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Los siete sabios de Grecia

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Los siete sabios de Grecia

La denominación de Siete Sabios fue el título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos (alrededor del 620550 adC), renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos y dictámenes memorables. Merecieron dicho nombre a debido a que sus enseñanzas o frases son una guía de la vida de los hombres. Este conjunto incluye tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

Los siete sabios de Grecia: Quilón de Esparta, Bías de Priene, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto, Pítaco de Mitilene, Solón de Atenas, Tales de Mileto.

Mosaico de los 7 sabios en Mérida

Les dejo también, para su edificación moral, las sentencias de los siete sabios:

Sentencias de los Siete Sabios

Recopiladas por Demetrio de Falero

  1. Cleobulo de Lindos, hijo de Evágoras, dijo:

La medida es lo mejor.
Debes respetar a tu padre.
Manten bien el cuerpo y el alma.
Sé amigo de escuchar y no muy hablador.
Aconseja lo mejor a los ciudadanos.
Domina el placer.
No hagas nada por la violencia.
Considera tu adversario al enemigo del pueblo.
No pelearse con la mujer propia ni acariciarla en exceso delante de otros, pues lo uno puede parecer embobamiento y lo otro desvarío.
No castigues a los criados mientras bebes, pues parecerá que no sabes soportar el vino.
Cásate con mujer de tu rango, pues si la tomas entre las de clase más alta, ganarás amos y no parientes.
No te rías en compañía del burlón, pues te ganarás el odio de los burlados.
En el éxito no te ufanes, en la desdicha no te humilles.

  1. Solón de Atenas, hijo de Ejecéstides, dijo:

Nada en demasía.
No hagas de juez; en ese caso, te enemistarás con el juzgado.
Huye del placer que procura pesar.
Guarda la bondad de carácter, que es más segura que el juramento.
Sella tus palabras con el silencio, y el silencio con la oportunidad. No mientas, sino manten la verdad.
Ocúpate en cosas serias.
No digas cosas más justas que tus padres.
No adquieras amigos deprisa, y no rechaces deprisa a los que tienes.
Si aprendes a obedecer sabrás mandar.
Cuando exijas que otros presenten cuentas, ofrécelas tú también.
Aconseja no lo más agradable, sino lo mejor a los- ciudadanos.
No trates con los malos.
No digas lo que no has visto.
Sabe y calla.
Sé suave con los tuyos.
Conjetura lo invisible por lo visible.

  1. Quilón de Esparta, hijo de Damageto, dijo:

Conócete a ti mismo.
Cuando bebas no hables mucho; porque te equivocarás. A los convites de los amigos ve despacio, y a sus desgracias deprisa.
Celebra tus bodas sin gran gasto. Considera feliz al que ha muerto. Honra al de más edad.
Elige antes un castigo que una ganancia vergonzosa. Pues lo uno aflige una sola vez, y lo otro para siempre.
No te rías del desgraciado.
Que tu lengua no se anticipe a tu mente.
Domina tu carácter.
En el camino no te apresures en adelantar.
No ansies lo imposible.
No muevas las manos al hablar, que es de locos.
Obedece a las leyes.
Si eres injuriado, responde con justicia; si maltratado, toma tu venganza.

  1. Tales de Mileto, hijo de Examias, dijo:

Da fianza, y ya tienes ruina.
Acuérdate de tus amigos, presentes y ausentes.
No embellezcas tu aspecto, sé hermoso en tus actos.
No te enriquezcas mal.
No dudes en adular a tus padres.
Como los regalos que ofrezcas a tus padres, tales serán
los que tú, en tu vejez, recibirás de tus hijos.
Es difícil conocerse a sí mismo.
Lo más dulce es conseguir lo que deseas.
La actividad es un tormento.
La intemperancia es dañina.
La falta de educación es pesada.
No estés inactivo, ni aunque seas rico.
Oculta tus males en casa.
Mejor ser envidiado que compadecido.
Usa la medida.
No creas a cualquiera.

  1. Pitaco de Lesbos, hijo de Hirras, dijo:

Conoce el momento oportuno.
Lo que quieras hacer, no lo digas; pues si fallas se burlarán de ti.
Cuando castigues al vecino, no lo hagas personalmente.
Devuelve los préstamos.
No hables mal del amigo, ni bien del enemigo; que no es consecuente eso.
Firme la tierra, inseguro el mar.
La ganancia es insaciable.

  1. Bías de Priene, hijo de Teutámides, dijo:

La gran mayoría de los hombres son malos.
Debes mirarte al espejo. Si eres hermoso, haz bellas obras; si eres feo, corrige el defecto de tu naturaleza con la belleza de tu conducta.
Ponte a la obra lentamente; pero lo que comiences, asegúralo.
No seas ni bonachón ni taimado.
Acerca de los dioses di que existen.
Escucha mucho.
Habla lo oportuno.
Siendo pobre no censures a los ricos, a no ser que saques gran provecho.
No alabes a un hombre indigno por su riqueza.
Gana después de persuadir, no haciendo violencia.
Lo que te salga bien, atribuyelo a los dioses, no a ti mismo.

  1. Periandro de Corinto, hijo de Cípselo.

Todo es práctica.
La serenidad es algo hermoso.
La precipitación es resbaladiza.
Los placeres son mortales, las virtudes inmortales.
La democracia es mejor que la tiranía.
En la ventura sé moderado, en la desdicha prudente.
Muéstrate digno de tus progenitores.
Busca el elogio para tu vida, y la felicidad tras la muerte.
Para tus amigos, felices o desdichados, sé el mismo. No hagas ninguna revelación de cosas secretas.
Insulta como si fueras a hacerte pronto amigo.
Sírvete de leyes antiguas y de alimentos frescos.
No sólo castiga a los que delinquen, sino deten a los que quieren hacerlo.
Oculta tus desgracias para no regocijar a tus enemigos.

(Estobeo, 3,1, 172)

La tradición de los siete sabios se mantuvo a lo largo de los siglos. Por ejemplo, Plutarco compondría un Ágape para siete sabios. Aunque la relación de sabios ha sufrido cambios, la más moderna incluye a los siguientes:

  • Cleóbulo de Lindos: se le atribuye la máxima La moderación es lo mejor. Gobernó como tirano de Lindos, en la isla griega de Rodas, c. 600 a.C. También se conoce su aforismo Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario.
  • Solón de Atenas: acuñó la máxima Nada en exceso para guiar el comportamiento práctico de los hombres. Solón (640 a.C. – 559 a.C.) adquirió fama como legislador y reformador social en Atenas. Otro aforismo atribuido a él es No tengas prisa en buscar nuevos amigos, pero una vez encontrados no tengas prisa en deshacerte de ellos
  • Quilón de Esparta: autor de la máxima No desees lo imposible. Político del s. VI a.C., intenta mejorar los sistemas para controlar mejor a los más altos funcionarios del estado. Asimismo, se le atribuye la militarización de la vida civil de Esparta y las primeras medidas para la educación castrense de la juventud.
  • Bías de Priene: La mayoría de los hombres son malos, indica la máxima atribuida a este político griego que alcanzó gran fama como legislador en el s. VI a.C.
  • Tales de Mileto: Filósofo y matemático, destacó gracias a su sabiduría práctica, a su notable capacidad política y a la gran cantidad de conocimientos que poseía. La máxima que se le atribuye, que figuraba en el frontón del templo de Apolo en Delfos, es Conócete a tí mismo.
  • Pitaco de Mitilene: fue un estadista griego (c. 650 a.C.) que gobernó en Mitilene (Lesbos), junto con el tirano Mirsilo. Pitaco intentó restringir el poder de la nobleza, y ejerció el poder apoyándose en las clases populares. El aforismo por el que se le conoce es Debes saber escoger la oportunidad.
  • Periandro de Corinto: como tirano de Corinto, intentó mantener la estabilidad política interna y propició la prosperidad del país durante el período entre los s. VII-VI a.C. Se ocupó de reglamentar y humanizar el trabajo de los esclavos, protegió a la clase social de los campesinos pobres y obligó a la nobleza a reducir la suntuosidad de sus gastos. También llevó a cabo una sistemática política colonial de conquistas. La larga estabilidad de que gozó Corinto bajo su mandato contribuyó a que fuera incluido en el grupo de los sabios de Grecia. Es autor de la máxima Sé previsor con todas las cosas

Sócrates se refiere oblicuamente a un cuento de los Siete Sabios que apunta a que la humildad es la madre de la sabiduría (la historia es registrada por Diógenes Laercio). La historia cuenta que unos pescadores de la isla de Cos encontraron entre sus redes el trípode de Helena de Troya, la cual lo echó al agua en su viaje de retorno desde Troya a Esparta. Los pescadores habían vendido por anticipado el contenido de sus redes a unos viajeros de Mileto, pero al encontrar el trípode se negaron a dárselo a los viajeros de Mileto. De esta forma, estalló una guerra entre Cos y Mileto. Viendo que la guerra no tenía fin, los combatientes acudieron al Oráculo de Delfos, para saber qué hacer con el trípode. El oráculo mandó que el trípode fuese entregado al hombre más sabio, así que aquel fue entregado a Tales de Mileto. Sin embargo, modestamente rechazó el título y le mandó el trípode a Bías de Priene, el cual también rechazó el honor y se lo envió a otro miembro del grupo. Al final, el trípode fue dedicado a Apolo.

 Quilón de Esparta

 

 

 

Bías de Pirene

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cleóbulo de Lindos

 

 

 

 

 

 

 

Periandro de Corinto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pítaco de Mitilene

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solón de Atenas

 

 

 

 

 

 

Tales de Mileto

 

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