Este Mundo, a veces insólito

Las murallas de Taroudant

Taroudant. Es una ciudad marroquí emplazada en el valle del río Sus, al sur del país. Se encuentra en la carretera que va de Agadir a Uarzazat. Tiene el aspecto de una pequeña ciudad-mercado fortificada de una ruta caravanera. Se le llama la «Abuela de Marrakech» porque se parece a esta ciudad en pequeño, con su recinto amurallado, que al contrario de Marrakech encierra todo su casco urbano. Se encuentra a 223 Km. al suroeste de Marrakech y a 85 km al este de Agadir. La zona es conocida por su aceite de oliva, sus cajas de madTaroudant1era, platería y alfombras. Taroudant fue la capital de los saadies en el siglo XVI que dispone de cinco colosales puertas moriscas que forman una gran muralla y son: Bab al-Kasbah, Bab Zorgan, Bab Targhount, Bab Oulad Bounouna et Bab El khemis. Todas estas puertas se doblan y certifican su carácter defensivo impresionante.

Estas murallas se encuentran al (Sur de Marruecos): un conservatorio de las formas de construcción en tierra cruda (siglo XI – XVI) Analizada con un enfoques arqueológico, la ciudad medieval y moderna de Taroudant presenta dos conjuntos arquitectónicos: Una muralla, de 7,5 Km. de longitud, enteramente construida en tierra cruda (en realidad, tâbiya/s de naturaleza variada) con varias reanudaciones, además de una primera apariencia de homogeneidad y buena conservación.Taroudant2

Sobre esta muralla pesan amenazas de diverso orden: seísmos que producen en terrenos sedimentarios efectos de cizallamiento que facilitan la apertura de fisuras, humedad procedente de infiltraciones verticales y acumulación al pie del muro de las aguas negras de la ciudad, las guerras – con empleo de la artillería a partir del siglo XV – constantes durante toda la época moderna, finalmente un urbanismo invasivo; todo demuestra la fragilidad de la arquitectura de tierra cruda. Esta muralla ha sido objeto de una investigación multidisciplinar relacionada con los aparatos de tierra cruda y los modos de construcción, con el concurso de la asociación “Acroterre”.Taroudant3

Una kasbah, muy homogénea por su parte y más reciente que la muralla, que es, como de costumbre en la ciudad musulmana de Occidente, el lugar del sultán por excelencia, a la vez palacio, cancillería y barrio residencial, ocupado en parte por los jardines. Inscrita en un cuadrado de 90 m de lado y con 56 torres huecas que marcan el ritmo de las cortinas, ocupa una posición topográfica encentrada con respecto al plano urbano actual; no obstante, tiene en cuenta la fragmentación parcelaria inicial y no distorsiona la forma circular que rodea toda la ciudad medieval. En su historia, original por bastantes aspectos, Taroudant ofrece una sucesión de episodios agitados que reflejan una lucha casi permanente entre las tribus y el mahzen, es decir el Estado, en la medida en que existe. Esta historia presenta asimismo incertidumbres y numerosos puntos de interrogación referente al origen de la ciudad y la de sus murallas: El primer establecimiento de un hábitat estable en Taroudant parece remontarse al momento en que en los siglos IX y siglo X, las tribus bereberes comienzan a sedentarizarse. Conocemos la existencia de este grupo Badjâliya, chiítas procedentes del Norte de Marruecos y que, en disidencia cara al poder idrissida, se encuentra refugio en la llanura del Souss; sin embargo no podemos atribuirle la construcción de las murallas. Si las murallas no se remontaran a principios del siglo X, no pueden ser – que en su primer trazado seguía muy de cerca el de los recintos primitivos de forma circular – muy posteriores en la medida en que, en el momento de la conquista almorávide de 1057, los textos informan de que hubo que asediar la ciudad.

Un objeto de estudioTaroudant4

Nuestro conocimiento de la muralla y de las técnicas medievales de construcción ha sido sensiblemente mejorado gracias a tres tipos de trabajos. Los sondeos al pie de muro han revelado que la muralla reposaba directamente sobre la masa de los sedimentos consolidados procedentes de Aarar y Souss: no se ha empleado la técnica de la bovedilla de tierra, tampoco se encuentran huellas de un tramo de cimiento. Una zona de prueba ha procedido al análisis de las tierras empleadas en la muralla, para preparar el material y las técnicas a emplear en el programa de restauración. Finalmente, se han llevado a cabo dos tipos de trabajos arqueológicos, que se basan, por una parte en estudios de elevaciones, realizados en las partes mejor conservadas de la muralla y efectuados según los métodos de la arqueología de la construcción, y por otra parte en sondeos en el mismo centro de la mampostería, sobre todo a partir de la parte superior de las murallas; no han sido muy numerosos y permanecen insuficientes.

Técnica y cronología de una construcción de tierraTaroudant5

La organización general de la muralla, en particular su trazado en el suelo, cuyo plano se ha podido sacar de él, no han sido sensiblemente modificados en el curso de los tiempos: se ha considerado el trazado del “recinto” inicial y no las contingencias de la estructuración de los riegos. Entre las modificaciones técnicas que permiten distinguir las épocas de construcción, figura el empleo de diferentes materiales: panes de adobe, bloques moldeados, tâbiya en encofrado; esta técnica – la de los adobes – es la más empleada, salvo en las épocas más antiguas, posiblemente, o en el otro extremo del continuum histórico, cuando el ladrillo y el cemento se utilizan de forma preferente. Según las épocas, las dimensiones de los madera de los artesones varían de manera notable: medidas repetitivas realizadas en las elevaciones muestran que se han empleado seis módulos principales, que van de los 0,66 m a 1,10 / 1,12 m (el valor medio para finales de La Edad Media se estableció en 0,98 / 1,02). Las observaciones arqueológicas conducen, por una parte a determinar los caracteres diferentes de los modos de construcción utilizados, por otra parte y correlativamente a destacar la existencia de varios “muros”, de diversa cronología, sujetándose unos a otros.

Taroudant6La “gran” e impresionante muralla de Taroudant (sector ZORTAR B 31-35): es la que figura en los documentos turísticos, que se asocia a la época saadiana. Esta fase muestra artesones de tierra muy regulares, organizados en asientos casi perfectamente horizontales; en este encofrado (las dimensiones habituales son de 0,98 m de altura por una longitud que va de 1,90 a 2,10 m), se ha colocado y apisonado una tabiya muy cargada de cal (hasta el 42 % en algunos casos), que proporciona al material un color blancuzco bastante característico (es este “efecto de superficie” lo que proporciona al conjunto su carácter de falsa homogeneidad). Pero, en sí mismo, este muro no constituye “la” muralla de Taroudant: sólo es uno de sus elementos.

Taroudant7

Puntas de madera, clavadas verticalmente aparecidas en partes altamente degradadas de los paramentos del muro 98/102. Durante los trabajos de revestimiento, ¿cómo mantener la cara externa del encofrado, durante la colocación del material de tierra y el secado? Un inesperado descubrimiento aporta la solución: en el interior de los mechinales, des tacos de cabeza tallada en forma de gancho (ésta presenta huellas de percusión) y de 210 a 280 mm de largas, han servido para fijar el travesaño que – sin duda como medida de ahorro de un producto raro – se retiraba al mismo tiempo que el encofrado; en cambio, insertado en la mezcla de tierra y cal, el taco se mantenía en el centro de la obra.

¡Atención, una muralla puede ocultar otra!

La homogeneidad de la construcción es solamente aparente: numerosas reanudaciones marcan una construcción multisecular: tal vez se deba realizar una relación de las mismas. ¿Pero qué es una “reanudación”? Se trata de algunas degradaciones rápidamente tapadas con algunos ladrillos, de sencillas reparaciones (por ejemplo en recalce), de reparaciones más o menos importantes, que pueden ir hasta la reconstrucción – total o parcial – de tramos completos, o incluso de transformaciones principales, en particular en el trazado. Las hermosas elevaciones de la muralla 98/102 ocultan en realidad, al menos dos y a veces tres fases de edificación: todas son anteriores al conjunto de las reanudaciones modernas (que vienen tras el desarrollo de la artillería y que son su consecuencia directa). Así, “la” muralla de Taroudant es un conservatorio de las técnicas de la tierra cruda realizadas durante diez siglos.

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