Este Mundo, a veces insólito

Diágoras de Rodas

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Diágoras fue un atleta griego del siglo V a. C., nacido en Ialisos, en la isla de Rodas. Descendiente del rey de su ciudad natal, Damágenes, se hizo famoso por triunfar en varias ocasiones en los cuatro grandes juegos griego: olímpicos, nemeos (2), ístmicos (4) y píticos.Diagoras

Nuevamente aparece aquí un vencedor en la disciplina del boxeo, año 464, aunque también venció en los Juegos Ístmicos, en los de Nemea y en Delfos. Al igual que a Teágenes, Diágoras era también considerado por los griegos hijo de otro personaje mítico, en este caso Hermes. Se sabe, según los autores clásicos, que poseía una estatura muy intimidatoria de alrededor de 2 metros, por lo que era considerado casi como un coloso o un gigante. Sus hijos también se erigieron en campeones olímpicos. Así, Acusilaos y Damagetos vencieron en los Juegos de 448 a.c. en las modalidades de boxeo y pancracio.

Píndaro cantó su victoria en el pugilato en el año 464 a. C., en la Séptima Olímpica y se le levantó una estatua en Olimpia, obra del escultor Calicles.

Ya anciano tuvo la satisfacción de ver a sus dos hijos Damageto y Acusilao vencedores en los Juegos Olímpicos. Dice la leyenda que tras ser coronados se dirigen a Diágoras, se quitan las coronas de sus cabezas y las colocan en sobre los blancos cabellos de su padre. Luego lo levantan sobre sus vigorosos hombros y le dan una vuelta al estadio. Entonces uno de los espectadores gritó Κάτθανε Διαγόρα, ουκ εις Όλυμπον αναβήση («Ya puedes morir, Diágoras, pues no esperes subir al Olimpo») y Diágoras, lleno de felicidad y reconocido por todos, soltó su último aliento. Otro hijo suyo, Dorieo, fue vencedor de pancracio, en varias ocasiones.

Otro de sus hijos, Dorieus, ganó el pancracio por lo menos en tres Olimpiadas consecutivas y sus nietos Eucles y Pisírodo, también inscribieron sus nombre entre los vencedores olímpicos.

Como anécdota, su cuenta, que estando prohibida la presencia de mujeres en las Olimpiadas, Calipatira, hija de Diágoras y madre de Pisírodo, decidió que no se iba a perder el día que su hijo triunfaría. Así que, se vistió con las ropas de los entrenadores y consiguió colarse. Tal y como ella había soñado, su hijo consiguió hacerse con la victoria pero, llevada por su alegría, saltó la valla para felicitar a su hijo y la ropa se quedó enganchada… Calipatira quedó desnuda frente a todos. Según las reglas de las Olimpiadas, el castigo para las mujeres que infringiesen la ley sería ser despeñadas por el monte Tipeo.

En honor a su padre, hermanos e hijo, campeones olímpicos, los jueces le perdonaron la vida. Además, desde aquel momento se promulgó una nueva norma que obligaba a los entrenadores a ir desnudos, igual que los atletas, para que no volviese a ocurrir.

 

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