Este Mundo, a veces insólito

(03) – Astérix

País: Francia; Nombre nativo: A-1Asterix1

El satélite artificial Astérix fue el primer satélite que Francia puso en órbita el 26 de noviembre de 1965. Se utilizó, para su lanzamiento, un cohete Diamant A desde Hammaguir, Argelia, con el objetivo de probar el vehículo.1

Consistía, únicamente, en un transmisor de radio que nunca llegó a emitir a causa de una avería en la radio del vehículo, aunque tenía una vida programada de 3 años.

Con este lanzamiento, Francia pasó a ser el tercer país (cuarto país si se tiene en cuenta a Canadá, este con vector de EE.UU.) que ponía un satélite en órbita, detrás de Estados Unidos y la Unión Soviética.

Características

  • Peso: 42kg
  • Perigeo: 527km
  • Apogeo: 1697km
  • Inclinación: 34.3º
  • Período: 107.5′

Durante la carrera presidencial entre el general De Gaulle y François Mitterrand, la cuestión de convertir a Francia en una nación con capacidad de lanzamiento espacial pasó al primer plano de la actualidad, ya que el primero deseaba aumentar la credibilidad del programa misilístico nacional. Hasta entonces, sólo la URSS y los EE.UU. poseían dicha capacidad y habían colocado satélites en órbita mediante medios propios. Si Francia hacía lo mismo, demostraría la habilidad de su industria misilística y lo adecuado del dinero invertido en ella, y además se subiría al carro de la exploración del Cosmos.

Para estar seguro de que la decisión era correcta, De Gaulle creó el 7 de enero de 1959 el Comité de Recherches Spatiales, que se ocuparía de estudiar la cuestión.

Los primeros pasos hacia un satélite francés se realizaron en diciembre de 1959, cuando M. Bernard Dorléac informó sobre dicha intención a varios empleados de la SEREB (Société d’Etudes et de Réalisations des Engines Balistiques), sociedad que había recibido el encargo de desarrollar el cohete espacial. Hacia mayo de 1960, los participantes en el proyecto tenían ya un primer esbozo de cómo debía ser el cohete de tres etapas, derivado de vehículos disponibles, como el Super-Veronique. Con este vector, en teoría se podía lanzar un pequeño satélite (de 20 a 35 Kg) hacia 1963. A finales de año, se estaban proponiendo ya versiones avanzadas del cohete para satelizar cargas más pesadas.Asterix2

El 18 de diciembre de 1961, el Gobierno francés aprobaba oficialmente el proyecto de lanzar un satélite artificial. Su cohete se llamaría Diamant y éste podría lanzar, a partir de 1965, unos 100 Kg a una altitud de 360 Km. El programa científico estaría controlado por un nuevo centro, el Centre National d’Études Spatiales (CNES), conocido desde entonces como la agencia espacial francesa.

El Diamant, finalmente, usaría en sus dos primeras etapas una modificación del misil Saphir, al que se le añadiría una tercera etapa y un sistema adecuado para albergar al satélite. La idea era preparar cuatro misiones del Diamant, experimentales, que sólo albergarían a un satélite científico después de alcanzar un primer éxito de lanzamiento. El satélite experimental lo proporcionaría (pagaría) el Ejército y se llamaría “A” (Armée).

Antes del debut del Diamant (clase A), Francia se embarcó en un programa de ensayos de las etapas de propulsión del cohete. Se lanzarían cohetes Saphir y Rubis (compuesto éste por las dos últimas etapas del Diamant) durante varios meses. A bordo transportaron equipos de medida y maquetas de satélites, como el futuro D-1A (Diamant-1A), que desarrollaría el CNES. Otro satélite de este centro, el FR-1, tendría objetivos científicos y lo lanzaría la NASA un poco más adelante.

El A-1 utilizaría un muelle para ser separado de su cohete, de modo que recibió inicialmente el apodo “Zébulon”, un personaje infantil algo ridículo. Conscientes de que este nombre no era precisamente atractivo y que difícilmente la prensa utilizaría el de “A-1”, sus patrocinadores decidieron llamarlo “Astérix”, como el conocido personaje galo de las historietas.

El A-1 sería un satélite sencillo. Tenía 50 cm de diámetro, 53,6 cm de alto y una masa de 39 Kg. Sólo debía demostrar que el Diamant podía satelizar un objeto, de modo que su carga útil principal era un transmisor que permitiera seguirlo en órbita y determinar esta última. Su funcionamiento, por tanto, no debía superar las dos semanas, el tiempo necesario para agotar sus baterías. Sin misión científica, las señales del mismo transmisor podrían, a pesar de todo, ser empleadas para medidas ionosféricas. Además, el satélite llevaría un transpondedor radar para permitir calcular desde tierra si la tercera etapa había inyectado con éxito a su carga en la órbita prevista.

Se construyeron cinco prototipos del satélite, incluyendo dos para vuelos espaciales, si bien sólo uno fue enviado a la órbita terrestre. Otro fue usado para ensayos en tierra en las instalaciones de la empresa Matra, que participó como contratista principal en el programa (tanto del satélite como del cohete). La integración final del A-1 y del Diamant-A se efectuó en octubre de 1965 bajo la responsabilidad de la SEREB, en Saint-mëdard-en Jalles. Finalmente, uno y otro fueron enviados a la zona de lanzamiento, el 4 de noviembre, en Hammaguir (Centre Interarmées d’Essais d’Engins Spéciaux d’Hammaguir, Argelia).

Después de varios intentos frustrados, el A-1 despegó desde la rampa Brigitte (B-2) el 26 de noviembre de 1965, y alcanzó con éxito una órbita elíptica de 528 por 1.752 Km. Averiguar sus parámetros, sin embargo, no sería fácil. La telemetría tras el lanzamiento resultó ser de mala calidad, debido a que la separación del carenado rompió una de las antenas. El transpondedor radar, en cambio, sí permitió hacer un seguimiento del satélite.

El vehículo orbital fue seguido por una red de estaciones en tierra organizada por el CNES. El éxito del lanzamiento, en todo caso, fue casi total. Gracias a ello ya no serían necesarios más vuelos de prueba y los restantes tres cohetes Diamant-A fabricados se usarían para lanzar satélites del CNES.

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