este proyecto no era muy popular debido al uso de mano de obra esclava y prisioneros de guerra a gran escala, lo que provocaba la falta de fuerza de trabajo en otras áreas de la zona. Finalmente tras la muerte del rey Bodawpaya en el año 1819 el proyecto se canceló.

Pagoda Mingun Paya

La estupa Mingun Pahtodawgyi era un proyecto muy ambicioso, casi tanto como el ego del rey Bodawpaya, pretendía ser una estupa de 150 metros de altura y 210 metros de ancho lo que rivalizaría con las pirámides de Egipto. Actualmente el monumento se encuentra tal y como se dejó incompleto en el siglo XIX, finalizado en una tercera parte con 50 metros de altura y 72 metros de ancho. Aunque incompleta, la estupa Mingun Pahtodawgyi ostenta el record mundial de ser la mayor pila de ladrillos del mundo.

Pagoda Mingun Mantara Gyi

Además de la impresionante magnitud de la estupa Mingun Pahtodawgyi, lo más llamativo son las enormes grietas causadas por el terremoto del 23 de Marzo de 1839, a lo que se sumaron posteriores daños en las escaleras que suben a la cima provocados por el terremoto de Noviembre de 2012.

Grietas en la estupa incompleta de Mingun (Myanmar)

Hace unos años era posible subir hasta lo alto de la estupa Mingun Pahtodawgyi por unas escaleras situadas en el margen derecho de la estructura, pero debido a los daños causados por el terremoto del año 2012, está totalmente prohibido ascender hasta la cumbre por motivos de seguridad, desde donde dicen, las vistas son espectaculares del rio Ayeyarwady, las enormes estátuas Chinthes y la ciudad de Mandalay en la lejanía.

Escaleras para subir a lo alto de la estupa Mingun Pahtodawgyi

En la actualidad la estupa Mingun Pahtodawgyi es un monumento más que un lugar de culto religioso, aunque para aquellos visitantes que quieran acceder a su interior, pueden visitar la pequeña capilla que se accede cruzando la puerta principal en color blanco.

El estado del templo es tremendo. Y no sólo por estar inacabado, sino por las consecuencias de un gran terremoto en 1839 y la dejadez del gobierno actual.

Altar en el interior de la estupa Mingun Pahtodawgyi

La campana de Mingun

La impresionante estupa de Mingun Pahtodawgyi fue visionada por el rey Bodawpaya con una enorme campana instalada en lo más alto. En el año 1808 el rey ordenó la construcción de la campana de Mingun, cuya construcción duró 2 años. La campana realizada en bronce mide 3.7 metros de altura, pesa 90 toneladas y se trata de la mayor campana del mundo en funcionamiento* y la segunda campana más grande del mundo.

*Aunque la campana de Kremlin de Moscu es más grande, no computa para el record debido a que está rajada y no es operativa.

Una vez terminada la construcción de la campana de Mingun, el rey ordenó ejecutar al maestro artesano para que de esta forma, no pudiera realizar otra obra similar.

Historia de la campana de Mingun

A día de hoy es posible agacharse y acceder al interior de la campana para apreciar el trabajo desde el interior, ya que no dispone de ningún mecanisno interno para hacer sonar la campana, sino que es necesario golpear la cara exterior de la campana de Mingun para hacerla funcionar.

Recinto de la campana de Mingun

El pabellón que aloja la campana está situado a escasos metros al norte de la estupa Mingun.

Pabellón de la campana de Mingun

 

 

 

Merv

Merv

Coordenadas: 37°39′46″N 62°11′33″ECoordenadas: 37°39′46″N 62°11′33″E (mapa)

País:  Turkmenistán

Merv (persa: مرو), ciudad ubicada hoy día en Turkmenistán, fue una ciudad-oasis de gran importancia de Asia Central sobre la histórica Ruta de la Seda, se localiza cerca de Mary, Turkmenistán. Varias ciudades estratégicas han existido en este lugar, el cual fue de suma importancia para el intercambio cultural y político en un sitio de importante valor estratégico. Durante el siglo XII Merv fue brevemente la ciudad más poblada del mundo[1]. El sitio ha sido declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, en el año 1999, llamándolo Parque Nacional Histórico y Cultural de la Antigua Merv. Se corresponde con la actual ciudad de Erk Gala (Gyaur Gala).

El oasis está situado en el límite sur del desierto de Karakum, a latitud 37° 30’ N, y longitud 62°E. Se encuentra a 370 km al norte de Herat y 450 al sureste de Jiva, y cubre una superficie de 4.900 kmª. Al sur de Merv las cadenas de montañas que derivan del Hindu Kush se interrumpen durante 290 km, lugar por donde fluyen hacia el norte los ríos Hari Rud y Murgab hasta perderse en el desierto del Karakum, y colocan la ciudad de Merv como bastión de entrada a Afganistán, al situarse entre Irán y los estados de Bujará y Samarcanda.

Alejandría de Margiana estaba situada en las proximidades de Merv. La ciudad, fundada por Alejandro Magno en 328 a. C., fue destruida por los nómadas y reconstruida por Antíoco I Sóter, rey de Siria, poco después del año 293 a. C. Recibió entonces el nombre de Antioquía de Margiana (griego antiguo: Αντιόχεια η Μαργιανή).

Antíoco, quien en 293 a. C., se había casado con Estratonice, la hija de Demetrio Poliorcetes, fue enviado como corregente a las satrapías superiores, donde reafirmó el poder seléucida, sobre todo gracias a fundaciones y refundaciones de ciudades, como el mencionado caso de Antioquía.

“Es durante este período que Merv ampliado a su tamaño más grande, los geógrafos árabes y persas lo llaman “la madre del mundo”, el “punto de encuentro de grandes y pequeñas”, la “principal ciudad de Khurasan” y la capital del mundo islámico oriental. Fuentes escritas dan fe también de una gran biblioteca y madrasa fundada por Nizam al-Mulk, así como muchas otras grandes instituciones culturales. Tal vez lo más importante, Merv fue hecha para tener un mercado que es “la mejor de las principales ciudades de Irán y Khurasan” (Herrmann 1999). Se cree que Merv fue la ciudad más grande del mundo de 1145 a 1153, con una población de 200.000″.

En Merv se pueden encontrar las Fortalezas Erk-Kala y Giaur-Kala, también están el Mausoleo del Sultán Sanjar, la Ciudadela del Sultán Kala, el Mausoleo de Muhammad ibn Zeid y la Fortaleza Kyz-Kala. De la fortaleza de Kyz-Kala se conserva buena parte de su perímetro exterior realizado con adobe y con un desarrollo plegado.

Kyz Kala Por Amen Ra

Kyz Kala es el sitio más imponente de Merv. Se cree que datan del siglo VI aC y está rodeado por paredes masivas. Las paredes son poligonales definiendo un recinto cerrado al que se entraba a través de un puente levadizo sobre el foso en el sur, cerca de la torre más alta, que aún domina el paisaje. Situado en una plataforma construida con ladrillos de barro (15 m de altura) fue probablemente el palacio residencial de un gobernante local.

Han existido unas cuantas ciudades en este lugar, dados su posición y valor estratégicos para el intercambio de culturas. Durante cinco siglos fue la segunda capital del Islam, únicamente superada por Bagdad.

Las excavaciones arqueológicas de la época soviética revelan que la ciudad podría haber sido fundada por el rey seléucida Antíoco I Sóter, entre los años 280 y 261 a. C., con el nombre de Margiana. Pero a un centenar de kilómetros de allí se han hallado restos muy anteriores, del siglo XV a. C.

Después de los seléucidas se establecieron en ella los partos, y tras estos los sasánidas, con los cuales fue un reino tolerante que permitió la convivencia entre budistas, zoroastrianos y cristianos nestorianos.

En el siglo VII, los árabes la colonizaron y la elevaron a un nivel de prosperidad desconocido hasta entonces: La ciudad ocupaba una superficie de 130 km², un 30% más que la actual Barcelona (2008).

Pero la decadencia llegó en el siglo XIII con la llegada de los mongoles. En enero de 1221, el hijo de Gengis Khan ordenó arrasar Merv. Durante una semana preparó a sus tropas y el séptimo día, cuando tuvo las catapultas a punto, entró dentro del recinto amurallado. Medio millón de personas murieron y la mayoría de edificios fueron derruidos. En la ciudadela que domina las ruinas del yacimiento arqueológico aún pueden verse los impactos de los proyectiles de las catapultas mongolas.

La ciudad fue reconstruida por los Timúridas, los Safávidas y los turcomanos, pero Merv nunca más recuperaría la gloria perdida.

En Merv tenía dos favoritos ambos parte de la antigua ciudad de Merv, que forma parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco.  Merv es la más antigua y mejor conservada de las ciudades oasis a lo largo de la ruta de la seda en Asia Central. Los restos de este gran oasis palmo de 4.000 años de historia humana. Un número de monumentos es todavía visible, particularmente de los últimos dos milenios.

Por Citt

 

Otro de los restos de edificios que se conservan es el denominado kepderihana o “palomar”.

 

 

 

 

Mausoleo del sultán  Sanjar

 

 

 

 

 

 

 

 

Recreación de murallas

Alejandría de Margiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exterior de Kepderihana’s. Fotog. de Amen Ra

                                       Casa del yelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Amen Ra

Por Dwrawlinson

foto: Justin Barton

foto:  Peretz Partensky

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El cuchillo de hierro de Tutankamón

El cuchillo de hierro de Tutankamón

El material de una de las dagas de Tutankamón procede de un meteorito

Un equipo de investigadores confirma que el hierro del arma del faraón procede del espacio

Uno de sarcófagos de oro de Tutankamón que se muestra en su en el Valle de los Reyes de Luxor. AP / QUALITY

La combinación (casi cabría escribir aleación) no puede ser más sugerente: Tutankamón y algo venido del espacio. La noticia de que, según un nuevo estudio, el hierro de una de las dagas halladas en la tumba del faraón procede de un meteorito invita a titulares tan sensacionales como Tutankamón portaba un arma extraterrestre o el cuchillo de la momia no es de este mundo, que desde luego tienen gancho. En todo caso la historia ya es bastante maravillosa sin necesidad de retorcerla.

Cuando Howard Carter desenvolvió la momia de Tutankamón en 1923 –un año después del hallazgo de la tumba- aparecieron sobre el cuerpo del joven rey, entre otros muchísimos tesoros, dos dagas ceremoniales de asombrosa factura: una atravesada en un cinturón sobre el abdomen y la otra colocada sobre el muslo derecho. Si la primera, de 31,9 centímetros, era una auténtica joya, con mango y vaina de oro, piedras semipreciosas y pasta vítrea y la hoja enteramente de oro, la segunda (numerada 256K), un poco más larga (34,2 centímetros) e igualmente una obra de arte, con pomo de cristal de roca, reveló al sacarla de su vaina una sorpresa mayúscula: la hoja de hierro.

La daga de Tutankamón que procede de un meteorito. UNIVERSIDAD DE PISA

Aparece entre las trece capas de lino que envolvían la momia.

Es una daga compuesta por mango y hoja. El mango que está incompleto, tiene unos doce centímetros de longitud, es cilíndrico. El extremo del mango opuesto a la hoja, falta un trozo, el cual se ha reconstruido mediante una pieza de metacrilato transparente, con una empuñadura de oro e incrustaciones en cornalina y cristal de roca.

Estaba protegido con una vaina de oro, al retirar la vaina, apareció una hoja de metal de unos quince centímetros de longitud, es plana, recta y simétrica hasta formar punta plana. No es de hierro forjado y de color oscuro como cabría esperar debido a su antigüedad, es muy brillante casi como acero, pues tiene una ligera mancha amarillenta cerca de la punta.

Por la correspondencia de Amenhotep III (1390-1352 a.C) y Amenhotep IV-Akenatón (1352-1336 a.C), abuelo y padre (respectivamente) de Tutankhamon, se cree que fue un regalo del rey de Mitanni “Tushratta” (1380-1350 a.C), ya que en el harén real estaba la princesa Taduhepa de Mitannia, que había sido enviada para fortalecer las relaciones ente Egipto y el reino de Mitanni que seguramente heredo Tutankhamon (1336-1327 a.C), de la misma manera se cree que heredo la daga, seria un objeto incluido en la lista de ese matrimonio diplomático.

Esta expuesta en el primer piso del museo del Cairo, en la salas del tesoro de Tutankhamon.

Ya desde entonces se comenzó a especular con la procedencia de ese metal, dado que los egipcios de la época no producían aún hierro –el reinado de Tutankamón, hace más de 3.300 años, se sitúa en la Edad del Bronce- y los objetos de ese material eran extremadamente raros en su cultura y más valiosos incluso que el oro. Se dio por sentado que el hierro procedía de otros pueblos contemporáneos que sí lo forjaban como los hititas de Anatolia. De hecho, las cartas de Amarna –la correspondencia oficial de Egipto con otros estados durante el Imperio Nuevo- mencionan el regalo a los faraones de armas de hierro (y un brazalete), incluida una daga muy parecida a la de Tutankamón que le envió a su abuelo, Amenofis III, el rey Tushratta de Mitani, y que muy bien podría haber heredado el joven monarca.

La idea de que el hierro podía proceder de un meteorito –cuerpos celestes que los antiguos egipcios conocían y probablemente reverenciaban, como muchas otras culturas, desde los inuit a los tibetanos- no es nueva (se realizaron pruebas en 1970 y 1994), pero nunca se habían presentado datos concluyentes. La nueva investigación, llevada a cabo por un equipo italiano-egipcio y publicada en un pormenorizado artículo en la revista Meteoritics & Planetary Science (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/maps.12664/full), asegura que los análisis que han realizado en dos zonas de la daga –que se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo- prueban la teoría. La composición de la hoja, determinada con exactitud mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X, presenta un alto porcentaje de níquel (11 %) solo compatible con la procedencia de hierro de meteorito. Las trazas de cobalto en el metal confirman la hipótesis, según los estudiosos, que destacan que el análisis se produjo con un aparato portátil en el propio museo y sin que la daga sufriera ningún riesgo.

Los investigadores creen haber descubierto además el meteorito del que procede el hierro del puñal. Tras comparar las muestras con las de todos los 20 meteoritos de hierro conocidos en la región, concluyen que proviene de la octaedrita de 1 kilo bautizada como Kharga y hallada en 2000 en el puerto de Mersa Metruh, a 240 kilómetros al oeste de Alejandría. Los estudiosos subrayan que la primorosa factura de la hoja revela que los artesanos de la época de Tutankamón (Dinastía XVIII) poseían una capacidad de trabajar el hierro superior a la que se les atribuía. Apuntan también que su investigación arroja nueva luz sobre el hecho de que la palabra hierro se relacionara con el cielo en antiguos textos mesopotámicos, hititas y egipcios, con un jeroglífico incluso, en uso en la XIX Dinastía (la de Ramsés II), que podría traducirse como “hierro del cielo”.

La daga de Tutankamón no es el único objeto de hierro de meteorito hallado en Egipto. Ni el más antiguo: en una tumba en Gerzeh, cerca de El Fayum, aparecieron nueve cuentas de collar hechas martilleando cuidadosamente el metal extraterrestre que datan de hace 5.200 años. El puñal podría incluso no ser la única pieza del ajuar de Tutankamón con material resultado de la caída de un meteorito. Se ha propuesto que una rara gema amarillenta tallada como un escarabeo e incrustada en el collar del faraón es en realidad cristal formado al fundirse la arena por el calor producido al estrellarse un meteorito en el desierto.

Por lo tanto no se trata de un oopart, pero se incluye aquí como curiosidad. Demostrando que con una buena investigación se podrían “desclasificar” algunos de estos casos, como tales.

Bastida de les Alcusses

Poblado íbero de la Bastida de les Alcusses

Coordenadas: 38°48′53.18″N 0°48′01.90″O (mapa)

El Bouet de Bastida, imagen del yacimiento.

El poblado íbero de La Bastida de les Alcusses es un asentamiento del siglo IV a. C. ubicado en el extremo suroeste de la Serra Grossa.1 Está situado en el término de Mogente (provincia de Valencia, España), en la cumbre de un cerro alargado y aislado, a 741 m sobre el nivel del mar. Se accede por la carretera CV-652 Moixent-Fontanars, con acceso señalizado en el km 10,5. Se puede subir en vehículo hasta el aparcamiento del poblado.

Reproducción ideal del yacimiento.

El yacimiento, situado sobre una loma, ocupa una extensión de 650 m de longitud y unos 150 m de anchura. Está a más de 720 m sobre el nivel del mar, y a unos 200 m por encima de las tierras circundantes del Pla de les Alcusses, que es una pequeña meseta elevada por la que se accede y de la cual recibe el nombre. Está considerado como uno de los principales poblados ibéricos de la Comunidad Valenciana.

El entorno actual del yacimiento es un espacio forestal, con bosque de pino y matorral mediterráneo bajo. Y aunque el cultivo actual de frutales y cereales en el llano ha transformado muchas parcelas, todavía se puede apreciar un paisaje marcado, fundamentalmente, por el ritmo tradicional de las labores agrícolas al no existir un fuerte impacto de construcciones modernas.

Historia de la investigación

Desde 1909 se conocía la existencia del yacimiento, descubierto por Luis Tortosa, pero las primeras excavaciones arqueológicas en este yacimiento no empezaron hasta 1928, a propuesta del recién creado Servicio de Investigación Prehistórica y Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia. Debido al buen estado de conservación se consideró un buen punto de partida para iniciar las investigaciones del Museo, y entre 1928 y 1931 se realizaron cuatro campañas de excavación enormemente fructíferas.

Se descubrieron 250 departamentos y se hallaron piezas muy destacadas como el conocido Guerrero de Mogente, pequeñas planchas de plomo escritas en ibérico, armas o adornos que comenzaron a dar justa fama al yacimiento. Hasta tal punto fueron destacables aquellas excavaciones y sus resultados que la prensa llegó a denominar el yacimiento como la “nueva Pompeya”.

Excavaciones en Bastida de les Alcusses de 1928

Durante aquellos cuatro años se excavó solo una mínima parte del poblado. Desde 1990 el Museo de Prehistoria de Valencia ha retomado los trabajos en el yacimiento con un proyecto de excavaciones, puesta en valor y actividades didácticas. Hoy en día el yacimiento puede ser visitado y cuenta con un servicio de guías.

Un importante documento es la inscripción sobre plomo, de 180 x 40 mm, con 1 mm de grosor, hallado en las excavaciones de 1928 en el departamento 48, enrollado bajo una piedra de molino. La lámina está escrita por las dos caras en escritura ibérica suroriental (también conocida como meridional) y es aparentemente un documento contable que contiene fundamentalmente registros con nombres de personas asociados a cantidades, algunos de los cuales aparecen cancelados.

Cara A del plomo de La Bastida de las Alcuses

El sistema defensivo

La Bastida es un poblado de 3’5 hectáreas con una muralla de más de tres metros de anchura en las zonas más accesibles, y por tanto más vulnerables. Además hay dos torres adosadas a la muralla para mejorar la defensa. Existe otro recinto más estrecho situado en la parte más accesible del poblado, en la zona oriental, que está inacabado y que debió realizarse para reforzar el control de los accesos. Este segundo recinto define un espacio de 1,5 hectáreas.

Cuatro puertas daban acceso al poblado. Hay tres puertas en el sector occidental y una en el extremo oriental. Todas ellas son construcciones cerradas por su parte superior y con bancos corridos en los laterales, posiblemente como puestos de guardia o espacios para el control de mercancías.

Muralla y Puerta Oeste del poblado

Estas construcciones protegían los dos batientes de madera, que estaban formados por varias tablas unidas por pletinas de hierro. La anchura de los accesos oscila entre los 150 cm de la Puerta Este y los 250 cm de las puertas Norte, Oeste y Sur. Dos de ellas, la Puerta Norte y la Sur estaban tapiadas en el momento de la destrucción del poblado. Tanto las puertas como la muralla conservan actualmente un zócalo de mampostería, pero en su día el alzado estaba hecho de adobes. Además, un adarve permitía la circulación por la muralla, las torres y las puertas.

El urbanismo y la arquitectura doméstica

Sistema urbano

La organización de las construcciones está estructurada a lo largo de una calle central que, de oeste a este, cruza todo el poblado. Otras calles perpendiculares a esta organizan espacios laterales y espacios sin construcciones a modo de plazas.

Las casas eran de diversos tamaños (entre 70 y 150 m²) y estaban formadas por varias habitaciones y algunas tenían incluso patios. La arquitectura emplea los mismos elementos que los utilizados en la muralla y las puertas. Los muros eran de adobes –que son ladrillos hechos de barro y paja y secados al sol- sobre un zócalo o base de piedras; después todas las fachadas y los espacios interiores eran encalados y, a veces, pintados. Las casas tenían una sola planta y los techos, que eran planos con leves pendientes para facilitar el desagüe, eran también accesibles para otro tipo de actividades.

La parte central de cada casa estaba formada por el hogar, centro de reunión y símbolo de la vida en familia. En las despensas de las casas se almacenaban y conservaban los productos cultivados y, además, se realizaban todo tipo de actividades como la molienda e incluso otras tareas más específicas como el trabajo del metal y el tejido junto a diversas labores artesanas.

El sustento cotidiano: tareas agrícolas e intercambios

Instrumental agrícola de la Bastida de les Alcusses

Vaso de cerámica ibérica de la Bastida de les Alcusses

Las tareas agrícolas y ganaderas eran parte fundamental para el sustento cotidiano. Los principales cultivos eran los cereales de secano -cebada, trigo y mijo- y las leguminosas –habas y guisantes- a los que se sumaba el cultivo de frutales como el olivo, la viña, el almendro y la higuera. Estos cultivos se realizaban con arados de madera reforzados con piezas de hierro que llamamos rejas, que han sido recuperado en un buen número en las casas de la Bastida. Ello permitía extraer mucho rendimiento al trabajar zonas de tierras duras o difíciles. Otras herramientas agrícolas presentes en las casas son podones, hoces, legones y arrejadas, que en conjunto ofrecen la mejor y más completa colección de aperos agrícolas de época prerromana conocidos hasta ahora en España.

La cabaña ganadera estaba formada, sobre todo, por cabras y ovejas y en menor medida, bueyes y cerdos de los que se extraía leche, lana y cuero y fuerza para el cultivo con arados y el transporte en carros. Además, no debemos olvidar, tampoco, la carne de estos animales para consumir a la que se añadía la de los animales silvestres cazados, que eran el conejo, la liebre, el ciervo, la cabra montés y el jabalí. Se han hallado, también, anzuelos lo que nos indica que la pesca en el cercano río Canyoles fue un recurso también aprovechado.

Junto a todo ello las actividades comerciales y los intercambios ocupan, también, un lugar destacado en la economía de este poblado. En la Bastida se han hallado juegos de pesas y balanzas de precisión, sin duda utilizados para transacciones y cuentas relacionadas, quizás, con el intercambio de pequeños lingotes de plata obtenidos mediante procesos de copelación de plomo argentífero.

En relación con los intercambios también sabemos que al poblado llegaban productos de varios puntos del Mediterráneo: desde el Estrecho de Gibraltar llegaban ánforas que contenían productos derivados de la pesca y salazones, y desde Atenas se transportaba vajilla de mesa -platos y copas para beber- empleados por los iberos junto a sus propias vajillas. Muchas de estas piezas eran, a veces, imitadas por los alfareros iberos como muestra de su interés por ellas.

La estructura social

Los trabajos y tareas realizadas define a los grupos que habitaron la Bastida. Campesinado, comerciantes y artesanado convivían con otros grupos cuya actividad más visible es la guerra. Los guerreros más destacados debieron ser caballeros como el de la conocida figura de bronce del Guerrero de Mogente. En esta pieza un hombre desnudo es representado con los elementos específicos de la clase dominante: las armas y el caballo. En una mano empuña la espada, que se denomina falcata, y en la otra el escudo redondo, que se llama caetra, pero destaca, sobre todo, el casco con gran penacho, todo un símbolo del poder. Junto a estos guerreros hubo otros infantes armados con lanzas y escudos. Junto a los guerreros las mujeres de rango tendrían a su cargo la administración de las casas y, quizás, de las tierras. Paralelamente, una de las actividades cotidianas de las mujeres de rango es el tejido, que conocemos, sobre todo, por las fusayolas y las numerosas pesas de telares encontradas en las casas.

Guerrero de Mogente (7,3 cm) descubierto en 1931 por el obrero Vicente Espí, en el departamento 218.

La destrucción del poblado y su abandono

El asentamiento tuvo una vida muy corta, pues se fundó y se destruyó en torno al 330 a. C. Así pues, el poblado solo estuvo habitado el curso de unas tres o cuatro generaciones. Estas fechas se han obtenido gracias al completo repertorio de importaciones griegas de barniz negro que ofrecen cronologías muy precisas. Las dos puertas de entrada tapiadas, los restos de incendios, las numerosas armas, joyas y adornos personales en las calles… todo indican que se produjo un abandono rápido y forzado del lugar. La causas de su destrucción todavía son dudosas y controvertidas, pero deben ser puestas en relación con las actividades y conflictos entre los propios grupos ibéricos, bien de la zona o bien de otras áreas más amplios, que incluirían la meseta castellana, la zona de la Hoya de Alcoy y el Condado de Cocentaina o el valle del Vinalopó. No olvidemos que estamos en un área con muchos asentamientos ibéricos, y que es una zona con pasos naturales entre el interior y la costa y que se buscó su control y el dominio de las tierras de cultivo.

El Museo de Mogente y el poblado de la Bastida de les Alcusses son visitables todo el año. En el yacimiento hay un servicio de guías y puede ser visitado siguiendo un recorrido con paneles explicativos.

Además, se ha reconstruido a escala natural una casa utilizando las técnicas y materiales ibéricos, de modo que se puede apreciar como estaban construidas estas casas y se observan los objetos y las actividades características de las personas que allí vivieron. Además, en una visita al Museo de Prehistoria de Valencia se puede admirar una selección de los mejores objetos encontrados en la Bastida.

Reconstrucción de una casa ibérica.

Los últimos hallazgos en el yacimiento de la Bastida de les Alcusses de Moixent revelan la importancia del poblado fechado hace 2.400 años – Casi un siglo después de su descubrimiento, las excavaciones siguen aportando datos a la historia

El reciente hallazgo de un buen número de piezas entre ellas cinco espadas de hierro pertenecientes a guerreros de la cultura íbera en el yacimiento de La Bastida de les Alcusses de Moixent no ha hecho más que evidenciar la importancia de este antiguo poblado para entender una civilización sobre la que existen aún innumerables interrogantes. No en balde, el desconocimiento de su alfabeto impide profundizar en el significado de muchos de sus aspectos culturales. Sin ir más lejos, la disposición y simbología del último hallazgo levanta incluso dudas entre los especialistas sobre si se trataría de un más que probable ceremonial de carácter bélico.

Según Helena Bonet, codirectora de la campaña de excavación del yacimiento que lleva a cabo el Museu de Prehistòria de València, estos hallazgos son “frecuentes en las necrópolis iberas, pero es la primera vez que este ritual se ha documentado dentro de un poblado”. “Este hecho convierte al poblado en una referencia peninsular para estudiar este periodo”, ha manifestado.
La Bastida de les Alcusses fue una de las ciudades más importantes del norte de la Contestania ibérica en el siglo IV a.C., sin embargo se desconocen las causas históricas que motivaron su destrucción en torno al 325 a.C., tras una corta existencia de 100 años.

La excavación arqueológica de esta ciudad amuralla ha desvelado, según Bonet un “urbanismo complejo, con grandes casas agrupadas en manzanas dispuestas a un lado y otro de la calle central que recorre todo el poblado”.

Asimismo, las viviendas eran de una sola planta distribuida en varias habitaciones con una superficie entre 80 y 150 metros. Los espacios se distribuían en varias habitaciones aunque predomina el modelo de habitación principal donde se encuentra el hogar, centro de la vida doméstica y estancias secundarias que se destinan a almacenes y establos.

La agricultura era la principal actividad productiva de estos pobladores, complementada con la ganadería y para la que empleaban un variado instrumental agrícola de hierro muy semejante al utilizado hasta nuestros días, compuesto por rejas de arado, hoces y alcotanas, entre otros. La caza, sin embargo, fue un recurso económico poco significativo.

Respecto a los animales domésticos, las investigaciones indican que poseían rebaños de ovejas y cabras, que eran fundamentales para el aprovisionamiento de carne y leche.

La cultura íbera tuvo una importante radicación a lo largo del actual territorio de la Comunitat Valenciana con diversos asentamientos reconocidos. Algunos de ellos son ahora fruto de excavaciones como es el caso del de la Ciudad de Kelin en Caudete de las Fuentes.

El objetivo es difundir lo que significó la ciudad

Este yacimiento es el primero que llevó a cabo el Museu de Prehistòria de València en 1928. Tras varias campañas de excavaciones, las tareas se retomaron en 1990. Según Bonet, ahora el objetivo es difundir la riqueza arqueológica del mismo “mediante la consolidación de manzanas de casas, el análisis del sistema defensivo, la realización de un estudio sobre el patrimonio y la creación de un museo con visitas guiadas y talleres”. Un proyecto de investigación muy amplio en el que trabaja un equipo interdisciplinar de expertos.

¿Cómo sería? Las reconstrucciones virtuales del asentamiento

 

 

 

 

 

 

Kuélap

Kuélap

Kuélap o Cuélap es un importante sitio arqueológico preinca ubicado en los Andes nororientales del Perú, en la Provincia de Luya, fue construido por la cultura arqueológica Chachapoyas. Forma un conjunto arquitectónico de piedra de grandes dimensiones caracterizado por su condición monumental, con una gran plataforma artificial, orientada de sur a norte, asentada sobre la cresta de roca calcárea en la cima del Cerro Barreta (a 3000 msnm.). La plataforma se extiende a lo largo de casi 600 metros y tiene como perímetro una muralla que en algunos puntos alcanza 19 metros de altura. Se estima que su construcción debió iniciarse hacia el siglo XI, coincidiendo con el periodo de florecimiento de la cultura Chachapoyas, y su ocupación debió culminar hacia mitades del siglo XVI. Sus colosales murallas y su compleja arquitectura interior son evidencias de su función como un conjunto poblacional bien organizado, que incluye recintos de índole administrativa, religiosa, espacios ceremoniales y de residencia permanente.

Ubicación y acceso

El complejo arqueológico de Kuélap está ubicado en las coordenadas 6°25′9.29″S 77°55′22.85″O, en el departamento de Amazonas, provincia de Luya. Se accede desde la carretera del Leimebamba, dejando la carretera asfaltada a la altura de Nuevo Tingo, cercano a la ribera del Utcubamba, donde el camino prosigue por vía carrozable en ascenso, hasta llegar a una planicie en las proximidades del monumento, donde encontramos un sendero que nos lleva directamente a la Ciudadela. También es posible el acceso por un sendero empinado que parte del poblado de El Tingo, cercano a la ribera del Utcubamba, con un recorrido de 8.9 kilómetros y un desnivel de 1200 metros. A partir del mes de octubre del 2016 se podrá hacer uso de los teleféricos, actualmente en construcción, que a parte de transportar a los turistas desde el pueblo de Nuevo Tingo en tan solo 20 minutos, permitirá disfrutar del majestuoso paisaje en plena ceja de selva.

Descubrimiento

Este monumental exponente de la arquitectura de los chachapoyas permaneció virtualmente ignorado hasta 1843. La razón estriba en lo poco accesible de la zona boscosa y lluviosa en la que se encuentra. En el año referido, al realizar una diligencia en la zona, Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas, pudo admirar su grandeza guiado por lugareños que ya conocían el sitio arqueológico. Con posterioridad, Kuélap mereció la atención de algunos estudiosos y curiosos en materia de antigüedades. Entre ellos descuella el francés Louis Langlois, que lo analizó en la década de los años 1930, y Adolf Bandelier, que lo describió con anterioridad.

Fachada este de la fortaleza de Kuélap.

Descripción

Frisos en piedra.

Acceso principal

La entrada principal atestigua su uso para personajes de alto estatus, no solamente por su forma y detalles arquitectónicos, sino además, por la ubicación de numerosos bloques de piedra en su construcción que fueron ornamentados con diversos símbolos de tipo religioso que incluyen rostros y animales míticos, serpientes y símbolos de profundo contenido religioso. En este acceso se han mantenido los testimonios del proceso de crecimiento del sitio, incluyendo grandes capas de relleno que permitieron de manera sucesiva la extensión del acceso, tanto en altura como su crecimiento hacia el interior.

Mira una de las tres entradas estrechas a la fortaleza.

Templo Mayor

El Templo Mayor es uno de los centros sagrados de mayor importancia para el monumento. Este edificio en la forma de un cono truncado invertido, tiene 13.5 m. de diámetro en su parte superior, en la cual se han registrado numerosas evidencias de ofrendas diversas en rituales complejos que incluyó el colocar huesos humanos dentro del recipiente interior, que se convirtió así en un gran osario. En torno al edificio se han encontrado diversos entierros humanos y ofrendas que proceden desde la costa norte, como desde la sierra de Ayacucho en el sur y Cajamarca en la sierra norte.

Imagen del interior de la fortaleza

Plataforma circular

La Plataforma Circular, ubicada inmediatamente sobre la muralla sur del sitio, tuvo una función íntimamente vinculada con el Templo Mayor. En esta plataforma debió residir el personaje que tuvo bajo su responsabilidad el funcionamiento del templo. El final de la historia ocupacional de Cuélap, se relaciona con una masacre de grandes proporciones que ocurrió de manera exclusiva dentro de los límites de esta plataforma, que no incluyó mujeres, pero que fue realizada por un grupo local bien organizado, en el marco de un conflicto por el poder. Este hecho fue seguido de un gran incendio que marca los días finales de ocupación del sitio. este triste acontecimiento debió ocurrir alrededor de 1570 cuando se establece el sistema de reducciones de indios por el poder colonial español. En el centro de esta plataforma hubo un osario semejante al que se registró en la parte superior y central del Templo Mayor.

Pueblo Alto

El Pueblo Alto se ubica en la parte norte y oeste del sitio y tiene una muralla que lo delimita y separa del resto del asentamiento. Tiene tres sectores bien definidos, a los cuales se accede por dos accesos, uno que permite ingresar al sector norte y central y el otro que permite el acceso solamente al sector sur, de carácter básicamente residencial.

El Tintero.or.

La Tumba Inca del Pueblo Alto Sur

Dentro de una estructura especial se descubrió una tumba Inca, de un personaje adolescente, con ofrendas de alta calidad, que incluye fina cerámica, objetos de madera muy destruidos y una nariguera de metal. Es posible que se trata de una ofrenda del tipo Capacocha, costumbre Inca en los centros de mayor importancia religiosa del imperio. -Sector Central del Pueblo Alto Este sector debió cumplir una función pública durante los últimos momentos de ocupación. Por esta razón, solamente cuanta con tres estructuras de formas cuadradas y rectangulares, de época Inca, que se superponen a estructurales circulares más antiguas. En el extremo sur de este sector, se ubica una estructura cuadrangular muy destruida, que contenía numerosos entierros humanos primarios y secundarios. Este edificio debió tener un techo a dos o cuatro aguas. Debajo de ella hay evidencias de edificios más antiguos.

Callanca

Vista de Kuelap.

Este es un edificio de época Inca. Es el más grande del sitio, es de forma rectangular y ha sido propuesta su función como Callanca, un edificio que servía durante la época Inca, para propósitos ceremoniales bajo techo, pero también como hospedaje para viajeros o invitados.

El Torreón

Edificio sólido de tipo ceremonial ubicado en el extremo norte del sitio, forma parte del sector norte del Pueblo Alto y colinda con un abismo inaccesible hacia el lado oeste. En la parte superior se encontraron centenares de piedras de naturaleza caliza que fueron redondeadas para ser utilizadas como proyectiles para honda, los que debieron ser utilizados para propósitos ceremoniales, ya que para propósitos defensivos no cumplía un papel significativo. si se utilizó hondas, el espacio superior solo debió permitir la presencia de muy pocas personas, tal vez una sola que las arrojaba hacia el oeste, ya que hacia el este, los techos de las casas vecinas impedía la visibilidad.

Antigüedad y abastecimiento

Es evidente que Kuélap es un monumento anterior al Imperio inca. Considerando su carácter monumental, es indudable que debió desempeñar un papel protagónico en el pasado de la cultura chachapoyas. En efecto, la arquitectura de Kuélap es, en términos generales, la misma que se halla dispersa en el área cultural de los chachapoyas. Lo que no se ha podido precisar hasta ahora es en qué momento del largo proceso de desarrollo de la cultura chachapoyas, cuyos inicios podrían remontarse al siglo VIII, fue levantado el monumento de Kuélap. Asimismo, se desconoce el tiempo que perduró su florecimiento y cuándo y por qué fue abandonado.

Hay otros aspectos que no han podido ser dilucidados, como el transporte de los bloques de piedra hasta lo alto de la montaña y la habilidad de los arquitectos involucrados en la construcción, que supieron dotarla de un sofisticado sistema de drenaje del agua de las lluvias. En la actualidad, por estar obstruidos sus conductos, el monumento se ha ido “hinchando”. Al dilatarse la gran plataforma, las piedras de las murallas que la revisten van desprendiéndose. Tampoco ha quedado aclarado cómo se llevaba a cabo el suministro de agua para sus moradores; tal vez algunos de los recintos carentes de acceso hayan servido como reserva. Los demás recintos, en su gran mayoría, debieron ser almacenes de alimentos a la manera de los tambos incaicos, en los que se solía edificar un conglomerado de graneros.

Función

En cuanto a la función para la que se construyó Kuélap, también se carece de una respuesta satisfactoria. Popularmente, el monumento es calificado de “fortaleza”, por su ubicación y por la solidez y altura de sus muros. Adolf Bandelier, y especialmente Louis Langlois, trataron de demostrar que Kuélap, más que fortaleza, habría podido ser un lugar fortificado destinado a servir de refugio a la población en casos de emergencia. Le atribuyeron, probablemente por analogía, el mismo papel que desempeñaron los burgos en la Europa medieval.

Los altos muros que enchapan la plataforma y la estrechez del acceso a la ciudadela en su tramo final sugieren, en efecto, que el monumento de Kuélap pudo construirse con miras a servir como reducto defensivo, o que por lo menos debió ser un sitio protegido de los intrusos. Pero esta posibilidad no necesariamente anula otras interpretaciones, acaso de mayor trascendencia.

Así, teniendo en cuenta la función desempeñada por la arquitectura monumental en el pasado arqueológico peruano en general, la cual estuvo relacionada con las necesidades socioeconómicas motivadas por el medio, puede concluirse que Kuélap pudo básicamente ser un santuario precolombino en el que residía una poderosa aristocracia cuya misión primaria era administrar la producción de los alimentos, recurriendo para ello al mando y a prácticas mágicas, a fin de contar con la colaboración de los poderes sobrenaturales que gobernaban los fenómenos atmosféricos, que, de no ser bien honrados, podían hacer llover en exceso o azotar a los hombres con sequías que pudieran hacer peligrar su existencia.

Castro Celanova. 

Una gigantesca muralla, que alcanza los 30 metros de altura por 580 de largo nos da la bienvenida. Es la gran barrera pétrea que protege a Kúelap

Una gigantesca muralla, que alcanza los 30 metros de altura por 580 de largo nos da la bienvenida. Es la gran barrera pétrea que protege a Kúelap, la fortaleza de los chachapoyas, los «guerreros venidos de las nubes». Para entender el carácter inexpugnable de esta ciudadela, basta decir que está ubicada sobre la cima de una gran montaña, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, y rodeada de precipicios por tres de sus cuatro lados. Para su construcción se utilizaron únicamente enormes bloques de piedra caliza unidos con argamasa.

La otra gran baza defensiva de la fortaleza reside en sus accesos: sólo hay tres puertas, en forma de estrechos callejones (también amurallados) y con una pendiente muy pronunciada. Los tres metros de ancho de la boca de entrada se van reduciendo paulatinamente hasta llegar a unos angostos 70 cm, lo que impedía el acceso a más de una persona a la vez. El mismo concepto defensivo usado, siglos atrás, por 300 espartanos en el paso de las Termópilas.

El legado histórico de Kuélap es fascinante, siendo uno de los pocos restos arqueológicos de Perú que se mantienen bien conservados. Podríamos decir que Kuélap ha tenido suerte: la dificultad de su ubicación y el gran desconocimiento general sobre la cultura de sus constructores han colaborado a preservarlo casi intacto del poder destructivo de la mano del hombre y del turismo masivo. Dentro de la ciudadela, todavía se pueden apreciar 420 casas de las más de 700 que se supone llegó a tener en su máximo apogeo, con sus tres mil habitantes. La zona residencial está conformada básicamente por dos gigantescas plataformas superpuestas, donde se edificaron las viviendas y los espacios ceremoniales. La plataforma superior, de menor superficie que la inferior, es donde se localizan 80 construcciones de mayor tamaño y refinamiento, lo que hace suponer que ésta era la zona aristocrática de Kuélap, los que gozaban de mejores vistas. Entre esas construcciones destaca «El Torreón», situado en la zona norte, con siete metros de altura; erigido sobre una terraza amurallada que ofrece una maravillosa vista panorámica del lugar. «El Tintero» está ubicado en el lado sur de la plataforma inferior, con forma cónica invertida truncada, un diámetro de 15 metros y casi seis de altura. Algunos le han atribuido funciones de observatorio astronómico o de centro ceremonial.

Todas las viviendas en Kuélap son circulares, un sello de identidad de los chachapoyas que los diferencian del concepto constructivo rectangular común en todas las demás culturas andinas. Medían entre cuatro y doce metros de diámetro y sus paredes alcanzaban los cuatro de alto, sin ventanas, para una mayor protección del frío. Los muros estaban decorados con serpientes, aves y figuras geométricas en forma de rombo y zigzag. Estudios recientes nos llevan hasta unas conclusiones sorprendentes y abrumadoras: para la construcción de Kuélap se utilizaron 25 millones de metros cúbicos de material, lo que viene a ser tres veces el volumen usado para levantar la Gran Pirámide de Egipto. Todo indica que su construcción data del año 800 d.C. y aquí vivieron y desarrollaron su cultura los chachapoyas hasta que, en 1470, después de un cruento asedio y duras batallas, fueron conquistados por los íncas.

Las momias de Leymebamba

Durante cinco siglos permanecieron ocultas en la Laguna de los Cóndores, en pleno bosque lluvioso. En noviembre de 1996, un grupo de agricultores encontró, en una de las laderas de la laguna, un conjunto de chullpas (tumbas) chachapoyas, saqueándolas indiscriminadamente y llevándose todo lo que consideraron de valor. Un año más tarde, las autoridades tomaron cartas en el asunto y rescataron 219 momias y varios quipus, un extraño sistema de cuerdas y nudos con los que los chachapoyas anotaban sucesos importantes y llevaban su contabilidad.

En el año 2000, estas momias fueron trasladadas al Museo de Leymebamba, que había sido recientemente inaugurado. Realmente, no es un museo espectacular, hasta que se llega a la sala de las momias… y se enciende la luz: ante nosotros aparecen decenas de cuerpos, algunos envueltos en sus sacos funerarios; otros, los que fueron saqueados, están desnudos, mostrando a la perfección sus rasgos físicos, algo realmente sorprendente, ya que las condiciones climáticas de esta región no son las más idóneas para conservar material orgánico durante cinco siglos. Los cuerpos están reducidos a la mínima expresión, con las extremidades atadas y en una posición similar a la fetal, con los brazos y manos recogidos sobre cuello y cara y un estremecedor rictus de dolor, como si se protegieran de algo que los amenazara.


 

 

Kerma

Kerma

Kerma es el nombre moderno dado al que fue el centro de un reino de Nubia, probablemente llamado por los egipcios Kash (de donde derivó Kus o Kush) al sur de la segunda catarata del Nilo, puede que hasta la cuarta. Algunos sitúan Iam entre la quinta y sexta catarata y era independiente pero otros lo consideran el nombre del reino en el primer estadio de la cultura de Kerma, situado entre la segunda y cuarta catarata. El nombre antiguo de la ciudad no se conoce. En el segundo estadio el nombre de Kush para el reino (que los egipcios dieron a la parte central de Nubia), aunque muy probable, está todavía por demostrar.

El nombre viene de la moderna ciudad sudanesa de Kerma o Karmah a unos 15 km al sur de la tercera catarata, en la ribera oriental del río Nilo.

Típico de la cultura de Kerma es la cerámica rojiza o marrón con tapa negra, que desde la Kerma clásica está hecha con torno.1 Los medios de vida era la agricultura, especialmente del ganado.

Geografía de Nubia (NASA).

Origen

El poblado más antiguo en Kerma está datado poco después del 5000 a. C. (hacia 4800 a. C.) y corresponde a una cultura de pastores identificada desde el año 7500 a. C., en donde se han encontrado las primeras evidencias de domesticación de los rebaños; asimismo se ha encontrado también un cementerio de este período.

El segundo poblado de Kerma corresponde a la gente señalada como grupo A de Nubia (hacia el 3500 al 2200 a. C.) posibles descendientes de la cultura de pastores anterior, denominada Pre-Kerma. Tenía unas cincuenta casas de planta circular, de unos tres metros de diámetro, con alguna de más de siete metros, supuestamente para otras funciones o ocupadas por los cabecillas; tan sólo dos casas son rectangulares, puede que para guardar ganado. Antes del 2500 a. C. el Nilo, de repente, se desvió al oeste y el establecimiento Pre-Kerma fue abandonado, y se construyó una nueva ciudad cerca del río que se convertiría en la capital en el siguiente periodo.

La cultura correspondiente al tercer poblado, se inició al final de este período, con la llegada del grupo C (período denominado Antiguo Kerma), que hacia el 2000 a. C. se consolidó con asentamientos principales en Kerma y en la isla de Sais (periodo Kerma Medio). Se supone que fue durante esta época (hacia el 2000 a. C.) la principal ciudad de Nubia y fue así durante unos quinientos años. Su nombre antiguo no es conocido, y se le da el nombre moderno, pero los egipcios llamaban a la región Cus o Kush, que podría ser también el nombre de la capital. Localizada en medio de una región fértil, donde llovía a menudo, estaba bien situada para ser capital de un estado, a unos 250 km de la fortaleza egipcia más cercana. Kerma fue conquistada por Tutmosis I hacia el 1530 a. C.

Características de Kerma

Excavada por Reisner en el periodo 1913-1915, se volvió a excavar en 1973, y un estudio metódico comenzó en 2005 bajo las órdenes de Matthieu Honegger, estudio que recoge la obra de Charles Bonnet.2

La ciudad estaba rodeada de murallas, tenía un palacio y un santuario, así como unas 200 casas de planta circular al principio, y más tarde rectangulares; fuera de las murallas había muchas más casas.

El palacio estaba rodeado de una estructura de unos doce metros de diámetro y de otra estructura rectangular cuatro veces más grande.

Parece que había un área de templos dedicados al culto de los reyes muertos, y al lado del río había talleres para hacer barcas y almacenes.

El edificio principal, o al menos el más grande, fue una casa de adobes que medía en la última fase unos 18 metros de altura y 50 x 25 en los lados; este edificio es conocido como Deffufa Occidental (Deffufa es el nombre antiguo de las casas de adobe en Sudán), mientras que un edificio similar pero un poco más pequeño, situado en el cementerio, es conocido como Deffufa oriental; no se sabe para qué servían estas Deffufa, pero se supone que fueron templos.

Su cementerio está a unos tres kilómetros al este del Nilo, y cubre una superficie de 1800 x 800 metros. Se encuentran tumbas hasta una fecha cercana al 1500 a. C. (hacia el 1480 a. C.) en un número aproximado de treinta y cinco mil. Las más antiguas están en el norte y las últimas al sur; en esta parte hay cuatro montañas artificiales de noventa metros de diámetro y otras más pequeñas que se supone correspondían a las tumbas de los reyes y están próximas al Deffufa oriental, que podría ser la capilla funeraria de los reyes.

En el cementerio hay tumbas construidas con piedras pequeñas y grandes, siendo estas últimas las de las personas de más importancia. Los cuerpos están enterrados en fosos ovales de 1,5 metros de fondo, con comida al lado. Los cuerpos están flexionados mirando a la derecha, las manos en la cara, los pies hacia el este y la cabeza en dirección al oeste, mirando al norte. Inicialmente estaban en alfombrillas, pero más tarde se colocaron en lechos, como si durmieran, y tapados con una alfombra. En las tumbas más recientes hay varios individuos en una sola, que se supone fueron sacrificios humanos. Incluso mucha gente era enterrada con su perro. Los sepulcros se tapaban con montoncitos de tierra decorados con piedras blancas o negras del desierto.

Las tres tumbas más grandes al sur tienen 90 metros de diámetro y casi cuatro metros de alto. Dentro de la estructura se hicieron paredes de adobes para evitar el movimiento de la arena. En el centro del montón había una cámara pequeña conectada a un pasillo que recorría el diámetro de la tumba; y en la cámara estaba el cuerpo del rey y sus posesiones más preciadas. Además había puertas de madera en las paredes enyesadas (donde se aprecian restos de pinturas) y parece que se les ponía una barca para su futuro viaje por el río. En las tres tumbas se colocó un monolito de mármol de diez toneladas.

En los años siguientes, en las cercanías de la gran tumba, se iban formando tumbas subsidiarias, algunas muy ricas, con muchas personas sacrificadas, que debían corresponder a las más importantes y cercanas al rey.

En los pasajes había docenas de cuerpos (en algún caso más de 300) de gente que debían ser sacrificadas a la muerte del rey, como su servicio personal, y también mujeres y niños; las esposas y las mujeres del servicio del rey parece que eran enterradas con éste.

Después del entierro y de cubrir con piedras la montaña de arena, se sacrificaban animales (por miles) y sus pieles eran dispersadas por el perímetro.

Los primeros reyes fueron enterrados en arena y la idea de la cámara parece que fue importada de Egipto.

La fase más conocida es la Kerma clásica, de la que, como se ha dicho, en la excavación de la ciudad se encontró un palacio y muchas tumbas que son de este periodo. De las tres principales tumbas mentadas, se cree que una pertenece al rey Nedyeh que debió ser uno de los más poderosos y fue enterrado con unos 300 sirvientes. Se conocen los nombres de un par de reyes de Kerma (Awawa sobre el 1850 a. C., y Nedyeh hacia el 1650 a. C.) a través de los egipcios. De Awawa (o Awa’a) se ha encontrado el nombre escrito en tinta en trozos de una escultura de arcilla rota expresamente (se debía considerar la imagen del enemigo), hecha hacia el 1850 a. C., y sólo se dice que era rey de Kush.

Nedyeh es mentado en un jeroglífico encontrado en Buhen, que fue ocupada por Kerma durante el primer período intermedio, y que pertenecía a un soldado que explica que había servido para el rey nubio, y que se había «limpiado los pies con el rey Nedyeh en las aguas de Kush».

Destino de Kerma

Algunos reinos menores, como Irtjet, Zatju y Wawat quedaron unificados bajo un único rey y se supone que esto fue obra del rey de Kerma. Finalmente, hacia el 1900 a. C., Kerma era un reino unificado y el faraón Sesostris I comenzó a establecer algunas posiciones militares en la frontera.

Sesostris III construyó fortalezas, como la de Buhen, y dirigió al menos un ataque en Kerma, ataque en el que el cronista dice, haciendo hablar al faraón: «Me llevé a sus mujeres, a sus hombres de todas les edades, capturé sus pozos, maté a sus bueyes, y me llevé o quemé sus cosechas.»

La tercera fase de la cultura de Kerma (llamada Kerma clásica) está datada hacia el 1700 a. C., pero después de 150 años fue eliminada por los egipcios que, después de algunos ataques previos entre el 1550 y el 1530, conquistaron la ciudad y reino de Kerma (o Kush) hacia el 1530 a. C. bajo Tutmosis I (y la dominaron entre el 1530 a. C. y el 1325 a. C.).

El último rey de Kush fue llevado a Egipto «colgado del revés en la proa de la barca de remolque del faraón», y el gobierno del territorio fue concedido a un hijo del faraón. Ochenta años después (hacia 1452 a. C.), la gente de Kerma se rebeló, siendo faraón Amenhotep II, pero fueron derrotados y siete de los líderes de la revuelta fueron capturados y ejecutados personalmente por el faraón con la maza real. Los cadáveres de seis de ellos se colgaron de los muros del templo de Amón en Tebas, y el séptimo de las murallas de una ciudad de Nubia «para que el victorioso poder de su majestad pueda ser visto por todo el pueblo y para siempre».

Más tarde, cuando se acabó el dominio egipcio, el centro de poder nubio se desplazó hacia Napata, más al este, donde con el tiempo surgió un nuevo reino.

Se muestra en Sudán

Ubicación : Sudán

Región : Nubia

Coordenadas : 19 ° 36’2.89 “N 30 ° 24’35.03” E Coordenadas : 19 ° 36’2.89 “N 30 ° 24’35.03” E

Kerma (también conocido como Dukki gel) era la capital de la cultura de Kerma, que estaba situado en el actual Sudán hace al menos 5500 años.[1] [2] Kerma es uno de los sitios arqueológicos más importantes de la antigua Nubia . Ha producido décadas de excavaciones e investigaciones extensas, incluyendo miles de tumbas y tumbas y los barrios residenciales de la ciudad principal que rodea el oeste / Lower Deffufa.

Alrededor de 3000 BCE, una tradición cultural comenzó alrededor de Kerma. Fue un gran centro urbano que fue construido alrededor de una gran adobe templo conocido como el Deffufa occidental.[3]

Como capital y lugar de entierros reales, arroja luz sobre la compleja estructura social presente en esta sociedad.

Kerma y sus artefactos

Las estatuas de los faraones de la Nubia Vigésimo quinta dinastía de Egipto descubiertos cerca de Kerma.

Antes de 1700 BCE, Kerma fue anfitrión a una población de por lo menos 10.000 personas.[6] A diferencia de las del antiguo Egipto en el tema y la composición, artefactos de Kerma se caracterizan por grandes cantidades de azul de loza, que la Kermans desarrollado técnicas para trabajar con independencia de Egipto,[7] y por su trabajo con cuarcita acristalada e incrustaciones arquitectónicas .[8] [9]

Cementerio de Kerma y tumbas reales

Kerma contiene un cementerio con más de 30.000 tumbas. El cementerio muestra un patrón general de tumbas más grandes rodeadas por otras más pequeñas, lo que sugiere una estratificación social. El sitio incluye en sus montículos funerarios del límite sur, con cuatro que se extienden hacia arriba de 90 metros (300 pies) de diámetro. Se cree que estas son las tumbas de los reyes finales de la ciudad, algunos de los cuales contienen motivos e ilustraciones que reflejan divinidades egipcias como Horus. En general, la influencia de Egipto puede observarse en numerosos entierros, especialmente en lo que se refiere a la evidencia material, como cerámica y objetos de sepultura. Por ejemplo, la cerámica Segundo Intermedio egipcios de Avaris, como Tell el-Yahudiyeh Ware, se han descubierto enterramientos dentro de Kerma.[10] Además, los artefactos tales como sellos y amuletos del escarabajo son prolíficos, lo que indica un intenso comercio con el antiguo Egipto, así como un intercambio de ideas culturales.[11] Después de que el saqueo de Kerma, el cementerio fue utilizado como sede de los reyes de la dinastía 25 o “napatea” del Reino de Kush desde el Alto (sur) Nubia.

Arqueología

Principios del siglo 20.

Arqueología temprana en Kerma comenzó con una encuesta de Egipto y Sudán hecha por George A. Reisner, un americano con citas conjuntas en la Universidad de Harvard y el Museo de Bellas Artes de Boston. Posteriormente Reisner lideró estas dos instituciones, la llamada expedición “Harvard-Boston” durante tres temporadas de campo en Kerma (1913-1916). Trabajó en Egipto y Sudán durante 25 años, 1907-1932.[12]

Como uno de los primeros sitios a ser excavados en esta región, las contribuciones de Kerma y Reisner a la arqueología de la región son fundamentales. Una cronología básica de la cultura de Kerman fue establecida basada en el trabajo de la expedición de Reisner Harvard-Boston (1913-1916); Esto proporcionó el andamiaje para todos los otros hallazgos en la región. Las técnicas exactas de excavación de Reisner, los informes del sitio, y otras publicaciones hicieron posterior la reinterpretación de sus resultados posibles.

El Deffufa Occidental

El Deffufa Inferior / Occidental (una estructura de tumba masiva) se encontró más cerca del río; El Deffufa superior / oriental está a pocos kilómetros del río en un cementerio. La mayoría de los entierros estaban ligeramente flexionados, acostados sobre sus costados. Reisner vio muchos vínculos con la cultura egipcia antigua a través de técnicas arquitectónicas y las dimensiones de la base del Deffufa Inferior / Occidental (52.3 m × 26.7 m, o 150 × 100 cúbitos egipcios).[13] Se asumió que era una fortaleza. No llevó a cabo más excavaciones del asentamiento que se sospecha que rodean al Bajo Deffuffa.

El Deffufa superior / oriental estaba situado en medio de miles de tumbas bajas y redondas, con claras diferencias estilísticas entre las partes norte, media y sur del cementerio. Las tumbas más elaboradas se encontraron en la parte sur del cementerio. Reisner suponía que las grandes y cuadrangulares estructuras deffufa eran capillas funerarias asociadas con las tumbas más grandes, no las tumbas mismas.[14] Se analizó esta situación en base a su conocimiento de las antiguas prácticas funerarias egipcias, y dado que muchos de los objetos funerarios encontrados eran de Egipto, él no tenía ninguna razón para pensar lo contrario.

George A. Reisner encajar esta arqueología en su comprensión de la vida antigua a lo largo del Nilo, suponiendo que Kerma era una ciudad satélite de los antiguos egipcios. No fue hasta finales del siglo XX que las excavaciones de Charles Bonnet y la Universidad de Ginebra confirmaron que este no era el caso. En su lugar, descubrieron un vasto complejo urbano independiente que gobernó la mayor parte de la tercera catarata durante siglos.

A finales del siglo 20 al presente

Durante décadas después de las excavaciones de Reisner, su despedida del sitio como una ciudad fortificada de satélite egipcio fue aceptada. “El paciente y diligente trabajo del capo y sus colegas desenterraron los cimientos de numerosas casas, talleres, y palacios, lo que demuestra que ya en 2000 BCE Kerma era un gran centro urbano, presumiblemente, la capital y un cementerio de los reyes de Kush “.[15] De 1977 a 2003, capo y un equipo internacional de investigadores excavadas en Kerma.

El equipo suizo de Bonnet ha excavado los siguientes tipos de sitios en Kerma: ciudad antigua, tumba principesca, templo, edificios residenciales / administrativos, construcciones de Napatan, taller de alfarero de Napatan, cementerios de Meroitic, fortificaciones y hoyos y chozas del grano neolítico. Entre muchos otros hallazgos únicos, Bonnet descubrió una forja de bronce en la ciudad principal de Kerma. “Está dentro de las paredes del centro religioso que se construyó un taller de bronce. El taller consistió en múltiples forjas y las técnicas de los artesanos parecen haber sido bastante elaboradas. No es ningún descubrimiento comparable en Egipto o en Sudán para ayudar a interpretar estos restos “[16]

En 2003, las estatuas de granito negro de faraones de la Dinastía XXV de Egipto fueron descubiertos cerca de Kerma por Charles Bonnet y su equipo arqueológico.[17] [18] [19]

Bioarqueología

La práctica mortuoria en Kerma varió con el tiempo, y esto es visible en el registro arqueológico. El cementerio grande, alrededor del Deffufa superior / del este se arregla con las tumbas más viejas en el norte y las tumbas más recientes (y complejas) y las tumbas en la parte meridional. “En el período de Kerma temprano, 2500-2050BC, los entierros están marcados por una superestructura circular baja de losas de la piedra arenisca negra, pegada en la tierra en círculos concéntricos. Los guijarros de cuarzo blanco refuerzan la estructura”.[20] enterramientos más pequeños se encuentran rodeando las tumbas más grandes de individuos importantes. Las tumbas progresan desde montículos simples hasta complejos pirámicos de inspiración egipcia. Esta transición no comienza hasta mucho después de que las pirámides están fuera de moda en Egipto.

Bonnet señala que las víctimas sacrificiales aparecen y se vuelven cada vez más comunes en el período de Kerma Medio. Debido a que las cámaras funerarias pueden ser fácilmente ingresadas, cuestionaría la probabilidad del sacrificio de una esposa y / o un niño cuando un hombre muere, sin ninguna evidencia etnohistórica para apoyar esto en esta cultura. De hecho Buzon y Judd[21] cuestión esta hipótesis mediante el análisis de los traumas y los indicadores de estrés esquelético en estas “víctimas de los sacrificios.”

La mayoría de los restos se encuentran en una posición ligeramente contraída o contraída en sus lados. Debido al clima árido del desierto, natural de momificación es muy común. Sin los procesos normales de descomposición para esqueletizar el cuerpo, los tejidos blandos, los pelos y los objetos orgánicos del sepulcro todavía se encuentran a menudo (por ejemplo, textiles, plumas, cuero, uñas). Los bienes funerarios incluyen cuentas de faiencia, cráneos de ganado y cerámica. Las colecciones esqueléticas, al igual que otras pruebas arqueológicas, siguen siendo reexaminadas y re-interpretadas a medida que surgen nuevas preguntas de investigación. Dos estudios recientes destacan el tipo de preguntas que los bioarqueólogos están haciendo del material esquelético excavado en Kerma.

Kendall[22] sugiere que las grandes tumbas en el Alto Deffufa contenían los cuerpos de decenas o cientos de víctimas sacrificadas. Un examen posterior de los individuos bioarqueológica “sacrificados” de estos contextos[23] no mostró diferencias significativas entre los marcadores de estrés óseos de sacrificados en comparación con individuos no sacrificados. Sacaron muestras de los “corredores de sacrificio” y de los enterramientos fuera de los grandes corredores de tumulos. Las personas que acompañan a los tumulus de Kerma son interpretadas como esposas sacrificadas a la muerte del marido, pero la evidencia bioarqueológica no apoya esta conclusión arqueológica. Un estudio previo no observó diferencias en la frecuencia de lesión traumática.

La lesión traumática se ve a través de la lente de los patrones de lesión traumática moderna. “Muchos aspectos del patrón de lesión de Kerma fueron comparables a las observaciones clínicas [modernas]: los varones experimentaron una mayor frecuencia de trauma, el grupo de mediana edad presentó el mayor trauma, la cohorte de edad más avanzada reveló la menor cantidad de lesiones acumuladas, un grupo pequeño Los traumatismos múltiples y las fracturas experimentados ocurrieron con más frecuencia que las luxaciones o tirones musculares”. Las fracturas paradas (a menudo ocurren cuando un individuo está defendiendo un golpe de un atacante) son comunes. Estos no necesariamente resultan de asalto, sin embargo, y Judd reconoce esto. Ella no utiliza la misma estrategia de análisis al considerar las fracturas de Colles (de la muñeca, suelen producirse cuando cae sobre las manos de uno) pueden resultar de ser empujado desde una altura en lugar de la violencia interpersonal, y esto no es reconocido.[24]

Los terrenos alrededor del Deffufa occidental, una vez que el centro de la ciudad de Kerma, representado el viernes, 23 de marzo de 2007. Kerma era la sede del primer reino independiente de Kush y el Deffufa occidental data del período más temprano de Kushite ponerlo en sobre 3.500 años. Deffufa es un término nubiano que significa construcción de ladrillo y el Deffufa occidental es la estructura más grande y posiblemente la más antigua en el África subsahariana. El antiguo reino de Kush surgió alrededor de 2000 aC en la tierra de Nubia, lo que …

 

 

 

 

 

 

 

 

Edin’s Hall Broch

Edin’s Hall Broch

Edin’s Hall Broch, muros de las habitaciones.

Nombre alternativo: Edinshall Broch

 

Localización: Duns; Escocia

 

Coordinates: 55.835506°N 2.364856°W

 

Tipo: Broch, torreón de poblado.

 

Periodo: Iron Age

Edin Broch Hall (también Edinshall Broch, Hall Odin Broch) es un torreón-fortificado del siglo II cerca de Duns en las fronteras de Escocia. Es uno de los pocos brochs encontrados en el sur de Escocia. [1] Tiene aproximadamente 28 metros de diámetro.

Nombre

A finales del siglo XVIII este sitio fue llamado “Pasillo o castillo de madera” (Woden el dios principal de la mitología anglosajona). [2] Su cambio de nombre posterior recuerda aparentemente la leyenda del gigante de tres cabezas El Ettin Rojo conocido en cuentos y baladas.

Localización

Hall Broch de Edin es una de los torreones sobrevivientes más meridionales, que se asocian más típicamente al norte de Escocia. Está 4 millas al norte de la ciudad de Duns. [3] Se coloca en la cuesta del noreste de la ley de Cockburn apenas sobre una cuesta bastante empinada abajo al agua de Whiteadder.

El torreón está en la esquina del noroeste de un hillfort de la edad de hierro que presumiblemente pre-fecha el broch. [4] El hillfort consiste en un doble terraplén y zanjas, encerrando un área ovalada unos 135 metros por 75 metros. [4] La entrada estaba en el lado oeste. [4] Una estructura circular grande (roundhouse) en el centro del fuerte, cerca del broch, pudo haber sido el edificio más importante antes de la construcción del broch. [5]

Datación

Se supone que el hillfort data de la Edad de Hierro pre-romana. La fecha del folleto es incierta pero se ha especulado que fue construida entre los dos períodos principales de la ocupación romana en Escocia: alguna vez en el siglo II d.C. Las excavaciones en Torwoodlee Broch, también en las fronteras escocesas, han demostrado que fue construida y demolida durante este período.

Dentro de la colina hay una serie de bases de piedra que marcan las posiciones de casas y otras estructuras. [5] Algunas de las casas superan las defensas – indicando que son más tardías que el hillfort y pueden ser más tarde que el broch también. [4]

Descripción

Pasaje de entrada

El broch tiene un diámetro externo de 28 metros, [4] y un diámetro interno de 17 metros. [3] Esto es inusualmente grande comparado con un folleto típico de Highland y sugiere que puede no haber sido tan alto como el norte brochs. [5] Las paredes del broch sobreviven a una altura de entre 1,0 y 1,8 metros. [4] El pasillo de la entrada está en el lado del este y tiene dos cámaras del protector que flanquean la entrada. [4] El interior del broch tiene tres células intra-murales que son todas aproximadamente de campana muda. [4] La celda en el lado sur tiene los restos de una escalera de piedra en su extremo norte, que presumiblemente se elevó a la pared.

Salida del muro sur del broch

El torreón se encuentra dentro de un recinto rectangular que mide unos 58 por 54 metros. [4]

Excavaciones

Edin Hall fue “despejado” por anticuarios en el siglo 19. [4] Las reliquias recuperadas fueron donadas al Museo Nacional de Escocia. Éstos incluyeron un whorl del huso de piedra, un pedazo de un anillo del jet, un grano ambarino, huesos, una cáscara de la ostra, y un fragmento de una pulsera de cristal.

Dos lingotes de cobre, uno de los cuales se encuentra ahora en el Museo Nacional, se encontraron aparentemente con un detector de metales dentro del broch en 1976. [4] Los lingotes procedían de minas de cobre locales y pudieron haber sido una fuente importante de riqueza para los habitantes. [4]

En 1996 se realizó una prospección arqueológica y una excavación de muestras. [4] Se recuperaron algunos artefactos, incluyendo cerámica gruesa y una espiral de huso de piedra. [4]

El broch, o rotonda, en Edin’s Hall es sólo una parte de un sitio más complejo.

El hillfort que rodea Broch de Edin Hall es anterior al propio broch – probablemente fue construido entre 2.000 y 2.500 años. El impresionante recinto doble de las murallas un área oval que mide aproximadamente 135 m por 75 m. En alguna zona se levantan hasta los 4.5m de alto.

El broch se encuentra en una esquina de la fortaleza, dentro de su propio recinto, separando este edificio del resto del sitio. Se cree que el broch fue construido en los primeros dos siglos de nuestra era.

Hacia el centro de la fortaleza se encuentran los restos de otra gran casa redonda, que probablemente fue el edificio más importante aquí, antes de la construcción del broch.

Los restos de varias otras estructuras aproximadamente circulares también se pueden ver. Estos bajos pies de piedra marcan las posiciones de las casas y otras estructuras. En algunos lugares las estructuras se encuentran sobre las murallas, indicando que son parte de una actividad posterior. Sin embargo, no podemos decir con certeza si este acuerdo se produjo antes o después de la broch – es probable que algunas de las estructuras puedan haber estado en uso al mismo tiempo.

Roundhouse o broch?

Hall de Edin tiene la mayoría de las características de un torreón. Incluyen:

  • Una gruesa pared de piedra circular – más de 5 m en el caso de sEdin’s Hall
  • Un paso de entrada estrecho
  • Cámaras de seguridad que flanquean la puerta
  • Cámaras de pared
  • Una escalera de piedra entre las paredes, subiendo a la pared

Pero el extraordinario diámetro de los 22 m lo hace mucho más grande que el típico brochure Highland. Esto también sugiere que puede no haber sido tan alto como otros torreones – pero es posible que una vez se quedó con el doble de su altura actual de 2 m. Hall de Edin puede estar más cerca de una rotonda de Iron-Age sustancial que de un torreón.

Escoceses únicos

Brochs son un tipo de roundhouse sólo se encuentran en Escocia. Hay más de 500 de ellos, que se encuentran principalmente en el norte y el oeste de Escocia y las islas. Sólo un puñado existe en Escocia baja, haciendo de Edin Hall un ejemplo raro y fino.

 

Ebla

Ebla

Ebla (árabe: عبيل، إيبلا) es una ciudad antigua localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el 1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.

Unos 60 kilómetros al suroeste de Alepo, en Siria, se alza una imponente colina llamada Tell Mardikh. Se trata de un típico tell, un montículo artificial resultado de una antigua ocupación humana. El lugar sufrió numerosos saqueos, pero los arqueólogos, por su parte, lo ignoraron durante largo tiempo. Hasta que, a finales de la década de 1950, unos aldeanos que realizaban labores agrícolas descubrieron allí una magnífica pileta ritual decorada con relieves. Alertado, el Servicio de Antigüedades de Alepo llamó a Sabino Moscati, catedrático de la Universidad de La Sapienza, en Roma, para proponerle la excavación del lugar. Moscati envió allí al joven arqueólogo Paolo Matthiae, quien entonces no podía imaginar que había encontrado trabajo para los siguientes cuarenta años.

El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 a. C., en sumerio y en eblaíta, una variante lingüística del idioma semítico oriental. Buena parte de los materiales epigráficos se encuentran en el vecino museo regional de Idlib (Siria).

Tablillas: Textos de Ebla

En 1964, arqueólogos italianos de la Universidad de Roma La Sapienza, dirigidos por Paolo Matthiae comenzaron a excavar en Tell Mardikh. En 1968 recobraron una estatua dedicada a la diosa Ishtar portando el nombre de Ibbit-Lim, un rey de Ebla. Esto identificó la ciudad, largo tiempo conocida por las inscripciones egipcias y acadias.

En la siguiente década el equipo descubrió un palacio de aproximadamente del 25002000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.

No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema.

Ebla en el tercer milenio a. C.

El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.

Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.

Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nieto Naram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.

Economía

Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Aššur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes.

En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 23502150 a. C.).

Gobierno

La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish.

El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.

El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal (título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos o abba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano.

Religión

Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal.

La destrucción de Ebla

Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh.

Ebla en el segundo milenio a. C.

Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.

Ebla es mencionada en textos de Alalaḫ alrededor de 1750 a. C. La ciudad fue destruida de nuevo en el turbulento periodo entre el 1650 y el 1600 a. C., por el rey hitita Mursili I o Hattusili I.

Ebla nunca se recuperó de su segunda destrucción. Sobrevivió como un pequeño pueblo hasta el siglo VII, después estuvo desierta y olvidada hasta su redescubrimiento arqueológico.

La primera campaña, en 1964, sacó a la luz cerámica del III milenio a.C., mientras que en las siguientes se descubrieron templos, palacios y una puerta monumental. Tell Mardikh se revelaba así como un importante centro económico y religioso, y la misma Siria, considerada antes un lugar de paso y patria de nómadas analfabetos, aparecía como un nuevo polo de poder, comparable con los de Mesopotamia y Egipto.

En 1968, el equipo descubrió un busto de basalto mutilado con una inscripción grabada. Matthiae encargó la traducción del texto, escrito en cuneiforme y en un dialecto del acadio, al nuevo epigrafista de la expedición, Giovanni Pettinato, profesor de Sumerología de la Universidad de Heidelberg.

La ciudad olvidada

Pettinato tradujo la inscripción rápidamente: hacía referencia a un personaje llamado Ibbit-Lim, que resultó ser un rey de la ciudad de Ebla. Tal era, pues, el nombre del yacimiento en la antigüedad. La existencia de Ebla era conocida desde finales del siglo XIX, cuando Ernest de Sarzec descubrió en la ciudad sumeria de Tello una inscripción en la que se mencionaba a Ebla como lugar de procedencia de la madera para la construcción del templo de Eninnu. La inscripción especificaba también que Ebla se hallaba en algún lugar más allá de la ciudad de Urshu, tras el altiplano sirio, lo que coincidía con el hallazgo de Matthiae y Pettinato. Sin embargo, parte de la comunidad científica se resistió a aceptar la equivalencia de Tell Mardikh con Ebla, arguyendo que la Siria de ese período no podía albergar una cultura propia y tan evolucionada.

El gran hallazgo

La gran sensación de Ebla llegó, sin embargo, en 1974, cuando Matthiae halló en las estancias de un palacio del III milenio a.C. un conjunto de 42 tablillas escritas en cuneiforme, ennegrecidas por el fuego. El arqueólogo envió un telegrama a Pettinato, que entonces estaba en Roma, para notificarle el hallazgo. El epigrafista, presa de la excitación, voló enseguida hasta Damasco y llegó a la excavación a las dos de la madrugada. Ante la mirada expectante de los presentes, Pettinato estudió las tablillas. Al cabo de un rato, exasperado, levantó la vista exclamando: «No comprendo ni una palabra». Las tablillas no estaban en acadio, sino en una nueva lengua que Pettinato bautizó como eblaíta. Tras meses de profundo estudio en Roma, Pettinato logró descifrar el lenguaje y leer las tablillas. Los resultados eran contundentes: la ciudad en cuestión era la Ebla mencionada en los textos sumerios y acadios.

Las investigaciones siguientes mostraron que esas 42 tablillas formaban parte de uno de los más grandes archivos hallados en el Próximo Oriente. Bajo las ruinas del palacio real se descubrió una cámara repleta de miles y miles de tablillas, más de 20.000. Pettinato recuerda el hallazgo: «Descendí hasta una profundidad de ocho metros y agachándome empecé a examinar la primera tablilla que recogí, cubierta por la arena de siglos». Esta vez la pudo leer con claridad: era una lista de ciudades y en ella aparecían las palabras En-Ebla (rey de Ebla). El equipo había descubierto los archivos reales de la ciudad.

Una gran biblioteca

Las tablillas contenían textos  muy variados: administrativos, religiosos y épicos, listas reales, tratados internacionales, diccionarios bilingües… Sin duda, completaban de modo inesperado la visión que se tenía del mundo oriental a mediados del III milenio a.C., y situaban a Siria en el plano de los grandes centros de Mesopotamia y Egipto.

Las tablillas aparecieron amontonadas como consecuencia de la destrucción de los estantes donde estaban cuando la ciudad fue incendiada por el rey acadio Naram-Sin; al quemarse, las tablillas cayeron unas sobre otras, pero los arqueólogos lograron restituir su colocación original y el sistema de archivo empleado. Estaban dispuestas en ángulo recto, con el reverso hacia fuera, ya que era aquí donde en los textos administrativos se escribían las sumas y una especie de título para identificarlas. Otro sistema de localización era su forma: las redondas indicaban el registro de entrada y las cuadradas el de salida. En el suelo, en cestos de mimbre, se guardaban las que eran de consulta más frecuente.

Desde entonces, el análisis de esta enorme cantidad de textos ha sacado a la luz nuevas y sorprendentes informaciones que iluminan la civilización del Próximo Oriente en el III milenio a.C.

Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla por los arqueólogos Matthiae y Pettinato en la década de 1970.

 

 

 

 

 

Montículos de Iowa

Los montículos de Iowa

En el estado de Iowa, también en EE.UU., encontramos otro enigma. ¿Qué son o qué significan esos 191 montículos que fueron erigidos en el Effigy Mouds National Monument? Nadie lo sabe con certeza…

Cada montículo alcanza un metro de altura por treinta de longitud. Representan, en su mayoría, animales: osos, lagartos, tortugas… Pero también podemos encontrar extrañas figuras geométricas, muchas de ellas ocultas por la espesa vegetación.

Uno de los misteriosos montículos de Iowa (EE.UU.)

Effigy Mounds National Monument

Muchos estadounidenses consideran los montículos que aquí se conservan lugares ceremoniales y sagrados, en especial las 12 tribus de indios americanos asociadas del monumento.  Una vistita ofrece oportunidades para contemplar el significado de los montículos, la gente que los construyó y las relaciones con sus descendientes contemporáneos. El monumento de 2,526 acres (1,022 ha) comprende 206 montículos de indios americanos ubicados en un escenario natural y dentro de una de las partes más pintorescas del Área de Patrimonio Nacional de Silos y Chimeneas y a lo largo de la “Great River Road” del río Misisipi, una Carretera Escénica Nacional.

La cultura de los montículos-efigie de los indios americanos se desarrolló hace más de 1,000 años colocando miles de montículos de tierra por todo el paisaje de lo que (hoy) incluye partes de Iowa, Wisconsin, Minnesota e Illinois. Más de 200 montículos se conservan intactos dentro del monumento, 31 son efigies con la forma de osos y pájaros, conmemorando la muerte de los seres queridos y las creencias sagradas de estos antiguos pueblos.

El Monumento Nacional de Montículos-Efigie conserva montículos de tierra que incluyen algunos de los más refinados y mejor preservados ejemplos de raros montículos “efigie” (montículos en forma de animal) en sus formas originales. Estos terraplenes ofrecen una perspectiva de la vida social, espiritual y ceremonial de las culturas que construían montículos. El monumento exhibe 206 montículos que los indios americanos utilizaban como cementerios y con fines ceremoniales, incluyendo 31 raros montículos-efigie hechos por los indios americanos de la zona boscosa a lo largo de un período de 2,000 años que finalizó alrededor del 1250 d.C.

La historia detrás de estos montículos-efigie y de los indios americanos que los construyeron estuvo envuelta en misterio desde que los primeros europeos recorrieran el río Wisconsin para llegar al río Alto Misisipi en 1673. El famoso punto de “contacto” geográfico en la historia del mundo se sitúa tan sólo a unas pocas millas río abajo del monumento. Directamente cruzando el río Misisipi está Prairie du Chien, Wisconsin, uno de los asentamientos europeos más antiguos en los altos del río Misisipi. Fue desde esta ubicación que los primeros comerciantes y misioneros franceses exploraron el río Misisipi (tanto al norte como al sur) a finales del siglo XVII.

Situado dentro de los acantilados del río boscoso del noreste de Iowa, el Monumento Nacional de Montículos-Efigie se extiende 2,526 acres (1022 ha) y contiene más de 14 millas (23 km) de senderos para caminar muy bien mantenidos. Los visitantes practican senderismo pasando por los montículos indio-americanos hasta llegar a numerosas cimas de acantilados con vistas espectaculares a 400 pies (122 m) en los valles de los ríos Misisipi y Yellow. Los animales salvajes son abundantes en el parque, y es común ver ciervos de cola blanca, pavos comunes y águilas calvas en todos los distintos hábitats del parque, incluyendo los bosques, las praderas y las tierras pantanosas.

El monumento ofrece oportunidades maravillosas de disfrutar vistas magníficas, una gran diversidad de animales salvajes, plantas y árboles (incluyendo los 81.5 acres [33 ha] de pradera) y cientos de documentales sobre los montículos de las antiguas culturas indio-americanas. Los horarios de los centros de visitantes varían según la estación; sin embargo, los predios del parque están abiertos desde el amanecer hasta el atardecer, durante todo el año.

En 1853, a William Pidgeon se le mostraron los Montículos Efigie que constan de varios tipos de obras de tierras, incluyendo construcciones geométricas, animales y formas humanas.

Estos van de montículos extendidos en líneas directas y continuas, y fueron encontrados en Wisconsin, Iowa y Ohio. Se observó que los caracteres de los símbolos o efigies fueron encontrados en los puntos donde las líneas principales (marcadores Ley o leys) se cruzaban entre sí y fue encontrada agua primaria en cada uno de los marcadores.

Situado en una superficie de 1.012ha sobre la orilla oeste del río Misisipí, el Monumento Nacional de los Montículos de las Efigies contiene una de las colecciones públicas de arte prehistórico más grande del país. Hay una red de caminos (recorrido circular de 22,5km) en la que se pueden ver 200 montículos funerarios. Los arqueólogos han datado los montículos desde el año 500 a. C hasta el 1300 de nuestra era, pero se conoce muy poco de la cultura del Woodland Tardío.

La palabra “efigie” significa imagen de una persona o animal. Los “montículos efigie” (effigy mounds) son amontonamientos de tierra con formas de animales. Los nativos de los Estados Unidos construyeron montículos efigie hace muchos años. Se pueden encontrar algunos de ellos en el Monumento Nacional Effigy Mounds. Está en Iowa. El monumento se encuentra en la ribera del río Mississippi.

Las antiguas tribus de indios estadounidenses construyeron estos montículos eifigie hace más de dos mil años. La mayoría se hallan en cuatro estados. Estos son Wisconsin, Iowa, Minnesota e Illinois. Hay más de 200 montículos en el Monumento Nacional Effigy Mounds en Iowa. Algunos tienen formas de aves o de osos. También hay montículos con forma de conos y hay montículos largos. Se elevan en el aire y por eso su forma se aprecia mejor desde arriba.

Las referencias Efigie Mounds National Monument se encuentra en Estados Unidos, Iowa Introducción Monumento Nacional Effigy Mounds National Monument (montículo efigie), Ing. Efigie Mounds National Monument incluye un número de sitios arqueológicos dentro del condado del condado de Allamakee y Clayton Iowa. Monumento con una superficie de 10 km², con 206 montículos, 31 de los cuales efigies. Otros montículos son cónicos, lineal o forma compleja. Grupo del Norte (67 montículos) y el Grupo del Sur (29 montículos) repartidas en los condados fronterizos a lo largo del río Mississippi. Estos montículos son de fácil acceso para los turistas. Grupo Snay-Magill (112 montículos) situado a 17 kilómetros de los dos grupos y no está equipado con infraestructura turística. [1] 1. Historia del período indios Woodland construido montículos en el área durante el período comprendido entre el año 500 aC. e. y hasta los primeros tiempos de la colonización europea. Muchos montículos se perdieron cuando los europeos comenzaron a arar sus tierras agrícolas pradera americana. Effigy Mounds National Monument – uno de los mayores grupos existentes de montículos en los Estados Unidos. Montículos prehistóricos se han generalizado en el territorio de los EE.UU. Grandes Planicies hasta la costa atlántica, pero sólo en el territorio de Woodland existían montículos efigie (en forma de animales, aves o reptiles). Las características geográficas de la región, según los investigadores, explican por qué las personas están habitadas tanto tiempo esta parte de los Estados Unidos. Históricamente, la mayoría de las grandes llanuras al oeste del río Mississippi estaba cubierto de prados, que suelen ser grandes incendios estallaron, lo que, a su vez, impidió overgrowing los bosques de la zona. La zona en la que había un grupo de montículos Monumento Nacional Montículos Efigie en el extremo noreste del futuro de Iowa es una zona de transición entre los bosques caducifolios del este y praderas centrales. Indios locales y los primeros colonos europeos así disfrutamos de la riqueza y la diversidad de los recursos en la región, que se encuentra en la frontera entre dos regiones ecológicas – pantanosas y praderas. 2. Presente en el centro de visitantes en la entrada al parque se encuentra una exposición en el museo de los hallazgos arqueológicos y exposiciones de carácter local. Monumento declarado Monumento Nacional de Estados Unidos 25 de octubre de 1949.

La imagen que aparece en la moneda (Los Osos que Marchan) corresponde a Richard Masters y será grabada por Renata Gordon.

Historia

Hace más de mil años, los indios de los bosques del este encontraron un escarpado acantilado de piedra con vista al río Missisipi y, después de colocar grandes cantidades de tierra, comenzaron a esculpir una sucesión de 10 osos a lo largo del paisaje, un trabajo que se completó después de más de 500 años.

Aunque los montículos cubiertos de césped tienen algunos centímetros de altura, son bastante grandes y se perciben mejor desde la altura.

Con una extensión de cerca de 402 metros, “Los osos que marchan” es el grupo más grande y sofisticado de montículos con forma de animales (conocido como montículos de las efigies) del país, una razón por la que este sitio fue declarado monumento nacional en el año 1949.

Efigie Mounds National Monument conserva más de 200 montículos prehistóricos construidas por los nativos americanos, incluyendo numerosos montículos efigies con forma de animales, incluyendo osos y aves. Se encuentra ubicado en el condado de Allamakee y el condado de Clayton, Iowa en el medio oeste de Estados Unidos.

Líneas de Palpa

Líneas de Palpa

 La «otra Nasca», junto al río Palpa

En el Perú, al sur de Lima, y al este del departamento de ICA, en el Km. 395 de la Carretera Panamericana Sur y a 1 h 15 minutos aproximadamente en auto, en la provincia de Palpa, se encuentran las misteriosas Líneas de Palpa. Olvidadas y relegadas son tan impresionantes como sus hermanas “Las Líneas de Nazca” y encierran los mismos misterios acerca de su creación, y función.

Las líneas de Palpa están ubicadas en la provincia de Palpa (Ica), a la altura del kilómetro 400 de la Carretera Panamericana Sur, 60 Km. al norte de la Ciudad de Nazca, entre los poblados de Sacramento, Pinchango y Llipata, además están dispuestas en agrestes zonas, como mesetas y colinas.

Fueron dadas a conocer por un grupo de arqueólogos peruanos y extranjeros dirigidos por Markus Reindel y Jhonny Isla, de la Fundación Suiza-Liechtenstein, que investigan el sitio desde 1997, quienes mediante diferentes métodos pudieron constatar que eran más antiguas que las famosas líneas de Nazca y que fueron elaboradas por la Cultura Paracas varios cientos de años antes.

Ellos hallaron mil geoglifos, 650 sitios arqueológicos y construcciones en adobe.

Un breve recorrido por la historia del descubrimiento de las Líneas de Palpa es ideal para saber cómo se llegó a determinar el verdadero significado. Los primeros geoglifos los descubrió Julio C. Tello junto con Alfred Kroeber y Toribio Mejía en 1926, cerca del poblado de Cantalloq. Ellos no les dieron mayor importancia. Solo figura un furtivo artículo escrito por Toribio Mejía en 1942.

El primer hallazgo científico de los geoglifos fue en 1941, con los trabajos de Paul Kosok en las Pampas de San Ignacio y Llipata en Palpa. Luego lo siguieron María Reiche y Hans Horkheimer. Kosok hizo el primer recorrido a pie por las mesetas y quebradas al sur de Llipata y fue allí donde descubrió la primera figura que marcó la puesta del Sol, el 22 de junio de 1941, día del solsticio de invierno.

El suceso fue el inicio para que se planteara la hipótesis de la función astronómica de los geoglifos. Pero con las nuevas investigaciones, la idea se desvaneció.

La matemática María Reiche viajó por primera vez a Nazca y encontró otras líneas marcando la puesta del sol el 21 de diciembre de 1941, día del solsticio de verano. Hans Horkheimer recorrió las Pampas de San Ignacio y Llipata en 1946 y encontró la misma combinación de líneas, figuras y trapecios reportada por Kosok y publicó los primeros croquis y fotos en 1947. Además registró varios geoglifos en otras regiones de la cuenca del Río Grande de Palpa y Nasca.

En los años posteriores María Reiche realizó muchos recorridos a pie por las mismas pampas, después de haber estudiado detalladamente las fotos aéreas del Servicio Aerofotográfico Nacional (SAN). Aunque no hay ningún informe científico sobre estos trabajos, en los primeros artículos de Reiche se menciona varios geoglifos importantes y uno muy grande que encontró en la meseta de San Ignacio. Fue el más largo que conoció. También hizo referencia a varias figuras antropomorfas que vio en las laderas de las mesetas y sobre la figura de un pelícano, la más grande de la Pampa de San Ignacio.

Sin embargo, a pesar de que las primeras líneas que encontró fueron en Palpa, nunca publicó un mapa de los figuras de las Pampas de San Ignacio y Llipata, como los que elaboró para la Pampa de Nasca. La única referencia en esos planos, son algunos de los geoglifos más grandes, señalados en un mapa sinóptico de toda la cuenca.

Las fotos del SAN, y otras tomas aéreas, de algunos dibujos importantes de las Pampas de San Ignacio y Llipata se publicaron a comienzos del 2000 junto con otras imágenes inéditas en la región. Pero para el arqueólogo peruano Johnny Isla, la gran parte del material tiene una ubicación equivocada, originada en la falta de un mapeo sistemático de los geoglifos. En cambio, él sí utilizó, junto con su colega alemán Markus Reindel, la moderna tecnología fotogramétrica, que les ha permitido crear un viaje virtual de sobrevuelo por todas las Líneas de Palpa.

La fotogrametría aplicada por el Proyecto Arqueológico Palpa abarca la Cresta de Sacramento, el Cerro Carapo, las Pampas de San Ignacio y Llipata. Es la primera base de datos que ha registrado científicamente, una por una, esas líneas que han llamado la atención de curiosidad del mundo.

Características Constituyen enormes dibujos geométricos, zoomorfos y fitomorfos. Una de sus particularidades es la gran cantidad de figuras antropomorfas, que están casi ausentes en el desierto de Nazca y aparecen generalmente orientadas hacia el valle para ser vistas por los habitantes de los asentamientos.  Otro Dato interesante es que, en el caso de los trapecios, estos están orientados hacia los ríos de la zona.

Estas representaciones estarían vinculadas también a aspectos rituales en el sitio, como instrumentos musicales y cerámicas.

Una de las diferencias con sus hermanas de Nazca, es que algunas de ellas están en las laderas montañosas; otra (importante) es la denominada “Cruz de Palpa”, realizada de forma distinta: extracción y amontonamientos ad hoc de las rocas.

Las líneas constituyen en su mayoría objetos zoomorfos y fitomorfos, en general, la particularidad de Palpa radica en que aparecen figuras antropomorfas. Fueron dibujadas entre los años 600 y 100 a.C. El significado de las líneas es desconocido, y se han realizado numerosas hipótesis, la más plausible, que se trataba de una zona despejada y de carácter sagrado dedicado a la adoración del agua y la fertilidad.

Significado

El verdadero significado de las líneas fue especulado en la década de los 80 por Johan Reinhard, sobre la base de documentos etnográficos (descripciones culturales) y costumbres de los pobladores. Lo curioso es que solo fue una hipótesis y nunca investigó la zona ni dirigió un proyecto para llegar a una conclusión final, como el estudio minucioso que les demandó más de cinco años a Isla y Reindel, los autores del Proyecto Arqueológico Palpa, quienes utilizaron la tecnología llamada fotogrametría. Esta se basa en la digitalización de todos los dibujos, captados por vistas aéreas, y luego insertados en un programa virtual.

Las nuevas investigaciones han ayudado ha develar los misterios de los grandes trazos sobre el desierto palpeño, y la conclusión principal es que el valle fue un paisaje sagrado para la adoración del agua y de la fertilidad, los cuales fueron elementos claves para que los habitantes pudieran sobrevivir en el desierto. Además, fue uno de los primeros estados arcaicos del Perú prehispánico.

Diferencias con las Líneas de Nazca

Ahora se sabe que tuvieron influencia de la cultura Paracas. Además, que los palpeños trazaron mil figuras sobre su agreste pampa, frente a las Líneas de Nasca que son aproximadamente cuarenta. Entre otras diferencias, poseen mucho más diversidad de formas. Y para rebatir todas las teorías anteriores (la del calendario solar y la de que fue un sitio de aterrizaje de extraterrestres), los descubridores, Johny Isla y Markus Reindel, han concluido que todas fueron un paisaje sagrado para la adoración del agua y de la fertilidad.

Importancia

El descubrimiento de las Líneas de Palpa es significativo ya que permite conocer con mayor profundidad a las culturas que se desarrollaron en esta zona del sur chico, así como también, permite es una fuente rica de información para los estudios arqueológicos.

Enormes dibujos geométricos zoomórficos y fitomorfos semejantes a las Líneas de Nazca, según los estudios arqueológicos recientes estas líneas son más antiguas que las Líneas de Nazca. Representan a una serie de figuras de humanos y zoomorfas, incluida la Familia Real, entre las cuales la más destacada es la deidad de la cultura Paracas, durante el período de desarrollo tardío (600-100 aC). En la zona de Sacramento se ubica el reloj solar, (1 Km de la ciudad de Palpa), en la falda de un cerro se encuentran líneas y áreas barridas, geoglifos a los que se le conoce como Reloj Solar.

Según algunos investigadores, en el tiempo del equinoccio, se plasma en la línea la señal o reflejo de lo que seria un buen o mal año de cosecha. Actualmente se le conoce también con el nombre del Telar, pero su figura está asociada a muchas más que están a su alrededor y sobre la meseta de la Cresta de Sacramento, constituyendo un verdadero vestigio enigmático.

Las líneas de Palpa están conformadas por más de 600 geoglifos, enormes dibujos geométricos zoomorfos y fitomorfos, muchos de ellos ubicados en la ladera de cerros que pueden ser fácilmente vistos desde tierra firme, en especial desde un mirador ubicado a 8 Km. de la ciudad de Palpa, a unos 35 minutos al norte de la ciudad de Nazca, en el distrito de Llipata. Un museo de sitio pequeño.

Familia Real – Líneas de Palpa

Figuras antropomorfas – Detalles

El Picaflor o colibrí – Líneas de Palpa

 

Líneas y trapecios.

Desierto de Palpa. Enigmáticas figuras geométricas. Los arqueólogos no coinciden en su significado. ¿Calendario lunar? ¿Reloj de sol?

Espirales y figuras geométricas desconocidas en el desierto de Palpa.

Cruz de Palpa» o de «San Javier», también denominada La Estrella

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