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Yeren

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La versión china del Bigfoot: avistamientos y avistamientos

Por todo el mundo existen informes parecidos en los que se describen encuentros fortuitos con una gran criatura, de aspecto simiesco, que  incluso camina erguida sobre sus dos pies y presenta otra serie de características humanas. En América del Norte la conocemos como Bigfoot. En China se la denomina Yeren (Hombre Salvaje).

Decenas de científicos de muy alto nivel pertenecientes a diversas instituciones chinas han estudiado presuntas pruebas de la existencia del Yeren. Incluso en 1980, más de un centenar de expertos fueron enviados en una expedición al corazón del territorio Yeren: la reserva natural de Shennongjia, que abarca unos 3.000 kilómetros cuadrados, ubicada en un remoto rincón de la provincia de Hubei. Una zona muy escarpada, con montañas que llegan a superar los 3000 metros de altura y profundos valles: el lugar donde se ha informado de la gran mayoría de avistamientos del Yeren.

La agencia china Xinhua estima que en las últimas décadas se han contabilizado alrededor de 400 avistamientos. Por su parte, The New York Times estimó en 300 los avistamientos comunicados entre los años 1920 y 1990. A continuación relatamos algunos de esos avistamientos, así como las pruebas realizadas sobre algunas de las  muestras conseguidas, la relevante historia cultural de dicha región y algunas teorías acerca del posible animal que podría encontrarse oculto tras el famoso Yeren.

Por el contrario, otros afirman que el Yeren es una especie de simio gigante que se creía extinguido desde hace mucho tiempo -unos 300.000 años-, conocido como  Gigantopithecus, y del que se han encontrado fósiles en China y el sudeste asiático. Tras estudiar los huesos de la mandíbula y dientes recuperados, hoy podemos afirmar que dicho simio alcanzaba alrededor de 2,75 m de altura media y llegaba a alcanzar la media tonelada de peso. Sin embargo, la mayoría de personas que, supuestamente, se han cruzado con un Yeren, lo describen como una criatura de entre 1,50 y 2,10 metros.

Observaciones: el Yeren puede reír y llorar

El 4 de abril de 1994, el guardabosques Yuhao Yuan se hallaba recorriendo una zona remota de la reserva Shennongjia. De pronto, pudo ver a través de sus binoculares en una colina frente a él, a unos 500 metros, una extraña criatura que aparentaba estar durmiendo. Gritó para despertarla, y al lograrlo, aquella criatura se quedó durante un rato mirando al hombre antes de levantarse e irse. Yuan, con más de 15 años de experiencia como guardabosques, estaba familiarizado con la fauna habitual de la región, por lo que sus declaraciones acerca de lo inusual de aquella criatura fueron consideradas como ciertas.

Yo no estaba seguro de si era un Yeren, pero era raro. Se levantó y se fue sobre sus dos piernas. No era un oso”, dijo Yuan, quien además lo describió como de color marrón rojizo y de más de1,80 metros de altura en un episodio de la serie “ Monster Quest” del History Channel

Algunos años antes, en 1980, un cazador llamado Bu Xiaoqiu del condado de Rongshui, provincia de Guizhou, capturó supuestamente a un cachorro de Yeren, pero lo dejó ir cuando vio sus ojos llenos de lágrimas. Hay que tener en cuenta que las lágrimas son exclusivas de los humanos, el resto de primates no llora de ese modo.

Inscripción sobre una pared rocosa cercana a la entrada de la “Cueva del Yeren”, situada en la provincia china de Hubei. En la inscripción se puede leer “Ye Ren Dong” (“Cueva del Hombre Salvaje”).   (Public Domain )

También se ha llegado a decir que, a veces, al Yeren se le había visto reír, aunque éste ya no sería un rasgo exclusivamente humano, puesto que otros primates sí que sonríen. Así, en septiembre de 1979, un vaquero del condado de Fangxian aseguró que tras cruzarse con un Yeren, la criatura  lo tomó de la muñeca y lo mantuvo asido de esta forma, riéndose, durante media hora.

Asimismo, en 1978, un grupo de cazadores del condado de Rongjiang estaba sentado alrededor de una fogata cuando, supuestamente, un Yeren se les acercó ¡e incluso añadió leña al fuego! Los hombres aseguraron estar tan asustados que fingieron ignorar su presencia entre ellos.

Sin embargo, según los informes existentes, no sólo cazadores y aldeanos han visto al Yeren, sino que también se han cruzado con la criatura diversas autoridades locales. Así, en 1976, un secretario del Partido Municipal del condado de Fangxian, cerca de Shennongjia, informó haber visto huir a un Yeren mientras robaba un pequeño cerdo. Pero el avistamiento más llamativo se produjo el 14 de mayo de 1976, cuando un vehículo que transportaba a seis funcionarios del régimen comunista chino se topó con un Yeren en las afueras de una aldea ubicada entre el mismo condado de Fangxian y Shennongjia. Este avistamiento despertó tanto interés que provocó la célebre expedición de 1980.

Fotografía de Li Baoshu, enfermo desde su nacimiento de hipertricosis, trastorno conocido también como “síndrome del hombre lobo” que provoca un crecimiento excesivo del vello. Esta fotografía se encontraba expuesta en el zoo de Beijing en los años 20. ( Public domain )

Lo que nos dicen los resultados del laboratorio

Meng Qingbao, líder de la expedición, reportó haber encontrado en Shennongjia  mil huellas que se extendían a lo largo de más de kilómetro y medio. De acuerdo con las informaciones publicadas por The New York Times entonces, el molde de yeso de dichas huellas superaba los 45 cm de largo. Zhou Guoxing, antropólogo del Museo de Historia Natural de Beijing, también formó parte de la expedición, y en un artículo suyo publicado en el año 2012 titulado  Cincuenta Años de Seguimiento del Hombre Salvaje Chino, afirmaba que muchas de los supuestas huellas Yeren, examinadas por él en los últimos años habían sido producidas en realidad por  osos o simios. Pese a ello, también aseguraba que durante la grabación de Monster Quest sí que se obtuvo una impresión que no pertenecía a un ser humano ni a ninguna otra criatura conocida. Sin embargo, Zhou mantiene sus dudas y resume así sus 50 años de investigación al respecto: “He pasado por una evolución interesante en la búsqueda del Yeren, desde aceptar con reservas, hasta básicamente su negación, pasando por numerosas dudas”.

Supuestos pelos de Yeren han sido analizados en laboratorio, obteniéndose como resultado que pertenecían a jabalíes, monos, humanos y otras criaturas conocidas. Sin embargo, algunos cabellos sí que parecen haber ocasionado bastante controversia. De hecho, en la década de 1980, la Unidad de Investigación de Medicina Forense del Hospital Wuhan, después de realizar una serie de pruebas a unas muestras capilares concluyó: “Deducimos que el pelo de estos ‘hombres salvajes’ podría pertenecer a un primate mayor, hasta ahora desconocido”.

Este estudio aparece citado en el libro “El cabello: poder y significado en las culturas asiáticas ”, editado por Alf Hiltebeitel, profesor del Departamento de Religión de la  Universidad George Washington, y Bárbara D. Miller, profesora del Departamento de Antropología, Asuntos Internacionales y Estudios de la Mujer, también de la Universidad George Washington.

En la imagen, señal del Bigfoot visible en la autopista de Pikes Peak. (Gnashes30/CC BY- SA 3.0 )

Un pie Yeren, supuestamente conservado por un profesor local de ciencias durante más de 20 años, reapareció en 1980 y fue examinado por Zhou. Se decía que había pertenecido a un Yeren asesinado por algunos vecinos de la aldea de Zhuantang, condado de Songyang, en 1957. Sin embargo, tras estudiarlo Zhou lo identificó como procedente de un gran macaco.

¿Un simio gigante que se creía extinguido?

¿Es posible que, durante décadas y décadas los lugareños hayan podido confundirse y que, en realidad, la criatura desconocida sea un simple mono? ¿Acaso los aldeanos no saben reconocer a un mono común? Tal vez, como defiende Frank Poirier, antropólogo jubilado de la Universidad Estatal de Ohio, algunos informes del Yeren podrían describir, realmente, al amenazado y difícil de ver mono dorado. Sería un espectáculo poco común, ya que estos monos, que miden algo más de 1,5 metros, son muy poco numerosos. Sin embargo, no caminan erguidos, lo que viene a ser un punto de fricción para Poirier, que fue uno de los pocos investigadores occidentales permitidos por el régimen comunista chino durante la década de 1980. Él estuvo allí para estudiar al mono dorado, desechando las historias sobre el Yeren cuando las oyó por primera vez. Sin embargo, las huellas y huesos expuestos por los lugareños, hicieron que se preguntase si había algo de verdad, en aquellas historias, llegando a asegurar: “Todavía no estoy seguro de qué conclusiones he trazado como resultado de ese viaje”.

Modelo de Gigantopithecus del Museo del Hombre de San Diego, Estados Unidos. (Public Domain )

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