Este Mundo, a veces insólito

Antigüedad

Piedra de Donama

Subcategoría: petroglifos

La piedra de Donama es una roca en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el departamento de Magdalena, Colombia, en la cual están grabados muchos petroglifos, representando símbolos zoomorfos y abstractos. Sus dimensiones son aproximadamente 4 metros de diámetro y 3 de altura.domana

Se supone que los que hicieron esta talla fueron los Tayronas, en una época entre el 500 y el 1525. Hasta ahora se desconoce el significado de estos petroglifos. Algunos chamanes le dan varios significados simbólicos y espirituales. Según el investigador italiano Yuri Leveratto la piedra de Donama podría ser la rapresentacion simbólica de un cerebro. De hecho, la mente fue muy importante en la cosmogonía Tayrona y lo es en la actual filosofía de los Kogui e Ika.

La Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia, es un macizo montañoso inmenso (aproximadamente 17.000 kilómetros cuadrados). Las cimas Colón y Bolívar (ambas a 5775 metros sobre el nivel del mar), son las más altas de Colombia y también las más altas del mundo cercanas al mar (no más de 42 kilómetros en línea recta).

En esta enorme área protegida, en la cual hay unos 40 valles diferentes, con ríos de diverso caudal y longitud, vivió, hasta 1600, el pueblo de los Tayrona, que hablaba una lengua parecida al Chibcha, como los Muiscas del altiplano cundiboyacense.

Estos indígenas vivían en cuatro centros principales: Bonda y Chairama (hoy Pueblito), cerca a la costa, Pocigueica y Teyuna (hoy Ciudad Perdida), al interior de la Sierra Nevada.

El sitio arqueológico definitivamente más importante de la Sierra Nevada es la Ciudad Perdida de los Tayrona o Teyuna, la cual fue descubierta sólo en 1975. Se trata de un conjunto de terraplenes delimitados por muros de contención donde estaban ubicadas las cabañas, usadas no sólo como casas sino también como recintos ceremoniales.domana3

En uno de los valles de la Sierra Nevada se encuentra un imponente petroglifo llamado Piedra de Donama. Es una roca enorme, de aproximadamente cuatro metros de diámetro y tres de altura, de forma ovalada, en la cual están esculpidos extraños signos aparentemente abstractos, que se confunden los domana1unos con los otros. En otras rocas cercanas hay algunos símbolos de aves, animales que representan el cielo, por lo que son sinónimo de cercanía al Sol, el Creador, el mundo que viene, o bien, el del futuro.

Sin embargo, los signos en la piedra son un misterio, ya que nadie conoce domana12realmente su significado y los mismos Kogui, descendientes directos de los Tayronas, no saben o no quieren revelar el código que está escondido allí.

En mi opinión, la piedra de Donama podría ser la representación de un cerebro humano, y con esto los Tayrona tal vez quisieron decir que el cerebro del hombre es capaz de hacer cosas extraordinarias y maravillosas. De hecho, el cerebro, en la cultura Tayrona y hoy en la cultura Kogui, tiene un gran significado. Es considerado como la sede de la fuerza y la fertilidad y se tiene gran respeto al alcance de su poder.

Según algunos investigadores, los signos grabados en la roca son un código cifrado, una especie de Piedra de Rosetta de la civilización Tayrona, con la cual se fundamentaba el respeto a la naturaleza y la convivencia pacífica del hombre con sus semejantes, en total armonía con la Madre Tierra. Este orden fue destruido por la llegada del hombre blanco hace aproximadamente 500 años y aún no se ha restablecido, incluso parece que hoy en día el hombre se está arrastrando cada vez más hacia la barbarie.

YURI LEVERATTO

Piedra de los doce ángulos

Piedra de los doce ángulos en la Calle Hatum Rumiyoc (Ciudad del Cuzco), es considerada por muchos como la figura más representativa de la perfección lograda en la arquitectura inca. Corresponde al estilo arquitectónico: Cuzqueño, al tipo arquitectónico: Engastado o Enchased y a la Fase incaica: Regional o de la Confederación.docea1

Ésta piedra es muy conocida, la peculiaridad que la hizo famosa es la presencia de 12 ángulos con los cuales encaja perfectamente a las piedras puestas alrededor, formando parte del muro de la calle Hatun Rumiyoc, en el centro del Cusco.

Hatun Rumiyoc, es una palabra quechua que en español significa «Piedra Grande».docea2

Éste un muro (construido con el tipo de piedra «diorita verde») está ubicado en el exterior del palacio atribuido a Inca Roca (Sexto soberano de los incas – siglos XIII-XIV). La muralla es admirable por su arquitectura poligonal y por tener superposiciones de muro inca, colonial y republicano en su construcción.

En la actualidad forma parte del Palacio Arzobispal – Museo de Arte del Cusco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Piedra de 13 ángulosdocea3

Algunos de sus ángulos no están definidos.

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Piedra de 14 ángulos

Piedra más pequeña que las anteriores y con algunos ángulos curvos.

La piedra del Sol

La Piedra del Sol es un disco monolítico de basalto con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexica y los cultos solares. Es común e incorrectamente llamada Calendario Azteca. Probablemente fue un cuauhxicalli (recipiente ceremonial) o un temalácatl o altar de sacrificio gladiatorio, involucrado probablemente en la festividad mexica Tlacaxipehualiztli. Mide 3,60 metros de diámetro, 122 centímetros de grosor y pesa más de 24 toneladas.

Probablemente en náhuatl fue llamada Ollin Tonatiuhtlan que significa «Tonatiuhtlan de Ollin» o «Sol de Movimiento». Esta manera de llamarle tiene relación con la forma en que, según la cosmogopiedra sol1nía mexica, se espera termine la era del Quinto Sol; los cuatro anteriores llevaban por nombre la manera en que ese sol finalizaría; se dice que «Ollin Tonatiuh» finalizará con una serie de terremotos.

No se ha determinado la ubicación original exacta de este monumento pero se sabe que se encontraba en algún sitio de la plaza principal de Tenochtitlan, donde se encontraban el Templo Mayor y los principales edificios de culto y poder político.

La Piedra del Sol fue descubierta el 17 de diciembre de 1790 en el costado sur de la Plaza Mayor de la ciudad de México, en un área cercana a la acequia que corría por el costado meridional del Palacio Nacional. Durante los trabajos de nivelación de la plaza, en 1790, se descubrieron las dos «piedras» más famosas de la antigüedad indígena: la Coatlicue Máxima y la Piedra del Sol o Calendario Azteca. La Coatlicue quedó arrumbada en el patio de la Real Universidad y después se volvió a enterrar, y el Calendario fue adosado a un muro de la Catedral.

La Piedra del Sol es uno de los monolitos más antiguos que se conserva de la cultura mexica, cuyo tallado fue fechado alrededor del año 1479. En el Templo Mayor de México-Tenochtitlan, probablemente ocupó un destacado lugar colocado sobre uno de los templos llamado Quauhxicalco. Antes del reciente descubrimiento del monolito de Tlaltecuhtli, dios-diosa de la tierra, con sus 4 por 3,57 metros de altura y que se encuentra actualmente en proceso de salvamento y restauración, se pensaba que la Piedra del Sol era el más grande en dimensiones.

El primer estudio sobre la Piedra del Sol lo hizo Antonio León y Gama en 1792. Desde entonces, se han realizado infinidad de estudios sobre el monolito. Una de las preguntas que constantes sobre esta escultura calendárica es si su posición era horizontal o vertical. Ahora se sabe que la posición de la Piedra del Sol debía ser horizontal y mostraba la imagen del relieve solar como en muchos otros monumentos de forma cilíndrica. También se han hecho varias propuestas sobre el valor numérico de cada uno de los elementos presentes en el relieve, de tal manera que gracias a complicadas operaciones matemáticas, se supone que el monolito representa la suma de observaciones astronómicas y es el resultado de complicados cómputos calendáricos.

Tras su descubrimiento, la Piedra del Sol se colocó en el muro del costado poniente de una de las torres de la Catedral metropolitana. Aquí, la escultura se deterioró no sólo por estar al aire libre sino sobre todo porque, según los cronistas de la época, la gente lanzaba inmundicias y fruta podrida al relieve calendárico. Incluso los soldados que ocuparon la ciudad de México mataban el tiempo «tirando al blanco» al rostro de la deidad.piedra sol2

En 1885 los militares del gobierno porfiriano desprendieron el monolito del muro de la Catedral, para conducirlo al salón principal del Museo Nacional, que estaba ubicado (desde el gobierno de Maximiliano) en uno de los patios del Palacio Nacional, con salida a la calle de Moneda. El Calendario Azteca se convirtió en la pieza central de la «Galería de Monolitos», que se fundó en 1887.

Piedra del Sol es un monumento de carácter solar que muestra elementos relacionados con el transcurrir del tiempo. El diseño de esta enorme escultura se compone de una imagen central rodeada de cinco círculos concéntricos. En cada una de estas bandas circulares aparecen elementos que conforman el sentido simbólico de connotación calendárica de este relieve.

La roca de Behistun

Subcategoría: estela con escrituras.

En 1847, Austen Henry Layard, un joven viajero con vocación de arqueólogo, descubrió bajo un montículo de la ciudad antigua de Nínive las ruinas del palacio de Senaquerib, entre las que se encontraba la biblioteca de Asurbanipal. Las tablillas encontradas fueron depositadas en el Museo Británico. Por otra parte, el arqueólogo Henry Rawlinson encontró una inscripción en la roca de Behistún con un texto políglota de la época del rey Persa Darío en antiguo persa, elamita y babilonio. Fue un hallazgo tan importante como el de la piedra de Rosetta pues su estudio sirvió para poder traducir e interpretar la escritura cuneiforme de los textos de las tablillas de la biblioteca.beisthun1

La versión babilónica del texto de Behistun se descifró gracias al trabajo conjunto del orientalista francés Jules Opert, el orientalista irlandés Edward Hincks, el arqueólogo francés L. Frééderick Joseph Caignart de Saulcy y Rawlinson. La lengua escrita bajo este tercer sistema cuneiforme presentó una gran similitud con los dialectos semíticos que eran ya muy conocidos, hecho

La inscripción de Behistún (بیستون en persa moderno) es a la escritura cuneiforme lo que la piedra Rosetta a los jeroglíficos egipcios: el documentobeisthun2 clave para el desciframiento de una escritura perdida, que muestra el mismo texto en otro idioma conocido. Se encuentra en la provincia de Kermanshah, al oeste de Irán. Fue erigida por el rey Darío I de Persia.

La inscripción incluye tres versiones del mismo texto, escritas en tres escrituras y lenguajes diferentes: persa antiguo, elamita y babilonio. Un oficial del ejército británico, Sir Henry Rawlinson, transcribió la inscripción en dos momentos, en 1835 y 1843. Rawlinson pudo traducir el texto cuneiforme en antiguo persa en 1838, y los textos elamitas y babilonios fueron traducidos por Rawlinson y otros después de 1843. El lenguaje babilonio era una forma tardía del acadio; ambas son lenguas semíticas.

La inscripción de Behistún fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2006. Abarca una zona de protección de 187 ha y una zona de respeto de 361 ha.

El texto de la inscripción es una declaración de Darío I de Persia, escrita en tres diferentes escrituras y lenguajes: dos lenguajes contiguos (persa antiguo y elamita), y babilonio encima de ellos. Darío gobernó el Imperio Persa desde el año 521 a. C. hasta el 486 a. C. En algún momento hacia el 515 a. C. ordenó la creación de esta inscripción, que describiera un beisthun3largo relato de su ascenso frente al usurpador Gaumata y las subsecuentes guerras victoriosas de Darío y el sofocamiento final de la rebelión, para ser así inscritas en un acantilado cercano a la moderna ciudad de Bisistun, en las colinas de los Montes Zagros de Irán, en el punto donde se yerguen desde el llano de Kermanshah.

La inscripción mide aproximadamente 15 metros de alto por 25 de ancho, y se halla 100 metros por encima de un acantilado al lado de un antiguo camino que unía las capitales de Mesopotamia y Media (Babilonia y Ecbatana). Su acceso es muy complicado, ya que, después de su finalización, las laderas fueron eliminadas para hacer la inscripción más perdurable.

El texto en persa antiguo contiene 414 líneas en cinco columnas; el texto elamita incluye 593 líneas en ocho columnas y el babilonio tiene sólo 112 líneas. La inscripción fue ilustrada con un bajorrelieve de la vida de Darío, dos sirvientes y diez figuras de un metro de altura, que representan los diferentes pueblos conquistados; el dios Ahura Mazda está flotando arriba, bendiciendo al rey. Una figura parece haber sido agregada después de que las otras estuvieran acabadas, al igual que la barba de Darío, que es un bloque de piedra separado unido a la figura con pernos de hierro y plomo, un hecho realmente excepcional.

La primera referencia histórica de que se tiene noticia sobre la inscripción es a través del autor griego Ctesias de Cnido, quien conoció su existencia sobre el 400 a. C. Tácito asimismo la menciona e incluye una descripción de algunos de los antiguos monumentos auxiliares en la base del acantilado, donde había un manantial. Lo que se ha podido recuperar de ellos es coherente con la descripción de Tácito. Diodoro de Sicilia también escribe sobre el «Bagistanon» y sostiene que fue inscrito por la reina Semíramis de Babilonia.

Tras la caída del Imperio Persa y los reinos herederos (el imperio macedonio, el imperio parto y el imperio sasánida), y después de que la escritura cuneiforme cayera en desuso, la naturaleza de la inscripción fue olvidada, y se le atribuyó un origen cuando menos fantasioso o mítico. Durante siglos, en vez de ser atribuida a Darío (uno de los primeros reyes persas), se creyó que procedía del reino de Cosroes II de Persia (uno de los últimos).

Una leyenda narraba que había sido creada por Farhad, amante de la esposa de Cosroes, Shirin. Exiliado por su transgresión, se encomendó a Farhad la tarea de horadar la montaña para encontrar agua; si tenía éxito, le darían autorización para casarse con Shirin. Tras muchos años y ya con media montaña suprimida, Farhad encontró agua, pero Cosroes le informó que Shirin había muerto. Se volvió loco, y se lanzó dbeisthun4esde lo alto del acantilado. Naturalmente, Shirin no había muerto, y se ahorcó al enterarse de la noticia.

La escritura del persa en caracteres cuneiformes fue la primera que se descifró. Los investigadores alemanes Oluf Gerhard Tychsen y Georg Friedrich Grotenfend y el filólogo danés Rasmus Christian Rask identificaron algunos signos. Casi todo el sistema fue descifrado por el orientalista francés Eugéne Burnouf; por otro lado, el británico Henry Creswicke Rawlinson, especialista en Asiria, interpretó el texto que había copiado el mismo de la montaña de Behistun y publicó sus resultados en 1846. Se consiguió descifrar antes la escritura cuneiforme persa por el conocimiento que se tenía de la lengua india pahlevi.

El sistema persa es el más sencillo y reciente de las escrituras cuneiformes. Está formado por 36 caracteres que son casi alfabéticos, aunque algunos signos se usaron con valor silábico. Y consta de una palabra que sirve para dividir. Su empleo se fija entre los años 550 a.C. al 330 a.C. El texto más antiguo podría ser una inscripción de Ciro el Grande en Pasargada y la más reciente una de Artajerjes en Persépolis (358 a.C. al 338 a.C.).

La escritura elamita en caracteres cuneiformes suele recibir el nombre de segunda forma, porque aparece en segundo lugar en las inscripciones trilingües de los reyes aqueménidas. El primer intento de descifrarla lo realizó el orientalista danés Neils Ludvig Westergaard en 1844. Ayudó a su interpretación la circunstancia que estuviera repetida palabra a palabra en las inscripciones trilingües, porque no sirvió de ayuda ninguna lengua conocida, moderna ni muerta. Contiene 96 signos silábicos, 16 ideogramas y 5 determinativos. Los caracteres del elamita están bastante claros, aunque haya dudas en el caso de unas cuantas palabras.

Roca Tarpeya

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La Roca Tarpeya en la actualidad.

La Roca Tarpeya («rupes Tarpeia» en latín) era una abrupta pendiente de la antigua Roma, junto a la cima sur de la colina Capitolina. Tenía vistas al antiguo foro romano. Durante la República, se utilizó como lugar de ejecución de asesinos y traidores, que sin ninguna piedad eran lanzados desde ella.

Según la leyenda, cuando Tito Tacio atacó Roma tras el rapto de las Sabinas, la virgen vestal Tarpeya, hija de Espurio Tarpeyo, que era gobernador de la ciudadela de la colina Capitolina, traicionó a los romanos abriendo las puertas de la muralla. El motivo de la traición fue bastante vulgar: Obtener lo que los sabinos “traían en sus brazos”… Tarpeya poco se esperaba que, en lugar de brazaletes de oro, obtendría golpes de sus escudos y que sería arrojada al vacío desde la roca que aún hoy lleva su nombre.

Hacia el año 500 a. C., Lucio Tarquino el Soberbio, séptimo rey de Roma, niveló la cima de la roca, retirando de ella los altares construidos por los sabinos, y construyendo un templo dedicado a Júpiter Capitolino. En la cima también se construyó un templo dedicado a Saturno, que contenía el tesoro de Roma, y que fue saqueado por Julio César en el año 49 a. C.

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