Este Mundo, a veces insólito

Laro el cántabro

Laro, frecuentemente citado como Laro el Cántabro, fue un guerrero de Cantabria en la Edad Antigua (siglo II a. C.), que luchó como mercenario en eLarol bando cartaginés durante la II Guerra Púnica.

Combatió en la guerra entre Cartago y Roma formando parte del contingente hispano contratado por Aníbal. Su corpulencia y ferocidad lo hicieron destacar entre los mercenarios cántabros, que ya de por sí destacaban en las filas hispanas por su fiereza.

El poeta Silio Itálico se refiere al mismo en:

El cántabro Laro era temible por la naturaleza de sus miembros y por su corpulencia, aunque no dispusiera de dardos. Como es la fiera costumbre de esta gente, se enfrentaba a la batalla empuñando el hacha con la mano diestra. A pesar de que viera que los guerreros se dispersaban rechazados, una vez destruida la juventud de su gente, sin embargo él en solitario colmaba el campo con cadáveres. Además si el adversario se encontraba cerca, le gustaba herirle de manera frontal, si la lucha llegaba desde la izquierda, giraba el dardo. Pero cuando el fiero atacante llegaba por la espalda, no se perturbaba, sino que lanzaba hacia atrás su hacha de doble filo.

Al describir a nuestro héroe, Silio Itálico le pinta armado e la «bipennis» o hacha doble, arma típica de los cántabros, siendo un dato más para catalogarlo entre los pueblos indoeuropeos, más amantes del combate cuerpo a cuerpo que de la lucha a distancia.

Vemos en el poema cómo Laro, incluso desarmado, era temido por su destreza natural y potencia de sus brazos. Vemos cómo blandiendo el hacha, provoca el pánico ante sí y cómo los romanos huyen ante su ímpetu, cómo desvía con el hacha el dardo que le arroja Escipión (hermano del invencible general, dice el poeta) cómo, lanzando su grito que estremeció las filas de guerreros, de ambos bandos, golpeó con su bárbara arma el escudo de Escipión, golpe que atronó el campo. Cómo se ha defendido él solo, muertos ya sus jóvenes amigos, los adolescentes cántabros que él condujo al combate, esgrimiendo el arma en todas direcciones y creando el vacío a su alrededor, derrotado ya el ejército cartaginés en cuyas filas formaba como mercenario. Es una lucha personal que Laro mantiene manejando intrépidamente un arma como es el hacha segur que siglos más tarde las sagas vikingas popularizarían.

 

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