Este Mundo, a veces insólito

Ouróboros

El Ouroboros o Uroborus es un antiguo símbolo que representa una serpiente o el dragón come su propia cola. ouroboro

El Ouroboros representa a menudo auto-reflexividad o carácter cíclico, especialmente en el sentido de algo que constantemente se vuelve a crear, el eterno retorno , y otras cosas que percibe como ciclos que comienzan de nuevo tan pronto como finales (comparar con el ave fénix). También puede representar la idea de la unidad primordial relacionada con algo que existe en o permaneciendo desde el principio con tanta fuerza o cualidades que no se puede extinguir. El Ouroboros ha sido importante en el simbolismo religioso y mitológico, sino que también ha sido utilizada con frecuencia en la alquimia ilustraciones, donde simboliza la naturaleza circular de la alquimista obra. También se asocia a menudo con el gnosticismo y el hermetismo. Carl Jung interpretó el Ouroboros como tener un arquetipo de importancia para el ser humano psique. El psicólogo junguiano Erich Neumann escribe de ella como una representación del «estado del amanecer» pre-ego , que representa la experiencia de la infancia indiferenciada de la humanidad y de cada niño.

El uróboros, también ouroboros, del griego «ουροβóρος», uróvoro, de oyrá, que quiere decir cola y borá, que significa alimento, es un símbolo que muestra a un animal serpentiforme, engullendo su propia cola, conformando con su cuerpo una forma circular. El uróboros simboliza el esfuerzo eterno, la lucha eterna, o el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo.

La primera aparición conocida del motivo de Ouroboros se encuentra en el enigmático Libro de los Infiernos, un antiguo texto funerario egipcio en la KV62, la tumba de Tutankamón , en el siglo 14 AC. El texto se refiere a las acciones del dios Ra y su unión con Osiris en el inframundo. En una ilustración de este texto, dos serpientes, la celebración de la cola en la boca, la bobina alrededor de la cabeza y los pies de un enorme dios, que puede representar el unificada Ra-Osiris.

Ambas serpientes son manifestaciones de la deidad Mehen , que en otros textos funerarios protege a Ra en su viaje al Otro Mundo. La figura divina conjunto representa el principio y el fin del mundo.ouroboro2

Uróboros. En la iconografía alquímica el color verde se asocia con el principio mientras que el rojo simboliza la consumación del objetivo del Magnum Opus (la Gran Obra).

El Uróboros, es un concepto empleado en diversas culturas a lo largo de al menos los últimos 3.000 años. Engloba ouroboro1varios conceptos similares y otros que no están relacionados y han sido asimilados recientemente por el cine y la televisión.

Generalmente un dragón representado con su cola en la boca, devorándose a sí mismo. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen. El mito de Sísifo. En un sentido más general simboliza el tiempo y la continuidad de la vida. Se usa como representación del renacimiento de las cosas que nunca desaparecen, solo cambian eternamente.

Xilografía de un uróboros, por Lucas Iennisius.

En un principio su uso más antiguo estaba en la emblemática serpiente del Antiguo Egipto y la Antigua Grecia. Los uróboros se remontan a los jeroglíficos hallados en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unas, en el 2300 a. C. El símbolo tradicional consiste en un dragón o una serpiente que se muerde la cola y crea un círculo sin fin.

Igualmente se puede encontrar un mito similar en la mitología nórdica. En esta mitología, la serpiente Jormungand llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y apresarse su propia cola con los dientes. Este mito fue divulgado más ampliamente por la literatura de entre guerras del siglo XX. El deseo por la consecución del saber oculto, llegar a encarar las fuerzas elementales de la naturaleza, temibles y monstruosas, pero que finalmenouroboro3te conducen hacia la debilidad y la culpa.

El Uróboros representa la personificación de fenómenos naturales como el sol, las olas del mar, etc., subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, para volver a empezar. Esto lo relaciona con el mito solar de Sísifo y Helio, el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes que alcanzase la cima de la colina, la piedra rodaba de nuevo hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar desde el principio.

El ouroboros es el dragón o serpiente que queda encerrada sobre sí misma al morderse o «comerse» su propia cola, es el símbolo que representa la unión del principio ctónico de la serpiente, y el principio circular del mundo celeste. Esto lo confirma el hecho de que en algunas imágenes es mitad negro y mitad blanco, significando la oposición de diversas nociones como el cielo y la tierra, el bien y el mal, el día y la noche, el yin y el yang, y de todos los valores que portan tales opuestos. En un manuscrito de alquimia, el ouroboros posee la mitad negra —símbolo de la tierra—, en comunión con la otra mitad blanca moteada de puntos que representan las estrellas —el cielo—, aunado a la metáfora celeste del dragón.

En griego se denomina Ouroboros, y en algunas de sus representaciones lleva por complemento la inscripción que dice: Hen to pan (el Uno es el Todo).

Sabemos que la serpiente al cambiar de piel se rejuvenece constantemente, es el símbolo más significativo y complejo de todos los símbolos animales, y tal vez el más antiguo: combina lo masculino y lo femenino, es la fuerza primitiva de la vida, emblema de la divinidad creadora misma. El dragón es la personificación reptiliana del poder primordial, sinónimo frecuente de la serpiente en el mito y la leyenda, por ejemplo en Grecia y China se les llamaba drakonates a las serpientes grandes. Los dragones aparecen en múltiples narraciones como guardianes vinculados al inframundo y al conocimiento de los oráculos. El ouroboros representa el «círculo» en su materialización en la figura del animal del eterno retorno , pues sugiere que al fin le corresponde un nuevo comienzo en constante repetición, que el final de un camino o de un proceso significa un nuevo principio; de la imagen del círculo del animal que se cierra, resulta una expresiva metáfora de una repetición cíclica que significa la circulación de los tiempos, el fin de los mundos y nuevas creaciones, del morir y del renacer, en síntesis: la eternidad, ya simbolizada de antemano por el simple círculo.

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