Este Mundo, a veces insólito

Muro Irán Irak

El Gobierno de Ahmadineyad ni siquiera lo niega. Según declaró hace un año (2006) el entonces ministro del Interior, Mahmud Najar, había aprobado una partida de 150 millones de dólares para realizar este proyecto a lo largo de los más de 400 kilómetros de frontera con el Kurdistán iraquí, además de ampliar las barreras ya existentes en las divisorias con Afganistán yIran1 Pakistán.

Si en los casos afgano y paquistaní, la justificación oficial para este descomunal esfuerzo es la lucha contra el tráfico de estupefacientes, en el Kurdistán el objetivo sería acabar con un contrabando que, desde tiempos inmemoriales, sustenta la economía de las numerosas aldeas que jalonan la frontera con Irak.

Esta parte del noroeste de Irán está habitada por casi nueve millones de kurdos que mantienen estrechos vínculos históricos, económicos e incluso familiares con los kurdos iraquíes. De hecho, una de las principales consecuencias de este nuevo muro de la vergüenza es la separación de cientos de familias que, hasta ahora, mantenían una natural relación sin fronteras.

Aquí, nadie se cree los argumentos gubernamentales. Según cuenta Mahmud, un campesino que vive cerca de Piranshar, todo el mundo sabe que se trata de una nueva excusa y que la verdadera razón para construir el muro es acabar con el apoyo a los partidos kurdos e impedir el paso de los grupos guerrilleros que se mueven como pez en el agua por los montes Zagros. Teherán está convencido de que los contrabandistas, además de introducir en Irán vino, whisky y vodka, se han convertido en el soporte logístico de los grupos armados, suministrando al PJAK, al PDK de Irán o a Komala información, alimentos y armas.Iran2

El muro, de varios metros de altura, es visible desde los principales pasos fronterizos, de forma especial en el de Haji Omran, situado al final de la Ruta Hamilton, un corredor estratégico tendido por los británicos a comienzos del siglo XX para comunicar la llanura mesopotámica con la meseta iraní. Desde lejos, se aprecia la línea de varios kilómetros ya edificada y las obras para la cimentación de otros tantos más.

Según Sarhad, que vive en la zona de Qala Diza, junto al muro el Gobierno iraní está excavando un foso de cinco metros de profundidad y otros tres de ancho, que, además, está reforzado por una franja de terreno minada sin apenas señalización, lo que ya ha provocado muertos y numerosos heridos entre lo lugareños. A ello hay que unir los disparos que, de forma indiscriminada, realizan los guardias fronterizos contra quienes intentan pasar de un lado al otro.

Aspecto que presenta el muro en plena construcción junto a la frontera de Piranshar. / Karlos Agirre

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