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Mirovia

Mirovia

Rodinia se centraba probablemente al sur del ecuador.4​ Puesto que la Tierra en ese momento experimentaba la glaciación del Período Criogénico y las temperaturas eran al menos tan frías como actualmente, gran parte de Rodinia pudo haber estado cubierta por glaciares o formando parte del casquete de hielo del Polo Sur. El interior del continente, distante de los efectos moderadores del océano, es probable que fuera estacionalmente muy frío (clima continental). Rodinia estaba rodeado por el superocéano que los geólogos denominan Mirovia (de Mir, la palabra rusa que significa «paz»).

Mirovia puede haber sido un Superocean que rodea el supercontinente llamado Rodinia en la Era Neoproterozoica. El superoceano también se llama Mirovoi y existió aproximadamente 1 mil millones a 750 hace millones de años. Mirovia puede ser esencialmente similar al Océano Panafricano o el precursor.

Los océanos actuales son sólo una muestra de lo que hace mucho tiempo, millones y millones de años, era conocido como el gran Panthalassa. Según la teoría de la deriva continental, del geofísico y astrónomo Alfred Wegner, antes de la formación de los continentes actuales, había un gran continente llamado Pangea (del griego toda la tierra). Esta Pangea estaba rodeada por tanto por un inmenso océano, el que se conocía como Panthalassa (del griego todos los mares).

Sería la ruptura de Pangea la que crearía la cuenca del actual océano Atlántico y del océano Ártico, provocando también el cierre de la cuenca de Tetis y creando la cuenca del océano Índico.

Continentes que formaron el supercontinente Rodinia

Existen hipótesis que van un poco más lejos que esta teoría y aseguran que antes de la Pangea habría existido un supercontinente mucho más compacto llamado Rodinia. Así, se considera que Rodinia se formó entre hace 1.3 y 1.23 millones de años, y se rompió hace 750 millones de años. Éste, estaría a su vez rodeado por un antecesor del Panthalassa llamado Mirovia, una masa inmensa de agua que habría pasado parte de su existencia congelada, incluso hasta los dos kilómetros de profundidad.

En la zona oeste de Laurentia, episodios tectónicos que precedieron a esta separación, produjeron riftes fallidos que albergar grandes cuencas sedimentarias. Mirovia, el océano global que rodeaba Rodínia, comenzó a encogerse debido a la expansión de los océanos Pan-Africano y Pantalásico. Entre 650 y 550 millones de años, otro supercontinente se encontraba en formación, la Pannotia, cuya forma recordaba un «V». Dentro de este «V» emergía la Pantalassa, mientras en el exterior de éste se situaba el Océano Pan-Africano y las remanentes de Mirovia.

Reconstrucción del supercontinente Rodinia

La mayoría de las reconstrucciones muestran el núcleo de Rodinia formado por el cratón norteamericano (el último paleocontinente de Laurentia), rodeado en el sudeste con el cratón de Europa del Este (Báltica), el cratón amazónico (Amazonia) y el cratón de África Occidental. En el sur, con los cratones del Río de la Plata y San Francisco; en el suroeste con los cratones Congo y Kalahari, y en el noreste con Australia, India y Antártida Oriental.

Las posiciones de Siberia y el norte y sur de China al norte del cratón norteamericano, difieren mucho según la reconstrucción a la que se haga referencia.

Supercontinente Rodinia y el océano que lo rodea es Mirovia

Hace 650 millones de años, los cambios climáticos desencadenados por la formación del supercontinente Rodinia habían dejado, a la superficie de la Tierra, cubierta de una capa de hielo de 1,5 kilómetros de espesor. La temperatura se mantenía en 40°C. Los organismos marinos, la única vida en el planeta, casi habían desaparecido. El futuro de la vida en la Tierra pendía de un hilo. Pero bajo el hielo, el supercontinente era un caos. Inmensas erupciones volcánicas destrozaban Rodinia. La acumulación de calor en la base del supercontinente, sería la causa de su destrucción. Fue como cubrir la Tierra con una manta; el calor que se generaba en el interior de la Tierra, se acumuló debajo de ese manto. Ese calor provocaría el fin de la glaciación global. Cuando Rodinia se fragmentó, el dióxido de carbono expulsado por las erupciones creó un efecto invernadero temporal. Las capas de hielo retrocedieron. Rodinia se había resquebrajado en fragmentos gigantescos, y el dominio del hielo sobre la vida, llegó a su fin. Durante el despertar de Rodinia se formaron mares poco profundos, y el nivel de oxígeno aumentó.

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