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Complejos megalíticos

El término megalitismo procede de las palabras griegas mega (μεγας), grande y lithos (λιθος), piedra. Aunque en sentido literal podemos encontrar construcciones megalíticas en todo el mundo, desde el Japón a los gigantes de la Isla de Pascua, en sentido estricto muchos autores únicamente denominan megalitismo al fenómeno cultural cuyo foco se localiza en el Mediterráneo occidental y la Europa atlántica, que se inicia a partir de finales del Neolítico y dura hasta la Edad del Bronce y que está caracterizado por la realización de diversas construcciones arquitectónicas hechas con grandes bloques de piedra escasamente desbastados y denominados megalitos. Así, según estos investigadores, cuando hablamos de megalitismo no deberíamos incluir las construcciones ciclópeas correspondientes a otras dinámicas culturales como las del Bronce egeo, las baleáricas o las sardas, ni mucho menos las de Egipto o Polinesia.1

Grandes monumentos megalíticos se hallan diseminados por buena parte de Europa occidental, pero los focos más importantes se encuentran en Bretaña, sur de Inglaterra e Irlanda, y sur de España y Portugal.

Este fenómeno se identifica esencialmente con la construcción de tumbas monumentales del tipo dolmen (en bretón mesa de piedra), en cuyo interior se fueron enterrando sucesivamente a los fallecidos de un grupo humano, apartándose cuidadosamente los huesos de los anteriores difuntos (enterramientos colectivos). Los dólmenes pueden ser simples o de corredor, en galería, o cistas, y la mayoría estuvieron inicialmente cubiertos por un túmulo de tierra o piedras, que actualmente suele haber desaparecido en su mayor parte. Además de los dólmenes, dentro del contexto megalítico podemos encontrar otra tipología constructiva no funeraria denominada menhir, monolito hincado en el suelo que puede aparecer aislado o formando alineaciones (en Carnac) o círculos (henges, como en Stonehenge). También abundan los crómlech, círculos de piedras más o menos grandes que rodeaban el túmulo de un dolmen, los tholoi, los falsos dólmenes y las cuevas artificiales.

No obstante, como casi todo lo anterior ya se ha clasificado (en las subcategorías adjuntas), aquí se agrupan aquellas construcciones, que están fuera de las indicadas, o que contienen una gran variedad de estas, o que son difícilmente clasificables.

  • Anundshog
  • Bouar (Republica Centroafricana)
  • Cairns Loughcrew
  • Chokahatu
  • Complejo arqueológico de Pranu Muttedu
  • Complejo megalítico en Kazajstán
  • Cursus Rudston
  • Dolmen de Soto
  • Drenthe
  • Drizzlecombe Stone Rows
  • El Cham de Bondons
  • El Infiernito
  • Filitosa
  • Fossa
  • Göbekli Tepe
  • Kamyana Mohyla (Stone Grave)
  • Kokino
  • Le Grande Menhir Brise
  • Li Muri
  • Lindholm Høje
  • Llanura de las Jarras
  • Metsamor Castle
  • Monumento a Midas – Yazılıkaya
  • Nartiang (Meghalaya), India
  • Necrópolis de Alcalar
  • Necrópolis megalítica de Gádor
  • Nemrut Dag
  • Nevalı Çori
  • Normanton down Barrows
  • Padang Hill – Gunung Padang
  • Puma Punku
  • Qenqo
  • Queneto
  • San Agustín
  • Sayhuite
  • Sillustani – Puno
  • Skane, Stone Circle (Heimdalls stenar)
  • Stanton Moor
  • Thiruporur
  • Tiya
  • Torre-La Janera
  • Trepucó
  • Túmulo de Bougon
  • Uushigiin UVER
  • Valle de Bada (Sulawesi)
  • Vottovaara
  • Winterbourne Stoke
  • Xaghra Stone Circle

    Necrópolis megalítica de Gádor

    Necrópolis megalítica de Gádor

    Final del formulario

    La necrópolis megalítica de Gádor es un yacimiento arqueológico localizado en el municipio de Gádor, Almería (España). Es uno de los conjuntos funerarios del sureste de la península ibérica más amplios y es de un gran interés arqueológico. La necrópolis ha sido datada como de la Edad de Bronce.

    Descripción

    Este yacimiento está formado fundamentalmente por enterramientos megalíticos, u ortostáticos, que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y provistos de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra.

    También se documenta en algunas de estas estructuras un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra. Formando parte de esta necrópolis también se ha podido identificar un tholos, o tumba de falsa cúpula, cuya planta es similar a la de los megalitos con corredor, si bien hay diferencias en cuanto a tamaño y técnicas constructivas, pues normalmente los tholoi, plural de “tholos”, tienen una cámara y túmulo mayor que los megalitos. La diferencia más significativa radica en la cubierta, conseguida por aproximación de hiladas.

    Otro tipo de tumbas localizado se adscriben a la tipología de enterramientos en covacha, aunque sólo se han podido detectar dos.

    La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población en el estuario del Andarax tiende a concentrarse, apareciendo los asentamientos centrales cerca de las zonas con mayores recursos, que pasan a controlar. La limitación de tierras de cultivo en el sureste, los procesos de acumulación de riqueza pecuaria y la concentración de fuerza de trabajo en algunos asentamientos, que facilitaba la capacidad de movilizar grandes contingentes en determinadas actividades, condujo a procesos de desigualdad dentro y entre los poblados, enmascarados mediante el desarrollo de una ideología sacralizada, que tendrá como máximo exponente la monumental necrópolis de Los Millares.

    Con la especialización de algunos centros en determinados recursos no subsistenciales (minería), la aparición de poblados agrícolas dependientes y tributarios, así como el control de los bienes de prestigio, se consolida la desigualdad social y el acceso restringido a las elites del poder y la riqueza. En este contexto, en el que parte de la población seguía desplazándose esporádicamente con los rebaños, las tumbas colectivas adquieren tres funciones principales: expresión de la cohesión social, definidores de las desigualdades entre linajes y entre los asentamientos, y demarcadores de los territorios usados para la explotación subsistencial (tierras agrícolas y zonas de pastos).

    En este caso, las tumbas se extienden por una amplia superficie dando lugar a lo que denominamos necrópolis dispersa, por la gran distancia que existe entre los enterramientos. Estas construcciones ocupan normalmente lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación dando lugar de este modo a necrópolis muy extensas.

    Los enterramientos eran utilizados como hitos de demarcación del territorio por parte de las comunidades calcolíticas y ocupaban lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación, dando lugar a una necrópolis muy extensa aunque con un número no muy amplio de enterramientos, unos 70, que denominamos “necrópolis dispersa”.

    Un paseo por la prehistoria almeriense a través de sus megalitos

    Almería es una tierra rica en asentamientos prehistóricos. Su situación a orillas del mediterráneo propició el desarrollo de civilizaciones que han dejado su legado en forma de edificaciones que han resistido el paso del tiempo para llegar en pie hasta nuestros días. Los conjuntos del El Barranquete y el Tarahal, el poblado de los Millares y grupo megalítico de Gádor son los tres vestigios más destacados de la provincia.

    El Barranquete y El Tarahal

    Esta necrópolis, ubicada en el término municipal de Níjar y perteneciente a la Edad del Cobre, es un construcción de tipo funerario. Este vestigio parece que funcionó como la necrópolis d eun asentamiento en el poblado de El Tarajal.

    Esta necrópolis se encuentra perfectamente conservada. En ella se puede ver un conjunto de tumbas circulares con corredor y cubiertas de una falsa cúpula, que tiene cierta semejanza con las construcciones que se pueden ver en el yacimiento de Los Millares.

    Estos restos fueron descubiertos por el arqueólogo suizo Charles Bonnet en 1968. Un año después, Mª Josefa Almagro realizó una serie de excavaciones en la zona y estudió otra serie de tumbas, aparecidas en las proximidades del Cortijo Marín. A la vez, en el otro lado de Rambla Morales se descubrió el poblado de El Tarajal.

    Este yacimiento es el más importante de la zona. Sin embargo, la acción de tractores y de expoliadores lo han dejado reducido a una mínima expresión de lo que fue. Todavía hay restos sin excavar, que pueden ofrecer más datos sobre el entorno.

    Los Millares

    El Despoblado de los Millares se encuentra entre los municipios de Santa Fe de Mondújar y Gádor. En este espacio aparecieron dólmenes, murallas y poblados, todos ellos pertenecientes a la Edad del Cobre. Según estudios, este poblado estuvo habitado entre el 2.700 y el 1.800 a.C.

    El poblado y necrópolis de Los Millares se encuentra sobre la meseta de este mismo nombre, enmarcada por el río Andarax y la rambla de Huéchar. Llegar hasta el yacimiento es muy sencillo, ya que su entrada se ubica en uno de los laterales de la nacional 324, que divide el poblado en dos.

    Si hay algo que destaca en Los Millares es su sistema defensivo. La muralla exterior es la más larga que se conoce de la Europa del Cobre. Torres semicirculares o bastiones a intervalos irregulares y dos puertas demuestran la necesidad de defensa que tenía esta población, así como su nivel de desarrollo. La construcción del poblado es similar a la de otros yacimientos de la época. El sistema constructivo se basa en la mampostería.

    La necrópolis del poblado consta de casi un centenar de tumbas colectivas, en su mayoría de tipo tholos.

    Grupo megalítico de Gádor

    Muy cerca del entorno de Los Millares se encuentra este grupo de construcciones funerarias pertenecientes a la Edad del Cobre.

    Megalito I de El Marchal de Araoz – Grupo Megalítico de Gádor – Gádor – Almería

    La Necrópolis Megalítica de Gádor está compuesta por enterramientos megalíticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras colocadas en forma vertical.

    La Necrópolis Megalítica de Gádor pertenece a la Edad del Cobre, período en el que la población tiende a concentrarse en el estuario del Andarax; los asentamientos centrales aparecieron cerca de las zonas con mayores recursos.

    La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada por un gran número de tumbas de distinta tipología que se agrupan en las siguientes unidades:

    1. Cerro de Las Yeguas: donde consta un solo enterramiento.
    2. Coto de Don Diego: formado por cuatro enterramientos.
    3. Rambla de Las Balsas: se documentan dos enterramientos.
    4. Llanos de Retamar: esta unidad agrupa ocho tumbas.
    5. Tajos Coloraos: se compone de seis enterramientos.
    6. Collado Ceporro I: se registra un megalito.
    7. Jacalgarín: esta unidad tiene cuatro enterramientos.
    8. Collado Ceporro II: se documenta un enterramiento.
    9. Cuesta del Rayo: consta de dos megalitos.
    10. La Corraliza: se agrupa un total de cinco enterramientos.
    11. Llanos de Regina: se trata de una de las unidades con más megalitos, con un total de doce.
    12. Rambla de Ciscarejo: se compone de tres enterramientos, dos de ellos en covachas.
    13. Gádor: con dos enterramientos.
    14. Rambla de Jalbos I: un enterramiento.
    15. Marchal de Araoz: un enterramiento.
    16. Rambla de Jalbos II: dos megalitos.
    17. Loma de Los Mudos I: consta de dos estructuras megalíticas.
    18. Loma de Los Mudos II: formado por doce enterramientos.
    19. Rambla de Las Pocitas: un enterramiento.

     

     

     

     

     

     

    Descripción

    La Necrópolis Megalítica de Gádor está formada, fundamentalmente, por enterramientos megalíticos u ortostáticos que constan de una cámara central de forma poligonal, construida con grandes piedras dispuestas verticalmente (ortostatos), y disponen de una cubierta plana realizada mediante losas de piedra. También se documenta en algunas de estas estructuras, un corredor de acceso orientado de noroeste a sureste, que comunica la cámara con el exterior, y por último, en líneas generales, las tumbas se cubren con un túmulo de piedras y tierra.

    Información Bibliográfica

    Decreto 194/2007, de 26 de junio, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el Yacimiento Arqueológico denominado Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería.. 5/07/2007, pp. 27-30.

    Resolución de 6 de septiembre de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se incoa el procedimiento para la inscripción genérica colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de los yacimientos arqueológicos del Grupo Megalítico de Gádor, provincia de Almería. 23/09/2004, pp. 20738-20741.

    Interés Cultural, con la catergoría de Zona Arqueológica, de la Necrópolis Megalítica de Gádor, Almería. Grupo Megalítico de Gádor

    Nevalı Çori

    Nevalı Çori

    Maqueta del yacimiento arqueológico de Nevalı Çori expuesta en el Museo Arqueológico de Sanliurfa

    Nevalı Çori fue un asentamiento del Neolítico precerámico B situado en el curso medio del río Éufrates en la provincia de Sanliurfa, en el este de Turquía. El yacimiento arqueológico ha revelado algunos de los templos y esculturas monumentales más antiguos que se conocen. Junto a Göbekli Tepe ha revolucionado la comprensión del Neolítico eurasiático.

    Coordenadas GPS: 37.51833, 38.60556

    Mapa del Creciente Fértil asiático, con los principales centros de desarrollo cultural conocidos, entre los cuales se encuentra Nevali Çori.

    El asentamiento fue localizado a unos 490 m sobre el nivel del mar, en las estribaciones de los montes Tauro, en ambas riberas del arroyo Kantara, tributario del Éufrates.

    El asentamiento, ocupado desde 8400 AC hasta 8100 AC, contiene cinco niveles arquitectónicos con casas rectangulares y estructuras de habitaciones paralelas.

    Excavación

    Este lugar fue examinado en 1992 en el contexto de las excavaciones de rescate llevadas a cabo durante la construcción de la presa de Atatürk, aguas abajo de la pequeña ciudad de Samsat. Las excavaciones fueron llevadas a cabo por un equipo de la Universidad de Heidelberg, bajo la dirección del profesor Harald Hauptmann. Juntamente con muchos otros yacimientos arqueológicos situados en los alrededores, Nevalı Çori quedó desde entonces bajo las aguas del represado Éufrates.

    Datación

    Nevalı Çori puede ser emplazado dentro de la cronología relativa local basándose en las herramientas de sílex halladas allí. La aparición de estrechas y no retocadas puntas tipo Biblos apuntaría a situarlo entre el Neolítico precerámico B (PPNB) inicial y medio. Algunas herramientas indicarían cierta continuidad en el PPNB tardío. Dentro de las primeras fases una más afinada cronología sería posible gracias a la arquitectura del asentamiento: la vivienda tipo, con canales subterráneos, característica de los estratos I-IV de Nevalı Çori, es igualmente típica del «estrato intermedio» de Çayönü, mientras que la diferente planta del único edificio del estrato V (casa 1) está más claramente conectada con los edificios de “planta celular” de Çayönü.

    En términos de dataciones absolutas, 4 dataciones de radiocarbono han sido definitivas para Nevalı Çori. Tres proceden del estrato II y lo datan con cierta seguridad en la segunda mitad del IX milenio a.C., lo cual coincide con las fechas más tempranas de Çayönü y con Mureybet IV-A, y así apoya la cronología relativa dada más arriba. La cuarta datación pertenece al X milenio a. C., lo cual, si es correcto, podría indicar la presencia humana en Nevalı Çori en una fase extremadamente temprana del PPNA.

    El sitio permanece sumergido bajo el agua desde 1991 debido a la construcción de la presa Atatürk, impidiendo exámenes arqueológicos directos.

    La sección noroeste revela un complejo de culto especializado tallado en la ladera, con tres fases arquitectónicas y pilares monolíticos integrados en muros.

    Viviendas

    Ilustración arqueológica de una “casa del pozo” (traducción de schachthaus) de Nevalı Çori, este de Turquía.

    El asentamiento tiene cinco niveles arquitectónicos. Los restos que han salido a la luz son unas largas casas rectangulares que contienen dos o tres alas paralelas con habitaciones, interpretadas como almacenes. Estos son contiguos a unas anteestructuras similares y también rectangulares, subdivididas por muros salientes, que podrían ser interpretadas como espacios residenciales. Esta tipología de casa está caracterizada por espesos cimientos, superpuestos en distintos estratos y formados por grandes guijarros angulares y cantos rodados, cuyas brechas fueron rellenadas con pequeñas piedras, para así crear una superficie relativamente plana que soportara la superestructura. Estos cimientos están interrumpidos cada metro o 1,5 m por canales subterráneos, orientados hacia los ángulos derechos desde el eje principal de las casas y cubiertos con losas de piedra, pero abiertos hacia los lados. Pudieron servir para el drenaje, la aireación o el enfriamiento de las casas. Se han excavado 23 estructuras de este tipo, siendo sorprendentemente similares a las de la así llamada “subfase acanalada” de Çayönü.

    Una zona de la parte noroeste de la aldea parece ser que tuvo una especial importancia, puesto que allí, en la ladera de la colina, fue tallado un complejo dedicado al culto. En él se distinguen tres fases arquitectónicas subsecuentes, la más reciente de las cuales pertenecería al estrato III, la intermedia al estrato II y la más antigua al I. Las dos más recientes además tienen un piso consolidado de cal, estilo “terrazzo”, que no se ha conservado en la fase más antigua, y del cual existen paralelismos con Çayönü y Göbekli Tepe. Columnas monolíticas similares a las de Göbekli Tepe fueron levantadas entre sus muros de piedra seca, y en el interior del recinto aparecen dos pilares exentos de tres metros de alto. Se asume que sostenían un techo ligero y plano. Estructuras similares sólo han sido descubiertas hasta ahora en Göbekli Tepe.

    Sondeos practicados en la parte oeste del valle revelaron también estructuras arquitectónicas rectilíneas en dos o tres estratos.

    Escultura y figurillas de arcilla

    Fragmento de arte neolítico del yacimiento de Nevalı Çori, expuesto en el Museo Arqueológico de Sanliurfa.

    La piedra caliza local fue esculpida para crear numerosas estatuas y pequeñas esculturas, incluyendo una de una cabeza humana descubierta (más grande que el tamaño real correspondiente), con una serpiente o un penacho tipo sikha (mechón de cabellos enrollado sobre la parte alta) sobre ella. Se ha descubierto también la estatua de un pájaro, y algunos de los pilares muestran relieves, entre ellos varios que representarían unas manos humanas. Las figuras antropomorfas hechas de caliza y encontradas en Nevali Çori estarían entre las esculturas de tamaño real más antiguas conocidas, juntamente con las halladas en Göbekli Tepe, de similares características.

    Asimismo, se han desenterrado varios cientos de pequeñas figurillas de arcilla de unos cinco centímetros de alto, muchas de las cuales representan humanos y han sido interpretadas como ofrendas votivas. Fueron cocidas a temperaturas que oscilaban entre los 500 y los 600 °C, lo cual sugeriría el desarrollo de técnicas de cocción cerámica antes del nacimiento de la alfarería propiamente dicha.

    Enterramientos

    Algunas de las viviendas contienen deposiciones de cráneos humanos y esqueletos incompletos.

    Nevali Cori es un asentamiento del Neolítico Precerámico AB (X-VIII milenio a. C.), es decir, del Neolítico temprano, ubicado a orillas del Éufrates (sur de Turquía). Es el asentamiento más antiguo conocido hasta la fecha cuya economía no se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, sino en la caza de ciertos animales (gacelas, ciervos, jabalíes y liebres). Las técnicas especializadas de caza generaron un enorme excedente de productos animales, cuya conservación y almacenamiento requirieron la construcción de edificios específicos, los llamados “Kanalhaeuser”. Bajo el suelo de piedra, había canales separados por un metro. Estos aseguraban la ventilación, la refrigeración y el aislamiento contra la humedad. Además de la caza, también se cultivaban cereales y legumbres. Un análisis paleoantropológico de huesos procedentes de 50 enterramientos en la zona del asentamiento ha confirmado la variedad y la gran cantidad de vitaminas que obtenían sus habitantes durante el IX milenio a. C.

    En la zona del asentamiento se desenterró un edificio, el llamado “Terazzogebaeude” (14 x 14 m), que destaca por sus robustos muros laterales y su diseño interior. Está construido en piedra y su suelo es de mortero de cal liso y duro. Se examinaron tres fases arquitectónicas que se remontan al Neolítico Precerámico A y B. En el centro del edificio se alzaban dos pilares con decoración en relieve humano.

    Junto al muro este del edificio se encontraron fragmentos de monstruosas figuras de plástico y una cabeza humana de tamaño casi real. Estos son los primeros segmentos de plástico de gran tamaño del mundo. La cabeza humana tenía un mechón similar a una serpiente y se encontró en un nicho del edificio. Podría ser una de las primeras estatuas de culto del mundo.

    Durante la fase más reciente se encontraron el cuerpo de un hombre y un ave antropomorfa. Este último, así como otras esculturas monstruosas de la fase intermedia del edificio, pertenecían a un pilar de 13 m de altura. La forma del edificio, el tipo y la disposición de las esculturas (¿estatua de culto, entierro?), así como las diversas formas de las puntas de flecha de sílex, procedentes de la región (de Damasco y otros lugares), no dejan lugar a dudas sobre la naturaleza de “Terazzogebaeude”: ¡es el templo más antiguo de la humanidad!

    Un edificio similar a “Terazzogebaeude”, pero más reciente, fue encontrado en Cayonu, cerca de los manantiales del río Tigris y data de la fase de transición del Neolítico Precerámico A al B.

    En Gobekli Tepe, al sureste de Nevali Cori, se desenterraron edificios y numerosas esculturas del Neolítico Precerámico B. Los avances en las excavaciones demostrarán la importancia de este yacimiento en la región de Harran.

    Antes de Göbekli Tepe: Nevali Cori como precursor de las maravillas arquitectónicas de Göbekli Tepe

    Los logros arquitectónicos de Nevali Cori son un testimonio de las avanzadas capacidades de las sociedades neolíticas tempranas. Los edificios rectangulares del yacimiento, meticulosamente construidos y elaborados con piedra caliza cortada con precisión, desafían las suposiciones previas sobre las limitaciones arquitectónicas de la época. Estas estructuras, caracterizadas por su durabilidad y sofisticación, cumplieron múltiples funciones, tanto como viviendas como espacios ceremoniales, ilustrando una temprana integración de la vida cotidiana y espiritual. Los diseños arquitectónicos que se observan en Nevali Cori, incluyendo pilares de piedra y suelos de terrazo, ponen de manifiesto una sofisticada comprensión de la organización espacial y la planificación comunitaria muy adelantada a su tiempo. Este ingenio arquitectónico no solo sentó las bases para futuros avances en las técnicas de construcción, sino que también fomentó un sentido de comunidad y cohesión entre sus habitantes.

    Un proto-Göbekli Tepe

    El descubrimiento de Nevali Cori ha transformado nuestra comprensión de la progresión neolítica en la región, sugiriendo una posible continuidad ideológica y cultural que condujo a la construcción de Göbekli Tepe. Los paralelismos en los estilos arquitectónicos y los símbolos religiosos entre ambos sitios indican que Nevali Cori podría haber servido de inspiración o incluso de precursor para los logros monumentales posteriores de Göbekli Tepe. Esta conexión subraya la importancia del sitio para rastrear la evolución de las estructuras religiosas y sociales dentro de las comunidades humanas primitivas, ofreciendo una visión más clara del desarrollo gradual de complejos sistemas de creencias e identidades comunitarias.

    El amanecer de la expresión artística

    Los artefactos artísticos desenterrados en Nevali Cori representan algunas de las representaciones más antiguas conocidas de la forma humana , marcando un hito en la historia de la expresión artística. Estas estatuas y relieves, con sus intrincados detalles y significado simbólico, ofrecen una valiosa perspectiva sobre las creencias espirituales, las estructuras sociales y los valores estéticos de la comunidad. La presencia de un arte tan sofisticado desafía las ideas preconcebidas sobre las capacidades artísticas de los pueblos neolíticos, sugiriendo una comprensión compleja de la representación humana y divina. A través de estas expresiones artísticas, profundizamos en la apreciación de la riqueza cultural y la profundidad intelectual de los habitantes de Nevali Cori.

    La evidencia de agricultura en Nevali Cori representa un cambio monumental en la historia de la humanidad, desde estilos de vida nómadas hasta comunidades agrícolas sedentarias. El cultivo de trigo y cebada en este yacimiento marca uno de los primeros ejemplos de prácticas agrícolas, sentando las bases para el desarrollo de comunidades estables y el eventual auge de civilizaciones. Esta transición no solo alteró el tejido socioeconómico de las sociedades neolíticas, sino que también desencadenó la compleja dinámica del desarrollo agrícola, el crecimiento demográfico y la urbanización que definiría el progreso humano durante milenios.

    Rituales y ancestros

    Las prácticas rituales y la veneración a los antepasados ​​de Nevali Cori revelan los complejos sistemas de creencias de las comunidades neolíticas tempranas, ofreciendo una fascinante perspectiva de su vida espiritual. Los hallazgos arqueológicos del yacimiento, que incluyen fragmentos de cráneos y otros restos humanos, sugieren rituales que subrayaban la reverencia de la comunidad por sus antepasados ​​y el mundo espiritual. Estas prácticas reflejan una intrincada red de creencias sobre la vida, la muerte y el cosmos, ofreciendo una profunda comprensión del desarrollo temprano del pensamiento religioso y el papel del ritual en el fomento de los vínculos comunitarios y la continuidad.

     

    Complejo arqueológico de Pranu Muttedu

    Complejo arqueológico de Pranu Muttedu

    Pranu Muttedu

     

    Ubicación

    Estado: Italia

    Altitud: 540 m bajo

    Superficie: 200 000

    Sitio web: www.pranumuttedu.com

    Mapa de localización

    Coordenada : 39°34′03.49″N 9°16′04.79″E

    El complejo arqueológico de Pranu Muttedu es una de las áreas funerarias más importantes de la Cerdeña prenurágica y se encuentra cerca de Goni , un pequeño pueblo en la provincia de Cerdeña Sur . El área del parque cubre aproximadamente 200,000 metros cuadrados. El complejo tiene una alta concentración de unos sesenta menhires y megalitos (sólo superado por el vasto complejo de ” Biru ‘e Concas ” de Sorgono , donde se han contabilizado unos 200 menhires) diversamente distribuidos en parejas, alineaciones o grupos.

    En la zona también hay una necrópolis subterránea de domus de janas con tres círculos de tumbas.

    El complejo ha sido excavado por Enrico Atzeni en varias ocasiones desde 1980.

    En una de las guías más difundidas sobre Cerdeña se define como “el Stonehenge sardo”.[1] , aunque todavía puede considerarse más antiguo que el Stonehenge inglés .

    Necrópolis de Pranu Mutteddo

    La necrópolis de Pranu Mutteddu se encuentra a pocos kilómetros de Goni (CA), a los lados de la carretera provincial que conduce a San Basilio y Senorbì (CA).

    La calzada divide el área arqueológica en dos partes bien diferenciadas.

    En el lado izquierdo (aproximadamente el lado sur) se encuentran todas las domus de janas, las tumbas IV y V, las señaladas con una letra del alfabeto y una serie de menhires no levantados que yacen cerca de la entrada.

    A la derecha (parte norte) se encuentran las tumbas I, II y III, otras en excavación y la mayor parte de los menhires.

     (Me gustaría señalar que la numeración de las tumbas con números romanos es la oficial en el sitio.

    Por el contrario, los números arábigos y las letras mayúsculas del alfabeto han sido utilizados por mí para mayor claridad).

    Los principales tipos de monumentos presentes en la zona son los siguientes: Las domus de janas (casas de hadas) son tumbas con forma de cueva artificial, en este caso excavadas en la piedra arenisca.

    Pero la tradición popular sarda, olvidando la función original, ha imaginado que en un pasado lejano fueron los hogares de pequeñas brujas buenas: las janas.

    Todos se encuentran en un afloramiento rocoso cerca del límite sur del área arqueológica.

    También hay dos domus de janas con proyección vertical. Uno cerca de la otra domus de cueva horizontal, el otro cerca de la entrada al área sur

    Básicamente consisten en un pozo excavado en el afloramiento rocoso a ras de suelo, al final del cual hay un compartimento similar a las clásicas domus de janas con una cueva artificial.

     

    Las otras tumbas no son subterráneas sino hechas con montículos a nivel del suelo.

     

     

     

    De los más simples:

    a los de círculos concéntricos :

     

     

     

    a las que precedía un atrio megalítico.

     

     

     

     

     

    La Tumba IV, única en su género, tiene una tríada de menhires en uno de sus lados para proteger la tumba.

     

     

     

     

    La Tumba II debió ser en su momento el centro de toda la necrópolis y lo sigue siendo.

     

     

    Consiste en un vistoso pabellón de entrada (en excelente estado) creado excavando y dando forma a un canto rodado traído de otro lugar. La tumba real, a la que se accedía desde el pabellón, fue construida en parte en mampostería y en parte con cantos rodados excavados, de forma similar al pabellón de entrada. El conjunto se coloca dentro de círculos concéntricos. La entrada al pabellón, a su vez, se abre a un Gran Círculo, que debió formar parte integrante del monumento funerario.

    Otro aspecto especialmente destacable de la necrópolis de Panu Mutteddu es la presencia de unos sesenta menhires. Están hechos de piedra arenisca con las más variadas dimensiones y formas.

    Algunos son vagamente antropomórficos.

    Están arreglados:

    dispersos en pequeños grupos,

     

     

     

     

     

    en parejas,

     

     

     

    en pequeños grupos

     

     

    y grandes alineaciones.

     

     

     

    De particular interés es la piedra votiva de dos huecos, situada en la parte norte del recinto, cerca de la valla.

    Permanece apartado de la necrópolis, medio escondido entre los robles de la loma norte que desciende hacia el valle, a un nivel mucho más bajo que las tumbas.

    Se ha pensado que los dos huecos podrían haber servido para sostener dos pequeños menhires o dos berilos.

    Pero también se puede hipotetizar que fueran copas, o zanjas, aptas para contener exvotos de difuntos. (Durante los tiempos en que no se llevaban a cabo ceremonias en las tumbas, las personas podían colocar sus ofrendas en este altar lo suficientemente cerca de los entierros, pero apartados de ellos).

    Por razones prácticas, la foto se tomó de espaldas a la necrópolis y la piedra votiva está a ras de suelo. Pero para los fieles que venían del lado opuesto estaba, y sigue estando, elevado, como un altar.

    Cito, por analogía, una piedra votiva similar, también colocada cerca de una zona de tumbas, pero siempre a una distancia segura. En este caso es más evidente que los huecos no debieron albergar betiles o pequeños menhires, pero es más probable que fueran copas, o fosas, para contener las ofrendas de los difuntos.

    La piedra votiva similar a la de Pranu Mutteddu,

    Bari Sardo (NU)

    Parque arqueológico de Pranu Muttedo

    Es uno de los yacimientos prenurágicos más impresionantes, relevantes y particulares de Cerdeña, se levanta en la verde campiña de Gerrei, en la parte centro-oriental del sur de la isla.

    Con una superficie de 200.000 metros cuadrados e inmerso en los exuberantes alcornoques y el matorral mediterráneo de las colinas de Gerrei, es uno de los sitios arqueológicos más evocadores e importantes del interior de Cerdeña. A pocos kilómetros de la localidad de Goni, por la carretera provincial a Cagliari (a sólo media hora de la capital), se puede admirar el parque de Pranu Muttedu, una extensa plataforma de arenisca y esquisto donde se encuentra un vasto conjunto monumental prenuragico, ‘dividida’ en más aglomeraciones. Al norte, en la localidad de su Crancu, se encuentra la aglomeración de chozas de referencia a la necrópolis. Al sur del pueblo se encuentran los cementerios de Pranu Muttedu y Nuraxeddu, excepcionalmente rodeados por grandes grupos de menhires, en parejas, alineados o dentro de las mismas tumbas, y por construcciones redondas probablemente de carácter sagrado. Más al sur, la necrópolis domus de Janas de Genna Accas , excavada en la roca, se levanta con tres círculos funerarios.

    Otras estructuras emergen en la zona: los restos del dolmen en allée couverte di Baccoi son particularmente interesantes. El carácter excepcional del sitio también se deriva de la mayor concentración de menhires conocida en Cerdeña: unos 60, distribuidos de forma diversa, en parejas, en alineaciones, en pequeños grupos, a veces en las mismas arquitecturas de tumbas. Son del tipo ‘protoantropomórficos’, de forma ojival y superficie anterior plana. Los sepulcros consisten en dos o tres anillos concéntricos de piedras, a veces con paramentos escalonados para sostener el túmulo. En el centro, la cámara funeraria, a la que se accede a través de un corredor formado por losas ortostáticas, cubiertas con dinteles. Las celdas internas son circulares o alargadas, según el número de enterramientos que albergaban. Los techos eran tabulares o pseudo-abovedados. La grandiosa tumba II tiene una entrada, una antesala y una celda funeraria excavadas en dos bloques rocosos distintos cuidadosamente colocados y dispuestos: por su fina mano de obra y diseño arquitectónico recuerdan los entierros en Domus de Janas. Las excavaciones han arrojado jarras en miniatura, puntas de flecha de obsidiana y varios otros objetos, incluidas una pequeña daga de pedernal y un hacha de piedra blanca.

    Las excavaciones realizadas a principios de la década de 1980 sacaron a la luz numerosos artefactos de varios tipos y mano de obra, atribuibles a comunidades asentadas de la cultura “Ozieri” que se remonta al Neolítico reciente (3200 – 2800 a. C.) con “inserciones” tardías hasta el 2600 a. C.

    La presencia de numerosas tumbas y menhires sugiere que el sitio fue utilizado para ritos sepulcrales y religiosos, vinculados al culto a los antepasados. El conjunto arqueológico Tiene la mayor concentración de menhires conocida en Cerdeña (unos sesenta, distribuidos diversamente en parejas, alineaciones o grupos).

    Una de las peculiaridades del yacimiento es precisamente la gran cantidad de menhires, dispuestos en alineaciones, individuales, parejas y tríadas y que en total suman unas sesenta, es decir, el yacimiento que, junto con el yacimiento de Biru y Concas en Sorgono (que debería contar con unos 110 ejemplares), ha devuelto varios menhires en toda Cerdeña y, aunque no podemos saber con precisión cuántos había en origen ni si había otros yacimientos de estas características, la cifra en sí es destacable.

    Sin embargo, también merecen especial atención los monumentos funerarios que caracterizan la zona, es decir, los círculos de tumbas megalíticas, bastante raros en Cerdeña, cuyas comparaciones más conocidas se encuentran en Gallura, en la zona de Arzachena, comparaciones que no se refieren sólo al sino también la cultura material, o los hallazgos encontrados. Además de estos monumentos funerarios también existen algunas domus de janas, contemporáneas a los círculos megalíticos en una rara coexistencia de megalitismo e hipogealismo en un mismo yacimiento. Este hecho, aunque raro (pero ciertamente no único), no debe sorprendernos demasiado, ya que ahora sabemos que ambas tipologías funerarias se remontan al mismo período y fueron utilizadas por las poblaciones que habitaron Cerdeña en la fase final del Neolítico., conocidas en arqueología como poblaciones de la “cultura Ozieri”.

    Filitosa

    Filitosa

    Filitosa es un sitio megalítico en el sur de Córcega, Francia. El período de ocupación se extiende desde el final del Neolítico y el comienzo de la Edad del Bronce, hasta aproximadamente la época romana en Córcega.

    El sitio se encuentra en la carretera D57, a unos cientos de metros de la aldea de Filitosa, a 5 km al oeste de Sollacaro, en el cantón de Petreto-Bicchisano, distrito de Sartène,[1] al norte de Propriano en el departamento de Corse-du-Sud. Está ubicado en una colina, con vistas al valle de Taravo.

    El sitio fue descubierto en 1946 por el propietario de la tierra, Charles-Antoine Cesari, y la escritora británica Dorothy Carrington, llamó la atención de los arqueólogos (véase su obra maestra, Granite Island: Portrait of Corsica,[2]). Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1954 por Roger Grosjean. Hallazgos de puntas de flecha y alfarería datan de la primera ocupación en el 3300 a. C. Hacia el 1500 a. C. se erigieron menhires de 2-3 metros. Se han tallado con representaciones de rostros humanos, armaduras y armas. Roger Grosjean pensó que los menhires podrían haber sido erigidos para evitar una invasión de un grupo de personas llamadas Torréens (Torreens). Sin embargo, esto no tuvo éxito: los menhires fueron derribados, divididos y reutilizados en algunos casos como material de construcción por los Torréens. Los Torréen construyeron estructuras circulares de piedra en el sitio, conocidas como torri (o torre), que pueden haber sido utilizadas como templos. Los torri están muy bien conservados. Esta teoría había sido cuestionada por trabajos posteriores de F. De Lanfranchi, MC Weiss y Gabriel Camps.[3]

    En total, en Filitosa se contabilizaron una veintena de menhires de distintas épocas. Constituyen aproximadamente la mitad del número total de estos monumentos en Córcega.

    El sitio de Filitosa es abordado por un camino a través de un antiguo olivar. El primer monumento que se ve es un saliente de roca y una pared circundante. Luego, el visitante se encuentra con el monumento central. Hay varias plataformas de cabañas alrededor, y la pista conduce 50 m más hasta el Monumento Occidental o torri. Desde allí, se puede disfrutar de una vista colina abajo a una alineación de piedra de cinco megalitos, colocados alrededor de la base de un olivo de 2000 años. Detrás del olivo está la cantera de la que se extrajeron los megalitos.

    Prehistoria

    Durante el período de las glaciaciones el nivel medio del Mar Mediterráneo descendió y se crearon así diversos puentes naturales que permitieron el paso desde la parte continental italiana al archipiélago sardo-corso, pasando por las islas del Archipiélago Toscano.

    Hace unos 12 a 14 mil años, el clima fue modificándose y Córcega tomó su actual aspecto insular. Se estima que los primeros yacimientos paleolíticos de Córcega, que cuentan con megalitos tallados y esbozos escultóricos ubicados en la región de Porto-Vecchio, se realizaron hacia el 9000 AEC.

    En el Neolítico se desarrolla en la isla una civilización megalítica de gran importancia que construye dólmenes (cerca de Cauria y Pagliagio), monolitos y la mayoría de los menhir-esculturas. Estos últimos se hallan mayormente en el Sur, en el yacimiento arqueológico de Filitosa, pero que también se pueden hallar en el Norte, cerca de San Fiorenzo.

    Hacia el 1500 AEC la isla es invadida por el pueblo Torreano. De esta cultura quedan hoy numerosas torres con estructura similar a la de los nuragas sardos, aunque menos imponentes. Por la naturaleza de los hallazgos, su época y su localización, se tiende a suponer que dicha civilización podría ser una extensión de la que se estaba desarrollando en Cerdeña.

    Los Torreanos también hicieron su aporte megalítico a la isla pero no sin intentar eliminar los rastros de otras culturas de más antigüedad, tal como puede observarse en el sitio arqueológico de Filitosa, donde se hallan menhires partidos en varios fragmentos. Los torreanos desaparecieron hacia el 600 AEC.

    Historia

    Hacia la Edad del Hierro parece producirse una progresiva fusión entre los herederos de ambas civilizaciones: toma así forma el pueblo que los Griegos llamarán Κὁρυιοι, corsos. Es significativo el hallazgo de algunas inscripciones Fenicias que datan del Siglo IX AEC y que citan al pueblo del mar denominado KRSYM, establecido en Kition (Chipre).

    En la grafía sin vocales que usaban los fenicios y otros pueblos semitas, KRSYM podría representar KoRSos (ya que -im es el fonema marcador de las formas plurales). Los KRSYM fueron bastante importantes, hasta el punto de que los fenicios necesitaron instituir una figura llamada MLS HKRSYM, es decir, el intérprete de los Korsos.

    En 565 AEC, los foceos, pueblo griego de Asia Menor, expulsados por los persas de su ciudad Focea, se trasladaron a Córcega y fundaron una colonia en la desembocadura del río Rhotanos (Tavignanu): Alalia, en el emplazamiento actual de Aleria. La ciudad poblada por los inmigrantes griegos entró en contacto con los autóctonos de la isla con quienes comenzaron a comerciar.

    Luego de la fundación de Alalia (Aleria) por los griegos, Córcega fue conquistada por el reino etrusco en el siglo VI AEC y fue unida al resto de Italia por el Imperio romano en la época de la República, convirtiéndose junto a Cerdeña en una provincia más del imperio. Córcega sufre las invasiones Vándalas como Cerdeña y Sicilia, y formó parte como el resto de Italia del Imperio Romano de Oriente en 550 y del reino lombardo en el siglo VIII.

    En época medieval la isla formó parte de la Corona de Aragón, desde 1325 hasta que fue recuperada por la República de Génova en 1447 que, desde hacía años mantenía un contencioso con Pisa para hacerse con la isla. Fue independiente entre 1755 y 1769, siendo finalmente comprada a la República de Génova por parte de Francia, país del que actualmente forma parte.

    Yacimientos arqueológicos

    Córcega presenta 73 megalitos esculpidos y 500 monolitos, entre muchos otros atractivos arqueológicos, ubicados principalmente en el sur de la isla.

    Destacan entre ellos las alineaciones de Palaggiu (con 258 monolitos y 3 estatuas-menhires), el dolmen Fontanaccia y los alineamientos de Cauria, los alineamientos de Renaggiu (el más antiguo), los yacimientos torreanos de la Edad del Bronce Castelli de Cucuruzzu y Capula, los sitios de Torre, Ceccia y Castellu d’Araghju y los Museos de Sartène y Levie con los restos de la llamada Dama de Bonifacio (6570 AEC).

    Pero sin duda el yacimiento arqueológico más conocido y bello de la isla es Filitosa, a mitad de camino entre Ajaccio y Bonifacio, cerca de la ciudad de Propriano. El yacimiento de Filitosa, declarado patrimonio mundial de la UNESCO, es uno de los mayores de Europa, y destaca por los alineamientos de estatuas-menhir megalíticos con rostros tallados.

    Los objetos más antiguos hallados en Filitosa (puntas de flecha, cerámica, etc.) datan del 3300 AEC. Entre 1800 AEC y 100 AEC, los habitantes de este lugar erigieron sus característicos menhires antropomorfos de 2/3 metros de altura, que según se especula, habrían tenido el propósito de ahuyentar a los torreanos.

    Por su parte los Torreanos construyeron una ciudad fortificada, oppidum, que dominaba el valle del Taravo. Todavía se aprecian las ruinas de algunas paredes, hoy rescatadas de la vegetación.

    Mapa del Oppidum. Imagen

    En total, 20 menhires tallados se han encontrado en este yacimiento. Los menhires antropomorfos también se pueden hallar en otras islas del Mediterráneo: Cerdeña, Malta, Mallorca y Menorca.

    Torre Central, monumento que consta de 6 estatuas en círculo. Imagen

    Detalle de la Torre Central. Imagen

    Torre-La Janera

    Torre-La Janera

    Complejo megalítico

    El yacimiento megalítico de La Torre-La Janera de Huelva llega al CSIC

    De: La revista ‘Trabajos de Prehistoria’, que refleja la primera fase del proyecto ‘Mega-Lithos’ entre Ayamonte y Villablanca que lidera la UHU. Y otros artículos

    1. H. Huelva, 31 Julio, 2022 – (España)

    La prestigiosa revista Trabajos de Prehistoria, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha incluido en su último número la publicación científica El sitio megalítico de La Torre-La Janera (Huelva): monumentalidades prehistóricas del Bajo Guadiana, trabajo de investigación en el marco del Proyecto I+D+i MEGA-LITHOS. Métodos de estudio geo-arqueológicos para la investigación de los megalitismos de Huelva (UHU-1263153), cuyo investigador principal es el Dr. José Antonio Linares Catela, del Área de Prehistoria del Departamento de Historia, Geografía y Antropología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Huelva.

    Se trata de la primera publicación científica sobre este enclave de extraordinario valor histórico y arqueológico, localizado en los municipios de Ayamonte y Villablanca. El proyecto, que cuenta con la financiación del Programa FEDER y la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades, se ha realizado en coordinación y colaboración con la empresa Cota Cero GPH S.C., bajo la dirección de la Dra. Coronada Mora Molina, encargada de las actividades de campo contratadas con la entidad propietaria de los terrenos, Valle del Guadiana S.L. El estudio ha sido realizado por un equipo de investigadores especializados en arqueología prehistórica y megalitismo.

    El yacimiento fue descubierto en el año 2018 por un el equipo de arqueólogos de la empresa Ánfora, contratada por la propiedad de los terrenos para hacer una evaluación del patrimonio histórico de la finca. Los componentes del equipo de trabajo son egresados de la Universidad de Huelva y la dirección de los mismos corrió a cargo del Doctor en Historia por la Universidad de Huelva y profesor de la Universidad de Nebrija de Madrid, Salvador Delgado Aguilar. El equipo estuvo asesorado en los trabajos por Juan Carlos Vera Rodríguez, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Huelva. Los resultados preliminares de estos trabajos fueron publicados en el número 33, correspondiente al año 2021, de la revista científica Antiqvitas, editada por el Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba.

    La publicación actual se realiza en la revista ‘Trabajos de Prehistoria’, que es editada por el Instituto de Historia del CSIC. Es una revista referente en este campo en España y de trascendencia internacional, y el artículo es fruto de una segunda fase de investigación, ya concluida, donde “se ha buscado, con una metodología rigurosa, el adecuado tratamiento patrimonial, el conocimiento arqueológico, la protección y la conservación del sitio de La Torre-La Janera”. Una exhaustiva actuación de “un sitio megalítico único, extraordinario, que destaca, entre otras cosas, por albergar seguramente la mayor cantidad de menhires concentrados en un espacio de toda la península”, presentes en el lugar tanto de forma individual como en agrupaciones lineales (alineamientos) o circulares (crómlech).

    Lugar del emplazamiento arqueológico. Google Maps.

    La investigación ha integrado varias técnicas de muestreo, análisis y documentación, a saber, prospecciones, geoarqueología, tecnologías de información geográfica y fotogrametría, y el estudio ha arrojado importantes conclusiones, como por ejemplo, que se trata de un área arqueológica donde se ha constatado una “gran cantidad y variedad de megalitos (menhires, dólmenes, túmulos, cistas y recintos) de diferentes periodos cronoculturales construidos en grauvaca”. Igualmente, se recalca la “presencia de monumentos que integran los afloramientos como elementos arquitectónicos y simbólicos, así como la probable sincronía entre los menhires y las estructuras funerarias”.

    José Antonio Linares resalta por ello que La Torre-La Janera tiene una personalidad propia, otorgando al Bajo Guadiana una relevancia enorme como territorio de estudio del megalitismo ibérico. A la espera de los resultados cronológicos que se obtengan en las pruebas de laboratorio, se calcula que los monumentos de primeras piedras verticales y el resto de megalitos del enclave fueron erigidos desde el Neolítico Medio al Bronce Antiguo, aproximadamente desde mediados del V a inicios del II milenio a.C., siendo reutilizados estos espacios ancestrales en periodos posteriores.

    El descubrimiento de este sitio arqueológico aporta nuevos argumentos que refuerzan las interpretaciones del megalitismo atlántico como uno de los más antiguos fenómenos encaminados a la transformación y antropización de los territorios, de forma análoga a los marcadores gráficos, y por ello, el Bajo Guadiana amplía el horizonte de conocimiento de los megalitismos de Europa occidental y las potencialidades de investigación en el suroeste peninsular.

    Como sostiene el equipo, con el trabajo de investigación, se ha dado una respuesta a una problemática patrimonial y a una preocupación social, garantizando la protección y conservación del yacimiento y generando, con la Universidad de Huelva al frente, un proceso de investigación riguroso.

    El estudio del sitio arqueológico continúa en la actualidad con el Proyecto General de Investigación ‘MENHIGUA. Megalitos y menhires del Bajo Guadiana: el sitio de La Janera, Huelva’, autorizado y subvencionado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Este proyecto, liderado por la Universidad de Huelva y en colaboración de la Universidad de Alcalá, está siendo dirigido por el investigador José Antonio Linares y por los profesores Juan Carlos Vera Rodríguez (UHU) y Primitiva Bueno Ramírez (UAH). Durante sus seis años de vigencia (2021-2026), se realizarán excavaciones arqueológicas, prospecciones y estudios multidisciplinares que posibilitarán el análisis integral del yacimiento.

    El sitio megalítico de La Torre-La Janera en Huelva

    Por: El Profesor, de Voces de Bronce y Hierro

    El sitio megalítico de La Torre-La Janera está situado en un terreno entre los límites municipales de Ayamonte y Villablanca, en Huelva. Los hallazgos se realizaron en el interior de una finca de 600 hectáreas que comenzó a desbrozarse en 2018 como parte de un proyecto para realizar una plantación de aguacates. Al localizarse un gran número de menhires y otros elementos, se llevó a cabo una prospección intensiva del territorio. El descubrimiento fue cubierto por varios medios de información entre el año 2018 y 2019.

    El valor de estos hallazgos preliminares y la repercusión mediática llevó a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a establecer varias áreas de protección integral para realizar una investigación exhaustiva, que abarcan en total algo más de 109 hectáreas distribuidas en el interior de la parcela agrícola, más otros terrenos en los que llevar otros trabajos de investigación. Todos estos trabajos se organizaron desde enero de 2020 a junio de 2021. Con ellos se pudo comprobar la alta concentración de estructuras en el territorio, distribuidas principalmente en zonas altas como cimas de colinas y en las laderas y en torno de arroyos y otros cauces de aguas. Se encontraron numerosos menhires individuales y también otras construcciones, que los investigadores explican como evidencia de una ocupación larga y continuada del territorio.

    El yacimiento se encuentra en la margen izquierda del río Guadiana, en las cercanías del cerro de Monte Gordo, en una zona de afloramientos de rocas pizarras y de grauvacas, unas piedras sedimentarias de origen granítico. En la región cercana a la desembocadura del Guadiana se conocían hasta la fecha pocas estructuras megalíticas, por lo que el hallazgo demuestra que este lugar estuvo más habitado de lo que se conocía y despierta entre los autores de la investigación la esperanza de poder ampliar el conocimiento sobre el origen del megalitismo y su distribución en el suroeste de la Península Ibérica.

    En el lugar destaca no sólo la alta densidad de estructuras megalíticas encontradas, si no también el hallazgo de las zonas de extracción de estos menhires, así como grabados rupestres y otras estructuras de piedra asociadas a la ocupación del territorio. La mayoría de las construcciones se sitúan cerca de afloramientos naturales de roca, que fueron utilizados como cantera o como base para las construcciones.

    Los menhires son las estructuras más numerosas, hasta 526 preservados en el lugar o bien reutilizados en otras construcciones. Se han localizado muchos que fueron desechados en algún momento del trabajo de cantería para su preparación, tal vez por roturas o por percibir que las rocas no contaban con las cualidades necesarias. Los trabajos en estos menhires consistieron en el alisado de las superficies a través de la talla y el piqueteado, el pulimento y la abrasión. Muchos de estos menhires no se encuentran en su posición inicial, si no que a lo largo del tiempo fueron derribados, o transportados desde su posición original hacia otros lugares. Algunos de ellos presentan decoración gravada en su superficie con las formas de cazoletas esféricas, o motivos geométricos y de líneas incisas o con formas de círculos, aprovechando en algunos casos las marcas naturales de la roca.

    Los menhires que no fueron derribados o desechados se distribuyen principalmente en 26 alineamientos y 2 crómlech, localizados en las laderas o en las cimas de las colinas y cerros con un perfil continuo. Desde ellos puede observarse tanto el río Guadiana como el mar. Los alineamientos tienen varias orientaciones: norte-sur, este-oeste o noroeste-sureste. Los crómlech están en cimas de cerros que miran hacia el nacimiento del sol, desde donde pueden observarse los equinoccios y solsticios. El mejor conservado estaba formado por 9 menhires delimitando un espacio en forma de U que se abre hacia el este, rodeado por otros conjuntos de menhires.

    Entre todos los menhires destaca un gran menhir situado en una fuerte pendiente junto al llamado arroyo del Rocín, con más de tres metros de altura y un metro de anchura y espesor, con un extremo superior de punta, denominado por los investigadores como API-2.

    Imágenes del menhir API-2, el más grande del conjunto arqueológico encontrado alzado in situ. Fuente: bibliografía.

    Junto a estas formaciones de menhires se han encontrado varias estructuras identificadas como arquitecturas funerarias por los descubridores, aunque también pudieron servir para otros rituales, como la entrega de ofrendas en memoria de los ancestros o como parte de algún culto a los astros. Se tratan de dólmenes, estructuras en forma de cámara, cistas o pequeños cajones de piedra, y túmulos. Su característica principal es su reducido tamaño y su gran variedad de formas.

    Existen tres túmulos formados por acumulación de piedras. Uno de ellos es un túmulo conocido de antiguo, hoy arrasado, llamado dolmen de Villablanca. El segundo se sitúa a 150 metros de éste, aprovechando un afloramiento natural, formado por una cámara cuadrangular de algo más de 5 metros de lado, y apenas 70 centímetros de altura, delimitado por un anillo tallado en la roca y enlosado, lo que debió dar a la construcción un aspecto monumental. La cámara fue cerrada con una roca y a su lado derecho se erigió una estela. El tercer túmulo está en el interior de una plataforma con forma elíptica delimitada por bloques de piedra. Tiene una cámara de 3 metros y medio de longitud y una altura similar a la anterior. También fue señalizada con una estela y fue cubierta por un túmulo de 7 metros de diámetro.

    Por otro lado, existen seis túmulos de piedras apiladas o de tierra, con estelas asociadas, situados igualmente en lomas o vaguadas de ríos o en altura.

    Uno de los dólmenes de cámara construido aprovechando el afloramiento natural de rocas. Fuente: Bibliografía.

    Además, se han encontrado 41 cistas individuales o agrupadas de dos o más. Tienen de 1 a 2 metros y medio de longitud, talladas en afloramientos de roca. Las de mayor tamaño posiblemente también fueron señalizadas con estelas.

    Conjunto de túmulo con dos cistas asociadas. Fuente: Bibliografía.

    Algunos de estos dólmenes, cistas y menhires se encuentran comprendidos en otras construcciones mayores que forman terrazas, muros y plataformas de mampostería, todas en el entorno del arroyo del Rocín. . Son construcciones abiertas y forman niveles de terrazas, manipulando las cuestas originales de las colinas y montes. Se han documentado 3 recintos de terrazas: uno elíptico y otros dos próximos entre sí, uno en forma de H y otro en forma de U.

    El recinto elíptico conforma una plataforma circular en la cima de un monte con dos niveles inferiores en forma de terrazas formadas por muros de grandes bloques de mampostería. Tiene casi 2 hectáreas de superficie, con 200 metros en su eje más ancho. En el lado sureste se suceden hasta 6 niveles de terrazas.

    El recinto en forma de H tiene algo más de 1 hectárea y 80 metros de ancho. La forma de H son tres muros de bloques de piedra y menhires reutilizados sobre una plataforma. En el flanco suroeste hay varias construcciones de piedra, y en la zona exterior se encuentra un terraplén de acceso y una terraza con dos niveles. El recinto en forma de U es de un tamaño similar al anterior. Está construido entre dos espolones de roca y comprende algunas canteras de extracción de menhires.

    La cronología de estas construcciones puede calcularse por comparación con otros conjuntos constructivos del entorno, como los que pueden encontrarse en la zona del Algarve y el Alentejo, famosas regiones de monumentos megalíticos. Es posible que los orígenes de ocupación del lugar tuvieran lugar entre el V o VI milenio antes de Cristo. La sucesiva ocupación del territorio por poblaciones neolíticas fue modificando, ampliando y cambiando las estructuras reconocibles. La explicación de que muchos de los menhires hayan aparecidos tumbados puede indicar que en algún momento de la historia esos monumentos fueron condenados o reutilizados en otras construcciones. La construcción de los dólmenes y las cistas tuvieron lugar más adelante, en torno a mediados del IV milenio, pero es un fenómeno que pudo ampliarse hasta el Neolítico final y el Calcolítico. Respecto a las estructuras de terrazas, una evidencia de las intenciones de modificación del entorno por parte de los antiguos habitantes de esta región, los investigadores se preguntan si se trata en realidad de evidencias de poblados fortificados de la Edad del Bronce, entre el III y II milenio antes de Cristo.

    El conjunto de La Torre-La Janera tiene un carácter muy particular, destacando el aspecto tosco y sencillo de los monumentos. Esto puede deberse a la antigüedad del lugar, perteneciente a los orígenes del fenómeno megalítico, o bien la expresión de alguna tradición cultural de los pueblos de la zona que mantuvo unas técnicas de construcción muy específicas como señal de identidad. Todo el conjunto refleja el valor sagrado del entorno, un lugar elegido por las comunidades de agricultores y cazadores del entorno de la desembocadura del Guadiana para elevar monumentos de culto a los astros, para enterrar y rendir culto a sus antepasados. Es incluso posible que el lugar fuera un espacio ceremonial que sirviera como agrupación de las comunidades del entorno, para llevar a cabo ceremonias y festividades importantes durante un largo período de tiempo.

    Esta publicación arroja muchas probabilidades de estudio que permiten abrir nuevas líneas de investigación que ahonden en el desarrollo del megalitismo de Huelva. Ojalá en los próximos años podamos leer nuevos estudios sobre este tema.

    Imagen de portada: imagen del menhir API-2, extraída de Terra Antiqvae.

    Uno de los mayores de toda Europa

    El yacimiento se clasifica en tres recintos: una agrupación de dólmenes, un conjunto de menhires y dos círculos de piedras parecidos al Stonehenge inglés. Un conjunto de más de 3.000 años de antigüedad y uno de los mayores de toda Europa.

    Monumento a Midas – Yazılıkaya

    Monumento a Midas – Yazılıkaya

    Enviado por Iza el Jue, 15/09/2016

    Coordenadas GPS: 39.200298, 30.713800

    Hay dos lugares, supremos desde el punto de vista histórico, que llevan el mismo nombre, Yazılıkaya, en el área de Turquía. No es de extrañar, ya que en turco, esta palabra significa ‘roca inscrita’ y por lo tanto refleja perfectamente el carácter de todos los monumentos que fueron creados al tallar inscripciones en las paredes de roca. El monumento, que se describe aquí, también tiene otros dos nombres: Midas Kenti (Ciudad Midas) y Midas Anıtı (Monumento Midas), que lo distinguen del santuario hitita de Yazılıkaya, ubicado en las cercanías de Hattusa, en el centro de Anatolia.

    Phrygian Yazılıkaya se encuentra en la zona del valle de Phrygian, en la provincia de Eskişehir, en una meseta que también lleva el nombre Yazılıkaya, a una altitud de más de 1.300 metros sobre el nivel del mar. El sitio domina la llanura y se eleva unos 70 metros sobre el terreno circundante. Cubre un área de 650 metros de largo y 320 metros de ancho.

    Yazılıkaya – Monumento a Midas

    Panorama historico:

    Los primeros rastros de asentamientos humanos descubiertos cerca de Yazılıkaya se originan a principios de la Edad del Bronce. Sin embargo, no hay evidencia de la continuidad del asentamiento, y los monumentos más importantes de Yazılıkaya datan del siglo VIII al VI aC. En ese momento, Yazilikaya era el segundo lugar más importante para el desarrollo de la civilización frigia, además de su capital, Gordion. Estaba custodiado por cuatro fortalezas que se alzaban sobre las colinas cercanas: Akpara, Pişmiş, Gökgöz y Kocabaş. Sus ruinas aún son visibles.

    Sigue siendo desconocido cuando los frigios abandonaron el área de Yazılıkaya. Las estructuras e inscripciones que se encuentran cerca indican una ocupación de estas áreas en los últimos períodos de la historia, en tiempos helenísticos, romanos y bizantinos.

    Investigación Arqueológica:

    El mundo occidental escuchó sobre Yazılıkaya ya en 1800 cuando el Coronel William Martin Leake tropezó con este lugar durante una misión militar asociada con un viaje desde Estambul a Egipto. Leake examinó el monumento a la roca y dibujó su boceto. En 1824, cuando publicó un libro con la descripción de su viaje y el bosquejo adjunto del monumento, la región del valle de Frigia llamó la atención de los investigadores europeos.

    A finales del siglo XIX, un arqueólogo escocés, William M. Ramsay, visitó la zona y llamó al monumento “Ciudad de Midas”. Él asoció a Yazılıkaya con el rey frigio Midas debido a la inscripción grabada en la roca, que lleva el nombre de ese monarca.

    El trabajo arqueológico sistemático en Yazılıkaya comenzó en 1936, bajo la dirección del Instituto Arqueológico Francés en Estambul. La obra fue dirigida primero por A. Gabriel, y luego por CHE Haspels, hasta 1939. Durante este período, se hicieron algunos descubrimientos importantes, que incluyeron relieves de roca descubiertos, cisternas, estructuras en el lado noreste del sitio y una piedra escalera que conduce a la llanura. La primera fase de excavaciones terminó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

    La segunda ronda de trabajo arqueológico en Yazılıkaya comenzó en 1948 y duró hasta 1951. La gestión del equipo de arqueólogos fue tomada por Halet Cambel, ya conocido en ese momento por sus excavaciones en la fortaleza hitita tardía de Karatepe-Aslantaş. El hallazgo más importante de este período fue una necrópolis ubicada en la parte oriental de la meseta.

    Las obras posteriores en Yazilikaya se llevaron a cabo en los años 70 y 90 del siglo XX. El área que rodeaba las tumbas de roca, los túneles ahuecados en las rocas y las cisternas se habían despejado. A comienzos del siglo XXI, se llevó a cabo el estudio de la planicie de Yazılıkaya, que condujo al descubrimiento de otros monumentos frigios.

    La estructura más importante y más espectacular en Yazılıkaya se llama Monumento a Midas. Es una fachada bellamente decorada, tallada en la roca vertical, que data del siglo VII o VI a. Su apariencia se asemeja a una entrada a un templo, pero en realidad solo un nicho muy poco profundo está tallado en la roca. Muy probablemente solía albergar una estatua de la diosa Cibeles, también conocida entre los frigios como Matar.

    La fachada tiene una forma cuadrada con una longitud lateral de 16 metros. Es una imitación del megaron frigio, una estructura rectangular con una gran sala profunda frente a una antesala o un porche mucho menos profundo. El nicho, tallado en la roca, está rodeado de motivos geométricos que evocan el laberinto. Toda la estructura estaba coronada por un acroterion, pero desafortunadamente no se ha conservado hasta nuestros días.

    Sobre la fachada, hay una inscripción en el Viejo Frigio, tallada en la roca. Afirma que cierto Ates, tal vez un sacerdote, dedicó este monumento al rey Midas. Debido a que Frigia fue gobernada por varios reyes que llevan este nombre, los investigadores no pueden identificar claramente al monarca que fue honrado por este monumento.

    Frente al Monumento a Midas se encuentra una enorme formación rocosa llamada Kırkgöz Kayalıkları (es decir, la Roca de los Cuarenta Ojos). Fue utilizado en los períodos helenístico, romano y bizantino. Una monumental tumba de roca de los tiempos helenísticos está en el lado este. Tiene dos cámaras, y su bóveda fue originalmente respaldada por dos pilares, ahora destruidos. En el período bizantino, un asentamiento de varios pisos fue tallado en las rocas, con múltiples cámaras, pasadizos y escaleras.

    La ruta del recorrido va desde el Monumento Midas a lo largo de una rampa monumental, siguiendo la terraza inferior de Yazılıkaya. En la ruta hay muchos relieves frigios y tumbas de roca. Enormes cisternas de agua frigia talladas en la roca también se pueden ver, con escaleras empinadas, severamente afectadas por el tiempo y los factores climáticos. La parte superior de una cisterna originalmente estaba cubierta con una bóveda de seguridad durante la recolección de agua. El agua fluía hacia las cisternas desde la meseta superior, para alimentar la corriente “Ciberacidad Curativa” en la terraza inferior.

    El camino conduce a otra fachada de roca, llamada Monumento Incompleto (nombre de Bitmemiş Anıt) o Pequeño Yazılıkaya. Debido a que el trabajo nunca se terminó, los estudios de esta estructura proporcionaron a los científicos información sobre las técnicas utilizadas para crear relieves monumentales. Primero, la roca fue aplanada, y luego la fachada fue tallada de arriba hacia abajo. El marco arquitectónico y el ornamento fueron tallados al mismo tiempo. El pequeño Yazılıkaya mide de 7 a 10 metros y se enfrenta a la dirección occidental. Cerca de 2 metros debajo del monumento hay una fachada más pequeña, a la izquierda, y un altar excavado en la roca, a la derecha.

    La ruta panorámica se bifurca cerca del Monumento Inacabado. Una de sus ramas conduce cuesta arriba, a la Acrópolis. Contiene tumbas talladas en la roca, los relieves de las deidades frigias, así como el llamado trono de Midas. De hecho, probablemente fue un depósito de agua o un sarcófago. Desde la cima de la Acrópolis, las fortalezas de Phrygian Pişmiş, Gökgöz y Kocabaş son visibles en la distancia.

    La rama inferior del camino conduce a otras cisternas de agua, cavadas profundamente en la roca. Muchas pequeñas piscinas de recolección de agua en la ciudadela de roca se conectaron con estas tres cisternas monumentales excavadas en la roca, alcanzadas por escaleras verticales y en zigzag. Relieves humanos y animales fueron tallados en las entradas a estas estructuras. Por lo tanto, se cree que además de la función práctica de abastecer a la ciudad con agua, también desempeñaron los roles ceremoniales y religiosos en el culto de la Diosa Madre Frigia, Matar (Cibeles).

    También a lo largo de la rama inferior de la ruta de turismo, puede encontrar una monumental tumba de roca frigia. Da una idea de la arquitectura interior de las casas frigias ya que los detalles de los techos estaban tallados en el techo. La tumba consiste en una única cámara rectangular, con una pequeña puerta rectangular a la que se accede por una escalera excavada en la roca.

    Galería de imágenes:

    La vista panorámica del monumento de Midas y Kırkgöz Kayalıkları

    El panorama de Yazılıkaya

    Yazılıkaya – Monumento de Midas – el detalle de inscripción frigio

    Kırkgöz Kayalıkları (es decir, la Roca de los Cuarenta Ojos)

    Kırkgöz Kayalıkları (es decir, la Roca de los Cuarenta Ojos)

    Kırkgöz Kayalıkları (es decir, la Roca de los Cuarenta Ojos)

    Una cisterna de agua con una escalera empinada

    El monumento inacabado (Little Yazılıkaya)

    Acrópolis Yazılıkaya

    Enormes cisternas de agua en Yazılıkaya

     

     

    Enormes cisternas de agua en Yazılıkaya

     

    Tumba rocosa de Phrygian monumental en Yazılıkaya

     

     

     

     

     

     

     

    Inscripción escrita en el alfabeto frigio. Ésta en particular forma parte de la tumba de Midas situada en la ‘Ciudad de Midas’ (Midas Şehri), Turquía.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Monumento al rey Midas

    En la localidad anatólica de Yazilikaya se alza esta fachada monumental llamada «tumba de Midas», del siglo VII a.C. En realidad, se trata de un templo dedicado a Cibeles.

    Formación rocosa en la zona más elevada de las ruinas de la Ciudad de Midas

    Vottovaara

    Megalitos en la montaña Vottovaara

    Karelia, Rusia

    Vottovaara (Muerte-Hill) es el punto más alto elevaciones del oeste de Karelia (417,3 metros sobre el nivel del mar) y está situado a unos 30 kilómetros del asentamiento de Gimoly y aproximadamente 20 kilómetros del asentamiento de Sukkozero, al este conectándolos entre sí por carretera.

    Karelia es famosa no solo por su naturaleza, sino por tener un gran número de lugares poco comunes, casi místicos. Estos lugares son venerados por la gente del lugar y atraen a los visitantes. Nadie se queda indiferente ante el Stonehenge de Karelia con sus zonas de fuerzas primarias, sus ídolos de piedra, sus pinturas en la roca y sus extraordinarios paisajes, algunos de ellos parecen salidos directamente de un cuento de hadas, otros son más terrenales.

    El Monte Vottovaara es ambiguo, enigmático y misterioso. En la cima de la montaña que se extiende por un área de 6 kilómetros cuadrados hay muchas piedras seyd. Un seyd es una roca sagrada que adoran los Sami. Hay quien dice que la cima del Monte Vottovaara no es otra cosa que un antiguo centro religioso de los chamanes Sami. Las piedras son únicas por estar colocadas sobre piedras más pequeñas que les sirven de apoyo. Existen unas 500 de estas piedras en la cima de la montaña: algunas están aisladas otras están en grupos. Desde tiempos inmemoriales los Samis (conocidos como Lapps en la antigua Rusia) eran conocidos por ser poderosos hechiceros y chamanes.

    Se piensa que cada piedra tenía su propio hechicero, quien, según la leyenda habitaría la piedra después de su muerte. Las piedras sagradas eran respetadas de forma particular durante la vida de los chamanes y mucho más aún después de su muerte..Estaba prohibido gritar o maldecir en las cercanías de la piedra seyd y generalmente no se permitía a las mujeres y a los niños acercarse a ellas. Se creía que si no se seguían estas reglas el espíritu del hechicero podía castigar duramente al infractor. Los Sami también creían que si hacían sacrificios a las piedras seyd su espíritu les ayudaría.

    Hay muchas versiones sobre la procedencia de las piedras y sobre como fueron alzadas y colocadas sobre sus pedestales.Hay quienes piensan que fue obra de los Sami, otros dicen que los Sami no poseían la tecnología suficiente y que heredaron las piedras de una civilización más avanzada que existió anteriormente.

    Karelia es famosa no solo por su naturaleza, sino por tener un gran número de lugares poco comunes, casi místicos. Estos lugares son venerados por la gente del lugar y atraen a los visitantes.

    Nadie se queda indiferente ante el Stonehenge de Karelia con sus zonas de fuerzas primarias, sus ídolos de piedra, sus pinturas en la roca y sus extraordinarios paisajes, algunos de ellos parecen salidos directamente de un cuento de hadas, otros son más terrenales..

    El Monte Vottovaara es ambiguo, enigmático y misterioso.

    Las piedras sagradas eran respetadas de forma particular durante la vida de los chamanes y mucho más aún después de su muerte..

    Estaba prohibido gritar o maldecir en las cercanías de la piedra seyd y generalmente no se permitía a las mujeres y a los niños acercarse a ellas. Se creía que si no se seguían estas reglas el espíritu del hechicero podía castigar duramente al infractor.

    Los Sami también creían que si hacían sacrificios a las piedras seyd su espíritu les ayudaría.

    Hay muchas versiones sobre la procedencia de las piedras y sobre como fueron alzadas y colocadas sobre sus pedestales

    No sé, ya que, si se hace para ir arriba

    Hay quienes piensan que fue obra de los Sami, otros dicen que los Sami no poseían la tecnología suficiente y que heredaron las piedras de una civilización más avanzada que existió anteriormente.

    Hay una versión más prosaica sobre el origen de estas estructuras de piedra tan poco comunes: muchos geólogos creen que el culpable es un glaciar que pasó hace millones de años y afirman que el movimiento y posterior licuación del hielo fueron los creadores de estas extrañas estructuras.

    Los coches tan solo pueden llegar a los pies de la montaña para ver la parte más interesante hay que hacer una larga caminata.

     “Para concluir con la historia de Vottovaara, me gustaría recalcar una vez más lo extraño del lugar, tanto si crees en las leyendas y las explicaciones más fantásticas, como si prefieres la del glaciar. Pero si un día decides venir aquí, no lo hagas con prisas, en un grupo grande y ruidoso. Este no es un lugar para hacer un picnic. Los lugares como este son ideales para olvidarse del bullicio y del frenético ritmo de la vida de la ciudad, para estar solo contigo mismo y pensar sobre la vida. Dejémoslo ahí”, dice Andréi Dovgán de Long-Way.

    Pero los lugares turísticos y los libros oficiales de referencia en conjunto como un solo informe de anteproyecto y lo mismo. Copia y un estándar que tengo para ti, “zavlekuhu” para los turistas: –
    “En la parte superior de Vottovaara, un área de aproximadamente seis kilómetros cuadrados, hay enormes piedras rectangulares, construcciones sorprendentes de piedras en forma de un círculo perfecto, llamados por los arqueólogos cromlechs y cerca de 1600 piedras Sade establecidas de alguna manera misteriosa Seid -. La roca icónica o un trozo de roca, carácter artificial cuyo aislamiento del entorno se obvia, es decir, tiene signos evidentes de impacto humano de concentración más densa piedras Seid -. En el punto más alto de la cresta y la pendiente m anfiteatro. Las piedras se encuentran principalmente en grupos de dos a seis piezas. Algunas piedras de gran tamaño, con un peso de hasta aproximadamente tres toneladas, se puso el “pata”, que se apila en algunas piedras más pequeñas. La mayoría de las piedras se encuentra en las orillas de los estanques y acantilados antiguos. “

    ¿Es imposible no recordar Baalbek o las filas inferiores del templo de Jerusalén?

    Que no encaja en las construcciones megalíticas generales Artin sólo un hecho: la ausencia de depósitos de metales preciosos cercanas.

    En definitiva, otro de los lugares en los que la Naturaleza “ha jugado”, a hacer formas, que pueden dar lugar a controversias, pero que sólo son naturales. Con alguna pincelada o ayuda humana.

    Necrópolis de Alcalar

    Monumentos Megalíticos de Alcalar

    Monumentos megalítico de Alcalar (Monumentos Megalíticas de Alcalar) grupo prehistórico de Alcalar, asentamiento Calcolítico de Alcalar, necrópolis megalíticos de Alcalar Necropolis (Necrópole)

    Official name: Monumentos de Alcalar/Conjunto Pré-histórico de Alcalar/Povoado Calcolítico de Alcalar/Necrópole Megalítica de Alcalar

    Nombre: Alcalar

    Country:  Portugal; Algarve

    Distrito: Faro

    Municipio: Portimão

    Coordinates: 37°11′56.93″N 8°35′17.15″W

    Origen: 3000 BC

    Acceso

     

    Alcalar, 5 kilómetros (3,1 millas) de Mexilhoeira Grande, junto a la carretera de Alcalar-Casais, en la Estrada Nacional E.N.125 entre Penina y Senhora de Verde

    Los monumentos megalítico de Alcalar (Portugués: Monumentos Megalíticas de Alcalar) son un grupo de tumbas, que conforman una necrópolis de Calcolítico, ubicada en la parroquia civil de Mexilhoeira Grande, municipio de Portimão, Portugal.Contents

    Historia

    Durante el tercer milenio, un tramo de tierra de 10 hectáreas, ubicado al final de una parte navegable del río Torre se convirtió en el centro de asentamiento. Fue construido en la cima de una colina a lo largo de la franja costera de piedra caliza del Algarve, en lo que se conoce como el asentamiento de Alcalar, aproximadamente a 5 kilómetros (3,1 millas) de Mexilhoeira Grande. Es probable que el grupo megalítico por el que se conoce esta área se haya construido entre 2000 y 1600 a. C., a la altura del período Calcolítico. [1] [2]

    Alrededor de 18 tumbas megalíticas diferentes se construyeron en las colinas circundantes, formando una necrópolis utilizando diferentes técnicas de construcción en tiempo extra. [1]

    En 1975, el Estado adquirió parcialmente Tholos 7. [2] El año siguiente, se construyó una cerca para proteger el sitio. [2]

    En 1982, el Estado adquirió la casa rural llamada Courela das Minas, y completó las reparaciones de la cerca del sitio. [2]

    Durante la década de 1990, se llevaron a cabo excavaciones del monumento y los subsuelos de piedra caliza del Monte de Canelas, lo que resultó en el descubrimiento de que el espacio se usó como osario, donde se completaron varios rituales, principalmente en los fallecidos enterrados en posición fetal. Estas investigaciones culminaron en el envío del 8 de abril de 1997, sobre la ampliación del área de protección por parte de la Vicepresidencia del IPPAR. [2]

    Interior de una de las tumbas

    En 23 de octubre de 1998, bajo los auspicios del Programa de Salvaguarda e valorización Conjunto Pré-histórico de Alcalar (programa de la salvaguardia y la valorización de los monumentos prehistóricos de Alcalar), despacho 18 364/98, (publicado en el Diario da República, serie 2, 245), el estado procedió a expropiar los edificios rurales en el centro de la parroquia civil de Mexilhoeira Grande (en el artículo 160, esta J). [2] Esto fue seguida en 07 de mayo de 1999, bajo el mismo programa bajo despacho 9109/99 (publicado en la Diario da República, Serie 2, 106), la adquisición de la casa rural Courela das Minas, conforme al artículo 161, apartado J, un centro interpretativo, diseñado por João Santa Rita. En 1998, el IPPAR estuvo involucrado en el trabajo para restaurar el túmulo funerario, proporcionando acceso a la galería de Tholos 7, recomposición de los megalitos, drenaje de los espacios y protección adecuada, que además implicó el estudio geotectónico del sitio. [2] ]

    In October 2000, the Centro de Acolhimento e Interpretação dos Monumentos (Interpretative and Study Centre), constructed by the IPPAR, under the Programa de Salvaguarda e Valorização do Conjunto Pré-histórico de Alcalar was inaugurated to the public.[2]

    El 25 de agosto de 2008, el DRCAlgarve, propuso la extensión de la zona de protección para los monumentos. [2] Esto fue apoyado, el 3 de marzo de 2009, por el consejo consultivo de IGESPAR para la ampliación de la zona de clasificación. [2]

    El Centro de Interpretación fue transferido, el 1 de marzo de 2012, de la dirección de la Dirección Regional de Cultura del Algarve (DCRAlg) a una asociación con el gobierno municipal de Portimão, convirtiéndose en un núcleo del museo local: por lo tanto, estaba cerrado para la construcción y rehabilitación. [2] Ambas entidades participaron en obras públicas para beneficiar la viabilidad turística del sitio entre el 1 y el 4 de marzo de 2012; las excavaciones arqueológicas se ampliaron para consolidar también los monumentos, en particular Tholos 7, y el análisis geofísico del monumento 15. [1]

    Necrópolis de Alcalar

    Junto a la pequeña localidad de Alcalar, en el extremo sur de Portugal, fue identificado, en el último cuarto del siglo XIX, el más notable asentamiento calcolítico de un territorio delimitado al norte por la Sierra de Monchique y al sur por la Bahía de Lagos. Ahí se desarrolló a lo largo del Tercer milenio a.n.e. un aglomerado poblacional de grandes dimensiones. 

    El asentamiento de Alcalar comprende un área de vivienda, conocido en la bibliografía como Poblado Calcolítico de Alcalar y cuyas ruinas se extienden sobre una superficie amesetada que destaca sobre los valles circundantes, y agrupamientos de templos funerarios monumentales con áreas ceremoniales conexas, construidos y utilizados a lo largo de varios siglos, entre el Neolítico final y los inicios de la Edad del Bronce: una «necrópolis megalítica» que, por el lado norte, configura una delimitación adicional del hábitat.

    El sitio alcanza, en su conjunto, una extensión superior a 20 hectáreas y, a lo largo de unos ocho siglos, constituyó el más destacado centro habitacional y político del Algarve occidental, nuclearizando la red de asentamiento neolítica preexistente.

    El entorno territorial de este asentamiento fue objeto de estudio desde finales del siglo XIX hasta el presente. La concentración de edificios funerarios megalíticos en Alcalar, el tamaño de los túmulos y la singularidad de los objetos recuperados en su interior, sobre todo objetos manufacturados en cobre, láminas de oro decoradas, grandes cuchillos en caliza oolítica, grandes puntas de sílex de «tipo alcalarense», morteros de mármol… condujo a los diferentes autores a interrogarse acerca del origen de estas evidencias.

    La Necrópolis está constituida originalmente por cerca de doce tumbas de pasillo, las cuales presentan una gran variedad de soluciones arquitectónicas y de técnicas de construcción, de la cámara puramente megalítica a la de falsa cúpula con nichos laterales. Del conjunto, el conocido como monumento número 7 es el que presenta un mejor estado de conservación. Se trata de un dolmen de tipo tholos con una única entrada en el centro de su fachada, rectilínea y orientada a naciente, y un corredor estrecho que conduce a la cámara de falsa cúpula.

    En unos de esos nichos se encontró un individuo inhumado junto al que se hallaban cuchillos de sílex y de cobre. El descubrimiento de cuerpos enterrados en postura fetal ha permitido estudiar diferentes rituales de enterramiento. Los objetos hallados en las diferentes intervenciones arqueológicas están expuestos en el Museo Nacional de Arqueología, en Lisboa, y en el Museo Regional de Lagos.

    Publicado por Liza Hume

    Arquitectura

    Plan of Tholos 7

    El sitio está ubicado en una colina, con condiciones naturales que permiten su defensa. El área está poblada por una necrópolis de varios túmulos y túneles rectangulares (con cámaras y corredores). Algunos incluyen falsos cópulas y nichos laterales, con varias técnicas arquitectónicas empleadas en su construcción.

    Debido a su carácter monumental, Tholos 7 (que fue construido en el tercer milenio) constituye un centro histocultural y científico innegable del sitio, incluida la cantidad de artefactos desenterrados. [1] La tumba de la colmena de cairn, se construye de un montón de piedras alrededor de un tholos, con un corredor subyacente y una cámara abovedada (o cripta). [1] Su base se compone de esquisto y se duplica en una pared que rodea la estructura, formando un camino. [1] Su diámetro es de 27 metros (89 pies), con una entrada orientada al este ubicada en el medio. El acceso a la cámara principal se realiza a través del corredor orientado hacia el este, cubierto por grandes losas de piedra caliza que se orientan para enfocar estrechamente el acceso a la cripta. Este espacio está cubierto por una losa de piedra caliza, y se encuentra en el centro geométrico de la tumba. [1]

    Para una detallada información gráfica, visitar el blog de Salvador Escalona:

    https://mibitacoradehistoria.blogspot.com.es/2014/05/dolmenes-de-alcalar.html

    Dolmen de Soto

    Dolmen de Soto

    Trigueros – Huelva

    El dolmen de Soto, datado entre el 3000 y el 2500 a.C.- se encuentra en la localidad de Trigueros, provincia de Huelva (España), siendo uno de los más importantes entre los más de doscientos monumentos megalíticos descubiertos en la provincia. Este dolmen es uno de los más impactantes ejemplos del neolítico en el sur de España.1

    Fue descubierto en la finca “La Lobita” en 1922 por Armando de Soto, iniciándose inmediatamente las excavaciones, que duraron tres años, terminándose con un estudio de Hugo Obermaier. En 1931 fue declarado Monumento Nacional. Está en buen estado de conservación, pese a que fue expoliado, encontrándose en las excavaciones ocho cuerpos, colocados en cuclillas con sus ajuares correspondientes.

    Desde 1987 es de titularidad pública, dependiente de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En 2008 se concluyó la primera fase de la puesta en valor de este monumento, tras unas investigaciones que lo situaron, por su anillo perimetral de más de 80 metros, como una de las mayores construcciones megalíticas de Europa Occidental.2​ En este estudio se pudo fijar mediante dataciones de carbono 14, la fecha de su construcción hacia finales del tercer milenio.

    Se trata de un dolmen perteneciente a la familia de los dólmenes de corredor largo (conjunto de dólmenes yuxtapuestos), siendo el más grande de los encontrados en la provincia de Huelva. Su longitud es de casi 21 m., variando su anchura desde los 0,82 m. en la puerta hasta los 3,10m. en la cámara. Está orientado de Levante a Poniente, de tal manera que los primeros rayos de sol en el equinocio, avanzan por el corredor y se proyectan en la cámara durante unos minutos, en un rito donde quizás los difuntos renacían de la vida de ultratumba, bañados por la luz solar.

    A continuación se transcribe, casi en su totalidad, el:

    Blog de Francisco Javier Torres Goberna

    El término municipal de Trigueros se localiza en la Ribera Baja del Tinto, en la denominada Tierra Llana de Huelva. En esta zona de campiña se descubrió el dolmen de Soto, en la finca “La Lobita” bajo una pequeña loma llamada el “cabecillo del Zancarrón“, a unos quinientos metros de la ribera del arroyo Candón.

    El Zancarrón era un suave cerro casi circular de 75 m de diámetro y unos 3,5 m de altura, resultado de la acumulación de tierra blancuzca y fragmentos de piedra traídos desde otro lugar. El cabecillo destacaba claramente sobre la campiña que lo rodeaba y en su punto más alto se construyó en 1919 una casita para el guarda de la finca.

    El dolmen de Soto fue descubierto en 1923 por Armando de Soto, propietario de la finca, y la excavación la realizó el arqueólogo Hugo Obermaier Grad (1877-1946). Sus resultados se publicaron en marzo de 1.924 en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. El 3 de junio de 1.931 fue declarado Monumento Nacional y desde 1987 es de titularidad pública y dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

    Hugo Obermaier-Armando de Soto-Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó (D-I) (1923)

    Todo el conjunto del dolmen de Soto tuvo que ser restaurado mediante varias intervenciones. La primera la llevó a cabo el Ministerio de Cultura en 1957 y en 1981 Ismael Guarner acometió la fase inicial del proyecto de restauración. Este mismo arquitecto desarrolló la segunda fase en 1982, presentando la Memoria final de las obras realizadas en 1985. En 1986 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía comenzó el proyecto de protección arqueológica del monumento realizando mejoras en el cerramiento, interior, entorno y acceso del dolmen, mediante el asfaltado de una serie de caminos que lo conectan con la A-286 y la nacional 436.

    El círculo de piedras del Neolítico (4000-3000 a.C)

    A partir del 4000 a.C, grupos humanos comenzaron a establecerse en esta región de Huelva. En esa época neolítica el clima del lugar era más húmedo que el actual y había una mayor densidad de vegetación, principalmente bosques de encinas. Como demuestran los análisis polínicos, la actividad humana relacionada con la agricultura y la ganadería provocó la progresiva desaparición de la masa forestal, de modo que en el período de transición entre el Neolítico Final y el Calcolítico predominaban las dehesas y las zonas de cultivo de cereales y vid.

    Las excavaciones arqueológicas han descubierto que durante el Neolítico en este lugar ya se erigía un círculo de piedras sobre el cual posteriormente se levantó el dolmen de Soto, de modo que el anillo perimetral del túmulo que podemos contemplar actualmente es similar en tamaño y trazado al del primitivo círculo lítico.

    Este círculo medía unos 60 m de diámetro y estaba constituido por piedras de distintas formas, tamaños y materiales: bloques, menhires, estelas-menhires de grauvaca, calcarenitas y conglomerados ferruginosos. A su lado había un grupo de cabañas, hogueras y estructuras votivas o rituales, que eran utilizadas en ceremonias y en prácticas relacionadas con la astronomía.

    En base a los restos encontrados, se supone que debió tratarse de un santuario de gran importancia utilizado durante cientos de años hasta la Edad del Cobre, momento en el que fue transformado en dolmen empleando para ello los menhires y estelas-menhires del antiguo círculo.

    Una de estas piedras reutilizadas es la losa 21 de la pared izquierda del dolmen, en la que aparece grabado un posible “ídolo dolménico oculado” del que se distingue la nariz, los dos ojos, el pecho y los brazos. El hecho de que esta representación esté colocada al revés, es una prueba de que la piedra sobre la que se halla fue extraída del círculo lítico y recolocada en posición invertida en el corredor del dolmen. Por lo tanto la figura que aparece en ella sería anterior a la construcción del dolmen y correspondería a la época neolítica.

    El dolmen de Soto I (3000-2500 a.C)

    El dolmen de Soto es una de las mayores construcciones megalíticas de Europa Occidental y la datación con carbono 14 estableció su antigüedad hacia finales del tercer milenio, en el período conocido como Eneolítico, Calcolítico o Edad del Cobre (3000- 2500 a.C).

    Planta círculo piedras y estructuras neolíticas previas al dolmen de Soto (J.A Linares Catela)

    El túmulo que recubre toda la estructura forma una colina circular de unos 3,5 m de altura y 70 m de diámetro, que sería visible desde varios kilómetros en la llanura que lo rodea. Fue construido mediante sucesivas capas de arcilla, rematado con cantos de río y delimitado por un anillo perimetral de bloques de piedras (calcarenitas, conglomerados ferruginosos, lajas de pizarra y grauvacas), hincados verticalmente y junto a las cuales se han hallado restos de platos de borde almendrado, cazuelas y cerámicas globulares.

    Este anillo de piedras está rodeado por un deambulatorio pavimentado con cantos de cuarzo y cuarcita.

    El sepulcro mide 21,5 m de largo y consta de 64 monolitos verticales, de los que 30 componen la pared derecha del corredor y 33 la izquierda. Algunos de ellos son estelas y menhires que formaban parte del círculo de piedras neolítico y que fueron reutilizados en la construcción del megalito.

    La cabecera de la cámara la ocupa una gran losa de 3,41 m de altura, 3,10 m de ancho, un  grosor de 0,72 m y un peso aproximado de 21,3 tm.

    Casi todas las losas tienen zapata y han sido consolidadas con muros de contención de hasta dos metros de espesor, realizados con una masa dura de cantos y fragmentos de pizarra entremezclados con arcilla.

    Maqueta del dolmen de Soto (Museo Arqueológico de Huelva)

    Obermaier tan sólo encontró veinte losas de la cubierta del corredor y ninguna de la cámara ya que fueron utilizadas por los campesinos en sus construcciones, apreciándose en algunos trozos las huellas de los barrenos.

    El acceso al interior del túmulo se realiza desde la puerta orientada al E y situada en el atrio externo abierto. Cuando Obermaier realizó su excavación, la entrada tenía una altura de 145 cm y una anchura de 93 cm.

    Tras la puerta, un corredor con suelo de arcilla compactada nos conduce al interior. Al principio el piso es ligeramente descendente pero pronto se nivela, a la vez que la anchura y la altura del sepulcro van aumentando progresivamente.

    La galería continúa y a 4 m de la entrada llegamos a la antecámara, a la que se accede pasando por una segunda puerta que en el momento de la excavación medía 1,74 m de alto, con anchura entre las dos jambas de 82 cm.

    A 6 m de la entrada hay un pequeño pilar libre y a 14,5 m desde la puerta comienza la cámara, que cuando se excavó tenía una altura de 2,30 m y una anchura de 2,10 m.

    El interior de la cámara se halla a 19 m de la entrada y su altura es de 3,41 m con una anchura de 3,10 m.

    Para la construcción de este colosal megalito se extrajeron enormes bloques de piedra realizando perforaciones en las rocas con herramientas muy rudimentarias, mediante las cuales se trazaban unas líneas de agujeros en los que se introducían cuñas de madera que al dilatarse por efecto del agua desgarraban grandes lajas. Sabemos que los ortostatos y losas de la cubierta del dolmen de Soto proceden de varios lugares, algunos de ellos muy distantes. Las rocas calizas, pizarras y conglomerados fueron traídas desde Niebla (6 km); las rocas areniscas desde Lucena (10 km); hay dos bloques de rocas volcánicas del Andévalo (30 km); los granitos fueron extraídos a unos 40 km de distancia. El transporte de todos estos materiales se realizó mediante arrastre, utilizando rodillos sobre los que se colocaban las losas y empleando la técnica de elevación de planos inclinados de tierra prensada. Además, como ya dije anteriormente, también se reutilizaron algunos monolitos que formaban parte del antiguo círculo neolítico.

    En el centro de la cámara y delante de la cabecera existía una “pileta” o “mesa” rectangular muy baja de 115 cm de largo, 75 cm de ancho y 15 cm de alto, realizada con dos capas superpuestas de guijarros blancos unidos con arcilla.

    Localización de la pileta dentro de la cámara (Obermaier)

    Cámara funeraria con la pileta al fondo (Obermaier)

    Se supone que tenía un uso ritual y que sobre ella se depositaban materiales, objetos o huesos durante la realización de las ceremonias. La presencia de este pileta es un hecho infrecuente, ya que en la mayor parte de los casos aparecen en sepulcros de cúpula del O penínsular. Obermaier también encontró restos de pequeñas hogueras que según el arqueólogo hispano-alemán no estaban relacionadas con las sepulturas y que tampoco habían afectado a los huesos.

    Como dije anteriormente, la puerta de acceso al interior del sepulcro está orientada al E, de modo que en los ortos solares de los equinocios de primavera y otoño, los rayos de luz entran y recorren el corredor para llegar hasta el fondo de la cámara. Por lo tanto este monumento aúna tanto las creencias rituales vinculadas a la muerte y la regeneración, como el conocimiento  astronómico necesario para controlar los ciclos de la naturaleza en la actividad agrícola y ganadera.

    Las sepulturas

    Cuando Hugo Obermaier excavó el dolmen de Soto comprobó que conservaba intacto su interior, debido a que una argamasa de arcilla durísima llenaba el sepulcro hasta casi la altura del techo y había recubierto las sepulturas totalmente. Desconocemos  cuándo y cómo fue rellenado el dolmen con arcilla, pero en todo caso impidió que el éste fuera saqueado, aunque dificultó mucho los trabajos de excavación.

    La enorme presión producida por todo este volumen de arcilla destruyó todos los restos humanos y cerámicos, por lo que Obermaier no pudo extraer más que fragmentos de huesos, entre los que destaca la mitad de una mandíbula superior de un hombre de complexión fuerte y de unos cuarenta años de edad; un fragmento de mandíbula inferior de una mujer; quince fragmentos de bóvedas craneanas; una porción de fémur superior y dientes. La sepultura que estaba más dañada era la número uno, situada en la entrada junto a la losa 4 de la pared derecha, donde también se encontraron restos de cerámica romana y árabe, lo que hace pensar que fue saqueada.

    Dentro del sepulcro, Obermaier localizó restos de ocho cuerpos todos ellos situados junto a ortostatos que presentaban signos grabados. Los cadáveres fueron colocados en posición agachada, atados y envueltos en cueros y tejidos, para posteriormente ser llevados al interior del dolmen. Allí se situaron “sentados” a cierta altura sobre el suelo y con la espalda apoyada en la pared del monolito, lo cual es frecuente en los enterramientos megalíticos ya que permite aprovechar todo el espacio. El ajuar funerario se colocó al lado de cada uno de los cuerpos, e incluso es posible que en parte dentro de la propia cobertura del cadáver. Junto a los cráneos aparecieron restos de cerámica.

    En su excelente trabajo, Obermaier describe la disposición de las sepulturas y el ajuar encontrado en cada una de ellas.

    Pared N o derecha:

    Sepultura 1. Junto a la losa 4 en la que aparece un grabado escutiforme. El ajuar consistía en sílex tallados, cerámica y un hacha.

    Sepultura 2. Junto a la losa 15 decorada con tres círculos. Se encontraron sílex tallados, cerámica y un hacha.

    Sepulturas 3 y 4. Restos de un adulto y un niño de unos cinco años (tal vez madre e hijo) junto a la losa 24, decorada con varios grabados entre los que destacan dos figuras antropomórficas esquemáticas. La figura de mayor tamaño parece proteger bajo su brazo derecho a otra persona mucho más pequeña, por lo que pudiera tratarse de una representación de los dos difuntos. Además de otros objetos se encontró un puñal de pizarra y un pequeño brazalete cónico que por su tamaño debió pertenecer al niño.

    Sepultura 5. Junto a losa 29, con diseño esquematizado. Restos de un cuenco fino, sílex tallado y varias hachas.

    Cabecera:

    Sepultura 6. Un cadáver al pie de la gran losa con dos signos antropomorfos.

    Pared S o izquierda:

    Sepultura 7. Junto losa 20, con inscripciones  de tres puñales.

    Sepultura 8. Losa 25, con dos puñales tallados.

    Los hallazgos de Obermaier llevan a concluir que el dolmen de Soto fué realizado para albergar los cuerpos de personas que tenían relevancia social dentro de su comunidad y que probablemente estaban unidas por lazos de parentesco. De la presencia del cadáver de un niño y de la edad atribuida a los huesos encontrados, podemos deducir que la mortalidad infantil debió ser alta durante el Calcolítico. Probablemente la esperanza de vida estaría entre los veinte y los cuarenta años y muy pocos individuos superarían los sesenta años.

    Los grabados

    El hecho de que el dolmen de Soto se encontrara pintado y grabado por completo, lo convierte en uno de los monumentos más interesantes del megalitismo europeo.

    Todos los ortostatos y losas de la cubierta estaban decorados con pinturas de color rojo y grabados realizados utilizando diversas técnicas, como el piqueteado, la incisión, la abrasión o el bajorrelieve.

    Los motivos que aparecen en estos petroglifos son todos muy esquemáticos, como elementos geométricos, antropomorfos, idoliformes, cazoletas, hachas, puñales o líneas, símbolos todos ellos que guardan gran semejanza con los encontrados en otros megalitos de la Europa Atlántica. Además, todos los restos humanos hallados en el interior del dolmen estaban cerca de losas en las que había grabados símbolos, por lo que es razonable pensar en un simbolismo religioso relacionado con la muerte.

    La presencia de varias representaciones de puñales triangulares de metal típicos de la Edad del Cobre, con empuñadura recta, vaina y a veces con regatones ovales, nos aporta una referencia a la hora de datar este tipo concreto de diseños.

    No obstante, no existe consenso en lo que se refiere a si los grabados y pinturas eran contemporáneos a los monumentos megalíticos o si fueron realizados posteriormente. Incluso hay divergencia en si las pinturas y los grabados son contemporáneos, ya que las pinturas suelen representar temas naturalistas y los grabados más abstractos.