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El Gigante de Tarapaca, Atacama

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El Gigante de Tarapaca

El Gigante de Atacama, el geoglifo con una representación humana más grande del mundo.

Coordenadas: 19°56’56.63″S 69°38’1.12″W

El equivocadamente denominado Gigante de Atacama es un geoglifo ubicado en el desierto de Atacama en Chile. Su nombre verdadero en castellano es Gigante de Tarapacá. De hecho, el personaje representado corresponde a una antigua deidad denominada indistintamente Tarapaca (sin tilde), Taapaca o Tunupa. Era un dios civilizador que durante su viaje épico desde el lago Titicaca hacia el océano Pacífico. Entre otras cosas, entregaba el conocimiento de la agricultura de esos momentos.

Se puede observar su majestuosidad desde la misma Ruta 15, con su rostro fijo hacia el ocaso de cada día. “El hombre gato”, le llaman algunos por sus rasgos, casi en forma cariñosa. Su cercanía a la carretera lo ha vuelto vulnerable, sin embargo.

Se encuentra en la ladera oeste del cerro Unitas, a 84 km de Iquique. Fue construido en el año 900 por los indígenas nativos de Chile. Es el geoglifo antropomorfo más grande del mundo, con una altura de 86 metros, 115 m hasta la corona y que ocupa un área de cerca de 3000 m²atacama1.

Si bien todos estos geoglifos se encuentran diseminados en diferentes valles, quebradas y cerros, destaca especialmente el conocido como Cerro Unita. Este emplazamiento se ubica a 84 Km. al noreste de Iquique. Se trata de un cerro-isla con geoglifos monumentales. Aquí se puede encontrar el gigante de Atacama, (tal vez un dios preincaico) figura de un gran humanoide de 86 m de alto y de 3.000 m2 de superficie y otras figuras geométricas de gran tamaño trazadas sobre las laderas oeste y sur de este cerro.

El colosal dibujo en el cerro fue redescubierto entre varios otros geoglifos más en 1967, gracias a las observaciones del sagaz piloto de la Fuerza Aérea de Chile y ex Comandante en Jefe de la Institución, General (R) Eduardo Iensen Franke, volando un avión Cessna 172 Skyhawk, labor en la que estuvo acompañado del arqueólogo Délbert True. Iensen también habría sido un apasionado investigador arqueológico aficionado, y se cuenta que pasó gran parte de su retiro buscando y hallando esta clase de figuras por el Norte Grande de Chile. Trabajos de recuperación y limpieza realizados por expertos, permitieron regresarle nitidez y visiatacama2bilidad a este conjunto de geoglifos.

La técnica empleada en su confección es de tipo mixta, es decir mediante la acumulación de piedras y “raspado” de terreno. Son un total de 21 figuras, que oficialmente se creen que fueron realizadas por culturas que habitaron toda esta región entre los años 1.000 y 1.400 d. C. como una forma de rendir culto a divinidades locales. Se identifican dos paneles, uno hacia el sur con 12 figuras de forma geométrica y una zoomorfa; el otro panel se orienta hacia el oeste, siendo la figura principal la del humanoide, junto a otras 7 formas geométricas a 100 a 200 m2. A la derecha del “Gigante” se puede apreciar el bastón de mando o báculo. A la altura de las rodillas se observan adornos de plumas.

Y aunque se distingue menos que sus líneas principales, al costado del gigante bajo su brazo izquierdo, cuelga lo que podría ser un mono, animal que no pertenece a la fauna local ni la próxima a Tarapacá, pero sí en las selvas del interior de Perú y de Bolivia, desde donde existían amplias y prolongadísimas líneas de comercio e intercambio hacia estos territorios tarapaqueños.

El cerro tiene otros 20 geoglifos menores acompañando al gigante, la mayoría abstractos y que también decoran ambas laderas del Unitas.

Representaciones humanas, animales y geométricas invaden uno de los parajes más inhóspitos del mundo.atacama3

Otro emplazamiento de gran importancia es el situado en el Valle de Azapa. Este grupo de geoglifos se ubican a 4 Km. al sureste de Arica. En Azapa, destacan los paneles denominados La Tropilla y Cerro Sagrado. El primero de ellos lo forma un grupo de camélidos encabezados por dos personajes con apariencia de chamanes, que tal vez representen los espíritus que guían la tropa hacia la costa.

El segundo de estos paneles conserva un conjunto heterogéneo de dos figuras antropomorfas asociadas a otros animales que estarían vinculados a una aldea de colonos Incas altiplánicos, en relación a ritos de la actividad agrícola ganadera.

Además destacan en Azapa, las representaciones gigantescas de dos camélidos en técnica extractiva, contiguos a la aldea de Cerro Sombrero. Esta técnica “extractiva” consiste en limpiar o raspar todos los materiales superficiales, tales como guijarros y rocas de un tono más oscuro, y dejar el nivel más profundo de tonalidad más clara. Otros de los geoglifos se han realizado por la acumulación de piedras volcánicas de color habitualmente oscuro a modo de mosaico, destacando sobre el resto del terreno.

 

 

 

 

 

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