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Camino de San Vicente Mártir

Camino de San Vicente Mártir

El camino de San Vicente Mártir es una ruta que recorren los peregrinos desde Huesca hasta Valencia como veneración a San Vicente Mártir.

San Vicente Mártir fue un diácono del obispo Valero, de Zaragoza, a finales del siglo III. Fue martirizado por Daciano, en la ciudad de Valencia y se le enterró en la misma ciudad.

Con la incursión de los árabes se traslada su cuerpo hasta Portugal. Sus restos fueron venerados durante años en la Ermita de San Vicente de la Roqueta, a las afueras de la ciudad árabe y medieval de Valencia.

El camino de San Vicente Mártir, comienza en Huesca y finaliza en Valencia. Recorre las tierras de Huesca, Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia. En total son aproximadamente 650 km. Su trazado sigue la calzada romana Laminium (en la zona aragonesa), y la Vía Augusta (en la zona valenciana).

El Camino de San Vicente Mártir, es un camino que rememora los pasos del santo, cuando en el siglo IV de nuestra era fue apresado en Zaragoza junto al Obispo Valero por los soldados romanos enviados por el Cónsul Daciano y trasladado a Valencia para sufrir martirio ante la negativa a renunciar a su fe. Así la difusión del conocimiento de este hecho provocó en los siglos siguientes una corriente de peregrinaciones desde toda Europa hasta Valencia para visitar los restos del mártir en San Vicente de la Roqueta, convirtiéndose este fenómeno en algo muy anterior a las peregrinaciones medievales a Santiago de Compostela.

Es una ruta de 17 siglos que se quedó dormida durante la dominación musulmana.

EL CAMINO: RUTA HISTORICA (TRADICIONAL)

La Ruta Histórica del  Camino de San Vicente Mártir, tiene su inicio en la ciudad de Huesca (Osca), donde según opinión mayoritaria, basada en la tradición, nació el Santo, en el último tercio del siglo III de la Era Cristiana.

Sus padres Eutiquio y Enola, lo llevaron a Zaragoza (Caesaraugusta) para confiar su educación al Obispo Valero. Es obvio que tuvo que caminar o trasladarse, desde Huesca (su ciudad natal, donde es patente la gran tradición vicentina) hasta la  importante capital zaragozana, motivo por el cual hemos incluido este trayecto en el itinerario del Camino, aunque realmente el viaje hacia su martirio partiera de Zaragoza.

Lo que en esta ruta histórica nos interesa destacar, es el itinerario que posiblemente siguieron el Diácono San Vicente y el Obispo San Valero, hasta llegar a Valencia (Valentia), y los lugares que guardan, tradicionalmente, algún vestigio de su paso en su traslado, cuando fueron apresados en Zaragoza (Caesaraugusta). Hay que tener en cuenta que el viaje de unos prisioneros hacia Valencia, no tenía la menor relevancia (antes de sufrir el martirio) y que los más de 1.700 años transcurridos hasta la actualidad, con invasiones, guerras, etc., han podido borrar mucho de su huella histórica, por lo que nos ceñimos a la tradición secular, en algunos lugares.

Existe la certeza histórica y documental de que San Vicente Mártir y San Valero fueron trasladados desde Zaragoza a Valencia. Pero en la ruta de este trayecto, hay que ceñirse a los testimonios tradicionales de su paso.

Partieron desde Zaragoza, custodiados por la guardia romana. Situándonos mentalmente en la época, y con la climatología de pleno invierno, podemos imaginar perfectamente, que el propio viaje ya pudo ser un suplicio, con los caminos o senderos  penosos e impracticables, quizás pudieron  pasar por Cariñena, donde existe el “pozo de San Valero”, el cual según cuenta la tradición, hicieron brotar agua milagrosamente. San Valero es Patrón de Cariñena.

Siguieron viaje hasta Daroca, donde dicen que los crueles soldados no les permitieron beber en ninguna fuente. Parece ser que el joven Vicente tomó el báculo de San Valero y golpeando por tres veces en el suelo brotó agua, con la que pudieron aplacar su sed. Todavía hoy existe la “Fuente o pozo de San Vicente”.

Un testimonio de su paso, lo guarda Bueña (Teruel) donde hay una gran piedra que cuentan se sentó San Vicente, sobre la cual se erigió una Ermita. La Iglesia parroquial de este pueblo, del cual es su Patrón, cuenta con estatuas y retablos de San Vicente Mártir.

A partir de Bueña, lo más lógico, es que buscaran salir a la Vía Augusta, por las razones que hemos expuesto anteriormente. Por lo que siguieron en dirección Sur, hacia Teruel (capital) donde las crónicas cuentan que existía un Torreón (desaparecido) donde debieron ser encerrados los Santos, que la tradición guarda memoria de estar situado en el recinto que hoy ocupa el Convento de las Clarisas (de clausura).

REPERCUSIÓN MUNDIAL DEL SANTO

España, Italia, Francia, Portugal, Alemania, Bélgica, Suiza, Grecia, Yugoslavia (antigua), Turquía

África: Cartago y Argelia.

Hispanoamérica.- lugares vicentinos religiosos o civiles pueden hallarse en: Argentina, Antillas, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Méjico, Perú, Venezuela.

Asia: Filipinas.

San Vicente Mártir es Patrón de la Ciudad y Diócesis de Valencia, co-patrón de Lisboa y su Diócesis, co-patrón de la Juventud, Patrón de los viticultores en Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.

Ostenta el Patronazgo de numerosas ciudades, catedrales, basílicas, islas, ríos y puntos geográficos, a nivel MUNDIAL. (Ver Hagiotoponimia)

En resumen, la existencia  de un culto a San Vicente Mártir, muy antiguo y extraordinariamente extendido por todo el Imperio Romano, con dispersión de sus reliquias, está garantizado por abundantes testimonios literarios, epigráficos, arqueológicos y artísticos.


 Cripta de San Vicente, Valencia

 

 

 

  

 

 

Parroquia Nuestra Señora de la Asunción

Martirio de San Vicente

 

El tramo del Camino de San Vicente en Valencia.

21 de marzo – San Vicente Mártir

El tramo urbano del Camino de San Vicente Mártir, es el tramo monumental de la ciudad de Valencia que guarda memoria de la historia de nuestro santo y de su camino o culminación martirial.  Este es su recorrido en la ciudad:

1- Iglesia de Santa Mónica. Calle Sagunto:

Situada junto a la Vía Augusta, la Iglesia de Santa Mónica conserva una columna , que posee un azulejo conmemorativo, donde nos dice la tradición que permanecieron atados San Vicente y San Valero antes de hacer entrada en la ciudad. Dicha columna fue trasladada allí desde el Mesón de Aragón también llamado de las dos puertas.

2- Catedral de Valencia. Plaza de la Reina:

Monumental edificio valenciano de planta de cruz latina. En su interior se conserva la reliquia del brazo derecho de San Vicente, que cuenta con una curiosa historia de la que con más profundidad trataremos en otro artículo, y una magnífica Capilla dedicada a él. También contiene el Santo Grial. Asimismo tiene obras como las pinturas de Vergara , los espectaculares frescos de la Cúpula de la Capilla Mayor , la escultura existente en la Capilla del Santo Cáliz y otras imágenes como la de la Puerta de los Apóstoles . Sólo decir de la reliquia del brazo que se conserva en la Capilla de la Resurrección de la Catedral valentina.

3- Cárcel de la Almoina o del Chantre. Plaza de la Almoina:

Llamada también del Cabiscol o del Horno por la apariencia de su antigua cripta, que no era sino uno de los brazos de una capilla visigoda de planta cruciforme del s. VI. Con una entrada singular y un bello socarrat (en la imagen), se la ha venido considerando tradicionalmente la primera cárcel en la que estuvo preso San Vicente Mártir a su llegada a Valencia pues en ese lugar impartía justicia la autoridad romana. Tiene un precioso medallón en la clave de unión de los nervios de su cúpula. Bajo ella se descubrió muy bien conservado el primitivo edificio del S.VI y un meticuloso trabajo de excavación y restauración dió lugar a la creación de una espectacular cripta arqueológica muy bien señalizada y acondicionada, donde se proyecta un montaje audiovisual interesantísimo con la historia de San Vicente y de la capilla y de la fundación de Valencia. Tríptico del monumento. Anverso y Reverso.

4-Cárcel de la calle del Mar: Situada en una estrecha callejuela que se abre a las calles del Mar y Avellanas de Valencia, esta capilla es uno de los lugares, que, esparcidos por varios puntos de la Ciudad, guardan memoria del martirio de San Vicente Mártir. El lugar donde hoy se encuentra el oratorio, formó parte de una casa conocida en el siglo XVII como Casa del Pilar de San Vicent Martyr  por conservar una recia columna asociada tradicionalmente a la aplicación de algún tormento al santo. En 1777 se descubrió el pozo que puede verse en el interior. Teniéndose por milagroso el hallazgo, fue desde entonces costumbre tomar agua del pozo en el día de la festividad del santo. Tríptico del monumento. Anverso y Reverso.

5- Cárcel de Santa Tecla. Principio de la calle del Mar:

Dicho lugar vicentino desapareció al poco de ser derribado el antiguo convento de San José y Santa Tecla en la calle del Mar en 1868. Consistía en una especie de torreón integrado en la iglesia donde se situaba la terrible mazmorra que Daciano dispuso para que San Vicente sufriera su último martirio. En ella se hallaba la imágen de Sant Vicent el Pobret y un mural marmóreo que se trasladaron al posterior Convento de San José y Santa Tecla , antes Monasterio de la Roqueta de frailes Bernardos , y después a la Parroquia de Cristo Rey . La reliquia de la cadena con argolla que según la tradición fue usada para sujetar al santo y que pertenece actualmente a la comunidad de Madres Agustinas de San José y Santa Tecla también fue trasladada.

6- La Antigua Ermita de San Vicente de la Roqueta .

Junto a la actual plaza de España, al principio de la calle Ermita, se encuentra el templo parroquial de San Vicente Mártir de Valencia, construido sobre el solar de la antigua ermita de San Vicente de la Roqueta , donde se hallaba el Llit de Sant Vicent. Consistía en un pequeño edificio medieval de planta cuadrada, al que se accedía a través una portada con arco de medio punto situada junto a una de sus esquinas, en recuerdo del lugar donde – según tradición- había sido arrojado el cuerpo del santo para ser devorado por las alimañas por orden de Daciano.

Tras multitud de avatares históricos que desembocaron en su desaparición en 1949, se produjo la conversión del templo en Parroquia de San Vicente Mártir en 1957, alcanzando la configuración que actualmente tiene el nuevo templo parroquial tras una última reforma que fue inaugurada el 22 de enero de 1977. Tiene un interesante mosaico de azulejo. Así en el sótano de la Parroquia se conserva una magnífica cripta que conserva únicamente un pilar de la primitiva ermita de Sant Vicent de la Roqueta y unos interesantes paneles cerámicos alusivos al martirio de nuestro santo por el cónsul Daciano.

7- Basílica y Monasterio de San Vicente Mártir (San Vicente de la Roqueta). C. San Vicente Mártir, nº126:

Es el lugar donde tradicionalmente se ha situado la tumba de San Vicente. El lugar donde hoy se levanta el Monasterio de San Vicente de la Roqueta se hallaba junto a la Vía Augusta a las afueras de la ciudad romana y se ha constatado arqueológicamente un cementerio paleocristiano a partir del S.IV. Es bien conocida la costumbre de la época de enterrarse en torno a los restos de un mártir y seguramente un primitivo martyrium diese lugar a la necrópolis. Las fuentes, («Peristephanon» de Prudencio) y la Passio Sancti Vicentii, aluden a una basílica levantada en honor de San Vicente.

El culto en el lugar se mantuvo incluso durante la dominación islámica, aglutinando en torno suyo a la población cristiana de Valencia, la mozarabía, los valentini, y siendo su única Iglesia durante siglos. No en vano el arrabal era denominado de Rayosa o al-Kanisa («la iglesia»). Parece que la situación se mantuvo hasta poco antes de la conquista de la ciudad por las tropas del rey Jaume I en 1238. Así Jaume I tomó el lugar bajo su patronato pues se había encomendado a la protección de San Vicente para la conquista de la ciudad, ordenando construir un conjunto compuesto por una Iglesia, un Monasterio con una comunidad de monjes y un Hospital. También depositó allí en homenaje el célebre pendón de la conquista, «penó de la conquesta«, una vez tomada la ciudad. Además decidió «ensolar» de piedra azul toda la acera de la calle por donde fue arrastrado el cuerpo de San Vicente, haciéndola bien visible; porque, también en su honor, había dispuesto la gracia de la libertad para todo aquel que, perseguido por la justicia, lograra poner los pies en ella antes de ser atrapado.

Posee los restos de una fenomenal portada románica a los pies de la Iglesia y otra portada septentrional con capiteles historiados , un Claustro interior y un socarrat alusivo en su entrada junto con una piedra conmemorativa y una escultura que presenta los tres iconos por los que se le conoce. Asimismo también tiene una réplica del sarcófago estrigilado que se halla en el Museo de Bellas Artes bajo un mural de mármol jaspeado y la estatua de Sant Vicent el pobret. La Iglesia, que durante los últimos años viene ocupando la Parroquia de Cristo Rey, fue adquirida por el Arzobispado de Valencia y se halla en la misma calle donde nos encontramos con una de las cruces de término de nuestra ciudad. Denunciamos rotundamente desde estas líneas el estado de abandono y desidia en el que nuestras autoridades han condenado a uno de los edificios más emblemáticos de la historia de nuestra ciudad y en el que nadie se avergüenza de colocar un póster de San Vicente en la cabecera del altar.

Asimismo también cabrían en nuestro recorrido la visita al Museo de Bellas Artes San Pio V, pues guarda su sarcófago estrigilado con un recio crismón, a la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados, pues guarda las esculturas marmóreas de San Vicente Mártir y Ferrer flanqueando a nuestra patrona, la cercana Capilla de San Valero, como Obispo del que San Vicente fue Diácono, que presenta un espectacular busto en su fachada y la Iglesia de San Valero y San Vicente en el barrio de Ruzafa. Tampoco debemos olvidarnos del bello Casilicio de San Vicente Mártir y su lápida conmemorativa en el Puente del Real sobre el Turia, que comparte con el de San Vicente Ferrer, de las magníficas pinturas y frescos de la Iglesia y Colegio del Patriarca y de la escultura sobre un gran pedestal que se halla en la Plaza de España, erigida por la ayuda prestada a la ciudad en la peste que la asoló y que se hallaba inicialmente en la Puerta de San Vicente de la muralla de la ciudad. Y si queremos llegar hasta Cullera nos encontraremos con el cartel que nos indica la Ermita de la Fontsanta , hoy Ermita de San Lorenzo, que fue el lugar donde la viuda Jónica depositó el cuerpo de San Vicente al llegar a las costas de Cullera, y que se salvó de los saqueos de la Guerra Civil. Esto nos lo cuenta el cronista del lugar D.Francisco Giner PerePérez.

Ciudades a visitar:

Roda de Isábena:

Es un verdadero tesoro del Pirineo oriental. Escondida entre Sierras y Macizos , la visión de Roda surge ante los viajeros como una isla de piedra , que se descubre rica en historia, patrimonio y arte según se van recorriendo las calles de su núcleo urbano medieval que desembocan en la iglesia Catedral de San Vicente. Esta Catedral es el gran tesoro de Roda que fue visitada por el ladrón de antigüedades más famoso de Europa, Eric «el Belga», de la cuál sustrajo la silla de San Ramón y que fue devuelta por el propio malhechor años más tarde. Sus calles empedradas, angostas, estrechas, que dejan entrever ocasionalmente restos de sus antiguos muros y surcadas continuamente por arcos románicos, trasladarán al caminante a la época de señores y lacayos.

Ainsa:

Por la carretera que nos trae de Campo llegamos a Ainsa .Su fundación se remonta a la Reconquista pues en las montañas que rodeaban Jaca se refugiaron las gentes que huían de la dominación musulmana. La Villa de Aínsa presenta en su Casco Antiguo, un conjunto de casas medievales muy armónico en el que destacan la esbelta torre de La Colegiata y el enorme recinto del Castillo, casi tan grande como el resto del pueblo. Este Casco Viejo conserva casi totalmente las murallas que lo rodeaban y la hacían prácticamente inexpugnable y de sus puertas exteriores principales quedan dos en pie.

Huesca:

Por pequeños pueblos de gentes amables de los que nunca te irás sin un vaso de vino llegamos a Huesca que tiene casi 2.500 años de historia. Fue una importante ciudad romana, llamada Osca aunque hoy en día es seguramente la capital de provincia con menos entidad por población y superficie con lo que se puede visitar con rapidez. Los monumentos y obras de arte más importantes de la ciudad son: las murallas árabes del siglo IX; el castillo de Montearagón, el Palacio Real, la iglesia de San Pedro el Viejo y la Catedral gótica.

Zaragoza:

Por la ribera de los ríos Gallego y Huerva aparece la ciudad de Zaragoza es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón y su nombre actual procede del antiguo topónimo romano, Caesar Augusta. Está a orillas del rio Ebro y del Canal Imperial de Aragón, en el centro de un amplio valle. Actualmente vive la euforia de las obras conmemorativas de la Expo 2008 y ello la convierte en una ciudad dinámica aunque un lugareño me comentó que sus propios habitantes se refieren a ella como “el pueblo más grande de España”. Los tres principales lugares de interés son: El Palacio de la Aljafería: Magnífico palacio que hoy es sede de las Cortes de Aragón , la Catedral-Basílica de Nuestra Señora de El Pilar y la Catedral del Salvador (La Seo), muy cercana a la anterior y declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Por sus inmediaciones se encuentra la zona de vinos llamada “El Tubo” y que es muy recomendable para descansar de la ruta y tapear.

Daroca:

Atravesando la bella e inconfundible ruta de las iglesias mudéjares y topándonos con viñedos en su último tramo, encontramos Daroca, ciudad asentada en un barranco, cuyo centro es la calle Mayor. A ambos lados se encuentran situadas calles menores, todas ellas en pendiente que escalan las laderas de los cerros de San Cristóbal y de San Jorge. En los dos extremos de la calle mayor se encuentran dos puertas que daban acceso a la ciudad, la Baja y la Alta, de las que arranca el largo y magnífico cinturón amurallado que la rodea, de unos tres kilómetros y medio, y recorre los cerros que la acogen. Advertiros que el sol en verano aquí castiga de lo lindo pero que en invierno el frío es mucho más demoledor con lo que en esta parte del Camino hay que elegir lo menos dañino.

Cantavieja:

Es un precioso pueblo del Maestrazgo de Teruel al que se accede tras una vertiginosa bajada tras haber atravesado lo que los lugareños llaman el “altiplano” a unos 1.200 km de altitud por pueblos en pendiente de encanto ancestral como Miravete de la Sierrra, Villarroya de los Pinares y Fortanete y hace su entrada en la historia gracias a la Reconquista pues la Orden del Temple la situó como el lugar más importante de su entorno. Y lo que me cuentan los paisanos es que en el siglo XIX , es cuando la villa supera el protagonismo que siempre había y se convierte en el centro de un pequeño estado bajo el mando del general Cabrera , llamado el Tigre del Maestrazgo. Casi nada, un verdadero guerrero de las montañas ¡¡¡¡ Goza de una imponente muralla pues fue fortificada en 1835.

Morella:

Ya en la Comunidad valenciana, tras atravesar pueblos preciosos como Mirambel, Todolella y Forcall, Morella es un auténtico pueblo medieval, rodeado por una muralla de cerca de 1.500 metros de longitud y en el interior de la muralla las calles son estrechas con preciosos rincones y una fenomenal iglesia gótica. Presidiendo el pueblo, un sólido castillo testigo de múltiples batallas, y muy pocas veces conquistado por su especial ubicación. Es un placer callejear por Morella visitando sus múltiples tiendas de artesanía local. Fue destruido en parte durante las guerras carlistas. Morella tiene en su interior una autentica joya arquitectónica, la Basílica Arciprestal de Santa María La Mayor, con un magnífico órgano en pleno funcionamiento y el único coro circular existente en España, también de estilo gótico, que se encuentra sobreelevado en el centro de la nave principal y al cual se accede por una escalera de caracol de increíble belleza. En los alrededores de Morella encontramos un acueducto muy bien conservado y la población de Vallibona que es un tesoro natural debajo del valle. Desde aquí existen muchas tierras de cultivo en bancales que trepan por las montañas, algunos de ellos ocupados por olivos centenarios de impresionantes troncos a los que nos vamos a familiarizar por estas tierras pues les llaman la Ruta de los Olivos Milenarios.

Sant Mateu:

Alcanzamos la celebérrima Via Augusta de los romanos unos kilómetros antes, la cuál nos conducirá en un trayecto casi lineal hasta Valencia y ya disfrutamos de la señalización blanca y azul de esta vía. Destacar en la población de Traiguera el monumental Real Santuario de Nuestra Señora de la Salud. En la época medieval Sant Mateu se convierte en un importante centro comercial, ganadero y artesanal desde donde se exportaba la lana de los rebaños de la zona a los telares de la Florencia y su región. Sus monumentos clave son la Iglesia Arciprestal símbolo de la arquitectura gótica en la Comunidad Valenciana y una magnífica plaza junto a multitud de casas señoriales blasonadas.

Vila Real:

La ciudad fue construida de forma curiosa pues era un rectángulo rodeado de murallas y cruzado por dos calles principales. En la intersección de estas dos calles, una plaza principal con arcos (Plaça de la Vila). Reforzando los muros exteriores, un foso perimetral, puertas acorazadas y torres armadas en las esquinas. Con el incremento de la población se forzó a construir viviendas fuera de los muros de la ciudad. Destaca en la población su plaza porticada y la Magnífica Basílica de San Pascual. Además llegamos a ella en zonas repletas de naranjos y fábricas de azulejos. Su equipo de Fútbol se ha hecho cada vez más conocido por su calidad y sus triunfos. Ya estamos cerca de la playa con lo que podemos ir preparando el traje de baño.

Sagunto:

Es una ciudad cuya importancia histórica se manifiesta a través de sus más de dos mil años de existencia, así como por la conservación de grandes manifestaciones artísticas y culturales, que se corresponden con las diferentes culturas de los pueblos que en ella se asentaron y perduraron a lo largo de los siglos. Sus monumentos más significativos son el Teatro Romano, que tuvo la mala suerte de soportar una actuación de rehabilitación nefasta para convertirlo casi en un teatro neoclásico, cubriéndolo de mármol y quitándole el esplendor ancestral que siempre tuvo y su Castillo que es un inmenso y enmarañado sistema defensivo de más de un kilómetro de longitud que se ciñe al cerro que domina la ciudad. A unos 10 km nos encontramos con el magnífico Monasterio de Santa María del Puig que merece la pena visitar con su amplia explanada.

Valencia:

Ya en el fin de nuestro viaje se nota que llegamos a una ciudad vigorosa y Mediterránea , un chorro de luz potente que ilumina tanto su parte antigua como su parte moderna en torno a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias y su Palacio de Congresos. Valencia ha ido acumulando la enorme riqueza aportada por las diferentes culturas que en ella han vivido y pasear por Valencia es sentir emoción por sus gentes sonrientes y su optimismo vital y muestra de ello son sus fiestas más universales, las Fallas, símbolo de un pueblo creativo y amante del fuego.

Recorrer el centro histórico, contemplar templos religiosos y monumentos civiles góticos, barrocos, modernistas es un lujo del que no deberíamos prescindir…, detenerse en la Lonja de la Seda, la Plaza Redonda, su Catedral y la Plaza de la Virgen, su Palacio de la Generalitat, tantas Iglesias , Palacios y fuentes …. y por supuesto las cárceles donde San Vicente Mártir sufrió su martirio y su Basílica de San Vicente de la Roqueta donde al fin descansaron sus restos que nos ha motivado esta aventura .

Valencia es hoy uno de los centros de modernidad más importantes del Mediterráneo , con su America´s Cup, su Gran Premio de Fórmula 1, su nuevo estadio de Fútbol, envidia de muchos… Asimismo, se ha convertido en un destacado centro de congresos europeo y referencia marítima en sus playas y en su puerto comercial.

Y es que visitar Valencia es compartir una privilegiada ventana al Mediterráneo, en la que cada visitante es protagonista sorprendido de su calidez y de su historia.

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