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Rata

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Rata

La primera rata en el espacio viajó en febrero de 1961 se llamó Héctor y fue enviada por Francia al espacio. Después de volar a una altura de 125 kilómetros, Héctor, fue recuperada con éxito.

Francia voló su primera rata (Héctor) al espacio el 22 de febrero de 1961. Dos ratas más volaron en octubre de 1962. [14]

El 22 de febrero de 1961 se lanzó el cohete Véronique AGI24 con la rata Hector (AGI hace referencia al Année Géophysique Internationale, ya que Francia había diseñado originalmente este lanzador para ser lanzado durante el año geofísico de 1957-1958). Hector alcanzó una altura de 111 kilómetros, superando así la subjetiva frontera del espacio (cien kilómetros) y convirtiéndose de paso en el primer ‘ciudadano’ espacial francés. Para estudiar sus reacciones durante el vuelo, el pobre Hector llevaba implantado un aparatoso electrodo en su cráneo, una técnica desarrollada por el doctor Gerard Chatelier. El contenedor donde estaba alojado nuestro amigo ratuno se separó del cohete y descendió por su cuenta en paracaídas. En principio la rata no había sido bautizada con ningún nombre. Fue la prensa francesa, entusiasmada por el éxito de la misión, quien decidió apodarla ‘Hector’. Nuestra heroína moriría seis meses después de su vuelo al ser sacrificada por los investigadores con el propósito de estudiar en detalle su organismo.

Más información en: https://real.blogia.com/2005/021201-h-ctor-la-rata-que-casi-llego-al-espacio-y…-volvi-.php

Las ratas fueron los primeros astronautas franceses (CNES).

Hector con sus electrodos (CNES).

De la revista Zona de Obras

Los franceses comenzaron sus sueños por alcanzar el cosmos lanzando cohetes que parecían atracciones de feria desde el desierto de Argelia, colonia francesa por aquel entonces.

Francia, llevada por su aspiración de ser una gran potencia, pronto vio la necesidad no sólo de lanzar artefactos hacia el espacio sino de dotar a estos de algún tipo de tripulación. Por ello se lanzaron a la caza y captura de aspirantes a astronauta. Los encargados de esta particular búsqueda de talentos comenzaron a desesperar cuando ni en los manicomios galos se logró encontrar a un solo insensato que quisiera meterse en uno de esos cacharros. Sin embargo, no tardaron los responsables de la conquista francesa del espacio en encontrar inspiración en el trabajo de sus competidores soviéticos y estadounidenses. Si ningún ciudadano francés partía hacia el espacio lo haría algún miembro de la fauna francesa. No obstante, los franceses tenían dos preocupaciones a la hora de elegir al mejor animal posible. La primera de ellas era que su internacionalmente reconocido espíritu vanguardista les impedía el uso de perros y monos por ser estas especies las elegidas por sus competidores. Por otra parte, y ciertamente esta era la más importante cuestión, los cohetes franceses eran más parecidos a artículos de pirotecnia que a otra cosa. No eran lo suficientemente grandes para transportar a un animal ni de tan siquiera mediano tamaño. Por ello, hubo que echar mano una vez más de las pobres ratas.

La rata Hector, lanzada al espacio por Francia en 1961 (AFP)

Cuando por fin todo estuvo listo para lanzar a la rata los franceses tuvieron la brillante idea de diferenciarse de los soviéticos y estadounidenses no sacrificando al animal en pro del bien y del progreso. El objetivo era que el ratón volviese sano y salvo a la Tierra después de su paseo espacial. Con ello Francia demostraría al mundo que pese a que se había apuntado a otra siniestra moda, el lanzamiento de hongos atómicos a diestro y siniestro, su interés por los derechos del hombre y de los animales quedarían más que demostrados con este magnánimo gesto hacia el primer cosmonauta roedor. Así pues todo estaba preparado para que la rata Héctor, como así se llamaba, iniciaría su viaje hacia los cielos.

Fotografía: Héctor. Publicada en el especial número tres de la revista Zona de Obras. Localizada por Paco G.

Tengo la satisfacción de presentar en esta bitácora un reportaje de investigación que ha absorbido mis esfuerzos periodísticos durante dos semanas. En él rindo un homenaje a Héctor, la rata que en 1961 se convirtió en el primer animal enviado por Francia al espacio. Sin embargo, Héctor, con ser la protagonista de esta investigación, no deja fuera de lugar a otros cosmonautas animales. En estas líneas, cuya impresión a papel recomiendo encarecidamente, plasmó las aventuras de ratas, perros, gatos, monos, chimpancés, arañas, ranas, peces, grillos, y caracoles que supieron lo que es la gravedad cero.

La cápsula espacial francesa Veronique, en la que viajó la rata Hector (AFP)

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